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Play with fire [Apolo Masbecth]

Invitado el Miér Mar 25, 2015 11:10 pm

Los animales siempre habían sido mi fuerte. Cualquier tipo de animal se llevaba bien conmigo y eso era una de las cualidades más maravillosas con las que había nacido. La primera vez que había visto un dragón en carne y hueso había sido mientras estaba en la universidad. Había escogido la carrera de dragonolista porque era una de las pocas que se impartían por la noche. Nunca supe muy bien porque esa carrera se impartía en ese horario pero lo cierto es que me vino como anillo al dedo después de mi transformación. Lo cierto es que un dragón es una criatura, que hasta en la teoría impone bastante, pero para mi, verlo por primera vez, fue casí una epifanía. Estaba ante una de las criaturas más peligrosas de la naturaleza y sin embargo, no veía en sus ojos que quisiera hacerme daño. Solo veía miedo, y eso era algo a lo que poco a poco me había tenído que acostumbrar después de mi transformación en vampiro. Aquel Ridgeback noruego se había puesto histérico al verme y yo había sido su primer objetivo cuando se puso a escupir fuego. Veinte minutos después...era como mi mascota y pude descubrir que a los dragones les encanta que los laven en agua muy caliente que los acaricien en la parte baja del cuello. Yo tenía que ponerme guantes para eso, pero la tranquilidad de mi nuevo amigo valía la pena el esfuerzo. Nunca había vuelto a tener una relación así con ningún otro dragón, ya que cuando empecé a trabajar, mi función principal era contenerlos y estudiarlos, no darles mimitos. Aunque a veces me apeteciera.

A pesar de todo, y de lo potencialmente mortal que podía resultar para mi trabajar con dragones, mi trabajo me encantaba. Viajaba por todo el mundo, no paraba de aprender y cuando aparecía el cadáver de algún malhechor en medio de la calle más transitada del pueblo nada contaba con que fuese la dragonolista de turno porque la mayor parte de la gente de esos pueblos no sabía que yo estaba allí.

Mi nuevo destino era Suecia, con la suerte de que Estocolmo estaba precioso en esta época del año, justo antes de la primavera cuando los días aun eran muchísimo más cortos que las noches y yo podía campar libremente por la ciudad sin que nadie sospechara. Me habían enviado allí con información sobre un dragón perdido, un Ironbelly Ucraniano había aparecido en un bosque cerca de la capital y eso era extremadamente raro. Los traficantes de dragones a menudo no sabían demasiado bien lo que hacían y llevar a un dragón como ese a un país tan frio como Suecia no era nada bueno para nadie. El frio enfermaría al dragón y eso haría que aunque estuviese muy debil...también estaría de muy mal humor.

Llegué con tiempo de sobra al campamento que nos tenían preparado en un lugar seguro cerca del bosque donde nos teníamos que internar. Nada más el sol se había ocultado yo había aparecido allí a falta de unos 20 minutos de mi supuesta llegada oficial. Me puse al día con los técnicos parasanitarios que allí había y charlé con los desmemorizadores suecos mientras esperaba a que apareciese mi compañerO o compañera. No solían decirme con quien me tocaba trabajar hasta que llegaba al lugar, pero estaba impaciente por descrubrir quien me había tocado esta vez. Con un poco de suerte no sería Apolo y cuando me entrase hambre podría irme a cenar tranquila sin que nadie sospechase la verdad sobre mi. No es que fuera un secreto...pero un vampiro trabajando con dragones era demasiada ironía para alguna gente.
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Apolo Masbecth el Sáb Mar 28, 2015 11:55 pm

Las vacaciones en Londres terminaron y ahora el rubio se dirigía a Suecia. Pero él no era el único. Un grupo de hombres y mujeres valerosos con el mismo oficio tomaron un avión muggle hasta su destino, lo cual resultaba un tanto cómico teniendo en cuenta que ellos no necesitaban de tales aparatos, pero era el protocolo a seguir en estos casos y tuvieron que hacerlo. Después de varias horas que fueron una tortura para el mortífago llegó a su destino y con él sus compañeros. - Lo primero que haré en mi descanso será tirarme a una sueca, dicen que son bastante pervertidas - gruñó Barnaby quien llevaba una pierna de palo, regalo de un dragón colacuerno húngaro en una de sus tantas visitas. Y ese solo era un precio pequeño a pagar cuando se trabaja con bestias tan peligrosas, pues lo peor que te puede suceder en estos casos es la misma muerte. - Primero tienes que conseguir que se te levante el mástil, amigo, ¿recuerdas lo que pasó en Bulgaria? - habló Jeremy, otro de los compañeros de trabajo de Apolo.

- ¿Por qué no dejan de pelearse señoritas y nos enfocamos a lo que hemos venido a hacer? Tenemos un coche esperando fuera de aquí que nos llevará hasta el bosque - dijo Apolo dando un golpe ligero en la cabeza a modo de reprimenda a los dos hombres y caminaron por el aeropuerto, acompañados del resto. Al llegar a la entrada un coche aparentemente normal los estaba esperando, pero al entrar era mucho más espacioso. Sin duda era un objeto mágico. - Escuché que esa chica, la rara, Emily, estará en esta misión, seguro que le dará gusto verte Apolo - exclamó Jessica en tono burlesco pues sabía lo mucho que se disgustaban ambos. El rubio hizo una mueca de enfado pero no comentó nada al respecto, simplemente observó la ciudad de Estocolmo por el cristal del coche. Era de tarde y anochecería en un par de horas. A pesar de que la primavera había llegado la nieve parecía no recibir el comunicado pues cubría las calles. La nieve era lo peor para Apolo y también para los dragones.

El motivo por el cual no se aparecían directamente en el lugar era porque llevaban consigo a un par de menores de edad, haciendo sus prácticas por disposición del ministerio. Apolo creía que el ministerio simplemente trataba de deshacerse de algunos cuantos magos pues no se podría garantizar la seguridad de dichos chicos. Tras unos minutos llegaron al campamento y comenzaron a desempacar. Comenzarían caída la noche y aún faltaba tiempo, así que el rubio se encerró en su tienda hasta que fue hora de trabajar.

Al caer la noche Apolo salió de su tienda a reunirse con el resto de su equipo pues tendrían que ir a buscar un dragón perdido y abandonado en el medio del bosque, lo cual no sería tarea difícil localizarlo, lo complicado era capturarlo y transportarlo. - Bien, comencé... - se quedó con la palabra en la boca al ver a Emily frente a él. - Vaya, que sorpresa querida. Tan bella como siempre, ¿esta vez nos acompañaras a pasear por la ciudad cuando terminemos o somos demasiado poco para ti? - preguntó, pues ese era su modo bizarro de decir hola. Ninguno de los dos se llevaba bien con el otro, pero se toleraban y en un trabajo tan difícil como eso debían trabajar en equipo.

- Estaré vigilándote, no lo olvides - dijo susurrando en el oído de ella antes de que salieran de la tienda y se adentraran en el bosque junto con cinco hombres más.
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Apolo MasbecthMagos y brujas

Invitado el Miér Abr 01, 2015 2:36 pm

Estaba impaciente por empezar a buscar al dragón. Confiaba en que no sería muy complicado ya que una enorme bestia blanca en medio de la noche llama la atención. Más si tenemos en cuenta que escupe fuego. Y todavía más y nos damos cuenta de que soy un vampiro y ya llevaba un buen rato captando su olor, el que además me decía que le pasaba algó porque no quemaba tanto mis entrañas como suelen hacer los dragones. Yo no podía internarme sola en el bosque, porque a pesar de que mis supervisores sabían de mi condición, no podían arriesgarse a que me chamuscase por el capricho de no querer esperar. La impaciencia y el estrés por ese dragón me estaban matando cuando a lo lejos vi como llegaba el grupo que faltaba, encabezado por la persona que tenía menos ganas de ver, Apolo. Era un secreto a voces que no nos llevababamos demasiado bien. Yo era consciente de que mucha gente tenía reservas para conmigo por mi absurda tendencia a desaparecer cuando el trabajo había terminado y ellos se iban a festejar la victoria o el fracaso. Era uno de los inconvenientes de tener un amo, que cuando te llamaba tenías que acudir y Alexandra tenía el don de la oportunidad y una cualidad maravillosa para tocar los huevos. Muchos de mis compañeros me caían bien, sobre todo los que respetaban mi manera de comportarme sin hacer demasiadas preguntas, pero los que me ponían motes a mis espaldas y creían que no los oía...en los días malos corrían un peligro mucho mayor que el de enfrentarse a un dragón.

