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Érase una vez, el día de la Amortentia {Desconocido D:}

Invitado el Miér Feb 10, 2016 6:15 am

Acababa de salir de los entrenamientos de Quidditch y aún se preguntaba porque demonios, ni James, ni Remus, habían asistido. Su respuesta llegó cuando vio a ambos llegando a la cena demasiado mal acompañado con sus respectivas “amigas”, por lo que el ojigris rodó los ojos y cogió una sola pierna de pollo y una servilleta de papel, antes de ponerse de pie e írsela comiendo en el camino a su Sala Común. No se sentía con el animo de compartir con sus amigos ese día, ya que el ambiente de San Valentín les ponían más idiotas que nunca.

Subió rápidamente, y se saltó a conciencia el peldaño falso de las escaleras, hasta llegar a su Sala Común, aunque no sin antes meter el hueso del pollo dentro de unas de armaduras del castillo. Arrojó la escoba sobre la cama y se pasó directamente a los baños con la intención de darse una ducha, pero algo le pareció haber visto sobre las rojas mantas, así que regresó tras sus pasos sólo para asomar la cabeza y descubrir que efectivamente había una caja de chocolates con forma de corazón, la que una vez más le hizo rodar los ojos, ya que por un momento imaginó que seguramente James o Remus le habían dejado ahí por equivocación y ya la recogerían después. Así que se fue a tomar una buena ducha relajante y a lavarse los dientes para irse a la cama y acabar con ese día.

Cuando regresó a la habitación, sus amigos aún no volvían de la cena y la caja de chocolates seguía sobre la cama, por lo que se acercó a ella y por fin le prestó atención. Curiosamente, era para él, pero no decía ningún nombre remitente, lo cual le pareció extraño. Por un momento pensó que se trataba de una broma, que si comía uno de los chocolates le saldrían verrugas o alguna otra cosa por el estilo, pues aún a pesar de que eran ellos quienes hacían las bromas, siempre se encontraban con algún Slytherin mala clase que deseaba un poco de venganza.

Sirius frunció el ceño, y fue precisamente por la caja de chocolates que se volvió a poner ropa para salir, ya que si algo le ocurría, buscaría inmediatamente al culpable. Era desconfiado, pero también era curioso y le encantaban los chocolates. Así que cuando ya estuvo vestido, cogió la caja de bombones y se fue al baño con ella, para poder verse al espejo mientras probaba el primero de los bombones y así comprobar que no le saliera ninguna cosa extraña o le cambiase el color de la piel.

Los chocolates tenían un aroma exquisito, diferente, como si olieran al mejor chocolate del mundo según sus mismos sentidos, y también olía a frambuesa y no sabía porque, pero algo de su aroma también le recordaba a su motocicleta y eso era lo más extraño de un chocolate. Y sí, era extraño, pero joder como le gustaba, así que sin cuestionárselo más veces, se llevó el primero de los bombones a la boca mientras se miraba al espejo, vigilante de no ver nada diferente en su rostro. Sin embargo, lo diferente vino a invadirle precisamente por dentro.

Un agradable calor interno encendió un poco sus mejillas, mientras que una sensación de bienestar y ansiedad se apoderó de él al tiempo que comenzaba a pensar en una persona en específico. No supo porque, pero pensar en esa persona le provocaba aún más sensaciones y unas ganas incontrolables de verla en ese mismo momento. Se mordió los labios, intentando en vano controlar aquella sonrisa estúpida y se llevó otro de los chocolates a la boca, para luego regresar a su cuarto con el resto de los bombones y continuar comiéndoselos mientras hurgaba entre su baúl por una ropa diferente a la que llevaba puesta. Sí, estaba decidido que saldría a buscarle, pero sin saber porqué, sentía también la necesidad de verse bien para ella, por lo que escogió sus mejores vaqueros y se cubrió también con una camisa negra, antes de bajar rápidamente las escaleras, casi brincando y dando saltitos de alegría. ¡Hasta metió la pierna prácticamente completa en el escalón falso! Ya que iba tan desconcentrado pensando en esa susodicha persona que se le olvidó algo que se sabía de momería desde su mismísimo primer día de clases en Hogwarts.

Finalmente llegó al Gran Salón cuando los alumnos recién estaban comenzando a pararse de la mesa para marcharse a sus respectivas salas comunes, cuando le vio y rápidamente se acercó a él/ella para saludarle con la mejor de sus sonrisas.

OFF: No sé porque tengo la idea de que es un alumn@, por eso abrí el tema en Hogwarts, pero si no, pues que avise a Dumbledore y éste me diga para abrir otro tema fuera de la Escuela.
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Invitado el Miér Feb 10, 2016 4:35 pm

Por fin la fecha exacta del catorce había aparecido, parecía a propósito pero los pájaros cantaban y demás cosas aquel día, ya que todos estaban enamorados, todos se daban besos, regalos ,cartitas y demás ¿tan importante era para algunos sentirse amados? Pues sí, porque la gente necesitaba amarse, sentirse que el cariño era parte de su vida, y aunque no pareciera, para los Slytherin tenía el mismo efecto, problemas, todos necesitaban del amor que los meses próximos era olvidado para algunos y no era la diferencia de Rita en ese momento, puesto que había hecho una de sus maldades, algo que pensaba iba a ocurrir.

