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Just The Way You Are | Flashback {Rubén Hansfeel}

Invitado el Miér Dic 10, 2014 7:50 pm

Flashback de hace seis años.
Primera vez tocando Hogwarts junto a Rubén.

El pequeño cuerpo se movía entre la multitud, los pasos resoban contra los suelos perfectamente limpios o eso era en aquel momento. La cabellera pelirroja danzaba por encima de los hombres del cuerpecito, otras tonalidades también resaltaban como los rubios. Los ojos expectantes de todos los niños nuevos en aquellos pasillos. La carta no expresaba que donde vivirían era un enorme castillo, claro que esto era porque las lenguas corren y se conoce muy rápido cuando uno quiere. Con un movimiento en la muñeca, su mano frotaba el parpado derecho cerrado. Se desperezaba caminando hacia su nuevo camino, la muchacha había descansado un tanto en su viaje aunque estaba tan expectante que fue muy poco tiempo para el descanso.

Con sus propios ojos había observado como un joven devolvía las gragea de mal sabor, la de vomito para ser exactos. El prefecto que se había hecho cargo de Joahnne, cuando esta subió al Expreso, corría por el vagón tratando de ayudar a quien pudiera, ella simplemente se había quedado con otros críos de su edad. Ya entrada la noche llegaron al castillo de Hogwarts, aquella majestuosidad se alzaba por sus cabezas saludando a los nuevos. Las bocas abiertas esperando una mosca que posara, conmocionados por la grandeza o eso era algunos. Esto lo digo porque otros simplemente miraban con risa socarrona, creyéndose los mejores aun teniendo once o doce años. Pero dejemos eso en el pasado.

Joahnne tardó en asemejar la carta que le llegó al correo unos días atrás, aquella carta por parte del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería que le anunciaba para que asista a su primer año de educación mágica. En los primeros momentos había creído que era una simple broma por parte de sus padres o de su tía, ella que tanto le gustaba decir que le gustaría tener magia y no hacer tal cosa. Claro, ella había tenido experiencia con la magia pero pensaba que eso era casualidad, hasta el momento. Luego el ir para Londres a conseguir todo lo que la carta ordenaba fue un cubetazo de agua fría, asimilando todo aquello comenzó a emocionarse, ponerse nerviosa y ansiosa. No hablemos sobre la varita, ilusionada por aquello, sería el mediador de su magia. Y ahora se encontraba en los pasillos, siguiendo a la profesora McGonagall que llevaba a todos los alumnos del primer curso (incluida Joahnne) al Gran Comedor.

Era sorprendente la cantidad de niños que entraba por año, o eso era lo que observaba aquel día. La pelirroja estaba al lado de un castaño que no hacía más que hablar con otro, los dos contaban sucesos por los que habían pasado en vacaciones. Anécdotas entre amigos. “Seguramente se conocen de antes…” pensaba mientras miraba de reojo a la pareja. Con su índice rascó un costado de su nariz alzando la vista a la mujer que los guiaba por aquellas escaleras de mármol. Un sombrero enorme acompañaba su recogido y no era más que un accesorio que llamaba a la curiosidad de Joahnne. La elección era sumamente importante y sucedería detrás de las puertas, detrás de aquellas maderas erectas que cubrían el comedor, el escenario, al cual debían acceder. La niña quería admirar los cuadros que se mantenían firmes sobre sus lugares, sin embargo, no estaban tranquilos ya que había individuos dentro de ellos. Personas que se movían de un lado al otro, entre cuadros, o tal vez eran fantasmas.

Ya no importaba, ya se encontraban caminando entre los pasillos que dejaban dos mesas enormes. Su visión contemplaba cuatro mesas largas, cada una correspondía a una casa. Alumnos de años superiores se levantaban de sus asientos para aplaudir a la nueva generación, nuevos miembros para sus casas. Joahnne esperaba ser útil en aquel lugar, no sabía cómo todavía. Curiosidad y valentía se olían de ella. No quería que se descubriera su origen, su madrina le había aconsejado no mencionar nada al respecto pero ella no estaría humillada si se enteraba un tercero. Prefería luchar por la dignidad de su familia aunque en estos momentos ser expulsada antes de tiempo sería una deshonra para ella misma. Sacudió su mente.

