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Spring is here (con Edzard Lindberg)

Arianne Anderson el Mar Mayo 05, 2015 12:06 am

*Un bonito día de domingo había amanecido de nuevo en Hogwarts. Me sentía llena de energía y con ganas de aprovechar el día al máximo. Lo primero que hice fueron los deberes mientras comía chuches. El viernes no se pueden hacer deberes porque se acumula el cansancio de toda la semana y no apetece ponerse a recordar pociones o hechizos. El sábado se podrían hacer, pero siempre surge algún buen plan como ir a tomar cervezas de mantequilla a las tres escobas. La sala común se llena de gente con ganas de pasarlo bien y se hacen grupos que juegan a cartas explosivas o ajedrez mágico. Los más atrevidos juegan a verdad o encantamiento, un juego muy divertido al que yo quisiera jugar pero me da miedo de que me hagan una pregunta personal que no quiera contestar y pasarme media tarde vomitando babosas. No se me ocurre nada más asqueroso que vomitar babosas. Quizás comer babosas. Comer babosas y vomitar babosas son las dos cosas más asquerosas del mundo mundial.

Mi idea era pasar de nuevo la tarde del domingo en Hogsmeade. Una vez tuve todos los deberes hechos me vestí con mi bonita ropa normal dejando el uniforme en el baúl. Es lo que mas me gusta del pueblo, que no necesitamos llevar el uniforme ahí y podemos lucir ropa bonita. Me puse una faldita que anunciaba el buen tiempo con una camiseta gris y mis botas preferidas. Si quería pasear por el pueblo disfrutando del sol necesitaba calzado cómodo y ligero. Mis botas eran la elección acertada.

De camino a Hogsmeade ideaba una lista mental de cosas que debía comprar. Caramelos, ranas, piruletas, y toda clase de dulces para que no me falten durante la semana. Según unos estudios científicos, comer dulce es bueno para los estudiantes porque las neuronas funcionan mejor. Se ve que son golosas. Quería comprar de todo, pasear y leer. Había cogido en el bolso un pequeño libro de cuentos mágicos. El libro tenía por título “Los cuentos de Beedle el bardo”. Según me habían contado, los niños magos leen esos cuentos antes de ir a dormir en lugar de leer pulgarcito o caperucita roja como todo el mundo. Viendo que aún era pronto me senté en un banco de una calle soleada. Pasaban personas, compañeros de Hogwarts y más personas. Abrí el libro con curiosidad para ver que había de bonito en esos cuentos.*
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Invitado el Mar Mayo 05, 2015 12:32 am

Era un nuevo domingo y no había que trabajar. Estaba un poco harto de pasar todo el día en casa, así que lo mejor era salir a dar una vuelta. Salí a la calle con unos pantalones vaqueros y una camisa blanca, con la espada atada al cinturón dentro de su funda. Vivía en Hogsmeade porque no me gustaban las ciudades llenas de gente y era un pueblo acogedor y tranquilo.

Salí de la casa sin rumbo alguno. Paseé durante un buen rato hasta llegar a la calle principal del pueblo. Hacía un día precioso, soleado y algo caluroso, aunque nada como el verano. Las calles estaban llenas de gente más de lo normal, se notaba que era fin de semana en el pueblo, mucho alumno visitando las tiendas y las tres escobas al igual que algún profesor que otro. No solía entablar conversación con nadie por lo general, así que tampoco era muy conocido fuera del pueblo. Mejor ser desconocido y así no tener muchos problemas.

Decidí sentarme en un banco pero al parecer casi todos estaban ocupados. Me acerqué a uno en el que sólo había una joven y le pregunté educadamente:

¿Puedo Sentarme?

Esperé paciente la respuesta de la joven. Antes de que dijera nada me fijé en un libro que tenía entre sus manos. "Los cuentos de Beedle el Bardo", ese libro lo conocí por mi tía, después de la muerte de mis padres. Era un libro que me encantaba, hacía mucho que no lo leía.

¿Te importa si me siento un rato?, hacía tiempo que no veía ese libro.

