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2 years together —Ziva VonBranberg [Flashback]

Adae West el Jue Ago 04, 2016 1:03 am

Recuerdo del primer mensaje :


Los últimos exámenes estaba a la vuelta de la esquina y Adae, como buen empollón que era, estaba en la biblioteca estudiando para Herbología y Pociones. El chico era una persona llena de inseguridades, por lo que nunca estaba totalmente convencido de saber suficiente para los exámenes. Eso sí, estaba cansadísimo... No tenía gana ninguna de seguir estudiando ese día y sólo quería coger su cama y dormir.

Sin embargo, los profesores Masbecth le imponían mucho, sobre todo Odiseo. Parecía una persona jovial, buena y bastante divertida, pero su vaca parecía sospechosa. Y claro, el dueño de una vaca que parece sospechosa, pues parece también sospechoso; y eso le creaba una clara indecisión hacia el profesor y su materia. No sabía si iba a ser el típico profesor que te puntúa muy mal por un error mínimo, o el profesor que es bueno y te perdona una nimiedad. ¡Y eso a Adae le confundía! ¡Y mucho! Y claro, el pobre niño se estresaba. Se estresaba incluso antes de que llegase el estrés, Adae se estresaba sólo por pensar que iba a estresarse en un futuro.

Y ahí se encontraba, en la biblioteca. Estaba en una mesa junto con dos personas más, pero no las conocía de nada, simplemente estaban en la misma mesa porque no habían más libres. Justo en frente de Adae había un hueco libre, pero el pequeño Raven había ocupado ambos puestos con todos sus pergaminos y libros, por lo que no había hueco físico para otra persona. Aparentemente, claro.

Intentó memorizar una frase de su libro, colocándose antes las gafas para leer mejor:

"La Tentácula venenosa es una planta espinosa, verde, con movilidad para tratar de atrapar a la presa viva. La Tentácula venenosa expulsa el veneno de sus brotes, y sus picos son mortales. Como su nombre lo indica, la mordedura de esta planta es venenosa. Las semillas de las Tentáculas venenosas son una clase C."

Intentó repetirlo mentalmente, gesticulando como si estuviera diciéndolo en voz alta pero sin emitir sonido.

La tentácula venenosa es una planta... de espina... verde. Y se mueve para atrapar a la presa viva... Y expulsa el veneno y si te toca te mata... Y claro, es una tentácula venenosa por lo que si te muerde, pues te envenena. ¿En serio pone eso en el libro? Son venenosas clase A. —Pensó.

Miró el libro y se dio cuenta de que no era venenosa clase A, sino clase C. Se llevó las manos a la cabeza y bajó la frente hasta la mesa, dándose golpecitos contra la madera ante su desagradable y poca concentración. No daba para más, ¿cuántas horas llevaba ahí estudiando? Su cabeza le iba a explotar.
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Adae WestInactivo

Invitado el Miér Ago 24, 2016 3:41 pm

Me quedé mirándolo con la barbilla bien alta- Puedes luchar lo que quieras, Adae, pero sabes que te voy a ganar, sería más fácil que lo intentaras mejor no al curso que viene, sino al otro, este próximo curso las mejores chicas de todo Hogwarts que están en Hufflepuff se van a graduar, y te aseguro que nos vamos a llevar todos los premios- no podía estar segura de eso, pero que lo iba a intentar con todas mis ganas, que no le cupiera duda a nadie. Estreché su mano con fuerza y sonreí divertida- Deberías guardar fuerzas para el curso siguiente, Adae. Este próximo no tienes nada que hacer.

Yo no pensaba como él, y tampoco quería una contienda igualada, que eso te hacía que el corazón se disparase, prefería que Hufflepuff se pusiera a principio de curso en cabeza y ya no perdiera la primera posición en todo el curso, pero ni en puntos ni en el quidditch.

Comencé a reír, eso debía ser divertido, ver una vaca justamente en Herbología- Oye Adae, ¿Y el profesor ese sabe que las vacas comen plantas? -porque la hierba era una planta, y si iba a las clases, pues se comería las plantas la vaca. Aquello me hizo partirme de risa, aunque pareciera que no tenía motivo alguno, no podía dejar de reír. Pero ya tenía ganas de ver a la vaca Mildred dentro de los invernaderos, y ver como conseguía no comerse todas las plantas que habían. Lo mejor que tenía Adae es que siempre te entraban ganas de ir a clases, y este año lo iba a necesitar para poder recoger muchos puntos. Yo sola no podría, pero si todos los tejones nos poníamos de acuerdo, podíamos ser los mejores, porque los tejones no estábamos en esa casa por no tener ninguna habilidad buena aparte de cocina, sino porque éramos tan buenos que el sombrero no sabía a donde mandarnos, y como teníamos cualidades de todas las casas, y encima las mejores, nos enviaba a Hufflepuff. Ser un tejón era lo mejor, dijeran lo que quisieran los de las otras casas.

- ¡No lo sé, Adae! ¡A mi me caían bien esos dos elfos! -me encogí de hombros, y lo siguiente que dijo no me gustó, pero él era mi amigo y le permitía cosas que a otras personas no se las dejaría pasar, porque sabía que él no lo decía con maldad, ni para hacerme daño. Adae me cuidaba, y yo lo cuidaba a él, eso hacían los amigos, aunque a veces nos gritáramos cosas- ¡No sé porqué mi mamá colgó sus cabezas! ¡No sé porque cuelga las cabezas de los elfos en el pasillo! ¡A mí no me gusta que haga eso, pero si le digo algo me da con la vara! -y me daba miedo la vara, dolía mucho después la espalda, durante muchos días.

Seguía corriendo y gritar me daba más fuerzas, era como si cargase de energía el cuerpo, igual las pilas eran como gritos. ¿Inseminación artificial? Negué con la cabeza, moviendo la melena de manera libre, en Hogwarts no me recogía el pelo como cuando estaba en casa con esas trenzas tan difíciles de hacer, y que cuando se me despeinaban mamá o papá castigaba a la elfina que me las había hecho, por no apretarlas demasiado. Y abrí mucho los ojos, sorprendida, teniendo que parar, porque no podía ser que en el hospital se quedara embarazada- ¡No pienso ir a ningún sitio donde hayan medimagos, dejan embarazadas a las mujeres! -en el hospital habían medimagos, y su mamá había ido al hospital, había estado con un hombre allí, y se había quedado embarazada, y no una, sino dos veces- ¡Y le diré a todas mis amigas que no se les ocurra ir al hospital! ¡Encima le dieron dinero!