La libreta pequeña  y la pluma volaban arriba de su cabeza casi siempre, cuando esto pasaba, la gente sabía bien que se estaba acercando o quien estaba a su lado ,pero aquel día era completamente diferente, ya que ,todos andaban locos, enamorados o sobre todo amortenciados, SI, la mitad de howgarts tenía amortencia y de la buena, puesto que bastantes veía con una sonrisa atrás de alguna que otra chica y eso era maravilloso para anotar, necesitaba ser ella misma, aunque también había hecho algo de que no se sentía de lo más orgullosa pero ¿Quién le quitaba lo bailado? Puesto que aquella misma tarde, alrededor de la hora que Sirius jugaba quidditch Rita, con ayuda de su lechuza, dejo una caja de chocolates encima de la cama de él, esperando que cayera en la jugarreta y sobre todo que pague por las cosas que había hecho hace pocos días adentro de aquella cueva ,puesto que , NADIE salía ileso cuando dejaban a la rubia mal parada y ese era una de las cosas que tenía que vengarse, pero al mismo tiempo, recibir lo que no le había dado aquel día, el beso.

Si, sabía bien que parecía una mujer desesperada por el amor platónico de su vida pero ¿Qué otra cosa podía hacer en ese mismo momento? Igual sabía bien que Sirius capaz que tiraba a la bolsa aquel regalo y ella no tendría que pensar más en eso ,puesto que ,si de bromas sabia, él y sus amigos eran los primeros en no caer en algo tan bajo; así que con hambre y con la necesidad de ir por algún postre dulce empezó a encaminarse hacia el gran comedor. Observo todo lo que tenía a su paso y sobre todo que el hambre era algo que no podía aguantar más de media hora y su panza en aquel momento le estaba jugando una partida perdida, estaba crujiendo por la necesidad de tener algo dentro de ella y si, le estaba entendiendo bastante.

Pues al doblar hacia la esquina y entrar por una bendita vez al gran comedor, observo a todos y sobre todo olio el olor a amortencia que había en el ambiente, rápido y como pudo, tapo su nariz , esperando que en su mesa no esté tan impregnado y así fue, pues que al parecer, la mitad de su casa estaba adentro de algún libro o quizás escribiendo para algún próximo trabajo y con una suave sonrisa, tomo un gran trozo de tarta de calabaza , para empezar a comer y terminar con su dolor de panza por el hambre que tenia .

Cuando por fin pensó que todo estaba tranquilo y que, seguramente Sirius estaba durmiendo o capaz con otro tipo de amortencia distinta, observo en la gran puerta de madera, aparecer, empezando a caminar hacia ella y con una suave sonrisa pícara la saludo , no pudo aguantar la risa y devolverle el saludo- Hola Sirius Black
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Invitado el Miér Feb 10, 2016 7:02 pm

Y ahí la vio, Rita Skeeter, tal y como se la había venido imaginando desde que se había comido el primero de los bombones. Realmente no entendía como no se había fijado antes en ella, bueno… sí, lo había hecho, sólo que no de ese modo y ahora que veía tan directamente se preguntaba por qué demonios no la había invitado a salir. Aunque eso también lo sabía, pues con la chica no se llevaban muy bien y tenían una especie de relación atracción-odio que jamás decantado por ninguno de los lados, hasta ese momento.

La chica rió al verle y él pensó jamás había visto ni escuchado una risa más hermosa, por lo que se acercó a ella, sin siquiera prestar la mas mínima atención a los compañeros que tuviese a su lado. Ella lo era todo.

—Hola Rita Skeeter.

Le regresó el saludo con una sonrisa de medio lado y se mordió el labio inferior para luego mirar a un costado de la chica, comprobando que no hubiese nadie inmediatamente junto a ella, por lo que preguntó:

—¿Puedo sentarme?

Esperó a que ella respondiera, algo demasiado cortés, teniendo el cuenta que la gran mayoría de las veces él se pasaba la cortesía por el culo, pero algo tenía esa mujer (al menos durante ese día) que le hacía sacar lo mejor de él.

—Yo… estaba buscando por ti…

Le miró a los ojos, comenzaba a sentirse nervioso por su cercanía, pero a la vez ansiaba tenerla aún más cerca y no separarse de ella. Era como una necesidad, una obsesión repentina, algo que odiaría de sentir si acaso hubiese estado en sus cinco sentidos, pero por el momento toda su razón y pensamiento se concentraba en aquella chica, en saciarse de ella y en hacerla feliz.

Entonces su mano comenzó a caminar por sobre la mesa, como si estuviese jugando a imitar a algún animalito caminante, hasta llegar a un costado de la mano de la chica y acariciarle con uno de sus dedos por un par de segundos, antes de avanzar aún un poco más, para tomarle la mano, entrelazando sus dedos y sonreír.

