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I will never let you fall - Lucian & Axel Crowley

Invitado el Lun Abr 06, 2015 3:27 am



I will never let you fall

Noruega - Mansion Crowley - W: Axel & Lucian Crowley


Llevaba muchos meses sin ver a su familia, incluso se había saltado la fiesta familiar que habían organizado para navidad como hacían todos los años ya que  ese año no se había sentido capaz de verlos a la cara, se encontraba muy inestable por algunas razones que no les concernían a ellos y no se sentía preparada para fingir que su vida familiar era perfecta. Pero a medida que las vacaciones de Pascua se acercaban se le hacía casi imposible el rechazar las constantes suplicas que su madre le hacía para que regresara a visitarlos a la mansión, así que sin mas que hacer tuvo que regresar al hogar que la vio crecer y que le traía los recuerdos mas bonitos de un tiempo que jamás regresaría.

Su llegada estuvo cargada de bienvenidas por parte de sus papás quienes se emocionaban por tener de regreso a su pequeña hija después de tanto tiempo, su padre no era el ser mas cariñoso o dulce que podía existir pero Julie era inevitable que demostrara su cariño cubriéndola con un enorme abrazo o hablando sobre lo pequeña que solía estar hace solo unos años, o su madre preocupándose por que la veía mas delgada que la ultima vez. ¿Por qué no podían ser así siempre? Personas normales que solo se preocupaban por su familia y nada más. No miembros de un ejército que servía a un hombre egoísta que solo tenía ser de poder. Repentinamente se encontró a si misma rascando levemente la piel de su brazo donde se encontraba la marca tenebrosa, si solo pudiera quitarla.

Dejó a sus padres luego de contarles como había ascendido en San Mungo o hablarles sobre historias banales que incluso inventaba sobre el tiempo que estuvo lejos de ellos, solamente para que estuvieran contentos. Había llegado después de Axel aunque el estuvo quedándose con ella los primeros días de la vacación, pero ahora no lo veía por ningún lado, seguramente debía estar en su habitación de la misma manera que sus otros hermanos. Se moría de ganas por verlos, excepto a Vladimir, claro, solo esperaba que se quedara destapando caños en el ministerio o haciendo lo que sea que hace.

Decidió salir a caminar por los jardines de la mansión de los Crowley antes de que su madre los llamara a todos para la cena. Apreciar los exteriores de la mansión la ponían nostálgica. Era indudable que el hogar de los Crowley era una de las mansiones mas grandes que podía conocer, pero ahora que estaba grande la veía incluso un poco más pequeña, no tan imponente y brillante como la veía cuando estaba pequeña. Detuvo su andar cuando se encontró frente a una de las enormes estatuas de mármol que decoraban el jardín y una pequeña sonrisa divertida apareció en su rostro cuando los recuerdos le atacaron.

Past escribió:Un niño de once años se encontraba aferrado al cuello de una estatua mientras gritaba y suplicaba a su hermano que lo bajara, el segundo hijo de los Crowley volaba con su escoba alrededor del pequeño haciendo oídos sordos de los gritos de este -“¿Dónde está?”- Preguntaba el mayor con insistencia mientras halaba de la capa del muchacho asustandolo más -“¡Ya te dije que yo no te robé la snitch!”- lloriqueaba el pequeño mientras se aferraba incluso con sus piernas a la escultura de mármol. -“Vlad dejará volar a Cían, Vlad dejará volar al Cían”- cantaba una pequeña niña de seis años que no entendía nada sobre el peligro que corría su hermanito mayor al encontrarse en aquella altura – “¡Bájame! ¡¡¡Mamáaa!!!” –gritaba el menor a todo pulmón provocando que el adolescente en la escoba estallara con carcajadas exageradas.

