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¿Cazador cazado? [Emily Matthews]

Invitado el Dom Ago 02, 2015 10:59 am

Agosto, sólo falta un mes para el comienzo de las clases y todavía me faltaban muchas cosas por hacer. Había ido de caza de ciervos, la fiesta de pijamas en casa de los Winslow, alguna comida elegante en Berlín...Lo típico en todos mis veranos, presentaciones sociales para mantener a la gente contenta viviendo su propia mentira, que lindos. Una de esas fiestas no era en mi casa, esta vez tocó en el Valle de Godric, un lugar al que había ido poco pero me orientaba muy bien. Llegamos mediante la aparición desde Londres, era mucho mejor para Will venir conmigo desde Londres que desde Berlín.


La mansión era una de las más pequeñas del Valle, cercana a la mansión de Zack, el amigo de Lluna, ese que conocí en su fiesta y cuyo padre tiene intenciones un poco pederastas con Circe. Volviendo al tema de mi fiesta, la verdad es que yo no quería ir, quería subir de nivel en la caza, para que Will viera que yo podía aprender sola...Durante el baile visualicé a las personas presentes, no podía empezar por un adulto, así que me centré entre los jóvenes. Tras varios minutos entablando la típica conversación del "hola, encantada" el hijo de uno de ellos se me acercó, por suerte era el menor de siete hijos, por lo que su padre no lo tendrá mucho en falta en Durmstrang.


Me dejé llevar y cuando obtuve la suficiente confianza como para que hiciera lo que pidiera, nos marchamos al jardín de atrás, en un hueco que no nos pudieran ver desde la casa. Aproveché que se ilusionara y de repente me abalanzo sobre él y le apretaba el cuello con fuerza, intentando ahogarle.


-¿Por qué no te mueres? ¡Deberias morir! Le dije entre seria y un poco asustada, ¿no soy capaz de cazar por mi sola? ¿No estaré a la altura del gran talento que tiene Will? En un acto de desesperación me abalancé de nuevo y le pegué un gran mordisco en la mejilla, arrancando un poco la carne...cuando estaba gritando como un conejo saque rápidamente la daga y le tapé la boca para que no alzara mucho la voz mientras lo rajé hasta que se desangró...Lo había hecho mal, había hecho que la carne sufriera y no corté por donde debía...Solté la daga mirando el cuerpo mientras me caí de rodillas llena de sangre, estaba avergonzada de mí misma.
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Invitado el Jue Ago 06, 2015 12:20 am

Había días en los que ser inmortal era mortalmente aburrido. Desde que era vampiro me aburría el triple que cuando era humana porque cuando lo era sabía que iba a morir. Quizás no conscientemente, vale, pero sabía que iba a morir y siempre tenía cosas que hacer, por pequeñas que fueran. Ahora que tenía prácticamente toda la eternidad por delante me había quedado sin pasatiempos. Leer se había vuelto tedioso después de meses haciendo solo eso, sobre todo teniendo en cuenta que el último libro que había caido en mis manos había sido elegido por uno de mis "hermanos" que no tenía ni la más remota idea de lo que era la buena literatura. Le iban los rollos tipo El secreto y los libros de autoayuda y a mi me daban ganas de tirarme de los pelos y de suicidarme de maneras aun más crueles si es que Alexandra me hubiese dejado. Después de empezar a leer ese libro, me vi obligada a tomarme una noche libre en la que hacer algo más que alimentarme estando fuera.

Londres me lo tenía muy visto. La mansión que ahora era mi hogar estaba en Baker Street y aunque era un honor vivir en la misma calle que teóricamente había vivido Sherlock Holmes...Londres ya no tenía demasiados secretos para mi y estaba hastiada de ella. Así fue como salí corriendo. Y corrí y corrí hasta que el paisaje empezó a parecerme medianamente desconocido. No es que no supiera donde estaba, el Valle de Godric había contado con mi presencia en más de una ocasión, pero al menos aun tenía gente y callejones que yo no conocía. Dejé de correr al llegar a la calle principal del pueblo y caminé con tranquilidad sin que nadie osase meterse conmigo. La gente allí parecía de lo más simpática y agradable, mucho menos apurada que en la capital. Vi los edificios emblemáticos y el cementerio. La iglesia era preciosa y pude distinguir las casas de algunos de los autores de mis libros de texto cuando iba a Hogwarts. Eso resultaba más interesante para mi que el bullicio, era un descanso para mi cerebro.

