Situación Actual
10º-19º
24 octubre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Wolfgang R.Mejor PJ ♂
Lluna F.Mejor PJ ♀
Eva W.Mejor User
Melissa M.Mejor roler
Gwen & KyleMejor dúo
Giovanni M.Mejor novato
Niara S.Especial I.
Iris L.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Bloody Mary (Stella Moon)

Invitado el Miér Nov 18, 2015 10:56 pm

A pesar de que hace unas horas le habían disparado una bala de plata en la pierna, el dolor iba disminuyendo y al menos ya no sentía que iba a perder la pierna como por arte de magia. Lo cierto era que para Scott las noches de luna llena eran jodidamente dolorosas. Donde siempre amanecía desnudo, inconsciente y con sangre en las manos, pero eso es algo en lo que no pensó el día que decidió ser hombre lobo. Caminaba a paso lento y pesado mientras cargaba la mochila con la escopeta en la espalda y la varita dentro del bolsillo de la chupa de cuero. Llevaba una camisa a cuadros roja y unos vaqueros que había encontrado por ahí, ya que los suyos habían acabado a saber como.

El licano solo buscaba un sitio tranquilo donde poder cogerse un buen pedo, volver a casa haciendo eses y dormir durante horas, días, semanas o meses. Le daba bastante igual. Su trabajo en Azkaban era monótono, a pesar de que los Dementores le daban escalofríos, se había acostumbrado a ignorarlos para que no le dieran mal rollo e incluso a alguno le había puesto mote, eso sí, la varita siempre bien cerca para en caso de verse en apuros invocar a su patronus.

Dos palabras clave pronunciadas por una niña le hicieron salir de su ensimismamiento. A la juventud le encantaba jugar con fuego, pero él iba a aprovechar para reírse al menos un rato. Miró de reojo que nadie le veía colarse en los baños de las chicas y se asomó con cuidado para que no le viera la víctima. Cuando pronunció Bloody Mary por tercera vez, apagó la luz y abrió una de las puertas para cerrarla después y así otra vez. Pero no dejó que la niña se fuera, ni siquiera buscaba asustarla, mas bien advertirla.

- Hay una cosa que debes tener en cuenta... Si llamas a un muerto, todos te oyen. -hizo una pausa- Mira que hay cantidad de seres terroríficos que dan mas miedo y te vas justamente a por la pobre Mary que de miedo no tiene nada... Cuando quieras invocar a alguien que de miedo de verdad, búscame. -

La niña le miró sorprendida y luego salió corriendo. Tras una carcajada después de aquella escenita juvenil, Scott caminó hacia la barra y se sentó dejando con cuidado la mochila en el suelo. Había sido una noche muy larga... El alcohol, como la mayoría de veces, sería quién le aliviara. Levantó dos dedos para llamar la atención del camarero y señaló la cerveza. Observó como se giraba y se la ponía mientras revisaba en sus bolsillos si tenía dinero.
avatar
InvitadoInvitado

Stella Moon el Dom Nov 29, 2015 8:35 pm

El día entero había estado ocupada con asuntos de los mortífagos. El Señor Tenebroso nos había enviado a un grupo de otros mortífagos y a mí a atacar un apartamento en el centro de Londres en el que se refugiaban un grupo de miembros de la Orden. Al estar espiándoles yo había averiguado que ese grupo de magos de la Orden, a los cuales hacía bastante tiempo que no había visto por el cuartel, tenían planes para atacar a los mortífagos. Yo había averiguado sus planes y había visto que estaban muy bien y que si los llevaban a cabo no iban a fallar. Ellos mismos sabían que no iban a fallar, y por eso se habían escondido lejos del Cuartel General para mantenerse alejados de cualquier tipo de peligro. Había puesto todo mi empeño para conseguir averiguar dónde estaban escondidos, y en cuando había conseguido esa información se la había hecho llegar inmediatamente a Lord Voldemort, quien había ordenado el ataque inmediatamente. Yo había llevado a los otros mortífagos hasta el apartamento donde se escondían mis compañeros de la Orden y les habíamos volado por los aires. No había supervivientes, y también habían muerto un par de muggles.

Después del ajetreo del día necesitaba ir a darme un capricho en un bar, así que me deshice de la túnica y de la máscara de mortífaga (al compartir casa con dos miembros de la Orden no podía dejar la túnica y la máscara en el armario y ya, sino que tenía que meterlos en un baúl mágicamente sellado que solo yo podía abrir. Fly y Drake sabían que husmear en mis cosas significaba la muerte, pero no podía arriesgarme a que por accidente encontrasen la prueba de que yo había mentido y seguía siendo una mortífaga, aunque siempre podía seguir mintiendo y decir que simplemente eran recuerdos del pasado, para no olvidarme de mis errores y todas esas gilipolleces…) y me aventuré por las calles de Londres. Iba vestida entera de cuero y caminaba sobre altos tacones, y veía cómo los hombres se giraban para mirarme cuando pasaba a su lado en la calle. Llevaba la Marca Tenebrosa ocultada por magia porque no todos sabían la historia esa de que yo supuestamente me había reformado y se me había perdonado, y no quería que algún Auror que pudiese andar por ahí me atacase y me arrestase por un “malentendido”.

No tardé en meterme en un local. Como siempre fui hacia la barra en vez de hacia las mesas, y cuando estaba acercándome me sorprendí al ver allí sentado a una persona que reconocería en cualquier lugar sin importar cuántos años pasasen sin verle. Sonreí con picardía y me acerqué lentamente a la barra, pasando justo por detrás de Scott, y rocé su espalda juguetonamente con la puta de los dedos mientras pasaba por detrás de él y me sentaba a su lado en la barra.

-Vaya, vaya…- murmuré, esbozando todavía la sonrisa pícara de antes mientras cruzaba mis piernas y apoyaba el codo sobre la barra. Miré a mi ex novio de arriba abajo. Ya no era un adolescente de Hogwarts, sino un hombre hecho y derecho, y la madurez le había sentado increíblemente bien.- Qué agradable sorpresa… Ha pasado muchísimo tiempo.

Diez años, para ser exactos. Habíamos tenido nuestras broncas cuando habíamos roto, como era normal. Ambos teníamos mucho carácter, y los adolescentes siempre tienden a ser más cabezotas de lo recomendable, pero al final habíamos acabado bien, siendo amigos y todo, aunque habíamos dejado de vernos después de la graduación. Cada uno había seguido su propio camino, pero me alegraba mucho de verle ahora. Sentía curiosidad por saber qué había sido de su vida.

Me pedí una cerveza, hacía mucho que no me tomaba una. El barman se apresuró a traérmela, y volví a centrar mi atención en Scott en cuanto di un sorbo.


Outfit.:

avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 15.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 348
Puntos : 258
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Invitado el Miér Dic 09, 2015 8:37 pm

Normalmente no solía tener relación con nadie, era un lobo solitario. Ni llamaba la atención ni era alguien que de por si hiciera que se fijaran en él. El sitio estaba tranquilo, demasiado para su gusto, su vida se había vuelto monótona y aburrida. ¿Será verdad que a estas alturas debería formar una família? Negó con la cabeza rápidamente. Menuda estupidez.

