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Primark, my paradise || Amaya Agnelli

Invitado el Mar Dic 01, 2015 9:57 am

No sé en qué momento el “Black Friday” se acabó convirtiendo en el “Black Week” pero adoraba al dios o diosa al que se le ocurrió. Mira que no soy una mujer que cumpla con todos los estereotipos típicos femeninos, pero me encanta ir de tiendas. Creo que más que comprar en sí me gusta ver ropa, morirme de amor con la que me gusta, criticar la horrible, probármelo todo y salir de la tienda sin haberme comprado ni unas bragas. Típico. Pero esa semana era de rebajas especiales y en todas las tiendas había un descuento mínimo de 50%. Y si ya hablamos de Primark… ¡ADORADO SEAS, PRIMARK! Ese magnífico lugar donde todo tiene precios asequibles ¡y ahora rebajados! Mira, no ir era delito. Y por eso, un martes por la mañana aprovechando que tanto Amaya como yo teníamos el día libre, la convencí para ir de tiendas. Concretamente a Primark, que vale como diez tiendas juntas, pero como estaba en un centro comercial bastante grande también podíamos visitar otras tiendas y comer algo. Iba a ser un día redondo. Y el día que oficialmente acabaría con todos mis ahorros, porque todavía no había cobrado.

Era el primer día de diciembre, lo que significaba que también podíamos aprovechar para hacer las compras navideñas. A las 10:00, justo cuando iban a abrir las puertas del maravilloso Primark, ya estábamos las dos expectantes, dispuestas a empujar y meter codazos a quienes se nos colaran. Bueno, creo que más yo que Amaya, ella no tiene ese afán depredador.

- ¡Venga, venga, veeeeenga! - murmuré apretando los puños, mirando fijamente la puerta. Abrieron y rápida y veloz fui una de las primeras en pisar el suelo de Primark. Cogí la cesta que me ofreció una dependienta, y entre la marea de gente conseguí localizar una melena rosa, a cinco metros por lo menos detrás mía. - ¡Venga, rápido! ¡Antes de que se lleven las mejores ofertas! - chillé emocionada, moviendo los pies con impaciencia.
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Invitado el Miér Dic 02, 2015 7:17 pm

Nunca entenderé esto del "Black Friday" ni las campañas estas raras que se hacen para vender más y que la gente se vuelva loca para que compre y gaste. Había escuchado que mucha gente estaba pasando necesidad económica, como yo tuve en su momento, y las veías hasta arriba de bolsas con cosas que a lo mejor ni comprarían el resto del año con la típica excusa de "es que está con X porciento de descuento" A mi me daba igual el esto de comprar o no comprar, tenía mi trabajo y ahora mismo era feliz con lo que tenía. Pero mi vida sedentaria de entrar a las tiendas cambió cuando Allie llamó a mi puerta, antes me daba una pereza tremenda ir a comprarme aunque fuera unas bragas, y aún tengo esa pereza. Pero ahora tengo una compradora compulsiva viviendo bajo mi mismo techo...¿Donde estará era Allie que siempre veía con la túnica de Ravenclaw? Creo que esto que le pasó en Francia le trastornó...Tendré que plantearme la idea de estudiar psicología para poder tratarla...

Al caso, que tras mi guardia extra de varios días, lo normal en una persona es dormir hasta que te de la gana, y si eso bajar a buscar el pan, subir de nuevo y seguir durmiendo. Pero este año fue diferente...Allie encontró un anuncio de una tienda llamada Primark y se le antojó en ir a comprar ese mismo día por esto de los descuentos y mierdas...Lo que yo decía, soy una persona a la que no le gusta ir de compras, si pudiera lo haría todo online y nunca pisaría una puta tienda de ropa. Tras casi echarla de mi habitación a grito pelado, ahí estaba yo, recién duchada que hacía dos horas que llegué de la guardia, a las 10:00 de la mañana en primera fila del puto primark. Cuando abrieron las puertas, mi querida amada salió corriendo a pillar una cesta y empezó a gritarme que me diera prisa, suspiré resignada y la alcancé con las manos en los bolsillos. -Si ya tienes un montón de ropa en casa, a este paso no cabremos en el piso con tanta ropa... Hablé mientras ella pillaba todo lo que le entraba por el ojo para probarse, yo solamente era una mera espectadora con ojeras. Ella entró al probador y yo mientras me quedé fuera, viendo un pijama muy blandito celeste...Era el mismo pijama pero para invierno y venía con el conjunto para verano...Así tendrías para las dos épocas del año. Me acerqué percatándome de que Allie aún no salía del probador y vi la etiqueta, tenía un gran descuento...Pero no Amaya, ya tenías un pijama...medio estropeado pero ya lo tenías, no caigas en la tentación...
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Invitado el Jue Dic 03, 2015 11:46 am

