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Dejad de molestar {Frederick Blackstone}

Invitado el Mar Oct 07, 2014 8:59 pm

“Antes de pensar que lo importante
Más que un futuro brillante
Era un presente presentable.”
-Alberto Alcalá


El día estaba precioso, cielo completamente azulado con varios matices de dicho color decorado con algodones esponjosos de color blanco y mate.   Las ventanas con un poco de polvillo desvelaban tal clima en el castillo, por otro lado, se encontraba Joahnne subiendo por las escaleras para el cuarto piso, la biblioteca sería elegida por la niña para conciliar el sueño o el conocimiento. La muchacha en cuestión era atormentada por las pesadillas típicas del tiempo, tiempo que se pierde sin sus padres que con una sonrisa siempre aparecen para alentarla en sus visitas. No se sentía bien al conocer que dependía de ciertas personas a esa altura de la vida, temía que le pasase algo por culpa de ser una sangre sucia, como otros dirían. Ella nunca dejaría incitarse a llamarse “sangre sucia” aquel despreciativo que no merecen las personas, ningún mago es puro de sangre, ningún linaje es tan puro. Ni siquiera el sin nariz era puro, es como querer ser Hitler. Si, de Voldemort a Hitler pasamos, mejor dejemos a esos innombrables para otro día.

Sus piernas se contoneaban por el lugar hasta llegar al lugar deseado, no quería más que leer un poco de literatura mágica, descansar tal vez más tarde. Los alumnos subían y bajaban con gracia, ella sola en este preciso momento ya que no esperaba compañía. Mala sería si luego de leer se pegaba una siesta en las mesas del lugar, era divertido dormir en sitios extraños además que el aroma de libros antiguos era exquisito. “Simplemente quiero…” bostezo antes de seguir pensando mientras marchaba. Al llegar se observó a Irma Pince hablando con un alumno de Ravenclaw, recomendando ciertos libros por su búsqueda de criaturas mágicas.

Se dirigió hasta unos estantes alejados de la entrada, los alumnos no eran demasiado por lo que se quedó apoyando su trasero en la madera firme. Sus manos aferradas a la tabla que le servía de soporte, la mirada destinada a libros de hechizos e historia. El no tener una base sobre la historia de la magia mucho antes como otros magos poseían la hacía ignorante ante algunos aspectos, hechos que para otros era típico. Por ende, ella buscaba siempre nueva información para su mente, además de que no quería terminar siendo engañada por otros estudiantes. –Hmmm… que estudiaré antes de dormir…- murmuró depositando su dedo índice en sus labios carnosos, perfumados con rosas.
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Invitado el Dom Oct 19, 2014 2:21 am

“Vaya día de mierda”, eran las palabras que cruzaban por la mente de Frederick mientras subía por las escaleras. Las clases habían sido un jodido martirio para el muchacho que solo quería descansar, pero no podía quejarse ni faltar puesto que Hogwarts era en si un internado. Ya estaba acostumbrado a lo largo de los años pero aun así seguía siendo molesto. Obligado a estar en este lugar por sus padres no podía acostumbrarse por mucho que lo intentase, la vida de los Muggle era simplemente mejor. “Para que necesitas magia cuando tienes dinero” Eran unas palabras un poco arrogantes ya que con existían millones de cosas que simplemente el dinero no podía hacer, pero un mundo de magia simplemente no hacia feliz al muchacho y no tenía más resignación que seguir con sus estudios hasta estar libre y poder seguir con su adinerada vida.

Hoy hubiera sido un día normal como cualquier otro, con la diferencia de un pequeño percance lo que provocó la ruina en él y la amargura. La profesora McGonagall me hecho la bronca el día de hoy, un problema en clases de encantamientos producto de una broma a Jeff. Tomo su varita y con un burdo encantamiento cito las palabras: “La profesora McDonal no sabe una mierda”, esta me miro a mí y retándome a explicar la clase mucho mejor de lo que hacia ella no me quedo otra que callar y tratar de eximir de culpa, pero no hubo caso. No fui culpable, pero lamentablemente mis palabras no fueron lo suficiente para generar credibilidad. En parte me lo tengo merecido por el mal historial que ya llevo en mis años de estadía, pero bueno ya estaba acostumbrado a esto, solo un castigo más.

La biblioteca era mi destino, un poco de lectura me haría olvidar el mal día que había tenido, o por lo menos podría encontrar a alguien con quien hablar y poder olvidarme de todo. En su contrario molestar a alguien de primero, siempre son víctimas fáciles para bromas. Aunque de por si no tenía ganas de esforzarme demasiado, un poco de lectura bastaría. Un suave silencio yacía en el lugar, había pocos estudiantes dentro de ella así que al menos podría tener un tanto de paz. Caminando entre los pasillos en busca de algo de lectura acabe llegando al último de estos, una chica de Gryffindor estaba apoyada en una de las estanterías, con un libro de historia en sus manos.

