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Nunca había estado aquí

Leonardo Lezzo el Miér Sep 24, 2014 11:28 pm

A Leo le gustaba tanto estudiar como perderse por el castillo. Este era su último año en Hogwarts y tenía que hacer tanto una cosa como la otra. No quería suspender nada, es más, quería sacar las mejores notas posibles. Su sueño de ser auror no podía truncarse ahora. Tampoco es que le gustase perderse, pero el castillo escondía innumerables secretos, y el chico no quería irse del colegio sin haber descubierto algunos. Su espíritu valiente le obligaba a meterse en los pasillos más oscuros, y hurgar en las salas menos concurridas. Esta vez fue a parar a la sala de trofeos. Nunca se le había ocurrido entrar allí. Sus padres eran muggles, y estaba seguro de que no iba a reconocer ningún nombre en aquellas placas y trofeos. No es que le importase. La cosa había cambiado un poco este año. Aquel colegio al que en un principio no quiso ir, era un buen lugar ahora y le gustaba estar allí. Su padre estaba muerto y enterrado, y su madre llevaba una vida lo más normal y tranquila posible. Leo había aprendido a usar la magia para el bien, y más o menos podía repeler el mal.  Por eso Leo entró en aquella sala de trofeos. Quería ver quien los había ganado y el porqué. Tenía ganas de ver cada rincón de aquel colegio, como para despedirse. La nostalgia le inundaba. De pronto, Leo se encontró tocando una placa con un nombre conocido. Premio por servicios especiales al colegio concedido a Tom Riddle. ¿Cómo pueden conservar ese premio? Tom Riddle no es más que el nombre real de Voldemort. Leo se quedó mirando aquel trofeo con cara de pocos amigos. Hogwarts había llegado a su vida en un momento óptimo para descubrirle algo bueno. El mal nunca triunfa, y para que no tenga ni la más mínima oportunidad de triunfar, es preciso que personas buenas se encarguen de ello. Él no se considera una persona buena del todo, pero quería luchar con justicia por el bando correcto.
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Invitado el Mar Dic 09, 2014 3:23 am

Tranquilamente se podría encontrar tirada, como una morsa regordeta, sobre los aposentos en las habitaciones de los leones. Pero no, ella tenía que estar moviéndose de un lado a otro como si fuese una verdadera ardilla, aquella que busca pequeños objetos dorados para admirar. Como muchos saben, la familia Herondale se destacó por ser bastante activa en cuanto a movilidad en el Castillo. Varias personas aseguran que uno de los hermanos, de la generación pasada a la de Joahnne (si, su padre  y tío), eran de gastar bromas en mitades de pasillos o simplemente escurrirse de las clases. La clase que lideraba el profesor Snape era una de las favoritas, para huir en escena.

Volviendo al tema anterior, Joahnne recorría el castillo a plena luz del día y no es que fuese un vampiro para ocultarse. Su andar era tenue, cálido y regocijante para ella misma. La pelirroja admiraba cada escena que se descubría de cada recoveco observado, como si fuese una producción a la cual firmar y ella sería tal cámara profesional. Era un día normal, día de la semana pero sin estar en los horarios de clases. Las clases ya se habían pasado un poco y pues no le apetecía ir a leer. La biblioteca era uno de los lugares que más frecuentaba la leona, no quería que se volviese aburrido o demasiado soso. Suspiró y siguió con su caminar despreocupado.

-Gato alimentado, deberes cumplidos, ciertas travesuras realizadas, grageas en el bolsillo…- se tanteó dicha zona para saber si las traía encima.- Si, grageas en el bolsillo. Diez de diversos colores, bueno… una menos…- comentó entrecortada mientras se metía al paladar una de las pequeñas habichuelas de colores, degustando un sabor malo o bueno.- Hmmm… chocolate.- sonrió ante la suerte que tenía, muy pocas veces tocaba tal sabor y otras se llevó el susto de correr hasta los baños. Claramente, una gragea de mocos o una de vómito. – Ya me perdí…- paró en seco tratando de orientarse, los pasillos eran iguales para un ojo que no prestaba atención. Admiraba a Irien por la orientación que tenía ante aquello, semejante edificación como para ser un ratón atrapado en un laberinto. Continuó el pasó hasta localizar la enfermería, saltó en el lugar cuando se enteró de aquello.- Bien, estoy en el tercer piso, ahora no puede pasarme algo peor como perderme nuevamente.-

Cerca de allí se observaba a un joven admirando los trofeos. “Creo que es Leo…” su índice corrió por su labio inferior para luego depositar una mordida. Sus piernas se movían sincronizadas hasta llegar al hombre que estaba absorto en los pensamientos propios. -¡Leonardo!- exclamó la muchacha con ímpetu alzando su brazo derecho, su mano se movía a la par saludando al mencionado. Los trofeos se volvían cada vez más cercanos con los pasos, corría por el corredor. -¿Qué haces aquí? Pensé que estarías estudiando o algo por el estilo.- mencionaba mientras pispiaba sobre los premios, conmemoraciones a los estudiantes. “Alguna vez me gustará estar allí.”
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Leonardo Lezzo el Mar Dic 09, 2014 11:10 pm

Leo estaba entre indignado y contrariado al ver aquel nombre. Y no podía recordar cómo es que sabía que ese nombre designaba al mayor mago malvado de la historia de la magia. Pero lo sabía. Ver aquel nombre en el colegio que le había hecho aprender todo lo que sabía sobre magia le daba rabia. Se supone que una escuela tiene que dar el mejor ejemplo a sus alumnos, y un trofeo otorgado a ese señor, es como decir que hacer el mal está bien. Seguramente el día en que le dieron ese premio a Voldermort, no era más que un joven agradable que realizó alguna hazaña digna de mención, y por eso le otorgaron el premio.

Leo se imaginó siendo auror, y persiguiendo a todos esos magos malvados que hacían sufrir a personas inocentes. Imaginó también ver su nombre en una de esas placas por servicios a la comunidad, o como sea que lo llamen.  Luego se acordó de su penosa actuación el día en que atacaron Hogsmeade, y se hundió en un pozo rebosante de tristeza. No tenía que imaginarse siendo auror, era picar demasiado alto viniendo de una familia que había vivido sin magia. Sería mejor que fuese a pedir un puesto como ayudante de conserje o algo así. La nostalgia se convirtió en tristeza al pensar que no podría alcanzar su sueño de ser auror.

