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TRAMA GLOBAL: Banquete de fin de curso (2015 - 2016)

Albus Dumbledore el Vie Jun 17, 2016 4:50 pm

El Gran Comedor estaba decorado del mismo modo como lo había estado durante todo el año, con banderines de color esmeralda y plata que orgullosamente ondeaban luciendo el símbolo serpentario de la Casa de Salazar Slytherin. Sin embargo, algo había de diferente respecto a los otros días, y es que en pleno centro del Gran Salón, justo por encima de la mesa de los Profesores, flameaban enormes guirnaldas que habían adoptado la forma de letras diciendo: "FELICIDADES A LOS NUEVOS GRADUADOS". Un gesto bastante bonito, de no ser porque las guirnaldas estaban hechas de ropa interior tanto femenina como masculina, todas ellas pertenecientes a los alumnos de Slytherin, quienes aquella mañana habían despertado con la sorpresa de que no habían tenido ropa interior limpia para ponerse. Y, para finalizar el decorado, un consolador colgaba también de la parte baja de la guirnalda.

Los alumnos habían tenido reacciones variopintas a la hora de llegar al Gran Comedor y encontrarse con semejante decoración; algunos reían a destajo, otros se sentían avergonzados y, por supuesto, había también quienes reconocían sus pertenencias. Lamentablemente, para ellos que intentaron recuperar su ropa interior antes de la llegada de los profesores, les fue imposible.

Cuando Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, Director de Hogwarts, llegó al Gran Comedor, caminó directamente hacia su puesto en la mesa, saludando a los estudiantes con una sonrisa amable, como si jamás se hubiese dado cuenta de nada anormal en el Gran Comedor. Pero todos aquellos que conocen a Dumbledore sabían que al Director muy pocas cosas se le pasaban por alto, sobre todo con ese grado de evidencia. La mayoría de los profesores habían llegado junto con él, en la misma comitiva, luego de que hubiese hablado con ellos respecto al fin del curso. Muy probablemente, ellos no disimularían tan bien su sorpresa.

El Director, sin embargo, no se sentó, sino que tomó su lugar en el podio principal para dirigirse a sus alumnos, mientras el resto de los profesores tomaba asiento. Entonces se aclaró la garganta y esperó a que los alumnos guardasen silencio.

—Otro año ha terminado... Y lamentablemente muchas cosas han pasado. Amigos se han marchado de nuestro lado, grandes magos y brujas que han dejado su huella en lo más profundo de nuestros corazones. Por eso, quiero dejarles en claro, que aún a pesar de ser vacaciones, aún a pesar de que muchos de ustedes estén ansiosos por regresar a casa con su familia y otros por abandonar el Castillo de forma permanente... Hogwarts siempre será su hogar.

Dedicó una sincera sonrisa a sus alumnos, especialmente a aquellos de séptimo curso, a quienes difícilmente volvería a ver con la misma frecuencia. Mas no había tiempo de volverse sentimentales, él ya había vivido demasiados años viendo a alumnos crecer y hacerse adultos, magos y brujas que habían ido por el camino bueno, tanto como el malo ¿pero quién era él para juzgarles si él mismo había estado perdido por tanto tiempo durante su juventud?

—Sólo puedo decirles, queridos estudiantes, que en aquellos momentos en los que el destino parezca más oscuro, recuerden lo que han aprendido y con quienes han vivido. Ahora más que nunca, cuando las cosas parecen más inciertas, es que debemos apoyarnos mutuamente y dejarnos fortalecer por los lazos que hemos creado. Pedir ayuda no hace al débil, así como enfrentarse a todo solo tampoco hace al valiente.

Ni siquiera él sabía aún la magnitud de las cosas a las que pronto enfrentaría, rumores, extrañas desapariciones por ambos bandos, se habían encargado de nublar el horizonte. Él lo sabía, sí, pero aún le faltaba mucho por saber y en ello se basaba su sabiduría.

—Y ahora, como es la tradición; el primer premio del Torneo de los Cuatro Magos es para la alumna Rhea Jackson de la orgullosa Casa de Hufflepuff —hizo una breve pausa para permitir que los alumnos expresaran su júbilo a través de los aplausos y continuó —. Y Slytherin alza con gran dignidad, por primera vez en mucho tiempo, la Copa de Quidditch —y tal como lo hiciera anteriormente, permitió que la mesa de los Slytherin celebrara su momento —. Y ahora, lo que todos esperan, la Copa de la Casa: En cuarto lugar, la casa de Ravenclaw con 880 puntos. En tercer lugar, la casa de Hufflepuff con 1370 puntos. En segundo lugar, con 1935 puntos, la casa de Gryffindor —en ese momento, fueron los Slytherin quien nuevamente estallaron en vítores —. Por lo que la copa de la Casa de este año vuelve a recaer en la casa de Slytherin, con 2195 puntos, por lo que creo, nuestra decoración sigue siendo la misma.

Alzó las manos, señalando a las banderas y a las guirnaldas con la ropa interior de los Slytherin, que parecía hacerle mucha gracia y es que sólo lamentaba de que no estuvieran hechas de calcetines o de seguro los habría sumado a su enorme colección.

—Y para finalizar, un gran aplauso para Lluna Forman, Ophelia Winslow, Circe Masbecth, Ian Howells, Davina Abrasax, Juliette L. Howells, Rose Saunders, Joahnne Herondale, Lisbeth Ravensdale, Edward Westenberg, Tenney Enguerrand, Yvette Larson y Robert VonBranberg. Nuestros graduados a quien sin duda les deseamos mucho éxito en sus futuras profesiones —mencionó aplaudiendo junto con el resto de los alumnos y profesores —. Ahora... que comience el banquete.

Dio entonces un único fuerte golpe con sus palmas y sobre las mesas apareció el rebosante festín que los elfos domésticos habían preparado especialmente para esa noche. Sin embargo, tanto la comida como la bebida tenía algo especial, y quien bebiera o comiera de ella, alumnos y profesores incluidos, se encontrarían con una muy inesperada sorpresa. Toda su piel (no así su ropa) cambiaría de color a un fuerte y llamativo tono escarlata, mientras que su cabello (y con esto me refiero a TODO su cabello, cejas, pestañas y axilas incluidas) se tornarían de un brillante dorado, adaptando finalmente los colores de la casa de Gryffindor.


