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Where are you, Eevee? {Ian Howells}

Invitado el Vie Jul 22, 2016 3:15 am


Where are Eevee? {Freya H. with Ian H.}
Londres - Viernes - 16:00hs


El comienzo de las dichosas vacaciones de verano me motivaba de una forma increíble. ¿A qué? Pues este es el momento, casi incómodo, en el que menciono que se desperdicia en un maldito juego. El Pokemon Go. El perverso vicio muggle, que estaba siendo un “boom” en el mundo, llegó a mi móvil de manera repentina. Por no querer mencionar  que era, inicialmente, culpa de mi hermana. Y sí, asumo la culpa de haber hecho también mi parte. En una de las sesiones de fotos, que se realizó para la agencia de modelaje de ropa interior, terminé corriendo por el lugar para encontrar a Eric y comentarle sobre cómo se me apareció un Geodude en el camerino.  Obviamente, se lo comentaba a él porque me había dado consejos sobre los inciensos y las pokeparadas cuando llegué metida en la pantalla de mi móvil, esa misma mañana.

¿Ahora? Pues salí de mi departamento para recorrer un poco Londres y ver si tenía suerte. Me estaba obsesionando. Hasta había entrado en un foro para aprender un poco sobre truquillos y esas cosas. Realmente, estaba impresionado como me había impactado esto. Y mi hermana solamente me recalcaba como tenía más pokemon que yo.

También aproveché para ir a buscar las fotos de la última sesión en una cafetería cercana. Habíamos ido con Stella a imprimirlas pero como tan cuidadosas éramos terminé olvidando el sobre de color marrón, en el primer lugar que nos sentamos. Cualquiera las sacaría de nuevo y dejaría que el mesero (que las halló y se encargó de que me llamaran) se las quedara aunque sea para pensamientos impuros. Sin embargo, estas estaban dedicadas. La leona de Gryffindor esparció todas en la mesa para, con un rotulador, escribir lo que se le venía a la gana. No las iba a perder.

Pensándolo mejor, seguramente el mesero quería invitarme algo. Siendo hombre haría guarradas con las imágenes, no estaría llamando a la dueña. ¿Cómo obtuvo mi número de móvil? Esto debe ser por el papel que me pidieron llenar en el otro negocio. ¿Tantos datos tienen que pedir por dejar un pendrive con fotos a imprimir? Sí, este lugar parecía que lo necesitaba. O era eso, o el que me llamó me estuvo siguiendo por años que sabe todo de mí.

Llegué sin problemas a la cafetería, no tardó mucho a que un joven bastante apuesto me hablara.

-¿Tu eres Denisse Howll?- alcé mi vista, y unos ojos grises se cruzaron con mi mirada.

-Sí, soy Denn. ¿Tú eres el camarero que tiene mis fotos?- cuestioné pasando por alto el detalle de mi nombre. Luego de unos años te acostumbras a estos cambios. Ser llamada en el mundo muggle como Denisse y en el mágico como Freya. Lo había hecho para separar los dos mundos. En uno era una modelo de una agencia reconocida, con departamento propio y unos hobbies bastantes frikis. Y en el otro, una estudiante más. – Gracias por cuidarlas,  ¿Podrías devolvérmelas?- sugerí con impaciencia extendiendo mis manos, el sobre estaba casi intacto pero no estaba en mi poder.

-Podríamos intercambiar, las fotos por tu dirección muñeca.- jooooo, tenía que venir el imbécil de turno. Mi ceño fruncido si no lo hacía recapacitar, debería tomar medidas desesperadas.

-No estoy de humor hoy, esto se me olvidó ayer y me gustaría recuperarlo. Técnicamente no es tuyo, y el maldito papel que estaba en el sobre tenía todos mis datos. Dudo que no los hayas copiado en otro. Así que sabes mi dirección.- tomé una pausa y me mordí el labio.- Mira, no quiero demandarte con la agencia por hurto de documentos privados. Porque si, esto es privado para mí. Dentro de un mes lo verás en una revista. Y no estamos en la época de los trueques.- le arrebaté el sobre cuando se quedó pasmado por mi contestación. ¿Esperaba que le dijera que mis llaves se encontraban debajo del felpudo? Iluso.

Salí disparada de ese lugar, no volvería hasta dentro de unos días. Y pensar que era mi cafetería favorita. Desbloqueé la pantalla de mi móvil para iniciar la aplicación. Mi mirada se dirigió a la esquina inferior derecha, ¿Quiénes se encontraban cerca? -¿Eso es un Eevee?- murmuré y caminé con rapidez por la acera, choqué un hombro pero no me preocupé. A ese no lo tenía. Estaba a unos cuantos pasos, mis piernas continuaban con la marcha. Toqué con mi pulgar la pantalla en el pokemon, la cámara se activó y giré en mi lugar con rapidez. -¿Dónde estás Eevee?-

Todo ocurrió rápido, no me importó la posición, nada. Quería ese pokemon. ¿Era demasiado este vicio? Posiblemente.

Había chocado mis rodillas contra el suelo, al resbalarme por la urgencia, me sostuve de la cadera de un chico, adolescente, hombre, anciano (lo que fuese) para no dar mi cara contra el cemento. Mi mano sostenía aún el dispositivo, entre las piernas del ajeno, y en el visor dio contra el Eevee, no esperé y tiré la pokebola.

¿Saben que pasó? -¡Lo atrapé!- salté y abracé con fervor a ese ser con el que me topé. No me importaba, estaba feliz de haberme salido con la mía. Mi mandíbula se cayó, más o menos, cuando vi de quién se trataba. –Joder Ian…- mordí mi lengua. No había que ser muy inteligente para saber cómo se tomaría la posición anterior el Slytherin. Ni mucho menos el contenido que se desparramó del sobre marrón en la acera.


Fotos:

Atuendo pa cazar pokemon:
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Ian Howells el Vie Jul 22, 2016 12:13 pm

Ian había comenzado a tomar clases de dibujo e ilustración. No se le daba precisamente bien dibujar, pero si quería ser un tatuador que se precie debía de saber diseñar sus propios tatuajes. Su intención no era aprender a dibujar de la noche a la mañana, porque eso era sencillamente imposible, sino simplemente saber las nociones básicas de proporción y definición para poder empezar a crear. Ya con el tiempo la mano se haría a un dibujo mejor y mejoraría, pero tenía que empezar por el principio.

Aquel viernes de verano tenía clases, por lo que se vistió sin abrigo (ya que milagrosamente en Londres hacía un calor de la hostia) y cogió su casco. Luego se subió en su moto para dirigirse a Londres. Sí, Ian se había sacado la licencia de aparición, pero la sensación de ir en moto era sencillamente incomparable y ya que sus padres se habían portado y le habían comprado su deseo de hace años, iba a amortizarlo hasta el final.

La clase terminó en una hora y media e Ian podría haber ido directamente a su moto y volver a casa, pero su madre y su hermana estaban con la regla por lo que prefirió agrandar su agradable caminata por Londres e ir a un par de tiendas. ¿Sabéis lo desagradable que es una mujer con la regla? ¡Pues imagináos dos juntas! ¡E imagináos también a dos con la regla y encima con calor! Aquella casa era el puto infierno.

Caminando por la acera de la derecha, esquivando a montón de gente, de repente, alguien se cayó de rodillas al suelo justo delante de él. No sólo eso, sino que además se había sujetado a su cintura y parecía una chica con una insana necesidad de comer pene. A la pobre no le dan pene en casa. Sin embargo, Ian miró para todos lados consternado al ver que todo el mundo miraba y la chica, en vez de levantarse y pedir perdón, estaba con el móvil embelesada, ahí, tan a gusto. ¿Pero qué cojones pasaba con el mundo?

No se dio cuenta de quién era hasta que ésta se puso en pie. Solo entonces Ian soltó una tremenda carcajada.-¡Joder Freya!-La imitó divertisimo.-¿Otra vez? ¿En serio? ¿No te dije en su momento que antes de comérmela ibas a tener que invitarme a una cita? Yo no soy un chico fácil, ¿vale? ¡Cúrratelo para ganarte mi amor!-Bromeó, desviando entonces la mirada al suelo al ver allí unas fotos muy atractivas.-¿Y eso?-Ian se agachó rápidamente cual gacela y cogió las fotos. ¿Desde cuando Freya estaba TAN BUENA? Ian retrocedió hacia atrás para que Freya no le arrebatase las fotos a traición y observó las fotos con atención. Qué curvas, joder. Luego leyó los comentarios y miró a Freya.-¿Eres modelo de lencería, en serio? O sea digo “en serio” porque es curioso que una maga haga este tipo de trabajos, pero sin duda el cuerpo lo tienes.-Silbó entonces con el típico “fewww fewww” mientras la miraba se arriba abajo.-Al parecer tienes un admirador secreto, ¿no? ¿Quién es el pervertido que te ha comentado las fotos? Aunque yo también te daba. Y no precisamente consejos.-Añadió divertido en relación a los comentarios de las fotos.

