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A new life begins [ Amaya]

Invitado el Jue Dic 24, 2015 3:30 am

6:40 a.m.

Despertó gritando de nuevo, con la respiración acelerada y sudor frío recorriendo todo su cuerpo, se sienta en el colchón de la cama del hotel donde se estaba quedando, se pasa una mano por el desordenado cabello tratando de calmarse, sus ojos amenazan con dejar caer lagrimas más reprime ese sentimiento, se juro a sí mismo jamas llorar y debía de cumplir, pero la mayoría de las noches estaba a punto de quebrarse debido al mismo sueño que le atormentaba desde la niñez,era tan vivido que podría jurar que olía el bosque que les rodeaba y sentir el frío tan característico de la montaña; pero sobre todo podía ver claramente el lago...esa concentración de agua cristalina que le infunde un terror indescriptible, lentamente se acerca y puede verlo, ahí tendido boca abajo entre las rocas resbalosas su hermano menor con el cráneo medio abierto, que dejaba ver esa masa gelatinosa y sanguinolenta que era su cerebro, la piel inusualmente pálida y fría, en concreto el cuerpo estaba abotargado por los inicios del rigor mortis, esa cosa ya no era Mikal, solo era un saco de carne con inicios de descomposición, esa frase debía de repetírselas cada que ese sueño le invadía, solo para tener un poco de alivio a su atormentada conciencia.

Se pone en pie lentamente sintiendo el piso frío bajo sus pies, camina con paso semi tambaleante al baño para mojarse la cara, enciende la luz y se mira en el espejo rectangular que se encuentra pegado en la pared, tuvo la tentación de estrellar su puño contra la superficie inmaculada del cristal; más se contuvo hace años que dejo de tener esos impulsivos arranques de adolescente, abre el grifo del agua; adentra sus manos en el liquido cristalino y se moja el rostro con el,siente el frescor del agua contra su piel como si de una caricia se tratara, mira de nuevo el espejo para encarar a su reflejo y lo que ve es un hombre con rostro cansino y cuyos ojos reflejan una tremenda culpa.


Con la mente mas despejada regresa a la habitación y la mira ahora bajo los tímidos rayos del sol que comienzan a colarse por las ventanas, pasa su vista por todo el cuarto, una modesta habitación de hotel, después de todo hoy iría a buscar un pequeño departamento donde instalarse. Hacía menos de 48 horas había aceptado ser profesor en Hogwarts; más hasta que no pudiera asegurarse de que podría vivir en los terrenos del colegio lo mejor sería buscar un domicilio independiente, en caso de cualquier contingente.

Con la pereza de cualquiera que acaba de abandonar el sueño se viste, se pone una camisa azul celeste de manga corta, unos desgastados y un poco ajustados jeans negros, se encasqueta las gruesas botas de cuero negro sin curtir y por ultimo trenza su cabello, al estilo de sus antepasados, un rasgo que tenía desde su admisión en Durmstrang, se pone la billetera llena de dinero muggle en el bolsillo trasero y sale de la habitación para bajar al restaurante del modesto hotel en el que se instalo, después de todo la mujer que regenteaba el lugar le aseguro que desde la 6: 20 ya podía comer el desayuno si quería. No le sorprendió el hecho de que aun estuviera desierto el lugar, a excepción de un anciano mesero que le dio la bienvenida y le llevo a una mesa de madera deslustrada, al igual que las sillas, Arkyn mira la carta que le ha extendido, viendo lo paupérrimo del menú, por lo que elegir le fue sencillo.

- podría traerme un full English breakfast  por favor

Su voz sonó con un mas que marcado acento nórdico, lo cual no pasa desapercibido por el mesero quien solo anota el pedido en unas amarillentas hojas a rayas y se va dejando al mago solo, para matar el tiempo en lo que su pedido era llevado, Kyn comienza a jugar con una de las cucharas que se encuentran dispuestas en la mesa. Pasados unos 20 minutos aproximadamente el mesero regresa, Kyn mira el tambalear de la charola en sus ancianas manos y teme que en cualquier momento se le caiga de las manos y los alimentos queden regados en el alfombrado suelo.