¿He dicho alguna vez que amo el Primark? Ay, que maravilla. Y qué tensión, cuando todo el mundo parecía querer entrar a la vez en la tienda. Obviamente yo conseguí ser de las primeras, no como la sosa de la pelirrosa. La miré con cara de indignación total con la burrada que soltó. ¿Qué ya tengo demasiada ropa? ¿Perdona?

- ¿Eh? Solo tengo lo justo y necesario, y bueno, lo que se me antoja en rebajas, pero es que ¡son rebajas! - exclamé, alterada. Me di la vuelta y empecé a curiosear por la zona más cercana, la de vestidos. En rebajas es LEY comprar ropa. Vi un vestido monísimo negro palabra de honor que por supuesto fue a la cesta. Otro lila con lentejuelas, a la cesta. De ahí pasé a ver unos tacones (¿qué hacían unos tacones en la sección de vestidos? Bueno, da igual) que quedarían preciosos con el vestido negro. - ¡Ay, que ya tengo conjunto para el cumpleaños de Jared! - dije emocionada suponiendo que Amaya estaría detrás mía con cara de póquer. El cumple de Jared era en julio, pero eso es lo de menos. Solté un gritito de emoción al ver un vestido azul maravilloso, que por supuesto fue a la cesta. - Voy a probarme esto de momento porque hay un límite de prendas. ¡No te pierdas! - advertí a Amaya, entrando rápida y veloz como Flash, el de la tele, a los probadores.

El negro me quedaba… ¡oh, cómo me quedaba! ¡Si fuera lesbiana me follaba a mí misma! Aunque me apretaba bastante el pecho, la verdad. Y luego hay mujeres que se quejan de tener poco pecho, si supieran el coñazo que es tener una copa D se callarían la boca. El problema es que era mi talla perfecta de pecho para abajo, pero me apretaba las tetas. Un drama. Con mucho dolor de mi corazón y de mi alma entera tuve que descartarlo, y con ello los tacones. El lila me hacía gorda, pero el azul era perfecto en todos los sentidos. Salí de los probadores, dejándole a las dependientas lo que no me iba a llevar y guardando en la cesta el vestido azul. Pillé a la pelirrosa mirando un pack de pijamas, que le quité de las manos sin más contemplaciones.

- ¿Te gusta? ¡A la cesta! - me di la vuelta y en un abrir y cerrar de ojos estaba en la zona de ropa de invierno. Al girarme comprobé que Amaya iba a su propio ritmo (de tortuga) y bufé. - ¡Venga, pelirrosa, un poquito más rápido, chiquilla! - le grité impaciente, haciendo que varias personas se giraran a mirarme sorprendidas. Cuando ¡por fin! llegó a donde estaba yo le enseñé lo primero que vi: un jersey de su tono exacto de pelo. - Mira que cosa más mona, te pega un montón, ¿lo quieres? ¡Venga que te lo regalo! ¡Anímate un poco mujer, que estamos de compras, no en un entierro! - me quejé, al ver su escasísimo entusiasmo. Estábamos en el Primark de rebajas, ¿qué más se necesita en esta vida?
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Invitado el Mar Dic 15, 2015 7:38 pm

Aún sigo pensando el motivo por el cual la gente, incluida Allie, se tienen que levantar súper temprano para ir a unas rebajas. Yo optaba por la compra online, como había dicho en mis antiguos pensamientos. Podría haberme quedado en mi cama a recuperar el sueño perdido, pero creo que a veces soy demasiado buena y caigo muy rápido a los pucheritos que me hace Allie para que la haga caso, o simplemente me agarraba de una pierna y me arrastraba por todo el pasillo. El Primark me parecía una tienda normal, tiene cosas que alegran la vista pero sigue siendo una tienda normal y corriente.