Sacó dinero de su bolsillo y pagó la bebida. Se quedó parado unos segundos al notar como alguien le tocaba la espalda, de una manera muy familiar, casi se podía decir que lo añoraba y todo. Se giró y vio a Stella, se fijo en su ropa y en como había cambiado desde su relación con ella en Hogwarts. Había cambiado para bien y había oído que trabajaba en el Ministerio. ¿Porque todas acababan trabajando allí? Le mostró una sonrisa juguetona mostrándole que se alegraba de verla y cuando se sentó, se movió un poco para estar mas cerca de la loba.

- Casi no te reconozco... -

Mentira. Aunque pasaron diez años más la reconocería. Era extraño después de todo lo que habían vivido porque aunque fueran unos niños... se acordaba de todo. Y fue a ella a quién le pidió que le transformara y finalmente así fue. Entonces le vino a la mente el recuerdo de cuando cortó con ella, en la lechuzería porque le había pillado besándose con Circe. Recordó lo mal que se sintió realmente por hacerlo de esa forma, pero era joven y mujeriego, aunque Stella fue su primer amor, el joven Gray quería vivir mas experiencias. Pero a pesar de ello, luego acabaron siendo amigos.

- Hacía mucho que no sabía de ti... Aunque normalmente es porque desaparezco y dejo de saber de las pocas personas con las que aún tengo contacto. -suspiró frustrado.

Bebió de su cerveza y se giró para verla de cara y observarla. Le gustaba la ropa que llevaba. Scott siempre solía llevar el mismo estilo, en años no había cambiado nada en ese sentido. Dejó la cerveza en la barra y movió los dedos despacio mientras pensaba en las preguntas que quería hacerle. ¡Había pasado tanto tiempo!

- Me pareció escuchar por ahí que habías conseguido un puesto en el Ministerio... Cuando fui a pedirle trabajo a Abi... Trabajo que luego nunca hice y encima desaparecí de nuevo. Mi vida no ha cambiado mucho la verdad, solo que ahora es mucho más aburrida. -
avatar
InvitadoInvitado

Stella Moon el Miér Dic 30, 2015 1:48 pm

Me gustaba encontrarme con gente que hacía muchos años que no veía en lugares inesperados, siempre hacía que el día se volviese más interesante. No me gustaba encontrarme con gente que no me caía bien, por supuesto, pero la gente que sí que me caía bien o que había sido importante en mi pasado siempre era bienvenida. Scott era bienvenido. Después de todo, una nunca se olvida de su primer amor, ¿no? Fue un amor de niños, de adolescentes tontos, pero me dejó varios recuerdos bastante agradables.

Me agradó ver esa sonrisa juguetona en su rostro, la sonrisa pícara que Scott siempre había tenido y que tanto me había gustado en el pasado. Me hizo gracia que se acercase un poco más a mí y que me mirase de ese modo, porque parecíamos un reflejo de nuestros “yos” adolescentes en nuestra buena época. Bebí de mi cerveza mientras le escuchaba hablar.

-Mira, en eso tenemos algo en común- dije cuando dijo que solía perder el contacto con la gente porque desaparecía de repente y se marchaba por ahí. No sabía qué había sido de Scott en una década, así que no sabía que él había hecho algo parecido a lo que yo misma también había hecho, que fue marcharme de repente para años después volver.- Ahora he asentado la cabeza en Londres, pero poco después de la graduación hice las maletas y ¡puff!- hice un pequeño gesto con la mano simulando algo parecido a una explosión, cerrando el puño y luego abriéndolo de repente- me fui. ¿A dónde te marchaste tú? Tengo curiosidad por saber qué has estado haciendo en estos diez años que no he sabido nada de mi lobo favorito- le dije con tono pícaro.

Scott se giró del todo en el taburete de la barra hasta que estuvo mirándome directamente en vez de tener que girarse, y no se me escapó cómo su mirada me recorrió entera de arriba abajo. La ropa que llevaba puesta hoy no era precisamente sutil, y las miradas que recibía por parte de los hombres me divertían. No me corté en mirar de arriba abajo a Scott tampoco. El casi no había cambiado nada, pero su estilo le quedaba bien. Siempre iba con esa pose y ese aire de lobo solitario que le caracterizaba, de chico malo con problemas que a las chicas les atrae, sobre todo a las jóvenes inocentes. Y físicamente estaba de tan buen ver como siempre.

-Sí, empecé por abajo con un puesto de instructora de Aparición y ahora soy la Jefa del Departamento de Transportes Mágicos- asentí cuando dijo que había escuchado que había conseguido trabajo en el ministerio. Puse los ojos en blanco mientras sonreía de manera divertida, porque en realidad a mí se me hacía raro pensar en que tenía un trabajo serio cuando siempre había sido tan poco seria, y sin embargo aquí estoy, siendo una buena ciudadana con un puesto serio y un buen sueldo. Me estaba convirtiendo en mi madre. Eso no era algo malo, pero seguro que si mi yo adolescente me viese se reiría. Pero era divertido gritarles a mis empleados cuando la cagaban.- ¿Fuiste a pedir trabajo en el Ministerio? No te imagino trabajando allí, la verdad, tú eres más un hombre de acción- dije mientras fruncía el ceño.- ¿Dónde estás trabajando ahora?

Alcé un poco una ceja cuando escuché lo último.- ¿Aburrida? ¿Y a qué se debe eso? ¿Va todo bien?- me preocupé un poco por él. No porque me dijese que su vida era aburrida, eso lo dice todo el mundo en algún momento dado, ya sea en broma o en serio, sino por su tono de voz y la expresión de su rostro.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 15.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 348
Puntos : 258
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Invitado el Mar Ene 12, 2016 12:20 am

El joven Gray jamás habria imaginado a Stella trabajando en el Ministerio, si algo sabía seguro de ella es que eran muy parecidos. Durante su noviazgo en Hogwarts se había dado cuenta y por eso duraron ese tiempo. Teniendo en cuenta que Scott ha sido toda su vida un mujeriego y que no desapareció después de acostarse juntos es todo un logro. Contínuos deja vú le vinieron a la mente. ¿Qué hubiera pasado si hubiesen seguido? ¿O acaso con el tiempo lo habrían dejado? Scott siempre pensó que ambos eran espiritus libres y aunque se quisieran sus cuerpos querrían experimentar y probar cosas nuevas, pero ahora se preguntaba muchas cosas y se las imaginaba. ¿Vivirían juntos?

Cogio su cerveza y dio un trago rápidamente apartando ese lado sensiblero que acababa de salirle y que en cierto modo le avergonzaba. El lobo mostró una sonrisa al escuchar como le llamaba cariñosamente y luego se llevó la mano al mentón mientras pensaba en lo que había hecho todo ese tiempo. Habían pasado mas cosas de las que creía en realidad, todo un libro podría escribir.

- Pues lo cierto es que... He desaparecido varias veces. Me conoces Stella, sabes que cuando me siento atado a algo o alguien tiendo a huir como el perro que soy. Pero estuve unos cuantos años trabajando como conductor del autobús noctámbulo y aunque al principio me parecía divertido, terminó aburriéndome. Más tarde estuve de mercenario haciendo algunos trabajos y conocí bastante gente, pero también sabes que no soy muy sociable que digamos, aunque conseguí contactos muy valiosos. -Hizo una pausa- Tuve varios encuentros con Abi.... Y hasta le regalé una casa en un árbol porque sabía que le gustaría, pero huí. Como hago siempre... Supongo que ser un lobo solitario tiene sus consecuencias. -

Scott observó a Stella mientras hablaba y le contaba como había llegado al puesto de trabajo que ocupaba hoy en día. Se fijó en como le brillaban los ojos al hablar y los movimientos que hacía con las manos, no había cambiado nada. Y físicamente habían mejorado sus atributos, cosa que al Gray le gustó bastante.