- Oh no, en absoluto, simplemente es que supongo que alguien de tu alcurnia no querrá compartir su noche con una sangre sucia como yo- dije sin más para terminar poniendo los ojos en blanco con su comentario de policía malo del tipo: No voy a quitarte los ojos de encima, nena. Por dios, cuando se vea frente al dragón a ver si tiene lo que hay que tener para manter eso.

Salimos de la tienda 7 personas preparadas para encontrar a un Ironbelly y llevarlo a la reserva ucraniana de dragones donde podrían darle los cuidados necesarios. Así dicho suena muy fácil, pero un dragón adulto no se deja amedrentar por una panda de humanos, y menos aun si es una dragona embarazada, aunque eso sería complicado ya que no hay muchos dragones en Suecia.- Estais de prácticas?- pregunté a una pareja de chicos asustados pero emocionados que no se separaban el uno del otro y que cargaban con un buen montón de pergaminos, supongo que para apuntar. Asintieron con la cabeza rápidamente y parecía que se les había comido la lengua el gato.- Comprendo...-dije con una sonrisa- Bueno, si salís vivos de esta, no querreís dejarlo jamás- dijo uno de los veteranos que nos acompañaba cuyo nombre yo había olvidado- No hagaís caso, haced lo que os digamos y todo irá bien- dije con una sonrisa amable y conciliadora.

Tras intercambiar esas escasas palabras con los nuevos miembros del equipo, que esperaba que sobrevivieran, me puse a la cabeza del grupo, rápidamente y caminé de espaldas para mirarlos mientras hablaba- No sé si os han informado ya de que un Ironbelly Ucraniano ha sido encontrado en este bosque. Como ya todos deberíamos saber- dije mirando a los chicos de prácticas- a los dragones no les va el frio, así que es posible que este esté muy enfermo y por lo tanto de muy mal humor- dije con seguridad pues yo estaba completamente segura de que a ese dragón le pasaba algo.- Las últimas pistas lo sitúan en esa dirección, Así que seguidme- dije señalando a mi espalda mientras caminaba. Le estaba mintiendo, las últimas pistas señalaban al oeste y nosotros íbamos al norte, pero confiaba en que nadie me llevaría la contraria puesto que yo tenía razón siempre cuando contradecía esas indicaciones, y ellos lo sabían.

Me di la vuelta de nuevo para caminar de frente al camino y guiarlos. No me apetecía demasiado intercambiar palabras con ellos antes de enfrentarme a un dragón así. Empezarían a caerme bien y no quería ponerme más triste si al final morían esa noche. "Mira que eres agorera" dijo la voz de mi cabeza.

No tardamos en escuchar un enorme gruñido y ver una tenue luz a lo lejos. Había muy poco humo para tratarse de un dragón del tamaño que se suponía que era.- Ahí está- dije lo bastante alto para que se me escuchara aunque sabía que estaba diciendo una obviedad.
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Apolo Masbecth el Jue Abr 02, 2015 1:58 am

El lugar erguido como un campamento provisional en mitad de un bosque sueco era bastante acogedor. Ventajas de ser magos y poder utilizar encantamientos para que un espacio reducido se convierta en una mansión. No le llevó mucho tiempo al rubio ponerse cómodo en su propia tienda, se puso a leer un libro sobre dragones y el cuidado de estos, en especial de aquella raza con la que se enfrentarían en esa ocasión. Al caer la noche, él salió de su tienda hacia la grupal donde ya estaban reunidos todos. Los dos practicantes, cuyos nombres nunca fueron importantes para Apolo y por consiguiente nunca se los aprendió pues consideró que morirían en cualquier momento, así como Jeremy, Barnaby y la loca de Jessica. Una mujer con problemas mentales que haría que alguien resultara herido en cualquier momento. Apolo creía que cada vez contrataban a personas más incompetentes con tal de irse por la vía rápida. Pero como cereza del pastel teníamos a Emily, la chica misteriosa cuya relación con Apolo era un tanto hostil. El rubio se encargó de decirle que la vigilaría pues él intuía que algo ocultaba.

- Oh, eso, bueno, es trabajo, debo ser amable con todos, inclusive con tan adorada mujer como tú - se mordió la lengua a manera de reprimenda por decir eso, pero el rubio realmente había olvidado por unos momentos que la chica era una mestiza. Él era un purista de la sangre que no entablaba relaciones con personas que no fuesen de sangre limpia.

Salieron rumbo hacia el bosque todos en un pequeño grupo. De un momento a otro Emily había tomado la iniciativa de dirigir el grupo. - ¿Desde cuando eres la líder de esta misión? - preguntó Apolo situándose a su lado mientras ella hablaba con los practicantes, a los cuales el rubio solo se rió, no les daba mucho tiempo de vida. Se hizo a un lado y se situó junto a los hombres más viejos mientras ella les explicaba la situación a los demás, solo por alardear.

Cuando ella cambió la dirección del rumbo los sentidos alertas del rubio se dispararon. La información recibida no era aquella sino todo lo contrario, iban en otra dirección pero el mortífago no dijo nada, esperando que metiese la pata por su propia cuenta. Desafortunadamente no pasó así. Ella tenía razón, el dragón estaba ahí delante. Se podía ver su silueta blanca a lo lejos y una pequeña cortina de fuego y humo iluminando el camino.

- Bien, esto es lo que haremos. El practicante número uno va con Emily, será tu responsabilidad esta noche, vayan del lado norte y estén preparados. Jeremy ve con el practicante número dos, tomen el lado oeste. Jessica y Barnaby, el sur, yo iré por el este. Recuerden actuar rápido a mi señal. La cual serán chispas color rojo, entonces tendremos unos cuantos segundos para atrapar al dragón antes de que salga volando. Utilicen hechizos con cuerdas o cadenas. Apunten al cuerpo. La jaula ya la están trayendo mientras hablamos, así que todos a prepararse. - susurré mientras me iba hacia el este y el resto hacía lo mismo. Me situé detrás de unos arbustos y espere unos minutos. El dragón estaba durmiendo pero de sus narices salía humo y el fuego que emanaba de ese hocico impresionante era menor en comparación a sus días de gloria, algo le pasaba a la criatura. Apolo levantó la varita e hizo que salieran chispas rojas del cielo. Entonces Salió de los arbustos - Incarcerous - gritó sosteniendo la varita en dirección al dragón y unas cuerdas gruesas aparecieron sujetando parte de su hocico logrando sujetarlo con fuerza. El rubio esperaba que todos hiciesen lo mismo o el dragón escaparía, no sin antes reducir a cenizas todo a su paso.
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Apolo MasbecthMagos y brujas

Invitado el Vie Abr 03, 2015 7:19 pm

Una de las lacras de trabajar con Apolo era tener que soportar su comentarios, que después de los dos primeros yo tenía tendencia a ignorar, aunque solo fuese por decoro a los demás y por no perder más tiempo. Así que cuando sus amables formalidades terminaron en que yo hiciese como si no existiese por puro aburrimiento, la partida de 7 nos internamos en el oscuro bosque sueco en busca de nuestra presa de la noche.

Después de un rato caminando, y de intentar hablar, aunque algo futilmente, con los nuevos alumnos que venían con nosotros, me puse a la cabeza del grupo y expliqué a lo que nos enfrentábamos. Esto vino acompañado del comentario pertinente de Apolo que fue contestado por mi parte con un simple y llano- Vai rañala- que dije rápido como si se tratase de una sola palabra. Sabía que esa expresión venida de mi idioma materno sería muy dificil de entender para la gente que rodeaba que aunque sabía idiomas, el mio no era uno de ellos. Mi educación me decía que si tenía que mandar a alguien a la mierda, por lo menos lo hiciese en otro idioma para no ofender a los demás presentes. Así que tras esa interrupción, continué con mi explicación cuya finalidad era que me siguiera más que recordarles lo que tenían que hacer. No tardamos en encontrar al pobre animal que estaba recostado en el suelo durmiendo plácidamente. Había poco calor en él incluso para estar durmiendo y eso no era buena señal. Lo ideal sería no despertarlo y simplemente transportarlo lo más tranquilamente para que pudiera descansar y tal vez reponerse antes. Pero eso, en cuanto a dragones se refiere, es algo muy complicado porque cuando los atas con 7 cuerdas, tienden a despertar...y de muy mal humor además.

