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TRAMA GLOBAL: Banquete de fin de curso (2014 - 2015)

Albus Dumbledore el Mar Jun 09, 2015 11:15 am

Recuerdo del primer mensaje :

Carraspeó un par de veces para aclararse la garganta antes de levantarse y dar con la parte trasera de uno de los tenedores a la copa de cristal que portaba en la mano opuesta. Una sonrisa cálida y sus palabras comenzarían como cada año lo hacían. El curso llegaba a su fin. Un nuevo año y este estaba repleto de pérdidas. La mesa de profesores había sufrido las mayores bajas, pero entre los alumnos también había puestos bacantes.

Las mesas de las cuatro casas estaban repletas de los alumnos que esperaban para comenzar el festín. Aún la comida no había aparecido sobre sus mesas, pues de haberlo hecho la voz del director de Hogwarts hubiese pasado desapercibida. – Buenas noches, alumnos. Un curso más finaliza y, como cada año, debemos dar paso a los ganadores de este. – Sonrió y mirando a la casa de Hufflepuff, los antiguos ganadores de la Copa de las Casas. – Esta vez los tejones no han conseguido hacerse con la Copa de las Casas pero Hufflepuff se alza ganadora de la Copa de Quidditch. – Llegaron los aplausos por parte de los alumnos de Hufflepuff, pues el resto se limitó a hacer algo similar a un aplauso sin esmerarse demasiado. – Todos los jugadores aparecerán en la vitrina por su gran juego en esta temporada pero pido un especial aplauso para el señor Everdeen, quien se gradúa este curso y cuyas jugadas serán un ejemplo a seguir por las próximas generaciones. – Elevó la copa mirando a Luke.

- Más cosas, más cosas. – Se adelantó el Director entre los aplausos. – La decoración de esta noche corre a cargo de Slytherin. – Miró a los estandartes que adornaban todo el lugar con los colores verdes y plateados de la casa de Salazar Slytherin. – Enhorabuena, nunca una casa había perdido tantos puntos gratuitamente y aún así se había llevado la Copa de las Casas- Esperemos que el curso que viene no los pierdan y consigan batir el record de puntos. – Desvió su mirada hacia la mesa de Slytherin, donde un grupo reducido comenzó a reír al sentirse identificado por aquella afirmación. – Con 3.550 puntos, Slytherin en primer lugar. – Llegaron más aplausos. – Con 2.075 Hufflepuff, en segundo lugar. – Más aplausos, aunque esta vez con menos motivación. – Pisándole los talones, Ravenclaw con 1.905 puntos. – Las águilas aplaudieron algo más, pues era raro que aquella casa casi quedase en segundo lugar con el ritmo que llevaban durante el curso. – Y finalmente, Gryffindor, con 1.770 puntos.

No hizo más comentarios sobre aquello a sabiendas de las reacciones de los diferentes miembros de las casas. – Pasemos a los graduados. – Sonrió ampliamente pasando alrededor de la mesa para situarse frente a todos los alumnos. – De la casa Hufflepuff, Luke Everdeen. De la casa Ravenclaw, Axel Samuel Crowley, Tea Van der Veen y Matthew Denbrough. De la casa Slytherin nuestros prefectos de último curso, Natalie Corvin y Zachary Dankworth. Y finalmente, de la casa Gryffindor, Leonardo Lezzo y Jason Mirchoff. – Comenzó a aplaudir para que el resto siguiese sus pasos.

- Este curso me gustaría recordaros a todos algo. – Comenzó, pues cada año su discurso guardaba un espacio especial para el moralismo. – Hemos sufrido muchas pérdidas, muchos son los que nos han dejado y cuyo lugar será irremplazable, pero en nuestra mano está demostrarles que no murieron por nada. No debemos vengar sus muertes, sino superar las adversidades y hacer que su muerte sirva de algo. - Alguna cara larga se dibujó entre los allí presentes, pues muchos habían perdido a compañeros y a amigos. La comida apareció sobre las mesas por arte de magia, literalmente, y el director dio una palmada seca. – Brindemos por ellos y disfrutemos del festín como se merecen. ¡Felices vacaciones de verano a todos!

Volvió a su asiento para disfrutar de las delicias que los elfos domésticos habían preparado para aquella cena de despedida y comenzó a hablar con los profesores más cercanos acerca del nuevo curso, pues con la marcha de algunos profesores, habría que hacer cambios.

OFF:

  • Podéis postear a partir de ahora y la trama termina el 9 de julio, con un plazo de un mes.
  • Los puntos obtenidos en la cena no pueden registrarse, sino que la Administración sumará 10 puntos para el próximo curso a cada miembro de cada casa que participe.
  • Y por último ¡Disfrutad de la cena imaginaria!
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Invitado el Miér Jun 24, 2015 11:34 pm

Con Danny y Chewbacca en el pasillo.


No estaba de acuerdo con la tejona, para variar. Me consideraba una persona lo bastante versada como para poder tener una discusión verbal decente con Danny, pero ¿qué tenía eso de divertido? Era cierto que yo no era el chico más inteligente del universo ni mucho menos, pero ¿qué se necesitaba saber para mantener una discusión con ella? No mucho, probablemente. Me molestaba que siguiera con aquella actitud, me molestaba muchísimo. ¿No se suponía que le había dejado claro quién mandaba allí? ¿No había sido suficiente pegarle una paliza para que se le metiera en la cabeza? ¿Qué estaba buscando, que me enfadara de verdad? Pues a este ritmo iba a conseguirlo.

Siempre me habían aburrido esas personas que te contaban la misma milonga sobre solucionar las cosas a base del diálogo y con palabras. Yo tenía claro que como mejor entraban las cosas era con la violencia y no me importaba en absoluto llevarla a cabo si eso suponía mantener mi superioridad ante el resto. ¿De qué valía que le argumentara los motivos por los que eran inferiores si luego seguían siendo tan imbéciles? Además me parecía gracioso que ella misma fuera la que se quejara de eso, cuando había sido la primera en usar la varita contra mí cuando tuvo la mínima oportunidad. ¿Ahora quería solucionar las cosas hablando? La llevaba clara.

Quería dejarle un recuerdo bonito para que me recordara durante el verano, algo con lo que conseguir que el curso que viene me temiera realmente, como siempre había querido. Recordé entonces varios de los momentos que habíamos pasado, incluido el del Bosque Prohibido, donde sin exagerar casi morimos. En aquellos tiempos hubiera dicho incluso que le tenía cierto aprecio bajo aquella máscara de odio, pero desde luego si alguna vez hubo en mí algún sentimiento hacia ella aparte de asco en aquel momento había desaparecido por completo. - ¿Tú crees? - Iba a continuar con mi acoso verbal cuando escuché un sonido que me resultaba familiar fuera, en el pasillo. Ambos miramos y no tardé mucho en esbozar una sonrisa de oreja a oreja, observando al animal. Era el querido y peludo gato de Danny, que se paseaba por allí ajeno al peligro que le esperaba. - Justo a tiempo, ¿eh? - Le dije con un tono burlón a Danny, que no tardó en adivinar mis intenciones.