- Así que jefa eh... Debe estar bien mandar sobre los demás, era con lo que soñaba cuando estábamos en Hogwarts y alguna vez he tenido esa oportunidad. Mmmm.... No sé porque fui a pedir trabajo a Abi para el Ministerio, supongo que para estar cerca de ella. Pero sabía que no aguantaría mucho. Me hubieran echado por dormirme en horario de trabajo, por beber, ese tipo de cosas por las que no puedo trabajar en ese sitio. Ahora trabajo en Azkaban y creo que realmente es mi sitio. Me entero de muchas cosas... Si quieres saber de los malos, solo debes juntarte con ellos... -

Scott paso la lengua por su labio inferior y se incorporó sorprendido e incómodo a la vez. Estaba bien eso de que alguien se preguntara y gastara su tiempo en saber como estaba pero a él siempre le había costado contar sus problemas, de hecho poquísimas veces lo había hecho. Era más de guárdarselo para si. Asintió con la cabeza a su pregunta, pero mentía, obviamente y Stella no era tonta.

- Sí. La rutina me mata, solo es eso. -
avatar
InvitadoInvitado

Stella Moon el Dom Feb 21, 2016 7:26 am

A pesar de no haber visto a Scott en diez años seguía siendo casi el mismo de siempre, lo cual significaba que yo todavía le conocía igual de bien que cuando habíamos sido novios, época en la que habíamos sido casi inseparables hasta que rompió conmigo y todo acabó. Pero a pesar de eso no había olvidado cómo era él, e incluso él mismo sabía lo bien que yo le conocía y lo admitió en alto. Lo cierto es que no me sorprendió en absoluto cuando me dijo que había desaparecido varias veces a lo largo de los años, dejando trabajos, lugares, y personas tiradas así sin más. Puede que no lo hiciese por mal, él simplemente era así. O no se ataba a nada, o cuando se ataba a algo o alguien rápidamente se desataba y huía.

-¿Le regalaste una casa en un árbol a Abi McDowel? A mí nunca me regalaste una casa en un árbol- reí muy suavemente, con tono juguetón a la vez que fruncía los labios con un falso gesto de tristeza durante unos breves segundos antes de volver a sonreír y beber un trago.- Sí, tiene consecuencias… La manada a veces consigue cosas que un lobo solitario no puede por sí mismo- suspiré ante su último comentario. Pero yo, casi al igual que el aunque de manera distinta, era una loba solitario también. Conseguía adaptarme a cualquier situación y había encontrado mi lugar y mi posición en el mundo, y en eso no era una loba solitaria que andaba de un lugar a otro, pero en cuanto a las relaciones interpersonales se refería sí que era más solitaria. Tenía contactos, aliados, gente con la que fingía que éramos amigos pero en realidad les estaba espiando y a la mínima de cambio les traicionaría y les clavaría un cuchillo por la espalda sin escrúpulos.- Pero ya sabes que un lobo solitario es más fuerte que los de la manada. No todo son consecuencias, también hay ventajas, y eso también se da en situaciones como la tuya- le animé.

Le conté un poco acerca de mí entonces, hablando solamente de mi puesto de trabajo. Sonreí de nuevo al escuchar lo que decía entonces, esta vez con algo más de picardía.- Sí, está genial mandar sobre otros… Es algo que siempre me ha gustado, y dudo que vaya a cambiar nunca.- Era capaz de servir también, no solo de mandar. Servía al Señor Tenebroso y le era leal a él, pero a nadie más.- No creas que en el Ministerio son tan estrictos, deberías ver lo desastre que son algunos Jefes de departamento… Hay algunas oficinas a las que entras y eso parece más un antro de mala muerte que un lugar de trabajo serio como debería serlo.- Me sorprendí cuando dijo que trabajaba en Azkaban.- ¿En serio trabajas en ese lugar tan espantoso? No me extraña entonces que se te vea algo desanimado- comenté mientras fruncía el ceño, y me entró un escalofrío al pensar en los dementores. Había corrido el riesgo de estar a punto de ser enviada allí hace un par de años, cuando volví a Londres. Quise serle útil al Señor tenebroso y por eso me convertí en espía, pero antes de hacer eso tenía que confesar a los de la Orden lo que era, hacer pública mi Marca Tenebrosa, mi ¨vergüenza”, fingir que estaba arrepentida con una actuación digna de todos los Oscar de Hollywood, y rezar todo lo que sabía para que en el juicio no me mandasen derechita a pudrirme en Azkaban. Lo había apostado todo y había ganado, y ahora estoy donde estoy gracias a eso, pero podría haber salido tremendamente mal. Por suerte pare que en la vida siempre saco la baraja de cartas ganadora.- Deja que te envite a otro trago.

Le hice una seña al barman, que se apresuró a hacer su trabajo.

Como ya he dicho antes, conozco muy bien a Scott. Ridículamente bien. Y es por eso que sabía que no sentía bien, o al menos no del todo, que había algo que le incomodaba. Sabía también lo mucho que le costaba hablar. Era de esos típicos hombres que se cerraban que levantaban murallas, y por eso había que hacer el esfuerzo de escalarlas o de echarlas abajo, por lo que le pregunté. A veces ese esfuerzo que había que hacer era tan simple como escuchar con atención a la otra persona para que te pudiesen contar todo libremente, ofrecer un hombro de apoyo, y palabras amigables o consejos. Puede que yo no fuese siempre muy buena con esas cosas, pero al menos lo intentaba… con las personas que merecían la pena. A pesar de todo, Scott era una persona importante para mí, y merecía la pena.

-Sabes… a veces la cura para romper la rutina es encontrar algo a lo que aferrarse, algo que levante toda tu pasión y te haga centrarla en eso. Un punto fijo- le dije con tono sereno, mirándole fijamente a los ojos y tomándole la mano con un gesto cariñoso de manera casi automática, sin darme mucha cuenta de que lo estaba haciendo.- La rutina es algo asfixiante cuando todos los días son iguales sin que haya algo que les de sentido. Y a veces vagar de un sitio a otro sin rumbo ni ataduras también se convierte en rutina si lo haces sin una razón específica, sin estar siguiendo una pasión. Debes encontrar algo que le de sentido a la rutina, y en cuanto lo encuentres ya no será rutina, todos los días serán diferentes porque tendrán sentido- no sabía exactamente cómo sabía yo eso, pero sentía que había algo… algo que había olvidado. Algo que una vez le había dado sentido a mi vida, pasión a mi rutina, pero que ya no estaba… algo que había sido reemplazado con la vida que tenía ahora. Hice a un lado ese pensamiento rápidamente. Cuando volví a hablarle a Scott lo hice en voz baja, de manera que él era en único que podía escucharme- Dime, aparte de ese tatuaje que tienes escondido bajo la manga, ¿hay alguna otra cosa fija en tu vida?- él no me había dicho que fuese mortífago, pero tampoco lo necesitaba. Yo era espía, y mi deber era saber quiénes eran todos y cada uno de los mortífagos que habían en nuestras filas, aunque ellos no podían saber quién era yo. No podía correr el riesgo de que los espías de la Orden que yo y los demás espías no habíamos identificado todavía descubriesen que yo seguía siendo leal a los mortífagos y que todo era una trampa.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 15.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 348
Puntos : 258
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Invitado el Miér Mar 02, 2016 11:15 pm

- Créeme cuando te digo que a ti te regalé algo mucho más importante. Aún así, no me arrepiento de haberlo hecho. Y bueno, si quieres una solo tienes que decírmelo. Apenas tardé día y medio en hacerla. Ya sabes, una de las ventajas de ser lobo. -

Esperaba que entendiera la primera frase. Scott solo había pedido salir a dos chicas en toda su vida, a Stella y a Abi. A Circe jamás pudo pedírselo porque casi ni podía acercarse a la chica sin temer que golpeara sus atributos. Pero Stella fue la primera. En todos los sentidos, la primera en besarle, con quién tuvo relaciones sexuales, y quién le transformó en hombre lobo. Todo eso si lo juntamos, obviamente le hacía ganar puntos.