Más sin problema alguno el anciano llego hasta su mesa y deposito ante el un plato rebosante de comida, el olor inundo sus fosas nasales lo que le causa una sensación de confort, mira de nueva cuenta el plato, el cual consistía en tocino, huevos, tomates y champiñones fritos, unas rebanadas de pan tostado y salchichas, sin medir palabras el noruego comienza a engullir de forma rápida y poco educada la comida para asombro del mesero quien le sirve una taza de té y deja la tetera a su lado por si apetecía más de la bebida caliente.

Una vez que termina de engullir los alimentos y pagar la cuenta, el rubio sale del hotel para asistir a la cita para ver un departamento en el barrio Mayfair, camina entre las concurridas calles, escuchando el alboroto y las conversaciones, hacia mucho que no estaba tan rodeado de personas, no es como si se hubiera desconectado completamente del contacto humano pero en la reserva de dragones había pocos magos y brujas para la gran cantidad de terreno que debían de vigilar.

Tan metido estaba entre sus pensamientos que no cuando se dio cuenta ya estaba mas que perdido, mira a todos lados para ubicarse, más no hay ningún referente para él, se desespera un poco y se regaña mentalmente por un error tan insignificante, frunce el ceño levemente ahora debía de pedir indicaciones lo cual le constaría bastante si se toma en cuenta de que su acento era demasiado marcado y que había ciertas palabras del idioma que aun no sabía pronunciar del todo.

-faen, jeg er tapt- refunfuña en su lengua materna mientras mira a todos lados la acera.
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Invitado el Sáb Dic 26, 2015 10:18 am

Me encontraba completamente dormida en la cama, en mi habitación, en mi casa. Casa, casa no era pero aunque fuera un piso seguía siendo mi casa y que yo sepa Allie no se ha quejado de ello. Había puesto la alarma para las 6 y pico, siempre dejaba algo de alargamiento para poder quedarme unos minutos más con los brazos abiertos y maldiciendo mentalmente todos factores que me impiden quedarme el resto del día ahí, en este caso era el trabajo como siempre y tenía que levantarme para no jugarme el puesto como aquellos años. Otra de las razones por las que no quería levantarme era que iba a comenzar una de estas jornadas de trabajo que duraban días, días en las que no sé lo que puede hacer Allie porque esta es capaz de comprarse una botella y bebérsela de un trago.

Me vestí con una cara de zombie que no podía conmigo, por suerte pude agarrar bien los jeans y una camiseta de tiros un poco suelta. Me gusta ir cómoda a trabajar, y como me pondría el uniforme del hospital encima, daba igual la ropa que tuviera debajo. Recuerdo que un día fui en pijama, que cómoda estaba...Pero no puedo ir todos los días así, es una falta de respeto según me han dicho. Me calcé mis All-Star preferidas, mi gorro de estos que los muggles llaman "los que usan los bloggers" y bajé a desayunar en lo que Allie dormía en el cuarto que estaba enfrente del mío, ella sabía que podía tener el turno cambiado por lo que muchas veces no me esperaba o no se despertaba para despedirme. Abrí la puerta de la nevera, solía comerme los cereales sin leche pero para acompañar me bebía un gran vaso de zumo...Zumo que no había ni una gota, tal vez para medio vaso. Comí lo que pude y le pegué una notita a Allie en la puerta diciendo. "Cuando te despiertes compra una botella de mi zumo, en el súper de abajo lo venden". Tenía la esperanza de que Allie me lo comprara, espero que sea un alma caritativa y se acuerde de su peligrosa.

