Situación Actual
3º-10º
22 diciembre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
ARTEMISIA pj destacado
STEFAN & POPPY DÚO DESTACADO
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline

A sweet interview — William Hamilton

Invitado el Miér Nov 25, 2015 2:37 pm

El primer día que me incorporaba al trabajo me dieron el encargo más movidito. Si fuera mal pensada diría que fue aposta, pero cómo pensar mal de los demás no va conmigo, imaginé que sería casualidad. Todavía preocupada por cómo se adaptaría mi Astrid a la guardería mi jefe me dio la carpeta del caso. Parecía que los Hamilton, una familia muy adinerada e importante del mundo mágico, donó días atrás una gran suma de galeones al periódico. Y claro, debíamos homenajearlos con un artículo en la sección de Sociedad.

Mis pensamientos estaban con mi pequeña Astrid, y llevaba el móvil en el pantalón vaquero, pendiente de que la educadora infantil me dijera que fuera a recogerla. No creía que ocurriera, pero estaba tan preocupada… sólo tenía tres meses y diez días, era demasiado pequeñita para dejarla en la guarde. Intenté borrar esos pensamientos al llegar a la casa Hamilton, una casa tan grande que parecía sacada de una programa de la tele de ricos. Y los muebles no eran precisamente de Ikea. Les hice una pequeña entrevista y volví a la oficina a dejar el material y empezar a redactar. Me sorprendí cuando mi jefe me pidió que también entrevistara al hijo de la pareja Hamilton, un chico que todavía estaba en Hogwarts y se llamaba William. No sabía muy bien cómo enfocar una entrevista a un adolescente, a menos que le preguntara por hipotéticas novias y sabía muy bien que mi jefe odiaba parecerse un poco, aunque fuera un mínimo, a Corazón de Bruja. Así que los cotilleos descartados.

Le envié una lechuza al muchacho y quedamos el sábado a las 12:00 en Las Tres Escobas. Mi Astrid estaba con una niñera, una chica con la que tenía confianza y me fiaba. Aún así llevaba el móvil en el bolsillo con el volumen al máximo, sabía que con la magia del ambiente sería difícil que funcionara, pero me sentía más segura así.

El local estaba tan abarrotado como siempre. Saludé alegremente a los camareros que se cruzaron por mi paso y escogí una mesa discreta, en un rincón. Sabía el aspecto del muchacho porque cuando fui a la casa Hamilton vi algunas fotos familiares encima de los muebles. Justo un poco después de la hora acordada lo vi entrar. Como suponía que él no tendría ni idea de mi cara, me levanté e hice aspavientos con las manos. - ¡¿William Hamilton?! ¡Soy la periodista de El Profeta! - exclamé feliz, mientras la mitad del establecimiento se giraba para mirarme.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Nov 25, 2015 3:53 pm

Estaba de camino al bar de las tres escobas en Hogsmeade porque una reportera me había citado allí porque mis padres habían donado una cierta cantidad de dinero a El Profeta, un diario mágico cuyo único propósito es informar a la comunidad mágica sobre los sucesos que se viven actualmente en el mundo mágico, que a decir verdad no era muy bonito que digamos, para los impuros y traidores claramente, a mí la situación actual no me perjudicaba en nada, es más, me hacia un gran beneficio, ya que yo era uno de los Slytherin que queríamos formar parte de los mortífagos y por ello somos aspirantes a mortífagos, por lo cual yo podía andar tranquilamente y sin tener que tapar mi antebrazo izquierdo, ya que para obtener la marca tienes que ser aceptado para formar parte de las filas del Señor Tenebroso.

No tenía ni la menor idea del aspecto de la reportera, el único dato que tenía era que se llamaba Leia Söderström y que probablemente sea una impura, ya que la mayoría de los reporteros de Corazón de Brujo y El Profeta eran impuros o mestizos, además de que seguramente llevaría puesto ropa muggle. De igual forma seguramente sabría como era yo como para reconocerme.

Al llegar a las tres escobas abrí la puerta del bar para luego entrar. Camine un par de pasos y a mi pesar oí a alguien gritar mi nombre, seguramente haya sido la estúpida reportera. Ni la conocía y ya empezaba a odiarla, sobre todo porque me había dejado en ridículo frente a la gente que se encontraba allí y eso era lo que más me molestaba, pero para no dejar mal visto el apellido Hamilton y para fingir mi neutralidad sobre mis ideales me tenía que comportar con la ridícula reportera y a su vez tendría que ser amable con ella.