Sin dejarle opción a pararme me eché a correr entre la multitud hacia el exterior con el objetivo de llegar antes hasta donde estaba el felino y aprovechar la ocasión para atormentar un poco a Danny. Hacía pocos minutos estaba pensando en cómo vengarme una vez más de ella y ahora se me presentaba una oportunidad de oro delante de mis narices. Aquel era mi día de suerte. Así fue cómo haciendo caso omiso a las palabras de Danny llegué hasta el mismo, el cual estaba probablemente tan gordo que ni siquiera se esforzó en huir cuando me vio acercarme a él a toda prisa.

En aquel momento cogí la varita de debajo de la túnica y con la otra mano cogí al gato por el pellejo del cuello, aunque me costó más de lo esperado levantarlo. - ¿Qué comes tú, mamuts? - Le pregunté al gato, que continuaba haciendo caso omiso a la situación y se limitaba a maullar. Cuando vi aparecer a Danny entre la multitud apunté la varita hacia el animal y la miré con una sonrisa socarrona, dispuesto a hacer cualquier cosa para que se arrastrara lo suficiente. - ¿Ahora si piensas admitir tu inferioridad? - Mi tono de voz ya no era enfadado o molesto, sino que parecía incluso que me estaba divirtiendo. Y de hecho lo estaba pasando realmente bien. - Si das un paso más me lo cargo aquí mismo. Primer aviso. - Sentencié, sin mostrar un ápice de piedad en mis palabras. Danny sabía que era capaz, por lo que esperaba que fuera lo suficientemente inteligente como para actuar como debía. - Cómo te llamabas... ¿Porky? ¿O era BigMac? - Comenté mirando al gato, haciendo alusión a su obesidad.
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Axel S. Crowley el Jue Jun 25, 2015 1:28 am

Con O. en las mesas de Ravenclaw

A Axel no le hacía falta triunfar en la vida para tener dinero para vivir durante muchos años. De hecho, su familia era tan rica que podría vivir toda su vida sin estudiar y sin ganar un mísero galeón en su vida. No obstante, a Axel el dinero era lo que más se la sudaba de todo. Le daba igual absoluto el dinero, a él le importaba totalmente la fama y ser reconocido como un Crowley famoso. El Crowley más joven siendo el más famoso en toda la comunidad mágica.

-¿Acaso lo dudas? Me encontraré algún bicho exótico con propiedades mágicas y lo patentaré. Cualquiera que se beneficie de él, tendrá que pagarme.-Dijo Axel, con una sonrisa. Estaba claro que no tenía pensado hacer eso con absolutamente nada. Para él lo importante no era quiénes los usara, sino ser él el encargado de notificar para qué era capaz cada raza nueva que pudiera llegar a encontrar.-¿No somos amigos?-Preguntó Axel, algo ofendido.-Yo creo que somos amigos. Muy buenos, además. No dejo que cualquier amiga me haga lo que tú me haces.-Susurró eso último, acercándose a su oreja.-Ofende la duda. ¿Qué soy para ti si no tu amigo? ¿Tu mero objeto sexual? ¿Tu profesor particular?-Preguntó falsamente ofendido. Viniendo de ella se esperaba cualquier contestación.

Axel consideraba a O. no sólo su amiga, sino incluso algo más íntimo. Nada serio, ya que Axel nunca había tenido novia (propiamente dicho) y O. tampoco se veía por la labor. Aunque él no tenía ningún problema en no ser nada, pues para él si eso era “no ser nada” para él era todo. Era una chica increíble y para él tener la relación que tenía con ella era más que suficiente, pues O. parecía la chica perfecta, aunque ahora tuvieran que separarse durante tanto tiempo. Axel estaba feliz de irse, pero algo decaído por la idea de que O. probablemente no tardase ni tres segundos en buscar a otro con el que pasar el rato.

Se metió con el equipo de Axel, pero la verdad es que defender “su honor” con alguien que no jugaba al Quidditch no tenía sentido. Sobre todo con alguien tan orgullosa como ella. Así que comenzaron a hablar de la famosa fiesta Dankworth en la que ambos asistieron pero ninguno tuvo la decencia de saludar al otro. Axel la habia visto, pero no veía cortés ni lógico cortar una reunión familiar como aquella por entrometerse.

-Tu madre es genial.-Contestó Axel cuando la nombró.-Fue una de las que me cuidó cuando estaba medio vegetal hace un año. Tengo que ir a visitarla para preguntarle algunas cosas para mi futuro viaje.-Le comentó a O. por mera curiosidad, ya que a Axel le caía fenomenal Margareth.-Que no quiero que me de Viruela de Dragón e ingresar dos meses después cuando la enfermedad esté en su punto más álgido.-Alzó una ceja, ateniendo a lo que decía de despedirse de sus amigos.-Me despediré mañana en el Expreso, no tengo prisa.-Sonrió.-Ahora mismo prefiero pasar este tiempo contigo. ¿Tú no tienes que despedirte de nadie más? Porque podemos ir a dar una vuelta para que me cuentes cosas. O tengamos sexo de despedida.-Soltó una divertida risa, sobre todo porque lo había dicho en alto y sus amigos de alrededor, chicos y chicas, miraron sorprendidos por la afirmación tan liberal.-Es broma.-Recalcó en alto para que sus amigos también lo tuvieran en cuenta.-¿Quieres que te traiga algo especial de algún sitio? De dónde quieras. Aunque mejor si está en Europa.-Dijo claramente, ya que el único sitio a dónde tenía pensado ir fuera de Europa era Indonesia.
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Danielle J. Maxwell el Vie Jun 26, 2015 2:56 pm

Con Damon afuera del banquete, en el hall

Salí corriendo del Gran Comedor para defender a Chewbacca. Si me llego a quedar a lo mejor Damon no hubiera visto con ojos divertidos querer hacerle daño a mi gato si no estaba yo delante, pero lo pensé demasiado tarde y, aunque fuera un gato poco cariñoso, muy gordo y bastante pasota, yo lo quería mucho como para dejarlo a suerte con alguien como Damon.

Damon llegó antes que yo a mi gato, que ni se esforzó en correr, ya que su barriga probablemente le pesase demasiado como para intentarlo. Me paré de golpe cuando lo cogió por el cuello. ¡Qué fuerza! Mira que había intentado cogerlo así más de una vez, pero no tenía fuerza en una mano suficiente como para poder con todo su cuerpo. Además, estaba tan gordo que seguro que cogerlo por ahí no era sano. Fui a dar una paso, pero me quedé dónde estaba al escuchar su amenaza.

