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Lecciones al aire libre [Jayden O´shea]

Invitado el Vie Abr 10, 2015 2:09 am

Recuerdo del primer mensaje :

Estaba feliz. Hace un mes atrás aproximadamente me encontraba en clase de pociones elaborando una poción bastante complicada, me guié de manera fiel por las instrucciones del libro pero el resultado conseguido no fue favorable, no importaba cuantas veces leyera las letras impresas y observará las pequeñas ilustraciones que servían de apoyo, no lo conseguía, lo que conllevó a que me frustrara y por consiguiente mi cuerpo reaccionó como lo hace siempre que mis emociones están fuera de control. Mi cabello se tornó de un color amarillento con mechones naranjas y fui capaz de verlo en el pequeño cristal que tenía junto al caldero. Por suerte logré volver a mi estado natural antes de que algunos de mis compañeros me viesen, muy pocas personas conocían de mi condición y no era porque me avergonzara, pero si porque siempre me habían visto como un bicho raro desde la infancia en casa de mis padres adoptivos y ese trauma aun prevalecía.

Al termino de esa clase en particular, recuerdo que el profesor, un hombre de porte seria pero accesible me pidió que lo ayudase con unas cosas y no sospeché para nada, esperó a que el resto de mis compañeros se retirara para acercarse a mí y contarme lo que había visto. Naturalmente me alarmé, pensando que me regañaría o algo peor y resulte estar equivocado pues me reveló que él mismo era como yo. Al principio dude pero cuando me hizo una pequeña demostración me puse muy contento y le pedí ayuda en ese mismo instante. Pasaron las semanas y Jayden, que es su nombre, se reunía conmigo para contarme un poco de las criaturas mágicas como nosotros y algunos consejos que me servirían en mi futuro, yo estaba muy contento con ello y poco a poco fui desarrollando una especie de cariño hacia él y lo llegué a considerar una persona importante en mi vida a pesar de tener poco tiempo de interactuar más allá de las clases.

Volviendo al presente, le envié una carta el fin de semana pasado esperando que pudiese reunirse conmigo este lunes en el campo de Quidditch después de las clases, por lo que ese día en particular estaba más contento que de costumbre. Al terminar con todas las asignaturas de esa mañana y los deberes, baje de la sala común, encontrándome con Gabriel al cual salude de rápido y baje las escaleras de la torre, saludando a algunos otros compañeros de casa quienes algunos amables me devolvían al saludo y otros me ignoraban. Al llegar al primer piso abrí el armario de las escobas y saqué la mía, una preciosa saeta de fuego, regalo del profesor Thomas, nuestro jefe de casa y encargado de la asignatura de herbología, durante el partido contra los de Gryffindor. Tenía inclusive grabado mi nombre en ella.

Salí volando directo hacia el campo de Quidditch lo cual me llevó aproximadamente un par de minutos hasta descender sobre el pasto, que empezaba a salir pues ya era primavera. No me sorprendió al ver que el profesor no estaba pues faltaba poco para la hora acordada, pero para mi sorpresa llegó casi tras de mí y sonreí al verle. - Profesor O´shea, que bueno que ha venido, me da gusto verlo - hablé con sinceridad, pues no estaba seguro de si recibió la carta o no. - ¿Cómo está? - pregunté dejándome caer sobre el césped y cruzando los pies.

- Sé que hemos hablado cosas teóricas sobre los metamorfos pero me gustaría poder pasar a la práctica, que me enseñe algunos trucos si es posible - dije esperanzado por aprender algo nuevo aquella tarde, motivo por el cual le pedí reunirse conmigo en este sitio.
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Maestro de Dados el Miér Mayo 20, 2015 10:46 pm

El miembro 'Grayson Barksdale' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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Invitado el Miér Jun 03, 2015 1:41 am

Negó levemente con la cabeza ante las palabras de su acompañante. - Eso es un estereotipo, he conocido a Ravenclaws que no miraban un libro ni por descuido, pero eran tan inteligentes que con acudir a las clases nos daban unos repasos tremendos a todos en cuanto a notas era referido. - Se encogió levemente de hombros riéndose - Era bastante desagradable cuando te tocaba con uno de ese tipo ya que por lo general eran bastante pedantes, de esos que tiran más hacia Slytherin que a su propia casa, pero bueno, sabes que a los Hufflepuffs siempre nos han tenido como medio lelos, lo cual me hace pensar que sus desplantes eran simplemente por pensar que era inferior mentalmente a ellos - Resopló con tranquilidad, los tiempos en los que aquel tema le había quitado el sueño habían pasado hacía muchos años y ahora eran meras anécdotas que hasta le hacía gracia contar a su alumno y amigo.

