Situación Actual
3º-10º
22 diciembre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
ARTEMISIA pj destacado
STEFAN & POPPY DÚO DESTACADO
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline

Historias del viento {Robert VonBranberg}

Invitado el Lun Ene 25, 2016 4:25 am

"Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de sí mismo es una lágrima."
Alphonse de Lamartine



Por fin había acabado el receso de Navidad y los alumnos regresaban a Hogwarts para retomar las clases con total tranquilidad. Aunque claro, ella jamás se había ido debido a que la relación que tenía con sus padres no había sido en este tiempo la más buena de todas. Sin embargo aún así había esperado aunque sea una tarjeta de Navidades, un pequeño presente feo y de mal gusto, pero nada. Lo único que había recibido de ellos era una carta con meras amenazas, haciéndoles sentir aún más presionada de lo que ya estaba.

¿Debería de alguna vez someterse a la voluntad de ellos y hacer lo que ellos quisieran? ¿Se cansarían alguna vez de intentar doblegarle de todas maneras posibles? ¿Realmente negociarían su matrimonio con un vejestorio?

Demasiadas preguntas se agolpaban en su cabeza y ninguna de ellas era realmente grata de pensar, por lo que su estado de animo estaba decayendo de manera abrupta y eso no le gustaba. Odiaba sentirse de esa manera, tan niñita y vulnerable, pues le gustaba más pensarse a ella misma como una mujer fuerte, por lo que estuvo a punto de golpearse a sí misma contra alguna de las murallas para no echarse a llorar como una Magdalena.

Corrió por las escaleras, no se le ocurrió nada mejor que correr y correr para mantenerse ocupada, aunque estaba tan distraída que metió su pie en el maldito escalón falso y se golpeó las rodillas. En cualquier otra ocasión se hubiese detenido para sobarse y reírse con los estudiantes que le habían visto, pero no ese día, quería estar sola, simplemente sola.

No se detuvo sino hasta llegar a la cima de la torre norte (la menos visitada) y salir por su puerta hasta llegar a aquella especie de terraza desde donde se podía ver prácticamente todo Hogwarts. Pero tampoco se veía ese día, ya que las nube amenazaban con más nieve. No hacía frío y eso indicaba que pronto comenzarían a caer los copos que una vez más teñirían de blanco todos los terrenos y también el Castillo mismo.

Nina se acercó a la  orilla y desde ahí observó los parques que bastante poco se veían, era como una neblina densa que poco a poco se iba disipando, por lo que incluso se sintió un poco frustrada, tanto que tuvo ganas de gritar y así desahogarse un poco.

Fue en ese instante que sintió abrirse la puerta y volteó rápidamente para ver quien era. Le reconoció en seguida, pues era alguien que hasta ahora le había demostrado ser un buen amigo y una persona honesta, a pesar de que no se conocían realmente en extremo, pero necesitaba de una palabra amiga y sabía que el Hufflepuff tendría la palabra perfecta.

—Robert.

Le llamó por su nombre y corrió a sus brazos para refugiarse entre ellos como si fuese una pequeña suricata en busca de refugio. Ni siquiera midió sus fuerzas, simplemente le abrazó lo más fuerte que pudo, aunque tampoco tenía las fuerzas suficientes para dejarlo sin aire y así se quedó un momento hasta que se separó de él con una sonrisa, mientras se limpiaba una pequeña lagrimilla que rodaba por su mejilla.

—¿Me creerías si te digo que tenía una basurilla en el ojo?

Preguntó divertida, aún cuando sabía ya la respuesta. Sin embargo, sabía que de Robert cualquier cosa se podía esperar y eso, de algún modo, ya le hacía sentir más aliviada.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Lun Ene 25, 2016 3:34 pm

No aborrecía la época navideña pero le parecia que el colegio se ponía más aburrido en fechas decembrinas, no era para menos si el ochenta porciento de los alumnos iban a sus casas a pasar las fiestas y todo se vaciaba. Él prefería no ir, hacía más de cuatro años que pasaba de ir a su casa por gusto y apenas uno en el que lo habían hechado y ni siquiera le permitían la entrada, no importaba tanto aunque lo que realmente le dolía era lo poco que su madre había abogado por él y aun así tenía mérito, su padre era un verdadero hijo de puta.