En ese momento se escuchó un ruido en la puerta de la mansión que daba al jardín y un rayo pasó sobre la cabeza de Julie hasta chocar contra el cuerpo del hermano que volaba sobre su escoba, provocando que su cuerpo se desequilibrara y quedara colgando en los aires mientras intentaba aferrarse con sus manos a la escoba –Que mierd…- Ahora eran dos de los hermanos quienes colgaban en lo alto y gritaban por ayuda. El mayor de todos los Crowley apareció entonces con un pequeño de un año en sus brazos el cual le entregó a Julie antes de acercarse al otro hermano que colgaba en de la estatua   –Lucian, encontré esto en tu capa- elevó una pequeña snitch que extendió sus alas en el instante que la elevó  -Si necesitas algo de nosotros debes pedirlo, pero si vuelves a robarnos seré yo quien se encargue de colgarte en techo de la mansión, ¿entendido?- lo miró severamente mientras el niño se limitaba a asentir de manera nerviosa antes de que lo ayudara a bajar de la estatua. –Bien, ahora bájame de una maldita vez Zed-  gritó Vladimir quien aun se sostenía de la escoba y pataleaba con sus pies en el aire –Que marica eres Vlad, hace un momento te estabas burlando de Lucian-  comentó con una sonrisa burlona mientras lo apuntaba con su varita - Como vuelvas a colgar a uno de los chicos, te haré colgar a ti de los calzoncillos- amenazó para después hacerlo bajar. – Ahora vamos, mamá quiere que estemos listos para la cena.- murmuró antes de elevar otra vez al pequeño Axel con un brazo y tomar la mano de Julie con su mano libre.
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Invitado el Lun Abr 06, 2015 9:44 pm

Reunión familiar. Esas que se hacen en fechas señaladas para aparentar que todo está bien y que todos somos buenos con lo demás. Cuanta hipocresía, uno de mis juegos favoritos.

A pesar de que estaba en vacaciones en el Ministerio, me levanté temprano. Como cada día, me duchaba, me trajeaba y adelantaba trabajo. Siempre era útil tener tiempo libre e investigar otras cosas más interesantes por el ministerio. Al llegar las nueve, empezó a llegar mis otros hermanos. El ruido de mamá entusiasta por la llegada Julie y de los cotilleos banales de su vida interrumpieron mi paz matutina, así que sin más remedio dejé mis responsabilidades y bajé por las escaleras con mi gracia habitual. Allí estaban mis padres y Julie "¿Y Axel, creía que vendrían juntos?" Pensé mientras miraba de reojo y me escabullía sin ser visto hacía la cocina, ya habría tiempo para formalismos después. Cogí algo de bollería y me lo fui comiendo mientras miraba por unos de los ventanales a Julie, la cual estaba en los jardines mirando una melancólica estatua. Me limpié el resto de comida que me podría haber quedado y me dirigí hacia dónde estaba ella.

- Hermoso día, ¿no crees? - Dije mientras me ponía a su lado con las manos en los bolsillos y mirando hacia la estatua. - Bienvenida casa hermana. Suponía que venías con nuestro hermano Axel. ¿Sabes algo de él?- No me molesté en hablar de su vida o como le iba. Julie era uno de los miembros de la familia que mejor me llevaba aunque seguía sin confiar en ella, por tanto sus historias de su vida me importaban un comino a no ser que fuera algo revelador o de interés. Nos quedamos un rato más mirando y rememorando nuestro pasado. - Que recuerdos, eh. Vlad no ha cambiado en nada. -

En ese pequeño y cómodo silencio me ensimismé en mis propios recuerdos. Aunque algo hizo girarme bruscamente al escuchar ESA voz. En-efecto era nuestro último hermano Axel uno de los primeros en llegar a la mansión. Recuerdo que ayer Mamá se puso como loca al verle, es el niño mimado y eso me preocupa. Axel siempre ha sido un grano en el culo en mi objetivo principal. Siempre tan... tan... Axel, ¿Qué tiene de especial para que se lleve a nuestros padres a su territorio tan fácilmente? Era molesto y una amenaza directa, sin duda.