Mi paseo estaba siendo de lo más relajante hasta que escuché unos gritos ahogados. Por puro instinto, me paré al instante para escuchar mejor y el olor a sangre aun caliente no tardó en llegarme. Naturalmente mis ojos se pusieron rojos y mis colmillos asomaron, pero esa noche podía controlarme aunque en un primer momento perdiese el control. Seguí el olor y los sonidos amortiguados que se escuchaban hasta lo que parecía ser el jardín trasero de una de la mansiones situadas a las afueras del pueblo. No fue dificil para mi escalar el seto sin hacer ruido y asomar la cabeza por arriba. Lo que vi en aquel jardín me dejó desconcertada y totalmente furiosa a la vez. El rojo a mis ojos habia vuelto al ver a aquella adolescente sentada sobre lo que ahora era un cadáver y hacia 5 minutos era un chico de más o menos su edad.

Bajé del seto provocando un sonido sordo al chocar contra el suelo, lo bastante potente como para que la chica escuchase y se diese cuenta de mi presencia. Me incorporé con la mirada fija en sus ojos y me acerque con pasos silenciosos que hacian que pareciese que me deslizaba. La sangre salía a borbotones del cadáver mientras yo me acercaba y la miraba con una expresión de lo más iracunda. Me acababa de meter en una propiedad privada, y en un asunto que no me concernía, pero era un asesinato y las normas de protocolo me daban igual en situaciones así.

- Sabes lo que acabas de hacer?- dije con voz de ultratumba- Por qué lo has hecho?- pregunté clavando mi roja mirada en sus ojos azules.
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Invitado el Sáb Ago 15, 2015 7:07 pm

¿Por qué se me ocurrió el hacer lo que se me pasó por la cabeza? Porque así demostraría que puedo empezar a ser la sucesora de mi tío William, que no tenga que depender de él para cazar y defenderme de algo que no fuera un ciervo. Sabía como limpiar las partes con total sutileza para preparar platos exóticos dignos de grandes paladares, cocinar no se me daba del todo mal, pero quedaba traer la víctima...o el ingrediente principal, según donde se mire.


Todo esto lo había planeado yo sola, mi tío no sabía nada del tema...Pero con lo listo que es, seguramente sepa de mis intenciones, es una sorpresa que no lo viera acechándome mientras entablaba conversación con mi víctima en el jardín trasero. Me sorprendió lo tan rápido que se dejó llevar por mis palabras, lo rápido que adquirió confianza de una chica que conoció horas antes...Es la debilidad de algunos hombres, de la mayoría. Tras esperar, me abalancé para ahogarlo, y al ver que no lo ahogué bien, mostré el intento desesperarlo de acuchillarlo con una daga que escondía debajo de mi vestido...Me sentía decepcionada conmigo y por lo que pensaría mi tío al descubrir todo esto, no seré zapas de realizar grandes hazañas como las que él hacía de joven y las que hace ahora.


De repente escuché un ruido seco, alguien llegó cerca mía...Pensaba que era mi tío, pero mis ojos se encontraron con una chica totalmente desconocida para mí. No la recordaba de la fiesta, ¿por donde habrá entrado? Cuando me fijé más en sus ojos, esos ojos rojo sangre...Tras un rato largo en silencio, me preguntó que si sabía lo que había hecho y el motivo de todo este estropicio. -¿Hay que responderte a la primera pregunta? Creo que es muy evidente lo que acabo de hacer...Las formas, creo que ni yo misma lo se... Hablé entre nerviosa y tranquila, era la primera vez que me encontraba con un vampiro, y había fracasado en mi primera cazada en solitario, veremos que hará esta vampiresa...Dejemos que todo fluya con calma. -¿Por qué lo hice? Pues porque quería saber cómo era quitar una vida humana con mis propias manos...Pero creo que al final se torció la cosa. Suspiré y me levanté, aún estaba toda llena de sangre, tampoco es que me importara mucho el estar sucia, luego con un golpe de varita me vuelvo a cambiar de ropa y asunto resuelto.