No podía de indignación, ¿Que clase de persona hacía algo así? Cobrar por tener un hijo y olvidarse de él- ¿Entonces tu mamá le pagó a un medimago para que se olvidara de tí y luego a otro para que olvidara a tu hermana?

Negué con la cabeza, no me llevaría bien con mamá nunca, ella no me quería como quería a Georgie, y me daba pena, yo quería que me quisiera, tener una mamá como mis amigos, bueno, Adae tenía dos. ¡Qué injusta era la vida! ¡Él tenía dos mamás que lo querían mucho y yo una que no me quería nada!- Eres mi mejor amigo, Adae, pero yo no soy tu mejor amiga -me encogí de hombros- pero no me importa, somos amigos y siempre seremos amigos, ¿A que sí?

Con eso tenía de sobra, y no lo llevaría nunca a mi casa, porque mis otros mejores amigos de Quedlinburg habían desaparecido, y ya no volví a verlos. Y a Adae no quería perderlo de vista.

Sonreí y reí un poquito empezando a andar hacia los cristales de los invernaderos, señalándolos con el dedo- ¿Que te has enamorado? ¿De quién? -¿Por que todos se enamoraban y a mi no me pasaba eso?- ¿Y quieres darle besos y pasarle las babas? -eso es lo que hacía Georgie con las chicas, darse besos y sacarme a patadas del ala de la mansión, para que no molestara ni preguntara nada- No Adae, yo tengo amigos, no sé lo que es enamorarse. Los únicos besos que doy son en la mejilla y los de vaca si me haces muy feliz, pero si te has enamorado de una chica, ya no te daré más besos de vaca, porque las chicas se vuelven un poquito agresivas cuando te muestras cariñosa con el chico que les gusta- estaba convencidísima que si Adae se había enamorado de una chica, esa chica estaría enamorado de él, porque mi amigo Adae era el mejor, y quien no se enamorase de él como él de la chica, sería una tonta.
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Adae West el Jue Ago 25, 2016 4:12 pm

Suponía que el profesor Odiseo sabía que las vacas comían plantas… pero plantas normales, claro. No plantas mágicas super poderosas o algo así. ¿Os imagináis a una vaca peleándose con una tentácula venenosa solo para saciar su hambre? Sería un montón de divertido. A Ziva también parecía divertirle, ya que se tronchó de risa. Adae sonrió ante las carcajadas de su amiga.

—Pues supongo que lo sabe, parece una vaca bastante longeva. Supongo que la habrá visto comer hierba —dedujo Adae—. El otro día, en una de sus clases, fuimos de paseo y la vaca comía plantas por todos lados, así que yo creo que sí que lo sabe.

Oh. Adae se sintió mal cuando Ziva respondió así ante sus preguntas sobre los elfos. Pero es que no entendía porqué habían matado a los dos pobres elfos, si los elfos son super adorables y buenas criaturas. Y claro… Ziva lo había dicho  tan tranquilamente que a lo mejor había algún motivo oculto que Adae no sabía, pero no, a su amiga tampoco le gustaba que su madre colgara las cabezas de los elfos. Adae se acercó a ella para darle una abracito. Estaba claro que las malas personas de esa familia eran los padres, porque Ziva era un encanto que no le haría daño ni a un elfo ni a una hormiga. Bueno a una hormiga a lo mejor sí porque son tontas y siempre están intentando subir a nuestro plato de comida.

—¿Te da con la vara? Tu mami me cae mal. —Sentenció finalmente, sin añadir nada más. A Adae no le gustaba ver a sus amigos mal, así que se calló.

Y entonces, como era evidente, Adae se explicó como el culo cuando intentó explicar cómo sus madres habían tenido dos hijos. El pequeño negó con la cabeza enérgicamente mientras ella negaba impactada por la idea errónea que le había metido en la cabeza.

—¡No! A ver… no son medimagos, son médicos del mundo muggle. Mis madres no son brujas. Voy a intentar explicártelo mejor… —O por lo menos, todo lo bien que Adae entendía, porque tampoco es que tuviera una idea muy clara. Se colocó delante de Ziva, para estar quietos y así poder concentrarse en la explicación—. Mi madre quería quedarse embarazada, así que necesitaba a un hombre, por eso de la semilla, ¿sabes? ¿Tus padres te han explicado cómo se hacen hijos? El hombre deja una semilla en la mujer y entonces así crecemos nosotros. —Sonrió ante sus conocimientos de reproducción humana—. Pues mi madre fue al médico buscando una manera de que un hombre anónimo le diera la semilla para poder tenernos a mi hermana y a mí. Ese hombre lo hizo por amabilidad, para que mis dos madres pudieran ser feliz y mi madre le recompensó con dinero como agradecimiento. Ese hombre no quería saber nada de mí ni de mi hermana, era una especie de favor, ¿me explico? —Para Adae sonaba todo taan lógico… Pero podía entender que para otras personas no lo fueran. Muchas personas todavía no entendían cómo era posible que una persona tuviera a dos mamás y a ningún papá, pero a Adae le encantaba tener dos mamás.

El Ravenclaw frunció el ceño al escuchar que Ziva decía que ella no era su mejor amiga. ¿Y eso cómo lo sabía? Era cierto que Adae tenía más amigos, su propia pandilla dentro de su propia casa con la que había coincidido nada más entrar a Hogwarts, pero eso no quería decir nada. Ziva era muy buena amiga de él, si no las mejores.

—¡Tú eres también mi mejor amiga! ¿O sólo puedo tener una mejor amiga? —Preguntó confundido, ya que a lo mejor sólo se podía tener una y tenía que elegir—. Porque yo quiero tener muchas. No me gusta elegir. Claro que vamos a seguir siendo amigos para siempre… ¡Pero para siempre! Cuando seamos grandes y tengamos trabajos tenemos que seguir siendo amigos también.

