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A causa de PiCATso {feat. Trelawney & Ivanova}

Invitado el Lun Abr 04, 2016 1:52 am

Renegué con el maldito gato. ¿Desde cuándo Dagda hacía lo que quería? El felino había hecho pipí sobre la cama de Sybill y vamos, no era nada divino decirle a tu compañera de cuarto que tu gato se le dio por mear. ¿Y qué mejor lugar que las sábanas de una de sus amigas?

-Dagda fuera de aquí. Tienes la puta caja de piedras a un lado de mi cama.- tomé al gato por su estómago con cierta delicadeza y lo alejé como si tuviera una peste contagiosa. No me tardó nada dejarlo encima de las piedras y apuntarle. –Ahí es donde debes mear, no es tan complicado de entender. Lo has hecho fenomenal todos estos años. ¡Vamos campeón! – le indiqué sarcástica.

Resoplé y me crucé de brazos. Contemplé la mancha amarillenta sobre el edredón y las sabanas de la cama contigua a la mía. “Esta chica me va a matar o le va a dar un ataque. O no sé, tal vez se caga en los muertos de mi gato y se echa a reír.” La última opción molaba, no tendría que preocuparme demasiado pero no iba a correr el riesgo a saber qué me encontraría. Debía sacarla de allí, que no viniera a la habitación, sacarla a pasear como un chucho. ¡Hacer travesuras! Ya de por sí esta era una.

Llamé a una chica de Ravenclaw, ni siquiera miré su cara con el nerviosismo a flor de piel. O como fuese la frase. – Mira, solo debes cambiar el colchón y las sábanas. Usa magia, llama a un elfo doméstico. Habla con un profesor o cualquier cosa. Es la cama de Sybill, es la única que apesta a pipí de gato macho en celo. Y no empieces que debo castrarlo, que viva feliz embarazando gatas que no me haré cargo. Además, deberían rehusársele pero bueno, es todo un guapetón mi felino. Salió a la madre.- deliré en las últimas dos oraciones. Tomé una pausa y me mantuve firme.- Solo has lo que te pido, déjale un chuche si ves que empieza a enloquecer Dagda. Antes de anochecer estaré por aquí. Te daré lo que quieras. No, no todo lo que quieras. Una cosa y no te ilusiones tanto.- respondí ante su mirada. La pobre solo me hacía caso. Y asentía cuando era necesario.

Ella se encargaría y yo debería distraer a Sybill. “Como si eso fuese tan complicado…” era la verdad, a veces esa niña se abstraía. Volví a mi habitación solo para cambiarme, este fin de semana no iba a salir de mi habitación. Dormir, estudiar, bajar tal vez a boxear un rato. Nada más que eso. Ahora mis planes habían cambiado. La chaqueta fue la última que se adaptó a mi cuerpo mientras caminaba hacia la biblioteca. Lo bueno es que le había avisado que estaría allí minutos antes de que su cama se convirtiera en un cuadro de Picatsso. Tal vez iba a estudiar o pedir un libro. Esperaba encontrarla allí. Mis piernas se movían rápidas para poder llegar. “Vamos… ¿Dónde estás?” buscaba una cabellera rubia. Hasta que me topé con la cabeza que deseaba. Sí, eso sonaba un poco mal pero me daba igual. O yo soy la de pensamientos impuros.

-Seguramente estás sumamente entretenida en eso.- apunté al libro que tenía ella mientras me colgaba por su espalda dejando que sostuviera mi peso.- Pero te tengo un plan diferente y que indudablemente te sacará más de una sonrisa.- le sonreí con malicia. Unas chicas nos observaron en la posición en la que estábamos. Saqué la lengua ante sus miradas curiosas y le lamí el cuello a Sybill. – Habían chicas mirando, quise ser mala.- murmuré en su oído. - ¿Y? ¿Te apuntas a ir de parranda a bromear por Hogsmeade?- le cuestioné soltándola y esperando su respuesta.

me cambié porque molo. :


Última edición por Freya D. Howll el Vie Ago 26, 2016 5:44 pm, editado 1 vez
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Invitado el Mar Abr 05, 2016 8:17 pm

A Sybill le gustaban los gatos. Bueno, tal vez “gustar” era una palabra demasiado fuerte, pero digamos que no los odiaba. Sí, había tenido problemas con su rata varias veces ya que muchas de sus compañeros tenían gatos de mascota, y sí, consideraba a los gatos negros como mal presagio, pero en general le parecían criaturas adorables la mayor parte del tiempo. No tenía idea de que en ese momento, al otro lado del castillo, había sido precisamente un gato el que había utilizado su cama como urinario. Tampoco sospechaba que Freya, una de sus compañeras de habitación, estaba haciendo lo posible por borrar cualquier rastro de la escena del crimen. Bueno, haciéndolo a su manera al menos. La reputación de toda una especie corría riesgo en esos momentos pero ni los gatos y ni Sybill lo sabían. La chica estaba demasiado concentrada con la cabeza metida tras un libro en uno de los lugares que solía visitar con mayor frecuencia: la biblioteca.

