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Último aviso. Agradables confusiones (Ian)

Invitado el Vie Mayo 22, 2015 4:53 am

Las llamas desaparecieron de su chimenea repentinamente. Pero el calor de la conversación seguía presente ahí frente a ella. Hyori ladeó el rostro, ligeramente desinteresada de lo que había ocurrido en su presencia. Una amenaza tan ridícula de uno de los miembros del Ministerio de Magia ¿Cómo podía llegar al poder alguien que no sabía controlarse a si mismo? Temores absurdos e innecesarios, pero podía sacarle provecho. La mujer ladeó el rostro con cierto desencanto y dejó escapar un suspiro. No deseaba hacer todo eso. Pero era necesario un pequeño recordatorio a su cliente. Y para ello, requería forzar un poco la correa que lo ataba a ella. Solo... un poco.

El tiempo que había estado en Hogwarts le enseñó que a esa hora tan temprana no solía haber problemas si dejaba su puesto. Además, se había ofrecido para vigilar a los estudiantes que iban al pueblo y su colega la sustituiría en la enfermería. Solo necesitaba desaparecer por un momento y nadie se daría cuenta de los curiosos invitados que llegarían tan cerca a un castillo lleno de educadores y estudiantes. Hyori fue a cambiarse, revisando su ropa ¿Qué sería correcto para usar? ¿Qué iría acorde a Kim, la enfermera de Hogwarts que iba a vigilar a sus queridos estudiantes? Algo que resaltara su pequeña figura y sus inocentes facciones, por supuesto.Si, había encontrado algo acorde. Le lanzó un último vistazo a su conjunto y sonrió con agrado. No solo se veía inofensiva sino que daba el aire de haber hecho un esfuerzo de parecer mayor sin lograrlo. Bien decían que Asia había encontrado la fuente de la juventud y se lo había dado a sus mujeres. Muchas estudiantes se veían mayores a Kim con su ropa excesivamente apretada y su maquillaje en kilos sobre su rostro. Todo en una búsqueda por parecer maduras, cazadoras. Pero Kim debía parecer una doncella, una presa, alguien en quien la gente podía confesarse sin temor a ser traicionados. Claro que ella nunca traicionaba a sus estudiantes.

Al salir del castillo, saludó a unos alumnos que también se dirigían al pueblo. Los acompañó un tramo y se despidió de ellos a las afueras de las Tres Escobas. Al ver a todo el mundo tan distraído, se encaminó a la estación de trenes, que en esa época del año lucía vacía y casi fantasmal. Hyori recorrió casualmente el pequeño andén al aire libre y encontró a dos hombres parados ahí. Los representantes del hombre que le había dado su advertencia. Por un segundo sonrió. Pero en ese específico lugar ella era Kim, inocente y suave en sus movimientos. Así que se acercó como si pensara que eran turistas y no rostros conocidos- "Caballeros" -saludó en un perfecto coreano. Los hombres se acercaron a ella rápidamente, con la urgencia en sus ojos.

Y Kim se apoyó contra uno de los pilares del andén, haciendo parecer que la estaban acorralando. Uno de ellos intentó hablar en inglés pero ella negó. No, esa conversación debía permanecer en íntima confidencialidad. Cuando entendieron eso, sus dos interlocutores le recordaron que su cliente era un hombre de poder internacional y ella no podía difundir la información de sus... específicos de ocio. Ella solo bajó la mirada, pero habló claramente con ellos-"¿Esta era la urgencia? Creí que había quedado en claro que no tenía de qué preocuparse. Nosotros somos quienes proporcionamos su ocio de forma limpia. Nadie extrañaría a esas pobres almas que él tanto disfruta lastimar. Y cuando él termina, las desaparecemos. Nunca existieron. Él nos paga. Nosotros enviamos su cargamento. Como saben, tengo cosas qué hacer mucho más importantes que esta conversación absurda ¿Por qué estoy repitiendo esto que ya se sabe? " -consultó y levantó su mirada con total inocencia.

Los hombres abrieron los ojos con sorpresa y se miraron entre sí. Uno de ellos se sintió insultado al ser tratado como si fuesen niños estúpidos y golpeó el pilar con su mano abierta mientras atentaba con sacar su varita. Ella solo miró a la gente que pasaba a unos metros de ahí pero pareció que a él no le importó porque sacó del todo su varita y le explicó en fluido coreano que su cliente temía que la venta de información diera más dinero que el que él pagaba al Doble Dragon- "Entonces, la respuesta es simple: Él solo debe pagar más dinero y no tendría de qué preocuparse" -y obviamente eso no le gustó a ninguno de los dos. La varita del primer hombre se presionó contra el vientre de Kim, mientras el otro la agarraba del mentón y le obligaba a mirarlo. Pero ella rápidamente se apresuró a decir- Les rogaría que no hicieran tal espectáculo frente a mis estudiantes, caballeros. Además, me están lastimando -advirtió en un claro inglés, cargando con una nota de temor y diplomacia.

Claro que no estaba asustada. Ella podía desarmarlos sin usar su varita si así lo deseaba. Pero eso arruinaría su fachada. Esos hombres estaban en más problemas por jugar de esa manera en el territorio de Hyori, rodeada de gente y a plena luz del día ¿Acaso no se daban cuenta de eso?
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Ian Howells el Vie Mayo 22, 2015 1:35 pm

Mientras todo el mundo estaba estresado con los exámenes finales, los TIMOS, los EXTASIS o cualquier cosa, Ian seguía tan feliz como siempre. Ian tenía la habilidad de no sentir ningún tipo de preocupación con sus temas académicos y sólo Merlín sabe cómo es capaz de aprobarlo todo e ir curso por curso.

Al ser fin de semana, Ian no dudó en aceptar la petición de una chica en ir a Hogsmeade con ella. Era una buena manera de ganarse su confianza y, quién sabe, quizás algo más. Se pasaron bastante tiempo en las tiendas más famosas de Hogsmeade, entre ellas HoneyDukes, Zonko e incluso Ian tuvo que sentarse con ella en Madame Tudipié a tomarse su quisquilloso té favorito de “mango pasional”, aunque a él le supo a mango podrido. No era muy amante del té, la verdad. Pero aún así, como un Gentleman que espera su recompensa por sus esfuerzos y su buen trato, le siguió el rollo, le rio sus bromas sin gracia y portó bien. Como un buen tío, aunque con un objetivo oscuro que seguro que no sería bien visto por nadie.

Pasó el día y pudo ver a través de la ventana de Madame Tudipié como pasaba un montón de gente conocida: sus amigos, la enfermera buenorra de Hogwarts, más amigos, tías buenas que serían más fáciles que esta que tenía aquí delante… Suspiró y decidió dar la cita por terminada aprovechando que su acompañante había visto también a sus amigas.-Oye, Miranda, he visto a mis amigos por ahí. ¿Qué tal si nos vamos un rato a por ellos y luego nos encontramos a en Hogwarts?-Preguntó el chico con un gesto encantador.-Seguro que tiene muchas cosas que contarle a tus amigas.

Y tras un poco de existencia y un beso en la mejilla, Ian salió de allí para respirar aire fresco. Empezó a caminar en busca de sus amigos, pero no los encontró en ninguna parte. Lo más normal es que estuvieran en las Tres Escobas, pero no había ni rastro de ellos allí. Así que, pensando que estarían armándola en algún lugar recóndito, comenzó a caminar en busca de sus compañeros. Así que se dirigió al lugar más recóndito que había en Hogsmeade en aquella época del año: la estación de tren. No obstante, cuando llegó no se encontró con sus amigos, sino con una visión mucho más perturbadora.

¿Era aquella la enfermera sexy de Hogwarts? ¿Estaba siendo amenazada y manoseada por esos dos gorilas? ¿Pero qué clase de actitud es esa para una dama? Ian era de esas personas meramente impulsivas que se dan cuenta de las consecuencias de sus actos una vez los ha recibido, por lo que esta vez no iba a ser menos.-¡Eh! ¡Vosotros! ¡Sí, los dos orangutanes trajeados! ¡Que por mucho que os trajeéis, se os sigue viendo la cara!-Gritó acercándose a ellos. Uno de los dos, el que la sujetaba por el mentón, caminó hacia Ian y le pegó un puñetazo rápido en la cara que lo hizo casi caerse al suelo. Pero no cayó, ya que medio encorvado consiguió mantener el equilibrio, dar un par de vueltas y volver a levantarse a la vez que escupía sangre.-Vaya, el mono sabe dar un derechazo.-Se rio, viéndose en sus dientes un rastro de sangre. Ian era muy bueno en el combate cuerpo a cuerpo, él y el kickboxing siempre habían sido uno solo, por lo que se puso en posición para pelear con el mastodonte que se volvía a acercar a él. Sus movimientos eran fuertes pero lentos e Ian se aprovechó de eso, agachándose en sus ganchos para poder contraatacarle con un puñetazo o alguna patada que lo desestabilizase. Aunque no iba a ser un iluso, probablemente no tuviera ninguna oportunidad. Él era un gamberro y ellos a saber qué profesionales. Cuando volvió a recibir y cayó de culo al suelo, miró a Kim.-¡Necesitaré cooperación para quitártelos de encima, mujer!-Dijo finalmente en voz alta, dando por hecho que necesitaba ayuda. Ya que, visto desde fuera, estaba claro que necesitaba ayuda.
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Invitado el Vie Mayo 22, 2015 9:52 pm

Todo debía ser una actuación. Hyori sabía eso. Si de niña se había salvado de los más oscuros destinos por mantener el perfil bajo y ser lo que la gente deseaba que ella fuese, los años le habían enseñado a mantener, vivir y ser un papel teatral. Y debía ser sincera, le gustaba ser la enfermera de Hogwarts. En realidad... nunca había tenido algo tan tranquilo y agradable como la vida en el castillo, con los estudiantes tan llenos de energía. Ella nunca había vivido eso, ni siquiera cuando pudo estudiar. Las órdenes siempre habían sido mantener el perfil bajo y no hacer amistades. Así que ella no había volado en escoba ni salido con amigos a reírse de sus chistes en un pueblo como Hogsmeade. Ahora, siendo adulta, podía apreciar la vida escolar y a veces vivirla. No por completo, pero se había ganado la confianza de muchos estudiantes y era la confidente de otros tantos. Su don para mantener secretos hacía que aquellos que hacían cosas ilegales o su propia existencia podía ser un peligro, confiara en ella. Le gustaba ser Kim, le agradaba ser enfermera de Hogwarts.

