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Cinema Paradiso [Sam J. Lehmann]

Invitado el Lun Mar 21, 2016 1:35 pm


La noche caía una vez más sobre Londres y se notaba que iba a llegar la primavera porque la temperatura no era tan baja como un par de semanas antes. Aun así, los transeúntes iban bastante abrigados y, algunos, llevaban paraguas colgados del brazo por si acaso el buen tiempo de los último días hubiese sido solo un espejismo. Algunas nubes tapaban la luna, pero hacía buena noche y no había demasiada gente por la calle. Ya hacía un par de horas que había anochecido y yo ya había tenido el atino de comer antes de salir de mi casa. Se me hacía raro quedar con gente...con amigos. Había muy pocos que contasen con esa calificación para mi, generalmente Drake o Luke eran los que contaban conmigo, pero ambos tenían sus vidas y estaban bastante ocupados...sobre todo Luke. Ya hacía demasiado que no sabía de él. Sin embargo, no había sido ninguno de ellos los que me habían llamado aquella noche, había sido Sam. Después de unas cuantas sesiones de entrenamiento ella había mejorado mucho, pero nuestra relación también. Ya sabíamos bastantes cosas la una de la otra, pero aun no me había atrevido a decirle que ya había muerto hacía mucho. Tenía miedo de asustarla y de hacerla partícipe de mi historia. A veces tenía la sensación de que era una historia que ya conocía demasiada gente.

Había quedado con ella en Trafalgar Square, ese sitio donde todo el mundo suele quedar porque todo el mundo sabe perfectamente donde estar y como llegar a él. Habían sido pocas o ninguna las ocasiones en las que la había visto fuera de un contexto deportivo, pero estaba intrigada por saber como transcurriría la velada. Y tengo que reconocer que también tenía ganas de verla vestida de calle y de que ella me viese a mi así también, pues la ropa de gimnasio no es la más favorecedora y puedes ver mucho de una persona por eso...Es una tontería, lo sé, pero estaba demasiado emocionada por quedar con ella como para no pensar en esos estúpidos e insignificantes detalles.

No tenía ni idea de que película íriamos a ver, pero mi cerebro estaba demasiado ocupado pensando en como iba a reaccionar si me tocaba comer o beber algo. Ese fue un pensamiento que me persiguió desde que empecé a vestirme hasta que llegué al lugar de la cita. Helheim había querido venir conmigo y a mi me habría encantado que conociese a la chica por fin, pero no me parecía que el cine fuese un lugar muy adecuado para llevar un lobo. Se había enfurruñado conmigo y había llorado como un perro indefenso cuando me vio irme sin él, pero al final él había seguido su nocturno camino y yo el mio.

Llegué a la cita caminando a una velocidad normal para un humano, pero aun así llegué unos minutos antes de lo acordado. No vi a Sam por ningún lado así que simplemente me quedé de pie, en medio de aquella plaza, esperando y observando a las pocas personas que pasaban a mi alrededor. La humanidad en su estado natural era fascinante para alguien que ya no formaba parte de ella...

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Sam J. Lehmann el Miér Mar 23, 2016 12:10 am

Había llegado por fin el viernes y, como venía avecinando Sam desde el lunes, no tenía plan para ese día tan deseado por ella desde que el trabajo se había vuelto una carga. Por regla general se hubiera acostumbrando con un viernes tranquilo en dónde terminar la tarrina de helado de chocolate mientras ve “PD: Te quiero” por trigésima quinta vez a moco tendido en su sofá, en compañía de su cerdito y su gato. Pero no era ese tipo de viernes y necesitaba salir de casa. Así que se había armado de valor y contactó con Emily para preguntarle que si le apetecía ir al cine, una idea que le venía rondando ya hace tiempo a la rubia. Esta semana se habían visto poco y, a pesar de que su relación se basaba en correr y entrenar en el gimnasio, le hacía especial ilusión quedar con ella fuera de todo ese entorno… ver cómo era fuera de allí y dejar a un lado a la Emily profesora y a la Sam alumna.

Inexplicablemente se había puesto algo nerviosa. No sabía qué ponerse y, por saber, no sabía ni qué película quería ver en el cine. De hecho, ¿había alguna película interesante en el cine por la que pagar? Por un momento se reprochó el haberla invitado al cine y no a tomar algo. Al fin y al cabo, si lo que quería era conocerla mejor, el cine no era precisamente el lugar más óptimo para intercambiar información.

Como no quería llegar tarde optó por vestirse con el segundo modelito —de seis— que eligió y ponerse de camino a dónde había quedado con Emily. No vivía excesivamente lejos, por lo que con su abrigo puesto decidió ir caminando. Se retrasó algunos minutos, por lo que cuando estuvo llegando cruzó con paso acelerado el paso de cebra mirando a todas partes a ver si veía a la morena. Le costó lo suyo dar con ella debajo de uno de esos característicos leones que rodeaba la estatua principal de la plaza.

Acortó las distancias entre ellas y saludó de lejos con la mano cuando sus miradas se cruzaron—Siento el retraso —dijo de manera automática cuando estuvo al lado de ella, acercándose para darle un beso en cada mejilla como saludo más coloquial—Decidí venir caminando y sobreestimé mi velocidad con tacones —encogió sus hombros levemente con una sonrisa. Sam caminaba bien y rápido con tacones, pero no había que comparar la comodidad de unas botas o deportivas frente a cualquier tipo de terreno a lo de los tacones… qué martirio cuando te toca ir por una acera con muchos surcos en sus grabados cuando llevas tacones… parece que el tacón tiene un imán con los surcos más grandes—¿Vamos? —miró entonces el reloj, viendo que eran las 22:06. Habían quedado a las 22:00, tampoco se había retrasado tanto, pero hasta ella sabía lo eterno que podía hacerse esperar seis minutos en medio de ningún sitio y sin nada que hacer—He mirado la cartelera a ver qué echaban a esta hora y a las diez y media hay sesión de Deadpool, el Renacido y Spotlight. La primera creo que es de risa, la segunda es por la que Leonardo DiCaprio ganó el Óscar y la última ganó el Óscar a Mejor Película, así que supongo que mala no será —le explicó—Elige tú la que más te apetezca.

Le hubiera gustado preguntarle que qué tal le había ido la semana, pero se había estresado. Entre que llegó tarde y que la sesión no iba a esperar por ellas, decidió priorizar las preguntas, ya que se conocía y como fuera ella la que tuviera que elegir bajo presión en ventanilla repentinamente, se iba a quedar en blanco y, o lo echaba a suertes, o elegía Kung Fu Panda 3 por el estrés del momento. Ella no funcionaba bajo presión, eso estaba claro.

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Invitado el Miér Abr 13, 2016 8:03 pm

La gente seguía paseando por aquella plaza, encontrándose con la gente que buscaban y esperaban o simplemente dirigiéndose a algún sitio en concreto que solo ellos sabían. Llegaban a mi todo tipo de olores que iban desde vino tint hasta humo, pasando por sudor y sexo y de algún modo todo aquello se me antojaba al olor que emanaba de la verdadera vida. Y no quiero decir con eso que la vida apestase a todo, si no más bien que...no lo sé. Los muertos despiden podredumbre o nada, los vivos tienen todo un abanico de sensaciones emanando de ellos y es otra de las cosas que añoro de forma parte de ese grupo, aunque cuando era parte no podía percibirlo como ahora.

El tiempo pasó de manera que yo casi ni lo notaba. No tenía nada que hacer mientras esperaba bajo aquel emblemático león, pero estaba completamente sumergida en mis pensamientos y siempre he sido una persona paciente. Más ahora que tengo toda la eternidad por delante... a no ser que a alguien le dé por clavarme una estaca en el pecho, claro.

Un sonido de tacones lejanos me hizo girarme hacia el lugar del que procedía por pura curiosidad de saber que tipo de persona los llevaría puestos. Cuando localicé a la persona en cuestión, en mi rostro se dibujó una sonrisa que salía de manera automática cada vez que Sam hacía su aparición en mi campo de visión. La saludé con la mano mientras yo también acortaba el camino entre ambas acercándome a ella para que no tuviera que caminar tanto. - No te preocupes, ni siquiera me he dado cuenta, la verdad. Estaba metida en mis pensamientos.- confesé con naturalidad a su disculpa por la tardanza. Miré el reloj y era cierto que llegaba tarde, pero no me importaba. Al fin y al cabo, en mi país, uno de los prejuicios más grandes que hay hacia nosotros es que siempre llegamos tarde a todas partes. Los quince minutos de cortesía españoles creo que los llamó alguien alguna vez.

Asentí con la cabeza cuando sugirió que fuésemos tirando hacia el cine y mientras comenzábamos a andar me fue contando lo que había visto en cartelera para la hora que era.- La verdad es que no me apetece mucho ver Spotlight, los temas de curas y pederastía me enfadan demasiado y hoy no me apetece salir ofuscada del cine. El renacido podría molar y dicen que Deadpool es divertida y diferente a todas las películas de superhéroes. ¿Te gustan las películas de superhéroes? Me apetece reirme un poco hoy- dije guiándome solo por lo que había visto por internet y por ahí. El renacido clamaba ser una revelación cinematográfica, pero yo jamás me fiaba de esas revelaciones porque mi gusto no coincidía con los de los que decidían esas cosas. - Qué cine has mirado, por cierto? Porque yo ahora me estoy dejando guiar por ti pero no se muy bien a dónde estamos yendo- confesé con una pequeña risa final. No es que me preocupase especialmente a donde íbamos pues mi finalidad en aquella velada era pasar tiempo con mi nueva amiga sin importar que el cine estuviera a la vuelta de la esquina o en la china popular, pero si la película empezaba en media hora quizás debíamos apurarnos o buscar un medio de transporte alternativo que no fuese caminar. Sobre todo teniendo en cuenta los tacones que Sam llevaba en los pies.

