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Voces de la oscuridad {Rita Skeeter}

Invitado el Miér Ene 13, 2016 1:19 am

Era fin de semana, por fin uno que tornaba en una salida de Hogsmeade, algo que para los merodeadores desde hacía ya algunos años había dejado de ser una fecha esperada, puesto a que ellos habían descubierto otras maneras para salir del Castillo y pasarse por las calles de Hogsmeade cada vez que se les entraba la regalada gana. Es por ello que ese día Remus había preferido quedarse haciendo una de sus largas redacciones para Historia de la Magia y tanto James como Peter habían pasado de largo, pegados entre las sábanas, los chicos estaban tan cansado que James apenas había podido balbucear que le vería más tarde. Sirius también se sentía con sueño, por supuesto, la noche anterior se la habían pasado precisamente en el pueblo, planeando una broma para Snivellus y su grasienta narizota, pero al final el ojigris poco había podido dormir y finalmente decidió bajar a Hogsmeade con toda la manada de alumnos.

Curiosamente el día no parecía estar tan frío como era normal en aquella época del año, se notaba en la vestimenta de los estudiantes, aunque nunca faltaban los precavidos que llevaban también una chaqueta de las más gruesas para cualquier cambio inesperado de temperatura. La mayoría de los alumnos iba en grupos o de a pares y por supuesto varios de ellos estuvieron sorprendido de no verlo con su inseparable trío de amigos, cosa que incluso al mismo Sirius se le antojaba extraña, pero había aprovechado para socializar en el camino con aquellos conocidos con los que de hacía bastante tiempo no hablaba. Sin embargo, jamás llegó a Hogsmeade mismo.

En el camino, a medida que se iban acercando al mismo pueblo, la mirada del mayor de los Black se perdió entre medio de las montañas, creyendo que vía la entrada de una cueva entre las rocas de la montaña, por lo que prontamente se separó del grupo de estudiantes y se perdió por entre medio del bosque. Por un momento pensó incluso convertirse en perro para andar aún más rápido, pero mejor era evitarse problemas por causa de la simple pereza, así que mejor siguió caminando bipedamente como cualquier humano, mientras se detenía de vez en cuando para recoger alguna hierba que se le resultaba conocida o quizás útil para el uso de pociones.

Más pronto que tarde llegó al pie de parte rocosa de las montañas y desde la línea límite del bosque vio no sólo había realmente una cueva, sino que habían varias de éstas distribuidas alrededor. Se sintió curioso, no podía evitarlo, de Hogsmeade ya conocía prácticamente todos los rincones, pero jamás se había adentrado entre las montañas que le rodeaban tan místicas y protectoras.

Fue así como acabó internándose en la primera de ellas y sacó su varita, dando gracias a Merlín por haber estado de cumpleaños en Noviembre y ya ser un mago mayor de edad.

Lumus.

Murmuró invocando una suave luz, sólo lo suficiente para iluminar un par de metros por delante de él y así adentrarse en la misteriosa oscuridad. Todo parecía ser de roca, incluido el piso mismo, por lo que pensó en aumentar la potencia de luz para ver más allá cuando escuchó el sonido de una roca rodar en la entrada de la cueva. Inmediatamente apagó su varita en silencio y se escondió entre las rocas, intentando ver el animal o persona que le había seguido.
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Invitado el Miér Ene 13, 2016 11:35 pm

Aquel día de fin de semana Rita como siempre había despertado ansiosa por descubrir cosas nuevas, algo que le llamara la atención; es que simplemente estaba cansada de ver peleas entre parejas y cosas sin sentido que ya le estaban disgustando demasiado ¿Qué nadie hacia nada interesante en este lugar? Principalmente creía que el día iba a ser de lo mejor, pues quería nuevas historias, quería ver peripecias.

Tomo su anotador que nunca terminaba y su hermoso plumón verde slytherin, cosa que amaba más que a ella misma; coloco su capa y un abrigo color azul Ravenclaw y comenzó a ir hacia el gran comedor para poder devorar algo antes de empezar una nueva aventura de manuscrito. Busco su libreta con cuidado y leyó suavemente algo que había anotado hace como dos semanas, pues por completo se estaba olvidando de la excursión a Hogsmeade y eso que era uno de los días con más cosas para sacar, sustraer y adivinar tal vez ; tomo su cabeza como niña pequeña y comenzando a correr hacia el gran comedor, pues era siempre puntual, pero como en ese momento era fin de semana, sintió la forzosa necesidad de dormir un poco más de tiempo de lo acostumbrado.