Agarré mi sudadera y emprendí el camino que siempre tomaba para ir a San Mungo, estaba cerca caminando así que no me importaba no usar la aparición. Saludé a los comerciantes que comenzaban su jornada laboral como cada día, muchos de ellos eran magos y otros muggles. A mitad de camino vi a lo lejos a un hombre, a juzgar por sus movimientos parecía algo desorientado...Tenía algo de respeto, porque su cuerpo era mas fuerte que el mío y eso podía encadenar en que en una pelea tenía las de ganar. Me acerqué de buenos modales y le puse una mano en el hombro. Ante todo era educada, pero como me dijera algo ya me pondría en modo destroyer. -Disculpe, ¿le ocurre algo? Puedo ayudarle si me permite.Hablé totalmente calmada y despacio, porque a jugar por los sonidos que había escuchado, el hombre era extranjero. Podía ayudarle si se dejaba, yo no llegaba tarde al trabajo porque al desayunar solamente un poco, tenía más tiempo en llegar al hospital y allí pedirle a alguien de la recepción que me compre el desayuno.
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Invitado el Lun Dic 28, 2015 1:12 am

Seguía mirando a todas partes, desubicado, sin dirección, su mirada por lo general fuerte y decidida en estos momentos lucía incluso temerosa; el simple hecho de que no conocía a nadie lo agravaba todo...si tan solo hubiera escuchado a su hermano mayor y esperado para que le acompañara, pero no! siempre haciendo lo contrario, siempre queriendo demostrar que era capaz de valerse por si mismo.

Como consecuencia de no medir sus acciones ahora estaba en una ciudad que no conocía, sin opción de regresar al hotel por que no sabia en donde estaba seguía mirando a todos lados esperando a que alguien notara su desesperación y se acercara a ayudarle, pero sabia que eso no ocurriría, por que? simple...su apariencia, sabia como lucía, no necesitaba ser un genio para adivinar que los transeúntes lo evitarían a toda costa;  no es como si en la capital del Reino Unido se vieran todos los días a una persona que media 1.84 de estatura, constitución bastante fuerte con el cabello trenzado a excepción de los costados los cuales estaban afeitados, una descuidada barba y un semblante bastante hosco.

Refunfuña nuevamente en su lengua materna, levanta la mirada al cielo como si buscara orientarse con ello, pero lo hace para no verse como un maníaco a mitad de la calle que veía de forma casi predatoria a las personas. De pronto siente el toque de una mano en su hombro, a juzgar por el tamaño y la forma casi gentil en que le ha rozado puede determinar que se trata de la mano de una fémina, el impulso común que hubiera tenido Kyn en sus años de estudio hubiera sido golpear a todo aquel que invadiera su espacio personal de aquella manera...más ya no era ese chiquillo inverne que golpeaba antes de preguntar.

-"-Disculpe, ¿le ocurre algo? Puedo ayudarle si me permite"

Ante esas palabras baja la mirada para encarar a la persona propietaria de esa voz, encontrando frente a si a una chica, con sus azules ojos analiza de pies a cabeza a la joven, siendo su cabello rosado lo más destaca, frunce un poco el ceño más no en un ademan de molestia si no por encontrar una manera de expresar su necesidad de ayuda.

- om...es decir si..ammm yo me ...meg på villspor? como se dice? amm extraviado..si extraviado- se encoge de hombros en un ademan inocente-necesito a..ayuda-hablaba lentamente sabia que su acento seco y un poco frígido podría malinterpretarse como un signo de agresión ya que los nórdicos en general poseían esas voces fuertes, extrae su cartera un trozo de periódico y se lo muestra a la chica, era un anuncio del Daily Mail del apartado de los avisos oportunos, esperaba que con esto la joven pelirosa comprendiera que debía encontrar la dirección que el papelillo ponía.

-busco esta...adresse-hace nuevamente una mueca bastante graciosa por no recordar como se decía "dirección", en la reserva de dragones escucho acentos de todo el mundo y conocía el significado más no podía pronunciarlo del todo bien y debido a esa misma mezcla de fonéticas le costaba hablar un error que debía corregir si quería ser un buen docente, sabia un poco de ruso e italiano por sus amigos Ivan y Anetta pero dudaba que aquel conocimiento le ayudaría en ese momento tan crucial y no podía usar magia para hacerse entender, no sabía si la joven era muggle o una bruja por lo que tendría que recurrir al método mas antiguo para hacerse comprender y era...usar señas y gesticular las palabras de forma un poco exagerada; no era una solución 100% eficaz pero era la única idea que tenia en la mente para hacerse entender.
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Invitado el Miér Dic 30, 2015 5:42 pm