Nunca he sido muy fan de llevar tacones porque en ese sentido soy bastante dejada. Tampoco soy especialmente bajita asi que no los necesito, persé. Pero tengo que reconocer que me gustaba como le quedaban a ella.- Estás muy guapa, sabes? Se me hace algo extraño verte sin la ropa de deporte, es una nueva faceta tuya esta- dije con una sonrisa amigable- Me gusta tu estilo- dije a modo piropo y cayándome todas las demás cosas que me gustaban de su atuendo y de ella aunque en aquel momento solo pudiera ver con claridad la silueta de sus piernas. Quizás mi orientación sexual tampoco era algo que ella necesitase o quisiese saber. Me lo guardaría para el momento en el que saliese el tema.

- Qué tal te ha ido la semana? No nos hemos visto como de costumbre pero espero no haberme perdido una semana especialmente horrible en el trabajo o algo así y que no hayas podido desquitarte en el gimnasio como de costumbre- dije a modo broma buscado hablar de todo un poco.

El color negro de su ropa hacía destacar su pelo rubio, sus ojos azules y sus labios pintados de rojo. Le favorecía enormemente, probablemente mucho más de lo que ella misma era capaz de ver. Y es me gustaba, pero era otra de esas cosas que había añadido a mi lista de decir cuando el momento fuese propicio.
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Sam J. Lehmann el Vie Abr 15, 2016 1:55 pm

Seguía sin gustarle lo más mínimo eso de retrasarse, pero Emily parecía sincera diciendo que no se le había hecho largo. De verdad que esperaba que así fuera y que no lo hubiera dicho para “quedar bien”. Aunque no tenía pinta de ser una chica que mintiera para quedar bien. Así que sin perder ni un minuto más, Sam le informó de las películas que había para que ella eligiese la que más le gustase. La verdad es que la legeremaga había ido sin muchas expectativas a la hora de ver una película, ya que lo que verdaderamente le hacía ilusión era el acto de quedar con ella y no el de ir a ver una peli. Por suerte Emily sabía de lo que iban mucho mejor que Sam. Que oye, podía hacerse una idea de que Deadpool iba de superhéroe por eso de la malla parecida a la de Spiderman, pero tampoco quería tentar a la suerte diciendo alguna barbaridad que le hiriese el alma a algún fanático de estas cosas—¿Batman cuenta? —preguntó algo divertida entrecerrando los ojos—Mi amigo era muy fan de esas películas y siempre me recalcaba que Batman no era un superhéroe, sino un héroe. ¿Pero vale, no? —sonrió débilmente al recordar a Sven. Le echaba muchísimo de menos. Aún no entendía cómo era que las mejores personas eran las que peor suerte tenían… de verdad que no lo entendía—Vamos a ver Deadpool entonces. Así expando mis horizontes.

Ya caminando en dirección al cine, Emily le preguntó sobre el mismo. La verdad es que no le había dicho nada al respecto. Por decir no habían hablado ni de la película… por norma general el incentivo para ir al cine es saber si te gusta la película o no, pero en esta ocasión ni siquiera habían elegido la película, por lo que mucho menos habían hablado del cine—Dentro de dos manzanas hacia arriba hay un cine. Es pequeño, pero suele ir mucha gente. Es el que más cerca está de mi casa, podría decirse que es mi cine de confianza… —sonrió divertida, ya que le encantaba el cine y no era la primera vez que iba sola a ese—Llegamos a tiempo. Quizás nos perdamos los trailers, pero últimamente casi que prefiero no verlos. La mayoría te cuentan la película y te ponen los mejores momentos. ¡Te destripan toda la película! —confesó indignada con el mundo.

Si contaban las veces que se habían visto sin ropa de deporte se remontaba a una y era cuando se conocieron en el Ministerio. ¿Pero en ese momento quién se fija en el atuendo o en el estilo de vestir de la otra persona? Sam por lo menos no, por lo que se imaginaba que Emily tampoco. Eso sí, no se esperó para nada que Emily ahora si se fijase en su atuendo y, encima, se lo dijera. Por norma general iba con el pelo recogido, sin pintar y con ropa que sin duda no pegaba con ella lo más mínimo. Sam miró a Emily sonriente y sorprendida, con un rubor en sus mejillas que ni ella misma notó que estaba ahí—¡Gracias! La verdad es que no sabía que ponerme. Me confundes, pienso que voy a quedar contigo e iba automáticamente a ponerme los leggins y las playeras —bromeó divertida, mirándola antes de bajar la mirada, notando solo entonces que estaba sonriendo como una idiota. Sonrió todavía más al darse cuenta de que estaba sonriendo. ¿Era eso un bucle infinito?—Pero lo mismo digo —dijo, deseosa de no ser tan tímida y decir algo más al respecto. Era un hecho indiscutible que Emily estaba guapísima, algo que pensó nada más verla. ¿Pero decirlo? A Sam se le formaba un nudo de timidez en la garganta a la hora de decir piropos, aunque fueran una realidad universal. Piropos a gente como ella, claro, a personas como sus mejores amigos se los decía una y otra vez debido al cariño y la confianza que tenía hacia ellos, pero la relación con Emily era rara... sentía que tenía confianza con ella para muchas cosas, pero luego para otras muchas no. Es decir, estaba nerviosa por ir al cine con ella. ¡Nerviosa por ir al cine con ella, eso era ilógico! Tenía la sensación de que podía cagarla diciendo o haciendo algo y la verdad es que no tenía nada de ganas de estropear la relación que tenía con ella.

Saliendo ya de Trafalgar y cogiendo la calle que, tras dos largas manzanas, llegaba al cine, Emily le preguntó a Sam que qué tal le había ido la semana. Sam había echado muy de menos las clases en el gimnasio, más que nada porque ese rato con ella eran un soplo de aire fresco. Ahora ya se había acostumbrado a vivir con el peso de que un tío asqueroso y ruin le domine y le joda la vida, por lo que no había ido tan mal la semana. Dentro de lo malo, había sido normal—Bien, normal, como siempre —Mintió, como siempre. Si decía que su semana era una mierda iba a preguntar por qué y prefería evitar el tema desde el principio que estarse inventando una historia paralela por no poder ni nombrar el nombre de Rodolphus Lestrange—. Pero lo he echado de menos igual. Es un combo que me gusta: me divierto, aprendo y me desahogo en buena compañía. Es como quitarme el chocolate en una semana, ¿sabes? —comparó divertida, haciendo una pequeña pausa—. ¿Y tú cómo estás?

No añadió nada más, sino que la miró curiosa, esperando escuchar cualquier cosa sobre cualquier tema. Podía saltar con su estado anímico, con su estado en el trabajo o con una anécdota de ayer. La verdad es que a Sam le interesaba cualquier cosa, pues, directamente, sentía un tremendo interés por ella.
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Invitado el Dom Abr 17, 2016 1:59 pm

La película que vas a ver cuando decides ir al cine suele ser el primer tema a tocar cuando la idea surge, pero entre Sam y yo, aquella noche, parecía ser el menos importante. No habíamos dicho más que el sitio y la hora a los que íbamos a quedar y que íbamos a ir al cine. Podía considerarse un encuentro misterioso visto así, pero la verdad es que a pesar de los pocos detalles que teníamos las dos sobre lo que íbamos a hacer, no pareció ser un impedimento demasiado grande para que quedásemos de todas maneras. Eso calmaba todos los posibles nervios que yo pudiera tener porque así tenía más claro que ella tenía las mismas ganas de quedar conmigo que yo de quedar con ella. Tuvimos la suerte de que el abanico de películas a aquella hora no era especialmente extenso y entre las tres opciones que ella me dió, la verdad es que no fue demasiado difícil para mi decidirme. Deadpool era la única de esas tres a la que le tenía algo de ganas.

Su respuesta a sobre si le gustaban las películas de superhéroes me arrancó una sonrisa. Batman era uno de esos héroes que todo el mundo conocía por la cantidad de películas que habían hecho sobre él. Era emblemático y tan famoso como superman.- Estoy de acuerdo con tu amigo, pero sí, claro que vale. Si te apetece verla, claro- dije con una sonrisa. Si ella prefería ver una de las otras dos no me importaba hacer el esfuerzo tampoco...con tal de pasar el rato juntas. Ella accedió a ver Deadpool y empezamos a caminar hacia el cine, momento en el que me di cuenta de que simplemente me estaba dejando llevar pero no tenía ni idea de a dónde. Al expresar mi curiosidad ella me explicó a que cine nos dirigíamos y asentí con la cabeza a lo que me contaba.- Me lo imagino como uno de estos cines pequeños y cucos con una fachada pintoresca...se acerca eso a la realidad?- dije con un gesto contrariado dejando ver claramente que simplemente estaba suponiendo. Mi imaginación era demasiado rica en ese sentido.- La verdad es que sí que se pasan con los trailers. Entre que hay al menos 3 trailers de cada película y en todos ellos muestran más y más, casi es mejor no verlos. Si los pillamos siempre podemos cerrar los ojos y taparnos los oídos para evitarlos. Aunque quizás diésemos un poco de vergüenza ajena- dije con una pequeña risa al final mientras me imaginaba la situación.

Continuamos caminando y algo en lo que ya me había fijado nada más verla quiso escaparse de entre mis labios para hacérselo saber. No era nada malo realmente, pero incluso a la hora de echar piropos y solía ser discreta y reservada. Si algo me gustaba podía significar que se acabaría convirtiendo en mi cena, pero sabía que eso no pasaría con Sam. Después de entrenar tanto juntas me había acostumbrado a su olor y ya no me afectaba tanto. Aun así, antes de verla siempre me aseguraba de alimentarme lo suficiente. Reí cuando dijo que la confundía verme yendo vestida con ropa de calle y sonreí amigable a su cumplido. En otro tiempo me habría sonrojado, pero en ese momento lo vi como la devolución de mis palabras. Un gesto educado y protocolariamente necesario. Por eso simplemente sonreí, mientras pensaba que ella sí que tenía una bonita sonrisa. Quizás fuese también el color de labios que la destacaba todavía más."Tengo que dejar de fijarme tanto en ella, va a pensar que estoy loca" pensé mientras caminábamos.