Ni me inmuté cuando Allie me fulminó con la mirada al escuchar mis palabras de que ya tenía la suficiente ropa en el armario para poder vivir unos meses mas. Se pensaba que cedería, pero yo seguí con mis manos en los bolsillos y silenciosa, de vez en cuando soltaba algún resoplido en alto para que Allie supiera mi descontento, pero parecía que seguía pillando más ropa tan sólo para tocarme las narices. Finalmente agarró unos vestidos para el cumpleaños de Jared, y cuando se metió en el probador yo solamente le hice un gesto con la cabeza como que le daba el OK.

Mientras ella se peleaba con los vestidos en el probador, yo libraba una lucha interna con un pijama que se encontraba delante mía. El tipejo parecía que me llamaba y me decía que lo comprara, pero yo no iba a hacerlo...Si eso lo pediría para mi cumpleaños o como regalo de navidad. Cuando finalmente ese pijama había perdido la batalla interna, una figura de pelo castaño emergió detrás mía como si fuera un ninja y me metió el pijama en la cesta, haciendo que casi pegue un grito del susto que me pegó. -No vuelvas a hacer eso nunca más. Le dije en tono cabreado suspirando, no estaba tan de humor como para que ahora me dieran sustos...Y me importaba una mierda que la autora fuera Allie. Para cuando quería reprenderla, ya estaba en la otra punta de la tienda, gritándome que me diera prisa. -Yo voy al ritmo que me de la gana. que yo sepa la que está de compras eres tú. Le dije nada más llegar, ahora mismo me sentía como ese novio que se deja arrastrar por su novia de compras...excepto que ellos tienen pene y yo tetas...Y que Allie no es mi pareja, pero la situación es la misma o muy muy parecida. La miré de frente y agarró un suéter rosa, una cosa más fea a mas no poder...Me gustaba mi pelo, pero ya la ropa rosa no podía con ella porque me recordaba al estilo princesa y eso repugnaba a más no poder. -No me gusta el rosa para la ropa, me hace sentir muy chicle...Le hablé en tono neutro. Si yo estaba animada pero nunca me ha gustado comprar, ya lo he dicho por enésima vez...Y encima va y me dice que me va a regalar algo...Vamos a ponerle a prueba...-¿Enserio me vas a regalar algo? Hablé en tono desafiante, hasta que cerré los ojos y señalé a un chaleco de cuero con capucha, una cosa que no estaba en oferta y era algo caro. -Quiero eso, ¿me lo comprarías? Sonreí aún desafiante, vamos a ver si Allie es una tacaña y solamente ha venido a por rebajas, o es capaz de permitirse un capricho fuera de presupuesto, Yo tenía una parecida, pero nunca estaba de mal comprarse otra de repuesto.
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Invitado el Miér Dic 16, 2015 11:38 am

De verdad que no sé para qué animo a Amaya a venir conmigo a las rebajas. No puede ser más sosa la tía. Yo emocionada, viendo vestidos que eran tan preciosos que daban ganas de llorar, y la tía ahí, más quieta y parada que una columna griega. Cuando salí del probador pillé a Amaya curioseando unos pijamas, que obviamente metí en la cesta en menos de una milésima de segundo. Algo que la pelirrosa no se esperaba, creo que estaba tan en su mundo que ni me vio, y pegó un bote del susto. La miré con el ceño fruncido ante su cabreo y me fui rápida y veloz a la zona de ropa de invierno.

El Primark es como salir de caza, con la diferencia de que el resto de clientes también son cazadores. Demasiados para tan pocas presas. Y claro, el tiempo es primordial, y si la pelirrosa va a ritmo de tortuga yo me impaciento. Es natural y lógico. Le grité que se diera prisa, y chasqueé la lengua con indignación con su respuesta.