IMPORTANTE NOTA:
  • Las "guirnaldas decorativas" y la poción cambia de color vertida en la bebida y la comida, han sido proporcionadas por nuestros queridos merodeadores, en particular los señores James Potter y Sirius Black, quienes se han currado el rol para llevarlo a cabo, con el auspicio de la ingenuidad del Señor Ian Howells, quien les dio la contraseña de la Sala Común de Slytherin y la también ingenuidad de la Profesora Astrid Sweets, quien creyó estaba dando a Black la receta para sólo celebrar por su cuenta. Dicha poción tendrá efecto luego de alrededor de un minuto tras haber dado el primer bocado o trago.
  • Pueden postear a partir de ahora y la trama termina el 16 de julio, con un plazo de un mes.
  • Los puntos obtenidos en la cena no pueden registrarse, sino que la Administración sumará 10 puntos para el próximo curso a cada miembro de cada casa que participe.
  • En cuanto a la cena, pueden imaginarse lo que deseen comer, siempre y cuando no sea carne humana (?).
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Danielle J. Maxwell el Sáb Jun 18, 2016 12:45 am

Aquel día me daba igual que Slytherin se haya llevado el doblete de copa de quidditch y copa de las casas, ya que estaba demasiado contenta por dos motivos principales. El primero, habían empezado las vacaciones y eso era, por definición, un motivo de dicha. El segundo, había aprobado todo con unas notazas que ni yo me creía. ¿Acaso había unas noticias mejores para el banquete de final de curso?

Así que había estado TODO el día entero demostrándole a Rhea mi felicidad absoluta. Que si abracito, que si “te voy a echar de menos”, que si “por favor, debemos de vernos más a menudo en verano”, que si otro abracito. ¿Era normal, no? Yo me iba un mes para Finlandia y la iba a echar mucho de menos. Una se acostumbra a dormir con una compañera todo el rato en la cama contigua y… no sé… ¡Estaba sensible, ¿vale?! ¡Feliz pero sensible! ¡Y no, no estaba en esos días del mes!

Rhea y yo llegamos al Gran Comedor a la hora punta, por lo que tras algunos empujones y demás nos sentamos en la mesa de Hufflepuff. Por mi parte vi al fondo la ropa interior de algunos alumnos dando las felicitaciones en un gran mensaje y tuve que reírme ante la ocurrencia del genio que había hecho eso. Y creo, que por la cara de algunos Slytherin, fue bastante fácil advertir de quién era esa ropa. Lo más gracioso de todo es que Dumbledore parecía tener el mismo sentido del humor que el gamberrillo o gamberrilla que lo hubiera hecho, ya que durante el discurso que estaba dando ni lo nombró, ni lo quitó, ni se inmutó. Yo, sin embargo, desde que nombró a Rhea salté por los aires como toda la demás mesa de Hufflepuff. Me puse de pie y alcé las manos mientras gritaba: “Jaaackson” con todos mis compañeros. Cuando volví a sentarme al lado de mi amiga, pues la volví a abrazar con amor y devoción. ¿Ya os he dicho que la voy a echar de menos?

Entonces Dumbledore habló sobre la copa de quidditch… sobre la copa de las casas… y yo me hice un poco la loca demostrando así mi “indiferencia” no tan indiferente —ya que me molestaba mucho— que tenía contra la casa de Slytherin.

Cuando por fin pudimos comer, yo sonreí ampliamente al ver tanta comida tan rica delante de mí.  Es que estaba desfalleciéndome. Empecé a rellenarme el plato de cosas y a comer tranquilamente pollo con patatas. Es más, cogí uno de esos pudin de calabaza que tanto me gustan y me lo reservé al lado de mi plato para que nadie me lo quitara. Iba a echar tanto de menos esos pudin como a Rhea.

¿Qué te dije a principio de curso, Rhea? —Alcé las cejas varias veces—. Que ibas a ganar el torneo y que no te ibas a morir. ¿Te lo dije o no te lo dije? Admítelo, te lo dije. Y tú, escéptica y pesimista, decías que no, que te ibas a morir como Damon o alguna mierda así. ¿Aún no te has enterado que los Hufflepuff somos los más fuertes de todos? Tu carencia de fe resultaba molesta. —Sonreí contenta ante la frase prestada a Darth Vader, llevándome patatas a la boca después para masticarlas tranquilamente.

Continué comiendo como si el mundo fuera perfecto y, entonces, se me ocurrió decirle algo nuevamente a Rhea. Es que hoy tenía ideas felices por todos lados.

Oye, ¿te gustaría... —Pero entonces mi vi la mano y estaba adoptando un color rojizo, cada vez más fuerte. Y jopé, me asusté. ¿Me estaba muriendo? Solté los cubiertos rápidamente y me toqué el brazo con la otra mano para ver si estaba caliente (por eso de que el color rojo se relaciona con las cosas calientes) y me di cuenta de que la otra mano también estaba roja—. ¿Qué cojones me pasa? —pregunté visiblemente preocupada por mi vida. Por si exploto o algo.
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Lluna Forman el Sáb Jun 18, 2016 8:03 pm

Tenía las mismas ganas de bajar al Gran Comedor que de mantener relaciones sexuales con un elfo doméstico. Había terminado el curso, había superado con el mayor de los éxitos mis EXTASIS y tenía un precioso vestido nuevo que ponerme para la fiesta de mi graduación en la mansión Forman. También podíamos celebrar el haber ganado la copa de Quidditch este año y lo más seguro es que, a pesar de mis continuas pérdidas de puntos en la clase de Pociones con la no-profesora Sweets, la copa de las casas también fuese para Slytherin. Un día genial en conjunto pues Damon volvía a Hogwarts a celebrar el fin de curso con nosotros y me moría de ganas por verle hasta que le vi. Me fui directamente a buscarle para pedirle ir al baile y ponernos al día. Estaba feliz por su regreso. Temí por su vida después de que el Torneo de los Magos lo dejase malherido. Pero a Damon poco parecía importarle nada de eso. Poco le importaba yo. Me cogió de las manos y me habló de su futuro, que no nuestro, tenía previsto ir a estudiar lejos. América tal vez. Y nuestra relación no podía funcionar en la distancia. No le reclamé nada en el acto porque estaba demasiado afectada, y no pude reclamar nada después porque no podía dejar de llorar. Me había dejado. Había pasado el peor año de mi vida dentro de Hogwarts sufriendo por él y me había dejado para ir a estudiar lejos. Como si no pudiésemos usar la aparición o los polvos flu para vernos. No me quiere...

Hice de tripas corazón como se suele decir y bajé al banquete. Por más hundida que estuviese no podía dejar solos a mis compañeros. Quería celebrar por todo lo alto mi última noche en Hogwarts. Debía bajar a celebrarlo o me arrepentiría toda la vida. Busqué a Hannah para sentarme con ella y no tener que sentarme con Ian y Circe que estarían muy contentos con la vuelta del gilipollas de Damon pero como no la vi me senté sola, en un hueco entre unos de primero y otros de quinto curso. Allí estaría bien. No aplaudí a Rhea por haber ganado el Torneo, no se lo merecía. Damon casi muere en él y no le dieron ni las gracias. Además, si me hubiesen elegido a mí las cosas hubiesen sido muy distintas. Quizás este año Slytherin lo celebraría todo y hubiese dejado a las otras casas sin nada que celebrar. Aplaudí con lo demás y me quedé mirando la comida sin comer. No tenía hambre. Solamente quería gritar. Me vi destripando a Damon allí mismo, encima de la mesa de los fabulosos ganadores de Slytherin. Respiré hondo y me puse a juguetear con los cubiertos mientras practicaba la autopsia a un muslo de pollo. Miré el resto de la mesa de reojo y luego las bebidas. Si tan solo tuviesen unas gotas de vodka eso sería mi cena.
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Stella Thorne el Dom Jun 19, 2016 4:40 am

