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Gritos extremadamente fuertes | Priv. Gabriel Achtenberg

Invitado el Jue Feb 05, 2015 12:00 am

Un estornudo, dos estornudos, y un tercero para finalizar la serenata de mocos para su futuro novio. Joahnne se había pescado un resfriado que la hacía eliminar dichos gérmenes cada dos por tres, así no se sentía cómoda como para aceptar una misión. Sin embargo se armó de valor y se apuntó para recibir alguna orden así elevar puntos a favor, quería ser más que una aspirante para dejar de estar con algunos que solo entraban a molestar. ¿Quién se une a un bando solamente para tener misterio en su vida? La pelirroja no entendía tal pensamiento y negaba con su cabeza cada vez que veía a un joven mencionaba su motivo por el cual entró. Muchos impresionaban a la muchacha pero otros eran tan vagos que prefería comer fideos pasados de su punto de cocción, esos que se pegan a tu garganta porque parecen babosas gigantes dominantes de mundos ajenos.

Ladeó su cabeza dirigiendo la vista hacía el techo de su dormitorio. “Bien, estoy en Hogwarts y tengo que salir antes de que algún prefecto me vea. Esperen, yo soy una de los prefectos.” Joahnne se hablaba y respondía sola entre sus pensamientos intentando ver cómo salir del castillo hasta Hogsmeade sin levantar sospechas. No quería que al acabar la misión sea ya tarde y  terminara con un castigo siniestro puesto por Snape, al regresar claramente a última hora.  Sus pensamientos recibieron una cachetada, la voz de otra persona resonó cerca de ella. –Mira Joahnne, si no me respondes la próxima cachetada será más fuerte.- la cara de asombro de la pelirroja era increíble, su boca abierta esperando que una mosca venga a posarse sobre la lengua y haga la danza de la lluvia. -¿Por qué me pegas?- cuestionó levantando la voz la leona, se tocó la mejilla con la misma impresión de hace unos minutos. –Eso te ocurre por no prestarme atención, solamente quería decirte que las chicas nos vamos a Hogsmeade. Queremos ir  a las Tres Escobas a charlar, sabes que se corrió el rumor en Corazón de Bruja sobre una pareja de Gryffindor. Vamos a  averiguar quiénes fueron los que se enrollaron en una de las aulas, eligieron la de Adivinación parece. Dumbledore tendrá que reponer unas cuantas bolas de cristal.- la castaña reía por su comentario, como si la “broma” que había dicho era lo suficiente impresionante. -¿Vamos?- indagó la leona, Joahnne simplemente negó con la cabeza para luego agregar una excusa para nada creíble. –Quiero pasar tiempo con Yoru, este gato terminará haciendo sus necesidades sobre mis tareas si no le prestó atención.- ese gato era el más mimado en Gryffindor, tenía atención más que la necesaria. La contraria solo miró con malas caras y se retiró despidiéndose.

Rascó el cuero cabelludo, los mechones de cabello pelirrojo se movían entre sus dedos acariciando esa zona hasta el antebrazo. Tenía que reunirse con Gabriel. “Es la primera vez que tendré una misión con él, espero no ser un estorbo. Ando liada más con mi padrino que con los demás miembros.” Suspiró nuevamente mientras se levantaba, esperaba que su gato holgazán pasara por entre sus piernas pero parecía que había encontrado el lugar perfecto para dormir. Ignoró la traición hacia la persona que le alimentaba, hizo un quejido para Yoru le mirara. Este le observó y se acomodó nuevamente sobre las mantas de la cama, aposentos de una de sus compañeras. –Con esas andamos, luego no te quejes si le doy solo chuches a Kirlya.- le sacó la lengua, como si el pobre animal entendiera ese gesto.

Delante de su armario sacó las primeras prendas para vestirse, ir con pantaloncillos con gatitos no era bastante gustoso de ver. Además se congelaría con solo respirar el ambiente de las afueras. Los jeans ajustaban su trasero pero no eran para nada incómodos, tomó un gorro de lana y dejó su cabello suelto. “No quiero orejas frías.” Sus dedos se movían con rapidez por los zapatos para amarrarlos, tenía pensado solo llevar la varita. -¿Qué más se necesitaría para esto? Seguramente Gabriel llevará lo que piden.- preguntó al aire sin esperar respuesta.  Salió del lugar dejando todo detrás.

Ya había decidido por donde pasar. –Gracias Fred, eres de lo mejor.- murmuró por lo bajo para no ser escuchada, este pasadizo había sido mostrado por uno de los hermanos Weasley. Más bien, Joahnne había ordenado que se lo mostrasen cuando los vio salir por la joroba de la estatua. Sí, hablamos del pasadizo de la Bruja Tuerta o así lo llamaban los pelirrojos. – Dissendium- la joroba se abrió dejándole ver un tobogán, no se echaría atrás ya estaba atrasada. Una hora hasta Hogsmeade era bastante molesto, más si lo pasas solo. 

