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Oniromancia - flashback [Alice K. Ivanova]

Invitado el Lun Mar 28, 2016 2:39 pm

Domingo por la mañana
Una semana antes de salir de vacaciones de Navidad

No podría haber dicho qué día era ni en qué año se encontraba, pero en los sueños ese tipo de cosas tenía poca importancia. Se encontraba en una casa que no era la suya pero que al mismo tiempo le resultaba familiar; era cálida y acogedora, pero la decoración era bastante peculiar. De las paredes colgaban decenas y decenas de relojes cuyas manecillas giraban descontroladamente. Cada vez que Sybill miraba uno, se detenía por completo. Mientras tanto ella avanzaba por el pasillo de madera que crujía con cada paso que daba. Caminó durante un tiempo indefinido que se le antojó una eternidad, y es que en los sueños el tiempo nunca transcurre como en la realidad, y por fin vio al final del pasillo una puerta entreabierta por la que entraba algo de luz. Fue entonces cuando sintió algo extraño en la boca que le obligó a escupir: para su sorpresa cayeron varios dientes al suelo haciendo que diese un salto hacia atrás con desesperación. ¡Se le estaban cayendo los dientes! Debía salir de allí y buscar a un sanador cuanto antes, y la única salida que veía posible era a través de la puerta que tenía en frente.

Pocos metros la separaban de su objetivo, pero recorrerlos le resultó extremadamente difícil. Empezaba a sentir sus pies pesados, como si llevase zapatos de plomo que se pegaban al piso, pero tras un gran esfuerzo pudo finalmente llegar a la puerta. Tomándola por el picaporte, la abrió con lentitud y sus ojos dieron con una sala de estar bien iluminada. En medio de ella, cerca de una ventana y al lado de la chimenea encendida, se hallaba una mujer.

-¿Alice? -preguntó con cierta confusión, al parecer la mujer no la escuchaba. Se parecía mucho a su amiga, aunque se veía mayor. Pero tampoco podía verla con total claridad; cuando intentaba concentrarse en los detalles de su rostro, era como si la imagen se desenfocara y viera todo borroso.
-Tengo que salir de aquí… se me están cayendo los dientes -la mujer seguía sin hacerle caso. Fue entonces cuando se percató de una mancha oscura que se acercaba desde afuera, directo hacia la ventana. Al principio creyó que era una nube, pero en cuanto el cristal se rompió con un fuerte golpe pudo distinguir lo que en realidad era: un ave enorme y negra, sin plumas en la cabeza y con un aspecto pegajoso, como si estuviese hecho de alquitrán. Era un buitre, un buitre enorme y tétrico.
Sin darle tiempo a reaccionar, la asquerosa criatura lanzó un graznido y se abalanzó hacia la mujer, arrojándola al suelo con su peso y empezando a picotear sus ojos.
-¡¡¡Alice!!! -gritó horrorizada sin saber con qué otro nombre podría llamarla. Trató de moverse, desesperada por lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos, pero sus pies estaban pegados al suelo.
-¡No! ¡Alice! -chilló mientras veía cómo el buitre perforaba la caja torácica y sacaba de un picotazo un corazón que aún bombeaba.
-¡Alice!


● ● ● ● ●

-¡Alice! -cuando abrió los ojos se encontró sentada sobre su cama, con el corazón latiéndole como un tambor en el pecho y la oscuridad cubriéndola por completo. Justo entonces recibió un golpe suave en la cabeza; alguien le había arrojado una almohada.
-Shhh, Sybill, cállate ya. ¿No ves que tratamos de dormir? -una de sus compañeras de habitación, que hablaba entre dormida y despierta, giró varias veces hasta acomodarse en la cama.
Sybill volvió a tumbarse mientras su respiración se regularizaba, pero se quedó con los ojos bien abiertos mirando al techo, de donde colgaban pequeñas estrellas fosforescentes que ella misma había puesto como decoración. Había sido sólo una pesadilla, pero vaya que había sido horrible. ¿Y Alice? Bueno, no estaba segura de si era exactamente Alice con quien había soñado, pero de pronto sentía una enorme preocupación por su amiga. Si no hubiese sido de madrugada habría salido en ese mismo momento a buscarla y asegurarse de que estuviese bien, pero supuso que lo mejor sería esperar a que amaneciera.

Le llevó un buen rato quedarse dormida, y cuando amaneció sentía que no había descansado en absoluto. Tras darse una ducha y vestirse con algo cómodo, bajó de la torre de Ravenclaw al Gran Comedor, donde esperaba encontrarse con su amiga. No tardó en dar con ella; el particular color de su cabello era algo que resultaba difícil pasar por alto.
-Hola Alice -la nombró mientras se acercaba. Se detuvo frente a ella y la observó fijamente, tratando de recordar a la persona de su sueño que tanto se le parecía pero que no terminaba de convencerla. Estaba evidentemente preocupada, pero sabía que un “he tenido una pesadilla horrible relacionada contigo” no era el mejor saludo para empezar el día, así que se obligó a sonreír y finalmente tomó asiento al lado de ella.
-¿Cómo estás?
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Invitado el Mar Mar 29, 2016 6:32 am

Era una mañana tranquila como cualquier otro, la metamorfomaga no tenía muchas ganas de despertarse, pero sabía que era algo necesario así que contra todo deseo y su propia voluntad de no querer abrir los ojos se levantó, se obligó a si misma y al final terminó despertando. Se estiró mientras y bostezó intentando desperezarse un poco antes de levantarse de la cama procurando no despertar a su querido Lucy, por que el gato era algo mal humorado si lo despertaban en la mañana, luego le dejó su comida en el tazón y fue al baño a acicalarse.

Ya estando presentable y con el cabello de un rosa chillante la joven salió de su habitación y se dirigió al gran comedor, moría de hambre, quería algo dulce de comer, también algo salado, la verdad quería un poco de cada cosa, aun con su esbelta figura la joven era de buen comer, al menos en el desayuno. Ya quería que fueran las vacaciones de navidad para ir a casa, no dejaba de pensar en las delicias que se hacían en su casa para esas fechas y estar con su madre, puede que fuera fastidioso socializar con todos los magos puristas pero aún así era una de las celebraciones que mas le gustaba.