Como pudo tomo un panecillo colocándolo en su boca, plantando una suave sonrisa en sus labios, eso le hacía acordar a Arthur Weasley y su gran necesidad por la comida, y comenzó a correr con todo hacia el patio del reloj ,pues ya estaba llegando demasiado tarde y temía que se largaran sin ella ,pero por la gracia de Merlin aún seguían allí; saco su libreta y con una sonrisa observo al grupo, mostrándose claramente con su libretita, cosa que observo que los alumnos se alejaban de ella, quizás para que no escucharan las “conversaciones” aunque, tarde o temprano, y como ella siempre decía, lo iba a descubrir. Le guiño el ojo a todos, como dándoles a entender que estaba todo preparado para una tarde hermosa de cotilleo y en ese precisamente lo vio, pelo  algo largo negro, ojos color oscuro, portando los colores de Gryffindor,como amaba ese hombre, aunque poco lo demostraba y tampoco es que lo iba a admitir , eso era claro, ¿y quién podía ser entre todos los chicos esa persona? Por supuesto que Sirius Black, el traidor a la sangre, el que se juntaba con personas que no tenía que ser, el muchos apodos y poco le interesaban los demás, pero si, era él, aunque se sorprendió bastante por no ver a los “merodeadores” con él, aunque era sabido que seguramente anoche habían andado haciendo las suyas ¿pues como lo sabía? Como ya ha dicho, RITA lo sabe todo.

Lo siguió con la vista todo el tiempo, raro era que se había olvidado de que era la cotilla del año y tenía que ir en busca de algún tema interesante pero eso ahora no interesaba, tenía que saber que era lo que hacía, hasta que se descaminó del resto ¿no se suponía que teníamos que ir hacia Hogsmeade? Pero era notorio que este chico poco hacia caso a lo que le decían, pues como pudo lo siguió, viendo a lo lejos unas cuevas que nunca había notado, raro en ella, ¿Cómo no pudo ver esas cosas? Pero bueno, ahora mismo lo sabía y tenía que ir en busca de él ¿y si se estaba por encontrar con alguien? ¿Tal vez ir con los demás? ¿Y si descubría algo que solo ella sabría? Era como ir en busca de dulces y de esto ella, no se iba a perder .

Tomo su libreta y comenzó a escribir unas pequeñas oraciones de cómo llegar al lugar, y cuando por fin la caminata había finalizado, vio como él encendía un suave o mejor un gran Lumos en aquella oscuridad, haciendo que ella retrocediera por el susto que la vea y moviendo unas pequeñas piedras que tenía a su costado ¿y ahora que iba a hacer? Convertirse en escarabajo no era una mala idea ¿pero si le descubría como su forma animaga? No lo iba a dar a relucir y menos con Black; así que tapo su boca y nariz para que no notara su ausencia y así se quedó en silencio esperando que el prosiguiera y no venga en busca de ella .
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Invitado el Jue Ene 14, 2016 4:57 am

Se quedó en absoluto silencio, esperando a que la otra persona se moviera, pero ésta jamás lo hizo ¿y si se trataba de un animal, un oso que había despertado de hibernación?

Se asomó lentamente, procurando no delatar su posición cuando vio la forma de una silueta femenina que tal parecía, también pretendía pasar desapercibida. Definitivamente alguien le había seguido hasta ese lugar y lo había hecho sin que él siquiera lo notara, lo cual no le dio muy buenos presentimientos. No se trataba de un estúpido adolescente, por lo que con ello descartaba inmediatamente a casi todos los estudiantes de Hogwarts ¿y si se trataba de uno de esos nuevos seguidores de las artes oscuras que se hacían llamar mortífagos? Bien sabía por parte de la Orden del Fénix que en el último tiempo parecían estar teniendo gran atención en Hogwarts.

—¡Expelliarmus!

Conjuró saliendo rápidamente de su escondite y antes de que la recién llegada pudiese hacer nada, su varita salió volando por los aires hasta caer a escasos metros de los pies de Sirius Black. Sólo entonces éste se acercó un poco más, recogió la varita y sin dejar de apuntar a la chica, avanzó lo suficiente hasta verle con total claridad.

—Rita Skeeter —le llamó por su nombre, con una sonrisa ladina decorándole la boca —. Cómo debí de imaginar.

¿Quién más podría haberle seguido con semejante cautela?

Conocía a Rita desde su primer año en Hogwarts, eran compañeros de curso y por tanto había compartido con ella mucho más cosas de las que le gustaría. Recordaba haberla visto por primera vez en el Anden 9 y 3/4, cuando todos los estudiantes primerizos se despedían de sus padres para enfrentarse a Hogwarts por primera vez, ella lo observaba todo con sus grandes ojos azules y jamás había dejado de hacerlo. Sin embargo, Rita no era solamente una cotilla de primera, era una chica bastante inteligente y astuta, lo cual la volvía cuatro veces aún más peligrosa. Aún no entendía como es que ella se había enterado de que su familia también le rehuía, que no era sólo un asunto que viniese por su parte, que no era sólo el rebelde que todos veían, sino también era el hijo odiado de los Black, algo que Sirius guardaba en el más absoluto de sus secretos y sólo compartía con sus tres mejores amigos.

—No preguntaré qué haces aquí porque me parece evidente, tampoco preguntaré el por qué porque también me lo parece, así que… ¿qué esperabas encontrar?

