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I'm just a kid || Drake Ulrich

A. Sven Moretti el Miér Sep 02, 2015 11:32 am

Era mi primer fin de semana en Hogwarts. A la enfermería podía llegar gente a todas horas, estaba claro, pero Kim y yo nos organizábamos y teníamos nuestros turnos. Era sábado  por la mañana y lo correcto hubiera sido aprovecharlo para estudiar Historia del Arte, la carrera que estaba cursando vía universidad muggle. Pero como soy muy vago y los findes no pega ponerse a estudiar, le mandé una lechuza rápida a Drake para que viniera un rato a verme a las Tres Escobas. La verdad es que si me paro a pensarlo tiene mucha ironía que no nos hubiéramos visto en todo el verano, cuando supuestamente tenemos más tiempo libre, y ahora quedáramos un fin de semana en el que yo podría estudiar. Me reproché un poco a mí mismo mi pereza, me dije que me pillaría el toro… y se me olvidó rápido y veloz cuando mi Spock vino con la respuesta de Drake: que sí, que él también tenía el día libre y podíamos tomar algo y ponernos al día.

Sobre las once estaba ya en las Tres Escobas, sentado en una mesa del rincón con una cerveza de mantequilla. Lo cortés hubiera sido esperar a Drake para pedir, pero tenía una sed flipante y hacía mucho que no probaba la cerveza de mantequilla. Y tampoco es que fueran horas para atreverse con whisky de fuego. Y bueno… ahora se supone que tengo una reputación que mantener. No creo que a Dumbledore le hiciera mucha gracia ver al enfermero de su colegio borracho perdido, y yo soy de los que cuando se emborrachan la lían parda. Pero muy parda. Una vez me saqué lo que me cuelga en mitad de una plaza de Londres muy concurrida de turistas. A ver, también hay que entenderme, me estaba meando vivo y estaba borracho, no tenía ni orientación ni ganas de buscar un baño. Uno de mis amigos muggles me hizo una foto y la subió a Facebook. En base a su cuenta de Facebook, algunos otros colegas y los turistas calculo que me vio el pene ese día unas cuatrocientas treinta personas.

Vi a entrar en el local a Drake, un poco bastante desorientado. Estaba repleto, como siempre, y entre eso y que la mesa estaba un poco alejada… no me extrañaba para nada la cara de empanado que traía.

- ¡Tío! ¡Aquí! - alcé la voz lo suficiente como para que me escuchara pero no tanto como para molestar a la gente. Levanté la mano a la vez porque igualmente con el jaleo que hay siempre en las Tres Escobas, tampoco me extrañaría que ni se hubiera coscado. Quedar con Drake siempre me recordaba que no soy el único atontado del mundo mágico.
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Drake Ulrich el Jue Sep 03, 2015 6:42 pm

Yo siempre lo decía: los amigos, lo primero. Por eso, cuando recibí la carta de Sven no pude negarme a quedar con él a pesar de tener preparada una increíble mañana de spa masculino. Porque todos sabemos que los spa pueden ser perfectamente masculinos. El caso... Es que hacía mucho que no quedaba con Sven y mucho menos en verano, que era cuando supuestamente ambos teníamos más tiempo libre. Aunque claro, contando con los días de depresión por la muerte de Willow, mis días de luto por Katerina, mi larga mudanza a casa de Fly y mis vacaciones a Italia... Poco tiempo libre había tenido. Sobre todo porque solo he tenido cuatro semanas de vacaciones, cuyas dos primeras pase en Italia y las otras dos intentando ejercer de pareja romántica con Fly. Pero es imposible. FLY ES UNA PIEDRA.

Así que llegado el sábado, madrugué (teniendo en cuenta que era fin de semana) y dejé a Fly durmiendo, saliendo de la habitación sin hacer ruido con la ropa necesaria para vestirme. Fui a darme una ducha y me vestí. Unos vaqueros algo sueltos, una camiseta con un dibujo caricaturizado de Ned Stark sin cabeza y unas All Star negras. Quería ir informal. Estaba hasta el pene de tener que ponerme trajes y camisas para ir a trabajar. TRABAJAR EN EL MINISTERIO ES UN ASCO. Por lo que ni me lo pensé dos veces en ponerme cómodo. Las camisas y las corbatas me traían malos recuerdos rodeado de informes.

Me aparecí más o menos a la hora en la puerta de las Tres Escobas y entré al interior, notando como una ola de olor a humanidad y cerveza, acompañado de una nube de ruido atornillante debido a todos los niños que había dentro, me inundaba. No encontraba a Sven por ninguna parte, pero teniendo en cuenta que es él el puntual y no yo, probablemente lo más lógico es que estuviera yo cegato perdido.

Y así fue. No tardé en ver la mano de Sven llamando mi atención. Esbocé una sonrisa al verle y me abrí paso entre los pequeñajos de Hogwarts hasta llegar a su mesa, sentándome como si me hubiera costado horrores y, en vez de niños, hubiera tenido que traspasar el Monte del Destino nadando. Antes de decir nada, miré hacia la barra y le pedí al camarero, con la mirada y el dedo, cuál profesional del lenguaje de signos, que me pusiera lo mismo que mi amigo. El camarero, muy avispado, alzó el dedo gordo, en señal de que lo había entendido. Luego me giré hacia Sven.

¿Regalan peluches? Menuda marabunta de niños hay hoy. Creo que no elegimos el mejor fin de semana para quedar… —comenté, algo molesto. En realidad adoraba los niños, pero en silencio, obedientes y siendo muy monos mientras dormían. Entonces caí en que, después de montón de tiempo, por fin quedábamos y nos veíamos—. ¡Pero me alegro de verte! —sonreí casi inmediatamente, olvidando a los niños—. ¿Me das un abrazo? Para ser feliz hay que dar tres abrazos al día, solo velo por tu felicidad diaria, mai fren —Y me levanté con las cejas alzadas, rodeando la mesa por el único lateral disponible con los brazos en alto, para abrazar a mi amigo de rizos favorito. Odiaba los rizos, creo que Sven era el único ser humano que me gustaba con rizos. Porque con el pelo corto parecía tener mucha cabeza y con el pelo liso parecía retrasado.
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A. Sven Moretti el Lun Sep 07, 2015 11:26 am

Drake era la viva imagen del empanamiento. Bueno, si me exceptúas a mí. Nos mezclas y obtienes el atontamiento a su máximo exponente. Fuimos los típicos estudiantes de Hogwarts que cuando cambiaban de lugar las escaleras perdíamos todo el sentido de la orientación y acabábamos llegando a clase con media hora de retraso. Me acordaba de cuando ambos hablábamos en nuestra lengua materna, el italiano, para poder meternos con el mongolo de Slytherin que estaba sentado a nuestro lado sin que se diera cuenta y reírnos. Ay, por Merlín, me hago viejo. Sabes que te haces viejo cuando te pones a recordar batallitas de juventud.

Soy demasiado trágico, con veinticinco años y llamándome viejo. Pero sí era cierto que dentro de poco empezaría en la época de ver a mis amigos casarse, tener hijos y toda esa morralla. De hecho una de las primeras cosas que me chocaron más del mundo mágico cuando lo descubrí, era que muchos se casaban nada más terminar Hogwarts. Tenía tres o cuatro colegas de estudios que llevaban años casados y con churumbeles. Vale, no era la mayoría, pero sí un cierto grupo importante. Y concretamente en el caso de Drake me venía ver la boda en breve.

Me empecé a reír cuando lo veía atravesando la multitud de adolescentes como quien atraviesa una montaña repleta de rocas enormes. Y más cuando lo primero que me dijo fue una queja sobre los chiquillos.

- Hogsmeade. Fin de semana. Si esperabas encontrarte una marea de chicas en bikini… - comenté volviendo a reír. Aunque si era cierto que le podría haber dicho otro sitio para quedar a tomar algo, pero el sitio ese, ¿cómo se llamaba? Ah sí, Puerco de Cabeza, me daba muy mal rollo. Bueno, no sé si se llamaba Puerco de Cabeza, era una cosa así. Un sitio muy siniestro. - Tío, que gay eres, pero te quiero. - respondí a lo de los abrazos. Yo muy lógico, le digo que es gay por querer darme un abrazo y luego le digo que le quiero. Le abracé tan fuerte como si quisiera hacerle explotar la cabeza. Le agarré la cabeza y le di dos sonoros besos, uno en cada mejilla, al estilo abuela. - Hala, después de esto cualquiera que nos haya visto dudará de nuestra sexualidad. Espero que tu novia no esté por aquí de incógnito. - bromeé, porque la verdad, si estuviera seguramente no nos daríamos cuenta. Estaba demasiado petado de gente como para ver más allá de la mesa de al lado.

