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Chapter One [Natalie Corvin]

Invitado el Mar Mayo 03, 2016 9:25 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Llevaba un año en londres, y estaba a punto de cumplirse el segundo por lo que ya era hora de buscarme un nuevo piso donde vivir por el simple hecho de el contrato que tenía era solo de un año y ya estaba a punto de llevar el doble de lo acordado y aunque el casero me había dejado estar allí en parte por pena y en parte coaccionado por mi apellido y por alguna charla que había tenido con mi tía, ya estaba cansado de mí, “Te doy una semana para largarte de aquí” me había dicho, a lo que yo había hecho caso omiso por que llevaba dos años diciéndome eso y ahí seguía yo, en aquel cuartucho cochambroso pero cerca de todo, pero sabía que esa vez era diferente, el casero lo decía enserio, pero yo no me di cuenta hasta que llegué a casa esa mañana. Había estado en la biblioteca de la universidad estudiando para los exámenes finales que se me avecinaban y “Sistemas y recursos de la medimagia II” me tiene hablando solo, aunque me encanta lo que estaba estudiando se me hacía algo pesado a veces, pero bueno a lo que iba, cuando llegué a casa, me di cuenta de que la puerta estaba abierta, porque no cerraba, y que dentro no había ningún mueble, fui al que era mi cuarto y me encontré con una maleta hecha,

-¿Qué coño pasa aquí?- pregunté en voz baja caminando por la habitación hasta la maleta.

-Te lo advertí chico- oí a mis espaldas, por lo que me giré encontrándome al casero medio calvo y con la misma camisa manchada de grasa de siempre, -Te di una semana y el plazo se ha cumplido, en esa maleta están todas tus pertenencias puedes quedarte las llaves, voy a cambiar la cerradura-.

-No puede echarme así como así, es ilegal- le dije algo cabreado.

-Sí que puedo, no tienes contrato, se te venció hace ya casi un año, te lo dije, una semana y te largas, te pensaste que era una broma pero no, y ni tu tía ni nadie podrá ayudarte ahora- le dijo con un gesto cínico, -Ahora lárgate antes de que se me acabe la paciencia y te eche, y creeme que no seré cortés-.

-Pero…-intenté replicar

-¡¡Nada de “peros”, lárgate ya!!- me espetó el hombre imponiéndose en la habitación vacía dejando que su palabras y tono rebotasen por toda la instancia haciendo eco aumentando así esa pose de machito que acababa de adoptar.

Cogí mi maleta y me apreté el asa de la mochila al hombro para coger impulso y salir de allí sin mirar atrás, cabreado, pero con dignidad, aunque también asustado, ¿qué se suponía que iba a hacer ahora?, encontrar casa en Londres no era fácil, y no tenía donde pasar la noche, aunque aún me quedaban al menos once horas hasta tener que preocuparme por eso. Aún era temprano y gracias a los dioses tenía suficiente dinero como para permitirme una habitación en alguna pensión, El Caldero Chorreante, pensé de inmediato así que aún en el rellano del piso miré hacia atrás viendo por la rendija de la puerta al imbécil aquel y me desaparecí con mi cosas.

Ya estaba en el callejón Diagon en una callejuela secante a la principal justo en frente del Caldero Chorreante, así que sin más decidí entrar. El ambiente estaba algo viciado a un olor que se mezclaba entre humo de puro tabaco negro de pipa, whisky de fuego y sinceramente, sudor, el sudor de varios hombres que llevaban algún que otro día sin darse una ducha a fondo. Me acerqué a la barra y pregunté por una habitación.

-Buenas días, ¿siguen teniendo habitaciones libres?- le pregunté sin sentarme en ninguno de aquello taburetes porque de tener quería echarme a descansar un rato y de no tener no pensaba quedarme allí mucho tiempo.
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Invitado el Vie Mayo 20, 2016 2:20 pm

Según se abrió la puerta y vi el interior contuve la respiración, como si de una película de miedo se tratase pero aquello no duró nada, esperaba ver algo raro pero era una casa bastante normal la verdad. Natalie entró y dejó su bolso en la mesita que había según pasabas la muerta, yo sin embargo seguí con la maleta puesta a las espaldas y la caja de pizza con tres trozos dentro. Llamó a su compañero, amigo, novio, no estaba muy seguro de que era en realidad, pero a juzgar por lo que me había contado ese tío o era gay o estaba metido en la friendzone de lleno.

Llegó hasta la cocina y yo la seguía de cerca pero sin moverme mucho por si acaso fuera a romper algo, -Bueno mientras no sea como el puente en el que pensaba dormir a mi me vale- le dije bromeando a lo de que no era gran cosa, pero la verdad es que la casa estaba genial, se notaba que la chica y el otro que vivía allí antes tenían dinero, yo en mi anterior apartamento tenía un escritorio y un ropero de tela para la ropa, ni siquiera tenía somier para la cama.

Apareció Zack, y nos presentó, el chico al principio me miró con desconcertado para luego mirar a su amiga con cara de “Tía estás loca” y seguramente porque yo era un desconocido para ellos, y ella una chica, yo mayor, era lógico la preocupación del moreno.

Le estreché la mano de manera suave y agradable escuchando su nombre, -Timothy Landvik- dejé salir por mi boca para acabar con una sonrisa. Le seguí con una sonrisa en la cara hacía el cuarto donde me iba a quedar, pero no sin antes colocar la caja de pizza encima de la encimera de la cocina.