Entonces, ya cerca de los invernaderos, Ziva le comentó a Adae esa horrible idea de casarse con una chica que fuera rica para así tener siempre dinero. Adae era un romántico, algo que quizás Ziva no hubiera notado porque con ella no lo era. El chico tenía una labia y un espíritu romántico que no eran ni normales, sobre todo con las chicas que eran mucho más mayor que él, por las que tenía una especie de admiración que él confundía con el amor. La chica que más había despertado esa sensación en él era Synnove Sorensen, la Ravenclaw que ahora mismo estaba en sexto y que era, para Adae, la musa de sus ideas y la inspiración de sus sueños.

—Ay… —El niño se sonrojó cuando Ziva le preguntó que de quién estaba enamorado y sonrió, bajando la mirada mientras se movía nervioso—. ¡No quiero pasarle las babas! Quiero cuidarla y tratarla muy bien, como un caballero. —Entonces negó a lo que dijo Ziva de que fuera un amor recíproco—. Yo sé que ella no me quiere a mí… es más grande que yo, pero le he dicho que me espere hasta que le alcance en edad, ¿sabes? Así podemos estar juntos. —Dijo, soñador, sin caer en la idea de que si él se hace mayor, ella también, ya que el tiempo pasa para todos—. Se llama Synnove Sorensen, es de mi misma casa, está en sexto. Es taaaaaan… guapa. —Dijo como un flan, sonriendo como un tonto—. ¿Tú crees que podré conquistarla?

Una vez justo en frente de la cristalera del invernadero número uno, Adae se acercó a Ziva con una sonrisa maliciosa.

—Entonces te gustan los besos de vaca, ¿no? ¿Esos cómo son? ¿Así? —Y Adae, como si fuera la mayor travesura habida y por haber, le lamió la mejilla a Ziva antes de saltar hacia atrás como un rebelde—. ¿Son así? ¡Son un poco asquerosos! Para ti, claro. —Y se tronchó de risa con una mirada maliciosa. Maliciosa para él, claro, ya que Adae no sabía poner cara malvada, por lo que más que malicia era simple travesura.
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Adae WestInactivo

Invitado el Sáb Ago 27, 2016 2:10 am

-¿Como de longeva? ¿Como el director? ¿Así tan vieja, Adae, o más? ¿Cuánto vive una vaca? -porque no sabía cuánto vivía una vaca- ¿Crees que la vaca sabe tanto por lo vieja que es o porque nació lista?

Había muchas cosas que no sabía, pero Adae, era de Ravenclaw, así que debía de saberlas, claro que yo le acababa de enseñar una nueva manera de estudiar, sino se me olvidaba se lo comentaría a Danny.

Arrugué un poco el entrecejo cuando se acercó a mí, no sabía a qué venía aquel abrazo, todas las mamás usaban la vara con sus hijas para enseñarlas- ¿Por qué, Adae? Todas las mamás lo hacen, y es mejor cuando lo hace mamá y no papá, que tiene más fuerza -y eso lo podía asegurar, había probado los varazos de ambos, y prefería un millón de veces los de mamá.

Tuve que detenerme, porque mi amigo se había quedado parado, y no quería que se perdiera, ni tampoco apareciera ningún profesor y fuera a decirle que íbamos a los invernaderos, porque seguro que se chivaba de todo. Y entonces lo que me explicó si que ya fue el acabose, porque no había entendido nada de nada- No puede ser así, Adae. ¿Como va a dejar el hombre una semilla en la mujer para dejarla embarazada? Las semillas dan plantas, y nosotros no somos plantas. ¿Y cómo no iban a ser medimagos, como serías tú mago de no ser ninguno de tus padres mago? Pues alguien de tu familia, o de tu padre desconocido, y el de tu hermana...-bueno, eso tampoco lo había entendido, no sabía si su hermana y él eran del mismo padre, tenía dos madres, ¡Dos, no una sino dos, la vara debía volar en su casa!- o de alguna de tus madres... -y eso tampoco llegaba a entenderlo, ¿Como se podían tener dos madres? -¿Como es que a tus madres no le gustan los hombres? Eso es raro, ¿No crees? ¿A ti te gustan los hombres o las mujeres? -igual los gustos también se heredaban- tuvo que ser mago.

Sino no podía ser él mago, eso no podía ocurrir, los muggles no tenían magia, ¿Como un hijo de muggles podía ser mago entonces? Que me lo explicaran, porque no lo entendía, y además de Ravenclaw- ¿Y por qué ese hombre no quería saber nada de ti? No lo entiendo, Adae, no entiendo nada, venga, vamos a los Invernaderos, a buscar semillas y ver las Tentáculas Venenosas -estaba anocheciendo, tendríamos que hacer uso de la varita para poder guiarnos, eso si no nos perdíamos de camino- ¡Yo que sé cuántos mejores amigos se pueden tener, Adae? No tengo tantos amigos como tú, sólo Danny, Rhea, y tú, pero conozco a mucha gente -y muchos me daban miedo, sino pánico. Con los mejores amigos podías contar para todo, con los amigos para unas cuantas travesuras, y también era divertido tener gente que te caía mal para poder pelearte con ellos de vez en cuando, alguien de tu edad, más o menos, porque los mayores si les caías mal ni te miraban, y los pequeños te tenían miedo o vergüenza.

Elevé ambas cejas a la vez, ¿Había pensado lo que acababa de decir? Los enamorados se volvían estúpidos- Adae, ¿Te das cuenta de que la única manera de alcanzar la edad de una persona que es mayor que tú es que muera? Eso para mí no me parece que signifique que la quieres mucho, y la quieres cuidar y tratarla como un caballero, ¿eh?- Pero tenía razón Synnove era muy guapa, las chicas de Ravenclaw eran muy guapas la mayoría, pero Danny y Rhea me caían mejor- Sino se muere, sí.

Me limpié la cara con la palma de la mano, no sabía porqué reía de esa manera- A ti nunca te daré un beso de vaca, Adae. No tendrías que haberme dado un beso -y sin más me di la vuelta porque estaba molesta con mi mejor amigo. Eso no se hacía, los amigos no se daban besos.

Pero no me había separado dos zancadas cuando volvi a darme la vuelta, le había dicho que le enseñaría como eran las Tentáculas, y allí justo en frente había una hilera de ellas.

- Eso son Tentáculas y aquello de allí -señalé con el dedo un saquito de semillas en la mesa contigua- futuros niños que no nacerán sino los salvamos. Igual son las semillas del profe de Herbología para dárselas a mujeres como tu mamá que no tienen un chico que les regale sus semillas en vez de tener que agradecerle pagándoles.

