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Wake up, Ed {Edward}

Natalie Corvin el Mar Sep 23, 2014 7:46 pm

Es el primer fin de semana después de que empezaran las clases en Hogwarts. Todo ha empezado realmente bien, sin contar todas las pesadas insistencias de los profesores con que este año tenemos los EXTASIS y que deberíamos estar preparándonos cada examen desde el minuto cero de entrar a clase. ¿Son conscientes de que pasamos nueve meses en Hogwarts y que necesitamos socializarnos con las personas?
Me gusta Hogwarts, pero sin duda echo de menos estar vagando por mi casa, por Londres y por Godric sin tener que preocuparme y sin hacer absolutamente nada. Cuando Dios repartió la pereza, creo que me dio demasiada. No obstante, volver a ver a todas mis amistades me ha gustado y, sobre todo, volver al increíble ambiente que sólo Hogwarts puede dar. ¿Lo único que no me había gustado lo más mínimo tras volver? La cantidad de falsedad que puede guardar la gente.
Por regla general si yo tengo un problema con alguien, soy la primera en acercarme a esa persona y contárselo, ya que probablemente hablando se solucionen las cosas, sobre todo cuando esa persona es alguien que sé que me da más ventajas que desventajas a mi vida. Al parecer, la gente era muy orgullosa como para eso y preferían ser unos capullos que se hacen como si no te conociesen de nada.
Hoy me he decidido a ir a Hogsmeade, ya que en el fondo tengo la sensación de que podría encontrarme con Will. Habíamos quedado en su momento en que me avisaría, pero a pesar de no avisarme, tengo ganas de verle. Sin embargo, aquí estaba, paseando por las calles de Hogsmeade sin ver a nadie que realmente llamase mi atención. Por lo menos hasta el momento, ya que no tardo en divisar a Edward a apenas unos metros hablando con uno de nuestros compañeros de clase. Él había sido el chico con el que hace un año podía hablar tranquilamente de casi cualquier cosa y pasárnoslo bien de una manera o de otra y… de repente, ahora es como si no existiera para él. No suelo ser muy sentimental, ¿pero a quién no le jodería un trato así por parte del que considera un amigo? Veo como su amigo me mira y acto seguido me mira él, desviando la mirada como si hubiera visto a un estúpido e invisible Hufflepuff. Entrecierro los ojos y sin decirles nada a mis amigas, camino hacia dónde está él y su amigo. Soy bastante tolerante, pero también saltaba a la mínima cuando algo me toca las narices… y esta era una de estas ocasiones.
-James, vete con mis amigas y déjanos un momento a solas, que tengo ganas de patearle el culo a Ed.-Sonrío jovialmente; parece que estoy a broma y realmente no estoy cabreada, sino que simplemente le pido intimidad. No sé cuándo he aprendido a mentir tan bien sin proponérmelo. Él se va y miro a Edward, poniéndome delante de él con una ceja levemente alzada. Iba vestida con unos pantalones rasgados y ajustados vaqueros, una sudadera delgada y femenina de color turquesa y unas vans verdes.-¿Te ha dado un ataque de Alzheimer este verano? No sé qué te pasa conmigo, pero tu orgullo te hace insoportable. No me importaría viniendo de otra persona, pero a ti te consideraba lo suficientemente inteligente como para utilizar la más ruin de todas las soluciones: el vacío.-Pongo los ojos en blanco.-Es que es súper infantil. ¿Qué tienes, tres años?-Añado, callándome para dejarle hablar, al fin y al cabo si tiene un problema, esperaba que me lo contase, aunque fuera el chico más callado y frío que he conocido.
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Invitado el Mar Sep 30, 2014 1:07 am

Llegó el primer fin de semana después del comienzo de las clases y lo único que me apetecia era dejar la escuela a ver si podía ir a beber un poco de whisky de fuego para desconectar, estaba cansado de todos los rumores que circulaban y que por mi desgracia llegaban a mis oídos, la gente le encantaba cuchichear sobre cada alma que habitaba en el maldito castillo, aunque también es cierto que uno de dichos rumores habia disparado su interés y se lo tomaba en serio, aunque pudiese ser un simple y falso rumor.

Se trataba de un rumor de una chica con la que habia intimado muchísimo hace apenas 350 días, tanto que casi llegue a confiar en ella… Fue un comienzo de relación simple, habíamos estado en la misma clase desde que entramos a Hogwarts, aun asi yo apenas habia hablado con ella; pero en el ultimo año una chica de clase empezó a acosarme y para librarme de ella lo único que se me ocurrio fue utilizar a Natalie y enrollarme con ella delante de la otra chica, la cual acabo llorando….patético.

Desde entonces mis encuentros con Natalie habían variado desde una simple conversación hasta irnos a la torre de astronomía y estar a solas, pero para mi todo acabo cuando escuche ese rumor, no me pare en averiguar si era cierto o no; pero habían visto a Natalie intimando con un león en el tren de regreso a la escuela. Si se habia acercado a los leones por mi seria mejor que ni volviese a hablarme; pero está claro que no todo sale como uno desea, puesto que mientras salía con James, un compañero de clase, a beber ese whisky que tanto nos merecíamos, mi mirada se cruzó con la de Natalie; y aunque la aparte al instante por desprecio a la confianza que habia traicionado, ella decidio acercarse a nosotros mandando a James con sus amigas para “patearme el culo”.