Caminó hasta el gran comedor donde se dirigió a la mesa de los Hufflepuff, parecía que ni Rhea ni Danny estaban ahí, la primera seguro se estaba arreglando cuando salió de la habitación y la segunda seguro estaba dormida, la verdad no se fijó en sus compañeras de habitación solo que moría por algo de comer. Tomó asiento en su lugar de siempre y se apresuró a tomar algo de cada cosa de la mesa para empezar a comer.

Tenía la boca llena cuando llegó Sybill a saludarla, la verdad se veía algo nerviosa lo cual no paso por alto la metamorfomaga quien apuro el alimento por su garganta ayudándose de un poco de zumo dado que estaba atragantándose, esto fue mas que evidente en su expresión pero al final logró dejar de ahogarse para poder ver a su amiga y hablar - Yo estoy bien, pero ¿tu, Sybill? ¿Estas bien? - diría algo preocupada antes de intentar tomar otro trago mas de zumo para sentirse un poco mejor, ya después daría otro bocado a su desayuno, solo que este sería mas "decente" y de señorita no como el pasado, además de procurar no tener después problemas con la deglusión.
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Invitado el Miér Mar 30, 2016 12:16 am

Por un momento creyó que el desenlace de su pesadilla se haría realidad y que Alice moriría atragantada justo frente a ella, pero por suerte la situación no llegó a tanto.
-¿Yo? -preguntó como haciéndose la desentendida mientras buscaba con la mirada algo que servirse para desayunar-. Sí, sí… bueno, no tuve la mejor de las noches. No dormí muy bien -explicó sencillamente al tiempo que alcanzaba una tetera caliente con una mano y un scone con pasas con la otra. No sabía cómo abordar el tema de su sueño. Ya había hecho predicciones trágicas muchas veces, pero solían ser sobre personas que no conocía bien o que directamente le caían mal. Ahora en cambio se trataba de su amiga, y no sólo no quería preocuparla, sino que sentía que contárselo le otorgaría cierto realismo, como si decirlo en voz alta fuese alguna especie de hechizo que podría acabar muy, muy mal.

-¿Te has sentido bien últimamente, Alice? -inquirió luego de unos momentos de silencio, esperando que la pregunta no le resultara demasiado inesperada. Probablemente así sería-. Quiero decir… no te has enfermado ni te han ocurrido cosas malas, ¿verdad? -la miró con las cejas levemente alzadas, ansiando escuchar la respuesta que esperaba. Sabía que a esas alturas su amiga ya estaría sospechando y sacando sus propias conclusiones, así que no podía dejarla más tiempo en la incertidumbre.
-He tenido un sueño anoche. Una pesadilla -empezó a contarle mientras se servía algo de té en una taza. Cualquier otra persona hubiese ido directo al grano con el tema, pero Sybill consideraba a los sueños como algo demasiado importante. Además no había que quitar el dramatismo propio de ella, ese que la seguía a todas partes.

-Aparecías tú en él -volvió a mirar a Alice intentando no sonar demasiado preocupada.
-Bueno, al menos creo que eras tú, porque te veías mayor… creo que era tu versión adulta o algo así. No pude verte bien la cara -torció el gesto. Aquella era la pieza del rompecabezas que no terminaba de calzarle, aunque también era normal que en los sueños las cosas se distorsionaran.
-En el sueño morías, Alice. Un buitre enorme entraba por la ventana, te atacaba y te arrancaba el corazón -sólo recordarlo le produjo un escalofrío. Aún tenía en al mente una imagen muy vívida del monstruo y de la sangre.
Ahora que había soltado la parte más importante se sentía un poco más aliviada, pero sabía que la pesadilla no la dejaría tranquila por un tiempo.
-Tengo miedo de que te pase algo malo… ya sabes como son mis sueños -no sólo lo sabía, sino que era una de las pocas personas en Hogwarts que no se burlaba ni le quitaba importancia a ese tipo de cosas que le sucedían.
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Invitado el Sáb Abr 02, 2016 1:24 am

- Y eso ¿Pesadillas? - preguntó por que a ella lo único que no la dejaría dormir sería una pesadilla o tal vez insomnio que a veces tenía por los parciales y esas cosas, pero esa semana no tenían mucho que hacer, lo mas era ir al baile de navidad y eso, pero ella había decidido que no asistiría al mismo, pensaba ir a su casa a pasar con su familia y también ver Star Wars pesara a quien le pesara que fuera a un cine muggle a ver un película muggle, aunque no sabía lo que pasaría esa navidad.

Siguió comiendo con tranquilidad y buenos modales mientras le ofrecía a la Ravenclaw sentarse a su lado a desayunar, dudaba que a alguien le molestara que Sybill se sentara a su lado por un rato mientras comían, además todos estaban en sus cosas y ellas solo estaban hablando y comiendo juntas, además no había ninguna regla que impidiera que eso pasara.

Realmente le preocupaba su amiga, sentía que no estaba bien, pero no la obligaría a decir que era lo que la estaba molestando, no era de esas personas que forzaba a los demás a decir lo que les pasaba o dejaba de pasar, dejaba que ellas se expresaran en el momento en que lo creían oportuno.

Sus preguntas la hicieron dudar y mirarla de forma inquisitiva, ella sabía como era su amiga, era tataranieta de una bruja con grandes dotes de adivinación, así que ella misma a veces hacía sus propias predicciones, muchas de ellas no eran del todo correctas por no decir que estaban erradas por completo otras pocas si se cumplían, pero no era la mayoría por lo que para la mayoría era una charlatana, ella misma no creía mucho en las predicciones de la rubia, pero aun así la apoyaba, era su mejor amiga y di, algo de adivinadora tendría que tener por su abuela pero aún no había llegado a demostrarlo, confiaba que en algún momento tuviera la confianza suficiente en ella misma para poder hacer mas predicciones acertadas, tanto buenas como malas, así dejarían de molestarla, eso era lo que mas quería por el cariño que le tenía a la Ravenclaw.

- Yo, he estado bien, sin ninguna enfermedad ni nada, todo a estado magnifico ¿A que vine la pregunta? - cuestionó, la verdad no esperaba que ella llegara a preguntar nada de ella, aunque seguro predeciría que se enfermaría de catarro esas vacaciones o algo así, no creía que fuera nada malo pero dado que siempre predecía cosas malas esperaba que respondiera que era algo como eso.