Entonces Ian reunió las fotos y se la tendió a Freya, ya que suponía que no le haría demasiada gracia que sus fotos en paños menores estuvieran tiradas por ahí y mucho menos en manos de Ian, que no es precisamente el hombre más respetuoso del universo.-¿Qué haces por aquí? Además de demostrar que hay un claro imán entre tu boca y mi pene. No sé por qué te empeñas en negarlo.
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Invitado el Vie Jul 29, 2016 7:56 am

Estaba a punto de coger un Eevee. ¿Dónde mierda estaba? Ni yo lo supe hasta encender la cámara de mi móvil y hacer lo más vergonzoso en mi vida con público incluido.

Vamos a remarcar algo, tal vez esta no era una situación de extrema vergüenza. Solo es para darle dramatismo. Mucha gente también diría que le dio vergüenza ajena aquella chica que salió vestida de pijama, con decoración de conejo, ensangrentado con una sonrisa inocente de niña pequeña pidiendo abrazos por la calle. Sí, esa era yo unas horas antes de entrar a una fiesta de Halloween. Hasta tenía un cartel de “se regalan abrazos” parecía que mi vida era una mierda con las expresiones de mi rostro. O estaba colocada. Recuerdo que una señora me abrazó y me dijo –Todo estará bien, sé que te dejo mi nieto pero no debes hacer esto. Y no conseguirás nada con ese disfraz. Te reconocí desde la esquina Beatriz. Sabes que cuentas con mi apoyo, hablaré con él para que te de una segunda oportunidad.- por poco me quedo más de un minuto consternada. ¿Qué le había picado a la abuela? ¿Desde cuándo habían terminado alguien conmigo? ¿Y me llamó Beatriz? La dulzura con la que me miró hizo que no le dijese nada. Le correspondí y le dije que iba a mejorar. ¿Qué más podía hacer? Al menos salvamos una relación entre la anciana que no veía y yo.

Volviendo a mi bochorno de quedar entre la entrepierna varonil de alguien desconocido, hasta el momento. Arrodillada y sosteniéndome de ese “alguien” mientras el Eevee se reflejaba en la bragueta ajena. Que degenerados andan los pokemons. Ni hablar que la emoción le ganó a mi poca cordura y terminé abrazando como aquella vez del disfraz. ¿Lo peor? Es que esa persona era Ian. Ahora dirá que me gusta su pene. Es más, que le sacaba fotos porque quería usar eso en casa para darme placer. U otras cosas más guarras que exigen un control al menor para ser leídas, escuchadas y vistas.

¿Me imitó? Eso fue raro y molesto. Fastidio mío personal, como el terminar mis frases. – La verdad es que no quiero comértela ahora y acá en medio de un público bastante chismoso. Solo quería a mi Eevee que se le dio por estar en tu entrepierna, no me culpes. Culpa a mi vicio del Pokemon Go.- aclaré antes de verlo recoger mi sobre marrón junto a las fotos. Al menos no era la sesión personal de mi semi desnudo. ¿Se me daba por posar de esas formas? Pues claro, amaba el arte de la fotografía, las luces, los efectos, la calidez o frialdad que se puede sentir. La intimidad o la lujuria representadas en una sola toma, me fascinaba. –Son fotos genio.- contesté ante su pregunta. ¿Iba a iniciar la tonta lucha sobre tener poder sobre ellas? No, con la suerte de mi día terminaba mi boca de nuevo en las partes bajas del castaño. Y era algo que se publicaría entre la semana. ¿Para qué avergonzarme? –Sí, soy modelo de lencería acá. Aprovecho lo que tengo para sacarle jugo, y la verdad es que es un trabajo bastante bueno. Al menos lo es por la empresa con la cual trabajo, sino ya habría abandonado eso.  Y me vino bien para independizarme dentro de un corto período.- comenté orgullosa de mi misma. Porque claro que me sentía bien al decir que vivía sola con la edad que tenía y no tenía dramas. Aunque claro que la mayor parte del año la paso en Hogwarts pero qué más da.  El silbido lo ignoré. O casi, sonreí. – Es una admiradora.- corregí. Sin embargo, no iba a revelar que era Stella. Eso se quedaba conmigo. –Es bastante efusiva y mal pensada, se podría decir, como yo.- agregué recordando las mordidas de labios y las malas intenciones que hubo en el baño femenino aquella vez antes de vacaciones. – Y gracias por no darme consejos, seguro son una mierda.- bromé.

Las tomé. Y puse aquel sobre por debajo de mi celular, la aplicación del Pokemón seguía encendida y marcando varias criaturas alrededor, parecía que algún negocio había puesto un incienso para atraer a esas cosas. Era mi día de suerte. Perdón, me olvidé que para mí no. O eso parecía. –Primero, no me empeño en negarlo. Puede que haya cierta atracción pero no era esa mi intención hoy.- vamos, el chico no era feo. Pero no pasaría más allá de los besos, así que nada de relación boca-pene.- Segundo, recién salgo de una cafetería en la cual recuperé esto – alcé el sobre.- y encima el idiota me quería sobornar para que le diese mi dirección a cambio de ello. Y tercero, todo fue culpa de un Eevee. Lo quería atrapar.- sinceré. No iba más allá de eso, mi día era normal y lo único gratificante fue capturar ese pokemon. Era toda una monada.

Seguíamos en medio del tránsito de peatones, que no era mucho pero hasta a mí me molestaba hablar allí. Le agarré del brazo y lo atraje hasta la orilla de una tienda para no interrumpir el flujo. O no tanto. -¿Y tú? Pensabas en mí que llegaste a tener  una visión para pararte en medio del camino, así mi boca no tardaba mucho en llegar a tu bragueta ¿no?- reí con ganas.
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Invitado el Sáb Jul 30, 2016 4:48 am

La noche anterior había sido bestial. Joder, si había algún motivo por el que amaba las vacaciones era precisamente el poder salir de parranda de esas salvajes en las que borrachos quedaban todos pintados, amanecías con espuma entremedio de los boxer y no sabías porque y por supuesto no te habías acostado a dormir sino hasta las siete de la madrugada, para luego levantarte tipo cuatro de la tarde y seguir haciendo estupideces.

¿Y cual era la estupidez de turno? Pues pagar las apuestas de la noche anterior.

Así es como Sirius había salido a la calle, junto con otro par de amigos que no eran ni Remus, ni James, sino unos chicos muggles de los que ya ni siquiera acordaba el nombre, quienes vestían unas camisetas rojas iguales a la suya, sólo que con diferente número. En este caso, a él le tocaba hacer de borracho número uno.

Los tres habían salido del departamento en el que estaban y se habían metido a la mala a una especie de granja para robarse un cerdo y meterlo al automóvil del borracho número tres que era el mayor de todos. Así es como habían acabado aparcándose a un costado del parque más cercano y habían sacado al cerdo para hacer turnos en él, montándolo como si de un caballo se tratase, mientras los otros llenaban de porras al llanero de turno.

—¡¡Yiiiiiiiijaaaa!!!

Gritaba Sirius esta vez, mientras agitaba su gorra en el aire, como si ésta fuese un verdadero sombrero de vaquero y no una gorra de baseball.

—¡Andale! ¡Andale!

Animaba al cerdo mientras se habría paso entre la gente horrorizada hasta que de pronto entre la muchedumbre que casi arrolla descubrió a nada más y nada menos que Ian Howells y Freya Howells… porque tenían el mismo apellido ¿no? Eran hermanos… o al menos esa idea tenía Sirius.

—¡Hey! —les saludó desde el lomo de su cerdito feliz —Vacaciones, eh? Qué loco que está por aquí.

Rió divertido, cuando en ese momento llegaron los otros dos “borrachos” de camisetas rojas, quienes les quedaron mirando con cara de “¡Mas gente para la fiesta!”.

—Oh… estos son… son… no tengo la puta idea, pero son muy buena onda.

—¡¡Yeeeeeeeeah!!! —dijeron los otros borrachos, pero luego uno de ellos recordó —¡Sirius! La apuesta del matrimonio.

—Oh sí —dijo el ojigris con gran entusiasmo y se aclaró la garganta —. Ian “Bolas Sucias” Howells ¡Despósame!

Exclamó golpeándose el pecho como si lo dijese desde el fondo de su corazón, mas no pudo contener una nueva carcajada que se unió a la de los otros.

—Vamos, es sólo una apuesta, no tienes ni que responder, aunque si quieres montarte en el cerdo, yo te lo presto.