Scott miró a Stella después de tantos años convertida en toda una mujer de armas tomar y él, bueno, realmente no podía quejarse. Había tipos en situaciones muchísimo peores que la suya, gracias a su trabajo también aprendía a valorar su vida y respirar día tras día. Ambos habían llegado a las metas que se plantearon en Hogwarts, solo que por separado. ¿Y si él no la hubiera dejado por Circe? ¿Acaso Stella había olvidado como la puteó cuando estaba con Dante por celos y por el mero hecho de joder? En el fondo no entendía la actitud de la morena. Le trataba bien, podía estar haciendo otras mil cosas, pero había decidido pararse a hablar con un Scott algo derrotado esa noche.

- ¿Recuerdas cuando te pedí que me transformaras? Tuve que insistirte durante semanas. Y aún así, te provoqué para lograrlo. Siempre buscabas protegerme, aunque yo jamás te lo pedí. Y pese a los años, sigues haciéndolo mi querida loba. Mi pregunta es, ¿porque? -hice una pausa mirándola fijamente. No buscaba herirla con mis palabras ni mucho menos, más bien entender su comportamiento. - Cuando pasó todo aquello pese a estar en la misma casa, estuvimos con otras personas. Aquel tio con el que salías, no recuerdo bien su nombre... ¿Dante? Siempre me hizo gracia sabes. No te llegaba a la suela de los zapatos, yo siempre veía que no sabría complacerte. O al menos sentía todo eso por celos, quién sabe. -

Asintió con la cabeza a su pregunta. Azkaban era... diferente. Por llamarlo de alguna manera. Solo había que saber cuidarse las espaldas. Ah, y tener mucho cuidado con los dementores claro. Esa panda de chupa-almas... Siempre le daban escalofríos, pero a quién no. Alcohol. Su recarga líquida. Si, tenía problemas con el alcohol y es que con los años había cogido afición a empinar el codo. Ir a trabajar, hacer algunos trabajos y coger un buen pedo en un bar para volver a casa haciendo eses, se podía decir que era su rutina. Apoyó la barbilla en su puño mientras la escuchaba hablar, aunque al principio le pareció gracioso lo que decía, en el fondo sintió que tenía razón.

- ¿Cual es tu punto fijo? ¿Cual es... tu... pasión? - Preguntó con curiosidad mirándola a los ojos.

Scott mostró una sonrisa divertida al escuchar la referencia a su tatuaje y se levantó la manga unos segundos, suficiente para que solo Stella pudiera verlo. Bebió de nuevo y se pasó la mano por la nuca mientras se acomodaba de nuevo y la miraba.

- No puedo decir que me sorprenda que lo sepas, pero tampoco me molesta. Y lo cierto es que nunca lo oculté en Hogwarts. -hizo una pausa y pensó en la pregunta. - No. No tengo nada más fijo aparte de este tatuaje. Ni las chicas, ni los trabajos, ni casas, ni amigos, nada. No tengo nada fijo y sinceramente, dudo que algún día lo tenga. -

avatar
InvitadoInvitado

Stella Moon el Sáb Mar 05, 2016 10:38 am

Entendí perfectamente el significado de lo que me dijo Scott, y le sonreí y asentí levemente al escucharle. El no había sido mi primero, pero yo sí que había sido su primera, y me había hecho sentir muy especial en aquel modo. Luego todo había acabado, pero no pasaba nada. Pensé durante un breve instante en aquellos tiempos pasados. Habían sido buenos, muy buenos, y eran bonitos recuerdos.- Gracias por el ofrecimiento, pero no será necesario que me hagas una- dije con una sonrisa. Abi McDowell podía quedarse con las casas en los árboles, mis intereses yacían en otras cosas.

Aunque encontré a Scott tan guapo o puede que incluso más atractivo que en el pasado, le noté algo… deprimido. Algo perdido. Por eso no dudé en preguntarle si estaba todo bien, queriendo enterarme de si mi ex-novio tenía algún problema para ver si podía ayudarle en algo, y después le ofrecí un consejo. Pocas chicas harían eso. Después de todo, hace años había sido él el que me había dejado, no le había dejado yo a él ni había sido de mutuo acuerdo. Muchas otras mujeres sentirían gusto al ver que sus ex-novios tenían algún problema, se alegraban y les deseaban todos los males del mundo. Pero yo no, no encontraba ninguna razón razonable para unirme a ese grupo de mujeres. Scott me preguntó que si yo recordaba el cuando le había mordido y convertido en licántropo, y mi sonrisa flaqueó durante unos instantes y fue reemplazada por un gesto más serio.

-Claro que lo recuerdo, perfectamente. Fuiste un idiota, estuve a punto de matarte- cuando él me había pedido que le mordiese había pensado que estaba loco, y me había negado. Había estado segura que era un arrebato de bravuconería típica de adolescente machito. Yo adoraba ser licántropa, había crecido así, pero había muchísima gente que lo detestaba, incluso aquellas personas que antes de ser convertidas pensaban que no estaría tan mal. Había temido que aunque en un principio a Scott le pareciese bien luego ese no fuese el caso, pero él no me había hecho ni puñetero caso, y una noche de luna llena en la que yo ni me lo esperaba ni tenía control sobre sí misma…- ¿Por qué? Porque yo cuido de las personas que son importantes para mí. Y tú, pese a todo y pese a todos los años que han pasado desde la última vez que te vi, sigues siendo una persona importante para mí. Te quise mucho, Scott, y aunque lo nuestro no durase no puedo hacer como que eres un desconocido- dije con total sinceridad, sin tener miedo de hablar de ese tipo de cosas. Entendía a las personas que se cerraban emocionalmente al mundo a cal y canto, pero yo no encontraba ninguna razón por la que tuviese que ser una estatua sin emociones ni sentimientos. Y esa era la verdad, que Scott ocupaba un lugar importante en mi historia y por eso incluso ahora no quería verle mal. Si en algún momento me puteaba eso podría cambiar muy rápidamente…

Entonces Scott dijo algo que me hizo mirarle con el ceño fruncido, pues estaba muy confundida. Claro que habíamos estado con otras personas después de romper. ¡Yo había estado con medio Hogwarts! Pero solo en rollos de una noche, deslices… y sin embargo Scott acababa de decir que yo salía con alguien. Podría haber sido una equivocación, pero me parecía extraño, y sobre todo porque mencionó a alguien que no me sonaba de nada.

