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Sssshhhh... {Axel S. Crowley}

Invitado el Mar Abr 21, 2015 1:02 am

- Ssshhhhh ¡Cállate peque! -Puse un dedo en mi boca para ordenarle a Axel que bajara la voz. - Ssshhhh! ¡En serio que nos van a pillar! - Esta vez puse mi dedo en los labios de Axel y fue en ese momento que me di cuenta que la que estaba haciendo ruido era yo. - ¡YAS Que era yo! - Caminamos el último tramo de pasillo que nos quedaba hasta de nuevo llegar a la biblioteca. Ese sitio maligno dónde nos habíamos pasado las últimas seis horas estudiando cosas sin sentido. Con la de cosas que podría haber hecho, espero que hoy no me hayan venido a buscar.

Entro de la mano con Axel y asomo la cabeza por la puerta para acechar que peligros nos amparaban. Me giro a Axel le miro fijamente y MUY lentamente subo el dedo hasta mis labios de besugo. - Ssshhhhh - Siseo mientras se me escapa la risa boba descontrolada a la par que se la contagio a Axel.

Entre risitas nos adentramos al interior de la biblioteca. No sin darme contra la puerta en la frente. - Busca nuestro pasillo. ¿Cuál era, el 69? No, no. Era el 37 o era el 53. ¡No me acuerdo! Esto se merece un chupito para recordar - Me subo un poco la falda y cojo mi fina petaca que tengo siempre junto a mi pierna derecha y me froto la frente dolorida. - ¿Quieres? - Agito la petaca delante de la cara de peque después de regalarme el chupito de vodka. Era el 48, to claro. Sin decir nada corrí hasta la fila 48 hasta el final y, por fin, encontramos el libro de Herbología con todos los apuntes de todo el día metidos en éste. - Te imaginas haber perdido tooooooooooodo esssto. Esto hay que celebrarlo peque. Todavía me queda media petaca. - Volvió mi risita incontrolada. - Oh oh Sssshhh... Vamonos de aquí. Sígueme -Cojo de nuevo la mano de Axel con suavidad y le miro con diversión. Acto seguido me dirijo a la azotea del castillo.
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Axel S. Crowley el Mar Abr 21, 2015 11:54 pm

Axel y Tea se habían pasado toda la tarde estudiando. Era fin de semana por lo que las seis horas libres que tenían por la tarde la habían “desperdiciado” o “aprovechado” (depende de cual de los dos estuviera dando su opinión) en Herbología y Adivinación. Axel tenía todo perfectamente repasado para los EXTASIS pero para un Ravenclaw un repaso de más nunca es suficiente, no obstante, si Axel hacía aquello (aparte que las tareas de “estudiar” y “pasar tiempo con Tea” son ambas agradables) era básicamente por la Ravenclaw. Los dos sabían que no era una chica precisamente avispada a la hora de la retención de información. Era curiosa, increíblemente preguntona, muy pero que muy inteligente pero... en cuanto a las cosas que había que aprenderse de memoria... Eso lo tenía mucho más difícil. El chico no quería que volviera a repetir.

No obstante, posiblemente Tea es una de las malas influencias de Axel, mientras que Axel es la buena de Tea. Irónico, ¿verdad? Las últimas horas de estudio se la pasaron hablando y bebiendo a escondidas de la petaca de Tea, de tal manera que les subió todo cuando ya habían llegado a la Sala Común, en el mismo sitio dónde se dieron cuenta de que se les había olvidado el libro de Herbología con todos los apuntes dentro. En un estado normal hubiera sido tarea fácil y a la vez aburrida ir a buscar el libro nuevamente a la biblioteca, pero en el estado en el que se encontraban, se había convertido en una aventura.

-¡No, shhhh tú!-Contestó Axel cuando Tea no paraba hacer esa maldita onomatopeya. La sonrisa de Axel era imborrable y estaba rojo de tanto reírse cuando Tea se percató de que todo el ruido que había era por culpa de ella. ¡Si casi hacían más ruido con el propio “shhhh” que con otra cosa!

Entonces llegaron a la biblioteca y ambos asomaron sus cabezas a través de la puerta, observando el interior y los peligros que podrían correr. En realidad no se veía absolutamente nada porque estaba exageradamente oscuro, pero no importa, Tea y Axel, aún así y con suma precaución entraron como si en el interior hubiera un dragón despiadado al que no despertar. Tea intentó adivinar el número, que ya era todo un logro, ya que Axel simplemente la miraba mientra asentía a todos los números que decía. Él hubiera apostado por el número doce, pero por suerte Tea, tras un buche de vodka revelador, se dirigió hacia el pasillo 48.

-¡Claro que quiero!-Susurró en alto, cogiendo la petaca para beber de su contenido. Se tomó un chupito y puso cara de limón ácido.-Qué rico sabe.-Ironizó. Él era un nenaza para la bebida fuerte, eso estaba claro.

Acto seguido llegaron al pasillo 48 y tras enfocar un poco la vista (ya que ninguno de los dos había reparado en coger la varita y conjurar un Lumus,ya que al parecer eso era demasiado Mainstream) vieron el libro extraviado

- ¡Muy bien!-Dijo, quedándose él con el libro y los apuntes con una sonrisa realizada en el rostro.-Si llegamos a perder esto, no creo que pudiera convencerte de volver a estudiar Herbología.-La miró con un rostro de lo más divertido.-¿O no? Vaga, que eres una vaaagaaa.-Le chinchó, picando su dedo índice contra su costado para buscarle las cosquillas.