- ¡Hermano! ¿Tú por aquí? No esperaba verte, bienvenido - dije en tono irónico y con notable falsa modestia. No era un secreto la relación que teníamos Axel y yo, nos aguantábamos pero nos llevábamos mal, no podía con él, siempre hace que me saque de mi aparente coraza de elocuencia y elegancia para volverme todo un ordinario, aún estoy intentando remediarlo.
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Axel S. Crowley el Mar Abr 07, 2015 12:26 am

Después de unos días muy completos en Londres con su hermana, todos los hermanos Crowley volvieron a la Mansión en Noruega en dónde se habían criado. Axel había llegado un día antes que Julie, debido probablemente al trabajo de su hermana. El Ravenclaw por ahora sólo se había encontrado con sus padres y su hermano Zed, lo cual agradecía considerablemente. Su madre, como siempre, tan afable y cariñosa con él como de costumbre, recordándole lo único bueno que tiene la familia Crowley: Julie y su madre. Por otra parte, su padre, tan arisco como siempre se conformó con un abrazo y ni preguntó por sus estudios. ¿Para qué? Después de haber repetido un curso por motivos médicos (ya que no pudo presentarse a los EXTASIS el año pasado debido a que se encontraba internado en San Mungo por culpa de una Escrunfulosis) ya había sido todavía más “deshonra” para él. No había caído en Slytherin, para colmo repite séptimo.. ¿Qué faltaba? Sólo le faltaba meterse a Auror. Entonces sí que le desheredan y lo sacrificaban.

Se había pasado todo ese día tocando el violín en su habitación. No tenía mucho que hacer en la Mansión más que hablar con su familia y teniendo en cuenta que su padre estaba muy ocupado y su madre estaba atareada con la cena (y él no iba a ayudarle porque si algo se le daba mal era la cocina), le quedaba como opción entretenerse con la música.

En cierta ocasión observó por la ventana y vio a su hermana caminando por los jardines en solitario. No sabía cuándo habría llegado, pero el Ravenclaw soltó el violín, dejándolo sobre su cama y bajó a los pisos inferiores por las escaleras, apresurándose a salir por los jardines para que su hermana no se fuera muy lejos. Para cuando llegó, su hermana ya no estaba sola. Estaba Lucian con ella. Podría haber sido peor, podría haber sido Vladimir. Aún así y aunque con Lucian no le gustaba hablar porque sus ganas de sentirse inteligente superaban a su inteligencia, se acercó a ellos.

- Buenos días. -Dijo Axel.

Se acercó directamente a su hermana, dándole un cariñoso beso en la mejilla como saludo, ya que la había visto hace poco. A su hermano, sin embargo, en vez de darle  un abrazo como solían hacerse en los reencuentros, se limitó a tenderle la mano. Al único hermano al que probablemente abrazaría sería a Zed, pero era tan serio y poco cariñoso que seguramente tampoco se abrazarían en la vida. La verdad es que tenía una familia de rancios.

- ¿Qué tal, Lucian? ¿Dónde te has metido? Vine ayer y no te vi por aquí -Comentó a Lucian que estaba prometido, pero vivía más en casa de los Crowley que en ningún otro sitio. Probablemente esté acompañando a sus padres hasta el fin de sus días con la ilusa idea de que le darán una mayor herencia a él por ser el lameculos, aun siendo el tercero en la lista.

Luego miró de arriba abajo a Lucian, llevando sus propias manos a sus bolsillos e introduciéndolos en la suave tela de sus pantalones de lino. También llevaba un suéter bastante suave y algo estirado. Su madre le obligaba a vestir así, por lo que en su presencia siempre le hacía el gusto sólo para que no se quejara.

- Te veo más gordo -Dijo Axel a Lucian, obviamente en broma, tocándose a sí mismo el vientre.- ¿Aún no estás casado y ya te dejas ir? -Luego recordó el hecho de que aún no había fecha de boda. Y sí la había, él no se había enterado.- ¿Ya habéis puesto fecha? ¿Cuánto lleváis prometidos? -Añadió el chico, cambiando de tema para que no se sintiera muy ofendido por haberle dicho que había aumentado algunos kilitos.- ¿Has visto hermanita? Que no te dejen engañar tus hermanos mayores, que los hombres decentes nos cuidamos aún estando casados.