Termine de doblar la cinta dorada y...listo, doble mi cabeza para verla desde otra perspectiva...me había quedado desastroso. Robert decía que ponerme frente a una tijera y pegamento era la peor idea que a alguien se le podía ocurrir, bueno al menos en esta oportunidad nadie había salido herido...aún. Tome la tijera y la guardé en mi velador cuidadosamente, ahora sí era definitivo nadie saldría herido, miré una cicatriz que tenía en mi indice derecho y fruncí levemente el ceño, esa vez no había tenido tanta suerte. Suspire y mire mi regalo, era una caja pequeña envuelta (lo mejor que pude) de papel de regalo rojo, y una idea de cinta dorada, bueno la intención es lo que cuenta ¿no?. Hoy era el banquete de fin de curso y bueno había querido despedirme de la mejor manera de los que se irían, y claro está que de  diversas formas, sonreí de lado traviesa sabiendo lo que podría ocurrir (si todo salía bien) esta noche. Una despedida a lo grande.
Miré mi reloj y abrí los ojos ampliamente.- ¡maldición!.- dije en voz alta, y me levanté de mi cama rápidamente, cosa que hizo que algunas cosas que estaban sobre ella cayeran en seco al suelo, mire ese mini desastre que había hecho, mi vestuario ¿había que ir diferente? fruncí el ceño, creo que no habían dicho nada de eso...¿tenía algo que ponerse diferente?.- ¡ bah qué más da! .- dije nuevamente en voz alta, cosa que hacía muy a menudo cuando ninguna de las chicas se encontraban en la habitación. Sé que tengo una reputación de alguien loca, y sí lo soy. Pero no correría el riesgo de que Lily realmente me encierre en San mungo "por mi bien" si me encuentra hablando sola.
Recogí lo más rápido que pude los materiales que se habían caído y simplemente los tiré encima de la cama, me arregle un poco mi uniforme y "peine" con mis manos mi cabello para poder ordenarlo -si es que eso era posible- ya que a pesar de tener el pelo a simple vista liso, de esos pelos que aunque corriera una ráfaga no se desordenara...bueno el mio es la excepción, tiene un extraño don de estar desordenado todo el tiempo.
Tomé la caja, y la guarde en mi bolsillo sin antes lanzarle un hechizo para poder volverla más pequeña y no fuera incómoda de llevar. Bajé corriendo las escaleras, llegué a la sala común y no había nadie, cosa muy extraña, todo está casi desierto es que hasta los niños de primero amaban este último banquete, era sólo alegría, la comida es más rica que nunca, y mi parte favorita nunca faltarán las bromas.
Salí de la sala común y corrí hacia el gran comedor, llegué a la puerta algo sudada, y mi intento - o como se pudiera llamar a lo que hice hace minutos atrás- de "ordenarme" un poco se había ido al carajo.
"Maldición me perdí el discurso" pensé para mi misma, al ver que ya todos comían dichosos, mire hacía arriba abrí los ojos sorprendida.- ¿que diablos paso aquí?.- y esa pregunta engloba muchas sensaciones, primero las banderas estaban de un color que detestaba, nunca había sido muy partidaria del color verde y nada personal ¿eh?, o bueno ¿a quién quiero engañar? me hubiera gustado ver los colores rojos, realmente creía que podía suceder este año, y más que nada porque me hubiera gustado que mis amigos leones hubieran tenido esa alegría, me encogí de hombros y luego seguí viendo más cosas ¿qué es todo esa ropa interior? pensé un poco quien o quienes podrían ser autores de aquello ...¿Merodeadores? quizás, quizá me equivocaba y la lista de personas en el castillo con bromas como aquellas había aumentado y yo no sabía.
Estaba repleto, sonreí al ver muchas caras conocidas allí reunidas, a pesar de que tuvieras sólo un gran comedor, éramos tantos, y este castillo era tan grande que muy pocas veces estaban todas las personas que estima, me desagradan, y todos los mil derivados aquí juntas.
Caminé hacía la mesa de los leones, pero quería encontrar alguien en especial, al león que se irá y por quién pase horas envolviendo esta caja que ahora se encontraba en mi bolsillo, sonreí de lado al ver su cabellera a pasos de mí, me acerque a él y me senté a su lado.- y las serpiente ganaron otra vez por lo que veo ¿me perdí de algo realmente emocionante en el discurso?.- le pregunté a Tenney sonriente, porque vamos adoro a Dumbledore, pero a veces sus discursos se vuelven muy largo y más sentimentales de la cuenta. Suspiré era pésima en estas cosas, bueno entre más rápido mejor, saqué la caja y se la tire frente a Tenney.- un regalo, no quiero lágrimas, sé que me extrañarás allá donde vayas luego de salir de este castillo, y bueno quizás te ayuden más de alguna vez.- dije encogiendome de hombros intentando ser lo más cariñosa que podía, no era muy buena en estas cosas. Hace un par de meses había pedido un pack de "Surtidos saltaclases" todos los tipos que tenían, pastillas para fiebre, hemorragia nasal, bombones desmayo, y pastillas vomitivas.- lo mejor es que pueden ocuparlas en tí o...en otro.- terminé con una sonrisa divertida, y guiñandole un ojo, sin evitar soltar unas  pistas antes de que abriera la caja, le tenía cariño a Tenney, era un buen amigo, pero por sobre todo compañero de travesuras que se me iba, lo extrañaría, pero no se lo diría, no era buena para esas cosas, esa era mi forma de desearle éxito en lo que viniera.
Luego mi vista se fue a la mesa de los Ravenclaw, ¿donde estaban mis aguilas favoritas?, no las encontraba entre tanta gente, en eso llegó un olor a mis narices, ¿eso era estofado? ¡tenía mucha hambre! y ...¿por donde empezaremos a comer? pense para mis adentros mientras mis ojos se tornaban brillantes ¡adoro el banquete de fin de curso!
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Invitado el Dom Jun 19, 2016 10:34 pm

¿Era nostalgia lo que le estaba poniendo así? Desde que se había levantado esa mañana llevaba un nudo en la garganta que le molestaba pero no se iba a poner a llorar, lo atribuía principalmente a que ese era su último día en Hogwarts.

No había estado mal en los EXTASIS, en general sus clases eran satisfactorias y tenía una meta muy bien plantada en la vida pero irse de aquel que había sido su hogar durante tantos años, que lo había sacado del hoyo, que lo había hecho olvidar y sonreir a diario... No era fácil, lo lamentaba más de lo que le alegraba irse de ahí con 18 años encima y un montón de vida por delante con la universidad a la vuelta de la esquina.

Igualmente las cosas no iban tan bien, tenía una semana sin saber de Nina e incluso el mismo había intentado ayudar con su búsqueda durante el fin de semana ¿Por qué se le había jodido todo así? Estaba preocupado, intentaba continuar bien porque se obligaba a pasar su último día pero la preocupación no le dejaba, además de todo, otra alumna de Slytherin había desaparecido y su familia -bastante influyente- estaba haciendo búsqueda.