-A mi no me pasa nada, lo que pasa que no quiero que se me pegue la estupidez que rezuma de tus nuevos amigos íntimos a los que te llevas a la torre de astronomía.- le dije ante su comentario.-que por cierto, ¿cómo es que no vas acompañada de media docena de ellos?, seguro que prefieres su compañía a la mia, como ya has demostrado.

Estaba bastante molesto simplemente porque para una persona en la que creía poder confiar ni se molestó en buscarme en el tren, sino que se echo a los brazos del primer chico que paso. Sin esperar que me respondiese, me acerque a ella, aprovechando para ver como olia después de estar junto a semejante chusma… definitivamente su fragancia se habia vuelto mas vulgar. –Bueno, creo que hemos acabado.-comenté apartándola de mi camino y encaminándome hacia mi destino.
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Natalie Corvin el Jue Oct 02, 2014 11:36 am

Podía haberme esperado muchísimas razones por la que Edward estuviera enfadado conmigo, pero nunca pensé que pudiera ser por lo que me contaba. ¿Estaría ocultando algo detrás de sus palabras o realmente le molestaba con la clase de gente con la que yo me uniera? ¿Por qué razón le importa lo más mínimo que yo me junte con ciertas personas? Mi rostro adopta un gesto de lo más sorprendente, o más bien aparenta escepticismo e incredulidad, ya que no me creo lo que me dice.
Puedo llegar a entender el odio de la gran mayoría de mis compañeros en aquellas casas que consideran inferiores. Es obvio que son inferiores, ¿por qué debemos de odiarlas también? ¿Acaso no tienen suficientes con ser así de desgraciados? No entiendo por qué algunos llevan aquello al campo físico, si estaba claro que un Hufflepuff no iba a pegarte la inutilidad, ni los Gryffindor su estúpida pedantería ni los Ravenclaw su asquerosa habilidad metomentodo. Pero al parecer a la gente tampoco le entra en la cabeza la posibilidad de la excepción. No todos los Hufflepuff son TAN inútiles (pues todos son inútiles), ni los Gryffindor son tan pedantes, ni los Ravenclaw tan irritables. Está la excepción, esa excepción que hace que se cumpla la regla. La que ves y piensas que, oye, puede soportarse.
Además de que nunca entenderé por qué la gente se empeña en crearse enemigos… ¿De qué sirve? ¿Pasar un divertido rato despotricando sobre ella en un intento de duelo? Con lo fácil que era simplemente aparentar… Aparento simpatía frente a ellos, frente a la gente que es totalmente remplazable y puedo soportar y… por detrás me junto con la gente que realmente va a aportar algo en mi vida. No entiendo por qué debo ser yo la que entienda la estúpida manera de ver las cosas de los demás y que nadie pueda entender la mía. No es mi culpa que todos parezcan un vivo retrato de sus padres, los cuales creen que un roce te convierte en un monstruo traidor a la sangre. “Ohh, me ha rozado un Hufflepuff, voy a consumirme entre terribles llantos de inutilidad en una mierda rancia.” Son puras gilipolleces, sobre todo cuando no te los tomas en serio y solo son parte de tu diversión y día a día totalmente irrelevantes. Era pura indiferencia lo que siento. Niego con la cabeza y miro a Edward con una ceja alzada.
-¿Estás celoso?-Es lo primero que pienso, ya que su actitud es lo que aparenta. Sobre todo al decirme que si prefiero la compañía de a saber quién con la de él. Está claro que era muy difícil superar a Edward en muchos aspectos y si pasé tiempo con él el año pasado era porque me gustaba su compañía.-No sé de quién cojones hablas, Edward, pero yo no me llevo a nadie a la maldita torre de Astronomía.-Le dejo claro antes que nada. Yo era más de baño de prefectos o aulas abandonadas.-Además de que no tengo que darte parte de con quién me veo y con quién no. ¿Acaso crees que se me va a pegar la estupidez de lo demás? Es imposible si cuando se repartió te la dieron toda a ti.-Y está claro que el único estúpido ahí es él. Por lo menos bajo mi punto de vista, ese que nadie entiende. ¿Desde cuándo me he vuelto una incomprendida? Y sí, le acababa de llamar estúpido a la cara, pero me había molestado que insinuara esas cosas sobre mí.
Se acerca a mí lentamente y bastante, es un poco más alto que yo por lo que apenas tengo que subir la mirada para mantenérsela. Un escalofrío me recorre cuando con tanto desprecio me suelta que hemos acabado y ni de coña aquello iba a quedarse así. Le sujeto del brazo para evitar que continúe caminando, pero no consigo que se dé la vuelta, puesto que apenas hago fuerza. Me pongo a su lado.
-Crees mal.-Le contesto, mirándole con el ceño fruncido, sin soltarle del brazo, del cual apenas ejerzo fuerza.-¿De quién hablas y por qué razón te molesta tanto que hable con ellos? Porque si piensas que puede haber entre alguien como ellos y yo algo más que simple palabras es que realmente no me conoces nada. Y son siete años ya.-Le dejo claro, humedeciéndome los labios a la espera de su contestación.
Es Edward, un amigo distante, a veces frío, a veces incluso insoportable… Me preguntaréis que por qué me cae bien, pero simplemente porque lo conozco de hace tiempo y al final es más importante una amistad como esa que cualquiera que realmente no me importa.
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Invitado el Miér Oct 08, 2014 2:15 pm

