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El sueño de la razón produce monstruos - Luke Simmons

Invitado el Vie Jul 24, 2015 12:01 am

“Deberías matarlo, ya te has divertido suficiente”
“Oh, vamos, últimamente estás poco creativo, deberíamos hacer algo más... ¿Qué opinas de las uñas? Siempre es divertido arrancar uñas.”
“Calla, me estás rayando”


El hombre al que Eric había estado torturando durante los últimos quince minutos yacía en el suelo inmóvil, incapaz de mover un sólo músculo de su cuerpo. Había sido divertido, pero ya era hora de zanjar el tema, en ocasiones no era conveniente alargarse más de lo necesario en aquel tipo de cosas. - ¿Y tu varita? - La voz de éste resonaba por todo el callejón el cuál estaba completamente despejado y desierto. Él mismo se había encargado de quitarle la misma y romperla en cuanto tuvo la oportunidad. - No eres nadie sin ella, ¿eh? - Una leve sonrisa surgió en el rostro del hombre, que miró a los ojos a su víctima, sin embargo éste no le devolvió la mirada, sino que fijó su mirada en el trozo de suelo que les separaba. - Mírame a la cara cuando te hablo, imbécil. - El siguiente puñetazo hizo que el pobre muchacho acabara por obedecer a Hume. - Buen chico.

“¿Tendrá familia?”
“¿Acaso nos importa, cabeza hueca?”


Era cierto, no le importaba. Era un mago y eso era motivo más que suficiente para acabar con la vida de aquel ingrato. - Nos vemos en el infierno. - Y tras aquellas palabras clavó el cuchillo que estaba sujetando en el vientre de lo que ahora era un mero cadáver. Sin mostrar ni un ápice de remordimiento al respecto Eric sacó el cuchillo del cuerpo y lo tiró a un contenedor que tenía justo al lado, haciendo lo mismo con los guantes de plástico que llevaba puestos para evitar dejar cualquier tipo de huella que pudiese ser usada en su contra.

Se encontraba en un callejón paralelo al Caldero Chorreante. Odiaba trabajar en aquel antro infestado de magos y brujas, pero hasta el momento era la única forma aceptable de conseguir información acerca de aquellos magos sin levantar sospechas.

Segundos más tarde entró al local, evitando las miradas de los curiosos que observaban su llegada.   - ¡John! - (Aquel había sido el nombre que había elegido para darse a conocer por aquellos lares). Un hombre que debía pesar más de ciento veinte kilos llamó su atención desde la otra punta del lugar, era un cliente común. Solía venir casi cada día a emborracharse como un cosaco hasta que perdía la cabeza y acababa desapareciendo para volver al siguiente día, él sería el siguiente, sin duda. - ¡Un whisky de fuego por aquí, colega! - Hume se limitó a levantar la mano en señal de aprobación y se adentró en la barra, dispuesto a pasar el resto de la jornada que le quedaba. Al menos aquel día había exterminado a uno más de su lista.

Spoiler:
Soy muy original con los títulos, lo sé Cool  xDDDDDDDDDDDDDDD
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Invitado el Sáb Jul 25, 2015 5:50 pm

Solo llevaba dos días en Londres, dos días que habían sido eternos, buscando piso para poder vivir pero lo más importante buscando trabajo ya que de momento Andrew le había permitido quedarse en su casa el verano hasta que sus padres volviesen del viaje de aniversario que se habían marcado. El amigo del chico, era un muggle que conocía desde que era pequeño ya que hasta que recibió su carta de Hogwarts a los once años no sabía de la existencia del mundo mágico y simplemente lo soñaba como todo niño normal, y en esa etapa había conocido a Andrew un chico algo solitario del barrio, con el que entabló conversación bajo los columpios leyendo comics de superhéroes.

Miraba el periódico mágico con interés, aunque no leía ninguna noticia, más bien lo ojeaba buscando algún pequeño rotulo de puestos de trabajo vacantes en los que el chico pudiese hacer un buen trabajo, pero a diferencia de los muggles los magos no solían anunciar esas cosas, básicamente porque en realidad el trabajo en el mundo mágico funcionaba diferente al trabajo en el mundo muggle. EL chico bufó y dejó el periódico encima de la mesa de la cocina apoyando la cabeza sobre el mismo haciendo un pequeño ruido. -Venga Luke, no te rayes, siempre puedes trabajar en el McDonald’s- le dijo Andrew que aún seguía fascinado por que las imágenes el periódico se moviesen, -O también podrías ser un “cazador de criaturas mágicas peligrosas, acromántulas, vampiros no serán un impedimento"- volvió a decir leyendo un anuncio del periódico bajando el tono al leer la palabra vampiros, -Bueno este trabajo creo que no está muy bien pagado, sigue buscando- tragó saliva y se rascó la nuca, seguramente preocupándose por que un vampiro lo matase, -No es tan fácil como te crees Andrew, es decir, te agradezco que me dejes quedarme lo que queda de verano, pero ¿Qué haré después?, necesito un trabajo, y como has comprobado no hay ninguno que me de la seguridad de sobrevivir al final del día- puso las manos sobre la mesa y pasó los ojos por encima de una noticia, “El caldero Chorreante sin estancias” aquella noticia hablaba sobre el desbordante número de hospedados que tenía aquel lugar que hacía las de bar y las de hospicio para viajeros o como Luke desamparados, “…En el caldero Chorreante no dan abasto con la oleada de clientes que se les ha avecinado en estas últimas semanas…” cogió el periódico, con fuerza, -Lo tengo- dijo esbozando una sonrisa de oreja a oreja, miro a Andrew y fue a darle un beso en la mejilla, -Tío ya te lo he dicho no eres mi tipo- le dijo regañándose un poco al limpiarse la cara, Luke le contestó con una mueca y un sonido extraño, -No me esperes despierto, voy a conseguir un trabajo- le dijo saliendo por la puerta de la cocina, -Por cierto…- volvió a entrar solo la cabeza, -…lo del ajo no sirve contra los vampiros es una mentira- le guiñó el ojo y se fue.