-¿Dante? ¿Quién es Dante?- pregunté, confundida.- Yo no salía con ningún Dante… Es más, yo no salía con nadie. Solamente salí contigo.

La siguiente pregunta que Scott me hizo fue lo que yo llamaba la Pregunta Puteadora. Era el problema de dar consejos, que los dabas y entonces te tocaba contar qué era lo que hacías tú siguiendo tu propio consejo. Normalmente la Pregunta Puteadora metía a la gente en problemas, pero yo sonreí, pensé durante unos segundos, y contesté con calma y seguridad.- Pues por el momento mi punto fijo, mi pasión, es mi trabajo. Y no me refiero precisamente al del ministerio…- murmuré mientras ojeaba la manga de Scott que escondía el antebrazo en el que tenía su Marca Tenebrosa.- Vivo una vida de intrigas, engaños, mentiras y traiciones. Y me encanta- dije, disfrutando de lo que decía, pues era verdad. Adoraba ser espía. Adoraba las expresiones en las caras de aquellos a los que les clavaba el puñal en la espalda y se daban cuenta demasiado tarde del terrible error que habían cometido. Scott no tenía ni idea de que yo era espía, porque solo dejaba que los mortífagos que yo escogiese supieran que yo era una de los suyos para no tener problemas con los espías que la Orden tenía en los mortífagos, pero él podía formarse una idea con lo que yo decía, además de que acababa de confirmarle con mis palabras sugerentes que yo era una de ellos.- No lo cambiaría por nada.

Le dejé saber que yo sabía lo que él era. No pareció sorprendido, ni siquiera alarmado como podría haberlo estado otro al ver que yo sabía algo que técnicamente no debería saber. Pero claro, saber ese secreto en particular de Scott no era muy difícil, visto como era él en Hogwarts, y hasta él mismo lo admitió. Cuando me enseñó su Marca sujeté el borde de su manga y la eché hacia abajo para volver a taparlo.- Deberías tener más cuidado. Los Aurores hoy en día no son tan santos como antes, ahora te matan primero y te arrestan después. Sé discreto, hay ojos espías por todas partes y no sabes nunca con qué sorpresas te puedes encontrar- le advertí. Esperaba que sus ideales no fuesen tan obvios ahora en su edad adulta como lo habían sido cuando era adolescente, pues eso podía traerle muchos problemas. Escuché entonces lo último que dijo, y deslicé mi mano por su brazo.- ¿No tienes nada fijo porque no puedes, o porque no quieres? Créeme que no es tan difícil como parece, si piensas que no puedes te estás engañando a ti mismo. Si lo quieres, lo conseguirás.

Me fijé entonces en cuánto habíamos bebido en tan poco tiempo, y alcé un poco las cejas. Scott había bebido más que yo, y su aspecto en general me dejaron bastante clara una cosa.

-Veo que sí que tienes algo fijo en tu vida, después de todo- dije, apartando los vasos de él y negando con la cabeza al barman cuando se acercó a ver si queríamos más. Miré entonces a Scott con una sonrisa pícara y divertida.- ¿Qué te parece si le decimos adiós al bar por hoy y nos vamos a otro sitio? Cualquiera, no importa, pero créeme que te vendrá bien.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 15.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 348
Puntos : 258
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Invitado el Mar Mar 15, 2016 9:00 pm

- Si, bueno.. Supongo que pese a todo aún tengo muchas cosas que aprender... -

Le sorprendía lo mucho que había cambiado Stella, la que en su día le parecía una cría mimada y con expectativas algo fuera de serie pero no imposibles. Scott siempre iba demasiado a su bola, a sus intereses y a menudo se olvidó de Stella. Aunque por otros asuntos la tuvo demasiado pendiente. Él también apreciaba a la que fue su primera novia y por mucho que le costara demostrarlo a todas las personas. Porque no era nada personal, sino una habilidad social que le flaqueaba bastante al joven licano, con pocas personas reaccionaría de manera que ni dudara ayudarles y Stella era una de ellas.

- Siempre he sido un idiota, esa noche no iba a ser menos. Tomé la decisión de que me convirtieras porque pensé que me sentiría mas lleno conmigo mismo. Ya sabes, te ofrece fuerza sobrehumana y sentidos agudizados. Son dos ventajas a tener en cuenta y en las que pensé. Pero por otra parte olvidé que pasaría cuando fuera luna llena, los contras que tendría y el dolor de las primeras transformaciones. -

Las cuales te desgarraban por dentro y por fuera, haciéndote un dolor insoportable. Pero con el tiempo había aprendido sus propios trucos para sobrellevarlo y para nada se arrepentía de haber provocado a Stella para que le mordiera. Si volviera atrás, haría exactamente lo mismo. Sacarla de quicio para que le atacara.

Scott alzó una ceja y la miró unos segundos por si le estaba tomando el pelo. Pero Stella parecía no acordarse de Dante y eso era muy raro, porque tuvieron bastante encuentros donde el joven Gray se había limitado a molestarlos por pura diversión. Se llevó una mano a la barba de apenas unos días y se incorporó apoyando los brazos en la barra.

- ¿No te acuerdas? Ves. Sabía que no era suficiente para ti, pero le has olvidado demasiado rápido. Cuando pasó toda nuestra ruptura, yo salí con Circe y tú con un tal Dante. El cual siempre como he dicho antes, me pareció un gilipollas y algo alelado pero si era lo que querías en ese momento... Aunque me divertía en demasía putearle metiéndome en medio, ya que Circe me dio calabazas y bueno... -

Recordar la muerte de Circe le hacía demasiado daño aún. Cogio la botella que el barman había dejado y bebió directamente, dejando ver que le tema le afectaba pese a los años que habían pasado. Aún recordaba aquella maldita vampiresa que le había quitado de en medio con una facilidad increíble y como no pudo proteger y evitar que matara a Circe. Pese al tiempo, dolía.

- Creo que su apellido era Gabanelli, o algo así. Lo sé porque en Hogwarts me colé en el despacho y modifiqué algunas notas. Me acuerdo que una vez robé una poción que había que te crecieran las manos y se la eché en el zumo de calabaza, nunca me había reído tanto. -

Scott escuchó la respuesta de Stella, la cual le interesaba saber. Pero a él no le apasionaba su trabajo ni la vida en general, la monotonía le había comido por completo. Algo raro ya que siempre estaba de un lado a otro, pero hasta eso acaba cansando. Soltó un bufido cuando dijo que los aurores no eran ningunos santos hoy en día. ¿acaso lo habían sido alguna vez? Se creían que defendían el mundo y que había que agradecérselo, pero no eran muy distintos a los mortífagos. Salvo que los mortífagos matamos por gusto.

- Supongo que en el fondo no quiero. Pero si saliera algo, mi reacción natural sería pirarme como hago siempre. Ya sabes Stella la gente no cambia, solo mejora o empeora. -

Cuando Stella negó al barman si querían mas bebida, Scott estiró el brazo y cogio la botella para que no se la llevara. Su petición de ir a otro lado le parecía genial, pero la bebida era de lo poco que seguía acompañándole días tras día. Y lo cierto es que siempre bebía hasta perder el control y llegar fatal a casa. Y al día siguiente, otra vez lo mismo. Scott estaba sumido en un bucle y necesitaba ayuda, pero el muy imbécil no la pediría. Por lo que en el fondo esperaba que Stella viera esa necesidad y actuara.

