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It's time for a good song [Zack Dankworth]

Invitado el Vie Mar 18, 2016 3:57 am

La pelirroja cargaba a su espalda con la guitarra que su padre hacía unos meses había enviado a su casa en Irlanda. Este no solía estar demasiado pendiente de sus avances, ni siquiera se pasaba por casa en los cumpleaños de la joven o en fechas señaladas, entendía que el hombre tenía sus trabajos, su vida aparte de la que la inmiscuía a ella, pero ¿Qué padre no se acordaba del cumpleaños de su hija? Al parecer, el suyo, cosa que la hacía ser más arisca de lo que normalmente era y con ello tener conversaciones más tensas de lo que debían ser las de padre e hija.

Salió del metro con rapidez y puso rumbo al conocido parque del centro de Londres. Su madre había decidido pasar las vacaciones de semana santa en dicha ciudad, aunque visto el clima que hacía, la verdad es que hubiera preferido quedarse en Adare o mismo haber viajado a España, decían que el clima del mediterráneo era de lo mejor en aquellas vacaciones y que la fiesta siempre estaba presente en las costas españolas asunto por el cual quizás, su interés hacia España se había acrecentado conforme su edad iba siendo más acorde con la de una joven que desea salir de fiesta de vez en cuando.

Elevó la vista hacia el cielo para encontrarse con una tenue lucecilla que, pese a ser bastante débil, lograba calentar todo el ambiente haciendo del parque un lugar verdaderamente precioso, por lo que tras unos minutos andando, la chica consiguió ubicarse en un pequeño banco de piedra, en el que primero apoyó la guitarra para luego sentarse ella, acariciando sus muslos dejando las manos apoyadas en sus rodillas antes de sacar un pequeño cuaderno de la funda de la guitarra y posteriormente el instrumento mentado, era el momento adecuado, el clima perfecto y el lugar indicado para disfrutar del aire libre junto a su bien más preciado, la música.

Se echó el cabello hacia atrás, rasgando las cuerdas casi podría decirse que con dulzura, llevaba todo el día con aquella canción en la cabeza y probablemente fue lo que la llevó a terminar haciendo aquella versión acústica y entrecerró los ojos dejándose llevar por esta, abriéndolos acto seguido para mirar a la gente pasar, viendo como algunos se frenaban mientras que otros simplemente parecían tener su rumbo ya fijado y no buscaban frenarse ante nada, la vida en la ciudad era bastante más caótica que la que llevaba en el pueblo, cosa que la hacía sentir aún más curiosidad ¿A dónde irían? ¿Realmente se podía vivir feliz de aquel modo?

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Zachary S. Dankworth el Miér Mar 23, 2016 2:21 pm

Estábamos ya de vacaciones de Semana Santa en la universidad, pero eso no significaba que no tuviésemos trabajo que hacer. Por la mañana había salido pronto de mi casa para reunirme con unos compañeros de clase con los que tenía que trabajar en un proyecto para entregar cuando se acabasen estas cortas vacaciones. Teníamos que hacer una presentación sobre criaturas mágicas en peligro de extinción, y tres de las personas del grupo (éramos seis) habían sido Ravenclaws en Hogwarts, por lo que no toleraban bajo ninguna circunstancia que los demás del grupo (un antiguo Gryffindor y un antiguo Slytherin más mayor que nosotros pero que estaba en primero porque se había cambiado de carrera) vagueásemos hasta el último momento, y nos habían arrastrado de un lado a otro para conseguir todo tipo de información de bibliotecas mágicas y habíamos tenido que ir a una presentación de un magizóologo importante que hablaba sobre ese tema y también habían querido que hiciésemos un pequeño viaje de uno o dos días para ir a una reserva de criaturas mágicas, pero eso lo habíamos pospuesto para dentro de tres días.