Luego Axel estuvo totalmente dispuesto a seguirla hasta el fin del mundo si era necesario, pero aquello no pareció la idea, ya que nada más salir del pasillo vieron como una luz, fruto de una varita, se adentraba al interior de la biblioteca.

-Shhh, shhhh.-Dijo Axel, dándose la vuelta y chocándose con ella. Ella se chocó con él y ambos formaron una estúpida danza de imbéciles retrasados en mitad el pasillo para volver a entrar por dónde habían salido. Corrieron a hurtadillas a través de él y pudieron escuchar detrás de ellos:

-¿Hay alguien ahí?-Sonaba a la voz de la bibliotecaria.

Axel se acercó a Tea y acercó sus labios a su oído con suma diversión.

-Como si le fuésemos a contestar.-Soltó al final de la frase un “jiji” involuntario y continuó corriendo a hurtadillas por allí, buscando un lugar dónde esconderse.
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Invitado el Dom Abr 26, 2015 3:12 am

Dando tumbos, haciendo eses y alborotando a nuestro paso, vamos, que menos no hacer ruido hicimos de todo. La misión rescate de apuntes de herbología había sido todo un éxito. Encontramos el libro justo dónde lo habíamos dejamos con los apuntes dentro y todo. Ufff... Menos mal... Porque ya no me acuerdo de la mitad de las cosas. Tengo Alzheimer seguro. - Esto se merece el chupito de la victoria. - Saqué la petaca y bebí un trago seco. - Tú también Axel, no me seas mariquita. - Volví a agitar la petaca delante de su cara. Me encantaba la cara que ponía Axel cada vez que bebía un trago. Era algo así como si estuviera estreñido. Volví a reírme.

Después de la breve celebración, salimos al pasillo para salir de la biblioteca, aunque antes de dar un paso me choqué con Axel y éste conmigo, después intento apartarme pero nos volvemos a chocar. - Parecemos dos focas retrasadas. - Las carcajadas que solté no fueron normales. - Ssshhhh! - Después de nuestro baile nada coordinado salimos del pasillo y nada más poner un pie en el siguiente tramo nos topamos con una pequeña luz dirigiéndose a nosotros. Me entró el pánico. - Axel ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos? - Cogí de los hombros a Axel y lo zarandeaba. Me puse el doble de nerviosa al escuchar la voz de la bibliotecaria. Sin embargo Axel con suma tranquilidad se acercó a mi y me susurró. No pude evitar reírme sonoramente, a lo que Axel reaccionó rápido y me tapo la boca mientras se le escapaba una risilla. - Sshh... - Corrimos de la mano lo más silenciosos que pudimos entre risitas como dos niños de seis años.

Llegamos a la zona dónde estaban los grandes escritorios. - Ven peque. Confía en mi. - Tiré de él e hice que se escondiera debajo de una de las grandes mesas de roble. - La verdad es que te echaba de menos peque - Oh, oh. Llegó ese nivel de alcoholismo en que todo es amor y mis amigos son los mejores del mundo mundial. - ¿Verdad que tú nunca me vas a abandonar? ¿Aunque encuentres a una rubia pechugona? ¿A que no? - Miré a Axel con intensidad y le abracé, claro que en el estado de embriaguez en el que estaba no controlas ni tus propios mocos, así que todo mi peso corporal cayó encima de él y literalmente le escaché. No me moví me quedé encima de él hasta que noté como me apartaba con la mano. Rodé y me quedé tendida en el suelo boca arriba. - Axel... tengo que decirte algo... - Seguía mirando la madera y me tape la boca con la mano. - Creo... que no sé si quiero vomitar o es un eructo. - Me quedé en suspense, escuchando todos los movimientos de mi cuerpo y notando ese quemazón desde el estómago hasta la garganta. De repente se escuchó un eructo exagerado cual hombre muggle después de doce cervezas. - Yuos mucho mejor. ¿Otro chupito? - Me di unos golpecitos en el pecho con suavidad por si tenía otro tímido eructo. - Eresss el mejor peque, te quiero un montón ¿sabes? - Me intente mover cual serpiente lo suficiente como para ponerme a su lado en la misma posición, boca arriba. No dije nada más, tan solo cogí su mano y me quede allí.
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Axel S. Crowley el Dom Abr 26, 2015 8:35 pm

Axel corrió detrás de Tea después de que la Ravenclaw le dijera que confiara en ella. Lo cierto es que en cuanto a confiar en Tea cuando estaban borrachos, tenía muchas dudas. Una vez había intentando sacarle sangre con una piedra estando SOBRIOS, así que a veces temía las cosas que le podrían pasar por la cabeza estando ebria. No obstante, en aquel momento le sujetó la mano y la persiguió intentando no hacer ruido.

Ambos se agacharon para meterse bajo una mesa de madera y, como Axel no es que pudiera ver mucho, el borde de la mesa impactó directamente contra su frente, haciendo que un sonoro “POM” sonara por toda la biblioteca. Durante toda la noche, la marca roja se le notaría en la frente a Axel, eso sí, finalmente consiguió meterse debajo de la mesa. Tea llegó rápidamente a la etapa de amor incondicional por sus amigos y Axel aún sentía como varios pájaros aún revoloteaban alrededor de su cabeza.

-¡Claro que no!-Consiguió susurrar cuando nombró a la rubia pechugona. Él era más de morenas con poco pecho y personalidad psicópata. ¿Quién iba a decirlo?-No te voy a abandonar. Conseguiré de algún modo u otro que apruebes todos los EXTASIS y te llevo en mi maleta cuando vaya de viaje por el mundo.-Dijo Axel abrazándola, tan soñador como solía sonar siempre que hablaba de sus planes de futuro.