- La bebida nunca me ha fallado ni me ha juzgado. Mira, pues ahora que lo dices si tengo algo fijo. No voy tan mal .... -

Salió del bar detrás de Stella y cogió su mano tirando de ella. Una vez fuera la acercó despacio a la pared y soltó su mano para acariciar su mejilla. La miró a los ojos y se acercó lentamente para unir sus labios con los de la loba en un beso. Mordió su labio inferior y su respiración se agitó. Hacía años que no había besado esos labios y le sorprendía lo mucho que lo había echado de menos.
avatar
InvitadoInvitado

Stella Moon el Vie Mar 25, 2016 3:10 am

Siempre tomaba poción matalobos antes de transformarme para poder mantenerme cuerda durante las transformaciones. No quería ser un lobo dócil, como los demás licántropos que se tomaban la poción, sino que quería ser capaz de decidir a quién atacar y a quién no. Lo último que quería era transformarme y perder el sentido y al día siguiente descubrir que había matado a alguien que me importaba. Por eso había estado tan enfadada con Scott cuando me provocó para que le transformase, porque en esa ocasión no me había tomado la poción, y cuando volví a ser humana y había descubierto lo ocurrido me puse histérica. Aquello podría haber acabado fatal.

-He sido licántropa durante veintidós años, y todos los contras que le he encontrado a serlo me parecen insignificantes en comparación con las ventajas. Aguantaría incluso el triple del dolor de las transformaciones con mucho gusto solo para sentir la satisfacción que siento cada vez que veo la cara de terror y pánico de alguien cuando me acerco a ellos. No hay nada mejor ni más satisfactorio que el miedo en sus ojos y la certeza de que van a morir y no va a ser ni bonito ni rápido ni poco doloroso- sonreí muy cruelmente cuando aquellas palabras salieron de entre mis labios. En aquellos momentos lo obvio no podía negarse: era malvada.- Y me encanta ver cómo la luz de la esperanza de poder sobrevivir se escapa de sus ojos en cuanto les muerdo. Aun si huyen con su vida sus vidas han sido destrozadas para siempre, y se desesperan. No todo el mundo puede ser como nosotros, no todos están hechos para aguantar esta naturaleza. Solo los más fuertes sabemos aprovecharla al máximo, y el resto del mundo es débil.

Me extrañó muchísimo que Scott dijese que yo había salido con un tal Dante, y me extrañó aún más que insistiese y pareciese tan convencido. Yo estaba completamente segura de que yo no había salido con ese tipo. ¿Gabanelli? No había conocido a nadie con ese apellido en la vida. Ni siquiera me sonaba que ningún compañero de Slythern o de Hogwarts en general se hubiese llamado así.

-Scott, recuerdo perfectamente con quién me lié en Hogwarts y con quién no- de los que no me acuerdo tan bien es de los de fuera de Hogwarts, eso era ya mucho trabajo- y te aseguro que jamás he estado con nadie llamado Dante Gabanelli. ¿No te estarás confundiendo de chica?

Pero a pesar de que mis palabras decían eso la expresión de mi rostro demostraba un poco de preocupación. Esta no era la primera vez que me decían que yo había hecho algo que yo no recordaba en absoluto. Claro que era mucho más grave que me asegurasen que había matado a mi hermano cuando yo no recordaba eso en absoluto, sino que recordaba que Drake estaba bien y a salvo y muy vivo en Estados Unidos, pero Scott parecía tan seguro y convencido de lo que me estaba diciendo en aquel momento a pesar de que yo no recordaba para nada esa supuesta relación que me estaba entrando una sensación escalofriante en el cuerpo. ¿Y si realmente habían ocurrido cosas en el pasado de las que yo no me acordaba? No, no podía ser…

Respiré profundamente e intenté devolver mi expresión a la normalidad, olvidándome de aquel asunto que estaba haciendo que la cabeza me diese mil vueltas. Escuché la respuesta de Scott a mi pregunta y suspiré.

-Si no quisieses tener algo fijo y estuvieses contento con esa decisión entonces no habría ningún problema… Pero puedo ver perfectamente en tu cara que no lo estás. Así que tienes un problema, y debes arreglarlo. Tienes que dejar de huir, Scott, y madurar. Tú mismo lo has dicho, Scott, la gente solo mejora o empeora, así que mejora. Está en tus manos hacerlo.

Vi cómo agarraba la botella cuando le indiqué al barman que no trajese más alcohol. Parecía un niño que tenía miedo de que le quitasen su juguete.- En cuanto eso se acabe no vas a beber más hoy. Somos magos y licántropos, pero eso no nos hace inmunes a un hígado destrozado- dije con tono autoritario. Se veía a kilómetros de distancia que Scott necesitaba ayuda, y se la iba a dar le gustase o no.

Salimos del bar. No íbamos hacia ningún lugar en concreto, pero seguro que encontraríamos algún sitio al que ir, había miles en Londres, y lo que a Scott le hacía falta era salir del bar y hacer alguna otra cosa que no fuese beber. No me esperaba que hiciese lo que hizo entonces, y me quedé demasiado sorprendida como para reaccionar cuando tiró de mí y de repente me hallé de espaldas a la pared. Scott me besó, y durante una milésima de segundo me quedé paralizada, sin reaccionar. Hacía muchísimos años que no besaba a Scott, y pensaba que jamás iba a volver a hacerlo. Sus labios sabían exactamente igual que siempre, no me había olvidado de ellos, ni del tacto de sus manos. Durante apenas unos segundos le devolví el beso con el único fin de divertirme antes de finalizarlo tras morderle con fuerza, pero no la suficiente para cortarle.

-No juegues con fuego, Scott, o acabarás quemándote- murmuré muy cerca de su rostro, con apenas centímetros de distancia entre nuestros labios. Había una mirada de advertencia en mis ojos, aunque mi boca estaba torcida en una sonrisa divertida, pero no bondadosa. Mientras le hablaba mis dedos recorrieron juguetonamente su pecho por encima de su camisa, de maneta distraída.- No puedes volver de repente y reclamar lo que ya no es tuyo cuando te apetece.

Le besé yo a él entonces. ¿Por qué? Porque me gusta jugar. Era un beso suave pero apasionado, y se podría decir que hasta salvaje dada su sutil intensidad. Le enseñé lo que había decidido dejar a un lado hace muchos años, cuando todavía éramos unos críos, y le enseñé lo que se estaba perdiendo, y disfruté haciéndolo. En cuanto tuve mi pequeña diversión le di un leve empujón, apartándole de mí, y me puse a caminar de nuevo sobre mis tacones con paso tan seguro como siempre y con una pequeña sonrisa en mis labios. Miré hacia atrás para asegurarme de que Scott caminaba conmigo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 15.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 348
Puntos : 258
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Invitado el Lun Abr 11, 2016 9:03 pm

Scott compartía la opinión de Stella con respecto a que solo unos cuántos estaban destinados a soportar la licantropía. De hecho, eso era el menor de sus problemas. Él mismo provocó a Stella, sabía en todo momento lo que hacía. Arrepentirse ahora sería de imbécil. Le sorprendía lo mucho que había madurado su amiga con el paso del tiempo, en realidad todos habían madurado pero en ella lo notaba más. Quizás porque siempre se identificó con su forma de ser y ahora veía que había "sentado" la cabeza más o menos. La miró fijamente a los ojos mientras ella describía exactamente como se sentía cuando mataba a alguien, pudo notar como se le erizaba la piel de la nuca. Scott sentía algo parecido, igual ser licanos tenía algo que ver.

