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TRAMA GLOBAL: Baile de Navidad II

Albus Dumbledore el Sáb Dic 20, 2014 10:44 am

Recuerdo del primer mensaje :




La Navidad se acercaba un año más a Hogwarts, y todos los alumnos habían sido avisados para la celebración del baile de Navidad que tenía lugar cada año entre los muros del Castillo. Alumnos y profesores, ataviados con sus mejores galas, se agrupaban en el Gran Comedor, adornado especialmente para tal festividad. Luces tenues, un cielo abierto en el techo y nieve cayendo por todos los rincones que se desvanecía antes de tocar sus cabezas. La decoración había sido preparada minuciosamente para que todo fuera perfecto, con las mesas necesarias para que todos los alumnos pudieran compartir tal celebración al mismo tiempo que disfrutaban del baile en el que únicamente ellos eran los protagonistas.

El director, con su natural sonrisa iluminando el rostro pasó entre las mesas, aún vacías, esperando a que fuera la hora acordada. Cuando el sonido del reloj del campanario indicó que eran las nueve, alzó la varita haciendo que las puertas del Gran Comedor se abrieran de par en par, mostrando a los alumnos que esperaban en el hall de entrada la decoración Navideña donde pasarían la noche previa a su marcha a casa. Carraspeo para hacerse notar, a sabiendas que la mayor parte de los alumnos ya se había volteado para mirar el interior del Comedor y giró sobre sí mismo, pasando entre las mesas vacías y esperando a que los alumnos lo siguieran al interior de la estancia. Giró sobre sí mismo sin borrar la sonrisa del rostro. - Pasen, pasen, todo está listo para que comience la celebración. - Guiñó un ojo a un grupo de alumnos de primero que contemplaban ensimismados la decoración y subió hasta la platea donde, posteriormente, los músicos comenzarían a tocar.

- Que raro no veros con uniforme. - Bromeó el hombre, con su habitual tono ambiguo, dando la impresión de estar en su propio mundo. Escuchó a uno de los profesores toser, indicándole que no era manera de empezar un discurso, y no tardó en comenzar a hablar, aunque manteniendo el mismo todo. - Como cada año, la Navidad llega a Hogwarts, y con ella nuestro habitual baile. Las mesas están llenas de la cena que nuestros queridos Elfos nos han preparado para esta peculiar noche, y las bebidas están repartidas por toda la sala. Incluso tenemos nuestros particulares camareros para disfrutar de la velada. - Señaló hacia un rincón, donde un grupo de hombres rubios de trajes negros y pajarita no hicieron mueca alguna. - La pista de baile está lista para que todos disfrutéis de la noche y nuestra particular banda de música nos deleitará durante toda la noche. - Hizo una leve reverencia y se dispuso a bajar de la platea. - Y que comience el baile. - Y en dicho momento, la música comenzó a surgir de todos los rincones, inundando la sala y animando a los asistentes a bailar y disfrutar de la noche.


OFF ROL:
A partir de este momento queda libre la entrada para el baile y este permanecerá abierto hasta el día 20 de enero, dando un mes de margen a todos los personajes para rolear en esta zona.
A su vez, para facilitar las interacciones durante este post grupal, nos gustaría que al principio del post hicierais una breve especificación de con quién estáis y en que zona, para que todo usuario sepa si se está interaccionando con él y no existan problemas a la hora de pasar por alto el post de otra persona por no haber leído los posts de todos los asistentes. Aquí un ejemplo:

Spoiler:

Con Lord Voldemort en la pista de baile.

Texto del post.
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Lluna Forman el Sáb Ene 17, 2015 1:52 am

Con Axel, mesas y luego libres.



Estaba segura de que alguna vez le había mencionado a Axel mi pequeño gran secreto. No soy una Forman, soy una Slytherin extraña y mi sangre no es pura.   O puede que no le dijese nada. Es mi secreto mejor guardado. El día en que nos conocimos en al enfermería le conté muchas cosas. Con el dolor que sentía, y el medio mareo que tenía, no recuerdo exactamente de que hablamos. Así que lo dije como si fuese algo normal y aceptable. Aunque no lo era.
Axel no se iba a escandalizar por tal aclaración. Por lo que hemos hablado hasta el momento, me parece que es un chico de origen puro sin ideas marcadas a fuego. Digamos que sabe pensar por él mismo. Con eso no digo que yo no sepa pensar por mi misma. Me han educado de un modo, y ese modo me gusta. No tengo porque repudiarlo. Es lo lógico y justo. Axel usó una frase bastante desagradable, pero con tono totalmente agradable. Por eso me reí.

Nadie lo sabe. Ahora tu sabes mi secreto más oscuro.

Me sentí bastante identificada cuando me contó su historia en el club de duelo. Axel usaba la palabra sangre sucia, al igual que yo. Eso me agrada. Es agente hipócrita que no llama a las cosas por su nombre me da rabia. Tanto puede ofenderse un sangre sucia por ser llamado como tal, como yo si me dicen mestiza. En su historia, el sangre sucia se graduaba mientras que Axel continuaba en Hogwarts un año más.

-Estuviste enfermo. Dos veces. Así que no vale.

Mi intento de darle ánimos fue muy torpe. Axel no estaba desanimado. Al contrario. Parecía estar disfrutando cada minuto en el colegio. Hablando de historias,le conté lo que pensaba sobre los elfos domésticos. Las clases altas suelen pensar que son esclavos. Yo lo veo en mi abuela. En cambio nunca he visto tratar mal a la elfa a Matt, ni siquiera a Brad. Son unas criaturas mágicas estupendas. No es para hacerte amiga de ellos, pero si para tratarles con el respeto que merecen. Axel tiene razón, no necesitan el dinero para nada. Fue tan estúpido por mi parte. Pero yo tenía unos seis o siete años. Era tan inocente...

Mi sangre ocupó un rato de nuestro tiempo. Estoy segura de que él ni siquiera pensó en ello cuando nos conocimos. Suelen atribuir sangre pura a todos los que van a parar a Slytherin. Supongo que yo tengo otras cualidades que me hacen merecer el puesto en esa casa. A Axel le parecía interesante. Pero lo cierto es que sería poco respetable, si lo supiesen.

Tampoco es algo que le vaya diciendo a la gente. No creo que nadie lo sepa. - dije mirando a mi alrededor.

Mis amigas de Slytherin son mis compañeras, pero jamás he discutido con ellas sobre temas de pureza de sangre. Ellas deben pensar que lo soy, y yo jamás las he sacado del error. Es más fácil así.

La conversación dio un giro y se volvió más personal. Axel quiso saber si tenía otros pretendientes, pero enseguida le dejé claro que no. Yo quise saber si él había tenido de donde elegir. Se encogió de hombros sin más. No me puedo creer que no tuviese ninguna admiradora. Axel es alto, guapo, fuerte. Su pelo es hermoso. Y siempre me hace reír. En mi cerebro empezó a sonar una alarma parecida a un despertador que me hizo sentir la necesidad de aclarar algo. La respuesta de Axel fue decepcionante y reconfortante a la vez. Es bueno saber que no le gusto, pero no me gusta saber que no le gusto. ¿Tan raros ería besarme? Debo estar loca.

Como la música no era de nuestro agrado, Axel propuso ir a otro sitio. Cogió un plato repleto de comida, y yo cogí su mano libre para escapar de allí. Entramos en un aula vacía y entre risas y bailes, terminamos cansados pero alegres. Cuando más de la mitad de los alumnos ya estaban en la cama fue cuando nosotros nos cansamos de bailar y reír.

Ha sido el mejor baile de mi vida. Buenas noches.

Le di un beso en la mejilla cuando nos despedimos en el hall. Su sala común está por las torres, y la mía bajo tierra. Supongo que lo que ha pasado ha sido mucho mejor que besarse sin más. Ha sido divertido.

Off: Axel y Lluna fuera.
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Invitado el Sáb Ene 17, 2015 4:46 am

Con Joahnne Herondale,
Pista de Baile.

La noche avanzaba con lentitud, despacio y sin prisa los momentos se grababan en las memorias de los jóvenes estudiantes. Perdidos por el movimiento de sus cuerpos junto a los tonos de la música interpretada por la orquesta. Era una maravillosa fiesta, que pronto llegaría a su final y con ella el desenlace de historias que no tendrían un regreso, sino que solo un empujón para cosas inclusos más maravillosas. De pie y abrazados se mantenían los muchachos, con sus cuerpos apegados entre los alumnos del lugar, hasta que la orquesta decidió cambiar su última tonada por un lento vals navideño para darle un término a esta espléndida noche.

-No te preocupes… es solo una baratija, pero te queda preciosa…- Le mencionaba ruborizado el muchacho ante el agradecimiento de su compañera por su regalo navideño. Mientras tanto, se apegaba su cuerpo al de ella tomándola de la cintura para continuar con la apasionada fiesta. La música invadía por completo la sala y como no, con un aire mágico en cada uno de sus acordes, los que más disfrutaban de este eran las parejas, de un momento para otro parecía que esto se había vuelto un baile romántico. Los chicos abrazados, con sus cuerpos apegados al otro danzaban al calmante y armónico ritmo de la música, Joahnne con su cabeza apoyada en el hombro de Rubén, no era capaz de notar el rubor de sus mejillas producto del momento, aunque seguramente pudiese saber de la emoción que invadía al joven muchacho con solo oír el palpitar de su corazón.

