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To feel a little love | Priv. Rubén Hansfeel {+18}

Invitado el Dom Feb 08, 2015 3:28 am

Recuerdo del primer mensaje :

PartyHard en Londres |Antes en las Tres Escobas| Fin de Semana| Con Rubén Hansfeel


¿Viste cuando das vueltas en la cama porque no entiendes lo que te ocurre? ¿Cuándo no consigues dormir y tiendes a morder tu labio inferior o te levantas a tomar  agua? ¿Cuándo la mayoría está saliendo de sus alcobas a pasar tiempo con amigos? Joahnne lamentaba haberse distanciado de Rubén por el simple beso en el Baile de Navidad. Bueno, para ella no era un beso simple, era su primer beso y encima robado. Decepción y asombro era lo que sentía en el momento de ese choque de labios, hasta ahora perduraba el primer sentimiento. ¿Cómo le decía a Rubén lo que en verdad sentía sobre él? ¿Por qué todavía no lo había hecho? ¿En qué momento ocurrió todo ese mar de sentimientos confusos? Sus preguntas  rebuscaban respuestas en la mente de la pelirroja pero no conseguían sus objetivos.

La frente chocaba contra la almohada, su oxigenación estaba acabando. “Hey, que no me mataré.” Sus brazos se posicionaron sobre la almohada esponjosa y empujó, se alzó como si fuese una sirena en el agua. Vaya comparación. La espalda se encontraba arqueada y la melena la cubría como a sus hombros. La carta ya había sido mandada mediante Kirlya hacia Rubén, dentro de una hora aproximadamente se juntarían ambos jóvenes en las tres escobas. Aquella posada del mundo mágico que quedaba en Hogsmeade, un pueblo que se conocía bastante bien la pelirroja. ¿Estaba gastando tiempo haciendo de morsa? ¿Se creía la reina de los manatís? Pues claro, la pelirroja tenía un tanto de miedo por lo que ocurriría en la taberna, pensaba que las palabras se le atorarían en la garganta cuando quisiese formular una oración coherente.  Tenía el lugar íntimo que deseaba para la tranquilidad, pero no se encontraba con el mismo espíritu, el cual tuvo al mandar la carta, le había agarrado una especie de cobardía. –No, Rubén no tiene derecho a ponerme así.-  tomó la valentía que tanto hacía alarde en su personalidad y se visualizó en la posada, sentada allí conversando con su mejor amigo. Esto no haría que cambiase la relación entre ambos. No, que no. Se debía preparar, que ya llegaba tarde por tanta morsidad.

Las prendas saltaban de un lado al otro, estaba peor que una adolescente antes de que venga el chico ideal para tener la primera cita. “¿Esto es una cita?” se cuestionó sonrojándose, al darse cuenta de su sonrojo no tuvo más opción que tirarse sobre las faldas y camisas que había ya tirado anteriormente. Dio un bufido de exasperación y comenzó en su búsqueda. Los pantalones fueron fáciles de conseguir, eran azules, comunes y corrientes haciendo que sea sencillo combinar (y no preocuparse). Tenía ya preparado el abrigo, un sweater que había usado para otra ocasión de color rojo vino con pequeñas tachas doradas que hacían juego ¿Con qué? Pues con algo deberá hacer juego. ¿Debajo de ello? Joahnne estaba peor que su madre cuando debían asistir a reuniones de doctores de su padre “¿Qué vestido llevo? ¿Este recogido o el otro? ¿Y si las otras esposas piensan que ya estoy vieja? ¿Se notan mis arrugas? ¿Y si Samantha viene y me dice que me veo fea?” todas esas preguntas y muchas más se hacía la madre de la pelirroja, esta ya se estaba identificando con respecto a la paranoia antes de salir. Terminó eligiendo al azar, cerró los ojos y tomó lo primero. Una camisa sencilla de color blanco, mangas cortas, con bolsillos pequeños en su pecho y botones negros cortando la claridad. Suspiró  y trató de capturar una bocanada grande de oxígeno. Recogió su cabello en una coleta, una gomita le sujeto por unos minutos. Los nervios le hicieron quitarse aquello para quedarse con el cabello suelto.