Ambos se desquilibraron y terminaron uno encima del otro, aunque Axel no tardó en quitar a Tea de encima para que cayera al suelo. Lo increíble vino después, en ese incómodo momento en dónde la mujer es más varonil que el hombre con los eructos. Olé tus eructos, tía.

-Qué sexy, Dios.-Ironizó Axel.-No hagas eso otra vez que no respondo mis actos.-Añadió Axel con suma diversión.

Justo en ese momento, Tea se acercó a Axel y sujetó su mano. Axel tampoco hizo nada por moverse, por lo que veías a los dos imbéciles con la mirada perdida ahí bajo la mesa “escondidos”, ya que en realidad se les veía un puto cojón. La suerte que tuvieron es que la bibliotecaria había pasado de seguir buscando porque un simpático fantasma la entretuvo para salvar a los chicos.

El fantasma no tardó en hacer aparición por encima de la mesa, haciendo que su cabeza traspasara la parte superior y se quedase justo en frente de los chicos.

-¡Hola!-Dijo el fantasma.-¡Os noto algo perjudicados!-Añadió, con una voz cantarina y simpática. Se trataba, como no, de Nick casi decapitado.

-Shhhh-Dijo Axel.-Que la bibliotecaria está por ahí. Vete, pedo con forma humana, que nos vas a delatar.-En realidad, ¿que era un fantasma? Lo primero que le pasó a la mente por Axel fue relacionarlo con un gas.

-¡Oh!-Se indignó el fantasma.-¡Os he salvado el culo de un castigo, me merezco cierto respeto!

-¿Flatulencia con forma humana?-Preguntó Axel, por eso del respeto. Llamar a alguien pedo no era muy respetuoso.

-Qué gracioso…-Dijo el fantasma.-Yo aquí aburrido en mis doce horas nocturnas y me encuentro con dos gamberros que pasan su noche bebiendo alcohol. ¡Voy a volver a llamar a la bibliotecaria!-Dijo Nick, yéndose corriendo (realmente levitando porque los fantasma NO CORREN) de allí para ir a llamar a la bibliotecaria.

Axel aprovechó que Tea le había cogido la mano y se la sujetó fuertemente, sacándola de allí. Debían de salir de la biblioteca con el libro de herbología sin ser visto. Debían de ser más rápido que el fantasma.

-¡Vamos Tea!-Le zarandeó par de veces para que se despertara y luego la miró fijamente a los ojos dispuesto a motivarla con su tema favorito.-Es hora de salir de aquí antes de que venga la loca antialiens.
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Invitado el Miér Abr 29, 2015 10:34 pm

Gateaba para dejar hueco debajo de la mesa de la biblioteca. Me giré al ver que no estaba Axel a mi lado y con un gesto rápido me puse una mano en la boca ya que se me infló como un pez globo al ver, mas bien escuchar, a peque darse contra la mesa. - ¿Te has hecho daño? - dije susurrante y con medias risitas. Fui a dónde estaba y le di un besito en la frente, no antes sin palpar la cara para ver dónde estaba. - Ea, ea... - Remedio santo de toda la vida.

Como niños pequeños en un cajón de arena estuvimos tumbados cogidos de la mano debajo de la mesa a la espera de que la bibliotecaria no nos encontrara. Yuos te imaginas que nos encuentra. ¿Qué nos harían...? En verdad todavía podemos estar despiertos por aquí ¿no? Pero estamos borrachos, bueno, yo me siento borracha muy borracha... ¿ Y Axel... estará tan borracho como yo? ¿Por qué siempre acabo así de boracha con él? En las fiestas no me coloco tanto. Miro a peque durante unos segundos y le pincho con el dedo en el costado con suavidad. Que guapo es en verdad... Es mas mono. Mataré a cualquier rubia, morena o pelirroja que se acerque a él, o puedo aprovechar mis contactos cósmicos y que se la lleven... sí... no esta mal ese plan... Así no me meterán en la cárcel y Axel seguirá soltero. Es perfecto.

De repente un asqueroso y sonoro eructo de orco salio de lo mas profundo de mis entrañas. - ¿De verdad esto te parece sexy? Qué gustos más raros tienes... aunque me la juego a ver si es verdad que no respondes. *eructo ultramini* - ¿Con esto te vale? Porque no veo ni el salto del tigre, ni una maratón, ni un terremoto. ¿Qué clase de actos ibas hacer? -

De nuevo me quede mirando el techo de la mesa esperando a que el peligro se fuera. Como en aquel videojuego muggle, el Metar Gear Solid, que bien nos vendría una caja de cartón tan útil como esa, cuando había peligro era muy eficaz. Resoplo y me quedo escuchando a mi monstruo que estaba luchando en el interior de mi estómago. Me froto la barriga como si fuera una embarazada.

¡Aaah DIOS! Que me da un jodido infarto, joder - Me pongo automáticamente una mano en el pecho, dónde se supone que creemos que esta el corazón, y me rió como una escandalosa al recibir tal subidón de adrenalina por la inesperada cara del fantasma en frente de la mía. - Flatulencia, y lo dice tan tranquilo - De nuevo mis carcajadas no ayudaban para nada en ese momento más la falta de respeto de Axel hacia la persona/fantasma no ayudaba tampoco. - Me va a dar un infarto Axel, en serio, para. - digo entre lágrimas y bocanadas de aire.

Gracias a los Aliens pare de reír, de llorar y me tomé un tiempo para volver a aprender a respirar de nuevo. - Flatulencia... que bueno tu - Se me escapaban medias risitas mientras estaba en mitad de mi mundo multicolor perfecto aunque poco duró ya que el malvado demonio desodorante me zarandeaba con fuerza de la mano y entre todo el desconcierto solo alcanzo a escuchar anti-aliens. - ¿Dónde, a quién hay que matar? -Dejo inmediatamente de preguntar ya que Axel me estaba haciendo correr lo que no había corrido en toda mi vida.

