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Spooky Skeletons [Matt]

Invitado el Miér 29 Abr 2015 - 1:40

Emma apoyó su mano contra el bajorrelieve en forma de dragón. La pared desapareció y se mostraron unas escaleras que descendían-Lumos -susurró, encaminándose por los escalones, cuidando que sus botas no se resbalaran. No quería rodar casi cuatro pisos de escalones por un descuido Menos aun con el humor residual que le quedaba. Después de rastrear ese bar clandestino en Hogsmeade, Marlene y ella habían planeado ir juntas. Así que después de su ronda de prefectos se había cambiado en su habitación y salido de su Sala Común oculta bajo su túnica para que si alguien la veía no sospecharan sus verdaderas intenciones. Aun así, tuvo cuidado, conociendo las rutas de inspección y cuando llegó al cuarto piso esperó por su amiga. Pero en lugar de ella apareció su pequeña lechuza, que parecía haberla estado buscando por horas. Cuando la pequeña dejó la carta y se fue volando, Emma se encontró con una rápida nota de la Gryffindor, anunciándole que no podría ir porque Lily la había atrapado intentando huir sin hacer sus deberes.

Genial...

Así, Emma se había encontrado en el dilema de regresar a su habitación o irse por su cuenta ¿Cuál fue el resultado? Meterse en esos escalones e ir sola ¿Qué importaba? No sería la primera vez que lo hacía. Además, tenía un deseo casi insano de beber un par de tragos antes de tener que ponerse seria con los TIMOs y perseguir a Marlene para que estudiara. Después de quince minutos de caminata llegó a una pequeña escalinata, con su varita buscó el dragón en bajorrelieve y lo aplastó. El techo se movió. Antes de salir se quitó la túnica y la dejó doblada a un costado para cuando tuviese que volver, quedándose con su atuendo y salió en medio de un pequeño terreno abandonado lleno de piedras. Todas estas con diferentes inscripciones, dibujos y símbolos. Al fondo había una pequeña garita. El bar estaba oculto, quienes lo habían creado, como otros bares clandestinos para estudiantes, se habían inspirado con nombres curiosos. En esta ocasión, Emma buscaba el "Spooly Skeletons". Quienes lo habían montado, antiguos alumnos de Hogwarts, habían sido los mismos dueños de otros bares que aparecían y desaparecían en diferentes locaciones. Así que estaba confiada de que sería divertido. Pero...

Marlene sabía dónde estaba, a ella le habían dado la información de cómo encontrar el bar y a esta no se le ocurrió darle esa información en su carta...

Y Emma no tenía idea. La Slytherin maldijo a su amiga, a Lily Evans por retenerla y de paso a todos los Gryffindors, solo por si acaso. Un bajo insulto en alemán escapó de sus labios y se cruzó de brazos, mirando los gráficos en las piedras, estaba segura que tenía que ver con algo de ahí, como en los otros bares- Mañana voy a darle un castigo que no olvidará -susurró Emma, pensando en que su amiga merecía un pequeño castigo por ponerla en esa situación.
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Matt Denbrough el Vie 1 Mayo 2015 - 4:34


Hoy no sería uno de esos días en los que me escapaba a altas horas de la madrugada para ir por ahí con la intención de; investigar una húmeda cueva, arrástrame por una cripta polvorienta o adentrarme en un pantano fangoso en busca de algún intrigante misterio. Fuera como fuese siempre acababa sucio y lleno de mierda hasta las cejas ―¿Porque no esconderán esas cosas en lugares más limpios y de fácil acceso?― Hoy me habían invitado a una fiesta en Hogsmeade, por lo que esta noche tocaría desmadrarse, conocer gente y beber hasta que no recordara ni la casa a la que pertenezco. Por lo que en realidad sí que me escaparía a altas horas de la madrugada  ―Espero no tener que ensuciarme demasiado... ― Al terminas de cenar en el Gran Comedor subí directamente a mi cuarto, quería echar una cabezadita antes de salir y así reponer fuerzas para el resto de la noche. Decidí que irme a la cama vestido sería la mejor opción, de esta manera saldría directamente y me evitaba tener que dar explicaciones si alguien se despertaba por mis ruidos. Me puse una camiseta negra básica, una chupa de cuero, unos vaqueros y me fui a la cama, las botas seria lo único que me pondría al levantarme.