Off: Es un reto XD
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Ian Howells el Mar Ago 02, 2016 11:37 pm

¿Pokemon GO? ¿Pero qué frikada era esa? Ian se quedó un poco perdido ante su afirmación tan segura, pero si él tenía móvil era sólo para usar esas aplicaciones en donde pasas a las chicas feas y te follas a las guapas. ¿Para qué otra cosa servía el maldito teléfono móvil? Para nada.

El chico se sorprendió cuando Freya le dijo que trabajaba como modelo de lencería, no porque no le pareciera un trabajo adecuado para ella, sino porque era raro que una bruja tuviera que optar a trabajos muggles para salir adelante. Aún así, Ian asintió y la miró de arriba abajo.-Tienes lo que hay que tener, sin duda. Quizás un poco más de pecho para rellenar mejor los sujetadores no te vendría mal.-Dijo eso sólo y exclusivamente para molestar, ya que en realidad opinaba que tenía el tamaño perfecto para unas tetas. Ian siempre había sido de culos, por lo que las tetas excesivamente grandes le agobiaban. Sólo soportaba las de Kyrie, por lo general siempre se acostaba con chicas con pechos de tamaño normal.-¿Vives sola e independizada? No me lo creo. ¿En serio?-Preguntó visiblemente sorprendido para que le aclarase su duda. Él iba a independizarse una vez comenzase la universidad, a ver si todo le salía a pedir de boca.-Subestimas mis consejos… algún día te arrepentirás de no rellenar bien esos sujetadores. Atenta a mis palabras.-Volvió a picarle.

Ian alzó las cejas al escuchar la afirmación de Freya de que había atracción por parte de ella, lo cual era bonito de oír. ¿A quién no le gusta escuchar que es atractivo para otra persona? Aún así, a Freya parecía darle igual, como si aquella atracción fuera meramente visible y no supusiera ningún tipo de extra sexual.-¿No era tu intención hoy? ¿Y otro día sí puede serlo? Qué cosas más bonitas me dices, Freya.-Se llevó la mano que no tenía sujetado el casco de la moto al corazón en teatralidad. Ignoró lo de que habían intentado sobornarla, ya que no le parecía nada raro teniendo en cuenta esas fotos y ese físico y se centró en ese maldito Eevee. No entendía nada.-¿Qué es eso del Eevee?-Ian invadió el espacio vital de Freya para observar la aplicación del móvil, mostrando interés. Quería saber el motivo de por qué casi vuelve a besar su paquete, quizás sirviese con otras tías.  

Ian rió ante su broma, pero negó con la cabeza.-No, solo daba un paseo hasta que la cabeza de una chica me impactó contra el paquete. Y claro, si una chica está tan cerca de tu paquete, hay que pararse para ver qué narices ha pasado en el mundo, no es algo que pase muy habitualmente en medio de Londres.-Le guiñó un ojo. Sin embargo y si bien se le había ocurrido una frase super ingeniosa para decir en ese momento, algo apareció que rompió toda la poca credibilidad que había en aquel encuentro.

Sirius Black montado en un cerdito y pidiéndole a Ian que se casara con él. ¿Cuántas probabilidades había de encontrarse tres alumnos de Hogwarts totalmente de casualidad en medio de Londres?

En serio, ¿acaso podría haber algo más realista? ¿Donde estaba Circe siendo simpática con un muggle? ¡¿Donde?! Es lo único que faltaba para que Ian supiese cien por cien seguro que se encontraba en un sueño.-Ehh…-Dijo al ver a Sirius. Luego miró al cerco. Luego a Sirius y así un rato en donde la gente no paraba de mirar.-Lo siento tío, otro día. Por ahora veo que estás bien acompañado con el cerdo. ¿No has pensado en pedirle a él que se case contigo? Yo creo que tendríais más cosas en común.-Sonrió.-Pero gracias por la oferta. Me gusta sentirme deseado.

Entonces Ian miró a Freya y sonrió, dándole un codazo.-¿Tú no te animas, Freya? Quizás el cerdo aún no tenga ningún compromiso y pueda desposarte. Mejor un cerdo de verdad el cerdo de aquella cafetería, ¿no?-Ladeó la sonrisa, cruzándose de brazos.
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Invitado el Miér Ago 24, 2016 7:55 pm

Mi día parecía una montaña rusa, en el comienzo todo era normal hasta que en un cerrar y abrir de ojos ya descendía gritando como una desquiciada. En este caso, me encabronaba con un chico que quería extorsionarme. Sigo preguntándome ¿A caso no tiene siquiera una neurona? Se podría haber quedado con las fotos y hacer cosas sucias después del trabajo en una habitación solo pero no. Él quería el premio gordo, se arriesgó a hacerse el "chulito". Y a mí eso no me funcionaba.

Después de ello, el toparme con la entrepierna de Ian... Bueno, esto no sé en qué categoría posicionarlo. En algo malo porque mi "imagen" de mujer se ve corrompida o bueno por tener un encuentro y ya. Aunque pensándolo con seriedad, esto último sería algo más bien neutro.

Claramente que tenía lo que se necesitaba para el trabajo, de no ser así seguiría en casa de mis abuelos y no tendría ingresos. Aunque el comentario molesto del final me hizo enarcar una ceja. Delante de él apreté con mis manos mis pechos sintiendo la tela y, por detrás, los bultos redondos que son mis senos. -La verdad es que me gusta tal y como son, no me pesan, ni soy una tabla. No padezco dolores de espalda tampoco.- solté y sonreí, más de uno se había quedado en la acera viendo mi pequeño espectáculo. Y repito me gusta mi cuerpo, tal vez debía hacer una dieta más saludable y engordar unos kilos. Algunos me decían que era demasiado delgada, y no lo niego. Tal vez una talla sería el peso adecuado para mi estatura, mi contextura y demás. -Sí, al principio el piso era pagado por mis abuelos. Pero cuando la sumas que ganaba por el modelaje subieron, los liberé del compromiso. En ese sentido siempre me he sentido más solitaria, cuando vuelvo hago que mi hermana vaya y se quede conmigo una que otra semana.- esto sin contar que siempre terminaba en un viaje vacacional con todo el grupo familiar, el cual no me niego pero que a veces es pesado. Las dos personas que me tomaron cuidaron muy bien de mi como de mi hermana pero seguía recelosa de ellos. Solo confiaba en Skade y nadie más. Y el hecho de que mis abuelos no me hayan visitado en ningún momento hasta que se hicieron cargo de nosotras, eso es bastante chocante. Y  que no planeo perdonar del todo así como así. -Ya te digo, me siento conforme conmigo. Además, sería una mentira. Imagínate, conquisto a alguien y en medio de la acción me saca el sujetador dejando caer medias como relleno. Nop, nada agradable.- le respondí lógicamente.

Nota mental: Nunca hacerle cumplidos a Ian, ni indirectamente porque él entiende. -Puede llegar a serlo, eres atractivo pero como otro podría también serlo para mi.- tomé una pausa y miré hacia un costado tomando una bocanada de aire.- El concepto de atractivo es subjetivo, y por ello caíste en una de las categorías que tengo según mis gustos.- el soborno fue eludido, sintiéndome más en calma al haberme descargado con alguien por las pretensiones de otro. Lo vi acercarse pero no temí por si esto fuese una táctica seductora, se notaba que estaba interesado. -Es un juego. El Eevee no, Pokemon Go es el juego y Eevee es un personaje. El juego se basa en capturar estos personajes, que son variados, mientras vas caminando por la zona. El mapa que utiliza es nuestro mapa. Es decir, toma el servicio del gps. - con mi dedo le mostré las divisiones de las manzanas y donde se encontraba mi personaje, similar a nuestra posición real.- Corrí emocionada porque con tres caramelos podía evolucionar a un Eevee que tengo, además de que su CP es alto. Y es el primero que evolucionaré.- comenté entusiasta, parecía una niña con mi celular. Le mostré el Eevee y cuál era el elegido para evolucionar.

Teniendo en cuenta mi mala suerte, que se enorgullece cada vez que algo "caliente" pasa entre los dos, pues diría que es normal que ocurra esto en Londres. O bueno, a mi. -Pues...- no llegué a contestar porque vi a Black en un cerdo, esto debería ser denunciado como maltrato animal. Aunque viendo la propuesta de matrimonio, mi corazón se ablandó y estallé en carcajadas. Esto si se podría denominar como algo no habitual, la coincidencia de los tres y con unas presentaciones un tanto perturbantes daban de qué hablar.  Ni hablar de que Black estaba a un límite de entrar en coma alcohólico, porque desde acá se sentía el hedor. O la combinación del trío hacia que mi olfato se comenzara a echar a perder por la intensidad.