La tienda de caramelos le estaba abriendo el apetito, Honeydukes tenía un sótano donde daba al túnel perfecto a Hogwarts. Rascó con delicadeza su nariz mientras se ponía en faceta de tonta y apurada para que nadie descubra como había llegado allí. Mientras caminaba tocó un recipiente en forma de esfera, tiró de él justo en frente de un niño. -¿Por qué lo tiraste?- reprendió a un chiquillo que le observaba embobado tartamudeando una respuesta. Dejó el lugar como si se encontrase desilusionada, al cerrar las puertas y dejar pasar una pareja de novios comenzó a reír hasta que se encontró la mirada de Gabriel. –Bueno, perdón por llegar tarde. Mis piernas no daban para correr, y si fuese aurora podría hacerme polvito volante pero no lo soy.- su sonrisa se había difuminado con las disculpas a su acompañante. 

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Invitado el Dom Feb 08, 2015 9:18 pm

Habia caído la noche. Tenia una misión en la casa de los gritos. Miraba el reloj esperando que mi acompañante llegara. Habia salido mas temprano que de costumbre del Ministerio para llegar a la casa de los gritos a tiempo. No me gustaba llegar tarde y no lo iba a hacer espero que tampoco lleguen tarde aunque pueden tener algun contratiempo. Me han asignado una alumna de Hogwarts para cuidarla durante la misión no pensaba exponerla al peligro. Me había vestido con una capa oscura que me llega hasta los pies por encima de un traje gris. Me había echado mi perfume favorito. Olia muy bien y se sentía a pocos metros de mi. Caminaba por las calles de Hogsmeade que a esta hora no estaban llenas de gente. Todos estaban en sus casas disfrutando del calor del hogar.

Llegue a las afueras del pueblo donde el viento comenzó a latir mas fuerte. Me abrocho la capucha encima de mi cabeza y la capa a mi evitando que el frio entre a mi cuerpo. Levanto mis lentes con mi dedo índice de mi mano derecha mirando detrás de mi. Habia escuchado ruidos pero era imposible que me siguieran vamos. Estaba asegurándome que nada ocurre en las calles de Hogsmeade pero últimamente todo estaba tranquilo. Me acerque a la vieja casa. El viento comenzó mas fuerte además que unos copos de nieve comenzaron a caer sobre el suelo blanco después de la nevada de anoche. Me encanta la nieve.

Caminaba hasta al jardín de la casa de los gritos abriendo la puerta. Chirrio y entre c aminando por los jardines de la casa. No había nadie. El silencio de la noche pesaba demasiado. Mis pasos dejaban huella en la nieve. Llego hasta la casa abro la puerta y entro. La puerta chirria cerrándose. Camino por la casa mirando a mi alrededor. Olia demasiado mal hace años que no ha sido limpiado y el polvo estaba mas grande que un dedo. Comence a estornudar no recuerdo tener alergia al polvo pero seria bien checarme. Subo las escaleras hasta al piso de arriba pero escucho que alguien llega deteniéndome. Volteo mirando la persona que había allí. ¿Seria la alumna que me han asignado? Si, no tiene quien mas ser.

- Buenas noches, señorita. No se preocupe también llegue hace poco. – dije con una sonrisa bajando hasta a donde estaba. – Me llamo Gabriel supongo que usted es la señorita con la que me ha tocado misión. – Comente con una sonrisa amable mirandola dulcemente.
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Cuenta de Ambientación el Dom Feb 08, 2015 9:38 pm

La criatura se mueve en la oscuridad con pasos lentos y torpes. Un gruñido tras otro. Un paso tras otro. La oscuridad es su mejor aliado y aquella casa es la guarida que eligió hace semanas. No espera lo que le aguarda, pero sus enemigos tampoco pueden saber qué es lo que les aguarda a ellos. Golpea una pared con fuerza y la madera se resiente. La Casa de los Gritos se ha convertido en su nuevo hogar, donde aguarda durante semanas, escondido. Ningún valiente se atreve a cruzar el umbral de la puerta que ha elegido como su nueva sede.

Un paso tras otro. La criatura se deja caer, apoyando la espalda contra la pared y escurriéndose hasta alcanzar el suelo, donde produce un sonoro golpe debido a su gran tamaño. Ni si quiera los bichos se acercan a ella, pero la criatura es más lista que ellos y ha encontrado el modo de hacerse con su alimento. Ahora es capaz de alimentarse sin tener que salir. Sin la ayuda de los humanos.

Permanece tranquila bajo el techo que ahora se encarga de brindarle protección mientras entre sus dedos una pequeña cucaracha lucha por escapar en vano. Un crujido. Sus dientes han roto al insecto en dos mitades, y mientras la parte de la cabeza espera entre su mano, el resto del cuerpo es aplastado por sus enormes dientes. Tiene hambre, y los insectos que alberga la casa comienzan a ser insuficientes.