Cuando entré en la habitación me encuentro con una alfombra enorme naranja en el piso, y cosas tonos verdes y las paredes grises, la verdad es que era una combinación un tanto extraña, unos colores muy diferentes pero que igualmente no casaban del todo mal, aunque si fuese mi habitación más de una cosa no sería como era. Entré y dejé caer el bolso en el sueloal lado de la entrada sin obstruir esta, -No te preocupes esto solo será por un par de días, Natalie no me ha invitado a quedarme para siempre y bueno, el dueño de esta habitación la querrá en algún momento- dije sin establecer contacto con el chico, caminando por la habitación. Me acerqué a la ventana y con el dedo índice y anular abrí dos tiras de la persiana para poder mirar hacia fuera, “Buenas vistas” pensé, girándome cuando escuché al chico.

[color=#85c6cc-Sí, nos hemos conocido hoy en su trabajo, mi casero me ha echado porque querer vender la casa y como no tenía contrato pues no puedo quejarme, mucho duré-[/color] me reí y me acerqué al muchacho en la puerta plantado. Lo miraba a la cara pero no pude evitar ver que tenía el brazo vendado, probablemente algún accidente mágico, porque aunque a veces pasaba, era muy atípico que un mago se quemase con aceite al freír, o se cortase con un cuchillo.

Me puse de cuclillas delante de mi bolsa y metí la mano en el bolsillo pequeño de la maleta, para sacar la bolsa de lo que había comprado en la tienda muggle para poder preparar la cena como agradecimiento. Había comprado bastante, aunque esperaba que a Zack le gustase todo, y de no ser así, le podría preparar algo, o tal vez fuese de esos que intentan guardar la figura y no comen por la noche, más que un yogurt griego o tres almendras y un litro de agua.

-Sí, voy a la universidad- le dije haciendo una pausa rebuscando el bolso para mirarlo a los ojos, -Estudio Medimagia, estoy terminando segundo, o al menos intentándolo- dije bromeando, porque aunque habían asignaturas que me estaban costando bastante estaba seguro de que las sacaría, -¿Y tú?,¿Qué estudias?- le pregunté para luego volver a seguir rebuscando en el bolsillo grande de la maleta mientras lo escuchaba.

Agarré la pequeña caja de madera y me levanté dándome la vuelta y poniéndola en el escritorio para abrir la tapa, y sacar un frasco de dentro después de tocar algunos otros, me dirigí a Zack y se lo enseñe, -Esto te ayudará a que se te cure la herida, extiéndelo bien por la herida a la noche, tápate y por la mañana deja que respire, en menos de dos días estarás de lujo y sin cicatrices, aunque a veces las cicatrices atraen a las mujeres- le dije haciendo un gesto divertido con mis cejas, para romper el hielo y que no desconfiase de que pudiera ser un mal tío.
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Zachary S. Dankworth el Vie Mayo 20, 2016 8:41 pm

El chico, Timothy (o Tim, como le había llamado Natalie) me estrechó la mano tras presentarse cuando yo lo hice. Su sonrisa parecía genuina, y a primera vista parecía un buen tipo, pero yo iba a necesitar más que eso para fiarme. Vale que Natalie puede hacer lo que le de la realísima gana y yo no debo meterme, además ella puede ir por ahí conociendo psicópatas todo el tiempo por la calle y yo no puedo estar vigilando todo el tiempo, pero conocerlos en la calle y tenerlos durmiendo bajo el mismo techo son dos cosas muy distintas.

Fui amable con el chico, por el momento no tenía nada en contra de él. Le enseñé el cuarto de Luke, que pareció gustarle, y por lo que dijo entonces supuse que Natalie no le había dicho que su antiguo compañero era uno de los desaparecidos que habían aparecido en la portada del Profeta. Su novio también había estado en la portada por la misma razón. Si yo no formase parte del bando contrario me preocuparía mucho porque por lógica el siguiente turno le tocaba al mejor amigo.

-No creo que tengas problemas con eso- dije refiriéndome a que el antiguo dueño llegase y reclamase el cuarto de vuelta, aunque si eso sucediese estaría muy bien porque Natalie sería feliz y eso era lo que a mí me gustaba, verla feliz y no triste. Desde que pasó la tragedia había mejorado un poco, pero de vez en cuando todavía estaba triste por todo, naturalmente.

Cuando dijo Tim que solo iba a quedarse unos días supuse que eso me daba razones de más para no volverme a mi propia casa, pues le había dicho que a Natalie que no la iba a dejar sola hasta que encontrase un compañero de piso fijo (uno de fiar, ya veremos…) y si Tim se iba en unos días no tenía sentido que me marchase para luego volver. Además de que no pensaba marcharme por el momento, punto. Tim contestó a mis preguntas curiosas mientras observaba las vistas de aquella habitación, que eran buenas.- Has tenido suerte, entonces- cuando me contó por qué le había echado su casero de la casa.

Él se puso a sacar bolsas entonces de la maleta mientras continuaba hablando conmigo y de vez en cuando me miraba directamente. Tenía una mirada amable y sincera, no había nada en él que me diese mala espina y sonaba sincero todo el tiempo. No sé si mis propios instintos están fallando o si de verdad el chico era de fiar, pero me relajé un poco más que antes mientras hablábamos. Seguía pensando que Natalie estaba un poco mal de la chola, pero eso lo había pensado siempre así que no pasaba nada.

