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TRAMA GLOBAL HALLOWEEN - Baile de disfraces

Albus Dumbledore el Sáb Nov 02, 2013 2:57 am

Recuerdo del primer mensaje :

- HALLOWEEN -

Como todos los años Halloween llegaba y con ello, las fiestas, los disfraces y los sustos. Eran una de los días preferidos de los alumnos, ya que podían saltarse el toque de queda e ir a Hogsmade tanto como quisieran, aparte ese día no se realizaba ninguna clase.

En el techo de el gran comedor se ambiento de la festividad con sus características calabazas por todas las grandes mesas, además de estar flotando por el techo descubierto . También la iluminación se atenuó acorde al día, dándole un tono oscuro aunque fuese de día. Había abundante comida como: manzanas de caramelo, piruletas, chocolate, pasteles de calabaza y muchísima variedad de golosinas entre otras cosas.

En medio de la sala, en el atrio del director, se encontraba Albus Dumbledore tan apacible como siempre. Pidió un poco de silencio y comenzó a hablar.

- Muy buenas noches a todos. Pese a los tiempos revueltos que estamos viviendo, no debemos de cesar en celebrar estas fechas. Por lo tanto, en el día de Halloween, se realizara una baile de disfraces. Aparte, no habrá toque de queda y por supuesto no se realizarán clases. Dicho esto, espero que paséis un terrorífico día - Al terminar el pequeño discurso, Albus realizó una mini reverencia con la cabeza, se dio media vuelta y sentó en la mesa de los profesores, rodeado de sus compañeros de trabajo.
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Invitado el Jue Nov 07, 2013 2:29 am

Me encontraba rodeado de amigos por todas partes y estuve un rato en un grupo de amigos en concreto. Incluso cambié mi refresco por ponche. Voy subiendo de nivel. En lo que hablaba también miraba a las demás personas que rondaban por alli, aparte de los tardones que por fin se habían decidido a venir. En una  de estas vista de águila divisé a Evan cuando se quitó la máscara para comer. ¿Quién lo diría...? De V ¿Eh Evan? Me dije a mi mismo mientras le miraba como un espía. Decidí alejarme del grupito con un simple "nos vemos luego" y me encamine hacia Evan. - ¡Hey Evan! Me encanta tu disfraz tío. ¿Sabes que hay alguien disfrazado con una bolsa de basura? ¿Sabes de quién se trata? - Reí divertido mientras daba sorbitos a mi ponche. De repente me di cuenta de que no estaba solo. - Oh perdona, hermosa calavera, no te había visto. ¡Es que estas en los huesos! - Vale, admito que fue un chistaco de los malos y pondría haber dicho que fue un desvarío porque estaba borracho, pero los profesores son así de guays y te dan refresquitos como los niños de parbulos en vez de alcohol. Tras un rato mirandoles sospechosamente con los ojos casi entrecerrados, me vuelvo a dar cuenta de que estaban solos, él y ella. - Huy, si interrumpo algo me voy. Que hoy no voy disfrazado de lumier y paso de ser un candelabro - No quería incomodar a alguien, aunque también si quieren estar solos no era una buena idea quedarse en la fiesta ¿no? Bueno allá cada uno con sus gustos. - Oh! Eso son croquetas, me pido una - Sin pedir permiso y con un ágil movimiento de ninja nivel 6, cojo la croqueta y me la como. - Por cierto me llamo Alex - Digo casi con la boca llena a la chica.
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Invitado el Jue Nov 07, 2013 7:56 pm

No puedo evitar reírme al escuchar el disfraz de propone Evan. – “Disfrazada de licántropo, esa sí que ha sido una buena idea.” – Pienso. – Original, me gusta. – Le confieso. – Lo cierto es que no la conozco mucho. – Contesto a su pregunta sobre Danny. – Pero sí, siempre es así de “espontanea”. –Digo haciendo especial hincapié en la última palabra ya que me parece que la define bastante bien, y no puedo evitar reírme al recordarla de un lado para otro en la sala común.
Entonces, Evan me hace un comentario halagador y cuando voy a darle las gracias, algo sonrojada, el piropo cambia de significado. – Pero serás… – Le digo todavía algo incrédula mientras le dirijo una mirada ofendida y le golpeo en el hombro. – Pues si vamos a ser sinceros, he de confesarte que estas más guapo con la máscara puesta. – Mentí descaradamente, siendo consciente de que no era una réplica muy locuaz.

De vez en cuando le dirijo alguna mirada de falsa indignación, pero al parecer Evan no quiere darse por enterado. – “Ésta me la pienso cobrar.” – Me digo mientras intento pensar alguna venganza. Lo cierto es que estoy carente de imaginación, sólo puedo pensar en la cara de estúpida que debe de habérseme quedado y soy incapaz de urdir ningún plan, al menos de momento.
Entonces me propone sentarnos y tardo un poco en seguirle, ya que me había entretenido intentando descifrar que croquetas eran de pescado de un plato cercano. Mientras me acerco, con el estomago un poco más lleno y un plato en cada mano (no tenía intención de renunciar a las famosas croquetas tan fácilmente), escucho a un chico dedicarle un «que os divirtáis» mientras se aleja. Me siento a su lado, dejando los platos a nuestro alcance y acepto el vaso de ponche que me ofrece. – Pues… – Me pienso un poco como responder a la pregunta que me hace. – Creo que algún grado extra puede ser interesante, seguro que a algunos les vendría bien. – Digo alzando una ceja, aunque en realidad me refiero a las caras largas que nos rodean. – Pero sin duda no para mí, no te equivoques, no soy una chica sana. – Admito sonriente. – Tiene más que ver con no perder el control. – Le confieso, aunque termino desviando la mirada. No me gusta admitir que no me dejo llevar con facilidad. – ¿Y tú, que prefieres?