Fue cuando llegamos al lugar casi desolado donde se había instalado el dragón cuando Apolo empezó a dar órdenes. Puse los ojos en blanco con unas increíbles ganas de hacerle la misma pregunta que me había hecho él a mi minutos antes, pero me contuve, porque... para qué? Después de tener que obeceder a Alexandra, obedecer a Apolo era un paseo y como además lo que decía tenía sentido, no me opuse. Sin embargo, no dejé pasar el hecho de que me encasquetó a uno de los alumnos en prácticas. Una sonrisilla maliciosa apareció en mis labios mientras pensaba "Serás cabrón" cuando me dijo que sería mi responsabilidad. Como si no lo supiera. Como si no supiera que me lo encasquetaba para ver si además de chamuscar al alumno, me chamuscaba yo también. "Pues no, mamonazo. Eso no va a pasar." A pesar de todo, nadie contradijo al rubio y cuando terminó de hablar todos hicimos lo propio.

Por el camino a nuestra posición, el chico de prácticas que venía conmigo temblaba de arriba abajo, lo cual me hizo sonreír. Esperaba que fuera lo bastante rápido como para saber moverse o estaría perdido. Pasamos a través de los arbustos que aun quedaban en pie hasta llegar a la explanada donde el dragón dormía. Esperamos la señal de Apolo y en cuanto las chispas rojas surcaron el aire nocturno, salimos todos de nuestros escondites y una lluvia de cuerdas y cadenas cayó sobre el animal, despertándolo. Un grito de fuego salió de la boca del dragón recién despierto quemando las copas de los árboles próximos que aun quedaban. Las ramas quemadas o en llamas cayeron sobre nosotros- Cuidado!- Le grité a mi compañero cuando un tronco se precipidaba hacia él desde las alturas. En cambio, parecía estar demasiado asustado para moverse. Sin soltar la varita y sin romper mi hechizo para que el dragón no se escapara volando, corrí de manera que casi no se me percibía y llegué justo a tiempo para apartar de un empujón al chaval y salvarlo de morir aplastado y abrasado.- Piensa rápido, chico!- le grite con furia.

Con el peso del tronco la cuerda que constituía mi hechizo se había roto y tardé menos de un minuto en volver a atar al dragón por la parte que me tocaba. Estaba tan enfermo que ni había podido safarse del resto de encantamientos.- No te separes de mi, me oyes?- dije enfadada con el chico que había estado a punto de morir. Mis ojos refuljían rojos como las llamas del dragón por la ira.- Átale el hocico para que no pueda escupir. CON METAL! Está claro? Se resistirá pero tienes que aguantar- le dije clavándole la mirada y viendo como se asustaba aun más- Espabila, hombre!- le grité y debió de obeceder de puro terror. Cuando pudo atraparle el hocico de una manera segura, tras forcejear ligeramente, el dragón se rindió. Se oia una respiración pesada y lenta cuando la cabeza del animal cayó triste y rendido. Estaba demasiado enfermo hasta para pelear. Una sustancia azul le salía de los ojos...eso no era buena señal. Lo observé con preocupación mientras el traqueteo de la enorme jaula que traían para transportarlo se hacía cada vez más fuerte.
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Apolo Masbecth el Dom Abr 05, 2015 8:22 pm

El trabajo en equipo en un oficio tan peligroso como el de un dragonolista es muy importante, así como la confianza que se debe tener entre los compañeros, pues de lo contrario las consecuencias serían desastrosas para todos. Así que, Apolo debía depositar su vida y su confianza con los demás, inclusive con aquella chica misteriosa que no terminaba de agradarle por alguna extraña razón y viceversa. Por eso cuando les era encargada una misión o un trabajo importante como debían dejar sus diferencias de lado y actuar como uno solo, por más cliché que sonase era la única forma de garantizar que saldrían con vida al final del día.

Otra cosa importante que recalcar en ese oficio y en cualquier otro es que siempre hay un líder que va guiando a los demás. Para esa misión en concreto los altos mandos habían decidido que lo mejor sería que Apolo y Emily compartieran esa responsabilidad y se encargaran de enseñar algo a los practicantes en el camino. El mortífago a pesar de su corta edad ya tenía bastante experiencia y de tanto en tanto se le asignaba líder de ciertos trabajos, pero siempre era rotatorio para dar oportunidad a sus mejores hombres y mujeres de demostrar que eran capaces.

Apolo se sintió bien después de contar cual sería el plan a seguir, ya que sus compañeros lo escucharon con atención sin poner ningún obstáculo, ni siquiera Emily. Todos se colocaron en sus posiciones y tras dar la orden salieron de todas direcciones del bosque y lanzaron hechizos similares invocando grandes y gruesas cadenas de metal y cuerdas resistentes. Apolo apuntó al hocico y logró contenerlo por unos momentos pero sintió que cederían en cualquier momento. Por fortuna otro par de estas se enredaron en la cabeza del dragón y quedó imposibilitado para arrojar fuego, lo cual fue un alivio para todos, pero aún quedaba el problema de sus extremidades, capaces de matar al instante. - ¡Vamos, las patas, sujétenlas con fuerza! - gritó el rubio a sus demás compañeros quienes batallaron un poco porque la criatura de varias toneladas forcejeaba por liberarse de los lazos. Apolo tuvo que volver a lanzar el hechizo ahora en el lomo del dragón auxiliando a los demás y entre todos lograron sujetarlo como un pavo en navidad para evitar que el relleno se desborde, únicamente que el relleno en este caso serían las llamaradas de fuego.

El practicante número dos que iba con Jeremy había sido elevado por los aires al no soltarse de una de las cuerdas pero Jeremy logró interceptarlo y bajarlo con cuidado antes de que se rompiese la cabeza. Por otra parte, Jessica y Barny estaban bastante confiados y sujetaban con fuerza las cadenas y las anclaban en el suelo mientras sonreían victoriosos. Emily y el otro practicante parecían también estar cooperando y aportando su parte del trabajo. Los sonidos de metal arrastrándose en el suelo se escuchaban bastante cerca por lo que el rubio despejo el camino para que la jaula apareciese. Cuando está llego era un cubo con barras de metal de varios metros de altura y de un peso de más de tres toneladas, lo suficientemente resistente como para albergar una criatura del tamaño de un dragón. Cinco hombre más aparecieron en la escena transportando la jaula con magia y abriendo la puerta de está.

- Muy bien, ahora tenemos que ayudar a estos hombres a introducir al dragón a la jaula, a la cuenta de tres todo mundo va a ayudar a hacer que levite y podamos encerrarlo - exclamó situándose justo a un lado del animal y al termino del conteo todo mundo alzó su varita haciendo que un rayo casi invisible tocase al dragón y este comenzaba a despegarse del suelo por unos centímetros para volver a caer. - Concéntrense - vociferó y volviendo a utilizar un hechizo pero a la segunda ronda también lograron levantarlo apenas un poco del suelo. Se trataba de una de las razas de dragones con mayor tamaño y eso incluía el peso por lo cual no era una tarea fácil. Era un total de doce hombres y mujeres trabajando unidos para lograrlo.
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Invitado el Sáb Abr 11, 2015 2:19 pm

Pelearse con tus compañeros, aunque solo sean batallas verbales es divertido siempre y cuando esteis sanos y salvos. Cuando te enfrentas a una criatura del tamaño y peligrosidad de un dragón, las diferencias que puedas tener con tus compañeros desaparecen y pasas a hacer lo que te dicta tu instinto y a obedecer a la orden lógica que llegue con más premura. No importaba quien era mejor o peor en el trabajo de dragonolista una vez lo estabas haciendo porque teníamos que actuar como un solo ente que se movía coordinado y las flaquezas de unos eran las fortalezas de otros. Todo ese tema se complicaba bastante si añadías a alumnos en prácticas a la ecuación, pero como iban a saber como hacer su trabajo si nunca lo habían hecho? Había que tener paciencia con ellos, yo de eso tenía bastante, aunque menos que cuando era niña curiosamente, pero eso no evitaba que perdiera ligeramente los papeles cuando estaban tan cerca de morir como había estado el que me acompañaba en esta ocasión. Si algo tenían que aprender era a reaccionar más rápido de lo que parecía posible.