Al despertar abrí los ojos y me vi inmerso en una oscuridad completa, esperé unos segundos a que se me habituase la vista antes de incorporarme sigilosamente, a mi alrededor todos dormían y solo sentía la compañía de la luna que se dejaba entre ver por las ventanas bañando la sala con su tenue luz. Me arrodillé en el suelo para meter la mano debajo de la cama y sacar de su escondite una vieja escoba la cual guardaba para estas ocasiones. Vivir en la torre de Ravenclaw tiene sus ventajas, y una de ellas es poder salir volando por la ventana siempre que lo necesites. (La otra es que se te queda una figura impresionante con tanto subir y bajar escaleras, pero esa no viene a cuento)

No sabía exactamente donde sería el lugar en el que se celebraría la rave, pero una fiesta en un pueblo tan pequeño no podría ser tan difícil de encontrar por muy escondida que estuviera, no supondría ningún reto para un Ravenclaw de último curso. (Error) Al llegar las afueras de Hogsmeade escondí la escoba entre unos matorrales y hice el resto del camino andando. Recorrí las calles del pueblo una y otra vez sin éxito, allí no había ni una señal de vida, ni siquiera borrachos tambaleándose, nadie en la calle, parecía un pueblo fantasma y ni si quiera era capaz de encontrar ni una sola pista que me indicara el paradero de la rave ―¿Sera demasiado pronto aun? ¿O demasiado tarde? ―

Ya había dado la noche por perdida y me planteaba volver al castillo cuando en la lejanía divisé una borrosa silueta humana de actitud sospechosa, o al menos eso parecía. Las calles estaban muy oscuras y hoy la luna apenas brillaba, por lo que a esa distancia no podía ver nada. Comencé a andar hacia allí con la intención de acercarme para ver que estaba haciendo y así de paso preguntarle por la fiesta. Caminé con las manos metidas en los bolsillos de la chaqueta e intentando no llamar la atención de aquella persona hasta que no viera que es lo que estaba tramando allí. Según me acercaba pude observar mas detalles; me sorprendí gratamente al descubrir que se trataba de una chica, y parecía que estaba fisgando en una de las casas del pueblo ―Que raro― pensé al verla allí sola a estas horas ―¿Estará robando?― Me pregunté ante la escena que se desarrollaba delante de mí.

Cuando llegue casi a su lado pude verla bien: una gran melena rubio platino, unas medias muy sexys y un traje negro de lo más atrevido ― Yo a ti te conozco ― dije en voz alta mientras inclinaba la cabeza para mirarle el trasero ― Que sorpresa ¿Que haces aqui tu sola?
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Invitado el Dom 3 Mayo 2015 - 5:26

Iba a matar a Marlene. Fijo, la iba a tomar de las mejillas y se las estiraría hasta dejárselas moradas ¿Por qué se había olvidado de darle la contraseña para entrar a la fiesta? Oh no… no iba a regresar a su Sala Común, menos cuando se había arreglado de tal manera para nada. No. Además, necesitaba una noche para despejarse y eso era de todo corazón. En verdad necesitaba un tipo de diversión que el castillo, sus nobles amigos y la vida ahí dentro no podía darle. Y ese tipo de cosas solía encontrarlas en lugares así.

Emma siguió el patrón de los grabados, había formas de animales, de símbolos como alertas, escobas, zonas de peligro y demás. No tenía sentido, hasta había el símbolo que ponían en una cerca eléctrica. Cada una de esas piedras parecía totalmente fuera de lugar. Bueno, en realidad las piedras estaban bien, los símbolos eran los extraños. Hasta que su mente comenzó a ver los símbolos como si fuesen un idioma. Solo tenía que pensar ¿Qué podía ser la contraseña? No podía ser algo complicado, la gente que había armado todos los bares clandestinos y rotatorios eran personas simples. Así que sus acertijos solían ser simples. Como aquel que se llamaba “Farola Nocturna” y había que apagar la farola del lugar del encuentro para que la puerta secreta se abriera.

Así que… Spooky Skeletons….Eso tenía que ser algo igualmente obvio- No puede ser solo una calavera… –dado que el nombre estaba en plural. Emma encontró la piedra con tres calaveras talladas y no muy lejos estaba un símbolo de electricidad, como los escalofríos cuando se tenía miedo. Pero justo en ese momento una voz la llamó y le hizo enderezarse ¿Cómo había terminado inclinada con la vista fija en el suelo? Bien… eso le pasaba por concentrarse tanto en las cosas. Al mirar al chico se inclinó ligeramente a un costado para ver si había otra persona atrás de él- ¿No vienes con alguna de mis compañeras de Casa? –preguntó, rogando que la respuesta fuese no. Emma se limitaba terriblemente en presencia de cualquiera de su Casa. No se sentía muy cómoda con las personas que tendían a criticar cualquier acción de un sangre pura. Casi era como estar en casa de nuevo, solo que con otro punto de vista que le juzgaba. Además, Matt tenía un record de salir con las chicas de Slytherin, Emma lo sabía perfectamente porque en más de una ocasión le habían preguntado si ella iba a salir con el Ravenclaw. Y obviamente se negaba ¿Salir? Sí, eran amigos, unos que se molestaban pero amigos a fin de cuentas ¿Una cita? Claro que no, eran como hermanos.