El chico dio un respingo al escuchar su nombre entero, como cuando su madre le quiere regañar, o como siempre lo llamaba su padre porque sabía que le molestaba que no le llamase Leo. Acortar el nombre es una señal de cariño y cercanía. Por eso Leo odiaba a su padre, jamás daba muestras de cariño o cercanía. Al girar la cabeza dejó sus pensamientos y saludó a Joahnne con una sonrisa. – Hola Joahnne. – Saludó a la chica. Le pilló por sorpresa su pregunta. Estaba tan absorto en los pensamientos sobre negro futuro que olvidó que estaba en una escuela, en uno de los pisos más abarrotado. La enfermería suele tener gran afluencia de visitantes. - ¿Debería estar estudiando? – Su manera de preguntar me hizo acordarme de las madres, siempre pendientes de que hagas lo correcto sin vaguear ni un poco. Bien pensado, ¿de qué sirve estudiar tanto? De todos modos no va a poder ser auror. Si en Hogwarts enseñaran a defenderse mejor, no habría quedado en ridículo delante de aquellos encapuchados. – Estaba dando una vuelta. ¿Qué haces tú aquí? – Leo le preguntó porque ella le había preguntado a él con total confianza. No la juzgaba y en verdad no le interesaba demasiado, pero agradeció el poder hablar con alguien.
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Invitado el Jue Dic 11, 2014 1:43 pm

Joahnne tenía buena relación con todos los que estaban en su casa, siempre terminaba por conocer un poco más a los de su propio curso por las clases. Leonardo no sería la excepción, entendía como se mostraba este con su típica cara de seriedad. Esto último era algo que no aceptaría la pelirroja en recibir, pensaba que una sonrisa debería ser más normal que una cara larga. Sin embargo, se encontraba en aquel límite, no podía hacer lo que quisiese solamente porque no le apetecía ver una reacción en específico del muchacho. Sería una falta de respeto entrometerse aunque la niña muriera por hacerlo. Era complicada dicha situación cuando esta no es más que una curiosa pero buena estudiante. Todavía no entendía como quedó en Gryffindor cuando a veces rogaba por conocimiento, algo inatendible para su mente.

Al contemplar a Leo reconocía aquellas facciones, estaba un tanto cabreado o eso parecía al observar los trofeos que se hallaban detrás del fino vidrio. –Perdón, por llamarte así de sorpresa. Te observé desde allá y pues pensé que estabas lo suficiente solo para que alguien sin alma te acompañara.- sonrió ante su propio chiste, muy malo por cierto. –Y para llamarte tu atención dije todo tu nombre, me fue raro cuando siempre escucho “Leo” por los pasillos cuando te llaman.- una mueca por aquello y disculpas ofrecidas. La pelirroja posó una mano en la vitrina de los premios, moviendo ligeramente sus dedos provocaba diferentes ruidos sobre esto. Sincronizaba los dedos para que sea un acto repetitivo y sin modificaciones algunas. Su posición defensiva le hizo poner mala cara a Joahnne, se encontraba sorprendida por lo borde que resultó hablar con él. “Seguramente estaba pasando un mal día, o vio algo que no le gustó.” Comenzó a buscar con la vista, algún indicio que le indicara lo erróneo que detectaba Leo. No estaban más que con los trofeos, con detenimiento fue observando. –Yo no estoy estudiando porque ya he hecho lo más importante, deberes terminados o eso creo. Debería fijarme nuevamente para tener todo en orden aunque lo más seguro es que lo deje para tarde.- contestó defendiéndose, no era necesario estudiar todo el rato o así se lo tomaba Joahnne.

En el momento que se quedó muda para buscar dichas pistas, recordó el curso en cual transitaba Leo por ende realizó las siguientes preguntas. –Leo, ¿tú que harás cuando salgas de aquí? Me refiero a cuando termines con el último grado en Hogwarts.- su vista dio un giro y se encaprichó por verle, quería sinceridad. “Que no me salga con esas chorradas de que no hará nada. Ya me tienen un poco harta con que no sepan su futuro o se rehúsen. Luego del accidente en Hogsmeade, muchos se asustaron. Más por las pobres vidas arrebatadas…” musitó para sus adentros recordando los rostros fallecidos y como ella no pudo salvar al pobre niño. –Seguramente serás auror o ¿Quieres ser jugador de Quidditch? Te vi genial en la clase de vuelo.- bromeó recordando aquello, lamentaba no poder haber participado en un partido.
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Leonardo Lezzo el Sáb Dic 13, 2014 1:37 am

Lo extraño no fue que alguien lo llamara, si no que lo hiciera usando su nombre entero. En el colegio nadie lo llamaba Leonardo, quizás los profesores, pero desde luego no sus amigos. No es un trato cordial llamar a uno con su nombre de pila, más bien es señal de buen trato con una persona si usas el nombre que dicha persona quiere que uses con él. Es sencillo. Leo prefiere que lo llamen Leo. Leonardo suena serio, formal, de regañina, malo. Leo suena bien, rápido, amistoso… El chico no dio señales de que no le gustase, pero al ver que se trataba de Joahnne las dio. Nadie en la casa Gryffindor lo llama así. A menos que esté intentando molestarlo. El chico lo pasó por alto, sabiendo que Joahnne no podía hacerlo con mala intención de forma intencionada. - ¿No tienes alma? – Preguntó en tono bromista.

Le encantó que alguien lo sacara de sus pensamientos unidireccionales. Se olvidó de los trofeos y se fijó en la chica. Es conocida en Gryffindor por su gato, y por ser muy alegre. La gente alegre le gustaba mucho a Leo, quizás porque él intentaba serlo pero no se le daba del todo bien. – Creo que ni mi madre me llama así. Pensé que era un profesor, pero como puedes comprobar no estoy haciendo nada malo. – El chico señaló los trofeos con cara de inocencia. Agradeció que la chica explicase que sólo había usado su nombre completo para llamar su atención. Hay nombres que se repiten sin parar, pero no conocía otro Leo. Quizás se deba a que es un italiano en un colegio situado en el país británico. Leonardo suena más latino. En inglés tendría que ser Leonard o algo así. Es preferible Leo sea como sea.