Tras salvar el obstáculo de la noche evitando que una enorme rama en llamas matase al chico que estaba bajo mi supervisión, pude observar que el resto del equipo lo estaba haciendo perfectamente, manteniendo al dragón en su sitio. En cierto momento, había visto a alguien salir volando mientras sujetaba sus ataduras pero ya se encontraba en el suelo de nuevo cuando volví a mirar. El dragón, exhausto, dejó caer la cabeza como un peso muerto cuando conseguimos inmovilizarlo del todo y segundos después la enorme jaula que lo transportaría hizo acto de presencia. Al principio, me parecía cruel que encerrasen a los dragones en jaulas, parecía que solo los enervaba más, que solo los encendia y cabreaba, pero cuando tuve la oportunidad de ver a donde los llevababan y como los cuidaban, decidí que la jaula solo era un mal necesario para el transporte. Era una pena no poder explicárselo a los animales...

Cinco operarios más llegaron con la jaula haciendola levitar ligeramente. La dejaron en el suelo con la puerta abierta para facilitar el meter al dragón, pero yo ya me estaba temiendo que el tamaño del animal era algo que nos iba a dificultar mucho la tarea. Nuestras 7 varitas iniciales, más las 5 nuevas lanzaron hechizos para hacer levitar al dragón que no aguantó en el aire más de unos segundos y a muy poca altura. Era una criatura demasiado grande y demasiado mágica para hechizarla fácilmente, pero con la concentración necesaria, 12 magos deberían poder elevarla. Pero para eso, a los de prácticas tenían que dejar de temblarles las piernas.- Chicos, la parte difícil ya ha terminado, de acuerdo?- dije como si me refiriese a todos pero miraba solo a los dos alumnos- Esto lo hemos estado haciendo desde primer curso en el colegio asi que...ahora debería ser pan comido. Concentrémonos- dije repitiendo la orden de Apolo pero incluyéndome. Muchas veces la gente se sentía menos presionada cuando el que hablaba se incluía a sí mismo en sus directrices.- Uno....dos....tres!- dije agitando mi varita de nuevo y lanzando un hechizo levitatorio. Pude ver como el resto de personas que estaban allí hacian exactamente lo mismo que yo casi exactamente al mismo tiempo. Lo profesionales ya lo habíamos estado haciendo así hasta ese momento, pero parecía que los de prácticas por fin lo estaban consiguiendo como debían. Solo estaban nerviosos...y supongo que que mis ojos dejasen de ser rojo sangre ayudó a que se tranquilizaran. Como si fuese una sola, las 12 varitas se movieron en la misma dirección y con ritmos muy similares para guiar al animal hacia su jaula. Su cabeza colgaba ligeramente con una respiración pesada y algo triste, pero por fín habíamos conseguido eleverlo lo suficiente y moverlo lentamente hasta dentro de la jaula. Cuando estuvo dentro, el animal sufrió una especie de espasmo y se retorció un poco. Las cuerdas que lo sujetaban lo liberaron pero no pareció importarle demasiado. Su respiración seguía siendo superficial lo que me hacía pensar que había gastado su último esfuerzo en batallar con nosotros.

- Cuanto crees que tardareís en llevarlo al refugio más próximo?- le pregunté al operario que estaba al mando del transporte de la jaula.- Unas horas, supongo. Hemos habilitado una vía rápida de transporte- me contestó mirándome con tranquilidad pero cierta aprehensión. A todo el mundo le pasaba eso conmigo, sabía que había algo raro- Daos prisa, de acuerdo? Está mucho más débil de lo que esperábamos y sería terrible que muriera en el trayecto...- dije con cierta tristeza mientras miraba al animal que cuya piel estaba casi translúcida.- De acuerdo, ahora sois uno menos para moverlo, pero yo os iré abriendo camino para no llevarnos ningún árbol por delante. En marcha!- dije con más energía de la que tenía ninguno de los demás, pero no tardaron en seguirme a través del bosque. Me encargué hacer los caminos lo bastante anchos y de eliminar todos los obstáculos hasta que llegamos de nuevo al campamento. El dragón no se había movido, sino que se había vuelto a dormir y salía de su hocico un débil humo que aun me daba esperanzas de que aguantase. Los demás se dispersaron y yo me quedé mirándolo en silencio, intentándo leer sus constantes a mi modo.
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Apolo Masbecth el Miér Abr 15, 2015 2:27 am

Cuando Emily comenzó a decir lo mismo que Apolo, salvo incluirse ella misma en la sentencia él no dijo nada, simplemente siguió haciendo lo que se tenía que hacer. Por la cabeza no le pasó discutir, era una situación delicada y peligrosa que no podía darse el lujo de estropearla por ver quién era el que mandaba. El conjunto de varitas luminosas dirigidas a la inmensa criatura era una escena digna de retratarse y si Apolo tuviese una cámara fotográfica con él seguro lo hacía, se dijo que tal vez cuando volviesen al campamento le gustaría capturar el momento. A la señal de Emily, los doce magos continuaban haciendo levitar al dragón, a la tercera vez lo consiguieron sin dejarlo caer al suelo. La gran masa corporal de color blanco aperlado comenzó a moverse por el aire hasta lograr entrar a la gran jaula con barrotes de hierro de las montañas Irlandesas, un metal mágico difícil de conseguir en cualquier otro lado y eso garantizaba la seguridad de magos y de la propia bestia.

Ahora la cuestión era transportarlo en jaula hacia el campamento lo más pronto posible tal como la morena atinó a decir. Ella quiso adelantarse para despejar el bosque y dar mejor acceso a los hombres y evitar complicaciones. - Bien chicos, todos juntos vamos a volver a levitar esta jaula, será más fácil ahora que el dragón duerme, así que con cuidado y si alguno tiene un problema durante el transporte que se lo haga saber al de al lado. Tenemos que llevarlo al campamento, ahí tenemos una zona de aparición construida especialmente para algo de esta magnitud. Rodeemos la jaula, a excepción del frente que no queremos que nadie muera aplastado. Comencemos - vociferó volviendo a levantar su varita y los demás lo siguieron logrando a primeras instancias hacer levitar la jaula y comenzar a moverla. Apolo iba del lado izquierdo junto con dos de los hombres encargados de llevar aquel contenedor de hierro, mientras los practicantes iban con Jeremy y Jessica en la parte izquierda mientras la parte trasera el resto de hombres. Atravesaron el bosque sorteando algunos árboles pero la mayoría habían sido despejados mediante magia gracias a Emily, lo que les facilitó el trabajo y alrededor de una hora lograron llegar hasta el campamento.

Posicionaron la jaula en un claro, a unos trescientos metros de donde se encontraban las tiendas para evitar accidentes si el animal despertaba. La zona era un lugar de aparición capaz de transportar al animal a donde fuese requerido, pero primero necesitaban encontrar que es lo que tenía. - Que traigan a la doctora Clarkson enseguida, debe revisar al dragón, se encuentra muy mal - le gritó a Jeremy quien salió corriendo a las tiendas y en menos de un minuto la mujer corría trayendo su equipamiento. - Emily, échame una mano, asegurémonos de que no despierte en un buen rato - le habló a la chica quien estaba a su lado y juntos practicaron un hechizo similar a la anestesia muggle. De ese modo todos estarían seguros. La doctora junto con su equipo de asistentes revisaron los síntomas y el cuerpo de la criatura, así mismo extrajeron algunas muestras de sangre y mucosa las cuales analizaron en su propio laboratorio móvil. Ahora solo quedaría esperar un resultado, pues no podían administrarle nada hasta no saber con exactitud qué era lo que tenía.

- En cuanto le den el tratamiento lo tenemos que transportar a Ucrania para que lo restablezcan - habló a los practicantes quienes se habían situado atentos alrededor del hombre y la mujer. - Escuché que los desmemorizadores tuvieron que atender a una familia de muggles que estaba cazando en el bosque, casi pierden la vida los muy idiotas - dijo riendo, imaginándose la escena y disfrutando con ello. Los dragones eran letales y en especial aquel Ironbelly Ucraniano, la especie más grande y peligrosa de todas. - Si todo sale bien les invito una ronda de tragos en alguna taberna de por aquí cerca, a ti también - observó a Emily, a la cual seguía creyendo que algo raro pasaba con ella.
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Apolo MasbecthMagos y brujas

Invitado el Dom Abr 19, 2015 9:11 pm

La parte más complicada de nuestro trabajo ya estaba hecha. Habíamos conseguido derrotar al dragón, dominarlo y enjaularlo, pero eso no era lo único que importaba. El animal parecía estar muy enfermo, casi rondando la muerte, y eso me tuvo compungida la mayor parte del camino que recorrimos entre donde lo habíamos encontrado y donde estaba nuestro campamento. Mi misión en ese recorrido era liberar el camino para que la enorme y pesada jaula que transportaba al animal no topase con ningún obstáculo importante y que además llegase cuanto antes al campamento para ser atendido por un veterinario especial. Esperé a que Apolo explicase la función de cada uno y sin rechistar ni mediar palabra, cuando todos estuvieron listos, empecé a despejar el bosque mediante magia para que el trayecto fuese lo más simple posible. Árbol a árbol fui separando todos los elementos que podrían haber impedido el avance correcto de la jaula y al final nos llevó alrededor de una hora llegar al campamento que teníamos preparado desde el principio.