La profesora le llamó, agradecía que la pronunciación sea perfecta y no comentara si se encontraba disléxico su nombre. Joahnne simplemente dio saltitos hasta donde se encontraba la silla alta y esperó a que el sombrero sea ascendido para poder sentarse. En lo alto viendo a todos los alumnos, sonrió por llegar a ese lugar, por haber recibido la carta y por tener esa posibilidad. No la derrocharía en cosas banales, quería cambiar un poco de ese mundo, aportar su osadía a la casa que escucharía más tarde. El sombrero depositado encima de su cabello gritó lo que todos ansiaban escuchar como en los demás chicos. Sonrió con alegría, una sonrisa de oreja a oreja por escuchar la mención de su casa “Gryffindor”. Corrió hasta la mesa, sentándose al lado de una muchacha de cabellos cobrizos. Un abrazo por parte de algunos y un “Felicidades” se escuchaba en la mesa. Mientras, los alumnos seguían pasando con la misma importancia.
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Invitado el Miér Dic 10, 2014 8:03 pm

El gran día había llegado, el pequeño Rubén no podía esperar a que aquel día llegase, su primera pisada en Hogwarts, la ilustre escuela de magia y hechicería. Ilusionado por las historias que le había contado su madre sobre aquel magnifico lugar Rubén no podía esperar el verlo con sus propios ojos, y como no ¿A qué niño no le ilusiona la magia? Después de todo se había convertido en un mago de la noche a la mañana solo con el hecho de recibir una pequeña carta de invitación a este lugar, aunque más que convertirlo sería precisamente un revelar su verdadera identidad y la vida que conllevaría esto.

Fue guiado por su madre por los rincones del callejón Diagon, en busca de todos sus utensilios, su lechuza, libros y su preciada varita. Solo con estar en ese lugar el pequeño muchacho quedo asombrado con los pequeños artilugios mágicos que se podía encontrar con solo girar la cabeza aumentando sus ansias por llegar de una buena vez al castillo. Su despedida fue corta, en el andén 9¾  su madre le confió el futuro de su hijo a Hogwarts deseando convertirlo en un gran mago como ella. Estaba segura de que esto sucedería, lo podía ver en sus ojos, el cómo podía ver un reflejo de ella en su pequeño hijo asombrado por cada pequeño detalle, por dentro ella sabía que su hijo pertenecería a Gryffindor al igual que ella.

El viaje en tren fue largo hasta Hogwarts, Rubén compartió el vagón con otros dos muchachos de su misma edad, uno de ellos en su misma situación recién enterados de que serían magos mientras que el otro, uno rubio de aspecto ingles parecía haber estado inculcado en el mundo mágico desde pequeño y lo demostraba presumiendo todo lo que sabía. Rubén asombrado solo escuchaba las historias de sus compañeros expectante a la espera de verlo con sus propios ojos. El tren llego a su finales y todos los muchachos fueron guiados hacia el castillo, el pequeño nunca había visto una edificación de tal magnitud como la era Hogwarts. Torres enormes y pasillos interminables se divisaban a la distancia, tal castillo de cuento de hadas.

Los jóvenes fueron separados al llegar a la entrada del castillo, los alumnos antiguos entraron primeros mientras que todos los demás esperaban a la orden de la profesora McGonagall para entrar. Nadie destacaba en especial, porque todos éran completamente diferentes, algunos tenían unos rasgos faciales que Rubén no había contemplado en toda su vida. En sencillas palabras todos eran “raros”, pero había alguien que destacaba por sobre el resto, alguien más “rara” que los demás, una muchacha de una larga cabellera rojiza con una expresión de timidez en su rostro. Antes que Rubén pudiese mencionarle una palabra a la excéntrica muchacha fue interrumpido por la orden de la profesora, había llegado el momento de entrar.

El gran sombrero seleccionador estaba listo para establecerlos en una casa, su madre le había hablado de aquella casa, el cómo a la habían puesto en Gryffindor y el como esperaba de que el fuera también a esa casa. La profesora empezó a decir los nombres de los alumnos en alto, uno de los primeros fue el de aquella muchacha. ”¿Joahnne? ese nombre siquiera existe” pensó el muchacho mientras la contemplaba con el sombrero en su cabeza, hasta que este dijo en voz alta “Gryffindor”. Rubén contemplo como alegre caminaba hasta la mesa adornada con el color rojo de la casa. Un par de alumnos más pasaron por el mismo proceso hasta que la profesora por fin dijo su nombre.

-Hansfeel… recuerdo a los de tu familia…- Dijo el sombrero, mientras Rubén miraba con una expresión un tanto desconcertante por lo que el sombrero pudiese decir. –Si… ese espíritu valiente y decisivo capaz de afrontar cualquier problema que se te presente… ¡¡¡Gryffindor!!!- Entre aplausos por el alumnado del colegio el muchacho sonriente bajo del podio hasta la mesa de la casa, sentado junto a la muchacha de cabello mientras recibía las felicitaciones de sus nuevos compañeros. El muchacho con una gran sonrisa contemplo a la pelirroja y se animó a saludarla –Hola… am… johanne… John… joahnne…? Perdón no se me dan bien los nombres raros- le menciono entre risas nerviosas –Yo soy Rubén, pero puedes llamarme rubius… todo el mundo me llama rubius-.
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Invitado el Miér Dic 10, 2014 8:30 pm

Los nombres iban lentos, la profesora llamaba a cada niño con delicadeza esperando el tiempo adecuado para que llegase enfrente. Había una mesa delante en donde se ubicaban los profesores, aquellos profesionales en la magia que le enseñarían en el año diversas asignaturas como los usos de la magia. También estaban aquellos que no eran magos pero tenían algo que dar como aprendizaje para los muchachos jóvenes de aquel año. El director en el centro de la mesa contemplando con emoción la decisión del sombrero para cada nuevo mago. Joahnne se encontraba en su salsa, como algunos muggles dirían.

