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Juro que mis intenciones SI, son buenas [Apolo Masbecth]

Invitado el Vie Feb 06, 2015 9:54 pm

Juro que mis intenciones SI, son buenas
Eris C. Masbecth & Apolo Masbecth
Londres || Big Ben || Viernes 18:26Hs.

La gente caminaba rápidamente de un lado a otro, golpeando personajes desconocidos en sus trayectos hacía donde fuere que sea el destino de su tarde, casi arremolinándose alrededor de las estructuras con tal de conseguir un pequeño lugar por donde deslizar sus cuerpos y así continuar con gran velocidad aquellas especies de carreras que efectuaban todos los días con tal de llegar al lugar donde pertenecían. Llegar a casa, al trabajo, a alguna reunión con sus amigos, o simplemente a ninguna parte pero simplemente llegar al lugar donde ya no tuvieran que soportar andar por las calles abarrotadas de seres humanos, que, si fuera para empeorar andaban con más vestimentas que otras épocas por ser simplemente la estación de la nieve, la cual caía en aquel instante copiosamente sobre los cabellos ahora castaños de la joven Masbecth quien se mantenía detenida frente al gran reloj observando casi con molestia como las agujas de este a penas y se movían con cada segundo.

¿Esperaba a alguien? Realmente no, o por lo menos no conscientemente pero sentía la urgente necesidad de escapar de aquel lugar sin la menor tardanza posible pero no podía hacerlo, claro que no, su lado más humano y caritativo se lo impedía de cierta manera ¿Por que? Un rato antes había encontrado un pequeño cachorro de Siberiano extraviado en medio de su camino, soportando bastante bien el frío pero con una expresión de completo desamparo al conjunto de sus lloriqueo; el corazón de la mortifaga no pudo seguir de piedra frente a uno de los animales que más adoraba en el mundo y totalmente en contra de lo que pensaba, lo llevó junto a ella para así detenerse en un lugar donde pudieran observarla la mayoría de los transeúntes, con el animal entre sus brazos.- Así que... Pequeño Bruno - Habló con el perro luego de poder conseguir que confiara en ella, llevaba una placa y estaba segura que alguien se encontraría buscándolo, pero esperaba no morir congelada o sufrir de ansiedad antes de que dicha persona llegara hasta ella.- ¿Sera que están muy preocupados por ti? - Como única respuesta las mascota lamió su mejilla, haciéndola reír en voz baja mientras lo abrazaba.

El tiempo se le hacía una eternidad, pero como si quizás hubieran estado esperando el momento justo, un pequeño niño se acercó corriendo hacía ella mientras un hombre que aparentaba ser su padre le seguía el paso algo exhausto.- ¡Bruno! - Gritó complemente eufórico el pequeño antes de detenerse frente a la muchacha.- Bruno, creí que te había perdido - El perro solo ladró mientras Eris lo dejaba en los brazos del menor quien pese a su pequeño tamaño y a que llevaba el animal entre brazos, la abrazó por las caderas.- ¡Muchas gracias señorita! - Estaba claro que el can era del chico, solo debía verse la felicidad que había entre ambos al verse nuevamente, por lo que no dudó en acariciar los cabellos del niño, explicándole que debía tener más cuidado; segundos después llegó el padre, totalmente exhausto mientras también intentaba agradecerle mientras en parte regañaba al menor por correr así de él. Eris rió mientras negaba un par de veces.- No fue nada, el pequeño solo necesitaba a alguien con quien esperar mientras regresaban por él - Se encogió de hombros, negándose a recibir dinero a cambio por su retribución, y luego de que le agradecieran nuevamente, comenzó a caminar regresó a su casa.

¿Que hacía en Londres muggle? Ni ella misma lo sabía, solo había tenido la intención de salir a pasear un rato antes de volver a su casa, necesitaba relajarse, sentía cierta nostalgia, pero no podía evitarlo. Había perdido el rastro de su hermano mayor y eso le molestaba.
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Apolo Masbecth el Sáb Feb 07, 2015 1:25 am

- Odio tener que esperar a incompetentes. La cita era a las 6 de la tarde, ¿Se da cuenta que ha llegado casi media hora después? Inaceptable - Apolo arremetió contra el hombre canoso que aparentaba tener alrededor de cincuenta años. Se trataba de un notario muggle al cual había citado para entregar unos papeles importantes. - Esta es la última vez que le hago un favor a un compañero de trabajo - refunfuñó mientras el muggle se encogía de hombros y se disculpaba diciendo como el tráfico de ese día le impidió llegar más temprano. - Ahórrese sus excusas y terminemos con esto - dijo el rubio mientras se sentaba en una de las bancas cerca del Big Ben. El mortífago firmó rápidamente los papeles que debía firmar e intercambiaron documentos. El hombre volvió a disculparse por quinta vez antes de retirarse cabizbajo.

Apolo había tenido que abrir la boca y decir que viajaría a Londres ese fin de semana. Fue ahí su error, pues Charles, uno de sus compañeros de trabajo le pidió un favor. Debía entregar y recibir unos papeles para su nueva casa pero al no poder viajar lo nombraba a él su apoderado para hacerlo. El rubio al principio se negó, pero fue tanta la asistencia de su compañero que al final terminó accediendo para no tener que escucharlo. Fue así como Apolo se encontraba una tarde noche en una zona altamente turística de Londres.

Una corriente de aire fresca pasó sobre su rostro e inmediatamente sintió escalofríos. Poco a poco iba perdiendo la costumbre de ese clima y prefería el calor debido a su trabajo. Se abotonó el ultimo botó de su chaqueta y comenzó a caminar entre la gente que era bastante. Poco sabía que a unos cuantos metros delante se encontraba su hermana pequeña.