Aunque sí que era raro verlo solo. Mucho más que a ella- Me plantó una amiga. Pero no sería la primera vez que salgo sola –no era del tipo de chicas que necesitaba hacer todo en grupo, ella era muy independiente. En Berlín tendía a salir a los bares completamente sola, solo para hundirse en sus ambientes de hard rock y dark cabaret que adoraba. Sin más, pisó la piedra en forma de calaveras y con el otro pie aquella con el símbolo de electricidad. Y frente a ellos se abrieron unos escalones subterráneos y la fuerte música sonó- Bienvenido al Spooky Skeletons…. ¿Vienes? –preguntó, bajando los escalones hasta llegar a una habitación grande, con un escenario al fondo y luces mágicas de múltiples colores moviéndose entre la multitud que saltaba y bailaba al ritmo de la música. Sin pensarlo mucho, tomó con naturalidad el brazo de Matt y lo encaminó a la barra, donde se apoyó, quedando con los pies un poco lejos del suelo. Ese era el problema de ser tan bajita. Le sonrió al barman y cuando vio una botella de champan azul supo lo que quería- Sin hielo –pidió, regresando a ver a Matt- En serio me sorprende verte sin amigos ni una cita. Siempre estás rodeado de gente –el barman le pasó su copa con el líquido azul y bebió un poco. Esa era de sus bebidas favoritas, podría tomar copas enteras sin darse cuenta.
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Matt Denbrough el Lun 4 Mayo 2015 - 4:27


La misteriosa chica que en la lejanía me había enamorado por su figura resultó ser Emma. Y como para no, no había más que verla: aquella divertida y traviesa niña con la que jugaba en el colegio había crecido muy rápido y ni me había dado cuenta, se había convertido en toda una mujer y por mucho que lo intentara no podía volver a verla como la niña que conocí.

No, hoy soy todo tuyo ― bromeé a la vez que la saludaba con un cariñoso y cálido beso en la mejilla ― Si hubieras quedado conmigo no te hubiera plantado ― me hice el ofendido por no contar conmigo para salir de fiesta. No era más que una broma porque la verdad es que yo tampoco me había acordado de ella, pero me encantaba molestarla y hacerle creer que había herido mis sentimientos.

De repente la joven Slytherin hiso un movimiento en el que al pisar dos piedras del suelo se abrió un pasadizo del que emergía un humo denso acompañado de música y luces de colores.  Me quedé boquiabierto por un instante, no me esperaba para nada que en un abrir y cerrar de ojos estuviera ante la fiesta que había estado buscando, y menos aun que justo hubiese coincidido que Emma iba a asistir a la misma y sabia como entrar. Tenía un buen presentimiento, hoy sería una gran noche. Asentí con la cabeza aceptando su invitación de entrar y la seguí escaleras abajo. Aquel lugar era más grande de lo que me esperaba, había muchísima gente y aunque habían luces, el humo y una oscuridad generalizada hacían de aquel lugar un sitio bastante "intimo". Emma tiró de mí y yo la seguí atravesando todo el local, me fijé en que habían una serie de sofás viejos en un rincón de la sala formando una especie de zona chillout donde relajarse -Será el sitio perfecto para descansar cuando no pueda con mi alma- pensé justo antes de llegar a la barra. Mi compañera muy graciosa se tuvo que alongar a la barra para pedir ― Pon me otro igual a mi ― le dije al barman después de que Emma pidiera, de momento no tenía ninguna preferencia y beber lo mismo que ella estaría bien ― ¡Exageras! ― reí ante su comentario ― No soy tan sociable ni tengo tantas citas como tú te crees ― Nunca me he considerado un chico popular, pero sí que tengo muchos amigos, y Emma tiene razón cuando dice que siempre me ve con gente, pero por las noches eso suele ser diferente ― A veces también me gusta estar solo ¿Y para que salir con chicas si ya te tengo a ti? ― le guiñé un ojo antes de beber de mi copa ― Que bueno está esto ¿No? ― casi exclamé sorprendido, a la vez que cambiaba de tema, al probar aquella bebida que había pedido la pequeña serpiente.

Mientras miraba, aun sorprendido, aquel delicioso liquido de los dioses se me ocurrió una manera divertida de beber rápido y emborracharnos antes de salir a hacer cualquier otra cosa ― Oye guapa, te propongo un juego ¿Sabes cuál es el "yo nunca"? ― sonreí con cierta malicia pues sería divertido desvelar mis más oscuros secretos con ella, si sabía hacerme las preguntas adecuadas ― Es un juego de beber, por ejemplo yo digo: "yo nunca he besado a alguien de la casa Slytherin" y si lo has hecho bebes, y si no no bebes ― levante el vaso y le di un gran sorbo, pues había besado a muchas Slytherin en todos mis años en la escuela ― Es independiente de quien haga la pregunta, los dos están obligados a responder. El truco está en hacer preguntas que crees que serán incomodas para el otro pero para ti no ¡Y no vale mentir! ― este era uno de mis juegos favoritos para beber, era muy divertido enterarse de los trapos sucios de los demás mientras pensabas en cuál sería la siguiente pregunta lasciva qué harías ― ¿Preparada? Empezaré yo... ¿Te has sentido alguna ves atraída por algún amigo? ― Sin mas dilación cogí mi copa y bebí de ella un buen sorbo. Me gustaba jugar con fuego y obviamente la pregunta iba con segundas intenciones.
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Invitado el Mar 5 Mayo 2015 - 23:30