Después de estar unas cuantas horas con mis compañeros de clase trabajando en el proyecto salí por las calles de Londres a dar un paseo y despejarme. No tenía prisa por ir a casa hoy, no había nadie allí. Últimamente iba rápido para cuidar de mi hermana mientras mi padre se ocupaba de varios asuntos, pero hoy le tocaba a la niña estar con Alyss y no volvería a casa hasta dentro de varios días. Esperaba que Grace no se pusiese a dar sus primeros pasos mientras estaba con su madre, porque yo había tenido que ocuparme de esa niña muchísimo más tiempo que mi tía y por lo tanto, por pesada que fuese la bebé y por mucho que me desquiciase, quería estar ahí cuando diese sus primeros pasos. También quería estar presente cuando fuese un poco más mayor y dijese su primera palabra. Sé que mi padre está intentando que su primera palabra sea “papá” y Alyss está intentando que sea “mamá”, era una competición entre ellos, pero yo estaba intentando sabotearla repitiendo todo el tiempo palabrotas en presencia de la bebé y cosas  absurdas para ver si resultaba que decía una de ellas. Si acababa ocurriendo eso sería un hermano mayor orgulloso.

Aunque todavía el clima de Londres no era cálido (nunca lo era…) hacía muchísimo menos frío que en meses pasados ya que ya había llegado la primavera, así que decidí ir a dar un paseo por el parque abrigado solamente con una cazadora de cuero negro. Me ayudaba a relajarme y a despejarme. Sí, puede que en mi casa tuviese un jardín inmenso en el que podía pasear todo lo que quisiese y podía hasta perderme en él, pero lo que me gustaba del parque de Londres aran las personas, el ruido, el ambiente... Me distraía ver a la gente ir y venir, parloteando de mil cosas y haciendo su vida sin importarles lo que hacían aquellos que les rodeaban. En los días en los que estaba de mal humor ver a la gente yendo de un lado para otro y parloteando me ponía todavía de peor humor y me hacía querer cargarme a alguien, pero hoy no estaba de mal humor, sino que realmente me sentía muy tranquilo.

Estaba caminando distraídamente sin pensar realmente en nada cuando de repente comencé a escuchar música y me detuve. No era nada extraño escuchar música en aquel lugar, siempre había alguien que iba allí con algún instrumento y se ponía a tocar, pero esa canción en particular me había llamado la atención. La melodía de la guitarra invitaba a seguirla hasta su origen casi como un hechizo. Sin dudarlo ni un segundo me puse a caminar hacia el lugar de donde procedía la música y vi que había un pequeño grupo de gente que se había parado a mirar a la chica que estaba sentada y tocaba su guitarra como si ella y el instrumento fuesen un solo ser. A mí me gusta la música en general, y pienso que no hay nada mejor en el mundo que una canción o melodía que evoque fuertes emociones. Esa chica conseguía hacer eso con una facilidad admirable.

Me acerqué más hasta que estuve junto al grupo de gente que se había parado a mirar y a escuchar. Al principio lo único que vi de la chica era su largo cabello pelirrojo, y pensé que solo sería una muggle más de todos los millones de ellos que hay en la ciudad, pero en cuanto vi su rostro me di cuenta de que no. Me sorprendí al reconocerla, era una chica de Hufflepuff. Nunca había hablado directamente con ella más allá de las poquísimas palabras que los alumnos de distintas Casas y cursos intercambian en algunas contadas ocasiones en Hogwarts.

Me quedé allí hasta que ella terminó la canción. Los muggles se marcharon a continuar con sus vidas después de haberla escuchado tocar, pero yo me quedé allí y me acerqué un poco más a la chica con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones negros, hablándola cuando no quedaba nadie más allí.