Axel sin embargo, estaba incluso más flaco que la otra vez. El estrés de los EXTASIS, las clases de aparición, los entrenamientos de Quidditch, ser prefecto y capitán del equipo y, encima, todo el tiempo que pasó sin apenas comer por la enfermedad... Estaba bastante delgado. Su madre ya se encargaría de cebarle a proteínas y grasas durante todas las vacaciones.
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Invitado el Mar Abr 07, 2015 9:07 am



I will never let you fall

Noruega - Mansion Crowley - W: Axel & Lucian Crowley


No se había percatado que aquellos recuerdos de su pasado habían llegado acompañados con una melodía que ella creía reconocer. Axel debía estar en su habitación tocando su violín. Elevó sus comisuras en una sonrisa y estuvo a punto de girar en direccion de la mansión cuando escuchó a su hermano mayor cerca de su costado. Lucian. Lucian había compartido con ella los primeros años de su vida con juegos y camaradería, y a pesar de que ahora era una persona completamente diferente a lo que eran cuando niños Julie no pudo evitar sentirse feliz por verlo. Lo rodeo en un enorme abrazo como hacía con todos los miembros de su familia. De la misma manera que su madre, Julie nunca se molestaba en pensar si podía o no dar muestras de afecto a sus hermanos, eran su misma sangre y los quería a pesar de todas sus diferencias. –Hola Cían- lo saludó dejando un beso en su mejilla luego de llamarlo por el nombre que lo llamaba desde que era una niña.

Escuchó su pregunta y elevó una de sus cejas ante el repentino interés de su hermano por el menor de la familia, aun así le pareció un poco divertido ya que era obvio que no le interesaba mucho lo que sucediera con su hermano. –Acabo de escuchar su violín, así que supongo que está en su habitación- respondió, poniendo atención nuevamente al sonido que había escuchado hace unos segundos, pero este había desaparecido, su hermanito debía haber culminado su sesión con el violín. Intentó ignorar la mención de Vlad entre las palabras de su hermano pues no quería amargar la mañana, por suerte aún no lo había visto y si tenía aun mas suerte quizás no se topara con el hasta que fuera la hora de la cena.

Estuvo a punto de preguntar algo a Lucian cuando la voz conocida de su hermano menor la interrumpió y un beso se posaba en su mejilla –Pequeño bribón, creí que no te vería nunca más- se quejó como si no lo hubiera visto desde hace mucho tiempo. Pero era verdad que desde que se había enfermado Julie había decidido cuidar mas de el, pasar mas tiempo con él, ademas con la graduación tan cerca la hija de los Crowley temía que faltara menos tiempo para que las fuerzas de los mortifagos o sus hermanos se encargaran de reclutarlo al solo salir del colegio.

Giró los ojos al escuchar sobre la boda de Lucian. Julie era una hermana celosa, completamente celosa, incluso con Lucian quien era un mujeriego descarado, pero ella no podía evitar sentirse molesta cada vez que uno de sus hermanos llevaba una mujer a casa. A duras penas había logrado aceptar la unión de Zed con quien era su cuñada desde ya hace unos años y el pensar que ahora otra mujer entraría a la familia por algún acuerdo de sangre y poder, le hacían sentir enferma. –Ya estan pensando en fecha cuando yo aún ni siquiera la conozco? –Musitó entre dientes antes de cruzar sus brazos sobre su pecho –Seguramente debe ser una rubia oxigenada como las que les gustan a ustedes- Llevó una mano a su cabello y lo colocó tras de su oreja.