Su mirada contemplaba cada rostro presente en aquella gran habitación. “Ahora ya sé porque se le dice Gran Comedor…” vacilaba ella sola con una sonrisa en sus labios, su cabello caía por sus hombros mientras su frente era limpia de cualquier cabello gracias a una fina diadema de color anaranjado. El techo daba a lucir el cielo azul con el millar de estrellas, aquel cielo que se encontraba fuera del castillo pero materializarlo en la cena era una maravilla. Velas colgaban por encima de todos ellos pero ninguna cera caliente caía en sus cabezas, ni en sus túnicas. Los fantasmas llamaban la atención de los jóvenes que ya estaban asignados, comentaban una u otra cosillas para luego desaparecer descendiendo a las mazmorras. La pelirroja se sentía completamente extasiada por todo, una casa que te apoyaba desde el primer momento que pisaste el lugar. Un pelirrojo saludaba con emoción detrás de una sonrisa, seguramente era un Weasley.  El ambiente estaba completo de alegría, muchos se entusiasmaban por los nuevos integrantes, otros alentaban por el siguiente año ingresaran al equipo de Quidditch.

La niña observaba como muchos iban para Slytherin, algunos mayores miraban con superioridad a la casa del león al ver cuantos eran destinados ese año a las serpientes. Claramente esto no fue más que esperar, a los segundos de ver aquello Joahnne escuchó como un niño iba para Gryffindor. Se levantó junto a la multitud aplaudiendo, sus dientes eran vistos por todos por la emoción como pasaba con el resto de los alumnos. Gritaban y festejaban como cuando fue su turno de adelantarse a dicha mesa. La muchacha lo contempló. No podemos decir si era guapo o no, porque sus ojos no veían con aquel potencial al nuevo joven. “Espero llevarme bien con él, como con los demás.” Se sentó calmando el bullicio que se encontraba a su alrededor. Hizo un lugar apretándose un tanto más con la niña de cabellos cobrizos que hablaba con alguien  que tenía en frente. -¡Felicidades! Otro más en Gryffindor.- le decía con ímpetu mientras le señalaba el lugar cerca de ella. Todo comenzaba, un nuevo año se adentraba y seguramente los amigos no sean más que buenas noticias para su vida.

Pero claro, si la profesora no se equivocaba en su nombre algún otro sería el cometedor de tal error. El muchacho se sentó  y le habló, intentando acertar con su nombre. Se quería disculpar. “Por el ángel, no es demasiado importante. No me conoce y es aceptable que no acierte a mi nombre, no es extraño pero es un poco confuso al pronunciar.” Pensaba la pelirroja. –Me llamo Joahnne, no te disculpes era algo extraño que la profesora McGonagall no se confundiera al pronunciarlo. Todos lo hacen, por eso.- rio al ver el nerviosismo del chico. Lo entendía por ello posicionó la mano derecha sobre el hombro de este, mientras que la otra seguía descansando en su falda y con un poco de paciencia acomodaba las tablas que se arrugaron al sentarse. –Bueno, ya sabes mi nombre, es Joahnne Herondale. Me da mucho gusto conocerte. Te llamaré Rubius, es demasiado gracioso ese apodo creo que cualquiera entendería que eres rubio o eres una niña. –dijo con risitas. La verdad es que el niño era castaño claro aunque esto siempre cambia cuando uno está creciendo. “Seguramente era rubio de pequeño, por eso tiene ese apodo.” Quitó la mano del cuerpo ajeno y posicionó su índice en el labio inferior pensando aquello. La selección continuaba y una nueva chica pasó por aquel taburete esperando al sombrero. –Shh, primero miremos…- dijo con respeto tapándole la boca al otro y apuntando con su vista el punto al cual debían ver juntos. Se dio cuenta de aquel atrevimiento y se sonrojó. –Perdón…- quitó su mano entendiendo que se había sobrepasado.  La muchacha seleccionada fue elegida para pertenecer a Ravenclaw, el bullicio empezó de nuevo y Joahnne seguía sorprendida.
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Invitado el Jue Dic 11, 2014 6:35 pm

Los aplausos continuaban entorno al gran comedor, los alumnos nuevos estaban en el comienzo de su vida como hechiceros de Hogwarts. Dentro de ellos se estaba Rubén, ya habiendo sido seleccionado y posicionado en la casa de Gryffindor, posicionado entre la gran mesa adornada del rojo tan característico de esta. Rubén no tenía idea de la clase de compañeros o amigos que llegaría a conocer, así como a sus enemigos, quienes lo miraban desde Slytherin. Al parecer siempre había existido una rivalidad entre estas dos casas, pero el pequeño muchacho no se preocupaba por aquello, si no más por su nueva compañera sentada junto a él.