—Quería decirte… lo… lo que…

Rió brevemente con un poco de nervios y volvió a mirarla a los ojos, dejando escapar el aire que tenía guardado en sus pulmones. Sirius nunca había estado antes en una situación similar y no era muy bueno con las palabras, excepto cuando se trataba de aconsejar a un ser querido; en cualquier otra ocasión parecía ser el chico rebelde al que poco le importaban las cosas, un bromista sin remedio, un irónico con poco tacto o cualquier de esas estupideces en donde le encasillaba la gente; pero jamás, jamás de los jamases, había sido bueno con las palabras, sobre todo cuando se trataba de chicas. Nunca lo había necesitado, por lo demás, jamás se le había visto colado por los huesos de nadie y la única pareja que había tenido, le había dejado precisamente porque ella sentía que él no le tomaba en cuenta ya que él vivía dandole plantón para quedar con sus amigos.

Comenzaba a sentirse estúpido, lo único que quería era decirle a Rita lo que sentía por ella, pero no tenía idea de como hacerlo, por lo que volvió a mirarla y a sonreír, preparándose para soltar una bomba de honestidad, completamente carente de tacto, ya que ese era el único modo de como sabía hacerlo.

—Te quiero… te quiero mía…

Tragó saliva y sus ojos bajaron lentamente hasta los labios de Rita, antes de acercarse a ella, esta vez sin la menor de las intenciones de huir de aquel beso.
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Invitado el Miér Feb 10, 2016 7:28 pm

El rostro de la chica no sabía qué hacer, sinceramente estaba entre un tono rojo, quizás algo atontado, las palabras de Rita no iban a salir como ella quería, es que, su “platónico “ le estaba preguntando si se podía sentar y ella tan, tonta solamente afirmo con la cabeza, contemplando aquellos ojos que solamente él tenía, puesto que, eran enormes, perfectos, era Sirius; nunca había estado con un chico , eso estaba claro, puesto que todos los jóvenes le esquivaban es que si no era por la izquierda, era por la derecha y prácticamente Rita, no te tenía experiencia ,no tenía palabra alguna para decirle algo, seguro que ya sacaría algo de su útil cerebro .

La gente que estaba a su alrededor y a punto de irse, se quedaron escuchando las palabras de Sirius que decía a la joven Rita ¿acaso no sabía hablar o se había comido más chocolates de los necesarios?

– siéntate por favor –

susurro esta, con la intención de hacerse a un lado para que el estuviera a su lado; como tonta, apoyo su codo en la mesa y luego apoyo su mentón en la mano, dejando el peso allí, es que su cuerpo no estaba respondiendo en ese momento escuchando todo lo que tenía que decir o mejor, lo que iba a decir .

- ¿quieres decirme que..? –

contesto la joven mirando a Sirius, esperando que de esa boca saliera una palabra o algo y cuando menos lo espero, cuando todos estaban ahí alrededor esperando que este hablara y de una buena vez  se escuchara un “me gustas” o algo por el estilo, sus palabras salieron algo rápido pero a la vez trabadas “ te quiero .. te quiero mía…” como estaba, y en la misma posición solo dio una suave risa que no sabía cómo actuar, ya que, estaba con amortecía y no le iba a decir lo mismo para que luego todo Hogwarts dijera que ella lo había hechizado y que de verdad lo quería y esas tonterías, pero de verdad a Rita Sirius le gustaba .

Cuando lo vio acercarse suavemente a ella, observo al colegio entero y solamente trato de corresponder a lo que estaba por pasar, TENIA que pasar, y esta vez sin ninguna interrupción, sin que él le dijera que no, sin que le corriera la cara, SIN NADA
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Invitado el Miér Feb 10, 2016 8:02 pm

Sirius Black era lo que podía considerarse un chico popular. Prácticamente no había alumno, profesor o trabajador en Hogwarts que no conociera su nombre, ya que incluso su reputación y la del resto de los merodeadores había llegado incluso a oído de los aurores, siendo el mismo Alastor Moody quien hubiese venido a dar practicas defensivas a Hogwarts con la intención de conocerles y apadrinarles personalmente dentro de la Orden del Fénix. Y así, como el nombre de Sirius Black era conocido, también lo era su historia y su pasado con las chicas, prácticamente inexistente. Nadie jamás le había visto acercándose a una estudiante de ese modo, pues como todos sabían, su relación con Lisbeth había sido bastante ligera y sólo se había dado en los momentos que habían estado a solas, pues cuando no, siempre privilegiaba a su grupo de amigos. Y ahí estaba ahora, delante de todo el colegio, sentado en la mesa de Ravenclaw y en medio del Gran Comedor, cogiéndole la mano a Rita Skeeter para luego decirle que la quería suya y… acercarse para darle un beso.

Por supuesto que varios estudiantes se habían detenido a mirar la escena y que esa “relación” sería lo que alimentaría las lenguas de los cotilleos durante toda una semana, pero —muy curiosamente— Sirius no lo notaba, no notaba realmente nada, estaba total y absolutamente cegado por la poción y a sus ojos, y a sus oídos, y a sus manos, nariz y boca, sólo existía Rita Skeeter.