No tenía ganas de aguantarla despotricando de mi como había hecho delante mía contra otros en años anteriores y sin lugar a dudas, no era celos lo que yo sentía, al menos no esos celos de “eres mía que no te toque otro” y menos con Natalie, que para algo tenía la pequeña fama que tenia de “espíritu libre”; aunque me atrajese aunque sus labios me hubiesen resultado irresistibles en otros tiempos. Ahora de esos labios no quería ni que saliese la hora, tal y como es cuando se junta con alguien no le importa mucho de él y si le apetece algo más que hablar lo hará y cuando en este verano había empezado a notar que hasta la echaba de menos y pensaba en ella de vez en cuando… me di cuenta que era más importante de lo que nadie en toda la escuela había llegado a ser en tantos años incluso se podría decir que me había estado empezando a gustar pero todo eso cambió cuando la vi con ese asqueroso Gryffindor.

Aunque ella me dijese que solo habían hablado, me había cortado totalmente el momento en el que la iba a llevar a un sitio a hablar con ella a solas, pero no ella también me había decepcionado, aquella chica que desde primero se metía con todo el que no fuese de Slytherin conmigo, aquella a la que le había contado toda la historia de mi padre, la única persona con la que la había compartido.

Ahora sin saber porque ni como esa historia se sabía, el otro día tuve que ir al despacho de McGonagall por haber estampado la preciosa cara de uno de sus leoncitos contra la pared, habiéndole roto unos 2 dientes, pero él se lo había buscado con pronunciar simplemente las palabras “ten cuidado no te vayan a traicionar y acabes en Azkaban”… ¿quién habría contado esa historia a ese alumno?, ¿por qué sus amigos se burlaban de mi siendo simple escoria?; me sacaba de mis casillas y sembró desconfianza hacia Natalie en mi, esa persona a la que le iba a confesar que me sentía atraído esa persona que había sido mi todo en esa maldita cárcel de ladrillos.
Ignorando lo que me decía, intente proseguir mi camino aunque sabía a ciencia cierta que no me dejaría ir tan impunemente, si algo era Natalie era cabezota y como se le metiese entre ceja y ceja el hablar con alguien no paraba hasta conseguirlo así tuviese que atarlo a un árbol y matarlo de hambre durante una semana. Como había supuesto intentó detenerme sin demasiado efecto, ya que aunque me agarro e intento que me diese la vuelta lo único que consiguió fue frenarme pero…. Algo extraño empezó a brotar en mi al sentir su tacto, debía acabar esto cuanto antes no quiero que notase nada extraño por mi parte.

-Mira Natalie.-comencé haciéndole notar que para mí ya no era “mi pequeña Nat”.-Tienes razón, lo que tu hagas con tu tiempo es cosa tuya, júntate con quien quieras, habla lo que quieras con quien quieras, pero mantenme a mi lejos de todo eso.-Le dije acercándome a su cara para que viese que estaba hablando en serio.

-No sé con quién has hablado, ni de que, ni me interesa; pero me has decepcionado, eres una falsa que va metiéndose con todos y al final te juntas con ellos por puras apariencias o para obtener simplemente algo provechoso de ellos; no esperaba eso de ti en absoluto.-lo que no le decía es que ya no estaba seguro si también había estado juntándose conmigo todos estos años por sacar algo de mí o porque de verdad le apetecía pasar su tiempo conmigo aunque los primeros años la tratase un poco mal ignorándola y diciéndole que se perdiese de mi vista.

-Y ahora pequeñaja, si me disculpas he tenido una semana de mierda y me apetece beber algo fuerte, ¿me dejas marchar o tendré que arrastrarte conmigo?
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Natalie Corvin el Jue Oct 09, 2014 5:18 pm