Me volví a sentar justo cuando el camarero le traía otra cerveza de mantequilla a Drake. En cuanto se fue, también arrastrado por la multitud de púberes llenos de acné, empecé con el debido interrogatorio.

- Joder tío, no te veo desde antes de verano, fijo que tienes mil cosas que contarme. Tú sabes, el verano es muy emocionante y la gente se flipa y hace cosas súper emocionantes. Dime que tu verano ha sido más guay que el mío… que básicamente ha sido ver la tele y comer Doritos. - confesé sonriendo todo feliz, como si mi planazo veraniego hubiera sido el mejor. Soy un tío simple, para que engañarnos. - Quitando que he conseguido un puesto en la enfermería de Hogwarts y que a pesar de tantos Doritos no he engordado ni un gramo… esos son mis grandes logros del verano. Cuenta, cuenta. - pedí muy expectante, bebiendo un sorbo de la cerveza de mantequilla. Aparte, fijo que en su trabajo pasan cosas guays. A ver, es auror, trabajos más moviditos y emocionantes que ese no se me ocurren.
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Drake Ulrich el Lun Sep 07, 2015 6:13 pm

Vale, no esperaba ver chicas en bikini, pero un poco menos de overbucking de niños sí. ¿Nadie echaba de menos Hogwarts como para quedarse el primer fin de semana allí adorándolo y durmiendo al lado de la chimenea tirado en la alfombra? Yo hubiera sido de ese tipo de personas, sin duda alguna. Pero bueno, no di más pie a eso, porque realmente era lógico que las Tres Escobas estuviera petadísimo de gente. Eso y el Caldero Chorreante eran los dos lugares mágicos que más se petaban de gente los fines de semana.

Me levanté para abrazarle como un buen amigo, aunque él tenía la manía de decirme gay. ¿Acaso es que un hombre no puede mostrar su amor por otro hombre en público dándole un abrazo? ¡Ni que le estuviera comiendo todos los morros! Él me dio dos sonoros besos que me recordaban a mi madre y luego nos sentamos, cuáles hombres muy masculinos. Así, despatarrado de piernas para mostrar mi hombría a los cuatro vientos.

Tranquilo, mi novia es la primera que duda de mi sexualidad todos los días —bromeé, ya que yo a veces me convertía en un hombre bastante afeminado, aunque más que porque yo fuera afeminado, es porque hacía todo lo femenino en nuestra relación. Yo cocinaba, yo era el romántico, era a mí a quién se le caía el moco con Titanic...— Y está trabajando. Le tocó pringar el fin de semana —me encogí de hombros.

Me llegó al cerveza de mantequilla y probé un gran sorbo mientras Sven me contaba que había sido de su verano. ¡Hmm! ¡Qué tiempos que no me tomaba una cerveza de mantequilla! Daba gusto volver a probarla después de casi un año. Aunque no tanto escupirla… Por suerte no me salió la cerveza por la nariz cuando Sven me contó su plan de todo el verano. Oye, cuando yo no tenía novia y no se me morían mis amigas, mis veranos eran parecidos al de él. No había nada de malo. Viciarse a tres mil series y alimentarse a comida basura era muy sano para la salud. Y sobre todo divertido.

¡Pero si esos son los mejores planes! —sonreí divertido—. ¿No has conocido a nadie? A ver si al final vas a ser tú el gay —dejé caer, mirándole de reojo.

Durante los ocho años que estuve soltero porque Fly me abandonó, fue cuándo más migas había hecho con Sven. Salíamos y pasábamos mucho tiempo juntos. Probablemente el evidente fracaso de ambos en temas de amor se debía a que éramos polos totalmente opuestos. Él era el típico que no se precipitaba con nada y las chicas en muchas ocasiones se cansaban y yo era el típico que se lanzaba y al día decía: “Te amo”. Vamos, me hacía un Ted Mosby en toda regla. En fin, éramos dos personas que era lógico que no tuviéramos pareja. Fly era un caso especial. Me conocía desde los once años, ya venía con la defensa a mi retraso aprendida.

Pues mi verano ha tenido un poco de todo. He trabajado mucho, he pasado malas rachas sentimentales, no sé si te enteraste del ataque que hubo en la casa de los gritos a principio de verano... Pero mi antigua compañera de piso murió ahí —Para variar, cada vez que hablaba con Sven era para decirle que una amiga mía había muerto—. He contactado con viejas amistades que creí totalmente perdidas —Séase Emily. No podía haberme alegrado más de verla. Hubiera sido más normal si hubiera sido de una manera normal y no descuartizando a dos personas, pero oye, era vampiresa y, ahora que no estaba cagado de miedo, tener una amiga vampiresa era la hostia—. Me he ido de viaje, casi muero en tres ocasiones y me he ido a vivir con mi novia, un paso que nunca pensé que daría. ¿Crees que si le pido que se case conmigo es muy precipitado? —le pregunté divertido, ya que él mejor que nadie sabía mi IMPERIOSA NECESIDAD por precipitarme.

Lo había estado pensando bastante, pero la verdad es que yo creía que con el sentimentalismo de Fly, similar al de una piedra reseca del Sahara, no querría casarse nunca. ¿Y tener hijos? Nunca habíamos hablado bien de ese tema, pero yo quería un pequeño churumbele. ¿Quizás era demasiado pronto? Casi muero tres veces este verano. Necesitaba dejar mi marca en el mundo. Como auror, para mí ya nada tendrá el pretexto de “demasiado pronto”. La vida puede ser demasiado corta y no quería MORIR SOLTERO.
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A. Sven Moretti el Jue Sep 10, 2015 12:10 pm

La verdad es que sonaba un poco triste que mi verano se hubiera basado en ver la tele y comer Doritos, pero a ver, tampoco tenía gran cosa que hacer. Lo miré haciéndome el indignado cuando me dijo que si iba a ser gay. Soy todo un macho alfa, soy… vale no. No cuela.

- No soy gay, que las tías no se fijen en mí es otra cosa. Tú sabes, la mayoría van a por los malotes que le hacen daño, y cuando lo pasan mal vienen llorando a sus amigos de toda la vida, que casualmente somos los tontos y buenos. Y así. Es el ciclo sin fin. - comenté haciendo una mueca, tragando luego un poco de cerveza. - Me dan mucho coraje esas tías, en serio. Si fuera un chulito que me tirara a una distinta todos los días, verás tú cómo tendría detrás enamoraditas perdidas a un montón de tontas. Hay veces que me gustaría ser gay de verdad. - dije en tono depresivo. Soy retrasado, pero también soy de esos tíos románticos por naturaleza que quieren encontrar al amor de su vida algún día. Supongo que es pedir demasiado en el mundo que vivimos.

Me quedé con la boca semiabierta con aspecto de retrasado (vamos, como siempre) cuando me habló de no se qué ataque en la casa de los gritos. Lo escuché atentamente hasta que me salió una carcajada enorme cuando me consultó si pedirle matrimonio a su novia.

- Tío, estoy más perdido que un hijo de puta el día del padre. Explícame lo del ataque ese porque no tengo ni idea. He estado todo el verano incomunicado, no he leído El Profeta ni nada. - agregué haciendo una pausa para tomar otro sorbo. - Siento mucho lo de tu compañera de piso… ¿te han echado un mal de ojo o qué? Entre que se te muere la amiga y casi te matan tres veces… ¿qué te ha pasado? Tío, que por mucho que ser auror sea un trabajo peligroso, el verano dura dos meses y algo, si casi ni te da tiempo. A ti te ha maldecido una gitana o algo. - aseguré totalmente desconcertado. - Yo que tú probaba un tiempo antes la convivencia… dicen que esa es la prueba de fuego de cualquier pareja. Total, casarse es como vivir juntos pero con un papel firmado. - opiné encogiéndome de hombros. - Pero vamos, no digo que te cases mañana, pero teniendo en cuenta tu historial con Fly si estáis seguros y veis que la convivencia está bien… yo me casaría. - comenté convencido. Sabía perfectamente que a Drake le gustaría, la cuestión es si la novia pensaría igual.
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Drake Ulrich el Jue Sep 10, 2015 3:42 pm

Ya sabía yo que no era gay, pero me gustaba molestarlo. Además, aunque lo fuera seguro que tenía el mismo éxito con los tíos que con las tías, por lo que le molestaría igualmente diciéndole que si iba a ser hetero. Lo que él decía de las chicas tontas que se unen a chicos malos, era totalmente verídico. Si es que había hasta una norma universal para eso. Entre más malo y ruin sea el hombre, más sexy es para las mujeres. Teníamos que buscar a una que ya hubiera pasado por eso o a una demasiado inteligente.