- Tus compañeros probablemente lo hagan para también saber si pueden "subirse" a tu carro, ya sabes, "A Grayson le gustaría ser montador de hipogrifos, pues venga, a mi también", recuerdo que pasé varios años de mi vida creyendo que mi vocación era la crianza de mandrágoras y bubotubérculos - Un escalofrío recorrió su espalda haciéndolo estremecerse - Tiempos oscuros aquellos. - Bromeó con una sonrisa en los labios, era casi perpetua cuando salía por primera vez, en más de una ocasión se había tenido que tragar el que era un estúpido por parecer feliz ¿Que problema había con la felicidad? Era gratis ¿No?

- Claro que no soy un anciano, estoy en la flor de la vida, pero comparada a tu forma física, la mía es bastante tristona - Se encogió de hombros, caminando detrás del chico hacia donde se encontraban las escobas. Hacía una eternidad que no entraba a aquel lugar, la última vez fue en su ultimo año de Hogwarts y desde que había vuelto no se le había ocurrido acudir a hurtadillas a dar unas vueltas en la escoba, hasta aquel instante, claro estaba .- Cuando sales de aquí y te das cuenta de que no hay tiempo, todo pasa rápidamente y no puedes agarrarte a nada, por lo que sacar un tiempo para volar es prácticamente imposible, cuando tienes una vida ajetreada, claro. - Tomó con tranquilidad una de las escobas, escuchando atentamente las palabras del chico, la verdad es que la vuelta de prueba sonó como música celestial en sus oídos, hacía muchísimo que no se subía a aquel aparatejo mágico, por lo que algo de entrenamiento previo sería de gran ayuda.

- Me parece una idea estupenda, así el perder no será tan desmerecido - Se rió levemente ante el golpe amistoso que recibió en el hombro, viendo al chico emprender el vuelo rápidamente, subiéndose como correspondía a la escoba que tenía entre sus dedos - Allá vamos pequeña, no me dejes en evidencia - Con una pequeña patada al suelo emprendió rápidamente el vuelo y al igual que los muggles decían sobre las bicicletas, que nunca se olvidaba de como ir en bicicleta, se aplicaba a las escobas, pese al leve tambaleo en los primeros instantes de vuelo, rápidamente fue capaz de estabilizarse y volver a sentir aquella agradable sensación del aire golpeando su rostro como si se tratase de una caricia gentil y delicada aunque la realidad era que la velocidad hacía que se presagiase como algo más violento. La vuelta de prueba había terminado y se encontraba justamente al lado de Grayson.

Negó levemente con la cabeza - Tendrás que pedirme algo que no denote favoritismo, Barksdale, si no se pensarán que te tengo trato preferente y te molestarán a ti - Se encogió levemente de hombros sonriendo - Está bien, que gane el más rápido pues - Se preparó igualmente para salir disparado en cuanto la señal para ambos fue acordada.
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Maestro de Dados el Miér Jun 03, 2015 1:41 am

El miembro 'Jayden O'shea' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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Invitado el Miér Jun 03, 2015 9:03 pm

Como era de esperarse, Jayden no aceptó mi parte de la apuesta y aunque lo entendí al ser un profesor y no poder estar en aquella posición, no pude evitar hacer una mueca de decepción -   es verdad, bueno si yo gano ya veré que elegir  - sonreí estando listo para comenzar la competencia que era básicamente ir hasta la lechucería y volver hasta el campo de quidditch en donde estábamos ahora mismo. - Suerte - le dije un tanto presuntuoso mientras la señal que era una bandera de color blanco frente a nosotros que se agitó para iniciar. Mis pies estaban en el suelo y tras dar un ligero golpe con el izquierdo la escoba salió volando a unos cinco metros de altura en cuestión de segundos.