¡Pero qué pesado eres! —le dije cuando volvió a decirme que si estaba dispuesta a aceptar mi inferioridad. ¡Esto es opresión! ¡Me está amenazando! Por menos, muggles han terminado en la cárcel. Puse los ojos en blanco y mi tono de voz no era para nada agradable— ¡Oh, señor Harrelson! ¡Dios todo poderoso encarnado en la estúpida apariencia de un niño que dice tener dieciséis años! ¡Hereje de mí haber intentando sobrepasar de mis límites de Hufflepuff inútil, oh Dios, castígueme! —me tiré al suelo y alcé las manos, aún con ese teatro que era puramente irónico. Yo admitía lo que él quisiera para que soltara a mi gato, aunque era demasiado impulsiva e ingenua como para tomarme dicha amenaza con la seriedad que él quería. Por lo menos no ahora— ¡Devuélvame a mi gato, que yo le prometo indiferencia y lejanía! ¡Respeto! Le prometo no volver a intentar sobrepasar mis límites. ¡Le prometo subordinación porque es usted, sin duda alguna, mucho mejor que yo! —entonces, me levanté y me crucé de brazos, con el ceño fruncido—. ¡Se llama Chewbacca! —dije finalmente cuando preguntó por su nombre. Seguro que Damon no sabía ni lo que era Star Wars. Era tan el típico niño mimado de familia purista que probablemente sea un ignorante de las cosas muggles. Aunque debía de admitir que lo de BigMac me hubiera hecho gracia si el chiste no lo hubiera hecho él— Suéltalo Damon. Deja a mi gato tranquilo. El pobre tiene suficiente desgracia con ser así de gordo —le pedí, mirándole con un gesto mucho más indefenso—. ¿No podemos tener un último día en paz?

En realidad había actuado con suma ironía, pero nunca con intención de dejarle mal o dar a entender que me estaba riendo de la situación. Es más, no me reí en ningún momento pero posiblemente mi actitud fuera a causa de mi incapacidad de tomarme las cosas seriamente. Por lo que en mis últimas palabras se me notaba ese hilillo de voz arrepentido por haber actuado de esa manera.
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Invitado el Sáb Jun 27, 2015 3:28 am

Con Danny en el pasillo  Twisted Evil

¿Tanto le costaba admitir la realidad? Lo único que tenía que hacer era, en principio, decir en voz alta que era inferior a mí y que aprendería a comportarse delante de mí, pero al parecer hasta aquello resultaba algo demasiado complicado para una rubia de Hufflepuff, así que sus palabras no hicieron sino provocar mi ira, que comenzaba a aflorar amenazando con hacer alguna locura. Le miré incrédulo durante todo aquel patético discurso, sin interrumpirla y esperando ansioso a que terminara. - Venga ya. - Solté un bufido, mirándola con ojos divertidos y agarrando al animal con todas mis fuerzas, aunque éstas comenzaban a fallarme. ¿En serio tenía ese nombre? Bueno, pensándolo bien... ¿en serio me sorprendía? En aquella ocasión sí que no pude evitar soltar una carcajada burlona. Encima de gordo le había tocado la dueña más friki de todo Hogwarts. Yo a veces pensaba que tenía mala suerte en algunas cosas, pero aquello desde luego sobrepasaba los límites de la desgracia.

Cuando ésta hubo terminado de hablar no pude evitar soltar al dichoso gato ya que si seguía manteniéndolo me iba a quedar sin brazo y no era plan. Y mucho había aguantado. El felino hizo un amago por alejarse, pero yo aún no me había divertido lo suficiente, por lo que sin dudar un instante levanté mi pie izquierdo y lo puse sobre su cola, evitando que siguiera caminando y provocando que soltara un quejido bastante audible. Lo que más gracia me hizoo fue la cara de terror de Danny, como si la hubiera pisado a ella en vez de al gato. - ¿A dónde vas, BigMac? - Dije, bajando la mirada hacia éste y luego volviendo a alzarla hacia mi amiga Danny. - ¿Sabes? No me ha convencido eso que has dicho. - Dije con un tono completamente tranquilo, aunque en mis palabras se adivinaba perfectamente que tenía la intención de hacer algo... inapropiado.

- En realidad... - Volví a hablar, atendiendo a la mirada de Danny. - Creo que no está lo suficientemente gordo. - Una sonrisa maliciosa se dibujó en mi rostro justo después de pronunciar aquellas palabras y volví a apuntar mi varita hacia el animal, sobre el que aún tenía el pie. - Inflatus. - Dije, casi en un susurro, observando con diversión cómo éste comenzaba a inflarse más y más y por tanto a flotar levemente. Entonces sí que comencé a reírme como hacía tiempo que no lo hacía, aquella escena era demasiado buena, tanto que incluse tuve que quitarme las lágrimas de los ojos a los pocos segundos.

Cabía la posibilidad al estar haciendo tanto alboroto en el pasillo de que algún docente o alguien con autoridad nos viera y acabara pagando las consecuencias, pero sinceramente a aquellas alturas me daba igual, pasara lo que pasara había valido la pena. - ¡Cógelo Danny! ¡Que se va volando! - Le grité riendo a carcajadas.
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Invitado el Sáb Jun 27, 2015 7:05 am

Con Grayson en la mesa de Gryffindor.

Sonrío de costado al escuchar tan feliz al chico de Ravenclaw. Ver de nuevo a la familia siempre reconforta el alma, aunque, claro, cuando la familia es más numerosa es mucho mejor.
Sí, yo también tengo ganas de volver a ver a mi hermana. La idea es reencontrarme con ella en Alberta cuando termine nuestro viaje por Norteamérica —respondo, bebiendo otro trago de mi jugo de calabaza. No estoy seguro de que ella le haya pedido permiso a nuestro tío para realizar semejante viaje, pero honestamente no creo que le importe. No creo que siquiera se dé cuenta. Por lo general la deja a mi cuidado todo el verano, cosa que no es extraña, dado que yo he cuidado de ella todos los días desde que murieron nuestros padres y hasta que entré en Hogwarts.

Nah, no lo creo, pero agradezco tus palabras —digo, desestimando aquella idea con un gesto de la cabeza. Me consta que Emma es más madura que yo, en muchas cosas. Yo solo tengo mucho tiempo para pensar y meditar a solas. Alzo levemente ambas cejas al verlo aniquilar esa pata de pollo como si no hubiera un mañana, sonriendo divertido—. Debo decir que estoy lleno. Si uno no tiene cuidado, puede terminar compitiéndole en tamaño al calamar gigante. Pero tú eres un jugador de Quidditch, necesitas alimentarte —bromeo.