Rubén solo procedió a cerrar sus ojos y decidirse por perderse en el momento, dentro de su mente parecía ser que solo estaban el, ella y la música, nada más. “Me pregunto… si eso la haría feliz…” Se preguntó el chico ante las turbias ideas que venían a su mente, el no buscaba nada en concreto, solo quería verla sonreír. Su pensar se detuvo al oír su nombre murmurado por los labios de la pelirroja, este la separo de su pecho para contemplar su confuso rostro. Él no tenía forma de saber que estaba pensando, no había encantamiento para saber lo que cruzaba por su mente, pero un sentimiento dentro de él le decía perfectamente lo que estaba pasando y que es lo que debía hacer.

-Joan…- musito el chico mientras colocaba su mano en la blanca mejilla de la chica. –¿Estaría bien…?- dijo suavemente mientras acercaba su rostro al de ella hasta el punto de apegar su nariz tocando suavemente la punta con la suya. Rubén no quería confundirse, Joahnne no era más que su mejor amiga, no debía existir espacio para confusiones en su larga amistad, pero simplemente no era capaz de contener las inmensas ganas de probar esos labios. Decidido se detuvo de titubeos y acercando sus labios a los de ella deposito un pequeño beso en sus pequeños labios. Un momento que jamás pensó que llegaría a ocurrir, a Rubén jamás se le había pasado por la mente siquiera la idea de querer a Joahnne más allá que una amiga, pero esta noche era todo completamente diferente, tal vez la hermosura que cubría la chica o lo grato del momento  envuelto en la mágica música del baile, era algo que simplemente tenía que pasar. Los segundos transcurrían y el chico no quería despegar sus labios de los ella, el tiempo parecía casi detenido ante tal acto expectante como si toda la noche se hubiese concentrado solamente en ese momento, pero todo lo que comienza en algún momento debe terminar, pero… ¿Por qué no repetir?.

El muchacho ruborizado con un jadeo separo sus labios de los de ella, contemplando el rostro de su compañera. No esperaba una cachetada o uno de los comunes golpes impulsivos que solía dar su extrovertida amiga, de algún modo sabía lo que ocurría a continuación, pero no era capaz de pronunciar palabra alguna más que mirar el rostro de su compañera. –Creo que me quedare con eso como mi regalo de navidad…- le dijo con una pequeña sonrisa para romper el hielo del momento, esta vez no había sido una mala broma o una jugarreta para hacerla sonreír, esta vez había sido un acto de verdad, que refleja por completo sus sentimientos.
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Invitado el Sáb Ene 17, 2015 5:51 pm

En la pista de baile con Robin.
Interacción con Gabriel y Danny en las puertas del Gran Comedor.

La música, ese conjunto de sonidos sucesivos que forman una estructura perceptible por los oídos la cual produce en nuestro cuerpo infinidad de sensaciones, sensaciones como felicidad, tristeza, ira, tranquilidad, amor, odio, un conjunto de sonidos sucesivos que determinan como seremos en ese momento, la música.Los chicos parecían estar pasándoselo en grande en la pista de baile, moviendo el cuerpo al ritmo de aquellas canciones más alegres, tal vez, pero lo que era indiscutible es que se prestaban más a que un grupo de jóvenes las bailasen antes que el muermo de música que estaban poniendo antes.

Luke parecía estar pasándoselo realmente bien en compañía de Robin y el sentimiento de este se alegraba más al ver que la chica al fin sonreía y cambiaba el gesto tan serio que tenía antes en las mesas, -Bueno si te estropeo los zapatos te prometo que yo mismo te compraré unos, porque dudo que mi elfo domestico te los pueda limpiar- dijo el chico encogiéndose de hombros al final dando a entender claramente que no tenía ese tipo de servicio ya que nunca antes le había hecho falta o al menos así lo pensaba él -Pero si pasa eso los elijo yo que conste- se rió de forma inocente y graciosa. Dando saltos de vez en cuando para seguir con el ritmo de la música quedando de vez en cuando en poses algo extrañas debido a que no estaba controlando muy bien como se movía dándose cuenta de que a juzgar por como lo miraba Robin o no bailaba tan bien como él se pensaba o tenía algo entre los dientes bastante desagradable, pasándose la lengua por ellos en busca de algún objeto no identificado sin encontrar nada al final, sintiendo como de repente alguien le daba un buen empujón, dándose la vuelta bruscamente, -Oye ¿pero qué haces?- le preguntó al individuo que había tropezado con su espalda dándose cuenta de que era Gabriel, un muchacho de Ravenclaw con el que había tenido algún que otro encuentro del que había sacado un buen dolor de cabeza y un hurón malcriado y revoltoso, -Oh, hola Gabriel...- dijo el muchacho esperando a ver que quería el chico, viendo como este pasaba de largo entre Robin y él llevando a rastras a Danny, -¿Danny?- se preguntó en voz baja sin comprender nada de lo que estaba pasando, volviendo a mirar a su compañera.

-Robin, ¿me disculpas un momento?- le dijo a la chica con cara de perrito herido para que no le tuviese en cuenta el hecho de que la iba a dejar sola al menos por un momento, si la situación no iba a más, para averiguar por que Gabriel se llevaba a su mejor amiga del baile a rastras, -Solo será un momento te lo juro- le volvió a repetir alejándose de la muchacha entre la muchedumbre de la pista para alcanzar a los dos chicos que habían llamado su atención.

-Oye tu- le espetó a Gabriel con tono serio en las puertas del gran comedor, sabiendo que este no se mordería la lengua, -No te crea tan nenaza de tener que meterte con alguien más pequeño la verdad- esa pulla estaba totalmente fuera de lugar y más si teníamos en cuenta que Gabriel solo estaba ayudando a su amiga pero como el rubio no sabía esto se puso en lo peor, pensando que de verdad la Hufflepuff estaba en problemas.
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Invitado el Dom Ene 18, 2015 7:35 pm

Todo hasta el momento me había parecido perfecto, tanto que hasta un par de cosas que decía Danny y alguna que otra mirada que me decía la supuse como las bromas normales que ella me gastaba, sin ninguna mala intención, se le notaba un poco más mosca de lo normal… tal vez algún Slytherin le había gastado algún tipo de broma pesada antes del baile y por eso estaba así de rebotada. Ya le preguntaría más tarde en la sala común qué le había pasado mientras le invitaba a algunos dulces.

Las palabras que había soltado esa insoportable serpiente rubia habían sido un gran mazazo contra lo bien que estaba resultando la noche, esos comentarios de que Rhea la chica que tanto me gustaba con la que había decidido pasar una noche especial en mi primer baile con pareja y a la que llevaba un tiempo que quería encontrar el momento para estar con ella a solas del todo y preguntarle si le apetecía que fuésemos oficialmente novios. Pero entonces llegó ella y su acompañante el cual negó la veracidad de los comentarios de la chica pero aun así yo me sentía extraño. ¿Qué le había hecho yo para que decidiera comportarse así conmigo?, y sobre Rhea, ¿cómo se podía quedar callada y sin decir absolutamente nada cuando la habían atacado y le habían dicho que ella besaba a cualquiera?, tal vez yo soy un cualquiera más y es verdad que va por ahí besando a quien se cruza por delante aunque ya anteriormente me había dicho en una conversación que ella no suele besar a nadie y que esa vez conmigo fue la primera.

A lo mejor después de esa primera vez se había soltado la melena y le habían entrado ganas de besar a más gente y experimentar más… no quedarse solo en mí un Hufflepuff obsesionado con los dulces y los gunplas. Desde que apareció el chico y comenzó a decirle a Rhea que si bailaba con él que no se le bajarían las manos de la cintura me quede aún más pasmado mirando con cara de incrédulo a Rhea mientras al parecer su cara se cambiaba a un sutil gesto de enfado.

-Ah Arianne, no los he probado y la verdad es que ahora mismo tengo el estómago como que un poco cerrado, creo que ahora mismo no me entraría nada de comida.-comenté ante la sugerencia de Arianne de probar lo que la chica Slytherin nos había ofrecido al poco de llegar nosotros.

Entonces, Danny decidió irse de donde estábamos en búsqueda de Gabriel, que le había tirado algo, no sin antes mirarme fijamente y decirme que la venganza se sirve fría… tal vez era una forma de pedirme ayuda para la venganza que tendremos que realizar a los chicos Slytherin que le hicieron lo que fuese antes de ir al baile… tal vez tenía un vestido espectacular y se lo destrozaron y se tuvo que poner el traje, o le robaron un paquete de sus galletas favoritas.

-Tranquila Danny, después te ayudo en el resto de tus venganzas.-pensé mientras se iba de la mesa, y volvía a despertarme de la sorpresa que me había llevado al haber venido Circe y todo lo posterior.

Una vez acabe de salir por completo de mi parálisis, Rhea se acercó y me pregunto si podíamos hablar, y la verdad es que si, lo necesitábamos, había que aclarar todo lo que estaba pasando y sobre todo aclarar el contenido de la carta que tenía en mi chaqueta.