Le agradaba Matt, de todo corazón. Aunque tenía amigos como Remus, Grayson y hasta Luke, con ellos no había convivido desde el inicio. Y, si era totalmente sincera consigo misma, Matt había sido una de las personas que la levantó del agujero emocional en que había caído cuando sus dos hermanos mayores la habían rechazado y negado como familia. Entre las bromas de él, su actitud desenfada y relajada, ella había encontrado algo que creyó perdido: Un rostro familiar. Casi era irónico que Matt estuviese en la misma Casa del hermano que la amenazó a muerte en su primer año en Hogwarts. Por eso mismo le sonrió cuando le saludó con tanta confianza- Oh no… ¿Y la hilera de corazones rotos que este encuentro dejará? –bromeó, aunque tal vez corazones no fuese la palabra que buscaba. Tal vez… debía escoger pasiones. Si, esa era la palabra. Una hilera de pasiones rotas- No sé si podría lidiar con tanta presión, las chicas deseando estar en mi lugar, preguntándome cosas indecentes sobre ti… Oh, espera, eso último ya lo hacen. –bromeó y le lanzó una mirada astuta- Por mucha confianza que te tenga, cuando pienso “Una salida de chicas, donde todo se vale”… no llegas a mi mente como candidato. Lo siento. Pero hey, el lado positivo es que no te veo como chica –sonrió angelicalmente. Lo que era un problema porque Matt sabía que esa no era su verdadera sonrisa. Esa sonrisa era la de buena estudiante, no totalmente ella. Así que no surtía el mismo ejemplo apaciguador con él como con otras personas.

Ya en el bar clandestino y subterráneo, Emma le lanzó una mirada divertida al Ravenclaw- Es una bebida muy fuerte –le advirtió, cuando notó que pedía lo mismo. El resplandeciente color y la burbujeante bebida era solo un engaño para todo lo que tenía. Aun así, jugó con su copa cuando esta llegó, alargada, casi brillaba en esa oscuridad- Oh… modesto, modesto. Pero te seguiré la corriente si es que quieres creer que no eres tan sociable. –lo miró por sobre su copa, justo antes de darle un trago a su bebida. La chica soltó una risa divertida y lo fulminó con la mirada- Hey, que soy una chica también ¿Cómo que si ya te tengo a ti? Eso me ha sonado como esas cosas muggles… esas que son sustitutos de algo… –meditó, porque no recordaba las palabras que Marlene le había dicho- Algo así como “No puedo creer que no sea mantequilla” Si, me sentí como el sustituto saludable de las chicas –comentó, obviamente en broma. Le alegró que le gustara la bebida, para ella era su segunda bebida alcohólica favorita. La primera era un licor mucho más latino o asiático, así que era difícil de encontrar.

Emma se interesó en su propuesta. Adoraba los retos, eran una de sus debilidades. Así que ya había aceptado desde antes de saber bien de que iba todo eso. Solo sonrió ante su ejemplo y asintió- Bien, es un juego simple, me gusta –algo peligroso pero si sabía esquivar las cosas, saldría bien de todo eso. Ella se unió a él en beber un trago, pues obviamente había besado a alguien de su Casa, había salido con Ian cuando solo había tenido 13 años, una cosa de niños, pero hey… había habido besos de por medio. Antes de que él comenzara con el juego le hizo una señal para que esperara, volvió a la barra y sacó dinero de un bolsillo de su bota. Sin más, tomo la botella de champán azul y volvió con Matt, guiándolo a uno de los sillones y dejándose caer ahí- No vamos a jugar parados en medio del lugar. Y una copa no va a durar mucho –explicó, abriendo la botella. Tal vez otras chicas hubiesen esperado que el hombre invitara las rondas, pero Emma le parecía injusto hacerle eso a un amigo.

