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Quidditch 2015/2016: Hufflepuff Vs. Ravenclaw

Cuenta de Ambientación el Dom Feb 14, 2016 1:42 pm

La temporada de Quidditch continuaba y esta vez eran los equipos de Ravenclaw y Hufflepuff los que tenían que enfrentarse en un duro partido donde el equipo de Ravenclaw contaba con varias bajas y los suplentes habían dejado de calentar banquillo para subirse a sus escobas. - ¿Todos preparados? – Preguntó el comentarista con voz infantil. - ¡Este partido será memorable! – Se trataba de su primer partido como comentarista y estaba radiante de felicidad, por lo que él disfrutaría el partido incluso más que los propios jugadores.

El día estaba nublado y llovía ligeramente. Las temperaturas eran bajas y el campo estaba mojado pero eso no hacía que los espectadores perdieran el entusiasmo por tan aclamado día.

Por su parte, el árbitro del partido se acercó en primer lugar al vestuario de los de Hufflepuff y miró que todos estuvieran ya preparados. – Chicos, juego limpio, no quiero ningún golpe. – Miró a uno de los jugadores y clavó sus ojos en sus uñas de color rosado. Rodó los ojos y cerró la puerta del vestuario para ir a visitar a los de Ravenclaw.

- Sé que no estáis acostumbrados a jugar entre vosotros, pero demostrad que los entrenamientos han servido de algo. – Dijo esta vez dirigiéndose a la gran cantidad de suplentes que se encontraban en aquel vestuario. – En cinco minutos podéis salir. – Añadió antes de salir para coger su escoba y prepararse para su propio partido, donde tendría que controlar que todo fuese según lo planeado.

- ¡Y ahí va el primer jugador! – Gritó el comentarista entusiasmado al ver cómo el árbitro, subido a su escoba, cruzaba el campo hasta acercarse a la zona de los aros. – Es el árbitro, gilipollas. – Se escuchó decir a un joven de último curso de Slytherin, quien había dejado de atender el trasero de la chica que se encontraba delante para insultar a aquel crío, cuya cara se puso totalmente colorada por el fallo.

OFF: Ya podéis ir entrando. Recordad que el primer post es rolear la llegada a los vestuarios y la salida al campo. Tenéis hasta el día 17 para rolear vuestra entrada y tendrá lugar el comienzo del partido. No os preocupéis por nada, porque con esta cuenta iré añadiendo información para que no os perdáis.

RP's:
Aquí los RP de los jugadores. El ataque es cualquier acción de ataque, es decir, coger la Quaffle, lanzar la Bludger (en caso del golpeador), enfrentarse a otro cazador, coger la snitch, lanzar al guardián, parar la Quaffle por parte del guardián... En cambio, la defensa es únicamente para los golpes de Bludger.

Por favor, si os falta algún objeto por añadir, mandan un MP a esta misma cuenta y será añadido, que con el cambio de las cuentas de Quidditch puede que algún objeto haya quedado en el aire.

Rhea Jackson - Guardiana
RP: +6
Cometa: +3
ATAQUE: +9
DEFENSA: +9


Danny Maxwell - Buscadora
RP: +6
Anteojos: +1
Saeta de Fuego: +7
ATAQUE: +14
DEFENSA: +13


Yvette Larsson - Golpeador/a
RP: +7
Barredora: +1
ATAQUE: +8
DEFENSA: +8


Athena Penrose - Cazadora
RP: +6
Barredora: +1
ATAQUE: +7
DEFENSA: +7


Ziva VonBranberg - Cazadora
RP: +3
Barredora: +1
Guantes: +1
ATAQUE: +5
DEFENSA: +4


Nibolas Cage / Sirius O. Black - Cazador
RP: +6
Nimbus 2001: +6
Guantes: +1
Protecciones quidditch: +1
ATAQUE: +13
DEFENSA: +13


Davina Abrasax - Guardiana
RP: +7
Saeta de Fuego: +7
Guantes: +1
Protecciones: +1
Casco: +1
ATAQUE: +14
DEFENSA: +15


Sara Stamos / Lluna Conde - Buscadora
RP: +7
Saeta de Fuego: +7
Anteojos: +1
ATAQUE: +15
DEFENSA: +14


Rose Saunders - Golpeadora
RP: +7
Saeta de fuego: +7
Bate: +3
ATAQUE: +17
DEFENSA: +14


Amy Stone / Hannah Graham - Cazadora
RP: +6
Saeta de fuego: +7
Guantes: +1
ATAQUE: +14
DEFENSA: +13


Samantha Blackheart / Astrid E. Sweets - Cazadora
RP: +8
Barredora: +1
ATAQUE: +9
DEFENSA: +9


Suzan Ahoria / Joahnne Herondale - Cazadora
RP: +7
Barredora: +1
Guantes: +1
ATAQUE: +9
DEFENSA: +8
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Invitado el Dom Feb 14, 2016 2:29 pm

¡Ya había llegado el día del partido! Me había pasado la semana contado los minutos para que llegara este día, pero ahora que estaba a punto de dar comienzo, tenía el estómago completamente cerrado. En el desayuno no había ni podido terminarme la leche, para que contar intentar comer nada. Era un matojo de nervios. No podía estarme quieta en mi sitio, y me llevé alguna que otra mirada de advertencia al tirar tres copas en la mesa con los brazos.