Continuó acercándose a ella hasta que su nariz rozó con la de ella y entonces sus párpados se cerraron para poder sentir el roce de sus labios con mayor claridad. Disfrutó de ese contacto que para el momento le resultaba electrizante y sólo le hacía sentir que deseaba cada vez más. Juntó sus labios a los de Rita y le besó suavemente antes de tomar su mejilla con una se sus manos para atraer su rostro más cerca y así profundizar aquel beso hasta que sus lenguas también hicieron contacto. La besó sin poder saciar su necesidad de ella, porque mientras más le besaba, más sentía que le necesitaba, por eso se dejó llevar y alargó el contacto de sus labios hasta que fueron sus pulmones los que necesitaron el aire y le obligaron a despegarse de ella aún con ganas de más.

Sirius no miró alrededor, sólo observó a Rita y le sonrió con ganas de besarle nuevamente, pero algo en su rostro le dijo que no se sentía del todo cómoda ahí en medio del Gran Comedor, por lo que por primera vez miró al resto de la gente, como si buscase en ellos al culpable del malestar de la chica, y entonces le entendió.

¿Quieres ir a otro lado?susurró aún cerca de sus labios, juntando su frente a la de Rita —. Yo voy a donde tú quieras; los pasillos, el patio, el bosque, el lago, Hogsmeaderió divertido , tu sala común, la mía, donde sea… Sólo dime y te saco de aquí.

Le sonrió una vez más, antes de robarle de sus labios un beso breve, y es que si ella le decía que deseaba ir a una de las torres para verle arrojarse de cabeza al vacío, probablemente también lo haría.
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Invitado el Miér Feb 10, 2016 9:25 pm

Las palabras del pelinegro desconcentraron a la Rubia, es que aquel beso, aquel hermoso y perfecto beso había sido el primero para ella, ya que nunca había tenido novio y ni menos que menos esa caricia que él le había dado en la mejilla, sabía bien que se estaba derritiendo cual cubo de hielo sobre una mesa arriba del sol ; en ese momento solo tenía un solo pensamiento, no dejar eso pare hasta que la amortencia de por fin un final ,es que estaba al corriente de que estas cosas ocurrían una vez en la vida y este era el día indicado para cumplir su deseo, aunque, ya lo había cumplido pero, quería más, necesitaba más.

Aun con sus mejillas algo coloradas por la cantidad de gente que había en el gran comedor, sintió en aquel beso, como su sangre subía tan rápido hacia su cabeza, era obvio que iba a estar roja y por supuesto él lo había notado, diciéndole que si podíamos ir a otro lado, subir, ir , bajar, hacer lo que a ella le daba la gana, pero eso era algo que en ese momento solamente entendió vamos y atontada como estaba, tomo la mano del muchacho para ir hacia donde la tontera le llevara, y como no pudo negarlo, termino en el patio  de el gran reloj de Hogwarts , sabía perfectamente que ahí no habría ningún alumno y que seguramente su cara de tomate se largaría sobre todo si el frio tocaba sus mejillas, la rubia noto el agarre de mano cuando por fin tocaron el lugar donde ella se dirigía y como tonta, solamente trato de soltarse, aunque no era lo que de verdad quería

– aquí estamos bien –

susurro mirando la cara de Sirius y con una suave sonrisa, negó mordiéndose el labio, sabía bien que después de esto, el de seguro le iba a detestar más de lo que ya lo hacía ,sabia también, que cuando pasara por su lado terminaría con alguna estúpida broma pesada por ellos, porque no era que Sirius haría su venganza, sino que también su sequito de amigos , le seguiría de la misma forma, de igual manera, en ese momento dijo

–lo siento, penseque no ibas a comer esos dulces y no era mi intensión, bueno, si, en realidad sí , pero me dejaste con el beso a medias y solo quería probar que tal besabas –

comento esta aun sosteniendo la mano del moreno y dando una suave caricia a la misma con la llama de sus dedos, era la primera vez que se disculpaba, pero sabia bien que podía llegar o no a recordar todo
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Invitado el Jue Feb 11, 2016 6:30 am

Sostuvo la mano de la chica cuando ésta se puso de pie con las mejillas sonrosadas y le siguió allá a donde fuera con una sonrisa cruzándole la boca. Creía que nunca había visto mejillas de un color rosa tan adorable como el de ella, así como jamás tampoco había presenciado tal belleza. Se sentía infinitamente afortunado de estar con Rita Skeeter en ese momento, y más afortunado aún de que ella quisiera estar con él.

La siguió afuera del Gran Comedor y continuó siguiéndola para cruzar las grandes puertas que limitaban la salida del Castillo hasta uno de los patios que éste poseía. El lugar estaba desierto, a pesar de no estar tan frío y es que ya también comenzaba a oscurecer y la mayoría de los alumnos cenaban y se retiraban a sus respectivas Salas Comunes, pero no ellos. Ellos estaban ahí para disfrutarse el uno al otro y hacerse compañía hasta que el sueño les ganara la jugada y aún más allá, ya que si fuera por Sirius, él no se separaría de ella nunca, pues de ese modo es como le hacía sentir la Poción.

Se detuvo cuando ella lo hizo y volvió a mirarle, porque joder, cómo disfrutaba mirarle. Vio que se mordía el labio inferior y negaba con la cabeza al tiempo que sonría.

—¿No? ¿No qué? —preguntó curioso.