Acaba de tragar su tentempié. Tiene más hambre. El apetito tan sólo acaba de abrirse. Ahora es cuestión de esperar... Esperar a que llegue su verdadera cena.
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Invitado el Lun Feb 09, 2015 11:50 pm

El frio se colaba entre las prendas que llevaba la fémina, los abrigos no proporcionaban tanto calor como debería para sobrepasar el clima. El gorro cubría los oídos de la muchacha pero su nariz comenzaba a tornarse más roja que antes. “Yo tengo un resfriado, debería estar bajo sabanas mientras me dan un chocolate caliente. Y Yoru me ronronea en las piernas dándome calor. ¡Qué desastre estar acá!” Se quejaba mientras posicionaba las manos sobre su boca, exhalaba aire por ella para calentar dos de sus cuatro extremidades. “Guantes. Eso tenía que haber traído, o prepararme una sopa antes de salir. ¿Por qué no existe un hechizo para curarse de los resfríos?” Los pasos continuaban hasta llegar a la casa. Gabriel le esperaba, parecía que ya había dado una vuelta por la planta baja de la casa. No tenía indicios de desconocer el lugar, en cambio, Joahnne se sorprendía por todo. En ninguno de sus años se animó a venir para estos lados, no le encontraba un fin de diversión más que el de asustarse.  Rubén le había sugerido tener una aventura en la casa, inspeccionarla y ver si encontraban algo interesante, como adolescentes dándose besos a escondidas o algún grupo que se encontraba aburrido y  hacían una guitarreada. Lamentablemente, a Joahnne le parecía más pasable estar en Hogsmeade o en Londres.

Al llegar, saludó y trato de que el frío no se sintiera. La nieve, blanca y pura sobre los tejados como en el jardín. Esto le recordaba a algo. –¿Usted sabe que podríamos cantar la canción de Frozen? De la película esa de Disney. - dijo sin coherencia alguna, desde que tuvo la oportunidad de ver  esa película ha estado molestado a sus compañeras de cuarto como a Rubén. Desde temas como  “Let it Go” hasta “Do you wanna build a snowman?” Joahnne carraspeó para tener la atención del auror. Con su mano derecha y a paso lento se acercó a una de las paredes deterioradas. Golpeó esta para tener el sonido buscado, como si alguien buscase.  – Do you wanna build a snowman? Come on, let´s go and play. I never see you anymore.- su voz salía melodiosa en la habitación, más alta de lo que debería mientras representaba la escena con gestos de manos. Se encontraban en una misión no en un karaoke. Lo entendía perfectamente pero ¿Por qué no darle un toque divertido y musical? – Come out the door. – la expresión de su acompañante no era nada buena. Se notaba que estaba intrigado por descubrir el animal, el fantasma  o el algo que provocaba disturbios en la zona, y no la voz de una niña pelirroja. Ni que estuviese en el programa ese de X Factor. –Está bien Gabriel, mejor callarme y buscar.- antes de que el hablara se idealizó la situación, él un tanto serio para cantar a la par de una niña de Hogwarts y ella demasiado ruidosa para una misión importante.

Se mordió el dedo índice, tomó la varita con firmeza y… ¡otro estornudo! Sin embargo, este “tiro sin vergüenza de gérmenes” no era de Joahnne  por lo que se sorprendió y le comentó el hecho a su compañero. –Esa no fui yo…- el ruido se sentía que venía de arriba. ¿Habrán venido otros a la misión? ¿No se había cerrado la lista para apuntarse?. –Lumus.- de su varita salió una luz alumbrando el espacio en donde se encontraba. – ¿Hay alguien ahí? Hable.- bramó mirando hacia arriba y elevaba la voz, ninguna respuesta se obtuvo y esto le dio mal rollo. Tenían que inspeccionar antes de dar un paso más importante, encontrar indicios de algún espectro o animal. La pelirroja caminaba despacio por la zona recorriendo el pasillo.- Me parece mejor vigilar esta planta para ver si hay una pista de lo que nos enfrentaremos. Tenemos que decidir ahora, no podemos separarnos, no sería buena idea.- mientras decía tales palabras se le vino miles de escenas de películas, donde la pareja o los amigos se separan y terminan muriendo por no estar juntos. Dos era mejor que uno.
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Invitado el Dom Feb 15, 2015 6:26 pm

Me había tocado la misión en compañía de uno de los alumnos de Hogwarts, una chica de nombre Joahnne Herondale. Asi recuerdo haber leído en el pergamino que me entregaron del Ministerio. Vale, ya estaba allí. Ahora toca revisar todas las habitaciones y asegurarnos que es lo que hay allí oculto. Volteo la cabeza mirando en dirección a la chica cuando comienza a decir palabras sin sentido o mas bien, intenta ocultar el miedo comenzando a cantar unas canciones de Frozen. Una película muggle sin duda, había escuchado de ella pero no alcance verla. No dije nada cuando comienza a cantar los versos de aquella canción.