Me dedico a observar a la gente de la sala, algunos se lo pasan genial. Pueden verse pequeños grupitos que hablan a gritos y no paran de rerir o gente bailando que, al parecer, se lo pasa genial, pero también hay algunos no tan entretenidos. Después de observar a algunos zombies solitarios o algún vampiro aburrido, tengo un ataque de sinceridad. – ¿Sabes que estuve a punto de no venir? – Le confieso no sé muy bien porqué. – Si no me llego a encontrar con Danny y contigo, no tengo muy claro que es lo que habría hecho. – Comento algo avergonzada evitando mirarle. – Bueno, imagino que estaría por ahí – señalo la mesa de al lado. –, disputándome las últimas croquetas con alguien. – No puedo evitar reírme por lo absurdo que suena. – O quizás estaría sentada en algún lado alegrándome el ponche. – Le digo de forma perspicaz mientras intento quitarle importancia al resto.

Un chico disfrazado de Jack Skeleton se nos acerca y comienza a hablar con Evan. – “Parece que son amigos.” – Pienso mientras los observo y decido coger una croqueta. – “¡Dichosa Danny! Su adicción parece contagiosa.” – Y entonces el chico parece percatarse de mi existencia y hace un chiste, un tanto malo, sobre mi disfraz. – Tú siempre tan observador Jack. – Le digo guiñándole un ojo aunque no tengo ni idea de quién es. – “Cosas del anonimato” – Me digo.
Después de mirarnos a Evan y a mí de una forma un tanto “peculiar”, nos pregunta si interrumpe algo e inevitablemente le dirijo una mirada un tanto sarcástica y decido girarme para observar a Evan. – “Quizás él tenga algo que objetar.” – Pienso y al final decido meterme un poco con nuestro nuevo acompañante. – Pues ahora que lo dices… – No puedo evitar reírme. – “Espero que no se lo tome en serio.” – Y de repente se pone a atacar las croquetas indiscriminadamente. – “A este paso no quedará ninguna para cuando Danny vuelva. – La busco con la mirada. – Si es que vuelve, claro.
Yo soy Sam. – Le digo al nuevo ladrón de croquetas. – Hablábamos de nuestras preferencias sobre el ponche, ¿qué me dices, preferirías alegrarlo un poco? – Le comento mientras le doy un sorbo a mi vaso.
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Invitado el Jue Nov 07, 2013 11:00 pm

Mientras espero sentado mirando a Sam escoger el plato de comida, alguien choca contra mí, tras girarse y oirlo disculparse supe de quien se trataba - Descuida, Damon- le respondo, espera al día en que me crea que no fue para llamar la atención. Damon era de los típicos Sly al que le gustaba hacerse el chulito buscando problemas, toda una novedad. Me quedo observándole mientras termina su escenita de ''soy el más malote y valiente de Slytherin'', ya que no merecía la pena seguirle el juego a los niños de slytherin. ''Esa cara de payaso sí que no da miedo'' pienso y me río en mi interior.

Cuando veo que sigue por su camino dejo de seguirle con la mirada y vuelvo a lo mío, dirijo la vista a Sam y veo que acaba de llegar con dos platos de comida a los que no puedo quitarles el ojo de encima.
-Si, a algunos les vendría bien animarse.- Contesto a su opinión- Aunque yo creo que sería divertido verte perder el control.- le digo con una mirada insinuadora mientras bebo un trago de ponche, en plan postura interesante.
Entonces Sam confiesa que había estado a punto de no venir.- Así que soy la mitad de tu salvación en esta fiesta ¿eh?.- bromeo, aunque en el fondo me alegro de ser, al menos, una mínima razón para que esté aquí (o eso quería pensar yo). -Bueno, igualmente estás disputándote las últimas croquetas con alguien, solo que no tienes posibilidades contra ese alguien.- digo mientras alargo la mano y cojo un par de croquetas.

En ese momento se acerca un Jack Skeleton, al cual reconozco en cuanto empieza a hablar.- Hola Alex, sí, de hecho la bolsa de basura era un dementor.- digo intentando recoger los trozos de dignidad de Danny.- Tienes que reconocer que se parece bastante.- En verdad no demasiado, pero me estaba empezando a dar pena que todo el mundo se fijara en esa maldita bolsa de basura después de lo que había pasado la pobre.

Alex mira a Sam, como si acabara de darse cuenta de que está ahí. Joder, sé que no soy muy sociable, pero tampoco tanto como para estar aquí sentado solo en una fiesta comiendo croquetas...nah, en verdad admito que hubiera sido así si no hubieran aparecido Danny o Sam.
Observo a Alex soltando uno de sus comentarios ingeniosos -''¡es que estas en los huesos!''- y aunque reconozco que había sido muy malo no puedo evitar reírme. Tras eso, nos observa a los dos y nos echa una miradita sospechosa preguntando si interrumpe algo. A lo cual no se que responder. ''supongo que no interrumpe, al fin y al cabo solo somos amigos hablando...¿no?'' pienso mientras miro a Sam, intentando convencerme a mí mismo mientras mi inconsciente me decía que quería estar solo con ella.

Mientras me quedo en Babia pensando, Sam se adelanta y responde que sí molesta, obviamente bromeando, obviamente... ''¿de qué otra forma iba a ser? despierta Evan''. Y mientras yo sigo divagando la conversación entre ellos sigue con el tema de los grados extra en el ponche.