Preguntó jugueteando con ambas varitas entre los dedos, como quien presume el poder de tener toda la ventaja entre ellos. Sobre todo en ese momento en que estaban a solas y que no había profesor, ni alumno que se entrometiera entre ellos, lo que le hacía pensar en mil y una formas de hacerle pagar y además sacar beneficio, pues ¿para qué negarlo? Todos sabían que Rita era una mujer atractiva, temida, pero atractiva. No es que pensara en violarla o abusar de ella, pero la pequeña bromita de dejarla abandonada en el bosque con escasa ropa no haría daño a nadie.
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Invitado el Jue Ene 14, 2016 10:19 pm

-Si tan solo me devuelves mi varita, seguro que te responderé que es lo que esperaba encontrar… - entrecerró los ojos algo enojada por aquel hechizo que odiaba desde primer año y trato de no perder de vista al joven Black que estaba frente a ella con una simple sonrisa que derretían a la joven, pero claramente no lo iba a hacer notar, solamente estiro su mano, esperando que este le devolviera su varita, no esperaba tal cosa de él, pero ¿Qué más podía hacer?

si me la devuelves me marcharé por donde vine, es que, esperaba ver que te hallaras cariñosamente con alguna joven pero al parecer mis cálculos esta vez fallaron ¿Qué absurdo no? no dar pie con bola esta vez, súper Ilógico-cada vez que hablaba movía sus manos al compás de la charla, como si tuviera que hacer semejante cosa, miro al chico con aquellos grandes ojos azules esperando  esa varita, sabía bien que podía caer en las garras de Sirius Black

deja de jugar con mi varita Black, la puedes romper y no creo que quieras que pase eso ¿verdad? –trato de ir en busca de su varita, pero aunque trato de sacársela no pudo, tan solo la mirada de él, le caminaba un espeluznante escalofrió por la espalda, sabía bien que no iba a pasar nada con él, le había hecho quedar en el colegio por un asqueroso traidor a la sangre, cosa incoherente para Rita, ya que ella era sangre Mestiza ,pero en ese momento para llamar la atención de él , no tuvo más ideas que esa, equivocándose claramente y haciendo que él la aborrezca con todas sus ganas .

Camino hacia él, con su rostro sin ningún gesto, acercándose a centímetros para poder tomar su varita y por fin quitársela y guardándola en sus botas, cosa que hacia siempre cuando las llevaba puesta- gracias, esto me pertenece, no a ti, y ahora mismo, me salgo, es que si , no hay nada atrayente aquí ,ni tu eres nada sin tu muchedumbre de amigos

Estaba algo alterada, era el primero en quitarle su varita de tal manera, ni siquiera su madre lo había hecho- Adiós Sirius Black, que no te piquen los bichos –susurre mirando de reojo al joven para poder empezar a salir de aquella cueva; acomode un poco mi saco y volví a observar al chico, esperando ¿algo?  Parece mentira que estaba ahí, parada, una señal quizás para poder quedarse, estar ahí ¿acaso estaba volviéndose loca o la cantidad de hormonas le estaban alterando? Estaba sola con él, aunque seguía negando que él le diera atención.
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Invitado el Sáb Ene 16, 2016 9:22 pm

La carcajada se le escapó sin poderlo evitar cuando ella le respondió de esa manera tan alterada como si de una verdadera gata en celos se tratara. La había hecho enojar sin siquiera esforzarse por ello, vamos que sólo le había quitado la varita ¿y qué era una varita?… Bueno, mejor no responder a ello, para él simplemente contaba el registro en sus memoria del día que había hecho enojar a Rita Skeeter en menos de un minuto.

—¿Qué me encontrara con una chica? ¿Aquí? —volvió a reír —Tendría que ser una fugitiva como para tener que esconderla tanto ¿no crees?

Aunque a decir verdad, esa idea no sonaba del todo mal, después de todo siempre le habían llamado la atención las chicas que tenían cierta aura peligrosa, aun cuando ello no sonara de lógico y tampoco esperanzador como para establecer una relación, pero ¿que chico de su edad, al que le gustara el peligro y las motocicletas, no se sentía atraído siempre por las brujas villanas de las historias? Sin embargo, eso jamás pasaría ni aunque tuviese a la villana al lado, Sirius era demasiado independiente y toca cojones como para llegar a tener una pareja normal. Bien lo sabía Lisbeth Ravensdale a quien le había tocado aguantarle en un par de ocaciones.

—No, por supuesto que no —respondió con tono irónico —¿cómo podrías llegar a pensar que quiero que se te rompa la varita?

Aquella era una pregunta peligrosa, lo sabía, cualquier mago que amenazaba con romper la varita de otro ya era candidato para un futuro asesinato, pero a él poco le importaban esas cosas y amaba demasiado el meterse en problemas. Por ello, no teniendo suficiente con sus palabras, hizo también ademán de romper la varita de la chica con ambas manos, por lo que la bruja no pudo soportar quedarse sin hacer nada y se acercó a él para intentar recuperarla. Por supuesto, Sirius jugó con ella por un momento, esquivándole las manos justo un instante antes de que la cogiera, y volvió a repetir ese juego por un par de veces más hasta que Rita finalmente consiguió quitársela de las manos.