La propuesta me provocó una sonrisa, no por la idea sino por el hecho de que tratara de cerdo al chico de la cafetería. -Ninguno de los dos me merecen, no podría aceptarlo.- amplié mi sonrisa y miré a Sirius. - Yo paso a la idea de montarlo, prefiero a que me monten. - le guiñé mientras reía. La gente seguía viéndonos como locos, al menos al Gryffindor junto a la dupla de ebrios.  - O...- mi mirada se posó en Ian con una idea.- Ir a la cafetería mientras finges ser un guapetón rudo lleno de tatuajes con ganas de pegarle al cerdo que quiso chantajear a su novia.- era un buen plan, y tendría algo que hacer en su tiempo libre. Aunque desconocía los planes como los tiempos del castaño.
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Invitado el Jue Ago 25, 2016 1:56 am

Sirius había llegado con su mejor onda fiestera, sonrisa ancha, felicidad máxima y puras ganas de seguirlo pasando bien, por lo que no ningún problema a la hora de cumplir con la apuesta que tenía pendiente, pero además explicar al afectado de lo que se trataba. Pero claro, Ian siempre había sido gilipollas, aunque su respuesta le pareció incluso demasiado astuta como para las cosas que tenía acostumbras escuchar de él, y es que hey… todos en Hogwarts sabían que el chico no tenía muchas luces.

—Oooooooh… lo que dijo —corearon los borrachos por detrás.

—¿Crees que el cerdo tiene cosas en común conmigo? En serio —rió con ironía y rodó los ojos.

Si no le dio un puñetazo al muchacho en ese momento, fue porque estaba montado en un cerdo del cual no era muy difícil de salir y además Freya estaba también involucrada en el asunto. Aún así intentó echar el peso de su cuerpo a un sólo lado del cerdo para ver si podía bajarse, por lo que tambaleó un poco, sobre todo cuando escuchó a Freya decir que ella prefería que le montaran.

—¿Qué? —se le escapó a Sirius sin poderlo evitar.

Más no fue ese qué lo único que se le escapó, pues en cuanto se pudo bajar del cerdo, éste salió corriendo hacia la calle, tirándole a él al piso y haciendo que los otros borrachos salieran corriendo detrás del animal que se había tirado a cruzarse entre los automóviles.

Todo ocurrió demasiado rápido, en un segundo Freya estaba proponiéndole a Ian que se hiciera pasar por su novio y al segundo siguiente un automóvil chocaba con otro por esquivar el cerdo que, pese a todo, era atropellado por uno de los carros de la otra pista.

Sirius se quedó mirando la escena, desde el piso y con la boca abierta. Dos segundos más y todo estaba lleno de muggles mirando lo que había ocurrido, por lo que el ojigris se puso de pie aún algo impactado, viendo como los otros se desternitallaban de risa diciendo que ahí ya tenían el asado listo y que sólo les faltaba traer la leña.

¿En serio?

—Yo…

Comenzó Sirius, pensando que ya sería una buena idea decir que se iba, pero en ese momento llegó también la policía y el ojigris lo primero que hizo fue mirarse la camiseta y sacársela rápidamente por encima de la cabeza para depositarla sobre las manos del Slytherin y echarse a correr, mientras en ese mismo momento uno de los borrachos le veía y gritaba.

—¡Oye! ¡No te saques la camiseta!

Y el oficial se daba vuelta para mirar a quien gritaba, pero Sirius ya había doblado la esquina e Ian Howells estaba con la camiseta en la mano.

—¡Alto ahí! —gritó el oficial.

Y no uno, sino cuatro policías se abalanzaron sobre Ian con la intención de tomarlo detenido a él y a quien le acompañara.

¿Alcanzara Ian Howells a correr por su vida? ¿Freya será buena corriendo con tacones? ¿Pasaran los chicos una noche juntos en una celda? Vea eso y mucho más en el siguiente capítulo en este mismo tema (?).
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Ian Howells el Jue Ago 25, 2016 3:12 am

La verdad es que por mucho que quisiera criticar el cuerpo de Freya por meterse con ella, había que admitir que tenía un cuerpazo y los pechos no se quedaban atrás. Pero bueno, si Freya se hacía ese tipo de fotos es que ella sabía perfectamente que el tamaño de sus pechos era el ideal. Lo que sí le sorprendió fue que alguien como ella (refiriéndose a la edad) ya estuviera independizada sin haberse graduado todavía en Hogwarts. Aunque cuando dijo que era la casa de sus abuelos fue mucho más comprensible la cosa.-¿Pero vives sola o vives con tus abuelos?-Preguntó por curiosidad, ya que vivir con los abuelos tenía que ser una pesadez. No sabía como eran los abuelos del resto de la humanidad, pero sus abuelos eran unos pesados a excepción de la madre de su madre. Pero sería horrible vivir con ellos... no podría llevarse las tías a casa. Entonces Ian, al escuchar lo de las medias como relleno, frunció el ceño y puso un mohín asqueado.-Me ha pasado y sí, es asqueroso. Las chicas en las discotecas tienen la mala manía de querer aparentar algo que no son y cosas que no tienen. Y claro, luego vas super emocionado y... decepción.

El ego y el narcisismo del exSlytherin subieron un punto ante el hecho de que Freya le considerase atractivo, por lo que curvó una ladina sonrisa y la miró seductor sin decir nada relevante al respecto.-Hombre claro, hay mucha gente atractiva en este mundo, es normal que yo te resulte atractivo como cualquier otra persona en el mundo.-Repitió sus palabras, que le parecieron lo más lógica del universo.

Entonces luego Freya comenzó a hablarle chino. Pero chino chino. Pero chino mandarín. Del chino chungo que escuchas y dices, pero qué cojones es eso, chino o arameo antiguo. Pues así, lo mismo. Ian la miró y asintió como si estuviera entendiendo qué cojones era un Eevee, por qué cojones la muñeca de la pantalla de su móvil no paraba de moverse como una condenada demente y por qué de repente le hablaba de unos caramelos evolutivo.

Por Dios, la tecnología vuelve tonta a la gente, de verdad.-Qué interesante.-Dijo sin más, ya que no había entendido nada.

Y después de esa clase estúpida y totalmente inútil de tecnología muggle, apareció Sirius montado en un cerdo. Era una imagen totalmente surrealista, pero más surrealista fue que Freya le pidiese que se hiciera pasar por su novio para pegar a un tío. La idea de hacerse pasar por su novio le daba grima y sarpullidos, pero la idea de pegar a alguien le molaba. Pegar a subnormales molaba. Pero no le dio tiempo ni de negarse ni de aceptar, ya que Sirius de repente se cayó del cerdo y éste salió corriendo por la carretera. Ian solo pudo seguirlo con la mirada ante la incesante emoción de aquella corrida de cerdo y la sonrisa que le salió en el rostro al ver cómo lo atropellaba un coche fue SUBLIME.

No se dio cuenta de que Sirius se había quitado la camiseta que tenía puesta y que se la había puesto en las manos a Ian, más concretamente encima del casco, por lo que apenas notó que tenía algo que no era suyo encima. Ignoró tanto a lo que estaba a su alrededor que ni se dio cuenta que Sirius salió corriendo de allí; él solo podía estar flipando por la impactante escena que estaba en frente suya del cerdo chillando hasta la muerte por culpa de que un coche le hubiera atropellado. ¿He dicho ya lo surrealista que está siendo este día?

Pues para añadir más surrealismo a la situación, alguien le tocó el hombro a Ian de manera agresiva (él no se había dado cuenta de que era un agente de la ley), por lo que él, como autodefensa retrocedió y pegó puñetazo. Sí, acababa de pegarle un puñetazo a un policía. Dos policías se abalanzaron contra él para retenerle y el de la nariz rota fue el que le esposó después de quitarle el casco y la camisa.-Aquí ha habido un error. Yo no quería pegarle, pero me vino de chulo.-Dijo Ian, a punto de partirse el culo. Entonces Ian se dio cuenta de lo que pasaba y que el maldito Black le había pasado el muerto a Ian por culpa de la maldita camiseta, la cual era igual a todos aquellos que estaba alrededor del cerdo. Como Ian era un egoísta de mierda, señaló a Freya.-¡HUYE FREYA, QUE NO TE COJAN A TI TAMBIÉN!-Dijo dramáticamente y automáticamente los policías también la cogieron a ella como cómplice claro. Ian entonces sonrió con diversión y altanería y le lanzó un beso volado a Freya. Si él iba a la cárcel, ella también. Vaya que sí, hombre.
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Ian HowellsUniversitarios

Invitado el Vie Sep 16, 2016 4:20 am

Ian. Simplemente él podría ver algo mal en mi cuerpo para criticarlo y querer sacarme la vena del odio pero tenía muy claro que si me seguían contratando era por algo. Aun teniendo en cuenta que mis tiempos disponibles eran las vacaciones y no el resto del año. Alzó una ceja pero no recriminó nada. El otro tema con el cual, el castaño, se sorprendió fue su independencia. Y era algo común, no cualquier menor de edad vive en un departamento sin depender de nadie. –Viví con mis abuelos unos años pero me independicé hace dos años, el primero me pagaron ellos el piso en el cual decidí quedarme. Cuando vi la forma en que me pudieran contratar sin problemas para modelar lencería, hace un año, pude sustentarme.  No es mucho tiempo pero es algo. – rodeé los ojos y negué con la cabeza.- No quería vivir con ellos, no me desagradan pero me acostumbré a estar sola con mi hermana. Aunque a Skade no le permitieron vivir conmigo teniendo en cuenta que en períodos de clase ese lugar está vacío.- hice una mueca.