-Joahnne- Pronuncio bien su nombre luego de unos intentos burdos y fallidos de pronunciar su difícil nombre. “En qué pensarían sus padres cuando escogieron ese nombre, no sería más fácil algo como Johanna” pensó mientras miraba su rojo cabello. –De todas formas… ese cabello rojo ya te había puesto en Gryffindor antes que el sombrero lo dijese- Le menciono con un ligero tono de broma y una gran sonrisa dibujada en su rostro. –Shh, primero miremos- dijo la muchacha mientras ponía su mano en su boca tapando su sonrisa y su habla, apuntando en dirección al podio con los demás estudiantes. Un pequeño perdón se escuchó de sus labios cuando esta quito su mano de la boca del chico. Al parecer estaba sonrojada, su rostro parecía fusionarse con el color de su pelo o eso era lo que pensaba Rubén. –jaja, no importa zanahoria sigamos viendo- Le dijo entre risas, mientras giraba su cabeza en dirección a los nuevos estudiantes con un tono cómico al ver el rubor en su rostro.

Estudiantes a Hufflepuff,  Ravenclaw,  Slytherin y Gryffindor, todos eran destinados uno a uno para pertenecer a su casa, hasta que ya no quedaron más. El podio quedo vacio de estudiantes y solo quedaron los profesores y sin más el director Albus Dumbledore, entregando sus bendiciones tanto a los nuevos como antiguos estudiantes dio comienzo al gran banquete de bienvenida. Postres, carnes y toda clase de platos exóticos empezaron a aparecer frente a los ojos de los estudiantes. Los de primero impresionados, no podían creerlo. Rubén giraba su cabeza sorprendido en todas las direcciones viendo aparecer a aquellos platos. –¿Quieres algo?- Le pregunto a su compañera Joahnne mientras tomaba la charola de los postres, los dulces eran la debilidad de Rubén y no dejaría que nadie se adelantase.
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Invitado el Dom Dic 14, 2014 11:53 pm

Los de Ravenclaw comenzaron el bullicio con alegría, las energías asustarían a los demás pero el ambiente estaba sobrecargado de emociones por lo que esto no sucedió. La muchacha bajó con entusiasmo dejando detrás al taburete donde el sombrero seleccionador se apoyaría por algunos minutos, ante esto Joahnne pensó algo random que no venía al caso. “Pobre sombrero, se debe acomodar ante aquel banco donde muchos apoyaron sus traseros. Espero que todos estén bañados y con perfume aunque creo que había un chico descompuesto en el tren…” pensó la pelirroja temiendo por el hombrecito regordete con lentes, aquel con ojos desbordados. Su cabello parecía un nido de pájaros, parece que había sido el mismo que al abrir la ventana casi sale por esta. “No sé qué estaba pensando aquel niño…” recordando el rumor que recorrió en los vagones como si fuese la consumición de la pólvora.

Por otro tanto estaba Joahnne con Rubén, está cubriéndole los labios. Sentía el calor que expulsaba el niño de su piel mediante la mano, la que cubría la boca del ajeno para que no se musitaran palabras en un momento importante para otro. La muchacha se retiró, unas palabras por parte de la casa para ella como había sucedido con Joahnne. Retiró la mano disculpándose del atrevimiento, su rostro tenía matices de rojos admirables. La combinación entre la casa asignada hace unos minutos, el cabello rojizo y su rostro por la vergüenza era admirable para el ojo externo. –Disculpa, no debí tomar tanta confianza. Y no creo que mi cabello haya decidido pertenecer a esta casa, no digo que no era una de las opciones que más quería pero si fuese por eso deberías ir a Hufflepuff. Es castaño claro lo tuyo…- mencionó acomodándose un mechón de cabello detrás de su oreja derecha. El estruendo que declaraban los alumnos era demasiado grande para que se escuchen algunas de las palabras, aquellas cosas que la muchacha quería aclararle. –Además, no soy una zanahoria…- se quejó elevando un poco el tono de voz, la muchedumbre se estaba calmando y ella salió con su voz contraria al deseo de las personas. Muchos la vieron pero simplemente se calló, no iba a decir algo que hiciera efecto contrario a lo que anhelaba.  Continuaron los minutos, los alumnos aparecían en escena, aquel taburete era el escenario para los alumnos de primer año. Las casas serían el público esperando que su número de miembros aumentaran consigo a que pasasen los muchachos.