Era agradable topar con alguien que podía ofrecer buenas conversaciones, pero no le gustó que le hablase de aquel modo. Como si Leo no fuese libre de ir donde quisiera. Por eso preguntó lo mismo a Joahnne pero de forma un tanto borde. – Me alegra que tengas todo terminado. – Leo no era muy dado a la competitividad, pero deberes hechos significaba puntos en el marcador rojo que había en el hall. Soñaba con ganar la copa en su último año.

La pregunta que realizó Joahnne le sorprendió bastante. No venía muy a cuento. Era de cotilla total. – Pues… - Era como si la chica le hubiese leído el pensamiento y supiese que estaba un tanto perdido con respecto a su futuro no tan lejano. Antes de que el chico se dispusiera a contestar, la chica ya lo había hecho por él. – Lo cierto es que el Quidditch es divertido pero no me atrae profesionalmente. En cambio lo de auror… Me encantaría poder instruirme para ser auror algún día. Siempre y cuando mis notas lo permitan. – Confesó. La chica había dado en el clavo. Había metido el dedo en la llaga. Leo estaba un tanto preocupado por el asunto. Para intentar quitar seriedad al asunto, se interesó por la chica. - ¿Y tú? ¿Qué harás al salir de Hogwarts? Yo te veo como reportera en Corazón de Bruja. – La intención de Leo no era ofenderla, simplemente dar su opinión más sincera. Joahnne, con esas dotes premonitorias, sería una excelente reportera. A la hora de preguntar no se anda por las ramas. Directa y al grano.
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Invitado el Jue Dic 18, 2014 3:09 am

Hace unos años, se recordaba Joahnne más niña, aquella situación donde su padre le había preguntado que seguiría luego de Hogwarts como si pensase que volvería a la vida muggle. En esa charla todo se vislumbraba misterioso y lejano, aquel futuro en el que las dulces palabras de la niña le acariciaban, no era para nada algo completamente confuso. Se había determinado, ella misma, que seguiría las clases hasta acabarlas y saltearía algunas pero no sería muy cabrona de armar tanto revuelvo. No creía que tener la atención de los profesores como de los alumnos era algo gratificante, ni mucho menos. Se daría sus libertades pero trataría de llegar a ser una de las mejores en su curso, por ello luchaba firme con respecto a sus notas. Por otro tanto, la pelirroja había elegido seguir con su sueño de ser aurora, no salir de aquel mundo mágico el cual le encantaba poco a poco más. El decírselo a su padre fue una liberación, nadie le había preguntado y sus orbes eran muestra de gratitud ante el hombre en frente. No temía que su futuro se hiciera trizas, tal vez dudaba en los obstáculos que podrían surgir pero era algo completamente vago aquel pensamiento.

A pesar de tener confianza en ella misma, ocurrió lo de Hogsmeade. En aquella tarde que se iniciaría las actividades de una nueva librería, donde ella concurriría con frecuencia. O eso era lo que ella pensaba de camino al pueblo. La ceremonia de apertura le tocaba un poco su buen espíritu, aceptaba que hubiera discursos pero sacar a colación otras cosas no era para nada complaciente. Si bien la muchacha se mostró molesta en un principio ante el ministerio, el cual ocultaba la verdadera realidad de la existencia del señor sin nariz, no pensó demasiado cuando las personas corrían desesperadas. Ella fue una de las que se enfrentó contra un mortifago, en su caso una joven alta con actitudes altaneras y egocéntricas. Su suerte no fue muy buena en ese tiempo, si acertaba con algún  hechizo, la contraria le ocurría lo mismo.  Por ello, el golpe final fue por parte de su enemiga que se alzaba en su gloria. No fue más humillante tener escritas aquellas palabras como tener el conocimiento de que el niño, al cual intentaba proteger, se había quedado sin vida en sus espaldas. “Sangre Sucia” eran las palabras que se escribieron en su frente, aquellas que le pesaba en las espaldas cada vez que un puro le observaba con superioridad. Ella se mantenía firme pero sabía muy bien que eso no cambiaría el hecho de que muchos le juzgasen.

Volviendo a los tantos, la pelirroja hizo un movimiento de negación con su cabeza. Disimulado y estimulante para ella misma, dejando de lado cosillas que ocurrieron en un pasado pero respetándolas. –Pues sí, soy pelirroja. No me digas que no sabes que nosotros, los pelirrojos, no tenemos alma. Aunque algunos somos buenos, o medianamente intentamos esconder nuestra falta.- la cuestión era ser seria en el momento en que engañabas. Lamentablemente, la risa evidenció que era una broma y le costaba mentir a otro, siendo casi imposible. Posicionó sus manos sobre el vidrio, apoyándose en estas. –Disculpa, tal vez te molesto que te llamase con todo el nombre enterito como si no nos conociéramos. Y si, se te nota un poco en el rostro la molestia. O bueno, eso era en un comienzo.- hizo una mueca, no le gustaba cometer errores de los cuales solo puedes seguir metiendo la pata. “Si tan solo me callara…” murmuraba entre pensamientos.

La conversación fluida con un tanto de malestar, se observaba que en algunos puntos de las frases uno de los dos se sentía incómodo. O pensaban más de lo que debían. –Ten en cuenta que a veces me olvido de las cosas, hacer a último momento es una de mis cualidades. Especialmente cuando los deberes son los más extensos que se dictaminan en clases. – se defendió, sabía muy bien que tener todo en cumplimiento eran puntos para la casa de Gryffindor. Pero sorprendentemente las demás casas se esmeraban con el mismo entusiasmo, era cansino pensarlo así pero era real. –Creo que las notas están demás, te conozco poco sinceramente pero creo que eres capaz de ser un buen auror. Tal vez tengas algún fan en el futuro, deberás ir defendiendo al mundo mágico como tal súper héroe. Aunque bueno, es una pena que no quieras ser profesional de Quidditch. Cuando te observé en clases pude notar que tienes buena precisión, y no eras torpe en tu vuelo. Yo apostaría por tu equipo.- sonrió sinceramente, la verdad es que no mentía. Lo siguiente se lo llevo de sorpresa. –Pues… quiero ser auror, no me gustaría estar en una revista de chismentos. Si bien me gusta enterarme de las cosas, hay otras que no se deberían revelar. Puede que a la gente le guste leerlas pero las “victimas”… - hizo las comillas en el aire, gesto con sus manos y dedos.- no salen ganando de ello, tal vez lo aceptan y no hay problema pero no lo sé. No me gustaría ser yo. – Le observó y suspiró ante su postura.- no me veo ejerciendo aquello. Y si, sé muy bien que a veces soy preguntona pero es simple curiosidad. Nada para contar a otros. Volvamos a ti, ¿Por qué deseas ser auror? Puedes ser sanador, trabajar para el ministerio de otra forma.- cuestionó la decisión.
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Leonardo Lezzo el Sáb Dic 20, 2014 11:17 am