No sé en qué momento de mi vida he unido a Edward con mis otras amistades, pero sin duda, sabía diferenciar muy bien entre las más importantes y meras conveniencia. ¿Cuántas veces puedo hablar con Nikolai, Luke o Matt? Las personas con las que “mejor” me llevo de las otras casas. ¿Una vez a la semana, quizás dos veces? Y por ejemplo, con Luke hablo para que me ayude a estudiar… Creo que nunca he hablado con él porque realmente me apetezca. Y por no hablar de que en verano no recibí ninguna carta de ninguno ni mucho menos yo les mandé, puesto que es evidente que no me interesa saber lo más mínimo sobre las vacaciones de esa gente. Como mucho Matt, pues sin duda cuando quedamos fue la leche y merece la pena repetir locuras como esas. ¿Pero Nikolai? Era guapo y tremendamente competitivo, único motivo por lo que después de tanto tiempo tenemos una relación de a ver quién es mejor que el otro en Quidditch. ¿Pero… algo más? ¿Algo serio? ¿Si quiera una relación seria de amistad? Nikolai podría creerse que sí, pero mis prioridades estaban claras, aunque este tonto que tenga como amigo se piense que no.
Consigo detener que siga caminando hasta saber dónde y vuelvo a ponerme a su lado para que me conteste a lo que le he dicho. Como de costumbre, frío y sin demasiada empatía, me contesta. Se me hace raro que me llame Natalie, puesto que acostumbraba a llamarme por un diminutivo casi siempre.
-¿Cuándo he intentado inmiscuirte en nada parecido? Sé lo mucho que odias a los Gryffindor, ni lo intentaría. Pero no debes juzgar por lo que ves, porque seguramente te equivoques. Como es en esta ocasión.-Le contesto, mirándole directamente a los ojos con el ceño ligeramente fruncido y un rostro serio, al igual que el que posee él.
Odio que me digan que les “he decepcionado”, es como una maldita patada en el estómago. Yo soy el claro ejemplo de la decepción en mi familia, una familia puramente de Durmstrang, de ideas cerradas e ideales puristas. Una familia con una mentalidad de antaño. Es horrible y al ser la pequeña y la “decepción” era siempre comparable con su preferido primogénito, al cual adoran. Que encima me dijera eso un amigo cualquiera por una estúpida discusión como lo era esta… ¿Acaso o soy como todo el mundo quiere, o no soy aceptada? Menuda estupidez.
-Claro que soy una falsa por conveniencia.-Me cruzo de brazos, molesta.-¿Acaso te sorprende? Si quiero algo de alguien, hago lo que sea por conseguirlo. Si quiero algo de un Gryffindor, me da igual que pueda molestarte porque haré lo que sea para caerle bien a ese Gryffindor y que me de lo que quiero. Porque si puedo, lo hago. Lo mismo con un Hufflepuff, un Ravenclaw, un muggle, un traidor a la sangre, el mismísimo papa o un estúpido Slytherin con la regla.-Le digo con tono mordaz. Coño… Que le decepciono dice…-Me conoces desde hace seis años, Ed. Suficiente tiempo como para saber que si hago lo que hago, no lo hago por molestarte. Caí en Slytherin por algo y por mucho que aparente tolerancia, es sólo apariencia. ¿De verdad crees que daría si quiera la mitad por ellos de lo que daría por ti? –Pregunto, alzando una ceja.-Ninguno se merece el mínimo esfuerzo. Pero cuando salga de aquí, prefiero que se crean que somos iguales  y aliados, que rodearme de enemigos por meras diferencias colegiales. Lo realmente importante empieza una vez acabe Hogwarts, no ahora.-Le contesto, notándoseme molesta.-Pero si aun así prefieres echar a perder seis años de amistad porque me viste con un Gryffindor HABLANDO, porque que no se te pase por la mente nada más…-Le recalco, pues que yo recuerde, con ningún Gryffindor he hecho nada.-Pues como quieras, pero al menos dímelo a la cara.
Y, obviamente, no iba a dejar que se fuera tras ese estúpido malentendido/discusión, porque al final iba a terminar cabreada hablándole mal a mis amigas de él por puro cabreo y no quiero eso. Quería arreglar las cosas, porque si fuera alguien de los que se empeña en mencionarme los cuales no me importa, me daría la vuelta y me iría. Pero con él no.
-Vas a tener que arrastrarme contigo.-Miro hacia atrás para ver a su amigo en compañía de mis dos amigas. Él de chulito y ellas riendo ante un posible chiste.-Además, creo que nuestros amigos están en buena compañía. ¿Cabeza de puerco?-Era el jodido sitio más asqueroso del universo, el mejor para beber algo fuerte.
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Invitado el Sáb Nov 08, 2014 2:33 am


Natalie comenzó a justificar de alguna forma que ella diferenciaba bien a las personas y que por supuesto tenia y continuaría teniendo relaciones por simple conveniencia ya que es la forma más fácil de obligar a alguien a cumplir con lo que ella quiera, normal con esas armas de mujer de las que está dotada y que ha desarrollado en estos años, era bajo mi punto de vista la chica más sensual de la escuela, al menos de las pocas que me había fijado, ya que mayormente solo me fijaba en las de mi casa, aunque había más de una que me resultaba curiosa y no hace mucho decidí besar a una de esas chicas interesante, no se aun si por simple curiosidad o solo para ponerla más nerviosa pero la verdad es que en el fondo creo que hasta podría haberme gustado sino fuese tan insoportablemente rubia…. Aun así creo que aprovechare la próxima vez que la vea para confirmarlo todo.