-Por supuesto, ¿damos un paseo por el jardín y hablamos?-pregunté y le tendí mi mano para salir del baile con dirección a los jardines.

Como toda noche de invierno, hacia un frio impresionante y al ser el baile dentro del castillo, yo mismo no había cogido ni abrigo ya que en el castillo uno siempre está cómodo, no suele hacer frio pero al salir por las puertas note como una ráfaga helada recorría mi cuerpo y lo adormecía un poco. Aun así, me quite la chaqueta y se la tendí a mi acompañante pues, prefería congelarme yo a que ella pasara el menor sufrimiento.

-Bueno, la verdad es que yo… también quería hablar contigo, y la visita de esa rubita nos ha venido bien porque…. Casi que el tema del que te quería hablar le concierne o eso me han hecho llegar.-le comente mientras caminábamos y le apretaba suavemente la mano.-Para ser exactos… me lo hizo llegar ella, escribiéndome una carta que está en el bolsillo de esa chaqueta.-dije señalándole el bolsillo interior de la chaqueta que guardaba la carta, para que la leyese por si tenía que desmentir algo sobre ella o no.
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Rhea Jackson el Dom Ene 18, 2015 11:43 pm

En Hogwarts hay cosas que son innegables, como que para un Hufflepuff las cosas van perfectamente hasta que aparece un Slytherin. Bueno eso no es del todo cierto, más bien sería, para un Hufflepuff va todo perfectamente hasta que aparece alguien como Circe. Seguía pensando que tenía que haber Slytherins simpáticos, como la que nos ofreció los canapés que tenían que estar deliciosos, o el chico que venía con Circe que no parecía malo solo un poco bocazas e inoportuno, pero ella me hacía odiar todo lo que la rodeaba, era como un virus que ningún medicamento puede curar. Arg, maldita Circe...

Tras su aparición, rompiendo la tranquilidad del momento como de costumbre, yo no dije palabra, en parte porque me quede en blanco y en parte porque...para qué? para tenerla más tiempo cerca empezando otra pelea como las que solemos tener cada vez que nos encontramos? No, no tenía ganas. Lo que se me pudo haber pasado por la cabeza en el momento, me lo tragué junto con el orgullo por el bien de que se fuera con viento fresco. Pero no funcionó con su acompañante que se quedó con nosotros soltándonos todos los cotilleos de corazón de bruja y despertando en mi una sensación que me pedía poner los ojos en blanco y largarme de allí. Cuando se dirigió a mi, no me molesté en ser amable pero tampoco fui todo lo ruin que puedo llegar a ser.No tenía ganas ni ánimos para pelearme aquella noche y menos después de quedarme totalmente de piedra tras las palabras de Circe y el comportamiento de Danny que gracias al oportuno chico serpiente creí comprender. Me daba rabia dejar a Arianne allí sola, pero confiaba en que sabría defenderse, o que si no sabía, nos enteraríamos y podríamos intervenir de algún modo.

Le comenté a Fren si podríamos hablar a solas, porque después de todas las revelaciones que al menos yo había tenido en los últimos minutos era necesario aclarar un par de puntos y tenía la sensación de que dependiendo de lo histérico que fuera él y lo bien que me explicase yo la cosa podía salir o perfectamente o terriblemente mal. Tomé su mano cuando me la ofreció y salimos a los jardines, tan concentrados en nuestra conversación futura que ni vimos a Luke parando a otro chico que a su vez estaba con Danny porque había sido él que le había tirado el canapé.

Al salir, nos golpeó el frío, o al menos a mi. Fue como recibir una bofetada en forma de cambio de temperatura. Había sido una estupidez por mi parte no bajar ni un abrigo ni la varita...Sobre todo lo de la varita había sido un gran error. Pero no tardé en recibir la chaqueta del traje de Fren para protegerme del frío lo que me hizo sentir querida, incluso adorada...y también una persona horrible por permitir que él pasase frío por mi- Esto no me parece nada justo- dije seria y algo compungida- No quiero que pases frío por mi...Has traído la varita? Podríamos hacer un fuego o cambiarnos de ropa para estar calentitos los dos- dije como idea pero antes de que me contestara lo cogí de la mano, lo llevé hasta un banco y me senté a su lado, abrazándolo de manera que los dos quedásemos tapados. Era un gesto precioso lo que había hecho él, y lo apreciaba con todo mi corazón, pero no iba a permitir que cogiese una pulmonía y menos teniendo en cuenta lo que tenía que aclararle.

Fue entonces cuando Fren empezó a hablar y el tema que yo tanto temía que saliese a la luz me atacó como minutos antes lo habían hecho las frías temperaturas del invierno escocés. Suspiré a sus palabras y bajé la mirada hasta que me dijo donde estaba la nota. La busqué mientras notaba los dedos adormecidos por el frío y cuando la encontré intenté leerla saltándome toda la palabrería posible, pero teniendo en cuenta de quién era, fue algo imposible. A ella si que había que colgarla de una torre, o más bien de una pica, y no toda ella, solamente su inútil cabeza. Puse los ojos en blanco cuando terminé de leerla por puro fastidio y después de unos segundos ya había pensado que decirle a Fren. Levanté la mirada y lo miré a los ojos. Tenía ganas de acariciarlo pero no me parecía adecuado teniendo en cuenta lo que le iba a decir.

- Yo...no me atreví a decirte nada pero supongo que algo de verdad hay en esta nota- dije intentando parecer firme pero con miedo a dejar alguna pausa que diese tiempo a una reacción que no quería- Pero lo que tiene de verdad no es que te pusiese los cuernos, cosa que no he hecho.- dije con convicción mientras ganaba confianza según hablaba- Lo que pasó concretamente fue que un día esta...zorra y yo- dije haciendo la única pausa hasta el momento de mi discurso. La palabra zorra me había salido del alma- nos encontramos en la biblioteca y ella se puso como siempre que yo estoy cerca se pone, es decir empezó a insultarme. Me insultó a mi, a ti, a toda la población mundial y además a mi familia. Me llamó sangre sucia, no recuerdo si literalmente, pero no hace falta decirlo literalmente para que una sangre sucia como yo se ofenda- dije con fastidio.Me estaba yendo por las ramas- Así que, cuando mi paciencia se agotó del todo tuve que tomar medidas- segunda pausa, para causar cierto efecto en el discurso- Así que le metí un puñetazo en todo el ojo- dije asintiendo ligeramente con la cabeza. Me sentí orgullosa de ese puñetazo- Pero ella, cuando se recuperó del shock, supongo, decidió que no me iba a ir de rositas y contraatacó, tirándome al suelo e inmovilizándome. Lo que pasó a continuación no lo entiendo todavía hoy y supongo que por eso en parte no te lo conté, por eso y porque tenía miedo de hacerte daño por nada, y porque sentía mucha vergüenza también....el caso es que me besó- concluí- Sin que yo pudiera hacer nada, y lo siento muchísimo, y debí decírtelo cuando pasó y soy una estúpida y lo siento y por favor perdóname- dije muy rápido porque de repente empecé a sentir pavor y acabé bajando la mirada derrotada aun sintiendo miedo a su reacción.
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Danielle J. Maxwell el Mar Ene 20, 2015 1:25 am

Con Gabriel y Luke en las puertas del Gran Comedor.

Voy a tener que proponerme para el próximo baile de navidad moverme de mesa por lo menos, para que la gente no se piense que tengo un vínculo extraño con cierto objeto de madera súper sexy. Lo miré de reojo mientras me frotaba el brazo en el que me había pegado. Jopé, controla tu fuerza. Obviamente no lloré después de que me lo dijera, pero tenía razón. Este baile había sido una mierda pinchada en un palo y, gracias a Dios, la gente se había acercado a mí para decirme hola y esas cosas, sino si que hubiera sido realmente triste. Me hubiera gustado quedándome a hablar con Arianne, pero luego se acercó Fren, luego Slytherins… Aquello había pasado de ser cómodo a ser muy raro.

Intentó vacilarme con lo de mi altar sexual de Anakin Skywalker con una cualquiera en la puerta, pero para cuando mi vista se dirigió allí, no habia absolutamente nada. Lo miré con los ojos entrecerrado.

Se quedará sin mano como intente tocar mi altar satánico —me encogí de hombros, mintiendo ya que sabía que él me estaba vacilando— ¿Acaso crees que lo dejaría desprotegido?

Me hacía gracia que la gente dijera cualquier cosa sexual refiriéndose a mí totalmente serios. ¿Que me llamen virgen y se rían por ello? ¡Me alegro de serlo con solo quince años! No es ningún mal. Que me llamen cosas… pues oye, también me la reflanflinflaba un poco, ya que a fin de cuentas, no hace falta más que ver mis pintas para saber que cualquier tema en relación con ese no es de mi interés. Por lo menos por el momento. Eran insultos divertidos, porque sin duda eran los que menos me tomaba en serio, pues eran los más inventados de la historia.

Sus irónicos comentarios si que me molestaron, por lo que fruncí el ceño y le miré con cara de pocos amigos -que por lo que decía sí que tengo pocos-. En el fondo tenía razón… pero parte de mí me incentivó a obligarme a que me saliera por el otro oído lo que me había dicho, ya que no tenía ganas de que me amargara la noche. ¿Ven? Si se meten conmigos con cosas reales es más probable que me afecte que con cosas que son a clara vista falsas.