Así, escuchó su pregunta y solo apoyó su cabeza contra el sofá y comenzó a reír con fuerza, con la mano libre se abrazó el vientre y lo miró como si se tratara de un jovencito- Oh… ¿En serio? ¡Claro que sí! No solo uno. Pero recuerda que debe ser Yo nunca, no una pregunta. –sonrió total naturalidad- ¿Has visto a mis amigos? ¿Contándote? –bebió un trago grande, como si eso pudiese englobar a los amigos que consideraba atractivos y con los que bromeaba libremente sobre lo guapos que eran. Sí, era franca, atracción era algo muy elemental y en los adolescentes pasaba seguido, así que ni siquiera se preocupaba o veía dobles sentidos a situaciones tan simples como cuando su mirada aprovechaba para desviarse a lugares interesantes- Hasta a Remus, que no le tocaría un pelo de su casto ser, lo encuentro atractivo pero solo externamente –si ya incluía el interior esa atracción se apagaba y despertaba en ella un sentimiento de protección y jovialidad hacia su inocente amigo ¿Y el resto de amigos? Con unos más y con otros menos, la atracción estaba ahí- ¿No te pasa lo mismo? Casi estoy segura que es algo normal. Claro que hay pequeños casos que no lo son, como James, que es casi de la familia -y del lado de la familia agradable y no incestuoso, como bromeaban algunos sangre pura cuando se trataba de la mezcla de sangre- Recuerda que tengo sangre alemana, esto –levantó su copa- tardará en noquearme, así que necesitas buenas preguntas –meditó la que ella preguntaría, mientras subía sus piernas a la mesita baja frente al sofá y cruzaba sus piernas a la altura de sus tobillos, aunque su torso estaba inclinado en dirección a Matt, para poder charlar- Yo nunca… he besado a alguien de mí mismo género –y sin más tomó otro sorbo, con una sonrisa enigmática. A diferencia de algunas chicas de Hogwarts, Emma era completamente heterosexual, aunque bromeaba que la vida sería más fácil si pudiese abarcar todo el buffet. Así que esa información era, más allá de pícara, algo reveladora.
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Matt Denbrough el Sáb 9 Mayo 2015 - 14:04


Tras decirle a Emma que esa noche yo no había salido con nadie, ella se "burló" de mi haciendo un comentario sobre las consecuencias que tendría entre mis supuestas "admiradoras". La verdad que le gustaba meterse conmigo de esa manera, era una exagerada, yo apenas habría flirteado con poco más de media docena de chicas de su casa, dato que no me parecía nada fuera de lo común, pero ella se divertía poniéndome como el máximo Adonis del lugar y dejando claro que aunque "todas" cayeran en mis redes, mis encantos no parecían surtir efecto en ella ― ¿Ah, sí? ― Mi curiosidad hiso que desvelara el interés que de alguna forma pretendía ocultar ― ¿Y qué es lo que te preguntan? ― pregunté con cierta picardía ― Y más importante ¿Quien te lo pregunta? ― reí pues me hacía gracia que al fin y al cabo sí que tendría un pequeño club de fans. Mi intensión no era solo saber que compañeras de Emma le preguntaban por mí, también pretendía incomodarla de cierta manera a ella, pues depende de las obscenidades que le hayan dicho a lo mejor le resultaría vergonzoso repetírmelas de su boca.
Me alegra que no pienses en mi como una chica ― no sé si tomármelo a bien o a mal, la duda ofende ― Pero que en una salida de chicas no pienses en mi... si estaría en mi salsa ― reí tras la broma.

Ya en la barra y con nuestra primera copa en las manos continuamos hablando de chicas y mis supuestos ligues ― A ver... Me explique mal, no quise decir que no soy sociable. Y podré ser muchas cosas, pero modesto no creo que esté entre las cualidades que mas me definen ― bromeé al intenté rectificar mi afirmación anterior ― Soy bastante sociable, si. No suelo repudiar a casi nadie y siempre veo algo interesante en todo el mundo. Tanto sean buenos o malos, siempre hay algo interesante... ― expliqué brevemente gesticulando bastante con las manos ― Lo que pretendía decir es que no necesito estar siempre con alguien para sentirme bien, y que también disfruto de mi soledad ¿No sé si me explico? ― rectifiqué mi primera afirmación. Se me escapó una carcajada tras su comentario de sobre el sustituto de la mantequilla ― ¡No, tonta! ― Exclamé cariñosamente ― Para nada te veo como la versión light de una chica, sito todo lo contrario, eres LA CHICA. Lo tienes todo: eres simpática, lista, graciosa, guapa, SUPER SEXY... ― fui enumerando con los dedos de la mano todos esos rasgos que debía tener una mujer para volverme loco y que ella cumplía ― ¿Que más se puede pedir? ― Ella podía ser cualquier cosa para mi menos saludable, pues mis pulsaciones sobrepasarían con creces la media normal cuando estaba en su presencia.

Me encanta que una chica tome la iniciativa (en cualquier aspecto de la vida) no soy de esos que se sienten menos hombres porque una mujer pretenda llevar los pantalones, sino todo lo contrario, me parecía algo muy sexy. Sonreí al verla venir pues había tenido una idea buenísima ― A la siguiente invito yo ― le dije mientras se acercaba con la botella. Antes de continuar con el juego tiró de mí hacia uno de los sofás para acomodarnos mientras hablábamos. Estaba tan centrado en empezar con el juego que pasé por alto mis propias normas. Me llevé la mano a la frente mientras reía como diciendo "¡Que tonto!" pues al intentar meterla a ella en un aprieto me había salido el tiro por la culata ― Esa ha sido fácil ― confesé después de ver con que naturalidad admitía haberse visto atraído por algún amigo, tendré que esforzarme más ― Claro que me pasa lo mismo ― afirmé bebiendo un trago antes de continuar con la explicación ― Si por regle general me atraen mucho mas mis amigas que cualquier mujer desconocida. Supongo que es porque son guays ― hice un gesto de resignación levantando los hombros y cerrando los ojos por un segundo, pues era una manera de sentir un tanto perjudicial ya que cualquier atracción hacia un amigo suele ser más complicado de lo normal.