¿Dónde estamos? Vale, ya no estamos en la biblioteca. Aaaah mis ojos, ahora hay demasiada luz. Maldita luz. Oh, mucho mejor. ¿Dónde estamos ahora? Ah eso me suena... adiós puerta de sala común. Peque... Creo que necesito respirar - Me soltó de la mano en ese momento y por fin supe dónde narices me había traído. La azotea. Caigo desplomada en el suelo en forma de estrella de mar. - Ahora si que creo que voy a echar hasta mi primer recuerdo. ¿Crees que así recordaré cuando me adujeron? - Oye, era una posibilidad. Me levanto y me pongo a hacer burpees a lo bestia. Lo más gracioso viene cuando en el aterrizaje de uno de los saltos un ente me puso la zancadilla y caigo al suelo y me quedo allí, sin recuerdos, sin vómito y sin fuerzas. - Yo aún te sigo queriendo desodorante Axel de chocolate. Hueles tan bien y atraes tanto a las chicas. ¿Como no te van a querer? - divago entre suspiros entrecortados por el ejercicio mientras me quedo mirando a las estrellas. Mejor eso que mirar a la una supuesta mesa totalmente a oscuras.
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Axel S. Crowley el Lun Mayo 04, 2015 1:55 am

Aquel eructo había sido increíble. Ni Axel después de tomarse toda la gaseosa habida y por haber se hubiera tirado uno como el que se tiró Tea debajo de la mesa. Y menos mal que necesitaban guardar silencio, si no, no me imagino hasta dónde hubiera llegado la onda expansiva de esa explosión llamada eructo que salió desde lo más profundo de sus entrañas. Axel usó cierta ironía para referirse al eructo y sus posibles actos, pero estando borracho se le había olvidado por completo que Tea no era muy dada a pillar el sarcasmo o la ironía. Suspiró al ver cómo se curraba el hecho de ver que no respondía a sus actos. Axel la miró con los ojos medianamente entrecerrados.

-Actos satánicos, menos mal que no puedes tirarte otro eructo como el de antes o me verías convertirme en satán.-Se inventó sobre la marcha. Ya que no pillaba la ironía, era divertido poder inventarse cualquier cosa, ya que era un poco ingenua (sobre todo estando borracha) y se creía cualquier cosa.-Pero es un secreto, no se lo digas a nadie.-Puso el dedo índice sobre los labios de Tea.

Luego comenzó la carcajada imparable. Entre los comentarios y el fantasma ofendido aquello había sido realmente divertido, por lo que entre Tea partiéndose el culo y Axel a su lado de la misma manera, el fantasma no tardó en ir a solventar el error había hecho al hacer que la bibliotecaria se hubiera ido.

Axel salió rápidamente de debajo de la mesa al darse cuenta de lo que iba a pasar y la contestación de Tea fue bastante divertida.

-¡No hay que matar a nadie!-Dijo rápidamente Axel.-Aunque me gusta tu predisposición, oye.-Añadió al final, dándole un divertido y amistoso golpecito en el hombro de “no está mal.”

Después de eso Axel y Tea se sujetaron de la mano y comenzaron a correr. Axel comenzó a correr sin saber a ciencia cierta a dónde estaban yendo. Llegaron a la sala común pero la idea de entrar y poder encontrarse sin querer al Jefe de Casa no era una idea que le gustara, por lo que siguió de largo y se metieron en la azotea, cerrando la puerta tras de sí para que no se pudiera escuchar nada de sus risas a través de ella.

Soltó a Tea y comenzó a coger aire rápidamente, yendo a la barandilla de la azotea para respirar el fresco aire que había ese día. Respiró tan fuerte que hasta le dieron ganas de toser. Se dio la vuelta al escuchar a Tea y negó con la cabeza.

-Yo creo que los aliens se habrán preocupado en utilizar algo mucho más poderoso que la magia para que no recuerdes eso. Por si acaso. Ellos confían en ti, pero hay cosas que mejor mantener en el misterio.-Dijo Axel, alzando ambas cejas.-Aunque después de todo este tiempo yo tengo la teoría de que te volvieron a abducir. Claaaro, desapareces y no sé nada de ti… ¿Sabes que si te vas de La Tierra no puedo ir a buscarte, no?-Le preguntó retóricamente Axel, viendo como se caía y cómo le decía lo mucho que le quería. Soltó algo que a Axel le dejó totalmente desconcertado. ¿Qué clase de pensamientos había estado teniendo como para soltar eso?-Tú también hueles muy bien. Aunque no te recomiendo el truco del eructo si quieres seducir a un chico.-Le recomendó Axel, sentándose en el suelo a su lado, en dónde ella se había caído. Se acostó a su lado, dejando su cabeza justo al lateral de Tea y mirando al cielo para contar estrellas.-Cuántas estrellas…-Murmuró Axel, dándose cuenta de que, estando quieto, parecían moverse. Eso es que estaba realmente borracho…-¿A ti también se te mueven las estrellas?-Añadió el chico, girando la cabeza para mirar a Tea.-Emborrachando al prefecto de séptimo. ¿Qué pretendes, eh? Admítelo, todo esto es una trapichuela para que aparezcan los alienígenas aquí y me lleven con ellos. ¡Admítelo!-Y justo en ese momento Axel saltó sobre Tea, colocándose sobre ella sentado y empezando a hacerle cosquillas.-¡No lo niegues!
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Invitado el Miér Mayo 13, 2015 1:33 am

La azotea. ¿Por qué estamos en la azotea? Aunque si lo piensas tiene sentido, eso, o correr escaleras abajo se había vuelto tan arduo que ni que fuera una gorda mórbida con parálisis. Estaba mal físicamente pero ¡¿TANTO?! Juro que después de esto me pongo hacer algo útil con mi vida, pero por favor ahora dame un poquito... de... aire... Alcé la mano hasta la barandilla y cogí una bocanada de aire exagerada como si no hubiera respirado nunca hasta ese momento. Quién diga que el deporte es bueno, miente.