No tardó mucho en llegar al Caldero Chorreante, pero si tardó en entrar no estaba muy seguro de lo que estaba haciendo pero sabía que era su única oportunidad de no morirse el verano, ya que de momento era lo que más le preocupaba. La puerta se abrió de par en par con el posadero del lugar al que Luke había visto más de una vez echando a un crío al que se le empezaba a caer el pelo de la cara, “una poción de edad, vaya estupidez” pensó el chico, ya que sabía que el posadero estaba curado de espantos y no era tan tonto como para caer en un truco tan barato como ese, -Vuelve cuando te haya salido pelo de verdad, insignificante microbio- le espetó mirando luego a Luke, y dejando que la puerta se cerrase. El rubio tragó saliva y se dispuso a entrar, el olor de taberna era algo insufrible al principio, una mezcla entre alcohol y sudor, junto con el típico aroma del estofado que era la especialidad de la casa, un aroma que podría tumbar a alguien que no estuviera preparado para aquel olor. Se acercó a la barra, y carraspeó al posadero que estaba de espaldas, -¿En qué puedo…?- preguntó sin terminar dándose la vuelta, -¿Qué es lo que quieres?, no le voy a dar de beber a un menor ni lo intentes- sentenció con decisión sacándole brillo a un vaso de dudosa salubridad, -No quiero beber, busco un trabajo- le dijo con una pequeña sonrisa en el gesto.

El posadero estalló de la risa, dejando de hacer lo que estaba haciendo para apoyar una mano en la barra, -Chico siento decirte esto pero dudo que tengas lo que hay que tener para currar en este sitio- le dijo mirándolo con condescendencia, algo que hizo que Luke se pusiera rojo, por vergüenza y en parte por rabia, -Y yo siento decirle que este sitio no sabe lo que este chico puede llegar a ser capaz de aguantar- le dijo pensando en los siete años en el colegio, bajo las burlas, insultos y puñetazos de más de un capullo de Slytherin en su mayoría, pensando también en las misiones y en las peleas que se ha visto envuelto con gente que también lo infravaloró, y ahí estaba, enterito.
El hombre lo miró en silencio intentando sacarle brillo a aquel vaso que no daba más de sí, -¿Sabes en donde te estas metiendo?- le preguntó como si se estuviese pensando darle una oportunidad, cosa que Luke notó de inmediato, -Deme una oportunidad y no le defraudaré- le dijo el chico sin aparar la mirada de la suya, algo desafiante. El posadero sonrió y dejó el vaso en la barra se llevó el paño al hombro y se acercó un poco, -Debes saber que no toleraré aireos de varitas en este lugar, si tienes algún problema con alguien será mejor que sepas encajar un buen gancho de derecha- aquello más que una advertencia parecía ser una predicción, como si supiera que iba a meterse en líos, -No se preocupe sé defenderme bien- le dijo con el mismo tono serio, -¡¡Ja!!, eso lo veremos- le dijo al rubio incorporándose de la barra, -¡¡John!!- espetó llamando la atención de alguien que dejaba par de jarras justamente en una mesa, acercándose luego. Era un hombre mucho mayor que Luke pero no tanto como el posadero, alto con barba y el pelo algo revuelto, con unas facciones cuadradas y el semblante serio e incluso algo sombrío, todo un espectáculo, -Este chico dice que tiene lo que hay que tener para trabajar aquí…- hizo una pausa mirando a Luke, -…veamos si es cierto, enséñale lo básico- miró el reloj de la pared, -Yo tengo que ir a hacer unos recados, estás al mando, no la cagues- le dijo al mayor, dejando el paño en la barra dirigiéndose a una puerta desapareciendo por ella.

Luke se giró hacía el hombre al ver desaparecer al cuerpo inmenso del posadero por la puerta, encarándose con una mirada fría de indiferencia y algo de molestia, -Me llamo Luke- le dijo con el tono algo entrecortado extendiendo la mano para estrechársela.


Off-rol:
La originalidad estás sobre-valorada, además esa frase es genial, ya estás en mi club jajajaja
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Invitado el Sáb Ago 08, 2015 4:31 am

Eric se encontraba sumido en su tan complicada tarea, irónicamente hablando, claro. Hasta el momento lo más apasionante que había estado haciendo era secar la vajilla y servir las bebidas (la mayoría alcohólicas) que la clientela le pedía. No era un trabajo satisfactorio para él, ni mucho menos, pero hasta el momento le había bastado para cumplir su función primordial, que era acercarse a aquel mundo que tanto tiempo había permanecido oculto para él. Por más que investigaba sobre aquellos especímenes más asquerosos y repugnantes le parecían, la mayoría de ellos iban por el mundo con la cabeza más alta de lo que deberían, fardando por el hecho de poder hacer dos chorradas con un palo mágico. ¿Qué tenía eso de apasionante o de increíble? Era mucho más excitante usar armas de verdad, afiladas o de precisión, incluso la lucha cuerpo a cuerpo era más interesante que aquella estúpida práctica.

"No pasa nada, pronto acabaremos con todos"

La voz de su jefe llamó su atención desde el otro lado de la barra, que llevaba un rato hablando con un chaval al que no había visto en su vida, o eso creía. Aún encontrándose sumido en sus pensamientos fue capaz de escuchar gran parte de la conversación, incluso una leve sonrisa se dibujó en su rostro cuando aquel chico trató de demostrar que era más que un mago enclenque y mimado. De hecho era lo que parecía, ¿qué podría tener de especial alguien como él?

"Y yo siento decirle que este sitio no sabe lo que este chico puede llegar a ser capaz de aguantar" - Me gustaría comprobarlo. - Comentó en un susurro para sí mismo, manteniendo aquella sonrisa malévola que nadie que hubiera visto había vivido para contarlo, al menos por el momento. Seguramente aquel chico aún no había conocido el dolor, ni el sufrimiento. La idea de estrenarle en aquel ámbito hacía que se alterara, incluso que se excitara.

Hume se acercó hacia donde estaban y escuchó las órdenes de su jefe a regañadientes. - Como usted mande, señor. - Murmuró, mirando al chico con recelo. Tenía muchas ganas de comprobar de qué estaba estaba hecho, pero para ello aún tendría que esperar un poco. "Nos hemos quedado con ganas de sangre" Eric miró al muchacho de arriba a abajo, percatándose de lo pulcro que iba, eso le gustaba. - John, John Zimmer. - Éste le estrechó la mano como respuesta a su presentación, sin mostrar un atisbo de simpatía en su rostro.

- ¿Cómo estás? - De un momento a otro su rostro duro e impasible mostró una sonrisa amable al tal Luke, había sido un cambio repentino, como de la noche a la mañana. - Era una broma. - Se refería a su forma de tratarle hacía unos segundos, aunque todo era teatro en realidad. - ¿Luke qué más? - Le preguntó, tratando de parecer simpático en contraste con su personalidad real. Era imprescindible conocer su apellido si quería averiguar más información acerca de él.

- Acompáñame, te enseñaré la bodega y la despensa.

Hume caminó por delante de él, guiándole hasta una buhardilla que había en el interior de una puerta tras la barra. Éste la abrió sin demasiada dificultad y se metió dentro, encendiendo una luz tenue una vez abajo.