La sensación del viento en mi rostro era una de las cosas por las que más amaba volar, eso y sentir la libertad que aquello conllevaba, así como tener unas vistas envidiables. El campo de quidditch poco a poco fue desapareciendo conforme avanzaba, me sabía muy bien el camino a la lechucería dado que en las prácticas que tenía con mis compañeros de equipo esa era una de las pruebas, dar vueltas en los alrededores del castillo y probar la velocidad de cada uno. Ahora mismo llevaba conmigo una escoba bastante común, se podría incluso decir que básica, pero solo era para demostrar que podía ser justo con mi contrincante y no usaría la ventaja de una saeta de fuego.

De un momento a otro perdí la visión de Jayden quien iba al lado izquierdo, cuando varias nubes comenzaron a nublar la vista y cuando logré salir de ellas él ya no estaba. Esperaba que eso significase que yo iba a la delantera pero decidí no voltear atrás para evitar tener un accidente. El castillo se veía bastante cerca, pero la torre donde las lechuzas llegan a descansar se encontraba a unos cien metros de distancia. Algunas de esas criaturas con alas salían de su hogar dispuestas a entregar la correspondencia, otras en cambio apenas llegaban después de un largo viaje. Cuando logré sobrevolar por una abertura en aquella torre una de las lechuzas comenzó a picotearme la cabeza al asustarla.

-   ¡Hey tranquila! fue un accidente  - le grité mientras intentaba permanecer sobre la escoba y con una mano la espantaba pero eso la hacía enojar aún más. Al tocar la estructura de piedra di media vuelta en dirección al campo. Aquella lechuza de campanario color blanco dejo de seguirme unos cuantos metros más adelante pero yo ya llevaba algunos rasguños y picotazos en los antebrazos.

El campo de quidditch estaba justo debajo de mí, al descender note que Jayden ya se encontraba ahí, lo cual me hizo sentir como un perdedor, pero no era un mal perdedor así que aterricé justo a su lado y sonreí estirando la mano para estrechar la suya - me has ganado, enhorabuena - hablé bajando de la escoba. - ¿Qué es lo que tengo que hacer como castigo?  - pregunté expectante a la respuesta -   ¿Limpiar los baños de los profesores?  - bromeé mientras caminábamos hasta los vestidores para regresar las escobas y recoger la mía.
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Invitado el Miér Jun 10, 2015 1:20 am

- Piensa algo que pueda cumplir o de lo contrario parecerá que no se perder y la verdad es que no es así - Se frotó la nuca levemente riéndose después, cierto era que había tenido cientos de peleas durante su estancia en Hogwarts pero habían sido todas por que los que perdían contra su equipo no tendían a tomárselo demasiado bien, de hecho recordaba la pelea monumental que había formado un chiquillo de Slytherin que recién entró como buscador en su cuarto año desempeñando ese puesto en el equipo de Hufflepuff, habían llegado a las manos por culpa de que el otro joven se había dedicado a insultar por activa y pasiva a Jayden quien por entonces carecía del temple que actualmente le caracterizaba - Lo mismo digo, mucha suerte. - Movió el cuello hacia los lados haciendo que este sonase, no era una competición real, pero aquel espíritu competitivo de su juventud se apoderó momentáneamente de él, era obvio que quería ganar.

Era bastante impresionante el dominio que él mismo se sorprendió de tener sobre la escoba. Si mal no recordaba la última vez que había tomado una escoba había sido en el primer año de su hijastro en Hogwarts, el crío tenía pánico de subirse a una escoba y el mismo le mostró que no era para nada peligroso, quizás añoraba aquellos años en los que el pequeño Gareth era simplemente un chiquillo asustado que corría tras su túnica para escaparse de Thomas, el miedo que infundía el hermano mayor de Jayden en su sobrino era enorme y ninguno había pensado que podía ser tan sumamente grande hasta que el rechazo se convirtió en continuas peleas entre ambos a lo largo de la adolescencia del menor. Ni él ni su propia hermana daban demasiado crédito a aquellas riñas familiares, no hasta que llegaron a las manos, Thomas no tenía tacto cuando hablaba del padre de Gareth y este, por más que odiara el recuerdo de su padre, no dejaba de ser su hijo, por lo que entre unas y otras, los puños volaron y no tardaron en topar con carne.