-Axel, Deja de molestar a Cian, el no tiene la culpa de que mamá lo alimente tanto- sonrió colocando una mano en la apenas-notable barriguita de su hermano mayor para luego observar al menor de reojo–en cambio si tu no comes te juro que haré que te tragues la comida con un embudo- lo amenazó dejando la barriga del mayor para pinchar ahora la del menor, sabía que la enfermedad lo había consumido así que ahora se encargaría de hacer que recuperara sus fuerzas. – ¿Ya vieron a Zed? La bruja esa lo tiene tan controlado que casi no puedo verlo- se quejó haciendo un puchero casi infantil con sus labios –Tú no me abandonaras por tu futura esposa oxigenada ¿verdad, Cian?- preguntó al mayor pensando en ese momento que si el se casaba quien seguía en la linea de compromiso era ella.
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Invitado el Lun Abr 13, 2015 2:01 am

Me acerqué con cuidado al lado de Julie, ésta no tardo en darse cuenta de mi presencia y no espero demasiado para abrazarme. Julie no había cambiado en nada, tan afectuosa y cariñosa como siempre. Le devolví el abrazo con gusto y la saludé. - Hola Julie - dije en mi tono habitual. Seguidamente pregunté por la ubicación del pequeño de los Crowley ya que me interesaba tenerlo vigilado desde la lejanía. "Parece que a veces nos parecemos más de lo que pensaba" suspiré.

Pocos segundos después se nos unió nuestro hermano Axel. En algún momento del día tendría que enfrentarme a él, aunque hubiera preferido que fuera en la cena a más tardar. Después de que Julie lo atosigara preguntó por mi. - Buenos días hermano. Estoy bastante bien, curioso tu interés. Si había oído de tu llegada pero la verdad es que ando bastante ocupado con temas del ministerio, creo que podrás disculpar mi falta de modales por esta vez. - Esbocé una sonrisa. No era un tema oculto la relación entre Axel y yo, no nos llevábamos bien y difícilmente se nos veía juntos sin acabar discutiendo en las mejores de las condiciones. Como ahora. - Será por tu agravada delgadez que me ves corpulento. ¿Acaso las chicas no te dejan ni comer? - Comenzaba la primera ronda de piques Crowley, eso sí, siempre con un tono agradable y una media sonrisa en la cara. - No aún no. Dieciséis años, no sé ni porque te cuento estas cosas cuando sabes que es un matrimonio concertado.- No había terminado de hablar cuando Julie salto con su instinto protector de hermana posesiva. Recuerdo en la boda de Zed, la cara de mi demonios que tuvo hasta casi la celebración. Era gracioso en cierta forma. - Cuando sea el momento la presentaré ya lo he dicho cientos de veces ¿Qué os pasa hoy, tenéis Alzheimer o qué? - Me di cuenta la falta de modales en mis palabras y suspiré para recobrar la paciencia. - Julie, sabes que no te va a sustituir tu eres mi única y hermosa hermana y no tienes que ponerte de esa manera - Cogí una de sus manos y la froté contra la mía con cariño. - No seas necia - dije en un tono agradablemente familiar a la vez que me acercaba para darle un corto beso en la mejilla.

- Deberíamos entrar, creo que ya estamos todos y como sabéis a papa le gusta vernos a todos juntos antes de entrar al comedor - Cambié de tema tajante, no quería seguir por esa línea... Bodas, ceremonias, prometidas oxigenadas y hermanas celosas. A pesar de los años prometido aún quería pensar que mi futura boda estaría más lejos de lo que quiero pensar y cuanto menos mencionarlo mejor.

Off: Perdón por el retraso.  Laughing  Andaba bastante ocupado y en el finde sin ordenador. Mad
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Axel S. Crowley el Miér Abr 15, 2015 2:38 pm

Al bajar recibió el beso de su hermana junto con un pequeño abrazo y su comentario tan divertido. Si habían visto hace apenas unos días, lo realmente insufrible es cuando se iba nueve meses a Hogwarts sin poder ver a nadie.  Por suerte, se graduaría este año y podría hacer todo aquello que quisiera y en dónde quisiera. Posiblemente su hermana no estaría contenta con la decisión que ahora mismo Axel consideraba la más correcta en cuánto a su futuro profesional. Por suerte, por el momento no tenía que hablar sobre ello.

