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A Tale of Two Cities [Maryse Y. Solskær]

Lena B. Milkovich el Sáb Mayo 07, 2016 11:18 pm


Las Tres Escobas · Domingo · 7 de mayo · 19.20 horas · Nublado, 10 ºC · Ropa

Desde que había sido asignada al puesto de Ministra de Magia su vida había dado un giro enorme, y es que pasar de ser una simple empleada del Ministerio en uno de los Departamentos con menor repercusión pública a ser la Ministra de Magia había un largo trayecto. No estaba acostumbrada a las miradas curiosas, a ser reconocida por unos y por otros y mucho menos a las impertinencias que podían llegar a salir por la boca de muchos de los ciudadanos de Londres.

Como casi todos los fines de semana, optó por darse un gran respiro de la gran ciudad para pasar el día a las afueras, concretamente en aquel pequeño pueblo mágico situado cerca de Hogwarts. Tendía a utilizar aquellas pocas horas libres para tomarse un café con Iorwerth, pero este no había podido aparecer aquel día por Hogsmeade. A pesar de ello, no había rechazado la oportunidad de dejar de lado la monotonía de la gran ciudad y la oportunidad de tomar aire puro y alejarse, una vez más, del barullo de Londres.

Apenas llevaba un mes trabajando en su nuevo puesto y ya echaba de menos la tranquilidad del Departamento de Relaciones Mágicas. Ya soñaba con cómo sería vivir tranquilamente en una pequeña casa en el campo sin tener que ir a trabajar, incluso había sopesado la opción de, una vez finalizada su legislatura, comprar incluso una granja. Le agradaba la naturaleza, la tranquilidad que esta brindaba, era algo con lo que siempre había soñado que, por una razón u otra, siempre había resultado ser un imposible.

Dado que no tenía nada mejor que hacer, decidió pasarse por Las Tres Escobas en busca de una cara conocida sin caer en la cuenta que, como cada fin de semana, los alumnos de Hogwarts contaban con la oportunidad de pasar el día fuera del castillo y, tal como hacía ella, no desaprovechaban dicha oportunidad.

Nada más abrir la puerta del local, el barullo procedente del interior inundó el interior de su cabeza haciendo que incluso pensar  resultase complicado. Pero no le importó demasiado. Lena era el tipo de persona tan positiva que a veces podía resultar molesta. Su vida le había dado tantos palos a lo largo de los años que no le había quedado otra opción de buscar la luz donde sólo parecía haber oscuridad. Y, poco a poco, había logrado sobrellevar su vida de tal modo, que transmitía alegría allá por donde iba.

Pasó con cuidado entre los alumnos que portaban grandes cantidades de jarras en ambas manos temiendo que una de aquellas bebidas terminase vertiéndose sobre su ropa. Pasó con cuidado de no rozar a ninguno de los allí presentes y de no interrumpir de tal modo sus conversaciones. Pasó con cuidado hasta llegar a la barra, donde no tardó en ver una cara conocida a la que saludó con una amplia sonrisa. Se dejó caer sobre uno de los taburetes y miró a la reciente dueña del local. - ¿No te acaba por explotar la cabeza con tanto ruido? – Preguntó a modo de saludo antes de pedir algo para tomar. – Ponme una cerveza de mantequilla. – Añadió con una media sonrisa dibujada en su rostro.


Última edición por Lena B. Milkovich el Mar Jun 14, 2016 8:09 pm, editado 1 vez
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Invitado el Miér Mayo 11, 2016 10:05 pm

Aquella mañana, o mejor dicho, aquel día por la mañana me sentía genial y aquella sensación no menguó para nada en ningún momento, lo cierto es que siempre estaba encantada de que llegase el fin de semana, desde luego que era gratificante para alguien como yo, una recién nombrada propietaria de uno de los locales más frecuentados del mundo mágico en toda Gran Bretaña como podían ser las Tres Escobas, como para no estar contenta con el resultado que daba aquello, en cuanto a dinero, claro. No tenía ningún problema en volver a "vestirme" como una camarera más siempre y cuando aquello significase dinero para el negocio.