Mientras ella estaba cantando escuche algo como unos pasos de alguien se acercaban a nosotros. Genial, ahora con el canto de la chica iba a llamar la atención de quien sea y vendrán por nosotros. Mi instinto es ir hasta a donde estaba y colocarme detrás de ella colocándole mi mano derecha encima de su boca para que se callara pero no puedo hacerlo no seria cortes de mi parte. No puedo hacer eso por lo que pongo mi dedo índice de mi mano derecha encima de mis labios en señal que se callara.

- Creo que seria mejor que guardemos silencio, no sabemos a lo que nos podemos atener allí arriba y no quiero que nos hagan daño. – dije con voz suave mirando sus ojos. Una niña, sin duda pero no tengo porque regañarla.

Un estornudo se escucha y Joahnne se disculpa diciendo que no fue ella. Es mas que obvio que no es ella porque el ruido parecía un estornudo pero parecía mas bien a un golpe seco de alguien que cayo al suelo o algo parecido. – Ya lo se, no suena a estornudo suena mas bien a golpe seco en el suelo. – Agregue mirando al techo. Joahnne pregunto si había alguien allí, el peor error que podemos cometer para ponernos al descubierto. – Creo que no es buena idea. Tenemos que ver lo que hay allí. ¡Ven!! – dije sacando mi varita del bolsillo interior de mi capa. Comence a caminar subiendo las escaleras. – Sera mejor que me siguieras. – dije esperando que llegara detrás de mi.

Tenia pensado subir las escaleras pero el ruido puede venir de cualquier habitación de esta planta asi que es mejor asegurarnos que no hay nada en ninguna habitación. Miraba a nuestro alrededor asegurándome que no hay ningun peligro. – Si, es lo mejor. No te separes de mi, ¿con que habitación comenzamos? – Pregunte mirando las puertas de las habitaciones esperando ser abiertas. No tengo miedo, pero tampoco es una situación que me guste. Sabra Dios a lo que nos enfrentaremos. Levante mis lentes con el dedo índice de mi mano derecha y la miro a ver por donde podemos ir.

- Vamos a comenzar con las cocinas ¿Qué te parece? De allí se escucho el ruido. – dije pensando que de allí hemos escuchado el ruido aunque puede ser de cualquiera de las habitaciones.
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Cuenta de Ambientación el Dom Feb 15, 2015 7:02 pm

Una mueca nada agradable se dibuja en su rostro, pero por suerte no hay nadie para ver como sus putrefactos dientes de tonalidades amarillentas se abren paso cuando su boca se abre para dejar entrar la otra mitad del insecto con el que jugueteaba entre sus dedos. Su tentempié resulta ser insuficiente, por lo que no duda en buscar otro pequeño insecto con sus manos. La oscuridad no le impide encontrarlos pues, tras semanas viviendo en su nueva guarida, sus ojos se han acostumbrado a la falta de luz.

Encuentra esta vez un pequeño gusano que no tiene tiempo para arrastrarse lejos de las enormes manos que lo aferran y tan rápido como las manos aparecen, lo hacen desaparecer en el interior de la boca de la criatura. Cada vez tiene más hambre y el sonido de voces humanas le alerta que no está solo. Conoce aquellas voces, pues no son el ruido de un animal resguardándose del frío en mitad de la noche, no son las ramas de los árboles golpeando los cristales de manera insistente, ni si quiera el sonido de las termitas que habitan en la madera. Es el sonido de la voz humana, la cual resuena en su cabeza como si de una melodía se tratara. Es música para sus oídos, placer hecho sonido. Una sonrisa torcida mostrando sus dientes se dibuja en su rostro antes de hacer un esfuerzo para alzarse.

Le cuesta levantarse. Su cuerpo pesa demasiado y la torpeza le impide moverse con la libertad que le gustaría. Pero no importa, su cena aguarda a escasos metros y tan sólo debe dar con ellos. O quizá sean ellos los que den con la criatura, pues su cerebro no le permite pensar en cómo actuar, sino que se mueve por la propia supervivencia. Y esa supervivencia es el hambre.

¿Carne humana? Apenas recuerda el sabor que esta deja en su paladar, pero nota como la baba comienza a llenar su boca y comienza a caer en forma de hilos de saliva por su labio inferior. Tiene hambre y su cena esta cada vez más cerca. Puede oírlos, despreocupados, caminando por su hogar sin saber el peligro que les acecha desde la oscuridad. Quiere lanzarse hacia ellos, pero sabe que son más numerosos y más listos. Debe ser temeroso, tener cuidado si quiera poder llevarse un buen bocado. Y por eso aguarda en las sombras.

Golpea con todas sus fuerzas una de las paredes hasta que un trozo de la madera descorchada cae y puede tomarla entre sus grandes manos. Ya tiene un arma con el que golpear a aquellos que osan romper su tranquilidad, a adentrarse en su casa. A interrumpir su descanso. Ahora será él quien los espere para hincarles el diente y saborear su jugosa carne.
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Invitado el Sáb Feb 21, 2015 3:54 pm

Sí, no había sido su mejor momento en el día. Se sentía decaída, su nariz no paraba de hacerle pasar malos ratos con estornudos o con esa pegajosa sensación que le daba cuando sonaba su nariz. Ahora se encontraba con Gabriel, un hombre alto, esbelto y que trabajaba en el Ministerio de Magia como auror. No era de esos hombres tan atractivos que llamaba la atención en la revista Corazón de Bruja, ni muchos menos un drogadicto desequilibrado que es emparejado con otros dos locos mientras comparten hierba. Las revistas ayudaban al mundo a saber un poco más del afuera, o eso era para los alumnos de Hogwarts los cuales no recorrían los pasillos del ministerio por pura curiosidad.