Buscando cambiar de tema y empezar una conversación normal y ligera como supuse que dos personas con nuestra relación deberían tener, le pregunté que tal le había ido la semana ya que nuestras sesiones de ejercicio habían brillado por su ausencia. Su respuesta fue la típica que se da a esa pregunta y, aunque sentía curiosidad por saber más, decidí no pedir más detalles al respecto de su vida. Sin embargo, que comparase nuestros encuentros con el chocolate desvió mi atención de lo anterior completamente.- Como quitarte el chocolate? Vaya! Creo que eso son palabras mayores! Hace muchísimo que no como chocolate, pero lo recuerdo como una maravilla y así que no quisiera privarte de él.-dije mientras me reía ligeramente y claramente no pensaba demasiado en lo que estaba diciendo.

- Mi semana ha sido entretenida, por eso no he podido encontrarme contigo antes. He tenido un trabajo en Dinamarca. Un dragón hembra embarazada se escapó de una reserva y tuvimos que ir a por ella. Había anidado en una cueva así que sacarla de allí fue todo un reto, sobre todo porque no quería separarse de sus huevos. La verdad es que fue un poco locura, pero muy divertido.- dije con ganas de hablar ya que nadie me preguntaba jamás por mi trabajo.- Al día siguiente las crias nacieron, ya en la reserva. Eran adorables- dije con una sonrisa soñadora como quien está hablando de un perrito en vez de un dragón que probablemente podría matarnos a todos incluso siendo una cría.

Mientras hablábamos, el cine apareció ante nosotras- Es ese?- le pregunté a Sam señalándolo. Miré el reloj y faltaban 3 minutos para que fueran las 10 y media.- Quizás aun podemos hacer el rídiculo evitando ver los trailers- dije con una sonrisa mientras me acercaba a la taquilla.- Dos para Deadpool, por favor- dije mientras sacaba la cartera. La iba a invitar y me daba igual como se pusiera.
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Sam J. Lehmann el Lun Abr 18, 2016 10:18 pm

La legeremaga la miró con algo de sorpresa cuando supuso cómo era el cine, ya que prácticamente había dado en el clavo. Seguramente no se lo estuviera imaginando como realmente era, pero la fachada pintoresca con publicidad original sobre las películas no faltaba—Se acerca bastante, sí. Es un cine tan pequeño porque es bastante antiguo, por lo que han mantenido varias cosas del original a pesar de haberlo remodelado, entre ello la fachada, las monturas e incluso el acogedor aspecto del interior de las salas —le explicó bastante motivada, ya que le tenía cariño a ese cine, básicamente porque no solía ir a ningún otro.

Samantha sonrió divertida imaginándose a ambas cerrando los ojos y tapándose los oídos para no prestar atención a los trailers, pero lejos de tomárselo a broma, se lo tomó totalmente en serio. “En serio”—Yo me apunto a eso, ¿eh? —le advirtió divertida—. Prefiero pasar un poco de vergüenza y no destriparme las tres próximas películas que salgan en el cine. Además, si lo hacemos juntas nos repartimos un poco el bochorno y no es tan triste —añadió totalmente convencida. Pasar vergüenza para Sam ya quedaba muy atrás, al fin y al cabo, nadie le iba a conocer en ese cine y tampoco los iba a volver a ver, así que hacer un poco el ridículo le daba exactamente igual.

No exageraba cuando Sam afirmaba que no quedar con ella en sus quedadas en el gimnasio era como quitarle el chocolate. El chocolate le ayudaba cuando estaba decaída, pero quedar con ella le ayudaba siempre con un mal día o con su estado de ánimo, así que tenía tanto a esas quedadas como a la propia Emily en bastante alta estima—Palabras mayores, lo sé —dijo seriamente, mirándola con un brillo divertido en la mirada por lo que decía. Iba a añadir algo más en plan de broma, pero la verdad es que su comentario le cogió desprevenida, ya que no encontraba razón lógica en este mundo por la que dejar de comer chocolate—¿Y eso por qué? —preguntó sorprendida—. ¿Te volviste alergica o algo? Creo que eso sería lo peor que podría pasarme en la vida —admitió divertida. Lo peor era aceptar un juramento inquebrantable que te jodiera la vida, pero eso ya lo había hecho, por lo que ahora el máximo nivel de desgracia pasaba a volverse alérgica al chocolate. Sam y sus prioridades.

Los conocimientos de Sam sobre los dragonolista eran más bien escasos y reducidos básicamente a todo lo que le había dicho Emily de ellos, que tampoco es que fueran demasiados. Por lo que cuando le contó lo que había tenido que hacer durante la semana, Sam se quedó boquiabierta. Ella leyendo mentes y Emily intentando separar a un dragón de su crías en una cueva de probablemente escasas dimensiones—Wow —exclamó aún con los ojos abiertos—¿Y cómo consiguieron sacar al dragón de ahí dentro? —preguntó interesada, ya que se lo estaba imaginando todo demasiado arcaico y no creía que fuera para nada así.

Sam asintió con la cabeza cuando Emily le preguntó que si ese era el cine, sonriendo ante el comentario de los trailers—Creo que lo tomaré como ritual para cada vez que venga al cine y aparezcan los trailers —dijo Sam, acercándose a la taquilla junto a Em. Ella pidió las entradas de las dos y también fue la primera en sacar la cartera. Para cuando Sam sacó la suya, ya el hombre de la taquilla le había dado a Emily las dos entradas al haber estado pagadas—¿Ya está? —preguntó extrañada, preguntándole más al de la taquilla que a Emily—¿Has pagado tú? —añadió sintiéndose que iba por detrás del mundo. Cuando lo entendió del todo la miró con los ojos entrecerrados, guardándose la cartera en su bolso con una queja divertida:—Se supone que te he invitado yo al cine a ti. Aquí algo falla.

Ni Sam ni Emily querían nada para picar en el cine. Por lo menos Sam estaba en contra de comprar cosas en el cine, porque para pagarlas tienes que sacarte el riñón, un ojo y donar un óvulo. Le dieron los tickets a la chica que estaba en la entrada y se dirigieron a la sala siete, una sala mediana en donde ya habían empezado los trailers. Sam se fijó en cuales eran sus asientos y miró a Emily con un brillo divertido en sus ojos. Entonces se llevó ambas manos a las orejas y entró de espaldas a la pantalla, subiendo las escaleras y sentándose en sus asientos, unas butacas colocadas a un lateral en donde habían tres seguidas. Sam se sentó en la del centro y dejó libre la de fuera para Emily, usando la interior para poner su bolso ya que suponía que ningún forever alone se pillaría ese asiento. La legeremaga aprovechó para coger su teléfono móvil —dispositivo electrónico que tenía porque su familia era enteramente muggle— y quitarle el sonido para que no molestase.

Terminó el segundo trailer y Sam giró su rostro hacia Emily, abriendo un ojo y observando la sala para ver si había mucha gente. Apenas había, por lo que Sam dedujo que ya hacía tiempo que esa película había salido y ella ni se había enterado. Luego pusieron publicidad en vez de trailer y, tras dos anuncios, empezó la película.
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Invitado el Mar Mayo 17, 2016 7:28 pm

- Suena muy bonito- dije hablando del cine que me describía mientras por algún motivo me imaginaba el cine que llevaba Shoshana Dreyfuss en Malditos Bastardos. Recordaba que aquella película me había gustado mucho pues la había visto siendo humana. Desde mi transformación, no podía ver películas de Tarantino fuera de casa. Tenían un efecto demasiado fuerte en mi, algo que esperaba que no me pasase viendo Deadpool. Era una película de superhéroes, en teoría debían poder ir a verla niños, por lo que yo también. Había hecho apagón informativo al respecto para no comerme ningún spoiler así que tampoco sabía demasiado del tema, pero sería extraño que fuese tan sangrienta como una de Tarantino. O al menos esa era mi esperanza. Sam parecía querer hacer lo mismo que yo pues tampoco parecía disfrutar mucho con el destripe que hacían últimamente los trailers de las películas. Cuando le propuse entrar tapándonos los ojos y haciendo ruido para no sufrir ningún spoiler ella se lo tomó mucho más en serio de lo que yo esperaba por lo que me eché a reir al verla tan convencida de sufrir el bochorno por no ver nada demasiado revelador.- Venga, si llegamos para los trailers lo hacemos- dije con una sonrisa, dispuesta a pasar la vergüenza de hacer aquello a su lado.

El tema del chocolate había sido muy intenso para mi de humana y aun recordaba muy vividamente lo mucho que me gustaba, por eso, al hablar de ello, me salió de manera muy natural eso de que hacía mucho que no lo comía. Lo solté sin pensar por ni por un momento en que iba a tener que explicarlo, pero Sam sí me preguntó al respecto proporcionándome a la vez que preguntaba la respuesta adecuada sin que yo tuviera que pensar demasiado en ello.- Sí, algo así...mi cuerpo no lo digiere muy bien- dije sin dar más explicaciones pues esa respuesta daba a entender resultados escatológicos de los que nadie suele querer hablar. Al menos cuando no hay confianza suficiente.

El tema de la comida era algo que siempre prefería evitar y la mejor manera de hacerlo que se me ocurrió fue contándole como había sido mi semana. Porque ella también me había preguntado. Para alguien que no sepa lo que hace un dragonolista, mi trabajo siempre es interesante, aunque para mi se estaba volviendo algo más complicado de hacer últimamente.- Con un cebo- contesté simplemente. No entré en detalles como para explicarle que ese cebo era yo que corrí delante de un dragón durante una buena milla sin que me pillase. Había sido una carrera intensa que me podría haber ahorrado si mi varita hubiese funcionado como debía... Pero últimamente ya casi nunca lo hacía. Tanto era así que me estaba planteando cambiar de trabajo a uno que requisiese menos magia por mi parte...por no decir ninguna. La desaparición de mis poderes era algo que me preocupaba y de lo que no hablaba con nadie. Sabía que este momento llegaría, pero no esperaba que lo hiciese tan pronto...Prefería no pensar en ello en ese momento que podía disfrutar de la compañia de mi amiga.- Pero bueno, estoy pensando en pedir un traslado a un laboratorio. Creo que mis días de campo han terminado...además tengo un compañero que me cae fatal- dije con una sonrisa final pensando en Apolo y su arrogancia.