La llegada de Freya le hizo dar un respingo ya que había aparecido por detrás. La miró por sobre el hombro y asintió con parsimonia.
-Pues sí, la verdad es que sí -respondió ante su primer comentario mostrándole lo que leía. “El Oráculo de los Sueños”, por Inigo Imago. Era un libro que para esas alturas ya casi se sabía de memoria, pero siempre sentía la necesidad de volver a consultarlo cada vez que no lograba terminar de interpretar algún sueño, justo como en esa ocasión. Claramente no había captado la ironía de su amiga, pero sí que entendió el siguiente mensaje. Y realmente estaba a punto de sonreír hasta que sintió la lengua húmeda de Freya.
-¡Iugh! -exclamó al tiempo que se llevaba la mano al cuello y las alumnas que habían estado mirándolas se quejaban con un fuerte “Sshhhhh”.

Se tuvo que tapar la boca para no reír demasiado fuerte. Finalmente Freya soltó el verdadero plan y Sybill sonrió. Muchos alumnos estarían partiendo a Hogsmeade en esos momentos, y ella misma había tenido ganas de hacerlo pero no le apetecía ir sola. Su compañera había llegado como caída del cielo.
-Cuenta con eso -respondió animada mientras cerraba el libro y lo dejaba en el estante correspondiente-. Y ya estoy lista para salir, en realidad -le mostró con una señal el bolso que llevaba colgado al hombro-. Aunque tal vez debería buscar algo más abrigado, ¿tú que crees?
La respuesta de Freya fue tan rápida y convencida que cualquiera habría podido pensar que estaba tratando de evitar que Sybill volviera a su habitación. ¿Pero ella? Ni enterada. Así que ambas salieron de la biblioteca e hicieron rumbo a Hogsmeade.  

Se encontraron con varios alumnos en el camino, pero ninguno de su mismo curso. Mientras avanzaban hablaron de temas triviales y sin mucha importancia, como los deberes de Pociones que debían entregar a la semana siguiente, y otros mucho más trascendentales, como la funcionalidad de los sostenes push-up. Llegaron a Hogsmeade cuando Sybill terminaba de contarle a su compañera acerca de una extraña combinación de alimentos.
-…sé que suena raro, pero una vez que pruebas las patatas fritas junto con el helado, te cuesta dejarlo -iba diciendo mientras entraban a la calle principal del pueblo. Fue entonces cuando le pareció ver a alguien familiar a la distancia.
-Hey, ¿esa no es Marlene McKinnon? -le preguntó a Freya indicando hacia la chica de cabello rubio -. ¡Marlene! -exclamó después haciéndole señas con los brazos.
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Invitado el Mar Mayo 10, 2016 2:45 am

Era un día algo triste para la cambiante, no por que fuera triste de triste si no de mala suerte, primero estaba el hecho de que tenía que practicar con una escoba que para nada era buena, a decir verdad era una escoba con la que seguro no se podría llegar a acercar a la quaffle y menos a la portería, lo que significaría un mal desempeño en el partido y la posibilidad de perderlo, lo cual la hacía perder las ganas de practicar, extrañaba su escoba.

Luego estaba el hecho de que su tarea terminó con una gran mancha de tinta cuando ya solo le faltaban dos líneas para terminar, Lucy en busca de atención sin culpa, esperaba la cambiante o lo castraría, le tiró el bote de tinta sobre el pergamino lo que terminó en un daño total estaba inservible, no tenía salvación su tarea y tendría que empezar de nuevo algo que la hizo poner un sin fin de pucheros.

La cosa no terminaba ahí, luego cuando quiso comer unos chocolates para sentirse mejor descubrió que no tenía ni un solo dulce, eso sin duda alguna era lo peor de todo, era un día realmente malo para la joven que ese día lucía la cabellera rubia, sin ánimos de nada decidió que lo mejor sería aprovechar la salida e ir a buscar algunos dulces para reponer los perdidos y luego volver a llorar sobre el pergamino lleno de tinta mientras hacía nuevamente la tarea.