—Uuuuy… eso dolió —mencionó haciéndose el ofendido —¿De verdad crees que no soy nada sin mi grupo de amigos? ¿Acaso necesitas que te lo demuestre?

La pregunta iba en serio y era de temer, nadie desafiaba a Sirius Black y se iba del lugar sin un hechizo a cuestas y si tenían dudas debían preguntárselo a Severus Snape. El ojigris era demasiado orgulloso y busca problemas como para quedarse callado, sin hacer nada, sobre todo cuando acababan de meterse con su ego de manera tan gratuita. Además, había que considerar que tampoco era un torpe con los hechizos, se pasaba la vida metido en duelos, había logrado dominar la animagia hacía más de un año, manejaba perfectamente bien los hechizos no verbales y más aún había descubierto todos los pasadizos secretos de Hogwarts, estuviesen o no protegidos con magia, aunque por supuesto, esas cosas nadie las sabía, excepto por sus tres mejores amigos.

Así que como si quisiera presumir de su inteligencia, cosa que no le costaba en los absoluto, apenas movió su varita y sin decir palabra alguna, una atado de cuerdas salió disparado de su varita para ir a amarrarse con firmeza al cuerpo de la Ravenclaw, más no alcanzó a ver si había logrado atarla o si ella se había defendido a tiempo, pues una especie de chillido estremecedor vino desde dentro de la oscuridad de aquella cueva, haciéndole voltear hacia la boca de ésta.

—¿Escuchaste eso?

Preguntó a Rita sin despegar la vista de la oscuridad de la gruta, como si de un momento a otro esperase ver salir a algo de las tinieblas para atacarles a ambos, por lo que también se olvidó por un momento de sus pleitos con la rubia y centro toda su atención en la caverna.
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Invitado el Sáb Ene 16, 2016 10:19 pm

Las cuerdas de aquel hechizo llegaron frente a su cuerpo, haciendo que rápidamente quedara atascada en aquel enredo sin poder hacer absolutamente nada ¿acaso se creía inteligente por hacer semejante estupidez? –suelta mente en este mismo momento Sirius Black, que no soy de primer año para estar atado-.
–digo algo fuerte para que luego de varios segundos escuchara el sonido estremecedor que venía más adentro de la caverna haciendo que en la espalda de la joven corriera un frio escalofriante, ¿Qué cosa fue eso? ¿Un oso tal vez? –Black suéltame, vamos ya,puede pasar cualquier cosa aquí, no es mi momento para morir, tengo que hacer  bastantes cosas en la vida –digo entre susurro esperando que el joven le escuchara pero aquella bestia fuera lo que fuera no lo hiciera, si tenía que morir, por lo menos quería que fuera lejos de ese lugar tan asqueroso y escalofriante y dando su primer beso y quizás el último.

Sirius Por favor desátame –susurro nuevamente, esperando que este hiciera algun que otro movimiento, lo unico que esperaba no le dejara allí, observo como las cuerdas con mis movimientos comenzaban a apretar un poco más, cosa que creía que era síndrome de la pura imaginación que tenía; miro hacia la caverna, esperando que se tratara de los amigos de él que solo querían gastarle una broma de un horrible gusto ;pues como pudo y de una manera que ni ella se dio cuenta, tomo su varita que aún estaba escondida en su bota y susurro un suave >finite incantatem< haciendo que el joven no se diera cuenta de aquello, si era una crueldad , iba a ser justo para ambos ,no iba a caer en los brazos de nadie y su muerte como había dicho antes NO iba a ser hoy .

Espero atenta algún movimiento de aquella cueva tan oscura, mirando a Sirius con dificultad pues aún seguía tirada en el piso “Atada” pues si me tenía que parar, que sea en el momento indicado – deja tus bromas para otro momento Black, no es el lugar indicado
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Invitado el Dom Ene 17, 2016 4:01 am

Nuevamente las respuestas de la chica lograban robar de sus labios una carcajada que de seguro hubiese salido sin problemas de no ser por aquel ruido misterioso, que no fue impedimento para que no se riera del todo, aunque fue una risa breve. De verdad hacer enojar a Rita Skeeter era uno de los mejores pasatiempos que podría encontrar y lamentaba mucho el no haberse dado cuenta antes.

—¿Y los de primer año sí deberían estar amarrados?

Preguntó sin voltearse a mirarla, porque aún esperaba que algo saliera de aquella oscuridad, pero nada lo hizo. En ese momento recordó que antes había pensado en la posibilidad de osos hibernando entre las cavernas, pero acababa de recordar que en Europa no existían los osos por lo que aquello debía ser algo mucho más misterioso y de cuidado.