Llegamos al cine y yo me adelanté para pedir las entradas y pagarlas antes de que le diese tiempo a reaccionar a Sam. Asentí con una sonrisa cuando preguntó si ya había pagado yo- Cuando me ganes en una pelea, invitas tú- dije ampliando mi sonrisa y mirándola divertida.

Entramos al cine y, por suerte para mi Sam no parecía querer nada de comer durante la película. No me apetecía demasiado volver al tema de la comida una vez más. Los abusivos precios de los bares de los cines me habían salvado el pellejo por una vez. Entramos en la sala y la expresión de Sam cambió, quedando todo perfectamente explicado cuando se tapó los oídos y se puso a caminar de espaldas a la pantalla hasta encontrar nuestros sitios. Al principio, yo me reí silenciosamente de ella, pero después la imité con una sonrisa imborrable en el rostro por la tontería que estábamos haciendo. Nos sentamos y pasamos nuestras cosas a un asiento aislado que se había quedado libre. No había demasiada gente la sala, lo cual solía suponer que no tendríamos demasiadas molestias durante la película. Tras unos momentos, los trailers fueron sustituidos por publicidad y después la película dio comienzo.

La imagen de marvel al principio de sus películas era algo que solía llenarme de emoción pues había muy pocas películas suyas que no me gustasen. Pero cuando pasaron de eso a los créditos ya quedó clarísimo que Deadpool no era una película como las otras de Marvel. Las primeras risas surgieron con los nombres graciosos que recibía el equipo en los créditos iniciales mientras una imagen congelada,o bueno más bien a camara superlenta, nos iba presentando el inicio de la película. Yo fui de esas personas que se rió ya en un primer momento y cuando la película comenzó, una sonrisa se afincó en mi rostro al ver como Deadpool se comportaba como una especie de niño dentro de aquel taxi mientras interactuaba con Mohinder aconsejándole sobre el amor. Todo pintaba muy bien, hasta que Deadpool enseñó su verdadero rostro. Estaba deformado, pero por ahora no había habido sangre, cosa que no tardó en cambiar. El metraje de la película me confundía a un nivel muy interno, pues me hacía gracia y a la vez...me creaba esa sensación de calentón que me crean todas las películas violentas.

Miré a Sam mientras en la pantalla Deadpool estaba montando una matanza de motoristas buscando distraerme y bajar mi nivel de hormonas. Caso error. Sam no era precisamente alguien que me dejase fria asi que mirarla solo empeoró las cosas. De haber necesitado respirar, mi pecho se habría vuelto loco subiendo y bajando en aquel momento. Aun así tomé aire solo para distraerme de todo aquello que me rodeaba y pronto...la historia de Deadpool comenzó desde el principio, cuando aun era humano y normal y la gente no moría. Me tranquilicé poco a poco. Ya no sabía que esperar de aquella película a parte de chistes fáciles de los que nos reíamos de vez en cuando todo, pero sabía que tenía que soportarla entera.
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Sam J. Lehmann el Miér Mayo 25, 2016 1:31 am

La idea de ser dragonolista, además de ser muy entretenida, tenía toda la pinta de ser probablemente de las profesiones más peligrosas del mundo mágico. Era entendible por una parte que quisiera dejar el trabajo de campo… Pero Sam no entendía el por qué. Primero tan emocionada y ahora queriendo ir al laboratorio. Además, era joven. No creía que fuera precisamente por su edad el motivo de querer irse. Por lo que la legeramaga, haciendo gala a su parte Ravenclaw, decidió preguntar para saciar su curiosidad—¿Y eso por qué? Supongo que arriesgar tu vida todos los días en el trabajo no es algo que ayude con el estrés. Pero eso del laboratorio suena a burocracia de la aburrida —Comentó, dando su más humilde opinión y esperando que ella le dijese su verdadero motivo más que por su compañero le caía mal.

A Sam no le terminó de convencer eso de que cuando le ganara a una pelea, ella podía invitar, pero lo cierto es que poco tenía que añadir más que una mirada reprobatoria que decía claramente: “te odio un poquito y lo sabes”, pero con cariño, claro.

Una vez dentro de la película Sam se limitó a comportarse como una acompañante modelo: sin hablar, sin hacer ruidos inconscientes y molestos y, sobre todo, sin ocupar ese reposabrazos eternamente disputado entre ambas butacas. Ese posabrazos que nunca se sabía a quién pertenecía y, de saberlo, luchaban por su posesión en casi todo el momento de la película. Sam se lo cedió gustosamente de manera totalmente inconsciente.

La película empezó y ya en los primeros minutos había conseguido que Sam riese y sonriese. Había mucha sangre y mucha violencia… esas dos cosas no iban mucho con Sam, la verdad, pero si añadimos el hecho de que todo está basado en un divertido antihéroe cuya finalidad es soltar burradas ofensivas normalmente subidas de todo y cuya meta es salvar a la chica… pues oye, era una historia de amor un poco especial. Y a Sam le encantan las historias de amor.

Indudablemente la parte que más le hizo reír fue cuando Wade se corta la mano y tiene esa genial escena junto a su compañera invidente y su mano en proceso de desarrollo. En ese momento le salió una risa de lo más contagiosa y sincera, esa que una intenta parar porque sabe que si no será eterna. Una palabra tras otra, Sam reía. Y así durante un buen rato. Si bien todo le hacía gracia, las pullas hacia otras películas no las entendió, solo cuando el personaje interpretado por Ryan Reynolds se metió con Ryan Reynolds.

El final fue bastante predecible pero perfecto para Sam. ¿Hace falta decir que Sam adora las películas con finales felices? No era muy difícil averiguarlo teniendo en cuenta su romanticismo. Las películas de amor con finales trágicos no merecían existir. Así pues, bastante contenta por el resultado de esa película que por sí sola no hubiera visto jamás, miró a Emily cuando salieron las letras. Era una película de Marvel, ergo había escena post-créditos, no obstante Sam no tenía ni idea de eso, por lo que cogió su bolso del asiento contiguo— ¿Qué te ha parecido? —Preguntó Sam la típica pregunta que el 90% de las personas que van al cine acompañado pregunta a sus acompañantes nada más terminar la peli—. Venía un poco escéptica, pero me ha encantado la verdad… —sonrió de manera impredecible al recordar la mano en su etapa de pubertad—. La escena de la mano… ha sido sublime. Hacía tiempo que no me reía tanto con una película. Bueno y en general también.

Sam entonces se percató de que la gran mayoría de las personas que estaban en la sala no se habían movido de sus asientos. Con gran mayoría hablamos de siete u ocho, ya que más no habían—La gente no sale. —Informó a Emily.
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Invitado el Sáb Jun 25, 2016 2:17 pm

La inteligencia y curiosidad de Sam era algo que me encantaba de ella. Llevaba su encanto a un nivel superior, pero a la hora de contar las cosas a medias como yo siempre me veía obligada hacer, casí prefería contar con la presencia de alguien más tonto o que por lo menos me escuchase menos. Por eso, cuando le dije que pensaba cambiar de trabajo del de campo al laboratorio, ella se extrañó. Y eso es algo normal, pero el motivo por el cual pensaba hacerlo no quería compartirlo con ella. Eso sería dar demasiadas explicaciones que seguramente la hiciesen correr, o atacarme, o denunciarme o...no lo sé, no volver a hablarme jamás lo cual sería lo peor de todo. Me tragué el "porque ya no soy una bruja" y lo cambié por una explicación que intentaba darme también a mi misma.- La verdad es que no tiene nada que ver con la burocracia. En los dragonolistas hay tres tipos de gente, los trabajadores de campo, los científicos y los burócratas. Los burócratas son los que tratan con el Ministerio y arreglan todo el papeleo. Los de campo, somos los que rescatamos y devolvemos a su lugar a los dragones, y los científicos son los veterinarios y los expertos en la materia. Son los que investigan a los dragones y todos sus porqués. Es para lo que estudié realmente, pero por la adrenalina me acabe metiendo al departamento de los de campo. Asi que no es un cambio tan extraño si lo piensas. Simplemente, ya tuve bastante adrenalina por toda una vida- dije siendo consciente de que eso último no tenía ni una pizca de mentira.

Llegamos al cine, nos sentamos y la película empezó y todo parecía ir a la perfección hasta que la primera sangre se derramó y los cadáveres cercenados a lo bestia comenzaron a aparecer. Deadpool es una película divertida y a cada rato yo me reía con ganas, pero sin duda no es una película que puedan ver los niños, como yo pensaba. Hay algún adulto que tampoco debería verla tampoco. Yo, por ejemplo. Si hubiese sido una simple humana, la película me habría parecido fabulosa, pero como vampiro...me pasé dos horas luchando contra mis instintos y ansias de sexo y carniceria. Esperaba que Sam no se diese cuenta del debate que estaba teniendo lugar en mi interior y antes de que me diese cuenta, entre aguantar y aguantar, la película ya había terminado.

La pregunta de Sam llegó a mis oídos mientras ella recogía sus cosas y yo me concentraba en los créditos para salir del estado en el que me encontraba. Estar violento era complicado, pero estar confuso no se quedaba atrás- Ha sido muy divertida, sí- dije sin más esperando poder manifestar una opinión más amplia una vez hubiesen pasado unos minutos. Giré mi cabeza hacia ella para mirarla y mi expresión se tornó extrañada al ver que ella era una de las pocas personas que se ponía de pie. No tardó mucho en darse cuenta de ese detalle.- No ves muchas películas de Marvel, verdad?- dije forzando una sonrisa aunque ya estaba más calmada.- Su sello de la casa es tener una escena a mayores después de los créditos. Es algo que no falla. Mira, vuelve a sentarte y verás- dije invitándola a tomar asiento de nuevo.- Recuérdame que te lleve más al cine- le dije en un susurro metiéndome con ella por su desconocimiento.