-¿Medimagia? Interesante, mucha suerte con los exámenes. He oído que son duros- el problema de la medicina fuese en el mundo mágico o muggle era que un error, aunque fuese un fallo estúpido y pequeño, podía tener consecuencias muy severas, por eso a los estudiantes de todas las prácticas de ese área del conocimiento se les exigía mucho. En otras carreras puede que el error lleve a que te mates tú mismo por ser idiota, pero eso a los profesores les importaba una mierda, lo que importa es que no mates a otro.- Yo estudio Magizoología- contesté cuando me preguntó qué hacía yo.- Estoy en primero, como Natalie. No recuerdo haberte visto por Hogwarts, ¿no estudiaste ahí?- en la universidad había conocido a un montón de gente extranjera o que simplemente habían estudiado en otras escuelas mágicas, y solía acordarme muy bien de la gente que había visto en Hogwarts aunque fuesen de otros cursos, así que supuse que ese era el caso.- Perdona que te haga tantas preguntas, soy un cotilla.

Tim debió de haberle en mi mal vendado brazo (joder, qué chapucero soy con las manualidades de este tipo, de verdad), pues en ese momento sacó un frasco de la maleta y me lo tendió. Era un potingue de esos para las heridas, y me dio las instrucciones sobre cómo debía aplicármelo para curarme del todo lo que me había hecho. Cogí el frasco que me tendía y reí por lo bajo ante su comentario.

-Me ha ido bastante bien sin cicatrices por el momento, prefiero que siga así por el momento- bromeé. ¡Bien Natalie, si has traído a un loco a tu casa al menos has traído a un loco útil!- Muchísimas gracias, de verdad, porque yo para estas cosas sirvo menos que un trol- era el tipo de persona que cuando se hace algo se hace alguna chapucería para arreglarlo y luego sigue tan contento, sin pensar en lo malo que puede ser eso. Siempre tenía a otras personas detrás de mí protegiéndome y obligándome a que les dejase cuidarme, aunque este último mes eso ha sido un poco distinto.- Una pregunta, ¿por la noche te refieres a antes de dormir, o a ahora?- me sentí algo tonto, pero era de noche, así que era una pregunta válida.

Me rugió la tripa. No había comido nada en todo el día, tal vez debiese comerme lo que quedaba de la pizza como Natalie me había dicho antes que hiciese…
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Invitado el Sáb Jun 04, 2016 8:58 pm

Mientras seguía rebuscando en lo más profundo de mi maleta Zack, el amigo de Natalie con quien vivía desde hacía poco según tenía entendido empezó a hacerme varias preguntas, y la verdad es que era lógico, ya fuese por querer entablar conversación conmigo o por querer asegurarse de que no le iba a hacer nada a su amiga del alma, lo cual me convencía más y es que pare ser sinceros había que estar muy loco para no someter al tercer grado alguien que acababas de conocer pero para colmo al que le vas a dejar dormir en tu casa un par de noches al menos. Le respondió sobre mi carrera y automáticamente le pregunté sobre la suya, por interés pero en parte por seguirle la conversación. "Magizoología" hasta su nombre suena peligroso. No pude evitar levantar ambas cejas de sorpresa al escucharle decir aquella palabra que había escuchado muy pocos veces para ser sincero. Me reí al escuchar la siguiente pregunta y la afirmación del chico sobre que era un cotilla.

Me levanté y le dí el mejunje para que se lo pusiera en la herida, -No te preocupes no eres cotilla, eres curioso- le sonreí, -Estudié en Durmstrang, y luego decidí venir a la universidad en Londres y aquí me tienes- terminé de decirle para luego girarme de nuevo a la caja y cerrarla bien, sellándola pasando la varita, algo que hacía muy a menudo y es que por mi carrera tenía que tener un especial cuidado con el material porque costaba un ojo y medio de la cara, lo que consigues en el mercado negro por un riñón o un corazón no era suficiente para cubrir los gastos de lo que había en aquella dichosa cajita de madera.

-Me refiero a cuando te vayas a dormir, es lo mejor, porque las celulas estás más receptivas a los tratamientos médicos, te la extiendes, te la tapas y al día siguiente tienes que tenerla al descubierto todo el día, que le de un poco el sol, o al menos la intención del mismo- volví a reírme y me agaché de nuevo para coger las bolsas de lo que había comprado, -Esto va en la cocina- le dije subiendo la bolsa, esperando que empezase la marcha hacía la otra habitación.

-Y dime Zack,¿conoces a Natalie de hace mucho?, es decir, no por haber estudiado en el mismo colegio deberíais de haber tenido una relación desde el principio- dejé caer la pregunta haciendo una entonación diferente en la palabra relación para ver que sacaba de eso. Ahora yo sí que estaba siendo un cotilla, pero es defecto de Medimago conocer cualquier detalle de los pacientes, y para ser sinceros los sentimentales eran los más divertidos y los que hacían que muchas veces no me tirase de los pelos.
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Natalie Corvin el Miér Jun 08, 2016 1:25 am

Una vez hube salido del baño después de orinar, no volví a dónde Tim y Zack, sino que me metí en mi habitación para cambiarme de ropa aprovechando que había utilizado a Zack como guía turística por la casa. Me quité los vaqueros, la camisa del trabajo y las playeras, poniéndome unas chanclas de estar por casa, unos pantalones cortos de pijama y una camiseta gris y holgada que utilizaba de pijama desde que la tenía. Era de William, una camiseta fea y con un dibujo horrible en medio pero que era perfecta para dormir, la cual le había “cogido prestada” un día que me había quedada en su casa. Le había cogido un cariño especial…

Cuando ya estuve presentable me quité la coleta que tenía puesta y me cepillé el pelo, dejándomelo suelto antes de volver a salir hacia fuer en busca del nuevo inquilino y mi amigo. Los vi llegando a la cocina, viniendo de la antigua habitación de Luke.