¿En serio sugería relleno con medias? ¿No intentar usar los sostenes con push up? Le dejé en claro el problema de ser seducido y llevarse una grata sorpresa. – Conmigo no se llevan decepción alguna porque soy tal cual, ni siquiera en las revistas intento que retoquen demasiado mi imagen.- le aclaré. Aunque no especifiqué como se daban cuenta que no habría ninguna desilusión con mi cuerpo. Y me lo mantendría guardado al dato, al menos hasta el momento. Lo más probable es que piense que no soy virgen. Bueno, vamos de nuevo con ese término. Dejé de serlo de niña cuando a mi “padre” se le dio por ser un hijo de… de lo que sea que es mi “intento de abuela paterna”, acá permito que sigan la frase como quieran pero de forma agresiva y vulgar. Pero si descontamos a esa escoria, soy virgen.

¿Vieron eso? Era el ego de Ian Howells despegando al espacio. Deséenle buen viaje. – Pero ojo, eres un atractivo en el límite de no serlo. Aunque eres bastante popular para las chicas, así que lo más probable es que no te sientas ofendido si alguien más ocupa tu lugar en mí lista.-  mordí mi labio y observé el suelo con una mano en mi barbilla con una expresión de “soy la réplica del pensador pero versión mujer buenorra”.- Si, podrías quedar fuera de ello hoy mismo. Ese tipo está más bueno.- apunté con mi dedo índice un chico de seguramente nuestra edad caminando hacia el norte. Me encogí de hombros quitándole importancia.

Él rápidamente se aceró a mí para preguntarme sobre el juego. No me negué ante una posible explicación, aunque a los segundos entendí que no entendía nada gracias a su comentario idiota. – Seguramente tu cerebro no proceso ni un tercio de toda la información que te di. No me sorprendería eso viniendo de ti.- rodeé los ojos e ignoré el hecho. Algo que me molestaba era que me pidiesen explicaciones y no las entendieran, lo peor era si no entendías y preferías seguir siendo ignorante.  

¿Sirius? ¿Esto podría volverse aún más raro? Sí, no mencioné el cerdo que sufría debajo de su trasero. Aunque el rostro de Ian ante mi propuesta fue un poema, que este chico no entendía el término “fingir” aunque podría hacerse pasar por mi hermano mayor. -¡El cerdo!- grité al ver como este salía corriendo por toda la carretera. ¿Vieron esas películas de zombies cuando los protagonistas se llevan puesto con el carro una de esas cosas? Exactamente igual a como salió despedido el cerdo al ser atropellado. Podría jurar que escuché sus huesos quebrarse ante el golpe pero era tan gordo que seguro estos seguían en su lugar. Ian se encontraba anonadado por el cerdo, solo me limité a suspirar pero ni llegué a terminar esa acción porque fui testigo de cómo Black se desnudaba y le dejaba su camiseta al idiota que estaba babeando por la escena, como si fuese porno. ¿Alguien más se apunta para comentar que este día era DEMASIADO ALUCINANTE?

Sirius se fue como si un león lo persiguiese. Cuando mi mirada se dirigió de nuevo a mi compañero hipnotizado por la situación me enteré el motivo por el cual el otro alumno de Hogwarts huyó. La policía. Cerré los ojos con fuerza cuando el puño de Ian se fue hacia el rostro de uno de los agentes. Estaba acabado. No me iba a quedar allí, tenía que irme. Caminé con disimulo hacia uno de los costados, la misma dirección que tomó el Gryffindor. Estaba a un metro, lo estaba consiguiendo pero el maldito egoísta me quería hundir a mí también. No salí corriendo ni lloré, tampoco rogué que me soltaran, me entregué. Si se hacían los inteligentes arrojándose hacia mí y me tocaban algo que no fuesen mis muñecas, pasaría lo mismo que Ian con el agente. –ERES UNA MALDITA SABANDIJA, HIJO DE ****- vociferé con ira contra el castaño, no era necesario esto. Mi día estaba siendo tranquilo, aburrido. Pero prefería aquello. ¿O no? El carro policial estaba en esa misma cuadra, mi brazo derecho era arrastrado por un agente. La presión de su mano no era demasiado fuerte, seguramente creía que era débil o que era una pobre chica que cayó ante los encantos de un chico rebelde tatuado. Me aproveché de ello y me solté de su agarre, con un solo movimiento pude darle una patada a la entrepierna del exSlytherin. –Te lo mereces.- mi brazo fue tirado por otros dos hombres para meterme sin cuidado al coche. – Que puedo hacerlo yo solita oficiales, ese golpe se lo merecía el capullo.- dije como si hubiese hecho mi buena acción del día.

Estábamos perdidos por el idiota de Black, aunque tenerlo a Ian acompañando mi desgracia era peor que el primer hecho. Si no estuviese trabajando como modelo, mis abuelos retirarían los cargos y listo. Pero el que la gente me esté por reconocer, arruinaría mi trabajo. Ya estoy escuchando a mi representante blasfemando.
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Invitado el Vie Sep 16, 2016 5:28 am

Corrió como alma perseguida por el demonio y dobló la esquina en cuanto tuvo oportunidad y siguió corriendo. Un poco más allá, por fin detuvo la marcha para echar una mirada hacia atrás y ver que por fortuna ya nadie le perseguía. Dejó de correr y se apoyó en uno de los postes del alumbrado publico para recuperar su respiración y darse cuenta que había un nuevo grupo de gente mirándole alrededor, por lo que se miró a si mismo y descubrió inmediatamente el motivo; estaba sin camiseta.

Sonrió a los transeúntes y se metió las manos a los bolsillos, buscando por un par de monedas, billetes o lo que encontrase y entró al primer local comercial que encontró para comprarse la camiseta más barata que encontrase, la cual resultó ser de un deforme ser de caricaturas para niños, llamado Bob Esponja. Ni modo, se la puso encima, no pensaba gastar más dinero por algo que sólo usaría por algunos minutos, máximo una hora.

Así regresó en cuanto pudo y con mucha prisa a la esquina que había doblado cuando había huido y estiró el cuello para ver como ya llevaban tanto a Ian, como Freya y los otros dos borrachos a uno de los carros de la policía. Sirius rió entre dientes, muy divertido por la situación, ya que no podía decirse que se sintiese realmente culpable, quizás un poco por Freya, pero al ser hermana de Ian y tener la misma crianza, estaba seguro que no sería la primera, ni la última vez que estuviese tras las rejas, porque sí, estaba absolutamente seguro de que ellos dos eran hermanos.

Salió de detrás de la esquina cuando finalmente les vio partir e hizo detenerse al primer taxi que pasó, en donde se subió y dijo al chofer:

—¡Siga a ese vehículo!… Digo… a la policía, por favor.

Siempre había querido decir “¡Siga a ese vehículo!”, pero por la cara que había puesto el chofer, concluyó que debía de haberse visto un poco estúpido, así que mejor aclaró y pidió por favor.

Una vez fuera de la estación de policías, pagó al taxistas y se bajó del vehículo, aunque no entró de inmediato. Se quedó por un momento afuera, esperando a que diese el tiempo necesario para que los chicos estuviesen ya en sus celdas. Así cuando fue ya una media hora y les tuviesen ya procesados, identificados, con la fotografía tomada y sin sus pertenencias, entró  y fingió estar buscando a alguien más, por lo que le señalaron hacia las celdas para decirle que ahí no estaba la persona que buscaba. Sirius asintió y fue a sentarse a uno de los asientos que tenía mejor visión hacia el pasillo de las celdas, desde donde buscó las cámaras de seguridad a las que lanzó un hechizo no verbal, con todo el disimulo que pudo, para que éstas dejasen de funcionar, y entonces salió del lugar.

Ya en la calle, caminó hasta el callejón más cercano, en donde cerró los ojos para visualizar bien la estación de policía y aparecerse en el pasillo frente a las celdas, en donde los borrachos estaban medio dormidos y Freya e Ian de seguro discutiendo, o quien sabe que cosas pues no les prestó demasiada atención y es que llevaba prisa antes de que le descubrieran.