Sí, gente como tú y yo estábamos destinados a estar en la friendzone de por vida de nuestras amigas —sonreí de medio lado, soltando un bufido divertido—. Yo tuve suerte de que hace diecisiete años no hubiera friendzone —añadí, refiriéndome a Fly, obviamente. Me hizo gracia lo que dijo de que si se tirara a medio Londres posiblemente tendría enamorada a montones y negué con la cabeza, mirándole con diversión—. No merece la pena. Ya aparecerá tu flor de pitiminí, tu florecilla del desierto, tu bomboncito de azúcar… Habrá una gran cantidad de chicas que no se fijan en el interior, pero hay muchas que ante un hombre como tú se morirían de amor. O te capturarían y te llevan a un museo. ¿Un hombre fiel y bueno? Muchas consideran eso tan raro como un pokemon legendario. ¡Y luego míranos! Aquí, sin escondernos y bebiendo cerveza. Yo creo que las mujeres se quejan por quejarse —puse los ojos en blanco y bebí de mi cerveza indignado.

Ahora no estaba indignado, claro. Ahora estaba muy feliz con mi novia querida de metro y medio. Pero hace un año posiblemente mi indignación fuera parecida a la de Sven. Mi máximo sueño en esta vida es tener una familia y vivir por y para ella y, aunque puera sonar aburrido, para mí no lo era. Por lo que cuando me encontraba con chicas que sólo querían aprovecharse DE MI CUERPO SERRANO o de chicas que sólo querían a hombres que luego la trataban mal… pues claro, me enerva la sangre de Hufflepuff que llevo dentro.  

Le conté extremadamente resumido mi verano a Sven y el pobre estaba perdidísimo, por lo que no tardé en mirarle con cara de reproche.

Demasiados doritos y televisión este verano… —le reproché, tragando saliva—. El ataque se produjo dos semanas antes de que acabara el curso en Hogwarts. Hubieron desapariciones días antes y nos volvimos locos buscando a los desaparecidos, pero era imposible seguir ningún rastro. Un día, a mi compañera de piso le llegó una carta en donde amenazaban con matar a su novio, uno de los desaparecidos, dejando claro en dónde estaban. Todos los aurores salimos corriendo hacia la casa de los gritos y se montó una carnicería… —solté aire profundamente, con pesar—. Yo salí ileso y conseguí salvar a una de las desaparecidas de la mano de unos mortifagos, pero tuve suerte. Dicha compañera y su novio aparecieron muertos en la estación de Hogsmeade al día siguiente. Fue una locura. Nos cogieron a todos desprevenidos. Tengo la teoría que era una distracción PARA ALGO, pero aún no sé para qué. Tengo la sensación de que esa gente siempre va mil pasos por delante de mí —confesé. Esa era mi FRUSTRACIÓN como auror—. Una de las veces casi muero ahí, otras de las veces intentando salvar a un amigo de las manos de unos secuestradores en Alemania, la verdad es que no pensé muy bien eso de adentrarme en la boca del lobo yo solo… —dije, mirándole con cara de: PERO ESTOY VIVO, ES LO QUE IMPORTA—. Y la tercera vez de casi muerte en verano fue en casa de Fly. No sé que puta mierda le echan al suelo, pero caminar por ese piso con calcetines es atentar contra tu puta vida. Me pegué tremendo hostión… Y si me llego a caer un centímetro más hacia adelante la esquina de la mesa se me hubiera incrustrado en el ojo. Así que hubiera muerto —comenté con drama. Posiblemente no se esperaba esa casi muerte, pero oye, me asusté. Me asusté más que en las otras dos ocasiones. Como auror puedo esperarme mi muerte en el campo de batalla, ¿pero en mi puta casa? ¡AHÍ NO ME LO ESPERO!

Mi pregunta sobre el matrimonio era totalmente seria. Yo tenía una especie de miedo interior a que Fly me dijera que no. Sabía que me quería mucho, porque para soportarme hace falta quererme mucho, pero no sabía sí querría dar ese paso. No ya conmigo, sino en general. ¿Os imagináis a Fly con traje de novia? Bueno, yo si me la imagino. Estaría preciosa. Pero en general, creo que poca gente se la imaginaría.

Ya… bueno, seguiré meditándolo con lo almohada. Hablaré con su mejor amigo, a lo mejor a él le ha contado algo sobre sus impresiones con el matrimonio. ¿No? —Pregunté, para cerciorarme si esa idea era acertada o, si por el contrario, parecía un pesado acosador hablando con el mejor amigo de Fly.
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A. Sven Moretti el Lun Sep 14, 2015 10:59 am

Me ponía depresivo con el tema de las tías tontas que se fijan en los malos. Es una especie de ley universal que cuanto más cabrón sea un tío, más tías tiene detrás. Recuerdo mis tiempos en Hogwarts y luego en la universidad cuando una amiga venía llorando porque el chulito de turno le había puesto los cuernos. A ver, alma de cántaro, si sabías que antes de estar contigo se montaba hasta orgías, ¿por qué iba a cambiar de repente? Y las pelis estas que estaban de moda tipo "A tres metros sobre el cielo" perpetuaban el estereotipo. Lo peor es que por culpa de ese tipo de pelis las mujeres pensaban que iban a cambiar al malote y a convertirlo en bueno. Que se ahorraran todo el proceso y se fijaran en chicos como Drake y yo, leñe. Aparte que yo estaba convencido de que la gente no cambia. Puede evolucionar, matizar aspectos de su carácter, corregir algunas cosas… pero ¿cambiar toda la personalidad así de repente? Eso solo ocurre en Hollywood.

- Es muy triste tío… seré un pokemon, pero nadie lo valora. No tengo prisa pero no sé, ver a todos mis amigos emparejados, ir por la calle y ver parejitas felices de la mano y esas cosas… me da mucha envidia. - confesé en tono depresivo.

Me sentí culpable de mi depresión por algo tan tonto como no tener novia cuando Drake me hizo un resumen de su verano. Joder, le pasaba de todo. Escuché su explicación resumida de lo que pasó en la casa de los gritos con cara de póquer. No me había enterado de absolutamente nada. Debo vivir en Marte por lo menos, pero también es verdad que habiendo estado metido más en el mundo muggle que en el mágico… en el mágico no tenemos televisión, algo que por cierto molaría mucho. Aquí como no leas El Profeta o vivas en un lugar rodeado de magos, no es dificil perderse un poco.

- Deberían inventar una televisión para magos, fijo que me hubiera enterado. Canal Protego o algo así. - reflexioné pensativo. - ¿Al ministro nunca se le ha ocurrido poner en marcha un proyecto así? - pregunté por curiosidad. No tenía ni idea de cómo funcionaba el Ministerio de Magia, debía ser tremendamente aburrido trabajar allí. Ser auror era movidito, pero la mayoría de los curros del Ministerio eran de oficina. Y no le veía la gracia a trabajar entre papeles. - Volviendo al tema, no tiene mucho sentido que hagan desaparecer a varias personas y de repente, todo muy random, avisen a tu compañera de dónde están. ¿No ocurrió nada de especial mientras estábais luchando? ¿Ninguna otra desaparición, algún accidente extraño ni nada? - pregunté intrigado. La teoría de que era una distracción tenía mucho sentido, hasta yo que soy lento de reflejos veía que era lo más probable. Me reí un montón con su supuesta casi muerte en casa de su novia. - Que dramático, si no te matan en plena misión tendría mucho mérito que un suelo resbaladizo consiguiera cortarte el pescuezo. - aunque me reía de él yo también había sufrido varias veces accidentes parecidos. Claro que yo no soy auror. Si lo fuera no duraría ni tres días.

No me extrañaba para nada que el tema del matrimonio saliera en la conversación. La verdad, la situación de Drake hace que esté a huevo. Yo en su lugar se lo hubiera pedido hace tiempo, seguramente. Para mí casarse es igual que vivir juntos pero con un papel firmado, pero oye, que ese papelito legalmente ayuda. Hace que tengas que pagar menos impuestos y si tienes hijos y luego te peleas con tu pareja, hace más fácil el rollo del papeleo, las custodias y demás. Ya tenía mi jarra de cerveza de mantequilla a la mitad cuando Drake comentó la idea de preguntarle al mejor amigo de Fly. Negué con la cabeza incluso antes de que terminara la frase.