Para entonces se había percatado de que ni siquiera se había ocupado de afinar las cuerdas de la guitarra acústica que recibió como único regalo -sin notas, sin cartas, sin una pobre carta vociferadora- y olvidándose del "detalle" prefirió levantar su delgado trasero de la cama para buscar un lugar tranquilo donde además nadie lo mandara a callar tomó el instrumento y se lo colgó en la espalda.

Caminó tranquilamente por los pasillos con la torre norte en mente, saludó a los compañeros que se encontró en el camino pero siguió el mismo con una actitud más que misteriosa para evitarse algún acompañante imprudente hasta que un sonido seco acompañado de risas y pasos veloces le hicieron mirar más arriba en la escalera, la reconoció de espaldas y quiso alcanzarla pero iba tan rapido que no logró llegar a tiempo, entró poco después.

-Ni... -

Hubiera querido responder con su nombre en un plan dramático o simplemente preguntar si estaba bien después de lastimarse las rodillas pero lo único que sucedió fue que le abrazó tan de repente que le costó mantener el equilibrio, no porque ella fuera pesada o pudiera con su 1.83 de estatura -la corona de su cabeza apenas alcanzaba su pecho- sino por haber sido tomado desprevenido y aun así la rodeó por un momento, hasta que ella quiso separarse.

Nina era una estudiante de quinto, Gryffindor más allá de otro Gryffindor que conociera, ¡Podía jurar que no conocía otro león más león! aunque medio escondido en ese diminuto cuerpesito. Todavía no podía decir que sabía todo de ella pero ya hacía un poco tiempo que había dejado de parecer una niña y fue eso tal vez lo que le provocó un ligero sonrojo que desapareció tan rapido como notó que ella estaba llorando.

-Nop -

Respondió, pasó el pulgar por el mismo lugar en el que ella había limpiado un segundo atrás y sonrió como solía hacerlo.

-Puede que sea medio burro... Pero no tan burro, creo, reconozco una lágrima basural y una lágrima de tristeza cuando la veo -

Se descolgó la guitarra y la dejó de lado recargada en una pared, miró el paisaje por unos momentos y después regresó su vista a Nina.

-¿Y? ¿Qué es eso que se disfrazó de basura y se metió en tu ojo? Si quieres contarmelo, claro, si no tendrás que escuchar todo un aburrido concierto sinfónico de Robert VonBranberg y su guitarra chifladora.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Mar Ene 26, 2016 6:10 pm

Sonrió con cierto aire de resignación al haber sido pillada en una mentira que sabía sería descubierta, y es que tampoco se había esforzado en hacerlo de una mejor manera. Con Robert se sentía en confianza, a él le sentía como uno de los mejores amigos en quien poder confiar y varias veces ya se había preguntado en el ultimo tiempo ¿qué haría el siguiente año sin Robert en el Colegio? Sabía que no se quedaría sola, y tampoco sabía aún si podría seguir asistiendo a Hogwarts, ahí tenía varios amigos queridos y otros no tanto, pero Robert era especial.

Sonrió nuevamente cuando él también le limpió la mejilla, mas ella le atrapó la mano en el aire, luego de que hubiese hecho ya su tarea, y se la llevó a sus labios para besarle el mismo pulgar que antes él había usado en ella.

—Gracias.

Agradeció de manera sincera y soltó su mano para dejarle libre al tiempo que escuchaba sus palabras que le decían no ser tan burro. Ella también lo sabía, sobre todo con ella que no era precisamente la maestra del engaño, por lo que no le negó nada y le observó dejar su guitarra a uno de los costados de la pared.

Nina bajó la mirada y llenó sus pulmones con aire mientras comenzaba a jugar con sus dedos como si éstos guardasen para ella una entretención muy interesante. No sabía por donde empezar, ya que no era un tema que alguna vez hubiese tocado con nadie, pero ese día ya no se sentía con ganas de seguir guardándoselo para ella sola. Deseaba desahogar y que mejor de hacerlo con alguien en quien realmente tenía la confianza.

—Son mis padres.

Reconoció por fin, dejando caer las manos, para también alzar la mirada y encontrarse con la suya antes de alzar los hombros, morderse los labios y acercarse un poco más a la pequeña muralla que hacía de baranda para poder mirar el paisaje y evitar que alumnos despistados como ella, se fuesen de bruces a los terrenos y quedasen ahí enterrados como estampillas.

