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Hotel room service [Astrid E. Sweets]

Invitado el Sáb Mar 12, 2016 10:46 pm

- ¿Eres imbécil o qué te pasa? Te dije que me lo pusieras en un vaso, y no en esta mierda de copa.

Eric tomó aire y exhaló un largo suspiro, tratando de tomárselo con calma.

“Ya sabemos quién será la siguiente víctima.”

Notó cómo aumentaban las pulsaciones de su corazón y así mismo sus nervios se tensaron, hacía tiempo que no se encontraba con un mago tan asquerosamente repelente. Aunque en parte se lo agradeció, aquel tipo de personas eran los que le recordaban cada día su propósito en la vida, sin permitir que se desviara de su camino. Desde luego aquel hombre acabaría arrepintiéndose de sus palabras.

- Lo siento, volveré a servirle.

Le dedicó la mejor de sus sonrisas con todo el esfuerzo que fue capaz de reunir y segundos más tarde volvió con lo que había pedido exactamente, esperando no tener que arrancarle la cabeza en público, con el consecuente despido que eso conllevaría. Además con él preferiría tomárselo con calma, cuando ambos estuvieran a solas. Eric volvió a sonreír, pero en esta ocasión no le fue tan difícil, pues la imagen de aquel hombre desangrándose por múltiples heridas en su piel realmente le hacía feliz.

- John, ¿puedes llevar esto a la habitación 202? - La voz de su jefe resonó tras él, y éste le miró con una sonrisa. Nadie en su sano juicio diría que por su mente estaban pasando tal cantidad de pensamientos atroces y crueles.

Éste asintió de forma obediente, como siempre hacía y recogió una caja de cartón de la barra. Por un momento tuvo curiosidad por saber qué había dentro y se planteó abrirla antes de entregarla a su dueño, pero finalmente decidió hacer aquel recado lo más rápido posible para quitárselo de encima y poder descansar un rato, puesto que llevaba toda la mañana trabajando sin parar. Aparentemente el que fuera ascendido no conllevaba una mejora de sus condiciones de trabajo.

La caja no pesaba demasiado, así que la llevó sobre ambas manos hasta llegar al segundo piso, donde tocó con los nudillos un par de veces en la puerta cuyo cartel ponía "202".
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Invitado el Lun Mar 14, 2016 5:17 am

Era un día tranquilo y frío, especialmente frío, llevaba poco tiempo viviendo en Inglaterra, aún llegaban paquetes de EEUU de cosas que había llegado a dejar en casa, la verdad le gustaba mucho ese lugar, aunque para ese momento solo conocía el ministerios, la universidad y el cajellón, no conocía casi nada del lugar, tendría un día que arriesgarse e ir a conocer mas, conocer mas puntos mágicos y algunos muggles, aunque los muggles no le llamaban la atención era algo remotamente necesario o eso suponía.

Ese día por ejemplo le llegó una carta de su madre diciéndole que le había mandado algunas cosas que pronto le tendrían que entregar, era posible que la carta hubiera llegado después de las cosas pero aun no tenía la caja por ende estaba segura que primero tuvo que llegar la carta o tal vez al mismo tiempo, tal vez estaba abajo, pero se día no quería salir de la alcoba, estaba estudiando tenía mucho que repasar si quería graduarse ese año además de que estaba el tiempo muy frío, aun era invierno, razón por la que estaba usando un pantalón, una blusa y un suéter.

Por otro lado se estaba durmiendo entre los apuntes que tenía regados en la cama, era un día perfecto para pasar durmiendo que para estudiar o estar despierta, eso era lo que ella creía razón por la que empezó a bostezar y a tallarse los ojos intentando mantenerse despierta pero no lo logró, empezó a quedarse dormida, al menos hasta que alguien tocó la puerta y la despertó, estuvo a punto de regar la tinta de su tintero pero al meno se dio cuenta a tiempo y lo cerró.

- Ya voy - dijo adormilada mientras se ponía de pie cubriéndose un poco con su suéter y sin ponerse los zapatos, el piso estaba helado, fue su primera impresión que la llevó a tener un escalofrío antes de dirigirse a la puerta y abrirla - Hola - dijo medio dormida, era un hombre algo atractivo el que se encontraba al frente con todo y su barba de leñador, la verdad le quedaba bien.