- Yo no lo haría. - sentencié muy serio. Expresión que me duró menos de una milésima de segundo porque la seriedad no va conmigo, a menos que sea mientras trabajo. - A ver tío, lo que pasa hoy día es que cuando tú piensas en casarte, ¿qué se te ocurre? Boda con trescientos invitados, una novia muy guapa de blanco, tú todo formalito con traje, comida pija, barra libre, venga a echarle arroz a la pareja como si fueran una paella… cuando técnicamente lo único que estáis celebrando es que firmáis un papel que os ayuda a pagar menos impuestos y que os vincula en un librito que rellenaréis si tenéis hijos. - opiné encogiéndome de hombros tragando otro sorbo más de cerveza. - Yo creo que hoy día conviene casarse por el tema legal, pero en la práctica es igual a vivir juntos. A lo mejor tu novia lo ve igual que yo y lo que le echa para atrás es toda la parafernalia. - comenté sin saber, pero era una idea. Era algo que pasaba mucho últimamente, la gente comenzaba a ignorar las bodas de toda la vida por celebraciones más guays. - Preguntarle a su amigo es tontería porque él va a ir corriendo a mandarle una lechuza para ponerla al tanto. Que sería lo mismo que haría yo si Fly viniera a consultarme si te pide matrimonio o no. - comenté riéndome, porque era obvio. Si ese fuera el caso la chica no habría terminado de salir por la puerta que ya habría yo escrito la mitad de la carta. - Aparte, ¿nunca habéis hablado del tema? Aunque sea superficialmente, o algún comentario que ella haya hecho de la boda de una amiga, o algo así… tú me entiendes. - pregunté porque la verdad, me parecía raro que Drake no tuviera ni la más mínima idea de lo que pensaba su novia de ese tema. No sé, el matrimonio es algo muy típico, no es como saberse su opinión sobre las ofensivas militares del Eje en la Segunda Guerra Mundial.
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Drake Ulrich el Mar Sep 15, 2015 2:06 am

Entendía perfectamente cómo se sentía Sven. Si no llega a ser porque la única mujer que me soporta volvió después de tantos años para querer y seguir soportándome, ahora mismo no estaría él solo lamentándose por lo tontas que son las mujeres, si no que los dos estaríamos lamentándonos por nuestro pésimo éxito entre la flora femenina. En parte no sabía qué decirle porque es que yo no soy un experto en estos temas y él lo sabe, de hecho, podíamos ser el máximo consejero del otro pero éramos consciente de lo malo que éramos los dos en el tema.

Tío, no desesperes. Aún eres joven, ya encontrarás a tu florecilla del desierto en el lugar más inhóspito de Londres... Eso sí, nada de enamorarte de los alumnos de Hogwarts, que te veo. Eso es malo, muy malo. Luego no vengas contándome tus problemas con una niña de diecisiete años —le dije como advertencia divertida, ya que sabía que él era lo suficientemente inteligente como para saberlo por él mismo. Pero era gracioso recordárselo— Además, regula tu sex appeal, que ya sabes que enamoras a todas las chicas. Deberías presentarte como Anatolio y no como Sven —ladeé una sonrisa divertida. Para alejar a las chicas pequeñas de su atracción de hombre del norte, serviría con decirle su primer y horrible nombre.

Luego le conté resumidamente mi verano. Si le diera con lujo de detalles todo lo que había hecho, no terminaba ni mañana, por lo que me limité a decirle los sucesos más relevantes de todo el verano, los cuales se resumían en muertes y en irme a vivir con Fly.

La verdad es que lo que decía Sven era verdad: UNA TELEVISIÓN DE MAGOS SERÍA LA HOSTIA. Pero también tenía razón en cuanto a lo que comentaba del ataque mortifago a Hogsmeade. En principio parecía una mera intención de crear caos, ¿pero y si no lo era? ¿Y si había pasado algo en algún lugar y nadie se había enterado todavía? La vida era un misterio. Y una lenteja, también, pero un misterio sobre todo.

Pues la verdad es que sí, todos nos quedamos igual. Sin embargo, el novio de mi compañero de piso desapareció ese mismo día y mi compañera recibió como una carta diciéndole dónde estaba. Supongo que era una manera de alertar a todos de dónde estaban. Allí estaban todos los desaparecidos y finalmente consiguieron lo que se propusieron: hacer de la casa de los gritos el centro de atención —expliqué mientras me encogía de hombros— Ya es pasado y lo que pasó, pasó. Pero la verdad es que sigo preguntándome si realmente eso era una distracción y todo les salió de maravilla.

Yo tenía la teoría de que la casa de Fly atentaba contra mi vida. Llamadme paranoico, pero era verdad. No sabía qué clase de zapatos utilizaban Stella y Fly, pero ellas parecían totalmente inmunes al resbaladizo suelo. En fin… hablando de parejas, muertes y demás, llegué a un tema que llevaba rondándome por la cabeza varias semanas. Pedirle sexo a Fly. Quiero decir, matrimonio. Desde pequeño había tenido ese sentido familiar y siempre había querido casarme para formar una familia. Podría decirse que era el sueño de mi vida. Así que como Sven es parecido a mí y me conoce muy bien, no había mejor persona a la que preguntarle.

Ya, en verdad tienes razón… realmente es solo firmar un papel. Pero ya sabes, para mí es importante y todo me viene a la mente por lo grande. Aunque ya sabes como es Fly, seguro que ella quiere algo más a su nivel, ya me entiendes, algo PEQUEÑO —Era un chiste fácil, porque Fly es bajita. Entonces es pequeña. En fin, ella me hace bullying las 23 horas del día, yo solo puedo meterme con ella porque es bajita. Me llené de orgullo y satisfacción cuando dijo que no tardaría en contarme lo de la boda sí Fly se lo insinuara—. Estoy orgulloso. Yo igual. Somos fieles a nuestros principios de marujas cotillas hasta en estos temas, muy bien —sonreí animadamente—. Y nada, lo que haré será preguntarle directamente que qué opinaría sobre casarse. Lo que tengo claro es que no me curraré mucho la proposición. Le incomodan las sorpresas y a mí me incomodan hacer sorpresas porque siempre me salen mal —le expliqué gratuitamente, cogiendo mi cerveza de mantequilla para beber un buen buche— Pero bueno, tengo ganas de recordar viejos momentos. ¿Qué tal tu primera semana en Hogwarts? —sonreí ampliamente como un niño pequeño, apoyándome en la mesa para mirarle con más atención— ¿Ya ha habido gamberradas que te han dado trabajo? —solté una sonrisilla. Él y yo casi siempre éramos los patéticos que caían en las gamberradas y terminaban en la enfermería.
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A. Sven Moretti el Mar Sep 15, 2015 5:21 pm

La verdad es que Drake y yo éramos penosos con las mujeres. Bueno penosos no, peor, digamos que éramos… patéticos hasta nivel extremo, como de Londres a Alaska pasando por Moscú. Y nuestra experiencia solo se basaba en quejas y poco más, él sólo había tenido una novia y yo ni eso, algún rollete esporádico que me dejó más depresivo todavía. Lo mío no es eso, yo quiero hacer el amor, no follar. A veces parezco sacado de El diario de Noah, pero soy así. Empecé a reírme con su advertencia con las alumnas, porque no era el primero que me lo decía.

- ¡El amor no tiene edad! - contesté en fingido tono indignado para luego negar con la cabeza divertido. - ¿Te imaginas? Si las mujeres son bipolares ya de por sí y tienen esa manía de irse con los malotes, imagínate una adolescente. Aparte, que no sé si será mi impresión o algo, pero cada vez las veo más pequeñas… como más niñas. No sé. - comenté encogiéndome de hombros. Bueno, era obvio, yo iba creciendo, hacía ocho años que me gradué en Hogwarts, lógicamente ahora veía a las alumnas de séptimo curso más niñas que cuando yo estaba en ese curso. Soy tonto del culo, pero yo me entendía. Miré a mi alrededor un poco asustado cuando pronunció mi primer nombre, no quería que nadie me vinculara con ese horror. - Cada día tengo más claro que fui un condón roto y ese fue mi castigo. - agregué en tono depresivo de nuevo. Poca gente sabía mi primer nombre, no era algo que fuera pregonando por ahí. Es fácil que me hagan buylling.