—Hey, Howells.

Llamó a Ian en un susurro y antes de que éste pudiese ni siquiera decirle “Hola”, Sirius se había bajado los pantalones de espaldas a él para hacerle un cara pálida y entonces desaparecer.

Soltó la carcajada en cuanto volvió a materializarse en aquel desolado y previo callejón, y a los pocos segundos, el efecto del hechizo sobre las cámaras de seguridad también dejó de funcionar. Ahora sí, Sirius podía retirarse feliz, no sólo de haber metido a Ian en un problema, sino también por haberse burlado de él e, indirectamente, lograr que un par de muggles les quitasen las varitas entre todas sus pertenencias hasta el pago de su fianza.

Pa Ian XD:

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Ian Howells el Mar Sep 20, 2016 1:21 am

Vale, Ian se iba para prisión un rato por culpa de subnormal de Gryffindor, pero no se iba a ir solo de ni de coña. Metió en la mierda a Freya desde que tuvo oportunidad solo para que la experiencia fuera todavía más divertida, no obstante y como era evidente, la Ravenclaw no se lo tomó demasiado bien, por lo que se liberó de las garras de los policías y se acercó a Ian para impactar su pie en su paquete. Por suerte para el Slytherin, le dio tiempo a saltar lo suficiente como para evitar que el pie impactara directamente contra sus huevos, sino que solo impactó con uno: con el derecho. Los oficiales, muy empáticos, soltaron a Ian y éste pudo llevarse una mano al huevo derecho por miedo a que éste se le cayera, soltando aire tranquilamente para luego mirar a los policías.-Creo que ha quedado claro que somos una pareja un poco agresiva. Está claro que es mi cómplice. De hecho fue ella la que soltó al cerdo en medio de la carretera. Le gustan esas cosas sádicas y morbosas.-Dijo mientras le empujaban al interior del coche, el mismo coche en donde habían metido a Freya.

Ian la miró con una especie de diversión cargada de reproche, ya que se merecía el golpe, pero había valido totalmente la pena, sobre todo porque solo le hizo daño en un huevo y ella estaba ahí, con él, en un coche de policía de camino a la cárcel.-No entiendo por qué me has pegado a mí. Deberías guardar todas esas energías negativas para pegarle una paliza a Sirius. ¿No hacías kickboxing acaso? Usa a Sirius como tu próximo saco de prácticas. Es lo que yo haré.-Dijo con total seguridad, porque mínimo un puñetazo iba a recibir.-Ten en cuenta que si no llega a ser por su culpa, aún estaríamos hablando tranquilamente en aquella calle sobre tus fotos e incluso a lo mejor me hubiera animado a hacerme pasar por tu novio y...-Rió divertido.-Bueno no, no me hubiera animado. Esas cosas me dan alergias, ¿sabes?-Añadió divertido, ya que aquella situación no podía causarle más gracia.

¿Ian y Freya en un coche de policía de camino a la central más cercana para encerrarlos, sin pruebas alguna, durante como máximo 48 horas? ¡Sin duda parecía muy divertido! Teniendo en cuenta quién era Ian y quién era su madre, no tenía que preocuparse por estar ahí, ya que saldría rápidamente, pero dudaba mucho que Freya supiese quien era la madre de Ian y era mucho más divertido ver como la Ravenclaw se esperaba pasar muchas horas allí dentro en la decadencia total.

No tardaron en llegar al centro policial más cercano y tanto Ian como Freya fueron empujados sin mucha delicadeza, cacheándolos para quitarle todas las pertenencias y además sacándoles la típica foto de fugitivo para ser registrados en la base de datos. Después de eso en donde no pudieron intercambiar demasiadas palabras, les metieron en la misma celda compartida, junto a algunas personas que ya se encontraban en su interior; entre ellos un vagabundo que dormía sobre el banco, un hombre gordito que estaba con la mirada perdida en sus propios pies y un tío que parecía muy problemático y desaseado, lleno de tatuajes horribles. Ian ignoró a todos por completo y miró directamente a la Ravenclaw.-Admítelo, solo conmigo vives situaciones tan emocionantes. Gracias a mí ya estás registrada en la base de dato nacional de policía y encima has vuelto a perder tus sensuales fotos en ropa interior. ¿Te imaginas lo que deben de estar pensando los policías de ti?-Fue a reírse, pero antes de poder añadir nada más, pudo ver como Sirius aparecía delante de ellos, fuera de la visión de los muggles que estaban en la celda y le enseñaba el culo tras llamar su atención.

A Ian se le hinchó la vena de la frente con rabia. Le iba a pegar tremendo puñetazo en el ojo que le iba a dar vueltas en su propia cuenca. Lo miró enfadado y serio, para luego girarse a Freya una vez Sirius hubo desaparecido.-La próxima vez que vea a ese tío, definitivamente seré su problema.-Le dejó claro a Freya como afirmación necesaria que debía de compartir con alguien en voz alta ante su irritación. Nunca había tenido especial problema con Black, problemas graves que conllevasen un golpe como aviso, pero hacer que fuera a la cárcel había rozado el límite de la tolerancia de Ian. Además que se estaba riendo de él. Que le hubiera metido en la mierda había sido una buena jugada que recibiría su claro castigo, ¿pero encima reírse de él? Que se espere, porque va a recibir.

El exSlytherin entonces caminó por la celda varias veces hasta apoyarse en los barrotes.-¡Hey, policía! ¿Para cuando la llamada esa por mis derechos y esas mierdas?-Preguntó sin tener mucha idea, pero nadie le contestó ya que parecían estar bastante ocupados y nadie por la zona. Así que el rubio se giró nuevamente y miró a su sexy acompañante.-Vaya, al parecer vamos a tener que pasar un ratito juntos en compañía de estos hermosos seres.-Señaló a los que estaban a su alrededor.-El gordo de la película y el yonki que da asco.-Dijo divertido, señalando al hombre gordito y al tío desaliñado de tatuajes.
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Ian HowellsUniversitarios

Invitado el Lun Sep 26, 2016 1:00 am

Era entendible que alguien se opusiera a ir a prisión pero el acusar falsamente a un inocente no era para nada aceptable. O para mí no lo era. Y el gilipollas de Ian se había pasado, solamente estaba viviendo un día más en mi aburrido Londres pero la tranquilidad no es un concepto que el castaño entendiese. Era egoísta, un pensamiento demasiado egoísta. Me estaba por ir en un coche policial por culpa de una serpiente que no aceptaba sus consecuencias. O bueno, lidiaba con los problemas que otros le daban por tener un mínimo de relación.

Ciertamente, el Gryffindor que huyo como alma que corre el diablo era el culpable de todo esto. La base del infierno que se avecinaba. No lo mataba por la simple razón de que los agentes apretaban mis brazos ante el último delito, el único del cual me hago cargo, en vía pública. Me pude regodear de felicidad ante el dolor que estaba sintiendo Ian por mi patada, por poco me felicito y me doy palmaditas en la espalda por mi gran acción del día. Sin embargo, no fue más allá de una sonrisa ladeada porque el imbécil difamó sobre lo que éramos y de qué éramos causantes. Precisamente, de cómo era yo y porque se me dio liberar un cerdo en plena calle.  Primero, nunca se me ocurriría soltar un animal de tal especie en presencia muggle y teniendo en cuenta los riesgos que tendría que soportar si salía mal todo. Segundo, no era sádica ni morbosa. Una que otra situación me excitaba pero esto no entraba en aquella categoría, ni por muy cerca. – Si será…- murmuré luego de escucharlo, estaba aprendiendo que todo lo que dijese entraba en mi contra. Aunque dejarlo hablar al ex Slytherin era peor que callar. Y ya me vengaría.

Ahora se hacía el inocente. - ¿Eres idiota acaso? Si no hubiera huido Sirius, sería el primero en recibir un golpe pero tú eres un egoísta por meterme a la cárcel contigo. Te merecías obviamente eso, es más, me hubiera gustado pegarte en tus dos pelotas a ver si recapacitas.- ignoré sus siguientes palabras porque solo una rescaté de las cuarenta y nueve que salieron luego de ofrecerme, una grata, idea de usarlo al león de saco. No, eso de los novios no porque hasta a mí me daba alergia. Las “fotos”. –La agencia me matará cuando se entere.- era sencilla mi preocupación, mi trabajo peligraba. Dependía de la policía y como se den los pasos siguientes.

Me mantuve callada todo el camino, no iba a armar un escándalo con el retrasado que tenía a mi lado. Agradecía a Dios, o bueno a quién sea porque no creía en aquello, tal vez al karma, buda, o en la ancianita que observó toda la situación desde un costado, en que no me hayan puesto a uno de los borrachos a mi lado en el mismo carro. Soportar la peste y el intento de toquetearme (sí, estando ebrios las manos van para cualquier lado) era mi última opción para continuar con el día.