Saber que tuvo un sueño o mas bien una pesadilla con ella, en la que la mataban, bueno a una versión mayor que ella la hizo detenerse y dejar de comer, los sueños tenían múltiples significados, desde buenos o malos, el que la viera muerta era algo que le preocupó un poco, hizo que descartara lo del catarro pero a su vez sentía que tal vez no fuera algo tan malo, aunque para que su amiga se preocupara tanto, la verdad no sabía que pensar - Bueno, los sueño tienen múltiples significados y si me viste mayor tal vez será un peligro que presente a futuro - diría, ese año en algún momento presentaría su petición de ser parte de los mortifagos, tal vez se refería a eso que estaría en peligro por que podrían atraparla o morir en un enfrentamiento con aurores o algo así, eso era lo que suponía - O tal vez estás preocupada por esas vacaciones. A veces los sueño representan lo que sentimos nosotros mismos, tal vez tienes miedo que me aparte y por algún motivo te haga a un lado - siguió haciendo conjeturas - O puede que el significado este en algún detalle pequeño que no apreciaste bien por fijarte mas en el ataque que es la visión mas detallada del sueño - a veces en un sueño podrían ver una escena grande y emocionante y todo el significado del sueño estar impreso solamente en un pequeño ratón que pasaba entre los pies de los humanos, a decir verdad eran complicados.

- En todo caso me cuidaré - diría al fin, ella no estaba desistimando el sueño su amiga solo daba todas las posibles opciones de los mismos.
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Invitado el Lun Abr 04, 2016 6:34 pm

Escuchó a su amiga en silencio mientras se llevaba el scone a la boca. Sabía que le estaba diciendo todo aquello para calmarla un poco, y lo agradecía, pero Sybill era una chica testaruda en general y especialmente cuando se trataba de sus supuestas visiones. No iba a convencerla tan fácil ni tan rápido. Suspiró con cierta resignación suponiendo que Alice podría tener algo de razón con las interpretaciones que le estaba dando a la pesadilla, al fin y al cabo no todos tenían que ver los sueños de la misma forma trágica que ella. Y sí, era cierto también que en más de alguna ocasión había temido que Alice se apartara de ella ya que era una de las pocas amigas verdaderas que tenía y se había acostumbrado demasiado a su presencia. Finalmente desvió la vista del plato que tenía en frente y volvió a concentrarla en la Hufflepuff.

-Entiendo a lo que quieres llegar, pero el sueño presentaba demasiadas señales -trató de seguir explicando tras haber tomado un poco de aire-. El mismo buitre es un presagio de muerte, ya lo sabes. Y antes de llegar a la sala donde estabas, me encontraba en un pasillo lleno de relojes que se detenían cada vez que los miraba. Oh, y también se me caían los dientes -recordó con cierto disgusto-. ¿Lo ves? Todo apunta a lo mismo, todas esas cosas pueden interpretarse como muerte -continuó con cierta terquedad, aunque uno de los comentarios de Alice la había dejado pensando. ¿Estaría pasando algún detalle por alto? ¿Qué más podría interpretar de aquella pesadilla? El piso de madera por el que caminaba podía representar estabilidad y seguridad, aunque eso no tenía mucho sentido tomando en cuenta el contexto. Y la chimenea que veía en la sala podía interpretarse como una situación de familia…

-Sí, sólo ten cuidado -dijo tras unos momentos, coincidiendo en que aquello era lo mejor (y en realidad lo único) que podía hacer-. Espero estar equivocada y que no te ocurra nada malo, ni siquiera en el futuro. Quiero decir, la persona del sueño se parecía mucho a ti, pero también podría haber sido alguien más, no sé.
Supuso que lo mejor sería no darle más vueltas al tema, pero estaría pendiente de su amiga en los próximos días, sólo por si acaso. Bebió otro trago de té y luego esbozó una sonrisa un poco más tranquilizadora.
-Perdona que te haya venido con todo este cuento, no quería preocuparte pero tampoco iba a quedarme tranquila si no te lo contaba -le dijo amistosamente-. En fin, ¿qué planes tienes para las vacaciones de navidad? ¿Piensas ir al baile? -preguntó cambiando el tema a algo menos dramático.
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Invitado el Jue Abr 07, 2016 1:41 am

Esperaba que todas las opciones que le daba a su amiga, la hicieran sentir mas tranquila, la verdad dudaba que algo malo pasara, Sybill no siempre acertaba en las visiones o eso le parecía a muchos que se burlaban de ella o se distanciaban por que la creían loca, ella misma lo hubiera hecho de no ser por que se conocieron en el momento justo y le tomó mucho cariño a la Ravenclaw, además de que siempre la defendía, bueno siempre que podía porque no le gustaba ver como los demás la molestaban por ser diferente a ellos, aun así algunas veces Sybill acertaba sus visiones pero ese sueño, esperaba que solo fuera eso, un sueño y que no pasara a mayores y de pasar seguro sería mas adelante, después de todo dijo que ella (Ali) se veía diferente a como se veía en ese momento, lo que podría significar que era algo que pasaría en unos años cuando cometiera algún error en alguna misión que tuviera que cumplir para el señor tenebroso, aun cuando todavía no había buscado ayuda ni para entrar así que tal vez no pasaría nada o tal vez moriría de forma estúpida ayudando a un gato a bajar de un árbol.

Analizó las palabras de su amiga, ella misma no había tomado adivinación por que prefirió llevar otras optativas aunque no creía que le fuera mal cuando supiera lo que significaban los presagios y esas cosas, algunos si los sabía por hablar con Sybill, pero no era demasiados, aunque lo del buitre era claro, siempre se había representado como algo que llevaba a la muerte o a la tortura - ¿El buitre no tiene también el concepto de una traición? - preguntó recordando como en la poesía y algunos refranes los usaban como algo así recordando uno en especial "Cría buitres y te comerán los ojos" era algo así, no lo recordaba bien. Algo mas que llamó su atención fue lo de los dientes pues ella misma había tenido sueños donde se le caían los dientes, eran sueños repetitivos al igual en los que no podía levantarse o moverse pero no sabía el significado ni que tenía relación con eso - Lo de los dientes lo desconocía, a decir verdad al menos una vez al año sueño que se me caen los dientes o se me aflojan o que puedo volver a ponerlos en su lugar - diría divagando un poco en esos sueños recurrentes que se repetían cada cierto tiempo.