Por segunda vez vuelvo a quedarme sumido en mis pensamientos y esta vez es Alex el que me despierta al acercarse y robarme una de mis preciadas croquetas. Bueno, nuestras croquetas, vamos a ser justos. -Pero Sam, ¿tú no eras la protectora de las croquetas?, protege nuestras provisiones.- me quejo haciéndome el indignado y atraigo el plato hacia mí imitando a Golum. -Son mías.- digo poniendo su voz y mirando a Alex.
- ¿Entonces que ibais diciendo del ponche?, ¿no crees que sería divertido ver a algunas personas más animadas?.- pregunto volviendo al tema mientras miro a Sam de reojo enfatizando ''algunas personas'' y le doy un golpecito en el hombro imitándola. ''Creo que esta será la última broma que haga sobre el tema por el momento, hasta que me asegure de que sigue la broma y no piensa que quiero emborracharla o algo, yo soy un chico honesto'', decidí mientras desviaba mi mirada hacia Sam intentando analizar su reacción.
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Danielle J. Maxwell el Jue Nov 07, 2013 11:43 pm

Me había quedado de pie comiendo mientras esperaba que la chica le diese el trozo a Evan, sin embargo, antes de que sucediese, un Jason se acercó a mí llamando mi atención con un suave perdona. Lo miré con sorpresa, pues no me esperaba que nadie me hablase y luego escuché su petición de baile. Me quedé de piedra. ¿Quién estaba detrás de esa máscara y por qué me estaba pidiendo un baile? ¿Acaso me conocía o, por el contrario, no tenía ni idea de quién era? Tragué con dificultad el ponche que tenía en la boca y asentí.

Y-yo... —dudé por un momento, ya que no sabía bailar... no obstante, él me cogió de la mano y me llevó hacia la pista de baile.

Una vez allí, me sujetó y me pegó a él. No había bailado nunca con un chico, mucho menos con un Jason que viene a pedírmelo, así que se me notaba nerviosa. No obstante, ese nerviosismo no era nada en comparación con lo que sentí al escucharle decir que era muy guapa. ¿Cómo? ¿Qué? ¿Qué llevaba ese ponche? Y cuando dijo que incluso llena de sangre, fui incapaz de evitar sonreír tímidamente bajo el rubor exagerado que debían tener mis mejillas. Por suerte gracias a la sangre no se notaría. No le dije nada, no sabía qué decirle... y nos pegamos toda la canción bailando  en silencio. ¿Quién sería? ¿Lo conocería? No reconocía su voz... Y le parecía guapa... Volví a sonreír y justo terminó la canción. Volvió a acercarse a mi oído y, a la espera de escuchar algo totalmente diferente, me dice que luego nos veríamos en el bosque prohibido. Damon... Todas las emociones se me bajaron exponencialmente al ver cómo se reía de mí y cómo se iba, sin más. Será estúpido, sólo es un imbécil con mucho tiempo libre...

Me quedé en medio de la pista y me abracé uno de mis brazos, mirando a mi alrededor en vista de que me acababa de quedar sola. Caminé hacia la mesa más cercana y me senté en una silla de plástico que estaba apartada, y me puse a matar sin escrúpulos  a un pastel de calabaza con un tenedor imaginándome que es Damon.

No tenía ganas de volver con Evan y Sam, ya estaban en buena compañía mutuamente, y según había visto, Alexandre también se les había unido, así que preferí quedarme a matar a Damon mentalmente. Debería buscarse otro pasatiempo que no sea fastidiarme cada vez que me ve...
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Invitado el Vie Nov 08, 2013 12:34 am

Estaba muy entretenida comiendo una croqueta cuando una chica bastante menudita y llena de sangre me interrumpió. Esta llevaba en su mano un pedazo de pastel de carne y me pidió que se lo diera a Evan. Me dijo que no podía llevárselo y que él se lo había pedido. Miré al pastel un instante y luego alcé la vista hacia ella. La chica me miraba con ojitos de cordero degollado, aunque lo cierto es que tenía más pinta de haber sido ella la que lo había asesinado. – Está bien, yo se lo llevo – le dije mientras lo cogía. Después de eso pude ver como se iba a toda prisa, sin dar las gracias ni nada. – "¿Es qué ya no le enseñan modales a la gente?" – pensé mientras se alejaba.

El pastel tenía una pinta deliciosa y solo de verlo me entraron ganas de comérmelo, sobre todo porque por mi zona ya no quedaba ni un pedazo, se los habían comido todos. Mientras me relamía dudé en dárselo a Evan, pero lo cierto es que no podía más. Como de costumbre, había comido demasiado así que decidí llevárselo y de paso lo saludaba.

Me terminé el ponche que quedaba en el vaso y fui hasta donde se encontraba. Al acercarme pude ver que estaba acompañado por dos esqueletos, uno normal y corriente, y el otro era el inigualable Jack Skeleton. Al acercarme me di cuenta que se trataba de Alex, uno de los chicos más populares de mi casa.

Estaba ya a unos cuantos pasos de ellos cuando pude oírlos hablar. La voz de la chica me resultaba conocida, así que la miré con más detenimiento.  – "¿Samantha?" – sí, lo cierto es que se trataba de ella. – “Estupendo… “– pensé.  La verdad es que no tenía muchas ganas de saludarla pero en cuanto me viese hablando con Evan iba a saber quién era. –“Bueno, no creo que importe mucho“– y le hablé directamente él. – Evan – lo llamé y pude ver como la chica se giraba. – Hola Samantha – le dije al final aunque con cierto “rintintín”. Si había algo que sabía,  es que odiaba que la llamaran así. – Te veo muy guapa hoy – me animé a decirle con el mismo tono de voz. Bueno por lo menos la había saludado, que no se diga que soy una maleducada y me quedé expectante a la espera de su reacción.
Mientras la miraba pude notar como Alex se fijaba en mí, mas por curiosidad que por otra cosa, pero me estaba mirando. En ese momento me olvidé de Samantha y me centré en él. – Hola – lo saludé sin más. En parte porque no sabía muy bien que decirle.
Entre tanto había llegado ya hasta donde estaba Evan. – Me dieron esto para ti – le dije a la vez que le ofrecí con un gesto el pastel. –  Una chica así, menudita y bastante risueña – añadí para ver si sabía de quién se trataba y para que no pensara que me dedico a ir por ahí ofreciendo comida porque sí.