-¿Lo quieres? Aún la sangre es fresca, a no ser que no te vaya ese rollo de beber la sangre que ha vertido otra persona, que respeto tu decisión. Me giré y me quedé mirando fijamente a ver si no había dañado las partes esenciales para la cena de mañana, pero viendo cómo había clavado el cuchillo seguramente no me encuentre algo... -¿Puedo ser algo indiscreta? ¿Llevas mucho tiempo convertida? He leído temas con respecto a la sangre y donde hay sangre, tal vez haya un vampiro cerca. Pregunté mirando el cadáver y luego volví a mirar a la vampiresa desconocida, no tenía miedo de que me mordiera el cuello, yo esta libre de pecado y mi hora ya llegará.
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Invitado el Lun Ago 17, 2015 9:37 pm

Nunca esperaba nada concreto de mis salidas. Podía hacer amigos, enemigos, cometer asesinatos, que intentasen cazarme o simplemente aburrirme como una ostra. En las noches en las que mi trabajo no era parte del plan podía pasar cualquier cosa y parecía que los dragones perdidos escaseaban ligeramente en los últimos días. Pero lo que jamás me había imaginado que encontraría era a una adolescente matando a otro en el jardín trasero de una casa. Yo había matado, por naturaleza, por furia y por hambre, pero cada vez que lo hacía parecía que mi alma se rompía y ver a alguien tan joven haciéndolo y no sintiendo aparente remordimiento, me enervó.

Su respuesta no hizo más que empeorar la situación. Ver a aquella chica morena con un cadáver entre las piernas me había enervado, pero la respuesta a mis palabras hacia ella hizo de mi rostro una mueca de rabia coronada por una mirada rojo sangre. Nada de lo que decía parecía demostrar arrepentimiento, tampoco miedo porque una desconocida a la que además identificaba correctamente como un vampiro se apareciese ante ella. Sólo parecía tener curiosidad. La miré con una mueca macabra que se mezclaba con la expresión que tendría al ver algo asqueroso y me agaché, quedando frente a ella unos segundos en silencio antes de contestar.

- Te parece que la vida humana es algo con lo que experimentar, niñata insolente?- pregunté como un latigazo cortando el silencio que se había creado- Merecía este chico morir por tu estúpida curiosidad? Y si yo quisiera ver tus tripas ahora? Podría abrirte el canal sin que opusieras resistencia aunque mi única maldita escusa fuera que quiero saber como son tus asquerosas entrañas!?!?!- Grité sin importarme quien pudiera oirme. Mis ojos color sangre estaban clavados en los suyos de un modo tan intenso que parecía que una cuerda los unía.- Veo que eres lo bastante inteligente para saber lo que es un vampiro. ¡DONDE HAY SANGRE HAY VAMPIROS PORQUE NOSOTROS LA DERRAMAMOS!- sentencié con ira- Y no seré yo la encargada de limpiar esta carniceria. No voy a hacer que las consecuencias de tus actos tengan una finalidad...O es que acaso pensabas comértelo y en vez de ser esto un asesinato es un cazador consiguiendo su cena?- pregunté aun con ira e incredulidad.