- ¡Puedes bajar! - Le gritó desde allí.

Pensándolo bien aquel sería un buen lugar para asesinar a alguien, pocas personas bajaban allí asiduamente a parte de él y sería fácil librarse del cuerpo una vez cerraran el bar, ya que él era el último en irse casi siempre.
Allí había estanterías antiguas repletas de todo tipo de alimentos enlatados, así como botellas de todo tipo rellenas con multitud de alcoholes y bebidas diferentes. - Aquí es donde tenemos todas nuestras existencias. - Era obvio. - Por esta parte se encuentran los vinos… - Se movió hacia un lado, señalando una de las estanterías. - Por aquí los whiskys, las cervezas de mantequilla… - ¿Cómo podía gustarle a aquellos magos aquella asquerosa bebida? - Y allá los tubérculos y los alimentos "frescos" - Hizo especial énfasis en la palabra "frescos", haciendo el gesto de las comillas. - Una vez trabajas en un sitio como éste es cuando descubres que no todo es tan bonito como te lo pintan. - Absolutamente nada es lo que parece nunca.

Tras hacerle un breve tour por aquella estancia se quedó de espaldas al muchacho en un momento concreto. Justo delante de él había un cuchillo jamonero bastante grande que serviría para cortarle las extremidades si se lo proponía. Un pequeño silencio reinó por un momento en aquel lugar, que si lo observabas bien resultaba un poco lúgubre después de un rato allí abajo.

- Dime, Luke. - Le dijo, aún de espaldas a él. - ¿Cuánto tiempo piensas quedarte a trabajar?

El tono amigable de hacía un momento se había desvanecido levemente, y Eric miraba fijamente aquel arma blanca, preguntándose cuántos minutos sería capaz de desangrarse aquel chico antes de morir por completo. Pocos, seguramente.
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Invitado el Dom Ago 09, 2015 1:20 am

El apretón de mano fue seco, pero fuerte, notando la sequedad de la misma del hombre, se notaba que llevaba trabajando bastante tiempo porque una persona que nunca había dado un palo al agua como era el caso de Luke tenía las manos mucho más suaves, pero eran manos propias de la edad, ya que Luke ni si quiera había cumplido la mayoría de edad, esperando que aquel dato no fuese muy importante. La sonrisa de su cara se esfumó al ver como el rostro firme y severo del hombro con aquellos ojos claros lo examinaban de arriba abajo haciéndose claramente un prejuicio del chico, tal vez pareciendo débil, pero nada más lejos de la realidad, el chico tenía agallas, y fuerza interior algo con lo que muchos no contaban así que aquel trabajo no era mucho más peligroso o duro que lugar en una batalla a muerte con un mortífago. Pero antes de que el chico pudiese tragar saliva por el nerviosismo y aquella fachada de tipo duro que tenía el otro frente a él, el rostro del hombre cambio a una sonrisa amable que inundaba confianza escuchando la pregunta se su apellido, -Everde…- se cortó a si mismo ya que aquel no era su apellido desde hacía poco tiempo y aún le costaba presentarse con el otro, -Simmons, Luke Simmons- dijo al fin con el tono firme después de carraspear.

“Genial ahora se va a pensar que le estoy mintiendo y que soy un forajido o un niñato que se ha escapado de casa” pensó el chico siguiendo al hombre cuando le dijo que lo acompañase para enseñarle el resto del local. Tenía que bajar a la bodega que estaba tras pasar un pequeño agujero cuadrado en el suelo con unas escaleras que llevaban hasta la oscuridad más absoluta que de un momento a otro paso a ser una oscuridad simplemente, alumbrada por lo que debía de ser una lámpara de gas del año de la reconquista porque si eso tenía que dar luz que Merlin viniese y lo viese, pero no dudo en bajar por las escaleras, cuando el hombre le dio permiso, agarrándose del techo mientras bajaba para no caerse en el caso de que hubiera un escalón suelto o algo por el estilo llegando sano y salvo.

-La verdad es que para ser el lugar donde se guarda la comida del lugar no es que esté en perfectas condiciones- dijo el chico con una pequeña risa casi insonora algo nerviosa para seguirle el juego al tipo, que lo estaba poniendo al nervioso, pero era normal, intentaba conseguir el trabajo y nadie le iba a dar un trabajo por las buenas, mirando a sus espaldas cuando terminó de hablar, algo confuso porque no sabía si había terminado ni lo que estaba haciendo ya que casi no se veía muy bien lo que había allí, abajo “Este sitio después de un rato es espeluznante alguien debería llamar a Guillermo del Toro para que venga a rodar aquí, seguro que le saca partido” pensó el chico sacando su lado más comido en una situación como aquella, aunque claro estaba que él no sabía ni las intenciones de ¿John?, ni tampoco lo que tenía entre las manos.

Se metió las manos en los bolsillos cuando el hombre le preguntó, sin saber muy bien que responder, decidiendo a contarle toda la verdad, -Pues el tiempo que me dejen, aunque mi idea es ahorrar durante el verano para poder alquilarme una casa, porque estoy viviendo de extranjis en casa de mi mejor amigo pero desde que lleguen sus padres me echaran, como hicieron los míos- se volvió a reír con aquella risita nerviosa entrecortada sin llegar a comprender porque había dicho eso último ya que al mayor seguramente no le interesase nada de aquello, -La verdad es que necesito bastante el trabajo no tengo casa propia, y tengo unos ahorros bastante justos con los que sobrevivo, pero en algún momento se acabarán- le dijo intentando no darle pena pero si apelar a la conciencia del hombre o la sensibilidad o lo que fuese para que diera una buena recomendación de él al final de la jornada y así le diesen el trabajo, -En definitiva, me quedaré el tiempo que me dejen pero mi idea es al menos durante el verano,trabajaré duro, haré las horas que hagan falta, pero...- hizo una pausa en la que tragó saliva y sacó las manos de los bolsillos, -...lo necesito- dijo sentenciando que serían sus últimas palabras para ese tema.
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Invitado el Sáb Ago 15, 2015 8:11 pm

El chico parecía inocente, pero a Eric le daba mala espina, por alguna extraña razón que no llegaba a comprender. De alguna forma sentía que ocultaba algo, ¿se estaría volviendo loco? Aún así no dejó de mirarle casi en ningún instante, mientras le mostraba aquel tórrido lugar, donde se pasaba gran parte de sus tardes clasificando alimentos, ordenando y reponiendo. - Eres un chico muy avispado. - Había sido un comentario completamente irónico, no hacía falta ser un lumbreras para darse cuenta de que el lugar no era ni de lejos óptimo para conllevar aquel tipo de función.