Y por eso no iba a arruinar su fachada frente a los torpes y poco inteligentes hombres que se dejaba llevar por sus emociones. A ella le gustaba cuando los jóvenes hacían eso, era entendible y divertido. Pero ¿Qué lo hicieran los adultos? Oh... no... era tan infantil y tonto cuando ellos hacían eso. No le gustaban los adultos tontos... Hyori abrió los ojos con sorpresa cuando escuchó la voz de uno de sus estudiantes. Rápidamente giró el rostro y lo identificó, Ian Howells, estaba en sexto de Slytherin, su ficha médica tenía registrados los tatuajes que tenía hasta el último examen de rutina y por el tipo de visitas que solía dar a la enfermería podía deducir que... Oh... Iba a golpear los representantes de su cliente.

Oh...

- "Es solo un estudiante, rogaría su compostu..." -y uno fue atrás de Ian a pesar de la advertencia en coreano. La varita en su vientre pareció calentarse, indicando que su dueño no estaba tranquilo y encualquier momento chispas saldrían, quemando su ropa. Eso era una lástima. Hyori presionó su pulgar justo en la punta de la varita y empujó hacia arriba para que se soltara de su dueño y se quedara con ella. Si, era una lástima en verdad. Le lanzó una mirada a su captor, como si fuese un juego y usó el otro extremo de su varita para golpearlo bajo el mentón y con menos fuerza sobre su garganta expuesta para atragantarlo. Una lástima, no quería mancharse la ropa (detestaba dar explicaciones) ni lucir sus verdaderas habilidades. Aunque Ian era impresionante, estaba peleando con gente entrenada y no había caído al minuto, eso si había que reconocérselo- "No me gusta que hagan daño a mis alumnos" -susurró al hombre que tenía cerca.

Rápidamente calculó sus posibilidades. Solo necesitaba hacer lo justo y necesario. Nada más. Y aprovechando que Ian no la miraba, levantó su pierna y clavó el tacón de su zapato alto justo sobre el vientre bajo del hombre para desequilibrarlo y apartarlo algunos metros. En sus dedos tenía la varita del hombre y levantó su mano como una amenaza. No, no iba a usarla. La iba a romper si es que hacía un movimiento en falso. La voz de Ian llegó a Hyori y rápidamente avanzó a él. Definitivamente no le gustaba que hicieran daño a uno de sus estudiantes. Menos cuando era una pelea tan injusta. Kim levantó el costado de su blusa, revelando que en su cinturón tenía pequeñas bolsas de cuero colgando. Sin dudarlo tomó una, la abrió y se quedó con un puñado en su mano. Así, dio un salto sobre la espalda del hombre y cuando estuvo cerca a su rostro sopló el polvo directo contra la nariz de él. No debía respirar. No debía respirar eso. Hyori se apartó y se limpió las manos rápidamente. El hombre que había atacado a Ian comenzó a toser y ponerse de un color verdoso. Kim lanzó la varita del otro hombre en las vías del tren, muy lejos y los observó con seriedad- Les ruego que se retiren. Su compañero necesita una visita al hospital en... diez minutos o será incurable. Y yo tengo un paciente que atender, creo que quedamos a mano por ahora. -comentó, con voz serena.

El hombre sano tomó a su colega caído y saltó a las vías del tren, recogió su varita y avanzaron unos metros antes de desaparecer. Kim corrió hacia Ian y sacó un pañuelo de su bolso para limpiarle la sangre- Eso fue demasiado imprudente -le regañó, mirándolo a los ojos y deslizando sus dedos por los cabellos del chico para confirmar que no le había pasado nada. Cuando confirmó que no tenía contusiones en su cabeza, se concentró en la boca del chico. El labio lo tenía partido, por lo visto se había astillado uno de sus dientes y tenía la lengua con un serio corte en la punta- Aunque fue muy heroico -admitió, levantando un poco el borde de su blusa para tomar otra bolsa de cuero- Necesito alcohol para diluir esto y dártelo. Como te portaste bien permitiré que... ¿Cómo dicen ustedes? Mmm... Escojas tu veneno ¿Se dice así, no? -se refería a esa expresión en donde la gente escogía que tipo de licor, trago o bebida alcohólica en general beberían.
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Ian Howells el Dom Mayo 24, 2015 3:08 pm

Hostia tras hostia. Si es que Ian se lo merecía cuando entraba a saco dentro de algún asunto en el que no debería meter sus narices. Lo cierto era es que tenía un temperamento indudablemente inigualable y eso se notaba en aquellos momentos cuando incluso sabiendo que no podía con aquel hombre, él lo daba todo por intentarlo. Normalmente se enfrentaba a personas iguales que él, personas a las que podía derrotar sin problemas, pero aquellos simios se notaba que no eran simplemente dos roperos empotrados, sino que sabían pelear perfectamente bien.

El simio peleón le pegó un puñetazo en el rostro a Ian y éste cayó al suelo tras dar una media vuelta por el camino. Puso las manos en el asfalto para no comérselo de bruces y luego quedó sentado, pudiendo observar como enfermera sexy le echaba en la cara no sé qué mierda polvorienta para que el simio se quedase prácticamente verde tras toser varias veces. Ian se quedó perplejo al ver cómo la enfermera sexy se libraba de aquellos dos para ir directa a su alumno. Ahora era doblemente sexy.

Lo primero que le dijo fue que aquello había sido una imprudencia.-Ah, ¿no lo sabías? Me llamo Ian Imprudente Howells.-Bromeó el Slytherin, poniendo cara de perro a gusto cuando la chica pasó las manos por su pelo. Adoraba que le acariciaran su pelo.-¿Quién dice que los héroes sólo pertenecen a Gryffindor? Aunque he de añadir que mi actuación no ha salido precisamente como se había vislumbrado en mi mente. Tenía en mente aparecer, apartar épicamente a esos dos simios y ganarme tu amor eterno. Pero no, he subestimado a esa mole con traje.-Dijo el chico, con un tono de voz juguetón. La chica le ofreció elegir su propio alcohol, por lo que después de escupir a un lado un poco de sangre, asintió.-Sí, se dice así. Me gustas. Oh sí. ¿Qué tal un whisky de fuego? Aunque me escuezan las heridas.-Allí en Hogsmeade lo mejor a lo que podías optar era un cargado Whisky de Fuego.

Se levantó del suelo y se pasó la lengua por el labio y por el diente ligeramente rasgado. Sintió un pinchazón en la herida del labio. ¿Cuántas veces se había partido el labio Ian? Incontables con los dedos de las manos.-¿Qué clase de problemas tenías con esos tíos? ¿Van a volver?-Preguntó curioso, consciente de que probablemente no obtuviera la respuesta que estaba esperando.-No te preocupes, yo te protegeré, los distraeré, tú los echarás a patadas. Y luego tu me curas.-Añadió, caminando en dirección a una taberna cercana.-No hacemos mal equipo, aunque yo me lleve todas las hostias.
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Invitado el Lun Mayo 25, 2015 10:07 am

Su cerebro había estado trabajando en una buena razón desde el momento en que su chimenea se apagó y supo que tendría que enfrentarse en el pueblo a esas personas. Para sobrevivir en un mundo como el Doble Dragon, era necesario saber mentir, planificar y ajustar las ideas acorde el tiempo pasaba. Ni por un segundo había temido ser descubierta. Y mucho menos había temido ser dañada. Cuando se posee conocimiento se tenía el mejor escudo. La gente no podía simplemente arriesgarse a que esa información viese la luz. Y cuando la garantía se mantenía mientras Hyori estuviese viva y a salvo, era la mejor forma de mantearse con vida. A diferencia de las historias y las películas, un buen informante podía ser intocable cuando poseía, compraba y vendía información. Nunca mejor dicho “El conocimiento es poder”. Así que esos dos brabucones solo habían llegado a negociar, a presionar e intentar ver el límite de Hyori pero habían salido más sorprendidos y mal parados de lo que hubiesen deseado.

Pero Kim se sentía molesta por haber involucrado a uno de sus alumnos en tal situación. Por suerte nada malo le ocurriría a él. Solo había sido un par de golpes sin verdadera amenaza. Y ella se encargaría de que se olvidaran de él en los próximos días. Ella le sonrió por su comentario y negó- Lo anotaré en tu ficha, entonces. Yo juraba que tu segundo nombre era Joseph –comentó, mirándolo ligeramente enternecida por su habilidad de bromear después de tal paliza- En realidad, para mí esto de las Casas es toda una novedad. Pero podré asegurar desde ahora que los Gryffindor no son los únicos héroes si algún profesor intenta convencerme de lo contrario. Después de todo, mi héroe actual tiene tatuajes, alardea un poco y es Slytherin. Más bien, un tipo de antihéroe ¿No crees? –aunque ella sabía sobre los Slytherins mejor que muchas personas. Los héroes son solo guerreros enfocados desde el punto victorioso. Si los mortífagos ganaban esta guerra, muchos héroes serían reconocidos de la casa de las serpientes. Aunque esperaba nunca encontrarse a Ian cuando negociaba con los letales mortífagos. Esas batallas dañaban el carácter tan agradable de los jóvenes. Kim se sonrojó sorpresivamente por su último comentario ¿Amor eterno? ¡Que directo! ¡Que bromista! Que chico tan curioso. La mujer ladeó el rostro, mirándolo y negó- Aun así estoy impresionada. Y tal vez no te ganaste mi amor eterno, pero si mi gratitud. Eso puede ser más valioso aun en los tiempos que corren

La enfermera se levantó, sacudiendo su jean y observó en dirección al pueblo- Whisky es buena opción. Aunque debo advertirte que la medicina te dejará un poco atontado, mucho más que el licor. Pero solo por unos minutos, así que me quedaré cerca para vigilar que no corras desnudo por las calles o algo así. Ha pasado. –le advirtió, aunque tenía una pequeña sonrisa en sus labios. En realidad era divertido ver a los estudiantes ponerse así cuando les daba esas hiervas curativas con alcohol. Claro que había que vigilarlos para que no atentaran contra ellos mismos. Kim tomó del brazo a Ian y comenzó a caminar con él en dirección al pueblo, aunque él tendría que escoger el lugar al que irían por ese veneno- No tengo ningún problema con esos hombres. –aclaró, negando ligeramente- Ellos son empleados de un antiguo novio –se encogió de hombros, regresándolo a ver con algo de bochorno- de esos dañinos y controladores. Aun no comprende que no voy a regresar. Tengo que admitir que aunque intento evitarlo siempre me meto en problemas de este tipo. –suspiró profundamente- En realidad, me vendría bien quedarme contigo un tiempo. Por tus heridas y por si vuelven. No creo que lo hagan, pero prefiero la compañía, si no te molesta –pidió.