- ¡Eris! - gritó entre la muchedumbre cuando por casualidad la vio al mirar hacia su derecha. Ella iba caminando al parecer en solitario justo como él. Cuando ella volteó comenzó a correr en su dirección. La abrazó y la levantó en el aire por unos segundos mientras hacía que ambos girarán. - ¿Pero qué haces aquí? ¿No deberías estar estudiando? Se acabaron las vacaciones - dijo mientras seguía abrazándola pues la última vez que la vio fue en las navidades.

- Me alegra verte de nuevo. ¿Y por qué hueles a perro mojado? - preguntó mientras la soltaba y se apretaba la nariz. - Iba a la mansión, ¿a dónde vas tú? - exclamó envuelto en una espiral de preguntas mientras su rostro se mostraba confundido y sorprendido de encontrarla en ese lugar tan al azar.
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Invitado el Mar Feb 10, 2015 12:39 am

Sus dientes castañearon unos cuantos segundos hasta que un escalofrió recorrió su espina dorsal poniendo su piel de gallina, la nieve comenzaba a colarse por debajo de su abrigo y realmente no le estaba gustando para nada. No era amiga del clima cálido pero tener que enfrentarse a una tarde llena de nieve realmente prefería quedarse en un lugar donde el calor entibiara su piel. Por un momento casi olvidaba que era lo que la había llegado a aquella ciudad en una hora donde todo el mundo pareciera encerrarte entre la multitud pero al palpar el bolsillo interno de su abrigo la hacía recordarse que pese a todo, salir fue una buena opción; aunque quizás ella no fuese su única razón, últimamente se estaba concentrado en sus estudios como era debido pero eso no la dejaba tranquila. De una forma cursi extrañaba a su familia, a sus pequeños rubios y como no al gran rubio, no es como si pasase mucho tiempo de navidad pero como no era muy amena a charlar con desconocidos a veces se sentía sola.

Estornudó un par de veces cuando otra ventisca de viento movió sus cabellos, rogaba por encontrar un lugar cálido donde pasar el resto de su tarde antes de decidir si regresaba a la mansión o de una vez por todas buscaba un lugar decente que quedara lo suficientemente cerca de Hogwarts como para no tener que esforzarse demasiado para llegar, sin embargo, cuando se dispuso a seguir su camino una voz llamó su atención. Volteó casi por inercia mientras una gran sonrisa abarcaba su rostro al ver una de sus personas favoritas en el mundo.- ¡Apolo! - Gritó con fuerzas, aferrándose al cuerpo del mayor mientras reía como una chiquilla en navidad.

- Por Merlín, Apolo, no creí encontrarte por aquí - Por unos cuantos segundos se negó a separarse de su cuerpo, pero cuando finalmente lo hizo aquella gran sonrisa no parecía borrarse de su rostro.- Yo... Yo solo salí a dar un paseo - Mintió en parte, ciñendo la chaqueta a su figura.- Si estoy estudiando, solo que ahora salí porque me encontraba demasiado sofocada en la mansión. Además debería buscar un lugar donde podría comenzar a vivir sola - Se encogió de hombros, intentando no reír por el gesto de excesivo asco por su fragancia a perro.

- Tuve que ayudar a un pequeño amiguito. Pero ahora que estás aquí... -Tomo las manos del chico entre las propias, moviendo estás de un lado a otro como si jugara cual niña pequeña.- ¿Por que no hacemos algo juntos? ¿Un café o algo? Tengo tanto que hablar contigo, además tus consejos no me vendrían mal - Hizo un pequeño puchero, intentando parecer convincente.

- Anda, sal con tu hermanita... - Pidió en voz baja, lanzándose de nuevo a sus brazos.
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Apolo Masbecth el Miér Feb 11, 2015 1:32 am

Que Apolo se encontrase a su hermana a mitad de Londres en un horario irregular era una coincidencia muy extraña pero que no le tomó mayor importancia, salvo que la veía después de varias semanas y eso era lo importante. Realmente se alegraba de verla. Entre los dos siempre ha existido una química inigualable. Un lazo tan fuerte como si se tratara de hermanos mellizos aunque se llevarán un par de años de diferencia. - Anda, di la verdad. Me has estado siguiendo para ver a donde iba o con quien - le dijo en forma de broma mientras sonreía. Aunque la verdad el rubio no pensaba eso.  El afecto que se tenían esos dos no se hacía esperar y no les importaba demostrarlo públicamente. Algunas personas ajenas a su mundo siempre pensaban que eran pareja pero no podrían estar más equivocados.

- Yo he tenido que venir a hacerle un favor a un compañero de trabajo pero ya está resuelto - musitó agitando la carpeta con los documentos dentro. Si se ponía a pensar sobre ello. El rubio realmente agradecía que su compañero le hubiese pedido aquel encargo pues de lo contrario no se habría topado con su hermana. - Creo que no puedes costearte una casa para ti sola, ¿cómo demonios vas a pagar el alquiler si eres estudiante? ¿O piensas que nuestros padres te la pagarán? - sonrió pues realmente si lo harían de ser necesario pues ellos querían lo mejor para sus hijos. Aunque la madre al principio se resistiría pues ver a sus hijos marcharse del nido siempre es doloroso.

- Aunque deberíamos comprar una casa entre todos los hermanos, menos Odiseo, que ese la destruiría en unas horas. Sería buena idea, pero yo soy el único que recibe un sueldo - se rascó la barbilla mientras pensaba en la posibilidad. Quizá más adelante, pues realmente estaba poco en la ciudad pero tampoco quería seguir en casa de sus padres, ya tenía veinticinco años y debía vivir su vida lejos de las narices de ellos. Por salud mental de ambos lados.