Escuché la pregunta que Tim le había hecho a Zack y a la vez que aparecía por el otro lado de la cocina me tomé la libertad de contestarla yo. Me dio la impresión de que matizó demasiado la palabra “relación” y sonreí para mí misma. Zack y yo siempre habíamos sido amigos y si bien en algún momento pudo haber pasado algo más entre nosotros, ese momento pasó de largo como un tren que se te escapa con una de tus mejores oportunidades. No sabía si por mi culpa, por la suya, o bien porque simplemente estábamos destinados a ser amigos y nada más. Fue como fuese, ahora estaba perfectamente con él. Si bien un día hablamos sobre aquel simple beso que nos dimos en el cumpleaños de Circe, nunca hablamos de lo mucho que se caldeó el ambiente en la sala común ese mismo día bajo los efectos del alcohol. Quizás era mejor así… dejarlo pasar, porque está claro que olvidarlo es imposible. Aunque siempre me preguntaré... ¿y si no llegamos a parar, en dónde estaríamos ahora?

-Desde el principio.-Contesté apareciendo por la cocina.-No sé como irá Durmstrang, pero Hogwarts se divide por casas. Ambos pertenecimos a Slytherin y desde el primer año nos hicimos muy buenos amigos.-Miré a Zack divertida, consciente de que en nuestro primer años sólo éramos amigos, pero a partir de ahí nuestra amistad se fue ensanchando cada vez más. Me acerqué hasta la mesa de la cocina y me senté en la silla.

Observé a Tim entonces, sin mucha intención de matizar nada más sobre la relación entre Zack y yo. Le señalé hacia atrás con el dedo para terminar de “explicarle” la casa.

-Por esta parte de la casa hay otra entrada al baño y mi habitación. El baño está separado, por una parte la ducha y por otra el baño. En ambas habitaciones hay lavamanos.-Le expliqué sonriente, ya que bajo mi punto de vista era lo mejor de esta casa: ¡un baño dividido!-Ya te enseño mi cuarto luego, que ahora está hecho una mierda.-Añadí, ya que quedaba un poco raro decirle: “por ahí estaba mi cuarto” y no enseñárselo. Pero no sé ni cuándo fue la última vez que recogí mi habitación…

Miré la oreja en el reloj que había en la cocina y me di cuenta de que todavía era bastante pronto, además de que yo no tenía hambre después de comerme la pizza que había comprado.

-¿Quieres bañarte o ponerte cómodo?-Pregunté divertida.-Como si estuvieras en tu casa. Yo tengo que estudiar y aún es pronto para cenar. ¿Me avisas cuando vayas a empezar a cocinar? Así te ayudo.-Sonreí. No me gustaba cocina sola, pero si me mandaban las cosas para hacer en plan cortar cebolla, pulir cera y afeitar bombillas, pues yo lo hacía por el bien común.-Que si no me pongo a estudiar ya… la llevo clara con los finales.

Mi intención era volver para mi habitación y ponerme a estudiar y, de hecho, se vio visiblemente por todos mi intención, ya que me levanté de la silla y retrocedí un  paso.
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Invitado el Vie Jun 17, 2016 8:00 pm

Natalie respondió  a la pregunta que le había hecho a Zack, y aunque no sabía si el chico podría haber notado la entonación en la palabra relación sabía que la morena si lo había notado, lo poco que la conocía me decía que cuidaba mucho ese tipo de detalles, aunque a lo mejor solo era impresión mía, escuché sonriente y algo divertido, y en parte envidioso porque yo no había conseguido sacar una relación así de Durmstrang. Tenía un amigo allí porque era con quien compartía cuarto y con quien hablaba siempre pero nunca le pude contar que era mestizo así que el detalle de tener confianza para poder contarle mi mayor secreto no la había o a lo mejor era miedo, pero fuera la razón que fuese, no importaba, no era nada en comparación con la relación que tenían los dos Slytherin porque después de graduarme no volví a saber nada de él, -Eso sí que es amistad- dije con la sonrisa dibujada en mi cara mirando a ambos.

Entonces la chica empezó a explicarme más sobre la distribución de la casa, y era bastante particular, con dobles entradas, toda comunicada entre sí, pero lo mejor sin duda era lo del baño, porque los lavamanos en las habitaciones eran un punto, pero que el baño estuviera dividido entre aseo y ducha era una idea bestial. -Luke y tu debiais de llevaros muy bien- me reí, sin saber si mi comentario ocasionaría alguna perturbación en la chica, porque no me había hablado mucho de él, aunque tampoco tenía porque hacerlo, pero mi vena de maruja de medimagia buscaba algún cotilleo incluso en situaciones donde dormir debajo de un puente o en una cama calentita dependía de la impresión que le causase a una persona a la que tal vez, le estaba haciendo varias preguntas personales.