No sabía qué iba a hacer él, pero estaba claro que no me había mentido, y los hombres sí colocaban semillas en las mujeres para que estas tuvieran niños.Me preguntaba como papá habría puesto las semillas en mamá. Seguro que había hecho uso de su varita y la había metido a la fuerza, y quizás por las noches era lo que hacían, igual me daban una hermanita nueva, porque los gritos de mamá eran de dolor.
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Adae West el Sáb Ago 27, 2016 3:35 am

—No creo que sea tan vieja como el director, será longeva en plan normal —dijo, como si tuviera alguna idea sobre la edad media de una vaca—. No sé… Tendremos que preguntarle al profesor Odiseo, porque yo no sé. —Adae se quedó confundido por lo que había dicho Ziva. ¿La vaca siendo lista? ¿Por qué la vaca era lista?—No creo que la vaca sea lista.

Era curioso como para un niño podía resultarle normal que su madre le pegase con una vara mientras que otro niño no veía para nada lógico que tus padres te pegasen con un palo para enseñar. ¡La violencia no estaba bien, de ninguna manera!

—¿Cómo qué por qué? ¡Porque te está pegando! Si te pega es porque es una mala persona y no me gustan las malas personas. A mí mis mamás no me pegan con una vara si me porto mal, solo me echan la bronca. A veces me gritan y a veces me castigan, pero ya —explicó el niño—. Y no me gusta que te peguen, aunque sea tu madre. ¿No crees que aprenderías más si no te pegasen? No me gusta la violencia, no me gusta que la gente pegue a otras personas —dijo con toda la seriedad que podía albergar un niño como él.

A Adae sus mamis le habían contado que los hijos nacían a través de un trapicheo que hacían los hombres y las mujeres en donde los hombres metían una semilla en el cuerpo de la mujer y el niño entonces crecía a partir de esa semilla en el interior de la mujer. Aunque ahora que lo decía Ziva… las semillas daban plantas, así que Adae se tornó confundido.

—Pues es verdad, oye, las semillas dan plantas... —repitió—. A lo mejor es una metálola de esas y no es una semilla tal cual la conocemos, sino algo parecido que tiene la misma función, ¿sabes? A lo mejor no es una semilla, pero como es algo que hace crecer a algo y la semilla es algo que hace crecer otro algo, pues se parece. ¿Me explico? No me explico, es que me explico como el culo. Ay, es que es tan difícil… —Y entonces frunció el ceño ante la idea de que Ziva no supiera lo que era ser un hijo de muggles o un conocido “sangre sucia”—. Claro que puedo, soy un hijo de muggles. Hay muchos tipos de magos, los que son hijos de una familia maga, los que son hijos de un muggle y de un mago y los que son como mi hermana y yo, hijos de dos personas muggles que poseen el don de la magia. Es lo más común, en realidad, aunque supongo que como tú eres sangre limpia, solo te rodeas de sangre limpia, ¿no? —preguntó sin ningún ánimo de ofender, pero era lo que había deducido—. ¿Tus dos papás son sangre limpia, no?

A los magos como Adae solían llamarlo sangre sucias, pero a Adae no le gustaba ese término. Cuando se lo llamaban se sentía mal y sucio. Y triste, muy triste, porque a él le encantaba el nuevo mundo que se había abierto ante él y cuando le llamaban así tenía la sensación de que lo repudiaban.

—Es raro tener dos mamás, pero solo porque no es lo normal. Para mí es lo más normal del mundo tener dos. Siempre me han dicho que olvide las etiquetas y me guíe de mi corazón, supongo que ellas hicieron eso y se enamoraron. ¿Qué más da que no se hayan enamorado de un hombre? ¡Las almas gemelas son tan impredecibles! Mírame a mí… mi alma gemela tiene cuatro años más que yo… —Se encogió de hombros, tristemente resignado.

Adae persiguió a Ziva hasta los invernaderos y aprovechó para sacar la varita e iluminar un poco el camino para que no se tropezaran o se perdieran. Mientras tanto, asintió cuando Ziva dijo que no sabía cuántos mejores amigos se pueden tener. Pues él tenía muchos y fin. Entonces le habló de Synnove y su nuevo razonamiento hizo que Adae la mirase horrorizado.

—¡No! ¡No quiero que se muera! —dejó en claro antes de continuar, carraspeando primero—. Está claro que no lo pensé bien… ¡Pero no importa! Cuando yo cumpla los diecisiete ella solo tendrá veintiuno. Para entonces a lo mejor quiere estar conmigo… —añadió, como si estuviera hablando consigo mismo.

No entendía los besos de vaca y por eso mismo le dio uno a Ziva, porque más que un gesto de amistad o de amor le parecía un poco guarrada eso de lamerle la mejilla a otra persona. Así que lo hizo por hacer, sin la intención de molestarla, solo de aprender a dar un beso de vaca.

—Mejor que no me des un beso de vaca, ¿de verdad no te da asquito? —preguntó sorprendido al ver cómo se lo limpiaba y le daba la espalda—. No es agradable que te laman la cara. ¿A qué personas les das este tipo de beso? Es que no debería ni llamarse beso.

Llegados a los invernaderos número dos, Ziva le señaló una hilera de tentáculas venenosas, justo al lado de lo que parecía un saquito de semillas. Al principio Adae no tenía ni idea de qué eran esas semillas, pero cuando su amiga comenzó a hablar, le abrió la mente al joven Ravenclaw. ¡Claro! ¡Las semillas del profesor de Ravenclaw! ¡Qué peligro! ¿Y si alguna semilla de esas cae por error en alguna alumna mayor de Hogwarts? ¡Qué desastre, que se queda embarazada!

—Sí, hay que quitar eso de ahí. —Estuvo totalmente de acuerdo con ella—. Y salvarlos.

Estaban fuera del invernadero, observando a través de las ventanas, por lo que probablemente la puerta estuviera cerrada. Tenían que buscar como entrar antes que nada y estaba seguro de que Ziva sería mucho mejor en ese trabajo que él.