Entonces ella comenzó a disculparse porque parecía haber tenido intenciones de que comiese unos dulces por antes haberle dejado con un beso a medias. Sirius frunció ligeramente el ceño, y es que la verdad no entendía nada ¿qué dulces? Si según él no había comido dulces, sólo chocolates ¿y qué beso a medias? Si el que apenas se habían dado había sido un beso completo y anteriormente jamás había habido ningún beso.

—Yo… no lo entiendo, pero… no necesitas disculparte de nada —alzó sus manos, para nuevamente tomarle del rostro y hacer que le mirase a los ojos —. Está bien, todo está bien.

Le sonrió antes de envolverla en sus brazos en un abrazo protector, como si de algún modo sintiera que eso era lo que le hacía falta. Protección para acabar con sus inseguridades y compañía para menguar sus miedos.

Y fue él quien esta vez le cogió de la mano y la llevó a uno de los bancos de piedra y madera en donde tomó asiento y le cogió a ella de la cintura para hacerla sentarse sobre sus propias piernas y ahí volver a darle un beso tan dedicado y perfecto como el anterior, pero mucho más intimo con la complicidad de la soledad que disfrutaban en esos momentos.

—¿Y cómo es que beso?

Preguntó con una sonrisa curiosa, ya que ella había mencionado antes haber tenido curiosidad de saber como besaba. Eso era algo que nadie jamás le había dicho y es que Sirius tampoco se había pasado su vida repartiendo besos de forma barata, y aún cuando fuese algo que le traía sin cuidado, la Poción hacía que se preocupase demasiado porque a la chica realmente le gustara. Ya entendería después porque se decía que la Amortentia era una de las pociones más peligrosas.
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Invitado el Jue Feb 11, 2016 6:42 pm

Sabía bien que ella se había disculpado ,que él no entendiera era otra cosa, si por alguna razón el ,se enojaba por todo lo que había pasado, ella ya gozaba de un pedido de disculpas y no lo iba a volver a hacer, es que , el orgullo puede más que otras cosas .en ese preciso momento, el cielo se había puesto de un color hermoso ,un color que Rita jamás iba a olvidar, parecía tonta y en ese mismo momento supo que la tontería del amor, iban a arruinar parte de su carrera ,quizás el experimento había funcionado pero no para terminar de novio con alguien .

Sintió las manos de Sirius que en los momentos que hablaba, las palabras parecían escritas con algún que otro puntito con corazones y esas bobadas que ella solamente tenía en su libreta cada vez que escribía su nombre, él nombre del chico claramente, sentía que no podía con más, primero el beso dentro de él gran salón y luego esto, un abrazo que la estaba por volver loca de tener tanto cariño, amor y todo eso ¿tan fuerte había hecho esa amortencia?

Por merlín, la próxima vez si hacia una colocaría la mitad de las cosas que decía y luego de aquello, sintió otra vez la mano de Sirius en su mano y como rápidamente la levantaba para cambiar de lugar para sentarse y como si el tiempo fuera más rápido que todo lo que estaba pasando él la sienta entre sus piernas como si en el banco del lado estuviera más que ocupado y solo quedara ese pequeño lugar para sentarse, quedo embobada, quedo tonta, es que ya no había más palabras para sentir lo que estaba sintiendo ,todo lo que pidió alguna vez de su vida, estaba pasando en ese momento se pregunta “¿Porque el momento me confunde si el amor a nadie hunde? Pero si, este si hunde y se va a hundir luego de todo esto  “ luego de eso, otro beso comenzó a sentir la rubia de él que sinceramente no quería parar, tenía que parar, pero no podía es que era tan perfecto aún más que el anterior y con una suave risa boba, miro a Sirius escuchando a su pregunta y solo sonríe

- es hermoso ese beso, son hermosos tus besos, tengo que parar y no puedo parar

le confeso mirando a los hermosos ojos del joven que prácticamente le hipnotizaban y parecía que sus orbitas iban a saltar de ella
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Invitado el Jue Feb 11, 2016 7:40 pm

Sirius sonrió ante su respuesta y nuevamente se sintió cómodo y a gusto. El único objetivo que tenía en ese momento, el hacer feliz a Rita, se veía paso a paso completado, mientras él disfrutaba de ello, pues hacerla feliz a ella también le hacía feliz a él en esos momentos. La Ravenclaw realmente podía hacer lo que quisiera con él, podía pedirle cualquier cosa con la excusa de entregarle su amor, que robara, que mintiera e incluso que asesinara.

Mantuvo sus manos en la cintura de Rita y le observó a sus enormes y hermosos ojos azules antes de juntar su nariz con la de ella y rozarla de lado a lado para luego reír y acallar su propia sonrisa con un nuevo beso. Un beso que fue aún más intenso que los anteriores, ya no tan delicado, pero sí lleno de esos sentimientos que —por el momento— él creía verdaderos.

—¿Por qué quieres parar?

Preguntó sobre sus labios, rozándole con los propios para darle besos pequeños y así impedirle hablar, riéndose de ella mientras lo intentaba, hasta acabar con un beso aún más apretado que le sellaba la boca, antes de dejar sus labios en libertad y volver a soltar un suspiro, apoyando una vez más su frente con la suya.

—¿Por qué no hicimos esto antes?