Lo primero que notó al entrar al gran comedor fue la ropa interior, parecía que todos los slytherin tenían buena higiene o los bromistas habían elegido la ropa más limpia, en si no entendía el porque del consolador pero tampoco importaba mucho pues lo que realmente le causó gracia fue que Dumbledore pasara de ello como si no hubiera nada.

Se sentó en la mesa de Hufflepuff sin tomar bocado y tampoco dijo muchas cosas a sus compañeros, más tarde se despediría de todos sus conocidos y al día siguiente partiría sin rumbo a su nuevo destino, buscó alrededor con la mirada pero nunca se top+o con la que quería.
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Invitado el Lun Jun 20, 2016 12:22 am

Graduado. Graduado. Graduado.

(...)

4 horas más tarde...

Graduado. Graduado.


Con cada repetición esta palabra me sonaba más rara. No podía creer que por fin haya terminado Hogwarts. Se me había hecho eterno. Casi. Había sido bastante divertido, pero la última época de exámenes me había costado mucho, y sobre todo problemas de salud. Incluyendo cefáleas persistentes y ganas de asesinar. Sobre todo cuando me metía con esas dos asignaturas tan tremendas.

Había llegado al Gran Comedor con las demás personas, entre feliz y nostálgico. Mis últimos 7 años de vida habían pasado entre estos muros y se me haría raro no regresar a ellos al año siguiente. Pero por fin podría elegir la carrera y podría ser ninguneado por la sociedad por ser uno más de los adultos trabajadores que levantan el país y demás mierdas. Yupi.

Pero también es que puedo irme de casa. Una vez que ya no sea el niñito podría liberarme del yugo de la vigilancia constante por parte de mis queridísimos abuelos. Han estado exageradamente tocapelotas en los dos últimos años y... Bueno, por fin podré liberarme de ellos. Por fin seré alguien sobre quien no tienen control. Y eso pues me agrada. Y quizá pueda viajar y hacer cosas increíbles que mientras estaba encerrado en Hogwarts no podría ni pensar en hacer. Viva!

Tenía algunas sorpresitas planeadas y a la espera de ver si se podrían efectuar, así que esperaba ansioso a que llegara el momento para ello. Y mientras disfrutaría del banquete como todos los años.

La sorpresa que me llevé al ver la peculiar decoración del Gran Comedor me hizo olvidarme de mis pensamientos y centrarme en analizar quienes habrían sido los valientes que se encargaron de hacerlo. Molaba mucho, para qué mentirnos. Aunque Slytherin ganase, al menos eso que nos llevábamos, ¿no?

Fui, me senté en mi sitio - o bueno, en uno cualquiera de la mesa de los leones, - y esperé. Realmente no me había levantado demasiado sociable ese día, así que iba a mi bola, si alguien me saludaba le devolvía el saludo, y si no, pasaba de largo. Eso al menos hasta que poco después del discurso del director apareciese la gryffindor que probablemente más echaría de menos.

- Meh, lo de siempre - le sonreí, girándome totalmente hacia ella. - ¿Qué tal?- tenía que preguntarlo, pero al instante me tendió un pequeño paquete. Conociéndola probablemente le habría costado vida y media tenerlo presentable, y a lo mejor hasta habría tenido algún accidente. - Hey - le llamé la atención, cogiendo el regalo, - sabes que seguiremos hablando, ¿no? Vaaaamos, como que no me vas a mantener informado de todas las travesuras que andes haciendo por aquí! Y además, tendremos los findes y vacaciones para quedar - una sonrisa sincera se buscó su camino hacia mis labios. La verdad es que la iba a echar tremendamente de menos, sí.

Y sus palabras generaron más curiosidad de la que podría admitir e hicieron que me precipitara a abrir el regalo - siempre con cuidado para no romper demasiado el envoltorio. No me gustaba esa gente que los abría y parecía que había pasado un terremoto por ahí, nono, poquito a poco. La sonrisa se me torció a un lado al ver la colección de objetos aptos para escapar de clases con justificación y para hacer que alguien pase un mal rato.

- Muchas gracias pequeña - le guiñé el ojo, guardando el paquete en el bolsillo de mi túnica.

Acto seguido me eché un poquito a un lado, para hacerle hueco. - ¿Te apetece sentarte a mi lado? - y así contemplar juntos el fin de curso espectacular que nos esperaba. Ese iba a ser un día inolvidable, y no sólo para mi desde luego.
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Invitado el Lun Jun 20, 2016 5:11 am

Último día del año, por fin. Ese no había sido su año, sus notas habían bajado un poco, su talla igual, sus amistades... no estaban mal pero sentía que era prescindible que si faltaba a nadie le importaría, sentía que actualmente sus amistades se tambaleaban un poco y que con un descuido podría perderlas, además estaba el dichoso articulo de Corazón de Bruja donde Circe habló mierda de ella y algunos la creyeron haciéndola sentir mal, avergonzada y molesta dependiendo de lo que le decían, realmente la Slytherin se había convertido en una basura de persona, agradecía que ya ese año se largara de Hogwarts, así no tendría que volverla a ver, también estaba el asunto de la desaparición de su prima, realmente estaba preocupada por Clarisse, aún cuando no hablaran mucho, el que no apareciera era algo que le preocupaba, en cierta medida culpaba a los mortifagos de esto, pero a su vez no le veía lógica, su familia era purista y fiel a sus ideales, pero ya creía que eran los culpables de la muerte de su propia madre como no creer que también lo fueran de la desaparición de su prima.

Si, en definitiva fue un asco de año pero al menos ya estaba por acabar solo faltaba esa celebración y mañana tomar el expreso, aunque no tenía muchas ganas de llegar a casa, si era sincera prefería cualquier cosa, no estaba preparada para regresar, desde la muerte de su madre solo había visto a Zack, había evitado a toda su familia, hasta había ignorado al molesto de Tenney con quien seguía molesta por su actitud, cierto que siempre intentó mantener su parentesco en secreto que siempre le pidió a su primo que en publico no se trataran como primos pero esto ya era ridículo desde la muerte de sus padres pasó por completo de ella, en ese tiempo ella no lo presionó por que sabía que la había pasado muy mal sus abuelos se lo dijeron aún así expresó su apoyo y él ni una nota ni una palabra de consuelo cuando fue ella quien perdió a su madre, fue como si al perder ese pequeño vinculo que los unía decidiera borrarla por completo. Seguía molesta con eso pero aún así le tenía un regalo de graduación tal vez fueron los álbumes de fotos donde habían un par de cuando eran niños que la hicieron emblandecerse un poco y comprarle algo pero en ese momento dudaba el llegar a dárselo seguía molesta con él, aún así se lo daría a ella no le servía un regalo con las iniciales de otro grabadas en él.