Resopló apesadumbrada mientras se cambiaba de ropa, nunca fue buen escogiendo ropa muggle, no sabía como combinar las prendas así que muchas veces terminaba como un payaso si no le pedía la opinión a sus compañeras de cuarto o se esmeraba mucho para verse bien para alguien. Ese día en especial no quería usar túnicas ni nada parecido además tuvo la suerte de su lado supo como combinar su ropa aunque no sabía si estaba muy bien vestida para ir por unos dulces o por el contrario desarreglada, sentía que estaba muy formal, aún así salió del castillo.

Mientras caminaba sola escuchó la voz de Sybill, pero no la llamaba a ella si no a una Marlene aunque ella no la veía, sabía quien era, pero no parecía estar en la salida por lo que dirigió su vista para preguntarle a quien buscaba, si la rubia no estaba en ese lugar sin embargo, algo le dijo que su amiga había cometido un error por la rubia cabellera de la metamorfomaga.

- ¿Es a mi? - preguntó inevitablemente mientras se acercaba a las Ravenclaw - Hola chicas, ¿a donde van? - preguntó con una sonrisa amistosa.

FdR: Outfit:
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Invitado el Lun Jun 06, 2016 6:34 am

Estaba preocupada. No. Más que aquello.  ¿Por qué se le ocurría a Dadga mear en la cama de Sybill? Solamente atiné a salir de aquella habitación dándole ordenes a otra persona para arreglar mis propios problemas.  Sí, no había sido una buena idea pero no quería estar en el mismo lugar que mi gato. Por supuesto que estaba ofendida con él. ¡SI TENÍA UNA PUTA CAJA! Enseñarle no había sido problema, ni siquiera había tomado tanto tiempo como se estimaba.

Al llegar a la biblioteca, toparme con la cabeza rubia y dedicarle tal espectáculo a las mironas, tomé la iniciativa. Necesitaba sacarla del castillo.  -Vamos Sybill, que si fuera de tu tipo seguramente te hubiera encantado, hasta excitado. Tiene cierto morbo la biblioteca.- de forma sugestiva elevé mis cejas. Éramos amigas pero no llegaríamos a tener una relación romántica aunque nos pagaran. No era de mi tipo, estaba loca y me gustaba pero necesitaba que estuviera en la tierra y con tatuajes haciéndose la mala. No, no empezaría a desvariar pensando a quién me tiraría. Vamos, que desde que ocurrió aquello con mi padre solamente he llegado al manoseo y nada más. Comprobar el calibre del chico y comenzar a encontrarle la quinta pata al gato no era agradable ni excitable. Además que te quieran exprimir lo poco que tienes de pecho, casi arrancando, dolía y no ayudaba ni un poco.

Travesuras. Travesuras. Había aceptado como si a Stella le hubieran ofrecido una rana de chocolate. O a Ian una fémina sin tocar. Todo marchaba como el plan, improvisadamente, organizado hasta que aquel comentario casi me hace escapar todo mi aliento y morir de repente. - ¡No!- en la voz había desesperación. Y eso no era bueno. - Que va, si está perfecto el clima para salir como estás. En todo caso, te compro algo allá en Hogsmeade. Sabes que los regalos son las mejores compras.- ¿Eso en verdad era cierto? No, seguramente no tenía nada que ver. Pero delirar en estos casos era lo mío.

Tuve suerte de sacarla de allí. El camino fue ameno, el cruzarse con alumnos desconocidos y hablar de temas triviales me habían despejado. Comenzaba a disfrutar.

-No Sybill, tú eres la única que le cuesta dejar esas combinaciones extravagantes. ¿Algo grasoso con helado? Es como tomar un té con sal antes de azúcar.- no estaba comparando bien, meter patatas fritas al helado era como que un mortifago legendario diera su vida por un auror desconocido.  ¿Se entiende? Y si no, qué más da.

No, esa no era Marlene. Era Alice, su cabello era más desaliñado y se notaba a leguas que andaba con mala racha.