Los créditos pasaron y la gente, como yo, que sabe como se las gasta Marvel siguió esperando pacientemente hasta que la cara de Deadpool volvió a aparecer en pantalla y un murmullo de aprovación se pudo oír en la pequeña sala. La escena no desvelaba nada nuevo, al contrario de lo que solía pasar con esas escenas en las que te soltaban el cliffhanger final. Sin embargo, era tan divertida y en la misma línea de guiños y coñas que el resto de la película. Su carencia de violencia hizo que para mi fuese el broche final perfecto. Las luces de la sala se encendieron y quedó claro que ese era el verdadero final del metraje de Deadpool. Miré a Sam con una sonrisa, ya del todo calmada, en los labios- Ahora sí. Me pasas mis cosas, porfa'?- dije con cierta familiaridad y me puse de pie.

Salimos de la sala detrás de toda la demás gente que se había quedado a ver la escena- Me ha gustado. Me parece que Deadpool es totalmente diferente a todos los demás superhéroes, más natural, más sincero.- Comenté- La parte de la mano me gustó, pero la que más, a pesar de sonar ñoña, fue la de la historia de amor de como se conocieron y vivian y se enamoraron. Llámame romántica si quieres- dije con una sonrisa. Estaba siendo sincera, esa había sido mi parte favorita. No tanto por el romanticismo como porque fue casi la única parte de la película que pasé tranquila y sin ganas de subirme por las paredes.- Reconozco que me esperaba algo menos violento- dije mientras cruzábamos la puerta del cine que daba a la calle.

Se había quedado una noche apacible y más o menos despejada en la que alguna nube tapaba las estrellas pero la luna se veia a la perfección- Te apetece dar una vuelta o algo?- sugerí con la esperanza de poder pasar más tiempo con ella pero sin ninguna idea clara sobre que hacer para conseguirlo. Dar una vuelta me parecía algo inócuo y fácil de hacer que no tenía porque desvelar ningún oscuro secreto sobre mi, como que mato gente, y tampoco parecía forzarnos a comer, así que sonaba bien para mi.
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Sam J. Lehmann el Dom Jun 26, 2016 3:21 am

Después de la breve explicación de Emily, el motivo del cambio de trabajo sí que tenía toda la lógica del universo y no cabía duda alguna de que un compañero que le caía mal era un buen incentivo como para decidir dejar a un lado la adrenalina y dedicarte a algo más tranquilo que, al fin y al cabo, sigue teniendo relación con tu vocación.—Visto así no es un cambio tan extraño, no —admitió con una risueña sonrisa—. Agotaste tu umbral de temeridad para toda tu vida. Hay que ser muy valiente para ese trabajo, sin duda yo no podría ejercerlo. —No conocía a Emily de mucho, pero solo con saber qué hacía en su trabajo, sabía que era una persona valiente porque sin duda alguna no todos tienen los cojones —u ovarios, en este caso— de ir a capturar un dragón.

Sam no era mucho de ese tipos de películas: ni de héroes, ni de lenguaje obsceno, ni de acción y, mucho menos, con esa característica tan “gore” que sin duda tenía la película de Deadpool. Pero debió admitir ante todo que le sorprendió lo divertida que era y lo mucho que le había gustado. La legeremaga era una cinéfila, por lo que le encantaba ver todo tipos de películas y aunque algo no fuera de su estilo favorito siempre solía darle una oportunidad. Y, como en esta ocasión, casi nunca se arrepentía de ello. Sam decidió preguntarle sus inquietudes a Emily, pero ésta parecía un poco ausente y seria. ¿Le habría afectado emocionalmente la película? Era bonita, pero tampoco para tanto.—Pues no… —admitió algo tímida por lo evidente que era que no veía películas de Marvel. Volvió a sentarse en su asiento, sonriendo ante la premisa de Em—. Al cine vengo mucho, aunque soy toda tuya para que me instruyas en el arte de éste género. De eso sí que no tengo ni idea. Aunque creo que se me nota.

Después del corto del final con el que Sam se echó las últimas risas de la película, las luces se encendieron dando a entender que era el auténtico final. La chica se dio cuenta de que, evidentemente, antes no habían encendido las luces dando a entender el final de la película. A veces por esos detalles tan estúpidos a los que estaba taaaan acostumbrada se cuestionaba si realmente era tan inteligente como una Ravenclaw debía ser. Sam asintió a la petición de Emily y cogió las cosas de ella para pasárselas antes de coger las suyas propias y ponerse de pie.

Le sorprendió que, teniendo en cuenta todos los puntazos de la película, la parte favorita de Emily hubiera sido la parte en donde se desarrolla la historia de amor. No sabía por qué, pero no veía a la morena como una chica romántica o sensible hacia lo romántico, aunque a decir verdad tampoco la conocía tanto como para saber eso. Pero se sorprendió, para bien, claro. Sam era de ese tipo de chicas también.—¡Yo también! —Rió—. No paraba de salir sangre, miembros amputados y más sangres y más miembros amputados. Y más sangre. ¿Y he hablado ya de los miembros amputados? —bromeó divertida con una sonrisa risueña a la vez que salían del cine y Sam, atenta, miró hacia el interior para despedirse con una sonrisa de los trabajadores que estaban allí—. Solo he visto Batman, así que venía con la intención de ver algo de ese nivel de violencia. Pero nada que ver. Y Batman no tiene escena post-créditos, ¿no? —dijo convencidísima de que Batman era de Marvel. Un poco ignorante, claro, pero Sam metía a todos los superhéroes y héroes en el mismo saco de compañía friki y, para ella, solo existía una: Marvel.

Una vez fuera y sintiendo ese frío londinense, Sam se puso su abrigo rápidamente antes de congelarse, escuchando la proposición de Emily. Sam se hizo la pensativa.—Me gustaría ir a cazar elefantes. ¿Estará abierto el zoo? ¿O menos nos vamos a África? —bromeó haciendo una pausa para observar el rostro de Emily—, ese “o algo” me ha dado mucha libertad de elección —matizó divertida antes de colgarse el bolso al hombro y mirar a Em—. Es broma. Demos una vuelta, sí. —Miró su reloj de muñeca y se dio cuenta de que eran las doce y media de la noche, pero ella no tenía ninguna prisa por volver a casa. ¿Quién la esperaba, su independiente y antipático gatito y su gordinflón cerdito vietnamita? Podrían sobrevivir sin ella, porque Sam prefería mil veces dar esa vuelta junto a ella—. Podríamos ir a algún sitio con más ambiente, si quieres, porque esta zona está un poco muerta. —Miró alrededor y el alrededor le dio totalmente la razón mostrándose tan muerta como era. Solo faltó que sonara el "cricri" de un grillo para reforzar su afirmación—. Lo que no sé qué sitio te gustan. O simplemente podemos caminar hasta dónde nos lleve el viento, quizás nos lleve a un sitio genial. —Y comenzó a caminar lentamente para que ella se le uniese, ya que tampoco le hacía mucha ilusión meterse en ningún lugar con mucho ruido. Eso sí, se puso a caminar en dirección contraria de por donde habían venido, ya que Sam dudaba mucho de que en Trafalgar Square hubiera nada interesante más que mucho viento y frío—. Por cierto… —Introdujo su próximo tema de conversación—. ¿Aún sigues queriendo que te ayude con la legeremancia? ¿O era con la oclumancia? —Sam era instructora de legeremancia, pero como buena instructora de ello, sabía cuál importante era la oclumancia, por lo que prácticamente era tan buena en eso como en su rama principal—. Recuerdo que en una carta lo comentabas y yo no tengo problemas. Te saldré más barata que cualquier instructor desconocido, aprovéchame —bromeó, ya que obviamente si aún quería, le ayudaría todo lo que hiciera falta, por una parte porque le caía genial y, por otra, porque se lo debía después de lo mucho que Emily le había ayudado a ella desinteresadamente. Y, aunque no lo pareciera, Sam estaba increíblemente agradecida con ella. No solo por esa ayuda que le daba conscientemente para ayudarla a mejorar físicamente, sino por la ayuda psicológica que siempre le brindaba inconscientemente por quedar con ella, sobre todo estos meses atrás en dónde Sam solo quería que le tragase la tierra y desaparecer del mapa.
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Invitado el Miér Jul 20, 2016 11:14 pm

Hacía ya un tiempo, cuando había descubierto la influencia de ciertas películas en mi comportamiento, había empezado a hacer una lista de todos esos géneros que no debía tocar ni por casualidad y menos delante de humanos. Las películas de superhéroes como norma general no tocaban esa lista pues aunque tenían sangre era algo mucho más para todos los públicos que otras. Sin embargo, Deadpool iba a ser la excepción a eso. Era una película de superhéroes totalmente diferente al resto, mucho más graciosa e irreverente, pero también violenta y eso había hecho de mi estancia en el cine todo un reto. No lanzarme sobre Sam y morderla, entre otras cosas, había sido una auténtica prueba de resistencia para mi. Y eso que morderla casi habría sido lo menos malo que pasó por mi mente...Pero por suerte para todo ya podíamos considerar la prueba superada. Habría sido muy fácil para mi dejarme llevar por mi amiga cuando se levantó y salir de la sala, ahorrándome una futura escena postcréditos tan difícil para mi como el resto de la película, pero aun así, mi orgullo de cinéfila y fan de Marvel me había impedido levantarme y permitir que ella se fuese sin saber cual era el toque final que siempre ponían en esas películas. Además, lo que duraron los créditos me vino bien para lograr alcanzar un estado zen de nuevo. Cuando todo acabó y las luces se encedieron, yo ya podía ser casi una humana más en medio de aquella sala. Con la promesa por mi parte de llevarla a ver más películas de Marvel, salimos de aquella sala hablando más animadamente de lo que acababamos de ver.