- Bueno, tú y tu sentido de ayudar a los demás. No cabe duda que serás una buena profesora - le dio ánimos mientras le sostenía la mano respondiendo a sus cariños. Al parecer la hermana tenía algo importante que contarle a Apolo por lo cual aceptó la invitación. - Si, vamos a tomar algo caliente que nos convertiremos en paletas de hielo si nos quedamos un minuto más aquí - musitó mientras caminaba a paso apresurado. Logró ver una pequeña cafetería cruzando la calle, en el edificio frene al Big Ben. - ven, ¡vamos allí! - exclamó esperando que el semáforo les cediera el paso y cruzaron hasta llegar al lugar. Al momento de abrir la puerta sintió la calefacción y como el frío desaparecía. Se sentaron en una mesa que daba al ventanal y podía ver el tráfico y alguno que otro transeúnte.

- Y bien hermanita, ¿Qué es eso tan importante que tienes que contarme? - preguntó de forma curiosa mientras se dejaba el abrigo sobre el sillón acolchado mientras la camarera se acercaba para tomar la orden.
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Apolo MasbecthMagos y brujas

Invitado el Jue Feb 19, 2015 7:40 pm

Rodó los ojos, si quizás vendría a ser demasiada coincidencia el mismo día, a la misma, y en la misma zona se encontrase con su hermano que no veía hacer un par de meses, estaba claro que sentía un gran amor fraternal hacía él pero no sería hasta el rango de comenzar a perseguirlo hacía donde sea que vaya a diario... O por lo menos no por ahora, de todas maneras quería pensar que no sería tan extremista bajo ninguna circunstancia- Claro que si Apolo, resulta que me uní al buró inglés de espías muggles para saber que haces todos los días cuando sales del trabajo - Intentaba sonar lo más convencida posible, pero era muy difícil de hacer tomando en cuenta que una gran sonrisa bailaba entre sus labios desde el primer momento que había avistado al rubio.

Se encontraba feliz, casi radiante pese a que él día no comenzaba como todas sus mañanas, no pensaba darse de frente con algún familiar pero aun así no se arrepentía de haber seguido el impulso que la llevo a levantarse de la cama temprano para encontrarse en dicho momento frente a uno de los monumentos más importantes de toda Inglaterra. Quizás el hecho de ser bruja le sentaba un sexto sentido que no descubrió en sus clases de adivinación cuando más joven.- Tu sabes como son papá y mamá, no sería muy costoso conseguir que me paguen una casa de cientos de habitaciones, miles de elfos y millones de las mascotas más extravagantes que se te pudieran ocurrir.-

No le costó demasiado conseguir que el mayor aceptase la propuesta, después de todo el lazo que había entre ellos  era incluso más fuerte que con el resto de sus hermanos, por alguna razón siempre se habían entendido entre ellos.- No es culpa de nosotros que tu solo trabajes... Bien sabes que los menores somos estudiantes, y sobre Odiseo... Bueno -Hizo una pequeña mueca que bien podría haber pasado por una de asco o quizás molestia, a veces sus formas de expresarse no eran realmente precisas. Se sintió alagada por el comentario de su hermano aunque no por ello evito que riera un poco; cuando entraron a la pequeña cafetería sintió como si el alma hubiera regresado a su cuerpo, invitada por el agradable calor del lugar.

Dejó su abrigo al respaldo de la silla mientras observaba al rubio, sonriendo casi maliciosa.- Un muggle me propuso matrimonio, dijo que quería darme hijos tan bellos como yo - Durante unos cuantos segundos lo miró con total convicción, como si realmente confiara en las palabras que ella misma inventaba, sin embargo luego de unos cuantos segundos explotó a carcajadas, negando un par de veces antes de pedir un chocolate caliente al mesero que esperaba su pedido.- Esta bien, eso no era. Solo fue una pequeña broma - Aseguró en voz baja, haciendo muestra de "pequeña" al separar un poco su indice y pulgar.

- Realmente, me gustaría proponerte algo Apolo... Algo que espero que aceptes por ser mi querido hermano mayor y mi mayor consentidor -Le dedicó un pequeño guiño, acomodando ambas manos sobre la mesa.- ¿Estás dispuesto a escucharme y quizás aceptar...? - Cuando lo proponía le encantaba darle vueltas al asunto.
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Apolo Masbecth el Jue Feb 19, 2015 10:59 pm

El rubio rodó los ojos cuando escuchó sobre como ella era una espía que se dedicaba a rastrear cada paso de su hermano. Si ese fuese el caso no estarían teniendo aquella conversación. Él sabía que se trataba de una broma así que no le tomó la mayor importancia. En cambio, cuando Eris dejo implicado que su familia era lo bastante adinerada como para consentirle todos sus caprichos, fue ahí cuando sí que tuvo algo que decir al respecto. - Eso es lo que está mal con ustedes. Todos se han vuelto unos niños mimados. Deberían comenzar a salir del cascarón y ver lo que cuestan las cosas. Imagínate que un día nuestros padres queden en bancarrota por cualquier situación hipotética imaginable. ¿Qué harías? ¿Morir de hambre? Bueno, creo que explotarías a tu hermano mayor - dijo mientras reía y caminaban hacia la cafetería para resguardarse del frío.  Apolo ya se había hecho todas esas preguntas que le planteaba a su hermana años atrás, por lo mismo no se preocupaba si algo pasaba pues tenía ya su patrimonio asegurado gracias a su esfuerzo y a su trabajo, pero sus hermanos le preocupaban pues estaban tan acostumbrados a no hacer nada y recibir todo a cambio que eso a la larga solo podía salir mal.