-Se equivocó. Pensó que eras Marlene, como eras rubia...- no le encontré otro motivo como para decirle. - Estábamos hablando de la combinación de patatas fritas con helado. Un asco irremediable pero que a otros le fascina. -señalé a mi amiga rubia. Nos detuvimos en el lugar y comenzamos la plática. ¿Y ahora? Tenía que hacer tiempo, uno bien largo.  - Y teníamos pensado hacer travesuras pero no lo he pensado muy bien. Ni a quién va dirigida, ni el qué con el que vamos a innovar. Y ya se me antoja comer algún chocolate en el camino. Respondiendo a tu pregunta... estamos a la deriva esperando a un milagro. - En mi caso, necesitaba que ese milagro se esté llevando a cabo. La muchacha que había quedado encargada de la limpieza, tenía que haberme hecho caso. O se las vería más tarde. Espera... ni recuerdo su rostro. Bueno, iba a recordarlo cuando volviésemos al castillo.
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Invitado el Dom Jun 26, 2016 9:45 am

Sólo cuando la rubia giró la cabeza Sybill pudo reconocer que no se trataba de Marlene, sino de su mejor amiga de Hufflepuff.
-¡Ah, Alice! -se corrigió con una sonrisa emocionada una vez que estuvieron cerca de ella-. Lo siento, te confundí con Marlene. Creo que estoy perdiendo la costumbre de verte con el cabello rubio -bromeó con una sonrisa, y es que por la condición de Alice uno nunca sabía qué color tendría su pelo o cuánto tiempo permanecería así.
-Bueno, bueno, para gustos los colores, ¿no? -dijo después en respuesta al comentario de Freya sobre el helado y las patatas fritas, y es que creía que aquel gusto sería compartido por más personas. ¿No era una costumbre muggle o algo así?

Luego escuchó lo que la Ravenclaw decía sobre hacer travesuras y Sybill apretó los labios con cierto nerviosismo. Sabía que Freya era mucho más temeraria que ella, además de que tenía un carácter fuerte capaz de convencer a cualquiera. Así que no negó lo que decía ni la interrumpió, pues en realidad sí que tenía ganas de hacer algo divertido con sus amigas. Después de todo, no recordaba cuándo había sido la última vez que había hecho alguna trastada. Sólo esperaba no meterse en demasiados problemas.
-Tal vez tú puedas iluminarnos con alguna idea, Alice -dijo volviendo la vista hacia la tejona, dedicándole una sonrisa esperanzada.

Esperaba que entre las tres pudiesen pensar en algo ingenioso e innovador, aunque luego de que Freya hiciera mención del chocolate, a Sybill se le antojaron golosinas también.
-Podríamos ir a Zonko's y darle una mirada a la tienda para ver si se nos ocurre algo que hacer con lo que encontremos allí -sugirió incluyendo a Alice, pues habían pasado de ser un dúo a un trío-. Pero antes sería bueno recargarnos con algunas provisiones. ¿Qué dicen de Honeydukes como primera parada? -sugirió señalando la tienda mencionada con el dedo índice, pues desde donde estaban se podía ver su entrada y varios estudiantes de Hogwarts reunidos frente a ella. Aquel era uno de los locales más visitados de Hogsmeade y les convenía apresurarse si no querían estar haciendo fila para comprar.
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Invitado el Mar Jun 28, 2016 8:07 pm

- No es que me vean con el cabello rubio usualmente, casi siempre uso el cabello multicolor - "o gris" lo ultimo solo lo pensó, no tenía por que expresarlo en voz alta, además no se veía nada molesta por la confusión, son cosas que pasan de vez en cuando, en especial cuando puedes tener el cabello de todo color, pero ella no se parecía mucho a Marlene.

- ¿Papas fritas con helado? ¿Combinadas del tipo de usar el helado como ketchup? - preguntaría aunque antes de recibir un asentimiento respondió - nunca lo he probado, si he comido papas con helado pero no revueltos, me como unas papas y luego helado y luego papas, así si, pero no mezclados como tal, la idea me da algo de cosa, pero tal vez sepan bien - diría al final, ciertamente antes era de las que comía de todo y en grandes cantidades, actualmente no era el caso.

Cuando escuchó las palabras de las chicas pensó en que podían hacer, la verdad en un principio no se le ocurrió nada, aunque cuando nombraron los chocolates se le ocurrió a quien podía ir dirigida la broma o al menos a un sector en particular - Podría ser una broma a algún Slytherin, pero no se me ocurre nada, la amortentia sería una opción interesante para avergonzar a alguien pero dudo que alguna tenga algo de eso con ella, tal vez darle algún dulce salta clases para que se enferme o no se - ya había dado bastantes ideas y recordaba una broma que había conversado con Joahnne pero nunca había realizado - O podrían jugar con el libido de Howells para luego dejarlo con ganas y en una mala situación, tal vez con otro chico - claramente no se incluyó en eso por que no le agradaba el Slytherin, ella solo podría grabar la mala situación en la que quedaría, tal vez alguien pagaría por ese vídeo.