No hace falta que responda nada ante su afirmación. Claro que no iremos de viaje con supervisación adulta. ¿Qué clase de viaje sería ese? La gracia de irse de mochileros entre jóvenes amigos es pasarla genial y hacer todas las cosas que nuestros adultos responsables jamás nos dejarían hacer. Es una experiencia de vida que hay que tener. No está lejos el día en que tendremos que abandonar definitivamente el nido, por lo tanto, ¿para qué esperar? Claro que, en mi caso, soy yo prácticamente el adulto responsable de la familia. Eso no habla muy bien de cómo manejo mis obligaciones. Y hablando de eso...
Sí, Danny es una chica lista, pero a veces esa rebeldía suya la mete en bastantes problemas. No porque se lo ande buscando, sino porque hay gente que no puede tolerar que humillen su ego —murmuro, casi como si hablara conmigo mismo.

Pero me alegra comprobar que Grayson está siguiendo mi tren de pensamiento. Poniéndome también de pie, sigo al chico de Ravenclaw en dirección al hall.


Con Grayson, Danny y Damon en el hall.

Bueno, el hecho de que Damon esté apuntando con su varita a una especie de globo con pelos que se parece bastante al gato gordo de Danny, llamado Chewie o Chewbacca, si mal no recuerdo... no es una buena señal. Hay dos cosas en la vida que consiguen sacar lo peor de mí, y una de ellas son los abusones. Como el imbécil que está jugando con las emociones de mi amiga de Hufflepuff para su retorcido placer personal. Cruzo una mirada con Grayson, antes de respirar hondo y acercarme con paso seguro a los otros dos.

Qué valiente te debes sentir amenazando a una chica un año menor que tú. Estoy seguro de que eso compensa bastante tu claro complejo de inferioridad. Retira el encantamiento, Harrelson —le digo con la voz firme, intentando reprimir la rabia que siento en estos momentos, y me detengo a medio metro de su rostro—. Retira el encantamiento o te juro que te golpearé tan fuerte que le dolerá a tus ancestros —lo miro fijamente a los ojos. Si estaba buscando una pelea, que no le quepe duda que se la encontró. Y no estoy pensando exactamente en hechizos y maleficios.
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O. Winslow el Sáb Jun 27, 2015 7:13 pm

Con Axel en una de las mesas.

¿Qué éramos? Es una pregunta con una respuesta compleja para mí. No tenía claro que éramos. ¿Amigos? No veía en él una simple amistad, tampoco es que mi concepción de amistad sea la que tiene el resto del mundo. ¿Conocidos? No, no éramos simples conocidos, no teniendo en cuenta la confianza que tenía con él. ¿Pareja? Ni por asomo.

- Eres un poco de todo para mí. La amistad está sobrevalorada. – Comencé a responder, meditando bien que palabras decir y cuales mejor no pronunciar. – Me gusta pasar tiempo contigo, me encanta que seas mi objeto sexual y me agrada que seas mi profesor particular. No creo que haya una palabra para definir lo que somos. – No, no la había. Era complicado definirlo. Éramos amigos, sí, teníamos una relación que podría calificarse como tal, pero había algo más, algo que no me atrevería a admitir y que no iba a confesarlo. No me había dado cuenta hasta ese momento de lo que había cambiado mi forma de ver las cosas. Para mí las relaciones eran simples, amigos muy pocos, si había sexo de por medio no era amistad, sólo confianza y diversión. Pero esto era diferente, ya no era blanco o negro sino que había matices.

Por otra parte, saber que había ido a la fiesta de Caleb con su hermana me había dejado más tranquila. Si realmente hubiera sido un ligue la conversación hubiera terminado instantáneamente, sin explicación alguna por mi parte. Hipocresía sin lugar a dudas, puesto que nunca dejaría de disfrutar de los placeres carnales con cualquier otra persona por mucho que sintiera algo especial por él. Mas ahora esto no viene al caso. Nombrar a mi madre dio paso a un comentario que desconocía. Si bien era normal que mi madre lo hubiera atendido trabajando en San Mungo, no había sido consciente de tal hecho hasta ese momento. Así que asentí sin más a sus palabras, sonriendo por cortesía. Lo suyo era pillar enfermedades raras, sí que mejor que previniera.

- ¿Es broma? – Pregunté con cierta pena. – No deberías proponer sexo si luego no piensas cumplir. – Le reproché mordiéndome el labio inferior. – El sexo de despedida es el mejor. -  Le susurré al oído. Dejé el vaso sobre la mesa y miré un segundo alrededor. Estaba tan absorta en nosotros que no me había percatado de cuando sus compañeros se sobresaltaron al escuchar su afirmación. – Te quiero a ti, así que sorprendeme. – Respondí sin pensar, las palabras salieron de mis labios sin ser procesadas por mi cerebro.

- Despídete de quien desees y si quieres seguir hablando o no hablando conmigo, te espero en quince minutos en el baño de prefectos. – Dije en un tono bajo, sólo él podría oírlo. Le di un corto beso en la mejilla al levantarme y me alejé de la mesa, perdiéndome entre la multitud para ir al mencionado baño.
Off: Fuera del rol Razz
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Invitado el Sáb Jun 27, 2015 9:34 pm

Con Dexter, Danny y Damon en el pasillo.



- Y si estamos en lo correcto, ese Slytherin debe tener el ego inflado y algo se trama - terminé el comentario de Dexter y salimos del gran comedor en dirección al pasillo, ahí a lo lejos se pudo ver a la tejón y la serpiente corriendo en dirección a alguien o algo, avanzamos un poco hasta toparnos con ellos más adelante, el chico traía un gato que se me hizo conocido, era de Danny, como olvidar a esa bola de pelos adorable y gorda. Pero no parecía querer jugar con el animal de forma amistosa, no, en cambio lo levantó y usando magia comenzó a inflarse, aquella broma me trajo recuerdos cuando Gabriel y yo lo hicimos con la señora Norris, pero esto era diferente, se trataba de la mascota de nuestra amiga y debíamos intervenir.

Compartimos miradas cómplices y entonces avanzamos hasta ellos, siendo mi amigo el primero en llegar hasta Damon y lo amenazó solo como él sabe hacerlo. Por mi parte me puse al lado de Danny, - ¿estás bien? - le pregunté tocando su hombro y observándola - tranquila, no dejaremos que lo dañe, personalmente conozco este encantamiento y puede volver a la normalidad sin problemas - le dio ánimos observando al chico serpiente. - ¿Qué pudo hacer esta chica llena de ternura como para que hagas esto? - pregunté sin despegar la mirada entre el gato y su agresor.