- No te creo, me estas engañando. Ellos siempre intentan contactar para desvelarme todos sus secretos y forma de vida. ¿Porque iban a mantener el misterio si quieren justo lo contrario? Será que me están siempre observando... - Medité por un micromegaultrasegundo. - !Oisssgan! (dialecto de borracha) ¡Que aunque este borracha la mayoría del tiempo soy de fiar! - Grité cual endemoniada sin tener en cuenta lo malo que sería para mi garganta al día siguiente, ni las horas intempestivas que eran. Al terminar mi profunda conversación con el aire miré a Axel. - ¿Qué? - De repente me vino una revelación. ¡Burpees! es la solución. Si así recordaré, lo sé, lo saben, hasta Axel lo sabe. Si... lo sé. Funcionará. Me puse con los ejercicios, pero no pasó ni el tercer burpee cuando vino un erecto de esos que te advierten que dejes de hacer eso que quieras que estés haciendo, o una cosa hermosa emergerá desde los mismísimos infiernos para recordarte tu infancia en pequeños fotogramas. También la llaman pota. Obviamente morí en el suelo y reclamé de nuevo aire y cariño de Axel. - No fui *aire* la única *respiro* que *aire* desapareció y encima *traga saliva* tú estabas moribundo. ¿Qué quieres que haga si tu dejas también la Tierra? Tampoco podré ir a buscarte. - Y si peque muere... no puede morir, es inmortal, es adonis eso es un Dios entonces no puede morir. Tendré que buscarme la fuente de la eterna juventud entre las cosas importantes que hacer en mi vida. Si. Conseguí entre pensamientos filosóficos recuperar el aliento.

Por minutos me quede acostada al lado de Axel. Me encontraba extrañamente cómoda al lado de él, a pesar del frío y del hecho de estar tirados en el suelo como marmotas. - Sabes que te encantó mi eructo, admítelo ya. Fue sexy. - Dije mientras intentaba mover lo mínimo la cabeza ya que cuanto menos la movía menos se movía el resto de cosas a mi alrededor. - Sí... si... - Respondí con vagancia las preguntas de Axel. - Oh, tú que te dejas. Yo ni vi quejarte cuando te tomabas los chupitos excepto tu cara de lechuga cada vez que bebías un trago. Solo por eso te emborracharía mil veces.- Me reí toscamente. Como iba a reír decentemente ya que cuando me quise dar cuenta tenía encima de mi a Axel en una batalla campal entre cosquillas y pataletas para reivindicar mi libertad. - No por favor. No. Me arrepiento de todo, pero para. Juro que no tenía ningún lanzamiento para hoy. Para por Dios que me da algo. Por favooooooooooor. - Me dio un respiro. ¿Qué pasa hoy que me quedo sin aire cada cinco minutos? Miré a Axel e hizo el amago de hacerme de nuevo cosquillas. - ¡Para por tu madre! Tiempo muerto. Además creo que tú tenías cosquillas por aquí creo recordar - Saqué el dedo indice cual navaja gitana y amenacé con picarle en su punto débil, el costado. Mientras me incorporaba en la medida de lo posible. Me quedé mirando a Axel y se formó sin querer una sonrisa tonta sin saber si era por él o por las cosquillas. Bah, que coño. Ya lo he hecho otras veces. ¿Entonces porque te lo estas pensando tanto eh..? lista... que eres una lista. Joder. Estoy nerviosa y todo. Tiene que ser la borrachera. Aaaaaaaaaaaaah! No pienses. Me alcé los escasos metros que me quedaban hasta llegar a los labios de Axel. Joder no me acordaa lo bien que besaba. Espera. ¿Por qué sigo nerviosa? Me aparté de los juguetones labios de Axel. Puse el dedo indice en su cara pidiendole un segundo. Le aparte con suavidad para que se bajara de encima de mi y busque la barandilla de la azotea en busca de una brisa gélida. Si creo que voy a potar. Por eso estoy nerviosa.Si. Miré a peque para que no se preocupara. - Estoy bien no te preocupes... buuuuurp (Eructo, por si no quedó claro)- Me puse una mano en la boca y cerré los ojos para sentir mejor la brisa. Es vomito lo sé. Creo que ya me ha pasado.
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Axel S. Crowley el Miér Mayo 13, 2015 12:41 pm

Axel adoraba a Tea por la simple razón de su sencilla locura. Era un momento de tranquilidad en su ajetreada vida de Ravenclaw responsable, prefecto, repetidor y capitán de Quidditch. Tea era una persona que desde los once años ha sido una persona que siempre le ha sacado una sonrisa. Era irónico, pues al principio Axel, bajo los prejuicios de su familia, nunca trató muy bien a la joven, ya que aunque no se lo hubiera dicho nunca, por su historia familiar y demás, no parecía de linaje muy puro. No obstante, a pesar de todo eso, la Ravenclaw siempre ha estado ahí. El chico adoraba decir cualquier cosa con ella, ya que con Tea podías sacar cualquier tema en cualquier momento; siempre era el adecuado.