Me llevo la mano a la cabeza.-Bueno, manipuladora… dejemos el tema, la verdad es que no tengo mucho interés en discutirlo contigo, ya te digo que eres libre de ir con quien quieras y hacer lo que quieras.-me acerco más a su cara hasta que la distancia que nos separa es prácticamente nula y me es difícil siquiera enfocar bien su rostro.-tranquila que a mi dejaste de interesarme de forma “especial” hace ya tiempo, no seré uno más que babea detrás de ti.

-Además creo que hay alguna más interesante que no levanta tantas pasiones, es algo más discreta y aún muy sexy, aunque un poco pequeña, ya te comentare si consigo convencerla de hacer cosas intimas para que me facilites la contraseña del baño de los prefectos, no hay sitio mejor, por supuesto.-le comento buscándole un poco la lengua.

La verdad es que dudaba que dejase el tema de antes en paz puesto que aunque acababa de bromear con ella, aun se me notaba que no tenía demasiadas ganas de pasar demasiado tiempo con su anteriormente “especial” compañía, y al parecer ella estaba dispuesta a si hacía falta agarrarse a mi como un perro después de 2 años sin comer a un chuletón de ternera y hacerme arrastrarla conmigo y después de esta desastrosa semana, no tenía ganas de cargar.

-A ver si te empeñas en seguirme, no te voy a cargar como un peso muerto, que creo que últimamente has pillado algo más de peso, así que si es necesario te dejo acompañarme y si no te fías, cógeme del brazo pero no me hagas cargarte.-dije mientras me volvía con dirección a Cabeza de puerco.-además, vas a pagar tú, por plasta.-acabo diciendo mirando levantando la cabeza hacia el cielo y esperándola antes de caminar.

La verdad es que tenía envidia de James, él no tendría que aguantar a una pesada toda la tarde y sobre todo, podría divertirse con cualquiera de ellas, sin embargo, en mi caso aunque se me apeteciera besar a Natalie, no podría hacerlo.

Mientras íbamos camino a Cabeza de puerco y yo envidiaba a James, nos topamos con algún que otro alumno de Hufflepuff de nuestro mismo curso, uno de ellos un chico que me topé en el tren este año, un tal Luke Everdeen, la verdad es que no tenía suerte de tener un apellido tan feo, me recordaba a una especie de mala obra película/libro cuyo personaje principal sea una chica apestosa que va zorreando entre dos chicos, en plan triángulo amoroso que primero se lía con uno, luego con otro y rompe en furia si alguno de los otros mira siquiera a otra chica que no sea ella misma. El chico iba parándose y miraba a Natalie y luego me dirigió otra mirada a mí que desvió al instante, tal vez no le gustase mi despedida en el andén, aun así pude distinguir como le dedicaba una sonrisa a Natalie antes de continuar su camino, cosa que no hizo más que confirmar lo que yo había dicho anteriormente, a lo cual emití un leve suspiro.

Entonces sin más encuentros llegamos a Cabeza de puerco, en la cual me adelanté para entrar yo primero “la caballerosidad ya no existe, y menos para ti” pensé, fui a la primera mesa que vi libre, un poco alejada de los elementos que poblaban a estas horas Cabeza de puerco y me senté




OFF:
Siento muchisimo la tardanza, de verdad he andado muy liado ultimamente, te prometo que no te vuelvo a hacer esperar ni más de 3 días.
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Natalie Corvin el Dom Nov 09, 2014 11:57 am