Reí ante su comentario de la sangre Alemana ― No te preocupes, yo me encargaré de que no seas capaz de responder ni de tus propios actos ― Choqué mi copa con la suya en señal de promesa a la vez que le guiñaba un ojo. Aun no sabía si tendría el valor de comprobar aquello que llevaba un tiempo perturbándome, pero la intención estaba ahí. Y tras verla beber después de realizas su pregunta sonreí perversamente, inevitablemente se me pasaron un montón de pensamientos obscenos por mi cabeza, pequeñas imágenes en las que Emma aparecía con sus compañeras que por unos segundos me introdujeron en un maravilloso trance. Aun con la sonrisa tonta en la cara fui a dar un sorbo de mi copa cuando caí en lo que eso representaba, "asustado" solté la copa rápidamente en la mesita para que no hubiera ningún tipo de interacción involuntaria entre la bebida azul y yo que pudiera conducir a una equivocación. Obviamente exageré mi reacción apropósito para hacerlo mas dramático, pero nunca había besado a un hombre y no quería que empezaran a pensarlo ― ¡No, eh! ― intenté poner una pose relajada volviéndome a recostar en el sofá ― Yo nunca ― sonreí por lo absurdo de la situación mientras decía que no son el dedo índice ― Para mí una mujer es una obra de arte, lo más bonito a lo que puede aspirar nadie ― comencé a argumentar acercándome un poco hacia la joven Sly para mirarla fijamente a los ojos y explicarle las sensaciones que ella producía en mi  ― Puedo entender que una mujer le pueda gustar otra mujer. Una simple sonrisa es algo tan sexys... es imposible resistirte a eso ― al decir esto la mirada se me desvió a su boca por un segundo antes de continuar ― En cambio los hombres... somos todo lo contrario, estamos mal hechos. Nunca entenderé como hay hombres a los que no le gustan las mujeres ― reí y volví a coger mi copa considerándome absuelto de cualquier juicio si bebía de ese momento en adelante.

Veamos ― me mantuve pensativo unos segundos pensando en cuál sería la pregunta más incomoda que le podría hacer ― Yo nunca... ― sonreí al dejar el comienzo de la frase en el aire, esta vez ya no se me olvidaría enunciar las palabras claves como antes pero seguía pensando en lo que diría. Era muy difícil ya que, en mi opinión, con Emma no funcionarían las típicas cosas que harían sonrojar a cualquier otra chica. A su manera, ella era muy abierta y extrovertida por lo que no tendría ningún reparo en admitir sus actos más oscuros. Así que al menos intentaría aprovecharme de eso ― Yo nunca he tenido sueños eróticos con nadie de los que está jugando a esto ahora ― sonreí malvadamente justo antes de beber un gran sorbo.
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Invitado el Vie 15 Mayo 2015 - 2:06

Por años Matt y ella habían tenido un tipo de relación muy familiar, similar a la que tendrían dos hermanos que se llevaban bien. En un inicio había sido él quien había bromeado a su costa pero acorde ella había tomado confianza con él, no había perdido oportunidad para unirse a las bromas. Y uno de sus objetivos favoritos era la popularidad del chico ¿Y cómo no hacerlo? ¡Ella se veía directamente afectada por esa popularidad! Eso le pasaba por llevarse bien con un chico atractivo que tenía don con las mujeres y por alguna extraña razón, una gracia incrementada con las chicas de Slytherin- Tú sabes… si hay un rumor de ti vienen corriendo a preguntármelo. Si es verdad que eres bueno en la cama, si es que tienes un tatuaje oculto con el nombre de tu antigua amada en un lugar visible. También cosas tontas como por ejemplo: Si te tiñes el cabello. No me preguntes de dónde viene eso. –bajó repentinamente la voz, como si compartiera con él un gran secreto- Las chicas son muy curiosas. –y a diferencia de los rumores que habían de Sirius Black (porque habían…), en el caso de Matt, estos temas si le preguntaban a Emma, porque su amistad era algo visible- Ahora sobre el quién no voy a decirte. Hasta cierto punto vendo a mi género, las mantengo en dignidad al no dar nombres. Lo que puedo decirte es que al parecer Circe tiene interés en ti. Al parecer –aclaró- yo creo que podrías intentarlo. Ella es como una Diosa para los chicos –y lo decía de todo corazón. Algo que admiraba francamente de Circe era esa seguridad que tenía para doblegar los espíritus de tantos chicos y quedar ella como la vencedora absoluta.