—¿Cómo entramos? O podemos usar un Wingardium Leviosa para atraerlas levitando lentamente, ¿qué te parece? ¿Quieres intentarlo tú? Siempre se te han dado mejor los encantamientos que a mí. —Se ofreció a sujetar su bolsita de la cena para que lo intentara, con una sonrisa.
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Invitado el Sáb Ago 27, 2016 9:54 am

Longeva en plan normal- ¿Para una vaca?- pero no sabía cuánto vivía una vaca, entonces, ¿Como decía que era longeva? ¿Y por qué una vaca no podía ser lista? Negué con la cabeza- Mira los dragones, son listos, ellos saben de todo, y son animales mágicos también, y su magia es casi tan poderosa como la de los elfos. ¿Como es posible que los elfos que su magia es más poderosa que la de cualquier mago sean exclavos de los magos?-porque esa pregunta me la había hecho muchas veces, Georgie sabía más magia que yo, así que era más poderoso, y siempre mandaba- Si la vaca es de Odiseo, será mágica, y puede ser lista, ¿No crees? Porque si la vaca no fuera mágica, no podría ver Hogwarts, y ¿Se va dando golpes con todo?- porque claro, igual no era mágica y al no ver el castillo que sólo podían verlo los magos al igual que Hogsmade, la pobre vaca iba chocando con todo. Y eso sería cruel para la vaca, y su dueño sería un sádico.

Lo escuché, parecía enfadado porque mamá me pegara, pero eso era normal. Era peor cuando hacía como si no existiera, cuando le preguntaba algo, estaba enfadada y ni me respondía. El silencio era lo peor de todo.

- Sí, porque me debo haber quedado tonta después de tanto golpe, sino seguro que iríamos a la misma casa -iba a tener razón Georgie al final, y yo me había quedado tonta con tanto golpe con los castigos. No era tan lista como Adae, que sabía de todo- A mi no me gusta la enfermería, ni las verduras. Odio el brócoli. ¿A ti te gusta el brócoli?

Suponía que igual a él sí le gustaba el brócoli, en el comedor había visto a mucha gente comerse el brócoli e incluso parecía que les gustara, y yo ver a los demás comerse eso me daba hasta arcadas.

- Pues vamos a tener que averiguar como se hacen los niños, porque eso de las semillas y la metálola no aclara nada -al menos a mi me dejaba con más dudas. ¿A quien le podíamos preguntar que lo supiera? Porque los mayores se las daban de saber de todo, pero luego les hacías una pregunta simple, y no te la sabían contestar. Y encima les daba vergüenza, y desviaban la mirada y buscaban ayuda porque no sabían la respuesta. O te decían que esos no eran temas que preguntar para alguien de tu edad, bonita manera de decir: "No tengo ni idea de lo que hablas, ve a preguntarle a alguien que lo sepa".

Adae se había puesto a contestar una pregunta de antes, pero lo que decía no tenía ni pies ni cabeza, y encima me estaba sentando mal- ¿Como que hay muchos tipos de magos? Hay magos buenos y magos malos, feos y guapos, delgados y gordos, tullidos y normales, listos y tontos, pero la sangre es igual en todos, ¿no? ¡Y yo no me junto con esos sangre limpia de los que hablas!¿Por que me llamas así? -estaba tan rabiosa que le di un puñetazo al cuadro de abajo de la puerta, rompiendo el cristal.

Pateé la puerta con fuerza, pero aunque vibró no se abrió, así que la apunté con la varita- Alohomora -y se escuchó un ruidito del pestillo, para poder entrar. La puerta ya estaba abierta.

Miré hacia arriba bajo el resquicio de la puerta, ya no alumbraba el sol, la luna brillaba con fuerza- Van a salir los hombres lobo. Es de noche, Adae, hay luna llena y...-un ruido no muy lejos hizo que se me congelara la sangre y me quedara petrificada en donde estaba, viendo en el reflejo de los cristales unos brillantes ojos amarillos.
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Cuenta de Ambientación el Jue Sep 01, 2016 6:17 pm

La noche comenzaba a caer sobre Hogwarts, el castillo se encontraba iluminado mientras que los jardines y sus alrededores se encontraban en una paz absoluta, dónde lo único que se podía escuchar eran animales y criaturas que salían durante la noche a comer.  Sin embargo esa noche no iba a ser como las otras, pues un chasquido se escuchó con fuerza. Una criatura con un aspecto extraño apareció y comenzó a deambular por los jardines.

La pequeña criatura, medía poco más de un metro y estaba cubierto de algas. Sus ojos grandes amarillos buscaban algo de luz. Escudriñó la noche y comenzó a caminar hacia el castillo, con paso lento, pesado y tambaleándose. Una pequeña luz llamó su atención, se encontraba más cerca y decidió ir hacia ella. - Akjf - Se podía escuchar, en un tono bajo, falto de fuerzas. Mientras se acercaba pudo ver que eran dos niños, se sintió aliviada la criatura y volvió a exclamar, esta vez con más fuerzas. - ¡Ayioas! - No era consciente de lo que decía, solo pensaba en sentirse a salvo.

Aceleró un poco el paso, haciendo su máximo esfuerzo y quedándose a dos metros de los niños, momento en que sus ojos se reflejaron en las paredes del invernadero. - ¡Ayuda! - Logró decir en esta ocasión con mayor claridad. Estirando su pequeño brazo hacia delante justo antes de caerse hacia delante, desplomándose por el cansancio.

Lo que los niños no podían saber es que el pequeño elfo doméstico estaba herido, varios cortes cubrían su cuerpo, lo que había causado su desorientación. Tal que antes de aparecer en los jardines había aparecido sobre la superficie del lago, cayendo al agua y siendo arrastrado varios metros hacia el fondo por un grindylow . El miedo le hizo reaccionar, consigiendo desaparecer justo antes de perder la consciencia. Al aparecer en tierra, no se permitió tomarse unos segundos para respirar, tenía claro su objetivo y era la única forma de estar a salvo.
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Adae West el Sáb Sep 03, 2016 2:58 am

—Porque... —Dudó durante un momento sobre qué responder a la pregunta de los elfos—. A lo mejor es porque los magos son mayoría y los elfos son minoría. O también porque la raza humana suele destacar por dominar siempre a los seres que parecen inferiores y a lo mejor los elfos son demasiado sumisos por naturaleza. O algo así. ¿No? Porque si no... no tendría sentido. —Dio su punto de vista, aunque cuando luego habló de Mildred hizo que Adae se replantease la existencia de la vida. Un muggle no puede ver Hogwarts. Entonces si la vaca es muggle, no puede ver Hogwarts y de hecho vive en Hogwarts. Por poco no le explota el cerebro—. Pero... No puedes ver Hogwarts desde fuera porque tiene un hechizo protector, ¿no? Si un muggle traspasa el hechizo protector si puede verlo, creo. Bueno, solo lo creo... a lo mejor no. ¡Ay no sé! Deberíamos preguntarle a alguien —dijo finalmente.