Hume esbozó una sonrisa de medio lado que cualquiera podría haber considerado burlona o incluso cruel. Estaba claro que el chico se sentía nervioso, probablemente sus expresiones o su forma de ser llegaran a incomodarle o a imponerle un poco, aunque por otra parte esa era su intención. ¿O en realidad pretendía ser simpático? No estaba del todo seguro. Luke despertaba en él una especie de interés que iba más allá del simple asesinato al que estaba tan acostumbrado. Le interesaba muchísimo averiguar qué había tras aquella cara de niño bueno y apacible, y esperaba no tardar en averiguarlo.

Escuchó las palabras del muchacho atentamente, aunque seguía dándole la espalda, lo que le proporcionaba un deje misterioso o enigmático. - Hmf. - Aquel fue el único sonido que escapó de los labios del hombre tras escuchar toda aquella retahíla, aunque no pudo evitar sonreír, por cómo le hablaba parecía un auténtico muggle, de hecho Eric no hubiese adivinado que era un mago de no ser por un desafortunado comentario de su jefe cuando se encontraban hablando. Además de que bueno, era extraordinariamente raro que algún muggle se colara por aquellos lares en alguna ocasión. Alquileres, padres… problemas de adolescentes. Él nunca había tenido que preocuparse por cosas así, y en cierto modo pensaba que los magos solían tener aquel tipo de problemas resueltos. ¿No podían construirse una casa con agitar un poco aquel palo estúpido? - Así que lo necesitas… - Fue entonces cuando se dio la vuelta, volviendo a fijar sus ojos azules en los del chico. Estaba intentando ganarse su simpatía y eso le resultaba divertido.

Se formó un silencio incómodo que duró unos segundos, hasta que éste rompió dicho silencio, hablando con una voz más grave de lo habitual. - Está bien. - El hombre sacó de su bolsillo una caja de tabaco dentro de la cual había un mechero y tras ponerse uno de los cigarrillos entre los labios lo encendió, tendiéndole el paquete al chico a modo de invitación. Le dio una profunda calada, sintiendo el placer del humo recorriendo su cuerpo hasta llegar a sus pulmones y tras aclararse la garganta volvió a hablar, mostrando una ligera sonrisa. - Hablemos un rato.

Tras aquellas palabras Eric se dirigió hacia la escalera para salir de aquel antro y salió al exterior, mirando a su alrededor. El local se encontraba prácticamente vacío, así que no habría problema alguno en dedicarle unos minutos a aquel curioso espécimen. Rara vez se había relacionado con magos tan jóvenes y tenía curiosidad por saber qué se le estaba pasando por la cabeza. Sin decir nada más le había dado a entender al chico que le siguiera, así que salió al exterior, esperó a que éste hiciera lo mismo tras de él y cerró la puerta de la buhardilla con un fuerte golpe que resonó en todo el local, haciendo que las pocas cabezas que quedaban se giraran por el susto.

Eric se dirigió a la barra y tras coger una botella de whisky se encaminó hacia una de las mesas más pequeñas, situada en una esquina bastante solitaria. Esperó a que éste le imitara y colocó dos vasos de cristal, uno enfrente del otro, vertiendo un poco de aquel amarillento líquido en ambos y tomando un sorbo. - ¿A qué aspiras, Luke? - Dejó el vaso sobre la mesa y volvió a abrir la botella para echarse un segundo trago. - Supongo que tus aspiraciones no se quedan en trabajar en este… antro. - Comentó, señalando con la cabeza al lugar levemente y dedicándole una sonrisa que pretendía ser amable y tranquilizadora, con el objetivo de que confiara en él.
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Invitado el Sáb Ago 29, 2015 11:40 pm

Cuando el chico se calló, espero con impaciencia a que el otro le respondiese algo, estaba intentando dar pena, o más bien, intentando aferrarse a la humanidad que el otro hombre pudiera tener para que le diera el visto bueno y hablara bien de él al dueño del local y lo dejase trabajar allí, pero lo que no sabía Luke es que tal vez Eric no tuviese humanidad. El hombre se dio la vuelta clavando los dos zafiros que tenía por ojos en el chico, brillantes, grandes, penetrantes, perturbadores, eran palabras que podían definir perfectamente aquel par de vidrios que hicieron que al rubio se le helase la sangre de inmediato, no era por nada en especial pero el chico sintió como aquellos ojos lo escudriñaban con sutileza, y eso le ponía nervioso. Y si la mirada de Eric no era suficiente, el silencio que vino después de poco más de quince segundo fue la guinda del pastel, haciendo que el chico no solo empezase a ponerse nervioso sobre si conseguiría el trabajo si no que ahora por a saber qué razón quería salir de allí lo más rápido posible. Un silencio sepulcral que acompañaba a la perfección con el ambiente que se respiraba allí abajo. Un silencio que el hombre rompió con una frase de dos palabras sacando del bolsillo un paquete de tabaco llevándose un cilindro a los labios para ofrecerle uno al rubio quien obviamente lo rechazó, -No fumo, muchas gracias- la educación antes todo, eso siempre le decía su abuela. Se metió una mano en el bolsillo esperando como el otro de la daba una calada al pitillo saboreando y disfrutando de como el humo inundaba su garganta pasando a los pulmones y volvía de nuevo para salir por la poca apertura de la boca del castaño.

Luke tragó saliva, un gesto que no le pareció nada raro y no lo hizo por nada en especial pero cualquiera diría que estaba realmente asustado, obedeció al hombre cuando le hizo un gesto de que lo siguiera saliendo al fin de la buhardilla del local con intenciones como él había dicho, de hablar un rato. No sabía de que hablarían aunque se podía hacer alguna suposición tal vez sobre el porque quería pedir trabajo en un sitio como aquel, o sobre algún equipo de Quiddtich, el caso es que hablarían de algo y si eso le ayudaba a conseguir el puesto pues bienvenida sea la charlita.

Se sentó siguiendo al hombre después de que lo viese coger una botella de whisky y se sentó enfrente en la mesa, algo apartada de la barra, más íntima, a pesar de que el local estaba prácticamente vacío, le sirvió una copa la cual el chico agarro pero se limitó a mirar como la nuez del otro se movía de arriba abajo tragando el líquido para luego escucharlo hablar dedicándole una sonrisa después.