La chica seguramente estaría pensando que era alguien muy raro haciendo esas preguntas, pero mi intención no era esa de ninguna manera, simplemente me apetecía charlar con alguien.
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Arianne Anderson el Mar Mayo 05, 2015 12:53 am

*Los libros no deben juzgarse por la tapa como tampoco las personas. Juzgando la tapa puedo decir que mola. Hay un conejo blanco como el de Alicia en el país de las maravillas, pero este lleva una varita en la boca. Hay un árbol cortado, eso me pone triste. Me recuerda a la abuela sauce de Pocahontas. Como si la hubiesen matado al cortarla. También hay una calavera fea. Una fuente. Tiene la mitad de cosas bonitas y la mitad de cosas horribles. Es como si en la portada de Caperucita sale ella con su hermosa capa roja y el lobo. Mitad cosas buenas y mitad cosas malas. Bien. Sigamos. El libro incluye cinco mini cuentos. Será fácil de leer. El primero se titulaba el mago y el cazo saltarín. Me reí en voz alta en un par de ocasiones al imaginar al cazo rebuznando como un burro, y el hijo del mago sanador que no quería ayudar a sus vecinos. Finalmente lo hizo, temeroso de que el caldero siguiera haciendo ruido. Bonita historia.

Estaba a punto de pasar a leer sobre La fuente de la buena fortuna cuando alguien se plantó a mi lado preguntando si podía sentarse. * Por supuesto. *Contesté con mi habitual bondad. Al mirar a la persona me di cuenta de que era un chico mayor y muy guapo. Nada de alumnos, no me suena. Pero puede sentarse, el banco es de todos. Se fijó en mi libro pues no tenía mucho más que eso y el bolso  colgando de mis rodillas. Por su comentario deduje que había leído el libro de pequeño.* Yo no he tenido ocasión de leerlo y lo han recomendado en clase de...de... *Me quedé pensando un momento pero estaba en blanco. ¿Por qué se acerca a mi un chico mayor? Me da miedo. * No recuerdo en que clase fue pero debo leerlo. Cuando era pequeña a mi me contaban otros cuentos, no estos. Siento curiosidad por saber que tipo de historias cuentan los padres mágicos a sus hijos. *Estoy hablando mucho. Debería callarme un poco. Ya estoy callada.*
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Invitado el Mar Mayo 05, 2015 12:26 pm

La chica aceptó mi compañía y me senté a su lado demostrándole mi agradecimiento con una sonrisa. Me senté teniendo cuidado de no pincharme la espada y atendí a lo que decía. Ella no había leído el libro, sólo se lo habían recomendado.

Yo también lo recomiendo, es un libro con el que aprendes mucho.

Y era la verdad, me había servido de mucho tras la muerte de mis padres. Ellos no me contaban historias como éstas, no eran magos y ni sabían que existía un mundo como éste, pero sus historias eran igual de buenas que las de Beedle el Bardo, no tenían nada que envidiarles, lástima que ya ni las recuerde, era muy chico cuando me las contaban, aunque una de ellas si que la recuerdo, la de caperucita roja y el lobo feroz, nunca la olvidaré, mi padre siempre me asustaba con que si no me tomaba la sopa vendría el lobo por la noche a mi habitación.

*No puedo ayudarte ahí, nunca me han contado historias mágicas de pequeño* Prefiero que no sepa que no tuve padres magos, mucha gente nos desprestigia por ser sangre sucia y ella tampoco necesita saberlo *Aún así las historias de Beedle son muy entretenidas y didácticas, seguro que te gustan*

La joven parecía un poco nerviosa, ¿seré yo el que la pone así?, tan mayor no soy *¿Eres alumna de Hogwarts?*. A ver si así se calma un poco hablando de cosas normales y cotidianas, no quiero ser una persona que de miedo, prefiero ser alguien amigable aunque me cueste a veces *Si te molesto dímelo*. Puede que mis preguntas fueran las que la ponían nerviosa.
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Arianne Anderson el Jue Mayo 07, 2015 1:04 am