-Oh, por Vulchanova, eso sería genial- dije abriendo los ojos y sonriendo a la idea de poder tomar una ducha, no es que no me hubiese duchado por la mañana antes de salir, que en realidad no fue así, pero es que haber estado casi todo el día apareciéndome en varios sitios buscando una habitación y cargado, había sido un día duro y necesita tanto esa ducha como cualquier muggle. -Te entiendo con los examenes, a mi solo me quedan dos, pero son los más densos en cuanto a temario, aunque bueno, yo soy el amo así que no creo que suspenda- dije fanfarroneando un poco, -Y no te preocupes, si no te apetece yo cocino, que me encanta y si es para buena compañía más- acabé dando un paso atrás mirándolos a ambos, -Bueno voy a ducharme y luego yo también repasaré un poco que dejé el tema a medias en el Caldero- volvió a sonreír se giró con los talones y entró en el cuarto de Luke para rebuscar de nuevo en su maleta y sacar una muda limpia. Se olió la camisa que llevaba puesta, y como no olía mal se la quitó y la estiró en el respaldar de la silla al revés. No podía permitirse ensuciar mucha ropa, porque no pènsaba quedarse más de dos días allí y tampoco quería abusar de la hospitalidad de la chica y utilizar muchas de las cosas que había allí dentro.

Cogí la ropa y me dispuse a ir al baño sin camisa, entrando rápido para que nadie me viese, y sí, era por vergüenza.-Oye Nat, ¿sabes donde están las toallas?- pregunté de forma estúpida porque claramente sabía donde estaban las toallas, -Oh, ya las he visto, gracias- contesté y cerré la puerta.

- A FEW HOURS LATER-


Había pasado estudiando desde que salió del baño, despeinandose cada vez más porque tenía una costumbre de tocarse el pelo incluso masajearse la cabeza mientras estudiaba. Tomaba apuntes como un loco, hacía pequeños desarrollos del tema en alto, pero sin gritar, daba vueltas por la habitación haciendo memoria de los contenidos e incluso de vez en cuando con la varita escribía palabras en el aire con un hechizo luminiscente que había aprendido investigando un poco cuando tuve un día de inspiración con la cámara de fotos, aunque como es lógico las palabras no duraban mucho, se desvanecen en menos de treinta segundos pero dejaban un rastro de pequeñas chispas que era cautivador.

Miré el reloj que había en la habitación eran las siete y media pasadas, y el estomago ya me rugía, así que probablemente a sus anfitriones también. Asomé la cabeza para ver si había alguien, pero no encontró a nadie allí, probablemente Zack se hubiese ido y Natalie seguiría estudiando, así que me dispuse a salir de la habitación con las bermudas y la camisilla del pijama y las zapatillas de dormir,  me había tomado muy al pie de la letra lo que la morena me había dicho sobre que estaba como en mi casa.

Me planté delante de la cocina, con al bolsa de los ingredientes y empecé a abrir roperos lentamente buscando, los calderos y sartenes para empezar a hacer la cena. Al principio estaba como pez fuera del agua pero enseguida me ubiqué y empecé a cocinar, primero el mouse de chocolate para que se enfriase bien aunque siempre quedaba la magia y luego la pasta. El agua hervía, los ingredientes estaban cortados, y el postre no me había llevado ni veinte minutos y ya reposaba para luego meterlo en la nevera, y aún no eran ni las ocho.
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Zachary S. Dankworth el Dom Jul 03, 2016 10:47 pm

Estaba a punto de contestar a la pregunta de Tim con respecto a Natalie y a mí cuando de repente, hablando del rey (¿o reina en este caso?) de Roma, Natalie volvió a hacernos compañía y se adelantó, respondiendo por mí y dejándole claro a Tim que éramos amigos. Esa era claramente su verdadera pregunta, si éramos pareja o solo amigos. No sabía con qué intención quería ese pedazo de información, si únicamente por mera curiosidad, o porque tenía otras intenciones para las cuales esa información era importante. No tengo ni idea, pero por si acaso pensaba tenerle vigilado durante al menos unos días.

Sonreí a Natalie mientras ella se disponía a enseñarle el resto de la casa a Tim. Bueno, no había mucho que enseñar, era un apartamento bastante chiquitín, pero me callé y no dije nada al respecto. Mientras Natalie le enseñaba todo a Tim yo fui al sofá, donde llevaba durmiendo un mes salvo en las noches en las que Natalie no podía dormir así que necesitaba compañía para poder descansar, y recogí todo pues tenía ahí tiradas varias cosas mías y las almohadas y las mantas que había estado usando como sábanas. Por culpa de la universidad nunca podía recoger nada por las mañanas porque salía muy pronto, y luego por la tarde o por la noche me daba pereza recoger pues volvería a estar igual poco después. Pero como ahora no estamos solos en la casa quería al menos tener mi rinconcito un poco más decente.

Cuando Tim se metió en la ducha y Natalie dijo que se iba a poner a estudiar aproveché para acercarme a ella. Cuando escuché el ruido del agua cayendo hablé por fin, poniéndome delante de ella con los brazos cruzados.