- En fin, estoy de acuerdo con ir a Honeydukes - aún cuando no estaba comiendo mucho y aún tenía muchos dulces en su cuarto tal vez podría comprar algo para regalar o no comprar nada, solo acompañar a las chicas y luego ver bien, bien lo de la broma que podrían llegar a realizar, dado que no tenía buenas ideas en ese momento.
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Invitado el Mar Jun 28, 2016 10:00 pm

Era una gran confusión. Alice no se parecía en lo mínimo a Marlene. O podría ser que sí y yo no estaba atenta a los cambios corporales de ninguna de las dos. Vamos, podría ser que Alice confesara cierta atracción a las féminas y me sorprendería de tal cambio. ¿No estaba pillada por Black en todo caso? Y sí, creo - por no querer afirmar- que todo Hogwarts sabe de tal atracción como la extrañeza de Sybill.

-Debo darle la razón a Alice, últimamente ella lo usa todos los colores menos rubio homogéneo.- aclaré señalando.- Aunque, ojo, te queda bien tener tantos colores echados encima. Al menos eres popular por ello. ¿O la vida de tejona no es tan fascinante como la pintas?- Su cabello es de todos colores, se pinta la vida. Pintar = colores. Es gracioso ¿no?  No, no debería hacer esa pequeña broma. ¿Pero qué más da? Admito no ser la mejor contando chistes.

Mi rostro se transformó. ¿Otra loca de la combinación helado-patata fritas? - Oh vamos Alice, no me digas que comes esas patatas grasosas saladas  y una cucharada de helado. Técnicamente se junta todo en el bolo alimenticio. Así la combinación asquerosamente horrible está presente. - hice una mueca negando con la cabeza. Tomé una pausa de tanto mareo estomacal, terminaría vomitándole a ambas por confesar sus extravagantes comidas. - Antes de que pregunten. Ya sé que el helado contiene grasa, pero es dulce su sabor a comparación de las papas que están fritas y tienen sal.- alcé mis dos brazos rindiéndome.

Seguía preocupándome. El tiempo era oro. Y en este caso sería capaz de pagar todo con tal de que mi amiga la rubia se quedara en Hogsmeade hasta saber que la habitación no tiene olor a orín de gato.

Había resultado lo de tirar una idea para que otros la quisiesen llevar a cabo, o al menos, tirar otras. Una trastada o dos y podrían volver al Castillo. ¿No sería más fácil confesarle a Sybill que su cama era una esponja hipotónica? Claramente, se llegaba a sentar alguien y se mojaría con la orina de mi gato, es más se escurriría por la habitación. Ya, ya, tampoco para exagerar demasiado.

Bien Sybill, te amo. Siendo fin de semana, las tiendas estarían medianamente concurridas. Una fila de veinte a quince minutos, seguramente, se debería hacer para poder comprar. -Me gusta tu idea de ir a Zonko´s. Y mucho más la de Honeydukes. Mi cuerpo pide chocolate.- ¿rememorando a Stella? Tal vez la encontraría por ahí. - Te diría que la broma podría ser dedicada a algún tejón, que caen con más facilidad pero es tu casa. No quiero ofender, teniéndote presente. O a un león también. Los Slytherin depende de la broma, aunque como somos chicas... - tomé una pausa y me mordí el dedo índice.- Si, podría ser a una serpiente. Y lo de Ian me mola, de no ser que yo me podría quedar con las ganas. Me puede el juego en el que estamos.- confesé libremente. Hacía tiempo que no andaba con ningún chico, y somos jóvenes, las hormonas. ¡No me culpen! Además, no era feo.

-¡Avancemos!.- vociferé empujando a las chicas.- Primera parada Honeydukes y seguimos pensando con el estómago lleno.- solo teníamos que pensar con mayor claridad alguna broma. La amortentia era una buena opción pero no quería enamorar gente sin Stella, su lacaya. -Ya falta poco para pasar a 6to. Queda menos para salir de Hogwarts.  ¿Tiene alguna pensado qué estudiar? - cuestioné, típica pregunta para romper hielo. Al menos, con Alice.
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Invitado el Sáb Ago 06, 2016 11:08 am

Luego de que terminaran de hablar de combinaciones de comida parecieron llegar a un acuerdo sobre qué hacer esa tarde. A Sybill le gustaba hacer cosas divertidas, pero también le preocupaba un poco que la broma se saliera de control y se ganaran un castigo o algo peor. Sin embargo trató de no demostrar aquella preocupación exteriormente, pues ya suficientes veces había sido llamada "aguafiestas" por sus amigos.
-¿Ian Howells? -repitió en cuanto el chico fue nombrado, recordando la conversación que había tenido con Ash. Sabía que no eran novios ni nada parecido, su amiga se lo había dejado claro, pero aún así no pudo evitar sentir cierto cargo de consciencia al imaginar hacerle alguna jugarreta pesada a alguien cercano a Ashley. Vale, quizás Sybill simplemente no servía para esas cosas.