Porque Kim, la enfermera, tenía ese aire de muy inocente con los hombres, de que la posibilidad de involucrarse con un hombre abusivo se viera muy real pero también tenía aura de sabiduría, de quien ha comprendido sus errores y no quiere recaer en los mismos. Aunque seguía luciendo inocente, como si buscara problemas sin darse cuenta. En Kim todo lo dicho no era una mentira. Claro que no, pues Kim era toda una actuación y parte de su fachada. Algunas estudiantes se enamoraban de imposibles, de hombres que no las trataban correctamente. Cosa de jóvenes. Kim aun lo era, así que debía tener sus cicatrices románticas ahí ¿Qué mejor que decir que había tenido un novio importante y algo autoritario que no la dejaba en paz? Totalmente creíble.

- ¿Dónde aprendiste a pelear? –no mentía cuando decía eso. Ian les había dado batalla y un par de golpes- Se que como figura de autoridad no debería decir esto pero tienes potencial para pelear. Aunque preferiría no ser la culpable de esas heridas –al llegar a la taberna fue ella quien pidió la botella de whisky y buscó alguna mesa apartada. Aunque buscó con la mirada a Ian para que liderara la marcha, dado que él conocía mejor todo eso. Al estar sentados cómodamente, sirvió un vaso y mezcló los polvos de la bolsita de cuero- Esto cerrará las heridas sin dejar cicatriz. Aunque para tu diente necesitaré un hechizo, así que intenta no cortarte con este hasta que lo haga –el vaso tomó un color plateado azulado y se lo pasó al chico, mientras ella se servía un poco de whisky- También creo que hacemos buen equipo. Aunque puedo llevarme un poco de daño en la próxima –comentó, con una ligera sonrisa.

Claro que Ian no lo sabía, pero Hyori había sido criada en el dolor, ni siquiera unos huesos rotos la harían hacer una mueca aunque por dentro estuviese gritando de dolor. Ella venía de un mundo muy diferente y debía actuar como si ese mundo hubiese sido de cuentos de hadas.
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Ian Howells el Mar Mayo 26, 2015 11:19 pm

Las apariencias engañaban, pero aquella apariencia no engañaba para nada. Era un tío grande y fuerte y pegaba hostias como un tío grande y fuerte. Ian estaba más tiempo en el suelo que de pie, pero por lo menos, o eso quería pensar el Slytherin, fue gracias a él que la enfermera sexy pudiera librarse de aquellos dos armarios que, a simple vista, parecían querer hacer cosas obscenas con ella.

Finalmente y cuando Ian estaba en el suelo, la chica se acercó a él para ver si estaba todo bien. Normalmente Ian parecía mucho más duro de roer de lo que realmente era, por lo que él también esperaba fervientemente de que no fuera nada grave. Había recibido muchos golpes peores entrenando.-¿Joseph? Que nombre más feo.-Dijo Ian tranquilamente, sorprendiéndose por el hecho de que la enfermera sexy se supiera su segundo nombre. No mucha gente se lo sabe; sin duda alguna eso era amor.-Dejémoslo en que si hay una enfermera sexy de por medio me vuelvo héroe y si hay otro tipo de espécimen me vuelvo villano. Soy un poco capullo.-Se encogió de hombros, llevándose la mano al labio y sintiendo como le escocía.-Pero bueno, el otro día salvé a una chica del calamar gigante, a veces me dan prontos de héroe gilipollas.-Y con mucho gusto, pues salvar a aquella chica casi le da la oportunidad de tener sexo. ¡Y si termina en sexo, todo tiene justificación! La enfermera sexy dijo que no se había ganado el amor eterno, pero sí gratitud. ¿Y si se lo agradece con sexo? Es broma. Por mucho que el narrador de la mente de Ian hable tanto de sexo, he de añadir que por la cabeza de Ian pasan más cosas que solamente eso, sólo que eso es lo que tiene mayor amplitud.-Me vale.-Dijo finalmente, con una sonrisa en donde mostró sus dientes, los cuales algunos estaban con sangre.

Ian se levantó del suelo lentamente para escuchar lo que le decía su enfermera y mirarle con ojos espantosos.-¿Correr desnudo?-Se carcajeó divertido al recordar sus propias vivencias pasadas.-Ya lo he hecho borracho, pero en Hogwarts tengo una reputación que mantener. ÁTAME si por algún casual insisto en hacerlo.-Le dejó claro, empezando a caminar hacia el pueblo. La enfermera sexy (porque llamarla Kim era muy mainstream) le sujetó del brazo e Ian se sintió muy Gentleman llevando a semejante pibón por Hogsmeade. Le preguntó por los hombres y la chica habló sobre un exnovio. Ian se lo creyó. Ian no era de muchas luces, la verdad y mucho menos después de las tremendas hostias que le acababan de meter. La historia de la chica parecía seria e Ian frunció el ceño.-Menudo gilipollas.-Dijo Ian, refiriéndose al novio. Mira que Ian era un capullo con las mujeres pero jamás les haría daño, si son preciosas. Bueno, menos a las feas, a las antipáticas y bordes… Todas esas le daban igual.-¿Qué va a molestarme? Tengo muy vistos a mis amigos. Eres mil veces más entretenida que ellos -”Y que la pesada de mi ligue de este fin de semana” pensó Ian.-¿Puedo preguntar, muy cotilla por mi parte, qué pasó entre vosotros para que actúe de esa manera?-Preguntó Ian, abriendo la puerta de la taberna para dejar a la chica pasar primero.

Fueron a sentarse en una de las sillas, cerca de una mesa en la ventana que daba al camino principal de Hogsmeade. Kim le preguntó que dónde aprendió a pelear e Ian sonrió.-Con un entrenador personal. Desde primero en Hogwarts nunca se me han dado bien los hechizos, soy más de pociones, por raro que parezca, y siempre he creído que valerse solo por la varita es de necios. Así que me apunté y realmente pocos magos saben defenderse físicamente, por lo que si les quitas la varita, estás en ventaja. Además de que suelo meterme en muchos líos y me rompí más de un dedo por no saber pegar un puñetazo de manera correcta.-Dijo sinceramente, ya que en él no estaba mentir. No le salía mentir. Ni para impresionar ni para librarse de líos. Él era sincero siempre.-Gracias, yo también creo que pegar puñetazos y patadas se me dan bien.-Rio divertido, alzando las cejas mientras daba unos golpecitos con los dedos en la madera de la mesa.-No te sientas culpable. Yo creo que el culpable de mis heridas es aquel hombre que se fue verde. ¿Qué narices le echaste en la cara?-Preguntó sorprendido al recordarlo.

La enfermera sexy vertió unos polvos en un vaso de Whisky y se lo tendió a Ian, diciendo para qué servía. Ian confió en sus dotes como enfermera sexy y se lo bebió de golpe, sintiendo solamente cómo el fuerte escozor del Whisky le quemaba la garganta. Luego miró a la chica.-Mejor no. Recibo yo y así me puedes cuidar después. Si recibes daño tú, ¿quién te cuidará a ti? No te fíes de mí, soy horrible en medicina mágica. En realidad no soy tan bueno en pociones.-Rectificó ahora, con un divertido gesto. Cogió la botella de Whisky y sirvió en ambos vaso, arrastrando uno de ellos por la mesa para dejarlo delante de Kim, para luego mirarla a los ojos e incitarla a cogerlo.-Brindemos. Por los novios acosadores, si no, no me hubieran pegado y no estaríamos aquí. Lo admito, desde que estamos en Hogwarts he querido invitarte a algo, pero un zumo de calabaza me parecía muy infantil.-Dijo antes de llevarse el vaso los labios y beberse éste más tranquilamente.
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Invitado el Lun Jun 01, 2015 5:44 am

Kim negó ligeramente, no a todos les gustaba sus nombres. En Asia era un poco diferente todo ese asunto, el valor de los nombres se veía del significado de los hangul, kanjis o demás. Un nombre podía ser bonito o no solo por su significado y no por cómo sonaba o su antigüedad, a diferencia del occidente. Ahí, en verdad era importante que tan moderno era un nombre, que bien sonaba o el tipo de sobrenombres que inspiraba. A los ojos de Kim, nombres como Joseph, Ian, William, Matt y demás, eran solo nombres mientras no supiera su significado - ¿No te gusta? Creo que es un nombre antiguo. Para mi suena bien, uno que podrías usar dentro de unos años para cosas de adultos. –claro que ella vivía descomplicada sobre esos asuntos. A veces tenía que cambiar de nombre, de identidad por completo. O como en esos últimos años, dejar que la gente creyera que Kim era su nombre. La chica ladeó ligeramente el rostro y parpadeó suavemente- ¿Otro tipo de espécimen como cuál? –y su pregunta se filtró con total inocencia y curiosidad. Tal vez la peor parte era que realmente no sabía a qué se refería Ian y no era simplemente una actuación. Bueno… tal vez el tono inocente si lo fuese.