*Miré un momento al chico y luego miré el libro. No quería mirarlo mucho rato no quiero que se piense que le estoy mirando demasiado. Por lo que he podido ver no le conozco de antes. ¿Es raro que se siente a mi lado? Seguramente lo es. Podría ser alguien peligroso. Pero no pasa nada porque estamos en el pueblo y hay gente en las calles y en las tiendas. Si pasa algo grito y no pasará nada grave. Hablamos del libro pues es el único tema de conversación que pueden tener dos desconocidos en un banco ya que yo tengo un libro y el no tiene nada. Miré sus manos y me cercioré de que no llevaba nada sobre lo que hablar. En cambio llevaba algo colgando. Algo brillante. ¿Es una espada? Debe ser uno de esos caballeros andantes de los que hablan en los libros. Y de tanto andar se ha cansado y por eso se ha sentado en el banco donde yo estoy. Todo encaja.

Mi idea era leer el libro aquella tarde. Por lo menos la mitad. Bueno, va, dos cuentos mínimo. Ya había leído el primero. Estoy súper adelantada. Me dijo que a él tampoco le habían contado historias mágicas cuando era pequeño. Si por hecho que sus padres debían ser muggles como los míos. Yo le había dejado bien claro que mis padres tampoco lo eran y por eso no me contaron historias como las de Beedle el Bardo. He aquí dos prodigios de la naturaleza, o de Dios. Somos magos nacidos de muggles. Asentí cuando me preguntó si era una alumna de Hogwarts. ¿Qué más puedo ser? *Si, y de Hufflepuff. ¿Tu a que casa fuiste? Apuesto por Ravenclaw. O puede que Gryffindor.* Era puro instinto lo de preguntar por la casa aunque puede que ni siquiera sea de aquí y ha podido ir a otras escuelas que hay por el mundo. Me mostré un poco más abierta al saber que era un caballero andante y no un maleante. Aunque sigue siendo raro que un hombre de su edad se acerque a una niña como yo.

Me extrañé cuando me dijo que si me estaba molestando se lo podía decir. * No hombre, no me molestas en absoluto. *Cerré el libro y me quedé observándolo. Lleva una espada. Es gracioso y divertido. ¿Para que lleva una espada? No, no se lo puedo preguntar. No quiero ser insolente.*
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Invitado el Jue Mayo 07, 2015 10:56 pm

Ella es alumna de Hogwarts, de la casa de Hufflepuff. Recuerdo a mi tía contándome historias sobres castillos que enseñaban a los magos desde muy jóvenes a aprender magia y todo el mundo que lo rodea, incluso recuerdo las historias de las cuatro casas de Hogwarts. Yo siempre me decantaba por Gryffindor, pero nunca he pisado el castillo ni creo que lo pise, así que tampoco es algo que me deba importar mucho. Casualmente me preguntó por mi antigua casa, una lástima que no tuviera ninguna, era mi tía la que me había enseñado todo lo que sabía muy lejos de cualquier escuela de magia, pero no creo que fuera necesario que ella supiera eso, es más fácil no contarle la verdad.

Estudié en una escuela especial muy lejos de aquí, un poco desconocida la verdad. Te equivocaste.

Es una buena forma de cerrar el tema, no me suele gustar contar cosas de mi vida, prefiero ser más precavido y hablar de cosas banales como los cuentos de Beedle el Bardo.

Me alegro de no ser una molestia. ¿Por cuál de los cuentos vas?, ¿o no has leído ninguno?

¿Porqué estaba hablando con ella así sin más?, normalmente la soledad me gustaba más que la compañía. Puede que después de muchos años esté cambiando o que simplemente sea bueno de vez en cuando hablar con alguien, parezco autista pensando esto. Notaba que miraba la espada de reojo de vez en cuando, no es normal que alguien lleve una espada por la calle, y menos por un pueblo como Hogsmade. ¿Me preguntará acerca de ella? o quizás sea mejor enseñársela. Giré un poco la cintura y saqué la funde del cinturón, dejando la espada sobre mis piernas en su funda.