Lo que  tú digas, a mi por lo menos no me han dejado en medio de ningún baile y se han ido con la mierda de excusa de que se torció el tobillo. Tsk —contesté, encogiéndome de hombros. No había sido la mejor defensa de la historia, lo admito, pero no se me ocurría nada mejor que poder decir. Me ha ganado.

Cuando nombró “consolador con forma de sable láser” mi mente desconectó completamente de lo que estaba diciendo mi amigo y me puse a inventar un consolador con forma de sable láser en mi mente. Debía de ser muy épico. Muy extraño y perturbador. Pero increíblemente épico.

—  Te mueves con un pato, que te he visto, eso no es normal en ningún país ni en ningún sitio. ¡Asúmelo, no sabes bailar! Yo lo asumo y no me he muerto. Yo me muevo más así como Psyduck, el de pokemon, ¿sabes quién es? —Que más o menos es un pato, pero un poco más retrasado. Mucho más retrasado. Pero era lo que había, nunca iba a las clases de baile porque no quería ser esa niña que se queda al final para ser elegida por el último niño azorado y probablemente gordito que no quiere nadie. Paso. Prefiero no aprender a bailar nunca.

Fue entonces cuando Gabriel me dijo su super excusa de por qué no tenía varita. ¿Por qué razón un mago dejaría atrás, en el ÚNICO LUGAR dónde puede hacer magia la varita atrás? Como si me la meto en las braguitas, ¿sabes? Ni de coña me voy sin ella. Aunque bueno, supongo que yo tengo activado el chip de defensa en cada momento, por eso soy tan dependiente de la varita. Pero se me hacía raro que la gente se le olvidase, ¡si es super importante! Cuando fui a decirle mi visión de lo estúpido que era por dejar la varita atrás, él comenzó con su plan alternativo que… aunque no estuviera la diversión de ver cómo la gente se pegaba el culo a la silla -algo infantilmente divertido, tsk-, saldríamos de allí igualmente.

Por el camino nos chocamos con Luke y yo simplemente esbocé una sonrisa antes de volver a sentir el tirón de Gabriel por el medio de la gente. Me di cuenta de lo GUAPA que era la pareja de Luke, por lo que la miré a medida que me alejaba de allí. ¿PERO LUKE, TÚ NO ERAS DE LA OTRA ACERA? Conocía de vista a la chica, era de Hufflepuff. Una Hufflepuff algo amargada, ya que siempre que la veía estaba solita ahí por las esquinas. La verdad es que nunca había hablado con ella. Cuando llegamos a la puerta, reí ante lo que dijo Gabriel, negando con la cabeza.

¡Lo otro hubiera sido más divertido! —dije simplemente, pues era verdad. En cuanto al grado de efectividad, estaban igualados ambos métodos.

Cuando estuvimos a punto de salir de allí, apareció Luke. Mi buen amigo Luke. Pero Luke, estás equivocado. Con el ceño fruncido, miré como Luke se metía con Gabriel… ¿por mí? Menuda chuminada. Si de verdad estuviera metiéndose alguien conmigo ya estaría en el jardín amarrada a algún árbol mientras escupo babosas. Alcé una ceja y me metí en medio haciendo que esa estúpida conversación se acabase, abrazando a Luke porque me apetecía. Le abracé por la cintura,

¡Eres más mono! Pero aunque suene sorprendente, no se está metiendo conmigo.— Terminé de abrazarle, no me aparté totalmente, sino simplemente un poco, sin soltarle. Miré hacia arriba ya que era más alto que yo— Estás muy guapo. Pero vas a tener que EXPLICARME cómo has conseguido a esa pareja TAN GUAPA. Pero ahora no, que la has dejado sola para protegerme de este ser del inframundo —sonreí, mirando de reojo a Gabriel. Me separé de Luke y le di un besito en la mejilla— Pero vas a tener que ayudarme a vengarme de cierta persona —sonreí traviesa y maliciosa, pensando en Fren. Luke y yo éramos Hufflepuff, podríamos hacerle una buena por la sala común— Porque que sepas, que por raro y poco creíble que suene, se supone que me invitaron al baile. SE SUPONE. Él será nuestra víctima… —sonreí, frotándome las manos—. Venga, vuelve con tu flor de pitiminí, que yo me iré con mi tallo espinoso —miré a Gabriel divertida, cogí su mano y esta vez fui yo quién tiró de él para fuera del Gran Comedor.

OFF: Gabriel y Danny OUT.
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Danielle J. MaxwellUniversitarios

Invitado el Mar Ene 20, 2015 5:06 am

Quedando como un idiota con Gabriel y Danny.
De vuelta al baile con Robin, quedando aún peor.


La caballerosidad era un termino que Luke no solía llevar a la practica, todo ese rollo de abrir puertas y seder asientos no iba con él sobre todo si no conocía al individuo, aunque de conocerlo tampoco lo haría, eso era algo indiscutible en él, pero lo que si conocía el muchacho era el sentimiento que tenía sobre proteger a sus amigos, llevándolo al extremo de ser un deber, una obligación, que obviamente cumplía con gusto sobre todo si se trataba de Danny. La chica era su mejor amiga desde que él estaba en segundo, ella en primero, haciendo buenas migas desde el principio, llegando a enfrentarse a quien fuese con tal de que los golpes no se los llevara ella, aunque no siempre estaba en el momento indicado para salvarla, sí lo estaba cuando llegaba la hora de la venganza, esa dulce sensación al ver al capullo de turno quemarse los pantalones en una clase o ver como se va derritiendo poco a poco en el gran comedor a merced de las burlas era la mejor de las sensaciones, pero en ese momento estaba presente para defenderla del peligro, o eso es lo que él pensaba.

Un cruce de miradas desafiantes entre los dos chicos, tras que el rubio le soltase aquello al castaño hizo que el segundo quisiese replicarle callándose cuando Danny comenzó a explicarle la situación a Luke, dejándolo totalmente como un idiota, aunque a ella le pareció mono, un idiota al fin y al cabo delante de Gabriel, quien esbozaba una sonrisa en su gesto al ver como la cara de Luke se volvía suave habiendo dejado de fruncir el ceño, -Entiendo- dijo el chico con su amiga agarrada a él abrazándolo, dedicándole una sonrisa a Gabriel a modo de disculpas, aunque no le había dicho nada que sobrepasase un poco los limites del respeto, sabía que era lo mínimo que podía hacer por el mero hecho de no crear un mal ambiente entre los dos, volviendo a prestarle atención a la rubia que le seguía hablando sobre llevar a cabo un plan de los suyos para vengarse de algún desgraciado que se había atrevido a tomarle el pelo, con esa sonrisa picara y ese gesto de duendecillo de jardín malvado que te jode las flores cuando te das la vuelta por el mero placer de ver como te deslomas de nuevo en plantarlas, "Sí sí, tu planta, que mañana ya que encargaré yo de aplastarlas de nuevo" eso es lo que estos condenados enanos de cerámica piensan viendo como intentan arreglar su delito.

-Bueno, entonces ya que todo está solucionado te haré caso y volveré con Robin, pero no te preocupes que te ayudaré encantado a sabotear a esa sabandija, sea quien sea- le dijo afilando la mirada con perversión, totalmente fingida ya que en realidad era un cacho de pan, un poco duro de vez en cuando, pero pan al fin y al cabo, -Y, bueno, disculpa de nuevo Gabriel, malinterpreté la situación, pero creo que merezco tu perdón ya que cualquiera que viese la situación desde fuera pensaría que a la chica a la que llevas arrastras no le espera una buena noche, ¿no?- terminó preguntando encogiéndose de hombros, caminando de espaldas sonriendoles a ambos y entrar de nuevo por las puertas de comedor, incluyéndose de nuevo en el baile, buscando a Robin por todos lados, esperando que la muchacha no estuviese cabreada por la manera en la que el chico se había ido, localizándola en la mesa de los aperitivos sirviéndose un poco de ponche.