Las once personas que transportaban al animal lo dejaron en el sitio correspondiente para que su transporte fuese efectivo. Era un claro alejado de nuestro campamento con el fin de evitar riesgos innecesarios, pero aquel Ironbelly estaba demasiado débil como para ser un peligro para cualquier criatura que no fuera el mismo. Me acerqué al dragón sin tocarle mientras Apolo mandaba llamar a la doctora del campamento. Su respiración era cada vez más superficial y tenía las fosas nasales resecas, algo que incluso para ser un dragón no era buena señal. Solían estar cubiertas de fluidos y ceniza, pero en el caso de este dragón solo se veían escamas muertas. Por suerte, la doctora no tardó en llegar equipada con todo lo necesario para examinar al dragón. Cuando Apolo me pidió ayuda para dormir de una manera más segura al animal, no me pensé dos veces el aceptar. Así no sufriría dolor por el examen que le iban a hacer y además, durmiendo estaría más cómodo. Nuestro hechizo fue efectivo al minuto de realizarlo y la doctora pudo realizar todas las pruebas pertinentes sin sufrir riesgo alguno. La doctora Clarkson me conocía bien y sabía el interés que yo mostraba a la hora de saber que les ocurría a los especímenes enfermos. Nada más terminar de tomar las muestras necesarias, me hizo un gesto con la cabeza que yo ya conocía como la confirmación de que le pasase lo que le pasase al animal, yo sería la primera en enterarme. Esa mujer era una de las pocas que ya había superado la etapa de sospechar de mi y temerme y habíamos llegado a ser buenas amigas, lo cual era algo que me agradaba.

Me alejé del dragón sin darle la espalda hasta el último momento en el que Apolo empezó a hablar de nuevo. Esperaba que pronto se lo pudiesen llevar a un sitio donde lo cuidasen bien, pero el flujo de mis pensamientos se vio interrumpido por su comentario sobre los muggles. Sonreí con paciencia- Bueno, cualquier mago de a pie se habría sorprendido de encontrarse a semejante criatura, no crees?- dije sin ánimo hostil. No tenía ganas de discutir, no hasta que me dijeran como estaba el animal.- Te tomo la palabra- dije cuando me invitó a tomar algo junto con los demás. Iría con ellos aunque tuviera que hacer uso de la magía para hacer desaparecer mi bebida para que no sospechasen, así tal vez gente como Apolo dejase de perseguirme por al menos un día.

La doctora Clarkson no tardó en regresar con su diagnóstico y yo fui la primera en acercarme, como tenía por costumbre y ella ya sabía que haría- Tranquila, se pondrá bien- me dijo en un susurro- Sufre una fuerte hipotermia y una infección ocular debida a la bajada de sus defensas por la hipotermia. Se repondrá, pero lo mejor para el animal es que lo transladen a la reserva cuanto antes para que reciba los cuidados necesarios. Yo ahora voy a inyectarle un medicamento para paliar los síntomas hasta que llegue a Ucranía y yo misma me iré con él para encargarme de que en la reserva sepan todos los detalles de su estado- Aclaró para todos la doctora. Sonreí a la mujer con alivio. Lo cierto es que, en el fondo de mi corazón, prefería ver sufrir a varios de los que allí estábamos que ver sufrir al dragón, mi naturaleza de vampiro me ayudaba a ver a los seres humanos como simple comida, comida que además actuaba de manera cruel deliveradamente. Sin embargo, el dragón era totalmente inocente a pesar de su brutalidad.

- Bueno, me parece que te toca cumplir tu palabra, Apolo. A donde nos llevarás en esta magífica noche?- pregunté mirándolo con una sonrisa. Sabía que en el fondo él no quería que yo fuera, pero se iba a tener que aguantar y no invitarme la siguiente vez. No es que me preocupase ser excluída por ese grupo.
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Apolo Masbecth el Vie Abr 24, 2015 12:21 am

Desde niño, Apolo siempre soñó con hacer grandes cosas con su vida. Primero había deseado tener un puesto alto en el ministerio pero con el paso del tiempo y que sus ideales cambiaron lo desechó. Luego vino esa clase especial de cuidado de criaturas mágicas donde los llevaron a Ucrania y conoció por primera vez a los dragones. Eso fue todo, se quedó totalmente prendado de ellos. A su vuelta al castillo investigó todo lo que pudo de aquellas criaturas majestuosas y poco a poco su obsesión fue tal que cuando tuvieron la clase sobre los patronus el suyo resultó tener forma de un dragón. Aquella vez asustó a la mitad de sus compañeros a ver a tan imponente criatura. Fue entonces que supo desde temprana edad que lo que quería ser era un dragonolista, aquellos hombres y mujeres dedicados al cuidado de los dragones. Pasaron los años y Apolo se convirtió en uno de los mejores a su temprana edad.

Actualmente se encontraban en los bosques de Suecia, con una misión de rescatar a un Ironbelly ucraniano herido. Cuando él y el resto del equipo lo encontraron notaron que estaba en muy malas condiciones y con la ayuda de todos pudieron transportarlo hasta el campamento donde los especialistas de la salud de criaturas mágicas hacían el resto. Apolo no era médico ni mucho sabia de medicina, él se encargaba del cuidado y el entrenamiento de dichas criaturas, pero para eso tenían todo tipo de especialistas en aquel oficio peligroso. Cuando llamaron a la doctora ella comenzó a hacer una especie de exámenes mientras él y el resto esperaban pacientemente y discutían las noticias sobre quien encontró al dragón primero en el bosque.

- Perfecto entonces, es una cita - bromeó el hombre sobre ir a beber algo después que hubiesen terminado con el trabajo esa noche. Alrededor de una media hora después la doctora se acercó a ellos pero se detuvo a medio camino para que Emily se acercase. Apolo no entendía cómo es que se llevaban tan bien, sospechaba que había algo más íntimo entre ellas pero eso no era de su incumbencia. No le importaba ninguna de las dos mujeres por lo cual se dedicó a esperar. - ¿qué tal todo hasta ahora? ¿Resultó ser todo lo que esperaban? - preguntó a los practicantes pero no alcanzaron a responder pues la chica regresó con la doctora y esta última compartió la información con todos ellos. - Perfecto, entonces administre ese medicamento para poder transportarlo, la zona de aparición esta lista, solo falta que nos de la señal - habló con seriedad y la doctora desapareció entonces a terminar con el protocolo antes de continuar.

La doctora dio la señal y entonces la jaula y la gente a su alrededor desaparecieron de aquel claro. Era como si nunca hubiesen estado ahí. - Parece que llegaron a su destino - sonrió y entonces les hizo una seña para que lo siguieran. - Vamos a ir a un bar muggle muy peculiar. Espero que hayan traído ropa de invierno - sonrió mientras todos se reunían alrededor de Apolo y se tomaron de las manos, ya que los practicantes eran menores de edad y no podían aparecerse sin un adulto. - Si alguien les pregunta dirán que son mayores de edad, aquí están sus identificaciones falsas. A menos que no quiera ir, claro - y al no recibir negativas hizo aparecer un par de ellas y las repartió a los chicos y entonces desaparecieron de aquel bosque.

Aparecieron al final de un callejón y al salir se toparon con una calle y frente a esta, del otro lado de la acera estaba un anuncio en grande que decía, absolute ice bar . Al cruzar la calle había un hombre en la entrada quien era de esperar pidió la identificación de los menores y al mostrársela los dejaron entrar a todos. Dentro del local lo primero que te dabas cuenta es que los muros estaban hechos de hielo. Llegaron ante un recibidor donde se le entregaron a cada uno una capucha para el frío que debían colocarse antes de llegar al bar. Cuando lo hicieron entraron a la zona del bar, con una barra amplia hecha totalmente de hielo. El lugar estaba a medias, era un día tranquilo así que podían conversar tranquilamente. - ¿Qué les parece, eh? - preguntó a medida que se acercaban hasta uno de los bloques de hielo con forma de mesa y asientos.