—Verás… creo que yo misma me lo he buscado. Ellos fueron muy buenos conmigo y lo siguen siendo en cuanto a lo material. Todo lo que yo necesito o quiero, lo tengo con tan sólo pedirlo, es sólo… Siento que mis abuelos fueron mucho más padres que ellos —suspiró —. Nunca tuve verdadera atención por parte de mis padres hasta que comencé a jugar de hija rebelde, lo cual ha desencadenado ya un par de años de guerra y pareciera que ninguno de los bandos está dispuesto a ceder… Han amenazado con sacarme de Hogwarts para el siguiente año y terminar mi educación encerrada en casa hasta que logren encontrar a un mejor postor para…

Alzó los hombros, no sabía que palabra utilizar en ese lugar, ellos le llamaban casarla con un mago digno, pero ella lo llamaba venderla a puto purista sin sentimientos, y eso le aterraba.

Pero fue en ese momento, cuando parecía que nada podría hacerle pensar en otra cosa que no fuese el tema del que estaban hablando, que vio un escarabajo cruzar el piso de la Torre Norte, haciendo que pegara un gran salto. No, Nina no temía a los escarabajos, pero sí temía a los muggles. El escarabajo significaba otra cosa que, al menos para ella, era más importante; era un ingrediente el profesor le había pedido para asistir a la clase de Pociones, por lo que tuvo que volver las manos a su acompañante para hacerle señas y decirle que esperara, sin sacar su mirada del insecto para evitar que se le perdiera.

Rápidamente buscó entre sus bolsillos por una de las ampollas de cristal y la miró a contra luz para verificar que estuviese limpia. La andaba trayendo, precisamente por si se encontraba con uno de ellos, por lo que no dudó en abrir el pequeño frasco transparente y echarse al suelo, arrodillándose ante el insecto para, con ayuda de sus dedos, obligarle a meterse dentro. Tapó el frasco inmediatamente y volvió a ponerse de pie con una sonrisa triunfal cruzándole la boca.

—Es para Pociones.

Explicó a Robert rápidamente mientras se volvía a echar el cristal al bolsillo. Al menos ya podía contar con algo bueno que había pasado ese día, pues no perdería la oportunidad de asistir a clases.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Jue Ene 28, 2016 8:04 pm

Le miró extrañado, alzó las cejas en señal de sorpresa y casi la embarra como de costumbre pues estuvo a punto de preguntarle si a sus padres les pasaba algo ¿Y si habían tenido un accidente o estaban enfermos? Notó enseguida que no cuando leyó en su expresión que las cosas iban más allá de eso.

Escuchó atentamente el corto relato y casi pudo sentirse identificado, no era para menos a sabiendas de que ambos venían de familias que conservaban su linaje y realmente se interesaban más en las relaciones sociales con otras familias que en educar a sus propios hijos.

Te entiendo —dijo, tomando luego una breve pausa —Y ahora entiendo también porque rumoran en la Sala común que eres lesbiana —dio una gran bocanada de aire para buscar que la risa se quedara en su sistema y no saliera disparada —Si sirve de algo yo siempre defendi tu lesbianosidad pero ya empiezo a pensar que no existe —carraspeó —El punto aquí mi querida Nina es que ¿Pensaste alguna vez en cambiar el giro? No se, sorprenderlos de manera positiva... Te quieren porque si no probablemente no habrías tenido lo mejor y aun así también estoy de tu lado porque se que eres una excelente persona.

Ante de continuar volvió a tomar otra pausa y esta vez larga, reparó entonces en la dichosa amenaza y cayó en cuenta de que probablemente ya era muy tarde para la redención de la Gryffindor frente a su familia y peor aun si era lo que sospechaba que existía detrás de la última oración inconclusa.

Iba a continuar hablando cuando ella se movió y su enfoque cambió rapidamente, cuando vio el escarabajo el impulso de pisarlo se volvió casi un reflejo y se detuvo ran rapido como llegó cuando Nina sacó un frasco para atrapar al animalejo, Robbie alzó una ceja e intentó recordar en que maldito momento había usado un escarabajo en pociones pero había que ser realistas, para algunas cosas apenas y recordaba lo que había cenado la noche anterior -y había sido seguramente más comida de la que pudiera enlistar-.