El chico se acomodó bien en el asiento, buscando las palabras correctas que decir, -Pues, bueno, obviamente aspiro a más- dijo intentando no sonar algo pedante, -Me gustaría llegar a ser Auror- dijo con una pequeña sonrisa algo cohibida en el rostro, -Quiero proteger a quienes no pueden hacerlo por sí mismos, otros magos más jóvenes, mis seres queridos…- hizo una pausa mirando al vaso dándole un pequeño sorbo, -… a los muggles- se atrevió a decir clavando su mirada en la del otro, esperando que este no le soltase alguna patujada purista. La verdad es que muy pocos habían escuchado a Luke decir aquello, y es que la mayoría del mundo mágico o al menos la mayoría de los que él conoce no son muy partidarios de los muggles, algunos no están en su contra, pero tampoco los defienden, y para Luke quien se crío como uno hasta que le llegó su carta de Hogwarts y quien tiene a un amigo, casi un hermano muggle, aquello le molestaba realmente.
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Invitado el Vie Sep 11, 2015 5:52 am

A Eric le gustaba sentir el nerviosismo latente del chaval que le observaba expectante, esperando posiblemente una respuesta satisfactoria de su parte en cuanto a si conseguiría el trabajo. En realidad a él le daba igual si éste conseguía el puesto o no, había tenido compañeros insoportables a los que había tenido que aguantar durante días enteros, tragándose su mal humor y sus ganas de asesinar, así que comparado con aquello aquel chico no parecía ser una mala alternativa, aunque de ser así su futuro se le tornaba un tanto incierto.

Que un mago trabajara en el mismo lugar que Hume no era una idea especialmente buena teniendo en cuenta el odio y la repugnancia que sentía hacia aquel gremio de la población. Pero bueno, lo más probable era que acabara matándolo, lo único que no estaba del todo claro era la forma en que lo haría. Solía esforzarse en hacer sufrir a aquellos que despreciaba de forma exclusiva, al contrario que a las personas que ni siquiera resultaban para él un divertimento mayor que el de quitarse a otro mago de en medio. ¿Quién sabía en qué grupo acabaría Luke? El tiempo y su comportamiento lo diría. Por ahora se mostraba obediente, aunque estaba claro que lo hacía porque quería conseguir algo a cambio. Lo que él no sabía era que conseguir aquel puesto de trabajo podía acarrearle más consecuencias que ventajas.

Ambos se sentaron en aquella mesa de madera algo desgastada, uno en frente del otro, mientras Eric divagaba en su cabeza sobre qué le gustaría saber, haciéndole la primera pregunta apenas segundos más tarde. La respuesta del chico le sorprendió, sin duda. ¿Así que ayudar a los muggles? Era la primera vez que escuchaba algo así de manos de un mago. ¿Acaso estaba tratando de guardar las apariencias? ¿Qué opinaría sobre los squibs como él? Por un momento pensó en preguntárselo, pero eso podía darle pistas sobre su naturaleza, por lo que decidió evadir el tema. - Interesante… - De un segundo trago acabó de nuevo con su copa, dando un golpe en la mesa con el vaso y quedándose pensativo, mientras jugaba con las gotas que bajaban del cristal del mismo. A él no le molestaban aquel tipo de silencios, aunque no dudaba que al chico le incomodaran.


“¿Sabes qué sería divertido? Cortarle cada una de las extremidades hasta convertirlo en un trozo de carne deforme e inútil.”

Su mente despertó, comenzando una conversación que para él era más que habitual a aquellas alturas de su vida.

“Aún no tenemos motivos certeros para actuar”
“Es mago, ¿te parece poco?”
“Cierto. Juguemos a un juego.”

- Aunque mi jefe ya te lo ha dicho, trabajar aquí no es fácil. - Suspiró profundamente, expresando pesar y cansancio. - Al terminar podrías… no ser el mismo. - O no ser nadie. El juego había comenzado. Quizás al final de aquel día tendría un nombre más para su tan preciada lista. - Aunque si estás convencido, totalmente convencido… - Insistió, dándole gravedad al asunto. - … puedo darle el visto bueno y te dejará ocupar el puesto sin problemas. - Adivinaba confusión en la cara del chico, y era lógico.

- Verás… Lo que no te han dicho es que… - Su voz se volvió de pronto algo más grave y menos jovial que hacía unos momentos. Eric se irguió un poco para acercarse levemente a su acompañante, como si fuera a contarle un secreto. - Lo que no te han contado es que últimamente los que han querido trabajar aquí no han salido muy bien parados, no se si me explico. - Tras aquella confesión volvió a sentarse correctamente en la silla, cruzando ambas piernas. Aquella postura le daba un aire de superioridad y seguridad en sí mismo bastante peculiares.

- Tampoco quiero asustarte. - Mintió. Le apetecía ponerle a prueba, averiguar de qué madera estaba hecho, y realmente lo que le había dicho no era del todo mentira. Desde que había comenzado a trabajar allí habían muerto dos de sus compañeros, ¿coincidencia? Por supuesto que no, de hecho aún podía escuchar los placenteros gritos de dolor de su última compañera.

Volvió a sacar su paquete de cigarros, ya que el anterior se lo había acabado en cuestión de segundos, cogiendo uno mientras esperaba la respuesta del susodicho. ¿Aún así se atrevería a aceptar el trabajo? Aquello sería cautivador, desde luego.
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Invitado el Miér Sep 16, 2015 2:30 am

El chico tragó saliva esperando la respuesta del otro sobre lo que había dicho de los muggles, y es que a día de hoy Luke no había conocido a muchos que pensasen como él en cuanto a ese tema, y por eso el chico temió al principio de que su respuesta le hubiese cerrado las puertas a aquel trabajo, pero lo único que recibió fue un “interesante” acompañado de una mirada indiferente. Estuvo tentado a preguntar cual era su postura ante aquella real situación que se estaba viviendo en el mundo a día de hoy, ya que eran más los que iban en contra de los muggles y más lo que se escondían por no tener problemas, pues Luke no era así, si tenía que dar la cara lo haría, si de él dependiera Andrew nunca sufriría ningún daño. Miró al hombre que cavilaba en sus pensamientos casi abstrayéndose de lo que estaba pasando en la mesa. Luke cogió un vaso y se echó un poco de Whisky para calmar los nervios y en parte para saciar la sed, tenía la boca bastante seca.

Dejó el vaso después de darle un sorbo al escuchar al otro empezar a hablar, se llevó las manos a los muslos del pantalón y las frotó contra la tela, no las tenía húmedas o sudadas pero era un gesto que hacía bastante a menudo cuando se encontraba en una situación algo tensa, “No pierdas la calma” se repetía a sí mismo en su interior mientras prestaba atención a al conversación, alarmando un poco por lo que el otro le estaba diciendo, -“¿Acabar mal?”, no entendía.