Un golpe. Se había pegado en la frente para reaccionar. –Basta, te tranquilizas pelirroja sin alma. Es tu mejor amigo y luego saldrán a bailar para festejar los buenos amigos que son con el otro.- se recriminó, hablando sola espantando a su gato. El calzado no fue más que unas botas marrones que encontró a la vista. Salió corriendo del lugar ignorando los saludos de sus leones queridos como también los molestos comentarios de algunas serpientes. Estaba empecinada en hablar con Rubén y aclarar todo, también era culpa de que iba con el tiempo corto. Llegaba tarde por veinte minutos y ya lo estaba viendo pensando que le habían plantado.

Luego de unos minutos de caminata llegó a su destino, no era un día frío pero si fresco. Correntadas de aire hacían que sus brazos tuvieran frio, sin mencionar que no se había abrigado lo necesario. Posicionó la mano en la manecilla y empujó para adentro la puerta haciendo sonar la campanilla, esa que chillaba cada vez que alguien entraba por encima de sus cabezas. Alzó el brazo derecho para saludar a su amigo, aquel que le había hecho despertar por las noches para hablar en la sala común de Gryffindor o robar panecillos antes de que los alumnos entraran al comedor a desayunar. “¿Cuánto le habré hecho esperar?”


mochu:


Última edición por Joahnne Herondale el Dom Abr 19, 2015 2:36 pm, editado 2 veces
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Invitado el Sáb Dic 26, 2015 3:55 am

La noche había entrado en frenesí, ya no había espacios para momentos pausantes o miradas dudosas, solo seguía lo inevitable, tan esperado por Rubén que no le importaban ya las consecuencias que esto podría traer, su cuerpo pedía a gritos placer y el rostro de Joahnne en la oscuridad no hacía más que reflejar exactamente lo mismo. Sus cuerpos sudoroso y acalorados, tanto por el calor corporal que generaban  al estar tan apegados el uno al otro, como igual el ardor dentro de sus cuerpos que les producía el alcohol y la bebida de la noche. Sus ropajes yacían esparcidos por toda la oscura habitación, seguro el volver a encontrar la ropa sería un caos, pero obviamente esto ya no era de importancia. La pelirroja había parecido tomar la cabeza en el acto, y literalmente lo hizo de forma física con Rubén.

Volteándolo contra la cama el joven desorientado contemplo el rostro de la muchacha acercándose a su entrepierna, trago la saliva que tenía en la boca y su cuerpo se electrizo al momento que Joahnne puso sus manos en lo que ahora era su erecto miembro al descubierto. –Espe…- No alcanzo ni a terminar la palabra cuando sintió las suaves y cálidas manos acariciando su pene, el placer recorrió todo su cuerpo haciéndole instintivamente separar un tanto sus piernas para dejarle mayor libertad a la traviesa pelirroja. Podía oír su propia y agitada respiración, jadeante, como si el placer que estaba recibiendo estuviera entorpeciendo todo su ser. Giro la cabeza para contemplar el acto de Joahnne solo para encontrarse con su mirada penetrante a través de la oscuridad de la noche. –No me mires así…- dijo suavemente con una temblorosa voz, -Esa mirada me va a matar…- acabo la frase poniendo su mano en el cabello de su hermosa compañera acariciándolo gentilmente.

Rubén se sentía controlado, sentía como si su fiel amiga estuviera jugando con su cuerpo, disfrutando acariciando cada centímetro de él y descubriendo todas esas sensaciones nuevas en su propio cuerpo.  Acostado en la cama vio como Joahnne se subía a ahorcadas sobre el, moviendo lentamente su cuerpo no hacía más estimular completamente el virgen cuerpo de Rubén, mientras que continuaba jugando con su miembro hasta darle una pequeña lamida. –No puedo más Joan…- Tomo a la pelirroja de la cintura y la volteo bruscamente en la cama, coloco sus piernas entre las de ella separando la una de la otra dejando su pene erecto sobre su coño. Acariciando sus muslos empezó a mecerse sobre ella, moviendo su cadera y frotándola en el peludo y virgen entrepierna. Su corazón parecía que iba a explotar, sus manos presionaron fuertemente sus muslos de lo excitado que se encontraba.

