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This is how we do [Tea Van der Veen]

Invitado el Lun Ago 03, 2015 10:46 pm


El sol empezaba a bajar en el despejado cielo de Londres cuando salí de casa. Todavía había mucha luz, lo que no me gustaba especialmente, pero era lo más apropiado teniendo en cuenta el encuentro al que me dirigía. La ciudad ebullía de actividad pues era la hora justa en la que el calor empezaba a disminuir y la gente volvía de sus viajes a la playa o piscina, los que no habían tenido que trabajar a la tarde, y se planteaban, parándose en medio de la calle, si tomarse una cerveza antes de irse a casa o no. Las zonas próximas a paradas de transportes eran las más problemáticas en ese sentido y por eso, en mi camino hacia el lugar de encuentro, evite pasar por casi todas las que quedaban en mi trayectoria.

Como cada año, el Ministerio de magia ofrecía prácticas a los universitarios para que empezasen a sentirse parte del mercado laboral mágico. Era una práctica con mucho sentido pero un auténtico grano en el culo para quien le tocase entrevistar y guiar a los alumnos desde su primer año. A mi siempre me tocaba, y aunque no se me daban mal los jóvenes, los niños no eran para mi. Demasiadas restricciones legales alrededor de ellos. En esta ocasión, mi pupila iba a ser una chica a la que no había visto nunca. No había muchos interesados en el trabajo de inefable y muchos menos que valiesen para él. La mayor parte de los que se presentaban a esos estudios, abandonaban a los pocos meses, lo que era un alivio para mi, pues no aguantaba a la mitad de esos niñatos repelentes que por inteligencia consideraban sumergir sus narices en un libro hasta que las palabras les quedasen impresas a ellos tambien en la cara. Ser inefable tiene una indudable parte práctica que si no eres capaz de llevar a cabo con eficacia puede llevarte a morir, así que encontrar candidatos potenciales era una ardúa tarea que empezaba por una simple entrevista de personalidad disfrazada de encuentro casual entre guia y alumno.

Había quedado con la chica en una calle concurrida, para que no se viese de primeras intimidada. Me intrigaba que fuese una mujer pues las inefables estaban envueltas en un halo de misterio y oscuridad que no tenían otras mujeres, salvo tal vez, mujeres como Stella. De una potencial inefable podía esperar cualquier cosa y estaba intrigado por saber que me encontraría. Cuando llegué al Trafalgar Square, el lugar acordado, crucé la glorieta y me senté en uno de los bancos habilitados que hay ante la National Gallery. Ataviado con unos vaqueros oscuros y una camisa gris claro con las mangas remangadas y con tres botones abiertos, esperé en aquel banco hasta que mi nueva pupila apareciese. Una de las primeras preguntas que quería hacerle era si sospechaba el por qué de que nuestro encuentro hubiese sido planeado en el mundo muggle.
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InvitadoInvitado

Invitado el Miér Sep 16, 2015 1:10 am

Tío, tío,tío. Creo que me estoy haciendo caca. Ah no, era un pedo. Siempre me pasa lo mismo los primeros días de algo. Joder. Encima ya no estará Axel para tranquilizarme como hacía siempre. No tía. Ya eres adulta, universitaria y ahora de prácticas. Buf ¡Venga!

Me termino de vestir con unos pantalones de pitillo, una camisa y las vans negras. Como se supone que debo ir vestida a ese sitio ¿Estaré bien así? Así mismo. Cojo la mochila pordiosera (por los años de uso) y me la cuelgo para, acto seguido, ir al sitio citado.

Llegué puntual al sitio acordado pero... ¿A quién tenía que esperar? Nadie me dijo que tenía que hacer, oh si... Ah Espera la carta. "A las 20:00 en el banco en frente de la glorieta." Vale en el banco... Miro hacia delante buscando cual perro rastreador. ...en frente de la glorieta. No tiene perdida ni que hubiera DOS MALDITOS y útiles bancos cerca de mi. Vale, calma pueblo. ¿Quién será? Ese hombre atractivo de camisa gris o... Vale, seamos realistas un hombre tan guapo no puede ser un instructor inefable. Definitivamente tiene que ser ese señor de bigote y entradito en años. Si, se ve curtido en su cara los años de experiencia.

Camino decidida y me siento al lado del señor. Al ver que no entablamos conversación, me lancé. - Eh, hola. ¿Cómo va esto? ¿Hay que esperar a alguien más o empezamos?- De repente el señor me mira cual loca desnuda saltando en una pradera, recoge sus pipas y se va. - Pero señor... ¿A dónde vamos? Dígame su nombre aunque sea. ¡Señor! - Empece a correr tras el señor y al ver que este no se paraba deje correr. No entiendo nada. Me quedo allí con cara de croqueta rebozada. ¿Y ahora qué? Me voy, o espero que vuelva ese señor de bigote, o me voy a un bar que a estas horas hay uno por aquí cerca que tiene unos mojitos de lujo...