-Si te hubiese escuchado tocar así en Hogwarts me hubiese acercado más a la mesa de Hufflepuff- dije con una pequeña sonrisa.
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Invitado el Jue Mar 24, 2016 4:56 am

No era consciente de que un pequeño grupo de muggles se había acumulado a su alrededor. Lo cierto es que cuando Athena se centraba en la música ya podía caérsele el mundo al lado que ella ni se percataría, era como si la música fuese lo suficientemente fuerte como para llevarse todo el dolor de la vida de la gente, incluyendo el sufrimiento causado por un padre que no se preocupaba de sus hijos o que tenía tantos que hasta él había perdido la cuenta o simplemente no sabía que existían, tampoco parecía importarle demasiado que los que ya tenía estuviesen perdidos en la vida sin saber exactamente que hacer de estas, por lo que tenía entendido ella era de las menores de sus hijos por no decir la menor por lo que quizás, esperaba que un reputado trabajador como su padre lograse darle aquellos consejos que faltaban en su vida pero se equivocaba, como cada vez que la puerta de casa se abría el día de su cumpleaños, donde esperaba que fuese su padre pero solo era otro compañero más por lo que aquel brillo cada vez se disipaba un poco más, dejando paso a un rencor que dudaba que algún día su padre fuese a lograr quitar de su interior.

Inclinó levemente la cabeza cuando algunos de aquellos muggles aplaudieron, sonriendo levemente algo avergonzada por no haberse percatado hasta aquel momento de que estaban allí, pero aquello solo la hizo dejar la guitarra a un lado cuando estos se desbandaron. No le molestaba realmente que se parasen, de hecho, había días que al quedarse sin efectivo para tomar el autobús había puesto su sombrero en el suelo y con lo sacado había conseguido una buena cena y volver a casa sin tener que mencionar el que se había quedado sin dinero en medio de la ciudad, cosa que acarrearía una dura regañina por parte de su madre, algo que, para qué negarlo, la alteraba, si, también la culpaba a ella de no haber crecido con un padre decente al que poder admirar por algo más que ser un alto cargo, quería admirarlo por ser un gran padre, cosa que dudaba que fuera a lograr algún día ya que para ella, la figura paterna era más bien inconclusa, una sombra que sabía que estaba pero solo vagaba de un lado para otro sin ser de real importancia, lo que viene siendo una probeta para engendrar, nada más allá de aquello.

Quizás había ido demasiado fresca para la etapa del año en la que se encontraban, pero poco importaba, el sol se encargaba de calentar su pálida piel que probablemente, de alargar demasiado la exposición a este, terminaría cual camarón, roja, algo que le pasaba más a menudo de lo que le gustaría reconocer ya que era algo que casi todo el mundo le decía “una irlandesa tan paliducha no debería exponerse tanto al sol, o de lo contrario, se quemará” dicho y hecho, era ir a la playa un día y al siguiente convertirse en la hermana perdida de Hulk rojo, algo nada agradable ya que se quemaba tan a conciencia que hasta el echarse las cremas hidratantes la ponían enferma, irónicamente ninguno de sus padres era pálido, por lo que había desarrollado aquello porque sí, igual el ser pelirroja de ojos verdes influía, pocas había visto morenas o morenos, la verdad pero tampoco le molestaba, en invierno y si no iba a esquiar, que entonces las quemaduras eran incluso peores que en verano.

Elevó la mirada hacia la voz que acababa de sacarla de su ensimismamiento acerca de las quemaduras. El chico le sonaba y tras mencionar aquello, era más que un hecho que había sido o era estudiante de Hogwarts, por lo que la pelirroja sonrió levemente encogiéndose de hombros, tras caer en la cuenta de quién era el joven que estaba de frente a ella, chasqueando levemente la lengua – Los Slytherin no tendéis a pasaros demasiado por nuestra mesa, ya sabes, eso de que somos más afines a los leones que a las serpientes – Sonrió levemente encogiéndose de hombros dejando su brazo descansando sobre la guitarra sin tocar las cuerdas para no interrumpir la conversación que esperaba comenzar con su recién estrenado acompañante. No tenía demasiada interacción con ninguno de los chicos de esa casa, en general, osea chicos y chicas, tendía a quedarse con los de su casa y algún Gryffindor rezagado.