El ánimo del chico estaba bajo por las pocas posibilidades que tenía de poder llegar a ser un auror. Agradeció toparse con Joahnne y poder hablar con alguien, de modo que su pensamiento se distrajera. Pero la conversación se centró bastante en Hogwarts, deberes y que harían al terminar sus estudios en el colegio. Últimamente todas las conversaciones que mantiene Leo, sean de lo que sean, terminan derivado a un análisis exhaustivo del futuro. Terminar sus estudios como mago es algo importante, una fecha señalada, pero es algo que en sus siete años como aprendiz de mago no había pensado. Hogwarts significaba mucho para todos los que estudian en él, pero para Leo era más que un simple castillo. Era la muestra de que aquella carta no era una broma, que él era un mago de verdad y que estaba destinado a usar ese poder, que había recibido por herencia materna, en beneficio de los demás. Por eso quería ser auror. Las injusticias nunca le gustaron, y ahora tenía algo con que combatirlas.

Leo no tenía demasiada confianza con la chica, quizás por eso lo llamó con el nombre entero, pero podían hablar con facilidad. El chico suele decir que pertenecer a Gryffindor es como tener una familia muy extensa, con muchos primos. Aunque no se conozcan mucho, saben que sus primos van a estar ahí para ayudarse en todo. Se rio cuando Joahnne dijo que no tenía alma, alegando que los pelirrojos no tienen alma. – Yo prefiero pensar que la gente con el pelo rojizo es bastante especial. Mi madre lo es. – Le guiñó un ojo. El Gryffindor jamás había pensado semejante cosa de los pelirrojos. Solamente se trata de una leyenda extendida pero sin fundamento científico. Aunque Leo había sido criado adoptando la fe cristiana, sus ideas de deidad no estaban nada mitificadas, y creía en la ciencia de forma más firme que en ese posible dios. – Pero si me dices que eres la mismísima hija de satán…no tengo más que creerlo. – El chico se rio de nuevo, no de la chica, si no del comentario. Ella se disculpó por haberlo llamado con el nombre entero. – Prefiero Leo, no lo olvides. Así puedo distinguir entre la gente que me conoce y me llama Leo de la gente que no me conoce en absoluto, como algunos profesores, y me llaman Leonardo. – Jamás le había reprochado su nombre a su madre, sabiendo que se llamaba así por un famoso pintor, inventor, y un largo etcétera de profesiones.

Joahnne parecía hablar todo el rato en tono de disculpa, cosa que no agradó al chico. Por eso esbozó una sonrisa sincera. No quería que la chica pensase que estaba incómodo hablando con ella, o que había interrumpido algo interesante porque no lo era. Descubrir que el-que-no-debe-ser-nombrado tiene trofeos no es algo que a Leo le haya gustado, no por eso tiene que pagarlo Joahnne. Hablaron sobre sus futuros, y las carreras que querían tomar. Sin mala intención Leo le propuso a la chica ser escritora de cotilleos, no por nada, si no por lo directa que es al hacer preguntas. – No quiero tener fans. – Protestó Leo un tanto desconcertado. – Me gustaría ser auror para combatir a esos…mortifagos. En Hogsmeade causaron mucho desconcierto. No es justo que quieran acabar con todos lo que no somos de sangre pura. – Puso énfasis en el verbo, dejando claro que él no era un mago de sangre pura y le importaba bien poco. – Por eso mismo, por el ataque que hubo en Hogsmeade se que estoy tan cerca de ser auror como payaso de circo. Se me dio muy mal combatir. – Confesó con cierto pesar y con voz queda. Le alegró saber que la chica también quería ser auror. Lo prefería antes que ser reportera con mala leche, como las de la revista de cotilleos más famosa en el mundo mágico. – Tienes razón, no es una buena profesión. Suelen escribir sobre lo peor de las personas, y quizás no es ni cierto. – Joahnne parecía decidida. No todos los Gryffindor terminan siendo aurores, pero si el sombrero los puso en esa casa es porque si algo les sobra es valentía. De nuevo la chica preguntó al chico. – No me importaría ser sanador, porque trabajas con personas, y las ayudas. Pero el Ministerio no me atrae nada. Soy un hombre de acción. – Leo se imaginó con una capa roja y los calzoncillos por fuera. – Pero aún no está todo perdido. Después de terminar Hogwarts puedo estudiar para auror, y con estudios más focalizados, puede que aprenda a combatir como dios manda. En duelos contra mortífagos, tu ya me entiendes. Quiero ser auror, no boxeador. – Leo quiso poner una nota de humor para dar a entender que se sentía cómodo con la conversación.
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Invitado el Miér Ene 14, 2015 8:33 pm

Este curso estaba siendo ligero, no era nada comparado al anterior en donde los TIMOS eran la prioridad para la pelirroja de Gryffindor. Noches estudiando hasta que la luz quemaba los ojos de la muchacha como si se tratase de un vampiro. Siendo sinceros, Joahnne solamente estudió para las materias en las cuales se sentía que estaba floja. Las calificaciones de estas fueron excelentes, se esmeraba por conseguir buenos promedios para plantearse un buen futuro, no se desesperaría igualmente por un “supera las expectativas” o un “aprobado” escueto. Tenía ciertos límites con respecto a sus estudios, prefería tener organizado ciertos aspectos pero a veces se salía de orbita. El año pasado fue un cambio grande para la muchacha, ahora observaba lo que esperaría en su próximo curso teniendo a Leo enfrente.

Muchos se habían esforzado y pedido ayuda a otros alumnos para pasar los TIMOS, era tedioso doblar en la esquina y encontrarse dos ámbitos contrarios, por un lado  las parejas besuqueándose. “Consíganse un motel” pensaba con frecuencia la pelirroja. Y por el otro lado, jóvenes de quinto año siendo ayudados por alumnos de cursos mayores. Joahnne estudiaba sola en su dormitorio, o en la biblioteca con algún grupo de estudio pero digamos que no ocupaba mucho tiempo en aquello. Era solo prestar atención en clases cuando se puede, si son tolerantes los profesores.