A Adae solía gustarle todo tipo de comidas, menos el puré, los plátanos fritos, las pasas, los yogur de coco, los dátiles y las espinacas. Bueno, en realidad no le gustaban muchas cosas, pero él quería pensar que comía de todo solo para llevarle la contraria a sus madres.

—Pues el brócoli sí me gusta. No sabe tan mal como por ejemplo las espinacas. Ugh... —dijo con un mohín desdeñoso.

No entendió por qué Ziva se había enfadado tanto hablando de la pureza de la sangre. ¿Qué tenía de malo lo que había dicho el pequeño? ¡No lo entendía! Adae retrocedió un paso al ver cómo le pegó un puñetazo a la parte de abajo de la puerta.

—¡Eh! ¡Que no lo digo en el mal sentido! —Intentó excusarse rápidamente—. Me refiero que como tú eres sangre limpia, es lógico que te rodees de personas sangre limpia, como lo son tus padres, tu hermano... y esas cosas. No digo que te rodees siempre de ellos, tú no lo haces. Te juntas conmigo y yo solo soy un hijo de muggles. —Sonrió, intentando explicárselo mejor. Adae tenía que aprender a expresarse mejor, definitivamente—. A lo que me refería es que muchas personas piensan que, por ejemplo, ser sangre limpia como lo eres tú, hace que seas mucho mejor que por ejemplo yo, que solo soy mago por casualidad. Tú tienes un linaje de magos en tu árbol genealógico y yo no. —Solo esperaba que no golpease más cosas o se iba a terminar haciendo daño y no quería que su amiga se hiciera daño por su culpa—. Me lo explicó mi hermana lo de la pureza de sangre. A mí me parece una tontería y a ella también. Pero no sé...

Pero a Adae no le dio tiempo de seguir explicándose para que Ziva no se enfadara con él, ya que su amiga vio algo a través del cristal.

—¿Qué...? —preguntó temeroso por el tono misterioso que había usado su amiga y pegó un salto del susto que recibió al escuchar una voz detrás suya pidiendo ayuda—. ¡AH! Mierd...coles de Bruselas.—Se giró de golpe y vio allí a una especie de masa de algas caer al suelo sin fuerzas. Adae se acercó corriendo al ver que era un ser falto de fuerzas y le quitó todas las algas de encima, dándose cuenta de que era un elfo doméstico muy mono pero a la vez parecía herido—. Ziva, ¿se está muriendo? —le preguntó automáticamente, sin saber muy bien como actuar, aunque el uso racional era lo que le venía a la mente: llevarlo a la enfermería—. Deberíamos llevarlo a la enfermería, parece que respira un poco mal... —añadió el niño al ver el rostro sin fuerzas de aquel pequeño—. Yo creo que puedo con él. No parece pesar demasiado... —Metió sus manos por debajo del elfo y lo sujetó, poniéndose de pie y tambaleándose un poco. Estaba mojado y olía mal. ¡Pero no importaba! La cara de Adae no parecía la más cómoda del mundo, pero no importaba, él lo llevaría hasta la enfermería como que se llama Adae Arturus West. Le caían demasiado bien los elfos domésticos como para ver a uno pedir ayuda y no hacer nada.
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Adae WestInactivo

Invitado el Lun Sep 05, 2016 5:43 pm

¡De verdad! Yo no lo había insultado y mi amigo seguía llamándome de esa manera que sonaba tan mal. No me gustaba que me llamara sangre limpia, no me gustaba porque igual mi sangre aún no estaba limpia del todo después de la enfermedad, aunque esperaba que sí.

¡Y dale con lo de hijo de muggles!- ¿Y QUÉ, ADAE? ¿ACASO CREES QUE ME JUNTO CONTIGO POR COMO TENGAS LA SANGRE? me junto contigo porque me caes bien, así que deja de insultarme de una vez, yo no te he insultado - me quedé callada porque se escuchó un chasquido. Veía aquellos dos faros amarillos reflejados en el cristal y Adae seguía hablando como sino pasara nada, pero cuando escuché aquella voz empujé la puerta con el hombro y me importó nada que la Tentácula venenosa comiera niños como yo, él que hiciera lo que quisiera, pero yo no quería ni ver lo que era que hablaba de esa manera y tenía unos ojos tan brillantes.

- ¿A MI QUE ME CUENTAS? -lo que fuera aquello casi me había matado de un susto a mí, y no, negué con la cabeza, yo no salía del invernadero, a saber que era aquello.

Me giré despacio, Adae sonaba un poco más alejado. Me giré para mirarlo a través de los cristales- Está loco, y lo coge en brazos sin saber ni lo que es. Y yo que pensaba que los de Ravenclaw eran listos... aquí tenemos el eslabón descarriado. Ala, así, como si tal cosa -pero era mi amigo, no podía dejarlo solo, por lo que me dí la vuelta y regresé para acercarme a él por la espalda, lo que fuera desprendía un olor muy fuerte- ¿Sabes que igual lo que llevas en brazos no es bueno y estamos ayudando a un ser que nos sacará los ojos en cuanto recupere las fuerzas? tenemos que averiguar qué ha ocurrido antes de meterlo en el castillo, Adae, igual ya te digo, está fingiendo -miraba enrededor a ver si veía a algún palo. Yo no pensaba tocar aquello que olía tan mal con las manos.

- Ven Adae, vamos al lago, lo limpiamos y miramos a ver que es, y si eso luego lo ayudamos -porque de ser algo bueno, tendría una cara agradable, pero tal y como iba, yo no le veía ni la cara.
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Cuenta de Ambientación el Sáb Sep 24, 2016 12:10 am

El pequeño elfo había dado con dos niños, uno de buen corazón que no dudó en correr a socorrerlo. El elfo gruñó de dolor cuando el niño lo cogió en brazos. En su buena obra no pudo prever que tocaría una de sus múltiples heridas, haciendo que esta escociera más que el resto. Sin embargo, agradecía ese dolor, pues había encontrado un salvador. Estaba feliz, sentimiento que intentó demostrar con una pequeña sonrisa con las fuerzas que le quedaban. No podía haber aparecido ante mejor niño, todo bondad que iba a salvarle de un triste final. El elfo se prometió en ese momento que si vivía protegería al pequeño durante el resto de su vida.