No fue difícil para mi decidir cual había sido la parte que más me había gustado de la película pues era la única que no me había hecho sufrir por verla. Eso hacia de mi una persona ñoña y romántica que tampoco es que no lo fuera. Siempre me habían gustado las historias de amor, eran bonitas y agradables y en de algún modo esperanzadoras y épicas...Solo que hacía tiempo que las veía como una irrealidad tan grande como las de superhéroes.

Rei con la broma de Sam sobre la sangre y los miembros amputados y la miré con una sonrisa, negando con la cabeza cuando preguntó lo de Batman- No, tranquila, Batman no tiene escena, pero es porque es de otra compañía- dije dándome cuenta de que la idea de Sam sobre el tema era muy poca. Pero a mi no me importaba nada explicárselo- Hay dos grandes líneas de superhéroes en el mundo, vale? Son Marvel y DC, y siempre compiten entre ellas, tanto en cómics como en películas. Marvel es la de Los vengadores, Ironman, Capitan America, Hulk, Deadpool, X-men y así. DC es la de Batman, Superman, La liga de la justicia y demás. Se suelen diferenciar en que Marvel es todo muy colorido y alegre, con finales felices y demás aunque destruyan ciudades enteras, mientras que DC son mucho más oscuros, psicológicos y trabajados y las historias no siempre son positivas.- Expliqué un poco grosso modo pues yo tampoco era ninguna experta en el tema pero algo más o menos sabía.- Mi superhéroe favorito es superman, asi que yo soy un poco más de DC en ese sentido. Pero Marvel también me encanta- dije aunque fuese obvio pues acababamos de ver una película de ellos.

Salimos del cine dedicando una sonrisa a la gente que allí trabajaba y la temperatura de la noche hizo que Sam no tardase ni un minuto en ponerse el abrigo. Yo dejé mi chaqueta colgada del brazo con la esperanza de que no hiciese tanto frio como para que resultase raro y comenzamos a andar sin destino aparente. Me apetecía pasar más tiempo con ella, pero en mi estupidez no supe como plantearlo. Mi pregunta sobre dar una vuelta obtuvo por su parte una respuesta divertida que hizo que me riese y que me avergonzase a partes iguales.- Lo siento pero no soy fan de la caza por diversión, tendrás que ir sin mi- dije intentando hacerme la seria pero al final riéndome. Era cierto lo que acababa de decir aunque fuese la ironía más grande del mundo. Sin embargo...prefería matar personas que animales para alimentarme.

Cuando ella aceptó mi proposición solo nos quedaba acordar el sitio al que iríamos, y la verdad es que eso ya era algo más difícil. Qué se podía hacer en un sitio como Londres, por la noche, que no incluyese rodearse de gente, humo y alcohol? Y quien dice Londres dice cualquier otra gran ciudad...- Creo que caminar a dónde nos lleve el viento es una buena opción, aunque...-dije mientras se me ocurría una nueva idea- Oye, te fiarías de mi si te vendase los ojos y te llevase a un sitio? Te llevaré en taxi, pero no pienses que te estoy secuestrando, vale? Es simplemente que creo que sería más divertido si fuese una sorpresa- dije mirándola como una niña emocionada. Sabía que todo aquello sonaba a...algo terrible y oscuro, pero a pesar de ser yo un vampiro, aquello nada tenía que ver.

Mientras seguíamos caminando ella sacó el tema que le había comentado cuando habíamos acordado quedar por carta. Yo le había comentado que como retribución a las "clases" de defensa personal ella podía ayudarme con la oclumancia, aunque no estaba segura de como podría funcionar eso ahora mi magia parecía no querer colaborar.- Si, la verdad es que me interesa aprender...-dije dejando la frase un poco en el aire- Pero no estoy muy segura de ser capaz de lograrlo. Noto mi cerebro muy débil para esas cosas- dije con una pequeña risa al final que enmascaraba lo que de verdad pensaba- Cómo funcionaría exactamente? Es necesaria la varita?- pregunté como un dato más, como algo que se pregunta con curiosidad y con gesto interesado. Si hacía falta...Alexandra tendría el poder sobre mi cabeza hasta que la muerte nos separase, cosa que cada vez parecía más distante.
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Sam J. Lehmann el Lun Jul 25, 2016 2:43 am

Sam no tenía ni idea de películas de superhéroes, sino lo justo que salía por la televisión o que veía en los carteles publicitarios que encontraba por la calle. Había visto Batman, sí, pero porque sus amigos se la habían recomendado, ya que a decir verdad no había visto absolutamente nada más de ese estilo. A pesar del aparente poco interés que pudiera tener Sam por esas películas, tanto Batman como la reciente Deadpool le habían gustado, por lo que atendió a la explicación de Emily.—La diferencia entre Deadpool y Batman es bastante notable. Batman parece mucho más seria, mientras que Deadpool parece estar hecha más como una comedia que otra cosa. Me gustan las películas en donde las cosas sean difíciles de conseguir, con todas las de Batman tenía esa sensación de nerviosismo mientras que con Deadpool tenía la sensación de que lo iba a conseguir pasase lo que pasase. —Relató su experiencia en base a lo que había dicho Emily sobre DC y Marvel.—No he visto Superman, ¿pero ese no es el que es super rápido, super fuerte, vuela, es inmortal, tira láseres mortales por los ojos y una bala no le atraviesa el iris? Es que vi el tráiler. Me parece un superhéroe muy injusto. —Dijo visiblemente indignada—. A mí me gusta Batman. Y no, no es porque sea el único que conozco… —dijo finalmente, bajando levemente la voz con sarcasmo, mirando a Emily para guiñarle un ojo por la broma.

Ante la idea de Em de ir a algún lugar, Sam bromeó ya que para ser sinceros ella tampoco tenía alguna a donde ir. Su plan se reducía a ir al cine y lo cierto es que no le dio tiempo de pensar en lo que hacer después. No sabía exactamente por qué, pero estaba tan nerviosa que no concebía un después del cine. Misterios de la vida, oye, Sam poniéndose nerviosa por ir al cine con Emily, pero una no controla sus emociones. Le tenía un gran aprecio a la morena, además de una extraña admiración y ganas no resueltas de saber más de ella, por lo que le echaba la culpa de sus nervios a esos tres factores.

La idea de que le vendara los ojos y la llevara en taxi a un sitio le pareció… extraña. ¿Utilizar un taxi? ¡Hacía años que Sam no cogía un taxi! ¿Acaso no tendría licencia de aparición? Hay que admitir que algunos examinadores de aparición son unos cabrones y algunos instructores unos inútiles, así que quizás nunca aprendió.—No voy a negar que es una idea un poco turbia. No lo de que me vendes los ojos y me lleves a un sitio desconocido, sino lo de ir en taxi. ¿Sabes hace cuánto que no cojo un taxi? —preguntó retóricamente—. Claro que me fío. Creo que si tu intención hubiera sido secuestrarme lo hubieras hecho hace mucho y no después de enseñarme a no ser secuestrada. ¿No tienes licencia de aparición? —preguntó para saciar su curiosidad.

A aquellas horas y por allí no había mucha gente, por lo que menos todavía habían coches. Estaban en la zona uno de Londres, pero no en el centro, por lo que a esas horas ya apenas habían tránsito vial. Eso sí, de ver algún coche lo más probable es que fuera un taxi.

Mientras caminaban en busca de ese taxi sin una meta fija, Sam le preguntó sobre las clases de oclumancia que en un momento Emily le pidió. Sam era instructora de Legeremancia, por lo que había visto muchas personas realmente lerdas intentando aprender y dudaba muchísimo que Emily tuviera una mente débil para esas cosas.—He visto a personas realmente lerdas aprendiendo legeremancia y consiguiendo resultados decentes, aunque quede un poco mal decirlo cuando yo instruyo a esas personas. Y dudo mucho que tu mente sea débil para aprender. —Sonrió, negando con la cabeza ante su siguiente pregunta—. Para la legeremancia si se necesita varita, para la oclumancia no. Lo bueno de la oclumancia es utilizarla sin que nadie sepa que la estás usando y poder así mantener a salvo tus pensamientos, si hiciera falta la varita sería un poco contraproducente. Sin embargo, el nivel de control mental mágico tanto de la legeremancia como de la oclumancia son muy altos y parecidos. Con la legeremancia te intentas abrir paso a través de un laberinto desconocido en la mente ajena, mientras que con la oclumancia te defiendes en casa. —Le explicó con naturalidad.

Repentinamente, un coche pasó al lado de ellas y la rubia se percató de que era negro con una lucecita amarilla que ponía claramente: “taxi”. No tardó apenas un segundo en alzar la mano.—¡Taxi! —gritó haciéndose hacia adelante como autoimpulso.

El taxi se paró unos cuantos metros más adelante y Sam cantó victoria con una amplia sonrisa. No iba a negarlo, le había entrado mucha curiosidad por saber a dónde le llevaría Emily con los ojos cerrados. A la legeremaga le encantaban las sorpresas. Miró entonces a Em mientras se dirigían al taxi.—Mi profesora de defensa personal no se sentiría orgullosa de mí viendo como me subo a un taxi y dejo que me venden los ojos para llevarme a algún lugar inhóspito y desconocido.
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Invitado el Sáb Ago 06, 2016 2:27 pm

Era curioso ver como aun quedaba alguien en el mundo moderno que no tenía demasiada idea de superhéroes después de toda la publicidad que estaban recibiendo las películas de Marvel y DC. Era como si últimamente en el cine solo hubiese películas de acción de superhéroes y entre las dos compañías hubiese una competencia terrible a ver cual de las dos gustaba más a la crítica y al público. Era algo patético la verdad, pero no me iba a quejar pues disfrutaba muchísimo esas películas. Explicarle a mi amiga la diferencia entre una compañía y la otra no había sido especialmente difícil pues para mi eran dos cosas casi opuestas, lo único que tenían en común eran los superpoderes o la carencia de ellos. Asentí con la cabeza mientras la miraba y ella me contaba que había apreciado la misma diferencia de la que la hablaba al ver Batman y al ver Deadpool. Yo estaba totalmente de acuerdo con ella, y aunque Deadpool me parecía buena película, no la iba a ver tantas veces como El Caballero Oscuro, eso lo tenía muy claro. Era un tema de seguridad de los de mi alrededor.