-Buenos días-La salude formal y cortésmente.


avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Jue Nov 26, 2015 9:55 am

El joven Hamilton se dio cuenta de mi presencia, pero la mayoría de la gente de Las Tres Escobas también. Con una sonrisa alegre le hice un gesto para que se sentara al otro lado de la mesa. Cuando ambos nos sentamos apareció de la nada un camarero, que nos preguntó si queríamos beber algo. - Una cerveza de mantequilla para mí, por favor. - pedí, hacía un día frío y mi chaqueta no era suficiente para entrar en calor. - Pide lo que quieras William, va por cuenta nuestra. - añadí, haciendo referencia a El Profeta, mi jefe me dio permiso para invitar al muchacho; era lo menos que podíamos hacer.

Imaginaba que también querría una cerveza de mantequilla, ya que era muy joven para beber alcohol e igualmente la cerveza es la bebida estrella de Las Tres Escobas. El camarero tomó los pedidos y se marchó, dejándonos solos. - Siento mucho quitarte tiempo del fin de semana, que supongo que querrías invertir en estudiar o pasarlo con tus amigos. Prometo ser breve. - aseguré con una sonrisa, sacando de mi bolso un trozo considerable de pergamino, pluma y tinta. La mayoría de los periodistas usan plumas a vuelapluma, pero yo prefiero el método tradicional. - ¿En qué casa y curso estás, Will? ¿Puedo llamarte Will? - pregunté tomándome confianzas. Un chico tan joven suele utilizar apodos. - A mí llámame Leia, nada de señorita Söderström ni nada parecido, que me hace sentir vieja. - le pedí, bromeando. - ¿Qué piensas de la donación que tus padres han hecho a nuestro periódico? ¿Por qué crees que han elegido El Profeta para patrocinar y no cualquier otro medio de información mágico? - le pregunté cogiendo la pluma, dispuesta a coger notas en cuanto el chico empezara a hablar. Justo entonces trajeron las bebidas y dejé la pluma de lado un momento para beber un buen sorbo de mi cerveza de mantequilla.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Jue Nov 26, 2015 7:55 pm

Luego de saludarnos mutuamente nos sentamos en la mesa, de forma tal que quedaramos uno enfrente del otro. Luego de sentarnos, un camarero vino rápidamente hacia nosotros para que le dijeramos lo que íbamos a pedir, yo por mi parte pediría una cerveza de mantequilla, ya que era la especialidad de la casa y además que no podía tomar otra cosa que no sea es cerveza de mantequilla porque yo todavía era menor de edad y no podía consumir alcohol, en mi opinión una estupidez.

-Gracias-Le agradecí a la reportera-Una cerveza de mantequilla para mi también-Le dije al camarero.

Me acomodé en la silla y apoye mis brazos en la mesa para que empezara con la odiosa entrevista, pero obviamente le tuve que sonreír para parecer amable.

-No hay problemas con eso, tengo mucho tiempo libre-Dije como restandole importancia mientras revolvía mi cabello para luego volver a responderle-Claro que puedes llamarme Will, sino sería muy raro llamarnos en toda la entrevista sr o señorita, tengo el honor de ir a la casa de Slytherin que aunque no es muy buen vista hay buenos magos allí-Eso era vil mentira y lo sabía, ya que la mayoría de los que estábamos en Slytherin aspiramos a ser mortífagos.

-Voy al sexto curso, ya estoy bastante grandecito-Bromeé para que creyera que era un buen chico aunque por dentro sea un ser despreciable que desprecia a los impuros y traidores a la sangre, tenía que guardar apariencias porque los Hamilton eramos conocidos como una buena familia, purista sí pero nadie piensa que estamos relacionados con el señor tenebroso porque a la vista de todos somos una familia de magos como cualquier otra.

-Sinceramente opino que fue una gran decisión la de mis padres donar dinero a El Profeta, ¿La razón? Sencilla, que mejor que donarle dinero al periódico que lee todo mago británico y que amablemente nos brinda informacion sobre los sucesos que se estan viviendo en el mundo mágico-Respondí aduladoramente hacia El Profeta.