Pero las serpientes, bueno, la mayoría no le agradaban y guardaba rencor hacia varias. ¿No eran los alumnos de Slytherin quienes más solían abusar de otros estudiantes? Una bromita hacia las serpientes no sonaba nada mal.
-Lo de la amortentia sería divertido, aunque coincido en que será un poco difícil conseguirla. Pero en Zonko's podemos comprar bombas fétidas y dejar la sala común de Slytherin y sus habitaciones hechas un desastre -se llevó una mano al mentón con expresión pensativa-. Lástima que esté ubicada tan abajo, siempre me ha parecido difícil infiltrarse en sitios así -no es que alguna vez lo hubiese intentando, claro.
-También venden caramelos de confusión, ¿no? Esa sería otra idea -propuso con algo de malicia.

Un empujón por parte de Freya les recordó que estaban paradas en medio del pueblo sin hacer más que hablar, y ya que no tenían permitido regresar demasiado tarde al castillo, debían aprovechar bien el tiempo. Empezaron a caminar en dirección a Honeydukes y la pregunta de Freya le hizo suspirar con cierta resignación.
-Justo estuve hablando de eso con Ashley el otro día. Yo al menos no lo tengo muy claro, y me pone nerviosa pensar que falta tan poco para decidirlo definitivamente -les confesó a sus amigas-. La verdad... Una opción que estoy considerando es volver a Hogwarts como profesora -dijo con cuidado, pues muchos estudiantes reaccionaban como si estuvieran hablando con una loca cuando mencionaba aquello. Bueno, con Sybill la mayoría de la gente reaccionaba así sin importar de lo que hablara.

-No sé, me gusta mucho Hogwarts. He pasado tantos años aquí que fácilmente me puedo imaginar pasando otros tantos más -se encogió de hombros, no del todo convencida-. Aunque supongo que también sería interesante explorar nuevos horizontes. ¿Qué hay de ustedes? -preguntó con interés, pues siempre tenía la esperanza de que las ideas de otras personas lograran inspirarla para la decisión de su propio futuro.
Para entonces ya habían llegado a la entrada de la tienda de dulces donde, como era de esperarse ese día, la fila de clientes llegaba casi hasta la puerta. La mayoría eran alumnos de Hogwarts, todos igual de emocionados por conseguir su ración de golosinas.
-Necesito ranas de chocolate. A ver si al fin me toca el bendito cromo de Rowena Ravenclaw -les dijo a sus compañeras mientras miraba alrededor-. Creo que también llevaré plumas de azúcar y babosas de gelatina. Oh, y un ratón de helado. ¿Ustedes?
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Invitado el Mar Ago 09, 2016 6:42 am

Fuertes declaraciones o mas bien criticas de parte de Freya recibió la metamorfomaga pero no pudo evitar embozar una sonrisa, siempre le había gustado la posibilidad de cambiar de color de cabello por temporadas o días, aunque últimamente no podía terminar una clase con el mismo color de cabello - No, no es tan fascinante ni soy popular, por otro lado que puedo decir, siempre me gustó eso de mi naturaleza, el poder cambiar a mi antojo, aunque es molesto cuando las emociones interfieren - diría rodando los ojos antes de volver a sonreír, pero es que realmente era molesto el no poder controlar tu propio Don.

- No mal entiendas o tal vez me expresé mal, luego de tragar la o las patatas me puedo comer un helado, así que al final ambos llegan a mi estomago pero los sabores en si no se mezclan en mi boca a la vez, así que no es tan asqueroso - defendería su punto, aunque no sabía si actualmente lo haría, vamos que la cambiante había estado evitando la comida en los últimos meses así que posiblemente algo así la enfermara, pero ya lo vería en caso de tener que hacer alguna combinación extraña - Sabemos la diferencia e intuimos que tu igual - diría sin poder evitar soltar una pequeña carcajada.

- Suenas como Stella, pero yo también quiero un par de dulces - respondería aunque no era del todo cierto, mas bien tenía que deshacerse de los dulces que tenía en su habitación antes de que pasaran a mejor vida, pero de momento era mejor comprar algo para aparentar que lo necesitaba, si no tal vez la rubia natural del grupo lo vería extraño.