Una pequeña risa escapó de sus labios y asintió varias veces- Bien, creo poder improvisar un tipo de cuerda para atarte si me es necesario –en realidad, llevaba un buen cinturón para eso, podría inmovilizarlo antes de que se diera cuenta de sus intenciones… No debía pensar de esa forma. Así no era Kim y en ese momento el único tipo de nudos e inmovilización que conocía eran los médicos. Eso tenía que recordarlo.

Como en otras ocasiones su historia calzaba con total naturalidad. No habría motivo de sospecha y realmente sería extraño que alguien sugiriera que no era verdad una situación así. Cuando los alumnos sufrían por amores no correspondidos de amantes que eran profesores y otros adultos se lamentaban en la obsesión por amistades o familiares políticos, la historia de Kim solo parecía una piedrecilla más en un mundo de estupideces amorosas en el que giraba la gente común y corriente. Así que no le importa seguir con la historia, dada su memoria era fácil recordar detalles así para siguientes situaciones y tal vez pudiese usar esa excusa en otro momento si se veía en el mismo problema aunque dudaba que esos hombres intentaran algo otra vez- No hay problema. Tal vez te sirva de lección el saberlo: Yo pensaba que estábamos en la misma página. Nos estábamos conociendo y si bien era serio… no lo era mucho. Pero al parecer él creyó que si lo estábamos pues me propuso matrimonio. Yo me negué, por supuesto. No es a lo que vine a Gran Bretaña. A él no le gustó y aún cree que juego a hacerme la difícil o algo así. Si no quieres este tipo de acoso… cerciórate de estar ambos en los mismos términos y realidad –y ese era un verdadero consejo. Las mujeres también podían ser así de insistentes como la historia ficticia que Kim estaba creando.

Ya en la mesa lo escuchó con interés. Los ojos de Kim buscaron viejas heridas, pequeñas marcas que ni la magia curaba del todo pero solo los ojos clínicos como los suyos podían detectarlos. Muy pequeñas marcas, diferencias sutiles en la superficie de los nudillos. Si, se notaba que había peleado varias veces, sus músculos, la postura que tenía y la tranquilidad con la que se tomaba sus heridas. Ella lo sabía bien, cuando uno se relacionaba mucho con cierto tipo de estímulos negativos, estos se volvían menos intimidantes y el tiempo los volvía fáciles de lidiar- Yo también creo lo mismo. Los magos son muy dependientes de la magia, al quitársela puedes estar en ventaja –pero aunque ella sabía pelear, hizo una señal a las bolsitas ocultas bajo el borde de su blusa, como si se refiriera a ese tipo de ataques- Pociones… yo también fui buena cuando asistía. Aunque creo que es obvio dada mi profesión. Siempre preferí una poción, extractos sacados en herbología y cosas así. Me siento más cómoda con ellos que con la magia –se encogió suavemente de hombros y un rápido sonrojo llegó a sus mejillas cuando escuchó sobre su ataque al agresor de Ian. Lo miró dubitante. Así, como Kim lo haría y se mordió el labio inferior con una culpa inexistente pero que sabía fingir muy bien. A veces creía que su actuación podía ser casi verdaderos sentimientos- Solo les hice creer que era algo malo. Pero era cenizas de kappa. Si lo hueles te dificulta la respiración, da mareos y da ese curioso tono verdoso de esas criaturas. Pero a los veinte minutos se pasa el efecto aunque la falta de oxígeno tiene atontada a la persona por mucho tiempo. En Corea estos polvos se disuelven en agua y muchas mujeres lo usan como defensa personal para cuando les quitan las varitas –explicó, algo muy similar al spray de pimienta.

Su naturaleza de sanadora le hizo mirarlo fijamente, revisar que se lo tomara todo como si fuese algo que él no quisiera. Pero así era en la enfermería, a veces debía luchar para que alguien se terminara su medicamento como debía hacerlo- Bien, entonces yo te cuidaré –apoyó su mentón sobre su mano y lo miró fijamente un largo momento antes de hablar- No me hubiese negado si me hubiese invitado antes. Aunque no me gusta el zumo de calabaza –se enderezó y tomó el vaso. A su mente llegaron cientos de recuerdos donde ella levantaba un vaso como ese, aunque de otro color. Ahí tenía whisky de fuego, en sus recuerdos era soju, licor coreano con algunos grados más que la bebida frente a ella. El aroma era diferente, pero la situación similar. En cada recuerdo ella tiene un vaso, una pequeña sonrisa en sus labios y su mirada trasmite curiosidad al hombre que le ha servido. Aunque en ese momento era más joven, se encontraba herido y medicado de tal manera que él se hayaba en desventaja frente a ella- Podemos brindar para que la siguiente invitación no contenga el recuerdo de mi poniéndote algo en tu bebida que podría alterar tu comportamiento en los siguientes minutos –propuso y estiró su mano, chocando el vaso con el de él antes de darle un trago y sentir el fuego simbólico bajar- He notado que aquí es muy normal que autoridades y alumnos convivan más amistosamente ¿Es tan común como parece o se supone que no debería ser así? –preguntó.
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Ian Howells el Dom Jun 07, 2015 2:34 am

Joseph le parecía cancerígeno y aburrido. Su tataratataraabuelo se llamó Joseph, su tataraabuelo se llamó Joseph, su bisabuelo se llamó Joseph, luego su padre se llamó Henry, A SECAS y va el vacilón de Henry y le pone a su hijo Joseph. Manda huevos. Menos mal que la madre puso sus ovarios sobre la mesa y exigió un nombre principal para el de Joseph.-Sí, cuando tenga barriga de viejo y algunas canas. Entonces me pegará más Joseph que Ian.-Puso los ojos ligeramente en blanco, ya que le parecía cuánto más surrealista imaginarse así cuando solo tenía dieciséis años y, como Peter Pan, tenía la sensación de que siempre rondaría esa edad. Kim le preguntó a Ian sobre los otros tipos de espécimen de los que hablabla, Ian no se cortó ni un pelo.-Pues por ejemplo un pequeño e inmaduro Hufflepuff de tercero al que poder atormentar; quizás algún imbécil valentón de Gryffindor al que poder azorar. ¿Quizás algún empollón de gafas y poca autoestima a quién poder molestar? Verás, soy un encanto con algunas personas, pero creo que otras desearían verme expulsado para tener una mejor estancia en Hogwarts. No puedo evitarlo.-Sonrió. Kim era enfermera, no profesora. Bien era cierto que podía chivarse, pero Ian era tan sincero que incluso se veía capaz de decirle esas cosas a un profesor. Total, sin pruebas materiales, cualquiera puede decir misa.

Ian mostró interés por el novio acosador de Kim. Lo cierto es que Ian podía ser muy molesto, pero nunca acosador. Uh, le daban asquito los acosadores y lo cierto es que el Slytherin no tenía a esa persona entre mira y mira a la que siempre molestar. Él, simplemente, era espontáneo con los espécimen que le tocara vislumbrar esos días. No obstante, el novio, o más bien exnovio de Kim si que parecía un auténtico acosador de película. La chica le dio un consejo a Ian y éste lo escuchó tranquilamente. Dudaba que en algún momento de su vida fuera a hacerle falta, pero oye, nunca está de más aceptar un consejo de alguien buenorro y aparentemente sabio en cuánto a malas experiencias.-Gracias por el consejo, aunque de aquí a que yo pida matrimonio… la tía va a tener que soportarme demasiado como para que llegue ese momento y supongo que eso es un claro síntoma de que me ama con locura si me soporta durante tanto tiempo.-Se encogió de hombros con diversión, ya que la idea de casarse también le parecía surrealista.

La madre de Ian era una persona que no solía ser muy violenta, por lo que el hecho de que Ian estuviera en Kickboxing no le gustaba demasiado. El Slytherin siempre buscaba como excusa la “defensa personal” para que su madre le siguiera pagando su entrenador, pero realmente como “defensa personal” era lo menos para lo que lo utilizaba. Pero es que era verdad, al final del todo, un mago solo sirve si tiene varita y al fin y al cabo con un expelliarmus bien hecho, ya te quedas sin varita. Ian aludió al ataque que Kim hizo sobre su agresor y no pudo evitar mirarla con ojos divertidos ante su expresión tan inocente. Obviamente Ian no se esperaba, ni remotamente, que una chica como ella, tan aparentemente inocente y buena, podría tener nada malo oculto detrás de ella.-Interesante. Se nota que te gusta el tema, por mi parte no se me hubiera ocurrido utilizar pociones y diferente tipos de hierbas para suplir la magia. Puedes tener una idea de lo agresivo que soy cuando mi primera opción es pegar un puñetazo. Tú, en cambio, pareces mucho más… asesinamente dulce.-Se inventó el adjetivo.-Ya sabes, letal pero que no se note. De esas que te soplan polvos en la cara, te crees perdido pero luego no es nada. O al revés… quién sabe qué de cosas puedes llevar ahí dentro, a lo mejor llevas unas en las que aparentemente no pase nada pero luego muera lenta y dolorosamente mientras duerme.-Ian alzó ambas cejas, porque básicamente no sabe alzar una sola.