- ¿Y qué pasa, tú no puedes comprar algo que te guste? Que yo haya tenido la idea no significa que tú seas un maniquí, pelirrosa, por favor. - me quejé, cruzándome de brazos. Aquel movimiento hizo que la cesta se balanceara peligrosamente. Como encima se me cayera y perdiera el vestido azul me iba a enfadar mucho con Amaya. Me ofrecí para regalarle un jersey rosa divino que le pegaba una barbaridad con el pelo, y volví a chasquear la lengua con su respuesta. ¡Nunca está de acuerdo con nada esta mujer! - Si quieres sí, ¡claro que sí! ¡Estamos en el Primark, por Dios! - le recordé feliz, pero me cambió la cara cuando quiso que le comprara una chaqueta de cuero. Las chaquetas de ese estilo solían ser caras. Sin soltar mi preciada cesta miré el precio y entrecerré los ojos: no solo no estaba de oferta, sino que encima mi suposición era cierta… era cara. No cara de arruinarte, pero cara igualmente. - Amaya, tienes trescientas chaquetas iguales que esta. ¿Para qué quieres otra? - le pregunté mordiéndome un labio. Conocía a la perfección a mi mejor amiga: me estaba poniendo a prueba, a ver quién tenía más ovarios de las dos. - En fin, si la quieres… ¡a la cesta! - agregué alegremente, echándola a la maravillosa cesta, justo a mi vestido azul.

Me pareció que la pelirrosa tenía mucho morro por pedirme que le comprara una chaqueta cara teniendo en cuenta que todavía no había cobrado mi primer mes trabajando y seguía tirando de ahorros. Pero aún así la susodicha chaqueta estaba en la cesta. Para que luego se queje.

Miré un jersey negro largo hasta las rodillas que era precioso. Maravilloso. Estuve un rato revolviendo la zona, porque no encontraba de mi talla. Después de más de cinco minutos revolviendo en una montaña de jerséis, me di cuenta de que el único de mi talla era uno beige. Un drama total.

- Ay pelirrosa, que este jersey es precioso y no hay de mi talla, ¿qué hago? ¿Te gusta el beige? - le pregunté, colocando el beige delante de mi chaqueta para que pudiera hacerse una idea de cómo me quedaría. - Es que el beige es también bonito, pero no sé, me gusta más el negro. ¿Qué hago? ¿Meto en la cesta el beige o cojo una talla más grande del negro y me pongo una camiseta debajo? - le pregunté como quien debate sobre la verdad de la vida y la fugacidad del ser humano.
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Invitado el Mar Dic 22, 2015 9:20 am

Mirar ropa no era precisamente uno de mis mayores entusiasmos en la vida, pero ir a mirar otros tipos de tiendas como cosas inútiles pero monas, música, una librería, de todo menos ropa. Nunca pensé que Allie se fuera a convertir en lo que pensaba que nunca sería, las vueltas que da el mundo...En el castillo yo pensaba que como estaba todo el rato estudiando, le encantaría ir a librerías más que ir a comprar ropa, pero veo que mis pensamientos eran erróneos. Llevo pocos meses conviviendo con ella, es normal que aún no me acostumbre a estos secuestros inesperados para ir de tiendas, y eso que el piso es mío. ¿Le tolero estas cosas porque sigue siendo el amor de mi vida? No, básicamente lo hago para que despeje la mente en otras cosas y así no se acuerda tanto de lo que sucedió cuando estuvo en Francia esos años. Que buena persona soy, y ella en vez de agradecérmelo dejándome dormir, lo que hace es despertarme para irnos.

Me importaba mas bien poco que me mirara mal y me llamara lenta en medio de toda la gente, ya estaba acostumbrada a que me miraran raro en la calle. Recuerdo que un día unos niños muggles casi me arrancan el pelo pensando que se me había quedado una masa gigantesca de chicle en el pelo, o también creían que era una peluca...Dejando a un lado el tema de mi pelo, volvamos con Allie y su amor por los vestidos de Primark. Me decía que si veía algo que me gustara que lo pillara, que esto era Primark. Me da igual si es Primark, o una tienda de ropa super pija a la que me llevaba mi madre cuando era una niña, nunca me ha gustado ir a comprar ropa y nunca me gustará. ¿Habrá causado mi madre algún trauma por eso de llevarme a probarme vestiditos? A mi me gusta mirar las revista de las tiendas, pero lo que es ir a la tienda ya se me mete un nosequé en el cuerpo que me agobio y salgo corriendo. Tras decirle a Allie que ni de coña quería el jersey rosa que me ofreció, fijé mi vista en una chaqueta de cuero que no estaba en descuento. Tenía una parecida ya estropeada, pero lo que yo quería era ver que si Allie sería capaz de regalarme eso aunque estuviera algo por encima de su presupuesto, ya que por lo visto aún no había cobrado les sueldo de este mes. Para mi sorpresa la metió en la cesta, o lo hace para que la deje tranquila, o lo hace porque quiere...Nunca sabré la respuesta, porque seguro que esta mujer es de estas que no te sueltan prenda y cuando está borracha te lo restriega en la cara.