Solté a mi amiga y me coloqué justo del otro lado de Dexter y de Damon, teniéndole rodeado por si intentaba hacer alguna tontería, una de mis manos rozaba el bolsillo del pantalón listo para sacar la varita de ser necesario, mientras que el gato comenzó a alejarse mientras discutimos, por lo cual finalmente la saqué y la moví en dirección al animal en forma de globo, haciendo que se quedara estático, volando sobre nuestras cabezas y comenzará a descender sobre los brazos de Danny, desinflándose poco a poco a un ritmo casi imperceptible pero se escuchaba como el aire salía de su cuerpo. Decidí hacer eso para evitar un enfrentamiento a golpes, era lo último que nos faltaba en el último día de escuela, que todos recibiéramos un castigo por culpa de un chico desquehacerado el cual necesita sentirse superior llamando la atención desesperadamente, un poco de cariño le hacía falta.
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Danielle J. Maxwell el Dom Jun 28, 2015 9:33 pm

Con Damon en el pasillo
Con Damon y MIS PROTECTORES <3 (Grayson y Dexter)

Normal que no le convenciera lo que le había dicho, había sido una mierda de declaración. Pero bueno, ¿qué iba a decirle? Poco más y me faltó sacrificar a un baifo para demostrarle mi inferioridad y su categoría de Dios. Pero no había baifos por la zona.

Fue entonces cuando Damon tuvo la INDECENCIA de lanzarle un INFLATUS a mi gato. Eso era cruel; despiadado. BURLOTERO. Mi gato estaba lo suficientemente gordo como para encima conjurar un Inflatus. Pude ver como mi gato empezaba a flotar poco a poco (al principio no se vio un gran cambio en su físico, ya que de por sí ya estaba suficientemente gordo, pero luego si se notó) y a alzarse en medio del Hall. Saqué mi varita rápidamente, pero igual de rápido fue Damon al conjurar un Expelliarmus y hacer que mi varita saliera despedida hacia un lado. Fui detrás de la varita y justo cuando me agaché para cogerla, Damon volvió a vacilarme y la lanzó hacia la otra esquina totalmente opuesta. Solté un fuerte suspiro. ¡Qué desesperación!

Justo en ese momento, fue cuando los vi. Escuché a mis ángeles guardianes y vi a mis protectores del gato. ¿Era la primera vez que se interponían entre Damon y yo? Estoy casi cien por cien segura de que sí. Me sentí a salvo. Ahora estaba segura de que mi gato no estallaría en mil pedazos y yo terminaría colgada de algún lado bajo algún tipo de humillación made by Damon. Suspiré y vi como Dexter se encaraba contra Damon y Grayson me ponía una mano en el hombro dándome su apoyo.

En realidad yo también sabía que ese hechizo no era peligroso para mi gato. Lo que me corroía interiormente la consciencia era el hecho de que Damon aprovechase mi incapacidad inútil de hacer algo útil (VÁLGASE LA REDUNDANCIA) para hacerle daño a mi gato o a mí. Yo era de esas personas que se preocupaban más por un gato que por sí misma. Si querían tenderme una trampa era fácil: con tal de ponerme una mierda cuqui delante yo daba la vida por ello.

Sí, estoy bien. Muchos ruidos y pocas nueces —dije para darle a entender que Damon era un perro ladrador poco mordedor (la de cantidad de dichos populares que había para dar a entender que alguien era un flipado que decía mucho pero hacía poco)— Gracias —le dije a Grayson, viendo como iba hacia adelante y aprovechaba para encantar a mi gato, haciendo que bajase lentamente hasta dónde estaba yo mientras se desinflaba.

Puse las manos para que el gato cayese encima mío y… pufff. Qué gordo. Le tuve que soltar rápidamente porque no estaba a acostumbrada a llevar toneladas. Luego con el pie arrastré a mi gato que aún estaba confundido (ya que el inflatus de Damon había sido muy efectivo) y entendió que mi golpecito con la pierna era un “vete para la sala común ya”. El gato, muy obediente, se alejó de su agresor y bajó las escaleras rápidamente (aunque por el ruido que escuché tengo la teoría de que aún estaba confundido y rodó por todos los escalones).

Luego me alejé para coger mi varita y me la guardé. Con Dexter y Grayson allí no tenía nada de qué preocuparme. Dexter era prefecto y era la caña. Imponía, era muy bueno con la varita y sabía lo que se hacía con los abusones. ¿Y Grayson? Grayson era amor. Además, eran dos contra uno. ¿Qué se siente Damon al ser esta vez el que está contra la espada y la pared? Yo no me metí. Entre más lejos estuviera de Damon, mejor...
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Danielle J. MaxwellUniversitarios

Invitado el Dom Jun 28, 2015 11:16 pm

Me lo estaba pasando realmente bien, para qué mentir. Me importaba un comino si el gato sufría o si Danny sufría por su mascota, de hecho era mi objetivo, por lo que la diversión estaba asegurada. Es más, podría decir que estaba sintiendo que la deuda que me debía comenzaba a estar pagada, aunque las cosas no hubieran salido como esperaba. La cuestión era que se sintiera en apuros y eso lo había conseguido, así que por el momento me valdría con eso. Por otra parte yo no dejaba de reírme, ya que la situación no era para menos. Aquel gato de por sí tenía una cara de empanado que no podía con ella y apenas le había cambiado la expresión cuando comenzó a elevarse en el aire.

No obstante la diversión no duró demasiado, pues dos alumnos con complejo de súperhéroes entraron en escena con la intención de parar aquella bochornosa situación. El chico de Gryffindor se acercó a mí directamente, mientras que el ya famoso Grayson prefirió quedarse un poco más atrás dándole apoyo moral a Danny. Noté gracias a mis dotes de averiguación natas que el chaval trataba de imponer con aquella actitud de superioridad, sin embargo yo no me achanté en absoluto, sino que me quedé clavado en el sitio, levantando una ceja incrédulo ante sus palabras. - ¿Ya has terminado? - Repuse, manteniendo mi tono de voz sarcástico y molesto. - En primer lugar. - Levanté un dedo, con la intención de darle énfasis a mis palabras y de que le entrara bien en aquella cabeza hueca que tenía. - ¿Quién coño eres tú? - No era una pregunta retórica, no, realmente no tenía ni pajolera idea de quién era. Ahora que lo pensaba quizás me sonara levemente su rostro, pero desde luego no era capaz de ponerle un nombre a aquella cara de simplón. - Y en segundo lugar, ¿quién te ha dado vela en este entierro? - Hablaba con toda la normalidad del mundo, como si estuviera charlando con un conocido y ajeno totalmente a sus ganas de apalizarme. - No, no pienso retirar ningún encantamiento y menos si tu me lo mandas. - Desde luego que no, ¿quién se había creído para darme órdenes? Lo último que haría en la vida sería acatar lo que me decía un Gryffindor que iba de subidito salva-damiselas. - ¿Qué vas a hacer si no lo hago? ¿Pegarme? Por favor... No creo que un niñito bueno como tu quiera buscarse problemas el último día de clases... - Añadí, colocando mi mano sobre su hombro en señal de condescendencia.