La mañana había sido algo tranquila, demasiado, para ser sincera... Pero eso significaba una cosa, y es que los alumnos de Hogwarts habían dejado esa escapada permitida que hacían los fines de semana para la tarde del domingo, como siempre, pensando más en divertirse que en sacar provecho a sus clases... Tampoco eran tan diferentes a mis tiempos como alumna, aunque tampoco hacía demasiados años de aquello ¿No? Yo tampoco era tan mayor.

Ayudé a hacer varias cosas a mis empleados, desde servir bebidas hasta fregar los vasos, y es que había veces que cuando se trataba de limpiar, algunos se hacían los locos y nunca había los suficientes vasos, o platos limpios para los clientes... Sí, en parte era culpa mía por no ser una jefa demasiado exigente a veces, pero tampoco me cabreaba aquello. Una voz muy familiar alzó una pregunta en todo el jaleo que se había armado ya bien entrada la tarde, y tal como había previsto, todo lleno... Si es que era una visionaria. Sonreí al reconocer a aquella persona. ─Te acabas acostumbrando, además, todo ese barullo suena a galeones cayendo sobre mi caja registradora.─ Contesté bromeando.

Acto seguido le serví lo que había pedido, una cerveza de mantequilla, en una jarra más grande a las típicas que solíamos servir, y acompañada de un pequeño tentempié. ─Aquí tienes. Por cierto... ¿Qué tal, señora Ministra?─ Pregunté curiosa a la vez que me mordía el labio, sí, hacía tiempo que no veía a Lena, y sí, tenía ganas de preguntarle por su nuevo puesto de trabajo.
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Lena B. Milkovich el Vie Mayo 13, 2016 9:56 pm

Los alumnos llenaban el local y apenas podía encontrarse un grupo formado por adultos que conversaban pausadamente al final del local, incluso era posible que este peculiar grupo fuesen profesores de Hogwarts o instructores de Aparición, pues se encontraban en plena época de clases de aparición y pruebas para obtener el título de esta, algo que a los alumnos de Hogwarts revolucionaba incluso más.

Lena tuvo cuidado de no llevarse por delante a ningún alumno mientras pasaba a ocupar su asiento, pero también tuvo especial cuidado por no acabar siendo ella arrollada por ninguno de los allí presentes, los cuales caminaban con más jarras en las manos de las que podían soportar sus brazos. – A todo se acostumbra uno si acaba sacando un buen pellizco. – Contestó la rubia siguiendo la broma de la camarera, quien no era otra que la nueva dueña del local. Hacía bastante tiempo que no ponía un pie en Las Tres Escobas y, si no recordaba mal, la última vez que había acudido  a aquel lugar, Maryse aún no era la dueña, por lo que era la primera vez que ambas se iban desde que ostentaban un nuevo puesto de trabajo.

En cuanto la cerveza se posó sobre  la madera, Lena cogió la jarra de cristal con sendas manos y la acercó a su boca. – Gracias. – Dijo con una leve sonrisa antes de dar un largo trago a la cerveza, la cual estaba a la temperatura perfecta para conseguir quitarle la sed a pesar de tratarse de una bebida tan dulce como era aquella.

Una vez terminó aquel largo sorbo, depositó la jarra sobre la mesa y colocó sus antebrazos sobre el mismo lugar, usándolo de apoyo para hablar con la castaña. – Señora Ministra. – Repitió una vez escuchó las palabras de la chica, y sin poder evitarlo una sonrisa se dibujó en sus labios antes de que negase con la cabeza ante aquellas palabras. – Realmente suena como un puesto de autoridad, ¿Verdad? – Preguntó sin esperar respuesta aún con la sonrisa constante dibujada en sus labios. – No puedo quejarme. Tengo un despacho más amplio, una Asistente que me aclara en todo momento qué debo hacer, un mejor horario y un mejor sueldo. Eso sí, me llevo más de un dolor de cabeza a casa, aunque eso ya me pasaba antes. – Sonrió antes de dar un nuevo trago a la cerveza de mantequilla.