Caminó por la sala sin prisa pero sin pausa llegando a la altura de la morena con bastante facilidad, esquivando algún que otro chiquillo de inferior curso que saltaba cual esquizofrenico emocionado por el baile o más bien por el hecho de haber podido asistir al mismo acompañado de una chica la cual se movía de izquierda  a derecha con tanta sangre en el cuerpo con tanto entusiasmo como el que reflejaba el profesor Snape al que le había tocado vigilar a los alumnos esa noche en el baile, "Pobre hombre, alguien debería sacarlo a bailar, a lo mejor nos sorprende a todos", proisiguió el camino hasta llegar a la altura de su compañera a la que le tocó el hombro para que se diera la vuelta, -Lo siento mucho Robin, pensé que Danny tenía problemas y no quería dejarla sola, espero que puedas...- un golpe en su espalda hizo chocarse contra ella y, ¡DESASTRE!, el vaso con ponche que sostenía la chica fue a parar vertiendo todo su contenido sobre el traje de la misma manchando a penas los zapatos y el chaleco de Luke, un poco, -Ups- dijo el muchacho abriendo los ojos, dejando la boca algo descolocada por lo que acababa de suceder, -Mierda, discúlpame, me han empujado- cogió unas cuantas servilletas de la mesa e intentó secar la tela como pudo, empeorándola claramente extendiendo la mancha con aquella bebida algo densa, -¿Pero qué mierda le han echado a esto?- se preguntó moviendo fervientemente la mano intentando arreglar aquel estropicio parando en seco cuando la chica le agarró la mano para que para sé.
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Albus Dumbledore el Mar Ene 20, 2015 3:58 pm

Los alumnos disfrutaban de la velada, la música seguía sonando y la diversión parecía reinar en el ambiente. El director, ajeno a todo lo que sucedía, movía una de sus manos al ritmo de la música mientras golpeaba el suelo al mismo tiempo con el pie opuesto. Una sonrisa infantil invadía su anciano rostro mientras sus ojos se posaban en los diferentes alumnos, sin mostrar demasiado interés por lo que estaría sucediendo entre ellos. Él tenía intereses tan diferentes a los de aquellos jóvenes congregados esa noche en el Gran Comedor… Pero era un día para celebrar, para olvidarse que su viejo amigo Tom y sus secuaces esperaban en cualquier lugar para atacar, para hacer una purga mágica que aparecería en los libros de historia. Algo que, por supuesto, no permitiría el anciano mago. - ¿Se divierte? – Preguntó alegremente a uno de los elfos domésticos que había salido de las cocinas para servir más ponche. El elfo lo miró y tan rápido como había aparecido, desapareció. Dumbledore podría haberse mostrado molesto con aquella criatura, pero haciendo presencia de su afable carácter, se limitó a encogerse de hombros y seguir disfrutando de la velada.

Todo parecía tan normal y tranquilo… Hasta que un ave surcó el Gran Comedor hasta posarse en una de las mesas. El Director pensó que sería efectivo contratar algún tipo de seguridad mágica nueva, o proveer al colegio de nuevos encantamientos que hicieran que las aves no pudieran entrar tan a la ligera en su castillo. Por los calzoncillos de corazones de Cupido que llevaba bajo la túnica, si un ave podía cruzar las fronteras del castillo con tal facilidad, ¿Qué le impedía a uno de los enviados de Tom hacer lo mismo? No, no, debía hacer algo con aquello.

Su mente de anciano siguió dándole vueltas al asunto del ave, sin prestar atención a que pudiera haber consecuencias en el baile, como que una de sus alumnas estuviese sirviendo carne humana a sus compañeros. No, él ya tenía bastante preocupación con pensar en cómo hacer que un pájaro no se colase en su comedor.

El hombre siguió disfrutando de la velada hasta que pasó la madrugada. El tiempo corría y corría, y ya era hora de finalizar todo aquello. Los jóvenes parecían disfrutar que decidió esperar un par de minutos, dándoles libertad para continuar con sus bailes, sus charlas o lo que estuviesen haciendo. Con una sonrisa amable en el rostro, el Director se levantó de la silla en la que había pasado gran parte de la velada y pasó entre los alumnos que aún quedaban en el lugar. – Prueba a darle con un trapo y luego bajad a las cocinas a echarle leche. En una hora la mancha habrá desaparecido y el vestido volverá a estar como nuevo. – Dijo el Director pasando entre una pareja que había derramado el ponche sobre el vestido de la chica. No conocía a todos sus alumnos por nombre y apellido, pero sí conocía a esos dos Hufflepuffs. Buena gente, eso era lo que había en esa casa.

El hombre siguió pasando entre las parejas dedicando algún que otro saludo entre los asistentes y con cuidado de no interrumpir a ninguna de las parejas que aún se encontraban en la pista de baile. Subió al escenario una vez la música cesó y miró a los aún presentes. – Espero que hayan disfrutado del Baile de Navidad de este año y que mañana tengan un buen viaje en el Expreso de Hogwarts. Disfruten de las Navidades y feliz año nuevo a todos. – Esperó a una ligera oleada de aplausos y bajó del escenario. La música sonó nuevamente, pero esta vez mucho más baja, dando pie a los alumnos para que volviesen a sus dormitorios, pues al día siguiente deberían madrugar.

OFF: El baile quedará abierto hasta el 27, dando una semana a los asistentes para salir. Os recomendamos postear con vuestra salida para no alargar esto más de lo necesario, pues sin falta se cerrará ese día y así os damos margen para que podáis cerrar este rol sin problema. Gracias a todos por la participación.
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Natalie Corvin el Mar Ene 20, 2015 9:48 pm

Zack y Circe
En la pista de baile y entre las mesas

Me gusta hablar con él, ya que siempre parecía tener una referencia para todo. Me agradó saber que su padre era desmemorizador, ¿quizás conoce a William? O al otro amigo de éste del que siempre me habla… Aunque lo que más me llamó la atención fue su explicación de inefable. Siempre lo escuchaba por todas partes, ese nombre tan poco característico, pero realmente si no te lo explican, es un nombre que por sí solo no da mucho de sí. Tras bailar suficiente, nos acercamos a las mesas, con la intención de picar algo.
Me hubiera reído mucho viendo a Zack bailando con esa mujer tan poco agraciada, tanto por ver la cara de la chica al estar junto a alguien como él, como por la cara de él al verse obligado a aceptar un baile. Zack posiblemente no tuviera las mejores intenciones del mundo, pero a la cara de la gente solía ser un hombre bastante agradable y simpático, por lo que añadiendo mi oferta, fue fácil que aquella chica se lo llevara a la pista del baile sin recibir un no como respuesta.
Pero nada sale como me espero. Circe aparece rápidamente en escena y le libera de aquella prisión, rompiéndome mis esquemas y mi posibilidad de reírme durante toda la noche de él. No obstante, me sorprendo al ver el rostro de mi amigo. No parece tranquilo, ni tampoco “mejor”. Parece incluso horrorizado. Ignoro por completo la relación que se traen ellos dos, pero por lo que se ve no es nada agradable. Al parecer ha sido peor el remedio que la enfermedad.
Sonrío a mi amigo y no voy hacia dónde está, sino que les dejo tiempo para ponerse al día. Aprovecho ese tiempo para darme la vuelta y comer un poco el picoteo que está sobre la mesa. Bastante gente, sobre todo de mi casa y del sexo masculino se acercaron a mí, diciéndome lo guapa que estoy y que si me importa bailar con ellos. A todos les contesto de igual manera: con un mohin apenado y una mirada hacia mi pareja.
-Lo siento, estoy esperando a mi pareja, que lo he prestado.-Una sonrisa y algunos tenían el valor de quedarse para hacer de la conversación algo más interesante.
Uno de ellos, que al principio parecía el más decente, mantuvo una agradable conversación conmigo, pero que con el tiempo terminó convirtiéndose en repetitiva, ya que se le notaba que se había quedado sin tema de conversación.
Decido ponérselo fácil y tras darle un golpe en el hombro suavemente y hacer que, de manera inconsciente, cogiera mi vaso vacío de cerveza de mantequilla, me libro de él.
-Ya hablaremos en otro momento Steven.
Miro nuevamente a mi compañero y veo como su mirada se cruza con la mía en un mensaje de auxilio. No puedo evitar que se me escape una sonrisa mientras me acerco a ellos por detrás. Me asomo por detrás del hombro de Zack, llamando la atención de su acompañante.
-Hola.-Sonrío.-Con tal compañía es normal que se haya olvidado de mí…-Le reprocho a Zack, pero realmente dirigiéndome a Circe. A mí me caía estupendamente, sobre todo estos últimos años que he podido saber más de ella.-Tu vestido es… precioso.-Le digo, con una sonrisa risueña mientras la miraba de arriba abajo.-Y tú también.-Añado, guiñándole un ojo.
Luego me posiciono al lado de ellos y miro a Zack, girando levemente la cabeza.
-¿Por cuánto más tiempo me ibas a tener abandonada?-Le echo la culpa, a pesar de que habernos separado fue en un principio mi culpa. Luego miro a Circe.-Me lo llevo, ¿vale? Que Dumbledore ya se ha puesto de pesado para que nos vayamos y tengo un asunto pendiente con él.-Le digo, sujetando la mano de Zack para llevármelo de allí.-Nos vemos en la sala común.-Me despido de Circe.
Una vez le arrastro hacia una mesa cualquiera, le suelto la mano y me pongo delante de él. Al tener tacones, soy casi de su tamaño, por lo que nuestros rostros quedan cerca. No por otro motivo que con el revuelo que se acababa de formar para salir todos de allí, se escuchaba todavía menos.
-En realidad no tengo nada pendiente contigo, pero no se me apetece volver ya a la sala común. Vamos a algún sitio.-Luego le miro con los ojos entrecerrados y tiro suavemente de su corbata.-Pero no al bosque prohibido, que nos conocemos…-Dejo caer, con una pícara sonrisa. Ahora cada vez que nombro bosque prohibido me viene a la mente acromántulas en medio de un lugar prácticamente afrodisíaco.
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Zachary S. Dankworth el Miér Ene 21, 2015 6:41 am

Pista de baile con Circe y Natalie.