Me quedé loquísimo cuando me contó lo de ese ataque a la casa de los gritos. Es imposible que yo me entere de esas cosas si los magos no tienen tele, ¿por qué no tienen tele? Aunque sea un canal. Tan avanzados que estamos para unas cosas que luego no imitamos a los muggles en sus mejores inventos. Cierto que existía la radio mágica, pero no es lo mismo. En fin, era mucho más agradable hablar de matrimonio que de ataques que salen mal. Pobre Drake, mira que yo suelo tener mala suerte, pero desde luego lo suyo es de película. Y como le pidiera a la novia matrimonio y esta le dijera que no… drama. Digo yo, si eso pasara, ¿qué se hace? ¿se corta la relación o solo discuten o qué? Era una duda existencial que siempre tuve, lo que ocurría cuando un miembro de la pareja le decía que no al otro.

- Pues a eso me refería tío, que a ti te apetece hacer una boda por todo lo alto y a lo mejor ella quiere que sea íntimo y os disfracéis de Pokemon. - puse como ejemplo. Cada uno tiene sus preferencias, yo tenía claro que si me casaba algún día mi boda sería temática. De Star Trek, por supuesto, y los votos matrimoniales se harían en klingon. No era negociable. - La cuestión sería poneros de acuerdo y hablar para llevarlo a un punto medio en ese caso, pero no sé… vuestra relación tiene un nivel de compromiso más serio imposible, yo no vería lógico que se opusiera a casarse. - opiné sin saber, pero bueno, era mi opinión, y como los culos cada uno tiene el suyo. Asentí cuando comentó que lo que haría sería preguntárselo como quien no quiere la cosa y ya está. Era lo mejor. - La verdad, si tu novia no es muy romántica tampoco es plan ir a un restaurante caro donde haya una orquesta de violines y ponerle un anillo de compromiso en el postre. Eso está ya muy visto. Además, si fuera tú ni le compraba anillo, es una tradición tan tonta como la de tirar arroz a la pareja en plan paella. - comenté bebiendo otro sorbo de mi cerveza. Aparte, los anillos esos tienen fama de ser caros y a mí me parecía un derroche un poco tonto.

Me preguntó por mi primera semana de Hogwarts y si había asistido a alguna gamberrada. Me reí acordándome de nuestra época estudiantil donde siempre caíamos en las trampas de algún Slytherin idiota que nos hacía bullying. La verdad es que, para que engañarnos, hacernos bullyings a nosotros era bien fácil. Ahora Drake podría meterle la varita por el culo a esos idiotas y presumir orgulloso de ser auror, algo que no mucha gente consigue. Y yo… bueno, podía presumir de haberme sacado con buenas notas la carrera de Sanador, que tampoco era precisamente fácil. Pero no sé, me daba la impresión de que mi vida era mucho más mierdosa que la suya.

- Pues de momento no te creas, dos me vinieron afectados por la maldición Tragababosas, otro vino con la cabeza en forma de sándwich, ni idea de cómo se lo hicieron… he visto más accidentes tontos en las clases, fíjate. A un chiquillo de segundo le salpicó una poción mal hecha y se le puso la cara verde mientras le salían pelos largos por las orejas. Parecía un troll. - le conté en voz baja sintiendo lástima por el chico. - Bueno, y tuve una paciente interesante… que lo primero que hizo nada más entrar en la enfermería fue piropearme. - reconocí poniéndome colorado al instante. - Que conste que no es alumna, trabaja en la biblioteca. Y bueno… eso. - no quise decir más porque volví a notar que me subían los colores y que instintivamente miraba a mi derecha y mi izquierda por si la veía. Que vergüenza.
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Drake Ulrich el Lun Sep 21, 2015 1:24 am

El nombre de Anatolio… tiene su historia, pero vamos, sus padres debieron de odiarlo de pequeño para ponerle ese nombre, porque no entiendo qué padres le pondrían ese nombre a su hijo con buena intención. De verdad, no hay buena intención en ese nombre por mucho que intenten excusarse. Ese nombre era cruel y duro. Tenía suerte de que por lo menos sus padres fueran benevolentes y le pusieran un Sven de segundo. Que a mí me sonaba a RENO, pero oye, por lo menos sonaba mejor que Anatolio.

Bueno, si les van los malotes, no debes de preocuparte —dejé claro antes que nada, mirándole con evidencia. Tanto él como yo sabíamos que no tenía ni una pizca de maldad. ¡Es decir, era sanador! Él iba en contra de las maldades, sanándolas cual profeta. Es que menudo dos éramos, un sanador y un auror, deberíamos ponernos máscaras e ir por ahí como los archienemigos del Team Rocket pero en versión buena. Nuestro lema mutaría a algo tal que así: “¿Habéis tenido problemas? Pues escuchad nuestro lema. Para proteger el mundo de la devastación. Para unir a los dos mundos en una sola nación. Para extender nuestra bondad más allá del mundo mágico. ¡Anatolio Sven! *CHAN CHAN* Drake. *CHAN CHAN* ¡El Team Pardillos despega a la velocidad de la luz! *Sonido de mono hiperactivo aquí* ¡Poring, bien dicho!” Porque está claro que Poring Poi sería nuestra mascota—Creo que es porque tú estás más viejo, llámame loco —curvé una sonrisa y bebí de mi bebida mientras luchaba por no escupirlo cuando habló del condón roto.

La verdad es que no había pensado con total claridad qué tipo de boda querría Fly en el caso de querer casarse conmigo. A mí siempre me había gustado la idea de hacer algún tipo de boda temática, pero a lo mejor ella no… Ay, esto era demasiado difícil para mí. El simple hecho de pensar en bodas me daba unos nervios y unas cosquillitas por las piernas que me incomodaban. Las afirmaciones de Sven me hicieron qué pensar… ¿NO DEBÍA DE COMPRARLE ANILLO? Oh dios, ¿y qué hacía entonces? Eso para mí era algo clave. ¿Debería pedirle a mi madre el anillo de compromiso de la abuela Dolores Asunción? Aunque con ese nombre me daba todo el miedo que el anillo viniera maldito.

Bueno en realidad tienes razón… ¿Entonces me recomiendas que se lo pregunte así como quién no quiere la cosa? ¿Cómo si fuera una pregunta de lo más normal por la que tengo curiosidad? —le pregunté, para cerciorarme de lo que estaba diciéndome, ya que yo era un poco corto y, A MÍ, CON LAS COSAS CLARAS o si no empiezo a sacar conclusiones descabelladas y erróneas—. ¿Mientras vemos la tele o cenamos tranquilamente en casa? En realidad podría preguntárselo mientras cenamos, siempre tenemos charlas muy filosóficas mientras cenamos. Podía sacar el tema así, como quién no lo espera… Lo dejaré caer tan sutilmente como cuando ella deja caer que casi se va a Narnia en el váter porque ALGUIEN dejó la tapa subida...

Ya me lo estaba tomando totalmente en serio, por lo que decidí que lo mejor sería no tomárselo tan en serio o me iba a poner a sudar como un cerdo cuando se lo fuera a preguntar de los nervios, dando a entender claramente que no es nada casual.

De todo lo que me contó, lo que más me impresionó fue lo de la cabeza con forma de sandwich. ¡Joder, qué currado! Lo de la poción podía llegar a esperármelo, sobre todo después de compartir mis siete años en Hogwarts con Jace y ver lo capaz que era de crear soluciones totalmente atípicas y extrañas en pociones que no tenían ni la más mínima dificultad. Aunque debo admitir, que no di bola a ninguna de las noticias de los alumnos, sino que esa paciente de la que me habló, fue la que llamó toda mi atención.

¡Las bibliotecarias siempre son sexys! —exclamé con suma emoción—Menos la señora Pince —me dio un escalofrío al recordar la que estaba por nuestros años como bibliotecaria. Ugh, ese culo caído, ugh—¿Y qué te dijo? ¿Es guapa? ¿Qué le contestaste tú? Espero que no te hayas puesto a balb… balbu… bucear… balbucear como sueles hacer —me metí con él, obviamente de broma. Él no balbuceaba, solo tartamudeaba en situaciones de MÁXIMO ESTRÉS. Es decir, casi nunca. Pero como todo el mundo en realidad—. Cuéntame. Es la primera vez que me recalcas el hecho de que una mujer te piropee. ¿Fue un piropo original? ¿O es que te resultó fuera de lugar? ¿O cómo? ¡Tío, no me hagas parecer una maruja y cuéntamelo todo!—Dije, sin dejar lugar a dudas de que era una auténtica maruja.
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A. Sven Moretti el Lun Sep 21, 2015 3:27 pm

Si me ponía a imaginarme a Drake casándose me iba a deprimir. Sería un signo de que nos hacemos viejos, que maduramos y esas cosas. Bueno, madurar… nosotros no somos frutas. Somos igual de tontos que cuando estábamos en Hogwarts, con la diferencia de que ahora tenemos más responsabilidades y más dinero (en mi caso, era más bien lo primero que lo segundo). Pero en fin, tempus fugit. No quería pensar en eso porque cuando pienso me deprimo. Menos mal que suelo pensar poco.