La casa se encontraba abandonada, como muchas veces se había dicho y visto. Las paredes tenían una cubierta de ´polvo y restos de algo lo cual no descifraba Joahnne, las tablas del piso hacían ruido en ciertas partes por lo cual esconderse no era una opción. La varita sostenida por su mano frágil y delicada, apuntando el frente para poder visualizar su camino. Con un movimiento suave movía a sus costados aquella luz que era su compañera, a parte del hombre del frente. El ruido se había sentido de arriba, de eso estaba segura aunque su acompañante dijese que podría estar en la cocina. Sería más complicado que estuviese el enemigo en el piso superior, ellos desconocían la casa y podrían encontrarse con trampas. Los pasos eran tenues y guiados. “No si eso sé que no era un estornudo, pero dudo que fuera un golpe sin meditación. Seguramente la criatura o lo que se encuentre allí arriba nos espera, quiero guiarnos hacia allí.” Pensaba mientras conseguía estar a la par con Gabriel.  

Este quería continuar su camino directo a las escaleras, visualizar ya con el problema pero a la pelirroja no le parecía una buena “estrategia”. –Tenemos que buscar indicios de lo que encontraremos arriba, un cadáver de una joven damisela o un perro degollado. Así como se encuentran en las películas. Creo que sería suficiente encontrar baba verde en una cantidad descomunal.- explicaba mientras tomaba el pomo de una de las habitaciones y le hacía girar, el ruido de la puerta al moverse provocó que la pelirroja entrecerrara los ojos maldiciendo. –Cuanto menos ruido uno quiere hacer, más se oye.- se quejó entrando a una habitación a oscuras. Una ventana cubierta de una tela, como una sábana que hacía de cortina, sillones esparcidos y unas mesitas para el té volteadas como si algo las hubiera golpeado tirándolas.

-Lo siento señor Achtenberg pero no conozco el paradero de las cocinas, esta era la más cercana. A pesar de que no se encuentra nada irrelevante, están estas mesas volteadas. Tal vez solo encontremos indicios en las habitaciones con puertas abiertas, he visto unas del otro lateral. –dicho esto salió de la habitación ignorando cualquier cosa, se dirigió a otra. Su cabello iba volando de un lado al otro cuando corría, ya le estaba por dar igual que se escucharan los pasos. Ese algo les atacaría aunque hicieran silencio.

-Señor… ¿usted no escuchó nada de los rumores de esta casa en el Ministerio? Sé que antes se decía que estaba embrujada por los gritos que se pueden escuchar en Hogsmeade aunque ha pasado unos años de aquello. Y ahora comenzaron nuevamente. ¿El Ministerio no hizo mención alguna? ¿Algún compañero riéndose de la gente de Hogsmeade que sufre de estos gritos?- cuestionó dándose la vuelta, esperando por las respuestas del hombre.

El mismo ruido, simplemente amplificado. Un golpe hacia las paredes por parte de alguien desconocido, Joahnne se para en el lugar, sin avanzar ni dar un paso atrás. –Creo que nos estaba esperando y quiere una audiencia con nosotros.- sus labios se curvaron en una sonrisa. Eso era algo que necesitaba Joahnne, un poco de acción. -¿Vamos? Creo que será mejor dejar de buscar, sus aposentos se encuentran allá arriba o ya nos hubiera atrapado.
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Invitado el Miér Mar 11, 2015 3:35 pm

Estaba a punto de subir las escaleras cuando me detengo escuchando las palabras de la chica. Alce una ceja escuchando lo que me estaba diciendo. Había visto demasiadas películas que aunque están dirigidas tienen algo de verdad. Quien sabe con que cosa nos podemos encontrar ahí arriba y es mejor mirar aquí que puede haber. Me acerque a donde ha ido ella. Colocó una mano en el pomo de la puerta y giró. Este hizo un ruido descomunal. Cuanto menos ruido quiere hacer uno, más se escucha. Me acerque a ella cubriéndole las espaldas aunque más bien debería entrar yo primero, pero ya lo ha hecho.

- Vamos a ver lo que hay, no sabemos con que podemos encontrarnos. - dije en voz baja quedándome en la puerta con ella. Podíamos ver una habitación a oscuras. Una ventana cubierta de una tela, como una sábana que hacía de cortina, sillones esparcidos y unas mesitas para el té volteadas como si algo las hubiera golpeado tirándolas. Johanne dice que no sabe cual es la cocina, pero que este es lo más parecido a lo que ha encontrado. Viendo las mesas volteadas decide regresar ondeando su pelo con el viento que hacía ya que la casa está abandonada y las ventanas faltan. Podíamos sentir el frio de la noche.