No era demasiado buena empezando conversaciones, de hecho solía recurrir a un tópico cualquiera para que fuese la otra persona la que saliese con algo que continuar, aunque en este caso quizás se le había ocurrido a ella, algo bastante raro, tampoco trataba de hacerlo demasiado, era más feliz viviendo en su mundo de tranquilidad y sin tener por qué enfrentarse a conversaciones inconclusas y de evidente carencia de interés, aunque para qué negarlo, el chico era lo suficientemente interesante como para intentarlo un poco más ¿No?

- ¿Tocas algún instrumento? – Comentó señalando la guitarra al tiempo que mantenía su mirada fija en él, analizándolo con interés esperando la respuesta, quizás debió preguntar primero su nombre, no era buena para recordarlos y quizás de hacerlo sería capaz de ponerle el nombre a otro en vez de a él, tipo saber su nombre pero llamárselo al vecino, cosas de los despistes, quería creer – Soy una maleducada – Sonrió levemente sin esperar a que contestase la primera pregunta – Sabes que soy Hufflepuff pero nunca nos han presentado así que… - Extendió su mano en dirección a él – Athena Penrose.
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Zachary S. Dankworth el Vie Mar 25, 2016 11:21 am

Aun si se daba el caso de que la chica no tuviese ni puñetera idea de quién era yo, ya había quedado claro gracias a mi comentario que yo había sido alumno de Hogwarts debido a la mención a la Casa de los tejones. Sonreí cuando su respuesta me indicó que yo a ella también debía de al menos sonarle, pues sabía que era un Slytherin.

-Sí, os aliáis con el enemigo y eso no está bien, ¿sabes?- bromeé, intentando poner cara seria mientras decía aquello, aunque sin mucho éxito.- Sin embargo a lo largo de los años he tratado con varios tejones con los que no he tenido ningún problema a pesar de vuestra falta de afinidad con nosotros. Mi prima está en la misma Casa que tú- es más, ahora que lo pensaba puede que fuesen hasta compañeras de dormitorio, pero aunque sabía que esta chica era Hufflepuff no recordaba en qué curso estaba. Puede que sí que fuese de la edad de mi prima, lo parecía.  

Me quedé callado un par de segundos, tratando de ver si era bienvenido allí o no. Había Hufflepuffs que a veces no se encontraban a gusto en compañía de un Slytherin debido al bullying que recibían por parte de los de mi Casa. Pero en cuanto la chica volvió a hablar, preguntándome en ese momento que si tocaba yo algún instrumento, tomé eso como una señal de que no tenía que marcharme.

-¿Te importa si me siento aquí?- pregunté antes de sentarme a su lado en el banco en el que ella se había puesto a tocar la guitarra y a deleitar a la gente que pasaba por allí en el parque.- Toco la guitarra también, pero ni de lejos tan bien como tú- le dije con una simpática sonrisa.- Y toco el piano, mi madre me enseñó de pequeño. Si estoy muy inspirado- y con ello me refiero a que si me había pasado de copas- puedo conseguir que mis intentos de tocar el violín no suenen como si hubiese pisado la cola de un gato moribundo. ¿Y tú, tocas algo más que la guitarra? ¿Cuándo aprendiste? Lo haces súper bien.

Ella dijo entonces que era una maleducada por no presentarse, y lo hizo.- No, el que no tiene modales soy yo, disculpa. Soy Zack Dankworth, encantado- dije mientras estrechaba su mano, y entonces deposité un beso en su mano cual gentil caballero. Las normas entre la alta de la sociedad de los magos era algo distinta a la de los muggles que consideraban eso anticuado.- Athena, bonito nombre. Muy original. ¿Tenían tus padres algún interés especial en la mitología griega?

Miré entonces a su guitarra, la cual seguía sosteniendo en sus manos cuidado pero firmemente.- ¿Tienes inspiración para alguna más?- le pregunté. No me disgustaría escuchar alguna canción más si las notas eran tocadas con la misma exquisitez que la canción que me había atraído hacia la chica para escucharla.