En ese momento escuché la voz del otro retrasado detrás de él, poniéndose al lado de éste como si fueran dos gallitos de alguna pandilla callejera. ¿Se creían de verdad que con aquella actitud iban a hacer que me retractara de mis actos? - Grayson, por favor, cada vez que hablas bajas el cociente intelectual de la mitad de Hogwarts. - Me dirigí a él, poniendo una mano en alto para que dejara de soltar gilipolleces por aquella boca. - Además, ¿qué piensas hacer? ¿Vomitarme en la cara? - Dije con sorna, haciendo alusión al suceso en la clase de Astronomía a la que por desgracia yo no había acudido, ya que según Circe había sido todo un espectáculo. - ¡El gran Desconocido y su caballero de la brillante armadura vienen en rescate de la preciosa princesa Danielle! Suena bien. - Reí sin tapujos, aún impresionado por aquella ridícula escena que estaban montando.

Entonces me dirigí a ambos, sin cortarme un pelo. Me habían aguado la fiesta y por tanto me estaban fastidiando bastante el momento. - ¿Vosotros no fuisteis el día que repartieron cerebros? - Comenté con una sonrisilla, refiriéndome a ambos. - Largáos o seréis vosotros los que tendréis problemas. - Sí, estaba en minoría, pero no pensaba que fueran tan buenos como para resultar unos contrincantes demasiado expertos. Además si comenzaban ellos no sería difícil convencer a los profesores de que había sido agredido sin razón alguna por aquellos dos ingratos, así que en principio tenía la situación a mi favor, por lo que no tenía miedo, en absoluto.
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Invitado el Mar Jun 30, 2015 10:50 pm

Con Grayson, Danny y Damon en el hall.

En el momento en que encaré a Damon, tenía la pequeña esperanza de que si alguien más se presentaba en este escenario, el muchacho iba a volver rápidamente a sus cabales. Pero parece que no, su astucia no aspira a tanto. Y yo no tendría que ponerle esperanzas a aquellos que no dan la nota. Tras considerar esto, le dedico unos minutos de mi atención a lo que realmente vale la pena: saber que Danny y su gato ya están bien. No intercedí a su favor porque me divierta pelearme con la gente, sino para ayudarla. Quizás eso es algo que al lamentable prefecto de sexto de Slytherin no le entra en la cabeza, pero ciertamente es real. Y no dudo que Grayson se involucró por la misma razón.

Es mi turno de enarcar una ceja cuando me apunta con el dedo, haciéndome esa estúpida pregunta. Por supuesto que he terminado, eso es lo que ocurre cuando la gente deja de hablar. Pero sería en vano hacérselo notar. Y ahora es mi turno de mirarlo con sorpresa. ¿No sabe quién soy? ¿Realmente no lo sabe? ¿Es que acaso los dos prefectos de sexto de la casa de las serpientes tienen tan metidas sus cabezas en sus traseros que ni siquiera se fijan quiénes son los demás prefectos de su mismo curso? Oh, por el amor de... Casi que me dan lástima. Casi. Están tan necesitados de atención y de afecto, que se olvidan que ellos giran con el mundo, y no que el mundo gira alrededor de ellos.

Sin embargo, lo dejo hablar. Que se descargue. Que use todas las palabras ingeniosas que pueda usar para evitar un rato más su propia humillación. Porque realmente no tengo que hacer nada para bajarle el ego. Estoy seguro de que, muy en el fondo, se da cuenta que toda su hombría se reduce a hostigar las vidas de niñas menores que él. Me cruzo de brazos, sin moverme ni un ápice, haciendo caso omiso de la mano que condescendientemente sitúa en mi hombro. Observo a Grayson situarse detrás del chico de Slytherin, preparado para pararle los pies si se llegara a pasar de listo. De todos modos, no creo que haga falta. No está en posición para seguir en plan bully mucho más tiempo. Cuando finalmente se calla, le aparto la mano de mi hombro de un manotazo, mirándolo fijamente a los ojos.
Me llamo Dexter. Y soy prefecto, como tú. Así que hazte a la idea de que no estás hablando con un estudiante cualquiera —le respondo con calma, pero sin perder firmeza—. ¿Quién me dio vela en este entierro? En primer lugar, Danny es amiga mía, y tú te pasaste de listo con una amiga mía. Si esta situación hubiese pasado a peores, yo hubiese pasado a peores contigo. ¿Nos entendemos? En segundo lugar, es mi obligación bajarle los humos a todos los gallitos de corral como tú que disfrutan joder a los demás. Sería tu obligación también, si tuvieras la menor idea de lo que es o hace un prefecto.

Realmente estoy sorprendido del autocontrol que estoy teniendo conmigo en estos momentos. Honestamente, no hay nada que quisiera más que enterrarle la nariz de un puñetazo, pero eso no ayudaría en nada. La violencia siempre termina en más violencia.
Tienes razón, no voy a pegarte. No porque no quiera problemas, sino porque no vales la pena. Danny no quería pelear contigo, y aún así te metiste con ella. Damon, deberías crecer, y que de paso te crezca un par. Así por lo menos en el futuro le plantas cara a alguien de tu tamaño. Tu cobardía me da asco —le digo, acercando mi rostro un momento para que me escuche bien y que vea en mis ojos que hablo en serio. Volteo mi rostro hacia Danny, alejándome un paso del Slytherin—. Sería mejor que volvieras al Gran Salón, esto ya terminó. Si quieres denunciarlo con la jefa de tu Casa, siéntete libre de hacerlo. Grayson y yo te apoyaremos —miro nuevamente a Damon—. Porque eso es algo que no tienes: testigos. Estoy completamente seguro que meterte en problemas no te importa en lo absoluto, pero quizás este verano se fijen en tu lista de antecedentes antes de devolverte la placa de prefecto el próximo curso. Y si eso llegara a pasar, colega, te pasarías todo séptimo de castigo en castigo, porque no tendré ningún tipo de piedad contigo. Espero que eso te quede claro —afirmo, apuntándolo con el índice directamente en su pecho.

Eso será suficiente. Le doy la espalda, caminando junto a Danny de regreso al Gran Salón.
Venga, Morphy, volvamos. Apuesto que todavía queda algo de pastel. —Apoyo una mano sobre el hombro de Danny, dedicándole una pequeña sonrisa para que se anime. Siempre es feo cuando te fastidian así, pero la mejor respuesta es hacer frente a la situación y remarcar quién de los dos se está comportando como un niño de cuatro años. De todos modos, una chica como ella no se merece que la jodan con tanta inmadurez. Esa es la segunda cosa que consigue sacar lo peor de mí: que se metan con mis amigos.
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Lluna Forman el Miér Jul 01, 2015 1:26 am

Con Damon, Danny, Dexter y D-Grayson en el D-Hall.