Llegaron a la pequeña cafetería de frente y se sentaron junto a una de las ventanas donde pudieron ver a la gente pasar y huir del clima. Vivir en Londres no es algo que el rubio particularmente extrañe, sobre todo si hablamos de ese clima tan imprevisto y mal humorado por el cual se caracteriza un país como ese. - No extraño para nada este maldito invierno. Cuando estás trabajando con ya sabes que - dijo entre dientes pues no era prudente soltar la palabra dragones en pleno establecimiento muggle o se arriesgaría a recibir miradas negativas entre otras cosas. - te acostumbras al calor. Creo que mi cuerpo resiente cada vez que regreso aquí y terminó enfermándome - dijo haciendo una mueca de desagrado mientras la mujer se acercaba con ellos para ordenar.

- Un café cappuccino por favor. Y unos bísquets con mermelada y mantequilla al lado - pidió la orden a la mujer mientras esperaba que su hermana hiciese lo mismo. Lo que le había dicho sobre la propuesta de matrimonio lo dejó helado. - ¡¿Pero qué dices?! Eres muy joven Eris, creo que ni siquiera sabes cocinar un huevo y piensas casarte con un... muggle chico - negó bastante exaltado por aquello. Su hermana no podía tirar su carrera y su sueño a la basura por un matrimonio.

- Te mataré, ¿cómo te pones a darme sustos así? - habló entre dientes cuando Eris comenzó a soltarse a carcajadas, clamando que se trataba solo de una broma inocente, cuando la realidad es que su hermano se preocupaba genuinamente por ella y no le hizo gracia en absoluto.

Las bebidas llegaron y el rubio dio un sorbo a su café mientras su querida hermana parecía comenzar nuevamente con sus preguntas misteriosas que realmente no llevaban a nada. - ¿Qué cosa? Déjate de tanto misticismo y dime ya. Sabes que siempre te escucho - exclamó algo intrigado por lo que ella tuviese que decirle.
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Invitado el Jue Mar 05, 2015 1:49 am

A veces las reprimendas de su hermano la hacían sentir como una niña pequeña, como si realmente ella fuese la hija de Apolo y no su hermana menor por apenas tres años. Sabía que lo hacía con el fin de que aprendiera que no todo el color de rosa en la vida, ni tampoco rojo sangre para alguien que hacía cosas como ellos, pero de alguna manera le gustaba más escuchar palabras de comprensión como siempre, y dejarle la parte tediosa de la madurez a sus padres. Aunque lo hacía porque la quería y se preocupaba, después de todo siempre daba oportunidad de sobre explotar ese cariño que le tenía, aunque fuera de manera monetaria a veces. Por eso lo quería tanto, era demasiado buena con ella.- Apolo... No me trates como una niña pequeña - Se quejó en voz baja haciendo una especie de puchero.- Sabes que casi no hablo con nuestros padres, por esa misma razón a veces mamá me acosa, pero eso no viene al caso. Ciertamente sabes que si necesitaría tu ayuda la pediría, pero tampoco buscaría desplumarte cual fénix... Aunque pudiera hacerlo solo un poquito si fuera necesario - Explicó con una sonrisa en sus labios.

- Deberías tener pensado pasar menos tiempo en Londres - Intento persuadirlo, ella tampoco era muy amiga de climas como aquellos pero se veía en necesidad de soportarlos porque sin lugar a dudas no tenía ningún otro lugar donde escapar. En la escuela no tenía un lugar donde dormir, y regresar a casa de sus padres era demasiado incluso para alguien como ella, prefería pasar por bajas temperaturas sin lugar a dudas.- No quisiera que enfermes, bien sabes que no puedo cuidarte allá donde te la pasas todo el año. Y aunque seguramente alguien más lo haría por mi, me encantaría ser yo quien te proteja un par de veces - Sus palabras estaban en lo cierto, al tener siempre el rol de hermanita menor, no podía malcriar tanto al rubio.

Si antes había estado riendo por sus propias palabras, ahora no podía aguantar las carcajadas por encontrar aquella reacción en su hermano, sin embargo como su porte lo indicaba, lo hacía de una manera que resultaba hasta natural y no demasiado exagerada. Cuando poco a poco se fue calmando le dedicó un guiño coqueto a su hermano - Aunque que pienses que no se como freír un huevo me lastima un poco - Agregó con dramatismo, bebiendo un par de sorbos de su chocolate, sonriendo al sentir como su cuerpo aumentaba un poco de temperatura.- Podría ser muy buena esposa, aunque realmente soy joven para eso.-

Miró por la ventana durante unos cuantos minutos, dejando que el silencio se instara en medio de ellos, afuera la gente buscaba refugio del agua nieve que se desataba en pequeñas ventiscas, como si los londinenses no supieran que ello fuera tan normal como el respirar. Finalmente, cuando sintió que había demasiado tiempo callada, suspiró en voz baja dejando su taza a un lado.- Escucha Apolo, se que me apoyas y toda la cosa, por esa misma buscaba hacerte una propuesta - Frunció ligeramente la nariz, no tan segura como antes.- ¿Sabes que voy a comenzar a hacer prácticas en Hogwarts, cierto? Debes saberlo, creo que te lo mencione antes... - Y nuevamente se encontraba dando vueltas entre sus propias ideas.