Por otro lado, Samantha no había apartado la vista de nosotros y para mi gusto, Evan estaba tardando en coger el pastel. Mientras esperaba estaba allí, en medio y comenzaba a estar un poco incomoda. Me sentía observada, pues con Evan había hablado una vez y a Alex y a Samantha no los había tratado. Bueno, hubo un tiempo en el que Samantha y yo éramos amigas, pero de eso hacía ya muchos años.  
Por todo ello volví a insistirle a Evan, así que le ofrecí de nuevo el pastel.  Esta vez más cerca, a ver si así lo cogía y de paso también evitaba la tentación. – “Parece que no estaba tan llena al final” – pensé mientras alzaba la mano con el pedazo de comida.
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Invitado el Dom Nov 10, 2013 4:18 am

Da igual el grupo en el que me metiera que nunca estaba incómodo, esperaba dar la misma reacción a los demás con mi presencia. En el nuevo territorio al que me había acoplado cual forastero, me lo estaba pasando bien.

Estaba hablando con Evan. Me gustaba tratar con él, era afable y me caía bien. Y fue él el que me explico el misterio de la bolsa de basura que rondaba por la fiesta. *Un dementor... qué cutre... Bueno, peor es no asistir a esta fiestaca* - Si tu lo dices - No podía admitir que eso se parecía a un dementor y no me gustaba mentir, así que simplemente lo deje pasar. Después de "discutir" lo sexy que sería disfrazarse de dementor, conocí a Sam, era la chica sexy maquillada como una calavera. Tras escuchar sus comentarios a mis originales saludos, me reí y le di la razón con la cabeza. Sin duda era uno de mis peores chistes, pero es que cuadraba en ese momento y no me lo pensé, y siendo sinceros, no me arrepiento. De repente alzo las cejas con curiosidad. - Justo los estaba comentando con unos colegas hace unos minutos. A estas alturas de la noche el ponche se esta volviendo un poco... soso - *Oh sí! Dime que ellos tienen alcohol y que yo tengo la grandisima potra de haberme juntado con ellos en ese justo instante para que me inviten*

Iba a poner cara de perrito abandonado para suplicar por esa suculenta bebida no apto para menores. Pero cortaron mi obra de teatro, cuando una chica se acerco de repente con hermoso pastel de calabaza en las manos. No sé como, pero las croquetas que estaba degustando dejaron de tener sabor en mi boca. Si es que... ya lo dicen, la comida entra por los ojos. De todas formas, reprimo mis ganas de robar el pastel y huir haciendo la croqueta, no estaría muy bien visto. Así que simplemente, me quede expectante de la escena. Por lo visto le habían encargado darle la tarta a Evan. *¿Por qué no fue aquel o aquella chic@ a darle el pastel directamente?* pensé dubitativo, aunque seguí mirando la escena sin ya darle mucha importancia a mi propia pregunta.

Creo que la chica del pelo castaño no se llevaba muy bien con Sam. Llamarme loco, pero esa contestación con ese rintintin no es que sea muy de amigas. Una vez termino de hablar la chica con Sam, me dedico un saludo a mi también. - Hola - Me limite a decir alzando un poco la mano. Tras eso volví al modo espectador curioso y espere a ver que hacía la chica. ¿Se quedaría la chica con nosotros después de darle el pastel a Evan? ¿Y por qué se llevan mal estas dos? Vale, admito que le estoy dando importancia al final. Supongo que me gustan los rumores y chismes. ¡Esto es salsa Hogwarts!
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Invitado el Lun Nov 11, 2013 1:15 am

Evan me dice que Sería divertido verme perder el control y no puedo reprimir una sonrisa un tanto avergonzada, sobre todo por la actitud en la que me lo dice y las posibles segundas intenciones que eso conlleva. Me llevo el vaso a los labios para intentar desviar la atención del tema y entonces me doy cuenta de que en realidad no me ha dicho que cuales son sus preferías. – “Muy inteligente, sin duda.” – Me digo mientras le dirijo una mirada disimulada.

Mientras empiezo a hablar con Alex, Evan se queda callado, parece algo distraído y no puedo evitar dirigirle un par de miradas. – “Qué raro…” – Pienso. Entonces Alex contesta a mi pregunta sobre el ponche y al parecer, tiene claras sus convicciones.
Antes de darme tiempo a decirle algo al respecto, Evan vuelve a hacer hincapié en que algunos “necesitan animarse” y esta vez incluso me da un toquecito en el hombro. –“Dios mío, que peligro tiene, seguro que terminará convenciéndome.” – Me digo a mi misma bastante intrigada por lo que nos pueda deparar la situación. – Vaya, parece que esto va a animarse. – Le contesto a Alex. – Pero si buscas suministros, siento decepcionarte, no tengo nada. –  Contesto al ver la expresión que pone. – Como has podido comprobar, es él el que pretende emborracharme. – Le dirijo una mirada elocuente mientras señalo a Evan y no puedo evitar reírme.

Justo en ese instante alguien nos interrumpe llamando a Evan. Comienzo a girarme para comprobar de quien se trata, cuando escucho como me dicen: Hola Samantha. y es entonces cuando reconozco su voz. – “¿Es que no hay más personas en toda la escuela? y para colmo me ha llamado «Samantha».” – Pienso un tanto indignada – “¿Qué hará aquí?” – Me pregunto mientras le dirijo una mirada no muy amistosa.
Cuando estoy a punto de saludarla, me brinda una frase elocuente con ese tono un tanto cargante – “Vaya, que original” – Pienso cada vez más a la defensiva.
Raven… – Le digo carente de interés, ya que se me han quitado hasta las ganas de decirle hola. Estoy a punto de dirigirle una réplica mordaz a su comentario, pero al final lo dejo pasar. No merece la pena montar un numerito, no por ella. Vuelvo a dirigirle una mirada escrutadora y entones me doy cuenta que lleva un trozo de tarta en la mano. – “¿A qué vendrá?” – Vuelvo a preguntarme.
Entonces se dirige de nuevo a Evan y le ofrece la tarta. –“¡Claro! Seguro que se conocen, no solo pertenecen a la misma casa, sino que son del mismo año.” – Y me siento un tanto estúpida al no haberme dado cuenta antes. – “Pero… ¿le trae tarta? – Me pregunto algo extrañada. – Qué excusa tan rara.” - En ese momento miro a Evan, esperando ver que hace y luego no puedo evitar volver a dirigir mi atención a Raven. – “Es curioso cómo funcionan las personas. Puedes haber sido muy amigo de alguien y puede haber pasado mucho tiempo desde entones, pero cuando las amistades se rompen, causan un montón de sentimientos no demasiado «agradables».” – Entonces me doy cuenta que sigo mirándola directamente y desvío la mirada hacia otra parte, ya que estoy segura de que la he incomodado más de la cuenta.