Rabiosa es la mejor palabra para definir mi estado. Le dejé caer a Damon mil veces que lo que más me gusta de las fiestas es bailar. Me da lo mismo un ritmo lento que rápido, bailar. Lo que sea. Si hay cambio de planes y no nos podemos ver este verano está sería nuestra última noche juntos. Y en lugar de estar aquí conmigo se ha largado con esa idiota. Me enfado y me indigno. ¿Qué puedo hacer? Nada. Sufrir en silencio y aguantar las bromas de Circe y Ian. O largarme a dormir y que les den a todos mucha caca de dragón.

- Voy a dar una vuelta. - les comuniqué a mis amigos visiblemente cabreada.

¿Puede alguien explicarme si es normal que tu novio se salga de una fiesta con otra chica? Vale, es Danny. ¿Qué peligro hay? Tiene la cabeza hueca. Pero tiene las manos muy ágiles... Hija de puta. Lluna, modera tu lenguaje, no es propio de una señorita. Yo hoy voy a matar a alguien. Caminaba en dirección a la salida pero tanteando el terreno. Dentro de aquel salón enorme no había nada que me interesara más que el estado de Damon y la Hufflepuff. Mi primera opción era meterme en la cama y destrozar cosas mágicamente hasta que me pudiera dormir. La segunda opción era ver que estaba haciendo Damon. La segunda opción pide una búsqueda y no estoy de ánimos. Pueden estar en cualquier sitio. Todo el mundo sabe que hay pique entre ellos. ¿Y si a Damon le gusta Danny? Oh, no. Es asqueroso. No veo a alguien como Damon rebajándose de ese modo. Aunque cosas peores se han visto.

Decidí pues salir de la fiesta y poner fin a la última noche del curso. Quizás aún podría encontrarme con Hannah y trazar planes malvados para este verano. Sería divertido asustar a los muggles. Su tío no tiene ningún inconveniente, sé que tiene una buena relación con mi familia. Es lo que hacen las buenas familias, se relacionan entre sí. No con gentuza de Hufflepuff. Al salir del atascado Gran comedor le di un codazo a una primeriza que por poco la tiro de culo. Con una simple mirada mía le bastó para no protestar. El codazo había sido sin querer, lo que podía hacerle queriendo sería mucho peor.

Al salir al hall vi una bonita estampa. Nada de lo que me esperaba, por supuesto. Damon estaba allí con Danny y dos chicos más. Tenían las varitas en la mano. Si mis cálculos no fallaban, estaba Damon solo contra todos. ¿Qué habrá hecho esta vez? A no ser que haya intentado algo con Danny y ella no haya querido... ¿Por qué soy así de malpensada?

- Una fiesta privada. ¿Qué se celebra?

Intenté no mirar a Damon pues estaba muy enfadada. Tampoco miré a Danny. Es tan buena niña que igual le hago tragar todas las esmeraldas del reloj que cuenta los puntos de Slytherin. Los otros dos... Los miré de arriba a abajo inspeccionando la mercancía. Hay que ver que guapos se están volviendo los Gryffindor. Dejarán atrás su fama de valientes y posarán semi desnudos para alguna revista. Es una lástima que sean tan inútiles como un perro guía ciego.
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Lluna FormanUniversitarios

Invitado el Miér Jul 01, 2015 10:17 pm

La situación completa me pareció una estupidez salida de una serie norteamericana juvenil donde el acoso escolar en la preparatoria muggle se da todo el tiempo. Todo resultaba tan cliché, la damisela en peligro, su agresor, sus valientes héroes que llegan justo a tiempo. Comenzaba a cansarme todo eso, era el último día del curso escolar, ¿realmente quería pasarlo así, ganando una enemistad más? No, por supuesto que no pero una amiga estaba en problemas y la neutralidad se iba al caño, debía ayudarla y Dexter sintió lo mismo así que eso hicimos, intervenimos justo en el momento más crítico cuando el gato estuvo volando por los aires en forma de globo, la verdad es que quise reírme pero no lo hice, pero la situación era graciosa, yo ya había hecho lo mismo con anterioridad.

El gato gordo de nuestra amiga ya estaba a salvo, comenzaba a desinflarse poco a poco y ella lo liberó para que fuera a esconderse a algún rincón, solo esperaba que lo consiguiera atrapar antes de tener que dejar el castillo o el pobre tendría que pasar las vacaciones ahí sin nadie que lo alimente. Permanecí detrás del chico Slytherin, como una estatua de marfil, inmóvil, escuchando las palabras de ambos en un intercambio nada amistoso y si cargado de tensión. Decidí no interrumpir, ni siquiera cuando Damon trató de insultarme con sus palabras, al final de cuentas las palabras solo hacen daño si lo permites y a mí ya no me importaban. Esperaba no tener que llegar a los golpes básicamente porque me aburría, yo no estaba hecho para luchar pero si tenía que hacerlo ya estaba demostrado que sabía cómo defenderme.

Le sonreí a Danny cuando nos dio las gracias, ella no se iba y nosotros tampoco. ¿Por qué no nos íbamos? - ¿Podríamos ir a saludar al resto de nuestros amigos en vez de perder el tiempo? - sugerí con cara de fastidio y volviendo a guardar la varita en el bolsillo delantero del pantalón. Para mi fortuna decidieron que sí, que mejor regresábamos dentro a comer pastel, así que me acerqué a los otros dos chicos - bien hecho Bigby, eso solo comprueba mi teoría que eres alguien maduro al elegir alejarte de los problemas - estaba contento que decidiera no llegar a lo físico. - Y tú Danny, ¿tienes alguna especie de imán para los problemas o naciste con mala suerte? Creí que yo tenía mala suerte pero parece que eres la reina del tema - comenté riendo por lo bajo cuando nos topamos con una chica rubia, también de Slytherin, la mire a los ojos y le sonreí, la reconocía pero no dije nada, continué el camino hasta llegar al gran comedor.
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Invitado el Lun Jul 20, 2015 4:22 am

Escuché las palabras de aquel metomentodo con una expresión incrédula, alzando una ceja. ¿Se podía ser más entrometido? Desde luego que no. En el fondo me hacía gracia que se hubieran metido en nuestros asuntos, ahora que me paraba a pensarlo era la primera vez que molestar a Danny parecía traer algún tipo de consecuencias a parte del encontronazo con ella misma el curso pasado. Aunque bueno, tampoco me extrañaba demasiado, Danny no podía tener muchos amigos que se atrevieran a dar la cara por ella teniendo en cuenta lo rarita que era. Luke Simmons se me vino a la mente, haciéndome esbozar una sonrisa mientras el chico se desahogaba a base de palabras estúpidas típicas de un Gryffindor. Mentiría si dijera que no echaría de menos aquel tipo de situaciones una vez saliera de Hogwarts.