Esa felicidad se borró al instante cuando la niña con un tono algo repipi a su parecer. ¿Cómo podía pensar que fingía? ¿De verdad una niña podía creer que las criaturas eran tan retorcidas? Poco a poco su corazoncito se encogió, quizás su felicidad había sido precipitada. No sólo quería que el niño dejara su cuerpo casi inerte sobre el frío suelo, sino que pretendía llevarlo de nuevo al lago. - No, lago no… - Se esforzó en decir con temor en la voz. No podía dejar de recordar como segundos antes había estado apunto de morir ahogado. Se removió muy levemente en los brazos del chico, no podía volver a esas aguas.

A lo lejos se escucharon unas risitas, tres chicos de quinto curso pertenecientes a la casa de Salazar Slytherin se acercaban a los niños con ganas de diversión. No los habían visto todavía, pero los tres iban con sus varitas iluminando el camino gracias al conjuro lumos. Pocos segundos faltarían para que se encontraran.
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Adae West el Lun Sep 26, 2016 10:43 pm

Ay, jopé, Ziva era muy susceptible. De repente se cabreó porque le llamó, de manera totalmente inocente y totalmente didáctica, sangre limpia. Adae se sintió confundido ante tanto odio repentino y se calló de repente, poniendo una mueca inconformista. Pues vale, ya no diría nunca más que ella es sangre limpia y él es hijo de muggles. ¡Como si fueran insultos! A Adae no le importaba que le llamasen hijo de muggles… al fin y al cabo, es lo que era.

Sin embargo, no les dio tiempo a discutir demasiado más sobre ese tema tan inofensivo, ya que apareció algo repentinamente delante de ellos. Ziva no reconoció que era un elfo doméstico, pero Adae sí que lo hizo. Ese pequeño tamaño, esas menudas piernas, esa voz… Por mucho que estuviera recubierto de algas, estaba claro que era un elfo doméstico; eran sus criaturas favoritas y las había estudiado mucho en CCM como para no saberlo. El chico se acercó a él rápidamente para socorrerlo, pero Ziva no parecía igual de dispuesta. Al parecer no sabía que estaba tratando con un elfo.

—¿Y cómo pretendes que sepamos qué le ha ocurrido si el pobre no puede ni hablar? —
preguntó Adae confundido. Estaba claro que era un elfo doméstico en mal estado, ¿acaso debían esperar a que pudiera hablar para que le contara lo ocurrido?—. Hay que llevarlo a la enfermería para que la sanadora lo cure y cuando pueda hablar, entonces nos dirá que le ha pasado. Pero no creo que nos arranque un ojo. —Aún con el elfo en sus brazos, le apartó un alga para poder ver su rostro y le preguntó:— ¿Nos vas a arrancar un ojo cuando recuperes las fuerzas? —preguntó Adae para cerciorarse.

A lo mejor Adae era demasiado inocente y pensaba bien de todo el mundo —incluído un elfo doméstico—, pero Ziva era demasiado mal pensada. ¿Cómo podía pensar mal de un elfo doméstico?

Si bien aquella discusión podía haber llevado un largo rato, Adae miró al frente en cuanto escuchó las altivas risas de unos chicos que se acercaban. Era fácil darse cuenta cuando se acercaban unos Slytherin o una pandilla tranquila. Los Slytherin gritaban y reían como si el mundo fuera de ellos y una pandilla tranquila pues era tranquila. Se asomó para corroborar que eran Slytherin y se le erizó la piel.

—Jopé, viene gente… —Adae se mostró preocupado—. ¿Y si intentamos ir corriendo hasta el castillo? A lo mejor si pasamos tranquilamente a su lado no nos dicen nada. O si nos ven que llevamos a un elfo doméstico herido nos dejen pasar… —dijo no muy convencido. Algo le decía que si veían al elfo doméstico iban solo a cebarse más todavía con él… Debía esconderlo—. Vamos a escondernos hasta que pasen, mejor.

Y caminó, con el elfo en sus bracitos, hasta la puerta que Ziva había empujado, con la intención de meterse en su interior.
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Invitado el Miér Sep 28, 2016 8:27 am

No todos los elfos eran buenos, yo conocía algunos que eran unos chivatos, y cuando se chivaban la que pagaba el plato era yo, hubiera hecho algo muy malo o simplemente salir de casa a dar una vuelta a ver si encontraba niños y niñas de mi edad para jugar, pero era muy difícil durante la época del curso, estaban todos en el colegio, así que me las pasaba por el bosque de Quedlinburg en las montañas, siguiendo huellas de animales, revisaba nidos de aves y quitaba las bolsas e plástico en las guaridas de nutrias del río. La gente era muy asquerosa y tiraba de todo a los ríos, y en medio del monte. Cuando era la casa de los animales. Algunas veces me había encontrado con animales mágicos y no todos eran buenos tampoco, algunos querían morderme. Como esos que se alojaban bajo los puentes, tenían los dientes afilados y los ojos chiquitos, y algo en la cabeza rojo, como si fuera una bolsa. No sabía como se llamaban, pero esos daban mucho miedo, y eran pequeñitos como los elfos, tal vez más pequeños.

Por lo visto a Adae le volvió la cordura y regresó a los invernaderos- ¿Sabes lo que pasará si lo llevamos a la enfermería y se muere? Que no podrá hablar y pensarán que nosotros le hemos hecho todas esas heridas, y nadie nos creerá aunque digamos que no hemos sido nosotros -quizás a mi amigo no le había pasado, pero eso me había pasado muchas veces en casa, decía la verdad y nadie me creía. Si se rompía algo, yo tenía la culpa, si desaparecía algo, yo lo había cogido o lo había cambiado de sitio, una vez mamá me tuvo buscando un collar durante tres días seguidos, y ni me daba de comer hasta que apareciera, me quedé flaquita, pero por suerte vino una de mis tías que tampoco me caían bien y se lo devolvió. Se lo había dejado mi madre a mi tía, y ya se pensaba que lo había cogido yo, cuando no era cierto, y luego ni una disculpa.