¿Te gusta?, la hice yo hace unos años.
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Arianne Anderson el Miér Mayo 13, 2015 12:13 am

*Estaba resultando extraño hablar con alguien desconocido. En Hogwarts hablaba con mucha gente pero ya todos eran conocidos para mí. Algunos de esos conocidos eran amigos también, o mejores amigos. Solamente en el pueblo puedes encontrarte con alguien desconocido. Se dice que muchos magos tienen su residencia habitual en este rincón del mundo. No me extraña pues es un pueblo precioso que rezuma magia y paz. A mi me encantaría vivir aquí. Volviendo al tema, este hombre es un desconocido para mí. No sé si debería continuar conversando con él. Los mayores dicen que no hay que hablar con desconocidos. Nunca puedes saber las intenciones que pueda tener. Yo pienso que no es un mal chico. Además va por ahí con una espada. Tiene que ser bueno a la fuerza. Por eso entablé conversación con él de forma automática. Quise saber en que casa de Hogwarts había estado. Me sorprendí al saber que había estudiado en otra parte. * También nos han hablado de otras escuelas en clase. No conozco a nadie que haya estudiado en otra parte. Eres el primero. *Antes de saber nada más creí conveniente presentarme. Mis modales parece que estén de vacaciones hoy. * Me llamo Arianne. ¿Y tu? * La gente normal dice su nombre esperando que la otra persona diga el suyo. Yo no. Digo el mío y pregunto. Demasiadas veces me he presentado como la gente normal y luego me quedo sin saber como se llama el otro.

El chico quiso saber que cuento estaba leyendo, o si aún no había empezado el libro. Se ve en mi que tengo pinta de leer poco. * He leído el primero ya. El del cazo saltarín. Me he reído bastante. Queda comprobado que los magos también tienen mucha imaginación a la hora de inventar historias. * Continuo pensando que es mejor Caperucita. Tan mona ella con su conjuntito rojo yendo por el bosque con la cesta. Que inocente ella si saber que el lobo la esperaba escondido.

Se percató de que miraba mucho la espada y me la mostró. Me mostró la espada dentro de su funda, no vayamos a tener un accidente. * ¿Y por qué un mago como tu lleva una espada teniendo una varita? * No es que una espada no sea útil. Multitud de personajes históricos son recordados hoy en día porque tenían una espada y sabían usarla. Pero todos ellos usaban una espada porque no tenían una varita. Por eso Arturo usaba una espada y Merlín una varita. Lo más seguro es que Merlín fue un mago poderoso y Arturo provenía de gente muggle.*
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Invitado el Lun Mayo 18, 2015 10:59 pm

Era raro, pero estaba hablando con una joven en las calles de Hogsmeade sobre el libro de Beedle el Bardo, algo no muy normal en mi, pero era aun más raro que me estuviera entreteniendo de verdad, era una chica encantadora, o al menos en su primera apariencia.

Se zanjó el tema de donde había estudiado cada uno, algo bueno para mí porque no me gusta hablar del tema. Al instante se presentó. Arianne se llamaba, bonito nombre. La pregunta es, ¿me presento por mi nombre de verdad o le digo uno falso?. No creo que vaya a ser un problema contarle mi verdadero nombre, es más, no creo que sea ni malo, más bien bueno, quizás sea una ayuda en un futuro.

*Encantado, mi nombre es Edzard* sonreí *siento no haberme presentado antes, un placer, de verdad*

Una joven llamada Arianne, de Huffelpuf y que estudia en Howgarts, parece una persona muy normal dentro de los magos, no como yo, aunque dudo que exista alguien como yo. Respondió sin demora a mi pregunta acerca del libro. Había leído tan sólo el primer cuento, el cual le había gustado y le había hecho gracia. Sonreí amablemente y le hablé.

Personalmente creo que ese cuento es el más gracioso de todos, pero me gustan mucho mas el corazón peludo del brujo y sobre todo la fábula de los tres hermanos, ese cuento me gustó muchísimo, tanto que al cabo del tiempo indagué sobre el cuento y descubrí que, según cuentan las leyendas, los tres objetos del cuento y esos tres hermanos existieron de verdad, y que lo que hoy en día queda de ellos son esos tres objetos

Espero no haberle destripado el cuento, pero digamos que he envalentonado contando la historia.