Ahora que lo decía su cara parecía sonarme un poco más, Dexter... Sí, quizás hubiera visto su patética cara por ahí en alguna ocasión, pero desde luego nunca hubiera imaginado que fuera tan estúpido como para meterse en mis cosas. ¿No era consciente de los problemas en los que podía meterse por soltar toda aquella sarta de tonterías? Probablemente se sentiría seguro de sí mismo por el hecho de haber venido con su novia, que en aquellos momentos permanecía detrás de mí vigilando mis movimientos por si me daba por pasar de las palabras e ir directamente a la acción. ¿Acaso creían que me podían intimidar por el simple hecho de superarme en número? Quizás fueran tan estúpidos de pensar que me limitaría a callar y acatar sus palabras como un niño bueno. La llevaban clara. Hasta el momento nadie se había atrevido a interponerse en mis asuntos y hablarme de ese modo y había salido completamente ileso, él no iba a ser la excepción.

Oh, genial, ahora comenzaba la parte en que no valía la pena meterse en problemas por alguien como yo, con un pésimo sentido de la moral e inmaduro, porque claro, él tenía ochenta años y desde luego había vivido mucho más que yo para darme lecciones de vida. ¿Cuándo sería el día que un gallito como él se atreviera a dar la cara? ¿Plantarle cara a alguien de mi tamaño? Eso está hecho.

El leoncito súper héroe se dirigió entonces a Danny para luego darse la vuelta y dar por zanjada la conversación. Pero claro, yo no estaba dispuesto a dejar las cosas así, claramente... Sin embargo no alcé la varita hacia él ni pensé en usarla, sino que la guardé serenamente bajo la túnica, preparándome para el siguiente asalto, ahora era mi turno.

En ese momento llegó Lluna, parecía enfadada, pero ahora estaba ocupado y debía hacerme cargo de aquello. Mi orgullo había sido atacado y eso merecía un contraataque. - Un momento, Lluna. - Le hice un gesto con la mano para que me dejara un segundo y entonces alcé la voz para que aquellos imbéciles pudieran escucharme. - ¿Ya has terminado, Dexter? - Le dije a sus espaldas, llamando su atención. - ¿Acaso te he dicho que yo si? - Dije tranquilamente, mirándole con una sonrisa. Y sin pensar en las consecuencias que aquello podía acarreamer o en si era adecuado corrí hacia él, cerré la mano derecha y traté de asestarle un buen puñetazo a aquel ingrato para que se acordara de aquello, puesto que había osado meterse conmigo y pretender irse de rositas. No me importaba si yo salía perdiendo teniendo en cuenta que Greyson también estaba allí, con dejarle una buena marca tenía suficiente por el momento.


Off: Tiro dado que estoy mu' locoooooooooooooooooooooooooooooooooo. Y pido por favor a la Administración que cierre este tema después de este pequeño alargamiento, PORFI. Es que con los exámenes y eso me ha sido imposible postear Sad ¡Piedad!
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Maestro de Dados el Lun Jul 20, 2015 4:22 am

El miembro 'Damon Harrelson' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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Invitado el Mar Jul 21, 2015 10:58 pm

En efecto, Grayson tiene razón, Danny es un auténtico imán para los problemas. La mayoría de las veces los encuentra sin proponérselo. Pero esa es la marca de los aventureros, el peligro siempre está último en la lista de preocupaciones. Y las buenas personas siempre tienen a alguien que les dé una mano en momentos de necesidad, ya sea por amistad o por inspiración. En el momento en que le doy la espalda a Damon y me encamino de vuelta hacia el Gran Salón junto a la tejona y el águila, me veo obligado a cerrar un segundo los ojos para tranquilizar las revoluciones que me tienen el corazón latiendo a mil. No por miedo, no por nervios, sino por el temple de acero que tuve que mantener durante el gélido intercambio de palabras. Al contrario de lo que pueda parecer, no soy de los que buscan este tipo de encontronazos allá por donde vaya. No me gusta tener problemas con la gente, pero a veces es la gente la que tiene problemas conmigo. O con mis amigos. Y que me condenen si permito que una persona sea abusada o humillada si puedo hacer algo al respecto.

Antes de llegar a las puertas del Gran Salón, nos topamos con una chica de Slytherin de mi curso. Lluna, si mal no recuerdo su nombre. Seguramente viene en busca de Damon, y juzgando por la visible irritación en sus facciones, no está nada contenta. Pero ese ya no es asunto mío. Lo único que quiero es volver y reunirme con Marlene, y Emma, y Roselyn, y pasar un buen rato entre amigos antes de tomarnos el tren mañana. Por lo que paso a un costado de la chica, reemprendiendo la marcha, sin preocuparme más por la situación que dejamos atrás. Lo que me sorprende, en realidad, es que no hayamos llamado la atención de ningún profesor. No es que estemos muy lejos de la fiesta de fin de curso, si uno lo piensa bien... Y aquí vamos otra vez. Las palabras desafiantes del Slytherin me obligan a detenerme en seco. Realmente, no sé cuál es su maldito problema. ¿Insulté su "honor", acaso? Probablemente, su inteligencia. Como sea el caso, no tengo ganas de pelear, y no hay nada que Damon pueda decir que me haga enfadarme lo suficiente para querer romperle la mandíbula. Me doy la vuelta, mirándolo a los ojos con gesto de irritación.

Lo que ocurre a continuación me toma por sorpresa. No en el sentido de que no pueda hacer nada para evitarlo, sino que honestamente no me lo esperaba. Debe haberse pasado la tarde pegándose con bludgers, porque de otra forma no puedo entender cuál es exactamente el plan detrás de embestir contra mí con el puño levantado. Si se hubiese encontrado a pocos pasos de distancia, quizás su intento hubiera tenido éxito, pero no sólo está lejos, sino que también me puso sobre aviso... Como sea el caso, me muevo rápido a un costado, justo a tiempo para esquivar su puñetazo, uno que sin duda me hubiese roto la nariz en tres puntos distintos.
¿Pero tú eres idiota o qué? ¡Luego somos los Gryffindor los temerarios sin cerebro que saltamos antes de ver qué hay en el fondo! —Miro fijamente a Damon con el ceño fruncido y los brazos extendidos. Los bajo despacio, cerrando firmemente los puños. Estamos a tan sólo un palmo de distancia de las puertas del Gran Salón. El alboroto ya debe haber llegado a oídos de más de un alumno—. Ya estuvo bien por una noche. Ahora llévate toda esa hombría de vuelta a tu mesa y déjanos en paz. —Maldita sea, realmente quiero devolverle el golpe. Pero si pude aguantar cantarle sus santas verdades en la cara, puedo aguantar ahora. Tengo que aguantar—. Venga... entremos de una vez —les digo a Danny y Grayson, aflojando los puños, al tiempo que cruzo las puertas del comedor.


Off: Apoyo la moción de Damon, estuve hasta la cabeza de exámenes, y apenas ahora estoy regresando poco a poco al ruedo! Lamento la demora.


Última edición por Dexter Kane el Mar Jul 21, 2015 11:53 pm, editado 1 vez
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