- Bueno, la cosa es... Apolo. Me pagaran, no tanto como a ti y finalmente podre tener dinero, madurare y todas esas cosas que quieres que sucedan con tus pequeños hermanos.- Mordió su labio inferior, algo más nerviosa que antes.- Si consigo el dinero necesario... ¿Viviríamos juntos? - A medida que hablaba, el tono de su voz bajaba de manera gradual, hasta siquiera hacer esa última pregunta en un susurro a penas imperceptible.
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Apolo Masbecth el Sáb Mar 07, 2015 2:16 am

La relación entre Eris y Apolo era de hermanos, pero no del tipo de hermanos que simplemente pasan todo el tiempo peleando. En ocasiones claro que llegaban a discutir hasta por la cosa más inverosímil. Pero también estaba esa complicidad y esa situación muy parecida a la de los amigos. Se confiaban todo el uno y el otro, inclusive sus más oscuros secretos o al menos es lo que el rubio creía. Con su hermana Circe también existía ese lazo especial entre ellos siendo que los otros varones de la familia eran la excepción pues sus convicciones eran completamente diferentes a las suyas. Por eso cuando Eris le dijo que no le gustaba que la tratara como si fuese una niña pequeña el mortífago asintió sonriendo. Sabía perfectamente como era su madre y su padre con él y con sus hermanos así que entendía de lo que estaba hablando. - O tal vez deberías desplumar a Odiseo, que sirva para algo, y así se gastaría el dinero en ti y no en sus negocios - dijo rechinando un tanto los dientes pues era un secreto a voces a que se dedicaba el hermano mayor de la familia Masbecth. Por supuesto que Apolo no lo veía con buenos ojos. - No entiendo como no lo han despedido, los del ministerio deben estar igual de locos - aseguró haciendo una mueca. Todos menos un inefable que acababa de conocer hace poco y que le gustaba.

A pesar de las bromas que su hermana le estaba haciendo sobre si se casaría o tendría la edad suficiente para hacerlo, Apolo estaba consciente de que sus hermanas eran unas mujeres muy bellas y codiciadas por muchos por lo que candidatos no les sobraban y algún día terminarían haciendo su vida, lo cual estaba bien. La mujer dejo los cafés de ambos y Apolo dio un mordisco a su bísquet con mermelada. Ella aseguraba que tenía algo muy importante que pedirle y el rubio estaba bastante ansioso porque se lo contase.

Cuando ella comenzó a hablar él no dijo nada hasta que le hizo la gran pregunta. - ¿Pero tú no escuchas? Literalmente te acabo de decir antes que deberíamos comprar una casa para todos los hermanos -  hizo una mueca divertida mientras bebía de su capuchino. La bebida caliente comenzó a hacer efecto en su cuerpo por lo que ya no sentía el frío de ahí fuera, donde la gente parecía llevar demasiada prisa por llegar a un sitio con chimenea o calefacción. - Estaría bien, yo no puedo estar en Londres todo el tiempo y así me aseguraría de que alguien cuida la casa. Pero la otra cosa importante aquí es la privacidad. Eso para mí es muy importante y supongo que para ti también - dijo recordando la conversación que tuvo con su amiga Abi sobre el mismo tema.

- ¿Qué tal que un día encuentras a un chico semi desnudo en la cocina buscando algo para comer mientras llegas de la escuela? Seria incómodo para ambos. O si yo llegase de vacaciones y me encontrará en una situación incómoda. Eso es algo que se tendría que discutir. - hablé con total seriedad pensando en la situación donde la privacidad se vería reducida. - Aunque quitando ese factor creo que podría funcionar. Al menos yo estoy ahorrando para comprar una casa aquí en Londres pero no quiero una alcantarilla tampoco - comentó refiriéndose al tamaño de los departamentos que solían verse en una ciudad cosmopolita como esa. Para prueba de ello estaba el de la residencia universitaria donde su mejor amiga vivía. Si algún día se compraba una propiedad no sería una como esa. Apolo era del tipo que prefería una casa a un piso.

- Hablando de chicos. ¿Cómo te va en ese sentido? Por mi parte conocí a alguien en una fiesta navideña a la que Circe me llevó. Después de eso hemos tenido una cita hace un par de semanas atrás - le confesó con una media sonrisa de satisfacción en el rostro pues no se lo había contado antes. - Se cae de lo bueno que está y tiene buen porte - continuó conversando con su hermana a medida que seguía comiendo y bebiendo su café.
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Invitado el Dom Mar 15, 2015 11:23 pm

Si alguien le preguntase con que hermano con que hermano tenía mejor relación Eris no dudaría ni medio segundo en responder que era Apolo, casi por inercia saldría tal nombre de sus labios, después de todo su relación pese a lo estrecho que era su lazo de sangre iba incluso más allá que eso. Realmente lo quería, confiaba en él de manera plena e inclusive lo consideraba como un héroe para ella, un modelo a seguir; lo consideraba un buen hombre, el más sabio de sus hermanos. Aunque tomando el cuenta que solo tendría otro ejemplo que era de lo peor y un par que eran menores de ella no sería mucho, pero realmente no era que fuera sumamente importante para la mortifoga. Si la familia se eligiera, optaría nuevamente por el hombre con quien compartía la tarde - Creo que Odiseo solo se vez capaz de gastar dinero en sus drogas locas y en los muggles que andan con ellos - Se encogió de hombros, ciertamente el chico le caía mal por intervención del joven con quien hablaba. Pero también se incluía lo que se sucedía en su familia como para creer en la mala influencia de aquel que le molestaba.- Quizás alguna vez podrías llegar a ser tu el jefe del todo el ministerio. O incluso yo ¡Imagínate! - Rió con ganas, sonando cual niña pequeña quien ha visto algo asombroso.- Ministra Eris Camille Masbetch - La idea no sonaba tan mal.

Muchas veces se preguntaba como era posible que un chico como Apolo tuviera tanta paciencia como para poder aguantar su tan peculiar carácter con él, se comportaba como las típicas niñas mimadas quien buscaba urgente atención de "esa persona". A la chica le encantaría conocer alguien tan comprensivo como lo era con ella, un hombre que supiera como tratarla para que ella no lo sacara de quicio los trecientos sesenta y cinco días del año.