En Hogwarts Scott hizo muchísimas cosas, pero se acordaba de la mayoría porque esa época fue la mejor de su vida. Cualquier detalle tonto lograba recordarlo y esas imágenes aún se repetían en su mente de vez en cuando. A veces se podía decir que seguía aferrado al pasado y eso le traía problemas con su futuro. Soltó una carcajada con la pregunta final de ella y negó con la cabeza.

- No me equivoco Stella. Os hice la vida imposible durante meses, de hecho a pesar de haberte dejado yo lo hacía por puros celos de verte con otro. Y me gané a pulso el odio de Gabanelli, no lo niego. Era joven e idiota. -

Más o menos como ahora, pero al menos tenía la excusa de la edad. Scott de verdad creía que la gente nunca cambiaba y eso se aplicaba a él mismo. Cuando pensaba que había cambiado y que podría tener algo serio con Abi, decidió regalarle una casa y cuando se la rechazó, los pocos cojones que le había echado a su decisión se echaron para atrás haciendo que al día siguiente, después de una noche de sexo desenfrenado... saliera por la ventana sin despedirse.

- Mi vida no es lo que me esperaba y qué? Es decir. A nadie le importa. Yo solo sobrevivo, si tengo que estar separado de mis amigos y vivir solo porque no sé aceptar las responsabilidades supongo que mis consecuencias son perder oportunidades una y otra vez. Soy como un perro idiota que tropieza una y otra vez en la misma piedra. ¿Esperas que te suplique que me entiendas y me ponga a llorar? Si esto empieza a dar demasiadas vueltas. -Señaló su cabeza- Esto me ayuda a hacer que pare. -Señaló la botella.

Volver a besar a Stella fue algo que le pareció casi imposible que sucediera de nuevo, aunque siguieran siendo amigos la forma en la que lo dejaron fue algo brusca y Scott reconoció que no habían sido maneras. Y menos para alguien que era tan importante en su vida. Circe apareció y el joven Gray vio algo que a día de hoy no sabe explicar. Le siguió el beso a Stella agarrándola de la cintura y sonriendo cuando ella le hablaba diciéndole aquello que en verdad tenía tanta razón.

- Siempre tomo lo que quiero, ya lo sabes... -
avatar
InvitadoInvitado

Stella Moon el Dom Mayo 01, 2016 8:23 am

Fruncí el ceño cuando Scott insistió incluso después de que yo le dijese que debía de haberse equivocado de persona que estaba seguro de que en Hogwarts yo había estado con un tal Dante Gabanelli. Se le veía completamente convencido, sin ni siquiera una mínima duda al respecto.

-No, Scott, es imposible, tienes que estar equivocado. Ni siquiera me suena conocer a alguien con ese nombre- yo no solía olvidarme de los hombres, ni siquiera de aquellos que eran malísimos en la cama, pues el trauma me hacía recordarlos. Para olvidarme de alguien tenía que ser porque estaba excesivamente borracha, pero Scott aseguraba que yo había estado en una relación con aquel tipo.- No puede ser…- murmuré de repente. Estaba volviendo a ocurrir, alguien estaba diciendo con total seguridad que yo había hecho algo que yo no recordaba haber hecho en absoluto. No había comprobado si lo que había dicho Emily sobre mi hermano era verdad, pero me resultaba preocupante que ahora Scott me dijese que había salido con alguien a quien yo no recordaba…- ¿Recuerdas a Emily Matthews, una Hufflepuff que era muy  amiga mía en el colegio? No sé si tú la conocías… Hace poco me dijo que yo… bueno, que yo había hecho algo, algo muy serio, y yo no recordaba absolutamente nada, estaba completamente segura de que ella se lo había inventado todo… Pero hay pruebas de que sí que lo hice, aunque no recuerdo nada- lo grave no era que no recordase nada, sino que yo estaba segura de que durante los años posteriores a la supuesta muerte de Drake, él había seguido vivo y viviendo conmigo en Washington DC.- Y tú ahora vienes y me dices esto… ¿Estoy loca? ¿Me ha borrado alguien la memoria? ¿Qué coño me está pasando?

Mascullé aquello enfadada. Me jodía. Me jodía muchísimo que existiese la posibilidad de que hubiese olvidado cosas muy importantes, pero lo grave era que yo recordaba otras cosas. ¿Qué era verdad? ¿Qué era mentira?

Era obvio que Scott necesitaba ayuda, me había quedado clarísimo aunque él actuase que aquella manera tan pasota respecto a su situación. Era precisamente por esa actitud pasota por la que necesitaba ayuda, porque él mismo no iba a ser capaz de hacer lo que tenía que hacer. Necesitaba a alguien que le diese un capón en la cabeza y le dijese “no, tienes que dejar de hacer el gilipollas, tienes que centrarte”. Odiaba tener que ser responsable a veces, pero en la vida había que hacer ciertas cosas. Para gilipolleces como las que estaba haciendo Scott ya estaban la adolescencia y los veinte años, ahora le tocaba cambiar las cosas, sobre todo porque no se le veía feliz.

-No, como te pongas a llorar te daré un puñetazo que te dejará sin muelas- respondía  su pregunta con una sonrisa, pero a la vez con seriedad.- Claramente necesitas que alguien te diga esto: estás actuando como un niñato. Sí, como un niñato estúpido. Si se te viese feliz de la vida llevando el estilo de vida que llevas te dejaría en paz, pero se ve que no es el caso. Tienes demasiados años como para seguir actuando como si tuvieses veinte, es hora de ser responsable. Bienvenido al mundo real, Scott- dije quitándole la bebida de la mano, aunque antes de apartar la botella de nosotros le di un sorbo.- Te voy a ayudar, que lo sepas. Y te advierto que ya no soy como antes, no tengo paciencia para estupideces.

Cuando salimos del bar ocurrió lo del beso. Después de mi pequeño jueguecito con el segundo beso y de mi advertencia Scott me replicó diciendo que él siempre tomaba lo que quería. Yo ya había comenzado a caminar alejándome de él cuando él dijo eso, pero me detuve, sonreí burlonamente, y me di media vuelta para volver a acercarme a él lentamente, con caminar juguetón. Le acorralé contra la pared contra la pared a la que él me había empujado unos instantes atrás, y apoyé mis manos sobre ella a ambos lados de él mientras casi pegaba mi cuerpo al de él, aunque aún había una mínima distancia entre ellos.

-¿Ah, sí? Y… ¿me quieres a mí?- murmuré con tono sensual mientras le dedicaba una mirada seductora. Hablé muy cerca de su boca, con mis labios casi rozando los suyos.- Y si yo no lo doy, ¿cómo lo piensas tomar?

Parecía que le iba a besar, pero en el último momento me aparté de él, y aunque mi sonrisa seguía siendo traviesa como antes mi mirada era algo más seria. Estaba mirándole de aquella manera que parecía un juego peligroso, cuando de repente apareció de no sé dónde un patronus con forma de paloma. No había muggles en la calle en aquel momento, así que no hubo ningún problema. El patronus había sido enviado por un miembro de la Orden del Fénix que estaba pidiendo ayuda a varios miembros de la Orden, no solo a mí, para acudir a un lugar donde necesitaba apoyo.

-Hemos hallado un escondite a las afueras de Manchester donde los mortífagos tienes escondidos a varios desaparecidos. Necesitamos refuerzos para romper los hechizos protectores y sacarles de ahí.