*No te voy a decir más que no quiero destriparte el cuento* sonreí *y sí, los magos tienen una gran imaginación, pero quién sabe, quizás todas esas historias sean verdad, ¿te imaginas un cazo con piernas corriendo detrás tuya todo el día?* negué con la cabeza *sería horrible, ¿no crees?*

Finalmente, después de verla mirar mi espada de reojo varias veces, la saqué para que pudiera verla. Ella, evidentemente, me preguntó por ella y porqué la llevaba en vez de una varita, una respuesta fácil, sobre todo teniendo en cuenta que la espada era mi varita.

Pues, aunque no te lo parezca o no te lo creas, ésta espada también es mi varita. La creé hace un año aproximadamente, y dentro de ella reside el poder o parte del de mi varita

Ahora es cuando ella se queda embobada viendo la espada y luego mi cara, siempre pasa con los alumnos de Hogwarts que me conocen y les hablo de mi espada, un clásico se podría decir.
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Arianne Anderson el Jue Mayo 21, 2015 12:34 am

*Me tuve que presentar para estar más cómoda hablando con alguien que acababa de conocer. Por lo menos si conozco su nombre ya no es un completo desconocido. De ese modo no incumplo una de las pocas normas que me tienen impuestas mis padres. Al escuchar su nombre tuve ganas de hacérselo repetir. Que nombre tan extraño y encantador. * Es un placer. * Edzard suena a nombre de caballero medieval que va con su espada y su caballo arreglando el mundo y peleando con gente indeseable. Creo que me suena a Edward o Eddard. Súper medieval.

Me preguntó sobre los cuentos y empezamos una agradable conversación sobre el libro. En ese momento deseé haber empezado antes a leer para tener algo más de lo que hablar, pues solamente había leído el primer relato. * La fábula de los tres hermanos la conozco, la dimos en clase también. * Escuché muy atentamente lo que dijo sobre los tres objetos. Él sabía que los tres hermanos existieron de verdad por lo que los objetos también y hoy en día estarían en manos de sus respectivos herederos. Pensé en su espada de nuevo pero al momento me di cuenta de que una espada no estaba entre los objetos mágicos. Veamos, la varita de sauco es uno de los objetos, la capa otro, y la piedra de resurrección. * Personalmente me gustaría tener la capa que te hace invisible. Sería muy útil. * Solté una risita divertida. No pensaba en hacer maldades, más bien para poder esconderme y no ser vista, o entrar gratis en el cine. Bueno, eso sería hacer el mal. Algo así como robar, y no estaría bien.

Edzard no quería hablarme más del libro para no destriparme los cuentos. Es un tío legal si no le van los spoilers. Me hizo pensar en un cazo saltarín persiguiéndome noche y día, sería aburrido y cansado. * Sería más que horrible. Por suerte para mi, creo que ayudaría a cualquier persona que lo necesitase. Por eso ningún objeto saltarín tendría que perseguirme de un lado a otro. * Expliqué con un tono demasiado inocente. No intentaba parecer buena, es que soy así. Por mucho que la gente opine que soy tonta no lo soy. Hay una gran diferencia entre ser tonta y ser buena persona.

Miré tanto su espada que finalmente me la mostró. Era muy grande y seguro que también pesaba lo suyo.  Lo que más me sorprendió es que dentro de la espada estaba su varita. Que escondite más bueno. Parecía imposible que un arma muggle y un arma mágica fuesen parte de la misma arma. * Y...¿no es más cómoda una varita convencional? Lo digo por el peso, y porque tu espada abulta mucho más que una varita. * No quería ser impertinente pero me causaba curiosidad su cambio. Esta guay tener tu propia espada y más si es dos por uno, pero tiene que ser incómoda. ¿Por qué la fabricó? Es un misterio sin resolver, aún. *
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Invitado el Lun Mayo 25, 2015 10:48 pm

Finalmente nos presentamos pese a que a mí me diera un poco de corte hacerlo. Ella respondió a mi comentario y dimos por terminada la presentación. ¿Cuántos años tendrá? ¿o ya me los ha dicho?, con 24 años y ya perdiendo la memoria, menuda cabeza la mía. Tampoco es algo que tenga que importarme y es mejor no saberlo, que me vean con alguien tan joven puede llegar a ser un verdadero problema, no quiero dar una mala impresión ni llamar mucho la atención por aquí, me gusta mi vida tal y como es ahora mismo.