A Ian le había tocado el gordo, o eso es lo que pensaba su mente ahora un tanto trastornada por lo que se había tomado. No se había imaginado ese día en aquella situación tomando una copa con alcohol con nada más ni nada menos que la sanadora sexy de Hogwarts. Su actitud era igual que siempre, aunque quizás ahora mismo estaba con la lengua más suelta que de costumbre.-Bríndemos por eso, que me gusta más.-Dijo Ian, sonriendo antes de llevarse el vaso a los labios y beber de aquella bebida alcohólica que le dio un escalofrios. Su siguiente pregunta hizo que Ian se encogiese de hombros y rápidamente le vino a la mente el momento en el que Circe le había dejado caer su relación íntima con el profesor de adivinación L`oree. Teniendo en cuenta esa relación… todo se descompensaba, pero Ian intentó hacer de buen amigo y no comentar eso. Ian era un bocazas, un tremendo bocazas, pero Circe pegaba tremendamente fuerte, por lo que a una de las pocas personas a las que respetaba en ese sentido era a Circe.-No es para nada común, en realidad. Muchos de los profesores mantienen las distancias con claras diferencias. Quizás las sanadoras poseen un vínculo más cercano gracias a su trabajo, al fin y al cabo, míranos. Aunque claro, hay relaciones y relaciones. Por ejemplo, hay una chica en mi clase que es hermana del profesor de Herbología y ahí se nota más la cercanía, pero luego ves a la profesora Morrell y claro, es todo distante.-Explicó Ian, jugando con el líquido del interior de su vaso sin mirarlo, ya que tenía la mirada en los ojos ligeramente achinados de la enfermera.-Todo depende de la autoridad, en realidad. Aunque he de admitir que por cómo me ha contado mi padre que era Durmstrang, veo Hogwarts mucho más “liberal”.-Hizo comillas, ya que de liberal tenía una mierda. A lo mejor te meabas en medio de la noche y vete a salir de las mazmorras para subir seis pisos al baño. Como te pillen, cincuenta puntos menos. A veces era mejor tener un maldito meadero bajo la maldita cama.-¿Tu no estudiaste en Hogwarts?-Preguntó, consciente de que probablemente ya se supiera la respuesta en base a la pregunta que le acababa de soltar.-¿Cómo eran las cosas en dónde tu estudiaste? ¿En plan nazis y distantes? No te imagino en plan nazi, y mucho menos distantes.-Dijo finalmente Ian, ladeando una sonrisa.
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Ian HowellsUniversitarios

Invitado el Sáb Jun 13, 2015 5:25 am

Kim se encogió ligeramente de hombros, notando la molestia que podía ser tener un nombre muy adulto- Ian me gusta –concluyó. Porque en el fondo imaginaba dos tipos de Joseph, un pequeño niño muy inocente y callado o todo lo contrario: Un hombre adulto con ligeras canas, sofisticado y atractivo. La mujer negó ligeramente, mirándolo de arriba abajo- Un joven imponente frente a otros, por lo que veo. Tal vez sean tú el responsable de algunos pacientes que he tenido que cuidar. Tal vez. Pero ¿Qué sería trabajo sin las víctimas de bromas y peleas? –susurró, aunque dejándose oír. Ni siquiera su simple fachada de enfermera podía desaprobar ese tipo de actitud. Ella no era una autoridad en sí y prefería vivir al margen de las normas y reglas que se esperaba que sus colegas profesores impusieran. Ella observaba. Por otro lado, Hyori era el tipo de mujer que había sido escogida para ser una víctima y se había levantado para nunca estar en esa posición. A su parecer, aquellos que no podían defenderse no se merecían compasión. La vida era un caótico mundo de dominación y solo los más fuertes sobrevivían. A veces, era mejor ser el abusador que el pelele. Si Ian había escogido ese camino, ella no lo juzgaría.

La enfermera soltó una pequeña risa y apretó suavemente el brazo del joven con sus finos dedos. Realmente era curioso hablar de algo así como el matrimonio con un estudiante- No veo esa empresa difícil. Por supuesto, me refiero a que una jovencita llegue a amarte con locura. Muchas mujeres prefieren un hombre que les haga reír a aquellos que solo sean un problema a su felicidad. Lo cual encuentro muy sabio. Yo creo que eres un buen material para que alguien te ame. Aunque aún tienes mucho tiempo para eso. No creo que sigas las costumbres europeas de casarte joven ¿Verdad? Muy frecuente en la comunidad mágica de este lado del mundo –negó, porque francamente no le gustaba eso. No veía cómo alguien podía precipitarse tan rápido a un asunto tan serio. Pero ¿Qué sabía ella de todo eso? Venía de otra cultura y ella no era un buen referente para nada- Aun tienes muchas peleas que comenzar y muchas mujeres que rescatar. –bromeó- Y yo cuidaré a muchos inmaduros Hufflepuffs y imbéciles valentones Gryffindors –parafraseó al chico, demostrando tranquilidad al referirse a las andanzas de Ian.

Asesinamente dulce” le hizo sonrojarse y si no fuese porque estaba agarrada al brazo del chico hubiese acariciado sus manos entre sí de manera ligeramente tímida- Nunca mataría a alguien. El daño que hago es justo y necesario. –comentó, mirando el suelo aun sonrojada y con una pequeña sonrisa en sus labios. Kim nunca lastimaría a alguien intencionalmente a menos que fuese para defenderse o como parte de un método para curar una herida mayor- Las pociones y las hierbas son una buena opción para alguien como yo. Si intentara dar un golpe a alguien terminaría rompiéndole yo los huesos –bromeó, aludiendo a su fina contextura y pequeño tamaño totalmente inofensivo. O por lo menos así lucía, pues cualquiera que tocara sus músculos, siguiera el camino de sus brazos o subiera por sus piernas notaría que flexibles y firmes músculos compactos que servían para agilidad y rapidez en lugar de fuerza y masa corporal. Pero ríe con su ingenioso comentario, tan teatral que en realidad estaba muy cerca de la verdad. Pero los polvos letales no estaban en ninguna de las bolsas que le había enseñado- Muy interesante. Algo así como las damas del renacimiento europeo, que llevaban anillos con doble compartimiento y cuando su enemigo se despistaba dejaban caer las gotas del veneno en su copa. O como en mi cultura, un espíritu maligno con forma femenina que usa su esencia para atrapar a sus próximas víctimas. Indudablemente mi género y apariencia son beneficiosos si quisiera usar tales trucos –admitió. Y en realidad eran verdad. En una gran imaginación como la de Ian, había mucho acierto en sus palabras.

La mujer asintió, fascinada por la información que le entregaba el chico. Ya era muy diferente concluir a partir de sus propias observaciones. Pero escucharlo de boca de un estudiante como él era muy revelador y ayudaba a unir ciertas piezas en su rompecabezas. Ella sabía de algunos colegas que no eran inocentes palomas pero también de aquellos que era casi un peligro estar cerca. Todos clasificados y en su mira interna- Oh, si. Realmente liberal. Cuando yo estudiaba… –soltó una pequeña risa condescendiente y tomó un poco de su vaso- Eso me hace sonar como si hubiese sido hace muchos años. No pensé oírme decir algo así nunca. Pero bien… en donde yo estudiaba el trato aun entre alumnos era más estricto. Los superiores tenían cierta autoridad sobre los más jóvenes, aunque también obligaciones para con ellos. Si fuera enfermera en el lugar que estudie, mi deber no me dejaría estar aquí, ahora –así que si, Hogwarts era muy diferente. Aun su contrato como enfermera era totalmente diferente al que firmaba un profesor, por ejemplo- Yo estudié en el Círculo de Magos, en China. En Corea del Sur, de donde vengo, hay un lugar más como Hogwarts, pero mi educación requería algo similar a lo que ustedes tienen como Durmstrang –se tomó la molestia de aclarar aquello último, más por comprensión. Para mucha gente, la mayoría de los asiáticos eran iguales, así que no se solía ofender si la confundían con japonesa o china, aunque para ella eran obvios sus rasgos. Le dio gracia aquello de nazi, en especial dada su etnia, así que rio con agrado. Ian era un joven muy agradable. En realidad, simbolizaba perfectamente su vida actual, divertida, abrupta y aun así manejable y agradable- Muy estricta. Nuestras clases no solo se empeñaban en el conocimiento, sino en el comportamiento social, idiomas, temas de actualidad y la importancia de magia más allá de los hechizos, como las pociones, herbología, alquimia o aritmancia. Como he visto, estas dos últimas clases son opcionales aquí. A mi parecer, ustedes tienen aquí una vida agradable, hasta visitas a un pueblo. Pero no fue una mala educación, a pesar de lo estricto que era todo, el servicio y actividades recreativas eran muy variadas, entre deportes y prácticas lúdicas se podía desaparecer el tiempo en un abrir y cerrar de ojos. –se terminó su vaso y estiró su mano para tocar la mejilla de Ian y subirla hasta su frente, cerciorándose que su temperatura hubiese subido como debía ser- Tu cuerpo está reaccionando bien a mi medicina. Me alegra ¿Y cómo es Durmstrang según tu padre? ¿Te hubiese gustado estar ahí? –preguntó.
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Ian Howells el Jue Jun 18, 2015 2:01 am

Ian no tenía problema alguno en confesar sus crímenes. Era un tremendo bocazas y eso de ocultar información o mentir no solía ir con él. ¿Que lo había hecho en otras ocasiones? Hombre claro, a veces es mejor mentir a herir a alguien querido con la verdad. Ian a pesar de ser un capullo integral, en ocasiones, intentaba conservar aquello que apreciaba. En esas ocasiones, ir en contra de sus principios no le parecía mal. Pero en general… Le daba igual. No esperaba, eso es cierto, la contestación de la enfermera. Esperaba una reprimenda, una mirada de mujer indignada o algo más tipo “autoridad” sanitaria. Pero no, su respuesta le hizo incluso sonreír.-Es probable. Tengo un historial bastante preocupante.-Cuando susurró, Ian ensanchó la sonrisa.-Sería muy aburrido tu trabajo sin gente como yo.-Contestó.