- ¿Y cómo le va a la nueva dueña de Las Tres Escobas? Me han dicho que es una mujer joven y amable, que trata muy bien a sus empleados y también a sus clientes. ¿No la habrás visto por aquí? La última vez que vino me atendió una chiquilla que acabaría de salir de Hogwarts y no sabía ni servir una buena cerveza de mantequilla, espero que esa tal Maryse haya sido ya despedida o la nueva dueña tendrá su primera queja. – Dijo de forma bromista, denotando que cada una de sus palabras no era más que una broma
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Invitado el Mar Mayo 17, 2016 11:03 pm

Asentí con una clara mueca que emulaba una sonrisa dándole la razón a lo que me había dicho Lena de que a todo me podía acostumbrar si sacaba un buen pellizco, y la verdad es que no iba a negar que desde que el local era mío, la cantidad de galeones que movía era bastante grande, y eso que no hacía cosas ilegales como algún que otro dueño hacía antes de mí, claro. Con lo fácil que sería, pero una chica como yo no valía para hacer cosas ilegales, moralmente no podía y con lo torpe que era a veces, me atraparían antes que un gato a un ratón cojo... Ante su respuesta de gratitud, que no era más que una mera formalidad porque le había entregado su pedido, respondí con una sonrisa y dejándole un posa vasos. Sí, posa vasos en las Tres Escobas, uno de los cambios hechos por la nueva dueña...

Cerré los ojos al escuchar su réplica, "Señora ministra" parecía que era ayer cuando no era más que una empleada en el ministerio, aunque a decir verdad, no es que fuese moco de pavo desempeñar alguna función en el ministerio. ─¿Que suena?─ Pregunté de manera retórica y con cierto tono de sarcasmo. ─Es un puesto importante, el más importante en Gran Bretaña.─ Añadí antes de que pudiese decir nada, con mi mítico tono de sabelotodo, sí, quizá por eso el dichoso sombrero me lanzó contra Ravenclaw sin dudarlo siquiera. Su definición del nuevo puesto estaba mucho más simplificada de lo que una pudiese llegar a pensar, aunque lo cierto es que a mí no me importaría tener una asistente que me recordase lo que tenía que hacer, mi cabeza tenía demasiadas cosas y a parte, si era guapa, podría ser mejor que mejor, claro.

Rodé los ojos cuando el tema de conversación se tornó sobre mí, y sobre mi desempeño como la jefa del negocio. ─Yo tengo entendido que es una arpía sin corazón.─ Contesté bromeando. ─¿Quién dijo que no hay que estudiar para saber servir bebidas?─ Me encogí de hombros ante la parte final de su comentario. ─No me quejo, me va mejor de lo que cabía esperar, he hecho hasta una reforma en las habitaciones.─ Finalicé encogiéndome de hombros, esa reforma era estéticamente, una alfombra por habitación, y poco más, pero que le daba una apariencia mucho más coqueta.
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Lena B. Milkovich el Miér Mayo 18, 2016 2:55 pm

No pudo evitar dibujar una sonrisa al escuchar el tono en el que Maryse contestó. Sin lugar a duda, la sabiduría de Rowena Ravenclaw era una de las facetas principales por las cuales se caracterizaba su acompañante pero la manera en la que había expresado aquello no pudo más que sorprenderla. No tardó en reír alegrándose por no haber estado bebiendo de su jarra en el momento que la chica dejó escapar aquellas palabras, pues de haber sucedido de tal manera, la mitad del contenido hubiese acabado sobre su ropa.

- Está sobrevalorado. – Negó con la cabeza. – Es cierto que es un puesto importante, y sí, quizá a ojos de todos puede ser el más importante del país. Pero, ¿Qué haríamos sin otros muchos trabajadores? Aurores tenemos muchos y no notaríamos que faltase uno, pero, ¿Qué pasaría si desapareciesen todos? O trabajadores de Las Tres Escobas, esto ser iría al traste. – Dijo intentando comparar algo tan amplio como era el Ministerio de Magia con aquel lugar en el que ambas se encontraban y en que una de ellas incluso trabajaba. – Si el Ministro desaparece, se nota, porque sólo hay uno. – Su tono sonó animado, sin rastro alguno de preocupación, como si ella incluso menospreciase su puesto. Pero es que, a ojos de Lena, no ostentaba más que otro de los cientos de puestos con los que el Ministerio contaba. ¿Qué más daba uno que otro?