En mi juventud había querido dejar la vida atrás a pesar de saberla sagrada. Quería abandonarla por bien mayor. Y que gente como esa flaca chiquilla le arrebatase la vida a otros solo por deporte me daba ganas de matar, pero no precisamente a mi misma y sin ningún remordimiento, al contrario de lo que hacía generalmente. Me quedé agachada frente a ella en un equilibrio perfecto que casi parecía imposible. Mi mirada la taladraba mientras hablaba y más aun mientras esperaba una respuesta por su parte. Sabía que no era en absoluto asunto mio, que la chiquilla podía mandarme al cuerno, denunciarme o lo que fuera. Pero también sabía que yo era más rápida y más poderosa y que pararme para ella sería complicado. Desde mi transformación mis sentimientos estaban a flor de piel y esa situación no iba a ser la excepción.
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Invitado el Lun Sep 07, 2015 10:34 pm

Mis intenciones estaban claras desde el primer momento que salí de Berlín. Ya eran muchos años los que había pasado escuchando las gloriosas hazañas que William Graham había realizado con condes, duques, empresarios...Era impresionante lo que sabía sobre sus vidas, no se le escapaba nada. Yo quería seguir con su legado, ser una gran cazadora con gusto y una experta en el ocultismo social. Pensaba que esta noche iba a ser perfecta, que saldría todo al detalle como escribí en el pequeño cuaderno que guardo en mi mesa. Pero al final no salió nada, y me encontraba con un cuerpo medio desangrado y con una vampiresa cabreada soplándome en la nuca.


Mi mente estaba serena, o eso aparentaba estar. No creo que a mi tío le hayan pasado estas cosas. En mi mente sonaba la música que solía tocar con el piano y entonar cuando estaba relajada. La vampiresa sólo me decía que ellos aparecían cuando había sangre porque ellos la derramaban, razón tenía y en eso no le iba a discutir...También comenzó a sermonearme sobre que jugar con los cuerpos de la gente estaba mal visto. -Que yo sepa, la ciencia muggle trabaja constantemente con cuerpos humanos, hacen lo que les plazcan con ellos. Hablé totalmente seria mirando a los ojos a la vampiresa desconocida. -Si quieres abrirme las entrañas adelante, no verás nada que ambas no hayamos visto con anterioridad. Aunque siempre es un placer el contemplar el interior humano...Es como una obra de arte hecha al milímetro, esculpido con suma perfección...


Lo único que sonaba en mi mente eran las grandes obras clásicas de artistas clásicos...Recordaba los cuadros que mi tío me enseñó de Florencia...El olor...Algo me resultaba familiar...Cerré los ojos concentrándome y tras dos segundos sonreí. -Vainilla...A pesar de ser una vampiresa no huele mucho a sangre, huele a el fresco aroma de la vainilla...Sofisticada... Comenté medio sonriendo, no la estaba alabando ni mucho menos, pero estoy orgullosa de haber heredado el buen sentido del olfato de los Graham. Mi cara se volvió burlona cuando me preguntó con un tono algo dudosa si es que a lo mejor había matado a esta persona por simple placer y que me la iba a comer...Con suma tranquilidad me agaché al cuerpo y le corté la lengua con la navaja que había usado para apuñalarle.


-Creo que esto no lo va a necesitar en su silenciada vida... Corté la lengua por la mitad y sin dejar de sonreír me la comí como si nada, como quien se come un trocito de bistec. Me hubiera gustado que previamente se hubiera pasado un poquito por la sartén o por la plancha con un toquecito de aceite, pero la ocasión había requerido que me la tragara así sin mas. -Me ofendes señorita...Yo sólo sigo la cadena alimenticia...¿Dejar que los bichos desperdicien las partes gustosas? Si le digo la verdad...Mucha gente no sabe distinguir la carne cuando está bien cocinada...Puedes ponerle hígado de cerdo, vaca...o del marqués de dios sabe donde...Y hasta el más distinguido rey no notará la diferencia... Ambas cazamos para alimentarnos, usted la sangre y yo lo que se pueda aprovechar. Comentaba mientras caminaba lentamente a mi alrededor, ondeando mi vestido manchado...Mostrándole las cosas que yo hacía. ¿Por qué le contaba todo esto a una vampiresa? Pues porque algunos vampiros siguen conductas primitivas de cazar, alimentarse y seguir cazando...Vamos a ver lo inteligente que puede llegar a ser... Si muero aquí, pues habré muerto con la alegría de  ver por última vez una creación de la naturaleza como es un vampiro. -¿Y bien? ¿Algo que opinar? Pregunté parándome en seco mirándola sonriente, hasta incluso me metí en la boca el otro trozo de lengua que me quedaba, ahora es sólo cuestión de tiempo que sienta curiosidad pro mis gustos o me ataque despiadadamente.
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Invitado el Lun Sep 14, 2015 11:07 am

