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Not Interest At All [Privado]

Invitado el Dom Ago 14, 2016 10:42 pm


A Snape esa dichosa mañana no le apetecía madrugar, pero su madre alegaba que cuanto antes se terminaran los asuntos del colegio antes podrían olvidarse de ellos —de él—. Soltó un suspiro profundo y mantuvo la mirada fija en la librería de Flourish y Boots. Tenía muchísimas ganas de entrar y explorar los libros que habría que hablaran sobre la magia negra, aunque sólo fuera de pasada. Sabía que sería prácticamente imposible encontrar libros que contuvieran sortilegios de ese tipo, pero ansiaba con todas sus fuerzas poder hacerse con algún ejemplar de "La Magia Negra en la Historia". Sólo debía encontrar algún motivo para poder separarse de su ansiosa madre por terminar y de su padre muggle, serio, perdido e inusualmente con los ojos abiertos de par en par. Su motivo, para su suerte, llegó en cuanto vio una chica que parecía estar perdida. Lo miraba todo de lado a lado y estaba claramente buscando alguna tienda.

—Mamá. Mamá —Su madre le hizo un gesto de desquite, mientras seguía charlando con la dependienta—. Mamá... Voy a ayudar a alguien, ¿vale? —No recibió respuesta alguna, pero se hizo el entendido y le faltó tiempo para irse. Obviamente, no pretendía ayudarla de verdad, pero al menos fingir, no estaba tan mal, ¿no? Después de todo, era plenamente consciente de que su madre, aunque pareciera siempre desconectada de él, bien se daba cuenta de si le mentía o de si decía la verdad.

Se aproximó a la chica con ciertos aires de desdén. Sin decirle una sola palabra, le arrebató el papel que tenía en la mano y leyó lo que ponía en él. Una larga lista de elementos que se necesitaban para comenzar las clases en Hogwarts. La examinó de arriba a abajo, con aire expeditivo. Estaba claro que no la conocía de antes. ¿Alumna extranjera?

—¿En qué año estás? —preguntó, con una ceja alzada, prepotente—. Los libros los puedes comprar ahí, el uniforme en esa de ahí y el animal lo puedes adquirir en aquella de ahí al fondo. En fin, ha sido un placer hablar contigo, ahora si me disculpas me voy a...

—¡Snape! —Su madre, qué bochorno. —Qué bien que ayudes a tus compañeros... —Por su cara estaba claro que no pensaba lo que decía. Notó ese brillo maligno que le salía de vez en cuando, en esos momentos que le entraban unas tremendas ganas de fastidiar a su hijo. —¿Por qué no buscas con ella el resto de cosas que te faltan para empezar el curso? Tu padre se ha ido que no podía más, así que vamos, andando. —Aquello significaba que le estaría vigilando mientras hacía lo que se suponía debía hacer, ¿verdad? Gruñó entre dientes y miró a la chica.

—Sígueme. —Estaba ligeramente sonrojado por la intrusión de su madre, pero se hizo el duro y se encabezó hacia la librería, entrando sin mirar si la chica le seguía o no.
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InvitadoInvitado

Invitado el Vie Ago 19, 2016 7:51 pm

Era mediados de Agosto, al parecer faltaban un par de semanas para entrar a clases en Hogwarts, algunas personas intentaban convencerla de que era lo mejor el que hiciera su último año en dicha institución aunque ella misma no pensaba lo mismo, no estaba segura de si hacerlo o no y a decir verdad no quería hacerlo, las cosas estaban complicadas en su vida, ser madre no era fácil, estar en una situación complicada con el padre menos y aún peor era el hecho de estar desheredada por no querer estar con una familia que apoyaba la muerte de su pareja solo por ser squib, vamos que venía de una familia purista, no es que fuera una muggle cualquiera o si quiera una muggle, solo una chica que viniendo de una familia mágica no podía efectuar esta por mas que lo intentó.

Para este momento solo tenía el apoyo de su tía aunque no quería causarle problemas el resto de su familia paterna le negaron su apoyo por petición de su padre y la materna por mas que sabía que si la ayudarían estaban en Francia y no quería regresar a Francia, ya Steph había hablado con ella al respecto pero al final la rubia decidió quedarse en Londres con su hermana aunque sin ella, los primero días estuvo lejos de la misma y viviendo en el Caldero Chorreante por que ocupaba estar algo lejos de todos, luego decidió irse con ella y su tía, luego su padre y sus amenazas hicieron que la rubia sintiera algo de miedo de quedarse por mas que su tía le dijo que todo estaba bien, al final no regresaría a Francia, ella era alguien orgullosa y además realmente no quería estar cerca de Damian y Elliott y mucho menos que su pequeño lo estuviera. Al parecer la familia regresó a Francia, algo que ella se negaba a hacer, en su lugar decidió quedarse con su hermana en Londres al menos hasta el final de vacaciones y las cosas terminaron en que les llegó una carta de la escuela local, al parecer la pelirroja comentó las cosas con su padre y este terminó transfiriendo a Elizabeth a la misma escuela que su hermana, pero eso seguía sin convencerla, ella ya había decidido que buscaría otra forma de terminar sus estudios. No podía dejar a su pequeño con la familia paterna, dejarlo con su padre significaría ceder y dejarlo ver que aún dependía de él y no quería, dejarlo con su familia materna significaba dejarlo en Francia y una vez mas no quería que estuviera cerca de Elliott, dejarlo con el padre (del pequeño) esa era menos que era una opción, no confiaba en él y no quería hacerle problemas a su tía.