Uno de mis mayores dilemas interiores era si por culpa de las pocas reservas de zumo que quedaba en la nevera, podría llegar viva al trabajo. Solamente quería llegar, beberme algo calentito tipo chocolate, y luego mandar a alguien a que me comprara la comida. Los días de guardia comía muy mal, es un milagro que mi estómago esté sobreviviendo. Bueno, es normal que sobreviva, ya que estuve con las drogas y esas cosas...Los porros que malos son, espero que los jóvenes sean conscientes de que eso no es un buen camino, y si no, yo les enseñaré el camino correcto a base de golpes. Otra que tiene que ir por el buen camino es Allie, que cuando le da a la botella es como una arpía que solamente se mete en peleas...Aún no se lo he dicho, pero el día que me pille enfadada se la suelto. Yo la amo pero no me gusta que el amor de mi vida se eche a perder por culpa de la bebida, maldita depresión de las narices. ¿Le estoy cargando las culpas a un muerto? Puede, aunque la culpa no es del novio muerto, es el hecho de haberse ido en vez de quedarse aquí quietecita. Seguro que ahora mismo estaría más feliz, y yo no hubiera pasado esa época de mierda, añoro mi pelo largo hasta la cintura...

Mis pensamientos haters fueron interrumpidos por un hombre en medio de la calle. Hombre al que se le veía que estaba desorientado...No tenía síntomas de que iba borracho ni nada, estaba perdido...¿Como sabía eso con simplemente verlo? Soy médico joder, si no soy capaz de ver eso ya puedo ir colgando mi bata en San Mungo. Mucha gente huía de él, yo hubiera hecho lo mismo pero desde que me pasó eso, he visto las cosas buenas y las cosas malas que existen, y de la gente gilipollas que existe en este mundo. Me acerqué y con sumo cuidado le pregunté si le podía ayudar en algo, estaba preparada por si se me ponía violento...Sabía defensa personal, así que no tendría que usar la magia, no quiero arriesgarme de que sea un muggle. Le escuchaba muy atenta a lo que podía interpretar de sus palabras. -Te has extraviado y necesitas ayuda...Vale. Asentí sonriendo haciéndole saber que le había entendido. Mis sospechas de que estaba perdido eran ciertas, menos mal que domino algo de idiomas por mis estudios de niña pija. De repente me da un trocito de periódico con una dirección, al parecer estaba buscando el lugar este y se había perdido...Lo más gracioso es que estaba muy cerca de San Mungo, podría guiarlo y luego irme a trabajar con la misma. Sonreí divertida al ver las caras que ponía, pobrecito... -Conozco el lugar...Puedo llevarte. Sonreí medio contenta para que viera que por fin no estaría perdido. -Yo trabajo muy cerca, te puedo acompañar. Volví a hablar y le hice una señal para que comenzara a seguirme, se le veía un buen hombre. -Amaya, me llamo Amaya...¿y tú? Pregunté cortésmente presentándome, ante todo educación...-¿De donde eres? Volví a preguntar, creo que esa última pregunta en vez de educación era algo de cotilleo...Es una pena que no me gusten los hombre, pero seguro que cualquier mujer ya estaría babeando por él.
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Invitado el Jue Dic 31, 2015 2:06 am

Suspira con alivio al saber que la chica de cabello rosado ha entendido que necesita ayuda-hvis jeg savnet- le hace un gesto con la mano para que le espere un momento, de entre su ropa saca su diccionario de frases, literalmente ese librillo ya era una exención de su persona, hojea rápidamente las maltrechas hojas hasta que da con lo que busca, lee un par de veces antes de hablar- si, yo me he extraviado necesito ayuda por favor-la mira nuevamente a la par de que guarda el diccionario.

Sabia que no podía estar dependiendo de ese recurso siempre, ya se le ocurriría el como aprender el idioma y librarse de su molesto acento, que a su parecer parecía que "ladraba" cuando hablaba debido al mismo, su sonrisa se ensancha cual gato de Cheshire en cuanto la menuda joven le explica que conoce el lugar.