Ice bar:


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Apolo MasbecthMagos y brujas

Invitado el Mar Mayo 05, 2015 12:39 am

A pesar de mi enorme capacidad para la ensoñación, mientras estoy trabajando, soy muy profesional y siempre estoy centrada en lo que tengo que hacer. Tratar con criaturas como los dragones no es precisamente algo que se pueda hacer con la cabeza en los laureles, así que cuando se trata de una misión de captura y rescate, todos mis sentidos están puestos en el dragón hasta que obtengo la confirmación de que la criatura se encuentra bien y va a recibir los cuidados necesarios. Por todo eso, no estuve tranquila del todo hasta que la doctora Clarkson me confirmó el diagnóstico y hubo desaparecido con el dragón en la zona habilitada para ello. Al verlos desaparecer, pensé en lo irónico que era lo que nos había costado meter al dragón en la jaula, pero desaparecer con él y llevarlo a otro país se hacía pan comido. Era una de las maravillas de trabajar con un equipo cualificado supongo.

Para disminuir la tensión mientras esperaba el resultado del examen al dragón, me había apuntado a salir a tomar algo para celebrar nuestro buen trabajo. No era algo muy propio de mi, pues sabía que si me apuntaba, lo más probable es que tuviera que desaparecer a mitad de a velada, bien porque me moría de hambre y comerse a uno de mis compañeros no era un buen plan, o bien porque a mi querida creadora le daba por llamarme y obviamente, me veía obligada a aparecer a su lado lo más pronto posible. Pero en esta ocasión, los nervios del momento y la posterior alegria de que todo saldría bien, me llevaron a aceptar la oferta de Apolo a pesar de sus posibles consecuencias. Y lo cierto es que parecía que el hombre lo tenía todo pensado pues sin pararse a dudarlo ni un segundo ya sabía perfectamente a donde nos iba a llevar. Repartió identificaciones falsas a los estudiantes que solo tenían 17 años y todos juntos, cogidos de la mano como si fuesemos un coro de una iglesia, nos desaparecimos dejándonos llevar por las directrices de Apolo. De antemano, lo único que nos había dicho era que se trataba de un lugar frio y eso era casi más una ventaja que una desventaja para mi, así si alguien me tocaba interpretaría mi temperatura como normal. Yo solía ir vestida con ropa que fuese apropiada para la ocasión aunque de hecho, casí siempre era más liviana de lo que parecía. Obviamente, prefería el frio. Pero cuando nos aparecimos en aquel callejón de Estocolmo y vi a lo lejos aquel bar de hielo, mi boca se abrió ligeramente por la impresión. Había odio hablar de ese lugar y siempre había despertado mi curiosidad, pero no era el tipo de sitio en el que uno podía pedir un vasito de 0 negativo para calmar la sed.

Cuando nos acercamos a la puerta, nos dejaron entrar a todos sin problemas, aunque eso no era algo que me preocupase. Apolo era un idiota y un prepotente en muchísimos sentidos, pero sabía lo que se hacía y yo era muy consciente de que tenerlo en el equipo siempre era una ventaja cuando se querían hacer las cosas bien. Una pena que sus ideales fuesen tan fascistas y su curiosidad tan ávida, si no hasta puede que nos hubiesemos llevado bien desde un principio. Entramos en el pub y cuando a todos les sacudió el frio yo me limité a sentir una agradable brisa, casi como recien llegada en un día de verano. Pero aun así fingí un escalofrío y me abracé a mi misma como si me estuviera dando calor. Nos repartieron los trajes de invierno para estar allí y cuando estuvimos listos nos encaminamos a una mesa libre. Por suerte, no había demasiada gente y podríamos sentarnos y hablar cómodamente- Es increíble, pero no se te ocurrió nada menos gélido?- dije con una sonrisa mientras seguía fingiendo tener frio.- Para una vez que sales con nosotros no repliques- me contestó uno de los miembros del equipo, el que siempre se iba de duro. Le dediqué una sonrisa que expresaba abiertamente que me importaba un pimiento su opinión, pero la verdad es que no quería empezar con malos rollos por un día que salía.

El camarero no tardó en acercarse a nuestro bloque de hielo a tomar nota. La indecisión nubló mi cerebro pues...qué bebida humana es menos dañina para un vampiro? Lo cierto es que la única respuesta correcta a esa pregunta es: Ninguna. Aun así, pedí un vodka con lima y escuché como los demás hacian lo propio. Cinco minutos después, aproximadamente, ya nos habían traido todo lo que habíamos pedido y yo ya tenía la varita preparada y escondida para disimular haciendo desaparecer mi bebida. Mientras tanto intenté entablar conversación- Qué tal ha ido vuestra primera captura? Como os sentís?- pregunté a los de prácticas sin dar demasiados detalles por el sitio donde estabamos. Me miraron con una risilla nerviosa como suele hacer todo el mundo y yo sonreí cautivadora como solo una naturaleza como la mia puede hacer.- La verdad es que lo habeis hecho muy bien, no creeis?- pregunté al resto de mis compañeros sentados a la mesa.
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Apolo Masbecth el Vie Mayo 08, 2015 11:01 pm

El plan de Apolo esa noche era bastante claro, inventarse una salida con los colegas de trabajo para investigar un poco más sobre la mujer misteriosa y quizá descubrir que es lo que pasaba con ella. Desde la primera vez que se relacionaron en el trabajo un par de años atrás él supo que algo andaba mal con la mujer, o diferente al resto, pero no lograba unir los puntos ni descifrar muy bien lo que era y sus superiores no querían contarle nada por el motivo de la privacidad habían dicho dos de ellos y se topó con pared por lo que decidió descubrirlo por sí mismo ya que preguntar directamente dudaba que le diera una respuesta satisfactoria.

Al llegar a aquel recinto bastante peculiar en el centro de Estocolmo, Suecia, se colocaron una especie de chaquetas para el invierno extremo y entraron al bar principal cubierto enteramente de bloques de hielo, la poca concurrencia por el día entre semana le pareció apropiada y fueron a sentarse sobre un enorme bloque de hielo las siete personas. La primera en responder a la pregunta del rubio. - Me pareció apropiado, estamos en Suecia, no en el caribe - sonrió cuando escuchó a su compañero criticar el comentario de Emily. Luego ella preguntó a los chicos que opinaban sobre su primer día de prácticas a lo que ellos se veían algo nerviosos e intimidados, lo cual era de esperarse en una situación como esa donde tenían grandes puestos que llenar en aquel oficio.

- Si, no ha estado mal para su primer día, les ha tocado suerte que este dragón en concreto estaba muy enfermo, esperen a ver uno completamente sano, son tan fantásticos - habló animado, no pretendió asustarlos, tal vez un poco, pero verdaderamente amaba a esas criaturas. El resto de los colegas les dieron palabras de aliento a los chicos y otros asintieron ante el comentario de Emily.

El camarero llegó con las bebidas que ordenaron, Apolo por su parte eligió un whisky, que aunque no tenían de fuego en aquel lugar, de todas formas le servía para entrar en calor. Los chicos inexpertos en la bebida pidieron una cerveza y el resto bebidas varias. Apolo bebió un poco de aquel whisky mientras observaba sin disimulo a la mujer. - Dinos Emily, y creo que hablo por todos cuando digo esto. ¿Por qué nos evitas fuera del trabajo? ¿Realmente somos tan detestables? De mi lo creo, pero no me vayas a decir que Jeremy no es un encanto - y dicho esto agarró las mejillas del hombre y las estiró para que su rostro simulara una sonrisa. - y se dé buena fuente que Jessica se moría de ganas por salir de copas contigo y ligar chicos - le guiñó el ojo a la otra mujer quien asintió mientras bebía su Martini de chocolate. Jeremy por su parte le dio un manotazo a Apolo por aquel gesto pero este solo sonrió. - Quiero, decir, siempre desapareces después de hacer tu trabajo, rara vez te despides, es una actitud sospechosa sin duda - ya no le importó decirle esas palabras en privado, tal vez en grupo ejercerían un poco más de presión en su compañera y terminaría por confesar algo gordo.
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Invitado el Dom Mayo 17, 2015 8:16 pm

El ambiente era agradable para mi pues la temperatura me ofrecía una cohartada perfecta si alguien llegaba a tocarme. No me gustaba especialmente el tacto de la ropa de invierno, generalmente, y odiaba las pieles ya que mi amor por la naturaleza estaba muy por encima de mi temperatura corporal, sobre todo desde que me había convertido en un vampiro. Conservaba la esperanza de que con la conversación, nadie notara los signos claros de que el frio no me afectaba de la misma manera que al resto, así que intenté parecer amable y simpática a pesar de saber que muy poca gente en aquel pintoresco grupo de cazadragones gozaba de mi presencia.