A pesar de haber ostentado grandes puestos a lo largo de su carrera, jamás se había sentido cómoda hablando de sí misma, por lo que no tardaba en tornar la conversación hacia la persona con la que hablaba, intentando alejarse de sí misma lo antes posible. – Seguro que lo es. Puede que lleve las alas escondidas bajo el traje. – Añadió sin miramientos, como si ambas estuviesen hablando de una tercera persona y no de una de ellas.

- ¿Ves? Para todo hay que estudiar en esta vida y más con una mente tan brillante como la tuya. Por mucho que el Sombrero Seleccionador destine a tantas personas a Ravenclaw, son pocas las que son verdaderamente inteligentes. Otra de las características por las que Rowena elegía a sus alumnos era la curiosidad y esta no tiene porque ir siempre de la mano de la inteligencia.  – Enarcó sendas cejas y mantuvo el tono sobreprotector en cada una de sus palabras.– Los muggles tienen incluso cursos de formación para este tipo de empleos. Podrías apuntarte a uno y ver si te interesa. No suelen costar mucho dinero y con lo que ganas ahora mismo no sería un problema el dinero. Además, tienes tiempo, puedes dejar un encargado unas horas e ir al curso. Con esto de la Aparición y los polvos flu el transporte sale muy económico. – Lena siempre había insistido en que una formación adecuada era lo mejor que podías tener. Que, aprender a lo largo de toda tu vida, era algo que no debías dejar de lado, especialmente cuando tenías los recursos necesarios para llegar a ello. El problema estaba en que no todos pensaban igual que ella.
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Invitado el Dom Mayo 22, 2016 11:50 am

Enarqué la ceja con cierta incredulidad al ver el cómo le quitaba importancia al puesto de Ministra de la Magia, y a sí misma. En cierto modo tenía razón, pero precisamente era eso, si el ministro desaparece, está claro que se notará porque solo hay uno, pero que solo haya uno es lo que le da la importancia al puesto, así que no me parecía del todo correcto que ella se quitase importancia, lo había conseguido por algo ¿No? Era una bruja excepcional por lo que por algo era la nueva Ministra, aunque sabía lo que pretendía con quitarse importancia, así que decidí no insistir más en el tema, puesto que era algo que yo misma me estaba dando cuenta de cómo evitaba esa dirección en al conversación.

Me encogí de hombros, y apreté los labios cuando bromeó sobre lo que había dicho de la arpía. ─Puede ser, ¿Quién sabe?─ Contesté risueña tras aquello, en cierto modo, las pocas personas que no me aguantaban, o que supuestamente no se llevaban bien conmigo me llamaban arpía, así que igual era cierto, generalmente eran puristas, pero tampoco me iba a poner a pensar en esas cosas cuando estaba ante la compañía de una amiga, y una personalidad muy importante en el mundo mágico, claro.

Rodé los ojos cuando dejó caer aquello de los estudios, siempre me lo recordaba, yo misma había desaprovechado mis propias oportunidades en Hogwarts como fruto por mi orientación sexual, y la distracción que supuso en mis notas, lo cierto es que eso para mí era como un castigo, por haberme descuidado por problemas que cualquier persona consideraría banales. ─No puedo desatender las Tres Escobas, no me hace gracia dejar el futuro económico de mi negocio y de mis empleados en nadie más que en mí misma.─ Contesté algo más seria, Lena siempre intentaba lo mismo, yo ya no podía pensar en estudiar, y lo difícil que podía ser para la gente ganarse mi confianza, jamás confiaría en nadie como para delegar.
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Lena B. Milkovich el Lun Mayo 23, 2016 4:26 pm

Las conversaciones que recordaba haber mantenido con Mayrse a lo largo de los años albergaban en todo momento la vaga esperanza de lograr convencer a la chica de retomar sus estudios o, más bien, de seguir ampliando su conocimiento. Como buena Ravenclaw que había sido a lo largo de su adolescencia y que, a día de hoy seguía siendo, consideraba el saber como una fuente de poder infinita y que era en este lugar donde verdaderamente residía el potencial que una persona podía llegar a alcanzar.