Quito una de sus manos de su pierna y tomo su pene con ella, lo froto suavemente por la entrada de su coño mientras acercaba su cuerpo más y más hasta el punto de rosarse en todas partes con el de ella. Su rostro quedo frente a frente con el de la chica contemplando sus hermosos ojos, jadeando dejaba caer su aliento en los rojos labios que parecían pedir a gritos una mordida. –Me encantas… quiero ser uno contigo...- murmuro mientras empujaba la cabeza de su pene dentro de su húmedo coño, sintiendo como el calor de Joahnne abrazaba por completo su miembro el cual ahora estaba dentro de su cuerpo.
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Invitado el Jue Ene 14, 2016 3:22 am

La música seguía en su auge, era el turno de la electrónica. Los gritos de los jóvenes alcoholizados  y los gemidos llenos de retoques de lujuria eran acallados por el alto volumen, la burbuja era impenetrable. Ninguna de las dos partes escucharía de la otra, no había posibilidades de interrumpir la escena. Nadie los oiría hasta que todos ellos se fueran finalizando la fiesta, la cual tardaría más que a las siete de la mañana por lo que se podía predecir ante tales escenas. Joahnne se encontraba ajena a lo que sucedía fuera de la puerta del cuarto de invitados, cada extremidad rogaba por ser acariciada por su mejor amigo. El corazón bombeaba más rápido que lo normal, mucho más que cuando corría por las mañanas. Sus labios entreabiertos permitían los gemidos y los suspiros eróticos de la pelirroja, a la vez, eran mordidos sin cuidado por ella misma al experimentar cada segundo de dicha situación.

El aroma de sexo, lujuria y tentación prohibida se intensificaba por cada segundo transcurrido de tiempo, ambos eran atraídos para cometer el peor delito para lo que ellos conocían como amistad. Ninguno estaba en sus cabales, el que más parecía pensárselo era Rubén pero su miembro delataba que estaba a punto de mandar todo a un lugar del cual no se volvería. Joahnne solo se limitaba a disfrutar e incitar a ese amigo indeciso.  Más que un incentivo era aquella caricia que le propiciaba al miembro erecto. Su boca estimulaba el pene sin compasión, la lengua recorría de arriba hacia abajo en un intento de mimo ardiente sin fin. Las manos acariciaban los testículos, los dedos ágilmente viajaban en la textura desconocida anteriormente. Los orbes de la pelirroja no hacían más que contemplar la expresión del contrario, sentía como se mojaba, como el calor se subía a sus mejillas pero no era consciente del peso de la situación. Ella solo quería que la hiciera de él, que tomara poder sobre ella como si fuese alguna propiedad. –Esta noche quiero hacer maldades… dime si conmigo quieres hacer travesuras Rubén….-le murmuró alejándose por unos minutos de aquella atracción. Su mano fue mucho más rápida, no perdería el tiempo por nada. Sus dedos corrían de la punta hacia abajo dándole placer, propiciando lo que ella también quería sentir.

-No me puedo contener…- con veracidad esas palabras salieron de sus labios, en el mismo segundo que su compañero intimo la volteaba para él tomar el control. Pegó un grito sin disimulo, se apoyó en sus codos para quedar levemente levantada observándolo. Las piernas de la muchacha quedaron abiertas por culpa de las del contrario, el pene erecto rozaba gustosamente sobre la entrepierna femenina.  No le permitió tomar algún momento de razón, no le dejó pensar que aquello era un error al cual debía alejarse. El hombre que había creado con sus acciones estaba por tomar posesión de su virginidad, la entrada estaba siendo usurpada por el miembro  cuando los cabellos pelirrojos se movieron como olas del mar. Su cabeza bruscamente se movió hacia atrás permitiendo que viera hacia el techo mientras era penetrada. Su propio ser abrazaba al ajeno con intenciones de no cortar con la conexión, se sentía humeda y su pecho comenzaba a tener una necesidad que antes no había experimentado. Querían ser acariciados, maltratados por las manos del joven, lamidos y otras escenas sexuales mucho más violentas que las normales. Su boca no hacía más que serenar gemidos para el consuelo del masculino.