Tras mi comentario sobre la temperatura del local, supe que varios de ellos estarían extremadamente pendientes de cada cosa que dijera. Yo me había tomado una confianza que igual no debería tener haciendo aquel comentario y estableciendolo como tapadera, pero ellos me lo habían devuelto con sus réplicas. No discutí, en parte porque no tenía motivos, y me limité a sonreír y negar con la cabeza con tranquilidad. Evité que el tema fuese a más preguntándole a los becarios que tal se sentían tras su primer día, pero parecía que les había comido la lengua el gato pues no les había oído hablar desde que habían llegado ya hacia varias horas. Se limitaron a asentir totalmente azorados mientras el resto de componentes del grupo les daban sus felicitaciones y palabras de apoyo. Entre tanto, las bebidas llegaron y con ellas una de las partes más complicadas de mis interacciones en público ya que no tenía ni el más mínimo interés en quemar mis entrañas con bebidas humanas. Puestos a ponerse sibaritas, ni siquiera me gustaba demasiado la sangre demasiado alcoholizada.

Tomé mi vaso tranquila, pensando que por lo pronto estaba esquivando bastante bien los golpes hasta que Apolo habló de nuevo. Parecía que se había cansado de investigar por su propia cuenta sobre mi y ahora pasaba a la ofensiva directamente, ante el resto de nuestros compañeros. Supuse que pensaría que la presión de grupo me haría ceder pero el no tenía ni idea de la presión que yo era capaz de soportar.- Sospechosa?- dije haciéndome la sorprendida mientras sonreía de manera cautivadora- Venga, todos tenemos una vida fuera del fuego y las escamas, cierto? Simplemente es que la mia es más apremiante- resumí sin perder la sonrisa mirando a Apolo directamente a la cara de manera que casi parecía que mis palabras eran un desafio. Debía controlarme o mis ojos se tornarían rojos y ahora no tenía un dragón cerca que me ayudase con su fuego a disimular.- Pero si tanta ilusión os hace, intentaré quedarme más. Aunque temo que no seré de gran ayuda en la caza de hombres- dije mirando a la chica y encogiéndome de hombros- No se me dan bien los hombres y eso de ligar nunca ha sido para mi- dije sin perder la sonrisa. No era falsa modestia pero tampoco era cierto lo que estaba diciendo. Los hombres se me daban bien y cuando necesitaba comer, sabía como embaucarlos para que hiciesen lo que yo necesitaba y luego lo olvidasen todo. Alexandra era buena enseñando esas cosas.Pero a mi nunca me había gustado eso, yo ya había conocido al amor de mi vida y nunca nadie podría sustituirla, aunque necesitase apagar mis fuegos de vez en cuando usaba a vampiros para eso. Eran simples objetos sexuales para mi.

Con un movimiento de varita, apunté al vaso de vodka mientras me lo llevaba a los labios. La bebida no llegó a rozar mis labios pero su cantidad menguó ligeramente. Pasé la lengua por los labios para que pareciese que disfrutaba el sabor y además para humedecerlos y disimular. Apoyé el vaso en la mesa y en ese momento, ya la voz de mi creadora se hizo potente y clara para mi. Alexandra me estaba llamando y yo intenté resistirme en una batalla que duró segundos en mi cerebro y que ninguno de los presentes podía percibir. No era normal que me resistiese a su llamada, pero no sería lógico que me fuese tras lo que acababa de decir. Mi creadora no era una mujer paciente, pero si juguetona y en cuanto me sacó donde estaba, pude ver como un plan aparecía en su cabeza. Casí veía su malvada sonrisa.

Minutos después, la figura de Alexandra cruzaba la puerta. Hermosa y gélida como de costumbre, se acercó a la mesa en la que estábamos con su sensual sonrisa. Mis sentidos se dispararon por el peligro que suponía tenerla cerca y por la atracción que creaba en mi desde mi transformación.- Buenas noches, queridos- dijo misteriosa como tenía por costumbre. Puso una de sus manos en mi hombro y con la otra giró mi cara hacia ella. "No, por favor", pensé mientras su sonrisa me taladraba el cerebro. Se agachó sobre mi y me besó dulcemente, de esa manera que me paralizaba porque jamás besaba así. No indicaba nada bueno- Os importa si me uno?- preguntó melosa y atractiva, sabiendo lo parada que me acababa de dejar.
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Apolo Masbecth el Vie Mayo 22, 2015 8:59 am

La táctica que estaba empleando el mortífago en esos momentos tal vez no era la mejor ni la más elaborada. Más bien la consideraba una forma directa y rápida de conseguir información sin importar que la persona en cuestión se diese cuenta de sus intenciones. Eso era lo que estaba haciendo Apolo en esos momentos, atacando con cuestionamientos a Emily frente al resto de sus compañeros de trabajo. Con lo que el hombre no contaba era con que ella tenía un par de trucos bajo la manga y aquello no le sería fácil.

El grupo la escuchó hablar atentamente a cualquiera que fuesen sus excusas y para sorpresa del rubio se lo estaban tragando todo excepto él. ¿La razón? La mirada que la chica le estaba dando podía decir más cosas que lo que sus labios pronunciaban. Apolo la miró de la misma forma en silencio hasta que su amigo Jeremy le palmeó la espalda. - Aquí nuestro compañero Apolo podría darte clases en como ligar chicos, que se le da bien, ¿a qué sí? - pronunció aquel hombre cuarentón y el rubio le imitó riéndose para luego darle un golpe en la cabeza. Así era su relación dentro y fuera del trabajo y él sabía que no lo decía con malas intenciones más que las de bromear. El resto de compañeros también se unió al unísono de risas excepto los practicantes quienes estaban aterrados de responder de cualquier forma al no sentirse totalmente integrados. - Aun con todo eso sigo siendo más hombre que tú. ¿Cómo está tu esposa por cierto? ¿Insatisfecha como siempre? - le guiñó un ojo a Jeremy, la respuesta del hombre fue la de negación pero no dijo nada más. -   Es broma hombre  - le palmeó también la espalda justo como el otro hizo anteriormente y los ánimos dejaron de ser tensos.

Hubo una sorpresa más aquella noche. Una mujer de estatura media y muy guapa se acercó hacia ellos y saludó. Apolo la observó sin decir nada, estudiando sus movimientos, había algo diferente en ella al de las demás mujeres en aquel sitio. La mujer tomó el rostro de Emily y le dio un beso. Jessica y el resto jadearon algo sorprendidos y el rubio sonrió cuando la mujer misteriosa finalmente pidió unirse. - Para nada, bienvenida. Soy Apolo y ellos son... - los introdujo a todos, exceptuando a los practicantes cuyos nombres desconocía. Finalmente dirigió la mirada a Emily -   Te has vuelto un poco más interesante para mí, felicidades - le sonrió a su compañera, desconociendo hasta ese entonces que le iban las mujeres. - ¿Qué tomas? - preguntó a la mujer misteriosa y se levantó en dirección a la barra, prometiendo traer el mismo la bebida.

Al llegar hasta ahí notó algo bastante peculiar. El hombre tras la barra tenía un parecido sorprendente con Matt Forman. Naturalmente Apolo trató de utilizar sus encantos con el empleado pero este al notar lo que hacía le comentó que se sentía halagado pero que era heterosexual. Conversaron por un par de minutos, inclusive el hombre sacó unas fotografías de su familia y Apolo fingió interés para después despedirse y llevar el trago hasta la mesa con los demás. - Aquí tienes guapa - le colocó el vaso sobre la mesa y volvió a sentarse. - ¿Entonces… cuál es su historia? Estamos todos intrigados por conocer un poco más de nuestra querida compañera y apareces tú, que lo hace más interesante - le sonrió y terminó su whisky. Aquello estaba resultando muy intrigante para el rubio.
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Invitado el Dom Jun 14, 2015 10:42 pm

Había momentos en mi vida en los que me dejaba llevar. Momentos en los que creía que podía disfrutar de al menos una de esas pequeñas cosas que ofrece la vida. Algo tan potencialmente inocuo como una charla con los compañeros de trabajo después de una misión, momento en el que parecía que podía mantener todo bajo control. Pero era justo en esas situaciones cuando algo se encargaba de recordarme que jamás estaba sola, que jamás lo estaría, y que, irónicamente, toda la independencia que había tenido en mi niñez, había desaparecido en mi vida adulta por haberme cruzado en el camino del ser equivocado. Esperaba que el mio, no fuera un mal de muchos y que no todas las personas tuviesen una pesadilla y secreto que carretar durante todas sus vidas. Por desgracia para mi, mi secreto y pesadilla tenía vida propia y tras el comienzo de lo que parecía ser un agradable encuentro entre amantes de los dragones, la que, en teoria, era mi verdadera amante, decidió hacer acto de presencia.