De repente, tras aceptar mi desafío de la chaqueta de cuero, la vi debajo de una gran montaña de jerseys. Yo no dije nada, pero me daban pena las pobres dependientas que luego tendrías que volver a doblar todo eso, es su trabajo pero aún así es un poco frustrante el tener que volver a doblar lo que habías doblado antes de abrir la tienda. Esperé pacientemente y vi como Allie salió airosa de la gran montaña, aunque creo que con otro premio. Al parecer de su tala solo había de un color, pero a ella solamente le entusiasmaba el otro...Me pidió ayuda, yo en el fondo sabía defenderme un poco con la moda, pero yo no lo quería dar a reconocer porque eso me recordaba mi época de niña. Hay que dejar el pasado atrás, por lo que suspiré profundamente cerrando los ojos...Visualizando a Allie con el jersey. De repente sin decir nada, en medio e las protestas de Allie, fui a buscar unos vaqueros azul Ravenclaw y una bufanda roja, de estas que se usan ahora que vienen ya enrolladas. Tras haber conseguido lo que quería, se lo di todo a Allie. -Ponte esto, si no te gusta como queda, pilla el negro. Le hablé casi en modo indio americano mientras me cruzaba de brazos, no quería que viera esta faceta mía que luego se me ponía fijo de compras o en casa 'preguntándome cada dos por tres que si le quedaría bien, ella estuvo en Francia, se supone que tendría que saber algo...Aunque mejor lo dejo porque no quiero tocar la fibra.
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Invitado el Mar Ene 05, 2016 3:27 pm

Me dolía en el alma que Amaya fuera tan sosa. Pero sosa sosa. Sosa nivel de ir al Carrefour, comprar tres kilos de sal y echárselo en el pelo. Una sosa total. Después de aquel desafío de la chaqueta de cuero, como lo gané, se quedó sin saber que hacer mirando el infinito. La ignoraba mientras rebuscaba en un Everest de ropa. Tenía cosas más importantes que hacer que intentar poner remedio a la sosería de Amaya, como encontrar mi talla de ese precioso jersey negro.

Pero no lo conseguía. Otra depredadora de ropa se lo habría llevado antes que yo. Frustrada a niveles máximos saqué a Amaya de su mundo de gominola rosa y le pregunté preocupada qué hacía. Le mostré como me quedaría el mismo jersey pero en color beige y la verdad es que no me esperaba que me contestara. Esperaba que se me quedara mirando con cara de aburrimiento y odio a partes iguales. Pero para mi sorpresa fue a rebuscar entre ropa. ¡Amaya mirando ropa, y parece que está buscando algo de verdad, no está fingiendo! Mi alegría era tal que le hubiera comprado diez chaquetas de cuero si me lo hubiera pedido. Por unos maravillosos par de minutos dejó de ser Amaya y se convirtió en una mujer normal y corriente. Mi sorpresa aumentó cuando me dio unos vaqueros de mi color favorito y una bufanda roja. La miré incrédula, curvando una sonrisita irónica.

- Vaya pelirrosa, no sabía qué entendieras de combinaciones de ropa. Te lo tenías muy calladito. - la piqué con una sonrisa radiante, abrazando el kit de ropa como si fuera un peluche. - Voy al probador, a ver cómo me queda todo. Ahora te digo. - añadí, dejándola donde estaba y poniéndome en la cola del probador. Tras cinco interminables minutos, entré.