Natalie pretendía reírse a mi costa al gastarme una broma pesada, mandándome a bailar con una de las chicas más feas de todo el castillo. Era tan fea que me habría puesto a llorar al tener que bailar con ella, pero alguien me salvó. Habría llegado a pensar que había llegado a salvarme mi ángel de la guarda, pero se me rompió en pedacitos la ilusión cuando vi que mi salvadora era un ser sacado de mis pesadillas, Circe Masbecth. Me preguntó que si me divertía, a lo cual le contesté que me divertía hasta que llegaron la fea y ella. Dije que no sabía quién era peor, si ella o la fea. Vi en su rostro que el comentario le había dolido, lo cual me sorprendió. Circe no era una chica que expresase sus emociones más "débiles", por así decirlo, fácilmente. Por un momento me sentí mal, porque hay días en los que soy un capullo y otros días en los que no lo soy, y hoy no estoy en mi modo capullo sino en el modo majo. Pero luego dejé de sentirme mal casi de inmediato, porque Circe siempre es una verdadera cabrona conmigo, no importa dónde estemos ni cuándo. Me mordí la lengua, pues la verdad es que prefería la compañía de Circe a la de la fea. Al menos conozco a Circe desde hace tiempo y me lo paso bien llevándome mal con ella. Sin embargo hay días que sí que no la aguanto.

-Soy un encanto- dije con sarcasmo ante su comentario, aunque es verdad que soy un encanto. La cosa es que lo soy solamente cuando me apetece...- Bueno, no le queda más remedio que dejarme de lado cuando tú y la troll esa os dedicáis a secuestrarme.

Pregunté que donde se había dejado al pobre desdichado de Ian, y me señaló que estaba con un grupo de Huffkepuff. También estaba una Slytherin, pero la mayoría eran tejones. Reí por lo bajo.

-¿Tanto has torturado al pobre chaval que se ha ido corriendo con los tejones? Vaya, eso sí que es caer bajo...- dije con un tono entre apenado y admirado.

Aunque no me llevaba precisamente bien con Circe aquello no iba a hacer que dejase de enseñar las dotes de gran bailarín que tengo, y dimos vueltas por la pista bailando de manera impecable al son de la música, esquivando a las demás parejas con agilidad y moviéndonos de manera fluida, al igual que había estado haciendo antes con Natalie. Hablando de Natalie, ¿dónde se ha metido? La busqué con la mirada, y la encontré donde la había dejado, junto a las mesas. Ahora que estaba sola se le tiraban los chicos encima como moscas, pero ella les evitaba. Le lancé una mirada que la hizo sonreír.

-Auch- dije ante aquel último comentario de Circe, otra vez con sarcasmo en la voz.- Si yo tengo un palo metido por el culo ahora, tú debes de tener un bosque entero todo el tiempo. No es que seas la persona más dulce y agradable y cariñosa del mundo, Circe...- murmuré con una expresión divertida, porque era la verdad. Es gracioso, Circe trata mal a todos, pero se molesta si la tratan mal.

Natalie vino a rescatarme entonces, y la miré con una gran sonrisa. No sabía que las dos chicas se conocían, pero parecía ser el caso visto como se hablaban. Natalie dijo que el vestido de Circe era precioso, y no mentía. Luego preguntó que cuanto tiempo más la iba a tener abandonada y reí suavemente.

-¡Qué descaro! ¡Si la que me ha lanzado a los brazos del peligro has sido tú!- exclamé con tono de broma.

El director anunció que ya era hora de acabar el baile, y la gente fue terminando sus bailes y algunos ya se iban. Natalie se despidió de Circe, cosa que yo también hice con un gesto educado de mi cabeza (¡los modales ante todo!) y nos fuimos de allí. Mientras nos íbamos Natalie me dijo que no quería volver a la Sala Común.

-Yo tampoco- admití mientras caminaba a su lado.- Tranquila, hay demasiada oscuridad y hace demasiado frío para el bosque prohibido... Pero te puedo enseñar otros sitios. Ven conmigo- la invité con una sonrisa a que me acompañara. Aquella estaba siendo una muy buena noche.
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Circe A. Masbecth el Miér Ene 21, 2015 8:48 pm

Con Zack en la pista de baile.
Con Ian, Hannah y Arianne en las mesas.

Podía haber elegido molestar a cualquier otra persona que se encontrara en la pista de baile, pero torturar a Zack era una de sus debilidades. Se podría decir que aquellos dos incluso llegaban a odiarse, pero lo cierto es que a Circe le divertía tanto molestarle que el odio había pasado a un segundo plano. Eso sí, cada vez que abría la boca tenía ganas de golpearle la cabeza contra el suelo con la ilusión de ver como sus sesos decoraban el piso. Pero no lo hizo. Ni en ese momento ni en ningún otro, pues era cien veces más divertido ver cómo reaccionaba, algo que en ella resultaba ser igual, pues no eran personas muy diferentes.

- Lo que tú digas. – Dijo con una sonrisa indiferente a las palabras del chico. Era él quien estaba en mitad de la pista de baile a punto de ser secuestrado por un ser salido de cualquier pesadilla. Y si estaba solo antes de la aparición de semejante bestia, era porque su pareja había optado por desaparecer y dejarlo solo. Uno, porque había encontrado una pareja mejor con la que pasar la noche, lo más probable. O dos, que permanecer sentada y alejada de su pareja le pareciese la mejor opción. Cualquiera de las posibilidades podía ser cierta, pero no tenía intención de preguntar, básicamente porque no le interesaba.

Ian seguía con aquel grupo de Hufflepuff, los cuales no podrían dormir aquella noche atormentados por las conversaciones incoherentes e insufribles que tenía la mala costumbre de dar. Ian era su amigo, sí, pero  joder, es que a veces no había persona que lo soportase. - Él se ríe de los tejones y yo me río de tu estupidez. – Se encogió de hombros. Lo cierto es que no tenía ni la más remota idea de lo que estaba haciendo su amigo, pero conociéndole, no sería nada bueno.

Siguieron bailando mientras ambas lenguas proferían comentarios crueles contra la otra persona. Si les diesen la libertad de matarse sin consecuencias la única duda que habría sería por ver quién es más rápido en sacar la varita, pues ganas no le faltaban a ninguno. Era irónico que dos personas aparentemente tan iguales resultaran llevarse tan rematadamente mal, y más cuando podían verse a lo lejos, en la pista de baile, como una pareja encantadora entre la multitud. Como dos personas que no quedan juntas el uno al lado del otro e incluso se podía decir que parecían estar cómodos a escasos centímetros del otro. Pero no, las apariencias engañan. Mientras a lo lejos podía parecer que charlaban tranquilamente mientras bailaban, lo único que hacían era degradarse una y otra vez para intentar quedar por encima de su acompañante en todo momento. Y es que aquellos dos no sabían no discutir ni perder. No importaba el momento ni la situación.

- ¿Acaso crees que mereces mi cariño, Zachary? – No, en absoluto que no lo merecía. Para ser sinceros, Circe era una persona agradable y cariñosa, pero únicamente con su familia y con alguna que otra persona del castillo, véase Damon o Robin (quien estaría maldiciendo a Circe y a toda su estirpe en aquellos momentos con toda la razón del mundo). ¿Pero Zack? Por Merlín,  Circe no lo trataría bien ni en un millón de años. No podía si quiera ignorarlo, pues muchos decían que el mejor método para demostrar desprecio por alguien era la indiferencia, pero tal dolor cabeza era el que le producía, que le resultaba imposible hacer como si no existiera.

Lo que podía haber acabado llegando a las manos y con más de un traje roto se tranquilizó, y no precisamente porque alguno guardara las garras para otro momento. Sino porque alguien mil veces más tranquilo que ambos juntos apareció de la nada. La rubia giró sobre sí misma al escuchar la voz de Natalie y se separó de Zack antes de dedicarle una sonrisa totalmente irónica al chico. -  Vaya, me tomaré eso como un gran cumplido cuando viene precisamente de ti. – Dijo la rubia alzando ambas cejas. Aún no comprendía como una persona tan agradable como Natalie podía haber acabado yendo al baile con un retrasado mental como Zack, pero bueno, había que igualar las cosas. Dos Hufflepuff sumaban un cerebro entre ambos, y Natalie por sí sola ya tenía uno, lo que significaba que, como era más que obvio, Zack no tenía uno. Ahí estaba la solución a su pregunta.

Su rostro había cambiado por completo, sustituyendo la mueca de asco o sonrisa irónica que reinaba en su cara con Zack cerca a una sonrisa divertida y sincera cuando Natalie apareció. Ahí la diferencia de estar con una persona y con un ser con la misma utilidad que un palo para hacer selfies. – Disfruta de la noche. – Dijo la rubia a modo de despedida hacia Natalie. De Zack pasó, ya le había dedicado demasiada atención al menos hasta dentro de un mes. O hasta la próxima fiesta en la que se encontraran, que no sería dentro de mucho.