En un intento de ser responsable me quedo esperando en el banco que se quedo vacío con el señor del bigote y esperé. Si, cinco minutos y si no voy para el pub.
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Invitado el Mar Oct 13, 2015 11:34 pm

Una de las desventajas de llegar antes de lo acordado es que tienes que esperar a la otra parte, pero yo lo prefería así. Me ayudaba a aclimatarme y a saber como reaccionan los posibles candidatos ante una situación adversa pero común, como puede ser presentarse ante un desconocido. No sé que esperaba aquella chica de mi, si que fuese una mujer, o un hombre entrado en años y carnes o que me presentase en medio de Trafalgar Square con una túnica morada y una capa a juego, pero fuera lo que fuera, su manera de presentarse me ayudaría a saber más de ella y con un poco de suerte, entre toda esa información habría algún dato fundamental.

Minutos después de mi llegada, ya habían pasado ante mi un buen número de grupos de chicos, pero ninguna chica sola. Finalmente y a las 20:00 exactas, una chica delgada y morena hizo su aparición. Me fije en ella como me había fijado en el resto de chicas que habían pasado por allí, pero el hecho de que apareciese sola me hacía sospechar de que ella podía ser la persona que yo estaba esperando. La observé disimuladamente y me eche a reir silenciosamente cuando le habló al señor del bigote que estaba sentado en el otro banco. Con una sonrisa en los labios, observé como se sentaba a esperar, lo cual era una pista más de que era posible que me estuviera esperando a mi.

Lo que sabía de Tea Van der Veen era que era una recién graduada de Hogwarts, osea que tenía 17 ó 18 años; que era morena, delgada y que no cumplía con el esterotipo de bruja eficiente, aunque no me habían dicho en que sentido. Según la descripción que tenía, la chica que se había sentado allí podía ser perfectamente ella. Esperé unos minutos a que el señor escandalizado del bigote estuviera lo bastante lejos y me puse de pie, en mi rostro apareció la más misteriosa de mis sonrisas y me dirigí a ella.- Eres Tea, ¿verdad?- Pregunté clavando mi mirada en sus ojos con la confianza propia que me caracterizaba. Le tendí una mano para que la estrechara y, de paso, ayudarla a ponerse en pie.- Temo que esperabas que fuera distinto, soy Jason Allen, y voy a ser tu tutor, si es que este encuentro termina bien- dije sin apartar la mirada de sus ojos, casi escrutándola.- Podríamos tener esta entrevista en un sitio más tranquilo, quizás ante una copa, si te apetece- ofrecí manteniendo la sonrisa y la actitud.
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InvitadoInvitado

Invitado el Mar Nov 17, 2015 8:30 pm

Me quede sentada en el banco deseando que aquel viejito del bigote se hubiera dejado las pipas cuando se echó a correr. Había que admitir que estaba en forma dada su avanzada edad, quien fuera polluelo como él cuando fuera vieja… En fin me quedé recogiendo el poco sol que raramente hacía en Londres mientras me acurrucaba más en mi abrigo. No se estaba tan mal hasta que algo o alguien me hizo sombra en la cara. Molesta abrí medio ojo y miré regañada. No puede ser… Si al final va a ser el buenorro. Entonces lo escuché. - Eres Tea, ¿verdad? - Un poco estupefacta lo miré extrañada. ¿Por qué no había profesores así en Hogwarts? Pensé con las cejas en alto mientras le seguía mirando de arriba a abajo, examinandole. - Eh… Si... sí, soy yo. ¿Eres mi instructor? - Dije aún algo sorprendida, a la vez que aceptaba su mano, la cual tenía cálida. ¿Pero este hombre de que va, de dónde salió? Bueno si vamos a comparar con el viejito veloz, prefiero a este.

- Si te soy sincera, no. Pero me alegro que no hayas sido el viejito de al lado. - No sabía que pasaba con este hombre pero me miraba de una forma que ponía bastante nerviosa, tanto, que notaba como me daba hasta calor, e incluso que me llegaba hasta a avergonzar, a pesar de eso no me iba a amedrentar. Quería que él fuera mi tutor y para ello todavía me tendría que dar el visto bueno para entrar a hacer prácticas. - ¿Aquí hay truco? Aunque me encantaría tomar algo. Me encantan los mojitos y sé de un sitio que puede que te guste. -

Empezamos a caminar dando por hecho que era yo la que guiaba para ir a un sitio a charlar mejor. Aún notaba su mirada en mi nuca y sentía como me ponía de tensa, rara vez me pasaba, pero es que en esta ocasión me sentía evaluada, juzgada y que no podía ser yo misma, algo que me mataba.