-¿No conocen sobre modales por aquí no?- escupí cuando me empujaron con brusquedad al entrar al recinto, el protocolo recién comenzaba. El cachearme para ver mis pertenencias y lo que traía encima. Y aquí hago un paréntesis, el tipo que me toco para todo esto literalmente me tocó. Tuve que dedicarle una mirada más que asesina para que dejara en paz el trasero. Mis jeans eran holgados y se veía claramente que no tenía nada dentro de mis bolsillos traseros. Al momento de la foto, me sacaron la chaqueta y se quedaron vieron por unos segundos, bastante considerables, mi escote. Varios parecían que no había  visto una mujer desde que nacieron, más que la enfermera. Los datos se rellenaron después de unos contados minutos y nos metieron a la misma celda. Bravo, celda compartida, me moría por esa experiencia. ¿Así o más sarcástica?

¿Tenía que empezar a hablar? ¿No prefería quedarse en silencio hasta que los soltaran? Mi abuela, dudosamente tendría para una fianza pero los números de contacto que había dado solo eran de su “intento” de familia feliz. Y esperaba que Skade no se enterase, no quería ser un mal ejemplo. – No es emocionante estar registrada en la base de datos de la policía, menos cuando tengo un trabajo… muggle…- murmuró para que los demás presos no los mirasen raro.- Claramente…- me callé al instante en que ambos pudimos ver al Gryffindor burlarse de uno de nosotros. Específicamente de Ian. Verlo como se reía de mí no había sido fácil de digerir pero el cambio de situación, pues pagaría por una repetición.

Sonreí disimuladamente, estábamos en la mierda y él ya estaba pensando en su venganza. ¿Siquiera íbamos a salir de aquí? El cerdo fue asesinado, porque no podría tener otra palabra para describir ese hecho, y más de una asociación contra el maltrato animal estaría preparada para una demanda, hasta nos llevarían a la horca por sus propios medios. Ñeh, esto último lo dudo pero el querer encerrarnos hasta que solo estén nuestros huesos en la celda sería uno de sus planes.

También esperaba por la gloriosa llamada. – Te olvidaste del vagabundo que huele mal y es un dormilón como si quisiese interpretar a la bella durmiente.- hice una comparación con aquella princesa de cuentos muggles. –Me emociona mucho tener tu compañía Ian, hasta mataría a todas las chicas del lugar para que solo me mires a mi.- sarcasmo mode on. No, no funcionaría. Suspiré.-  Bien, pasaremos unas cuantas horas aquí por no querer decir un día al menos. Así que habrá puntos que acatar. Una de las primeras reglas, no me toques. Por nada del mundo creas que puedes posar esas manos sobre mi cuerpo. Segundo, si vuelves a argumentar falsamente sobre mí no te daré solo una patada en tu “nobleza”. – Alcé mi ceja izquierda para ver si entendía lo que le decía.- Y tercero, cuando salgamos si o si los dos vamos a vengarnos de Sirius.- finalicé y me apoyé contra la esquina que daba al pasillo.

Los barrotes de acero serían testigos mudos de un posible crimen si Ian no acataba las reglas impuestas por mí.  Éramos cuatro personas despiertas con cero probabilidades de salir de allí hasta pasadas unas horas. –Nos vamos a aburrir si no jugamos… - rodé los ojos. Aclararía el asunto.- No me malinterpretes, te propongo una apuesta sobre los motivos de encarcelamiento de estos tipos. Por ejemplo, el gordito seguramente estaba en una fiesta pero esta se salió de control y no pudo huir porque estaba el lugar acordonado de policías. Quedando como uno de los sospechosos.- le cedí el momento para que hablase. O qué otra cosa se le podía ocurrir para matar el tiempo.
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Ian Howells el Mar Sep 27, 2016 1:32 am

Ian sólo rió ante la "reprimenda" de Freya, la cual parecía intentar dejarle claro que era un egoísta y un subnormal. Lo típico, vamos. El exSlytherin pasó del tema y solo bufó, dándole a entender que evidentemente, sí, era un egoísta y un subnormal, un egoísta y un subnormal con el que te lo pasabas bien, pero al fin y al cabo los defectos seguían ahí. Sin embargo, Ian seguía defendiendo que la única culpa había sido de Sirius Black y que, por tanto, la patada en los huevos y el puñetazo en el ojo, se lo debía de llevar él y sólo él.-Tanto alardear de saber kickboxing y luego me amenazas con pegarme en los huevos. No tienes honor, Freya María.-Se inventó el segundo nombre solo para darle más drama al asunto.

Después de toda la burocracia varia que había que hacer una vez te pillan por primera vez en la cárcel muggle, tanto Ian como Freya fueron a parar a la misma celda. Fue cuánto más curioso ver que la estaban compartiendo con tres tíos que parecían sacados de un videojuego de los años ochenta. Ian se encogió de hombros cuando Freya habló sobre su trabajo muggle.-Eres modelo de lencería sexy, tía, no te comas la cabeza. Serás todavía más deseada por las agencias cuando sepan que además de estar buena, tienes eres aire rebeldillo que moverá a las masas, sobre todo, de hombres.-Vio el lado bueno de lo malo, ya que en esas ocasiones no había otra opción.-Y cuando se sepa que eres inocente, será todavía más divertida la anécdota. Algún día, si te haces famosa, dirán: "Sí, la modelo Freya, la que acusaron por soltar a un cerdo en medio de Londres y que lo atropellaran". Admítelo, es la caña.-Añadió con diversión.

Apareció Sirius y a Ian se le hinchó la vena de la frente, pero se quedó todavía más incrédulo cuando Freya comenzó a enumerar los puntos a acatar. ¿Cuántos años tenía? O peor, ¿cuántos años se creía que tenía Ian? No era por nada, pero ella era la que todavía asistía al colegio y había terminado en la cárcel. No estaba precisamente en posición de pedirle a nadie que acatase nada. Ian rió, cuestionando así su autoridad como mujer fuerte e independiente. Dejó que terminara, por supuesto, para poder dar su opinión directamente a su cara sin recibir ninguna interrupción, tal cual había hecho ella sin que Ian le interrumpiera.-Primero y antes de nada, no quiero tocarte. Estás buena, enhorabuena, pero de ahí a querer tocarte hay un gran trecho que se llama "no me pones tan burro como crees, bonita". Así que bájate el ego y salte de esa ilusa creencia de Diosa Griega que tienes y quédate a la altura de modelo de lencería, ¿vale?-Le dijo con claridad, acercándose a ella para mirarla un poco por encima porque apenas era un poco más alto de ella. Estaba buena, sí, se la follaría, claro, pero de ahí a que tenga la estúpida creencia que Ian va a sobarla... No, gracias. A Ian no le molaban las que se lo tenían tan creído y adoraba bajarle los humos.-Segundo, si argumento falsamente sobre ti es simplemente porque puedo. Defiéndete como una mujer. Que mucho hablar de machismo y la violencia pero sois las primeras que recurrís a los golpes para intentar defenderos. ¿Acaso no sabes hablar? Bien le podrías haber dicho al policía que no tenías nada que ver conmigo y no demostrar tu locura pegándome en los huevos. ¿Tienes la regla o algo?-Preguntó con ánimo de enfadarla, ya que sabía lo mucho que se ofendían las mujeres cuando sacabas el tema de la menstruación.-Pero si dejamos de lado esas dos cosas, me parece estupendo eso de vengarnos de Black juntos.-Alzó la mano para tendérsela, como si fuera un mutuo acuerdo.-¿Trato hecho y puntos claros?-Preguntó con suma altivez. Para chula ella, chulo él.-Ah, por cierto, intenta volver a pegarme. Quién pega como un hombre, recibe como un hombre. Me la suda tres pueblos que sea una mujer.-Añadió con claridad, porque estaba un poco hasta la polla de que se tomasen tanta libertades pegándole en los putos cojones. Quería tener descendencia en algún momento de su vida, ¿vale?