Casi bufó un poco exasperada cuando escuchó su respuesta, sabía que lo tomaría de aquella manera, pero debía mantenerse tranquila o de lo contrario terminaría haciendo una especie de berrinche que realmente no quería que sucediese.- Se que tu mismo lo dijiste, pero lo que verdaderamente quiero proponerte yo es que vivamos solo los dos juntos. Tu y yo, solos en un buen apartamento donde cada uno tenga su espacio.- Se hundió en la silla, relamiendo sus labios donde había quedado una pequeña muestra del chocolate de su bebida. Por lo menos algo tan dulce como aquello servía para relajarla y olvidarse de la situación de fuera.- Sabes que te dejo tu espacio, además no vivo constantemente prendida a ti. Bien sabes que el día de hoy que nos cruzáramos fue mera coincidencia - Se encogió de hombros, realmente no estaba planeando con encontrarse con uno de sus hermanos, mucho menos con su adoración, Apolo.

Mordió su labio inferior, suspirando intentando que una risa no brotara de sus labios.- Yo sería un poco más cuidadosa, sabiendo que vivimos juntos haría hasta lo imposible para que no encontraras nada demasiado extraño en la casa y ver un hombre medio desnudo, por más homosexual que sea, si tu lo elegiste debe poder partirse solo.- Esta vez si no pudo evitarlo, una pequeña risa brotó de sus labios, acomodando sus cabellos.- Yo no tengo excesiva cantidad de dinero, pero podría hacer todo lo que este a mi alcance para que consigamos algo más que decente de un Masbetch - El orgullo siempre estaba por encima, alguien como ellos no podrían conformarse con algo pequeño o insulso como lo que solía encontrarse en Londres.

Hombres... ¿Acaso toda su familia iba a preguntarle si tenía alguna especie de relación alguien? Tan solo debía recordar lo que charlo con su pequeña hermana para ver que todos tenían interés en su vida romántica.- ¿En serio? - Por alguna razón escuchar que el chico había encontrado un ligue le causo cierta molestia, pero rápidamente intento pensar en otra cosa.- ¿Como es que se llama? Debes tener presentes que vas a tener que presentármelo algún día. Debo aprobarlo si es que quieren pasar a una relación más seria - Sonrió ladina, dando un pequeño sorbo a su bebida antes de apoyar un codo sobre la mesa para ver intensamente al mayor.- ¿Que tan lejos llegaron? -

Haría lo posible por evitar el tema de la escasa cantidad de hombres en su vida.
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Apolo Masbecth el Jue Mar 19, 2015 12:02 am

- En fin, no hablemos más de temas desagradables - dijo refiriéndose a su hermano mayor. No quiso pasar el resto de aquella tarde hablando sobre un tema que ya era demasiado trillado en su familia. Estaban los dos hermanos reunidos y tenían muchas cosas de las cuales hablar así que se enfocarían en lo bueno. El rubio sonrió cuando ella dijo que algún día podría ser cualquiera de los dos ministros de magia lo cual le pareció al hombre una idea totalmente descabellada. - Bueno para empezar creo que elegimos la profesión equivocada, ahora ni se diga del requisito principal que es ser un hombre de bien - dijo con una sonrisa en el rostro pues ambos eran mortífagos y pertenecían al pequeño grupo de seguidores del hombre tenebroso. - Aunque admito que sería estupendo tener uno de los nuestros con el puesto más alto de todos - asintió mientras daba otro mordisco a su bísquet con mermelada.

- ¿Y por qué quieres que solo seamos nosotros dos? ¿No crees que nuestros hermanos también merezcan la oportunidad de abandonar el nido? - preguntó de manera seria observando a Eris. ¿Por qué tenía tanta insistencia sobre eso? El rubio se hacía una pequeña idea pero no estaba seguro. - Abi me ayudará a buscar propiedades. Su trabajo en el ministerio le da accesos a muchas cosas y esa es una de ellas. Te mantendré informada por cualquier cosa y así podemos ver lo que hay en el mercado - asintió recordando como su mejor amiga se había ofrecido amablemente a ayudarlo con la búsqueda de casa. - Creo que no sería mala idea que pidas ayuda a nuestros padres, así podremos conseguir algo mejor que realmente he tenido fuertes gastos últimamente - admitió a su hermana pues él mismo no se atrevía a pedirles a sus padres dinero principalmente por orgullo.

- En serio - dijo claramente interesado en saber un poco sobre la vida sentimental de su hermana, la cual cambió abruptamente el tema y lo hizo a él protagonista para evitar hablar de ello. Apolo le siguió la corriente contándole sobre su nuevo interés. -   Se llama Matt y trabaja en el ministerio en un cargo importante. No sé acerca de presentártelo porque no sé qué tan serio sea aun y no me quiero precipitar a nada - le lanzó una mirada de ¿entiendes? para que dejase de insistir. - Bueno, después de la fiesta navideña digamos que las cosas se tornaron un poco candentes pero el rollo fue cortado de inmediato. Después recibí una carta donde me decía que quería conocerme y terminé volviendo a su casa a cenar, hizo la cena, conversamos y pasó lo que tenía que pasar - se recargó sobre el respaldo de la silla mostrando una sonrisa pícara pues no creyó que habría necesidad de explicarle con detalles lo que sucedió después. Seguía siendo su hermana ante todo. - Existe una gran posibilidad de que suceda una segunda cita - exclamó bebiendo otro poco más de su café. - Ya sabes como soy, un romántico empedernido - sonrió diciéndolo en broma aunque él sabía que era cierto.