Lo primero que vino a mi mente fue un “¿Por qué no? “, podría molestar a alguien más así quitar un poco de mi estrés y frustración, así que me acerque presuntuosamente hasta ella. -Historia de la Magia- dije en un tono un tanto altanero, leyendo la portada del libro. –¿Estudiando Gryffindor? ¿Será que quieres puntos para tu casa? Nos e para que se esfuerzan, la copa siempre termina siendo de Hufflepuff -.
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Invitado el Dom Oct 19, 2014 3:54 am

Sus labios eran mordidos continuamente, estarían hinchados y rojizos para dentro de unos diez minutos. Con la inquietes que tenía la muchacha se podía apreciar ciertas cosillas de la personalidad, un tanto curiosa por andar en plena biblioteca con solo el objetivo de aprender más de lo que era enseñado entre cuatro paredes. Un libro un tanto pesado era el que se albergaba en las manos de la pelirroja, las hojas se corrían de un lado para el otro intentando atraparle en la lectura. La risueña muchacha sentía tantos años en aquellas páginas que nunca serían presenciados en vida por ella, claro porque eran del pasado y ella se encontraba en el presente.

Su trasero estaba cómodo en la posición que se encontraba, la mitad de este se ubicaba en la estantería de madera en donde había quitado aquel libro. No era demasiado alta la repisa como para que ella no se sentara plácidamente, sin embargo, ella quería continuar en aquella posición. La calma en el lugar era un tanto desquiciante de no ser que había alumnos consultando a la encargada o porque ninguno puede estar silencioso por unos minutos. Los murmullos eran el repiqueteo de los mosquitos al andar por tu lado, esos que te molestan  cuando quieres descansar luego de una jornada. Joahnne podía observar como algunos hasta se daban el lujo de comer a escondidas como si de ratas se tratara, los entendía. ¿Por qué? Porque la mayoría que venía a estar acostado, sentando o querer comer tranquilo se trataba de un sangre sucia, bastantes eran agarrados para las bromas sin sentido por ende se debían esconder en algunos momentos. Seguramente ese muchacho se encontraba en su posición o simplemente se robó algo de la cocina y salió huyendo de allí.

Los minutos transcurrirían sin rasguñar la tranquilidad de la pelirroja, que cada tanto se acomodaba el cabello que caía por los costados de su rostro. Claro que esto no puede ser un cuento de rosas en donde la niña termina siendo una sabelotodo  y se convierte en la mejor en el reino mágico, claro que no. Un muchacho de Hufflepuff se dignó a entrar al apartado donde se encontraba la fémina, la cual levantó la mirada de las palabras interesantes para observar un rostro risueño y pícaro. Todo estaba yendo bien hasta que aquella bocaza profirió molestias para los oídos de la receptora. Altanero y con aires de chulito, se extrañaba que fuese un Hufflepuff, si bien había unos rompe castañuelas, otros eran el pan de un Dios más allá de lo increíble. Bastante amables con las personas, algo que este moreno no lo era. Sus ojos le atraían, le llamaba la atención la claridad de ellos a Joahnne, pequeñas cosas que se aprecian cuando se vive. Su cabello corto y revuelto adornando la cabeza del chico que tenía cara de buenos amigos pero que su actitud asustaba hasta a un pequeño pajarraco. “Solo me falta esto.” Cerró aquel libro que un tanto le pesaba, lo depositó a un costado y lo miró con inquisición. – Te pondrás como un chulito que quiere joderle a los demás su día. Me quería ir a dormir después de esta lectura que gracias a tus palabras interrumpiste.- musitó con dulzura a pesar de la frustración que deberían de tener las líneas finales de sus palabras. – Probablemente gané otra casa y no Hufflepuff, las otras compiten arduamente para que este año cambie nuevamente el marcador de la ganadora. Y no, no estoy estudiando para darle puntos a mi casa, solamente quiero aprender. – la mano izquierda jugaba con el borde del libro que había dejado de lado, su mirada vacilaba por toda la habitación esperando reacción de un tercero.

Lo último que necesitaba era tener otro enemigo en su lista, ella no era la del problema. Para otros era Joahnne un bicho apestoso, hablamos de esto porque detestaban la sangre impura que corría por las venas de la pelirroja. Ni que fuese por ser bonito, en Hogwarts la riñas venían según de quienes naciste.
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Invitado el Sáb Oct 25, 2014 11:34 pm

La paz de la biblioteca fue interrumpida por las palabras altanera de la chica de la estantería, defendiéndose de mi insinuación de la próxima victoria de la copa de la casa. –jajaja por supuesto- reí de forma calmada para tranquilizar los humos de la pelirroja sin la intención de ofenderla, de entre las pocas personas que habían dentro de ella a esta hora, si se armaba un alboroto se enteraría todo dios. Tome el libro que estaba leyendo de la estantería ojeándolo por encima mientras conservaba una mirada maliciosa en mi rostro. “Historia de la Magia” par alguien de pura sangre es muy común saber esto, nos toca crecer escuchando las historias de los grandes magos, los sucesos importantes, no es algo que sea necesario estudiar… excepto para una parte del grupo de estudiantes, los sangre sucia. Parecía que ya había encontrado con quien quitar mi estrés, la pelirroja de Gryffindor parecía ser la victima perfecta para esto o eso pensaba.