Preguntó divertido, antes de atraerle aún más cerca de él, hasta sentir el palpitar del pecho ajeno colándose a través de su ropa para ir a juntarse con el suyo. Entonces sus manos se deslizaron por sobre la cintura de la rubia para colarse por debajo de su túnica y luego comenzar a jugar con su suéter y su camisa, hasta que sus propios dedos rozaron la piel de su cintura y espalda, sintiendo la suavidad y calidez de su tacto, mientras le miraba a los ojos.

Estaban solos y esa obsesión repentina que sentía hacia ella le hacía desear más sin pensar siquiera en medir las consecuencias. La quería, la quería entera, la quería para él y para nadie más, y aun cuando jamás hubiese antes dado ninguna muestra de celos, estaba seguro que hasta podía batirse a duelo con quien llegase a intentar destruir ese momento. Era como una mezcla extraña de él y un no él juntos en el mismo cuerpo, haciendo cosas que sí haría estando con una pareja y otras que jamás se habría imaginado.

Volvió a besarle, esta vez de forma más breve porque sus labios se desviaron de su boca hasta su cuello, besándolo y mordiéndolo suavemente hasta llevar al lóbulo de su oreja, el cual también atrapó entre sus dientes mientras sus manos subían también por su espalda, hasta llegar al borde de sus sujetadores, sintiendo también la tentación de ir por debajo de ellos.
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Invitado el Jue Feb 11, 2016 8:35 pm

OFF: QUERES MATAR A RITA JAJAJAJA

On: Ya todo estaba tomando otro tipo de dimensión, las cosas que estaba haciendo la estaban por hacer desaparecer de la faz de la tierra si seguía actuando como si Sirius fuera su novio o algo por el estilo, ya estaba llegando a algo sumamente privado pues sus manos estaban dentro de su ya camisa y, eso le estaba gustando completamente pero ¿Qué pasaría si después de acuerda? Y si luego es algo chistoso y se lo contaba a medio mundo, ha no, de a poco la Rita que tenía que pensar empezaba a despertar de aquel dulce sueño que estaba esperando hace bastante tiempo pero ¿Qué iba a hacer? ¿Seguir con el juego de amortencia que luego haga que Sirius la detesta más de lo que ya lo hace? Sabía bien que luego de esto, si es que seguía, no iba a poder ni mirarlo a los ojos pero como siempre decía ¿Quién le quitaba lo bailado? Ya de por sí, Sirius le odiaba, ya de por si, no se podían ni mirar a los ojos que el empezaba a gruñirle cual bestia salvaje, y si llegaba a despertar él de aquel amortencia que había hecho ella, era lo único que podía llegar a haber mala suerte, solo esperaba eso, que de un chasquido de dedos él despertara de la mejor manera y sin recordar absolutamente nada, algo así como que fuera para él una pesadilla

- se que no me amaras después de esto, pero,tus dedos se sienten tan bien-


dijo entre cortado sintiendo como cada beso de él intentaba callarla de alguna manera y como su mano iba subiendo de a poco por la espalda de ella y parecia como si abejas le picaran cada vez que sentia su tacto.

–espera, espera , espera ,solo un segundo –

susurro separándose rápido de él y volviendo de nuevo en si, como si una brisa hubiera sacado su amortencia, la poción que ella nunca había tenido, se levantó de un solo respingo y observo los dedos de él y luego se observó ella misma, o tan solo como podía

- luego me odiaras y estas cosas no están bien, busca el lado lógico, hay que ser Ravenclaw –

susurro sintiendo como su cuerpo aún estaba debilitado por aquellos besos y seguramente porque desde principio por el beso de él no le estaba respondiendo
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Invitado el Jue Feb 11, 2016 10:05 pm

Off: Es una idea MUY tentadora… créeme XD


La Amortentia tenía mucho poder sobre la mente de las personas, las volvía obsesas respecto a un individuo, sino que además les volvía verdaderos títeres capaces de obedecer a los deseos más barbáricos del otro con tal de hacerle feliz, pero, si algo no tenía, era la capacidad de borrar los recuerdos de la mente del afectado. Por algo Tom Riddle padre huyó tan rápidamente de las garras de Mérope Gaunt en cuanto fue liberado de la poción, razón por la cual Rita podía estar segura de que Sirius se acordaría claramente de todas y cada una de las cosas que estaba haciendo. Quizás le odiara, quizás le comprendiera, pero si se decantaba precisamente por la primera opción y ese jueguito de Rita pasaba a mayores, probablemente no sólo le odiaría a ella, sino a todo el mundo y también a los chocolates.

Pero… Sirius no estaba aún en sus cabales y el destino no estaba aún escrito para saberlo con certeza, él lo único que deseaba, lo único que quería y lo único que pensaba, era por completo a Rita Skeeter.

El pelinegro parpadeó confuso cuando escuchó aquello de los dedos y un remanente de su verdadero “yo” interno quizo descojonarse de la risa por lo mal que le había sonado aquello, pero su “yo” actual, manejado por la Amortentia, consideró que reírse en esos momentos era una perdida de tiempo y además podría arruinar el ambiente creado. Aún así, sonrió.