La mirada de Emma se distrajo en las manos de Matt, cuando el chico se apasionaba sí que las movía. Y eso era algo agradable, le daba énfasis a su discurso, lo cual era divertido de ver cuando se trataban de temas como si era sociable o no- Te explicas, te explicas. –se rio- No eres el único, nadie es totalmente blanco o totalmente negro. La gente sociable necesita su tiempo a solas. Los introvertidos necesitamos socializar –porque Emma era introvertida. Claro que “introvertido” no era sinónimo de solitario. Obviamente. Aunque algunas personas lo asociaban como tal o que introvertido y reservado era lo mismo. Pero ella era el tipo de personas que rara vez disfrutaba estar rodeada de gente o ser el centro de atención de rostros familiares que luego querrían que repitiera lo que sea que hubiese hecho para llamar la atención en primer lugar. Si iba a tener una masa de gente mirándola, Emma era del tipo que prefería una masa sin rostro ni identidad que gente que la conociera.

Emma se sorprendió gratamente por los halagos del chico. Tal vez en la oscuridad no se notó el ligero sonrojo que llegó a sus mejillas. No estaba acostumbrada a ellos, posiblemente porque no los buscaba, así que era algo inesperado- Matt… hay muchas chicas así. Te las puedo presentar. –no estaba desacreditándose, claro que no. Pero ella conocía muchas chicas así, específicamente con esas características estaban sus dos más cercanas amigas, si pensaba un poco más se le venía Lily Evans a la cabeza, sin dudarlo- Aunque la chica es subjetivo. Si fueras mi hermano de sangre, la chica para ti tendría que ser sangre pura, exitosa y de familia con logros mágicos. Te lo hubiesen metido en la cabeza tan bien que ni te darías cuenta –bromeó. Cosa de ser sangre pura y de familia estricta- Pero, si soy sincera, espero que otros chicos no piensen así de mí. Ya sabes que no soy de las chicas que son fáciles de seducir. En realidad me llegaría a fastidiar si gente que no me conoce me dijera lo que tú me dijiste, pensaría que es algo que se lo dicen a cualquier chica guapa que ven –sintió escalofríos por la simple idea. La peor forma de matar la pasión de Emma era hacerle sentir parte del montón, un número más en las conquistas personales de alguien. Lo odiaba. Ya era demasiados números: Sangre pura en Slytherin, rubia y Slytherin, prefecta y cazadora, sangre pura con un matrimonio arreglado, números que coincidían y hacían que fuese como otros.

Mientras escuchaba a Matt se dio cuenta que él no conocía esa faceta de ella. Obviamente, él había conocido por mucho tiempo a la buena estudiante, la prefecta y cazadora del equipo de Slytherin. Así que no había tenido que encontrarse con algo más profundo en ella, la forma despreocupada en que actuaba ante muchas cosas ¡Pero es que Emma no tenía tiempo! Cuando saliera de Hogwarts tendría que casarse con alguien, siguiendo las tradiciones de los matrimonios arreglados de los sangre pura. No hacía todo eso por rebeldía, por fingir ser interesante o para llamar la atención. No. Literalmente no tenía tiempo. Así que estaba sacándole el juego a su vida. Una de las cosas que le ahorra muchos problemas era ser sincera, no apenarse por cosas simples. Además, así podía disfrutar sus experiencias sin remordimiento- Yo también encuentro más cómoda la idea de estar con un amigo, siempre y cuando las cosas no se confundan. Lo cual es difícil. Pero siempre me he sentido en más confianza con mis amigos. Eso y ya sabes, no me va eso de ser parte del montón de sus conquistas. Creo que terminar como un número más arruinaría la amistad de cualquiera, por lo menos desde mi lado. Esas cosas no mantienen mi perfil bajo –aunque no le importaban los rumores, detestaba que hablaran de ella y había visto a tantas chicas que por divertirse un rato habían sido objeto de conversación por semanas, humillaciones y exageraciones. Ni siquiera le gustaba que hablaran bien de ella, menos iba a soportar que la incluyeran en estadísticas vergonzosas donde se enaltecía un hombre y las mujeres eran humilladas.