La verdad de esa donación era que mis padres decidieron donar dinero para como ya he dicho antes, guardar apariencias y si les donabamos a El Profeta era más que seguro que todo el mundo se enteraría de nuestra "humilde" donación y nos dejaría como una familia honesta y de buen corazón, fue un gran plan realizado por mi padre.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Vie Nov 27, 2015 2:47 pm

Me dio permiso para llamarlo Will, imaginaba que la mayoría de la gente lo llamaría así, pero me gusta ser prudente y no tomarme demasiadas confianzas. Al decirme que era Slytherin y explicarse, asentí con la cabeza con amabilidad y una de mis grandes sonrisas. - ¡Claro que sí! Hay buenas y malas personas en todas las casas. - comenté, aunque en mi experiencia como alumna debo reconocer que la mayoría de los matones que la tomaban conmigo eran Slytherins. Pero bueno, sería casualidad, no me gusta generalizar ni pensar mal. Apunté que estaba en sexto y era un Slytherin, por si acaso se me olvidaba lo más tonto. Que no sería la primera vez.

A mi pregunta sobre lo que pensaba de la donación, justo Will estaba en mitad de su respuesta cuando nos llegaron las bebidas. Bebí un sorbo y rápidamente empecé a coger notas. A mí personalmente me pareció una respuesta bastante estudiada, poco espontánea, pero seguro que a mi jefe le encantaría. - Gracias por lo que nos toca, Will. - agradecí con mi habitual sonrisa alegre. - Dime, ¿qué te gustaría hacer después de Hogwarts? ¿Tienes algo pensado sobre cuál será tu futuro? ¿Seguirás los pasos de tus padres? - fui preguntando de carrerilla, dándome cuenta de que no recordaba cuál era la profesión de su padre, ni la de su madre. Jopelines, me voy a tener que comprar una grabadora.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Dom Nov 29, 2015 10:30 pm

Yo ya tenía muy bien definido como iba a ser mi futuro, pero habría una parte de mi futuro que no la tendría que saber absolutamente nadie que no tuviese mi plena confianza, ya que en mi futuro yo me veía como uno de los más fieles mortífagos, además de que yo quería llegar a ser de gran ayuda para la victoria de mi señor y asi yo sería muy beneficiado.

Pero además de mi futuro como mortífago, también como único heredero de los Hamilton tenía que seguir con los negocios familiares, tanto mágicos como muggles, además de por supuesto hacer mi propio dinero, ya que no quería derrochar todo el dinero de mis padres aparte de que quería tener mi propio dinero.

A mi propio dinero lo obtendría porque una de mis metas era ser empleado del Ministerio de Magia y además llegar a ser miembro del Wizengamont y tal vez podría ser elegido para Ministro de Magia, pero para que llegara ese momento tendría que esforzarme mucho y sé que lo haría.

Bebí un poco de cerveza de mantequilla para luego responderle a la periodista-Si continuaré con el legado de mis padres, que como ya saben es los negocios e inversiones tanto en el mundo muggle como el mágico-Dije mientras le daba otro sorbo a la bebida-Además también haré mi propia carrera que es llegar a ser trabajador del Ministerio y quizás algún día llegar a ser Jefe de Departamento-Agregué de forma amable y educada, obviamente fingido.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Mar Dic 01, 2015 2:40 pm

He hecho muchas entrevistas en mi vida, y sé cuando alguien es espontáneo y cuando se lo ha preparado. Para un periodista es tan obvio como diferenciar el color blanco del color negro, y a esas alturas ya tenía claro que Will Hamilton hablaba como si fuera un robot. No era mi problema, ni me importaba realmente, porque a nivel profesional tampoco me parecía una entrevista a la que dar cierta importancia. Sin embargo siempre me creaba cierto malestar, porque intento ser lo más cercana y simpática posible, sin que el entrevistado esté incómodo y se limite a decir lo estudiado. De todas formas, tampoco podía hacer nada al respecto.