Me estuve riendo un rato con el estrés de Drake respecto a pedirle matrimonio a su novia, atosigándome con posibles situaciones en las que podría pedírselo, o mejor, sacarle el tema como quien no quiere la cosa. No me costaba nada imaginarme a Drake muy formalito con traje y una orquesta de violines detrás, arrodillándose delante de su novia y soltándole una parrafada súper larga para al final concluir con un “Fiona, dueña de mi corazón, margarita de mi campo, dulce néctar de la ambrosía divina, ¿quieres convertirte en mi esposa y así hacerme el más feliz de los hombres?”. Drake era capaz de eso y mucho más. Lo que pasa es que para aguantar algo así tienes que ser un algodón de azúcar andante, y aunque yo reconozco que soy muy moñas y romanticón (si las mujeres me dejaran demostrarlo) entiendo que eso no le gusta a todo el mundo. Y por las dudas de Drake suponía que su novia sería más normal en ese sentido.

- Tu novia es una crack. - reconocí admirado cuando me contó la anécdota de que ella había sido muy sutil al acusar de dejar la tapa del váter levantada. Las pequeñas grandes cosas de la convivencia, suponía.- Mientras cenáis… depende tío, ten cuidado a ver si se va a asustar y se va a ahogar. - previne, siendo tan trágico como siempre. - No quiero que le pase como a Homer con el brócoli, ¿te imaginas? - sabía que se lo tenía que dar masticadito, porque si no podía liarla parda. - Mientras veis alguna serie o película y ponen anuncios. Te pones tierno, le das un achuchón, y le preguntas qué opinaría sobre casaros. Haz hincapié en que a ti te gustaría pero tampoco te vayas a arrodillar y a besarle la mano en plan caballero andante de la Edad Media. - advertí. Igual que no me costaba imaginarme a Drake pidiéndoselo muy trajeado y con orquesta de violines, tampoco me costaba imaginarlo vestido de juglar y recitándole un poema.

Drake era una maruja andante, y se demostró cuando al resumirle mi primera semana en Hogwarts lo primero que hizo fue meter baza con el asunto de mi paciente interesante. Estaba rojo de vergüenza y temía encontrármela por cualquier lado. Desde entonces solo la había visto dos veces y de lejos por los pasillos, sin atreverme a acercarme. Soy un imbécil total y absoluto, pero es que me moría de vergüenza. Era horrible. Mi amigo me estresaba a preguntas mientras yo me iba poniendo cada vez más rojo e intentaba esconderme detrás de mi jarra de cerveza de mantequilla, algo imposible por supuesto… soy demasiado cabezón.

- Pues… ay tío, que vergüenza… lo primero que me dijo nada más verme fue que si hubiera sabido que el enfermero era tan guapo habría buscado alguna excusa para venir antes… - conté acojonado perdido. - O sea, que es miope como mínimo, pero bueno… y sí, es guapa. Mucho. - reconocí. Me faltaba un lazo verde en el pelo para ser un tomate con todas las de la ley. - Y bueno… a lo tonto empezamos a hablar, yo le conté lo de mi familia, ella me contó cosas suyas… y eso. Y me dijo que tenía una sonrisa bonita… y eso, tío… que vergüenza pasé, en serio. - balbuceé sin atreverme casi a moverme, no fuera a ser que al mirar por encima de la cabeza de Drake me la encontrara. Yo no estoy hecho para cruzarme con mujeres. Ay, que mal lo paso.
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Drake Ulrich el Jue Sep 24, 2015 1:01 am

Sí, la verdad es que mi novia era una de las mejores novias del mundo. Sería mejor si le quitamos sus obsesión por recalcar lo inútil que soy o por meterse con mi condición de Hufflepuff. Que en verdad, si nos ponemos a pensarlo detenidamente, es básicamente lo mismo, ya que ella atañe que mi inutilidad es porque soy Hufflepuff. Tengo curiosidad por saber qué hubiera pasado si hubiera caído en Gryffindor como mi padre y mi hermano. ¿Seríamos novios igual o no le gustaría porque no tengo esa esencia inútil de Hufflepuff que me hace tan especial?

Me gustaba la idea que me estaba dando Sven. La verdad es que era la mejor manera de sacar la conversación, sobre todo porque no quería ser demasiado ostentoso. Porque sé que puedo llegar a ser muy ostentoso con cosas románticas. Pero qué le voy a hacer… soy un romántico... Pero bueno, tenía entendido ya por varias ocasiones anteriores que a Fly no le gustaba mucho que fuera excesivamente romántico, por lo que esta vez tendría que jorobarme y hacerle caso a Sven, pues aunque ninguno fuéramos experto en el tema, ambos podíamos darnos muy buenos consejos. Sobre todo porque conocíamos muy bien al otro y también conocíamos la vida del otro, por lo que sabíamos en qué fallábamos.

Vale, muy bien. Tendré que armarme de valor y tardaré probablemente cuatro noches en concienciarme entre anuncio y anuncio, pero intentaré decírselo —dije, con la mirada perdida en mi cerveza de mantequilla, haciéndome una idea mental de lo mucho que me costaría decirle algo así. ¡No iba a sonar normal! Seguro que iba a sonar como un tío nervioso que lleva planeando una petición “casual” durante más de un mes. Yo no servía para hacer este tipo de cosas de manera casual—. Pues bien elegantes que eran los caballeros de la Edad Media, tío. Las chicas ya no valoran los esfuerzos de los caballeros… —chasqueé la lengua y negué con la cabeza levemente.

Pero bueno, yo quería que Fly me dijera que sí para poder tener churumbeles con ella y pasar el resto de nuestra vida juntos, por lo que tenía que optar por una petición que diera pie a una respuesta positiva por su parte. Y, sin duda alguna, la de Sven probablemente era la que más papeletas tenía.

Luego, vino otro BOOM. ¡Sven ligando en Hogwarts! Madre mía, eso sí que era un notición de los buenos. Sobre todo por el hecho de que no era una alumna, motivo principal de mi increíble interés y sorpresa. ¡Sven ligando con una persona que está a su alcance! A ver, que estas cosas nos pasaba a gente como nosotros muy pocas veces en nuestra vida. Por lo que decía, el pobre se había puesto como un tomate… Me lo podía imaginar, conocía al Sven que habla con chicas y la verdad es que le hace competencia al Super Tomate. Un tomate rojo con capa roja. ¡Imagináos lo rojo que es! No obstante, no hablaba de la chica con ese sentimiento de incomodidad que no quieres volver a repetir, sino que parecía tener un brillo de emoción en esos ojillos tímidos que tenía. Así que sonreí contento, ya que me hacía mucha ilusión que mi amigo se emocionase con una chica y no huyera despavorido de ella.

¡Qué directa! —dije sorprendido cuando me contó lo que la chica le había dicho—¡Normal que te acojonaras vivo! —solté una divertida carcajada solo de imaginarme esa escena. ¡Lo que hubiera dado por verla!—Anda, no seas tonto —le dije con reproche, mirándole con una ceja alzada—No eres el hombre más guapo sobre la faz de la tierra, pero tampoco eres un troll de las cavernas. Hay gente que, aunque no te lo creas, ve en ti las cosas bonitas que tienes, no tiene porqué ser miope —le dije, mirándole con reproche por su increíble y BAJA autoestima—Que tú eres muy guapo. Yo si fuera gay, me enamoraba de ti, tío —sonreí ampliamente—Pero en serio, ¿eh? No lo digo por compromiso, eres muy chachi —añadí a la broma, mirándole con cariño, ya que en cierta manera me molestaba que pensara que fuera miope… con lo bonito que es recibir un comentario bonito de vez en cuando.

Era una chica potencial y sobre todo teniendo en cuenta que estaba en Hogwarts junto a él, por lo que no pude evitar emocionarme demasiado e imaginarme incluso un gran futuro para él y esa misteriosa chica a la que evidentemente no le ponía cara. En mi mente era un increíble interrogante con patas al lado de Sven.