Axel saludó al hermano y éste mostró el interés que hubiera mostrado cualquier Crowley, aunque es el único capaz de inventarse tremenda excusa para no haber ido a saludar a Axel. El Ravenclaw suspiró sin darle mucha importancia, era Lucian, al fin y al cabo.

-Cómo no iba a disculparte.-Dijo con una sonrisa tranquila. La contra de Lucian a la afirmación de Axel sobre su sobrepeso hizo que el Ravenclaw mostrase sus dientes en una amigable sonrisa.-Las mujeres no son el problema, créeme.-Como si Axel fuera un mujeriego. No lo era, lo más mínimo. De hecho era una persona que solía fijarse en la extrañeza, en aquello que parecía típico pero a la vez diferente. Por esa razón le llamaba tanto la atención Ophelia. Era una persona que aparentemente parece una chica normal, pero tenía una mirada tan misteriosa y a la vez una personalidad tan atrayente que lo único que hacía era que la curiosidad de Axel se viera incrementada en su interés. Abrió los ojos rápidamente cuando Julie se metió con él y con su alimentación.-Tranquila, si comer como bastante, pero creo que mi metabolismo cambió después que ingresé en San Mungo. Por mucho que coma no aumento de peso.-Me encogí de hombros.-¿Es posible? Porque te juro que soy el típico que mientras estudia se come tranquilamente un paquete de galletas. Y sabes que estudio mucho.-Le preguntó a su hermana. Al fin y al cabo, ella era la enfermera.

Luego comenzaron a hablar sobre el matrimonio concertado que tenía Lucian. Hacía ya muchísimo tiempo que estaba prometido con esa mujer, pero lo cierto es que ni Axel ni Julie la habían conocido. De Axel era más lógico, pues se pasaba la gran mayoría del tiempo en un castillo en la otra punta de Europa.

-Ya sabes Lucian, quiero conocer a tu prometida para darle mis condolencias por tener que soportarte durante el resto de su vida.-Bromeó el Ravenclaw con diversión.-¿No estáis tardando en casaros? Es decir… Lleváis prometidos desde que os graduastéis, ¿no? ¿Es fea? ¿Por eso no quieres presentárnosla? ¿Por si nos reímos de ti?-Intentó averiguar Axel, sonriendo divertido.

Luego Julie preguntó por Zed. Era gracioso ver como todos los hermanos simplemente obviaban a la oveja ensangrentada a la que nadie quiere y que se llamaba Vladimir. La verdad es que una reunión familiar era mucho mejor si él no venía. Julie se metió con la mujer de Zed y Axel la miró sorprendido.

-¿Te cae mal?-Preguntó con las cejas alzadas.-A mí me cae bien, creo que le hace ser más simpático. Con ella parece que se saca un poco ese palo que parece tener metido por el culo, ¿no os parece?

Sí, a Axel desde pequeño sus hermanos le habían tratado un poco mal por el hecho de estarles molestando todo el rato y él no poder defenderse. Ahora que él era el joven, siempre se metía con todos sus hermanos. Además, había podido sacar su propia crítica personal sobre cada uno de ellos y Zed, por muy simpático que fuera en familia, estaba claro que parecía tener un palo metido por el culo.

-Vamos.-Dijo Axel, animando después de lo que había dicho Lucian. No le apetecía lo más mínimo hablar en familia, pero bueno, había que seguir las tradiciones familiares.

Entraron por la puerta, ya que eso de entrar por las ventanas o traspasar paredes no lo solían hacer los Crowley, y fueron directamente al salón principal. Era la Mansión Crowley, por lo que el salón principal tenía un tamaño increíblemente grande. Había un enorme piano de cola en un lateral, fruto de un capricho de Lucian cuando era más joven, y a su alrededor unos grandes sofás. Axel se dirigió a uno de ellos y se dejó caer sobre unos cojines. Miró directamente a Julie.

