Situación Actual
21º-14º // 5 octubre luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Apolo MasbecthMejor PJ ♂
Circe MasbecthMejor PJ ♀
Alexandra B.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ashanti ButtonMejor nuevo
Joshua EckhartMejor jugador
Sam & HenryMejor dúo
Eva WaldorfPremio Admin
Afiliaciones
Hermanas [2/4]
Expectro PatronumExpectro Patronum
Directorios [8/8]
Élite [36/40]
1zp6r0z.jpgSaint Michel UniversitéMagic WordsBelovedHogwartsExpectro PatronumExpectro PatronumExpectro Patronum
Redes Sociales
2añosonline

Who we are [Abel Crawford]

Invitado el Mar Mayo 17, 2016 9:38 pm


Las calles de Londres estaban silenciosas aquella noche. Un martes por la noche la gente se retira pronto a sus casas, sobre todo si el verano no ha llegado todavía. Mi presencia silenciosa sorprendió a más de un incauto que no esperaba que yo apareciese a su espalda pero yo ni siquiera reparaba en ellos. Eran simples motas de polvo para mi que tenía asuntos más importantes a los que atender en aquella clara noche.

Hacía mucho que Abel y yo habíamos dejado de hablarnos. Los dos sabíamos muy bien por qué eso había sido así y yo sabía a lo que me enfrentaba cuando mi cruzada empezó, pero nada de eso hacía que olvidase que había sido mi mejor amigo durante el colegio sin contar a mi hermano. Y había perdido a uno por vengar al otro, y abrazaba el precio que había pagado. Sin embargo, un cambio reciente en los acontecimientos me obligaba a desenterrar viejos esqueletos y a abrir viejas heridas. Aunque no quisiera ni me interesara lo más mínimo enfrentarme a la posibilidad de pelearme con Abel una vez más.

Estaba seguro de que no aceptaría verme si se lo pedía amablemente. No era así como las cosas funcionaban. Ya no. Tendría que sorprenderlo y para ello confiaba en que sus costumbres no hubiesen cambiado, al contrario que las mias. Quizás ahora tuviese que volver a conocerme para reconocer a su viejo amigo del colegio. Pero no iba a lamer mis heridas, iba a abrir las suyas.

Cuando llegué al bar al que solíamos ir, lo encontré allí, sentado en su taburete de siempre, bebiendo lo usual y sin la más mínima idea de la que se le iba a caer encima con mi visita.- Veo que algunas costumbres perduran, no, Crawford?- dije con voz dura desde una distancia prudente a su espalda. Mi aspecto, trajeado y siempre impecable contrastaba con aquel lugar como lo había hecho cuando lo frecuentaba más a menudo. Más que nunca, yo no era bien recibido allí.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Mar Jun 28, 2016 11:53 pm

Tenía muchas cosas en mente, sobretodo mi hijo. Estos últimos días habían pasado muchas cosas, que yo no había podido controlar. Primero estaba el conocer a Narcissa Malfoy, gracias a la cual mi sueldo iba a subir porque había hablado con mis jefes para hablarles bien de mí. Luego que viniera a mi casa y que yo sintiera que quería que se quedara toda la noche, aunque fuera hablando de cualquier cosa. Su compañía era bien recibida pese a las duras palabras que había tenido para ella cuando la conocí en Gringotts. La había juzgado antes de tiempo. Odiaba que me hicieran eso y lo había hecho con una chica que no conocía de nada, pero si había oído comentarios varios sobre su marido.

Segundo, el desagradable encuentro con Rodolphus Lestrange y su amenaza hacia mi hijo. Apreté los dientes y tomé aire mientras cerraba los ojos. En Hogwarts habíamos tenido muchas peleas, me faltaban dedos para contarlas todas y tiempo después tenía que volver a encontrármelo. Lestrange odiaba los sangre sucia, yo a la gente como él y me daba igual su maldita sangre. Golpeé con los dedos la barra mientras esperaba que me sirvieran una cerveza. Esa noche Anne estaba con Thomas por lo que podía escaparme un rato y desconectar de todos los líos y pajas mentales que tenía. Saqué el paquete de tabaco de la cazadora y encendí un cigarro. Di una calada y solté el humo lentamente.

Una voz familiar a mi espalda hizo que me tensara, justo el camarero trajo la cerveza y tomé un buen trago. - Dichosos los ojos. Es curioso como después de tantos años sigues volviendo aquí Allen. Algún día conseguirás que te den una paliza. - Era curioso el cúmulo de sensaciones. Pero no podía fingir que no me alegraba aunque fuera un poco de ver a Jason. En Hogwarts había sido mi mejor amigo y eso que yo era bastante antisocial. Pero al fin y al cabo todos acabamos siendo egoistas y mirando por nuestros intereses, por eso se había roto nuestra amistad.-
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Lun Jul 25, 2016 11:21 pm

Cualquier persona que nos viese se llevaría la impresión de que Abel y yo somos como el día y la noche. Totalmente opuestos. Él y su aspecto desaliñado y rebelde, con un crio a sus espaldas y vete a saber cuantas idas y venidas, mientras que yo era un tipo trajeado y silencioso a los que muchos habían percibido como la última imagen a percibir en sus vidas. En el colegio, la diferencia también era palpable entre nosotros pero eso nos equilibraba a la perfección, solo que en el colegio yo era una persona muy distinta a la que era ahora y aquel niño que fui había quedado sepultado bajo un montón de cosas más importantes que la inocencia o la bondad. La justicia era ahora mi prioridad y con ella, la venganza. No sabía ni esperaba que la vida hubiese hecho lo mismo con él.

Caminé adentrándome en aquel pub mugriendo sabiendo que muchos de los que estaban allí me conocían y querían darme una paliza. Mi manera de presentarme tampoco había sido la ideal para comenzar un encuentro amistoso, pero a las palabras de Abel no pude más que sonreír. Sonreir sinceramente.- No sería la primera vez, ya lo sabes- dije manteniendo la sonrisa mientras me acercaba. Al no ser amigos desde hacia tanto tiempo, las viejas bromas se antojaban raras y familiares a la vez.- Ya no vengo por aquí. Creo que es evidente el motivo- dije mientras me sentaba al lado de Abel y le guiñaba un ojo a un hombre gordo y cabreado que me miraba desde detrás de él.- Sin embargo, tenía la esperanza de verte aquí- dejé caer mientras llamaba al camarero que me miró con cierto asco. Supongo que mi reputación me precede.

- Ponme un whisky doble con hielo- le dije cuando se acercó de mala gana. Tenía la certeza de que si no lo vertía en el vaso delante de mi, mi bebida contendría una elevada cantidad de fluidos humanos no deseados. Tampoco descartaba que asi fuera aunque lo sirviese delante de mi, al fin y al cabo, nadie allí no juzgaría. No les gustaba la gente bien vestida. Y menos si parecían creerse superiores, cosa que yo era.- Tenía la esperanza de encontrarte y que accedieses a hablar conmigo. Tengo noticias- dije de manera críptica.

Lo que tenía que contarle a Abel no era algo que fuese a trastocar el mundo, pero si quedaba algo de mi amigo en su interior, trastocaría el suyo y si la zorra que se lo había ocultado no se lo decía, lo haría yo. Un hombre tiene derecho a saber cuantos hijos tiene.
avatar
InvitadoInvitado

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.