Entendia bien el idioma, era otro problema el hablarlo, pero tendría mas tiempo para preocuparse de ello despues, camina junto a la pelirosa, mira los edificios con curiosidad una manía muy suya, uno de sus placeres secretos era observar la arquitectura de los edificios, apreciar su belleza y comparar las diferencias entre los diferentes tipos de corrientes, era un placer muy intimo que no compartía con nadie; sabía que mirar de aquella manera los edificios no le traería problemas puesto que parecía que tenía escrita en la frente la palabra "turista", su entretenimiento es cortado por la voz de su abrupto guía.

-"Amaya, me llamo Amaya...¿y tú?"

Aquello descoloca un poco al noruego, ya que no esperaba que Amaya (como sabía que ahora se llamaba la pelirosa),quisiera iniciar una platica, se muerde un poco el labio y medita una forma adecuada de responder, sin sonar tajante, ni grosero y mucho menos agresivo; al encontrar dicha forma sonríe de lado y se encoge de hombros, en un ademán meramente desenfadado-mi nombre es Arkyn, pero prefiero mas que me llamen Kyn- nuevamente regresa su vista a los edificios para familiarizarse con la arquitectura londinense, más nuevamente la voz de Amaya le saca de su escrutinio.


-Norge es decir Noruega, aun que por mi trabajo estuve en Rumanía un par de años

Mira con cierta nostalgia al frente, los estragos de ahora estar lejos de la reserva de dragones comenzaban a notarse, se deprime de la nada al pensar en sus amigos, como los tres reían de forma animada mientras realizaban sus rondas o cuando pateaban los traseros de algunos magos y brujas que se atrevían a tratar de llevarse un huevo de dragón...o si siempre hay gente sin escrúpulos que hacía cualquier clase de tontería por poseer uno de esos codiciados objetos.

-Londres es muy diferente a mi nación en muchos sentidos-hizo ese comentario al aire, sin dirigirse específicamente a Amaya, fue algo que simplemente salio de su mente.
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Invitado el Lun Ene 04, 2016 10:24 am

Caminar hacia el trabajo acompañada siempre es mejor que ir sola, aunque toda mi vida he ido sola. No tan sola, yo y mi mp3 muggle. No se quien inventó ese cacharrito pero me ha salvado la vida más de una vez, gracias a él no he muerto de aburrimiento en el camino a San Mungo y en la vuelta, Apple...te quiero. Ya se que Apple no es quien lo inventó, pero la gente siempre está con la manzana a todos lados que por eso le doy las gracias. Volviendo con mi acompañante grande y fuerte, resulta que se había perdido y estaba buscando una dirección, la cual estaba un poco antes de mi trabajo. ¿Que me darán por haber realizado esta buena acción? Ya lo averiguaré cuando llegue, o a lo mejor es una señal de la que no me daré cuenta.

Para mi, que este hombre era del norte. Porque ese cuerpo y las palabras que suelta muchas veces...Yo lo entendía cuando intentaba decir alguna palabra para que yo lo comprendiera, había veces que me daba algo de pena... Yo sacaba mi parte amable por esto del karma, y porque aprendí que a veces la vida te daba nuevas oportunidades a pesar de ser un poco hija de su madre contigo, aunque creo que no lo hace queriendo pero aún así es así de guay la mujer. Digo mujer que es femenino, la vida...A no ser que sea un hombre pero le gusta que le llamen como a una mujer, ¿que aspecto tendrá? Ya tengo tema para mis próximas investigaciones, y también algo para llamar a los videntes esos que salen de madrugada en la tele muggle, seguro que algunos de ellos tienen la respuesta a mis dudas existenciales como esta.