Ni en la noche más tranquila y calmada de mi vida, ni siquiera cuando aun era una simple humana, habría podido permitir que tal acto saliese impune ante mis ojos. Toleraba el comportamiento de Alexandra porque no me quedaba otra opción, literalmente, pero esa pequeña y flaca brujilla no era ni siquiera un obstáculo para mi, ni aunque la ley mágica y humana la amparase. Hacia mucho que me había dado cuenta de que la única ley por la que un vampiro debe rendir verdaderas cuentas es la de la naturaleza...Y un asesinato tan gratuito está en contra de las leyes de la naturaleza.

A pesar de todo, la morena parecía una chica culta e inteligente. Mi experiencia decía que las personas más inteligentes eran las que llegaban a ideas macabras con más facilidad, y quizás fuese esa inteligencia suya lo que la había llevado a matar a otro, pero no iba a ser lo que la librase de mi ira. Las miradas amenazantes y los gritos surgían de mi de un modo tan natural que habría jurado que la sangre me hervía aunque sabía que eso no era posible. Con esa perspicacia del que se sabe más listo que el otro componente de la conversación, se comparó con los médicos muggles, comentario que fue acompañado por un bufido de mi parte- ¿Te comparas con un médico? ¿Con un científico? Pareces una chica inteligente, una pena que eso se vea empañado por tu arrogancia.- Sentencié con la misma oscura ira que había salido de mi boca hasta el momento- Los muggles hacían esas cosas en la Edad Media, ¿te parece que estamos en la Edad Media? Y los magos también participaban,¿sabes? Lo hacían por un bien mayor, para salvar a cientos, y aun así, su conciencia los atormentaba por las noches. Tú, con tus actos, no buscas hacer ningún bien mayor, solo beneficiarte de algún modo macabro, así que a pesar de todo ellos se consideraban asesinos, tú solo eres la sombra turbia y egoísta del legado que dejaron y compararte, a ti niña estúpida, con ellos, equivale a escupir sobre sus tumbas y todo lo que lograron.- Sentencié en un discurso que expresaba claramente lo que pensaba- Y no hay nada en el interior de tu cuerpo que despierte mi curiosidad, sólo te abriría el canal para hacer justicia- Dije del mismo modo mientras la observaba. Parecía endemoniadamente tranquila para acabar de arrebatar una vida y haber sido cazada por una vampira furiosa ¿A qué clase de monstruo me estaba enfrentando yo?

Sin embargo, dentro de esa calma que parecía invadirla, el comentario que hizo sobre mi olor me dejó de piedra. Nadie hacía nunca referencia a mi olor, a mis hermanos vampiros no se lo permitía, bajo pena de muerte, y tampoco a Alexandra, aunque ella ya sabía que cuando me recordaba a Ashley, el sufrimiento pasaba a importarme poco o nada y estaba dispuesta a cualquier cosa, incluso a ir en contra de nuestra naturaleza. Y lo más triste peligroso de todo es que la niña morena a la que estaba sermoneando me recordaba cada vez más a mi creadora, y eso nunca era buena señal.

La dejé hablar sin interrumpirla hasta su pregunta final. Vi, impasible, como le cortaba la lengua al cadáver del chico y se la comía sin sentir ni un ápice de asco. Oí como me contaba que efectivamente se comía a sus víctimas y, ante mi asombro, me dijo que cocinadas no tenían una gran diferencia con la carne común. Su argumento tenía una lógica macabra que habría convencido a más de uno pero no a mi, aunque fuese irónico dada mi naturaleza asesina. Cuando terminó de hablar, me acerqué a ella quedando a escasos centímetros de su persona. Sin mediar palabra, alcé mi mano y le crucé la cara de un bofetón. Quería que sintiese la vergüenza de que hasta una asesina natural la despreciara.