- Si, un alumno de séptimo de Slytherin que casi solo piensa con su cabeza inferior, aunque además de ser conocido por andar de cama en cama también es conocido por ser golpeador de Slytherin, un cabeza hueca y hacer bullyng a todo el colegio - rodaría los ojos, realmente lo detestaba, era la clase de persona que la asqueaba realmente aunque no lo conocía en verdad, su odio era solo por una vieja amiga a la cual en ese momento no sabía que terminaría aborreciendo por su cambio.

- Freya, dime que tu no estás interesada en él, por favor, mira que dicen que tiene una enfermedad ETS - diría con una expresión de repelús como si él fuera lo peor del mundo y bueno para ella lo era y lo sería aún mas en un futuro - Con respecto a las bromas, es cierto, los tejones somos tan buenitos que no dudo que alguno caiga, lo mismo que los Gryffindor, los Ravenclaw lo dudo y los Slytherin dependería un poco pero si, creo que lo podríamos lograr si no lo proponemos - admitiría.

- Lucy podría entrar, él conoce la sala común Slytherin, pero ese gato del demonio es mas Slytherin que otra cosa, creo que de ser humano o en otra vida fue de esa casa o mínimo una serpiente - diría rodando los ojos aunque al final no pudo evitar reír ante eso, era verdad, desde cachorro estuvo demasiado cerca de los hermanos de la cambiante y por eso su forma de ser o eso creía.

- Tienes razón vamos - diría antes de empezar a caminar con ambas hasta la tienda de dulces - Desde la clase de pociones con el profesor Cosmas lo he estado pensando, aún no estoy segura, pensé tal vez estudiar para ser auror o sanadora, aunque tal vez al igual que Sybill regrese a Hogwarts, es otra de mis opciones o finalmente dedicarme al Quidditch profesionalmente - se encogió de hombros, no estaba segura de absolutamente nada - ¿Clases de que quieres dar Sybill? - preguntaría aunque creía saber la respuesta prefería que ella se la dijera.

Al llegar a Honeydukes esta lucía abarrotada de gente, así que tardarían su rato comprando, no pudo evitar resoplar de resignación al ver que tardarían un rato pero al final no era algo que le molestara al estar con ambas chicas hablando - Creo que tengo 3 Rowenas, creo que de los fundadores solo me falta Gryffindor, el primer fundador que encontré fue Salazar Slytherin y luego Helga Hufflepuff, en fin si quieres y no la encuentras te la cambio - diría la cambiante, antes de pensar lo de los dulces que podría comprar en ese lugar y lo que realmente necesitaba - Seda dental, ranas, varitas y plumas, creo que eso es lo que compraré - diría siendo lo principal lo primero de la lista, para luego ver a la castaña para ver que compraría ella.
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Invitado el Vie Ago 26, 2016 5:40 pm

Maldito Dagda. Este era uno de esos días donde no quería salir del Castillo, por nada del mundo. Solo disfrutar del fin de semana leyendo,  o besuqueándome por ahí sin que nadie se metiera conmigo. Pero no, el gato que tenía como compañero de dormitorio se le dio por ser retrasado. A saber dónde está.
Y este era el plan: Tenía que conseguir un plan. Inconscientemente llegamos a uno en el que consistía no pisar Hogwarts hasta dentro de unas horas y eso me emocionaba, por el simple hecho de que podría calmarme y no matar a Dagda por irrespetuoso.

-Coincido con Alice, es el alumno de Slytherin que todo el mundo reconoce por estar en camas ajenas.- pude notar que a Alice no le caía del todo bien. Y no era un "no estoy de acuerdo con algunas opiniones de él" era más bien un "me lo acercan y le vomito la cara". No era muy difícil de interpretar, igualmente el chico no era mi santo de devoción. - He escuchado que tiene ETS pero hasta que no lo confirme, no puedo darlo como caso cerrado. - le guiñé a la rubia y me reí.- No estoy interesada en el ámbito romántico, serían simples besuqueos y ya. Aunque bueno, si esos besuqueos son un poco de manoseo me viene bien. Ya saben, las necesidades que surgen gracias a las maravillosas hormonas.- contesté como si fuese de lo normal. Porque obviamente esto era como comprar un par de dulces por necesidad de ellos, tan banal.