Shhht

Hizo callar a Rita, moviendo una mano hacia atrás cuando creyó escuchar otro sonido, por lo que no volteó hacia la muchacha hasta que escuchó parte de su hechizo en un suave murmullo que, por supuesto, ella no deseaba que el escuchase, pero estaban ellos dos solos, en una cueva en donde el sonido rebotaba por todos lados y además guardando silencio al intentar escuchar otras cosas ¿cómo diablos no se iba a enterar?

¿En serio? ¿Estás intentando conjurar sin tener la varita en la mano?habló con un tono de voz más bajo, intentando que sólo ella pudiese escuchar.

Rió entre dientes y realizó una nueva floritura con su propia varita para finalizar el hechizo y dejarle en libertad. Se acercó a ella para también tenderle una mano para ayudarle a ponerse de pie, aunque no sin echar un nuevo vistazo hacia la oscuridad de caverna y mantenerle vigilada.

Lo sé, lo séle dio la razón en un susurro —. No deberías enojarte tanto, sabes? Me lo pones demasiado tentador.

Le dedicó una sonrisa ladina y un guiño del ojo antes de comenzar a moverse con cautela hacia el interior de la cueva, en donde una vez más agitó la varita para conjurar un Lumus no verbal y así poder ver más allá.

Voy a investigar… ¿vienes?

Le preguntó aún cuando estaba igualmente decidido a hacerlo con o sin ella, pero algo le decía que la curiosidad de la Ravenclaw no le decepcionaría y es algo que en ese momento agradecería. Después de todo, la chica era bastante inteligente y astuta, y no dudaba que sería una muy buena aliada para enfrentarse a lo desconocido.


Última edición por Sirius O. Black el Miér Ene 20, 2016 6:16 am, editado 1 vez
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Invitado el Dom Ene 17, 2016 3:07 pm

Al sentir la ayuda de la mano del joven simplemente volvió la mirada hacia la oscuridad, el frio que le había recorrido la espalda era algo que poco había sentido, pues cuando esas cosas pasaban a la rubia no había quien le detuviera, necesitaba investigar, si hacia eso tendría una gran noticia para el corazón de bruja, pero ¿se atrevería a decir que estuvo con Black?

Primero que nada, eso ni el mismísimo corazón de bruja le creería, ya que  Rita no andaba nunca con Sirius y segundo ¿Qué iba a pensar la gente? Mira Rita, estuvo metida dentro de una cueva con Black , por favor , las mil preguntas le habían hecho rebote en la cabeza de la joven sin saber qué hacer, la respuesta de Black al decirle que no se debía enojar solamente hicieron que esta colocara sus ojos en blanco, cosa que no hacia siempre, pero ¿Cómo no enojarse? si le había colocado una soga y no podía ni moverse

– creo que es molesto que te aten ¿te gustaría a ti?  creo que no, así que deja de hacerlo conmigo–

Susurro mirando al joven, para limpiarse un poco el polvo que tenía sobre su ropa por haber estado en el piso asqueroso ese; pero cuando escucho la palabra ¿vienes? No dudo en medio segundo en sacar su varita y conjurar un Lumos no verbal, pues Sirius no era el único que sabía hechizos no verbales, la joven era poco duelista pero cuando se trataba de estudiar y practicar mil veces sus hechizos y conjuros con la idea de que nadie le descubra cuando su lado cotilleo se prendía.

Tomo un poco de aire y comenzó a caminar atrás de él, rogándole a Merlin que no sea una trampa de sus amigos y de él, sabía bien que se estaba metiendo en la boca del lobo, pero ¿Quién le quitaba lo bailado?

 - juro que si es un chiste o una mala broma de ustedes o solamente tuya serás hombre muerto –

comento subiendo su mentón, aunque no había sido una amenaza, había sido solo un dialogo que prácticamente usaba bastante la joven cuando le decían que tenían algo para ella y sus cotilleos y terminaban gastándole una broma tonta .
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Invitado el Miér Ene 20, 2016 6:39 am

Y Rita volvió a rezongar, esta vez porque la había atado, y sí, lo reconocía, era un hechizo demasiado molesto, sobre todo porque no sólo te ataba, sino también te arrojaba al suelo y eso era ya algo un poco degradante. Además de dejarte sucio, claro.

—No, pero te recuerdo que fuiste tú la que me tentó a atacarte al menos preciar mis talentos.

Respondió con la misma soberbia que siempre le caracterizaba, y es que nadie le decía a Sirius Black que él no era nada sin sus amigos y se iba tan campante. Por supuesto que tenía que demostrar que no era así y que sabía perfectamente valérselas a solas, ya que esas palabras suyas habían sido precisamente un desafío. Sí, para la mente de Black, definitivamente ella había tenido la culpa de su propia desgracia.

Entonces ambos comenzaron a internarse a la cueva cuando la chica accedió a ir con él sin decir una palabra y no pasó desapercibido para sus ojos el que ella también conjurase su propio Lumus no verbalmente. Vaya, definitivamente Rita parecía tener mucho por descubrir y Sirius sonrió levemente por la idea.