Con respecto a lo del reloj si no tenía nada que debatir era mas que claro que era el final de algo, el final de una vida aunque también podría ser el final de un tiempo, de un periodo pero atado a la muerte era complicado, podría ser el fin de una situación causada por una traición de alguien cercano, realmente buscaba mas significados que no fueran tan funestos como los que su amiga daba en ese momento.

- Si puede ser - aún estaba algo pensativa, ya después iría a la biblioteca, si no es que lo olvidaba para buscar algún libro que la ayudara con el significado del sueño de su amiga por que realmente creía que podrían ser mas cosas de la que ella suponía, tal vez no fuera tan malo, o al menos eso creía en ese momento.

- No te preocupes, se que lo hiciste por bien - diría con una sonrisa, sabía que su amiga no le diría nada solo para molestarla o algo así, ella realmente creía en lo que predecía y la metamorfomaga lo entendía y lo respetaba - No, la verdad no me quiero quedar, pienso ir a casa por navidad, quiero ver a mis padres hace meses que no veo a mi madre y la extraño mucho, además quiero ir al estreno de Star Wars - diría alzando las cejas, realmente quería ver esa peli, era una de las que mas le gustaba además de las de Alice in Wonderland - Y tu ¿Que harás? -
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Invitado el Dom Abr 10, 2016 9:07 pm

Sybill se alzó de hombros cuando su amiga le habló de la traición que se le adjudicaba a los buitres.
-No lo sé, tal vez. Yo sabía que los cuervos se asocian con traición e ingratitud, junto con muchas otras cosas malas también -el cuervo era uno de esos animales que parecía tener decenas de connotaciones negativas-. Los buitres se alimentan de carroña y por eso siempre se han asociado a la muerte y a la renovación -e incluso en el caso de que se quedaran con lo segundo, todas las otras señales del sueño seguían apuntando a un final trágico.
Le pareció curioso que mencionara lo de los dientes, aquello le hizo sonreír.
-Bueno, si logras volver a ponerlos en su lugar será porque estás burlando a la muerte -bromeó un poco más aliviada-. Como sea, que no se te haga extraño si te llegan un montón de cartas mías durante el descanso de navidad sólo para asegurarme de que estés bien -le advirtió a Alice antes de volver a darle un mordisco a su scone.

Supuso que podía dar el tema por finalizado, ya que tampoco se le ocurrían más interpretaciones ni formas de evitar lo que sea que pudiese pasar. Había cumplido con su misión de informar a Alice acerca de su sueño y lo único que quedaba por hacer era mantenerse alerta a cualquier cosa que pudiese ocurrirle a su amiga.
El ambiente navideño ya podía sentirse incluso en el castillo y Sybill se alegraba de poder volver a casa por unos días, especialmente ahora que los días eran más fríos y más cortos. Aquello siempre la ponía algo nostálgica y hacía que extrañara cosas tan simples como ese rincón al lado de la chimenea donde solía sentarse a leer junto a su padre, o la tarta de chocolate que su madre preparaba siempre en esas fechas. Aunque últimamente sus padres habían estado tan ocupados con el trabajo que se habían tardado mucho en responder a las lechuzas que les había enviado, dudaba entonces que tuviesen tiempo para ponerse en modo navideño. Bueno, al menos tenían una elfina doméstica.

-¡Star Wars! -exclamó emocionada en cuanto Alice hizo mención de la saga-. Tendrás que contarme cómo es la película, no sé si tendré tiempo de ir al cine. Pero no me vayas a hacer spoilers -le advirtió con una sonrisa divertida-. Nosotros no tenemos televisión en casa, así que siempre tengo que aprovechar de ver películas cuando voy a casa de mi tía. Recuerdo que una vez me quedé a dormir allá y aproveché de ver la saga completa con mis primos. Dos días de Star Wars -rio al recordarlo. Le habían gustado mucho las películas, igual que casi cualquier otra cosa muggle pues todo ese mundo siempre le llamaba la atención.
-Yo también volveré a casa -respondió luego a su pregunta-. Ahora que lo pienso, nunca he pasado una navidad en Hogwarts. Y sé que muchos alumnos se quedan aquí… tal vez podríamos pasar la siguiente navidad en el colegio, como despedida antes de terminar séptimo. ¿Te gustaría? -la idea empezaba a ilusionarla.

-Supongo que haremos lo de siempre. Recibir visita, pasar de casa en casa de familiares, comer mucho… -aquello podía sonar divertido, pero en realidad no lo era tanto. Sybill siempre tenía que aguantar las aburridas charlas de su abuela o los chistes malos de su tío, además de alguno que otro primo engreído o estúpido.
-Espero que mis padres puedan darse un tiempo en estas vacaciones y dejar de ser tan trabajólicos al menos por unos días -era lo que más deseaba, en realidad-. Eso me recuerda que aún no he comprado los regalos de navidad para mi familia -frunció el ceño y suspiró con disgusto; ahora tendría que añadir una tarea extra a la lista de “cosas por hacer”-. La navidad es un poco estresante, ¿no? Digo, con todo lo que hay que comprar, las visitas que hay que hacer, la gente que hay que aguantar… ¿cómo es en tu casa?
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Invitado el Miér Abr 13, 2016 5:32 pm

Claramente había llegado a confundir a ambas criaturas el buitre con el cuervo - Creo que por un momento me confundí de animal - diría con un marcado sonrojo, claramente en algunos casos era mas que despistada y ese era uno de esos casos donde le hablaron de un buitre y terminó hablando de un cuervo, nada que ver uno con otro uno era negro y pequeño, el otro no recordaba el color posiblemente negro pero mucho mas grande - Perdón - diría nuevamente sin saber que mas decir, no quería que pensara que le restaba importancia a sus premoniciones por que no quería desairarla pero era el desayuno, claramente a veces era algo boba en especial cuando estaba comiendo.