-Bueno nunca he trabajado en un sitio así, pero no creo que consigan minarme la moral un par de cacharros sucios y algún borracho que otro- dijo dejando ver una pequeña sonrisa en la cara, -Pero puedo hacer algo, aunque tampoco sé muy bien como servir copas y esas cosas...- dijo rascándose la cabeza, -...pero aprendo rápido, debería hacerme una prueba- volvía a ponerse nervioso, pero era normal, entre lo que el otro le había dicho y los nervios que ya traía de por si, era bastante normal que no pudiese dejar aquella diarrea verbal casi sin hacerse entender del todo.

Le dio otro gran sorbo a la copa dejándola vacía, sosteniendo el vaso en la mano, -Creo que podré soportarlo, no soy como el resto de personas- le dijo ahora con más seguridad en sí mismo, cogiéndole un cigarrillo de la cajetilla, tomándose demasiadas libertadas, siendo algo descarado, pero si antes lo había invitado ¿por qué ahora no?. Se encendió el cilindró dándole una gran calda oyendo como el papel y el tabaco se quemaban haciendo un sonido bastante característico que el chico grabó en su memoria, separando el palo de sus labios conteniendo la respiración, ”¿Y ahora qué?” se preguntó antes de toser como un condenado por no haber soltado el humo a tiempo, “Definitivamente esto es mucho más difícil de lo que me imaginaba” pensó, sin dejar de toser, mirando al hombre de nuevo soltando alguna lagrima.

EL chico no se había enterado muy bien a que se refería Eric con lo de muy bien parado, o al menos no estaba pensando en lo mismo que el moreno, estaba pensado en alguna paliza por parte de algún borracho al que se negaría a atender o alguien con quien tuvo más que algunas palabras, o a lo mejor por robarle al dueño de la posada, cualquier situación menos a la se refería el otro, y es que para ser sinceros a pesar de haberse enfrentado a Mortifagos el chico seguía siendo bastante ingenuo cuando se trataba de pensar sobre los demás.

Le dio otra calada al cigarro esta vez echando el humo antes de que empezara a toser aunque no pudo evitar hacerlo una vez, -Bueno, ¿qué me dices?, ¿estoy de prueba al menos?- le preguntó con más seguridad en sí mismo, claramente fingida porque estaba a punto de hacerse pis encima de lo nervioso que estaba sobretodo después de haberse cogido semejante confianzas con el otro tipo y cogerle un cigarrillo, miró sus manos y las vio bastante grandes y fuertes como para virarle la cara de un guantazo y de paso quitarle el cigarro que quedaría seguramente ridículo en él.
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Invitado el Miér Sep 30, 2015 1:26 pm

Si al hombre le hubieran preguntado hacía un par de años si podría matar a un niño o a un adolescente la respuesta hubiera sido clara y concisa: No. Sin embargo las cosas habían cambiado mucho y en muy poco tiempo. Aquella compasión o piedad que residía en su interior había terminado por disiparse casi por completo, ya no distinguía entre víctimas de diferentes edades, o de diferentes sexos, ni siquiera le importaba matar a sangre fría a alguien que tuviera alguna discapacidad, para él eran sólo magos y había crecido con la arraigada idea de que todos merecían morir, sin excepción o distinción alguna. ¿Acaso el mundo no estaría mucho mejor sin ellos? Corrompían la sociedad constantemente, abusaban de su poder o de aquellos ridículos dotes mágicos para ponerse por encima del resto, creyendo que por eso eran superiores a estos. Hacía falta alguien que pusieran los puntos sobre las íes, que demostrara que no hacía falta tener aquellas capacidades para destacar o para ser alguien. Ya había tenido suficiente de aquel racismo ilógico hacia los que llamaban muggles o hacia los squibs como él. Decían que en muchas ocasiones la violencia no era la solución, que había formas más sanas de subsanar los errores o de llegar a acuerdos, pero en aquel tema no había otra salida, y esa idea se le había quedado grabada a fuego en la mente de Eric, que ahora miraba fijamente a los ojos azules del chaval que tenía delante. Éstos desprendían valentía, desde luego, pero también inocencia e ignorancia, y Eric se aprovecharía de aquella inexperiencia para salirse con la suya, como lo había hecho en tantas otras ocasiones.

Le hacía muchísima gracia que el chico no supiera a qué se refería, sino que creyera que lo más peligroso con lo que podía toparse en aquel trabajo era a algún borracho violento. ¿Se podía ser más ingenuo? Eric le dedicó una bonita y amplia sonrisa, parecía mentira que por dentro sus pensamientos se centraran en temas como desmembrar, torturar o asesinar de la forma más cruel posible. - Tampoco necesitas años de experiencia para aprender, es todo muy sistemático. - Decía la verdad, trabajar allí era coser y cantar una vez te acostumbrabas. Lo que allí se estaba debatiendo no era su capacidad para realizar aquel trabajo de la forma correcta, sino el coraje del disponía, aunque él no tuviera ni idea.

Aquella sonrisa que había mantenido durante aquellos últimos segundos se agrandó de forma notoria cuando el rubio cambió de opinión y echó mano a su caja de cigarrillos tras acabarse su copa de un trago. Eric no dijo nada, sino que se limitó a observarlo con ojos divertidos. ¿A qué estaba jugando? Cada uno de sus movimientos denotaban la torpeza típica de aquellos primerizos que trataban de adecuarse a ciertas costumbres que se escapaban de sus hábitos habituales. En otras ocasiones a Eric le hubiera molestado que se tomara aquel tipo de confianzas, pero en aquel momento le parecía divertido. - Debes mantener el humo en tu boca unos segundos. - Dijo con un tono mordaz, cogiendo otro cigarro para hacerle compañía. Él no iba a ser quien juzgara su estúpido comportamiento, sino todo lo contrario.

Tras unos segundos el chico volvió a hablar, quería saber si finalmente se le daría aquella tan ansiada oportunidad por demostrar que podía hacerse cargo del puesto. - ¿Sabes qué? Me caes bien. - Era cierto, pero eso no evitaría que acabara matándolo en cuanto tuviera la mínima oportunidad. ¿Hacerse amigo de un mago? Ni en la peor de sus pesadillas.

En aquel momento irrumpió un hombre mayor en el local, arrastrando los pies. Era un hombre calvo y tenía un claro sobrepeso, además de que sudaba muchísimo por cada uno de los poros de su piel. Eric le echó una mirada suspicaz a su compañero de mesa, para que se percatara de la presencia de aquel nuevo cliente.