Última edición por Zack Dankworth el Dom Abr 03, 2016 8:42 am, editado 1 vez
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Invitado el Vie Abr 01, 2016 10:45 am

Era difícil no haber reconocido al muchacho, aunque tuviese bien claro que su nombre era algo que se había escapado de su campo de conocimiento en el colegio de magia, sin embargo, no fue algo que pareciera haber molestado al muchacho, aunque claramente no tenía por qué hacerlo, no es que ella fuese tampoco demasiado atenta a lo que la rodeaba, vivía en sus mundos y rara vez salía de estos.

-No nos aliamos con el enemigo, nos aliamos con quien no nos trata como catetos, ya sabes la fama que los Slytherin ponéis a los Hufflepuff ¿Os obligan a hacerlo u os sale natural? – En realidad ella pocos problemas había cosechado con los de la casa de Salazar Slytherin, en sí difícilmente tenía problemas con nadie salvo si le tocaban mucho la fibra - ¿Es Hufflepuff? ¿Cómo se llama? Quizás la conozca. Se me hace raro un slytherin con familia hufflepuff, es como si literalmente un tejón y una serpiente compartiesen mesa en las cenas de navidad, no sé si pillas por dónde van los tiros.

Nunca se había negado a tener alguien al lado, fuera de la casa que fuera o del estatuto social que fuese, le daba bastante igual aquel tipo de cosas, sí se había visto aislada alguna vez por ser Hufflepuff pero nada más allá que el bullying sufrido por los de su casa, vamos, algo a lo que debías acostumbrarte si querías acabar tus años de estudios en Hogwarts, así mismo, debía reconocer que la mayoría de los de su casa se tomaban aquellas bromas acerca de su aparente falta de intelecto como algo que les daba algo igual.

-Para nada, siempre es bueno tener algo de compañía – Sonrió levemente negando con la cabeza, mirando al joven tras sus palabras – Tampoco es que sea una eminencia, estoy segura de que exageras enormemente – Ella tocaba algunos instrumentos, la verdad más de los que hubiera podido esperar cuando era pequeña y su madre insistía en que la música era el bálsamo para las almas heridas, algo bastante extraño pero que con el tiempo logró comprender – Toco varios instrumentos, la guitarra, el piano, la gaita y la flauta travesera, mi madre insistía en que aprendiese todo cuanto pudiera, creo que la carta de Hogwarts la desilusionó en su necesidad de que terminase siendo una música multitalento – Una leve risa salió de sus labios negando – Desde pequeña mi madre me metió en clases de todo lo que encontró y aunque pienso que no es para tanto, supongo que es la práctica.

-Vaya esto sí que no lo habría esperado – Miró sorprendida el gesto del joven, negando justo después nuevamente, acabaría con dolor de cuello al final del día – El placer es mío, señor Dankworth – Inclinó levemente la cabeza como si de una dama antigua se tratase, si es que esa era la descripción que podría darse, no era muy buena en el tema del rigor histórico y mucho menos en el de la caballerosidad – Quizás viene desde mis abuelos, llamaron a mi madre Selene al fin y al cabo, supongo que quería que tuviese la fuerza de Athena, ya sabes cómo son los padres con los nombres.

- ¿Alguna en especial que quieras escuchar? Tengo un repertorio bastante amplio en realidad – Asintió convencida agarrando la guitarra predispuesta a comenzar una nueva canción, acariciando las cuerdas con suavidad esperando la respuesta de su recién estrenada compañía.
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Zachary S. Dankworth el Dom Abr 03, 2016 9:06 am

Era difícil ver a Slytherins y Hufflepuffs juntos en un mismo lugar sin que halla como mínimo insultos por medio. Era la clásica guerra de las Casas, esas dos chocaban más que Slytherin y Gryffindor y eso ya era decir. Pero yo nunca había sido de ponerme a insultar o atacar física o verbalmente a Hufflepuffs por el simple hecho de ser Hufflepuffs, aunque no iba a negar que en algunas ocasiones me había burlado de ellos porque había miembros de esa Casa que lo hacían inevitable.