-Las bromas, me gusta mucho lo de la amortentia pero teniendo en cuenta que surgió la idea así como así sin planificar nada es probable a que lo estropeemos.- Mordí la uña de mi dedo índice mientras escuchaba a las dos chicas conmigo.- Sin embargo, eso de meternos en las mazmorras de los Slytherins es todo un reto. Y me encantan los retos. - si fuera una caricatura mis ojos se hubieran vuelto más grandes y brillosos ante el anhelo de realizar la broma.- Podríamos hacer  ambas, infiltrarnos y tirar bombas fétidas en su sala común. Puedo engañar a alguno de los chicos diciendo que quiero... bueno, ya saben, esas insinuaciones que no van a terminar a nada porque es parte de la broma.- rodeé los ojos.  - Y lo de la amortentia, esperar a más adelante y elegir a un Slytherin. El año próximo Ian ya será un egresado, así que no sería un candidato. - señalé tal hecho.

Tuve que darle un codazo  a Sybill para que avancemos a donde sea, pero que no interrumpamos el camino de otras personas. Tampoco es que la maté con mi codazo, así que nada de hacer alarmes. Y en el camino se me ocurrió hacer la típica pregunta sosa de alguien que no sabe entablar buenas conversaciones. Claro, yo.

-No deberías ponerte nerviosa Sybill, siempre están los años sabáticos para seguir pensándolo.- le acaricie el brazo intentando apoyarla.- ¿Y si vienes a Hogwarts cuál sería tu asignatura?- no, no era de esas personas que pensaban que la rubia era estúpida y loca por lo cual no debería cruzarse en la vida de otros. Esto, era lo más interesante y divertido, con las ocurrencias de Sybill más de un alumno se quedaría atonta, de ser profesora. Alice no tardó en responder, dejándome paso a un comentario o dos y determinar mi futuro.- Al menos tienes varias opciones, creo que te veo de auror. Si, tienes cara de auror.- contesté con una sonrisa bromista, no era quién para aconsejar. ¿Y cómo uno tiene cara de X cosa? Si caía en eso, me iba a reír demasiado.- En mi caso no tengo pensado, como le dije a Sybill tal vez el año sabático sea para mí. No me veo profesora de nada por aquí, me llama el  Quidditch pero nunca estuve ante un público. Y no es que tenga pánico escénico pero no se me ha dado por querer representar a mi casa. - me permití una pausa y con determinación continúe.- Seguramente después que me gradúe vaya a la universidad, no me quiero detener de seguir aprendiendo pero tengo que decidirme.- suspiré. Necesitaba un consejo o algo, la verdad es que estaba más perdida que la vaca del profesor Odiseo en las escaleras cambiantes que teníamos en Hogwarts. O tal vez termino como él, siendo traficante de sustancias ilegales.

Llegadas a Honeydukes suspiré, un tanto por ver tanta gente y ya sintiéndome fatigada, y por otro lado porque tardaríamos tiempo. Es decir, Sybill no volvería pronto. -Yo también tengo de Rowena, unas dos si no me equivoco mientras que de Salazar solo una. La que no me he topado es a Helga  Hufflepuff, tengo igualmente dulces en el baúl. Pero... -miré a mi alrededor a ver que me podría  llegar de allí. -Las varitas de regaliz son una de mis perdiciones, y llevaré chocolate. Tanto calaveras como calderos. - me comencé a dirigir donde se ubicaban las varitas para ver cuántas me llevaría.  Seguramente Stella se sentiría en la gloria y cantaría "Supercalifragilisticexpialidocious", esa canción que aparece en la película muggle de Mary Poppins mientras chicas con paraguas de girasoles, por detrás, arman una coreografía digna de mencionar. Y yo sería la que estaría filmándola para tener de recuerdo otro de nuestros tantos momentos interesantes.

Con la intención de tomar una de las varitas fui interrumpida. Un niño con unos mocos que se le estaba cayendo hizo uso de su libre albedrio, su mano paró el chorro de sustancia verdosa para limpiarse. Una mueca en mi rostro fue evidente y él me vio. Niño asqueroso, para eso sirven los pañuelos. Y los segundos que siguieron fueron los decisivos para que perdiera el control. EL IMBECIL ME PASO SUS GERMENES POR UNA DE MIS RODILLAS. - ¡MIERDA! ¡¿Nadie te ha educado?! Eres un put* asco.- grité con vehemencia. Las chicas corrieron a mi lado, unos cuantos rostros se dieron vuelta y el bullicio disminuyó. Estaba a punto de sacar mi varita y lanzarle algún hechizo. ¿Quién se cree este crio?
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