Miró a Rita cuando ésta pidió que esperara por un momento y se puso de pie como si estuviese realmente sorprendida de lo que estaba haciendo, aún cuando su cuerpo le delataba por completo. Sus pupilas dilatadas, la respiración entrecortada, sus colores en el rostro; todo, todo en ella decía a gritos que quería más, y él, obsesionado como estaba con ella, no podía hacer oídos sordos a sus deseos.

Sirius se puso de pie y se acercó a ella con una de esas sonrisas presumidas que tanto Rita odiaba, y de un par de pasos volvió a invadir su espacio personal.

—No soy Ravenclaw.

Aclaró con una sola frase y le hizo retroceder hasta hacerla chocar de espaldas contra una de las murallas, en donde cortó su paso y le tomó de ambas muñecas para ponerlas sobre su cabeza y volver a besarla tan intensamente que por un momento pensó que incluso podría llegar a gastarle la boca.

Su mano derecha sujetó ambas muñecas, presionando su cuerpo entre el suyo y la fría pared de piedra, mientras su mano izquierda bajaba por sus brazos con determinación hasta llegar a posarse sobre su pecho y amoldar en sus manos la figura femenina que de hace ya un par de años había comenzado a definir la silueta de una mujer.
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Invitado el Jue Feb 11, 2016 11:58 pm

En ese momento escucho las palabras deSirius y cuando pensó que todo estaba por acabar, termino agarrada de manos ,apoyada en una muralla de piedra quizás, sintiendo el cuerpo del joven sobre ella y sin poder decir ni A, sintió el beso nuevamente del joven en ella, es que no iba a poder escapar, no mientras no se le ocurriera algo que hiciera que él se olvidara de ella en ese momento o tal vez, ahuyentarlo de alguna u otra forma, es que sí, eso iba a hacer.

Pero cuando pensó que todo estaba por salir perfectamente lo planeado por su cabeza sus muñecas fueron presionadas por la mano de él y luego de eso su cuerpo estaba presionando de igual forma el cuerpo de ella hacia la fría y horrible pared que seguramente estaba ensuciando su uniforme ,sin poder hacer mucho , sintió la mano libre de él empezar a bajar por los brazos de Rita con osadía hasta empezar a llegar a posarse sobre el pecho de ella y amoldar con sus manos el mismísimo cuerpo de ella que según ella no estaba del todo formada .

Pero estaba encontrando o mejor dicho, sintiendo partes de su cuerpo que ni siquiera había sentido antes , y así como tonta sus piernas comenzar otra vez a sentir el peso de su cuerpo, solamente quería sentir aquel tipo de estímulo que solo él podía hacerlo , pero no, cuando empezó a sentir que su espacio personal estaba totalmente usurpado, soltó una carcajada de las buenas para distraer al chico y volver de nuevo al plan que tenia

-yo bueno, me has hecho cosquillas y mira que no sabía que tenía, pero sabes algo , tengo.., quiero un poco de jugo de Uva ¿se puede conseguir un poco de ese delicioso jugo? Vamos que seguro que tú me lo traes  ¿a qué si?

Completo ella esperando que esa misma orden saque de lugar aquella situación que se estaba volviendo incomoda, para poder escapar hacia su sala común, es que, ya estaba, no quería tener relaciones justo ahí, ni era la hora, y tampoco esperaba que él no negara aquello que estaba pidiendo,como pudo señalo la cocina o para donde estaba y comenzó a doblar sus piernas como si tuviera ganas de ir al baño, pero no era así, solamente estaba tratando de calmar su cuerpo entero y luego.
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Invitado el Vie Feb 12, 2016 5:11 pm

Dio un pequeño salto al sorprenderse inesperadamente con la risa estridente de Rita a quien miró entre confundido y divertido, por lo que sin saber porque, finalmente se echó a reír con ella.

—¿Cosquillas? ¿Tienes cosquillas en las boobies?

Le preguntó entre risas, muy tentado de hacerle cosquillas otra vez, aunque ésta vez con el verdadero propósito de hacerla reír, mas ella le interrumpió comenzando a decir que tenía ganas de un jugo de uvas y que estaba muy segura de que él se lo podría traer.

—Por supuesto —sonrió.

Si hubiese estado en todos sus cabales, se habría reído de sí mismo ¿de verdad estaba sonriendo por poder servirle? ¿En qué demonios se había convertido? ¿En un elfo doméstico?

Le robó rápidamente un último y muy breve beso, y se alejó de ella para dirigirse a las mazmorras prácticamente corriendo, pero nada más cruzar las grandes puertas de entrada al vestíbulo, se encontró con sus amigos que venían saliendo del Gran Comedor, los que le atajaron para preguntarle hacia donde iba tan apurado. Evidentemente, Sirius hizo notar su tremenda necesidad por llevarle un jugo de uva a Rita ¿Rita? ¿Rita Skeeter? Preguntaron ellos, conocedores de ese seudo odio que Sirius guardaba hacia la rubia, por lo que notaron inmediatamente que ahí ocurría algo extraño, más aún cuando el ojigris no aceptaba negativas, ni más interrupciones para poder satisfacer las necesidades de la chica con quien estaba obsesionado y, como es de esperar, Mister “Sutileza” Potter no dudó un segundo en lanzarle un hechizo aturdidor para llevárselo de regreso a su Sala Común en donde todos esperarían y le vigilarían hasta que se le quitara el efecto de la Amortentia, para luego reírse de él.