Era su primera vez y el dolor que sintió en el vientre no era para nada lindo, el placer comenzó a marcar sus pasos con el tiempo pero los primeros grititos que pegó la pelirroja no eran más que desconformidad. El alcohol había provocado que no fuera cuerda, quería más, quería quitar el dolor con aquella tentación. Se levantó con ayuda de sus codos y lo abrazó, el pecho se pegaba en el de él y sus labios solo se limitaron a buscar los ajenos. Pudo sentir como la lengua de su mejor amigo entraba en la cavidad bucal sin cuidado, queriendo apoderarse de ella. Podía sentir su saliva mezclarse con la de ella y como no quería perder contacto con su lengua, de forma inconsciente (como ya se estaba acostumbrando) se dejó llevar por el acto. Se encontraba perdida entre el cuerpo varonil y el olor que desprendían ambos como si fuese una fiera.
Su cuerpo abrazaba por completo el de Rubén, las piernas apretando las caderas para poder tener poder de cuanto penetraba en ella. Los brazos femeninos rodeaban el cuello y cada tanto acariciaba el pecho marcándolos con las uñas, marcando territorio como una animal.
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Invitado el Sáb Ene 16, 2016 2:51 am

El paso había sido dado y ya no había vuelta hacia atrás, esta sería una noche que marcaría esta amistad como algo más, algo que estos jóvenes deseaban profundamente, tal vez producto del alcohol, la lujuria y la libertad de la noche, habían olvidado el ser amigos, compañeros, magos y habían pasado a ser lo que habían estado acallando por tanto tiempo, responder a sus sentimientos y necesidades como animales. Claro, ayudados un poco por el alcohol y por el libertinaje que este generaba en ellos. No tenían como evaluar si lo que hacían en estos momentos era correcto, ético o de alguna forma prudente, simplemente se dejaron llevar. Desnudos, recostados en la cama de invitados en la habitación cerrada solo para ellos dos, con los gemidos opacados por la fuerte música electrónica de la fiesta no podían hacer más que ceder a sus instintos .

El cuerpo de Rubén penetraba directamente en el coño de Joahnne, sin titubeo este empezó a empujar en contra de ella, introduciendo cada vez más profundamente su pene en su delicado cuerpo. Sus manos acariciaban la pálida piel de su fiel amiga, su voz jadeante no hacía más que repetir su nombre tratando de emitirle su deseo. Acerco su cuerpo al de ella apegando sus cuerpos sudorosos y acalorados, sus labios tocaron el hombro de la joven mientras que Rubén lo besaba y frotaba su rostro acercándose al de ella. Apenas podía oír los gemidos de la chica que exhalaban de sus labios color carmesí, pero podía sentirlos, su agitada respiración caer sobre su rostro, mezclándose con su respirar. Rubén pudo sentir como su pene se detenía en el interior de su amiga tocando fondo en su útero, comenzó a mover su cintura, no había necesidad de saber qué hacer, solo debía seguir su instinto. Sintió como las piernas de Joahnne abrazaban su cuerpo, atrapándolo al de ella, realmente no había razón para querer escapar en este momento. Su cadera comenzó a arremeter contra el cuerpo de su amada amiga, puso sus manos por debajo de su espalda abrazándola fuerte mientras se apegaba a ella. Con su rostro pegado al de ella dejaba caer su jadeante aliento de placer, mientras en suaves gemidos dejaba caer su nombre.

-Joahnne…Joahnne… Joan…- Jadeaba mientras embestía con su cuerpo contra el de ella, podía sentir como su pene se iba humedeciendo cada vez más a medida que la penetraba, probablemente su miembro se encontraba manchado tanto por sus fluidos como por la sangre que Joahnne debería de haber dejado producto de ser su primera vez. Rubén parecía estar disfrutando la mejor droga que jamás había probado, simplemente no quería parar y la adrenalina de su cuerpo le incitaba a hacerle cada vez más rápido el amor.