Giró sobre sus talones y volvió hacia donde estaba Ian, quien ya había quedado prácticamente solo en la mesa. Danny se había ido, seguramente a llorar porque su pareja prefirió ir con otra. Y la preciosa pareja también había desaparecido. Se encogió de hombros una vez llegó y miró a Ian. – Y tú qué, ¿Piensas quedarte toda la noche molestando a esta pobre gente? – Sonrió de medio lado. – Hannah, estás preciosa, que no te he dicho nada antes con las prisas de dejar a este imbécil tirado un rato. – Dedicó una sonrisa a su amiga, quien era la única persona decente de toda la mesa. Echó un vistazo fugar y dio con otra chica en la mesa. ¿Y esa quién narices era? No tenía ni la más remota idea así que giró para mirar a Ian, dando la espalda al resto de la mesa. – Sala Común, vuelta por el castillo, bajar a las cocinas, ir al Lago Negro… - Enumeró rodando los ojos. – Tú decides. – Y dicho esto, ambos salieron del Gran Comedor tras el Baile de Navidad en el que su único propósito había sido el de joder al máximo número de personas. Reto conseguido. – Al final no ha sido tan mala idea ir contigo…

OFF: Ian y Circe fuera.
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Invitado el Vie Ene 23, 2015 3:21 am

Con Rubén Hansfeel
Pista de baile.

Vueltas y más vueltas, el vestido levantándose con gracias mientras sus piernas daban giros alrededor de su amigo, y con él. El cabello se ondeaba con el viento que ellos mismos armaban gracia a los pasos, ella con una sonrisa valorizaba el momento en su memoria. El momento era exquisito para el paladar de los recuerdos, la emoción de pasarlo fantástico con alguien que la quería y que ella quería. La pelirroja degustaba tener la compañía de tal persona, que sin esperárselo le había regalado algo que colgaba en este momento de su cuello. El colgante que hacia contacto con su piel provocaba una grata satisfacción por tenerlo allí presente, no había sucedido aquello desde hace años por no decir que era la primera vez. “No es para nada una baratija, seguramente le ha costado y no quiere admitirlo…” pensó luego de las palabras del joven, no diría tal pensamiento sabía la actitud que Rubén tomaría.

La noche era fresca por fuera del castillo, muchas parejas se habían retirado a vislumbrar la luna que se alzaba con firmeza sobre sus cabezas. El cabello de muchas jóvenes se mostraba esplendido con los diferentes recogidos que se habían realizado, la luz natural de la noche iluminaba hasta las sonrisas de sus acompañantes. Abrazos por algunas esquinas y besos por otras. La pelirroja aspiraba a aquello, tener una pareja que le permitiría tener una buena noche rodeada de los brazos varoniles que amaba tanto. Pero… ¿Qué muchacho era la que le hacía suspirar sueños de amor? Ella muy bien lo sabía aunque no se animaría a decirlo en voz alta, a la espera de todos. No ahora teniendo en cuenta una relación de grandes años llevados.

Había decidido hace tiempo atrás que no permitiría tener aquellos pensamientos de su mejor amigo, no deseaba tener que pasar por la situación extraña de la friendzone que muchos hablaban por el castillo y en el mundo muggle, especialmente, cuando se iba de vacaciones con sus padres y su tía. No le alegraba tener que soportar una ocasión como esa, por eso tener alejado a Rubén de su lado amoroso  sería lo mejor y pensar que este la tomaba como un amigo más funcionaba hasta este año. La compañía se había vuelto recíproca y continuamente terminaban viéndose. Cualquiera pensaría que es imposible no verse con alguien de la misma casa, especialmente si eres de Gryffindor donde las personas son cariñosas con el otro pero así lo era. Joahnne asistía a las clases al contrario de su amigo que muchas veces era perezoso en cuanto a la asistencia. También estaba aquello de que a la pelirroja le gustaba salir con otros amigos a Hogsmeade o sola a leer tranquila o simplemente pasar el rato con un vaso de bebida entre sus manos. No, no esa clase de bebida, la normalita simplemente. Por diferentes razones había grandes tiempos de distancia entre ellos hasta que este año cambio, muchos de sus amigos se alejaron de ella y dejaron de asistir a clases o simplemente no estaban presentes en el castillo. Las cartas eran enviadas pero nunca respondidas.

El baile continuaba, la posición de ambos era de dos seres que amaban aquello, la tranquilidad de todo  y como ellos mismos podían entrar en una nube de armonía. Ella con la mejilla presionando el hombro de Rubén. “Huele bien…” mencionó al tener contacto con la fragancia del muchacho, también sentía como el corazón de este se encontraba apresurado latiendo debajo de su pecho. El verle más tarde muy cercanos provocó un temblor en su cuerpo, no era terrible ni agrio. Observaba sus ojos con grandes esperanzas, comenzaría con una rutina y no sería de gym exactamente. Los orbes de la pelirroja iban desde los ojos ajenos hasta los labios que pedían ser silenciados al comenzar a hablar. “No…” comenzó a procesar su mente, como si fuese una alerta que ya había programado hace tiempo. Los labios hicieron contacto cuando se estaba por animar a detener tal error, o eso era lo que ella pensaba. El calor de su amigo era transmitido por la conexión que habían hecho en ese segundo, Joahnne estaba anonadada ante el encaje perfecto de ambos. Las narices juntas pero sin chocarse de manera absurda y sus parpados no hacían más que bajarse otorgándole la posibilidad de disfrutar tal acto. Sin embargo, el contacto se debería romper.

No había sido un beso grosero, quedó siendo un beso robado pero precioso para su recuerdo. Joahnne no tenía en claro si repetiría tal acción dentro de aquella hora por no decir por un mes. La frase que dijo a continuación Rubén la descolocó. –Me lo has robado, no debería considerarse como un regalo de gran valor.- murmuró con titubeos mientras sus mejillas intentaban calmar el rubor. Un ave hizo acto en la escena captando la atención de la pelirroja. Por consiguiente entró en el escenario el director de Hogwarts, Dumbledore. –Creo que ya deberíamos irnos yendo.- confesó al escuchar las palabras de tal. Le vio a los ojos y comenzó el sonrojo nuevamente haciéndose una lucha entre la sangre que iba a su rostro contra su cabello para acaparar la atención.

Caminaron en silencio hasta la sala común de Gryffindor, sabían que había algo de lo que hablar pero no quería entrometerse en el asunto en aquel momento Joahnne.- Rubius… no me gustaría ver tu corazón herido pero no sé si esto pueda ocurrir. Sabes a lo que me refiero…- acto seguido tocó sus labios como si fuese un reflejo. –Intentaré darte mañana tu regalo de navidad antes de irme a casa, sabes que mis padres quieren tenerme una semana como mínimo para aprovechar. Por lo que tengo que descansar antes de retirarme del castillo.- tomó la mano de su amigo y lo atrajo hacia ella para darle un beso, tal estaba posicionado en la comisura de sus labios.- Espero que entiendas…- susurró para que nadie más le escuchara.- Te mandaré una lechuza cuando llegue a casa.- su voz había cambiado de tonalidad y prosiguió a subir las escaleras hasta su alcoba.

Tenía su cabeza revuelta y no sabía cómo continuaría la amistad que había protegido con cuidado el último año. “¿Quiero algo más que una amistad con Rubén?” se preguntó mientras se acurrucaba en la cama, el vestido estaba tirado encima del baúl que se encontraba a los pies de la cama. Mordió su dedo índice y trató de tranquilizar sus pensamientos, en estas navidades muchas cosas sucedieron.

OFF: Rubén y Joahnne Fuera. :A
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Invitado el Sáb Ene 24, 2015 1:19 pm

Me estaba aburriendo lo que no estaba escrito, todo el mundo se divertía ya fuera charlando con la pareja o metiéndose con el resto. No sabía lo que hacer, pero fui decidida y miré a mi alrededor para ver si la decoración me traía inspiración para realizar algún boceto rápido. Mi idea de bocetar se fue al carajo, pero justo en ese instante recibí una carta de William que me alegró parte de la noche, me dejó una sorpresa en las cocinas...Fui a buscar la bandeja de plata que me habían dejado y empecé con mi periplo de degustaciones, a ver si la gente es tan tonta como para no diferenciar el auténtico sabor que se esconde. 


Mi objetivo principal fue la mesa donde se encontraban los tejones, varios de ellos probaron mis canapés pero hubo otros que pasaron del tema, ya que o estaban de pasteleo entre ellos o se marchaban dando la nota buscando a otro que estaba en la otra punta del Comedor. Hubo algunos que sí probaron, pero no me dijeron nada...Sólo que estaban buenos, lo que yo esperaba escuchar. Asentí dando la aprobación, y miré lo que estaba pasando...Todo el mundo se estaba empezando a marchar.


Me despedí de los que quedaban y caminé sola hasta la salida, por suerte quedaban dos o tres canapés que me los comí en lo que cruzaba todas las mesas. Le hice un gesto a Lluna con la cabeza como que me marchaba y crucé la puerta, tenía que cambiarme la ropa para ir al pueblo a que Will me recogiera y pasar las Navidades juntos.