Mientras sigo con mis pensamientos, recuerdo la existencia de Alex y me dedico a observarlo. – “Seguro que de haberlo sabido, habría preferido no meterse en una situación tan incómoda.” – Me digo, pero me sorprendo al verlo expectante, esperado a ver qué ocurre.
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Invitado el Lun Nov 11, 2013 5:00 pm

Alex parecía estar de acuerdo en añadirle alcohol a la bebida, su expresión cambió a entusiasmo en cuanto salió el tema hasta que Sam niega que tengamos ningún suministro. Veo la cara de decepción de Alex y me río. -Eh, yo no he dicho que quiera emborrachar a nadie.- me defiendo, aunque reconozco que se me había pasado por la cabeza en algún momento.
Iba a seguir excusándome cuando una chica se nos acercó. -Hola Raven- la saludo sonriente, no había vuelto a hablar con ella desde la salida de aquella clase, esperaba que no pensara que era un interesado que la hablaba solo cuándo se aburría, había estado bastante ensimismado estos días.

Me quedo observando la situación y veo como saluda a Sam con un comentario bastante irónico. ''Vaya, parece que no soy el único que tiene enemistades por aquí'' pienso acordándome del altercado de Damon, aunque eso más que contar como enemistad es que el tío no tiene otra cosa más interesante que hacer en su vida que molestar. Luego saluda a Alex y sin más dilación vuelve a dirigirme la palabra ofreciéndome un trozo de pastel de carne.
-¿Una chica menudita y risueña?- repito dudoso mientras me quedo pensando. ''Una chica menudita y risueña?'' miro alrededor intentado buscar la mirada de alguien, o alguna señal, pero no encuentro nada. Sigo mirando y veo en el fondo a una chica menudita moviéndose con saltitos, ''¿Danny?, ya ha vuelto a la fiesta y no venido a hablar con nosotros, ¿me habrá enviado ella el pastel?, supongo que sí, ¿qué otra chica menudita y risueña conozco?, bueno al menos me manda comida, que mona'', me encojo de hombros y doy por supuesto que había sido ella. Noto que Raven estaba empezando a cansarse de mantener el pastel, así que sin más estiro el brazo y lo cojo.

-Gracias por traérmelo.- Le digo y me lo acerco dándole un mordisco.- mmm pues sí que está bueno.- digo impresionado después de tragar. No sé por qué me impresiono si siempre todo me parece delicioso. Vuelvo a darle un mordisco, y otro, y otro, hasta que termino de comérmelo. - en serio, estaba delicioso, deberíais probarlo...- Antes de terminar la frase y poder terminar mi explicación de lo irresistible que estaba el pastel empecé a sentir algo extraño. Miré a mi alrededor confuso, y al levantar la vista vi a Raven.

Sentí algo, un deseo que iba creciendo desde una pequeña punzada hasta una sensación incontrolada que me recorría todo el cuerpo. Sentí que ella era alguien especial, alguien para mí. Me quedé mirándola fijamente, intentando comprender lo que sentía mi corazón, pero no me hizo falta mucho más tiempo, pues estaba totalmente seguro de lo que significaba esa sensación.
''Pero...qué guapa es, es perfecta, la quiero, y tiene que saberlo''. Me levanto decidido y me acerco a Raven dedicándole una gran sonrisa. Le cojo las manos y las aprieto en mi pecho justo donde está el corazón. -Raven, eres preciosa, nunca te lo había dicho pero, quiero que estemos juntos.- ''¿Por qué me mira así?, no lo entiendo, se que ella también me quiere''.- Raven te quiero, eres mi vida y mi corazón, por favor dame una oportunidad.- le imploro, no podía dejar de mirar su ojos, esos ojos brillantes y profundos.- Quiero ser tuyo, sé que tú sientes lo mismo.- Sentía como las miradas de mis compañeros se fijaban en mí, pero no me importaba, lo que sentía era verdadero y no me importaba demostrarlo ante ellos. Solté las manos de Raven y la abracé con emoción.

Me separé de ella al ver que no respondía, ''¿por qué no me dice nada?, si no quiere estar conmigo no sé que voy a hacer...''. Doy un paso atrás sin quitar la mirada de sus ojos.- Dime algo por favor.- le pido y doy otro paso atrás. ''Ya sé, necesita algo más que palabras''. Miré a mi alrededor, buscando. ''Eso es perfecto''. Fui hasta un tipo que iba disfrazado de algo trajeado en cuyo traje había una flor, me acerqué a él sacando la flor del bolsillo.- Lo siento, la necesito, te lo compensaré.- le dije sonriente y antes de que pudiera responderme volví otra vez a la mesa en la que estaba, me acerqué a Raven y le ofrecí la flor. -Para ti, como prueba de mi amor.- Le dije y me hice hacia atrás hasta llegar al banco donde me senté al lado de Sam.- ¿A que es preciosa?, claro que lo es.- dije con un suspiro y me quedé observándola emocionado esperando oír alguna palabra de su dulce voz.
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Danielle J. Maxwell el Lun Nov 11, 2013 8:46 pm