Separo un poco el cuerpo del de su amiga y puso su mano en el pecho de ella, lo apretó suavemente mientras contemplaba su agitado y rojo rostro, ahora combinaba con su pelo ese hermoso rostro todo ruborizado. Acerco su rostro a su otro pecho y suavemente mordió su pezón, babeándolo completamente y estirándolo con los labios. Parecía estar disfrutando un dulce que le habían negado por miles de años, pero no tenía tiempo para eso, simplemente él quería disfrutar. Su lujuria parecía no tener límites, vio el rostro ruborizado y agitado de su amiga en la cama y la levanto ligeramente de ella, la abrazo y giro hasta casi caerse de la cama, por suerte alcanzo a agarrarse del velador de junto a la cama, de los nervios la lámpara que estaba sobre este cayó al suelo escuchándose como el cristal de la lámpara se rompía, pero bueno, entre tanto bullicio quien se daría cuenta de un vaso roto, una jarra, o una lámpara.

Tomo a Joahnne de la cintura y acariciándola suavemente la sentó sobre él, su pene estaba fuera de su cuerpo, no podía ver en qué estado estaba producto de la oscuridad y de su amiga sobre él, solo podía sentir como era aplastado por el entrepierna de ella. Su cadera se movía deseosa de querer volver a penetrar su cuerpo. El joven no tenía palabras, sus manos hablaban por él, recorriendo la cintura de ella hasta llegar a sus pechos, podía sentir la perfección de su cuerpo. No deseaba pensar, solo quería sentir, él sabía que esto de ser un error, podría ser el mejor error de su vida.
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Albus Dumbledore el Mar Feb 09, 2016 8:35 pm

De pronto, cuando nada parecía anticipar lo que estaba a punto de suceder, un fuerte aleteo se escuchó llegar repentinamente junto a ambos muchachos. Cuando ellos alzaron la cabeza vieron inmediatamente a una especie de enano alado en pañales que detuvo su mirada en Ruben antes de dejar escapar un fuerte grito agudo.




AAAAAAAAHHHHH!!! ESTÁN SIN ROPA!!!
Me dijeron que tenía que fijarme en tus ojos y tus cabellos, pero...
AAAAAAAAAAAHHHHH!!!! TE VEO TODOS LOS CABELLOS
SUCIO! SUCIO!


Se tapó los ojos revoloteando de aquí allá hasta que finalmente se marchó ¿volaría a avisarle a la Profesora McGonagall? Quizás...



Nota: Querubin enviado a través del Evento de —Evento de San Valentín—.
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Invitado el Miér Feb 17, 2016 1:02 pm

El incesante repiqueteo que provocaba su corazón al latir, rellenaba el silencio de la habitación. Joahnne desesperadamente buscaba los labios de su compañero, solamente quería tener contacto íntimo más de lo que ya estaba experimentando. Sus brazos rodeaban el cuello varonil y se deleitaba con las embestidas que iban dirigidas por debajo de su vientre. El dolor había cesado lentamente, una tortura para la muchacha que solo queria sentir y disfrutar. En esa noche había hecho más de lo que podía haber pensado en hacer en todos estos años. Para ella era un tanto “chica” para experimentar las delicias que otorgaba el sexo pero con él suficiente volumen en alcohol había perdido cualquier razonamiento. Tirando por la borda una amistad, no era momento para pensar en ello ni tampoco tenía opción, estaba enferma de tanto placer.

Los gemidos resonaban y ella solo se aferraba. Los cabellos pelirrojos acariciaban su espalda junto a las manos calidas de su mejor amigo.[color:0f9a= #ff6600] - Rubeeen…- gimió su nombre por lo alto cuando sentía que él miembro del chico estaba lo suficientemente profundo para hacerla delirar. Su cuerpo blancuzco era besado sin recelo por Ruben, ese amigo que había estado con ella todos estos años y que estaba perdidamente enamorado. ¿Cuándo fue que empezó a ocurrir eso? ¿Y en qué momento ella dejó de tratarlo como su hermano?