El director del colegio Hogwarts fue el que finalizaría aquel “acto”. Se mostró en frente de los expectantes, silenció a todos para que los ojos se posaran en él. La profesora, por otro lado, se retiró dejando solamente la presencia del director. La mesa rodeada por un costado por los profesores dio la bienvenida a la profesora y espero por las palabras de celebración de Dumbledore. Luego de felicitar, comenzó el banquete. Platos aparecían por arte de magia, valga la redundancia, provocando que los ojos salieran del lugar y rieran con sus rostros de sorpresa. –Wow…- salió por los labios de la pelirroja, la muchacha se encontraba impresionada. Se encontraba desde jugo de calabaza a un pavo recién horneado, con glaseado exquisito. La pregunta de Rubén la quitó de su ensueño, le dirigió una sonrisa y le respondió. ]b]– Si, ¿Podrías alcanzarme las papas fritas de esa punta?[/b]- Si, probaría primero aquellas papas antes que algo de las extrañezas que se encontraba. Se levantó un poco, sin que nadie lo notara para poder alcanzar algo que le había llamado la atención. “Si no me gusta lo dejaré, o se lo ofrezco a Rubius.” Al recibir su pedido le dio las gracias ante tal favor. – Eres bastante amable, Me gustas…- ante sus palabras coloreó sus mejillas nuevamente.- M-me refiero a que me gustas como eres…- intentó aclarar su halago.
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Invitado el Vie Dic 19, 2014 12:23 am

El gran banquete había dado comienzo tras las palabras del director Albus Dumbledore, los alumnos de primer año de todas las casas se encontraban expectantes ante el acto que vino a continuación. Los platos de comida parecían no acabarse, la variedad parecía de la más alta clase de un gran buffet y para que hablar del sabor. Una excelente fiesta de bienvenida, que a cualquier alumno motivaría a estudiar hasta quemarse las pestañas leyendo un antiguo libro o quedarse afónico tras tanto practicar la correcta pronunciación de un hechizo. No habían pasado ni cinco minutos desde que los jóvenes empezaron a comer cuando sir Nick casi decapitado se presentó frente a ellos. Rubén sorprendido lo observo y miro a sus compañeros para ver tu reacción. Claro estos eran de segundo y ya ni se inmutaban por su apariencia. Este floto sobre la mesa saludando a los chicos de primer año. Cuando este se alejó de los recién incorporados, Rubén giro su cabeza hacia Joahnne y exaltado y sorprendido le dijo: -Wuoo, ¿viste eso?. Esta era la primera vez el chico veía un fantasma, a pesar de que su madre le había contado relatos sobre ellos para él le fueron imposible de creer sino hasta que los vio con sus propios ojos.

Era imposible que no existiese un aire alegre dentro del gran comedor, a algunos les costaba integrarse pero todos se encargaban de hacerles sentir como en su nueva casa. Rubén se encontraba junto a sus nuevos compañeros disfrutando del grato momento de la comida. “Ojalas todos los días fuesen así” pensaba el muchacho, sin embargo si fuese así todos los días, ¿terminarían todos gordos?,  el mundo mágico no sería muy bien visto si todos los magos fuesen obesos, solo pensamientos vanos que desaparecerían de la mente de Rubén al paso de los minutos. Joahnne parecía un tanto tímida a la situación, pero se animó a comer como todos y pidió amablemente que Rubén le alcanzase unas papas. Este con un tuto de pollo en su mano y un pedazo de carne, tomada con el tenedor en la otra se giró con una sonrisa nerviosa al ser atrapado en una posición tan incómoda, sin embargo no fue pretexto para negarse a ayudar a su nueva amiga. –¡Claro, claro!- Dijo mientras dejaba la comida que tenía en sus manos en el plato frente a él. Tomo la bandejas con las papas y se las ofreció a Joahnne mientras la observa tomarlas del plato. Parecía agradecida, pero más que por la comida que el chico le ofrecía era más bien por la ayuda que este le daba, o esa era la impresión que Rubén podía tener. Sin más, al momento de que termino de servirse la chica pronuncio las palabras “me gustas”, el corazón de Rubén se aceleró inmediatamente  al oír aquellas palabras. Jamás nadie le había pronunciado aquello y jamás espero escucharlo en su primer día de clases, pero antes de que el pudiese abrir la boca para replicarle a Joahnne, esta ruborizada recalco el hecho de cómo le gustaba como era el chico en sí, con estas palabras y una risa nerviosa Rubén fue capaz de relajarse y seguir con lo que estaba haciendo, olvidando el hecho de que su corazón se había detenido por un segundo cuando oyó esa frase de parte de la chica.

Un poco más compuesto Rubén se sentó de una forma más cómodo junto a la muchacha y comiendo un pequeño postre le pregunto: -¿Crees que nos ira bien en Hogwarts…? Bah… digo, yo no sé nada sobre magos y esas cosas. Mi madre es maga pero me vine a enterar recién hace una semana y bueno, todo esto parece nuevo para mí.- El chico se encontraba un tanto confuso y nervioso por lo que le pudiese presentar este nuevo cambio en su vida, y aunque planeaba tomárselo para bien de todas no cambiaba el hecho del nerviosismo que tenia de ello. –También me gustas- le dijo, -Espero que podamos ser grandes amigos, siempre es bueno tener alguien en quien confiar- Rubén era un muchacho de aferrarse mucho a las personas, incluso más de las que conocía de una forma fugaz como esta, sin mucho preámbulo ni preparación, solo algo que ocurría y ya.
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Invitado el Vie Dic 19, 2014 3:55 am