Tras las bromas que estábamos haciendo y la aparición de su voz en mi cabeza como tan amenudo ocurría, me temí lo peor. Y, al parecer, era lo propio que mis temores se hicieran realidad en aquella ocasión. La que era mi creadora, mi amante y mi peor enemiga, tardó menos de 2 minutos en aparecerse en el bar donde yo estaba y nada más notar su presencia mi corazón se paró. O se habría parado si aun latiese. Otra cosa que debía agradecerle supongo. Se acercó a nosotros y marcó territorio besándome. A Alexandra le encanta el drama, es lo que la mantiene entretenida cuando eso de torturar y matar se vuelve rutina para ella. Las miradas de sorpresa de mis compañeros no me habrían sorprendido ni aunque les hubiese prestado atención, pero tras sentir sus labios, mi mirada bajó a mis rodillas y me quedé en silencio hasta que Apolo se dirigió a mi, momento en el que levanté la mirada y sonreí de manera que mis labios si mostraban el gesto, pero mis ojos permanecían gélidos. Más frios incluso que el pub en el que nos encontrábamos. Alexandra saludó a todos los presentes con una sonrisa y dedicó una especialmente enigmática a Apolo mientras le contestaba que bebería lo mismo que estaba bebiendo yo.- Alexandra Rhage- se presentó en general con una leve inclinación de cabeza escrutando al tiempo a todos los presentes en la sala. Parecía especialmente interesada en los dos jóvenes tímidos y asustados que estaban allí silenciosamente sentados.

Cuando Apolo se fue a por su bebida, ella metió una de sus manos por debajo de mi abrigo y comenzó a arañarme la espalda. Lejos de hacerlo con cariño, lo que la vampiresa buscaba era que se fijaran en ella y que todos los allí presentes viesen que yo era de su propiedad. Yo no la sentí fria, no era un gesto desconocido para mi pues era algo que siempre hacia cuando estábamos con otra gente, incluso con vampiros nuevos, pero me estaba haciendo sentir incómoda. Quizás el grupo de gente con el que estaba no era lo que yo pudiese considerar como amigos, pero eran lo único verdaderamente privado que tenía, y con su aparición, eso se había acabado.- Vaya, Emily no habla lo suficiente de vosotros- dijo con voz melosa y una sonrisa parándose en Jeremy mientras se relamia- Sois todos dragonolistas?-dijo fingiendo una curiosidad que yo sabía que no tenía. Solo estaba jugándo a camelarselos. Todos ellos, incluso los becarios que parecía que había salido de sus crisálidas de una vez gracias al embrujo que siempre envolvía a Alexandra, dijeron que sí y comenzaron a comentarle lo magníficos que eran en su trabajo sin que ella llegase a preguntar. Incluso Jessica parecía haber perdido ese genuino interés suyo por ser la dama más interesante del grupo en favor de impresionar a mi creadora.

Apolo volvió mientras todos se quedaban sin más cosas que decir para impresionarla y le puso el vaso delante. Ella lo miró con una mayor curiosidad que al resto pues era el único, en aquella mesa, que aun no había caído en sus redes. Yo me mantuve todo el rato con la mirada baja, fingiendo ser invisible y buscando entrar en el modo planta más perfeccionado jamás visto mientras todo se desarrollaba. Cuando me mencionó, miré a Alexandra con súplica en los ojos. Su respuesta fue una sonrisa divertida seguida de un sensual giro de melena para inclinarse a hablar con Apolo. Había sido todo tan sorprendente, que ni cuenta se habían dado de que no llevaba el abrigo que nos habían hecho ponernos a nosotros.- Vereis, queridos, yo era su profesora cuando ella estaba en Hogwarts- dijo con una sonrisa y ojos falsamente soñadores- En general, para mi todos los alumnos eran iguales, pero cuando la conocí supe que eso se terminaría. Emily era...es especial. Tan inocente, tan pura- dijo mirándome con un cierto fulgor en la mirada. La ignoré. Yo me sabía nuestra historia, no necesitaba un segundo visionado de ella. - Por aquel entonces, yo enseñaba Estudios Muggles. Sí, lo sé, pero era el único puesto que quedaba libre y yo buscaba ascender- dijo como si recordase aquella época de su vida como algo deplorable pero necesario. Sin embargo, aquello nunca había pasado. La miré de reojo, temiendo cada vez más sus intenciones- Emily siempre acudía a mis clases, me miraba fijamente. Era la alumna más eficiente y lista que tenía, pero yo no llegaba a entender porque iba a esa clase cuando ella ya venía de una familia muggle...-continuó su historia, mostrándose encantadora, gesticulando y metiendo a su interesada audiencia dentro de la historia. Yo solo buscaba hacerme cada vez más pequeña.- En su quinto curso, su obsesión por mi empezó a hacerse evidente, y por supuesto también que yo veía en ella algo especial. Comenzamos a vernos en secreto- dijo con una risilla juguetona- Incluso llegué a comprar una casa para que pudiera pasar las vacaciones conmigo...fue la época más feliz de nuestra vida. Sin embargo, ella era una niña y yo era su profesora, así que aquella relación no podía ir muy lejos. Ella, haciendo muestra de una madurez que no se espera de alguien de su edad, me dejó. Yo estaba fatal, jamás había sido tan desgraciada.-Su pantomima continuaba pero yo ya sabía lo que estaba haciendo. Me agarré a la silla, apretando con todas mis fuerzas mientras sentía como el hielo se requebrajaba entre mis dedos por la presión. Estaba contando la versión que ella conocía de mi historia. De mi historia con Ashley.- Pasó el tiempo- prosiguió- y dos años después, cuando esta preciosidad terminó su último curso en Hogwarts, me la encontré en una de las plataformas del lago negro, a punto de hacer una locura- dijo fingiendo disgusto y como si todos en aquella mesas estuviesen familiarizados con los terrenos del colegio de magia. Estaban escuchando espectantes mientras yo comenzaba a notar como el taburete de hielo que me sostenía se rompía de tal manera que tenía que pelear por no moverme demasiado para que aquello no se deshiciese en millones de virutas de agua helada.- Me acerqué a ella en ese momento tan delicado, intenté detenerla por todos los medios- dijo como si hubiese sido un momento desesperado para ella y no como si yo me hubiese intentado suicidar por su culpa como realmente había pasado- Estaba sumida en la tristeza y yo no sabía que decirle, pero poco a poco, fui consiguiendo que se apartase del borde, que se acercase ella a mi, que me abrazase...incluso que me besase como antaño- dijo mirándome con un falso amor que habría engañado a cualquiera, pero no a mi.- Hemos estado juntas desde entonces- concluyó con una sonrisa.

Yo me había mantenido en silencio. Había logrado mantener mi modo planta con éxito toda su historia mientras mi taburete se hacia confeti bajo mis muslos. Quería golpear la mesa y volcarla con furia, que todo saliese volando. Quería arráncarles la yugular a todos los presentes en aquel pub, ver su caliente sangre correr sin motivo aparente. Quería arrancar miembros, oir gritos, súplicas y empaparme con toda esa maldita sangre que tan alto oia correr por las venas de mis compañeros. Pero por encima de todo, quería que Alexandra borrase esa estúpida sonrisa suya. Quería que sufriese en sus propias carnes una y otra vez todo el sufrimiento que inflingiría a los allí presentes. Deseaba con todas mis ansias que conociese y experimentase el infierno horrible y ardiente tal y como lo describían en la literatura. Necesitaba verla arder en las entrañas de un dragón. Verla arder.

Pero nada de eso iba a pasar. Ella era más fuerte que yo, ella estaba viendo lo que yo veía en mi cabeza y ambas sabíamos que no podía hacer nada. Alexandra sabía que debajo de todo ese odio, nuestra conexión hacia que también quisiera callarla empotrándola contra una de las paredes de hielo y haciéndola gritar de placer y que por ello me odiaba a mi misma y mi impotencia el doble.

Todo ello, escondido tras mi silencio, se materializo en una lágrima roja que quiso surgir de uno de mis ojos y me apuré en retirar.
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