-Ninguna de las dos, es solo que los que sí que son catetos en tu Casa le dieron mala fama a la Casa entera. Vamos, al igual que a los Slytherin nos tratan a todos de racistas psicópatas megalómanos- dije mientras me encogía de hombros, diciendo la verdad. Cada Casa tenía su estereotipo que dictaminaba cómo se trataba a todos sus miembros, cumpliesen o no con el estereotipo. El problema que tenían los Hufflepuffs era que eran demasiado buenos y demasiado trabajadores, e incluso fuera de Hogwarts a la gente buena se la consideraba tonta por culpa de su inocencia e ingenuidad (en la mayoría de los casos aunque no en todos).- Mi prima es Alice Ivanova. En realidad es prima… ¿tercera? ¿cuarta? Ya no sé ni de qué grado, pero aún así la considero prima igualmente- aunque seguro que si nos ponemos a mirar los árboles genealógicos de los miembros de familias mágicas en Hogwarts todos éramos primos de un grado u otro, o teníamos familia emparentada con los demás.- Ya, es extraño. Ella es la única Hufflepuff en la familia que yo sepa, pero siempre me hizo gracia. Así hay un poco de diversidad- aunque diversidad ya teníamos, pues la familia de mi madre era Gryffindor aunque ella fue serpiente y mi tía Alyss fue Ravenclaw, y que yo supiese la prima de mi padre también había sido Ravenclaw, pero creo que Alice era la única Hufflepuff. Mi padre se había reído cuando el padre de Alice le dijo en qué Casa había caído ella, pues la expresión en la cara de Aleksander había sido ridícula.

Me senté en el banco junto a la chica, y negué cuando dijo que seguro que yo estaba exagerando en cuanto a su don con la guitarra se refería.- Créeme que no exagero para nada, estoy siendo sincero- le aseguré sin mentir. Le dije qué instrumentos tocaba yo, y la miré muy sorprendido cuando me dijo la cantidad de instrumentos que tocaba.- ¿La gaita también? Eso sí que es inusual, creo que nunca he conocido a nadie que la toque- escuché lo que dijo sobre la posible desilusión de su madre, e hice una mueca. Siempre me había molestado cuando los padres se desilusionaban cuando los hijos no hacían lo que ellos querían, como si ellos nunca hubiesen sido críos que querían hacer lo que ellos querían en vez de lo que sus propios padres decían. Yo había tenido suerte de tener un padre que me apoyaba siempre en todo, pero había visto el dramón que había tenido Natalie con sus padres y eso no me había gustado. Claramente el caso de esta chica no alcanzaba esa gravedad ni de lejos, pero aún así.- Cuando te gradúes de Hogwarts puedes dedicarte a prepararte para ser lo que quieras. Si quieres dedicarte a la música no hay nada que te detenga, si ese es tu sueño también podrás hacer lo que tu madre quiere. Y con el talento que veo que ya tienes estoy seguro de que no te será difícil- dije con una sonrisa.

Su nombre me pareció curioso y bonito, y se lo hice saber además de que pregunté el por qué de que le pusiesen un nombre tan poco común.- Hay padres más meticulosos que otros con los nombres, pero sí, sé. Pues tu nombre mola mucho, creo que tomaron una buena decisión.

Le pregunté si tenía inspiración para alguna canción más, pues me gustaría volver a escucharla tocar, y me preguntó que si quería escuchar alguna en particular. Me lo pensé un poco, hasta que una canción en particular me vino a la mente.- ¿Conoces una llamada Counting Stars? Una que es “Lately, I've been, I've been losing sleep dreaming about the things that we could be, but baby, I've been, I've been praying hard...”- canté suavemente unas pocas líneas de la canción par aver si la reconocía.
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Invitado el Jue Abr 07, 2016 1:12 am

Ahora que lo pensaba no tenía ni idea de a qué casa había pertenecido su padre, tampoco había preguntado nunca y con lo que lo veía lo raro era que a la joven se le diese por preguntar cuál había sido o investigar sobre su familia paterna de la cual oía hablar, pero jamás se había topado con ellos ni por pura casualidad o al menos ella no lo sabía. Suspiró pesadamente al pensar en aquello, no era momento de ponerse estúpida por culpa de su padre y mucho menos dar señales de aquello al chico.