- Has hecho un trabajo pésimo- dije con el tono que usaría una madre decepcionada- Te alimentas de los de tu propia especie y lo llamas cadena alimenticia- No hay otro ser en la naturaleza que lo haga por principios. Eres un monstruo y va siendo hora de que lo asumas. Pero es que además, eres un monstruo penoso.- dije siendo consciente de la hipocresía de mis palabras. Yo también era un monstruo y había tenido que aprender, pero la consciencia de lo que soy era lo que me había ayudado a sobrevivir- ¿Por qué? ¿Por qué humanos?- pregunté totalmente seria y sin una pizca de curiosidad en mi rostro.

Desde que la había encontrado, no podía quitarme de la cabeza lo mucho que Alexandra habría disfrutado estando en mi lugar. Puede que hasta se hicieran amigas. Pero si la razón de la chica me convencía intervendría yo y con un poco de suerte las cosas cambiarían. Puede que siguiese matando gente, pero al menos, sentiría algo al respecto.
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Invitado el Vie Oct 23, 2015 12:08 pm

Sentía cómo la sangre recorría cada punto de mi cuerpo, notaba hasta el último capilar llenándose de esa sustancia rojiza de la que todos los seres vivos, exceptuando las plantas, compartíamos. Escuchaba cómo la sangre de mi víctima era absorbida por la tierra húmeda que estaba debajo de nuestros pies. ¿Era consciente de lo que había hecho momentos antes? Si, es solo que no todo el mundo tuvo buenos comienzos. Que yo sepa, nadie nace sabiendo, todos aprendemos de nuestros errores...El método de ensayo-error.


La conversación que mantenía con la vampiresa que tenía enfrente, era muy tensa la mayoría del tiempo. Admito que no soy una persona que le gusta perder, ¿orgullo? tal vez. Le comenté que algunos muggles ensayaban con los cadáveres, a su vez ella me contestó que eso fue hace muchos siglos y que los magos también participaban pero ellos querían un final feliz para la humanidad. Lo más gracioso fue que me llamó niña estúpida, afirmando que hacía estas cosas por un bien macabro y que sólo era la sombra turbia de esos magos. ¿Debería tomármelo como un halago o como una ofensa?


-Debo admitir que en parte tienes razón, soy la sombra de lo que ellos fueron. Pero...¿Por qué me dices esas cosas? ¿A caso te intereso? Que yo sepa los vampiros muy pocas veces se relacionan con los humanos. Pregunté algo extrañada. Los vampiros pocas veces hablan con los humanos, conversaciones de mucho tiempo. A no ser que sea con una persona que conoció en su otra vida. Quizás debería de estudiar más el comportamiento de estas criaturas...a lo mejor escojo el camino de Cuidado de Criaturas Mágicas en los EXTASIS y me dedico a investigar los vampiros y su conducta de caza.


Llegó el momento de demostrarle con un ejemplo práctico, lo que yo hacía con la gente que moría...Bueno, la gran mayoría de las veces ayudaba en la caza, esta era la primera vez que cazaba en solitario. Me llevaré un gran recuerdo que enmarcaré en mi mente. Corté la lengua del chico y me comí un trozo, explicando que si se cocinaba, era un gusto parecido a la carne común de animal. Y es cierto, se supone que los humanos somos animales despreciables, cazamos para alimentarnos o simplemente por codicia, o incluso a veces por mero entretenimiento. ¿Yo que era? Creo que mas bien soy de las que atacan por instinto, o eso es lo que me han enseñado en casa. Lo que no me esperaba es que una vez me comí el trozo, la vampiresa me soltara un bofetón en plena cara. Nunca me habían pegado en la vida por portarme mal. -¿Esto es lo que se siente cuando alguien te pega en la cara? Vaya...admito que escuece un poco. Hablé totalmente tranquila tocándome la cara con la yema de los dedos, muy despacio. Alcé la mirada para escuchar atentamente sus palabras.