Entré a los vestuarios en donde estaban los chicos y chicas uniformados como yo, con los mismos colores, con la bolsa colgada de un hombro y la Barredera que me había proporcionado el colegio, sujeta en la otra mano. Dentro de la bolsa llevaba la ropa para cambiarme después del partido. Ahora tenía verdadero pánico a lo que pudiera pasar en él, sólo esperaba no salir demasiado lesionada. Había podido hacerme hueco en el equipo porque algunos alumnos se habían licenciado el curso anterior, y en cuanto vi las inscripciones abiertas, me apunté.

- Hola, soy Ziva -me presenté. No sabía si me conocían o no, no me había fijado en las clases si estaban o no, suponía que sí- Estoy en segundo -suponía que al ver una cara nueva en el equipo, ellos mismos llegarían a esa deducción, y no sólo por la cara, el tamaño también era menor. Y la escoba, bastante antigua, no tenía ahorros para comprarme una nueva, y no se me ocurría pedírsela a mi madre. Para mi madre el Quidditch no era un deporte de señoritas.

Dejé la bolsa sobre uno de los bancos, y me coloqué los guantes, los cuáles ajustaban perfectamente bien a mis pequeñas manos. Los había encontrado en un baúl de casa, suponía que fueron de mi hermano Georgie, cuando tendría mi edad.

Casi se me salió el corazón del pecho cuando la puerta se abrió y entró el árbitro. Creo que mi cara estaba blanca como la cal. "¿Golpe? ¿Pero ha visto mi tamaño?", pensé. Con que no me diera ninguna bluddger tenía de sobra. No sabía si la capitana iba a decir unas palabras de aliento o no, pero yo al menos, las esperaba.
Me coloqué sobre la escoba, y pateé el suelo con fuerza, ahora ya no podía echarme atrás, aunque estaba muerta de miedo al ver el tamaño de los jugadores del otro equipo.

Sobrevolé por el centro, sintiendo el aire sobre mi cara, me gustaba aquella sensación y después de dar varias vueltas al campo me dirigí hacia el círculo central, a la espera que diera comienzo el partido, y con ganas de recuperar todos los puntos que le había hecho perder a mi casa en aquella clase de Pociones.


Última edición por Ziva VonBranberg el Dom Feb 14, 2016 7:34 pm, editado 1 vez
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Invitado el Dom Feb 14, 2016 3:25 pm

Me llamo Amy Stone, y esta es la historia de como llegué a ser jugar mi primer partido de Quidditch. Siempre se me ha caracterizado porque veía los partidos desde la entrada del campo, asomada a una rendija donde nadie pudiera verme, y cuando el partido terminaba, siempre salía corriendo al castillo y me encerraba en mi cuarto llegando incluso a dejar la llave puesta o poner cosas por dentro para que nadie pudiera abrir. Los libros siempre han sido mis mejores amigos, ellos nunca te critican por la espalda, ni se aprovechan de tus debilidades. Mi fobia hacia las personas viene desde que era muy pequeña, cuando los niños del barrio me tiraban piedras por ser una bruja. Vivía en una zona pobre de Londres, junto con mis padres y mi abuela materna. Mi madre y mi abuela eran brujas pero mi padre no lo era, al parecer he seguido con el legado de que las mujeres de la familia tuvieran magia.

Como niña pequeña que era, decía que mi abuela sabía hacer magia y como para los otros niños esas cosas son mentiras, me tiraban piedras y bolas de barro. Los años pasaban igual, así que llegué a un punto en el que no salía de mi casa, siempre encerrada leyendo los libros de magia de mi abuela. El día que cumplí 11 años, me llegó la carta de Hogwarts. Se supone que en este colegio todos eran iguales que yo, pero mi fobia sigue persistiendo...Alguien me saluda y ya me tapo la cara hasta con un jarrón pensando que me van a tirar el bote de tinta sobre el pelo. Llevo la mitad de mi vida aquí, en Ravenclaw, y ya soy como un fantasma para mis compañeros...Pero ellos ya saben lo que tengo, y procuran pasarme notas y a intentar no hablarme muy seguido. Me presenté a suplente del equipo pensando que nunca jugaría, que no sería un sujeto de pruebas...Pero aquí estoy, en el equipo titular. -Bueno...solamente quiero decir una cosa... Intenté hablar delante de todas las chicas pero de repente me puse las manos delante de la cara y salí corriendo, hasta tal punto que no me di de cuenta que había saldo al campo. Estaba temblando mirando toda la acumulación de gente que s encontraba a mi alrededor. Me dirigí a donde estaba Rose, que en ese momento era la capitana y casi me echo a llorar delante de ella. -No se si puedo con esto...¿Y si le meten un tanto a Davina por mi culpa? Creo que mejor me marcho.... Dije temblando como un flan, pero era tantos los nervios que tenía que no podía ni moverme hacia los vestuarios, ahí estaba, anclada en mi puesto correspondiente, mirando con temor a los cazadores de Hufflepuff.
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Invitado el Dom Feb 14, 2016 5:56 pm

Nibolas Cage, se miraba al espejo, preparándose para salir al estadio de Quidditch como si de un escenario se tratara. Había alisado sus rubios cabellos porque sabía que su amado Remus estaría en la tribuna alentando a Hufflepuff y quería que le viera “regia y estupenda” en el momento que hiciera caer de su escoba a la insulsa de Danny Maxwell.

Cuando el arbitro del partido llegó a los camarines, Nibolas se dio un giro, cual modelo posando para una sesión de fotos para poder mirar al hombre, el cual tampoco estaba nada de mal, por lo que le sonrió con picardía cuando éste miró sus uñas de color rosa fluorescente.