La idea de ser, en un futuro, auror había sido bastante escueta en sus principios. Joahnne pensaba como una niña de que ser auror era como ser un súper héroe, aquellas figuras heroicas que defienden a la gente inocente del caos maligno.  Con el paso del tiempo comenzó a ver que su decisión sería aquella pero era más por un bien ajeno que por el propio, quería ser del bando de los buenos defendiendo a todo aquel que no estuviera en contra del ministerio. Sin embargo, había ciertos problemas como el propio orden de los más altos del poder.

-Pues te entiendo pero no te debes tirar para abajo. En Hogsmeade hubo una injusticia severa. Primero que nada estaban allí comentando como si los Aurores habían detenido todo lo malo del mundo mágico, cuando muchos sabíamos que era mentira. Luego pasó que llegaron los mortifagos como los invitados de la cena, algo que sorprendió a muchos y provocó grandes disturbios. No te sientas mal con respecto a lo que ocurrió, nadie estaba preparado para combatir aquella horda.- murmuró quedando su cuerpo apoyado en la repisa, su rostro miraba hacia un costado intentando vislumbrar los nombres de cada trofeo. –Ni yo estaba preparada… esa pobre criatura que…- carraspeó al ver que una ola de tristeza flaqueaba su voz. Le era duro decirlo en voz alta en estos momentos, poco tiempo había transcurrido de tal hecho.- Yo no puede salvar a alguien que pidió mi ayuda, pero sé que puedo esforzarme aún más para poder vencer a varios en la próxima ocasión.- confesó con la voz entrecortada y sin verlo a los ojos, pocos sabían lo ocurrido ahí con respecto a Joahnne.

Suspiró moviendo levemente su cabeza de un costado al otro intentado organizarse, respiró profundo y permitió escuchar al joven de Gryffindor. –Es verdad, las revistas son bastantes egoístas y totalmente mentirosas. Con tal de tener noticias que mostrar inventan historias, molesta demasiado ver como se la toman con los alumnos del castillo. Si, algunos es verdad que se los ve haciendo cosas inapropiadas pero no creo que fuese para ponerlo en unas hojas.- rascó su mejilla, dejó caer su peso en una pierna mientras la otra se estiraba lentamente.- Y creo que serás un buen auror, tienes la valentía exacta para arriesgar tu vida sabiendo todas las posibilidades que hay a tu alrededor. Yo espero también serlo pero todavía falta tiempo, no debo adelantarme. Tal vez termine dejando de lado el mundo mágico y me transforme en un muggle a toda forma.- bromeó ante su futuro. – Ahora que recuerdo, estamos en el equipo de Quidditch y no hemos tenido prácticas. Vamos muy flojos con el premio para la casa que también perderemos el de Quidditch, algunos leones se están poniendo de holgazanes. Dentro de poco también es el baile de navidad, espero que no hagan ridículos.- rememoró una pareja que bailaba tan mal que le pidieron salirse de la pista, sí, esas cosas ocurren.

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Leonardo Lezzo el Miér Ene 21, 2015 12:34 am

La comodidad de la conversación se notaba en ambos alumnos, tanto que el buen rollo inundaba la sala de los trofeos al completo. Era un lugar bastante discreto en el que Leo nunca había estado. Resultaba fácil hablar con Joahnne a pesar de que Leo no era un buen conversador. Centraron sus palabras en lo mismo de siempre, los estudios mágicos. Es algo que todo el mundo quiere saber sobre las otras personas que hay en el castillo. Los Timos y los Extasis son los temas más recurrentes entre la comunidad de estudiantes. En segundo lugar están los temas amorosos. A pesar del frío, o quizás a causa del frío, las relaciones amorosas iban en aumento. No es algo que preocupase a Leo en exceso aunque a veces se imaginaba abrazando dulcemente a una chica con olor a flores. Tiene que ser bonito tener con quien compartir casi todas las cosas.

El Gryffindor se atrevió a confesar su sueño de ser auror, pero asumiendo que no es bueno cazando el mal. En Hogsmeade quedó demostrado que no era lo bastante rápido para poder pararlos. Afloró en el chico cierta tristeza por no haber podido ayudar a nadie. Joahnne también estuvo allí. Pasaron cosas terribles en aquel escenario tan inocente y Joahnne tuvo que rpesenaciar algo muy fuerte pues su voz se entrecortó. - No es culpa tuya. Aquella gente no tiene corazón. Son incapaces de hacer el bien, y a nosotros nos pilló por el medio. Yo pienso igual que tu, me gustaría aprender más y mejor a defenderme, y si hay una próxima vez, que la habrá, estaremos preparados para plantar cara. - Leo estaba deseando poder aprender pero la clase de Defensa era como jugar a las cocinitas. Teorías, hechizos útiles, y poca práctica. - Quizás te parezca un atrevimiento por mi parte, o una locura, pero si quieres podemos practicar entre nosotros. No pretendo hacerte daño, no me malinterpretes, pero quiero y necesito adquirir habilidad y destreza. Eso solo se puede conseguir con práctica. - El Gryffindor tuvo una buena idea, pero sería mejor llevar a cabo esa idea con alguien de su curso o de su potencia.  

Tratando el tema de las profesiones Leo creyó oportuno decir a la chica Gryffindor que valdría para entrevistadora de la revista de cotilleos mágica. Es algo así como una revista donde hablan de todos y de todo, y la mitad parece inventado. En ocasiones es difícil creer que niñas de dieciséis años vayan haciendo esas cosas en un lugar tan concurrido. - Espero no verme nunca en ese revista. - El chico no recordaba haber visto a nadie de su casa en ella. Normalmente malmeten entre alumnas de la casa Slytherin que van de amigas y luego se roban los novios. Algo normal en los tiempos que corren.