Tras pedir a mi acompañante que me siguiera, me presenté. Sabía que era un desconocido pero por lo menos él podría saber el nombre de la persona que le ayudó. ¿Podría haberme quedado calamita que así estaba más guapa? Si, pero me enseñaron que había que presentarse a la gente a pesar de que tú luego te quedes de mal humor, pero el gesto está hecho. Me sorprendí cuando el hombre me respondió, se llamaba Arkyn...¿Anakin? ¿Arkin? Que gran parecido tiene el nombre con el chico este de las películas...Si, he visto esas películas en las guardias cuando apenas hay gente, la verdad es que están entretenidas con las navecillas y los pium pium... -Kyn, entendido. Hablé mas bien para mis adentros, como que mi mente había analizado ese nombre e intentaría no equivocarse con el tío de las películas. De repente sin venir a cuento, creo que me pasé preguntando y acabé hablando sobre de donde era...Con el nombre bastaba Amaya, y por el aspecto se sabe que es del norte...Que bocazas eres hija mía, a lo mejor se ha escapado. Para mi sorpresa me contestó, era de Noruega pero trabajó en Rumanía. -¡Dragones! Grité toda emocionada al acordarme que me habían contado que allí estaba la reserva de dragones, ojalá pueda ir algún día...Pero Amaya, ¿sabes que acabas de cometer un error? Acabas de gritar dragones delante de un completo desconocido. -Lo siento, me acabo de acordar de una película que vi hace tiempo...Y de un juego que jugué.... Sonreí disimulando para que se notara que no había pasado nada. Si, si, tú disimula pero como te pillen te llevas una buena...A la hoguera como tus antepasados, que bruta era la gente.

Tras parecer que mi error se había disipado, Kyn se quedó mirando todos los edificios y cosas que había en la calle. Tanto estaba extrañado que parece ser que pensó en voz alta, porque cuando lo miré estaba mirando a la nada...Pobre hombre. -Londres es como otro mundo, pero te acabas acostumbrando cuando llevas un tiempo aquí. Hablé mirando hacia el frente, le respondí pero sabía que la pregunta no era directamente, pero me gustaba responder a las cosas. Parecía buen tipo, se le notaba y eso pocas veces se ve en estos tiempos...A no ser que aparente ser bueno y en el fondo seas un completo cabrón, pero tampoco aquí estoy yo para juzgar a nadie, yo solamente soy médico, no juez.
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Invitado el Mar Ene 12, 2016 3:47 am

Seguía perdido en su escrutinio a todo lo que le rodea, analizando y familiarizase lo más pronto que podía con el entorno que le rodea no siempre podía depender de las personas; debía comenzar a valerse por si mismo debía de ver esto como un aprendizaje.


dragones!

Aquella sola palabra hace a Arkyn regresar la mirada a su pelirosa guía, frunce el entrecejo un poco, como era que una joven muggle supiera de los dreagones?...amenos que-du var en heks- su rostro muestra asombro, confort y cierta simpatía, ya que de todo el mundo con quien pudo toparse hoy justamente con alguien del mundo mágico, pese a esa charada de negar lo evidente Arkyn no borro su sonrisa de sus labios.

Siguió caminando a su lado sin poder apartar la sonrisa de sus labios, sabia una manera de que la chica dejara ya de lado su careta de muggle con él- y.... el Callejón Diagon queda muy lejos?- era de Noruega si, pero en sus años de estudio uno que otro compañero era del Reino Unido y escucho hablar mucho del susodicho lugar, una calle repleta de magos y brujas en el corazón de londres.

-por que no dejamos esta farsa de que somos simples muggles?- se encoge de hombros un poco en un ademan inocente-entonces...a que te dedicas realmente Amaya?-le mira con interés infantil, estaba expectante a todo lo que la chica dijera, se podría decir que Amaya era su primer contacto con el mundo mágico británico del que ahora formaba parte de cierta manera- algo me dice que tu y yo seremos amigos en algún momento-le da una suave palmada en el hombro.