La verdad es que mi amiga estuvo muy acertada: el color beige quedaba de muerte con aquel tono de azul y la bufanda roja. Era una combinación totalmente diferente de la que tenía pensada cuando me enamoré del jersey negro, pero en esos momentos me daba igual. Me gustaba de todas formas, aunque no tuviera nada que ver con lo que tuviera pensado. Al salir metí las tres cosas en la cesta, junto con el vestido y los pijamas y la chaqueta de Amaya.

- Me queda de muerte. Te voy a contratar como asesora de imagen personal. - volví a picarla, curioseando entre otra montaña de ropa. Esta vez de shorts y faldas veraniegas. - Por cierto tía, ¿tienes ya pensado qué hacer en Navidad? - pregunté, yo tendría que pasar Nochebuena con Jared, Alex, Andy, Violet y toda la tanda de niños, pero Nochevieja no la tenía clara.
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Invitado el Miér Ene 20, 2016 12:14 pm

No se si prefiero más a la Allie de ahora que a la del colegio, ese cambio brusco en la mente le ha afectado mucho...Que yo supiera, esta mujer no se dedicaba a comprar ropa en las rebajas, aunque a echarme la bronca siempre lo hacía por los pasillos...Ahora que yo trabajo en el hospital y paso poco tiempo con ella, quiero volver a aquellos tiempos, pero no me puedo quejar..Por lo menos me hace la comida cuando llego de una guardia, aunque me saque de quicio en el fondo la quiero, si antes no se me pierde debajo de una gran montaña de ropa para según ella buscar el jersey perfecto. Yo cuando voy de compras me pongo en modo hombre, hombre tipo. No me gustaba para nada comprar, solamente compraba lo que necesitaba y pa casa. Yo ahora mismo solamente me movía hacia los lados para que la circulación no se me parase y no caerme dormida en una montaña de calcetines con conejitos rosas en su mayoría.

Tras plantarme seriamente el dormir con mis amigos los conejos, escuché una voz y un matojo de pelos salir de la gran montaña de jerseys. Al parecer la pescadora Allie había pescado algo, pero creo que ese pez no era de su agrado porque era de su talla pero color diferente. Me puso ojitos de si lo pillaba o si agarraba el que quería pero una talla más grande, yo sabía que si se volvía a meter en la montaña tardaría otra media hora en salir por lo que suspiré un momento y salí a florecer una parte oculta de mi, la de saber combinar la ropa. Nadie había visto esta faceta que yo tenía, pero a pesar de no gustarme las compras, yo sabía tener estilo y sacarte una idea con lo poco que tengas...Era lo que había después de esos años viviendo rodeada de ropa, evidentemente no le voy a dar las gracias a mi madre por esta situación. Le hice una señal a Allie para que me esperase y fui a buscar lo que se me había venido a la mente, no decía nada, solamente me limitaba a agarrar cosas. Cuando llegué no quise decir nada a la cara de asombro de Allie, solamente le di el botín y ella se metió en los probadores.

Tras un rato apareció con todo puesto, alardeando de que le quedaba bien...Era mi manzanita, muchas cosas le quedan bien. Me crucé de brazos y escuché lo que me dijo, que me lo tenía escondido y que me iba a contratar como su estilista. -Entonces si me contratas me tendrás que pagar con algo, no lo voy a hacer de gratis...Porque una vez es un favor, ya luego es trabajo. Dije sacándole la lengua con voz remolona como nos hablábamos a diario, que buenas amigas somos. De repente pensé que ya su misión de comprar había acabado y se puso a mirar pantalones cortos, ahí el mundo casi se me cae encima. Pero por lo menos se limitó a preguntarme mientras busca, aunque eso me lo hubiera preguntado en casa. -Me quedo en casa las dos fechas, los padres de Esther van a viajar y con mi madre digamos que no quiero ir. Hablé con total tranquilidad, Allie era mi persona especial y si pudiera que ella me llevara con su familia pero era de mala educación así que me las pasaré en casa como todos los años, menos aquellos que pasé en casa de mis tíos por la rehabilitación. -¿Tú donde vas a ir? Seguro que con Violet y el resto. Le pregunté yo ahora, creo que esto era un yo te pregunto y tú ahora a mi, pero por lo menos no se me estaba quejando de que caminaba lento y no me gustaba comprar y mierdas varias.
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