- No te vas a salvar de esta, ¿Estás viendo a alguien? Si no lo estás no hay nada de qué avergonzarse, no soy nuestra madre ni intento que te cases y tengas hijos cuanto antes, es solo una pregunta válida - murmuró sin ánimos de ofenderla o molestarla, el rubio es consciente de cuanta presión pone la familia con esos temas. - Hasta hace poco que mi madre se dio por vencida y se dio cuenta que probablemente no tendrá nietos de mi parte, ya imagino lo que espera de ustedes - mencionó sonriendo.
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Apolo MasbecthMagos y brujas

Invitado el Jue Mar 26, 2015 8:24 pm

Asintió un par de veces, llevando índice y pulgar sobre sus labios para luego mover estos de izquierda a derecha, como si cerrara sus labios antes la posibilidad de continuar hablando de su hermano mayor. Sin embargo, nadie decía que no podía seguir opinando al respecto de otras cosas.- Bien sabes que siempre hay traidores en puestos como aquellos.- Sabía de su condición en el mal tan bien como su hermano, después de todo ella se había introducido dentro de la misma carrera gracias a su ayuda en primer lugar. Aunque la idea de ser una mortifaga siempre había sido suya. - Que nos disfracemos de ovejas durante un rato para poder mandar a todo el mundo no es mala idea. Aunque de seguro tu tendrías mayor oportunidad que yo con esas cosas.- Si, ambos hermanos eran totalmente carismáticos, pero Apolo se ganaría a la población femenina con tan solo una sonrisa.

Hundió sus labios en la bebida chocolatosa antes de suspirar, relamiendo sus labios antes de continuar con la charla.- ¿Tu crees que nuestra madre permitiría que sus dos pequeños polluelos se fueran a vivir con sus hermanos mayores? Lo veo como un tema demasiado delicado para ella, es todo - Se encogió de hombros, realmente imaginaba que su madre podría hacer todo un drama por ello.- Además, dudo que Circe quiera vivir con nosotros sabiendo que en la mansión tiene todo con tan solo chasquear los dedos - Pese a que el tema la ofuscaba un poco, la idea continuaba emocionandola. Vivir sola sería un placer, y la idea de pedirle dinero a sus padres le resultaba hasta graciosa.- Solo tendría que batir las pestañas lo suficiente para que nuestro padre suelte los galeones. La pequeña de Circe me ha enseñado como hacerlo a la perfección - Una corta carcajada brotó de sus labios, las hijas siempre salían más beneficiadas por los padres, era casi una ley.

Contenta observó con suma atención al rubio mientras este hablaba de su última presa, contenta por haber conseguido desviar el tema de su atención por lo menos durante unos cuantos minutos. En los que pensaría algo lo suficientemente bueno para continuar evitado el tema, o por lo menos eso intentaría.- ¿Matt, eh? Bonito nombre - Halagó en voz baja mientras intentaba no reír por las miradas del chico, no era una boba y sabía que su hermano preferiría asegurarse antes de que a alguien se le ocurrirsele decir que contrajera nupcias porque había buena química con alguien.- No me sorprende que haya pasado eso, después de todo ninguna persona podría resistirse a tus encantos - No iba a indagar más en aquella parte del tema, tan solo pensar en las cosas que podría haber hecho su hermano le causaba escalofríos, por mucha confianza que se tuviera cada uno necesitaba de su intimidad en el momento indicado.- Pero no todo el mundo sabe que tan romántico puedes ser, además de rompecorazones -

Suspiró finalmente, apoyando ambas palmas sobre la mesa.- Realmente Circe se parece mucho a ti ¿Sabes? Hasta le interesa las mismas cosas - Una vez que hubo dejado la taza sobre la mesa comenzó a jugar con algunos mechones de su cabello, tan solo de observando de reojo a su hermano pues por alguna razón se sentía incomoda por tal curiosidad.- No, se que tu no eres nuestra madre, Apolo. Pero la cosa es que... - Chasqueó la lengua, suspirando nuevamente. A veces le costaba hablar de esos temas ¿Pero quien mejor que su hermano mayor? Después de todo siempre tenía unas palabras de apoyo cuando las necesitaba.

- No me enorgullece no tener alguna conquista. Y realmente no estoy viendo a nadie... Es como si los hombres huyeran de mi, es todo... A veces me siento sola - Por unos segundos su rostro se ensombreció con tristeza, aunque rápidamente regresó a la sonrisa habitual que tenía cada vez que se encontraba con el chico.- Pero anda... Cuéntame más de tu querido Matt que tengo curiosidad.- En momentos como ellos, prefería cambiar de tema por algo menos... Vergonzoso.
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Apolo Masbecth el Sáb Mar 28, 2015 11:54 pm

Tener que seguir con el tema del ministerio y su hermano no le agradaba en esos momentos pero su hermana insistía y él no podía negarse, no cuando sabía llegarle por su lado y conseguir lo que quería. En eso eran bastante parecidos ambos hermanos y eso al mortífago le agradaba. - Bueno, creo que eso no es justo. Eres bellísima, cortesía de los genes Masbecth y cualquier hombre sería afortunado de tenerte y si, suena a cliché pero es verdad - exclamó, pues todo lo que dijo era en serio. Él sabía que podía utilizar sus encantos con cualquier persona y caería rendida, pero también ella, solo era cuestión de que encontrase la confianza. - Podrías ser la viuda negra si te lo propones - sonrió bebiéndose lo último de su bebida caliente, mientras que por la mente le vino la idea de que Circe encajaba mejor con esa descripción.

Eris tenía un punto, La madre del clan Masbecth era bastante apegada a sus hijos y no vería con buenos ojos que el mortífago quisiese llevárselos para vivir con él. - Es verdad, si todavía le cuesta trabajo despedirse de mi cuando tengo que irme a otro país, sus bebés debe ser insoportable. Terminará desheredándome como a Odiseo - se echó a reír pues ahora la idea le parecía un tanto menos probable a que sucediera. Le gustaría que sus hermanos salieran del nido pero no si ellos no querían o si su madre se enfermase por su culpa, eso jamás se lo perdonaría. - Quiero seguir siendo el hijo ejemplar - exclamó bromeando pero realmente lo dijo en serio.