-A veces pareces un poco Hufflepuff- dije sin ánimo de insultar, sino que se lo decía con cariño, pero el mensaje se entendía claramente.- ¿Vas a meter a un completo desconocido en tu casa? ¿Y si es un depravado? Sabes, Natalie, las apariencias engañan muchísimo, así que no me digas que te ha parecido majo- le dije para que supiese lo que yo pensaba. Es que a quién se le ocurría… Aunque sí que había parecido genuinamente simpático, y no había hecho que ninguna alarma se disparase en mí. No estaba regañando a Natalie, ni de lejos. No era mi lugar decirle a quién podía meter en su casa y a quién no, pero lógicamente me preocupaba y quería asegurarme de que sabía lo que estaba haciendo. Pero bueno, al menos Tim había empezado por buen pie. Miré el bote con el ungüento que me había dado para mi quemadura y luego volví a mirar a Natalie, y le di un cariñoso beso en la frente antes de meterme en su cuarto.- Voy a estudiar aquí, si no te importa.

Me senté en mi lado de su cama (sí, “mi lado”. Cada vez que iba a su cuarto me sentaba solamente en ese lado y cuando me quedaba con ella ese era mi lugar no oficial), saqué el libro de texto, y me puse a leer para repasar. Horas después estaba centrado en el tema de los caballos alados. Lo había repasado ya varias veces y me estaba examinando a mí mismo; cerré el libro y me puse a recitar para mí mismo en voz baja lo que me acordaba del tema.

-Categoría de Bestia. La clasificación del Ministerio puede variar de XX a XXXX; es decir, que pueden ser inofensivos y fáciles de domesticar, o pueden ser peligrosos y difíciles de domesticar, por lo que se requiere de magos experimentados para tratar con ellos. Nativos en todo el mundo, aunque algunas razas pertenecen a regiones específicas. Está el Thestral, de clasificación XXXX y pelaje negro. Solo puede ser visto por aquellos que han presenciado la muerte…- murmuré para mí mismo recordando el resumen del esa sección.- Los Abraxan, de pelaje blanco y tamaño mayor que el de un caballo… Los Granian, de clasificación variante y pelaje gris claro. Extremadamente veloces, incluso en hielo, pero solo si son de sangre pura. Nativos de tierras escandinavas… Y, de pelaje castaño, están los… los…- dudé entonces, porque me había quedado completamente en blanco. Joder, ¿cuál era el nombre de esos bichos?- Los… Los…

Tuve que rendirme y, tras soltar un gruñido de frustración y fastidio, abrí el libro y miré el nombre de la raza que se me había olvidado.- ¡Aethonan! Joder, puto nombre. ¡Y seguro que de los cuatro cae justo este en el examen!
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Natalie Corvin el Miér Jul 06, 2016 10:54 am

Tim era amorsin.

Que sí, que quizás era un poco ingenua. Que sí, que quizás había metido a un violador asesino en mi casa. Que sí, que no es lo más lógico ni lo más apropiado. ¿Pero cuál es el método operandi adecuado para saber si una persona es una buena persona o no? ¿Había una especie de test psicológico? ¿Y si busco compañero de piso, acaso no es lo mismo si la persona es una desconocida? En fin, no tenía ni idea de nada y yo solo le dije a Tim que estuviera como en su casa. Y, de hecho, me sentía estupendamente por haber hecho mi obra buena del día. A lo mejor suspendo por no tener tiempo de estudiar, pero joder, por lo menos soy buena persona.*

Tim se fue a bañar y yo me fui a mi habitación a estudiar junto a Zack. Es decir, los dos juntos, pero él estudiaba sus cosas y yo las mías, ya que en nuestras carreras no coincidían prácticamente ninguna asignatura del primer año. Cuando le vi posicionarse delante de mí con los brazos cruzados ya sabía lo que iba a decirme, por lo que me adelanté poniendo los ojos en blanco.

-¿Una Hufflepuff, en serio?-Pregunté falsamente ofendida.-Bueno, no voy a ofenderme. He conocido a mejores personas que yo que han caído en Hufflepuff.-Luke era un vivo ejemplo de ello. Si bien con once años pude haber entrado en Slytherin por mi mentalidad, mi sangre y mi estúpida personalidad ligada a los cánones retrógradas y puristas de mis padres, ya no era la misma chica. Había cambiado durante mis siete años en Hogwarts y me alegraba profundamente de ello. Si por dejar que un pobre chico duerma en mi casa por evitar que pase la noche en la calle soy una Hufflepuff... con orgullo lo sería.-Ya sé que las apariencias engañan. Y sí, me ha caído majo. Y sí, le voy a meter en mi casa aunque sea un desconocido porque me ha caído bien y no quiero que un pobre chico tenga que dormir en la calle porque le han echado de su casa cuando yo tengo una maldita habitación vacía en la mía.-En realidad sí que me ofendió un poco que me llamara Hufflepuff, supongo que las viejas costumbres nunca se olvidan. Pero respiré profundamente y le puse una mano en el pecho a Zack para que no se preocupara.-Ya lo pensé, ¿vale? Le hice un intensivo test psicológico de dos minutos que pasó sin dar alertas de que fuera un asesino. Además, le pregunté, ¿vale? Que te crees que voy por ahí sin tomar precauciones...-Bromeé con una seriedad inaudita. Al final incluso le guiñé un ojo para que se diera cuenta, de no haberse dado, de que era todo una broma. Cierto es que pensé en las posibilidades, pero no le había hecho el test psicológico; aunque preguntarle lo de si era asesino sí.-Claro, sin problemas.

Desde que vivía sola había desarrollado una manera de estudiar un poco compleja. Como la gran mayoría de mi tiempo me lo pasaba o en clase o trabajando, cuando tenía que estudiar necesitaba música. Además, la gran mayoría de mis temarios en primer año eran teóricos, por lo que me sentaba en mi escritorio, me ponía música con mi portátil (la cual tardaba poco en poner porque "poner música" era lo que más fácil se me daba con el portátil) y me ponía a hacer esquemas y a repetir mentalmente todo hasta retener la información. Por ese motivo no me molestaban los murmullos de Zack repitiendo información recientemente leída.