- ¡¿Hay alguien que me atienda?! - El hombre se apoyó en la barra, mientras se sentaba dificultosamente en una de las sillas altas. - ¡Es para hoy! - Volvió a gritar, con el objetivo de llamar la atención.

- ¿A qué esperas? - Le dijo Eric al muchacho, con un deje divertido en la voz. - Ahí tienes tu prueba. - Era cruel por su parte exigirle que atendiera a un cliente sin apenas haberle explicado muchas de las cosas, pero si había suerte sería capaz de cumplir con su cometido. Además le apetecía divertirse un poco viendo cómo se desenvolvía ante situaciones espontáneas e inesperadas como aquella. - Suerte. - Añadió, mientras volvía a fijar su atención en el humo del cigarrillo.
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Invitado el Sáb Oct 03, 2015 7:02 pm

Los pulmones se le llenaban de un aire contaminado, y las papilas gustativas de su lengua estaban empezando a saborear aquel deje rancio y extraño que nunca antes había tenido dentro de su cuerpo. El humo recorrió todo el sistema respiratorio del chico cuando hizo lo que Eric le recomendó, que aguantara el humo durante un momento, él sabía básicamente como fumar no por haberlo probado si no por lo que había visto en las películas, así que intentó imitar la pose y las acciones de los actores que había visto junto con el consejo del mayor, soltando el humo al final tanto por la pequeña ranura que había abierto entre sus labios y por las fosas nasales, quedándose luego muy quieto conteniéndose algo dentro hasta que se puso rojo y no aguantó más, exactamente cuatro segundos para volver a toser, al menos había conseguido darle una calada decente, pero aquello más que practica era inmunizarse o más bien acostumbrarse, a que el sabor y el humo pesado llenase los pulmones raspando las paredes con ganas de salir de allí, envenenándote poco a poco. Después de terminar con el cigarro decidió beber de nuevo para quitarse aquel sabor tan desagradable de la boca, pero solo se enjuagó los labios porque emborracharse sería peor que estar salivando todo el día para quitarse ese sabor tan raro.

Expresó efusividad, y también iniciativa, dos cualidades que al chico le sobraban bastante la mayoría de las veces pero eran las dos cualidades que sabía, o al menos que pensaba, que le harían falta para conseguir ese trabajo, al fin y al cabo nadie contrataría a alguien que no tuviera al menos iniciativa o ganas de trabajar, porque para lastres ya estaban los borrachos que se caerían de sus sillas repletos como bidones. EL chico escuchó un “me caes bien” salir de los labios abrigados con aquella barba por parte del hombre, una frase que le dio más seguridad e hizo que se relajara, un error que todos cometen sobre todo cuando se enfrentan a una persona con algo de malicia, porque no sé Eric pero la mayoría de las personas que son como él esperaban ese punto de relajación en los demás antes de abalanzarse sobre ellos para hincarles bien el diente, y hacerles el mayor daño posible, pero eso es una generalización y tal vez el hombre no entre dentro del montón.

Antes de que Luke pudiera responderle, de darla las gracias si quiera, entró en el local un señor, un señor calvo, obeso y con mala hostia además de con un olor corporal que podría tumbar a un puerco de buenas a primeras, un olor que el rubio notó cuando se acercó a la barra después de lanzarle una mirada nerviosa y con los ojos bastante abiertos a Eric quien le había cedido la oportunidad de demostrar su valía, aunque él pensara que más bien sería un suicidio laboral, lo haría lo mejor posible.

Llegó a la barra cogiendo el paño de uno de los bidones y se lo colgó al hombro, quitándose antes de chaqueta, -Buenos días caballero, disculpe las molestias, ¿en qué puedo servirle?- le preguntó con una leve sonrisa en el gesto, -¡¡Ah!!, me nos mal chico, pensé que iba a tener que servirme yo mismo- protesto de forma desagradable, abriendo de más la boca soltando algún que otro resto de saliva que caía en la madera de la barra. Pasó el paño por las marcas de saliva del tipo oliéndolo y teniendo que abrir la boca para no provocarse, -Bueno ¿qué desea?- le preguntó intentando no dejar de ser simpático ya que sabía que Eric lo estaba mirando, -Ponme un whisky de malta del 87 nada de esas mierdas baratas que tienes ahora- le espetó de forma gruñona, -Enseguida- se volvió a poner el paño en el hombro y giró sobre sus talones, poniendo frente a la gran estantería con todas la botellas de cristal, buscando la que aquel tipo le estaba pidiendo. Era difícil encontrar algo en aquel lugar sobretodo porque las botellas no estaban con el nombre por delante, “Piensa, el whisky es de un color dorado así que tienen que ser esas botellas” se dijo mirando hacía un grupo de 8 botellas. Se puso de puntillas y giró algunas buscando la que pusiera whisky de malta, todas ponían “whisky” pero ninguna la otra palabra, “¿Pero dónde está esa condenada bebida?” se preguntó, -Oye chico, ¿vas a tardar mucho más?- le espetó el otro, -Perdone pero creo que no tenemos whisky de malta- le respondió algo inseguro y nervioso, -Claro que sí es la segunda botella de la izquierda del segundo estante, ¿estás ciego o qué?- le volvió a rugir, mientras el rubio dirigía la vista hacía allí topándose con una botella de un color dorado oscuro, bastante oscuro, pero sin etiqueta, “Pues será esta” pensó, pero no era esa, el hombre como era obvio se había dado cuenta de que el rubio no se enteraba de nada así que decidió engañarle con la bebida más cara del local, pero eso él nunca lo sabría, al menos hasta que se lo dijera alguien.

El hombre se bebió de un trago la copa, tambaleándose un poco como si el brebaje le hubiese dado un buen subidón, como si fuese más fuerte de lo que parecía, -¿Cuánto te debo?, mira déjalo son dos galeones por eso, se nota que eres nuevo y la botella cuesta diez así que toma once por las molestias, y dame la botella- puso el dinero en el mostrador y alargó la mano para que le diese la botella.
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Invitado el Miér Oct 14, 2015 1:16 am

El hombre no tenía pensado ayudarle, en absoluto, de hecho le apetecía fijarse en la forma en la que se desenvolvía en situaciones imprevistas, por lo que se limitó a acomodarse en aquella antigua silla de madera, echándose otro trago de aquel delicioso whisky. Tras varios largos tragos su cuerpo se había ido calentando y así mismo su ánimo se había venido arriba, así que en aquellos instantes se encontraba en un estado de bienestar bastante peculiar. Ahora le tocaba divertirse.