- Interesante - dijo con respecto a lo de los dientes, recordaba un par de veces en las que casi se llegó a ahogar junto a su hermano mayor y a su madre como loca gritándoles asustada, olvidando por un momento que era bruja, también hubieron veces donde casi la atropellan autos muggles, otras caídas no muy gratas, era un milagro que no estuviera llena de cicatrices aunque bueno, siempre intentaba estar tranquila y ser una señorita con los demás, bueno con los que son necesarios, pero si tuvo experiencias cercanas a la muerte y siempre se libró, aunque eran casi muertes estúpidas.

- Oki doki, esperaré tus cartas, en todo caso si quieres ir a casa para confirmar que todo está bien, puedes ir, sabes que eres bienvenida en mi casa - diría con una sonrisa para tranquilizarla y era verdad, ella era bienvenida en su casa, puede que a parte de su familia no le agradara la rubia por que la pensaran algo loca y puede que mala influencia para ella por lo mismo pero seguía siendo del mismo circulo de ellos por lo que la aceptaban y preferían que a otras personas.

- Sabes que iré escapada, mi padre y hermanos no pueden enterarse - dijo riendo - claro que te contaré pero sin spoiler y yo también hice lo mismo en casa de mis abuelos, ellos si tienen televisión vi las películas en dos días, no las vi en menos por que ya era demasiado vicio - reconoció entre risas, las películas eran eternas pero la verdad la idea de verlas le encantó, amó quedarse con sus primos viendo las películas, comentándolas y eso, eran de las pocas veces que se llevaban realmente bien. Claramente ese fin de semana había inventado que se quedaría en casa de una amiga, su padre odiaba que ella frecuentara su familia mestiza.

- Yo tampoco, siempre voy a casa con mis padres, pero eso de quedarnos la próxima navidad me encanta, sería como una despedida y seguro podemos hacer muchas cosas en el castillo, después de todo en esa época está muy vacío - diría con una sonrisa traviesa, seguro que se divertirían en grande de llegar a estar en el castillo sin tantos alumnos y con todo el lugar para ellas solas.

- Yo también tengo que comprar los regalos de mis hermanos, padres, demás familiares, amigos y algo para Lucy, ya sabes como es mi gato, si no le llego a dar algo digno del "Gran Lucifer" el cabrón se resiente y no quieres ver a ese gato resentido, creó que ya encontramos que me matará, será mi gato mientras esté durmiendo por no darle el mejor regalo del mundo - diría entre risas, ciertamente Lucifer era un gato algo endemoniado de mal carácter, era un Slytherin en algunos sentidos, en eso se parecía a los hermanos de la cambiante, después de todo pasaba mucho tiempo con ellos, aunque cuando quería era un amor y Ali lo quería mucho sabía la clase de bestia que tenía al lado.

- En mi casa es lo mismo, reuniones familiares, con familias importantes, lo típico. Es algo aburrida, lo único que me gusta es estar con mi madre ayudarla con las cosas y pasar tiempo con ella - diría con una gran sonrisa, solo por ella pasaba navidad en casa, sí, amaba a sus hermanos y padre pero nada se comparaba con como amaba a su madre.
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Invitado el Lun Abr 18, 2016 11:19 am

-Descuida -le dijo con tranquilidad en cuanto Alice se disculpó por la confusión de aves. No esperaba que todo el mundo estuviese familiarizado con los significados de ciertos animales; de hecho, ya era mucho decir que su amiga se tomara en serio aquellas cosas y tratara de buscar ella misma sus propias interpretaciones. La mayoría de la gente, tanto mágica como muggle, era demasiado escéptica. Creían sólo en lo que podían ver con sus propios ojos y descartaban las señales explicándolas como coincidencias o casualidades. Para Sybill nada ocurría porque sí, ni siquiera en los sueños.

-Gracias -sonrió después cuando su amiga le dijo que era bienvenida en su casa-. Tú también puedes venir a la mía cuando quieras. De hecho, cuando no estemos en casa de algún familiar o recibiendo visita en la nuestra, seguro estaré sola y aburrida. Algo de compañía me vendrá genial -estaba segura de que sus padres no tendrían todos los días libres del trabajo, y tampoco tenía muchos vecinos de su edad. Muchas veces la única compañía que tenía -fuera de sus animales que no podían hablar con ella- era la elfina doméstica de la familia. Pero ella estaba siempre buscando algo que limpiar y rara vez se detenía para entretener a Sybill.

-En esta época el lago cerca de casa se congela completamente y es perfecto para patinar -le comentó con cierta emoción-. Debo tener un par de patines extra para prestarte, en caso de que puedas venir.
Se sintió complacida al ver que la idea de quedarse en el colegio la próxima navidad le había gustado a su amiga. Ahora que lo pensaba, no sabía por qué no se le había ocurrido antes.
-Tienes razón, podremos experimentar el castillo de una forma diferente -sonrió con gesto travieso igual que Alice-. Será genial, ya me lo puedo imaginar -añadió con ilusión.

Rio junto con ella cuando mencionó el carácter de su gato; Sybill lo conocía bien y podía corroborar las palabras de su amiga por experiencia propia.
-Vaya, ahora que lo dices yo ni había pensado en comprarle algo a mis mascotas -admitió con una risita de culpabilidad-. Aunque tampoco sé si valdría mucho la pena. No sé qué podría regalarle a una lechuza y Tatter… bueno, es un poco boba y seguro no se daría ni cuenta -a pesar de lo que decía realmente quería mucho a su rata. Quizás acabaría comprándole una pequeña hamaca nueva o una fuente más grande para sus baños de arena.