Velas colgaban encima intentando alumbrar los cielos oscuros, territorios de las estrellas que luchaban por tomar el centro de atención. La construcción se comenzaba a deshacer dejando paso a la noche oscura que aguardaba por los niños que comenzaban a amontonarse en los centros de las mesas, consiguiendo algo para cenar, degustando de todo lo que pudiesen antes de que la velada acabase y deban ir a sus nuevos dormitorios. Alcobas que serían desde ahora en más suyas hasta finalizar sus estudios en Hogwarts, conociendo nuevas personas que serían de gran ayuda y apoyo a lo largo de su crecimiento. Joahnne no podía sentirse más que bien en aquel lugar a pesar de desconocer varias cosas, especialmente de la historia de varios pasillos, cuadros, personas que componían al castillo que se alzaba con regocijo sobre ellos. Desvió su mirada hacia la sala de profesores, todos comenzaban a cenar con respeto y prolijidad sin dar mal aspecto. Un profesor con ropas negras miraba a su mesa, cabello cuidadosamente peinado como si fuese permanente aquel aspecto, su mirada era penetrante y bastante incómoda. Bajó la vista para continuar observando cada uno de los que serían sus profesores. Por otro lado, Dumbledore le sonrió y no pudo más que sonrojarse ante tal atrevimiento, como cuando ocurrió lo de Rubén.

Le sorprendió sin dudas la aparición de aquel fantasma, se notaba como su cabeza se encontraba desprendida de su cuerpo. La pelirroja simplemente lo observó sin habla, la conversación de un niño hacia este le tranquilizó. Parecía que era normal que los fantasmas del castillo apareciesen en pleno banquete, mera presentación hacia los nuevos. Este, otro dato curioso que pudo rescatar, era el fantasma correspondiente a Gryffindor. Joahnne no entendía muy bien aquello. “¿Es nuestro? ¿Cómo una mascota de la casa? ¿No era un león la insignia?” se cuestionaba por dentro intentando estar serena. –Sí, lo vi y casi grito de no ser por aquel chico que le habló como si fuesen viejos amigos. No sabía que habían fantasmas dentro del castillo, bueno, no me avisaron de ello.- contestó a su compañero haciéndole gestos con su rostro demostrando que se había preocupado al principio.

Su plato comenzaba a rellenarse con todo lo que le apetecía por probar, como antes había pensado, si no le gustaba alguna de las exquisiteces que se mostraban allí lo dejaría a un lado o pediría que se lo dieran a algún animal del alrededor para no desperdiciar. Igual, podría ofrecérselo a otra persona porque todo estaba siendo cortado con los cubiertos. La mayoría correspondía a esa idea, a excepción de algunos que tomaban las patas de un pollo y mordían su jugosa carne manchando el rostro de las salsas que se encontraban encima de la piel de la comida. Gracias a Rubén, ella pudo degustar unas buenas papas. Si, la muchacha prefería comenzar con lo seguro aunque estaba dispuesta a probar aquel jugo de calabaza. En su vida muggle, nunca pensaría en hacer aquello ni siquiera para Halloween.  – Muchas gracias Rubén, ¿Quieres probar el jugo de calabaza? Me da miedo probarlo sola.- comentó sirviéndose un poco en su vaso, acercó aquello a su nariz para saber a qué olía, si en verdad era calabaza. Quería dejar de lado que había dicho “me gustas” como si fuese normal, ya había metido la pata más de dos veces en el día. Era demasiado chica para andar diciendo tales sandeces.

La respuesta dada se notaba que se componía por dejes de nerviosismo, seguramente la pelirroja había incomodado a su nuevo compañero. “No debería decir tales cosas, me quedaré sin amigos…” murmuraba entre pensamientos temiendo por el futuro lleno de soledad, demasiado extremista para estos momentos. –Pues yo tampoco sé mucho, mis padres…- se lo pensó y le señaló con el dedo índice que se acercara, murmurando dijo.- son muggles, no digas mucho que sino todos se enteraran.- se recompuso y le sonrió, sabía que podía confiar en él si este apoyaba a los “sangre sucia” como su madrina le mencionó en una charla. –Así que tampoco sé demasiado para poder decir algo pero de seguro pasamos de curso. Creo que es como cualquier escuela, debes estudiar y dar deberes. Podemos ayudarnos.- le mencionó. Era un chico bastante bueno, sincero y se notaba que estaba interesado en ella, seguramente por el cabello.- Yo también ansío que seamos grandes amigos, tal vez luego trabajemos juntos… bueno, en lo que sea que se pueda luego de pasar Hogwarts. Aunque para eso falta demasiado.- los muchachos siguieron hablando de diversas cosas mientras comían debajo de aquella iluminación, de las velas. Sonreían y a veces otros se unían a la conversación diciendo de donde provenían.