Había asesinado al Damon de carne infinidad de veces, de tal manera que lo había dejado irreconocible. Me tocaba las narices profundamente que el subnormal ese no encontrase ningún otra cosa mejor qué hacer con su vida que joderme la mía, no obstante, después de cuatro años había empezado a canalizar el odio de manera racional, tanto el que tenía con él como el que tenía con Joseph. Aunque debía admitir que el odio que tenía con Joseph era mucho peor... Damon parece que lo hace para sentir diversión, pero Joseph... realmente parece que quiere joder a todos los que le rodean y hacerles daño. Es raro. Quizás son paranoias, pero cuando realmente pasaba miedo era cuando Joseph estaba presente. Por suerte, si iba esta noche al bosque con el imbécil, no iría el imbécil supremo... o eso esperaba, era lo que me había dicho Damon...

Alcé la mirada cuando vi que había movimiento en el grupo de Evan, Sam y Alex y vi que la chica ya había llegado y Evan ya estaba bajo el efecto del filtro. Sonreí divertida desde mi posición y no pude evitar soltar una carcajada cuando se dirigía a la chica con esa mirada de enamorado super mono. ¡Si es que hasta falsamente enamorado es mono! Me apoyo con el codo en la mesa y observo, mientras decido que hacer. O bien podría irme a esconder para evitar a Damon.. o podría ir a reírme de Evan. Sí, definitivamente ir a reírme de Evan es la mejor opción... además, tengo que acercarme a ver si mi MALÉFICO plan sale como es debido... Además, quiero ver feeling, a ver si Evan se moja y se lanza a por la presa... Y quiero ver la cara de Alex y de Sam... y de la chica esa... pobre chica...

Caminé de hurtadillas por detrás de la mesa en la que estaba, dejando asomar solamente mi cabeza para no perderme detalle de los acontecimientos, pero me choqué con un chico de Ravenclaw de mejillas rojizas y pelo largo. Aarg, el que me cae mal... Pasé de largo tras mirarle mal y proseguí a acercarme a donde estaba mi gran jugada. Hasta donde había podido escuchar, Evan estaba diciéndole a Sam lo guapa que era la chica. JAJAJAJA... me llevo la mano a la boca y reprimo el reír a carcajada al ver la cara de los presentes.

Asomo mi cabecita e intento que nadie me vea. Sobretodo la chica desconocida, puesto que si me ve, puede delatarme. Mientras me vea Alex o Sam o Evan pues me da un poco igual. Mientras la otra esté ocupada esquivándose a Evan, perfecto...
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Danielle J. MaxwellUniversitarios

Invitado el Miér Nov 13, 2013 1:17 am

Después de lo que me pareció una eternidad Evan cogió el pastel. Me dio las gracias y comenzó a comérselo. – De nada, Evan – le contesté. Ahora que había cumplido con mi cometido podía volver a mi sitio, o eso esperaba.
A partir de ahí todo pasó tan rápido que cuando fui consciente de lo que pasaba, Evan agarraba mis manos contra su pecho y comenzaba a declararse. Intenté reaccionar pero se podría decir que me había quedado petrificada. Evan seguía en frente, mirándome con los ojos muy abiertos, tanto que tenían cierto parecido al de las lechuzas.

Todo estaba resultando muy inesperado a la par que surrealista. Esa actitud así de repente solo podía tratarse de una cosa. – “¡Filtro de amor!”– pensé, y en ese momento  recordé como Evan se comía el pastel y a la chica poniéndome ojitos para que se lo llevara. –“¡Pero será...!”– me la acababan de jugar, y bien jugada. – “Cuando la pille, se lo haré pagar” – pensé mientras recordaba su cara. La verdad es que con aquel maquillaje iba a ser difícil reconocerla. Si al menos la hubiese visto por el Castillo, pero su cara no me resultaba nada familiar.

Entre tanto seguía allí, petrificada junto a Evan, que parecía no haber terminado de declarase. – "Quiero ser tuyo, sé que tú sientes lo mismo" – acabó diciendo. Todavía sin saber cómo reaccionar pude ver a Alex y a Samantha mirándonos. Justo en ese momento, Evan se deshizo de mis manos aún cálidas por el contacto de las suyas, me miró un instante y me abrazó. Desde fuera se podría decir que se trataba de un simple abrazo, pero estaba cargado de sentimientos, tanto que incluso me sentí algo abrumada.

Aún sobrecogida por la situación, noté como Evan se separaba de mi para volverme a mirar. –"Dime algo por favor" – fueron las últimas palabras que le oí decir antes de que saliera corriendo.
Unos segundos después volvía a estar en frente mía, esta vez con una flor. –"Para ti, como prueba de mi amor"– me dijo a la vez que extendió su mano. Cogí la rosa más bien por inercia y la olí. – “Mmm, sí que huele bien” – pensé mientras veía como se sentaba junto a Samantha. Esta lo miraba con cara de gatita celosa, bueno para ser más exactos de tejón celoso, y solo de pensarlo me entró la risa.
Fue entonces cuando le oí decir: – "¿A que es preciosa?, claro que lo es" – y en ese instante comprobé como le cambia la expresión de la cara a ella. Estaba claro que se trataba de filtro de amor pero haberle oído decir eso sobre mí, “su gran amiga” la había enfurecido en cierto modo, o eso me pareció.

En ese momento lo vi todo muy claro, tenía que sacarle provecho a la situación. Samantha me lo había puesto en bandeja y no iba a desaprovechar la ocasión, así que me acerqué  lentamente hasta donde se encontraba Evan mientras le echaba alguna que otra miradita al tejón.
Ya en frente de él le cogí las manos – ¿Bailamos? – le dije y lo levanté del asiento. Tampoco me supuso un gran esfuerzo, Evan seguía bajo los efectos del filtro y parecía que iba a durar bastante. – Ya verás que bien nos lo pasamos – dije bien alto para que me oyeran Alex y sobre todo Samantha. Ambos se quedaron mirándonos y les guiñe un ojo a modo de despida.