Su respirar pesado se comparaba al de él, se sentía en plena gloria. Lo único que su cerebro procesaba era cuánta excitación estaba presenciando. Quería otorgarle lo mismo que ella sentía, tan jodidamente bien se sentía que le parecía un sueño. ¿Cómo era posible sentir tan bien con solo escuchar su nombre con aquella voz ronca? No podía con aquello, los labios ajenos acariciaban la piel del pezón estimulandolo con mordidas y lamidas provocando que Joahnne respondiera con gemidos dirigiendo su vista hacia uno de los costados cerrando sus ojos con fuerza. El sudor era lo único que había entre ellos dos, ya no había nada que lo separase de él. Su cuello como su entrepierna se sentían gustosos de ser atendidos por él castaño que se dedicaba a ella como si fuese un escultor. La pelirroja de pronto sintió como la movían de lugar, pegó un pequeño gritito cuando sintió un vacío debajo de ella. Ya no estaba siendo penetrada y se sentía “raro” para su consciencia no tener nada dentro, no sentir mas que él latido de su corazón aleteando y la excitación volviéndola loca. Se restregó sobre él miembro masculino cuando contempló que habían cambiado de posición y una lámpara había sido arrojada. Río entre besos cuando observó que los pedazos del objeto estaban desperdigados por ese costado. No importaba, estaba borracha y deseosa de llegar mas lejos (si se llegaba a poder) con su mejor amigo.

Sus labios acariciaban la tersa piel del abdomen y de los hombros. ¿En qué momento había dejado atrás al chico flacucho? Pasó su lengua por la clavícula ajena y apretó con fuerza uno de sus hombros mientras se frotaba incesantemente. Trazó un camino de besos y lamidas por todo su costado izquierdo del cuello hasta caer en él ombligo, mordía débilmente dejando sus propias huellas.

De pronto apareció en la visión de Joahnne un querubín, era extraño porque reconoció aquello como tal. Alzo la cabeza para analizarlo solo dos segundos y eso ya era tiempo perdido. Sin embargo la reacción no fue un grito de disgusto. -Ya estoy alucinando. Mira lo que me provocas…-sus labios tomaron contacto nuevamente mientras intentaba profundizar aquel beso con su lengua.  Sus manos no se detuvieron ni por un segundo, recorrieron los abdominales, su vientre y bajó hasta tener poder del sexo contrario para poder tocarlo. Lo masajeo y en un abrir y cerrar de ojos se penetró con él. Desde arriba era diferente la situación, llegaba con mayor acentuación y ella podía mover sus caderas para darle disfrute mientras se revolcaba en deliciosas caricias. Sus piernas apretaban las caderas del chico, con su trasero subía y bajaba para embestir. Le gustaba aquello a pesar de que todo estuviera mal. -Ruben esta noche soy tuya… Tan solo hazme gritar…- dijo esta frase entre gemidos finalizando con un grito delicado, la necesidad seguía pero estaba sintiendo mucho más que antes. Completamente susceptible a cada estímulo en su cuerpo. ¿Esto era “llegar”?  

Apoyó sus antebrazos sobre el pecho del Gtyffindor recostándose. Sus labios tocaban la barbilla del joven y gemia, cada tanto ocultaba su rostro en él hueco entre su cuello y su hombro. La penetración la realizaban los dos, sincronizados aunque la pelirroja estuviera en un estado ebrio. Le resultaba natural tal movimiento y degustaba él choque entre sus cuerpos.

El joven estaba intensificando y ella percibía la adrenalina por parte de él. No era consciente de que no se estaban cuidado, de que la amistad se había terminado de romperse en aquel acto,  de que había un querubín que no se quedó ni diez segundos que ya había desaparecido, de que él alcohol le había hecho perder la razón. En ese momento, solo le importaba estar en aquella cama con Ruben. Él cabello pelirrojo se pegaba al cuerpo por culpa del sudor, todo iba rápido y los gemidos se habian intensificando, su entrepierna estaba más que mojada. Estaba a punto de llegar al orgasmo y esperaba que él también se sintiera como ella, descontrolada.
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Invitado el Jue Feb 18, 2016 7:18 am

¿Puede una amistad desaparecer producto del placer? Era una duda que los promiscuos jóvenes descubrirían recién salido el sol, en estos momentos solo importaba el ahora, sus cuerpos sudorosos y alcoholizados, siendo presa de su propia lujuria y deseo. Los ruidos del placer y el crujir de la cama, con cada movimiento que Rubén proporcionaba a Joahnne embistiendo con todo su cuerpo, eran ahogados dentro de la música y el complot de la fiesta. Quien podría imaginar que dentro de aquel cuarto de invitados, tras esa puerta estuviese ocurriendo tal acto, pero bueno, nunca ha sido buena idea mezclar adolescentes, fiesta y alcohol, esas tres cosas son las que llevan a terminar en situaciones como esta.