Escuché a través de mis auriculares a Zack enervarse por lo que parecía una criatura y, teniendo en cuenta que tenía un montón de hambre, me quité los auriculares, me levanté, me estiré y me tiré sobre Zack en mi cama. Le molesté y me estiré por toda mi cama, moviéndome para molestarlo todavía más. De repente me quedé quieta y moví la mano para quitarle el libro y tirárselo al suelo.

-Tengo hambre.-Dije finalmente al escuchar como caía el libro sobre la alfombra. Me gustaba molestarle, ¿vale?-Voy a meter presión indirecta en Tim para cenar.-Añadí traviesa, levantándome rápidamente para salir de mi habitación.

Para mi sorpresa, Tim ya estaba en la cocina manos a la obra. Asomé mi cabeza y vi como lo tenía todo preparado para meter en el caldero. Sonreí al verle y me puse a su lado, observando los ingredientes recién cortados.

-¿Ayudo?-Esperaba que dijera que sí, o por lo menos como decía mi madre: "ayuda con tu presencia y dame conversación mientras cocino".-¿Te ha cundido el estudio de esta tarde?

*OFFROL: QUE LO DICEN LOS AWARD DE ESTE MES, SOY LA MEJOR PERSONA DEL FORO. TSK. Cool
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Invitado el Vie Jul 22, 2016 11:47 pm

Estaba en la cocina, entre cucharadas y restos de lo que había estado preparando, la salsa de pesto en el fuego, la hoya con la pasta blandeciendose poco a poco y el mouse de chocolate en la gran fuente tapado que reposaba para ser guardado en la nevera en un abrir y cerrar de ojos y poder luego tomarlo con el frío apropiado del postre. No estaba siendo una comida difícil, aunque lo estuviera haciendo para cuatro personas, porque aunque seamos tres yo cuento como dos, pero no me preocupaba, ya había cocinado para varias personas cuando me iba de vacaciones a casa y mi tía hacía una fiesta, o más bien una reunión sin música, por mi llegada, de las típicas en las que tendrías que ir invitado por invitado contestando a muchas preguntas, pero sobre todo a la de "¿Y qué tal estás?", esa pregunta me tocaba la moral, la gente parecía que lo hacía para fastidiar, porque si decías, "Bien, gracias" te preguntaban, ¿Y las clases?, ¿Los amores?, ¿Todo bien?" y si decías "Bueno, podría estar mejor" te miraban con cara de "Pobrecito, es infeliz" y se ponían a cuchichear por lo bajo, inventándose lo mucho que me ha costado desengancharme de la droga, o lo mal que lo estoy pasando en la cárcel por violar cabras.

Estaba cavilando en mis pensamientos, o más bien en lo vacía que tenía la mente de los mismo, mientras removía con una cuchara de madera la hoya con los espaguetis cuando Natalie llegó a la cocina. Tardé en mirarla pero en un par de segundos, recogí el cedal y la miré con una sonrisa. -No hace falta, pero si quieres puedes hacerme compañia- le dije dejando claro que tenía todo bajo control en la cocina. Fui y le separé la silla de la mesa de forma caballerosa para que se sentase y le retiré el bol del mouse de delante, -Esto es para después- lo metí en la nevera y me giré a ella, -Pues la verdad es que me ha ido bien, seguro que lo bordo- le dije de falsa modestia y de forma repipi par aluego sacar la lengua y reírme, -¿Oye te importa que ponga algo de música?, es que me gusta cocinar con algo de fondo- le expliqué esperando que me dijese que sí.

Empezó a sonar una canción con un ritmo bastante entretenido, de las típicas de fiestas de verano en la playa, -Bueno ¿Qué tal tu momento de estudio?, por un momento pensé que te habías ido con Zack y me habías abandonado, aunque con el galán ese lo comprendería- le dije volviendo a sacar la broma, básicamente porque sabía que a Natalie no le molestaría, desde este mediodía que habíamos hablado sabía que no tendría ningún problema con ella por darle esas bromas, bueno ningún problema a no ser que dicha broma estuviese fuera de lugar, pero no era el caso, pero por si acaso...-Son bromas, sois amigos, lo sé, es bueno tener a alguien en quien confiar y que te cuide estando sola- dije con el tono más serio volviendo a llevar la mano a la cuchara para darle un meneo más a la comida, y ponerme a terminar la salsa, solo tenía que terminar de trocear las nueces y ya estaría listo, cinco minutos a la pasta y perfecto, -¿Los platos?- le dije mirándola con cara de, "Necesito un mapita".
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Natalie Corvin el Sáb Jul 30, 2016 6:44 pm

Al llegar a la cocina y ofrecerle mi ayuda a Tim, él se negó, asumiendo mi compañía como lo único que necesitaba. Yo le sonreí y me senté en la silla que él galantemente me apartó. Yo observé con interés aquel apetecible mousse de chocolate, pero el chico me lo quitó de delante para meterlo en la nevera, diciendo que era para después. En ese momento me sonó el estómago. A mí esto de estudiar siempre me abría el apetito.