- ¡Espera! Vamos a ver si encontramos algo. - dije entrando en la habitación mirando alrededor de mí. Las mesas volteadas solamente puede significar dos cosas: la corriente y el viento las han volteado, pero es poca probabilidad ya que no tiene tanta fuerza para voltearlas o aquí se están reuniendo algunas personas, pero ¿quienes? Me quedé pensando despertando a la realidad caminando detrás de ella que había salido de ahí.

Me detuve cuando Johanne volteó preguntándome aquello sobre la casa. Habíamos escuchado rumores hace años pero recientemente no hemos escuchado nada relacionado con ello. Creo que la gente al principio se quejaba de que puede encontrarse aquí pero a medida de los años han dejado de ocuparse de estos temas para ocuparse de algo más. - Más bien hace años que no se han escuchado más rumores creo que la gente ya está acostumbrada a lo que ocurre aquí aunque yo pienso que aquí se reunen algunos grupos ¿qué opinas? - Seguramente la Brigada Inquisitorial de Hogwarts que el Ejercito de Dumbledore no lo creo. Los mortifagos quizás pero no estoy seguro. Ellos tienen su lugar.

Un golpe seco en las paredes se escucha lo que me hace mirar hacia al piso superior de la casa. Pensé que el techo se nos iba a caer encima. Creo que hay algun monstruo que pesa por lo menos 100 kilos allá arriba. Todo suelo ha vibrado, toda la casa ha vibrado, toda la madera ha vibrado. Parece que Johanne quiere ir directo con el monstruo o lo que fuera. Saque mi varita sosteniendola con mi mano derecha. Levante mis lentes con mi mano izquierda pensando subir al piso superior de la casa.

- ¡Vamos a ver! No pienso dejarte sola así que déjame a mí. - Comencé a subir las escaleras llegando a la planta de arriba. Termine de subir las escaleras mirando detrás de mi. Hay unas cuantas puertas abiertas. En la habitación que hay cerca de las escaleras no veo que haya algo. Lo que puedo alcanzar ver no hay nada. Creo que en las otras se esconde.

off: perdon por la tardanza u.u
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Cuenta de Ambientación el Jue Mar 12, 2015 4:25 pm

Juega con la madera entre sus dedos sin notar como las astillas se clavan en su gruesa piel sin causar ningún tipo de dolor. Apenas tiene sensibilidad cuando se trata de golpes tan leves, cuando el dolor es tan poco agudo. No es un humano, es una criatura capaz de pasar por alto cualquier tipo de dolor con tal de obtener lo que quiere. Y lo que quería aquel día era acabar con las vidas de los humanos que se atrevían a cruzar el umbral de su puerta para adentrarse en la oscuridad de la casa que ahora es suya.

Se levanta a trompicones del suelo. Pesa demasiado para moverse con facilidad. Sus piernas están entumecidas por las bajas temperaturas y el peso de sí mismo no ayuda para moverse de una manera ligeramente ágil. Bosteza y el aliento con olor a putrefacción inunda la estancia en la que se encuentra. Se estira. Primero una pierna, luego la otra. Y finalmente pasa a los brazos sin soltar en ningún momento la madera que ha conseguido. Más de un metro y medio de largo será suficiente para golpear a quien haya decidido adentrarse en la oscuridad. Acabará con ellos. Serán su cena.

Dando pasos a trompicones y con dificultades para no perder el equilibrio se aproxima a la salida más cercana. La puerta ha desaparecido y tan sólo se encuentra el marco de esta, mientras que la madera que antes había sido utilizada como puerta permanece en el suelo, rota. Pasa a través del hueco de la puerta apoyando la mano en el marco para no acabar por caerse y con la otra mano sujeta con fuerza el pedazo de madera que tiene pensado usar como arma.

Su saliva vuelve a colgar de sus labios. Su mandíbula, medio descolgada, deja ver unos dientes de tonos verdosos y de diferentes tamaños. Dientes separados que muestran una lengua grande y pesada que impide que pueda comunicarse con los seres humanos. Sus ojos grandes y separados de tono miel miran sin ver por ninguna parte. Ni si quiera se preocupa por lo que hay a su alrededor, y a sus grandes orejas despegadas del resto de su cabeza no son una ayuda para escuchar lo que sucede. Está tan enfrascado en la idea de devorar que ha olvidado que sus víctimas pueden verlo y oírlo y, de este modo, huir de él.

Sigue avanzando por la oscuridad del pasillo cuando escucha dos voces pero no es capaz de identificar la existencia de dos personas. Pero sí de verlas. Dos siluetas perfectamente dibujadas al final del pasillo y el troll decide que ya es el momento de tomar su cena. De sacar todas sus armas para no quedarse otra noche sin una buena cena con la que llenar el estómago.