- Siempre hay que delegar tareas. Por mucho que ahora estés atendiendo la barra, habrá momentos en los que estés en la despensa llevando el inventario. Y habrá veces que dejes el inventario y la barra para hacer las cuentas del mes. Eso no quiere decir que lo dejes de lado, sino que ocupas otro puesto mientras alguien ocupa el tuyo. La barra no queda desatendida ni el inventario sin hacer. – Hizo una leve pausa, intentando dejar salir las palabras de su boca con la máxima suavidad posible. – Maryse, eres una chica con cabeza. No digo que trabajar en Las Tres Escobas no sea un trabajo digno, todo lo contrario. Yo misma no sabría ni cómo echar la cerveza con ese tubo. – Señaló hacia la zona de la barra donde una de las camareras se encargaba en aquel momento de preparar un par de cervezas para los clientes. – Todo lo contrario, es un buen trabajo y a ti te gusta, que es lo realmente importante. Pero puedes ir más lejos. No desaproveches las oportunidades por tener ya un trabajo fijo.

A lo largo de los años había aprendido a utilizar cada oportunidad como si de un tesoro se tratase. Había visto como el futuro de su única hija se lanzaba por la borda una y otra vez hasta finalmente no quedar nada. Y ver que Maryse no quería aprovechar todo su potencial hacía que el recuerdo de su hija volviese a su memoria. – Podrías compaginar el trabajo y los estudios sin desatender el local. Esto no se vendría a bajo si dos días por semana fueses a clase durante un par de horas. ¿De verdad lo ves como una idea tan descabellada? – Preguntó con cierto tono maternal pues, ante todo, le preocupaba el futuro de su amiga.

- No soy nadie para decirte esto pero sabe que quiero lo mejor para ti. Y realmente me da rabia que no quieras seguir estudiando. Quizá no algo relacionado con la hostelería, pero hay variedad de textos interesantes sobre diversos temas, seguro que alguno te gustaría. ¿Cuál era tu materia favorita en Hogwarts? – Preguntó con el fin de encontrar algo que pudiese motivar lo suficiente a la chica como para que le diese una segunda oportunidad a los estudios.
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Invitado el Lun Mayo 30, 2016 11:38 pm

No pude evitar suspirar y alzar una de mis cejas, incrédula y con algo de molestia, siempre que salía aquel asunto me sentía completamente incómoda y desde luego Lena sabía de ello, que no me gustaba hablar de los estudios, ni de lo que pudo haber sido y lo que fue, o no fue. Si había perdido mis oportunidades era porque estaba planeado así, además de que tras todo el tiempo que había estado trabajando y que ahora estaba regentando uno de los negocios más lucrativos del mundo mágico... No podía permitirme el volver a intentar estudiar, ¿Aprender? Siempre, desde que había terminado en Hogwarts me había vuelto una autodidacta en casi todo lo que me interesaba, pero desde luego, no podría volver a ponerme a estudiar en serio... Ni si quiera con el estrés que supuso tener que hacerlo para los TIMO y los EXTASIS.

Rodé los ojos, pasando el trapo húmedo por la barra, limpiando la humedad que pudiese haber quedado a pesar de los posa vasos. ─Seré una joven con cabeza... Pero la cabeza sirve de poco cuando una no tiene ni tiempo, ni ganas.─ Contesté, con el mismo tono plácido que ella, con una sonrisa para intentar suavizar mis palabras. ─Y no es un trabajo fijo, es mi negocio. Y de él no solo dependo yo, tengo que hacerlo bien, y no puedo delegar ciertas tareas a otros. Las vidas de algunas personas están en mis manos.─ Añadí encogiéndome de hombros. Desde luego, nunca antes había cargado con la responsabilidad de "dar de comer" a personas o incluso alguna que otra familia, como podían ser mis empleados.