Joahnne animaba a Leo a ser auror. Al chico le resultaba reconfortante que alguien le animase a ello. Su madre también lo hacía pero ahora estaban muy lejos. Y la graduación estaba muy cerca. Leo debía ir decidiendo que quería cursar una vez terminado el curso. - Te quedan un par de años. No lo dejes muy de lado que el tiempo pasa pronto. - Comentó Leo en tono protector. - Yo también pensaba que tenía todo el tiempo del mundo para decidir, y dentro de nada habré terminado. ¿Estás segura de que quieres vivir como un muggle más? - Joahnne habló de muchas cosas seguidas. Por una parte el Quidditch. - Este año tenemos que ganar algo, que yo quiero graduarme con alguna alegría. - Cierto era que la gente en Gryffindor tiene una actitud más bien relajada con respecto a los puntos. Leo no es un gran competidor pero le hace ilusión ganar algo por primera vez en la vida. Cuando la chica habló sobre el baile de navidad a Leo se le pasó una fugaz idea por la mente. - Yo no se bailar demasiado, pero intentaré hacerlo bien. ¿Ti... tienes pareja para el baile? - El chico Gryffindor siempre había acudido solo a todos los bailes. En su último año le gustaría poder fardar de chica y “bailar” por la pista como suelen hacer otras parejas. Se atrevió a preguntar a Joahnne si tenía pareja porque le parecía una chica muy amable y quizás podría ir como amigos si es que ella no tenía ya una mejor opción.
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Invitado el Lun Ene 26, 2015 5:15 am

El tiempo transcurría con rapidez y aquello era visible por Joahnne que ya traía ciertas cuestiones pendientes que había dejado por un comentario de “cuando tenga más tiempo”. Conocía que dentro de dos años por no decir uno y algo ya debería estar estudiando algo que realizar, admiraba lo que hacían sus padres pero no le parecía emocionante solo vivir como muggle. Ellos entenderían que su hija tenía ciertas habilidades y le gustaba todo el mundo que rodeaba tal responsabilidad para poder ejercerla. No quería olvidar lo ocurrido todos estos años, además ¿Para qué estudiar en Hogwarts si luego quedarías como un simple muggle? No, aquello no era para nada gratificante.

-Tienes razón, no querré pertenecer completamente a un mundo sin magia cuando aquí me divierto a más no poder. También se derrumbaría mi sueño de proteger el mundo mágico de los mortifagos o los buscados por Azkaban. Nop, no me gustaría no encontrarme todos los días con amigos. Tal vez nos encontremos cuando estemos estudiando para auror o ya trabajando para alguna misión así bien secretilla.- murmuró con picardía riendo a los minutos más tarde. Le gustaba tal perspectiva, no le desagradaba para nada y podría seguir viendo a su familia mientras trabajaba en lo que parecía que le gustaba. –Y sí, creo que lo más cercano y seguro de conseguir será algún trofeo de Quidditch. Slytherin nos ha pasado como “los mejores” en cuanto a la copa de las casa, ni Harry Potter hará algo tan bueno para ayudarnos a ganar.- Sí, sabía que había cierto favoritismo con Gryffindor especialmente por tal muchacho pero por lo que veía su esfuerzo no llegaba para mucho.- Si por lo menos asistieran a clases. Hay muchos de nuestros compañeros que no llegan a clases y nos descuentan puntos. Trato de asistir a todo por mi parte, aunque pensándolo bien. ¿Qué hacen mientras no están en clases? Digo, yo me aburro si no tengo nada que hacer pero también puedo pasarlo con amigos al tiempo ese.- posicionó un dedo en sus labios presionando levemente, sus dientes se movieron dispuestos a abrir la boca y morder con delicadeza la piel tersa de sus manos.

El baile de navidad, tal festividad provocaba un pequeño revoltijo en el estómago y erizamiento en sus brazos. Le encantaba tal baile para poder disfrutar con todos, la ambientación que se dedicaba al proyecto como también los vestidos largos y preciosos de las muchachas o los trajes oscuros de los jóvenes. Esperaba con ansias aquello, faltaba poco. La invitación ya había sido dirigida a los alumnos de Hogwarts, ella no esperó demasiado como para mandarle una carta a quién sería su compañero de baile.

-Yo igual, sé bailar pero no puedo alardear que soy demasiado hábil en tales prácticas.  Y discúlpame Leo… pero ya tengo… tengo compañero de baile. Le conoces, es Rubén también de mi curso. Es mi mejor amigo pero creo que nos merecíamos una celebración juntos, desde que entré a Hogwarts estuvimos juntos y recién en sexto decidí a invitarlo. –sonaba demasiado romántico, como si fuese una película de amor. Sí, los pensamientos y sentimientos hacía el león estaban confusos dentro de la mente de Joahnne. Leo, por otra parte, era una buena persona, confiable y bastante amable por lo que parecía pero lamentablemente ya había tomado una decisión con anticipación. –Perdóname por rechazarte pero hace unos días, cuando nos envió Dumbledore la invitación, ya le había mandado con Kirlya a Rubén la carta. Si me hubieses pedido el año pasado hubiera aceptado, terminé yendo con un Hufflepuff, muy gentil y caballero pero me tiró el ponche dos veces a los pies. También me pisó los pies en el baile del comienzo, creo que mis extremidades inferiores me odiaron toda la noche por tal elección.- sonrió mientras rascaba su nuca.

Se dio la vuelta, dejó de tener contacto su espalda con la vitrina de los trofeos. Admiraba a todas las personas que estaban allí por conseguir tales premios, deseaba ser alguna de ellas, tener la capacidad de ser ágil, ser fuerte o valiente para enfrentarse con firmeza y derrotar al equipo enemigo o tener la suficiente inteligencia para obtener tal recompensa. – Me alegraría ganar algún trofeo, que Hogwarts me reconozca por algún dote que tengo oculto o alguna de esas cosas. Seguramente piensas que estoy loca pero me gustaría.- murmuró la última palabra observándole. Tomó su falda e intentó sentarse en el suelo, sin que nadie viese sus partes nobles. Hizo un respingón cuando el piso frio tomó contacto con la piel de sus piernas, cruzó ambas extremidades mientras sus pies se movían lentamente como si siguiesen una melodía. –Siéntate Leo, no nos quedaremos parados todo el rato.- invitó Joahnne con una sonrisa entre labios.
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Leonardo Lezzo el Vie Ene 30, 2015 11:52 pm

El haber nacido con ciertos poderes es algo a lo que jamás se puede renunciar. Es un privilegio. No es que Leo se vea mejor que los demás por tener ese poder, pero el hecho es que lo tiene y quiere usarlo para hacer el bien. Por eso no entendía que Joahnne hablase de vivir como una muggle más cuando podía llegar a ser una buena auror. Por eso Leo lo tomó como una broma y no le dio la mayor importancia. Ella estaba en sexto y él en séptimo. Lo lógico sería que se encontrasen en algún momento de su formación, o en algún trabajo posterior. – Estoy seguro de que nos encontraremos. Solo nos separa un año académico, eso no es nada. – Conocer a alguien de su misma casa y con las mismas aspiraciones formativas motivaba al chico. Es como cuando tienes que empezar el colegio y no conoces a nadie. Se hace más llevadero si conoces aunque sea a una persona.