****

Escaleras, dirigiéndose a la Sala Común de Gryffindor.
Primer año en Hogwarts.

El prefecto de la casa los guiaba por las escaleras mencionando el movimiento de estas. Muchos corrían para no quedarse atrás, un par prefería estar delante para no tener problemas. Los de primer año estaban allí para conocer su nueva casa, donde estarían todas las tardes. Se señaló que los cuartos de muchachas y varones estarían divididos para no tener problemas algunos. Joahnne asentía con la cabeza, mientras tenía a Rubén a su lado. Los dos habían vuelto juntos del comedor, intentando no perderse entre las escaleras.

Palabra clave por parte de uno de los mayores, la señora del cuadro acepto tal frase y abrió la puerta que se encontraba detrás de su cuarto. Joahnne sonrió ante esto sintiéndose en un parque de atracción, nunca pensaría que se encontraba detrás una puerta o que las escaleras se moviesen de un lado a otro. Entraron a la sala común y comenzaron a chusmear. –Es demasiado increíble esto, ¿No lo crees Rubius?- decía mientras su mirada recorría las paredes, la chimenea que se encontraba a un costado delante de un  sofá. –Podremos estar aquí para vernos y salir a clases juntos, así no nos perdemos.-
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Invitado el Miér Feb 04, 2015 1:48 am

La alborotada noche era animada por los jóvenes recién llegados, al igual por los que ya pertenecían a Hogwarts. Una costumbre anual que permanecía en el colegio como grabada en la más sólida piedra. A la par los profesores degustaban de sus predilectos platos comentando suavemente que les parecían los nuevos estudiantes. Una noche de descubrimientos, de reencuentros y de nuevos comienzos, tanto para los antiguos estudiantes que se volvían encontrar juntos una vez más para convivir un año completo juntos como una hermandad, como los nuevos quienes se preparaban para unirse a las grandes familias que significaban cada una de sus casas.

El joven Rubén se encontraba comiendo todo lo que encontrase, parecía tener un estomago sin fin o que engordaría como un pez globo de tanto comer. Realizo todo el viaje en tren sin un peso en el bolsillo, al parecer su madre olvido darle algo para el viaje y se estaba prácticamente muriendo de hambre, gracias a dios sabia lo del gran banquete y era lo que con más ansias esperaba. Joahnne un tanto tímida ofreció al chico un poco de ponche, atemorizada por el sabor o los efectos que pudiesen causar. –No seas torpe, si está en un pote se puede comer- Dijo mientras tomaba el vaso ofrecido por la pelirroja. Olvidando el pequeño mal entendido de hace un momento, se propuso a entablar una conversación más normal con su nueva compañera. Dejando un plato al lado la miro ante su especie de confesión -¿Muggle?- Dijo ante la ignorancia. -¿Eso es una especie de trabajo raro? O… ¿alguna raza…?-. Rubén era igualmente nuevo en el mundo de la magia, no estaba familiarizado con ninguno de los conceptos que se utilizaban aquí. –Estamos en la misma posición pequeña zanahoria… si te comen… nos comerán juntos- Dijo mirando dramáticamente al horizonte tonteando para hacerla sonreír –Puedes confiar en mí, si no entiendes algo puede que yo lo sepa, si no… lo puedo averiguar por ti tal vez o hasta le podemos pegar a alguien juntos para que nos lo diga jajaja- dijo entre carcajadas, -nah es broma, seremos amigos ¿no?- Le recalco con una sonrisa remarcando el interés en esta nueva amistad.

El banquete termino y los chicos fueron escoltados cada uno a sus casas. Rubén y Joahnne seguía a su prefecto mientras continuaban conversando de cada detalle que encontraban. La situación era peor que llevar un cartel diciendo “Somos muggle” aunque realmente no lo fueran. Pero no les importaba, ya que al igual que ellos muchos otros chicos de primero estaban igual de sorprendidos. Eran pocos los que parecían mostrarse serenos ante la situación, como si ya hubiesen vivido este momento aunque al igual que todos fuese su primera vez.

El prefecto llego hasta el cuadro que protegía la entrada a la torre de Gryffindor y diciendo la palabra clave dejo entrar a los nuevos alumnos a su nueva habitación. Los chicos con un aire de asombro entraron en el cuarto de descanso de su casa, Rubén contemplaba la hermosura del lugar cuando fue interrumpido por las palabras de la pequeña y carismática Joahnne. Con sus mejillas coloradas el muchacho pudo ver el asombro grabado en su rostro, para él también era todo nuevo pero lo sorprendía mucho más el hecho del carisma reflejado en el rostro de la pelirroja. –Claro que si…- Dijo mirando su rostro, como si se refiere a ella en concreto. –¿Ya tienes miedo de perderte? Aunque no te culparía si lo tuvieses, este lugar parece que es enorme.-  le respondió una vez más mientras se adentraba en la sala. –Podríamos ir a explorar juntos- le dijo mientras ojeaba con mayor detalle el lugar. Antes que la muchacha pudiese contestar el prefecto alzo la voz –Mujeres por la derecha y Hombres por la izquierda, se darán cuenta que sus cosas ya se encuentran en sus respectivos lugares, así que bien pueden ir a dormir-. Los jóvenes empezaron a subir por las escaleras que dirigían a los dormitorios separándolos por sexos. –Te veo mañana- Le grito a Joahnne antes de perderla de vista por las escaleras.  Rubén no lo sabía en ese momento pero tenía un grato presentimiento dentro de él que tal vez acaba de conocer a la persona que más le importaría en la vida.
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Invitado el Miér Feb 04, 2015 3:56 am