-¿Tú de fiar?-Axel miró al cielo y gritó:-¡No se lo crean, Tea no es nada de fiar! ¡Totalmente lo contrario! ¡Os traicionará y venderá vuestros cerebros super inteligentes en el mercado negro! ¡Huíd ahora que podéis!-Probablemente él también gritó sin tener en cuenta cómo acabaría al día siguiente ni las horas que era.

El chico intentó hacerle ver que si se pegaba mucho tiempo sin mantener contacto con él, terminaría preocupándose. Ya que sabiendo lo loca que estaba no se sorprendería que algún día se prendiese fuego a sí misma o se muriera tras tirarse de la torre más alta confiando que un alien le recogerá en su OVNI.

-¡Eso fue el año pasado!-Contestó, negando con la cabeza con una sonrisa.-Estaba moribundo, cierto. Pero no lo suficiente como para que mi amiga viniera a verme, al parecer…-La miró con ojos entrecerrados y recelosos.-¡Menos mal que tengo otras personas que se preocupan en ir a verme en mis últimos días de vida!-Añadió falsamente enfadado,-Pero te perdono. Nos tenemos que sacar una foto, así si algún día nos morimos alguno de los dos, tenemos un recuerdo eternizado. ¿No crees?-Añadió, con un tono de voz extrañadamente motivado.

Fue divertido hablar de lo mucho que quería emborracharle, pero fue todavía más divertido cuando Axel se puso sobre ella para no parar de hacerle cosquillas. Si ya de por sí la risa es imparable, de aquella manera parecía una maldición. Tuvo que parar, tanto por las insistencia de Tea como porque él también necesitaba un descanso de tanta risa. Estaba rojo e incluso se le caía una lágrima por los ojos de la risa; se sentía risueño, contento. No obstante, Tea quiso venganza y no tardó ni dos segundos en recomponerse y erguirse contra Axel en una batalla campal de cosquillas.

Pero en una mirada que podría pecar de inocencia, se escondía cierto deseo, el cual se vio reflejado en el impulso de la chica cuando besó a Axel. Tea y Axel no solían tener ese rollo de manera común, rara vez se habían besado estando sobrios. Pero rara vez no lo habían hecho estando ebrios… Sólo que apenas se acuerdan. Eran dos personas tremedamente cariñosas y eso se notaba, pues después de tanto tiempo y sólo cuando sus cuerpos reacciona antes que la mente, es cuando terminan así. Nada más sentir el sabor y los labios de Tea sobre los de él, recordó cosas, pequeños flashback que le vinieron a la mente del último verano. Recordó cómo acariciaba el cuerpo de Tea, como la apresaba contra la pared, cómo besaba casi con ansias y deseo sus labios y su cuello, y cómo su mano se colaba por debajo de su falda… Lo recordaba vagamente, pero lo recordaba.

Entonces Tea se separó de él y Axel la miró con un gesto tranquilo, dándole a entender que tenía un segundo o todos los que quisiera. Se apartó de ella y la siguió con la mirada, poniéndose de pie y tambaleándose un poco al perder el equilibrio. No sabía si le parecía raro o no ese tipo de gesto. Realmente por parte de ellos dos siempre pasaban ese tipo de cosas y, estando tremendamente borracho, era algo normal entre ellos. Se acercó a ella lentamente después de que volviera a eructar y decir que estaba bien. Axel sonrió por el detalle del eructo. Se colocó a su lado junto a la barandilla.

-¿Seguro que estás bien?-Preguntó, colocándose a su lado. Luego, como Axel borracho no es de hacerse demasiadas preguntas ni de filosofar, fue a lo directo.-Me has besado.-Reveló como si fuera un gran secreto. Por suerte ninguno de los dos todavía tenía memoria a corto plazo.-¿Te han entrado ganas de potar después de besarme? Eso me hace quedar muy mal. Juro que hoy no he comido ajo.-Bromeó, apoyándose en la barandilla en dirección a ella para acortar un poco las distancias.-¿Sabes? Probablemente sea la última vez que estemos en Hogwarts saltándonos las normas. -Reflexionó.
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Invitado el Jue Mayo 14, 2015 1:18 am

Tirada cual estrella de mar, observaba con curiosidad como los puntitos del cielo bailaban. ¿Por qué tiene que existir estos efectos secundarios tan molestos? Me encanta la risa y la felicidad del alcohol. ¿Acaso tanto pido? Verás la resaca de mañana. Buf. Suspiré e hice un amago de girar la cabeza para escuchar mejor a Axel pero mi cabeza atentaba con explotar a base de pirotecnia con sorpresas al final si me pasaba de lista.- ¿Cómo dices tú? ¿Cómo que no? Ya te lo he dicho. Siempre que iba estabas en coma con tantas cosas que te pusieron en el cuerpo. Ni siquiera te dignaste ni abrir medio ojo en mi presencia. Mira que les dije a las enfermeras que el libro que te encontraste fue de parte mía. Malditas. - Hice un mohín. Se creen guays salvando vidas y no pueden decir ni un triste comentario. Psé. Así va la sanidad. De repente todo se volvió de color rosa al escuchar la palabra mágica. Foto. - ¿Nada más que una? Si es para eso quiero que sea épica. ¿Estarás dispuesto a sacarte tantas fotos hasta que salga LA foto? - Le reté. Era mi oportunidad de que Axel se hiciera tropocientas fotos conmigo sin que se quejara. "¿Otra más?"... "Tea sabes que no soy fotogenico"... "No me gustan las fotos" PAMPLINAS. Ya no me podrá poner más excusas. Que feliz soy. Ilusa de mi si creía que iba a seguir con esa felicidad y no moverme de ahí a la vez ya que peque tenía planeado hacerme que me moviera como una lavadora en modo centrifugado al hacerme cosquillas. Hasta que de repente todo se volvió extraño.