Tras escuchar el mensaje sonreí burlonamente. Mi trabajo como espía iba a costarle el éxito de una misión otra vez a la Orden. Disfrutaba muchísimo cada vez que les traicionaba. Miré a Scott de nuevo.

-¿Te apetecería sabotear una misión de la Orden del Fénix?- le invité a acompañarme con una sonrisa más traviesa, pero sobre todo más oscura, que las que le había dedicado antes.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 15.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 348
Puntos : 258
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Invitado el Sáb Mayo 14, 2016 12:51 am

- Stella los dos sabemos que en Hogwarts tuviste varias relaciones más pero, ¿de que me sirve a mi inventarme algo así? Además, lo recuerdo a la perfección. Esa época me dijiste que me odiabas y que te dejara vivir en paz con Dante pero yo estaba celoso y me divertía joderos. Me parece rarisimo que no recuerdes nada. ¿Quién querría borrarte la memoria? ¿Sospechas de alguien? -

Scott la miró sorprendido y luego se rascó la barbilla pensativo al oir el nombre de Emily Matthews. Hufflepuff, tenía un lio amoroso con una profesora vampiresa, todo un culebrón. Pero la recordaba, de hecho hasta le pegó mientras seguía órdenes directas de alguien poderoso. Al parecer también le había dicho algo a Stella que no recordaba y ahora él con lo de Dante. Stella estaba echa un lío y no era para menos, que jueguen con tus recuerdos es como que jueguen con quién eres. Los recuerdos, las experiencias lo son todo. Son lo que definen a una persona y a ella le habían quitado algunos.

Soltó una carcajada cuando le dijo que le daría un puñetazo si lloraba. Ni aunque quisiera podría llorar, hacía años que no derramaba ni una lagrima y no era algo que necesitara. Si necesitaba olvidar penas Scott recurría a cosas como el sexo o el alcohol. Matar a alguien también podría ser una opción. Escuchó a Stella sobre que iba a ayudarle le gustara o no y en ese momento tuvo claro que iba a hacer lo mismo por ella. Por recuperar sus recuerdos y saber toda la verdad. Mostró una sonrisa picarona cuando se acercó y se quedó apenas a unos centímetros de sus labios, provocándole y añadiendo esas palabras al final. Scott alzó una ceja y la miró preguntándole si de verdad tenía que responderle a eso.

- ¡Noooooooooooooo! -

Scott puso cara de fastidio cuando apareció un patronus y los interrumpió, aquel juego le estaba gustando demasiado. Ver a Stella en plan cabrona era un regalo después de tanto tiempo.

- Maldita sea. -

Scott sintió la adrenalina recorrer su cuerpo y un hormigueo en la punta de los dedos. La idea de trabajar en ese momento junto a Stella le resultó muy apetecible. Sacó su varita y le dedicó un gesto de complicidad, como los de antes y los de siempre.

- Pensé que nunca me lo pedirías. Pongámonos en marcha. -

Caminó junto a Stella haciendo lo que ella. Llevaba una doble identidad, se hacía pasar por una de los de la Orden pero en verdad era una perra que los traicionaba a la primera de cambio. Le encantaba la Stella que estaba viendo en esos momentos. Caminaron juntos y al mismo paso mientras escuchaba a su amiga darle más instrucciones.

- Asi que a esto te dedicas, parece entretenido. Ahora es cuando aparecemos de repente y los aurores sorprendidos descubren tu doble identidad? Les vas a partir el corazón.- hizo una pausa.- También pienso ayudarte con el tema de tus recuerdos. Si alguien ha estado hurgando en tu cabeza, debes ponerte a pillar a ese cabrón. Si quieres puedo encargarme de hacérselo pagar, aunque sé que preferirás hacerlo tu misma. -

Aquello último lo dijo con total sinceridad y seriedad. Scott era de los que pensaba que si a una persona le quitabas sus recuerdos, le quitabas su esencia. Si a él le hicieran eso buscaría por donde hiciera falta al responsable y se haría un sofá con su piel, de eso estaba seguro. Pero Stella actuaba de otra manera, era más sútil. La curiosidad le invadió en ese momento, al ver como actuaría su compañera de Hogwarts,de aventuras, su amiga. Claro que también sintió una extraña necesidad de protegerla mientras él estuviera delante y sabía que Stella se defendía perfectamente sola.

- ¿Cuál es tu plan? ¿O puedo hacer de las mías? -

Igualmente, Scott haría de las suyas.
avatar
InvitadoInvitado

Cuenta de Ambientación el Miér Jun 15, 2016 3:08 pm

La tarea del Departamento de regulación y control de Criaturas mágicas es la de tener un control de las criaturas mágicas y llevar a cabo una serie de investigaciones para comprobar que, mediante sus cualidades mágicas, no están infringiendo ninguna ley. El problema principal del departamento se encuentra en que muchas de estas criaturas no se encuentran en sus archivos, pues no han querido hacer el registro correspondiente para vivir al margen de la ley.

En aquella ocasión, la tarea de los trabajadores de dicho departamento era seguir el rastro de un mago que creían que no era un simple mago, pues ocultaba algún tipo de magia que lo diferenciaba de los demás. Le habían seguido la pista a lo largo de los últimos meses y cada vez estaban más seguros que se trataba de un licántropo, por lo que no perdieron ni un segundo a la hora de informar a sus superiores y que estos les dieran el visto bueno para ir a su detención.

Un grupo formado por tres empleados del departamento y dos aurores por la posible protección del resto de magos, se apareció en la zona para localizar a dos magos no muy lejos de donde se habían aparecido. – Somos del Departamento de regulación y control de Criaturas Mágicas. – Dijo uno de los hombres mientras los tres del departamento se acercaban a la pareja. – Señorita Moon. – Saludó otro de ellos al reconocer a la chica, quien trabajaba en el Ministerio de Magia y además estaba en el registro que inspeccionaban periódicamente.

El mago que había hablado en primer lugar le tendió  a Scott una citación para Wizengamot donde podía leerse lo siguiente.

"El Señor Scott J. Gray ha sido acusado formalmente de de incumplimiento de la ley vigente de Regulación y Control de Criaturas Mágicas. La sanción por incumplimiento de la ley es una multa de 5.000 galeones y la posible encarcelación del sujeto.

En un periodo de 72 horas deberá pagar la multa y, en caso de no hacerlo y no conseguir la licencia permanente, será enviado a Azkaban de manera preventiva hasta la celebración de su pertinente juicio.

Atte: Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas."

El mismo mago que tendió la carta a Scott sonrió de medio lado. – Esto es un aviso. Si no obtiene su licencia de Licántropo, será enviado a Azkaban. Y ya sabe usted lo lentos que son estos trámites burocráticos… Un juicio, la espera para la sentencia… Podría llevar meses y usted estaría encerrado en Azkaban. No querrá eso, ¿Verdad? – Sentenció el hombre antes de dar un paso hacia atrás.

El grupo formado por cinco hombres desapareció al mismo tiempo sin decir palabra.

OFF: Dado que Scott carece de la Licencia de licántropo, la Ambientación del foro cuenta con la posibilidad de multarle y, en caso de incumplimiento reiterado, enviarle a Azkaban antes de la celebración de un juicio.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
Mensajes : 384
Puntos : 256
Ver perfil de usuario

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.