—¡Ay! Mi macho, pero si las cosas sucias son las más divertidas.

Le respondió con su característica vocecita afeminada, al tiempo que hacía un gesto de enterrarle las uñas, cual gata en celos.

Cuando el arbitro les dejó a solas, Nibolas tomó su escoba y avanzó entre medio de sus compañeros contorneando las caderas, con el culo parado dentro de sus ajustados pantalones de Quidditch. Por supuesto, llevaba la capa en la mano, lo que quería era que le miraran el culo.

—Fuera de mi camino.

Mencionó cual reina, empujando con fuerza a Danny Maxwell mientras pasaba por su lado e iba a tomar su posición junto a la puerta de salida, en donde se preparó poniéndose la capa con su apellido y número correspondiente, antes de montarse sobre su escoba y acicalarse el cabello. Cuando la puerta se abrió, el arbitro buenorro ya sobrevolaba el campo de Quidditch, por lo que Nibolas dio una fuerte patada en el piso para elevarse con su escoba y volar alrededor, saludando a todos con la mano, mientras les tiraba besos. Y fue por ahí, en algún lugar de las tribunas, que vio a su amado Remus, por lo que sacó de debajo de su manga el regalo que le traía escondido y sobrevoló muy cerca de él para arrojarle cobre la cabeza un par de rojas tangas de encaje.

Definitivamente aquel partido sería loco, loco, loco.
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Danielle J. Maxwell el Dom Feb 14, 2016 7:36 pm

El hecho de ser la subcapitana del equipo con Robin al mando ya me parecía una pasada. Ahora que Robin ha dejado el quidditch —me supongo por los EXTASIS, pero no lo sé— y he ascendido a capitana, estaba que no cabía en mis cabales.

Organizar los entrenamientos, elegir a los jugadores que jugarían en el partido, aconsejar lo mejor que pudiera, crear estrategias de juego… ¡Puff, era demasiado! Demasiado por no estar acostumbrada pero increíble porque era una auténtica pasada. Era la primera vez que mi vena trabajadora de Hufflepuff salía a la luz. No con los estudios, sino con el quidditch. Podías verme en mi habitación hablando con Rhea de mil y una estrategias y pidiéndole opinión, claramente, sobre los jugadores que se inscriben para ser oficiales y no suplentes. ¡Era mi primer año como capitana y quería dar la talla! Por primera vez no era mi prioridad darlo todo individualmente, ahora quería que mi equipo fuera un buen equipo, que se lo pasara bien y que junto pudiéramos conservar nuestra copa de quidditch un año más.

El partido de Hufflepuff contra Ravenclaw fue un domingo, más concretamente el día de los enamorados, esa odiosa fecha en donde todo Hogwarts se llena de globos, pétalos y cosas cursis. Aunque para mí era un día normal, como todos los 14 de febrero desde que nací. Mi día favorito era el 10 de febrero, que fue mi cumpleaños, por lo que esperaba que la victoria del partido fuese mi regalo.

Llegué al vestuario prácticamente vestida, solo tuve que ponerme la capa negra y amarilla del uniforme de quidditch de hufflepuff, el cual poseía mi nombre y mi número. Era tan bonito. Mientras nos preparábamos, el árbitro entró en nuestro vestuario para decirnos que en cinco minutos salíamos —momento en dónde se me puso a cien el corazón— y que jugásemos limpio. ¡Nosotros siempre jugábamos limpio!

Entonces me subí de un salto a un banco y alcé las manos. Conocía a todos los que jugaban en mi equipo, ya que al fin y al cabo, era la capitana. ¡Yo, capitana! Así que con confianza, llamé la atención de todos.

¡Hola equipo! —Aunque pareciera sorprendente, no había pensado nunca en cómo sería mi discurso de motivación, ya que siempre que me ponía a pensarlo me parecía tan patético que hasta me parecía mejor idea improvisar en el momento, dejárselo a la Danny del futuro—¡Espero que estéis motivados! Porque por lo menos yo, estoy muy motivada —dije sonriente. Así que como buena capitana, tenía que dar un discurso DIGNO, por lo que por mi mente pasaron todos y cada uno de los fragmentos épicos que conllevarían a una motivación inmediata—Vamos a pasarlo bien y a darlo todo. Concéntrense en el momento, sientan, no piensen y usen su instinto —Nunca hubiera pensado que una frase de Qui-Gon Jinn hubiera sido tan acertada para la ocasión... Por suerte nadie sabría que la he sacado de Star Wars, ya al pobre Qui-Gon Jinn no lo recuerda ni su madre—No importa si perdemos —en realidad si importaba, pero decirlo no ayudaba a los nervios, definitivamente—, lo importante es dar lo máximo de uno y sentirse conforme con lo que ha hecho. Nada de: “Creo que lo podría haber hecho mejor…” —recité haciendo comillas—¡Somos los mejores, así que podemos hacerlo como los mejores! ¡Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes!—dije contenta, dejándome llevar—¡Así que vamos a subirnos en nuestras escobas, volar hasta el centro del campo y hacer historia, ganando el primer partido para conseguir la segunda copa consecutiva de quidditch para hufflepuff! ¡Que la fuerza os acompañe! —dije finalmente, con una sonrisa en el rostro que no me cabía. Me había emocionado.

Me bajé del banco y noté como Nibolas —ese niño al que creo que le caigo mal, no sé por qué— me dio un empujón mientras me colocaba los anteojos en la frente, ya que si me los ponía ahora iba a sentirme retrasada. Lo miré con el ceño fruncido. Joder, era más puto femenino que yo, qué mal rollo. Suspiré, intentando crear un buen ambiente de equipo y no decir nada al respecto. Por lo menos hasta que terminase el partido.