"Vamos, es solo el último día" pensaría mientras terminaba de empacar algunas cosas para tenerlo todo en orden dejando solo lo que usaría el día siguiente, no se arreglaría mucho para el banquete iría como de costumbre, aunque algo en su interior una vocecilla molesta de cierta rubia le decía que tenía que arreglarse un poco usar algo de maquillaje un buen peinado o algo así, ignoró esa molesta voz, era el último día de clases y no permitiría que sus palabras la afectaran hasta el punto de arreglarse bien solo para darle gusto, lo haría pero solo si ella misma lo quería y lo haría cuando ya no estuvieran en el mismo colegio y aún así tal vez no lo haría, por que el físico no lo define todo, habían chicas super arregladas, bonitas pero por dentro no eran mas que podredumbre, solo eran chicas superficiales sin cerebro o en algunos casos muñecas vacías.

Creía estar lista para salir cuando recordó que su padre le había mandado una carta que tenía que leer, la había evitado todo el día por que no quería que le arruinara (valga la redundancia) el día, pero dado que no había sido tan bueno ni malo decidió que no podía empeorar mas, o al menos eso creyó hasta leer lo que decía la nota, lo que leyó fue algo que le sentó bastante mal y la retrasó un poco de salir, estaba algo conmocionada pero... no la verdad no había ningún pero, por un momento pensó en faltar a la cena, aún así al final se obligó a ir a no pensar mucho en lo que leyó a simplemente embozar una sonrisa y hacer como si nada hubiera pasado a intentar encapsular lo que sentía, era el último día y aún cuando sintiera que le había caído un balde de agua fría en la cabeza tenía que intentar controlarse.

Se obligó a sonreír, a usar el cabello multicolor a no dar indicios de lo que pasaba por su mente o lo que sentía, ya se había prometido a no demostrar a los demás si estaba mal y en ese momento se probaría a si misma que lo lograría, tomó la pequeña bolsa con el regalo de su primo salió de la sala común dirigiéndose al Gran Comedor, no supo como lo logró pero no retrocedió ni mostró lo que sentía involuntariamente.

Ver la decoración esmeralda no le ayudó a sentirse a gusto, pero nuevamente usó su fuerza de voluntad para no demostrarlo, aunque la nube negra que la cubría invisiblemente se disipó un poco al ver la decoración echa con ropa interior y un consolador, quien hizo tal hazaña merecía sus respetos aunque a su vez la hacía morir de la vergüenza ver tales arreglos y eso que ninguna de las prendas era suya, caminó hasta le mesa de los Gryffindor donde se dirigió a uno león en especifico quien estaba con Stella - Hola, Stella - diría con una sonrisa antes ver a Tenney, en ese momento dado lo de Clari estaba entre "te odio" y "demonios, eres mi primo y no te puedo odiar" aún así rodó los ojos antes de dejar caer la bolsa de regalo sobre la mesa al frente de él - Tenney, por tu graduación, espero que te coma un dragón - diría suponiendo que sería dragonista al salir de ahí o que estudiaría para eso, según recordaba esa era una de las profesiones que mas le gustaba. No sabía si esperar su respuesta o lo que fuera a decir al ver la Navaja Suiza que le regaló o por el contrario irse, pero en ese momento decidió esperar a ver si tenía algo que decir, una parte de ella quería una especie de reconciliación con él aunque otra sabía que no valía mucho la pena.
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Invitado el Lun Jun 20, 2016 9:07 pm

Stella recién se estaba sentando a mi lado cuando una compañera suya hufflepuff apareció. La chica me había llamado la atención porque me parecía que era metamorfomaga y pues era bueno encontrarse con gente como uno mismo. Pero eso no quitaba que yo aparentemente le cayese mal, por alguna razón. Su rostro me sonaba mucho, y su nombre, Alice se llamaba, pero aparte de esta familiaridad inexplicable no tenía ni idea de qué le había hecho yo para que le caiga mal. Y la verdad, tampoco me apetecía meterme ahí. Con el paso del tiempo había aprendido a que no podía caerle bien a todo el mundo y simplemente había que aceptarlo. Eso había hecho también con Alice. Había pasado totalmente, sobre todo porque en su momento también estaba pasando por mala época e ignoraba a todo y todos. Y más a los que consideraba irrelevantes, y una chica que reconocía solo de vista por los pasillos pues no me importaba especialmente mucho.

Por eso me sorprendió tanto que se dirigiera a mi después de saludar a Stella. Y el regalo no ayudaba a quitar la sorpresa. Si me estuvieran viendo desde fuera estoy seguro que verían un ligero cambio de tono de mi pelo, pasando a un poco más rubio. Solía pasarme cuando las emociones se intensificaban. No sé desde hace cuando me pasaba, pero estoy seguro de que antes del accidente quizá habría sido capaz de controlarlo. O eso me habían mencionado mis abuelos.

- ¿Estás segura de que es para mi? Quiero decir... Creo que nunca nos hemos hablado siquiera y siempre he tenido la impresión de caerte mal - la miré confuso. A lo mejor la conocía de antes y era amiga mía. O la habría conocido en el verano antes del accidente. Pero no sabría decir nada seguro, simplemente no albergaba recuerdo de haber hablado con ella de forma directa...

Y sin embargo aquí estaba, dándome un regalo de graduación. Y deseándome que me comieran un dragón. Dragonolista era una de las opciones que más tenía contempladas para mi futuro, pero creo que no se lo había contado a nadie de manera explícita. ¿Acaso podía leerme la mente?

Baje la mirada al paquetito, muy tentado a abrirlo, pero sin saber si de seguro era para mi o era una broma... Quizá Black y sus amigos tenían algo que ver, a ellos también les caía mal. Con el amor de persona que soy creo que le caigo mal a demasiada gente.

Finalmente la curiosidad me pudo (y probablemente esto se notaría también en mi físico, que estaría oscilando entre tonos rubios y naranjas) y abrí la bolsa de regalo que me había dado la chica. Quedándome boquiabierto al encontrar una navaja suiza dentro y no algo raro o de broma para burlarse de mi.

- ¿Estás segura de que es para mi? Es un regalo muy bonito - pregunté, levantando mi mirada del objeto rojo. Tenía que haber costado lo suyo, y eso solo añadía más a la incertidumbre que sentía en estos momentos.
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Invitado el Mar Jun 21, 2016 11:11 am

Con Lluna en nuestro rincón

Estaba acostumbrada a otro tipo de eventos sociales, pero como dice mi tío "siempre hay que guardar la compostura porque luego esa persona te puede servir en un futuro". Había superado los TIMOS con suma eficiencia, el examen de Runas estaba facilísimo y lo realicé en menos de 10 minutos. Por lo demás estaba todo igual, las hormonadas de mi casa estaban como locas buscando vestido y demás mierdas para el banquete de fin de curso. Yo tenía planeado el irme directamente con Will, pero él me dijo que me quedara para que acompañara a O. y a Lluna en su última noche. Al principio no lo veía como buena idea, pero al final acepté y le dije que me recogiera más tarde, no entiendo como este hombre sabe convencerme tan fácilmente...