Off: Hannah fuera
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Invitado el Sáb Ene 24, 2015 8:25 pm

En un momento estaban bailando lo mas de tranquilos. Se podía decir que Robin estaba disfrutando de la fiesta, muy a su pesar. Había música bastante decente, aún para ser una fiesta de Hogwarts y aunque creía que venia con otra pareja totalmente diferente, la actual le agradaba. Luke la hacia reír, aunque fuese tan solo por la breve borrachera sobria que el ritmo causaba en sus sentidos. La noche iba decentemente. Tenia todas las posibilidades de terminar siendo agradable. Era posible que acabase haciendo un agradable conocido con el que compartir los pesados trabajos de clase. Podría haber sido peor, se dijo, mientras su ira contra Circe se disminuía un poco. Tan solo una ligera gota. Podía perdonarle dos o tres de las venganzas que le tenia planeada. Al fin de cuentas, su compañero no estaba tan mal…

Pero como todo, el momento paso y todo pensamiento agradable y alegre que pudiese estar teniendo se vio arrastrado por una mujer rubia enfundada en un traje. Luke se disculpó y la dejo sola, allí, en la pista. El rostro de Robin se convirtió una vez mas en una mascara altiva y congelada al ver a su compañero partir. No solo llegaba tarde sino que la abandonaba en medio del baile. Y lo hacia para ir a perseguir a esa inútil muchacha de pelo rubio y una fosa nasal mas grande que la otra con la que compartían sala común y la tragedia de ser Hufflepuff. Si Robin no hubiese estado acostumbrada a no demostrar sus sentimientos en aquel momento un rictus de asco y odio recorrería sus facciones ¿Quién se creía él para pensar que ella era tan intercambiable como un accesorio? Sus manos se alzaron al cielo y su cuerpo giró grácilmente sobre si mismo, mientras su cabeza se echaba hacia atrás, dejando caer su pelo como una cascada.

Robin era consciente de dos cosas. Una, de que su cuerpo y todo su ser era bastante agradable a la vista. Y dos, de que había pocas personas en aquel recinto que pudiesen comparar la forma en la que se movían con la fluidez marítima de su cuerpo. Su piel se encontraba cómoda entra la música, y su cuerpo respondía a mandatos ancestrales que la “civilización” no había logrado arrancar. Ritos conducidos a la luz de una fogata, a la sombra de un tambor, envueltos en voces oscuras y poderosas que se alzaban hacia el cielo, pidiendo lluvia o una visita de sus ancestros. Puede que la memoria olvidase, pero la sangre no. Así que su venganza sería dejar a un lado a su pareja. Si él había decidido que aquella rubia valía mas la pena que ella, bien podía quedarse con ella toda la noche. No era de su interés seguir siendo amable con él. Su orgullo había sido herido y Robin se odiaba a si misma por darle a alguien el poder de herirlo. Aunque hubiese sido por un instante. Su cuerpo giraba y se contorsionaba, sus ojos cerrados y una media sonrisa de éxtasis acunada por sus labios. Hasta que una mano en su hombro interrumpió sus movimientos.

Sus manos cayeron junto a su cuerpo y se giró tan solo un poco, para clavar su asesina mirada en el cuerpo de Luke. Ahora venia con disculpas y palabras agradables que suponía debían aplacar su ira. No sabia con quien estaba tratando. Ella no era la maximiliana esa. Ella no permitía que se le abandonara en medio de un baile con tan poca excusa como una amistad con un ente desagradable como lo era aquella rubia. No, Luke había metido la pata y de paso, todo el cuerpo. Pero sus excusas se las tragó el viento y una gran cantidad de ponche, que Robin había robado a alguien que pasaba como si estuviese en todo su derecho. Y por ella, lo estaba. Justo cuando pensaba llevárselo a los labios, algún idiota chocó contra Luke y por la fuerza de la gravedad, y algún karma pasado, este contra ella. El liquido se abrazó a la tela de su vestido y la piel canela de Robin quiso retroceder ante el contacto frio y espeso que le provocó un estremecimiento.

¿Disculparlo? ¿Aquel gusano creía que ella iba a disculparlo? Su shock era tal, que tardó en darse cuenta que las manos del chico habían tomado unas servilletas e intentaban, sin éxito alguno, arreglar el desastre que había causado su torpeza. Tras unos segundos, la mandibula de Robin se apretó y su mano izquierda apresó con mas fuerza de la que parecía capaz, la mano del chico. La otra voló con gran rapidez, hasta llegar a estamparse contra la mejilla del chico. Pudo sentir la piel del chico encontrarse con la palma de la mano, y observó como los ojos abiertos de sorpresa se apartaban de sus ojos verdes. Todo su rostro se giró a un lado. Esperaba, sinceramente, que le dejase una dolorosa marca. Luego, sin dirigirle palabra alguna, la chica se giró y se abrió paso por entre el resto de la masa, que pasada la sorpresa seguro romperían en carcajadas. Atravesó la puerta. Cabeza en alto, espalda perfectamente recta, tacones haciendo ruido contra el suelo. Nadie, nadie, la tomaba a ella como segundo plato.


OFF: Robin cambio y fuera
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Invitado el Dom Ene 25, 2015 5:21 am

Aunque fuera del castillo, la noche era impresionante, había una luna llena resplandeciente que solo hacía que Rhea se viese aún más preciosa y espectacular, tenía miedo… dentro de mí en este momento solo existía el miedo. Miedo a que lo escrito en la carta fuese verdad… miedo de que incluso lo escrito en la carta fuese solo una mínima parte de todo lo que había sucedido en realidad o de todo lo que no sabía yo que Rhea me podía ocultar de otro tipo de relaciones que había tenido después de mí.

Que esos besos que nos dábamos no fuesen tan especiales como me lo parecían a mí, que ella no los disfrutara tantísimo como lo hacía yo, que me desvivía cada momento por besarla que mis ojos pasaban de mirarla fijamente a solo poder centrarme en sus labios aquellos labios con su dulce elixir que me hacía desvariar como cuando te encerrabas en un cuarto sin ningún tipo de ventilación y te llevabas medio día usando cola en gunplas. Tal vez esa sensación a ella no le llegaba conmigo y le había llegado con algún otro... o tal vez la estaba buscando o buscando un beso mejor que el que le di en aquella calle de Londres.

Estos sentimientos afloraron en mí, más reales que nunca al aparecer Circe en el baile, cuando se acercó y nos atacó de manera tan gratuita, y lo peor es que se intensificaban con cada paso que daba, a cada paso se me hacía más difícil hablar del tema.

De repente su voz me sacó de mi preocupación por unos instantes cuando ella comentó que no le parecía justo que yo pasara algo de frio por haberle echado mi abrigo de sus hombros. Y me pregunto sobre si había traído mi varita… claro somos magos hay hechizos para hacernos entrar en calor incluso los hay para que nos podamos cambiar de ropa.

-¡Si, cierto!, aun continuo pensando a veces como un Muggle y se me olvida el usar la magia.- comente mientras fui a coger la varita que estaba dentro del bolsillo de la chaqueta cuando me pare en seco.-ese… voy a coger la varita que está ahí no intento tocar nada que no deba.-dije mientras empezaba a acalorarme.

Una vez con la varita en mano, nos imagine con un abrigo nórdico de estos que pareces un muñeco blanco capaz de anunciar neumáticos diciendo que serán tan blanditos y buenos como él.

-Bueno, ahora ya estamos a la par y calentitos los dos.-comenté sonriendo, como no se me había ocurrido a mí el usar la varita desde un primer momento… seguro que ahora pensaba que era un poco más tonto de la cuenta.

Entonces, una vez Rhea leyó la carta que me había mandado Circe… paso a confesar que era verdad todo lo que ponía en ella, dando una explicación un poco extraña de la situación. ¿Qué se estaban peleando, la tiro al suelo y allí la beso? Eso parece más una escena de una película mala que ponen en un canal público con nombre de número un domingo por la tarde… por lo menos. Pero aun, fuera de esa rara explicación que no sabía si creerme del todo o no, lo que menos me gusto fuese que me tuviese que enterar por Circe, que ella no se dignase a decirme que había pasado… si era una simple tontería como daba a ver, debería haberlo dicho y no ocultármelo.

No paraba de pensar que si me había ocultado esto…que le impedía ocultarme más cosas, tal vez tenía ya relación con medio castillo y yo lo desconocía, no digo que ella sea una chica fácil ni nada por el estilo, pero la verdad es que me había decepcionado, había fallado a la confianza que tenía en ella. Sentía que mi expresión había cambiado completamente a una más seria.

-Así, que lo que dijo la serpiente es verdad….-comencé a decir.-Bueno y si te creo esa historia… ¿quién me asegura que es la única?, es decir, si esto me lo has contado porque ya estaba informado gracias a esa rubia simpática, ahora mismo no puedo más que dudar de ti… siento como si ya no pudiese confiar en ti en absoluto.-dije mientras me ponía en pie.

-La verdad Rhea, me gustas, mucho pero sin confianza creo que no se puede llegar a ningún sitio, hoy tenía pensado pedirte salir formalmente y ser novios de verdad. Pero después de esta confesión... no me apetece estar aquí contigo ahora mismo, necesito tiempo para pensar… o para saber si puedo volver a confiar en ti o no.-dije sin mirarle ni un solo segundo ya que me estaba costando muchísimo el aguantar la rabia que sentía ahora mismo en mi interior, había deseado tantas noches que esa carta fuese mentira, que ya ni recordaba cuanto tiempo había pasado.

Me decidí a caminar solo hacia el castillo, pero no sin antes darme la vuelta para volver a observarla, observar a la chica con la que había compartido tantos besos esta noche, esa chica por la que tanto había sentido. –Espero que entiendas mi postura Rhea, siento de verdad todo esto… aun así, quiero que sepas… que te quiero.

Y sin esperar ninguna otra respuesta por su parte, me di media vuelta y me marché
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