El prefecto los había guiado por las escaleras, estas se movían cada vez que les apetecía respirar nuevos aromas de los pies de los alumnos. Por ese motivo se movían con rapidez y en grupo, se trataba de no perderse ni quedarse curioseando otra cosa que no sea la silueta del prefecto encargado del primer curso. Los otros cursos podían ir a la casa en un rato más, la prioridad eran el primer curso de cada casa para organizarlos e informarlos de las claves que usarían para entrar a su sala común y a los dormitorios. Y también sobre un detalle mínimo, como era conformado cada casa y los lugares de descanso en donde estudiar o, simplemente, disfrutar con amigos.
Su mano rozó con un artilugio que se situaba encima de la chimenea, el fuego acariciaba la piel de sus piernas. Aquellos pedazos donde la tela de la falda no cubría ni las medias. Se alejó con lentitud mientras el alumno,  que se había hecho cargo de ellos, explicaba para que se utilizaría  aquel pizarrón donde se hallaban varios papeles sujetos con pegamento. “Parece que allí se ponen los anuncios. Seguramente cuando ganemos la Copa de las Casas tengamos que notificarlo  allí.” Pensó entusiasmada imaginando los gritos de los leones que vencían. La voz del interlocutor se mostraba reconfortada con seguridad y firmeza, aunque la amabilidad acariciaba los finales de las oraciones. Joahnne observó a su nuevo amigo con detenimiento, un niño que parecía tener bastante carisma y que era todo un caballero (al menos con ella), castaño con unos orbes bastante extraños de color avellana o tal vez miel. Su cabello estaba entre las normas de largo y cortos, un entremedio que se guiaba más por lo poco. Su ropa, primera mano parecía ser el primero de su familia. “¿Tendrá hermanos? No le pregunté eso, o si lo hice no presté atención. Tal vez tiene una hermana o hermano pequeño porque le parece todo nuevo esto.” Podía caber la posibilidad de que nadie le había mencionado sobre este castillo, no tenía una fuente cercana más que sus padres. “Espera… No le he preguntado si tenía padres, o si le faltaba alguno.” Una pequeña angustia se abrió paso en el corazón de la pelirroja Herondale. Sin embargo, esto cambio cuando él mismo respondió a palabras de ella.
Le sonrió con timidez y aclaró su garganta.- Le temo porque las escaleras se mueven, tal vez terminamos en clases de otro curso o en la Sala Común de alguna casa. Mira ya, no sé dónde se encuentran así que es más probable encontrarnos con Slytherin o Ravenclaw. Creo que las águilas duermen también en una torre. –acarició un mechón de cabello pelirrojo y asintió con la cabeza delicadamente.- Si, estaría bueno que recorramos juntos. No quiero…- no pudo terminar la frase, el prefecto la calló dando por finalizado el día. Las niñas tenían que ir hacia la derecha para alcanzar sus dormitorios.
Empezaron a sonar todos los zapatos que andaban encima de las escaleras, parecía una multitud aunque eran solo los niños de primer curso. Se detuvo al escuchar las palabras de su nuevo amigo por lo que se dio la vuelta, el prefecto la vigiló y esto la puso un tanto inquieta. Tomó la mano de Rubén y le dio un beso en la mejilla. –Buenas noches.- se despidió y salió corriendo hasta llegar al lado de una chica con cabellos ondulados. Estaba contando que las escaleras que estaban recorriendo se encontraban encantadas, solo la de las muchachas. -¿Por qué?- preguntó curiosa la pelirroja y la respuesta llegó sin esperar demasiado.
El día había sido estupendo desde la mañana para la muchacha, ya se había hecho un amigo para pasar el primer curso en Hogwarts y parecía que estaría compartiendo habitación con otras niñas. Se hallaba emocionada por todo lo ocurrido las últimas horas, desde que un sombrero parlanchín le dijo su nueva familia hasta la nueva amistad que se emprendía entre ese joven llamado Rubén. “No quiero atrasar lo que me espera este año…” pensó emocionada pensando en los recónditos lugares que se podrían descubrir en el castillo.
OFF: Me encantó rolear esto :A Espero que podamos continuar la amistad con mayor profundidad. (esto se olió muy a Friendzone jijiji) 
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