-Bueno, creo que ahí no puedo darte del todo la razón, para mí simplemente sois gente egocéntrica y en su mayoría de familias puristas, vamos, no os veo como psicópatas, al menos no a todos – Matizó finalmente encogiéndose de hombros, era cierto, ambas casas, al igual que las otras restantes eran juzgadas por los estereotipos de la gente que había pasado por estas, aunque claro, todo se iba quedando, en plan añadidos por las características de la casa, Helga Hufflepuff fue la menos exigente de los cuatro fundadores o quizás la más inteligente al encontrarse con gente que podría encajar fácilmente en cualquiera de las casas y finalmente, para aprovecharlo, el sombrero enviaría a estos a la casa de los tejones. No era una muchacha con demasiado ego, pero sí que apreciaba las cualidades de su casa y que los llamasen inútiles día sí, día también llegaba a ser algo que la molestaba y con razón ¿A quién le gusta que durante siete años de tu vida te llamen inútil? A nadie, pues eso, no era una rarita, tenía toda la razón al mosquearse con el maldito tema. Al escuchar el nombre de la prima de este asintió levemente – Me suena si, ahora mismo no le pongo cara, pero es que soy horriblemente mala para vincular ambas cosas, digamos que me fijo verdaderamente poco – Se encogió nuevamente de hombros mirándole – A veces lo importante es que la consideres tú, no que lo sea, yo tengo hermanos, pero para mí no lo son, ni siquiera los conozco la verdad, ergo no me interesa ni un poco que formen parte de mi vida. – Chasqueó la lengua mirando al Slytherin – Así que…Sea prima carnal u octava es prima igual.

-Es todo cuestión de ensayo, no sé, es que casi tengo la sensación de haber nacido con ella – Palpó con cuidado la guitarra, era cierto que esa concretamente era nueva, pero sí que sentía aquel instrumento en general como una parte necesaria de ella, ese objeto que siempre querría llevar a su lado, aunque no sirviese para nada más que amenizar las duras jornadas que pudiera llegar a vivir. – Ser irlandesa es lo que tiene, es algo así como que si tocas instrumentos y no te centras un poquito en ella te pierde un poco el misticismo de la nación – Eran gilipolleces de su madre, era un hecho, pero por no aguantarla la verdad es que había aprendido a apreciar aquel instrumento a pesar de que en un primer momento no le gustaba ni un poco. Sus palabras la hicieron elevar los hombros negando con la cabeza – Quizás termine dedicándome a la música como a ella le gustaría, pero no lo sé, no he pensado en lo que haré a mi salida de Hogwarts ni si seguiré por el terreno mágico mis estudios, supongo que es algo que todavía no me ha llamado, esa vocación al estudio que dicen que se suele obtener desde joven, siempre he sido demasiado libre para atarme a lo que pueda encontrarme dentro de dos años, pueden pasar muchas cosas – Arrugó levemente la nariz riéndose – Pero vamos, que no me quita el sueño, me gusta vivir al día sin pensar en lo que habrá al otro lado de la esquina, es más emocionante.

-Mi madre, mi padre nunca ha estado muy presente en mi vida, no sabía ni que tenía uno hasta hace relativamente poco – Se encogió de hombros, no se la vería afectada jamás por aquello, era más feliz sin saber de la existencia de dicho individuo que después de saberlo – Supongo que ahora he aprendido a vivir con él, pero al principio lo odiaba a muerte, creo que a casi todo el mundo le pasa con su nombre alguna vez en la vida.

Apretó levemente los labios asintiendo, agarrando la guitarra nuevamente rasgando las cuerdas – Pues sí, me suena, a ver qué te parece por que no será exactamente igual que la que tú has cantado, pero… Tiene esa base, si – Asintió levemente comenzando a tocar la canción, mezclándola con la de Timber

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