-En realidad, si os ponéis a pensar en el linaje familiar, ¿no te resulta extraño que no te hayan utilizado a ti para concertar algún otro matrimonio con alguna familiar purista para preservar la pureza de sangre?-Preguntó directamente a Julie.-Sabiendo como son nuestros padres y habiendo concertado ya el de Zed y Lucian, para ser la única chica te has salvado.-Comentó desde allí, intentando mantener una conversación con una idea que le acababa de llegar a la mente.

Estaba claro que si concertaban a Axel, éste no sabría que hacer. Nunca había visto tan mal los matrimonios concertados y lo cierto es que él no era de esas personas que buscaban amor incondicional, pues era un chico que se dejaba llevar mucho más por las acciones y la mentalidad de las personas. Pero aun así, en aquel momento aquella idea era una absoluta locura.

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Invitado el Lun Mayo 04, 2015 5:22 am



I will never let you fall

Noruega - Mansion Crowley - W: Axel & Lucian Crowley


Julie soltó un bufido al escuchar el intercambio de palabras entre sus hermanos, estaba acostumbrada a ese tipo de comportamiento cuando estaban juntos y se sentía contenta de que Axel pudiera defenderse ahora que ya estaba grande pero a la vez le fastidiaba tener que escucharlos todo el tiempo cada vez que se reunían en un momento como aquel, giró los ojos y caminó hasta los dos para tomarlos de las orejas y dar un pequeño jalón de estas que seguramente les haría soltar algún grito de queja –ya basta con ustedes dos, parecen un par de Gryndilows cuando están juntos- los regañó soltando sus orejas y escuchó a su hermano mayor con los brazos cruzados.

-Como sea, dudo que la segunda oxigenada me agrade- murmuró entre dientes como una pequeña a la que le han quitado un dulce y al escuchar a su hermano menor hablar sobre su cuñada abrió los ojos como platos- es porque todos están tan encantados con su “belleza”, los tiene embobados, a ti también a papá, a mamá, a todos, pero yo no me la creo eh- se quejó aunque una parte de ella sabía que su cuñada no era nada mala, en realidad era todo lo que Axel decía, pero Julie no lo aceptaría jamás, bueno, quizás algún día pero no todavía.

Entendía el punto de vista de su hermano ya que para todos Zed siempre se había comportado como un correcto antipático, pero con la única hija de los Crowley el mayor de los hermanos era completamente diferente. Julie conocía su lado tierno y casi paternal, lo quería demasiado y era su hermano favorito a parte del menor de ellos, pero desde que se había casado Zed solo tenía ojos para su cuñada, aunque aquello era normal ya que Julie ya no era una pequeñuela a la que debían consentir y en parte ella tenía algo de culpa ya que se había alejado de su familia desde que Vladimir la obligó a asesinar al chico que amaba solo por ser muggle.

-Sí, será mejor que entremos antes de que mamá se vuelva loca- coincidió intentando apartar aquel repentino recuerdo mientras caminaba en compañía de sus hermanos. Se detuvo en seco al escuchar el comentario del menor y una leve mueca apareció en su rostro en aquel instante –No creas que no lo han intentado- murmuró sin ver a ninguno de los dos –Simplemente mamá y papá prefieren tener una hija soltera que una hija muerta- se encogió de hombros como si su comentario fuera lo más normal del mundo- no pienso casarme con alguien que no quiero, nunca- soltó un bufido y observó las gradas como si temiera que en cualquier momento bajara Vladimir- ¿Creen que Vladimir venga?- preguntó intentando que aquella pregunta sonara despreocupada aunque sin saberlo contuvo un poco su respiración esperando que alguno de ellos dijera un NO por respuesta.
Lo siento hermanitos, no estaba muerta andaba de parciales
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