Tardó un par de minutos en darse cuenta que tenía un paquete con sellos estadounidenses - ¿Eso es para mi? - preguntó luego de percatarse de eso, no estaba segura si sería para ella o se había equivocado de habitación, pero esperaba que lo fuera, aunque no sabía que le había mandado su madre esta vez.

FdR: Outfit
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Invitado el Vie Mar 18, 2016 3:40 am

No es que aquel hubiera sido el trabajo de sus sueños, desde luego, de hecho para cualquiera persona aquella profesión era un lastre y de los grandes. ¿Por qué? Para empezar el sueldo no era nada del otro mundo en comparación con lo que se trabajaba, en segundo lugar no te aportaba nada, ni conocimientos, ni buenas experiencias… y por último a veces resultaba ciertamente denigrante, puesto que el lema de "el cliente siempre tiene la razón" es bastante jodido cuando el cliente en concreto es un imbécil de campeonato.

Pero para Eric aquella era la mejor forma de mantenerse cerca de la sociedad de magos sin que pudieran sospechar sobre sus verdaderas intenciones o sobre sus objetivos. Además veía una gran cantidad de gente cada día y gracias a ello iba ampliando la lista de gente a la que matar o torturar en un futuro. Para una persona como él era un trabajo perfecto, después de todo.

Sin embargo había días y días. Había veces que se encontraba más predispuesto a soportar las imbecilidades de aquellos magos, pero había otras (como aquel día concretamente), en que cualquier cosa conseguía irritarlo más de lo normal. Cuando se encontraba con ese humor trataba de controlarse por norma general, pero no siempre lo conseguía. - ¿A tí qué te parece?

No lo había dicho con una sonrisa, o a modo de broma, realmente no entendía a qué venía aquella estúpida pregunta. - He tocado aquí, pero en realidad es para el de la 204. - Tener que gastar saliva con preguntas estúpidas era un fastidio, a Eric solían molestarle las preguntas obvias.

"Rubia tenía que ser."

No obstante se percató casi al segundo de decirlo que estaba siendo demasiado grosero y aquella podía acarrearle alguna que otra consecuencia. No iba a perder su trabajo por eso, pero sí que podía hacer que perdiera puntos. - Lo siento. - Dijo rápidamente, antes de que la chica pudiera quejarse de lo grosero y antipático que había sido, ya que estaba seguro de que era lo que venía a continuación. - He tenido un mal día y… - trató de excusarse, poniendo su mejor cara de arrepentimiento. - Sé que no es excusa, pero de veras lo siento. - Realmente no sentía absolutamente nada, pero era lo que tocaba, a veces uno tenía que bajar la cabeza y portarse como un perrito faldero para conseguir lo que quería. - Imagino que usted es la señorita Astrid… - miró el paquete para asegurarse. - … Sweets.

Seguidamente le dedicó la mejor de sus sonrisas, teniéndole el paquete, esperando que no se tomara aquella forma de tratarla demasiado a pecho. Si había algo que le resultaba más molesto que las preguntas obvias era tener que disculparse ante cualquier mago, pero Eric era un experto en esconder muy bien ese tipo de pensamientos, parecía verdaderamente arrepentido.

- ¿Necesita algo más? ¿Puedo invitarla a algo en el bar? Como compensación. - A veces se sorprendía a sí mismo de lo bien que se le daba hacerse el mosquito muerto.
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Invitado el Mar Mar 22, 2016 10:50 pm

Se encontraba medio adormilada por ende estaba algo lenta por llamarlo de alguna manera, posiblemente esta fue la razón de su pregunta "absurda" sobre el paquete,pero también fue amable al saludarlo, cualquier hubiera sido cortante, solo hubiera recibido la caja y le hubiera tirado la puerta en la cara, pero ella no era de esa manera, al menos sabía como fingir amabilidad o serlo en dado caso para que al contestar le respondieran de una forma tan odiosa, si alguna vez pensó que su supervisor era serio y amargado en ese momento ese hombre con el que estaba no tenía comparación era mas que amargado y hasta parecía necesitar mujer, o no sabía que le faltaba pero era una persona mas que mal humorada y que no sabía como tratar a los demás.