Rubén hipnotizado por los dulces gemidos que emitía la pelirroja era incapaz de detenerse, entre la oscuridad de la noche contemplaba su rostro ruborizado, su pecho desnudo con sus redondos senos al aire, moviéndose al compás de sus embestidas lo volvían completamente loco. –No puedo más… debo hacerte mía…- jadeaba mientras se apretaba más con ella, poniendo sus manos por debajo en un abrazo y apego todo su cuerpo al de la joven, las piernas de Joahnne quedaron completamente separadas ante tal intromisión del muchacho, quien se disponía a entregar todo su cuerpo al igual que ella. Empujo con fuerza con su cintura su pene completamente erecto por el caliente coño de la que ya era ahora su sumisa amada, sintió como esta se contraía apretando el miembro viril dentro dela jovenzuela, los gemidos y la expresión en el rostro de Joahnne dejaban claro como estaba llegando al climax del acto, al cual le fue imposible resistirse.

Tomo a Joahnne de sus muslos y comenzó a moverse cada vez más y más rápido, sintiendo su polla apretada dentro del entrepierna de su amada amiga se estaba volviendo un animal del incomparable placer que estaba sintiendo. Aunque el joven hubiera deseado seguir experimentado ese dichoso placer toda la noche, existía un límite y él ya lo había alcanzado. Una última embestida dio por terminado sus esfuerzos cuando su erecto miembro empezó a eyacular semen dentro del cuerpo de la pelirroja, inmediatamente puso las manos y en la cama, levantándose y separando ambos cuerpos, su pene salió desde dentro de su vagina todo empapado tanto con semen como con los fluidos de ella. El miembro aun erecto todavía eyaculaba unas pequeñas gotas que caían en la cintura de Joahnne. Su agitada respiración se calmaba poco a poco mientras contemplaba el rostro ruborizado de su amiga.

Exhausto se dejó caer hacia al lado, quedando recostado mirando fijamente los ojos de su compañera, quien yacía desnuda junto a él. Parecía hasta más cansada que el mismo, aun atontado por el alcohol dentro de su cuerpo puso su palma en la mejilla de Joahnne contemplado su expresión de serenidad y satisfacción. –Te amo Joahnne… Odio admitirlo… pero no puedo dejar de sentirlo…- Tras decir eso sus ojos se cerraron y cayo presa del sueño, los jóvenes estaban en su límite como para seguir con cualquier acción, nadie podría culparlos por quedarse dormidos desnudos en una situación así.

Las horas pasaron y el frio de la noche hizo abrir los ojos a Rubén, gracias a la pequeña siesta se encontraba mucho más lúcido, aun así ya habían pasado tres horas desde que sus ojos se cerraron y se marchó con Morfeo. La música de la fiesta se escuchaba mucho más baja y ya no había tanto ruido dentro de la casa, parece que por fin la fiesta había apaciguado. Entre la oscuridad busco sus prendas por el suelo, sus manos tocaron la lámpara que había tirado horas antes “Grandioso Rubén… rompiste lo único que te podía ayudar encontrar un poco de decencia” pensaba mientras seguía buscando sus prendas. Era un desastre, tanto las ropas de él como las de Joahnne estaban tiradas por el cuarto de invitados, tras unos intentos fallidos de ponerse sus pantalones por el lado correcto, por fin se levantó con sus pantalones y su camisa puesta. –Joahnne…- Pronuncio su nombre mientras se acercaba a su dormida amiga, tomo su hombro y la movió intentando despertarla, parecía presa del alcohol, había caído en un profundo sueño y parecía que no iba a despertar. “No puedo dejarla así…” Pensaba mientras la veía desnuda descansar sobre la cama. Vestirla en esta oscuridad tampoco parecía una opción razonable para el joven, si tuvo que hacer milagros para vestirse el mismo, no quería ni pensar en la búsqueda de la ciudad perdida del oro que significaría ponerle su ropa de vuelta.