Solté una pequeña carcajada cuando hizo esa última pregunta. ─Ya aprendo por mi cuenta cosas que me interesan, Lena.─ Contesté con sinceridad. ─Soy una Ravenclaw, me encanta devorar libros, sobre todo relacionados con Encantamientos.─ Indirectamente le había respondido a la pregunta, aunque no solo me gustaban los encantamientos, las pociones también eran lo mío.
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Lena B. Milkovich el Sáb Jun 04, 2016 12:21 pm

Lena podía ser buena persona y es que realmente lo era. Era de las personas que piensan siempre en el bienestar de los demás y que son incapaces de cometer hasta la más mínima acción que pueda dañar a los demás directa o indirectamente. Pero también era una persona que no encontraba el límite a la hora de intentar ayudar al resto. Siempre tendía una mano a quien la necesitaba, pero bien era cierto que también la tendía cuando esta no era necesaria.

Y aquel era uno de esos casos. Maryse no necesitaba que le tendiesen un brazo amigo para facilitarle las cosas. Maryse no precisaba de tantos consejos como los que Lena le estaba dando. Pero la mujer era incapaz de ver aquello por muy claro que pudiese estar para el resto. Ella sólo quería lo mejor para su amiga, especialmente cuando en ella veía reflejadas tantas características que su hija un día tuvo.

- No te cargues con demasiado trabajo. – Dijo intentando dejar por fin el tema de lado. Pero si Maryse se centraba tan solo en hacer el trabajo sabía que acabaría demasiado cargada hasta finalmente explotar de tantas tareas que realizar. Ella misma se había visto en situaciones parecidas y no le resultaba precisamente agradable ver a alguien a quien apreciaba en la misma situación que ella en un pasado. – Todos somos humanos y necesitamos delegar tareas en los demás. Aunque creamos que podamos con ello. – Añadió antes de dar un nuevo trago a su bebida.

- Entonces, ¿Te apañas bien aquí? – Preguntó dejando atrás la insistencia en aquel tema para suavizar la conversación con Maryse, pues de seguir así acabarían en una disputa por pura cabezonería de ambas mujeres, y Lena lo sabía de sobra. – Tiene que ser un cambio enorme de los fines de semana a los días de diario. Sin tantos alumnos por aquí el local debe cambiar mucho. – Y es que se encontraban en pleno fin de semana, donde los alumnos de Hogwarts contaban con la oportunidad de ir a Hogsmeade y ninguno lo desaprovechaba. - ¿Les soportas bien o acaban con tu paciencia? – Añadió con cierta curiosidad, pues esperaba que Maryse le contase alguna anécdota que hubiese tenido lugar a lo largo de su estancia en Las Tres Escobas con los alumnos del castillo. Pues dada la edad en la que se encontraban, no sería de extrañar que se metiesen en más de un problema o su prepotencia les costase cara.
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Invitado el Dom Jun 12, 2016 6:03 pm

Sonreí al escucharla, sabía perfectamente que Lena quería lo mejor para mí, desde luego siempre había tratado de cuidarme, en el buen sentido, claro. No es que fuese una mujer sobreprotectora capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir su objetivo, más allá de que fuese Ministra, había quedado claro que quizá ese no era su objetivo en principio. Aunque no pude evitar apretar un poco los labios, ella sí, tenía razón pero tampoco quería dársela así como así, quizá porque hasta ahora no me había ido nada mal. ¿No? Era la dueña de uno de los negocios más rentables del mundo mágico en Gran Bretaña.

Asentí con su pregunta. ─Sí, puedo con ello... No lo necesito, tampoco estoy aquí metida siempre.─ Contesté encogiéndome de hombros, sí, yo descansaba generalmente lo mismo que el resto, un par de días a la semana, aunque también era verdad que alguna que otra vez sí que trabajaba toda una semana sin descanso, pero no era lo más típico que me solía pasar por lo que eso lo llevaba bien. Volví a asentir con su nueva pregunta. ─Lo cierto es que lo llevo genial, no solo me apaño.─ Contesté dejando escapar una pequeña risa.