No habían dado ni tres pasos al interior de la cueva cuando la rubia soltó su amenaza, la cual lo hizo reír y mirarle directamente, por primera vez bajando un poco la guardia.

—Sabes, me encantaría que en este momento fuese sólo una broma sólo para ver como lo intentas, pero lamentablemente yo ni siquiera sabía de la existencia de estas cuevas hasta el día de hoy ¿Tú sí, o sólo me seguiste hasta aquí porque no podías estar lejos de mi?

Le sonrió con cierto aire presumido, pero en ese momento otro de esos extraños sonidos se escuchó, haciéndole detener su avance. Sirius miró hacia delante.

Para ese momento, cuando ya habían avanzado unos pasos hacia el interior, comenzaban a darse cuenta que la cueva era en realidad mucho más amplia que lo que ellos habían notado desde la entrada y que tenía una especie de pasadizo algo más angosto hacia uno de los costados que, desde el lugar en donde estaban, no se lograba ver aún hacia donde iba. Pero estaba claro que los sonidos venían desde ese punto, por lo que Sirius comenzó a caminar en su dirección.

El interior parecía ser de un oscuro granito, poseía estalactitas mezcla de roca y hielo y comenzaba a sentirse cada vez más húmeda y fría, demasiado fría.

—¿Estás segura de esto?

Preguntó a su compañera, más que todo porque era chica y porque además tampoco era una Gryffindor temeraria y normalmente, a esas alturas de la aventura, un Ravenclaw comenzaría a cuestionarse si valía la pena y si no sería mejor volver con más gente. El mayor de los Black había conocido ya antes un par de Ravenclaws demasiado lógicos y cobardes para su gusto. Sin embargo, Rose Saunders ya bien le había enseñado que todos los Ravenclaws eran diferentes… aunque para la mente de Sirius seguían siendo todos unos quejicas.
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Invitado el Miér Ene 20, 2016 4:59 pm

-tu piensas que yo te dejare solo ¿y que tendrás la primicia de un lugar así con algo aquí adentro? Por favor, he estado metida dentro de interminables duelos que hasta tu puedes cuestionar, tratando de ver quién es el vencedor, cosa ilógica ya que debes en cuando terminaba rodeada de algún tipo de hechizo ¿piensas que me acobarde retirándome? Para nada, las primicias si tienen que ser peligrosas, entraren y me pasara muchas cosas pero soy parte valiente, aunque no creas, aunque en realidad, me arriesgo por las cosas.

Termino de decir, levantando su mentón con aquella respuesta, esperando que Sirius nunca más la trate como una hufflepuff pues definitivamente así le estaba tratando y era algo bochornoso y sumamente humillante, no porque los hufflepuff sean malos o esas cosas, pero eran los primeros en temer cuando algo malo se presentaba y corrían a esconderse bajo las mantas de su cama.

-por favor…

Chisteo diciendo aquello, mirando el asqueroso lugar que lentamente se estaba escondiendo y luego de todo suspiro, ¿p ero, porque el suspiro? Es que estaba casi al lado de la persona que más le gustaba y sabía bien que no iba a decir ni una palabra, tampoco es que se iba a tirar encima de él para que luego diga tonterías de ella; lo pensó una y mil veces, aunque el impulso iba a estar presente en todo momento.

-y con respecto a “o sólo me seguiste hasta aquí porque no podías estar lejos de mí”, no te creas la gran cosa morocho, que solo estoy aquí por la primicia .

Trato de justificarse en todo momento, sacando su libreta y luego pluma verde para que anotase en el aire, observando el lugar y empezar a dictarle casi en silencio, como era el lugar.

-cavidad natural del terreno causada por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores; húmeda y oscura más que todo asquerosa.

Susurro al último al tomar un poco de algo como baba, limpiándose la mano con un pañuelo que cargaba en el bolsillo de su saco .
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Invitado el Dom Ene 24, 2016 3:33 pm

Una sonrisa amenazó con curvarle los labios al ir escuchando de como la chica había sido capaz de arriesgar hasta su propia vida para obtener de primera mano lo que ocurría ante los hecho. Sin duda alguna tenía vocación de reportera y parecía no hacer falta preguntarlo lo que deseaba hacer una vez terminada la escuela. Tanto era su afán que incluso llegaba a despertar su curiosidad por enterarse de cuantas historias debería tener anotas en esa libreta que le acompañaba, y por un momento incluso tentado de hechizarla sólo para tener libre acceso a sus anotaciones, pero más valía tenerla alerta y a su lado, al menos hasta que descubrieran que cosas había al interior de aquella cueva.

Pero fueron sus siguientes palabras, esas que le decían a él no creerse la gran cosa porque ella sólo le había seguido por la primicia, lo que hizo que se detuviera en sus pasos y se girara para mirar a la chica, mientras comenzaba a tomar apuntes con su vuela pluma.

—No me digas…

Le interrumpió interponiéndose también en su paso para cerrarle la pasada interponiéndose él mismo en su camino.