En eso que Rubén trataba de pensar una forma de despertarla o vestirla la puerta se abrió dejando entrar la luz en la habitación, era la amiga de Joahnne quien al parecer venía a revisar el cuarto en busca de su amiga. Gracias al cielo no parecía estar borracha, seguramente por ser la dueña de la casa se controló a sí misma para que las cosas no se salieran de control, -Ups! No quise interrumpir!- Dijo mientras se apuraba a cerrar la puerta. –¡Espera! Necesito tu ayuda- dijo Rubén tratando de detenerla. Confundida entro en el cuarto y encendió el dichoso interruptor que fue incapaz de encontrar Rubén en su incursión por sus ropajes. –Dios que desastre… Joan…- Se acercó a la pelirroja profundamente dormida. –Se durmió así… no puedo ayudarla a vestirla en el estado que esta… bueno…- su explicación fue cortada inmediatamente por la voz levantada de la amiga de Joahnne. –Lárgate cerdo- le dijo mientras lo miraba con rencor. Seguramente estaría pensando lo peor, no había forma de culparla o tratar de explicarle la situación, a simples vistas solo pareciere que se aprovecharon del estado de ebriedad de su amiga para terminar así.

Confundido y aun con alcohol en el cuerpo Rubén no sabía cómo explicar la situación sin terminar con la cabeza cortada, lo mejor era dejarlo en manos de su amiga y esperar a que Joahnne despertara. Salió a la entrada de la casa para poder tomar aire y poder razonar un poco más en sí mismo. Ya rodeaban las cinco de la mañana y ya no quedaba casi nadie en el lugar de la fiesta, todos los invitados parecían haberse marchado hace unos cuantos minutos ya. Apoyado en la reja de la casa contemplaba las pocas estrellas que se podía apreciar en la despejada noche. “y ahora que vamos a hacer…” reflexionaba lo ocurrido mientras pasaban los minutos. En eso una sombra salió desde la nada, rápidamente tomo la forma de un hombre alto y robusto. Vestido con una negra túnica se acercó al asombrado joven. –Tiempo sin vernos Rubén…- Le dijo con una mirada fría y penetrante.

Rubén con duda ante la intimidante presencia del tipo solo pude tartamudear –¿Qui…quien… e…eres…? ¿Cómo sabes mi…mi nombre…?-  El confundido joven no sabía qué hacer, no sabía que es lo que quería aquel hombre pero tampoco quería entrar en la casa y poner en peligro a los que aún estaban dentro, solo podía estar seguro de una cosa, él no era una buena persona. –Vaya… que descortés de tu parte olvidar el rostro de tu padre- Rubén contuvo la respiración impresionado por aquellas palabras, -¿Papa…?- murmuro con duda en su mirada. –Así es, mira- Saco su varita desde dentro de su túnica y la puso frente a sus ojos. – Y he venido por ti.- respondió con voz ronca mientras movía su varita en círculos frente a él. –No puedo… hay gente que me está esperando… no puedo marcharme…- volteo la mirada pensando en Joahnne quien yacía dormida en la casa. –Hmmm… ¿la zorrita con la que estabas? ¿Sí que la pasaste bien no?- Dijo mientras miraba la casa detrás de el –Jajajajaja que bueno es ser joven- estallo en roncas carcajadas – Pero veras Rubén… Lo que te estoy pidiendo no es un favor, es una orden. Me han dado una importante misión para ti, y veras que no me gusta quedar mal con “el”. Dudo que te guste que le sucediera algo a esta casa… o a alguien en específico dentro de ella…- dijo con voz maliciosa mientras se acercaba a su oído. –¿o prefieres que esta casa haga boom?- susurro con una sonrisa en su rostro mientras apuntaba a la casa con su varita.

Acorralado no le quedo más opción que aceptar, no podía poner en peligro la vida de los simples amigos muggle de Joahnne, ni mucho menos a ella. “Lo siento Joahnne…” Pensó mientras miraba la entrada de la casa. Si ya el que su amiga los hubiera encontrado así, qué pensarían ahora que desaparecería sin siquiera despedirse. Como podría saber lo que ir con su padre significaría, pero lamentablemente no tenía más alternativas, ambos desaparecieron en la oscuridad de la noche, Rubén sin saber siquiera si esa sería la última vez que podría ver a Joahnne como su amiga, se embarcó en un camino del que tal vez no tuviera retorno.
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