No muy lejos del punto partida, a unos quince minutos quizás menos, llegamos a “The enchanted forest”. El local estaba ambientado en un bosque. Las columnas simulaban los árboles y las paredes estaban pintadas con elfos, hadas, setas… El ambiente era tranquilo aunque se apreciaba el bullicio del gentío, a pesar de eso se podía hablar con total claridad. - Espero que te guste el sitio, porque a mi me relaja un montón. - Inmediatamente me senté y le hice señas para que se dirigiera a dónde yo me encontraba. No sabía si lo estaba haciendo bien o no, no entendía de protocolos sociales y era la primera vez que me ponían a prueba sin que fuera escrito.
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InvitadoInvitado

Invitado el Miér Dic 02, 2015 9:23 pm

Quizás ser el instructor de las nuevas generaciones no era lo que más me gustaba en el mundo, pero cuando alguien como Tea aparecía, se hacía un trabajo bastante más ameno. Por lo menos me alegraba la vista, habría que ver como se desenvolvía en otros ámbitos.

La chica parecía perdida en un primer momento. Nadie sabía que esperar cuando se encontraba con un futuro instructor por primera vez, pero la manera de proceder del futuro estudiante decía mucho de él. En el caso de Tea, su manera de llegar me decía que era una chica distraida pero sin miedo a dar el primer paso. Eso podía ser bueno y malo a la vez, pero como primera impresión resultaba un tanto ambiguo así que me tenía ligeramente intrigado. Al ver que ella no se acercaría a mi tras descartarme como un mago o algo similar, fui yo el que se acercó a ella y se presentó. Mi mirada era ligeramente excrutadora, pero intenté mostrarme lo más cordial posible. No me resultaba difícil ganarme el corazón de las mujeres, pero no era eso lo que quería de Tea. Al menos no por ahora. Sonreí sin apartar la mirada de sus ojos cuando comentó que se alegraba de que su instructor no fuera el anciano que había salido huyendo de sus encantos juveniles y su entrada dramática.- Temo que lo has asustado. No debe de estar acostumbrado a que mujeres tan jóvenes y guapas se dirijan a él de una manera tan directa- dije piropeándola entre líneas.

No tardé demasiado en proponer que fuesemos a un sitio más tranquilo a hablar. Eso podía sonar a proposición indecente y, viniendo de mi generalmente lo era, pero lo que buscaba en este caso era unas miradas más pendientes de sus asuntos que de los mios. Su respuesta me hizo gracia, arráncando por mi parte una sonrisa ladeada- No lo hay, para mi eres mayor de edad así que si puedes buscarte la vida para beber en el mundo muggle, no habrá problema- dije conciliador. Mi mirada la seguía estudiando, cada movimiento y gesto, al igual que había notado que ella hacia conmigo cuando me presenté. Es algo habitual entre desconocidos, pero mi recorrido visual era más inquisitivo de lo que solía serlo el del resto de personas. No me importaba incomodarla, debía aprender a trabajar bajo todo tipo de circunstancias.- Perfecto- dije a lo de los mojitos con una leve inclinación de cabeza.

Me dejé guiar por la chica mientras me debatía entre mirarle el culo y estudiar su modo de caminar y desenvolverse. No tuve demasiado problema a la hora de hacer las dos cosas a la vez, pero las normas de protocolo me indicaban que debía interactuar con ella si quería sacar algo en claro de aquel encuentro.- Dime Tea, ¿qué es lo que esperas encontrar en el departamento de misterios?- pregunté mirándola de nuevo a los ojos mientras caminaba a la par que ella. La gente de a pie no sabía demasiado bien lo que hacíamos los inefables y así debía seguir siendo, pero a los estudiantes había que guiarlos y lo mejor era saber a que creían que se iban a enfrentar.

Mientras charlábamos llegamos al sitio donde al parecer servían buenos mojitos. Era un pub decorado como si fuese un bosque encantado en el que la atmósfera era oscura pero calmada, con pequeñas luces aquí y allá, lo suficientemente potentes para ver al de al lado pero nada más lejos de 3 metros. Había cierto bullicio que hacía del sitio un lugar perfecto para nuestra "entrevista". La seguí hasta una mesa y me senté frente a ella- Muy bucólico- contesté a su comentario sobre el lugar. Una camarera sin caracterizar, lo cual me sorprendió, vino a tomarnos nota enseguida- Dos mojitos- dije sin tan siquiera preguntarle a Tea lo que quería. La miré con una sonrisa misteriosa que ni de lejos escondía una disculpa y me acomodé en la silla- ¿Acostumbras a beber?- dije con tranquilidad sin perder la sonrisa.
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