—Tú no me seguiste hasta aquí porque sabías que iba a pasar esto.

Señaló hacia su espalda, apuntando hacia el interior de la caverna, pero en el acto seguido se acercó dando un par de pasos hacia ella, acortando las distancias entre ambos y haciéndole incluso retroceder con el paso de su propio cuerpo.

—Me seguiste hasta aquí porque pensabas que me encontraría con alguien.

Ella misma se lo había dicho, aunque lo le había dejado claro en que contexto o en que podría afectarla eso a ella, por lo que él podía sacar sus propias conclusiones o simplemente acomodarlas para fastidiarla un poco.

Fue en ese momento que la espalda de la chica finalmente chocó con la muralla de roca, dejándole sin más espacio para retroceder, por lo que Sirius se aprovechó también de la situación y puso sus brazos apoyados en la misma roca, uno a cada costado de la chica, dejándole realmente sin salida.

—¿Estás celosa?

Le preguntó mirándole a los ojos, notando como ella también reaccionaba a su cercanía y, por un momento, olvidándose de todo lo que antes le había llamado la atención de aquella cueva. Después de todo, no había en realidad ningún apuro ¿o sí?
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Invitado el Lun Ene 25, 2016 3:00 am

Al escuchar las palabras del chico y luego ver como daba media vuelta para mirarla, agarro su libreta como un impulso de esconderla, ¿Por qué estaba ahí? No le tenía porque interesar al Black él porque estaba ahí, metida en aquella cueva que si encontraban sus cuerpos por algo que escondía esos ruidos iba a ser completamente suerte, pero miro como él al hablar se iba acercando, le estaba quitando parte de su espacio, su espacio personal era lo que la chica tenia para poder estar bien, tranquila, con la respiración normal.

-celosa ¿yo? Por favor, no para nada

Completo mirando al joven tocando suavemente la roca de la pared que estaba atrás mío sin poder hacer más por mí o la necesidad de tener un poco de espacio personal a mí alrededor ,pero estaba claro que lo estaba haciendo a propósito, él sabía bien los sentimientos de Rita hacia él, pero tenía que seguir escondiendo su nerviosismo y las ganas de terminar con el por un simple beso.

-deberíamos de seguir ¿no lo crees? Revisar un poco la cueva, algo que necesitamos ver es, que hay ahí adentro ¿te imaginas un Troll de cavernas? Quizás un …

No podía aguantar tenerle tan cerca ¿Por qué le estaba haciendo eso? Donde escondía tantas ganas de tenerlo, dolía tanto que condenaba, pero ella iba a ganar, no iba a ser débil en ese momento, Black iba a terminar con su paciencia, libertad de dialogo y demás cosas
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Invitado el Lun Ene 25, 2016 6:32 pm

Sirius sonrió nuevamente al escuchar sus palabras y ver en su mirada el nerviosismo que le carcomía por dentro. Y no, no sabía realmente que clase de sentimientos Rita era capaz de sentir por él, sólo sabía que algo en ella lo deseaba, pero no sabía cuanto, ni como, ni tampoco si era el único o si eso sólo ocurría cuando estaba en su presencia o de manera permanente. Sólo sabía lo que veía y no sabía demasiado como para dar un pronostico a ciencia cierta.

—¿Seguir?

Preguntó Sirius antes de alzar su varita por el costado y agitarla para apagar la luz que contenía, dejándoles a ellos un poco más a oscuras, sólo iluminados por la varita de la Ravenclaw. Entonces, apoyó la misma mano sobre uno de los hombros de la chica y le rozó el cuello con su mismo arcano, como si dibujara la forma de su mandíbula y cuello con los bordes de un cincel.

—¿A dónde quieres seguir?

Le miró a los ojos y su varita de retrajo entre sus mismos dedos, para que fuesen éstos los que ahora tocasen su cuello, mientras sus profundos ojos grises descendían por sus labios y el borde de su mandíbula hasta encontrar el mismo punto en el que se encontraban sus dedos, rozando la pálida piel de la muchacha y descubriendo como ésta de erizaba con el roce de sus dedos.

Volvió a mirarle a los ojos y se detuvo un poco en ellos, antes de comenzar acercarse lentamente, casi como si disfrutara con aquella dulce agonía mientras sus párpados se cerraban preparados para un beso. Pero, cuando su la calidez de su aliento ya entre mezclaba con el de ella y e incluso era capaz de sentir el aroma de su piel. Volvió a mirarla.

—Ok.

Respondió con una sonrisa divertida y le soltó para volver a darse la media vuelta y encender una vez más su varita mientras comenzaba a silbar una absurda melodía y se internaba en las profundidades de la caverna para ver si encontraba el estúpido Troll que Rita creía podían descubrir.