Casarse no estaba en los pensamientos cercanos de Ian. ¿Sus planes de futuro? Vivir a costa de sus padres hasta que pudiera vivir a costa de su novia para luego vivir a costa de sus hijos. No era un mal plan, ¿no? Era un vago, ¿para qué iba a servir para trabajar? A él le gustaba la adrenalina, las cosas que se movían con fuerzas, la emoción constante, la pasión por las cosas que le gustaban… Él no quería sentarse en una silla y rellenar papeles, tampoco quería ir encargándose de muggles para borrarles las memorias… En sus planes de futuro: todo era una locura.-No, la única manera que tendría de casarme joven sería porque mis padres son unos retrógrados que conciertan matrimonios. Y no es el caso.-Contestó, notándose pensativo por lo que le había dicho la chica. ¿Estaría mintiendo para quedar bien? Porque lo que todo el mundo le decía era justamente lo contrario y a él le parecía lo más lógico teniendo en cuenta como era Ian con las mujeres. ¿Qué quizás cambiaba si encontraba a la adecuada? Es posible, pero por el momento ni él se creía posible. La idea de atarse no le molaba en absoluto.-Gracias, mi abuela me dice lo mismo, pero ni mi madre me ve casándome, para que te hagas una idea. Mi abuela es que me ve con otros ojos y mi madre es muy yo.-Se encogió de hombros, dándole a entender a Kim que él no estaba hecho para casarse. De hecho es que no podía concebir la imagen de él con esmoquin esperando a una chica en el altar. Esa chica de la imagen mental tenía el símbolo de “NO EXISTE” en la cara. Es decir: este ∃. Notó entonces la mano de la chica sobre su brazo. Era suave y cálida. ¿Era acaso aquello algún tipo de SEÑAL? Ian no era bueno captando señales. Es más, veía señales dónde no las había y no las veía donde las había.

Esas damas renacentistas de las que hablaba Kim eran extremadamente sexys. O por lo menos Ian se las imaginaba de manera muy sexy haciendo caer el veneno al interior de la copa del enemigo.-Algo así. Darías totalmente el pego vistiéndote así y actuando como asesina sigilosa y eficiente. ¿Quién sospecharía de ti? Serías la caña.-Dijo emocionado, diciendo todo eso de manera divertida, ya que… ¿quién iba a pensar que, de lejos, estaba tan cerca de la realidad?-Además, estarías muy sexy.-Flirteó.

Ian rio cuando la chica se dio cuenta de la frase que había dicho, típica de señoras de sesenta años y no la interrumpió. La verdad es que tenía curiosidad por saber dónde estudiaba una chica de su nacionalidad. Porque en Hogwarts puede haber chinos, pero dudaban que fueran de china. Aunque en realidad nunca les preguntaba. Kim era una persona extremadamente agradable. Podría haber llamado la atención de Ian por su físico, pero todavía más por la cantidad de cosas que tenía que decir. Ian era una de esas personas que adoraba hablar porque, como dije anteriormente, es un bocazas, por lo que el hecho de conocer personas que le sigan tanto la bola, le gustaba. Ian se enteró de más cosas de las que sabía, algo que le sorprendió. Sobre todo le sorprendió que en china hubiera más de dos instituciones mágicas, pero coño, pensándolo lógicamente, si en europa hay tres famosas, entre otras, en china que es donde más gente hay en el mundo…-¿Por qué tu educación requería algo como Durmstrang? Es decir, en todos sitios aprendes lo mismo pero de distinta manera y tu puedes especializarte en lo que tú quieras. ¿Te gustan las cosas estrictas? Podrías haber ido al otro lado y aprender lo mismo-Asintió a lo que la chica le había dicho y sintió ahora su mano en su frente. ¿Qué clase de crema usará para que estén tan suaves? Sonrió ante su pregunta y soltó un bufido.-¡Ni en broma! A Durmstrang entran mujeres, pero es famoso por ser un maldito campo de nabos. Adoro mucho a las mujeres como para que me metan en ese sitio. No podría vivir sin ver mujeres a mi alrededor. Creo que son mi máxima pasión: esas curvas, esa sonrisa y… no sé, ¿sois perfectas, lo sabíais?-Menos las que no son perfectas, es decir, las feas. Ian era un completo imbécil, ya que normalmente de primeras se fijaba en el físico y era un auténtico super superficial.-Algunas más que otras, claro. Tu por ejemplo eres mucho más espectacular que cualquiera a la que puedas encontrar hoy en Hogsmeade. Te lo puedo asegurar.-Recalcó, dándose cuenta después de lo directo que había sido. Frunció el ceño, pero le dio igual haberlo sido. Cambió de tema por propia comodidada ante lo que había dicho.-Aunque hubiera ido a Durmstrang de haber sido hijo único, lo más seguro. Por suerte soy uno de los gemelos Howells y decidieron que fuéramos a la misma escuela y mi madre, que perteneció a Slytherin, fue muy persuasiva... -Alzó ambas cejas varias veces en señal de “do you know what I mean with “persuasiva””- Así que me alegro. No podría haber estado más a gusto en ningún lado.-Y mucho menos rodeado de nabos.

De repente le dio un repentino ataque de calor y se abanicó con su mano libre, cogiendo luego el vaso lleno de alcohol y bebiéndoselo de golpe porque estaba frío. No obstante, el alcohol lo que hacía normalmente era calentarte, por lo que se sintió sofocado.-Estoy caliente.-Luego sonrió por el doble sentido y miró a Kim.-Vamos a tener un problema como siempre esté así a tu lado, que no soy de piedra…-Añadió, riendo después para que se diera cuenta de que no era por eso por lo que estaba caliente.
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Ian HowellsUniversitarios

Invitado el Lun Jun 29, 2015 4:32 am

- Muy aburrido. Aunque legalmente me encuentro en una posición en que debo recalcar que no es correcto que agredas a otros alumnos –pero su voz es distante, sin sentimiento realmente. Porque no encontraba lógico que ella, parte del servicio de apoyo de Hogwarts, tuviese que darle clases de moral a los alumnos. Menos aun cuando su trabajo era cuidar sus cuerpos y mentes. Así que ¿No era sano desahogarse a veces? ¿No eran los adolescentes los que sufrían constantemente con cambios de humor y arranques de energía ilógica e innecesaria? Lo mejor era dejarlos descargarse en dosis pequeñas. Mejor para ella que fuese en pequeñas peleas que en terribles situaciones que lo arriesgaran. Si, mejor que Ian siguiera siendo Ian. Le agrada así.

Le habla con franqueza. Para alguien que se encuentra atada y que cada minuto de su vida era un regalo que compraba con un buen trabajo… indudablemente se encontraba en una posición en donde casarse, tener hijos y todo eso sonaba extraño. Le había impresionado la forma en que en este lado del mundo vivían con matrimonios extremadamente jóvenes. Además, dada su profesión, conocía bien lo saludable que era vivir la vida antes de detenerla en la rutina- Las mujeres de tu vida son sabias, entonces. Un buen ejemplo ¿No? –consultó, encontrando curioso que un joven hablara abiertamente de su abuela y madre. En verdad era raro, en especial en los varones que a veces actuaban como si hubiesen nacido de una remolacha.

Bien decía que la inocencia podía estar más cerca de la verdad. Un par de veces había llevado vestidos europeos renacentistas, para asistir a reuniones en Italia donde el centro de recreamiento tenía toda una temática al respecto. No le había molestado usar los vestidos dorados, ni los corsets ajustados, las mangas teatrales ni los cómodos zapatos inexistentes en los dobleces de faldas gruesas. Pero no había usado venenos en anillo. Lo que había usado era exactamente el factor que Ian señalaba tan obviamente. Las facciones de Hyori, su contextura y movimientos la descartaban como una posible enemigo o si quiera como alguien que era capaz de hacer terribles cosas. Pero era el mundo en el que se había criado, no existía la diferencia de terrible como en la mente de otros- Tal vez use uno en una fiesta de disfraces. No el anillo, sino el vestido. Aunque no prometo nada sobre la parte de asesina sigilosa. Me sentiría extraña envenenando a alguien e inmediatamente sanándolo. Me despedirían de asesina al primer día –por lo menos eso harían con Kim, la enfermera, tan dedicada a la curación y a salvar vidas- La educación básica podría ser la misma. Pero los detalles extras son los diferentes. En otro lugar no hubiese aprendido los idiomas que manejo. Ni hubiese aprendido sobre tecnología o la situación política en el mundo muggle. Mi educación necesitaba toda esa disciplina y esfuerzo porque mi familia deseaba aprovechar mi peculiar habilidad. Yo tengo memoria fotográfica. Todo lo que veo lo recuerdo a la perfección. Nadie iba a sacarle provecho a la prolija educación que yo. –no era un secreto su memoria, no había razón para ocultarlo en especial cuando era tan útil hasta en su trabajo en Hogwarts. Así que no veía problema en compartir esa información. Además, era verdad, había ido al mejor centro educativo para magos porque ella era la única que podía sacarle provecho al asunto y beneficiar al Doble Dragon.

El comentario de Ian le hace reír, niega ligeramente, relajada, porque vive en un mundo de superficialidad así que, mientras que para otras mujeres parecería extraño escuchar hablar sobre el físico femenino como la razón de su perfección… ella lo encontraba normal- Perfectas para aquellas personas que encuentran atractivas a las mujeres. Pero hay gustos y gustos. Las combinaciones, variables y demás dan curiosos resultados, mujeres de negros cabellos y preciosos ojos casi celestes o rubias con piel de chocolate. Y así. Ya depende del tipo de mujer que te guste –casi habla sin darse cuenta. Como si ofreciera un catálogo para adquirir un nuevo producto. Por suerte se limita a ejemplos normales y no características más detalladas.

Una parte de ella se preguntaba si Ian se interesaría realmente en adquirir una mujer perfecta si pudiese comprarla y tenerla para su uso exclusivo cuando lo deseara y como lo deseara ¿Lo haría o la idea le espantaría?

Lo escucha con cierto interés, recuerda a la melliza de Ian, Juliette, de Ravenclaw. A ella rara vez la veía en la enfermería- ¿Tu madre se alegró de que terminaras en Slytherin? El beneficio de estar en diferentes Casas es que pudiste disfrutar una vida más individual que en un lugar que hubiese compartido muchas más cosas con Juliette ¿No? Aquí tienen una enorme distancia. Literalmente, desde las mazmorras hasta la torre más alta. Si yo hubiese asistido aquí… hubiese terminado en Ravenclaw –mentía, ella sabía que su lugar hubiese sido Slytherin, una zona de difícil maniobra para su inocente apariencia y fachada.