- No se, no estaba esperando nada - respondió en el un tono gélido mientras fijaba su mirada en la de él de una forma que delataba su mal humor por comportamiento con ella, claramente no esperaba nada, si, recibió una carta de su madre pero no esperaba que llegara justo ese día el paquete esperado y menos que por preguntar le hablaran de tal manera, era algo realmente molesto que hacía querer lanzarle una maldición a ese hombre, pero ya tendría la forma de desquitarse de él sin usar la magia como tal, si no su misma existencia.

Rodó los ojos cuando le dio esa respuesta sarcástica, ¿Que hacía ese hombre trabajando en ese lugar sirviendo para los magos y brujas de Londres? ella siempre pensó que todos o la gran mayoría eran amables y educados, pero ese parecía no llegar a serlo. Intentó no resoplar de la molestia y solo embozó una sonrisa amable por mas que estuviera molesta, ya sabría como desquitarse, seguramente hablando con el dueño del lugar o usando sus encantos de semiveela.

- Por mas que tenga un mal día eso no es escusa para ser grosera conmigo o cualquier cliente de este establecimiento y menos con alguien que esté pagando tanto como yo - diría mientras lo veía aun con frialdad y algo de desdén, realmente le molestaba que la hubiera tratado de tal forma y no tenía escusa alguna, ella también trabajó en servicios una vez, ocupaba dinero extra y quiso saber que era trabajar pero por mas mal día nunca trató así a un cliente, además menos uno que pagara lo que ella pagaba, ella era alguien que estaba pagando bien por su hospedaje, el buen trato, además para que le llevaran cosas a la habitación entre otras cosas mas, como para que le hablaran mal como lo hizo ese hombre.

- Si, soy Astrid Sweets - dijo tomando la caja que tendría que poner sobre su cama para poder ver que era lo que contenía, no sabía que podría ser, desde artefactos oscuros, cosas que se dejó, ingredientes, lencería, no sabía con su madre habían muchas posibilidades de cosas que podría encontrar en esa caja.

- Me parece bien, quiero un hidromiel y la mejor botella de alcohol que tenga y que me pueda traer aquí, como podrá ver estoy algo ocupada para acompañarlo al bar - diría amablemente, ya después tal vez le pediría que le besara los pies pero sería mas adelante y después de que le llevara su bebida.
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Invitado el Lun Mar 28, 2016 2:39 pm

Por más que su contestación no hubiera sido del todo adecuada aquella chica estaba siendo demasiado inclemente al respecto. ¿Qué demonios quería que hiciera después de pedirle disculpas? ¿Que le besara los pies? A Eric le daba la sensación de que era a eso a lo que estaba acostumbrada, a que todos a su alrededor la veneraran y la adoraran allá donde pasara simplemente por su físico y quizás por su digna reputación. No tenía ni pajolera idea de quién era, ni siquiera le sonaba su nombre, pero no le extrañaría que fuera la típica niña de papá a la que nunca le habían negado nada.

Si no no entendía aquella forma de reprocharle que había sido maleducado, ¿no había dejado ya lo suficientemente claro que estaba arrepentido? Aunque en realidad no lo estaba, claramente. De hecho en ese momento se alegraba de haberla tratado de ese modo, personas así no merecían mucha más delicadeza.

"Y menos con alguien que esté pagando tanto como yo" Eso lo había dicho todo. Definitivamente Eric no andaba muy lejos cuando decidió juzgarla.

Le estaba sacando de sus casillas por momentos, pero como buen psicópata se limitaba a asentir, aceptando su parte de culpa, aunque en realidad en su interior lo único que sentía eran unas tremendas ganas de cargarsela allí mismo.

Éste le entregó el paquete después de que la chica se desahogara y decidió que lo adecuado sería invitarla a algo, puesto que cualquiera diría que no tardaría en irle con el cuento al jefe. Aquel tipo de personas siempre solían tener el mismo modus operandi. A fin de cuentas no le interesaba que se quedara con una mala imagen de él, sino todo lo contrario.

- Entendido.

Hume bajó las escaleras de dos en dos y fue en busca de lo que le había pedido Doña Quisquillosa. - John, ¿qué haces? - El dueño del Caldero le habló a sus espaldas, despertandole de sus propios pensamientos. - Es para la chica de la 202. - Comentó, sin dejar de ocuparse de ello. - Está bien, puedes irte después de eso. - Le comentó. Eric supuso que se debía a que aquel día no estaban teniendo demasiada clientela, y teniendo en cuenta que las últimas semanas se había portado prácticamente de forma impecable, lo estaría haciendo como alguna especie de favor.