Pues precisamente, la caverna tenía una especie de agujero, al borde del cual Sirius se detuvo para observar, intentando apuntar la varita hacia abajo y ver si había algo más allá, pero finalmente desistió, aun cuando la determinación en su mirada no le abandonaba. Por lo que, muy inesperadamente, alzó su varita para dejarla en alto y saltó dentro de ese agujero que parecía llevarles al vacío.
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Invitado el Mar Feb 02, 2016 5:12 pm

No podía hacer esto, le estaba matando en escalofríos y sobre todo en cosquillas en su estómago, odiaba que le gustara tanto Sirius y no poder hacer o decir nada , es que no, el amor arruinaría su vida, arruinaría su futuro, sería un caos que esta Rubia sea novia de quien sea, le pedirían leer su libreta y eso nunca pero NUNCA pasaría .

En el momento que el joven apago la luz de su varita, la panza de Rita le traiciono totalmente, las mariposas comenzaron cuando él joven se acercó tanto a ella para poder rozar su cuello, mientras los profundos ojos grises de él que poco veía descendían por los labios de ella  y el borde de la mandíbula hasta encontrar el mismo punto en el que se encontraban sus dedos, rozando la pálida piel de la rubia y  de a poco se daba cuenta como ésta de erizaba con el roce de sus dedos.

Cuando por fin se detuvo y sintió que estaba a punto de acabar ,aquellos ojos de él comenzaron a acercarse de a poco hacia el rostro de ella ,haciendo que sin poder irse hacia atrás cerrara sus ojos esperando el beso, el gran beso que tanto había soñado por tanto tiempo, ya a punto de preparar sus labios para estirarlos en lo que sería la magia de aquel momento pero cuando por fin pudo sentir el calor que Salía de la respiración de su nariz y el aroma de su cuello , escucho las palabras del chico y al abrir los ojos ,sintió como se alejaba de ella y le soltaba totalmente para dar media vuelta, es que la boca de ella quedo estirada cual trucha de pato y no era capaz de mover ni un musculo.

Al abrir los ojos y ver que Sirius estaba ya volviendo en la estúpida búsqueda del animal que habitaba ahí, pero se lo había hecho a propósito ¿o qué? Por Merlín, estaba odiando ese preciso momento de haber quedado como tonta y con la boca estirada a lo gansa por haber esperado algo que sabía bien que no iba a tener >Estupida< pensó dentro de ella y volvió a prender su varita nuevamente con un Lumos No verbal y ver como el chico saltaba en un lugar, cuando fue a ver, miro detenidamente y vio como el agujero no tenía Fin, pero como tonta , loca y Psicópata , fue detrás de él .
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Invitado el Miér Feb 10, 2016 6:53 am

Sonrió al ver la expresión en los labios de Rita y grabó aquella imagen en su mente para guardársela de recuerdo. Sí, la chica era muy bonita y también le atraía su inteligencia, pero nada de ello era suficiente como para hacerle olvidar la vez en que ella había escogido meterse con él y su familia por sus decisiones, catalogándole como un traidor a la sangre. Tal vez incluso hubiese estado besándole en ese mismo momento si acaso eso jamás hubiese ocurrido, pero no lo sabía hasta ese momento y jamás lo sabría en el futuro.

El agujero acabó en lo que parecía una especie de tobogán el cual le dejó el trasero bastante helado al ser de piedra, mas por ahí abajo tampoco había nada para amortiguar su caída, por lo que rodó por una superficie de tierra dura apretada y otras cuantas piedras sueltas e incluso afiladas.

Sintió un pequeño ardor en su mejilla derecha y se tocó con la yema de los dedos viendo que tenía un poco de sangre, por lo que supuso debía de haberse cortado con alguna roca, más estaba seguro de que no era nada de que preocuparse, así que iba a ponerse de pie cuando la propia Rita Skeeter le cayó encima, haciéndole volver a caer de bruces.

—¡Rita!

Le llamó más bien con el tono de una regañina, e intentó ponerse de pie, aún teniéndole a ella a sus espaldas (porque Sirius había caído de cara al suelo), así que fue como ejercitar sus brazos, pues la Ravenclaw no era muy pesada que digamos. La chica era bastante más baja de él y también muy delgada, alguien bastante fácil de mover, por lo que no tuvo problemas en ponerse de pie, esperando a que ella hiciera lo mismo, antes de detenerse a mirarla.

—¿Estás bien?

Preguntó volviendo a pasarse una mano por la mejilla, esta vez para limpiarla más que para comprobar si tenía sangre. Una vez que la chica respondió, Sirius volvió a sacar su varita y a encender la luz para mirar a su alrededor, mas lo que vio le hizo prácticamente dar un salto y abrir los ojos como verdaderos platos.

Parecía haber sido el lugar de una masacre, pues había al menos cuatro cuerpos humanos tirados por el piso y todos ellos tenían el aspecto de estar ahí abandonados hacía varios días. De hecho, podían comenzar a notar el olor putrefacto que les rodeaba haciéndoles arrugar la nariz de forma involuntaria.

Merlín

Murmuró apenas, pero —en cuanto lo hizo— dos de los cuerpos comenzaron a moverse y a gemir haciéndole saltar una vez más…

¿Estaban… vivos?
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