Me acerqué entonces a Ziva, que era la nueva del equipo y, por alguna extraña razón, veía en ella a la Danny de hace dos años que entró por primera vez en el equipo como buscadora, sintiéndose pequeña, inexperta y con el terrible peso en los hombros de coger la snitch o sentirte la peor buscadora del universo. Ella era cazadora, pero meter la quaffle entre los aros era tan importante como coger la snitch.

Bienvenida al equipo —le dije, a pesar de que la había visto en algunos entrenamientos, prácticamente era como si hubiera venido de cero—No te pongas nerviosa, intenta pasártelo bien —añadí con una sonrisa confiada—¡Si estás en el equipo es porque lo vales! —le animé finalmente, dándole un amistoso y suave golpecito en el hombro.  

Yo lo que más quería era GANAR, lo admito. Tengo un perder horrible —aunque yo no fuera por ahí tirando quaffle a la nariz de otra persona cuando pierdo, ejem, Circe, ejem—, pero prefería mil veces que el equipo se lo pasara de puta madre, perdiera y en los demás partidos estuviera al 100%, a que estuvieran estresados por sus acciones a cada segundo.

Entonces me acerqué a la puerta, junto a donde estaba Rhea, poniéndome la primera para salir. La miré con una sonrisa y miré hacia atrás. Rhea, Athena, Yvette, Ziva y Nibolas. Un equipo conformado entero por chicas, parecíamos la versión amarilla de las Arpías de Holyhead. Porque por mucho que dijera Nibolas, era más femenina que todas nosotras juntas por lo que no iba a notarse la diferencia.

Una vez abierta la puerta, me puse los anteojos, le di un golpecito al suelo y la escoba salió volando hacia el campo. Me dirigí a mi puesto, justo en frente de Sara Stamos, la buscadora de Ravenclaw. Le levanté el pulgar derecho, con la intención de desearle buena suerte. Después mi mirada se dirigió a Nibolas, el cual estaba tirándole algo a Remus antes de colocarse en su posición. Fruncí el ceño, con una curiosidad inhumana por saber qué le había dado, ya que desde allí estaba muy lejos para identificar nada.
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Invitado el Dom Feb 14, 2016 7:41 pm

Samantha como se hacía llamar desde que cumplió 12 años llegó ese día algo temprano al vestuario ya lista con la escoba que le proporcionaba el colegio y su uniforme, ese sería su primer partido, nunca había jugado mas que en las prácticas por ser una suplente y a decir verdad esperaba nunca hacerlo, la verdad ni siquiera estaba segura del porque ingresó en primer lugar, tal vez la fiebre de cuando era pequeña, el que sus mejores amigos les gustara el Quidditch y luego que se fueron simplemente se mantuvo ahí por quien sabe que razón, ni ella misma la sabía a ciencia cierta.

En el vestuario del equipo espero a que la capitana dijera algunas palabras, también vio como algunos compañeros intentaron dar las suyas sin éxito alguno lo que la hizo arquear una ceja pues le causaba algo de gracia la situación y a la vez no llegaba a entender tal nerviosismo, bien ella estaba nerviosa, pero si la golpeaba una Bludger tal vez no tendría que jugar mucho, si no protegía la Quaffle tendría problemas pero posiblemente la guardiana protegería bien los aros, si no lograba meter la Quaffle en uno de los aros aun tenían la posibilidad de ganar gracias a la buscadora así que no tenía razón de preocuparse aunque sabía que se sobresaltaría cada vez que la Bludger pasara a su lado, es normal no querer caerte o golpearte o hacerte daño.

Salió del vestidor cuando el arbitro lo indicó y se quedó en su puesto esperando a que este sonara el silbato y diera el partido por iniciado, entre mas pronto empezara mas pronto terminarían y eso era algo que la pelirroja esperaba aun tenía muchas cosas que hacer.
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Lluna Forman el Lun Feb 15, 2016 12:20 am

Estaba ansiosa por poder empezar el partido. Sara se vistió despacio asimilando el día que el esperaba. Entró en el equipo en tercero y había sido suplente desde entonces. Nunca jamás en la vida había tenido que jugar. Su posición era la de buscadora, de modo que no podía jugar a menos que la buscadora de Ravenclaw estuviese ausente, así que durante los partidos animaba desde las gradas como todos los demás alumnos. No se había dado el caso hasta hoy. Por eso estaba nerviosa y era más que comprensible. A penas había dormido pensando en las diferentes cosas que podían ocurrir. Ganar, y todo sería fiesta y jolgorio. Perder, y todo el mundo le echaría la culpa a ella por no atrapar la Snitch antes que la buscadora de Huffle. Es bien sabido que Danny es una gran buscadora. O terminar en la enfermería, caso posible conociendo la torpeza de la chica en cuestión. A Sara le daba pánico salir de su confortable habitación sabiendo lo que le esperaba, pero hizo acopio de valor y salió decidida. A los tres segundos tuvo que volver porque se dejaba la escoba. Típico de Sara. Era muy inteligente, pero a su modo.