- Muy bien, gracias.
- El hombre volvió a dejarle solo en su tarea, y entonces multitud de voces comenzaron a acumularse en su cerebro. Aquella solo solía pasarle cuando estaba más nervioso o más ansioso por algo.

"Ponle veneno"
"Mátala"
"¿Crees que alguien la echará de menos?"
"Se lo merece"




"Es demasiado arriesgado, sospecharían de mí a la primera de cambio"

Eric podía fácilmente improvisar alguna especie de veneno con algún insecticida que tuvieran en el desván, pero si la encontraban muerta en su apartamento tras éste decir que le llevaría una bebida era probable que las primeras miradas se fijaran en él. No había necesidad de arriesgarse, podía apañárselas de otro modo.

Así que cogió ambas botellas y subió de nuevo hacia la habitación, sin prisa pero sin pausa, imaginándose las mil y un maneras en que podría torturar a aquella delicada y dulce rubia. Irónicamente hablando, claro.

Volvió a tocar la puerta con los nudillos, a la espera de que abriera. - Aquí tiene. - Comentó con una sonrisa, como si ningún tipo de incidente hubiera ocurrido entre ambos. La chica cogió ambas botellas y cuando estuvo a punto de cerrar la puerta Eric la interrumpió levemente, llamando su atención. - Disculpa. - Puso su mejor cara de no haber roto un plato. - ¿Le importa si me uno a usted unos minutos? Ha terminado mi turno y… me gustaría agradecerle el haber sido tan comprensiva.

- También puedo venir más tarde, si ahora está ocupada... - Añadió. Dar más opciones siempre era buena idea cuando lo que se quería era que aceptaran una propuesta.

¿Colaría? Lo sabría dentro de unos segundos.
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Invitado el Miér Mar 30, 2016 4:08 am

Realmente no entendía como personas como esas ser encargaban del servicio sin saber como tratar correctamente a las personas que estaban pagando para ser bien atendidas por ellos, pero bueno no tenía nada que hacer solo darle su critica, no le importaba como la viera después de todo ella sabía que era, como era y lo que valía.

La verdad no creía del todo toda esa escusa y disculpa, era algo tan no se, no se lo creía del todo había algo mas y el que ofreciera llevarle una bebida, ella solo aceptó para hacerlo hacer algo por ella y nada mas, claramente no por que realmente deseara tomar nada, las personas así que se hacía "inferiores" a los demás le parecían falsos y capaces de cualquier cosa, tal vez no pensó en que la envenenaría o drogaría o algo así pero si pensó en que podía escupirle la bebida o quien sabe que se le ocurriera, así que la idea de la bebida era simplemente que se quedara ahí por un rato y luego botarla.

Cerró la puerta cuando este se retiró y colocó la caja en el escritorio ya después vería que le mandó su encantadora madre, la verdad con ella nunca sabía que esperar, podía ser algo bueno o tal vez no tan bueno, pero en todo caso sería algo necesario para ella de una u otra forma.

Nuevamente se sentó en su cama y tomó los apuntes que llevaba para volver a empezar a repasarlos, intentando seguir de donde se había quedado, seguía con algo de sueño pero el disgusto con el chico bastó para que se pudiera concentrar mas en la materia o al menos estar un poco mas despierta.

Estaba algo interesada en los siguientes ingredientes que pociones que casi olvida que había mandado a pedir algo, sin embargo cuando llegó o al menos escuchó que alguien tocaba la puerta tomó su varita sin mucho miramiento y con un conjuro no verbal abrió la puerta antes de decir - Deja las bebidas sobre el escritorio - no pensaba dejar de lado lo que estaba haciendo por ese chico, además esperaba que se fuera después de dejar las cosas pero al parecer las cosas no eran como las planeaba.

Pensaba que no mas dejar las bebidas el chico se iría pero no fue el caso, le preguntó que si podía quedarse ella no hizo mas que alzar la mirada y enarcar una ceja "Claro, lo comprensiva que fui, ese cuento no se lo come ni su madre" pensó, claramente eso la hizo desconfiar mas del chico aun así le permitiría quedarse, claramente ella mantendría su varita cerca y en todo caso sabía que podía usar sus encantos, pero dudaba que algo malo pasara, no sería tan tonto o ¿si?