Lo nota casi al mismo tiempo que él. La temperatura sube rápidamente en el chico y no tiene tiempo de advertirle sobre el alcohol. Así que ahora debía sentir el efecto temporal del golpe de alcohol, además del natural por la medicina. No le cuesta buscar a un mesero y pedirle un pequeño recipiente con hielos. Le entrega uno, goteante y frío- Ponlo contra tu cuello, ayudará a bajar la temperatura. Por todo el cuello. –ella misma tomó otro y aprovechó la mano libre del chico para recorrer con el hielo la muñeca masculina- Hielo en muñecas, cuello y labios. Eso evitará que quieras meterte en una piscina helada. Lamento decir que si nuestros encuentros implican la necesidad de darte una poción como esta… vas a encontrar común sentir calor cerca de mí. Pero prometo tener hielos –ofreció, con los ojos fijos en el hielo que estaba usando para acariciar la muñeca del chico, viendo como goteaba y mojaba la mesa. Aunque era un desastre menor- La gente creerá que te he embriagado por motivos indignos. No me creerán que es los efectos secundarios de una poción –bromeó, siguiendo el chiste que él mismo había creado.
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Ian Howells el Dom Jul 05, 2015 5:04 pm

Obviamente no es correcto pegar a otra persona; mucho menos a otro alumno de Hogwarts. Se lo habían dicho sus mismos compañeros de casa, los profesores y todas las sanadoras que han pasado por Hogwarts. No era ético pegar a otra persona, pero es que había personas que se lo merecían e Ian estaba ahí como justiciero cabronazo al que le gusta dar. Quizás tampoco se lo merecían pero… Ian necesitaba muy poco para saltar con el puño por delante.-Lo sé. No es ético y es inmoral. ¿Para qué nos dieron las palabras si no las usamos en vez de la violencia? Dumbledore ya me ha soltado todo ese tostón de viejo sabio.-Contestó Ian, moviendo la mano con desinterés.

Por mucho que Ian se estuviera imaginando a una Kim muy sexy, escondida bajo un vestido y bajo una mente totalmente asesina… él sabía que era eso imposible. Sus rasgos inocentes, asiáticos y su manera de ser ablandaban el corazón de cualquiera, incluso el de Ian. Aunque… que una chica ablandara el corazón de Ian no tenía mucho mérito, ya que todas lo conseguían siempre y cuando no fueran feas o Circe. Porque Circe estaba muy buena pero era una zorra.-Sí, supongo que alguien asesino no debería dedicarse a la sanación. Es como si un mortífago se dedicara a ser enfermero en San Mungo… Ilógico.-Dijo, pero sabiendo la inteligencia de algunos mortífagos, no te extrañe que los hubiera. Le explicó el por qué de haber ido a la institución mágica a la que asistió e Ian prestó atención a todo lo que decía.-Interesante. Bueno, está claro que esas cosas aquí en Hogwarts no las aprendes.-Dijo Ian, ya que si nos poníamos a comparar estaba claro que no todas las academias mágicas iban a ser totalmente iguales.

Kim destacó las diferencias entre las mujeres cuando Ian dijo los perfectas que era. Realmente, Ian no le hacía ascos a ningún tipo de mujer, para él eran todas especiales y ninguna igual que la anterior. Por eso mismo le encantaba variar siempre y no quedarse siempre con la misma.-Meh, ¿qué más da el color o el pelo?-Mientras no sean feas…-La diferencia las hace especiales y eso las hace todavía más atractivas. A mí me gustan todas. La esencia es la misma, ¿o no?-Preguntó Ian, sabiendo que tenía razón. Bueno, tenía razón bajo su propio punto de vista.

El padre de Ian había cursado en Durmstrang y la madre en Hogwarts, perteneciendo a la casa de Slytherin. Si los gemelos Howells habían ido a Hogwarts en vez de Durmstrang era porque la figura materna era la que llevaba los pantalones en la casa Howells, ya que el padre hubiera estado encantado de que ambos fueran a Durmstrang. Por parte de Juliette, le agradece todos los días de su vida a su madre que no le dejase ir a ese campo de nabos, mientras que a Ian se la sudaba mucho a dónde ir.

-Sí, mi madre fue la única que perteneció a Hogwarts de mis padres y está orgullosa de que haya seguido sus pasos. Yo siempre he estado más unido a mi madre y mi hermana a mi padre.-Y era verdad, de hecho, Ian y el padre no se llevaban especialmente bien. Eran muy diferentes. Él había sacado ese carácter violento y dominante de la madre, justo lo que menos le gustaba al padre.-Y menos mal que entramos en distintas casas. Suficiente tengo con estar con ellas en las mismas clases como para tener que soportarla hasta en la Sala Común.-Que Ian y Juliette tenían una relación increíblemente afectiva y odiosa. Era un amor odio familiar en dónde podías joder a tu hermano sin fin pero no dejar que absolutamente nadie más lo tocara.-¿Tienes hermanos? Porque yo adoro a mi hermana, pero no la soporto. Paradójico, ¿eh?

La enfermera pidió un recipiente de hielo. Ian siguió sus indicaciones y con su mano libre empezó a pasárselo por el cuello mientras la chica se lo colocaba en la muñeca de la mano que tenía sobre la mesa. Su comentario le hizo esbozar una sonrisa.-Incluso sin poción de por medio, vamos a necesitar el hielo igual.-Guiñó un ojo al flirtear. Luego escuchó lo que dijo y negó con la cabeza.-Quién me conoce, sabe que no hace falta embriagarme para conseguir nada “indigno” de mí.-El chico rio, pues de sincero tenía mucho incluso con su propia manera de ser.-Estás libre de acusación.-Añadió.-Eso sí, ten cuidado a quién más se lo hace, no todos son tan simples como yo. Además, yo soy respetuoso y si no intento nada indigno contigo es porque no quiero que pierdas el trabajo por no poder resistirte a los encanto de uno de tus pacientes más sexys y favoritos.-dijo finalmente como si fuera lo más normal del mundo, observando el hielo y la sensación que estaba sintiendo ahora mismo por todo el cuerpo. Esa mezcla entre sofoco de calor y la puntualidad del frío helado del hielo.
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Ian HowellsUniversitarios

Invitado el Miér Jul 22, 2015 4:58 am

Kim sonrió, solo un poco y se encogió de hombros- Entonces ya el trabajo está hecho. No debo repetirlo –no iban a ganar nada con Ian al redundar constantemente. Ella conocía a personas como él, entre más prohibiciones, más se divertiría rompiéndolas, entre más regaños, él más lucharía contra eso. La juventud, la personalidad, las hormonas mismas, todo eso no ayudaba a que pudiesen controlar a alguien como Ian- Aun así, me gusta Hogwarts, es un buen lugar para ser joven –se explicó, encogiéndose suavemente de hombros. Ellos podían hacer tantas cosas… ellos eran libres. Una punzada de envidia la recorrió pero la descartó al segundo. Ella tenía otras libertades que pocos entenderían. Mejor no comparar vidas.

La mujer soltó una pequeña risa, sorprendida y enternecida al mismo tiempo. Las conclusiones de Ian eran increíbles ¿Todas eran iguales? Por supuesto que no, cada persona era diferente, pero había comportamientos similares y si, por género había ciertas conductas culturales que se destacaban mayoritariamente. Tal vez él viese eso como esencia, como algo que las unía a todas las mujeres. Y eso fue increíblemente tierno. Lo miró un largo momento y el impulso de acariciarle el rostro le sorprendió pero por fortuna su mano se mantuvo quieta. Los jóvenes eran extraordinarios con su manera simple de ver la vida, pero Ian parecía tomarlo todo con tal agrado que era fácil dejarse llevar por su actitud- Casi suenas romántico. Casi y suenas enamoradizo. Casi… pensaría que tu corazón siempre está en peligro de ser destruido. Casi. Pero se nota tu fuerza –señaló, halagándolo porque disfrutaba de la gente dinámica, en cualquier parámetro. Aun cuando debía actuar dulce e inocente.

La curiosidad por cosas que no había vivido era natural en ella. Analítica, constante, expectante por información que le enseñara cómo funcionaba la gente- No, soy hija única. –menos complicado verlo de esa manera. No sabía nada de su familia, no sabía si era mestiza o sangre pura, había sido comprada y había estado a punto de convertirse en un número más como presa de pederastas sádicos. Así que como otros niños con un destino similar, no habían investigado su vida demasiado, porque era reemplazable, carne de cañón. El hecho que estuviese viva y en su actual posición había sido un milagro de su memoria fotográfica y deseo de vivir. Tal vez tuvo hermanos, tal vez también fueron comprados y murieron en manos de perversas personas o tal vez no. Nunca lo sabría- Pero puedo ver la relación fraternal como algo muy valioso. Siempre veo hermanos heridos que reciben la visita fraternal. Todas llenas de regaños, mimos, enojo o preocupación, a veces una mezcla de todo eso. Esos vínculos son muy fuertes y muy curiosos. Aun si no se soportan pero al mismo tiempo no podrían vivir alejados.

Kim se dio el lujo de reír, encantada y negó ligeramente, inclinándose en dirección de Ian, fascinante, simple, sincero, una rareza en el mundo- Entonces estoy a salvo contigo. Aunque se cuidarme y mis pacientes son lo primero para mí. No permitiría a nadie hacer algo que yo no le permitiera. Pero me alegra que tu galanteo tan natural hacia mi género respete mi trabajo. Siempre es agradable tener una ligera distinción. Aun si es muy pequeña. –el hielo se derritió entre sus dedos rápidamente, dejando la mesa húmeda, pero a pesar del frío congelador, tomó otro hielo y continuó con su trabajo, centrando su atención ahí en lugar del rostro del joven- Si, es verdad, eres uno de mis pacientes favoritos. Indudablemente eres mi favorito en la categoría de golpes. –se acomodó en su asiento, dejando que su cabello castaño rojizo cayera ligeramente sobre su rostro como una pequeña cortina, ocultando la concentración en sus acciones- Realmente te debo una, aunque lo hubieses hecho por ser un caballero o héroe indomable, tu llegada fue oportuna –susurró, con una pequeña sonrisa.