Principalmente lo había sacado a bailar más por maldad que por otra cosa, pero a pesar de todo tenía bastantes ganas. Hacía tiempo que no me divertía en ninguna fiesta. De hecho, la última vez que asistí a una intenté bailar con Nick Casidecapitado pero la cabeza no dejaba de rebotarle, sin contar con que no podíamos bailar canciones lentas.
Ese sin duda era el último recuerdo que tenía de las fiestas en Hogwarts. –“El último hasta ahora” – pensé, a la vez que tiraba de Evan. – “¿Qué sentido tiene venir a una fiesta si no se te lo vas a pasar bien?” – me decía a mí misma mientras lo llevaba decidida a la pista de baile.
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Invitado el Jue Nov 14, 2013 3:46 pm

Al final, Evan acepta el pastel que le ha traído Raven y se lo come alegremente. – “Es comida, no podía ser de otra manera” – Me digo. Aún sigo con este pensamiento en la cabeza cuando Evan se levanta precipitadamente de donde estaba sentado, y a partir de ese momento todo ocurre muy deprisa.

Se acerca a Raven, agarra sus manos y, llevándoselas al pecho, comienza a declararle su amor.
En un principio, me parece una situación irreal, como si estuviese viendo una escena en una pantalla de televisión, pero sus intensas declaraciones me llevan a la realidad. –Quiero ser tuyo, sé que tú sientes lo mismo. – Le dice de forma efusiva. – “¿Qué está pasando aquí?” – Me pregunto con el ceño fruncido. Es obvio que éste no es un comportamiento normal, nadie en su sano juicio actuaría así de repente, sin previo aviso.
Empiezo a sentir una fuerte indignación hacia Raven y las que sospecho que son sus sucias artimañas, cuando Evan la abraza fuertemente y soy consciente de que ella no tiene nada que ver en ello. – “Esa cara de circunstancias no es de alguien que ha planeado algo así. – Me doy cuenta. – Nadie es tan buen actor.” – Pero entonces, ¿qué es lo que está pasando?
Empiezo a sentirme un poco incomoda. Por un lado me siento mal por Evan, está armando un buen numerito delante de medio colegio y por otro lado, aunque me duela admitirlo, empiezo a apiadarme de Raven. – “¿Cómo se supone debes actuar en un caso así?”

Después de traerle una flor y volver a declararle sus sentimientos (por enésima vez), Evan se sienta a mi lado y me pregunta una de las pocas cosas que quizás no soy capaz de aguantar. – ¿A que es preciosa?
Su pregunta me coge un poco por sorpresa y no estoy muy segura de cómo reaccionar a ello. – Si tú lo dices… – Le contesto. – “No quiero ni imaginar la cara que he puesto.” – Me digo a mi misma, siendo consciente de que habrá sido una mueca bastante significativa. – Oye Evan, ¿te encuentras bien? – Me decido a preguntarle, pero no obtengo respuesta. Tenía cosas más importantes a las que dedicar su atención, Raven se había acercado y él no hacía otra cosa que mirarla embelesado.

No debería sentirme molesta, Evan no puede controlarlo, pero lo cierto es que me molestaba, y mucho. Respiro hondo, esperando poder tomarme la situación de otra manera. – "Si al menos fuera otra chicas..." – Pienso bastante frustrada, pero entonces Raven le agarra de las manos y con un seductor “¿Bailamos?”, lo levanta de su asiento.
Mi cara de estupefacción era de proporciones bíblicas. – “Esto no puede estar pasando. – Intenté convencerme. – No puede ser cierto.” – Pero lo era. No sólo se estaba aprovechando de la situación, sino que además parecía muy contenta con ello. Como si nada ocurriera, se llevó de allí a Evan, no sin antes dedicarnos un descarado guiño a Alex y a mí. – “Quizás está más implicada de lo que pensé en un principio.” – Me digo mientras intento contener mi mal genio. – Me he dado un golpe en la cabeza, ¿es eso, verdad? – Le pregunto a Alex un tanto escéptica. – Esto no puede ser real. – Y aunque hablaba con Alex, en realidad me lo decía a mí misma.

Me levanté de donde me encontraba. Estaba tan indignada con la situación y con su comportamiento que no podía quedarme ahí mirando, eso no iba conmigo.
¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Ir allí y pelearme con Raven? Tenía claro que eso no iba a suceder, no estaba dispuesta a hacer tal cosa. ¿Qué más opciones me quedaban? ¿Quedarme allí y observar como Evan le dedicaba esas palabras y esas miradas? – “¡Dios mío, pero como la mira!” – Me dije frustrada. No, sin duda eso no estaba dispuesta a hacerlo, mi autoestima ya había salido lo suficientemente mal parada por el momento. Dudo que pudiese soportar mucho más. Así que sin duda, solo me quedaba una tercera opción, la opción por la que me había decidido: irme.
Ha sido un placer conocerte, Alex. – Le dije intentando esbozar una sonrisa  y después de dirigirle una mirada, respiré hondo y me dirigí a la puerta. No podría soportar estar allí ni un segundo más.
En otras circunstancias no habría actuado así, no me habría ido con un perro asustado, con el rabo entre las piernas, pero tampoco iba a luchar en una guerra que no era la mía. No tenía posibilidades de ganar.