- Claro, no hay ningún problema aunque sinceramente me desconcierta - diría con una pequeña sonrisa mientras dejaba sus apuntes a un lado al igual que su varita que quedó muy cerca de ella al lado de su mano dominante por si era necesario, ella no era una santa paloma y claramente no confiaba fácilmente en cualquiera y menos una situación así, hacía tiempo que aprendió a desconfiar mucho de algunos.
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Invitado el Sáb Abr 09, 2016 1:47 am

No había intercambiado más de seis o siete frases con ella y Eric ya se imaginaba mil y una formas de acabar con su patética vida. Tampoco es que fuera nadie especial, el hombre se había encontrado a lo largo de su vida con personas mucho más desagradables e inaguantables que ella, pero por alguna razón que desconocía la rubia había conseguido ganarse un puesto de lujo en su lista de próximas víctimas con tan sólo unos minutos de diálogo. Había algo en ella que le producía asco, repugnancia. Cada vez que se movía o abría la boca era como si le diera un motivo más para llevar a cabo lo que tanto deseaba.

No obstante todos esos pensamientos solo transcurrían de mente para adentro. Lo que ella podía ver era un simple hombre arrepentido de verdad por haberse comportado de aquella forma tan grotesca, e incluso dispuesto a compensarle por aquel incómodo momento. Cuando en realidad en su mente se debatía por arrancarle primero los brazos o las piernas.

Como se esperaba, la chica le permitió quedarse un rato en su habitación, lo que le ayudó a cerciorarse de que no sólo era una cretina sino también tremendamente inocente. ¿No le habían enseñado sus padres a no abrirle la puertas a extraños? En todo caso y si se lo montaba bien aquel podría resultar el peor error de su vida.

Eric entró en la habitación, cerrando la puerta tras de sí, para luego poner ambas botellas y dos vasos de cristal sobre una pequeña mesa que había en el centro de la habitación. - ¿Te desconcierta? - Preguntó, con un tono completamente inofensivo.

- Es sólo que nunca me había pasado, y no me gustaría irme a casa sabiendo que tienes una imagen equivocada de mí o de los trabajadores del Caldero. - Se encogió levemente de hombros.

- Y también que no tengo nada más que hacer. - Admitió luego, con una pequeña sonrisa. - ¿Te parece si abro la botella? - Añadió, mirando de reojo el whisky que había traído, que tal y como había pedido se trataba del más caro del que disponían.

En los minutos siguientes esperaba poder entablar una amena conversación con la que poder sacar información que le resultara útil a la hora de planear algo en su contra. No le importaba si se trataba de una charla corta, con un par de detalles le bastarían. Además teniendo en cuenta lo tonta que parecía probablemente cayera en la trampa sin demasiada dificultad.
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Invitado el Miér Abr 13, 2016 5:22 pm

No sabía que había en ese hombre que le desagradaba, no le calzaba del todo su actitud, casi que la asqueaba para que alguien llegara a actuar así o no tenía dignidad alguna o fingía, solo sabía que la hacía querer humillarlo de verdad, era algo superior a ella pero una persona así la hacía pensar en los elfos domésticos los cuales tampoco podía llegar a respetar por su forma de ser tan servil.

Sabía que algunas veces era el lobo o el demonio quien llegaba a fingir ser una dulce oveja, ser alguien que no rompía un plato aunque era todo lo contrario, era algo que usaban con una escusa y realmente quería tener legeremancia para saber que era lo que pasaba ese hombre, ciertamente lo hacía estado practicando pero no era algo que se le daba a la perfección, se había concentrado mas en la oclumancia pero daría algo por saber las verdaderas intenciones de esa persona, pero jugaría su juego aunque con cautela.

Sonrió mientras mentalmente activaba sus encantos de semiveela, realmente quería que ese hombre le besara los pies y se humillara a mas no poder solo por el hecho de que había algo que lo hacía ser de poca confianza para ella, eso por decir menos, pero era solo un instinto puede que fuera un pan de Dios pero realmente no lo creía, no podía llegar a creerlo en ese momento.

- Muy pocos magos reconocen sus errores aún cuando estos fueran un trabajo como este - diría con un tono que hacía que su encanto de semiveela fuera aun mas fuerte, sabía que no lo necesitaba ella no ocupaba hablar para lograr que los hombres cumplieran sus caprichos pero esta vez lo sentía necesario, bueno, no es que fuera necesario solo quería hacerlo por mero capricho.