Sabía que la joven tal vez no comenzaría a hablar por lo que prosigue- como dije hace un momento trabaje en Rumania, en la reserva de dragones...estas-señala las pequeñas cicatrices  que surcan su rostro- me las hizo la cría de un dragón en mi primera semana de trabajo- deja escapar una tenue carcajada al recordar su nerviosismo producto de la inexperiencia a la hora de lidiar con un pequeño dragón fue sumamente estresante, muchas veces considero el salir corriendo y regresar a casa, pero si algo tenían los miembros de la familia Borchgrevink  es que eran necios y tozudos, por lo que Arkyn no se rindió y soporto esas primeras semanas en la reserva, cuando menos se dio cuenta ya estaba más que habituado a la vida en Rumania, incluso se hizo de dos amigos a los que ahora extrañaba bastante y sentía esa soledad a pulso-entonces ...que hay de ti?-le sonríe para darle confianza.
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Invitado el Mar Feb 02, 2016 7:47 pm

Me gustaban los dragones, siempre que puedo veo esa peli muggle titulada "Como entrenar a tu dragón". Uno de mis sueños es visitar la gran reserva de Rumanía, ¿cómo se pondrá Allie si le digo que quiero un dragón en casa? Seguramente me mate porque seguro que dirá que esa cosa hará daño a su malhumorado gato, y otra es que el piso es muy pequeño como para albergar un dragón...Lo único que puedo hacer es mandar donativos a la reserva para que sigan haciendo su trabajo. Le diré a Allie de ir un día de vacaciones, y si ella se niega no me importa ir sola, yo quiero ir a ver a los dragones y nada me lo impedirá, a no ser que sea el trabajo que ahí ya...

Puse un montón de excusas sin mirar a la cara de mi acompañante, como sea un muggle y me esté mirando con cara rara...Será un problema, pero un problema muy grande. Esperando mis acusaciones o preguntas sobre ese juego que me inventé, lo que escuché de repente fue una pregunta de que si el Callejón Diagon estaba cerca o lejos de donde estábamos ahora mismo. -Nada, está a unos minutos caminando por la dirección contraria a donde vamos... Hablé con total naturalidad, como si hablara con Allie, con mi prima o con alguien que estuviese conmigo en Hogwarts. Hasta que me paré en seco y bajé la cabeza suspirando, ya había relevado que era una bruja...Pero si me preguntaba por el callejón, entonces él no era muggle...Vaya, me he encontrado con alguien del mundo mágico extranjero, acontecimiento histórico. Ya me relajé totalmente cuando me medio pidió que dejara la frase de intentar aparentar algo que no era, y menos mal porque llega a ser un muggle y digo tierra trágame hasta lo más profundo y más. Por fin pude respirar y ser yo misma, que eso de actuar no se me daba demasiado bien, y más aparentar ser una muggle.

Tras dar por sentado que ambos éramos magos, ahora tocaba el saber la dedicación de cada uno. Él ya dijo algo de que trabajó en Rumanía, por lo tanto estaba en la reserva de dragones...Que ganas de ir algún día enserio, a ver si consigo que nos invite a mi y a Allie, como mínimo a mi sola. -Yo soy sanadora, trabajo en San Mungo. Dije sonriendo, parecía que ahora sonreía más que antes...Bueno da igual, ya sabía que podría tener un amigo y un contacto en la reserva de dragones. -¿Amigos? Vale, a ver si me llevas un día a conocer a los dragones. Hablé como si fuera una niña pequeña a la que estaba pidiendo a su mejor amigo un favor muy grande, solamente me faltó decir "porfis porfis". Tras pedirle con muchos porfis, me señaló una cicatriz que le hizo una cría, si es que esas cosas aunque sean bebés tienen mucha fuerza. -Vaya, tuvo que dolerte un poco...Ya tienes algo de qué presumir. Empecé a reírme yo sola, parecía que estaba medio loca pero es que ya me tocas los dragones y es que soy como una niña pequeña, vale ya paro y toca ser una adulta responsable. -Pues yo...Estudié en Hogwarts y vivo en un piso con mi mejor amiga que también fue a Hogwarts, ella trabaja en el Ministerio. Le hice un miniresumen de mi pequeña vida, ¿para que más contar? Yo ya con los dragones tenía cuerda para rato, a la mierda mi vida. -¿Y tú donde estudiaste? Pregunté curiosa, seguro que fue a otro sitio porque no me suena de estar en Hogwarts....A no ser que sea un veterano y se marchara cuando yo entré, pero a saber...Ya me responderá él si quiere.
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