Antes de terminar el curso Leo tenía la esperanza de poder ganar alguna cosa este año. Le daba igual si se trataba de Quidditch o de la copa de las casas, pero algo. – Será como diga la capitana. – Dijo Leo en tonos serio cuando Joahnne habló de ganar el trofeo del colegio. La muchacha era la capitana del equipo y todos debían seguir sus órdenes. Es cierto que no todos los Gryffindor acudían a las clases, y los que lo hacían no ganaban muchos puntos respondiendo. Siempre se adelantan los sabelotodos de turno. – He faltado a algunas clases este año. Cuando llegues a los EXTASIS lo entenderás. Es casi imposible terminar todos los deberes y trabajos sin faltar a alguna clase. Solamente hay una persona en el mundo que podría con todo eso. – Estaba claro. La muchacha de Gryffindor con el pelo muy tupido. – Ya sabes, Hermione Granger. No se de donde saca la energía. – Aclaró el chico por si no se había entendido.


Como salió a relucir el tema del baile de navidad, Leo aprovechó para tantear el terreno. No quería ir solo al baile pero no se le daba bien pedir ese tipo de favores a las chicas. Esta vez se armó de valor para intentarlo, y recibió una amable negativa pues Joahnne ya tenía pareja. – Que suerte tiene Ruben. – Leo estaba tan desentrenado que no llegó a entender si ellos dos eran amigos o pareja. Lo que le quedó suficientemente claro fue que Joahnne no iría sola al baile. – No pasa nada. Yo no suelo ir acompañado. No te enfades pero…no se me da bien del todo eso del baile, y menos tratar con las chicas de un modo que no sea totalmente amistoso. Supongo que lo pasaré bien y habrá más chicas sin pareja a las que pedir un baile. – La sonrisa que mostraba Leo era pura fachada. Estaba deseando encontrar a alguien con quien poder ir al baile, aunque fuese como amigos, y disfrutar de una velada normal. Pero no se lo había trabajado nada durante sus cursos en Howgarts, y en su último año de colegio iba a acudir solo al baile como todos los años.


La chica intentó desviar la atención a otro tema y se fijó en los numerosos trofeos que adornaban la sala. Confesó que le gustaría ver su nombre en aquellos trofeos y Leo no se rió. Era un deseo comprensible. Entonces ella se sentó en el suelo e invitó a su compañero de casa a hacer lo mismo. Leo la imitó sin tantos ademanes, pues él no tenía nada que enseñar con su uniforme de cuerpo entero. - No es malo querer estar en esta sala. Eso significaría que has hecho algo grandioso. Ganemos todos los partidos de Quidditch de este año sin dejar que nuestro adversario haga puntos. Quizás ganemos un lugar de honor. - Reflexionando un momento se dio cuenta de que quizás Joahnne quería tener un trofeo ella sola, al igual que Tom Riddle. Pero ella lo ganaría limpiamente haciendo algo para bien. - Deberías empezar ya a buscar ese dote ocuelto. ¿Que asignaturas se te dan mejor? Estoy seguro de que puedes conseguirlo. - Debe ser buena en pociones, y tiene cara de que le gusta la historia. No debe ser fácil tener un lugar en la sala de trofeos de un colegio de magos donde asisten muchos alumnos buenos, pero intentarlo no es delito. Leo iba a animar a su amiga.
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Invitado el Sáb Feb 07, 2015 2:35 am

Los gritos desaforados de los alumnos aclamando por el equipo amado, las apuestas que se debían pagar y donde se veían como entre las manos pasaba el dinero o algunos dulces que habían decidido sacrificar por su equipo amado. Las jóvenes que sonreían encendiendo sus mejillas por la adrenalina que sentían al haber sido participes del glorioso triunfo. Sí, también hacían uso de la presencia aquellos que compraban pirotecnia o diferentes materiales, esos papelitos cortados para que se le claven en el ojo a alguien. Todo eso era prácticamente el festejo por ganar un trofeo, directo hacia la Casa del ganador haciendo alusiones a su ingenio, habilidad, creatividad o suerte. Muchas veces se presenció tal festín en la casa de Gryffindor, los muchachos gritaban rudos como si marcaran territorio y las jóvenes con sus grititos que te quitaban los tímpanos. No todos eran así, había unos cuantos que eran más respetuosos al oído ajeno o al verse como un tonto.

Joahnne tuvo la ocasión de pensar que ella sería, junto a su equipo, levantada hacia el cielo por el memorable éxito como equipo de Quidditch. Sin embargo, el equipo tuvo varias fallas desde el comienzo de curso. Un capitán que por accidente tuvo que dejarlos, manteniendo a ella como líder de un equipo que cada vez perdía las prácticas. – Siendo sincera, creo que como capitana no me veo. Se está desorganizando las prácticas que antes eran continuas. Sabes que el capitán anterior era un poco estricto pero eso nos mantenía fuertes, si fuese débil como yo pasaría lo que está pasando ahora. Vienen los partidos oficiales y no encuentro a Lisbeth, nuestra buscadora anda perdida.- murmuraba entre suspiros, sus piernas se movían levemente de un costado al otro pero no levantaban la falda.  

-¿Piensas que ganaremos estos partidos? Me pregunto eso muchas veces en el día, el equipo de Slytherin está tomando la delantera con los puntos para la copa de las casas. También con las prácticas, Lluna es una buena capitana del equipo como buscadora por igual.

El suspiro que le siguió fue lo suficiente para cerrar los parpados. La brisa oxigenaba los pulmones de los muchachos de Gryffindor, si bien era invierno no era atosigador. Su salud se mantenía firme, no había problemas con los resfríos o las gripes. Abrió uno de sus ojos y lo observó. Leo, un muchacho castaño que no era el más “asistidor” en las clases ni uno de los chicos más populares con las chicas. Uno de sus brazos se alzó y guio al dedo índice para punzarle la nariz.