Al llegar al campo con el estómago lleno de aire y media gallera saludó a sus compañeros con una sonrisa nerviosa, y se dedicó a morderse las uñas. Los observó a todos, casi todos suplentes, y pensó en la manera de volver hacia atrás en el tiempo y escoger una posición menos comprometida en el equipo. Todo el mundo iba a estar pendiente de ella y eso no le gustaba un pelo. Sara estaba más a gusto pasando desapercibida. Llegó el momento de salir al campo y le temblaron las piernas al arrancar el vuelo con la Saeta. Llevaba años practicando por si llegaba ese día, y el gran día había llegado, pero no se sentía preparada en absoluto. Ocupó su posición y saludó a su contrincante con la mano. Danny le levantó el pulgar y supo que podía estar tranquila. Si ganaban sería genial, y si perdían sería menos genial pero muy digno. Ni la buscadora de Slytherin pudo con Danny, ¿cómo va a poder ella, Sara, la suplente.? ¡Imposibol!

Sara:
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Invitado el Lun Feb 15, 2016 10:21 am

El quidditch era para mí mucho más que un deporte o un pasatiempo. Era una verdadera pasión, algo que hacía que, solo con pensar en ello, mi corazón latiera a un ritmo más acelerado, fruto de la adrenalina y la euforia. Lo más gracioso es que era una pasión que había descubierto por casualidad, como un simple experimento de "vamos a ver qué es ese deporte del que tanto hablan", y ahora se había convertido en toda una meta de mi vida.

Por eso, cuando el día antes del partido me dijeron que yo sería la capitana, casi le doy un beso en la boca a quien me lo dijo (algo que de haber pasado hubiera estado justificado por ser San Valentín) y además casi me da un ataque al corazón. El ataque que si me dió fue el de histeria; tuve que entrar al baño a soltar un grito de fangirl, porque no podía creérmelo. No era que me alegrara de que nuestro capitán no hubiera podido jugar, porque quien me lo dijo tampoco se había explayado a explicarme el motivo, pero aquello era mi vida, y ejercer de capitana era un escaloncito más en mi larga escalera hacia el éxito.

Al día siguiente, las piernas me temblaban desde que me levanté de la cama. Para mí no era el Día de los Enamorados, era el Día del Quidditch; dediqué especial cuidado a vestirme con mi equipación de quidditch y me arreglé mi larga melena en un moño alto, asegurándome de que ni un solo pelo me molestara en mi primer partido como capitana. Me ponía nerviosa que aquello hubiera sido algo tan de última hora, pues yo no había preparado los entrenamientos, sino el anterior capitán, pero en Ravenclaw no éramos precisamente tontos, y sabía que todos los del equipo serían capaces de hacerlo igual de bien tanto si estaba Max como si no.

Tras ingerir una buena dosis de azúcar en el desayuno, agarré mi Saeta y mi bate y me dirigí al campo de quidditch, saludando con la mano a Cathree, a quien vi de lejos mientras iba de camino. Cuando llegué al vestuario, mi primera reacción fue de sorpresa: la mitad del equipo ya estaba allí. Después, mi sorpresa se transformó en una sonrisa amplia; me sentía halagada de que mis jugadores se tomaran el quidditch tan en serio como para llegar incluso antes que su capitana (yo no llegaba precisamente tarde).

¡Buenos días, equipo! ¿Estais listas? El entusiasmo en mi voz estaba en su punto máximo, igual que mis nervios. Fui jugador a jugador observando sus caras, tratando de observar de que pie podían cojear para saber darles las palabras de ánimo adecuadas. Había personas que era más ilegibles que otras, y otras que parecían estar a punto de orinarse encima de los nervios. En ese rato, fueron llegando los demás miembro del equipo, y cuando estuvimos todos me adelanté al centro del vestuario para que todos los jugadores me vieran y se empaparan de mis palabras. Este es el momento donde tendría que daros un discurso motivacional como en las películas, de estos que hacen que ejércitos con escasez numérica se motiven tanto que terminan ganando la guerra. Pero esto no es una película, chicas: esto es la vida real. No solo estamos aquí para ganar; ante todo, el quidditch es una competición deportiva, y todo Hogwarts se merece ver un bonito espectáculo de sana deportividad. Guardé silencio unos instantes, recalcando el "sana" y mirando con ojo crítico a los jugadores; era obvio que mi mirada decía "quiero juego limpio" sin necesidad de decir una sola palabra. Habeis estado geniales en los entrenamientos, así que solo teneis que aseguraros de mantener el mismo ritmo que entonces. Y de pasarlo como nunca, claro.. Sonreí. Retrocedí un par de pasos hasta incluirme dentro del círculo y extendí un brazo hacia el medio, que ahora era un espacio vacío. Con un gesto de cabeza, indiqué a las demás que me imitaran. ¡Hip, hip, Ravenclaw! ¡A por ellos, águilas!

Sonriente, disolví el círculo y las demás jugadoras también lo hicieron, cada uno centrándose en sus asuntos hasta estar listas para salir al campo. En ese momento mientras nos preparábamos, física o mentalmente, entró el árbitro al vestuario y seguí su figura con la mirada hasta que se detuvo en un lugar estratégico del vestuario donde todos los jugadores le podíamos ver. Asentí con seriedad cuando dijo que demostráramos que los entrenamientos habían servido de algo; no me cabía duda de que mi equipo daría la talla. Asentí de nuevo cuando dijo que en cinco minutos nos tocaba salir al campo, y dediqué buena parte de ellos a calmar a las jugadoras más al borde del nerviosismo histérico.