No se había fijado en que no tenía imagen de Grayson, por lo que primeramente pensó que este ya habría dado vuelta al lechucería, por lo que pese a mantener la velocidad que había establecido como segura y máxima para una carrera, se relajó disfrutando plenamente de las sensaciones que le traía volver a volar, del aire tan puro que comenzaba a grabarse en sus pulmones haciéndole sentirse totalmente sano, como si nunca hubiera respirado aire contaminado antes, sus pulmones eran como un simple fuelle que aprovechaba la velocidad del aire para bombearlo con fuerza hacia fuera, le lloraban un poco los ojos ante la velocidad, cuando jugaba obviamente llevaba siempre aquellos lentes que en más de una ocasión le habían salvado de perder un ojo y es que si algo recordaba de mala manera de sus tiempos de buscador, era los continuos encuentros con las bludger y el dolor que aquellas produjeron tantas veces en su cuerpo.

Ya podía ver el campo de quidditch a lo lejos, por lo que aceleró un poco para llegar cuanto antes, quien sabe cuanto tiempo llevaría el joven esperando por él, totalmente aburrido. Tomó aire, cuando descendía la verdad que el control de la velocidad era totalmente irrelevante, por lo que no tardó demasiado en llegar a tierra y tras clavar los talones en el terreno verdoso, dejó la escoba a un lado, buscando a su contrincante en aquella competencia amistosa, sorprendido de no verle.

Pronto vio al chico descender a su lado, y antes de realmente pedir cualquier cosa, que realmente no tenía pensada, simplemente le miró algo preocupado - ¿Estás bien? Parece que hayas mantenido una encarnizada batalla de camino - Le revolvió el cabello con suavidad, negando con la cabeza - No lo he pensado, pero no será tan cruel ¿Puedo guardarme el premio para otro momento? - Sonrió levemente cruzándose de brazos - Prometo ser benevolente. Además no es un castigo, es una apuesta, no debería haber castigos ni castigadores, simplemente un premiado por su oponente, perder no merece un castigo ¿Entendido?
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Invitado el Miér Jun 10, 2015 9:10 pm

Perdí, vale. Aceptaba la derrota. ¿Qué si me hubiese gustado ganar? ¡Por supuesto que si! Sin embargo los vientos no estuvieron a mi favor, eso o que el profesor simplemente tenía más años de experiencia. De igual forma descendí hacia el campo de quidditch y saludé al profesor aceptando mi derrota. Inmediatamente pregunte cual sería mi castigo pero él solo dijo que lo pensaría para después. -   Muy bien entonces, estaré esperando con ansias ese momento - dije sonriendo.


- Ah ¿esto?  - señalé mis heridas -   no es nada, una simple batalla con las lechuzas, eso me pasa por no saber por dónde ir, me untare ungüento y mañana sanara, o tal vez use una de esas pociones que nos enseñaste durante el curso escolar - pociones se había convertido en una de mis clases favoritas este último año y había aprendido bastantes, el profesor tenía un buen método para enseñar, aunque algunos de mis compañeros simplemente no nacieron para elaborar pociones dentro de un caldero.

-   ¿Nos vamos? Tengo clase de adivinación en quince minutos, como me aburre esa asignatura si te soy honesto, pero necesito los puntos - admití mientras entraba al vestidor y dejábamos las escobas para tomar mi preciada saeta. - Te agradezco que hayas aceptado reunirte conmigo  en tan corto aviso, la pasé muy bien - le sonreí mientras caminábamos de regreso al castillo. En el recorrido me encontré con algunos alumnos haciendo investigación de campo, buscando en los arbustos y anotando todo lo que veían, probablemente era para la clase de herbología. - Nos vemos Jayden, y no se me olvida esa cerveza de mantequilla - dije sonriendo y corriendo escaleras arriba hacia la sala común para cambiarme y asistir a clases. Había sido un día divertido y de compartir historias personales.
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