Una vez la conversación ya había cambiado casi por completo, me acomodé un poco más, apoyándome en la parte de atrás de la barra. ─Pues la verdad es que sí, de ahí que pueda relajarme más a menudo, sigue habiendo lío, pero lo llevo bien.─ Aunque los días más fuertes, obviamente fuesen de viernes a domingo. ─A veces me sacan de mis casillas, pero no me imagino ya sin ese ajetreo que supone tener alumnos por aquí... No hace mucho que yo dejé el castillo ¿No? En cierto modo me recuerdan a mí cuando salía de allí.─ Reí tras aquello.

OFF:
Perdona la tardanza, y la poca imaginación pero he tenido un lío esta semana que no he parado de hacer cosas >.<
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Lena B. Milkovich el Dom Jun 19, 2016 10:46 am

De manera drástica cambió el rumbo de la conversación con el fin de no crear un problema entre ambas. Maryse era de personalidad fuerte y bastante cabezota. En cuanto a Lena…. En ocasiones no sabía cuando dejar de insistir respecto a un tema con el fin de ayudar a alguien. Era algo que había desarrollado cuando su hija nació, ese afán por proteger a sus seres queridos y envolverlos de tal manera que nada malo pueda sucederles. Hasta que te acabas dando cuenta que ya no son niños pequeños que necesitan tu protección continua, sino que precisan de cierta libertad para, por si mismos, darse cuenta de lo que son capaces y golpearse contra el suelo para aprender de sus erroes.

- Cuando llegue el verano no creerás la tranquilidad de este sitio. – Afirmó la rubia antes de darle un nuevo trago a su bebida. – No debe de haber mucha clientela por esta zona que no sean los que viven en el pueblo, algún turista y los alumnos de Hogwarts. – Hogsmeade se encontraba bastante apartado. Era un pequeño pueblecito donde únicamente los magos acudían y cuya principal fuente de ingresos residía en los alumnos de Hogwarts que contaban con el fin de semana para disfrutar de su tiempo libre lejos del castillo.

- No me extrañaría que más de uno te confundiese con una alumna de Hogwarts. – Admitió Lena entre risas con aquella imborrable sonrisa presente en su rostro. – Yo no puedo decir lo mismo. – Añadió para dar un último trago a su bebida y finalizar con su contenido. - ¿Cuánto te debo? Y nada de invitaciones, que nos conocemos. – Se apresuró a decir rápidamente mientras sacaba la cartera del bolso. Siempre olvidaba el precio de aquellas bebidas, pues de un lugar a otro distaban bastante.

Solía pasar algún que otro fin de semana por Hogsmeade con el fin de ver a su yerno pero en aquella ocasión no había tenido la oportunidad, por lo que no lo había pensado ni dos veces a la hora de dedicar su viaje para ver a Maryse. – Supongo que tienes turno hasta tarde, sino te esperaría y te diría de ir a dar una vuelta a un lugar más tranquilo. Hace años que no me hacen una visita guiada por Hogsmeade, porque la necesitaría con lo mucho que han cambiado las cosas últimamente. – Era una zona en continuo crecimiento y no había duda que precisaba de una serie de indicaciones para no acabar perdida. Aunque aquella excusa tan sólo era eso, una mera excusa para conseguir que Maryse se relajase del trabajo y saliese para poder caminar y hablar en una zona más tranquila y menos transitada al tiempo que podía pasarse por alguno de los locales de Hogsmeade.

OFF: Sin problemas, a mí me pasó lo mismo esta semana >.<
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Invitado el Jue Jun 30, 2016 8:19 pm

Casi siempre que Lena y yo acabábamos juntas insistía en lo mismo, la de veces que le había dicho que no volvería a estudiar eran casi incontables y no me acordaba de alguna conversación reciente donde no saliese el tema, y lo cierto es que ahí ninguna íbamos a llegar a un acuerdo, ya que éramos lo suficientemente tercas como para ceder, así que desde casi el principio aquello estaba descartado no, descartadísimo. De todas formas, aquello no se interponía en nuestra relación, fuese la que fuese.