Por fin, llegó nuestro momento. Con la Saeta en una mano y el bate en la otra, salí del vestuario liderando a mi equipo hasta que llegamos al centro del campo, entre vítores y gritos del resto de los alumnos del colegio, que se habían congregado a nuestro alrededor para no perderse aquel partido. Sonreí a un par de rostros conocidos, y cuando volví mi atención al campo, antes de subirme en la escoba, noté que el nerviosismo de una de mis cazadoras no había desaparecido. Pasé una pierna al otro lado de la escoba, sin despegar de tierra por el momento, para poder sujetarla con la misma mano con la que sostenía el bate; así, tendría mi otra mano libre para apoyarla en el hombro de Amy y darle fuerza y ánimo. Sé que es tu primer partido, es normal que estés nerviosa. Pero no te preocupes, Amy, no nos vamos a comer a nadie... y si alguien opina lo contrario, tú me lo mandas y yo me encargo. Como dije antes, nuestro único objetivo no es ganar. También es importante pasarlo bien.. La guiñé el ojo risueña. No serás un león, pero eres un águila. Tienes garras letales y un pico afilado. Tú puedes, no dejes que tus nervios te digan lo contrario. Le di un apretón en el hombro antes de soltar mi mano.

Suspiré hondo y, tras coger mi bate nuevecito con la otra mano y poder agarrar bien la escoba, di una patada en el suelo y me elevé en el aire. La subida apenas duró un segundo, pero cerré los ojos y disfruté de esa sensación; se sentía como realmente ser un águila. ¿Lo mejor? Que aquel era el primer partido donde probaba el bate y la Saeta. Era el día para forzarlos y exprimir su máximo potencial. Y, por supuesto, después del partido, ganáramos o perdiéramos, le mandaría a Mag un informe detallado sobre lo geniales que eran sus regalos, aunque ya los tuviera de hacía meses.

En el aire, los otros jugadores se nos fueron uniendo, además del equipo contrario. Sonreí a Danny, también capitana, y a Rhea, a quien había conocido un poco más a raíz de ser las dos campeonas del Torneo. A esta última le dirigí una sonrisa de complicidad; seguro que, como yo, agradecía que su objetivo de aquel día no fuera una enorme y peligrosa criatura mágica con garras afiladas. El pensar así me hizo tranquilizarme un poco; había sobrevivido a un temible Grifo, al que me había enfrentado yo sola, delante de todo el colegio. En cambio, llevaba años golpeando bludgers y protegiendo a los demás jugadores de mi equipo; si había sobrevivido al Torneo, aquel partido de quidditch, aun siendo capitana por primera vez, era pan comido.
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Invitado el Lun Feb 15, 2016 12:22 pm

Resopló con energía mientras caminaba por los pasillos del Castillo, salía con prisa de la clase de Herbologia. Si, estaba huyendo desde el momento que dejó atrás a los invernaderos. Él muchacho era persistente, admiraba que lo fuera y que no le importara la fama que se estaba montando sobre él, pero cuando hacia todo aquel escándalo para ella ya se estaba volviendo molesto. Admitía que si tuviera un clon de ella misma en frente ante sus ojos, se follaría como si no fuera un mañana. Paró momentáneamente su caminar estancándose en él lugar, el pecho de él chocó con uno de los hombros. Al fin y al cabo había poca distancia entre ellos cuando la fémina caminaba. Pensaba que  el slytherin se resignaría al cruzar las puertas de entrada del Castillo volviéndose a sus mazmorras, se había equivocado. Una media vuelta y ya se encontraban enfrentados cara a cara. Lo observo a los ojos esperando que con una mirada entendiese todo, pero eso no era ni normal por lo que se limito a explicarle por segunda vez en el día. Tal vez cometía un error, le elevaba el ego por el cielo y después se "hacia la difícil". -Mira Ian, estas bueno y te dejaría hacérmelo como quisieses. Eres mi tipo hasta me puedes que te pongas esa actitud de machote con esos tatuajes pero... Ya sabes que tomaba medicamentos que me inhiben…- no quería herir enteramente el ego del castaño pero ya estaba siendo tedioso que no entendiera.- ¡ Ya lo hemos intentado y no me has terminado excitando ni un poco! - tomó los hombros del contrario e hizo una mueca de disgusto.- No eres tú, soy yo.- fueron sus últimas palabras de aquel día antes de retirarse a su torre.

Si, ella ya se encontraba harta de todo aquello. Una ravenclaw, llamada Suzan Ahoria ya en su último año de Hogwarts. Padecía TOC aunque este estaba siendo controlado con un tratamiento del mundo muggle. Se sentía un tanto aliviada que a pesar de todo, personas normales quisieran acostarse con ella, su novio la había dejado por ese motivo. Aunque él ya NO quería acostarse con ella. Primero había pasado que tenía que hacer millares de tratamientos de lavado y desinfección, la muchacha no se acostaría con un ser que podría contaminarla de x enfermedad. Y más tarde, cuando ya se estaba arreglando aquel desquiciante “hábito”, la medicina que tomaba le provocaba disfunción sexual. Hasta hace un tiempo no le importaba pero ya estaba siendo hora de darle una oportunidad a otros hombres y con aquello de que no salía mucho de esas paredes había sido imposible consultar médicos. Cuando al fin pudo, su sistema todavía debía modificarse y no lo haría de la noche al dia. Sin embargo, seguía con temor de que no excitarse lo que provocaba nervios y rechazaba él estimulo. Esto ya era psicológico aunque no lo asumiría.