- Si gustas te invito una copa, pero de momento yo no tomaré - diría mientras señalando los libros, permitiendo que tomara a su lado pero claramente ella no sería tan estúpida de tomar con cualquier persona en la que desconfiaba, además tenía la escusa de estudiar. Ya luego vería si tomaba algo o no, de momento lo instaba a tomar algo al frente de ella. Sinceramente la semiveela era algo extraña con algunos chicos podía hacer cualquier cosa y no tener ningún reparo, pero vamos con este inició con mal pie por tanto es que no confiaba en el mismo, aun cuando era ligeramente atractivo.
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Invitado el Jue Abr 21, 2016 2:39 am

Era probable que la chica no confiara demasiado en él, había algo en su comportamiento demasiado distante que le hacía dudar de que sus intenciones de corregir su "error" estuvieran dando efecto. O quizás siempre era así de áspera con todo el mundo, que era otra posibilidad. Fuera lo que fuese estaba claro que debía poner más empeño si quería sacar algo de provecha en los siguientes minutos que le haría compañía. A pesar de que le había pedido disculpas, de que se había mostrado afable y sobretodo inofensivo parecía que con aquello no bastaría.

Otro de sus intentos se basaba en que bebiera de la botella que le había traído. El alcohol, aunque fuera en pequeñas cantidades, siempre hacía que las personas bajaran la guardia o se mostraran más cercanos, pero al parecer la chica no estaba dispuesta a hacerlo tan fácilmente. ¿Para qué demonios le había pedido entonces aquello? Ni siquiera pensaba que tuviera intenciones de beber, sino que lo hizo como simple forma de aprovecharse de la honradez que había demostrado tener (o más bien que había fingido tener) hacía unos minutos, tras la pequeña discusión.

Aquello podría resultar un reto, pero no era una mala noticia para el hombre, sino todo lo contrario. Últimamente todas sus víctimas habían caído demasiado fácilmente, con dos o tres oraciones bien colocadas había sido capaz de ganarse la confianza de varios magos que habían encontrado en su ingenuidad su momento de muerte. Eric disfrutaba de aquellos asesinatos sencillos y discretos, pero le gustaba que de vez en cuando se le presentaran desafíos que lo llevaran a ingeniarselas de un modo más complejo e imprevisible.

- En ese caso debo ser de esa minoría que sí los reconoce. De hecho no veo nada de malo en ello. - Su voz sonaba desenfadada, e incluso tranquila, como si estuviera relatandole la lista de la compra. - Al fin y al cabo somos humanos antes que magos, así que es muy probable que cometamos errores, algunos más asiduamente que otros, pero vamos… - La miró con aquellos ojos azules que en infinidad de veces habían sido lo última visión de varios magos y brujas, solo que en aquella ocasión transmitían humildad, en lugar de locura o demencia.

Eric aceptó su invitación a beber, aun cuando no le hacía mucha gracia que ella decidiera abstenerse. - Dejar a otra persona bebiendo solo es de mala educación en muchos países. - Comentó con un deje bromista, mientras abría la botella de whisky con bastante agilidad, puesto que estaba más que acostumbrado.

Por unos segundos se quedó mirando a la chica, que parecía leer algunos párrafos de uno de los libros que tenía esparcidos en la cama. A decir verdad era bastante atractiva, tenía una figura de infarto y sin querer no pudo evitar imaginarla desnuda. No obstante despertó rápidamente de aquellos pensamientos. A pesar de que le gustaba el sexo (aunque en dosis controladas), no era usual en Eric imaginarse nada relativamente bueno en relación a un mago, aun cuando se trataba de algo meramente carnal y carente de sentimientos. Tendía a sentir cierta repugnancia hacia ellos, a verlos como trozos de carne cuyo destino era ser desgarrados y poco más. Sin embargo en aquella ocasión su imaginación le había jugado una mala pasada, que de hecho le dejó un poco confuso en los minutos siguientes.

Con el objetivo de despejarse pensó que sería una buena idea acudir a uno de sus placeres más preciados. - ¿Te importa si fumo también? Ya, no llevo una vida muy sana que digamos. - Se encogió de hombros y tras coger una silla de madera que había junto a la puerta y colocarla al lado de la ventana se sentó en la misma, para luego mirarla con cierto gesto de desparpajo. - Por cierto, me llamo John, aunque algo me dice que no te importa demasiado. - Miró hacia la calle durante un momento. Aquella habitación daba a un pequeño callejón, así que las vistas no eran digamos demasiado espectaculares, ni mucho menos.