Sonreí solo de pensar en el verano, aunque en cierto modo no tenía toda la razón que pudiese tener hacía años, Las Tres Escobas era uno de los locales más conocidos del mundo mágico e incluso en verano sin las clases el establecimiento se nos llenaba de gente, aunque había que reconocer que sin tanto adolescente, una iba más relajada. ─Bueno, últimamente hay más gente... Aunque sí, no veo el momento en que el verano llegue.─ No pude evitar soltar un suspiro, como si de un alumna me tratase esperando a que llegasen las vacaciones.

Enarqué una ceja al escuchar aquello, confundirme con una alumna... Vaya, pues lo cierto es que alguna vez me había pasado, pero no me lo tomaba como un halago como quizá debería de tomármelo. Aquella Maryse alumna, que era una prodigio y se convirtió en una chica insegura y despistada solo por sus dudas al respecto de su orientación sexual me hacía preguntarme muchas cosas... Y aunque había cambiado bastante, siempre me habría arrepentido de dejar que aquello ganase tanta fuerza en mis últimos años como una estudiante. Evité comentar nada al respecto, porque seguramente saldría otra vez el tema de los estudios, así que me limité a escucharla hasta que sacó el siguiente tema. ─Está bien, son dos galeones.─ Respondí ante su pregunta.

Pues sí, hoy me quedaré hasta bastante tarde.─ Contesté con un tono más desanimado, no porque no me gustase estar en mi local trabajando, sino porque no podría hacer esperar a la Ministra Mágica hasta que yo saliese de trabajar, aquello se me hacía una situación muy rara. ─Aunque quizá otro día podamos quedar más libres, y pueda acompañarte y hacerte esa visita.─ Añadí a la vez que guiñaba un ojo.
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Lena B. Milkovich el Jue Jul 14, 2016 11:00 pm

Desde su tiempo como alumna no había frecuentado demasiado Las Tres Escobas, aunque era cierto que desde que su yerno había conseguido un puesto en Hogwarts hacía una que otra parada por aquel local y había acabado por entablar más de una conversación con la ahora dueña del local, con quien mantenía contacto en diversas ocasiones y a quien tenía un aprecio especial por recordarle vagamente a su hija en algunos aspectos de su personalidad y, especialmente, en su cabezonería. – Ya echarás de menos las risas y voces de los adolescentes. – Dijo Lena mirando a los jóvenes que andaban de un lado a otro, vociferando y riendo en un tono que de permanecer demasiado en la estancia, acababa provocando un fuerte dolor de cabeza. – Y su dinero.  – Añadió sin dejar de lado las bromas y su tono alegre.

Por mucho que entre ambas mujeres existiese una buena relación que podía considerarse incluso una amistad, Lena no aceptaba bajo ningún concepto que Maryse le invitase a sus pedidos. Ella era una trabajadora y Lena una clienta, por lo que debía pagar por el trabajo bien hecho. Dejó los dos galeones sobre la barra para que Maryse se hiciese con ellos y le sonrió de medio lado. – Y una propina para la camarera. El trato es excelente. – Dejó caer un par de monedas de menor tamaño para acompañar a los dos galeones que había depositado previamente.

No tenía plan para lo que restaba de tarde, por lo que la propuesta de dar una vuelta por Hogsmeade en compañía de una cara amiga le parecía la mejor de las ideas. Pero, debido al trabajo de la chica, esta no podía dejar su puesto de trabajo fácilmente para salir a pasear. Tenía sus obligaciones y aunque Lena tuviese el día libre, o más bien la tarde libre, Maryse no contaba con la misma suerte en aquella ocasión. – Otra vez será. – Sonrió amablemente levantándose del taburete donde había estado sentada durante aquellos minutos de conversación. – Sabes que estoy a una lechuza de distancia. El Ministerio da mucho trabajo, pero siempre tengo un hueco para que alguien me enseñe cómo Hogsmeade ha cambiado con los años. O puedes optar por hacer una visita por Londres y estaré encantada de enseñarte el Ministerio de Magia. Aunque he de decir que no es muy agradable a la vista, pero sí interesante. – Dijo la rubia antes de alejarse y echar la vista atrás para lanzar una despedida con la mano hacia la camarera.
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