Me vestí con un vestido sencillo, me recogí el pelo y me encaminé al Gran Comedor. Allí me situé con mis compañeros de quinto, mientras escuchaba los resultados del Torneo, y las dos copas ganadas por Slytherin. Sonreí de medio lado cuando vi los estandartes de la serpiente, hasta que pasó algo y todo se llenó de Gryffindor...-¿Que puta mierda es esta? Hablé por lo bajo, Will...esta es la última vez que te hago caso en algo. Suspiré y de repente alguien se sentó a mi lado, era Lluna...la pobre estaba triste y algo de mal humor... -A ver tú, que cojones te pasa. Le pregunté aún con mi humor de perros por los estandartes de mierda de Gryffindor...No iba a comer, después iba a cenar tranquilamente en Berlín con William así que debía de tener el estómago vacío para luego comer con gusto en casa. -No quieres irte o que, yo aún tengo que quedarme dos años más aquí metida. Refunfuñé un poco, creo que estos iban a ser mis dos peores años de mi vida, por lo menos tengo mis libros y mis cuadernos, creo que con eso puedo ir aguantando lo que pueda.
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Rhea Jackson el Mar Jun 21, 2016 11:17 am

Otro curso llegaba a su fin y podía decir sin miedo a equivocarme que este había sido el más intenso de todos los que había pasado en Hogwarts. Entre Torneos, partidos y dramas varios tenía la sensación de que mi corazón no dejaría de latir a lo bestia en todo el verano. Y todo eso sin contar con lo que aparecía en los periódicos mágicos que por suerte o por desgracia yo no leía, que si no me habría enterado de que uno de mis amigos había desaparecido y también varios de mis compañeros. A eso me mantenía totalmente ajena y casi mejor porque si no creo que explotaría. Un poco de desconocimiento de vez en cuando no viene mal, por lo que se ve.

Como cada fin de curso que habíamos pasado juntas, Danny estaba eufórica y a cada oportunidad que tenía me abrazaba y me decía cosas bonitas acerca de lo cual yo no me quejaba en absoluto y le devolvía encantada los abrazos y los cumplidos. Las buenas notas de este año, increíblemente buenas para todas las cosas que había tenido entre manos, eran el aderezo perfecto para la llegada de las vacaciones tanto para la una como para la otra, así que estábamos que no cabíamos en nosotras de la emoción.

Danny y yo llegamos al Gran Comedor prácticamente al mismo tiempo que el resto del colegio. Siempre había gente rezagada que llegaba más tarde, pero la mayoría de nosotros estábamos allí cuando Dumbledore nos daba su mítico discurso de fin de curso. Tras sobrevivir a la marabunta de gente que se había congregado en la puerta, llegamos a nuestra mesa y esperamos a que todo diese comienzo. Yo no me había fijado demasiado en lo que había a mi alrededor cuando entré, pero una vez sentada, al levantar la mirada, la guirnalda de ropa interior que había sobre las cabezas de los profesores se hizo evidente. Solté una carcajada en primer lugar por lo original del detalle. Si fuese mi graduación, algo así me habría encantado, pero estaba convencida de que a Ian por ejemplo también le gustaría, ya que él si que se graduaba. Claro que para que le gustase más tendría que ser toda ropa femenina y nada de penes por ahí. A no ser que fueran penes sonrientes, claro. Pero un momento...-Eh yo conozco esos calzoncillos!- dije en un susurro pero más alto de lo que me habría gustado al ver uno de los calzoncillos de Ian. Mi frase había sido más como un pensamiento en voz alta que otra cosa, pero bueno, ya estaba verbalizado. No era como que me avergonzase de nada ya llegados a este punto.

El discurso del director dio comienzo y lo primero que vino fue lo del Torneo. Cuando dijo mi nombre no estaba segura de si lo que más quería era que la tierra me tragase o festejar con los demás. Al final, me tapé la cara con cierta vergüenza al principio y luego acabé victoreando como la que más y achuchando a Danny mientras una sonrisa gemela a la que había surgido en mi cara el día que pasé la segunda prueba se afincaba de nuevo en mi cara. El resto de premios del año no fueron tan gratificantes y haber perdido la copa de Quidditch era especialmente doloroso para mi y sabía que para Danny todavía más, pero no se puede tener todo en esta vida. Aplaudí a Slytherin una vez más, siendo una de las pocas personas a las que no le importaba tanto la competitividad entre casas como el jugar y el banquete dio comienzo.

- Vale, Darth Vader, tenías razón, pero tienes que reconocer que mi miedo era totalmente comprensible.- dije sonrojándome ligeramente cuando mi amiga me recordó lo que me había dicho para enfrentar mis miedos cuando el curso había empezado. Danny ya había empezado a comer mientras yo aun me debatía entre todo lo que había para elegir, pero la imité y me cogí un pudin de calabaza reservadito para el postre. Me había decantado por la carne asada y me la estaba sirviendo el plato cuando ella habló de nuevo y al mirarla vi que toda su piel había cambiado de color. El pelo empezaba a volverse ligeramente distinto pero no era mucha la diferencia. La miré horrorizada y la toqué con cierto miedo mientras ella preguntaba que estaba pasando. Me miré la mano pero la mía estaba normal, no desteñía ni nada.- No lo sé- dije con cierto pavor olvidándome por un momento de comer- Te duele algo? Te encuentras bien?- pregunte tocándole la cara como una madre preocupada- Oh Dios mio! Mira- dije señalando a una chica que estaba dos asientos más allá, de primer curso, que comía mientras su piel se volvía roja y su pelo negro, dorado- Qué esta pasando?- pregunté con más miedo todavía- Es otra broma esto?- dije mirando a mi alrededor y viendo a más gente a la que le estaba pasando lo mismo- Mira! Le está pasando a un montón de gente!! - dije totalmente alterada.
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Stella Thorne el Mar Jun 21, 2016 9:50 pm