Las cosas son más complicadas de lo que pensamos ¿Verdad? —cuestionó —Yo... ¿Estoy pensando mal? ¿Un mejor postor?

Se llevó la mano a la cien y dio un par de pasos de un lado a otro, buscando un poco de calma y también ir más allá ¿Cómo iban a hacerle eso a alguien?

A mi tio lo casaron a la fuerza, no duró mucho tiempo... La mujer estaba loca pero... No te preocupes, te prometo que pensaremos en algo.

Puso su mano derecha sobre la cabeza de la chica, no tenía ni puta idea de como podría él contra una familia de magos puristas pero tarde o temprano o al menos antes de graduarse y de que se la llevaran acabaría por hacer cambiar las cosas. Ya se lo había propuesto.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Feb 03, 2016 5:41 pm

Algo conocía de la historia de Robert, no mucho realmente, debido a que nunca habían tocado el tema con profundidad o seriedad, pero el chico siempre les mencionaba como si fuese un rebelde, algo que a Nina le agradaba bastante, ya que le hacía sentir que no era la única con problemas de ese estilo.

La chica sonrió al escucharle decir que le entendía, pero dio un gran respingo cuando el joven dijo creer entender ahora cuando la gente decía que ella era lesbiana, por lo que le miró impresionada, sobre todo cuando comenzó a decir que creía que no existía. Comentarios que por supuesto hicieron que comenzara a fruncir el ceño cuando fue cambiando el rumbo de sus palabras con la sugerencia de sorprender a sus padres de manera positiva.

No dijo nada en ese momento, aún estaba pensando a que se refería exactamente el muchacho cuando él solo dedujo lo del mejor postor, entonces Nina asintió en silencio.

—Robert… yo sí soy lesbiana —aseguró —ya tuve una novia antes, y nunca he salido con un chico.

Explicó, aún cuando su voz no parecía tener el mismo convencimiento que siempre utilizaba al hablar, pero eso era algo que sólo alguien que realmente le conociera podría notarlo. Claro que Robert podría ser ese alguien.

—Y no —negó con la cabeza enérgicamente y con un tono de voz mucho más propio de ella —. Ya antes he sido la hija perfecta, cuando mis abuelos vivían y ellos eran mis padres porque los míos me ignoraban. Ahora mis abuelos no están y mis padres ya no mi ignoran —se cruzó de brazos —. No… no creo que me odien realmente… espero…

Resopló y dejó caer sus brazos con frustración para luego empezar a caminar de un lugar a otro como gato enjaulado. No sabía que hacer con su vida, sentía que giraba en medio de un completo caos, pero joder… si tan sólo fuese adivina.

—Es frustrante ¿sabes? No sé lo que sientes tú por tu familia, pero al menos yo a mis padres los adoro. Aún a pesar de todo… Es complicado… No quiero casarme, no quiero hacer nada de lo que me pidan, pero sé que si llega el momento…

Volvió a resoplar y fue a echarse encima de uno de los pequeños muros de piedra que rodeaban la torre para evitar que los alumnos se cayeran de ella. Había depositado sus brazos encima y también apoyado su cabeza, como si acaso quisiera dormir una siesta o lanzarse de cabeza.

—No sé que hacer… —confirmó al final.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Vie Feb 12, 2016 6:16 am

La conocía lo suficiente para saber cuando estaba diciendo algo de lo que no estaba segura y si Robert de algo sabía era de identificar la sinceridad en las personas, algún día estaría haciendo investigación en la oficina de aurores por lo que buscaba siempre atender cuidadosamente las expresiones corporales.

-Ah claro, si eres lesbiana -dijo casi en tono de broma aunque intentó con todas sus fuerzas no parecer sarcástico -Te informo que haber tenido una novia antes no significa que seas lesbiana y no haber salido con un chico tampoco hace que tu sexualidad tome rumbo.

Negó con la cabeza en medio de algo parecido a una sonrisa, le siguió con la mirada mientras caminaba y suspiró antes de volver a hablar.