- ¿Injusto? ¿Por qué? ¿Porque es prácticamente invencible?- pregunté levantando una ceja y sonriendo. Tenía la sensación de que mucha gente pensaba lo mismo que ella de Superman y también preferían a Batman.- Yo creo que tiene mucho mérito eso de poder ser un dios y preferir ser uno más...-dije con tranquilidad sabiendo perfectamente de lo que hablaba. Yo no era una diosa ni nada asi, pero era lo bastante poderosa como para acabar con casi todo aquel que quisiese acabar conmigo y en vez de aprovechar eso prefería pasar desapercibida y ser una más. Comprendía a Superman, pero lo que más me gustaba de él era su buen corazón, algo que mucha gente tendía a olvidar.- Superman es uno de los superhéroes con mejor corazón de todos los cómics. Él podría matar a cualquiera o localizarlo en un pestañeo y en lugar de eso elige no hacerlo, elige la misericordia y la bondad... No sé yo creo que eso es algo muy importante en un superhéroe.- Comenté con un encogimiento de hombros.

Salimos del cine y la idea de dar una vuelta era buena, pero el problema de a dónde podíamos ir no tardó en hacerse patente. No había muchos sitios en Londres a aquellas horas en los que dos personas pudiesen estar tranquilas lejos de los humos de las grandes masas así que se me ocurrió la idea de llevarla a un sitio que no era un local ni nada así, pero como la noche estaba tranquila se estaría bien allí. Tan pronto como expresé la idea que me pasaba por la cabeza me di cuenta de lo turbia que era, pero la respuesta de Sam me hizo reir.- O sea, que alguien te dice que te va a vendar los ojos y a llevar a un sitio desconocido y no te preocupas, pero si es en taxi, el tema empieza a dar miedo?- dije riéndome. -Me parece que en vez en ayudarte a defenderte debería ayudarte a poner en orden tus prioridades- dije de broma riéndome todavía un poco. La pregunta sobre la licencia de aparición me la esperaba, pero esa era una pregunta que ya había tenido que responder cuando era humana.- No, no tengo. La verdad es que no me gusta aparecerme, me da algo de claustrofia. Siempre he disfrutado mucho viajando de un lado a otro, sea en el método de transporte que sea, así que nunca me interesó demasiado sacarla.- dije con total sinceridad. Me había aparecido alguna vez, y lo odiaba profundamente. Cuando respiraba me daba la sensación de que me ahogaba y ahora que no lo hacía, solo me daba ganas de matar. La aparición definitivamente no era para mi.- Además, al ser en taxi la intriga aumenta por el camino- dije adjudicándole una buena cualidad a nuestro medio de transporte elegido.- Por suerte no está lejos...- dije sin más.

Caminamos en busca de un taxi mientras ella me preguntaba si aun estaba interesada en recibir clases de oclumancia. Seguramente Sam jamás fuese consciente de lo interesadísima que estaba yo en esas clases pues podían ser la llave de mi liberación, pero me preocupaba no poder conseguirlo debido a la decadencia de mis poderes, algo de lo que ella tampoco tenía ni idea, claro, y yo aun no tenía muy claro si decírselo o callarme eso y toda la explicación que lo acompañaría. Quizás nuestra amistad pudiese sobrevivir sin que ella me viese hacer magia jamás y así no tendría que explicarle que soy un vampiro asesino chupasangres.

Asentí con la cabeza cuando me dijo que para la oclumancia no hacía falta varita y me explicó la diferencia entre la legeremancia y la oclumancia. Tal y como ella lo planteaba parecía algo hasta sencillo, pero en mi propias carnes había vivido que no lo era en absoluto.- Pues creo que me sería muy útil aprender la verdad, una nunca sabe a quien va a tener que echar de su cabeza. Crees que podrías enseñarme algo aunque sea la alumna más inútil de la historia?- Bromeé con una sonrisa.

Mientras hablábamos un coche negro pasó por nuestro lado y Sam fue más rápida que yo levantando la mano y parándolo para que nosotras pudiesemos llegar a nuestro nuevo destino.- Es cierto-dije con una pequeña risa a su comentario- Pero creo que si soy yo la que te lleva hará una excepción- dije con una sonrisa justo antes de subir al taxi.- Toma, ponte esto alrededor de los ojos- Le dije a Sam mientras le pasaba un chal que tenía en el bolso. Era blanco pero muy largo así que con varias vueltas ella ya habría disminuido su visión lo suficiente. Miré como se lo ponía alrededor de los ojos y le hablé al taxista.- No se preocupe, no la estoy secuestrando. Queríamos ir a....-y le dije la dirección en un susurro para que Sam no me oyese. El sitio estaba a las afueras de Londres pero no era difícil de llegar y la carretera inglesa estaba en buenas condiciones.- Nerviosa?- pregunté a Sam mientras el coche arrancaba de nuevo- Estamos a unos 10 minutos si no me equivoco. Me intriga saber que esperas encontrar- dije con una sonrisa que ella no vio mientras el coche seguía su camino.

Diez minutos después, tal y como yo había previsto, el taxi se paró y sin sacar el chal de los ojos de Sam, le pagué al hombre en dinero muggle y la ayudé a salir del coche. Cuando el taxi se volvió a ir y estuvimos solas, solté el pañuelo del nudo que lo mantenia en los ojos de Sam y lo dejé caer con delicadeza, sugetándolo para que cayese en mis manos. Lo guardé mientras la observaba. Estábamos en una carretera con bosque a ambos lados. Era un bosque frondoso, de árboles muy poblados y altos que en otras circunstancias quizás hubiese dado miedo, pero a donde la llevaba era un sitio más o menos turísitico aunque poco transitado por lo lejos que estaba y porque la mejor forma de disfrutarlo era de noche. Un camino de tierra se abría justo delante de nosotras iluminado por unos farolillos colgados de los árboles que indicaban además el camino.

- Vamos?- le dije con una sonrisa al tiempo que le tendía la mano. Comencé a andar por el camino y no tardamos demasiado en ver el lugar al cual verdaderamente nos dirigíamos. Un claro se abrió ante nosotras y la luz de la luna entró entre los árboles, solo que no era un claro, era el final del camino, que daba una especie de jardín cerrado por acantilados. Desde allí se podía ver Londres iluminando la noche a lo lejos, pero estábamos lo bastante alejadas para ver las estrellas. Para proteger a la gente de caerse por los acantilados que bordeaban aquel jardín que era bastante grande, había unas vallas de metal negro con piedras incrustadas, no eran diamantes ni nada así, pero a la luz de los faroles y la luna brillaban como si lo fueran. En la estructura de metal de las vallas había candados de las parejas que habían estado allí, como en Paris en uno de los puentes que cruza el Sena. En el linde del bosque del que saliamos había un merendero y una pequeña cabaña que hacía las veces de sala de exposiciones y tenia una pequeña tienda, pero esa noche estaba cerrada, pues no había nadie más que nosotras allí. Por fuera estaba decorada con las mismas piedras que la valla. Por debajo de los acantilados el Tamesis fluía calmado hacia la ciudad y hacia su desembocadura, dándole a aquel lugar un aspecto mágico. Al menos para mi.

-Bueno, ya hemos llegado- dije sin atreverme a decir mucho más por miedo a que no le gustase el sitio y hubiésemos hecho el viaje para nada.
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Sam J. Lehmann el Sáb Ago 20, 2016 3:15 am

Efectivamente, si Sam tenía como héroe favorito a Batman era precisamente porque era el único que conocía. O más bien, del que había visto las películas. De Superman lo poco que sabía es que era sencillamente invencible y eso, en comparación con otros superhéroes, pues le parecía injusto.—Sí, tiene mérito. Pero también tiene mérito pasar de ser nadie a convertirse en una persona que lucha por la justicia en Totham —dijo Sam, haciéndose la entendida en el tema, evidentemente sin mucha efectividad. Totham era el Gotham de su cabeza—. No sé muy bien la diferencia entre ambos, pero siempre me han parecido admirables las personas que hacen aquello que es necesario para hacer justicia, sean cosas malas o cosas buenas, que es lo que hace Batman. Con el tiempo me he dado cuenta de que el bien es relativo y que las personas bondadosas, en este mundo, pecan de ingenuas —reflexionó de manera pasiva, más como opinión personal que como propia argumentación hacia los superhéroes.

Entonces también pudo reflexionar sobre lo que había dicho sobre ir en taxi y no pudo evitar reír ante las palabras de Emily al darse cuenta de lo tonto que había sonado. Es que había que admitir que ir en taxi a un sitio era terriblemente raro, sobre todo teniendo en cuenta su condición de maga.—Sí, deberías darme una clase magistral sobre prioridades. Se ve que no las tengo bien, no. —Sonrió algo avergonzada—. ¿Y no has pensado en sacarla solo para emergencias? Es cierto que es incómoda, sobre todo la conjunta, pero no me negarás la utilidad que tiene… —comentó.

Estaba más que acostumbrada a explicar las diferencias entre la Legeremancia y la Oclumancia, dos ramas que había que tener bien diferenciadas cuando te disponías a aprender alguna de ellas. Sam estaba segurísima de que Emily podría aprender sin problemas la oclumancia, por lo menos teniendo en cuenta las cosas que sabía de ella desde que se habían conocido.—No creo que seas la alumna más inútil de la historia —dijo con una dulce sonrisa y bastante convencida de sus palabras—. Si eres tan buena profesora, estoy segura de que serás todavía mejor alumna. Las personas que más problemas suelen tener son las que tienen pensamientos demasiados activos o ellas mismas son inquietas e impacientes. Y no sé, por lo poco que sé de ti, no te noto inquieta y mucho menos impaciente; si tienes una paciencia de oro conmigo... —Porque Sam no es que fuese la mejor aprendiz de defensa personal que pudiera desear una entrenadora personal.