Apolo le contó de forma general lo que ella necesitaba saber sobre su nueva conquista. Omitiendo algunos detalles candentes para no hacerla sentir incomoda o que la conversación se volviese extraña. - Si, es muy bonito, y además le pega. Es un hombre muy galante, te gustaría - comentó guiñando el ojo a su hermana, pues ¿a qué fémina no le gustaría Matt? A una tuerta seguramente -

Hablaron de su hermana menor y de cómo se parecían Apolo y ella. El mortífago era consciente de esa situación así que asintió. - Lo sé, creo que he influido un poco en eso y no me siento orgulloso del todo. Espero que también saque buenas cosas de mí y no solo lo malo - sonrió, sabía que Eris si había adoptado varias cosas de él.

- No seas tonta. Eres joven, ¡somos jóvenes! ya te llegará alguien que realmente valga la pena. Pero mientras puedes ir probando y divirtiéndote, que para eso venimos a este mundo, para pasarlo bien y que nadie te diga lo contrario o te haga sentir menos por eso - su hermano adoptó una postura más madura con ese comentario pues le disgustaba que su hermana no se atreviese a hacer las cosas. - Tenemos toda una vida por delante, claro si los aurores no acaban primero con nosotros - comentó sonriendo, era un riesgo que incluía el oficio, encontrarse con aquellos magos.

- Matt, ¿qué más te puedo decir? Viene de una familia de bien, muy conservadora. Por lo que sé, no quiere dar un disgusto a su madre y oculta su bisexualidad. Aunque él diga que no lo intuyo. - murmuró - sabes que yo no oculto mi sexualidad y si la cosa se pone seria eso sería un gran problema para mí - en ese momento la camarera se acercó para ver si necesitaban algo. - La cuenta por favor - dijo sonriendo. - Debemos irnos, prometí a nuestra madre que estaría a tiempo para la cena y ya sabes cómo se pone cuando no aparezco. Seguro se alegra de vernos a los dos.
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Apolo MasbecthMagos y brujas

Invitado el Sáb Abr 18, 2015 12:11 am

Que su hermano le subiera el ego de aquella manera la hacía sentirse orgullosa de si misma, pese a que veces podría encontrarse como alguien insegura, mucho más cuando se encontraba con Apolo. El chico había sido su ejemplo desde muy joven por lo que no podía evitar sentirse poca cosa a veces... Mientras que por otras tantas se comportaba como una completa egocéntrica, aunque esa parte podría decirse que venía por parte de los encantos de familia. Puristas orgullosos - A veces creo que me confundes con Circe... Sera porque la quieres más que a mi - Suspiró en voz baja antes de juguetear con su taza entre sus manos. Había terminado su chocolate unos minutos atrás pero le servía de escondrijo para no dar la cara con temas como aquel. Quizás no debería haberlo comenzado en primer lugar.

Se decía que las mujeres conocían a las mujeres, además como toda fémina la chica era una madre en potencia por lo que podría casi saber lo que esta les diría tan solo escuchar una idea parecida de que todos sus hijos, excepto el vetado Odiseo, se fueran a vivir todos juntos.- Eso no sería mala idea del todo, podría conseguir más herencia para mi y verdaderamente no me vendría mal - Rió en voz baja, sonaba absurdo. Sus padres amaban a todos sus hijos por igual, o por lo menos eso decían, siempre se decía que tenían algún favorito secreto y el mayor de todos... Era otro historia.- ¿No soy yo la hija ejemplar? - Enarcó una ceja, creía que su carácter era un poco mejor que el de Circe y Apolo juntos, pero solo un poco.

- Una lástima entonces que haya caído en tus garras. Podría haberle dado un buen uso.- Hacía tiempo que no tenía una conquista que no tenía una conquista decenta como para jactarse de ella. Con suerte pasaba sus tardes metidas entre libros, o hablando con profesores buenorros que no, no le prestaban la debida atención.

No tenía pena en admitir lo mucho que se parecía a su hermano, es más, creía que era algo de lo que enorgullecerse - ¿Tienes cosas buenas?.- Le sacó la lengua, le encantaba molestar a su hermano cada vez que tenía la oportunidad. Solo con su familia se comportaba como una niña infantil y caprichosa - Es una broma, aun así. Creo que yo he sacado todas las cosas buenas que tu podrías tener, después de todo pasábamos mucho tiempo juntos.-

- Nunca dejaría que alguien me hiciese sentir inferior a lo que soy. Primero lo pisoteo con mis tacones y luego lo torturo un poco, así como tu me enseñaste.- Sabia como cuidarse, además ese último comentario le molestó levemente, frunció el ceño ligeramente. Negando un par de veces - ¡Oye! Somos mil veces mejores que los aurores. No dudes de los buenos dotes de los hermanos Masbecth.-

- No entiendo cual es el problema de algunas personas con eso de la sexualidad. ¿No estamos ya en una época donde se aceptan que los hijos no les vayan las mujeres y viceversa? - Negó un par de veces, si, podría ser un golpe verdaderamente duro para ciertas personas, se incluía a ella misma en dicho grupo, pero la homosexualidad no era el fin del mundo.- Oh no... ¿Ir a la casa contigo? ¿Y si nuestra madre también se enfrasca en querer buscarme marido? - Con una mueca de horror cubrió su rostro con ambas manos, suspirando de manera ahogada entre sus palmas. Preferiría enfrentarse a Voldemort.

Una vez que la cuenta llegó extendió dinero suficiente como pagar ambas cosas, sin dar tiempo al chico para pagar, por lo que finalmente se puso de pie.- Podría ir contigo, pero juro que si nuestra madre hace de las suyas gritaré a los cuatros vientos que le dejaste el culo como bandera de Japón a un tal Matt -
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