-Monstruo penoso...Murmuré en voz baja analizando lo que me acababa de decir, hasta que me preguntó el motivo de por qué atacaba a los de mi propia especie. -Es la primera vez que cazo en solitario, aún me queda mucho por aprender...Comencé a hablar en voz baja, hasta que me giré quedando una mitad mirando a la vampiresa y la otra al cuerpo. -Me enseñaron que hay gente malvada en el mundo, asesinos o violadores, gente que aparenta normal como tú por ejemplo, pero que en el fondo eres otra persona. Lo único que me enseñaron es que sólo cogiera personas como esas, para limpiar el mundo... ¿Por qué me los como? Es como una especie de trofeo por haber realizado una buena obra. Hablé sin inmutarme, como si la vampiresa no se encontrara en ese momento conmigo y se lo estuviera contando sólo al cadáver. -Este chico es hijo de un mago que extorsiona a los squib, les ofrece dinero a cambio de supuestamente ayudarles a poder tener algo con magia, ya sea pociones o demás. Como esperarás, no voy a atacar directamente al padre...Por eso quise probar mis habilidades en uno de sus hijos. Terminé de hablar y me quedé en silencio mirando a ambas personas, ahora que ella juzgue mis palabras y se piense si lo que le he contado es verdad o mentira, hay de todo en este mundo. Si voy a morir, que conste que he pagado por mis pecados y me puedo ir tranquila, no tengo ningún remordimiento de conciencia en todo mi ser.
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Invitado el Mar Nov 10, 2015 10:17 pm

Se podría haber hecho un cuadro precioso de la escena en la que me encontraba. En ese retrato habría una niña perdida, un cadáver y yo, que seguramente acabaría siendo interpretada como la dama de la muerte y no como la metomentodo que realmente era por haberme inmiscuido en el asesinato de otro. Allí, en medio de la noche, el charco destacaba a mis ojos al igual que lo hacían los azules ojos de aquella chica. Se podría pensar que en ellos encontraría algo que me reconfortara y me ayudase a pensar que solo estaba ante una persona traumatizada, rota por dentro, y que de alguna manera eso explicase su comportamiento. Pero no era así. En sus azules ojos solo se veía tranquilidad, una paz de la que no había visto gozar a nadie antes.

- ¿Eres una experta, acaso?- pregunté a la defensiva cuando hizo una alusión a lo extraño de mi comportamiento como vampiro. Ya no estaba segura de a qué mundo pertenecía la mayor parte del tiempo, si al de los vampiros o al de los humanos. En cualquier caso, no encajaba demasiado bien en ninguno de los dos.- Yo no soy un simple vampiro- dije clavándole una mirada amenazadora que no invitaba precisamente a preguntar más. Mis intereses no eran asunto suyo ni tema de debate en aquella situación, allí estaban en entredicho los suyos.

La situación, aunque desagradable, no parecía ser más que la de una chica a la que se le había cruzado un cable y había matado a su novio o lo que fuera. Lejos de los razonamientos lógicos que ella pretendiese darme, eso era lo que yo veía: Un error de juventud llevado hasta la catástrofe que acabó con otra vida. Pero cuando vi como le cortaba la lengua al cadáver y se la comía, todo el cuadro pareció cambiar. Ya no era un error pasional, era una acción pensada y meditada con anterioridad que tenía un fin práctico. Ella se comía a la gente, y si lo que yo buscaba era un crimen contra-natura se me acaba de presentar en bandeja de plata. La ofuscación por todo el tema, incluyendo la oscura lógica que lo rodeaba, me hizó cruzarle la cara de un manotazo. No podía dejar de verla como una niña insolente, incapaz de ser responsable de sus actos, y eso que no debía ser mucho más joven que yo en realidad. Tras decirle abiertamente, una vez más, lo que pensaba de ella pero sin descartar que sus palabras cada vez tenían más lógica, me tocó a mi escucharla. Mi expresión reprovatoria no cambió ni lo más mínimo a lo largo de su explicación, pero mi interés en su historia creció. ¿Qué clase de padre le enseñaría a su hija a comerse a otros? Buenos o malos, eso era lo de menos, el tema era que no es ni saludable comerse a tus iguales.- Un hijo no tiene la culpa de los errores de sus padres- sentencié con simplicidad. Tras observarla mientras hablaba, sabía que no mentía, pues no presentaba ningún signo físico que lo indicara, pero en casos como este la verdad era peor que el engaño.- Y tú, si no me equivoco, no eres ni juez ni Dios. No es tu responsabilidad juzgar quien merece o no morir, pero matándolos solo te pones a la altura de sus crímenes o te degradas más todavía. Del mismo modo, el organizador de esa fiesta- dije señalando el barullo que había dentro de la casa- No debe a acarrear con tus errores.- dije mientras notaba como mis palabras se iban dotando de una mayor tranquilidad.