OFF: Tiro dado de iniciativa.
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Maestro de Dados el Jue Mar 12, 2015 4:25 pm

El miembro 'Cuenta de Ambientación' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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Invitado el Miér Mar 25, 2015 2:47 am

La varita seguía iluminando el pasillo, el destello de luz atontaba un poco al principio pero Joahnne estaba segura de que ambos ahora habrían adaptado sus ojos para poder seguir el camino. ¿El camino del Señor? No, ni que estuvieras leyendo palabras sagradas. Ambos estaban encaminándose hacia el piso superior de la casa donde varios ruidos provenían dando un tanto de grima a los visitantes de la casa, las tablas estaban bastante viejas pero seguían resistiendo firmes. Los pasos eran oíbles para ambas partes, tanto para Joahnne y Gabriel como para aquel ser que se ocultaba tras grandes paredes. La pelirroja recordaba tal escena del laberinto del minotauro, todavía no se conocía el paradero o que especie de criatura se hallaba detrás de todos esos gritos. ¿Cómo la pelirroja podía suponer que era una criatura mágica? Pues ningún humano hace bullicio como para que todo Hogsmeade se mantuviera alerta y dieran aquello como una misión de suma urgencia.

Los cabellos se cruzaban en su visión, entrando algunos como descarados a los ojos picándoselos. La mano izquierda los corría con delicadeza mientras la otra sostenía la varita, la única luz que se encontraba en la habitación era la de ella. Y lo prefería así. Gabriel podría atacar sin contratiempos al estar libre y con la ventaja de una luz amiga.  Los escalones no eran perfectamente equilibrados, algunas tablas estaban rotas por un exceso de peso, todo esto lo estaba anotando en su mente. –Creo que la criatura es bastante grande aunque ya sabes lo que dicen de eso. Cuanto más grande el asunto más tonto el dueño. – comentaba la pelirroja hacia su compañero de peleítas.

Cuanto más alto se encuentran los miembros de la Orden con mayor claridad pueden olfatear el aroma a putrefacción, esto hizo que la fémina tosiera cubriéndose la nariz. –Parece que alguien no se lava hace varios días o tiene unos cuantos trofeos a medio roer.- bromeaba con poca gracia, su postura no era recta y mucho menos gracias a esos aromas. Encorvaba su espalda como si tuviera temor a que algo del techo le tocase pero no todo se encontraba en las alturas, la bota tuvo contacto directo con una sustancia viscosa. –Uhgg…- se quejó levantándola y descubriendo una especie de baba aunque tal vez era moco por el aspecto que tenía, era poco pero abundante. –Retiro lo dicho, el tamaño no lo es todo. Esto es algo pequeño y sigue siendo un asco.- Joahnne se agachó para iluminar aquello, su ceño fruncido era imposible de quitar al inspeccionar. Dio un paso atrás y trato de esquivar, esta vez, lo que al piso decoraba.

-Tal vez deberíamos llamar a alguien más, puede que sea aún más grande de lo que imaginamos. Puede ser un troll o un basilisco aunque este último nos habría matado sin compasión desde que pisamos esta casa.  También está entre mis opciones un cancerbero, custodiando algún tesoro. ¡Viste! Tendríamos que haber cantado para calmarlo. Aunque… ¿Quién guardaría algo por aquí si hay pasadizos para entrar directo a la casa?- se cuestionó vacilando por varias cuestiones, los pasos seguían siendo lentos por el pasillo. Habían llegado a la primera habitación aunque esta se encontraba vacía, o parcialmente vacía. Los muebles desparramados y rotos por toda la sala anunciando que alguien estuvo, también, allí.  Paró en seco cuando escuchó pasos, estaban muy cerca o tal asunto era inmenso. –Parece que alguien tiene hambre...- murmuró a su compañero cuando escuchó un rugido del estómago ajeno. –Lumus máxima- alzó su varita hacia la dirección donde parecía venir dicho tumulto. Sí, estaban en problemas.

OFF: Perdón por el atraso. ¡Tiro dado de iniciativa!
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Maestro de Dados el Miér Mar 25, 2015 2:47 am

El miembro 'Joahnne Herondale' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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Invitado el Jue Mar 26, 2015 7:51 pm

A medida que seguimos caminando, el ruido se hace mas grande señal que la criatura está por ahí cerca. Caminamos por el frio de madera, escuchando el chirrido de la madera bajo nuestros pies. Solamente la varita de mi compañera estaba iluminando la estancia. Sonreí cuando menciona que cuan mas grande sea la criatura, mas idiota. Podía ser algun troll o algun basilisco, pero el ultimo nos iba a matar al instante. Creo que mas bien es un troll. No sabe la menor duda de que es algo grande e idiota.