Me quedé mirando el elfo, y cuando Adae le quitó las algas de encima vi la sangre, estaba herido, pobrecito. Y por las risas se acercaban unos cuantos abusones, no sabía exactamente cuantos, pero con un par de Slytherin no se necesitaba mucho más para terminar en la enfermería, y era la hora de cenar por lo que andaría todo el colegio dentro del comedor, y no podríamos gritar pidiendo ayuda.

- Busca un sitio para dejar al elfo y una manta para taparlo -yo cuando tenía heridas sangrantes empezaba a tener frío, suponía que el elfo tendría frío, además si había estado en el lago, tendría más frío porque el agua estaba helada. ¿Y de donde sino se había sacado esas algas que había tenido sobre el cuerpo?

Así la varita con fuerza desde la empuñadura, apuntando hacia la puerta por si a los abusones les daba por entrar. Tragué saliva, porque aunque no quería que le pasara nada a Adae ni a mí, no estaba segura que pudiéramos librarnos de un duelo como quisieran los otros.

Apunté a una de las macetas- Wingardium leviosa -moví la muñeca para alzarla con un susurro de voz y apuntar bajo el quiz de la puerta, si entraban al invernadero por ahí dejaría caer la maceta y entonces, a correr.
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Cuenta de Ambientación el Jue Oct 06, 2016 12:57 am

El elfo respiró aliviado al ver que los niños desistían en su intento de llevarlo al lago. No podría soportar un nuevo contacto con las aguas frías en su estado. La idea de llevarle a la enfermería era su mayor sueño, su anhelo en esos instantes. Si se curaba en su interior sabía que estaría en deuda con esos niños para siempre. Los oía discutir sobre si era mejor llevarlo o no, qué pensarían al verlo o si moría. El elfo no creía que fueran a acusar a dos niños tan pequeños de su muerte y más teniendo en cuenta que no era empleado del castillo.


Movió lentamente la cabeza, dando así una negativa a la pregunta del niño. ¿Sacarle los ojos? Ni que fuera un despiadado licántropo. El pobre elfo se debatía cada vez más entre la muerte y la vida. Sus fuerzas iban diezmando mientras los chicos seguían discutiendo qué hacer con él. Apenas era consciente de que ocurría a su alrededor cuando escuchó algo de una manta y dejarlo en una esquina. No lo entendía, ¿iban a dejarlo morir? ¿Habían jugado con sus ilusiones? Fuera como fuera no tenía fuerzas para pensar ni discutir. Si había llegado su hora no se resistiría.


No muy lejos de allí, un grupo de cuatro alumnos de la casa Slytherin se acercaban a ellos. Si bien todavía no se habían percatado de la presencia de los niños, básicamente porque sus risas ensordecían cualquier sonido externo a su círculo. - Venga, Marcus, no vas a ser capaz de transplantar una mandrágora sin quedarte tieso. - Reprochaba uno de ellos al otro. - ¿Qué no? Te apuesto lo que quieras. - Dijo Marcus con aire decidido. - Si no lo logras tendrás que pedir a Danny Maxwell una cita. - Esa fue su propuesta. Estaba seguro de que la incumpliría, nadie podía evitar caer ante los chillidos de las mandrágoras.


Riéndo entraron en el invernadero, el primero de ellos era Marcus, seguido de Teo que llevaba la varita en alto iluminando a su alrededor. Un chasquido se escucha y de pronto y golpe más atronador. Marcus está en el suelo junto a una maceta rota. -Qué diablos.... - dijo uno de los chicos mirando al frente y viendo a Ziva con su varita en alto. ¿Qué pretendes niña? ¿Sabes lo que has hecho? -No parecía muy contento, todo lo contrario. Apenas dos segundos bastaron para que Teo retirara el lumos y lanzará a la niña un expulso.

Off= el rp de la cuenta será +6. Y por acuerdo de las partes no habrá dado de iniciativa. Por ahora solo dado para Ziva.
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Maestro de Dados el Jue Oct 06, 2016 12:57 am

El miembro 'Cuenta de Ambientación' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Invitado el Jue Oct 06, 2016 2:11 pm

No había más que hacer, me mantenía allí plantada frente a la puerta sujetando mentalmente la maceta a punta de varita, manteniendo el hechizo cuando las voces se acercaban cada vez más, podía reconocer dos, pero parecía que hubiera más gente. Teo y Marcus, compañeros del curso de Dave, y Dave era mi amigo. Unos abusones como los que más.

Cuando Marcus cruzó bajo el umbral de la puerta retiré el hechizo, haciendo que ésta cayera justamente encima de la cabeza dél. Pero eso que le había dicho a Adae no sabía si le había dado tiempo, o donde se encontraba, porque lo que estaba claro es que yo no iba a aparar la mirada de la varita que ahora me apuntaba a mi.

Si mi amigo estaba a mi lado, lo verían, si por una de esas había seguido a su bola y se había marchado para intentar ayudar al elfo, casi mejor, pero cruzando los dedos para que se acordase a quien tenía que avisar que yo estaba en líos. Porque el resto del colegio debía estar en el comedor, dándose el atracón padre. Y si no fuera tan movida, seguramente en estos momentos yo también estaría allí, intentando esquivar as verduras y las que cayeran en mi plato pasándoselas al de al lado cuando no se diera cuenta.

- Primero, no soy niña, mi nombre es Ziva y segundo, sólo me PROTEGO -elevé la voz a la vez que mi varita hacía un movimiento paralelo al suelo porque me acababa de lanzar algo, y de una serpiente nunca te podías fiar.

Sí, como había pensado, eran cuatro, pero Marcus estaba grogui en el suelo, y de momento uno, Teo, el que llevaba el lumus ya me había lanzado un hechizo que si no recordaba mal como me impactara o no pudiera crear un buen escudo me iba a estampar contra las cristaleras a mi espalda, aunque igual tenía suerte y era un negado con la varita y sólo conseguía lanzarme unos metros, y entonces...a ver donde se había metido Adae y cuando llegaba la ayuda. Si es  que llegaba, porque no tenía ninguna intención ni de que le tocaran un solo pelo a Adae ni que el pobre elfo se muriese.
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Maestro de Dados el Jue Oct 06, 2016 2:11 pm

El miembro 'Ziva VonBranberg' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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