Terminó de beber el último sorbo de té que le quedaba y luego miró a su alrededor. Algunos alumnos -los más dormilones- recién estaban llegando al gran comedor, mientras que otros ya terminaban de desayunar e iban levantándose.
-Bueno, ¿qué planes tenías para hoy? -le preguntó a Alice dejando su taza a un lado-. Te diría que vayamos a alimentar al calamar gigante -apuntó con su dedo hacia un plato en el que uno de los alumnos había dejado una tostada con mermelada a medio acabar-, pero no sé si moriremos congeladas en el intento, creo que está haciendo bastante frío -luego miró hacia la ventana más cercana, donde podía verse un cielo con algunas nubes y pequeños cristales de hielo adheridos al vidrio.
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Invitado el Lun Abr 25, 2016 10:27 pm

Ya dejando de lado el tema de los sueños y del error de animal, ambas se concentraron en otras cosas como una mutua invitación para ir a la casa de la otra y visitarse, Ali seguro tendría la agenda llena pero no le molestaba sacar algo de su tiempo y tal vez molestar a sus padres en el proceso e ir a ver a su amiga - Entonces quedamos, ya nos mandaremos una lechuza para ver cuando nos vemos - diría cambiándole la especie a su propio Halcón, pero la idea era simplemente que se podrían llegar a ver mas adelante y contactarse por los medios normales para los magos, que al final y al cabo esa era la idea que tenía en ese momento.

- Eso me parece genial, creo que en alguna parte de mi casa hay un par de patines, solo tengo que advertirte que eso no se me da, para nada - admitiría, siempre que intentaba patinar terminaba mas veces en el suelo que moviéndose con gracia, en fin era terrible, aunque lo seguía intentando, después de todo la práctica hace al maestro. Ella podía bailar, volar, hacer otras cosas pero patinar era algo que la hacía terminar con dolor de trasero pero por algún motivo hasta eso la divertía, el saber que tenía tan pésimo equilibrio y seguir teniendo la absurda idea que algún día lo perfeccionaría y terminaría siendo tan buena como una patinadora artística.

- Si, podríamos conocer mas del colegio, seguro que las cosas no son tan estrictas así que podríamos hacer unas cuantas travesuras, realmente sería divertido - no podía de dejar de emocionarse e imaginar todo lo que podrían descubrir, hacer y principalmente como molestar al celador y tal vez romper una que otra regla del castillo, si, sin lugar a dudas sería muy divertido.

- Comida, eso es un buen regalo para una mascota, claro mientras esta no se llame Lucifer y exija un juguete nuevo o destruir todo a su paso - diría entre risas, en los mas o menos 6 años que tenía con ella, el minino había pasado por 6 camas, algunos postes para afilar las uñas y como 300 juguetes de gato, de hecho tenía un cuarto en la casa de Ali donde estaban todas las cosas que no usaba, desde ropa hasta juguetes, antiguos platos de comida y muchas cosas mas, era demasiado mimado.

- A Tatter tal vez podrías comprarle una de esas bolas que venden para que corran por la casa sin que se pierdan o las pisen, así hace ejercicio y explora mas lugares - propuso, la verdad lo veía como un buen regalo, aunque tendía que tener cuidado con la que escogiera, ya había escuchado historias de rodeores amputados por no usar la correcta.

- Con respecto a la lechuza, mira que ni se que le daré a Sirïel - diría pensativa pensando en su halcón, que podría querer este, él cazaba su comida, tal vez una percha nueva.

- Creo que moriremos congeladas, así que propongo algo que no involucre salir, aunque sea jugar ajedrez o naipes, ni siquiera me molestaría que corrobores con mi mano mi linea de vida pero salir a fuera es suicidio - diría mientras tomaba otra tostada mas, aún cuando le quedaba un cuarto de desayuno, a veces era como un bote sin fondo.
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Invitado el Jue Mayo 05, 2016 12:51 pm

-Vale, perfecto -sonrió animada cuando Alice comentó lo de enviarse lechuzas; ver a su amiga parecía haberse convertido en el plan más prometedor de sus vacaciones de navidad-. Y no te preocupes, no dejaré que te caigas… demasiadas veces -le dedicó una mirada divertida-. Tampoco soy la mejor patinadora del mundo, pero al menos puedo mantenerme en posición vertical la mayor parte del tiempo. Será divertido, ya lo verás -le aseguró confiada. Patinar en el lago cerca de su casa era una especie de tradición en su familia, como si el invierno no fuese invierno de verdad hasta que no hubiese puesto los pies sobre el hielo. Cuando era pequeña sus padres solían acompañarla y tomarla de las manos, una cada uno, y patinar los tres juntos; así generalmente no se caía nadie, o bien caían todos.

Luego asintió ante lo que le dijo respecto a los regalos para sus mascotas, y es que Alice parecía tener bastante experiencia en eso.
-Es una buena idea, gracias -continuó luego de que le sugiriera un obsequio para su rata-. Y creo que es más fácil buscar regalos para ciertos animales que para otros -dijo refiriéndose a las aves, pues igual que ella no sabía qué regalarle a su halcón, Sybill tampoco tenía idea de lo que podría ser un buen regalo para una lechuza, además de comida.
-¿Te imaginas buscar un regalo para una rana o un pez dorado? -rio brevemente mientras en su interior se preguntaba si acaso habrían personas que realmente hacían eso.

-La verdad es que yo siempre quise tener un perro -añadió después, tras haber guardado silencio por unos segundos-. Es más, desde hace años que les vengo pidiendo a mis padres que me permitan tener uno. Sería el mejor regalo de navidad de todos -le contó con cierta desilusión, pues sabía que aquello no iba a ocurrir mientras viviera bajo su techo. No le hubiese importado que el perro tuviese tres patas o un solo ojo, su único deseo era poder hacerse cargo de uno.
-De todas formas entiendo sus motivos. Tener un perro requiere de mucho tiempo y yo me paso la mayor parte del año aquí en el castillo. Mis padres trabajan mucho y no se podrían hacer cargo de una mascota así. Y ni hablar de nuestra elfina doméstica -negó con la cabeza-. Creo que estoy destinada a quedarme con ratas y lechuzas hasta que pueda irme a vivir sola.