-Claro que no, ven.-Me levanté y me asomé por un lado de la cocina para señalarle el grupo de música que estaba al lado de la televisión y la play station que si bien ahora me pertenecía a mí, en un principio había sido de Luke.-Ahí hay un equipo de música. Puedes poner lo que quieras y al volumen que quieras. El piso está insonorizado mágicamente para no molestar a los vecinos. Que si bien los que viven enfrente son magos, el resto de vecinos no.-Sonreí y le guiñé un ojo, antes de volver a la silla en donde me había sentado antes.

Tim puso una canción bastante animada y me preguntó por mi estudio, no sin antes aludir al hecho de que Zack era todo un galán y dejar caer que se había pensado que me había ido con él. Yo sonreí, tanto por la premisa como por lo que dijo después. Tenía razón: era muy bueno tener a alguien en quién confiar, que me cuidara y al que cuidar. Sin él, a saber dónde estaría yo ahora.

-Estudiamos juntos un montón de veces. Él necesita decir las cosas en voz alta para memorizar, pero a mí no me molesta porque siempre estudio con auriculares y música y soy de esas que hacen esquema para memorizar. Nos compenetramos.-Sonreí, señalándole entonces con la mirada y la cabeza al mueble que estaba encima del fregadero, en el cual estaban los platos.-Pero yo creo que bien... no es el mejor examen que llevo, pero tampoco es tan complicado, yo creo que con lo que sé e improvisando un poquito...-Dejé caer, poniendo un gesto un poco auto-conformista.

Me levanté para ayudarle a preparar la mesa. Saqué los vasos, los cubiertos, la bebida fresquita de la nevera y comencé a doblar tres servilletas para ponerlas justo al lado de los cubiertos de cada uno. También saqué queso rallado y las típicas cosas que se sacan, que si un trozo de queso, pan... Luego volví a sentarme, suponiendo que Zack saldría cuando terminase de estudiarse alguna parte importante o cuando aquel rico olor se colase por la puerta de mi habitación y le llegase a la nariz.

-¿Te gustó la habitación? ¿Estás cómodo? Puedes que a lo mejor encuentres cosas del anterior inquilino, pero no te preocupes, sacalas y me las das y yo ya las guardo. De todas maneras no creo que vuelva nunca.-No quería sonar pesimista, pero era la cruda realidad. No se sabía absolutamente nada de Luke ni de William y para ser sinceras, era más doloroso ser optimista y tener esperanzas que aceptar que nunca iban a volver.
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Invitado el Mar Ago 16, 2016 3:50 am

Agradecí la ayuda de Natalie y es que a pesar de haber encontrado la mayoría de las cosas rebuscando y dejando los muebles abiertos, era bueno no estar abriendo y cerrando cada cinco minutos cada puerta, haciendo las bisagras me odiasen por momentos. La muchacha era como yo, a pesar de estudiar bastante siempre dejaba algo por repasar y tiraba de imaginación. Me reí, -En mi último examen puse las cualidades de una hierba por deducción, se encontraba en ríos así que como característica física puse que era húmeda, con eso te imaginas el resto- me volví a reír y seguí dándole vueltas a la pasta, mientras me acordaba de la cara del profesor el día de la corrección del examen, me había llamado para saber si me encontraba bien, y me sorprendía porque no era la primera vez que le escribía disparates pero al parecer aquel tocó techo. Le prestó atención cuando habló sobre las cosas de Luke, el chico que vivía antes con ella, -No te preocupes, no me molesta nada, además seguro que vuelve antes de tiempo, no sé si será normal en él, pero a lo mejor necesitaba desconectar por completo, aunque una nota de "volveré, no te preocupes" no hubiese estado mal- dije, bajando el tono a la vez que seguía la frase, para clavar la mirada en el caldero y en su interior.

La pasta estaba casi a punto, quedaba algo de agua que hervía en la superficie haciendo miles de burbujas que se explotaban solas, -CInco minutos más y esto estará listo- le dije a la chica sacando la cuchara dejando la cuchara dentro del caldero, la cual se empezó a mover sola, cogí el sartén con la salsa y la vertí en el caldero para que toda la pasta se empapase bien del pesto, - Si quieres decirle a Zack que ya puede venir, no creo que pueda esperar mucho para empezar a comer-.

Cogí un plato para mí y me serví bastante, por no decir mucho, dejando el caldero por la mitad, recapacitando luego para echar al menos la mitad del plato de nuevo al caldero, prefería tomar dos platos a parecer un gordo comiéndome aquel plato, que hacía las de fuente de buffet cuando se trataba de mi, lo puse en la mes ay cogí el relevo, sirviendo un poco menos de cantidad para Natalie, y en el tercer plato un poco más para Zack, así no parecía yo el más hambriento de los tres. Me senté y me serví un vaso de agua, bebiéndomela, y de forma axiomática cogí el tenedor y piqué del plato cogiendo un poco de pasta con abundante salsa y una nuez, llevándomela a la boca para saborearlo. Me había quedado exquisito, y no es por tirarme flores, pero si alguien me preparar alguna vez algún plato como aquel lo idolatraría por toda la eternidad. Dejé el tenedor en la mes apara esperar que el resto llegara, oyendo el sonido de la puerta cerrándose y pasos. Cogí el queso rayado y vertí un poco por encima, aunque me hubiese encantado echar más tenía que guardar las apariencias porque seguro que no me dejarían quedarme si se dan cuenta de primeras que me alimento como un regimiento.

Spoiler:
Lo siento por no adelantar pero no sabía que más hacer
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