¿Le estoy besando verdad? Joder si. Si besa que te cagas. Que rico... y como huele y... y... como besa. Tía ¿Qué haces? En verdad es AXEL lo conoces antes de que tuvieras esas miserias de tetas... Lo estas besando. ¡A VER CALMA PUEBLO! Pero si ya nos hemos besado. Necesito un pause, dame un kitkat. Maldito anuncio. Me levante tranquila una vez aparte a Axel. No es para tanto. Lo estas exagerando. NO ME VENDRÍA MAL UNA FLOTA DE ALIENS AHORA MISMO... ¿Un transporte? ¿Abducción? ALGO JODER. Vale, no. Plan B. ¿Cómo morir en cinco segundos...? No, no lo veo viable... o sí... Me abracé a la barandilla como si fuera un chaleco salvavidas. Pero en serio. Ahora en serio. ¿Por qué me duele tanto la barriga? Si quieres potar hazlo ya. Abrí la boca cual hipopótamo pero solo logré que me saliera un tímido eructo.

- Estoy bien. - Dije sin mirarle. Como iba a mirarle. Soy una dramática. Es el alcohol. Si yo le he dado picos, seguro que él ya olvidó el tema. Si. "Me has besado." - Ehh... Si... eso creo. Quizás. Creo que noté algo húmedo si. - De repente me sonrojé como un tomate el cual se podía ver desde el extrarradio.- ¡No! Osea que no. Digo que no creo que sea tu culpa. Bueno no creo, no fue tu culpa. Es que sentí algo revolviéndose muy rápido y por si acaso, ya sabes... - Los nervios se me notaban en cada palabra. No comprendía porque me sentía tan nerviosa frente a él, esta era la primera vez que me sentía de esa manera a su lado. Hasta me había quedado en paños menores en su cara. Se suponía que era con él con quién mejor me encontraba, dónde podía ser cien por cien Tea.

Me quedé mirándolo mientras notaba mi cara como si fuera el mismísimo infierno. Levanté una ceja al escucharle. - Si probablemente. - Me había vuelto una ameba. De pie delante de él mirándolo como si fuera el extraterrestre que tanto ansiaba y sin poderle decir más de dos palabras sin que fueran un sí o un no. Bravo Tea. - Ya no puedo más. - Me acerqué a peque le mire con tristeza y le di un tierno besito en la mejilla. - Jamás te olvidaré Simba. Me has hecho muy feliz. - No podía más con esta presión. Tantas cosas en mi cabeza aparte del calor, tantos revoltijos y... y... tanto Axeles. No, no podía más.

Cojo una bocanada de aire y sin vacilar me subo a la barandilla me pongo de pie y abro las manos en plan titanic. Llévame Jack... Bueno, que decepción, creía que iba a sentir más presión con el viento, el choque del suelo. Vamos lo lógico. Cuando me di cuenta Axel me gritaba algo desde, por lo visto, hacía rato. Sentía sus manos en mi gemelo y en mi culo. - Si querías tocarme el culo antes de hacer esto, dímelo pero no me cortes ahora. - Axel tiró de mi y me agarró como buenamente pudo en su estado. Volví al punto que quería huir, su mirada.- Creo que te quiero. - Digo antes de esparramarme en sus brazos.
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Axel S. Crowley el Vie Mayo 15, 2015 5:59 pm

Axel no recordaba nunca que Tea le hubiera ido a visitar porque como bien acababa de decir la Ravenclaw, los primeros días estaba tan hecho polvo que rara vez recordaba algo. Le daban medicamentos para el dolor y para dormir, por lo que estaba más bien en el séptimo sueño que en la realidad. Por una parte le apenaba no poder haberle hecho caso a Tea por tomarse las molestias de haber ido, pero por otra parte agradecía todos esos medicamentos que le echaban, ya que esas primeras semanas se le pasaron mucho más rápido.

-Compréndeme, debía de tener más tranquilizantes en sangre…-Dejó caer Axel.-Ya sabes que de haber podido, no te hubiera ignorado. ¿Qué clase de amigo crees que soy?-Y para la poca gente que fue a visitarle, entre ellos Tea, O., su propia hermana y porque trabaja en San Mungo y su madre, sin duda alguna hubiera dado lo que fuera para no estar hecho un vegetal en presencia de sus visitas.

Axel hizo mal en nombrar la palabra “foto” en presencia de Tea. Sabía lo mucho que se motivaba con esas cosas… pero claro, estando borracho no mide las consecuencias. Axel poseía una cámara en el baúl de su habitación, era una polaroid instantánea, pero rara vez la utilizaba. De hecho, hacía años que no le sacudía el polvo, ya que nunca había visto nada que mereciera la pena eternizar.

-Estoy dispuesto…-Dijo, sabiendo que se iba a arrepentir.-Pero asegúrate de traer tu famosa petaca cuando tengamos la cámara, ya que si no estoy borracho es difícil que salga bien y que dure tanto delante de una cámara.-Dijo Axel directamente, ya que él no se consideraba alguien fotogénico. No se consideraba ni siquiera especialmente guapo, por lo que las fotos le caían mal.

Justo después de eso y de las cosquillas, Tea besó a Axel tras un momento inesperado. Fue un beso intenso pero corto, ya que ella no tardó en separarse e irse hasta la barandilla para respirar, pues parecía que iba a vomitar. Cuando Axel la vio, se levantó y la persiguió, para preguntarle qué le había pasado. Axel directamente afirmó lo que había pasado y la reacción de Tea le hizo esbozar una sonrisa.