Su pequeña confesión le hizo sentir un poco desdichada, pero también le recordó que ya no faltaba mucho para que pudiese iniciar una vida independiente. Siempre había que verle el lado bueno a las cosas.
A Alice también le pareció que la idea de salir no era la mejor considerando las condiciones climáticas, y en cuanto le mencionó lo de la línea de vida los ojos de Sybill se abrieron con emoción.
-¿Quieres que te lea la palma? -preguntó con una radiante sonrisa mientras se acercaba un poco más a ella-. A ver, dame tu mano derecha -le pidió extendiendo las suyas frente a ella.
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Invitado el Dom Mayo 08, 2016 11:50 pm

- Mejor no te rías mucho de mi cada vez que me caiga en el hielo - diría entre risas, ya se imaginaba patinando mas sobre su trasero adolorido por las caídas que con los patines, realmente no se le daba lo de patinar en hielo, no tenía casi equilibrio para eso, el hielo era tan resbaloso que no lograba mantenerse en pie por mas de un minuto y eso poniéndole mucho, pero lo que valía era intentar, tampoco se le daba patinar con patines de ruedas, de cuatro ruedas para ser mas especifica, pero si los que eran en línea, sin embargo no era algo que hiciera a menudo, solo cuando su madre la llevaba a casa de su abuela.

- Si, eso si, a los roedores, caninos, felinos es mas fácil, hasta puedes darles ropa, pero para algunos es mas difícil, no se como le hacen las personas que hasta les celebran sus cumpleaños - diría, sabía de algunos que les hacían fiesta con pastel y todo por cada año de vida de la mascota, ella solo les daba algo en navidad porque tenía un gato muy mimado nada mas.

- Los peces olvidan a los 5 segundos así que dudo que se acuerden de que les regalaron además, un nuevo adorno para la pecera no creo que sea un mal regalo, en cuando a un sapo nunca tendría uno, me dan asco y no sabría que darle además de unas cuantas moscas para que coma, aún así me da asco - admitiría, no era del tipo de persona que tocaría un sapo por voluntad propia, era algo realmente nauseabundo de pensar, tocar a algo tan baboso, Iuk.

- Tal vez puedas tener uno cuando salgamos de Hogwarts, ya solo nos queda un año y nos meses, solo tienes que esperar ese tiempo para estar en casa y podrás tener un perro, si tus padres no te dan uno para entonces yo te regalo uno, de preferencia de los que son adoptados, hay muchos animales en el mundo que necesitan un hogar para estar comprando perros - explicaría para que no pensara que sería algo agarrada al regalarle un perro cómodo a uno caro y nuevecito, pero es que esas pequeñas bolas de pelo sin hogar eran las que mas valoraban y necesitaban de una casa nueva y tal vez encontrara uno lindo.

Bueno, tal vez no fue buena idea pedirle que le leyera la mano, pero ya había metido la pata y no quedaba de otra así que le dio su mano derecha para que la pudiera leer mientras ella misma se encargaba de seguir comiendo con la izquierda, después de todo le parecía interesante lo que Sybill pudiera encontrar por mas que no creía tanto en eso de la adivinación.

- ¿Y dime que ves? - preguntó.
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Invitado el Lun Mayo 16, 2016 10:50 am

En cuanto recibió la mano de Alice la observó como si hubiese acabado de encontrar un artefacto raro y desconocido. Miró primero el dorso, poniéndole especial atención a las uñas y los nudillos, y sólo después la dio vuelta para empezar a inspeccionar la palma. Sus ojos pasaron por todas las líneas con las que se encontraban y sus propios dedos acariciaban la piel como si tuviese entre sus manos un objeto y no una parte del cuerpo de otra persona. Trató de hacerse una imagen general antes de pasar a los detalles, aunque conocía a Alice desde hace tanto tiempo que realmente no lo necesitaba.

-Veamos -empezó a decir sin quitar la vista de la mano de su amiga-. Tu línea de vida es bastante larga y no tiene muchas interrupciones, excepto por esta pequeña marca de aquí, ¿la ves? -apuntó a una arruga que se encontraba a la altura del nacimiento del pulgar-. Tal vez tengas una enfermedad renal en algún momento de tu vida, eso te traerá complicaciones pero saldrás bien de ello -alzó su mirada para observar a Alice.
-Así que ya sabes, cuida tus riñones. ¿Y te das cuenta de que tu línea de vida no toca tu línea de la cabeza? -apuntó una línea de más arriba que recorría su palma de un extremo a otro-. Eso quiere decir que eres una persona bastante emocional y a veces impulsiva. Que no siempre usas la cabeza para tomar decisiones -rio por lo bajo.

Luego soltó la mano de la Hufflepuff sólo por un instante, para así poder buscar entre sus cosas una pequeña cinta métrica. Con ella midió la sección más ancha de su mano y también la más alta, desde la base de la muñeca hasta la punta del dedo medio. Finalmente tomó la medida de la misma línea de vida y tras hacer unos breves cálculos mentales dijo con total convicción:
-Vas a vivir 81 años. Nada mal, ¿verdad? Y mira -le indicó unas pequeñas arrugas que se formaban debajo del nacimiento de su dedo meñique; eran varias pero poco profundas-. Vas a tener muchas relaciones amorosas con distintas personas, pero ninguna será demasiado seria. Eso es porque… -pasó la mirada hacia su dedo medio, debajo del cual se formaba una achatada “U”-…tienes el anillo de Saturno. No muchas personas lo tienen. Indica que no querrás casarte, y si lo haces no serás feliz.

Miró a Alice nuevamente para poder ver cómo iba reaccionando. Aún tenía algunos puntos interesantes que comentarle.
-Este de aquí es tu monte de Venus -le señaló el levantamiento que se formaba cerca de su pulgar-. En tu mano es bastante prominente. Eso indica que eres una persona compasiva y de buen corazón, además de enamoradiza -una sonrisa torcida se dibujó en sus labios-. Eso se complementa muy bien con tu línea del corazón, que es bastante curva -le mostró la línea que se encontraba por encima de la línea de la cabeza-, lo que significa que eres generosa, amable y sensual.

Finalmente volvió al pulgar, en cuyo nacimiento buscó el anillo de la familia. En la mano de su amiga se formaban dos anillos paralelos, uno más pronunciado que el otro, y eso la dejó pensando por un momento.
-Mmm, tu situación familiar es un poco confusa. No puedes tener dos familias -inclinó levemente la cabeza hacia un lado-. ¿Tal vez dos visiones diferentes de tu familia? ¿Dos caminos distintos que en algún momento habrá que tomar? -aquello le hizo pensar en una posible separación-. ¿Tus padres tienen una buena relación? -conocía a la familia de Alice pero siempre habían detalles que sólo se compartían en la intimidad, entre los miembros de la misma.
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Invitado el Mar Mayo 17, 2016 12:01 am

Su amiga parecía bastante interesada en su mano, tanto que por un momento la cambiante sintió que a Sybill se le olvidaba que era la mano de una persona pero eso no le molestó en lo absoluto, dejó que siguiera examinándola mientras ella si mas terminaba su desayuno y tomaba otra rebanada mas de pan y empezaba a comerla, era como un barril sin fondo aunque este pan y tal vez algo dulce que pillara sería el final de su gran desayuno, al menos si quería poder moverse después.