- ¿Qué estudias? Si puede saberse. - Preguntó, tratando de parecer afable.

¿Cuánto tendría que hacerle la pelota a aquella chica para que terminara confiando en él? Era un misterio, pero desde luego estaba dispuesto a averiguarlo.
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Invitado el Sáb Abr 23, 2016 10:04 pm

Le daba la impresión que su desconfianza causaba mas interés, o bueno, estaba acostumbrada a esto, siempre llamaba la atención de los demás y la verdad aunque no le molestaba la compañía del chico tampoco es que confiara en él o lo quisiera en su habitación por mucho tiempo, así que decidió optar por la carta de fingir comprensión y darle algo de conversación, después de todo no tenía por que decirle la verdad sobre ella.

Estaba pensando usar esa ocasión para ver si todavía era hábil improvisando y diciendo verdades a medias, puede que fuera sincera con las personas que ganaban su confianza o solo le daban ganas de ser honesta, en este caso simple y sencillamente el chico no le caía por su "mal día", ya se había llevado una mala impresión del joven y se quedaría de esta forma, estaba segura de eso, así que por que no divertirse un poco usando sus encantos y a su vez llegando a entablar una red de mentiras, siempre fue buena en eso, desde chica su madre le enseño a mentir y a creerse sus propias mentiras.

Alguien tan humilde en especial siendo mago le desagradaba un poco a la joven pero solo sonrió - En ese caso lo entiendo, es algo poco común, pero es bueno que aún existan personas así y que no solo se fijen en la sangre o la falsedad y reconozcan sus errores - diría con una sonrisa refiriéndose a los magos que eran desagradables con otros solo por verlos inferiores, ella era algo así pero sabía como disimularlo y lo haría en ese momento en el que aparentemente empezaba a bajar un poco la guardia y actuaba como una rubia tonta e inocente, uno de los papeles que mas se le daban en algunos casos.

- Oh, realmente siento si lo ofendo, pero realmente ocupo pasar mi examen - dijo con aparente vergüenza mientras desviaba la mirada algo sonrojada, siempre supo en que pensar cuando ocupaba que su rostro presentara algunos gestos como en ese caso el de parecer que ella tenía vergüenza con él aunque no fuera cierto, además la botella solo la pidió para fastidiarlo no por que pensara tomarla, ella prefería bajar por sus propias bebidas y asegurarse de las cosas en especial cuando tenía una riña con el mesero, como fue el caso que la llevó a tener esa botella en su habitación.

Aún con toda esa fingida actuación la rubia no dejó de usar sus encantos contra el joven y posiblemente no lo hiciera si no hasta que se aburriera o lo echara de su habitación o consiguiera que él se humillara por ella, por tener aunque sea el mas pequeño momento intimo con ella, algo que no conseguiría claro esta pero posiblemente hasta entonces mantendría todo su don de semiveela en su máxima expresión.

Arrugó un poco la nariz con lo del cigarro, en cierta medida no le molestaba que los demás fumaran lo que le molestaba es que lo hicieran en un lugar donde ella tendría que dormir, el olor a cigarro se quedaba en el ambiente y le desagradaba un poco aún así se lo permitiría - Si abres la ventana claro que no me molesta - diría aun tiñendo sus palabras con sus encantos algo que haría con cada frase que fuera a dar, aún cuando a simple vista solo se viera como una chica amable o eso pareciera.

- Disculpa, no quise ser mal educada, solo me tomaste por sorpresa - ella disculpandose, era algo que solo hacía por deber, no era de las que se disculpara en serio, al menos no la mayoría del tiempo, no en ese momento o situación, pero tenía que hacerlo para seguir con su fachada.

- Medimagia - respondió sin dudar ni un segundo, era mentira, ella estudiaba para ser profesora de pociones y en algún momento pocionista pero en la medimagia se veían pociones por lo que no era algo que no calzara, aunque ella JAMÁS estudiaría eso, tener que tratar con magos enfermos, curar heridas y eso, que asco.

- Y ¿tu? Por que trabajas aquí, estás estudiando algo o no te gustan las carreras mágicas - preguntaría con aparente interés.
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