¿Qué otra cosa ocurría en su vida mágica? Se había anotado al equipo de las águilas en él quidditch. Sin embargo no era más que una suplente, no quería siquiera aparecer dentro del campo. Estos años, si bien había entrenado, no había competido ni en los amistosos. Es decir, que no conocía los movimientos de los contrincantes. Llegados ya él día “tan especial” para todos se dignó a aparecer, en los vestuarios se cambio y se permitió unos segundos de suspiros mientras la capitana hablaba con energía. Ella si que tenia ganas de estar aquí. “¿A quien se le ocurre meterse a un equipo si después no quieres ni aparecer?” pensó con respecto a los titulares faltantes y parar ella misma. No estaba del todo convencida pero quería pasar tal reto. Ni siquiera se había preocupado, tenía la barredora del colegio y eso le quitaba varios puntos.

Imito a la capitana cuando se formó un círculo con todos los miembros de Ravenclaw que jugarían. Su cabello con un recogido de un lazo y toda la protección necesaria puesta. Estaba lista. O eso creía. Cuando se llamó para presentarse comenzaron los nervios, ya quería lavarse las manos, ya estaba pensando estrategias perfectas. Eran las águilas, debían pensar con el cerebro en momentos así también. O ella ya comenzaba a ponerse perfeccionista. Siguió a todos situándose en el campo de Quidditch escuchando como vitoreaban desde las gradas. “Vamos Suzan, tu puedes…” se animó mientras analizaba a cada uno de sus contrincantes. De algo debía sacar ventaja.
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Rhea Jackson el Lun Feb 15, 2016 10:24 pm

Los partidos de quidditch siempre habían sido algo muy emocionante para mi desde que había empezado a jugar. Mi absurda costumbre de apuntarme a absolutamente todo hasta no poder abarcar más me había llevado a ello y, aunque en el primer partido que había jugado me habían temblado hasta los dientes, ya estaba empezando a tomármelo con más filosofía. Aunque tengo que reconocer que ganar la copa el curso pasado también contribuyó mucho a eso... Desde entonces habían cambiado muchas cosas. El equipo contaba con varios miembros nuevos y, en esta ocasión, hasta podrían jugar algunos de los suplentes lo cual daba mucho pie a que de todo pasase sin que nadie se esperase nada en concreto.

Yo llegué mucho más tranquila de lo habitual al campo. Después de la primera prueba del Torneo un partido de quidditch era algo sencillo ganásemos o perdiésemos, pero sabía que esa última variable era la que más preocupada tenía a Danny, que como nueva capitana estaba demasiado preocupada por dar la talla. Yo estaba cada vez más segura de que no iba a tener ningún problema, y si perdíamos, sería culpa de nuestras propias distracciones no de que ella hubiese obrado mal como cabeza del equipo.

El tiempo no era ideal para un partido de quidditch, pero aun así, desde los vestuarios podía oírse a la gente en las gradas y parecía haberse reunido la misma o más que de costumbre a pesar del tiempo.

- Bienvenida al equipo Ziva- dije con una sonrisa sincera mientras guardaba mi bolsa en la taquilla que siempre usaba. La pequeña Ziva era la última adquisición de nuestro equipo, este era su primer partido y se veía que tenía los nervios a flor de piel ya que no había tenido demasiado tiempo de entrenar.- Todo irá bien- dije sin más dirigiéndole una sonrisa mientras recordaba los nervios y el miedo que había tenido yo el primer día. Probablemente con ella no sirviese de nada lo que pudiese decirle, pues estaría nerviosísima de todas maneras lo más seguro, pero no estaba de más intentarlo.

El arbitro entró en el vestuario cuando ya todos estábamos terminando de prepararnos y tras un comentario extraño por parte del extraño Nibolas, Danny empezó ese discurso que todo capitán de quidditch debe darle a su equipo antes de un partido.- Wow!- victoreé con una sonrisa cuando mi amiga terminó de hablar mientras veía una vez más como el chaval se iba a su bola empujándola. Fruncí el ceño aunque intenté no darle importancia. No conocía al chico así que no iba a juzgar sus motivos para actuar como lo hacía.

Salí de las primeras del vestuario sin cruzar palabra con nadie, algo muy propio de mi en los partidos de quiddich aunque esta vez no estaba para nada nerviosa. Aseguré mi escoba en la mano y cuando mi capitana y mejor amiga se puso a mi lado le dirigí una última sonrisa antes de salir todos juntos al campo con ella a la cabeza. Tardamos apenas unos minutos en ocupar nuestras posiciones ante nuestro respectivos rivales. Davina era la guardiana de Ravenclaw y sabía que la competencia sería dura. Además, ella tenía mejor escoba que yo, pero eso no me iba a hacer perder el buen humor y menos picarme después de lo que habíamos vivido juntas en verano. Le dirigí una sonrisa alegre y un guiño a modo de deseo de buena suerte.
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Cuenta de Ambientación el Miér Feb 17, 2016 5:30 pm

El chico estaba tan nervioso que las palabras no salía de su boca hasta que un golpe sobre su nuca le avisó que tenía que decir algo si quería llamar la atención de los presentes y mantener su puesto como comentarista. - ¡Y ahí salen los jugadores de Hufflepuff! – Gritó el niño emocionado mientras veía como las túnicas amarillas cruzaban el campo. –  ¡Seguidos muy de cerca por los jugadores de Ravenclaw! – Una oleada de aplausos provenientes de las diferentes gradas acallaron la voz del niño.