Quizá podría haberme preocupado por Evan, pero sin duda se lo estaba pasando estupendamente y estaba claro que no iba a desear otras compañías. Así que lo mejor era que disfrutara de esa noche, de esta y de tantas cuanto quisiera.
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Invitado el Jue Nov 14, 2013 7:16 pm

Seguía mirando a Raven embobado mientras suspiraba cuando me pareció oír la voz de Sam, ''¿me ha dicho algo?''. Fui a girar la cabeza para preguntarle si me había hablado, pero entonces Raven se acercó a mí ofreciéndome bailar. Instantáneamente se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja y me olvidé de lo que estaba pensando hacía unos segundos. ''Sabía que me correspondía, estamos hechos el uno para el otro''. Me levanté de golpe sin soltar sus manos y la seguí en silencio hasta la zona de baile.

La agarré con mis dos manos por su cintura y la atraje hasta mí notando su cuerpo mientras bailábamos. -Raven, eres la chica más maravillosa del mundo, sabía que este sentimiento era mutuo.- le dije con un tono de felicidad excesiva, pues era el momento más feliz de mi vida. Mientras la música seguía, la agarré de la mano y la hice girar en una vuelta completa atrayéndola después hacia mí otra vez. Volví a agarrarla por la cintura y me acerqué a ella aproximando mis labios a los suyos lentamente - Te quiero.- Le confesé una vez más y acto seguido entrelacé nuestro labios terminando con la poca distancia que quedaba entre nosotros. Estaba tan emocionado que sentía que el corazón se me iba a salir del pecho, no quería dejar de besarla, pero también quería volver a mirarla, admirar su belleza ''Es...es tan bella''.

Miles de sentimientos seguían embotándome el pensamiento mientras la besaba hasta que finalmente me separé de ella apenas unos centímetros, lo suficiente para ver su rostro mientras le susurraba- No quiero que este momento acabe nunca, eres perfecta.- Sentía que tenía que hacer algo por ella, hacerla feliz siempre. ''Ya se, una carta de amor'' decidí que debería hacerle un regalo, declararle mi amor por escrito, podría escribirla esta noche y dársela mañana ''Será un bueno comienzo para nuestra relación'' pensé muy seguro de mi mismo, ''a las mujeres les gustan los detalles, seguro que esto hará que se enamore más de mi aún''.
- Se me ha ocurrido una idea, una sorpresa para ti, para simbolizar nuestro amor.- le digo, pero me doy cuenta de un fallo en mi plan, somos de la misma casa, ''¡si ahora me voy a la sala común a escribir la carta ella vendrá, no querrá separarse de mí!'' -Raven, sé que es duro separarnos, pero te prometo que mañana volveremos a estar juntos.-Dije con cierta tristeza ante el hecho de despedirnos.- Ahora he de irme a preparar tu sorpresa, quédate aquí y diviértete mientras tanto.- Le propuse, si conseguía convencerla tendría el espacio y tiempo suficiente para escribir una carta, ¡o un libro!, eran tantos los sentimientos que no estaba seguro de poder plasmarlos en solo una hoja o dos.

Me volví a acercar a ella, dándole un suave beso en los labios, y luego otro en la frente a modo de cariño.- Eres mi vida, te quiero, hasta mañana.- le dije acariciándole la mejilla y tras eso empecé a caminar hacia la salida. Había dado solo dos pasos, pero ya la echaba de menos.- ¡no te olvides de mi!- le grité mientras seguía alejándome. Me di la vuelta y comencé a correr hacia la sala común dispuesto a relatar mis sentimientos para ella. ''A partir de ahora, seré el chico más feliz del planeta, y haré que ella también sea la chica más feliz compartiendo nuestra vida juntos''.
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Invitado el Vie Nov 15, 2013 1:40 am

Me encontraba ausente y expectante en un "rinconcito". Observaba toda la escena algo incrédulo y algo confuso. *¿Qué demonios acaba de pasar?* dije para mi mismo. Todo comenzó cuando una chica vino con una tarta en la mano, la cual, le ofrecía a Evan. Hasta aquí no había nada raro, hasta que algo se manifestó dentro de Evan, no sé que fue, llamemos a esa manifestación X. Esa extraña cosa X surgió cuando Evan comió el pastel. Tuvo que ser eso, no puede ser que sea así... ¿no? Además yo no expresaría así mi amor, pero viendo los resultados positivos puede que un día lo intente. Al caso, este chico apuesto le dijo montones de cursiladas juntas a la chica de la tarta. Como si no tuviera otra cosa en la vida, que publicar su amor por todo el colegio. *Oye... a lo mejor lo tenía planeado y lo quería decir delante de todos... ¡Qué machote!* pensé rebatiendome entre todas las posibilidades. Volviendo al tema, todo se volvió mas interesante (y eso que ya estaba curiosa la cosa) ¡Comenzó una pelea de gatas por su comida! Sólo faltaba el grito de ¡Fight! del Street Fighter y barro, el barro nunca puede faltar entre una pelea de chicas. Por lo visto Sam y la chica no se llevaban bien (se notaba desde que cruzaron miradas), pero ahora se peleaban por su macho ibérico. *No sabía que Evan fuera tan popular entre las pueblerinas. Sin embargo, todo quedo entre miradas asesinas y un par de palabras. Me quede un poco decepcionado, no negaba que quería un poco de acción o tal vez alcohol, que me imaginaba que no iba a ver, ni probar.

Al final, no hubo na de na. La chica se llevo a Evan (ánimo campeón) y Sam tras dedicarme un atónito comentario sin dejar de mirar a la nueva pareja. - ¿Estás bien Sam? - dije mirando también hacia Evan y la chica, pero cuando fui a mirar a Sam... no estaba. - ¡Sam! - Grité cuando la vi marcharse hacia la puerta enorme camino de la salida. Apuesto que con tanto jaleo ni siquiera me escucho. Así que, allí estaba yo, en aquel rinconcito con cara de poker, solo y algo confundido con todo el teatro. Miré a mi alrededor sin saber muy bien a donde ir, pero en vista de que la fiesta se había apagado me fui a la sala común. A lo mejor allí alguien seguía con la fiesta.
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Albus Dumbledore el Vie Nov 15, 2013 9:48 am


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