-¿Cómo te llamas Gryffindor? Yo soy Frederick, pero puedes decirme Fred- Dije mientras cerraba aquel aburrido libro de historia. -No deberías perder tu tiempo con historias antiguas y aburridas- Le musite mientras dejaba el libro nuevamente en su lugar. –Te sería más fácil estudiar sobre magos…- Recite mientras tomaba un libro continuo y abriendo ojeándole le mencione una vez más –Hay grandes magos que ni siquiera son nombrados en la mitad de estos libros…- le dije con intención de parecer un sabiondo, claro que no le llegaba ni a los talones de uno. Me acomode con mi espalda a la estantería continua de la que se encontraba ella y tomándome de brazos la mire tratando de ser amable, después de todo los Hufflepuff éramos conocidos por nuestra amabilidad y espíritu servicial. Sin embargo yo no era el caso, pero era la excusa perfecta para ganar la confianza de alguien.  Lo mejor es siempre ganarse la confianza de alguien así jamás sospecharían de tus verdaderas intenciones o que lo que saliese de tu boca pudiese ser o no verdad.

-Pero si de verdad estas interesada en aprender historia… te podría ayudar… - Le dije gentilmente con una falsa sonrisa grabada en mi rostro. La receta perfecta, un punto de grandeza, seguido de un poco de amabilidad y por supuesto, terminado con una pizquita de amargura, así que faltaba el toque delicioso para completar mi malicia, así que termine mi habla con la pequeña frase con una pizca de ironía -Así podrías saber algunas cosas que jamás contarles a tus amigos muggle-.
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Invitado el Miér Oct 29, 2014 8:53 pm

Su mirada estaba fija en las acciones y gestos de su adversario, y no es que fuese un enemigo al cual temer o tener que derrotar en mínimos segundos como cuando te enfrentas a un duelo en clases. El tiempo que transcurrió entre que su trasero se acomodó en la repisa y que el muchacho vino a molestarla un tanto fue casi nada productivo, leer un poco no era necesario para comprender algo o ubicarse en el tiempo. A decir verdad ni estaba leyendo con atención, tenía un tanto de hambre pero se había acercado a la biblioteca antes de ir al Gran Comedor y este sería el próximo objetivo en su itinerario del día.

Su cabello acomodado detrás de sus orejas, su mirada directamente al cautivador de su atención. Su mano pasó por delante de su cuerpo para dar con el libro que estaba leyendo hace minutos antes, la vista recorrió toda la tapa que daba de lleno con el nombre “Historia de la Magia”. Hizo un gesto con su rostro, pareciese que estaría por sacar su vena de slytherin contra ella siendo un Hufflepuff. No estaba segura por qué llevaba emblema del tejón si parecía más una serpiente que otra cosa, su tono desdeñoso hacia su persona. –Me llamo Joahnne y creo que me quedo con lo de Frederick.- contestó segura mientras mandaba todo su peso a su trasero que estaba apoyado en la madera, sus piernas quedaban más ligeras y se estiraban a lo largo. –Ya me lo he leído al libro, simplemente me gusta releer las historias aunque muy tontas parezcan. – mintió hacia el castaño, era verdad que ya lo había leído pero no había encontrado algo más creativo por leer, debería haber preguntado a la encargada para que le recomiende pero el estar manteniendo conversación con otro estudiante no le daba buena gana de esperarla. –Puede ser, gracias por la recomendación. – a pesar de su tono y el intento de creerse sabiondo, el muchacho se posicionó al igual que ella en la repisa mientras mostraba otra faceta de su persona, su rostro era más amable y una sonrisa apareció por parte de la pelirroja.

No quería discutir o se terminaría ganando un castigo por elevar la voz, la biblioteca era un lugar donde se mantenía el orden y todo aquello para poder leer y estudiar con delicadeza, tranquilidad. Sería demasiado épico encontrar una batalla en esta parte del castillo, donde los libros volasen de un lado al otro pero claro que sería un crimen el destruir lecturas que nunca más se podrían recuperar en el momento. Hojas desparramadas por los suelos mientras caminas crujen ante tus pasos fuertes, las repisas rotas y hasta algunas bibliotecas manteniéndose de otras implantando peso demás. Vaya escena trágica.

-Está bien, acepto el desafío de estudiar con un Hufflepuff.- murmuró ladeando un tanto su cuerpo para dar mirada con mirada. Una sonrisa era ubicada en el rostro del muchacho, era un tanto rara puesto a que la sinceridad no rebalsaba como en otros. –Dudo tener amigos mugles, desde pequeña dejé la escuela allí y no me hablaron nunca más los demás.- un toque de amargura era notado al final de cada palabra. –Pero tal vez consiga alguno este próximo verano, aunque prefiero a los que hago aquí.- su cuerpo se elevó y fue hacia una de las sillas que rodeaban una mesa de madera, el libro que estaba leyendo estaba en manos de Frederick así que lo tomó antes de sentarse. –Bueno, creo que es mejor hablar contigo que con esto.- elevó el objeto mirándolo con cara de buenos amigos, si había una de “pocos amigos” hay una de “buenos”.
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