-No me hagas caso, tenemos que pensar con optimismo y empezar a entrenar. Especialmente Lisbeth, si ella captura la snitch ganamos por mantenernos en defensa. Me gustaría empezar con Ravenclaw o Hufflepuff, un amistoso, alguna practica inocente.

La pelirroja tenía muy seguro que sería diferente esta temporada de Quidditch. Desde que cambiaron al capitán se volvió un poco torpe el equipo, ella era la que armaba el juego y debía organizarlo nuevamente. – Sé que soy una capitana primeriza en esto, es como tener un bebe pero como si fuese Chewaka. Digo, si ya es problemático un bebe imagínate uno peludo en épocas de calores. Así me siento.- resopló Joahnne fijándose el horizonte, unos muchachos corriendo mientras lo seguía un prefecto de Ravenclaw. Rio ante la escena y nuevamente se fijó en Leo.- Bueno, Leo, León, hay que dar nuestro mejor esfuerzo. Ganemos la Copa de Quidditch.

¿Qué materia se le daba bien? No tenía con claridad la certeza de la asignatura. Defensa contra las artes oscuras era algo que le fascinaba, los hechizos que podían usar como también pociones. –Se me da bien con la profesora Maëlys o con Pociones pero no me veo ganando un trofeo por ser estudiosa, sabes que Hermione debería ya estar desde su primer año. Y los Ravenclaw abarcan mucho más ese campo aunque ahora están ausentes. – Estornudó y lo miró sorprendida.- Perdón, en invierno no me resfrío pero hay ocasiones donde se me da por estornudar. Debería ir a abrigarme, estar con falda tan campante solamente se le da a O. o a Circe para mostrar dotes.

Admiraba a esas muchachas, solamente en el aspecto de moda y todas esas cosillas de mujeres.Aquellas Slytherin podían estar con faldas volantes dejando sus piernas deslumbrantes para la admiración de hombres y jóvenes. Rascó su nariz haciendo una mueca y le sonrió. –No, no estoy enamorada de ninguna de ellas. A una quiero mantenerla lejos de mi. Si me encontrase O. terminaría con mi cabeza bajo tierra.
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Leonardo Lezzo el Dom Feb 15, 2015 11:33 pm

El Quidditch es el deporte rey de los magos. Como lo es el fútbol para el resto de la gente, o el baseball o rugby si cruzamos el charco. La obsesión de Leo por el deporte no iba más allá de lo normal. Adora sudar y quemar energía, le hace sentirse vivo. Si gana el partido mucho mejor, pero no se obsesiona. La capitana de Gryffindor era precisamente la chica con la que estaba hablando, Joahnne. Era su primer año en el puesto y parecía agobiada. Su actitud era un tanto relajada comparada con el anterior capitán, no por ello Joahnne es una mala capitana. La culpa no es suya completamente. Los Gryffindor con fama de valientes también tienen fama de vagos y despreocupados, Leo el primero, y eso pasa factura cuando juegan en el campo contra los equipos mejor preparados.

La chica estaba desanimada y Leo no podía verla así. - Intenta ser tu un poco más estricta, y no dudes en pedir ayuda. Está Niko que es nuestro subcapitán, y yo, que me ofrezco a ayudarte en lo que sea. - La buscadora andaba un tanto desaparecida y también por eso sufría la capitana. - ¿Y no podemos encontrar a otra? Seguro que hay muchos interesados en entrar en el equipo. - El tono de voz de Leo sonaba convincente y animado. Cualquier estudiante perteneciente a Gryffindor querría un puesto en el equipo. El chico opina que merecen una victoria.

La perspectiva de ganar siempre está ahí, al igual que la de perder. Lo dificil es saber ganar y saber perder. Todo el mundo quiere ganar. Por eso la respuesta de Leo a la pregunta de su amiga era clara. - No se sabrá hasta que no juguemos, pero prefiero pensar que si, que ganaremos. - La preocupación de Joahnne no estaba fuera de lugar. El equipo de Slytherin empezaba la temporada fuerte, y casi todos sus miembros poseen una de esas escobas de último moderlo. Su buscadora es como una flecha y la guardiana siempre mantiene los ojos abiertos por lo que es dificil pillarla desprevenida. - No te preocupes, Joahnne. Lo haces muy bien y venceremos a esas culebrillas.

La escoba de Leo era una barredora perteneciente al colegio. Se desviaba un poco a la derecha y a veces perdía altura sin motivo aparente. El Gryffindor soñaba con una de esas escobas último modelo, pero sabía que no se lo podía permitir. Joahnne suspiró fuerte y al hablar parecía más relajada. - Personalmente prefiero la casa Hufflepuff. Son competitivos pero nobles. Con ellos no hay trampas. Me gusta que jueguen limpio. Cosa imposible con la gente de Slytherin. - Una cosa quedaba clara, necesitan entrenar más. Leo rió cuando le dijo León y asintió convencido a las palabras de su capitana. Hay que ganar la copa.

Los dos Gryffindor estaban comentando sobre sus clases favoritas para hablar de algo con el objetivo de conocerse mejor. - Dudo que ganes un trofeo con Snape. ¿En defensa eres buena? - Ganar un trofeo puede ser muy importante y Leo estaba seguro que de la chica podía conseguirlo. - Salud. - Contestó el Gryffindor inconscientemente al escuchar el estornudo de Joahnne. La chica se disculpó de forma chistosa. Leo no sabía si reír. Las chicas van con falda en este colegio, cosa que no le disgusta. Algunas de ellas tienen un arte especial a la hora de sentarse, o de girar, y nunca muestran nada que no deban. Leonardo sueña con poder captar ese momento de giro de una falda al vuelo y dibujarlo, pero su capacidad no llega a tanto. - ¿Vas a la sala común? Podemos ir juntos. - Joahnne le estaba contando lo mal que se lleva con ciertas chicas de la otra casa. - Mejor que no te acerques mucho a ellas. Y si te dan algún problema no dudes en acudir a mi. No está bien esos humos que llevan. - Los chicos continuaron conversando camino a la sala común. Leo estaba contento de haber hablado con una chica tan simpática fuera del horario de entrenamientos. Ahora sabía mucho más sobre la capitana.  
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