- Hoy estamos ante muchas caras nuevas sobre las escobas, ¡Para muchos es su primer partido! ¡Como para mí! – Se aplaudió a sí mismo por tal logro y rápidamente su rostro se volvió de color rojizo al ver las miradas de asco lanzadas por la mayor parte de los miembros de Slytherin situados en la grada más cercana. – Eh… Sí, el partido está a punto de comenzar. Podemos ver cómo los jugadores se posicionan y las capitanas se saludan junto al árbitro. – El pequeño carraspeó, intentando ser esta vez lo más profesional posible. – Esta vez Max McDowell, el capitán de Ravenclaw no ha podido jugar, pero ahí tenemos a su subcapitana. ¡Ánimo Rose! – Todas las gradas comenzaron a aplaudir, incluyendo la  de sus contrincantes. - ¡Y también es el primer partido para Danny Maxwell como capitana!– Más aplausos, otra vez de todas las gradas, aunque la de los Slytherin quedó algo más silenciosa que antes.

En ese momento el árbitro soltó la snitch, la cual comenzó a revolotear por el campo de Quidditch y rápidamente desapareció. - ¿Vieron eso? ¡La Snitch dorada ha entrado en el campo de juego! – Bramó el crío asombrado. - ¡Y ahora las bludgers! – Las pelotas salieron disparadas. - ¡Wow! ¡Cuidado con ellas jugadores! – Una de las pelotas fue directa a Nibolas Cage, pero pareció cobrar vida y apartarse justo antes de impactar contra su rostro lleno de maquillaje. - ¡De la que se ha librado Nibolas! – Añadió el niño impresionado, gritando absolutamente por todo lo que pasaba.

El árbitro soltó la Quaffle y… - ¡Qué comience el partido! – La pelota se elevó justo frente a Nibolas y Amy, ¿Quién se haría con la primera oportunidad para marcar un tanto?

OFF: Turno de Nibolas Cage (Sirius O. Black) y Amy Stone (Hannah Graham). Tirad un dado para ver quién coge la Quaffle y el que tenga la tirada más elevada (tened en cuenta el rp de cada uno) lanzará contra el guardián y tirará de nuevo el dado contra este. El guardián debe defenderse y superar la tirada. SE USA EL RP DE ATAQUE EN TODOS LOS CASOS.

Tenéis 48 horas para enfrentaros entre vosotros y otras 48 horas para lanzar contra el guardián y que este se defienda. En caso de perder el turno por tardar demasiado se dará el tanto a favor del equipo que sí haya lanzado dado.
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Invitado el Miér Feb 17, 2016 8:19 pm

El jugador, aunque para la mayoría de los ojos de los espectadores era más bien una mujer con poca delantera se adelantó a sus compañeros en hacer la salida, y luego de haberle lanzado sus bragas a Remus, se había puesto a sobrevolar el campo con su propio estilo, sumamente afeminado y anormal, mientras intentaba llamar la atención de los chicos de las gradas más cercanas. No dejó de coquetear hasta tener que tomar su posición de inicio, desde la cual se tomó todo el tiempo que pudo para acomodar su cabello, al tiempo que fichaba los fuertes brazos del arbitro y le lanzaba un beso.

No le sacó la mirada de encima a al juez del partido, hasta que ese machote de fuertes brazos dejó escapar todas sus bolas, por lo que la bludger casi le tomó desprevenido haciendo que dejara escapar un chillido agudo, bastante potente, que retumbó haciendo eco en todo el campo, cosa que provocó las risas de mucho, pero para ojos de Nibolas había sido perfecto; había llamado también la atención de los chicos y por ello se creyó la Reina del Torneo.

Todo coqueto y risueño, no se movió hasta que la quaffle se alzó en el cielo y Nibolas se lanzó como un rayo a ella, dispuesto a chocar con quien fuera.

Off: Please! Hagan post más corto... que pereza leer tanto en un evento rápido... Y sí, al final sólo me leí el post de ambientación y el de Danny (porque yo había interactuado con ella), así que si alguien interactuó conmigo que me avise y yo edito.
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Maestro de Dados el Miér Feb 17, 2016 8:19 pm

El miembro 'Sirius O. Black' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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Invitado el Miér Feb 17, 2016 9:03 pm

Quería irme corriendo para no pasar tanta vergüenza, en el fondo me gusta jugar pero eso de que tantas miradas siguieran mis pasos daba pánico. Mis compañeras me miraban algo raro y a la vez con pena, pero Rose me dio algo de ánimo y eso hizo que al menos la idea de no abandonar quedara presente en mi mente, al menos hasta que todos los jugadores se quedaran en sus puestos. Miré de reojo a Davina como diciendo que no me matara si perdía una quaffle, aunque eso lo veremos a la hora de la verdad. Cerré los ojos y solamente escuchaba el griterío de las gradas, ¿y si juego con los ojos cerrados? Un poco difícil es pero se puede intentar...Suspiré profundamente, que hasta creo que me escucharan mis vecinos y me metalicé en quedarme al lado de mis compañeros.

Mientras estaba en mi meditación, el silbato del árbitro me sobresaltó, no pensaba que esto fuera a comenzar tan rápido. Miré a mi alrededor y me fijé que la pelota estaba justo delante de mis narices...No no...La primera vez que juego y para el colmo el saque inaugural lo hago yo...Lo gracioso de este saque es mi oponente, la verdad es que tenía unas pintas un poco raras y no dudé en reírme disimuladamente, creo que gracias a eso podré despejarme un poco. Estiré mi mano para pillar la pelota, notaba que estaba algo temblorosa pero quizás el destino quiera que la pille o quede en ridículo delante de todos...Que creo que lo segundo tienes más posibilidades de salir.
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Maestro de Dados el Miér Feb 17, 2016 9:03 pm

El miembro 'Hannah Graham' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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