Sam llamó a un taxi que pasó por la zona y ambas no dudaron en dirigirse a él cuando se paró. Emily le dio un pañuelo blanco y Sam se lo enrolló en la cabeza como buenamente pudo, ya que se había puesto nerviosa por la situación; pero nerviosa bien, no de esos nervios fatales que deseas no sentir. No, eran nervios de emoción, en realidad.—Pues sí. —Admitió mientras se ponía el cinturón de seguridad a ciegas, algo que le costó horrores, ya que estaba intentando meter el cinturón en el broche del asiento equivocado y se pegó medio año intentando que hiciera click. Y no hacía click, el maldito no hacía click porque no era el broche adecuado—. ¿Una plaza? —preguntó sin mucha idea—, había pensado que quizás me llevabas a algún sitio en dónde hubiera ambiente de noche. O quizás sabías de algún evento que se hacía hoy y aprovechabas para ir un rato ahí... ¡No sé! —dijo finalmente, con una imborrable sonrisa. ¡Había tantas opciones que podía estar diciéndolas durante todo el trayecto!

Minutos después, el taxi paró y Sam esperó a que Emily le diese las indicaciones para salir del coche aún con los ojos tapados. Una vez fuera sintió más frío que en dónde estaban hace un rato, por lo que suponía que estarían más expuestas y no entre tantos edificios. Quizás acertó con lo de la plaza. Escuchó como el taxi se iba y entonces Emily le quitó el pañuelo de la cabeza, por lo que pudo ver cómo se encontraba justo al principio de un camino de tierra en medio de lo que parecía un bosque, ya que estaba todo rodeado de árboles. Si no estuviera en compañía de Emily, probablemente sí que le hubiera dado mal rollo aquel lugar desolado, pero estando acompañada de ella solo podía pensar que hacía años que no visitaba nada fuera de la aburrida ciudad. Miró a Emily sorprendida por el lugar y vio como le tendía la mano, animándola a acompañarla a seguir ese camino de tierra. La legeremaga sonrió casi de manera inmediata ante ese gesto inesperado y se adelantó un paso para aceptar su mano y caminar a su lado.—Por triste que pueda sonar, creo que hace años que no piso el bosque... —comentó en voz alta, sintiéndose una hereje por perturbar con su voz aquel extraordinario silencio de la naturaleza.

Caminó junto a Em hasta finalmente llegar a un lugar precioso. Era el final de lo que parecía un acantilado, un acantilado posicionado en el lugar perfecto y parecía también que en el momento perfecto. La imagen que dejaba de Londres bajo ella era espectacular y aquel lugar, carente de cualquier rastro de luz más que la de la luna, hacía que fuera el lugar idóneo para observar la belleza tanto de la gran ciudad, como de las estrellas.— Me alegra no haberme esperado un lugar así, me ha impresionado el doble. Es precioso, Em. —Admitió con una sonrisa que caracterizaba su sorpresa, soltándola para adelantarse hasta el borde y apoyarse en valla y sentir el frío viento impactarle suavemente en la cara. Era la primera vez que le llevaban a un sitio tan bonito y a la vez tan tierno; y claro, viniendo de la mano de Emily le confundía, aunque prefería dejar de confundirse y disfrutar del momento. Se giró hacia ella, apoyándose de espaldas a la valla.—Por triste que pueda sonar... otra vez... Creo que si juntamos todas las citas de mi pasado y las unimos en una sola cita, no superarían ni de lejos este sitio y el bonito detalle de que me hayas traído. Gracias. —Sonrió, risueña. Sam era demasiado romántica y nada propensa a las relaciones esporádicas, por lo que la última vez que tuvo pareja fue en la universidad y duró demasiado poco, así que lo más romántico que hacían eran ver una película en la habitación de la residencia de la otra. Así que este tipo de cosas pues... le emocionaban.— ¿Cómo conociste este sitio?
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Invitado el Miér Sep 07, 2016 8:59 pm

El tema de los superhéroes era muy interesante e intenso para mi y podría haber estado hablando de lo mismo durante muchísimo más rato, sin embargo, cuando Sam soltó la palabra “Totham” toda llena de razón, supe que ahí se había acabado la conversación por aquel día. La miré con una sonrisa que dejaba ver lo dulce que me parecía que se hubiese equivocado y todavía más que se esforzase en seguir con el tema a pesar de estar claro que mucha idea no tenía. Lejos de parecerme algo terrible, me pareció adorable y me ayudó a ver una vez más lo buena que era Sam, incluso en esos pequeños detalles.- Tiene que haber algo de ingenuidad en el mundo para que los superhéroes tengan algo que proteger, no crees?- dije con una sonrisa.- No creo que sea algo malo...es una cualidad preciosa- dije también como reflexión pensando en mi propia experiencia. A estas alturas yo casi preferiría saber lo justo de la vida y olvidar todo aquello que no paraba de recordarme que el mundo era un agujero tan profundo y oscuro como los que se pintaban en las pesadillas de los niños.

El tema de la licencia de aparición era algo que había sorprendido a más de uno cuando se lo contaba, pero lo que a mi me sorprendía es que no hubiese más gente que pensase como yo- Llegué a planteármelo pero...es que me agobia tanto que casi prefiero correr que aparecerme, sabes? Soy bastante rápida y también me gusta volar. Todo ello me parece más seguro que aparecerme y mucho menos claustrofóbico- dije con un encogimiento de hombros final.

-Y cómo sería la oclumancia para una persona bipolar? O esquizofrénica, por ejemplo?- pregunté con curiosidad. No era mi caso, pero sí que tenía más de una voz en la cabeza a veces y intuía que eso podía llegar a influir.- Bueno, olvida mi pregunta. Si tienes una de esas enfermedades entiendo que es porque tu cerebro es demasiado activo…-dije casi al momento contestando a mi misma pregunta pues no era lo mismo que alguien te invadiese que que tu propio cerebro se inventase una nueva personalidad para ti.- Espero no decepcionarte. Cuando quieras podemos comenzar las lecciones. Quizás defensa personal y oclumancia podrían ser simultáneas, así ahorraríamos tiempo- dije con una pequeña risa.

El sitio que había elegido para ir era precioso, pero al querer llevarla a modo sorpresa, el camino se me hizo tan tenso a mi como a ella, puesto que no sabía cómo iba a reaccionar. Tanto como Sam podría haberme interrogado sobre a dónde íbamos, yo la interrogué a ella sobre dónde creía que íbamos y, a medida que nos acercábamos mis nervios crecían cada vez más. Al bajar del taxi, el bosque y todos sus pequeños habitantes se extendían ante nosotros ante lo que podría haber sido perfectamente una escena de una película de terror, sin embargo, esa idea ni siquiera pasó por mi cabeza. Le tendí la mano a Sam, para guiarla en el último tramo de nuestro recorrido y cuando habló su voz llegó a mis oídos con el eco procedente del bosque. La miré y sonreí- El bosque tiene una magia más antigua que cualquier mago. Deberías retomar la costumbre de visitarlo y ya verías lo mucho que te puede sorprender- dije con calma y en un casi susurro pues mi voz también sonaba con eco y en aquella noche no quería ser yo la que perturbase a nadie.

Cuando finalmente llegamos al claro al que yo la estaba llegando, mis nervios estaban a flor de piel. No sabía si el viaje terminaría siendo una decepción para mi amiga, pero esperaba que no fuese así. Casi rezaba por ello, pues de algún modo interno buscaba impresionarla. Su sonrisa de sorpresa fue mi recompensa y mi bálsamo, mucho más que sus palabras. Nada más verle la cara, me relajé. La dejé ir hacia la barandilla mientras yo me acercaba más lentamente y disfrutaba de su aura de sorpresa y ligera felicidad.- Solo por la expresión que tienes ahora mismo, ha merecido totalmente la pena- dije con una sonrisa y más sincera de lo que me habría gustado ser si me hubiese parado a pensarlo.- Aunque por lo que dices creo que deberías buscar parejas que no solo te llevasen a sitios como este si no...a todos los sitios a los que a ti te gustaría ir. Ya sabes esas parejas difíciles de encontrar que hacen que quieras tocar el cielo y que en parte pueden conseguir que lo hagas.- dije sonándome a mí misma terriblemente cursi y alegrándome de no poder sonrojarme. Me apoyé en la valla de metal para evitar su mirada por sentir cierta vergüenza y su pregunta sobre el lugar me sacó las castañas del fuego de una manera muy oportuna.- Mi mascota me lo enseñó- dije con una sonrisa. - Es un cachorro travieso y aventurero como su dueña y, un día salimos a dar una vuelta y me trajó hasta aquí.- dije pensando en que algún día me gustaría presentarle a Helheim, seguro que le caía bien.- Durante el día y hasta que el sol se pone del todo suele estar bastante lleno de gente, pero por la noche...por la noche nadie parece apreciar su belleza- dije mientras miraba hacia la ciudad que desprendía luz y esta se fundía con la oscuridad del cielo, como deshaciéndose en millones de estrellas. Yo realmente jamás había visto aquel sitio de día, pero suponía que al atardecer debía ser impresionante.- Me alegro de que te haya gustado- dije con una sonrisa.- Pero me temo que si tus parejas no se portan mejor contigo voy a tener que pedirme el puesto de entrenadora personal/guía turístico- dije con una sonrisa mientras la volvía a mirar.

Mientras hablábamos un sonido se oyó a mi espalda, como el crujido de una rama entre los árboles del bosque. Aquel solía ser un sitio tranquilo, pero no había que olvidar que estaba apartado y eso lo hacía potencialmente peligroso. Lejos de mis paranoyas, el origen del sonido no tardó en aparecer en nuestro campo de visión: un zorro peludo y esponjoso salió de entre los árboles.- Mira, tenemos un polizón- le dije a Sam mientras miraba al animal que escudriñaba el suelo en busca de comida.
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