¿Y cómo se llama? Parece que habéis congeniado bastante bien… —dije, aludiendo al hecho de que se contaron bastante cosas que, por norma general, no se cuentan en la primera cita—Deberías invitarla a salir y no veros en Hogwarts. A lo mejor era simpática porque eras su compañero de trabajo, por formalidades, pero luego fuera es una sosa antipatica… —lo miré de reojo, jugando con mi jarra con una sonrisilla traviesa—¡Que no! Seguro que sigue siendo igual de simpática. Invitala ir a algún lado, o a tomar una cervecita en las Tres Escobas. ¡Que le ha dicho que le gusta su sonrisa! No todas dicen eso, a lo mejor es la definitiva. Aunque por experiencia, ya sabes, nunca digas “te quiero” en la primera cita. Suele no funcionar, hazme caso… —dije, cual sabio supremo, que, por experiencia, ha aprendido de sus errores de la vida—¿Qué dices? ¡No tienes nada que perder!  
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A. Sven Moretti el Vie Sep 25, 2015 3:00 pm

No pretendía contarle a Drake lo de Mathilde, la verdad. Primero porque no creía que tuviera tanta importancia como para comentárselo, y segundo porque estos temas me dan mucha vergüenza. Él sabe que soy un auténtico inútil con las mujeres, y que en cuanto una muestre un mínimo de interés yo me muero. Claro que también porque era una chica guapa, simpática y mayor de edad, si me piropea una niña de tercer curso no sé… no le daría tanta importancia. Me pondría igualmente muy colorado, eso sí. Asentí temeroso cuando Drake dijo que era normal que me hubiese acojonado vivo. Claro que era normal, ¿se podía ser más directa y atrevida? Atrevida, esa era exactamente la palabra. Ese rato noté en ella un aura demasiado atrevido, que obviamente contrarrestaba totalmente con el mío, que es un aura cagueta.

- Ojalá fuéramos gays, tío. Bueno, ahora ya no porque tienes novia, pero cuando estabas soltero hubiera sido lo suyo. Nos enrollamos entre nosotros y solucionado. - opiné dándome cuenta de lo siniestro que sonaba. - En serio, yo siempre he pensado que una relación homosexual tiene que ser más sencilla de llevar que una hetero, ¿no? No sé, los tíos entre nosotros somos más parecidos, nos entendemos mejor, imagino que entre tías pasará igual. - supuse pensativo. La verdad es que era muy raro pensar en que si fuera gay podría liarme con Drake, ya no solo porque es un tío, sino porque nos conocemos desde que somos enanos. Sería casi incestuoso.

Me sonrojaba tanta pregunta, pero entendía ese afán cotilla. Yo también lo tenía, y que una chica me hubiera piropeado no es algo que pasa todos los días. Es razón más que suficiente como para que estemos horas cotilleando expectantes y haciendo mil y una teorías. Somos peores que las marujas cuarentonas que ven telenovelas.

- Se llama Mathilde. Pero no sé gran cosa de ella… bueno normal, a ver, solo la he visto una vez. Bueno no, la he visto más veces, pero he huido. - confesé sonrojándome - Me daba tanta vergüenza que cuando la he visto por los pasillos me he dado la vuelta descaradamente y eso… lo sé, soy tonto del culo. - reconocí, antes de que me dijera nada, dándole otro sorbo a mi cerveza con cara de depresivo. Soy una depresión andante. - Pero no sé ni qué edad tiene. Aparenta unos veinte, año arriba año abajo, eso sí. - lo miré acojonado cuando me dijo que quizás solo fue simpática porque éramos compañeros de trabajo, para luego corregirse. - No juegues conmigo que sabes lo muchísimo que me apabullan estas cosas. Te veo muy embalado, tío… - comenté negando con la cabeza, divertido. Drake era la exageración al máximo exponente, de los que decían “te quiero” igual que yo podía decir “hola”. Yo desde luego no era así, al revés. Jamás había pronunciado esas palabras a una chica, y dudaba mucha que fuera a interrumpir mi récord de veinticinco años sin declararme. - A lo mejor es de esas que van piropeando a todos los tíos que se encuentran. Cuando se fue me dijo que podríamos desayunar una noche. - agregué con inevitable rubor. - Pero yo que sé tío, no he querido darle importancia. Me dio la impresión de ser una chica bastante atrevida y que no se cortaba un pelo… y bueno, que me llame guapo y diga que tengo una sonrisa bonita no quiere decir nada, ¿no? - pregunté inseguro. A mí parecer lo que me dijo a mí bien podía decírselo a cualquiera, así que tampoco entendía esa insistencia para que le pidiera quedar. ¿Para qué? ¿Para hacer el ridículo?
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Drake Ulrich el Mar Sep 29, 2015 3:21 pm

QUÉ PERTURBADOR. Es decir, si fuera gay no sería perturbador, pero siendo hetero y atrayéndome totalmente nada los hombres, imaginarme a mí y a Sven enrollándonos era… un poco raro. Bueno, muy raro. ¿De verdad él podía imaginarse a él y a mí enrollándonos? Y porque estoy siendo un mente limpia y no pienso en nada más allá que no sean besos. Mi mente tiene un filtro muy bueno. Lo que él decía respecto a las relaciones homosexuales y heterosexuales… podía ser un buen tema de conversación. Pero sería más justo si estuviéramos en frente a una lesbiana o un gay.

Pues oye, tiene lógica —dije claramente, pues la verdad es que lo que había dicho, lo que es lógica, tenía lógica—Pero creo yo que será cosa de hablar con una lesbiana y con un gay, ¿no? Ellos mejor que nadie podrán saber que tan fácil es una relación con una persona de su mismo sexo. Aunque la verdad… es que no sé qué decirte, tú piénsalo… Las chicas y los chicos hemos sido creados para complementarnos. Quizás dos chicas choquen mucho en algo, ¡o imagínatelas a las dos con la regla! Según tengo entendido al estar juntas mucho tiempo, se les sincronizan o algo así —qué miedo tío, si yo ya me acojonaba cuando a Fly y a Stella se les sincronizaban—Y los tíos igual. Tenemos que hacer un estudios. ¿Tienes conocidos homosexuales? —Yo no sabía, tendría que pensar si tenía a alguien gay entre mis conocidos.

Ay, me encantaba cotillear. Adoraba tener a Sven como amigo porque él me comprendía. Él sabía lo que se sentía al cotillear y lo compartía conmigo. Con Fly no podía hacer estas cosas, porque me miraba raro. Sven y yo, como lo dos somos hombres de pelo en pecho, podemos hacer cosas como estas sin cuestionarnos nada. Además de que era divertido, joder. ¿A quién no le gusta sospechar, indagar, crear teorías y criticar? Aunque debo admitir que lo de criticar es lo que menos hacíamos normalmente. Éramos demasiado buenas personas como para andar criticando por ahí a la gente. Menos a Voldemort, claro, ese tío debía de tener todos los días las orejas rojas.

Pero aquí lo verdaderamente importante era que Sven había ligado. Porque sí, era algo que solo pasaba una vez cada lustro, por lo que lo celebrábamos como si de unas olimpiadas se trataran. Además, yo, como romántico que soy al que le gusta fomentar la esperanza de las relaciones, era el típico que siempre motivaba a mi amigo a lanzarse a la piscina de cabeza. Pero mi filosofía era sencilla: si algo te gusta, motívate, porque a lo mejor es la elegida. Y sabía lo tímido y acojonado que era Sven, por lo que necesitaba un gran empujón.

Solté una tremenda sonrisa cuando admitió tan campante haber huído de ella cuando la había visto en más ocasiones. Era muy de Sven ir escondiéndose detrás de columnas para que las tías no le vieran y poder pasar desapercibido.

Mathilde —dije, mirándole con diversión—Mathilde y Sven. Sven y Mathilde… —añadí con voz soñadora, entrecerrando los ojos y dando por terminada mi investigación—Vuestros nombres pegan. Eso es buena señal —me inventé sobre la marcha. Era una gilipollez, pero oye, era Sven, cualquier cosa que significara una buena señal sería bueno para él—¡Claro que quiere decir algo! ¡Quiere decir que eres guapo y que tienes una sonrisa bonita! ¿Te parece poco? ¿Cuántas chicas en tu vida te han dicho eso, Sven, eh? ¿Cuántas? ¡Cuéntamelas vamos, seguro que te da con una mano solo! —le pregunté, para que él mismo hiciera la cuenta de las pocas féminas que quedaban así de atrevidas—Es la tuya. Tú piénsalo tío, tú eres un cortado, tímido y siempre estás al final del grupo intentando huir de toda aquella que se te acerque. ¿No ves la ventaja que es que una tía se te lance así? Primero, quiere decir que está interesada aunque sea UN MÍNIMO, porque vamos, si eres feo, eres feo y no te lo dicen por compasión. Y, segundo, que te has ahorrado tener que dar tu el primer paso, porque a fin de cuentas, es ella la que te ha dejado claro que un mínimo de interés hay. ¡Aunque sea ínfimo, ya hay! Es la chispita. Y encima si te ha dicho de ir a desayunar una noche… No sé, yo ahí veo posibilidades. Y aunque no las haya en plan amoroso, ¿no te molaría tener una amiga con la que poder hablar? Son todo ventajas —Intenté argumentar el por qué de mi pesadez con el tema, pero me molestaba que Sven fuera tan cortado, pues se perdía un montón de cosas.