Si hubiera sido un pokemon, en este momento estaría tan confusa que estaría en el suelo soltando espuma por la boca y moviéndome con retraso como Magikarp. ¿De qué narices está hablando Edward? Está siendo de un irracional inentendible, parece incluso bipolar, ¿siempre ha sido así de insoportable? Creo recordarle un poco chulo, quizás incluso tan frío que parece que prefiere clavarse tres mil dagas a estar contigo. ¡Pero quizás hace tres años! Sí después de todo este tiempo se comporta así por semejante cuento de niños, no sé en quién he perdido tanto tiempo.
-Eso ya lo sé. ¿Crees que acaso coarto mi libertad por lo que pienses? -Es de locos.-¿Y si no lo hablas conmigo, con quién lo vas a hablar? Por tu comportamiento dudo que tengas muchos amigos.
Las siguientes palabras que salen de su boca me hacen quedarme todavía más confusa, si es que es posible estar más confusa que un maldito pescado rojo retrasado. Mis ojos se abren levemente y me quedo sin saber qué decir. “Tranquila que a mi dejaste de interesarme de forma “especial” hace ya tiempo, no seré uno más que babea detrás de ti.” ¿Cuándo y por qué empecé a interesarle de ninguna otra manera que no fuera amistad con derecho a roce? Él nunca me ha interesado de ninguna manera más allá de la amistad, básicamente porque parece que odia a todo el mundo y muy cariñoso la verdad es que no es.
No le pregunto respecto al tema, ya que aparte de no querer explicaciones respecto a ningún trato especial desconocido, de ser lo que me creo sería muy incómodo hablarlo.
-Claro por mí babea todo Hogwarts. -Ironizo poniendo los ojos en blanco. Habré salido como la más sexy de corazón de bruja, pero sigo sin ver a mi club de fan. ¿Por qué todo el mundo se cree que triunfo tanto? ¡Salid de entre las piedras, amantes empedernidos!
Luego, con toda la cara del mundo y sin venir absolutamente a cuento, me habla de otra chica y de sus intenciones con ella. Alzo una ceja, escuchándole con incredulidad. Sin duda se le ha ido la pinza. ¿Por qué me cuenta esas mierdas que no me interesan lo más mínimo? Quizás ponerme celosa… aunque no entiendo con qué motivo. Suelto un bufido con lo de “algo más discreta”, claro es que yo voy follándome a todos en las esquinas de la sala común, no me jodas.
-¿Y a mí que me cuentas, Edward? -Pregunto intentando entender su comportamiento.-Fóllatela cómo y cuándo quieras, ¿te crees que eso me importa? -De hecho no. No me molesta lo más mínimo que la gente prefiera a las chicas que le dan lo que quieren, no era el primero que me decía algo así. Estaba más que acostumbrada. Eso sí, la contraseña del baño de prefectos se la iba a dar su santa madre.
Vuelvo a poner los ojos en blanco, soltando un gruñido de desesperación. ¿No se le ocurre nada mejor que insultarme diciendo que he perdido peso? Por favor… por lo menos que sea algo creíble. No entiendo por qué está así. ¿Por hablar con un Gryffindor? ¿Se cree que me va a pegar la estupidez, que me contagiaré y que él está en peligro? Es estúpido creer eso y está siendo estúpido su comportamiento hacia mí. Seis años, seis años llevo con él ¿y ahora, en el último curso, me viene con estas? Se me quitan todas las ganas de acompañarle, ya que su actitud es grosera y sin una pizca de intención de, ni siquiera, intentar entender mi parte de la versión. Para él es sólo blanco o negro, los matices de gris que te hacen ser mejor para él no existen. Es como un cuadro sin sentimientos.
-Oh, qué castigo… -Ironizo ante lo de pagar yo.-Creo que es más castigo soportarte que tener que gastarme el dinero.-¿Qué por qué me quedo? Porque soy una buena amiga, desgraciadamente y entre las cosas que eso conlleva está soportar la estupidez de tus amigos, ¿no? De haber sido otra persona ya hubiera estado en otro lugar totalmente distinto.
Y comienzo a seguirle, manteniendo las distancias y cruzándome de brazos. Por el camino a Cabeza de Puerco mantenemos un silencio sepulcral,  por lo menos hasta que se nos cruza Luke, el Hufflepuff que está en nuestro mismo curso. Él me saluda con una sonrisa y yo esbozo una de lo más encantadora mientras me ve, al pasar de largo, la borro completamente. El suspiro que suelta Edward fue cuánto más revelador... lo miro de reojo con cara de pocos amigos.
Al llegar a Cabeza de Puerco, él abre la puerta y pasa al interior. Ni me percato que no me deja pasar, pocas personas en Hogwarts suelen ser caballerosas para ese tipo de nimiedades. Lo persigo hasta la mesa que elige tras cerrar la puerta lentamente y me siento. Era una mesa pequeña pero con cuatro sillas alrededor, por lo que me siento en frente de él.
-¿Niños, tenéis la edad para estar aquí? -Preguntó el hombre de la barra con un grito. Yo alzo una ceja.
-Obviamente.-Contesto con algo de soberbia ante la duda del hombre. Estoy cabreada, por lo que no estoy en mi mejor momento de simpatía, por regla general soy adorable.
-¿Y cómo puedo saber yo eso? -Me hice hacia adelante y me saco la varita del elástico de la falda que llevo puesta. Le apunto, pero sin mucho descaro.
-Bueno, puedo hacer magia fuera de Hogwarts, si quieres te lo grabo para que no se te vuelva a olvidar. -Alzo una ceja y el hombre de la barra sonríe con una ladeada sonrisa, murmurando algo que no llego a escuchar.  
Dejo la varita sobre la mesa y llamo la atención del camarero antes de que se vaya muy lejos.
-Aprovecha para traernos whisky de fuego. Para mi amigo más de uno, que al parecer lo necesita para olvidar ciertas gilipolleces… -Digo, aprovechando para mirar a Edward tras esa directa.
Sin duda, normalmente suelo ser afable, jovial e incluso bromeo. Me encanta reírme y cualquier persona que me haga reír se gana mi mejor comportamiento, pues no tengo necesidad de fingir con la gente que me cae bien. ¿Pero cuando me cabrean? Me desaparece todo.