Ella también conocía la fábula de los tres hermanos, al parecer la habían dado en clase, una lástima no haber tenido compañeros ni haber estudiado en un lugar como Hogwarts, podría haber aprendido mucho en un sitio así. Siguió hablando y nombró la capa de invisibilidad, que le gustaría tenerla por su utilidad. Normal, los tres objetos de la fábula se supone que son los más poderosos del mundo mago, o al menos de los que más.

*¿Útil eh?, ¿cómo para robar chuches y caramelos en Honeydukes? ¿o quizás espiar al profesor cuando hace los exámenes? * sonreí levemente *o puede que lo quieras usar para otras cosas menos..., ¿cómo decirlo?, ¿malvadas?*

Seguramente me haya pasado con ese comentario, pero por la cara que pone y por la edad que debe tener seguramente haya pensado algo así o parecido. Seguimos hablando de los demás cuentos y respondió a mi pregunta del cazo persiguiéndola. No entendí muy bien su respuesta, pero según ella no tendría problemas con ningún cazo ni objeto que le fuera a perseguir.

*Esperemos que tengas razón* sonreí *a mi personalmente tampoco me gustaría que me persiguiera ningún objeto animado a todas partes, prefiero una mascota, es mejor y mucho más normal, un perro o un gato me valdrían*

Tras enseñarle la espada me hizo una pregunta que ya era algo normal en mi día a día, ¿porqué, no es más cómoda una varita?, puede que sí lo sea, pero me gusta recordar a mis padres de alguna manera, y ellos me dejaron un conocimiento y un recuerdo que no quiero olvidar nunca, aunque no le voy a contar eso a Arianne, será mejor contarle algo menos íntimo.

*La verdad es que se manejar bien la espada y trabajé de ayudante de un herrero algún que otro año, así que vi una ocasión para probar algo nuevo. Salió bien la verdad, incluso después de eso me contrataron para investigar acerca de este tipo de encantamiento* dije no muy convencido *aunque una buena razón es porque amo las espadas y el esgrima, así que mi amor por ello hizo que metiera el poder de mi varita en la espada que yo mismo había forjado, ¿qué te parece?*. No se si me habrá creído o no, pero tampoco me importa mucho, lo que le he dicho no es mentira, simplemente no es toda la verdad y tampoco necesita saberla. Aunque ahora que lo pienso, espero que no vea los nombres de mis padres en la empuñadura de ésta.
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Arianne Anderson el Vie Mayo 29, 2015 1:33 am

*Mi idea sobre el mal estaba clara pues es la que me han inculcado mis padres y la fe católica. Está mal matar, robar, hablar mal de los demás, mentir,... En ninguna circunstancia usaría la capa invisible para hacer esas cosas. Por eso descarté lo de entrar gratis en el cine pues sería como robar. ¿Y que haría entonces con un objeto tan valioso? Edzard se encargó de ofrecerme ideas bastante útiles. Robar chuches no es una opción pues sigue siendo robar y es pecado. Lo de espiar a los profesores no me iría mal, pero sé que olvidaría las preguntas de los exámenes o los días de los exámenes sorpresa con mucha facilidad. ¿Y para espiar a los chicos? ¡Oh, dios! Me ha venido a la mente el espiarles en el baño. Eso si que es pecado.*  Estoy pensando que molaría poder escuchar conversaciones entre chicos cuando no estamos delante. Siento curiosidad. * Podría saber lo que opinan sobre nosotras a pesar de que lo más posible es que no dejasen de hablar del fútbol o del quiddicth. * ¿Para qué la usarías tu? * Quizás fue demasiado atrevido preguntar aquello. Pero no puedo hacer nada, ya lo he dicho.