Porque Kim no debía saber manejar cosas así. Ni peligros ni formas de agradecer a alguien. Ella era delicada y tímida, aunque franca y dedicada. Esa debía ser Kim en cada acción, en cada mirada furtiva o recorrido experto sobre la piel expuesta de su paciente. No importaba lo liberador, dulce y curioso que fuese Ian con su natural forma de distraerla. Nunca dejaría de ser Kim.
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Ian Howells el Vie Jul 24, 2015 12:05 pm

Hogwarts era la caña para ser joven. Ian adoraba su colegio y todo lo que ello conllevaba. Para él, conociendo sólo los cánones típicos de cada institución, no podría pensar en ir a ningún otro sitio que no fuera Hogwarts. ¿Beauxbatons? Muy gay. ¿Durmstrang? ¡¿Vivir sin mujeres?! No, por favor. Por eso cuando Kim dijo que Hogwarts era un buen lugar para ser joven, Ian no pudo más que asentir. Hogwarts lo era todo. Muchas personas cambiaban allí dentro y pasaban de ser niños a ser adultos. Ian iba a ser de los pocos que entró siendo niño y salió siendo niño, ya que la palabra “madurar” no solía estar en su vocabulario. Siempre había pensado que en algún momento debía de madurar, pero luego lo pensaba fríamente y… ¿Cuándo se supone que eso iba a pasar? Para él, siempre había sido igual frente a todo.

Luego Ian habló sobre las mujeres. ¿Ian hablando sobre mujeres? Puff… le gustaban tantas cosas de las mujeres que podría argumentar sobre su belleza y atractivo durante horas. Eran su pasatiempo favorito. Su arte al que admirar. Eso sí, lo que dijo Kim hizo que Ian pusiese un gesto confuso en su rostro. ¿Romántico? ¿Enamoradizo? ¿Peligro de que su corazón sea destruído? Frunció el ceño. Su gesto más romántico radicaba en tirarle un preservativo a la cara a las chicas. ¿Enamorarse? Nunca había sentido eso.-No me consideraría yo un romántico ni un enamoradizo. Todas me tachan de tosco y bruto, motivo por el cual descarto el romanticismo. Y enamoradizo… soy demasiado inconformista como para enamorarme.-Opinó. Nunca se había enamorado, mas realmente no sabía decirle un por qué. Era joven, era mucho mejor apartar los temas amorosos a un lado y vivir la vida.

La relaciones fraternales eran todas diferentes. Por parte de Ian y de Juliette… a veces podías verlos tranquilamente compartiendo la misma película en el salón de su casa mientras que al día siguiente ardían las cortinas por los gritos de ambos. Podría decirse que poseían un amor-odio, quizás eran tan parecidos y a la vez tan diferentes que chocaban en prácticamente todo. Eso sí… Juliette era una de esas personas que, en los buenos o malos momentos, era totalmente imprescindible. Ian adoraba a su hermana por muy subnormal que fuera y la defendería de todo, ya que él único del mundo mundial que podía llamarla subnormal era él.-Puedo imaginármelo. Más de una vez mi hermana ha ido a visitarme a la enfermería llamándome “estúpido imbécil” mientras me quita la sangre de las heridas. Son cosas que sólo pasan entre hermanos.

Las directas de Ian eran increíblemente directas. ¿Él, andándose con rodeos? NUNCA. Normalmente las directas de Ian solían ocasionar cierta timidez en las chicas, o aversión, depende de la chica. Pero Kim fue divertida y tomó todo como un halago.-Puff y porque no me viste a principio de curso tras la pelea en el Expresso. Te hubiera gustado mi manera de empezar el curso.-Dijo divertido cuando dijo que era su paciente favorito de golpes.-No me debes nada. Cualquier hombre que se precie como tal, lo hubiera hecho. E incluso cualquier mujer. Es decir, ¿qué clase de ser humano es capaz de ver a una mujer siendo acosada y seguir de largo? Si al que acosan es un hombre, ya es otro cantar…-Era totalmente verdad, aunque intentó que sonara a broma.

Entonces Ian con su mano libre cogió la botella de Whisky y se sirvió tanto a él como a ella. ¿Beber con una chica guapa y DE GRATIS? Por favor, había que aprovechar ese momento fuera como fuese.-Tú llámame cuando necesites ayudas y ahí estaré yo recibiendo golpes por ti.-Bromeó divertido, elevando el vaso con el líquido dorado.-Brindemos por las casualidades. ¿O por el destino? No sabría decir qué decir… por una parte pensar que estoy destinado a algo desde que soy pequeño, como que me agobia pero a la vez me fascina porque haga lo que haga, llegaré al mismo lugar, es como si mis decisiones fueran pura mierda. Y por otra, la idea de pensar que las casualidades conforman tu camino, me parece increíblemente gay pero mucho más lógico.-Filosofando con Ian. Únete. Sólo necesitas medicamentos y un poco de Whisky.-¿Tú en qué crees?
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Invitado el Dom Jul 26, 2015 5:36 pm

Al ver como fruncía el ceño le hizo reír ligeramente- He dicho “casi”. Eso no significa que lo seas, todo lo contrario, significa que no eres todo eso solo tienes… un… –movió la mano ligeramente, buscando la palabra adecuada que pudiera representar mejor su idea-Un… aire… Pero un ejemplo en términos de esta cultura sería el demonio, tiene un aire angelical pero es todo lo contrario, es el señor de las tinieblas –y se detuvo, porque Kim no era una erudita, solo inteligente, no podía hacer comentarios complejos ni dedicarse a largas explicaciones. Kim debía ser más… simple y dulce. Pero corregir y aclarar sus ideas era inevitable. Hyori detestaba fingir ser tonta aunque eso le había salvado la vida muchas veces- Así que no. No eres romántico, enamoradizo y estas muy lejos de tener el corazón roto. En eso eres muy afortunado –halagó- Aunque yo no te diría tosco ni brusco… pero tal vez lo que yo considero como tosco o como yo veo a la gente brusca no es lo mismo que la mayoría de gente. Además, los ingleses son más tranquilos, sus parámetros de gente mala soy muy… bajos a comparación de otras nacionalidades

Eso le hizo pensar momentáneamente en el Señor Tenebroso, la famosa razón de que ella estuviese en Gran Bretaña. En comparación a otros magos, su movimiento no parecía tan terrible. Pero ¿Su causa? Oh… esa producía escalofríos. No era un dictador ni un adicto al poder en sí. El Señor Tenebroso tenía una ideología, un mundo ideal, un sueño que no solo lo incluía a él. Eso era lo que había llamado la atención al Doble Dragon, era… fascinante. Porque a diferencia de un terrorista, un dictador o un sociópata que podía hacer cosas terribles y sádicas… el Señor Tenebroso se expandía, tenía adeptos leales y un gran deseo. A él por eso le ofrecían un trato personalizado, no solo venta de productos o gente… No, le querían hacer ver que reconocían su poder. Y bueno, tarde o temprano aparecerían los antihéroes que también querrían hacer negocios con el Doble Dragon y ahí comenzaría la parte divertida. En parte Hyori se alegraba que el Señor Tenebroso fuese inteligente y no un psicópata cualquiera, le había dado oportunidad de ser la enfermera de Hogwarts, de conocer tanta gente… interesante.

Lamentaba no haber estado al principio del año por culpa del trabajo, había tenido que pedir permiso para ingresar una semana más tarde a trabajar y se había perdido la llegada de los primeros años. Pero, había veces que no podía controlarlo- Hay de todo en esta vida. No todo el mundo hubiese hecho lo que tú. No tiene que ver con el género. Las personas débiles, temerosas o sin seguridad de sí mismos no hubiesen hecho nada. Tal vez hubiesen visto lo ocurrido, con suerte y hubiesen ido a buscar ayuda. Pero ¿Actuar? No todo el mundo actúa. El mundo sería diferente si la gente actuara –le explicó, de seguro si él pensaba en sus compañeros, reconocería muchos que no tenía un gramo de poder o valor para hacer algo.

- ¿Qué ocurrió en el expreso? –consultó, sorprendida que su colega de trabajo no le hubiese comentado de tal acontecimiento. Kim levantó su vaso y lo escuchó, entretenida por su discurso, un juego entre profunda filosofía y simples conclusiones en palabras cortas. Eso le hizo sonreír. Ella se mordió el labio inferior, observando el techo por un momento meditando el asunto. O por lo menos actuando como tal. Un par de segundos después clavó su mirada en él- No creo que existan las casualidades. Todo tiene un patrón que lleva a un resultado. Pero no creo que el destino pase solo porque . Si estás destinado a algo importante hay dos caminos, el correcto, corto, preciso, perfecto y útil y el largo, lento, con desvíos, problemas y caminos sin salida. Tu destino está ahí pero depende de tus acciones en cuánto llegarás ¿Unos años? ¿O podrás por fin disfrutar tu gloria a una edad tan avanzada que no podrás disfrutarlo? –bebió un poco de su vaso, fuerte, como fuego, calentando su boca y bajando rápidamente por ella hasta su centro- Curioso, la característica de los Slytherins dice que están destinados a grandes cosas, aunque a primera vista no lo parezca. Pero es muy ambiguo ¿Una gran fortuna? ¿Una huella en la historia? O… –ladeó el rostro con mirada curiosa- ¿Una muerte espectacularmente ridícula? ¿El error más tonto del mundo? Grandes cosas no necesariamente son buenas. Un destino puede ser bueno o malo ¿No?
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