Offrol:
No importa!! ^^ a tu ritmo, Ed Razz
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Invitado el Mar Nov 11, 2014 2:15 pm

Natalie empezó a comportarse de una forma un poco agresiva, realmente estaba molesta conmigo por haberla ignorado este tiempo y más por las razones que previamente le había comunicado lo más irónico de todo esto es que en parte me parecía aún más molesta cuando le comente lo de que le pediría la contraseña del baño de los prefectos… ya que se jactaba de ser mi superamiga supongo que eso si podría hacerlo por mí... que mínimo si total era plena bravuconería, bien es cierto que cuando me apetecía a veces encontraba con quien desfogarme, pero eran chicas sin interés alguno y resultaba monótono e incluso aburrido; siempre había deseado tener esos momentos con alguien más…. “especial”, con ese tipo de persona incluso puede que me tomase mi tiempo para disfrutar, claramente aunque sea un borde y cortante con casi todo el mundo, no quiere decir que fuese un insensible incapaz de dar algo parecido al amor hacia otra persona.

-Pues tal vez en algún momento te importe… pero bueno, que más dará si me conoces tan bien como crees tal vez en realidad no tengo ni pizca de esperanza ni me merezco tu compañía.-comento mientras que con una media sonrisa dejo caer mi mano sobre su cabeza.

Entonces comentó que el auténtico castigo era soportarme más que gastarse un poco de dinero en un par de copas, ¿tan mal lo estaba haciendo?.... es decir, si me ha llegado a molestar e importar verla en esa situación es porque tal vez si le tengo algo de aprecio… o más que aprecio incluso parte de cariño, a fin de cuentas han sido muchos años soportándonos y divirtiéndonos juntos haciendo lo que nos apetecía en el momento… incluso de ella riendo mis bravuconerías y creo que una vez incluso me llego a hacer un vendaje porque me quedé con el puño hecho polvo por golpear a un par de leoncitos que no hacían más que incordiar cuando intenté decirle que me apetecía tener una cita con ella.

Ese momento nunca llegó, nunca le pedí tener dicha cita, si es cierto que como hoy iba a ocurrir, hemos ido a sitios los dos solos tan tranquilamente, pero no se pueden considerar citas, aunque sea extraño pienso que una cita no es tal si no se ha pedido formalmente o si simplemente no se ha planteado como tal; después de todo este tiempo al parecer ni la chica que conozco desde primero me llega a conocer del todo, desde luego la imagen que adopte de chico frio sin sentimiento ha dado en el clavo y nadie deja de creerla.

Una vez llegamos a cabeza de puerco y ella continuaba con los brazos cruzados, sí que la había molestado a fin de cuentas, aun así me sigue callada y se sienta frente a mí y paga parte de su cabreo con el cerdito de la barra, al parecer el nombre del lugar iba muy acorde con dicho ejemplar de “persona” con manchas en su ropa seguramente provenientes de sonarse la desproporcionada nariz con dicha ropa. Antes de que yo pudiese siquiera abrir la boca ella pidió la bebida, dedicándome una mirada bastante significativa cuando comento que tal vez a mí me hiciera falta más de un whisky para bajarme los humos… tranquilizarme o algo así, la verdad que no le presté demasiada atención a lo que dijo pero si me percaté de cómo lo dijo, cortante… desde luego mi forma de actuar había hecho mella y puede que fuese difícil recobrar el buen humor.

Nada más llegar el camarero con el cargamento de whisky me fijo en que Natalie había dejado sutilmente su varita en la mesa como si me apuntara… tal vez era una amenaza de que como me pasase intentaría hacerme algo para vengarse de alguna forma retorcida cual Slytherin, pues lo que sí que no me cabía en duda es que Natalie cuando quiere herir a alguien es toda una Slytherin, intentando disimular la mirada y con las ganas que tenia de beber alzo el primer vaso asqueroso relleno de ese líquido medio dorado medio rojizo y me lo trago de una vez. Era normal que lo llamaran whisky de fuego, y se notaba nada más probarlo que era muchísimo más fuerte que el whisky muggles normal, te subía por la garganta como una exhalación el aliento de un dragón furioso que desea soltar su aliento en la siguiente batalla, esa batalla donde se lo juega todo a vida o muerte contra un cazador de dragones, aunque está claro que cazar dragones es sin duda un empleo de lo más peligroso, aunque con respecto a los dragones el criarlos es aún más peligroso puesto que si los cazas sabes que van a ir a matarte mientras que si los crías… te podrían matar por un simple “accidente”; por un momento me imagine exhalando fuego y quemando parte de la cabellera de mi compañera lo cual nos dejaría en una situación peculiar y a ella aún más enfadada.

-Y bueno Nat, ¿qué tal el verano?, aparte de que has pasado un tiempo echándome de menos, seguro por la expresión tan cariñosa que me tienes ahora mismo.-dije guiñándole un ojo

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Natalie Corvin el Lun Nov 17, 2014 1:37 pm