Lo observó durante los primeros segundos, contemplando sobretodo sus movimientos y la expresión de su rostro. A pesar de que claramente no estaba nada familiarizado con su alrededor ni con aquel trabajo, mostraba una serenidad y un aplomo bastante dignos de mención. Eric esperaba que se negara a hacerlo, que saliera huyendo o que le pidiera ayuda cuando el cliente se dirigió a él, pero ninguna de esas cosas sucedieron, sino que trató de sacar la situación adelante con toda la entereza de que fue capaz. Éste encendió otro cigarro con calma, depositando toda su confianza en el muchacho, sin embargo se percató de que el hombre trataba de engañarle. La bebida que le había pedido no era aquella, ni mucho menos valía esa cuantía tan reducida de dinero.

En ese momento Hume se levantó, aún con el cigarro entre los labios y se acercó a la barra. Quizás lo más sensato hubiera sido simplemente llamarle la atención, o pedirle de buenas maneras que no tratara de estafar al nuevo trabajador en prácticas, pero aquel día le había pillado con un humor difícil y ver en primera plana aquella patética escena le había cabreado. Con un poco más de suerte hubiera logrado su cometido si él no hubiera estado presente, pero para su desgracia lo había visto absolutamente todo. Así que ni corto ni perezoso una vez llegó allí le soltó un derechazo que hizo que éste se desequilibrara de su asiento y cayera al suelo de espaldas. La varita del mismo cayó hacia un lado y éste trató de alcanzarla, pero Eric fue más rápido y le pisó la mano con fuerza, haciendo que éste soltara un gemido de dolor bastante audible. - Ten un poco más de respeto, ¿quieres? - Le dijo, cogiendo el cigarrillo y apagándolo en un cenicero que había encima de la barra.

Entonces se agachó, hurgó en la chaqueta del mismo y sacó la cartera de la misma, recordando el movimiento que había realizado anteriormente para guardarla tras intentar estafar al muchacho. - Gracias por la propina, señor. - Comentó con un deje irónico, cargado de malicia. Aquella lengua bífida no tenía límites cuando se trataba de dejar en ridículo a aquel tipo de personas. - Hasta la próxima visita.

Tras soltar un par de insultos y una amenaza contra Eric el hombre se levantó pesadamente del suelo, cogió su varita y se largó de allí arrastrando los pies, desapareciendo en cuestión de segundos. - En fin, a veces hay que lidiar con este tipo de… escorias de la sociedad. - Comentó, aquello último diciéndolo en un susurro. Realmente no sólo se refería a los mentirosos y estafadores, sino a los magos en general, y el rubio también entraba dentro de aquella descripción. Éste se dio la vuelta, dándole la espalda al chico para recoger la botella y sendos vasos de la mesa. - Estás admitido. - Se dio la vuelta levemente hacia él un instante, para mostrarle una leve sonrisa inocente. - Es decir, la última palabra la tiene el jefe, claro, pero con que le diga que vales para el puesto será suficiente. - Volvió hacia donde estaba el chaval con las cosas en la mano, dejándolas sobre la barra y poniéndose detrás de la misma, junto en frente de éste. - Ahora seremos compañeros, entonces. - Alargó el brazo para estrecharle la mano al tal Luke, tomándose la confianza de poner la otra mano encima del hombro del mismo, en señal amistosa. - Nos llevaremos bien. - Añadió, guiñándole un ojo. Lo había dicho con un tono un tanto siniestro, aunque sin perder aquella encantadora sonrisa que tanto le caracterizaba cuando quería ganarse la confianza de alguien. - Puedes venirte mañana por la mañana para revisar el contrato, el jefe estará aquí sobre las diez.

Aún le faltaban un par de horas de trabajo y con él había prácticamente terminado, así que se limitaría a pasar de la forma más amena el resto del día. Además de que estaba deseando coger su lista para añadir un nuevo nombre: Luke Simmons.


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Invitado el Miér Oct 14, 2015 1:54 am

El hombre había sido bastante borde y seco a la hora de hablarle pero Luke no se lo iba a tener en cuenta porque si lo hacía probablemente no conseguiría el trabajo porque aunque para aquel puesto se necesitasen agallas y pies de plomo andar contradiciendo o jugándosela con los clientes, que probablemente lleven yendo a esa taberna un siglo, no era la mejor manera de conseguir el puesto. Cogió los once galeones, sin pensánserlo ni cuestionarse cuanto valdría aquella botella, era un error de principiante pero esperaba que Eric hiciese algo para ayudarle en el caso de que estuviese haciendo algo más, y así fue. El mayor y responsable del aprendizaje del chico se levantó de la mesa, sin que nadie se diese cuenta o al menos Luke no se había percatado porque de improvisto en un simple pestañear lo vio golpear al tipo del taburete haciendo que se deslizara por la madera acabando en el suelo. El chico agarró la botella que estaba tambaleándose sobre sí misma a punto de caerse y romperse. Escuchó lo que dijo mientras su cartera y cogía al menos cien galeones más, casi diez veces más de lo que en un principio aquel tipo había pagado por la botella, fue entonces cuando el rubio se dio cuenta de que lo había intentado engañar.

Se sentía bastante estúpido por aquello, debería haberle preguntado por la lista de precios o por la bebida que aquel hombre estaba pidiéndole, pero decidió que era bastante listo para aquello y se tomó la libertad de andar por allí como si llevase toda la vida, un erro fatal, que seguramente le costaría el puesto, "Pues tendré que ir a algún otro sitio, tal vez en un McDonald me acepten" pensaba el chico cuando el castaño de barba lo miró diciéndole que estaba admitido, en el gesto del chico se dibujó una sonrisa, y los ojos parecían que se le iban a salir de las cuencas. Estaba entusiasmado contento y nervioso, pero sobretodo sorprendido, la había cagado de forma monumental ya que si no hubiese sido por él aquel cabrón se hubiese tomado una botella de un liquido extremadamente cara pagando una miseria, aunque en el caso de que eso hubiese pasado seguramente sería Eric quien tuviese que apechugar y acarrear con el problema, así que en parte se había ayudado a él mismo.

Le estrechó la mano -No te vas a arrepentir de esto John te lo prometo, voy a ser el mejor aprendiz del mundo, podrás contar conmigo para lo que sea- dijo de forma ilusionado sin saber la que se le avecinaba, ya que después de todo el moreno tenía un secreto guardado, un secreto que haría estremecerse de terror hasta la mismísima oscuridad, un secreto del cual Luke podría estar a punto de formar parte.

Off-rol:
Creo que por mi parte doy por finalizado el rol. ¡¡Me ha gustado mucho para ser el primer encuentro!!, recibirás noticias mías para continuar con lo que creo va a ser nuestra trama. Tengo algunas ideas que espero te gusten. Un saludito.
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