-Entiendo tu manera de pensar. Entiendo que puedas buscar hacer del mundo un lugar mejor- dije tras unos segundos de silencio solo interrumpido por la fiesta- Entiendo que en una sociedad imperfecta, con una justicia corrupta como la que tenemos quieras pasar a formar parte de manera más activa y eficaz en la balanza del bien y el mal. Puedo entender hastaque quieras aprovechar de alguna manera el resultado de esa supuesta justicia tuya. Pero cosas como esta- dije señalando a mi alrededor refiriéndome a la fiesta y el cadáver que bañaba el suelo con su sangre- solo harán que acabes como él o peor- refiriéndome al muerto- Yo podría enseñarte...-dije con ciertas reservas- pero con condiciones y a la mínima que no las cumplas, no te mataré, haré que te encierren- dije mirándola de una manera dura.

Dejé que el silencio corriera tras mis palabras mientras esperaba su reacción. Me estaba ofreciendo a ayudar a una niña a ser una mejor asesina lo cual planteado así era terrible, pero si yo me bebía a las personas y ella se las comía podía beneficiarnos a ambas, además de que tal vez pudiera yo disminuir esas ansias de justicia al mínimo y cada vez más hasta que quizás ella empezase a verme a mi como el monstruo que yo era y que ella no debería ser.
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Invitado el Sáb Nov 21, 2015 1:39 pm

No sabía el tiempo que había transcurrido entre que convencí al muchacho para que me acompañara y la conversación que estoy teniendo con mi invitada inesperada. Mi tío no se iba a creer que me había encontrado con un vampiro en estado normal, sin atacar. Esta es de esas cosas que se te quedarán en tu memoria profunda, cosas que te servirán para futuras experiencias. Seguí escuchando su discurso muy atentamente, sin soltar ningún sonido de mis labios. Tras acabar ella el suyo, yo le conté mi historia, el motivo porque el que hacía esto...En realidad le expliqué la parte social, evidentemente no le iba a decir un vampiro que como carne porque es una costumbre gastronómica que me inculcaron en casa a raíz de la muerte de mis padres, y tampoco le iba a decir que no sólo mato a los asquerosos de la sociedad, también todo aquel que se interponga en mi camino para molestar. Esos acabaran en un delicioso plato gratinado acompañado con papas panaderas...

Me quedé callada tras contarle mi supuesta historia, le di la opción de que me creyera o que no. Como era de esperar, ella me dio su respuesta diciendo que entendía mi posición y me medio advirtió que podía acabar como el que acaba de morir en mis manos...Esa es la típica respuesta, pero lo que más me sorprendo fue que me ofrecía sus enseñanzas...¿Recibir entrenamiento de una vampiresa? Ellos son cautos y rápidos, quizás me ayude en mi propio beneficio, y si algo falla,  estaré preparada para que reciba su segunda muerte. No dije nada más, tan sólo nos quedamos mirando y asentí. Intercambiamos nombres, me ayudó a ocultar el cuerpo, me cambié de ropa y como si nada hubiera pasado...Esto prometía, verás la cara que se le quedará a Will cuando sepa que acabo de hacer un pacto con una vampiresa.


Off: Tengo el permiso para sacar a Emily y cerrar el rol
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