La historia del cazo saltarín estaba dando mucho de sí. Cuando el profesor preguntara en clase me acordaría del chico este seguramente. Al igual que a mí, Edzard tampoco quería un cazo saltando detrás de él. Prefería un perro o un gato. Anda, y yo. Rocky es una aburrida en comparación. * Yo tengo una lechuza pero no me sigue, siempre está descansando en la lechucería. Es una pena que en Hogwarts no dejan tener perros ni gatos. * Mi expresión triste dio a entender que me gustaban esos animales. * ¿Tienes un perro o un gato? * ¿Y qué más me da sí los tiene? Va a pensar que soy una niña insolente con tanta pregunta. Para seguir con mi carta de presentación, le pregunté también sobre su espada. No esperaba una respuesta como aquella pues es extraño que su espada sea a su vez su varita.

Edzard me hizo toda la explicación sobre su espada. Le gustaban las espadas, le gustaba usarlas y además había trabajado como herrero. Él mismo había fabricado esa espada y había metido dentro del poder de su varita. Algo extraño e innovador. Es un emprendedor de esos. * Es impresionante. Lo que me cuentas bien podría ser un cuento sobre un caballero llamado Edzard luchando con su espada. Para hacer el bien espero. * Mi tono de cuento de princesas era muy infantil. * ¿Conoces los cuentos muggles? Ya sabes, sobre caballeros que salvan a las princesas encerradas en altas torres... * Intenté explicar lo de los cuentos con los que yo había crecido para no parecer tonta al decirle aquello sobre su espada.*
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Invitado el Mar Jun 09, 2015 10:50 pm

Arianne parecía una chica un poco rara, como muy discreta y a la vez curiosa, esa era la forma en la que yo la veía. Mis ideas sobre como usar la capa de invisibilidad no eran malas al fin y al cabo, pero ella prefería hacer cosas más de su edad, como espiar a los chicos. Algo clásico en esas edades, el que pensarán los chicos y las chicas que ambos se preguntan. Yo personalmente no quiero saber que piensan las mujeres, demasiada complejidad para mí.

*Yo soy un chico y estoy delante tuya, pregunta lo que quieras* no se porqué he dicho eso *aunque en verdad es una tontería lo que he dicho, olvídalo* ahora se pensará cosas raras de mí, no será la primera. Me preguntó que es lo que yo haría con la capa y... no tenía respuesta, nunca había pensado acerca de esto. Me quedé un poco pensativo *Menuda pregunta, me has pillado* sonreí perplejo. ¿Para qué usaría yo la capa de invisibilidad?, ni idea, no soy una persona curiosa ni lo he sido nunca No lo se Arianne, no tengo ni idea de que haría con la capa, quizás puedas darme ideas de qué hacer con ella* quizás ella pueda decirme algo interesante que hacer con ella.

Arianne comentó que tenía una mascota, una lechuza, la cual era muy floja al parecer. Nunca me han parecido animales de compañía las lechuzas, sirven para mandar mensajes como las palomas antiguamente, pero poco más, antes preferiría un perro o un gato. *No, no tengo mascota alguna, ni perro, ni gato, ni siquiera un mísero ratoncito* respondí a su pregunta *pero si te digo la verdad siempre me hubiera gustado tener un perro, un pastor alemán quizás, de pequeño mis padres no me dejaban tenerlo* mis padres, aun los hecho de menos, aunque no me dejaran tener un perro. *La verdad que Hogwarts a veces parece casi una prisión o un internado con tantas reglas, pero siendo tanto es mejor teneros controlados así que de otra forma, no hay profesores como para perseguir a todos los alumnos, ¿no?* sonreí.