Seguimos caminando, llegando a la primera habitación o lo que una vez fue una habitación. Joahnne se agacha topándose con saliva o moco de troll. Rei cuando dijo que las cosas pequeñas también son asquerosas.
- Tienes razón, habrá que ver lo que es esta cosa. Yo apuesto que es un troll. Es demasiado idiota como para mantenerse oculto y no salir a atacar. –

Me acerque a ella, sin dejar de estar lejos de la pelirroja. No podía estar lejos de ella, quien sabe sale y la ataca al instante. Tenia que estar ahí, ahora esta bajo mis cuidados. Estaba cerca de ella y por un momento se habia hecho un silencio entre los dos, la cosa se calló también y justo en ese maldito momento tuvo que rugir mi estomago. Me sonroje, mirando sus ojos, con mis mejillas sonrojadas.

- Si, la verdad que si salimos vivos de esta tenemos que ir a comer algo. –
Dije acariciando mi panza con mi mano izquierda. Nos acercamos a la habitación donde se supone que está la criatura, por lo menos de ahí se han escuchado ruidos.
- Vamos a ver, creo que aquí está. – dije en voz baja echándome a un lado de la pared, mirando a la chica pensando cuando entremos.

- ¿Entramos? – Pregunte pensando cuando entremos los dos sincronizados, no iba a dejar que ella entre primero. Entraría yo primero, si iba a matarme o lo que fuera no la haría nada a ella. Saque mi varita en mi mano derecha esperando actuar en cualquier momento.

off: perdon por la tardanza
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Maestro de Dados el Jue Mar 26, 2015 7:51 pm

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Invitado el Lun Mar 30, 2015 11:07 pm

Si, no había sido una muy buena idea ir conversando por las escaleras al subir al piso superior. La criatura estaría al acecho y se encontraría más que a gusto con cenar los cadáveres de un par de miembros de la Orden. Joahnne no estaba para nada contenta con ir a morir de frio en aquella casa pero era por algo importante, no sería cobarde de retirarse y dejar consigo un disturbio en Hogsmeade. Una queja más de aquellas personas y explotarían la casa sin lugar a dudas, todo para acallar los gritos de la zona. Su mano se deslizó por la barandilla, los pasos eran lentos y su lengua se movía enérgicamente parloteando con Gabriel. Algunas tablas sonaban a pisarlas pero ya era bastante el ruido que había provocado que no fuera fácil esconderse para, más tarde, atacar.

Suspiró, el aire que salió de sus labios fue percibió por la vista. Un humo blanco  que salía como si fuese el viento acariciando los árboles en pleno invierno. Al subir se encontró con esa cosa verde y asquerosa, el estómago dio vueltas ante la repugnancia que la pelirroja le otorgó a eso. –Puede que sea un troll, lo asqueroso de esto debe ser culpa de él. Aunque temo a pensar que es bastante astuto y que no es un troll, tal vez está esperando para atacar o tiene alguna trampilla en este pasillo. Tendremos que tener más cuidado.- se sorprendía a ella misma por las palabras que salían de ella. No pensaba que hablaría como si fuese un par más Gabriel, él era adulto y tenía varios años de experiencia mientras que ella reía y cantaba canciones de Frozen antes de morir con algo desconocido. Los pasos continuaron al igual que los minutos, el calor corporal de ambos seguramente ya estaba por culminar. Los pies de la muchacha no eran siquiera sentidos, si algo caía en ellos no los sentiría y se encontraría feliz de aquel hecho por minutos escasos. Al día siguiente tendría moretones que ni ella misma se habrá dado cuenta cuando se los hizo, se encontraba frustrada. “Joahnne, esta no es una excursión que podría hacer la profesora de CCM para encontrar otros especímenes en un lugar terrífico que se encargarían de matar al grupo, los alumnos seguramente estarían corriendo hacia el peligro por unos puntos valiosos a los cuales llevar más tarde a sus  casas.” Negó con su cabeza revoloteando algunos rizos.

La risa comenzó, el rugido que dio el estómago de Gabriel la impresionó hasta el punto de no importarle que alguien la pudiera matar por tales ruidos. Cubrió sus labios y lo observó con una mirada más que risueña.  –Creo que acepto esa propuesta de comer algo luego de esto, si salimos vivos claramente.- susurró dándole a entender que ella había revelado la ubicación de ambos. El ruido ajeno no tardó mucho en ocurrir, pasos se acercaban y no era siquiera en la habitación descuidada a la cual habían dado una simple mirada. El encantamiento Lumus de Joahnne mostró la naturaleza de la criatura que tanto buscaban. Observó rápidamente a Gabriel. –Será una falta de tiempo entrar, está aquí y parece que tiene hambre como tú. Eso que tiene en la mano no me estaría dando buen rollo.- las palabras sinceras salieron de ella y no tuvo más que esa oportunidad antes de que avance hasta ellos. -¡Expulso!- Sí, no había sido tan astuta al parecer. El peso del troll estaría estrellándose contra el suelo o la pared que se encontraba más próxima, esto a la vez provocaría unos daños bastantes visibles.

OFF: Tiro dado de ataque, Gabriel continuas tú. Debes atacar y luego la criatura se protejerá. Si no mal recuerdo. Eres nuestra salvación, soy mala en los dados :A
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