Cuando le contó sobre su pequeña aventura femenina, casi podía leer la mente de Matt ¡Oh Merlín! Ese chico estaba a eones luz de la realidad. Pero era divertido, justamente esa anécdota era para sacarlo de su zona de seguridad. Aunque… cuando lo vio llevarse la copa a sus labios, Emma sintió que su aliento se congelaba y sus ojos se abrían completamente. Una enorme sonrisa se formó en sus labios y estuvo a un segundo de lanzarse sobre Matt a preguntarle con lujo de detalles el cómo, cuándo y con quién. Si ella podía bromear que Sirius y Remus tenían algo o que Grayson y Dexter vivían un amor secreto, el descubrir que un amigo en verdad había vivido la experiencia…. Era emocionante. Pero Matt la corrigió y una visible desilusión se le notó en la mirada- Juegas con mis emociones. Mal hombre. Malo. No se miente sobre experiencias así. Malo Matt. –le regañó, bebiéndose un poco de su copa ¡Se había emocionado por nada! Tal vez por su frustración no se dio cuenta de lo cerca que estaba él. Y cuando lo hizo sintió algo en el vientre. Por un segundo. Al siguiente, respiró tranquila. Solo era Matt, no podía… pensar mal de él. Sería como pensar mal de James y eso era imposible, eran amigos con una relación de hermandad. Emma parpadeó un par de veces y lo analizó de arriba hacia abajo ¡Que don de las palabras! Y era sincera en eso ¡Era un don!- ¿Siempre has sido un romántico y yo no me di cuenta? Porque comienzo a entender porque nadie cree que por tantos años solo hayamos sido amigos. –se mantuvo de costado para mirarlo a los ojos, sin separarse pero apoyó su rostro contra su mano y su brazo contra el respaldo del sofá para estar cómoda- Pero para aclarar, es algo entre Marlene y yo, con algo de copas se pone muy cariñosa y se va de besos. Lo gracioso es que soy su objetivo principal de afecto. Aunque debí verlo venir, cuando éramos niñas jugábamos a que nos casábamos y James era el maestro de ceremonia –negó ante el recuerdo. Tal vez si fuese otra chica lo encontrara raro, pero por alguna razón cuando Marlene lo hacía le daba hasta gracia, era del tipo de borracha cariñosa que se ponía a decir “Te amo” a medio mundo- Igual diferimos. Yo si le veo sentido a dos chicos juntos. También hay su atractivo. Pero entiendo por qué te gusta más a ti ver dos chicas. Entiendo por qué a la mayoría de chicos les gusta. Un día y con suerte coincides con nosotras en una fiesta y lo verás por ti mismo. Tal vez te decepciones porque no será ni la décima parte de interesante de cómo te lo imaginaste –porque hasta el momento no había sido nada erótico, a menos que ambas estuviesen bromeando a costa de sus amigos. Ahí si que era erótica la cosa.

La siguiente confesión la tomó por sorpresa y le observó sin poder creerlo. Emma se le acercó rápidamente y luego se alejó de golpe, escéptica- ¡No! –negó con fuerza, sin poder creerlo. La idea de incesto se le puso en la cabeza de inmediato y lo siguió viendo sin poder creerlo aunque una sonrisa se fue formando en sus labios, sorprendida, curiosa, extrañada, todo al mismo tiempo- ¿Y de qué iba…? No… Si… No… –se mordió el labio inferior, dudosa- Si ¿De qué iba? Oh Merlín… eso si es impresionante. –no se lo había esperado, dejó la copa en la mesa y se llevó las manos al rostro entre asombrada e incrédula. Aunque no disgustada ¿Cómo hacerlo? No podía ordenarle a alguien que no soñara con ella o cosas así. Por un momento se quedó en silencio…

¿Acaso…?
No…

No podía ser que Matt estuviese coqueteando abiertamente con ella ¿Verdad? Intentando seducirla sin más. Eso… sería extraño. Ambos eran amigos pero lo habían sido como ella y James. No, no debía ser. Años atrás no había visto interés de Matt sobre ella, cosa que si había notado en otros amigos… Eso era imposible. No podía ser… El Ravenclaw tenía su record entre las chicas, obviamente, pero estaba segura que él no la volvería un número más de la Casa de las serpientes. Si, en eso estaba segura. Matt la conocía y no le haría algo así. Tal vez era el alcohol hablando. Así que él solo debía estar bromeando a su costa. Emma deslizó sus dedos por entre los cabellos del chico, justo por su frente, con una sonrisa divertida- Me lo voy a tomar como halago. Y ahora me siento culpable de que mi inconsciente no me hiciera soñar contigo… Pero si ocurre te contaré. Ahora es casi un deber moral –concluyo e iba en serio con eso.

- Yo nunca… –tomó lo que quedaba de su copa- he encontrado excitante los tatuajes al punto de lanzarme sobre alguien solo por eso. Y no lo digo de forma poética, literalmente me he lanzado. –sonrió algo avergonzada, mientras se acaba su copa y negaba con fuerza. Técnicamente había sido la culpa de los tatuajes de cierto amigo que ella terminara teniendo su primera vez con él. Él ni siquiera le había creído que era virgen por la manera en que actúo en ese momento. Eso era un recuerdo algo vergonzoso para ella- Tengo una terrible debilidad, debo admitirlo –susurró, mientras se servía la copa llena y bebía otro poco. En ese momento se dio cuenta de que sus dedos se sentían ligeramente amortiguados, como le gustaba y su cabeza estaba más ligera y despreocupada. Si ella pudiese, le encantaría sentirse así todo el tiempo. Sin pensarlo mucho, Emma subió las piernas al sillón y las cruzó en pose de loto, aprovechando que su falda corta venía con un pequeño short- ¿Tienes algo así? ¿Una terrible debilidad?
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