¿Se está haciendo el batalla o son cosas mías? Mira que es difícil cabrearme, normalmente para estas cosas suelo tener paciencia porque opino una pelea entre amigos es siempre un malentendido. No me gusta ser la que tuerce el brazo, sino más bien la que intenta buscar un término medio entre ambos. En aquella ocasión no iba a hacer ninguna de las dos opciones, ya que él ni siquiera se dignaba a entender mi parte del asunto. Me ha decepcionado, no por otra cosa que parece que siete años no son suficientes para él para tener un mínimo de confianza en mí. ¿Qué gano yo haciéndole daño a un amigo? Está claro que nada. ¿Por qué se empeña en ver mis acciones como ataques? Encima, como si ya fuera poco, no se le ocurre otra mejor manera de contestarme que cambiando las tornas. Claro, ahora no soy yo la que se siente atacada por él, sino que al parecer ahora soy yo la mala. Lo miro con cara de pocos amigos, entrecerrando los ojos como si pareciera que quiero pegarle un puñetazo. Realmente no estaba tan alejado de la realidad, pero yo no era para nada agresiva. Si pego un puñetazo probablemente sea yo quién tenga que ir a la enfermería para que me coloquen la articulación de la muñeca y me arreglen los huesos de los dedos.
-No te hagas el batalla.-Alzo una ceja.-Claro que me importas, no seas idiota. ¿Por qué te crees que me molesta tanto tú estúpida actitud? Si no me importaras, ¿crees que me molestaría que no me creyeras? Me darías igual. Lo que me molesta es que te creas que voy en contra tuya y que me trates cual leprosa.-Le dejo claro, para ver si es consciente de su actitud y de mi reacción.
Yo entiendo su postura, lo que me molesta es que no entienda la mía. ¿Es lógico, no? Encima se me pone de señor supremo y superior y me trata como si fuera una mera cualquiera… Con lo simpático y agradable que puede llegar a ser…
Después de eso comenzamos a caminar hasta cabeza de puerco, callados y con una cara de pocos amigos que si me pongo a pensarlo, incluso me hace gracia. Me paso todo el camino pensando en la situación, dándome cuenta de que era cuánto más surrealista de que uno de mis mejores amigos fuera el que me tratara así. Si fuera alguien que, bueno, es mi amigo pero simplemente uno más, no me importaría. ¿Pero Edward? Como si no hubiéramos tenido roces durante todos estos años y lo hubiéramos arreglado sin ningún tipo de problemas. ¿Acaso la base de todo no era hablar y la confianza? Me da que tuvo demasiado tiempo en verano como para odiarme y ponerme al lado de Satanás, porque si no no entendía absolutamente nada.
Llegamos a la taberna y nos sentamos en una mesa cualquiera que elige Ed. Sin querer, o más bien queriendo pero sin la necesidad de ser tan agresiva, me comporto con el tabernero con cierto comportamiento soez. A veces me sale cuando me tocan las narices, qué le vamos a hacer. Mira que preguntarme si soy menor… ¿se cree que una señorita como yo voy a venir a un sitio mugriento como este si no soy menor? Que me violan en cada esquina.
Permanecimos callados, apenas sin mirarnos, hasta que el tabernero vino a dónde estamos y nos trajo cuatro chupitos de Whisky de Fuego.
-Creo que tú también necesitabas más de uno para tranquilizarte…-Dijo el tabernero tras ponerme dos delante. Sonrío, pues en realidad tiene gracia.
-Gracias.-Le guiño un ojo en señal de paz, comportándome más yo.
Cojo uno de los vasos y me lo llevo a los labios. Me encanta beber, aunque odie el alcohol. Tiene un efecto diferente a cualquier otro y merecía la pena. Además de que en ocasiones como estas, una sensación como la de tomarte un chupito como este era de lo más tranquilizadora.
Es después de eso cuando a Edward no se le ocurre otro tema de conversación que preguntarme que qué tal me va el verano. Es normal que no lo supiera, ya que no me lo había preguntado porque estaba demasiado ocupado odiándome por la sala común. No sabía si meterme con él por ese cambio repentino de tema, ya que no sabía si seguía odiándome y quería quemarme cual bruja o si por el contrario se había relajado. No comento nada al respecto, puesto que si él no quiere hablar del tema, lo mejor sería dejarlo de dado… ya que por lo menos se ha preocupado en sacar un tema. Teniendo en cuenta la cara de mala hostia que puso cuando me acoplé a sus planes, era todo un paso en la relación del momento que me preguntara por el verano.
-Es normal echar de menos a alguien que ni te manda ni responde cartas, ¿no crees?-Puestos a soltar pullas, es lo menos que puedo decir. Después de eso intento no decir más nada e intentar mantener una conversación civilizada. Antes de nada, me bebo el segundo vaso que muy amablemente me había traído el camarero.
-Aparte de echarte de menos-Digo con algo de retintín, sólo por molestar-, he sido castigada once veces por desobedecer órdenes directas de mi padre. Yo pensando que en Hogwarts son unos nazis y vivo con el mismísimo dictador supremo.-Puse los ojos en blanco.-Aunque en realidad me lo merecía, hubieras sido parte de uno de los mejores y alocados veranos de mi vida. Hubo un fin de semana en dónde creo que me pasé las cuarenta y ocho horas borracha…-Dije, intentando fomentar una actitud afable. Me hago hacia adelante y apoyo mis antebrazos en la mesa. Lo miro de cerca, a los ojos.-¿Y el tuyo? Aparte de odiarme, claro…
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