-¿Tú vomitando por culpa del alcohol? No me lo creo.-Preguntó finalmente cuando dijo que notó algo revolviéndose en su interior.-Si eres la persona que más aguanta el alcohol de todas las personas que conozco. Es como si tu sangre estuviera totalmente acostumbrada al alcohol.

Después de eso, Tea se volvió loca. Entre que nombró a Simba y se subió a la barandilla creyéndose Rose la de Titanic (¿Acaso no sabía que todas las Rose’s morían?), Axel tuvo que actuar rápido sujetándola para que no se cayera, ya que ni por asomo se pensaría que iba a tirarse voluntariamente. A Axel simplemente le pasó por la cabeza que Tea quería comprobar su capacidad de equilibrio y que probablemente en ese estado no lo consiguiera. Consiguió que se bajara de allí, sujetándola como buenamente pudo. La confesión de Tea le hizo sonreír. ¡Tea había llegado al punto de borrachera en dónde proclama su amor por sus amigos! Ese punto era realmente divertido. Axel la siguió sujetando y la abrazó fuertemente, como un achuchón amistoso.

-¡Claro que me quieres!-Exclamó emocionado.-¡Yo también te quiero! ¡Claro que te quiero! ¿Cómo no vamos a querernos después de soportarnos siete años?-Continuó añadiendo, apartándose de ella para mirarla con una increíble sonrisa. ¿Cómo iba a él a pensarse que no se refería a eso? Era Tea, al fin y al cabo, una amiga que conocía desde los once años. Nadie se pensaría que está sincerándose borracha a apenas un mes de graduarse.-Que boba eres.-Sonrió finalmente, haciendo que se pusiera de pie y dejase de ser una ameba resbaladiza en sus brazos. Se quedó en frente de ella, mirándole a los ojos-Y no te vuelvas a subir ahí a desafiar las leyes del equilibrio y la física, que no estás en condiciones. ¡Si ni te puedes mantener en pie a mi lado!-Exclamó, llevando una de sus manos al pelo de Tea para hacérselo hacia atrás cariñosamente, ya que siempre solía llevarlo así.-¿Qué? ¿Hoy no vas a hacer que me corte la palma de la mano con una piedra para llamar a los aliens?-Preguntó divertido, cogiendo la petaca de la chica para beber un sobor del interior. Luego le devolvió la petaca al darse cuenta de que seguía bebiendo.-¡No me dejes coger más! Mañana vamos a estar para el arrastre y tenemos a primera Herbología... Mejor nos quedamos durmiendo. ¿Nos vemos mañana a las 8 en la sala común para seguir durmiendo en el sofá y no sentirme mal solitariamente?
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Invitado el Lun Jun 22, 2015 3:54 am

Creo que te quiero... ¿Cómo voy a soltar eso así... tan de repente? Tiene gracia en verdad. No, en verdad no la tiene. Como se me ocurre... ¡Espera! ¿Qué ha dicho?! Tea vuelve de entre los muertos.

Atenta cual suricato alertado por una amenaza mire a Axel aunque mi cara se fue desilusionando a medida que escuchaba las palabras de Axel. - JAJAJAJA SI- reí muy falsamente y gritaba sin razón. - ¿Como no me vas a querer después de tantos años? Qué tonta. *risa histérica nerviosa* amigos para siempre yuju - No se por qué todo esto me hace sentir tan mal. - No haría esas cosas si o fuera por... por... - Borracha se me daba increiblemente mal encontrar excusas útiles o on algo de coherencia y en el caso de encontrarlas se me notaba la mentira a trescientos pueblos de aquí. - Porque... porque sí ¿Entiendes? - En este preciso momento no fue ni lo uno ni lo otro. Fuera como fuese no le di demasiada importancia al tema al notar la mano fría de Axel rozándome la mejilla cuando intentaba colocarme mi cabello revuelto. Inconsciente puse su mano sobre la suya y le miré fijamente. - Dentro de poco nos separaremos... No será otro año aquí. No estaré tranquila si pasa tiempo sin verte porque sé que estarás pululando por Hogwarts pero y ¿Ahora qué? - dije con cierta dificultad mientras me hundía en el pecho de Axel. - Que importan los Aliens si tú no estás aquí para verlos... - hablé en voz baja.

Me separé con cuidado y sonreí como siempre. - ¿Crees que puedes superarme? Deja de beber o llegarás al coma etílico - Siempre era yo la que le incitaba a beber y beber más pero en esta ocasión y por las circunstancias tan extrañas para mi decidí ser la chica borracha responsable. - Siete años a mi lado y aún bebes como un novato. Eres bueno en casi todo peque pero en esto jamás me superarás -

Ya estábamos en el declive de la borrachera. Esa fase en la que que estas feliz, que no te puedes mantener, que no sabes dónde estás y que, por último, te podrías dormir haciendo el pino puente y descansar maravillosamente (o eso crees tú hasta al día siguiente). - No llega a ser por todo lo que hemos estudiado hoy no me levantaría ni un ser supremo de la cama. Me resignaré y pondré doscientas alarmas para ir a dormir luego al sofá. Solo por eso me debes otra fiesta -

Después de todo lo que había pasado en la noche pensé en que todo fue producto de una borrachera difícil de llevar. Si... Axel no me gusta es que le echaré muchísimo de menos es eso... es por la ausencia, pero... ¿Qué haré sin él? La Universidad será muy grande en su ausencia. Decaída, resoplé antes de caer muerta de sueño.
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