Y, por supuesto, una vez consciente de todo, Sirius tomó los chocolates que habían quedado, los derritió para darle una nueva forma, como una única pieza de chocolate con forma de corazón la cual se la regaló alguien más y se aseguró de que se lo comiera y que al día siguiente efectivamente se encontrara con Rita.

Off: Y sí, ahora Rita... te esperas a ver a tu siguiente enamorad@ y te aguantas y le respondes porque yolo XD
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Invitado el Vie Feb 12, 2016 9:12 pm

OFF: porque yolas, porque yolas y yo mueriendo JAJAJAJ que locura, igual me agrado he, pero ¿otro asi? -carita de sorprensa- lo que me espera, igual un genio total.

Por fin se habia decido de Sirius, madre mia que si un novio era de esa forma, era para morir y no por un beso, si no por el beso de un dementor , de esos que te chupan la vida y es que ,asi se sentia ella en ese momento; tomo aire y respiro necesariamente, la idea fue hermosa pero a la vez fatal, estaba algo aturdida, así que suavemente, se levanto del piso pues sus piernas en el momento que el pelinegro se fue terminaron en el suelo, acomodo su ropa y fue directamente hacia su sala común, esperando que todo eso fuera locura de un día y que capaz mañana terminará sirius odiandola y casi medio Hogwarts riéndose de ella, pues porque de él no lo iban a hacer ¿que chilfadura fue de mandarle esa caja entera de chocolates? solo a ella se le ocurrían esas bobadas cursilerias que siempre terminará odiando luego, pero todo había acabado y por fin tomaría UN gran respiro de aquello; al momento de llegar, fue directo a su cama, para ir a cerrar sus ojos y terminar con aquel día, esperando que al otro día sea uno nuevo y terminar con todo- ROL TERMINADO
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Invitado el Sáb Feb 13, 2016 1:19 am

FrD: cebolla37 Bueno, me dijeron que entrara aquí así que en cierta forma se invalida tu "Rol Terminado" ^^
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El día anterior todo olía a amortentia en el castillo, al menos hasta el momento en el que se fue a dormir hasta él había preparado dicha poción pero al final decidió no usarla, no podía hacerle algo así a Lily, él la amaba de verdad como para caer tan bajo y hacerle algo así aun cuando se lo pensó, también pensó usarla en el grupito de Potter, tal vez con la poción haría que Lily se alejara de ellos, pero al final solo dejó el frasco entre la túnica antes de irse a dormir.

Ese día el 15 a diferencia del anterior donde todo era paz y amistad parecía que se veían los estragos del día anterior, no tuvo ni que salir de la sala común de Slytherin para darse cuenta de esto, pero no fue lo único que pudo apreciar, también recibió un chocolate en forma de corazón de una chica llamada Rita, o al menos eso decía el paquete que uno de los de primero le entregó, sin lugar a duda pensó que era una mala broma y desconfió del mismo pero, ya no era San Valentin, seguro que tenía que ser otra cosa, tal vez era de buena fe, aunque eso ni él se lo creía, pero bueno ya había conocido personas amables con él, pocas pero las conocía por lo que intentó no pensarlo tanto cuando se lo comió, inmediatamente sintió algo extraño algo que nunca había sentido por otra persona que no fuera Lily Evans, se sentía tan "enamorado" por la Ravenclaw que hasta tenía ganas de verse bien razón por la que regresó a su cuarto a hacer algo que nunca hacía, peinarse, intentó arreglarse lo mejor posible, hasta usó una colonia que tenía en su baúl que nunca había usado, realmente quería verse bien presentado cuando se dirigió al Gran Comedor.

Al llegar al gran comedor buscó con la vista a la chica de sus pensamientos encontrándola en la mesa de Ravenclaw, parecía un hermoso ángel de rubia cabellera y ojos azulados, un sueño hecho realidad, la mujer mas hermosa que había visto en su vida, o al menos eso era lo que pensaba su ser alimentado de la amortentia, no sabía como proceder nunca había hecho algo así, ella era una extraña y si no sabía quien era él y si no sentía lo mismo, no, eso era imposible ella fue quien le mandó la nota con el chocolate, debía sentir lo mismo que él, respiró hondo y buscó darse valor antes de aproximarse a ella, intentó darse confianza, en ese momento se sentía otro hombre no el Severus cohibido de siempre, si, tenía vergüenza pero era mas su deseo de estar con esa fémina que el miedo del rechazo y la burla, esperaba que ella supiera de su existencia aunque seguía convencido de que si debía saberlo de que otro modo estarían ahí - Las rosas son rojas, las violetas son azules, el azúcar es dulce ¡Y tú también! Donde habías estado escondida hasta ahora mi bello ángel - dijo al llegar donde la rubia sin importar que alguien mas lo estuviera viendo en este momento solo existía ella y nada mas, por otro lado no sabía de donde había salido tal cursilería pero era inevitable con tan bella chica.

FdR: Si, lo se normalmente Severus no actuaría así pero es la amortentia la culpable de esto de que falte un poco al comportamiento habitual de mi Slytherin
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