Escuchó con atención las palabras de Sybill, para muchos era una farsante, para ella era su amiga así que no le molestaba complacerla de vez en cuando aunque muy muy pocas veces y nunca creía mucho en lo que decía, de momento no le molestaba lo de la larga vida aunque le molestaba pensar en el hecho de poder tener arrugas en algún momento, no quería llegar a ser tan vieja, lo de la enfermedad renal eso si no se lo creyó, ella se hidrataba bien, tal vez otra enfermedad pero no lo tomó muy en serio. Lo de que era impulsiva, eso si era verdad pero claramente Sybill lo sabía por que eran amigas desde hace mucho tiempo y sabía como era ella, no había nada mas que eso.

siguió viendo a su amiga con interés pero sin interrumpirla mientras seguía con su lectura, bueno la idea no era interrumpirla pero que le dijeran su edad no era algo que le gustaba - ¿Tan vieja? No puedo morir antes de que salgan las arrugas, no mejor inicio desde ya con todos los tratamientos de belleza - dijo en tono teatral pero con algo de seriedad en la parte de que no quería tener arrugas en su vida - Por lo demás es una buena edad -diría con una media sonrisa sin querer decir "vez, aún falta mucho para que me muera, no te preocupes tanto" pero a la vez queriéndolo decir, aunque no lo hizo.

- Bueno ya he tenido relaciones poco serias y sabes que con quien quiero una seria solo me ve como una amiga y que si me casaré pero por compromiso así que... - no estaba muy errada, de querer casarse y ser feliz sería con Sirius pero eso no pasaría ni en sus sueños mas locos y estaba destinada a un matrimonio desdichado, que bello ¿no? y ella que soñaba tener un matrimonio lleno de amor, encontrar al amor de su vida tener una hermosa familia y vivir feliz por siempre, pero ahí estaba su amiga recordandole que eso no era mas que un sueño que nunca llegaría a pasar de verdad.

Se sonrojó con sus siguientes palabras si era del tipo de persona que reconocía la belleza por eso podrían decir que enamoradiza pero enamorada solo de una persona, lo de sensual y eso si la mató de la vergüenza ella no era sensual o al menos no se sentía de tal forma.

- Si, tienen una buena relación - claramente tenían sus diferencias pero tenían una buena relación aunque ella en si tenía dos familias su familia como tal llena de secretos, esa familia que era la que mostraba a todos el mundo y una familia que tenía que mantener en secreto pero que era mas sincera, además estaba el hecho de que ese año seguro que la hacían tener que ingresar al mismo camino de su familia con los mortifagos aún cuando ella quería estar con la orden, era complicado todo lo referente a su familia, ella lo sabía claramente.
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Invitado el Miér Mayo 25, 2016 8:43 pm

Sybill no pudo evitar reír cuando la Hufflepuff le habló de las arrugas, sabía que tenía sus motivos para mencionar aquello pero ella no lo veía como algo tan terrible.
-Para mí las arrugas son algo así como marcas de experiencia que simplemente indican más sabiduría -le dijo con una tierna sonrisa-. Creo que son algo por lo que uno debería sentirse más orgulloso que avergonzado, pero si quieres asegurarte de no tener tantas, puedes ir preparándote con pociones antiarrugas desde ya -volvió a reír-. Eso y no enfadarte mucho -añadió después, pues decían que la gente que se enojaba fácilmente y fruncía el ceño con mucha frecuencia, terminaba después con más arrugas.

Lo siguiente que dijo hizo que su sonrisa desapareciera lentamente, sabía que el amor no correspondido no era algo fácil de llevar y mucho menos lo era el hecho de tener que casarte con alguien que tus padres elijan por ti. Desde luego que no había querido traer pensamientos negativos a la cabeza de su amiga cuando le dijo lo que veía en su mano, pero ahora se daba cuenta de que, sabiendo cómo era la situación de Alice, había sido bastante acertado.
-Bueno, nada de eso ha ocurrido aún, ¿no? -le dedicó una mirada esperanzadora-. Eso quiere decir que las cosas pueden cambiar -en realidad no estaba muy segura de eso, pues ella creía firmemente en lo que le decían sus métodos de adivinación, y aquello ya estaba escrito en su mano. Pero tenía que dejar más tranquila a su amiga de alguna forma.

-Sólo recuerda que tu vida es tu propia historia, y no deberías dejar que alguien más la escriba por ti -dejó aquella frase en el aire sin entrar en detalles pues aunque había visto a la familia de Alice un par de veces, siempre había tenido la sensación de que no los conocía verdaderamente.
Finalmente la tejona le dijo que sus padres tenían una buena relación y eso le hizo descartar la idea de que fuesen a separarse, que era lo que había pensado al ver las líneas en su mano.
-Tal vez simplemente sea la familia que tú misma formarás entonces. Quizás termines viviendo lejos de aquí y te separes un poco de tu familia en el futuro -se le ocurrió después, creyendo que aquello también tenía sentido.

Cuando apartó la mirada de Alice se dio cuenta de que el Gran Comedor había empezado a vaciarse poco a poco, y al mirar hacia una de las ventanas vio pequeñas manchas blancas cayendo desde arriba.
-Mira, está nevando -le informó a su amiga con una sonrisa emocionada. Esos momentos nunca dejaban de parecerle especiales.
-Creo que es el momento perfecto para una partida de ajedrez mágico. ¿Qué dices? -hace bastante que no jugaba y no quería empezar a “oxidarse”. Por otro lado su amiga parecía no terminar nunca con el desayuno, pero pronto los platos y la comida empezarían a desaparecer de las mesas hasta que llegara la hora del almuerzo.
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