Si no fuera porque ahora me encontraba expectante al ver su reacción por el presente, le hubiera contestado a Tenney su pregunta de ¿cómo estaba? es que eso pasaba a segundo plano, quería que lo abriera y quizás probará uno aquí con alguien ¡eso sería maravilloso! Me costó mucho aguantar-me la tentación de abrir el sobre donde venían todas y ocupar aunque sea una, pero no era muy baratos y bueno era mi regalo, y ni modo entregar un presente a medias ¿no? además de seguro Tenney se daría cuenta reprochandome luego  el hecho de quitarle más diversión de la que ya le estaba regalando.
- Lo sé, lo sé, ¡abrelo!.- le dije emocionada, sin prestarle mayor importancia de la que debería, aunque en el fondo algo se había tranquilizado en mí, lo extrañaría y tenía cierto temor de que cuando se fuera la olvidara por completo y ya está, sólo fuera eso. Pero ahora que se lo había aclarado todo resultaba mejor, sonrío de lado, cosa que no duró mucho en mi rostro ¿Por qué se demora tanto en abrirlo? pense para mis adentros impaciente, sí...yo era de esas que ¡al carajo el papel quiero mi regalo! , Robert dice que me teme en Navidad o cumpleaños, los regalos son para mi como los chocolates ¡LOS AMO!
- ¿y eso es todo? .- le pregunté sorprendida y frunciendo el ceño levemente, no muy enserio.- Pensé que me dirías ¡Probemoslo en alguien ahora mismo!, pero te entenderé sólo por el hecho de que andas todo cursi por ser tu último banquete.- le dije divertida.- lo haré si no te pones todo cursi conmigo.- seguí molestando mientras me sentaba a su lado con una sonrisa ¡comida, comida, comida! pense para mis adentros ¿por dónde comenzar? ñam, ñam, me serví todo lo que había a mi vista en mi plato, haciendo una gran torre de comida, estaba a punto de llevarse a la boca una gran cantidad de comida, cuando escucho la voz de Alice.- ¡Alice!.- dije emocionada, mientras me paraba  y con cierta dificultad por la mesa que nos separaba le di un abrazo.
En eso la chica le tendió un regalo a Tenney.- a caballo regalado no se le miran los dientes Tenney.- le dije mientras le daba un codazo por lo bajo, a veces a los hombres le faltaba tacto, a mi si me hubiera hecho eso, el puré que tenía frente suyo hubiera terminado en su cabeza. Hablando de puré, pase mi lengua por los labios antes de llevarme una gran cucharada a la boca ¡DELICIOSO!.- efshta herdmofsa.- dije con la boca llena mientras apreciaba la navaja que le había regalado Ali a Tenney, tragué y le quité rápidamente la navaja de las manos a Tenney.- ¡esta hermosa Ali! ¿de dónde la conseguiste?.- pregunte emocionada mientras la miraba en detalle, y me llevaba otra cucharada a la boca, en eso escucho una voz conocida, me giré a la mesa de los Ravenclaw, sonreí ampliamente, le devolví la navaja a Tenney me paré sobre la banca quedando más en alto que el resto.- ¡SYNNO! EST...- no logré terminar de gritar cuando observo mi mano que saludaba se comenzaba a teñir de un color rojo ¿que diablos estaba pasando?.
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Invitado el Mar Jun 21, 2016 10:52 pm

Abrazó a Stella con una pequeña sonrisa en los labios antes de ver como el cabello de su primo cambiaba de color por la sorpresa la hizo arquear una ceja - Si no tienes cuidado con tus cambios todos podrán leer tus emociones y llegarán a molestarte por no poder controlar tu don - Diría con simpleza, parecía que todos los metamorfomagos de su familia estaban en las mismas, bueno decir eso era exagerar el problema era netamente de ella y de su primo, ambos por circunstancias similares, la muerte de un ser querido.

Por un momento todo estuvo bien, al menos hasta que la desconoció por completo, si tenían un acuerdo lo sabía y lo recordaba, habían acordado algo pero ella misma estaba ahí dándole un presente, claramente se conocían no eran primos ante los demás pero se conocían y ahora este salía con que no la conocía y que a ella le caía mal él, claramente estaba molesta con él, como no estarlo cuando pasan de ti y te desconocen - Tenney Isaac Alphaeus Angelus Enguerrand, déjate de juegos y fingir demencia, ya no es divertido, creo que ya te lo pasé mucho - diría en un tono que demostraba que estaba molesta aunque a su vez frialdad e inexpresión por que antes de hablar o cambiar de color su cabello se obligó a estar tranquila a no dejar que la molestara, pero realmente la molestaba aunque estaba usando bien su autocontrol.

Pasó de él cuando repitió la pregunta realmente la estaba fastidiando tras que le hacía un bonito regalo ahora venía preguntando una y otra vez si realmente era para él, casi le daban ganas de golpearlo o lanzarle un hechizo pero solo sacó una foto de los dos que por un momento había olvidado que le iba a dar, era una foto muy bonita en la que salía ella con su mamá y él con sus padres, por lo que solo le tendió la foto y pasó a responderle a Stella - En una tienda muggle, creí que le iba a servir a Tenney si todavía le gustaban los dragones o si se iba de hippie a recorrer el mundo o lo que fuera a hacer - se encogió de hombros.

La verdad ya no tenía nada que hacer en la mesa de los Gryffindor así que solo se dio media vuelta y se marchó en dirección a su propia mesa donde buscaría sentarse al lado de Robert dado que el chico se veía alicaído - Hola, no pregunto como estás por que parece que no muy bien y seguro que no quieres hablar con nadie pero a veces es mejor sacar lo que sientes ¿Estás así por lo de Corazón de Bruja por el compromiso de Nina y Regulus? - preguntaría para tantear terreno, no sabía si el castaño sabía algo sobre que esta estaba perdida o bueno ya no estaba perdida, era algo que posiblemente nadie sabía, ella lo sabía por su padre pero quería saber las cosas para así no meter la pata, era el último año del chico y era su banquete de graduación.
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Invitado el Mar Jun 21, 2016 11:57 pm

Era el último momento para decir lo que nunca se había animado a decir  dentro de esas cuatro paredes, ya no volvería a estar allí a no ser que se decidiera a último momento de formar parte del plantel docente dentro de pocos años. -¡A la mierda los estudios!- gritó a todo pulmón en su cuarto. Bien, una podía descargarse y todo, pero si nadie está escuchándote creo que no sirve de mucho ese descargue. Sin embargo, la pelirroja estaba entusiasmada de que no tendría que estudiar hasta dentro de un tiempo,  y algo que en verdad le llamaba la atención comenzaría a adornar su "vida universitaria".

Los EXTASIS, fueron llevados con organización y un gran desempeño. Si no la habían visto estos meses era por eso. Y porque Rubén había desaparecido de nuevo. ¿Cómo no? Ni siquiera una lechuza, nada. Esto era peor que compartir cuarto con O. Si, Joahnne recordaba aquella vez que se habían quedado encerradas en el armario de escobas. Una experiencia no grata, aunque no tanto como en el Lago que vio morir a un niño por su falta de conocimiento. O mala suerte, el mortifago se había dado por victorioso.

Voy a graduarme dentro de un par de horas. Ya soy mayor. Ya no seré más prefecta. No estaré en el equipo de Quidditch. No seré capitana. No seré cazadora. No seré molestada por Howells. Ni por Masbecth. No le veré la cara al profesor Cosmas, ni recordaré el sueño turbio que tuve luego de una de sus clases. Tampoco miraré con los mismos ojos a Dumbledore, por lo mismo. Deberé arreglar con Ashley para no perder vinculo este año que viene. Y me alegra saber que no soportaré más las travesuras de Black porque se le antoja ser el punto de atención, aunque extrañaré esa amistad. No perseguiré a nadie para que siga las reglas. No veré más a algunos de mis compañeros. Dejaré de estar en la categoría de "alumna de Gryffindor" para estar en la de " otra universitaria más".  Ni siquiera conozco mi verdadera historia. No sé dónde está mi madre biológica. No sé donde se encuentra Rubén. Ya no tengo un mejor amigo. ¡Perdí la virginidad con mi mejor amigo! Tampoco sé como hicimos el acto sexual porque el alcohol me afectó más de lo que deseaba.  Se filtró una noticia de que estaba embarazada. No lo estoy. Me llamo Joahnne, y al menos eso me acompañará en este transcurso.