-Claro que no te odian -respondió -Yo quiero a mi madre y quiero a mis primas, es todo. Mi padre me odia, mi hermano me odia, mis tios me odian... Pero lo sobrellevo porque mientras haya una sola persona en mi vida que crea en mi y me de un te quiero sincero los demás pueden irse al caño, aunque sean de mi propia sangre -

Explicó brevemente pero se interesó más en seguir escuchándola a ella a sabiendas de que la situación era una bomba de tiempo y Nina podría quizás no llegar siquiera al sexto año.

-Nadie quiere casarse a los quince, ni a los diesiciete y probablemente ni a los veinte -explicó -Me parece una barbarie que quieran obligarte ¿Y si sólo son amenazas vacías? Para espantarte y eso -

En un momento dado en el que ella estuvo cerca de él nuevamente la tomó de los hombros y no le permitió caminar, le miró a los ojos con toda la seriedad que pudo y le habló directamente.

-Estarás bien -sonrió -Confia en mi Nina, dos cabezas son mejor que una y te juro que pensaremos en algo para evitar que suceda -volteó la cabeza un instante, pensativo -Y se me ocurre algo para cambiar tus inexistentes salidas con chicos... Sal conmigo, el 14 de Febrero te vas a olvidar de que eres Nina Selwyn.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Vie Feb 19, 2016 5:49 pm

Nina frunció ligeramente el ceño, no le gustaba mucho que la contradijeran, especialmente en aquellas cosas en donde se creía muy convencida de lo que estaba diciendo, porque a pesar de sorprenderse a sí misma muchas veces mirando a algún chico guapo, estaba demasiado convencidísima de que éstos no le iban en lo más mínimo, pero no quiso seguir discutiendo el tema, porque algo le decía que no iba a hacer que Robert cambiase de opinión.

Escuchó al muchacho hablar de la relación con su familia, diciendo que el no odiaba a nadie de la suya, pero que todos le odiaban a él y eso en realidad no fue un muy buen consuelo para Nina. Ella no quería que sus padres la odiaran, quería que ellos la aceptaran, que le dieran atención, que se sintieran orgullosos de ella, es sólo que ya no sabía que más haber para ello, porque tampoco deseaba hacerse un títere con su vida y mandar toda su voluntad al carajo. Realmente no sabía que hacer y parecía que nadie jamás lo entendería, pues a decir verdad, ni siquiera lo hacía ella misma.

—No creo que sean amenazas vacías, lo veo en sus ojos.

Alzó los hombros y negó con la cabeza, no quería involucrar a Robert en sus problemas, aun cuando si fuese él quien estuviese metido en líos, ella acabaría haciendo lo mismo, pero algo le decía que el chico comenzaba a ofrecer su ayuda con segundas intenciones, pues si algo le había enseñado bien su madre, era a dudar y desconfiar de todos los hombres. Curiosamente, hasta ese momento, siempre había acertado. No es que dijera que los hombres eran incapaces de ofrecer una amistad sincera a una mujer, pero realmente conocía muy pocos casos en su vida en donde habían llegado realmente a ello, sobre todo si se hablaba de chicos en etapa adolescente.

Nina se largó a reír, para ella su proposición era casi absurda, era como si Robert realmente pensara que su problema era su orientación sexual, por lo que la chica negó con la cabeza mientras reía. No sabía si el chico era gilipollas o era que realmente no escuchaba lo que ella decía, aunque conociendo a Robert, podría ser ambas. Sin embargo, si algo bueno tenía aquel Hufflepuff, era que por muy gilipollas o sordo que fuera, jamás podría decir que alguna de sus intenciones fuese perjudicarla a ella, ni a nadie. El pelinegro era demasiado buenito como para pensar en esas cosas.

—Ay, Robert… Si quisiera realmente comenzar a salir con chicos, créeme que lo habría hecho hace rato —le sonrió —. Pero vale, saldré contigo para este San Valentin, pero no esperes que te ningún beso de agradecimiento a menos que te vistas de chica.

Le sonrió con cierto aire de coquetería y le cogió de la mano para llevárselo de ahí, que ya comenzaba a ponerse helado. Ya había sido suficiente de hablar de su familia y sus problemas, realmente quería pensar en algo más agradable, así que se pasaría aquel día tonteando con Robert hasta que fuese la hora de irse a dormir y ya lo vería a él para San Valentín.
avatar
InvitadoInvitado

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.