Le pregunté si tenía pensado seguir los pasos de sus padres en el futuro, y en eso pareció estar muy seguro. Apunté con presteza su respuesta y aproveché para subrayar en mi pergamino que la familia se dedicaba a invertir en diferentes negocios. Vaya cabeza la mía. - ¿Y crees que podrás compaginarlo, Will? - le pregunté, y no fue una pregunta de periodista. Fue una pregunta de Leia, que destilaba auténtica curiosidad. - Mantener un legado como el de los Hamilton a la vez que haces tu propia carrera debe ser duro. No estamos hablando de cualquier cosa. - añadí con una sonrisa, cogiendo mi jarra. Bebí un trago y me limpié con delicadeza la boca, con el dorso de la mano. - No estoy muy familiarizada con el Ministerio de Magia, pero sin duda hay muchísimos tipos de empleos diferentes en los que elegir. ¿Qué departamento es el que más te llama la atención? ¿Qué crees que puedes aportar al mundo mágico? - enlacé ambas preguntas en una sola, con verdadera intriga por saber a qué se querría dedicar el muchacho. Desde luego se notaba que era Slytherin, parecía ambicioso.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Jue Dic 10, 2015 6:12 pm

Tenía que ser sincero al decir que la periodista tenía razón cuando dijo que un legado como el de los Hamilton es difícil de llevar y más cuando uno trata de llevar su propia carrera pero yo sabía que era muy capaz de poder lograr cualquier cosa con solo proponermelo, bien sabía yo que no me rendiría tan fácil, además de que nunca dejaría de luchar por algo, menos por algo tan importante como el legado de mis padres.

Y si tenía que sacrificar mi propio trabajo para poder llevar correctamente la fortuna Hamilton lo haría porque solamente con el dinero de mis padres podía vivir como un rey pero también quería valerme por mi mismo y demostrar que podía llegar a ser alguien muy importante en el mundo mágico.

-Tienes mucha razón al decir que debe de ser duro pero yo me caracterizo por ser una persona que nunca dejaría de luchar por algo importante-Le dije honestamente por primera vez-Y menos por un legado familiar-Agregué.

El departamento que más me ha llamado la atención y que puede brindarme ciertas ventajas es el Departamento de Misterios que se encuentra en el noveno piso del Ministerio de Magia Británico, es una sección del Ministerio dela Magia que lleva a cabo investigaciones confidenciales. La mayor parte de susoperaciones se llevan a cabo en total secreto. Aquellos asistentes que trabajan en el Departamento de Misterios se les conoce como Inefables debido a la naturaleza confidencial de su trabajo.

-Sinceramente el Departamento del Ministerio que más me ha llamado la atención es el Departamento de Misterios-Dije sincero-Quiero llegar a ser un inefable, además de que siendo uno puedo obtener el mayor conocimiento posible y eso me gusta-Agregué.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Lun Dic 14, 2015 12:32 pm

Una parte de mí me decía que si hubiéramos coincidido en Hogwarts no nos hubiéramos llevado bien. Parecía presuntoso y ambicioso, un Slytherin de pura cepa. No me gusta pensar mal de la gente y trato de no hacerlo nunca, porque no se puede generalizar. Pero aún así reconozco que la mayoría de las serpientes no me trataron nada bien. En realidad creo que se burlaban de todos los tejones, pero conmigo tenían un arma de doble filo al ser hija de muggles. No, mis experiencias con las serpientes nunca fueron buenas. - Esa es una virtud muy admirable, Will. - admití escribiendo unas notas en mi pergamino. La frase “chico tenaz” la subrayé un par de veces.

Le pregunté también por lo que tenía pensado hacer en un futuro, y el muchacho estaba interesado en el Ministerio de Magia. Allí dentro puedes dedicarte prácticamente a cualquier cosa, así que le pedí que especificara un poco. No sé por qué, pero su respuesta no me sorprendió. Convertirse en inefable encajaba bastante bien en el aura que desprendía el joven Hamilton. - Vaya, ¿de verdad? Querer ser inefable es… es curioso, nadie sabe exactamente a qué se dedican. - reí divertida, aunque encajaba con la idea que me estaba haciendo del chico, yo lo veía un poco raro. - ¿Y si cuando entres a trabajar descubres que lo que hacen no te gusta? - pregunté, de nuevo dejando paso a Leia y separándome de mi labor de periodista. Bebí otro sorbo de mi jarra expectante, haciendo un par de anotaciones rápidas. - ¿O conoces a alguien inefable y te ha chivado algo? Tranquilo, que eso sería confidencial. - agregué con una sonrisa amable y bromista, y entendería perfectamente que el joven Hamilton no abriera la boca con esa pregunta. Pero su afirmación de que siendo inefable podría obtener el máximo conocimiento posible dejaba entrever que alguna idea tenía de lo que se hacía en el departamento de Misterios.
avatar
InvitadoInvitado

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.