Ya no era solo el hecho de perderse al amor de su vida, por llamarlo de alguna manera, sino simplemente de conocer a gente increíblemente fantástica. Yo tenía muchísimas amigas con la que mantenía una relación bastante débil pero aún así muy satisfactoria. A veces iba a tomarme un café con ellas y nos lo pasábamos bien y no eran más que eso, amigas. Ellas tenían su pareja, yo a la mía y ambos nos habíamos conocido intentando ligar. Pero a ver, que no siempre consigues o un chasco o un éxito. A veces consigues algo mejor: alguien con quién cojes una confianza bestial. Y eso Sven se lo pierde porque tiene miedo. ¡Y yo quería quitarle ese miedo!

Anda, ¿te animas? Hazlo por mí, verás que no te arrepentirás. Y en el caso de que no funcione, ¿qué más da? Parece simpática, seguro que quedáis bien. Aunque debo decirte que eres un amor para las mujeres, todas te adoran porque eres tímido y muy mono, así que tan mal no quedará en el caso de que quede mal —dije, repitiendo literalmente las palabras de mi amiga sobre Sven, es que era adorable, sobre todo con esos ricitos—Créeme, no hablo desde la ignorancia —afirmé, con un asentimiento de cabeza mientras me llevaba la cerveza a la boca y bebía un gran sorbo. Parezco un sabio y en verdad soy el más ignorante del mundo.
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Drake UlrichInactivo

A. Sven Moretti el Miér Sep 30, 2015 2:52 pm

Si hubiera nacido gay sería más feliz, está claro. Seguro que entre hombres nos entendemos mejor, me hubiera buscado a un tío como Drake y a freír espárragos. La verdad, era un poco siniestro imaginarme liado con Drake, pero tampoco me suponía un trauma, soy bastante abierto de mente con esas cosas. Que no quiere decir que me gusten los tíos, una de las pocas cosas claras que tengo es mi orientación sexual: hetero hasta la muerte. Pero había mucha tontería con los temas sexuales. Por ejemplo, cuando iba a la universidad tenía un compañero que se hacía mucho el chulito y que me dijo como trescientas cuarenta y cinco mil millones de veces que él nunca dejaría que su novia le metiera un dedo por el culo, que ahí no entraba ni el pelo de un gamba. A mí me parece una chorrada la verdad, si no tienes confianza con tu novia para experimentar, ¿con quién la vas a tener? Si yo tuviera novia estable con la que llevara un tiempo y ya tuviéramos confianza suficiente, no me importaría que… bueno, mejor dejo de pensar en esas cosas, total, llevaba cinco años sin realizar el acto sexual, podía perfectamente seguir así quince años más.

- Sí, sí, se le sincronizan, es por temas de hormonas. Cuando yo era pequeño era todo un espectáculo ver como mi madre y mis tres hermanas se ponían con la regla a la vez… acaparaban el baño y era un horror. - le conté nostálgico. - No sé, supongo que también dependerá de la persona, nosotros si fuéramos gays no pegaríamos ni con cola con el típico chulo cañón de discoteca. - le aseguré divertido. Era el mismo tema de los “malotes” que habíamos estado hablando antes. Un Drake gay no duraría ni tres días con un malote. - Sí, tengo una amiga lesbiana. No sé si la conocerás de vista, estaba en mi casa y en mi curso en Hogwarts… se llama Sam, rubia, blanca de piel, pero muy blanca, de esas que cuando van a la playa se convierten en el cangrejo Sebastián. Ahora trabaja en el Ministerio, a lo mejor la has visto. De algo de legemerancia, me parece. - con las cuestiones del Ministerio me perdía, para mí allí los trabajos se dividían en dos: los aurores y los que hacen papeleo. Debería ser mortalmente aburrido trabajar allí. - Y que yo sepa, ya está. Pero no me extrañaría que conociéramos a más gente homosexual que lo esconde… ya sabes, por desgracia todavía hay prejuicios en la sociedad respecto a eso. - comenté, suponiendo que habría más gays de los que pensábamos. Era muy triste, pero todavía existe gente subnormal que discrimina a los homosexuales.

Me daba una vergüenza atroz contarle a Drake lo de Mathilde. Pero en realidad si no se lo contaba a él no se lo contaría a nadie… bueno, exceptuando a Esther. De hecho Esther es mujer, así que seguramente sabría interpretarlo todo mucho mejor y no sería tan entusiasta como Drake. Porque para Drake que una chica te diga solamente “hola” ya es sinónimo de que es la mujer de tu vida. Agradecía un montón que estuviera con Fly, porque tenía la teoría de que con él cualquier tía cabrona podría hacer lo que quisiera. Bueno, y conmigo también. Somos dos idiotas calzonazos. La diferencia estaba en que Drake era demasiado eufórico, y en su época de soltero le decía “te amo” a las chicas con una facilidad desbordante. Yo era todo lo contrario, muy cauteloso y desconfiado, quería pensar que una cabrona lo tendría más difícil conmigo para utilizarme. Quería pensar.

- Tengo nombre de reno, tío. Mi nombre solo pegaría con el de Rodolfo. - contesté negando con la cabeza ante su tontería de que pegaban los nombres. Hice referencia al famoso reno de Santa Claus, el reno más famoso con permiso de Sven de Frozen. - Bueno, mentira, Rodolfa. - rectifiqué.- Pues… ¿te acuerdas de Sarah Jones? - pregunté, recordando a una especie de rollo que tuve en la universidad. Para mí fue la confirmación de que no quería saber nada de rollos esporádicos. - Esa fue peor, la primera vez que hablamos me dijo que quería averiguar si la teoría de que los chicos bajitos la tienen grande es cierta. Y al final, ¿qué pasó? ¡Qué llevó a la práctica su teoría! Vale no me quejo, no es que me violara ni nada de eso - reconocí, dándome cuenta de que me estaba poniendo muy dramático - pero yo no sirvo para un aquí te pillo aquí te mato y si te he visto no me acuerdo. No quiero eso. ¿Y si resulta que Mathilde solo quería provocarme para llegar a ese punto…? Mira, no. No quiero saberlo. - me negué en redondo, en cuadrado, en triángulo y en todos los polígonos posibles. Me crucé de brazos y fruncí el ceño. Había bajado la guardia sobre la posibilidad de que estuviera cerca, así que mientras escuchaba a Drake darme otro sermón fui echando un vistazo, nervioso. - Ya, ya lo sé, con lo cagado que soy lo último que necesitaría es una chica tímida… pero no sé tío, tanto atrevimiento me produce desconfianza. Y amigas ya tengo un montón… quiero decir, una amiga es una amiga, para mí es un ser completamente asexuado. Si una chica me piropea y da a entender que le he agradado a un nivel más… personal, no sé yo si sería capaz de luego verla como un ser asexuado. No sé si me explico. - conté pensativo, porque la verdad, ni yo mismo entendía muy bien lo que quería decir. La cuestión es que estaba completamente seguro de que diferenciaba al 100% entre “chicas que pueden gustarme” a “chicas que pueden ser futuras amigas”. - Por ejemplo, si ahora Esther viene y me planta un morreo me quedaría tan loquísimo como si me lo pegara el calamar gigante. Para mí carece de sexualidad. No sé si conseguiría hacerme amigo de una persona que lo primero que hizo fue piropearme… no sé, tío. Creo que sería capaz de pillarme y acabar en la friendzone. - supuse, nunca me había pasado, pero intuía que podía acabar así, con lo tonto y pringado que soy tengo todas las papeletas. Bebía cerveza pensativo mientras Drake insistía, y lo que es peor, decía que todas las mujeres me veían tímido y mono. Lo miré con incredulidad, como si estuviera loco. - ¿De dónde sacas que todas me adoren? Porque con lo poco que he ligado en mi vida la verdad es que lo dudo… - añadí abatido. Lo que decía, que soy una depresión andante. - No sé, Drake… soy tan novato con estas cosas… con veinticinco años y no tengo ni la más remota idea del sexo femenino. Soy un pringado. Que triste. - concluí todo depresivo. Como siguiéramos así me iba a tener que acompañar a un psiquiatra.
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