Tras contarle la historia de mi espada y de porqué la llevaba me hizo una pregunta un tanto extraña, pero a su vez graciosa y encantadora. Guardé mi espada y me la puse sobre mi regazo para responderle con más comodidad *Claro que conozco esas historias, las de caballeros y princesas, dragones, torres muy altas, de mundo mágico, ¿no crees?* le guiñé un ojo *es gracioso que los muggles creen historia así que realmente podrían haber existido hace años en nuestro mundo mágico* suspiré profundamente, deseando haber vivido aquella época, diferente y a la vez exótica. Éstas historias las conocía por mis padres, ambos me contaban historias muggles cada noche y cada día, me gustaba mucho escucharlas. *Si me has preguntado esto supongo que tú las conocías, ¿no?, ¿qué tal te parecen?* pregunté.
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Arianne Anderson el Jue Jun 25, 2015 1:17 am

*Lo dije y al tiempo me avergoncé. No estaría bien espiar a los chicos aunque al mismo tiempo me gustaría saber que piensan. Debe ser algo que nos da curiosidad a todos, el saber que piensan las demás personas sobre nosotros. Lo más seguro es que pensasen que soy una chica muy torpe y olvidadiza, demasiado habladora y que hace preguntas impertinentes. Así es como yo lo veo. Pero también soy alegre y divertida, y me gusta charlar con cualquier persona. Hoy mismo lo estoy demostrando al hablar con un total desconocido. Edzard me dijo que él es un chico y podía preguntarle. Solté una risa nerviosa. Él mismo dijo que era una tontería lo que había dicho.* Quiero decir de los chicos de Hogwarts. Me gustaría saber que piensan de mi, si les caigo bien o creen que soy tonta y fea... *No es que no me importe lo que pueda pensar Edzard de mi, pero en estos momentos me importa más lo que puedan pensar las personas con las que comparto clases, comidas, exámenes, baños...

El chico no sabía en que usaría la capa que hace invisible de tener una. ¿Es que ni siquiera de pequeño fantaseó con tener una? Se me ocurrían algunas ideas para él. * Los chicos de mi clase no dudarían en entrar en los baños de las chicas para espiarlas mientras se duchan y ese tipo de cosas. Suponiendo que tu eres más mayor y debes ser más maduro, quizás usarías la capa para seguir a la chica que te gusta y poder adivinar sus gustos en comida o diversión para así poder sorprenderla. También para seguir a los malos y vencerlos con mayor facilidad. *En ese momento me di cuenta de que estaba encasillando a Edzard como un caballero andante y lo mismo trabajaba en una mina. * Bueno, eso podría hacerlo alguien que sea policía o auror. * No quise hacer más preguntas impertinentes aunque me moría por saber si Edzard trabajaba como auror, de policía o para la CIA.

Mis preguntas podían parecer mal intencionadas o curiosas pero no podía reprimir las ganas de hacerlas. Por ello pregunté al chico si tenía alguna mascota. Al parecer sus padres no le dejaban tener un perro. * Pero eres mayor, puedes hacer lo que quieras. * Una de las ideas estúpidas que solemos tener los adolescentes es que la gente que es mayor de edad hace lo que quiere en su vida. Por eso mismo pensé que si Edward no tenía un perro es porque no quería. Sus padres ya no pueden mandar sobre él. El caso es que si sigue viviendo en su misma casa... En la casa mandan los padres. O eso dice mi padre cuando le digo que al cumplir los dieciocho seré mayor para hacer lo que quiera. Como si ellos me negaran algo. En Hogwarts no dejan tener mascotas de cuatro patas al parecer. El chico comparó las normas de Hogwarts a las de una prisión. * Casi, casi. Yo diría que es una norma lógica. Imagina 300 alumnos y 300 perros en la misma sala Común. La habitación olería como una granja. * Me reí al imaginar el olor de la habitación de los chicos. Sería como ir al campo sin salir del castillo.

Lo más sorprendente que pude ver hoy fue la espada de Edzard que a su vez contenía en su interior la varita del chico. Tal acontecimiento nos dio tema de conversación junto con mi libro de cuentos, y terminamos hablando de los cuentos muggles sobre princesas y caballeros. * Si que las conozco y me encantan. Desde que vine a Hogwarts pienso que los Dragones no son todos malos, y aunque sé que no existen las princesas, supongo que toda mujer sueña con ser tratada como tal y encontrar a su príncipe azul o a su caballero andante de brillante armadura. * suspiré soñadora.*
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