Como aquello iba a ir para largo, Freya propuso un juego que sin duda parecía más divertido que estar discutiendo con ella quién los tenía más grande, así que Ian la miró y atendió a sus palabras.-Yo creo que el gordo ese sí, probablemente estuviera en una fiesta, pero estaba tan aburrido por no tener a nadie a quién ligarse y que nadie le hiciera puto caso que se cogió la máxima borrachera que cuando la fiesta se desfasó, él todavía estaba en el sillón al borde del coma etílico, por lo que le pilló la policía. Y ahí lo tienes, filosofando mentalmente sobre la vida aún con una resaca de la hostia y a saber que estupefacientes en su interior.-Contestó divertido. Luego miró al yonki y bajó la voz, mirando a Freya. Ese daba mal rollo, así que mejor dejar el juego en privado.-El yonki seguro que lo pillaron metiéndose una raya de coca en medio de la calle y lo tienen retenido por escándalo público. Aunque sólo con esas pintas ya deberían acusarle de escándalo público. Y el vagabundo seguro que está aquí porque se ha entregado él mismo solo para tener un sitio donde dormir en caliente y comida gratis.-Añadió finalmente, riéndose de la pobre miseria y superficialidad de aquellas personas. -¿Tú de los otros dos que opinas? ¿Te atreves a preguntarles a ver quién está mas cerca de la verdad?-Preguntó aún en voz baja, con una mirada traviesa.
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Invitado el Vie Sep 30, 2016 5:08 am

¿Esto era una telenovela mexicana? ¿Ahora yo tenía que tratarlo de “Ian Roberto de la Cruz”? Claro que tenía su gracia, de eso no me iba a negar pero que de la nada me haya llamado así me dejaba extrañada, y teniendo en cuenta quién era no me iba a reír así de simple. –Y eso que estoy siendo considerada teniendo en cuenta tu retraso, si llego a practicar un poco de kickboxing seguro te caes a la primera de tres. No provoques que te humille.- le dediqué una sonrisa. No lo subestimaba, estaba claro que podría ser un buen contrincante y además podría hasta aprender, como él de ella. Sin embargo, no se lo diría así tan frescamente, que se lo gane.

El papeleo era un asco, pensar que se crearía un expediente por esto era intolerable. ¡Ni siquiera había tenido algo que ver! Era una simple testigo inocente que se encontraba en el lugar equivocado y desearía no conocer a los dos personajes que me habían traído hasta aquí. Es más, pensaba que me dejarían en otra celda o apartada, teniendo en cuenta que era una mujer pero no. Me encontraba rodeada de cuatro personas que podrían ser la mar de turbia. – Es sorprendente que te diga esto pero tienes una ligera razón, podría ser publicidad para mis campañas pero lo último claro que no.- rodé los ojos para luego explicarme.- Es cierto que a los hombres le va ese rollo de “tía sexy malota” pero que me recuerden porque me acusaron de ser culpable del asesinato del cerdo, no. Hasta podría haber demandas con las asociaciones de animales aunque me den en unas horas como inocente.- definitivamente ser relacionada a ese accidente no era gracioso. ¿Acaso Ian era así de morboso?

¿Se había reído? ¿De mí? Mi cara de mala leche le debería ser una señal para que no siga por esos rumbos. Es más, comenzó a cuestionarme y no perdí el tiempo a contraatacarle.- ¿Terminaste? Punto uno, claramente que no me quieres tocar porque sabes que no eres merecedor ni de que te hable. Y tú has el favor de ubicarte donde debes, sí, en esa fila de “veo pero no toco”. – estaba más que segura de que le encantaba molestarle, y yo se lo permitía pero no sería el último en hablar. No conmigo pudiendo darle batalla. Solo faltaba ese beso fogoso como aparecía en las películas muggle, donde los personajes se cabreaban y se “reconciliaban” de esa forma.- Segundo, y es el punto en el que quiero que prestes atención, si no quieres perder tu otro huevo por favor no menciones la regla. Pero gustosa te lo quito si quieres.- le dediqué una sonrisa.- Y no, no tengo el período para quitarte alguna duda. Simplemente te quería dar esa patada. Cualquier comentario en mi defensa podría ser usado en contra, teniendo en cuenta que te sabes mi nombre y obviamente nos relacionarían, no te conozco pero intuyo que retrucarías cualquier intento mío de salvarme.- ante sus últimas palabras mi ceja se levantó expectante.- ¿Crees que me da miedo aquello? Estoy dispuesta a recibir pero dudo que golpees como "hombre".- ¿Ya dije que me gustaba picarlo? Bueno, ahora se sabe.

El juego iba a funcionar, al menos mataríamos el tiempo que tendríamos que estar aquí.

-Sí, ese sería un buen motivo para meterlo en la cárcel. O estaba vendiendo marihuana, que es algo posible porque si quieres dinero es una buena manera de hacerte rico con ello. Sin embargo, era el novato y como verás, no le fue bien.- sugerí mordiendo el labio mientras mi cerebro analizaba al yonki que estaba siendo descripto por Ian. –Tengo que decirte que eres un cobarde, pensé que te atreverías a hablar en voz alta sobre él.- mi voz salía como si fuese una conversación en plena tarde tomando té hasta que el tatuado se sintió incluido en ella.- Ohh… ya nos está viendo, mejor susurró… no me mires así, prefiero conservar mi vida. Si me defiendo con fuerza bruta, los agentes tendrán una razón por la cual dejarme aquí y agregar a mi expediente. Y si usara magia la advertencia que me llegaría sería más grande que una casa.

Me mordí el labio volviéndolo más apetecible. No podía negarme a ello.- Quiero decirte que creo que el vagabundo fue el del escándalo público, intentó robar en alguna tienda pero la policía debió ser más rápida. Y el rarito que se va a levantar y matarnos cuando se entere que estamos jugando con su presencia…- lo observé, se podía tener una mala primera impresión del sujeto. Sin embargo no podía decir mucho, más que lo visible como los tatuajes horribles ¿Quién se tatúa una tostada junto a un limón? En fin, su mirada era la que te aniquilaba.- Me ganaste, creo lo mismo. A no ser que sea un ladrón de monos.- me reí sin cuidado.- Era broma. Y tomaré esa última pregunta como un reto. Me animo contra el Yonki. Tal vez nos sorprende.- murmuré, me acerqué con cuidado tanteando los ánimos.

-¡Oye! Ya que tenemos que pasar tiempo de calidad todos aquí, y nosotros somos los nuevos.- nos señalé a Ian y a mí.- Queríamos saber por qué estaban aquí.- le dediqué una sonrisa. Cualquiera diría que estaba loca pero fácilmente podía usarlo a Ian de escudo, y técnicamente los policías nos desarmaron a todos. La atención del yonki teníamos, podíamos contar con uno pero el gordito seguía afligido. ¡Ni que hubieras matado a alguien! ¿O sí? Y el vagabundo, obviamente, seguía durmiendo sin problema alguno. Me recordaba a Dagda, ese gato no se despierta ni que hagas un carnaval en pelotas a su lado.
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Cuenta de Ambientación el Lun Oct 03, 2016 1:01 pm



Cada pocos segundos, los ronquidos del vagabundo se encargaban de llenar la celda. Los dos hombres que se encontraba con él lo miraban de soslayo y negaban con la cabeza.

- ¿Cómo puede dormir en un lugar como este? – Preguntó Jack, cuyo cuerpo estaba cubierto por tatuajes de diferentes formas y colores donde era difícil distinguir una figura clara. - ¡Eh tú, despierta! – Bramó de manera violenta el hombre sin recibir respuesta alguna, por lo que se limitó a dejarse caer en una de las paredes de la celda e ir arrastrando su peso hasta quedar sentado en el suelo. - ¿Y tú qué? ¿Tampoco hablas? – No recibió respuesta una vez más, y es que su acompañante, un hombre bastante gordo con apenas pelo en la cabeza pero sí en el resto de su cuerpo, parecía no querer mirarlo. – Deja de llorar, así no vas a conseguir salir antes de aquí. – Se escuchó un leve sollozo, por lo que Jack rodó los ojos esperando a que le sacasen de allí lo antes posible.

Elevó la vista cuando la celda se abrió esperando que le sacasen de allí pero su ilusión se borró rápidamente al ver entrar a dos chicos jóvenes. El primero de ellos, un chico con aspecto de no saber dónde demonios le habían metido. La segunda, una chica que parecía encontrarse en la misma situación. Carne nueva, sin duda.

Jack bajó la vista y comenzó a leer el periódico de hacía dos semanas, pues era lo único que se encontraba en la celda con lo que pudiese entretenerse. Mientras tanto, escuchaba como aquellos dos hablaban sin prestar demasiada atención a la conversación hasta que Freya le habló de manera directa. Elevó la vista y miró a la chica sin contarse lo más mínimo, tal y como esta había hecho con él. - ¿Y estás confianzas, niña? ¿Es que tu madre no te enseñó modales y por eso te han metido aquí a pasar la tarde? – Se rascó el brazo y dejó el periódico a un lado para levantarse y demostrar a la chica que era algo más de veinte centímetros más alto que ella. – Deberías hablar con un poco más de respeto si no quieres acabar llorando como ese grandullón de allí. – Señaló al hombre gordo que aún no había dejado de sollozar y cubrirse el rostro.
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