Los pensamientos de la pelirroja perturbaban la atmosfera. Se sentía incomoda con respecto a lo que seguiría en más. No podía volver con sus padres, tendría que alquilar un piso. Pero eso se encargaría después, cuando sus pies estuvieran tocando la calle y no pudiera darse la vuelta para regresar.

Tanto pensó que se hizo la hora para presentarse en el banquete. Saludaría a todos sus conocidos y trataría de pasarlo en grande, quitando de la ecuación que su mejor amigo había desaparecido y nadie daba con él. Ni siquiera su madre. Eso le preocupaba a la pelirroja, y con todo lo que estaba sucediendo. Con otros compañeros también perdidos en el mar de gente. La angustia se acrecentaba.

Tan solo avanzar unos pasos hacia el Gran Comedor se dió la sorpresa de la vida. Ropa interior colgada simulando ser guirnaldas. Es mi último momento, no andaré buscando responsables. Un resoplido y cierre de ojos para animarse.

El Director Dumbledore hizo acto de presencia, ignorando la decoración poco normal. Aplausos vinieron ante la mención de la ganadora del Torneo de los cuatro magos. -¡Felicidades Rhea!- elevó su voz, se lo merecía, sabía muy bien que no había dado lo mejor de ella pero había sobrevivido. Le dedicó una sonrisa sincera. El discurso no se detuvo. Ahora los Slytherin tuvieron una victoria doble, tanto la copa de Quidditch como la copa de las Casas. Las manos de Joahnne se movieron para dar un aplauso, uno solo. Ni uno más. Sí, hasta que no saliera de allí la rivalidad de Slytherin y Gryffindor continuaría. Era una frustración que los de su casa perdieran puntos en clases, y mucho más que ella no fuese ejemplo a seguir. Aunque una carcajada resurgió cuando Dumbledore avisó que no cambiaría la decoración. Pobre gente, deberán comprar más ropa interior.

Y para finalizar, los graduados fueron nombrados. Y en ese momento, Joahnne cayó en la cuenta de la realidad. El verdadero valor. Su corazón era apretado ante los nervios de un comienzo desconocido y un final familiar.
Para despistarse de tanto bullicio se acercó a la mesa donde los alimentos se encontraban con un brillo particular. O ella tenía demasiada ansiedad. Sin preocuparse tomó unas patatas y se degustó con ellas esperando hablar con alguien. Lo que siguió, la sorprendió. Mejor dicho, la shockeo. ¿Qué está ocurriendo?
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Lluna Forman el Mar Jun 21, 2016 11:57 pm

Con Hannah,
en nuestro trocito privado de infierno.



Mi mal humor conjuntaba a la maravilla con el de Hannah. Ella siempre ve negatividad en todo aunque a veces da buenos consejos y tiene una inteligencia impropia de alguien de su edad. Sentarme con ella es lo mejor que pude haber hecho pues casi me reí al escuchar sus improperios. Damon me había dejado hoy mismo y no sentía más que ganas de llorar y desesperación. Supuse que nadie lo sabía. Quizás si Ian y Circe, que volverían a recuperar a su amigo del alma y juntos podían irse a hacer orgías a América o a Marte, lo mismo me daba ya. Sentí que a Hannah podía contárselo, al igual que a O pero a ella no la vi en ningún lugar.

- No es por el curso. Me entristece dejarte aquí y terminar mis dulces años de colegiala inocente, pero no estoy así por eso. Damon me ha dejado. No voy a montar un drama, pero no esperes que tire cohetes hoy.

Algo estaba pasando en el gran comedor. Pese a haber ganado Slytherin la copa de las casas y la copa de Quidditch todo se estaba volviendo demasiado rojo. La gente misma se estaba volviendo roja. Todo eran leones en el gran comedor. Sin embargo Hannah y yo estábamos normales.

- ¿Hannah tu has comido algo de esto?

Era una pregunta casi retórica. Mi amiga no seguía una dieta normal, tenía unos gustos extraños en cuanto a la carne. Nunca la había visto comer ene le Gran Comedor algo que no llevase preparado por ella misma o por su tío. De modo que estaba segura de que era un efecto que daba la comida pues yo tampoco había comido nada.

- Malditos Gryffindor, seguro que ha sido cosa de ellos. Como no tiene nada que celebrar quieren chafar nuestra celebración. Pues que se jodan. - grité un poco más alto de lo normal. - Por más que el mundo se vuelva enteramente rojo las copas siguen siendo nuestras. ¡Las dos! No van a quitarnos eso.

No sentía hambre, ni sed, ni sueño. No sentía nada más que enfado y ganas de gritar, y quizás de golpear alguien. La alegría que me daba el haber conseguido todos los triunfos posibles este año, menos el Torneo, no era suficiente como para hacerme sentir bien después de la ruptura.
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Invitado el Miér Jun 22, 2016 4:12 am

Mesa de Hufflepuff, con Alice.

Y ahí estaba, asquerosamente sumido en sus pensamientos cuando alguien se sentó a su lado, no se molestó en ver quien era hasta que una voz familiar le hizo volverse.

-Hey -dijo, no muy animado -Y tienes la boca llena de razón... Excepto en eso de hablar con alguien.

Asintió luego con la cabeza y tomó una uva de un arcón que estaba frente a ellos, jugueteó un rato con ella entre los dedos de su mano derecha y finalmente se la llevó a la boca masticando con parsimonia.

-Creo que es todo en conjunto, este es mi último día y basicamente no tengo a donde ir aunque la aventura no me espanta -hizo una breve pausa -El compromiso de Nina me tenía... ¿Cómo decirlo? Celoso, pero sobre todo enojado por no haber sido ella quien me lo dijera, mi orgullo no me dejó encararla y ahora hace una semana que nadie sabe nada de ella.

El nudo en su garganta creció pero si algo permanecía en él y era herencia de sus ancestros era el aguantarse el llanto y mantener el caracter duro cuando las cosas se ponían negras.

-Te voy a confesar algo -dijo, mirándole a los ojos, esta vez ni siquiera se fijó en el cabello de la chica -Cuando Nina me contó lo que sucedía en su casa yo le prometí que le ayudaría a salir de ahí, en ese momento no quería aceptar mis sentimientos pero conforme pasó el tiempo... Bueno -suspiró -Antes de leer lo de su compromiso yo estaba seriamente pensando en proponerle matrimonio el día de hoy, se que quizás no sentía nada más por mi e iba a respetar eso, sabía que sus padres no se opondrían por mi pureza de sangre, el apellido y esa basura. Ahora estoy aquí, jodido, sin Nina, sin haberle confesado nada y aunque la encuentre no habrá vuelta atrás.

Alice era seguramente la tercera persona en todo Hogwarts en quien confiaba, sabía que ella no diría nada y tampoco se burlaría de él.
Fuera de todo aquello... No notó como su piel se fue tornando roja y su cabello dorado.
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