Ese día había hablado con su hermana, desde que llegó no había podido salir sin el pequeño y por ende no había podido conocer mucho en especial por su propia terquedad así que le pidió a la pelirroja que se quedara con su pequeño mientras ella iba a comprarle los materiales, la verdad tuvo que hacerle ojitos y casi que una expresión de suplica como si ella fuera la menor y no la mayor, al final consiguió que esta se quedara el pequeño mientras ella iba a comprar los útiles de la menor.

Miró la lista y las tiendas, no sabía por donde empezar o donde encontraría las cosas, bueno algunas eran lógicas pero otras no, en todo caso no tuvo tiempo para pensar donde empezar cuando un chico le arrebató su lista, bueno, la de su hermana. Enarcó una ceja ante la actitud del chico - Si estudias en Hogwarts, creo que la lista te lo dirá - expresó rodando los ojos, antes de escuchar las indicaciones del chico, el uniforme lo tenía que buscar Steph por que no medían lo mismo, el animal si su hermana pensaba llevar uno sería a su mascota de siempre no una nueva, el resto, eso si lo necesitaba. Por un instante pensó en no darle las gracias y seguir su camino pero al final terminó decidiendo que si lo haría - Gracias - respondió secamente y con algo de frialdad por la actitud del Ingles.

Era lindo cuando los astros se unían para molestar a un chico como ese y que su madre apareciera solo para molestarlo era algo encantador, por que parecía que él si le molestaba la presencia de su madre, bueno a ella le molestaba un poco la presencia de su madrastra cuando estaba con ella, pero sabía que de haber sido su madre no le hubiera molestado nunca su presencia.

- Que bonito ver que aún hay chicos que salen con sus madres a comprar sus materiales, deben ser muy unidos - diría la joven con un tono de voz que hacía ver que le parecía bonito, aunque solo lo hacía por molestar al chico, mientras caminaba detrás de él a la librería.

- Snape, ¿me ayudas con mi lista de libros? - pediría como chica buena, solo para molestarlo y distraerlo de lo que tuviera que hacer, además le servía por si ocupaba los mismos libros en... no pudo continuar esa linea de pensamientos sin darse cuenta que evidentemente ocupaba al menos comprar el doble de los libros de séptimo, entrara o no a Hogwarts, los EXTASIS serían los mismos, era el mismo examen para todo el país así que si o si tenía que comprar sus libros y los de su hermana, esperaba que le alcanzaran los galeones para comprar todos los materiales o tendría un problema porque tendría las compras a medias, aunque su hermana podría encargarse de comprar lo que faltara.

FdR: Disculpa por responder hasta hoy, es que ocupaba fijar unas cosas de mi trama por que me dejaste en Jaque con el tema, pero ya resolví todo XD
O al menos eso creía hasta que hablé con la user de mi hermana y me hizo modificar las cosas pero ahora si están las cosas correctas.
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InvitadoInvitado

Invitado el Mar Ago 23, 2016 11:50 am


La sonrisita divertida de esa chica junto a esas palabras de burla le provocaron una rabia interior que tuvo que bloquear haciendo uso de su superior sabiduría y madurez. Se giró y le devolvió la miradita, con el mismo tono sarcástico y sardónico. En sus facciones se descubría el odio contenido que sentía hacia la mujer que les observaba desde lejos.

—Créeme que si pudiera escoger, vendría solo. —Lo dijo entre dientes, prácticamente, porque la mirada fija de su madre era tan peligrosa como si dominara la legilimancia. En todo lo que pensaba en esos momentos era en que debía, bajo cualquier circunstancia, aprender a bloquear su mente de su madre. Se dio la vuelta, y la capa negra que caía siempre sobre su espalda, dio un giro dramático. Flourish y Boots era de las mejores librerías que conocía Severus en aquella época. Obtenían libros de alrededor del mundo traducidos al inglés y podías hacerte con ejemplares rarísimos de ediciones antiguas (algo que le fascinaba al joven). Siempre que entraba, se dejaba embriagar por el aroma a papel antiguo; le recorría un escalofrío largo y sincero por toda la columna, y prácticamente era la misma sensación que sentiría al ver a Lily Evans, la pelirroja de Gryffindor. Le hizo gestos de desquite a la muchacha, arrugando los labios como un hombre mayor lleno de asco y se aproximó a las estanterías.

—De séptimo curso, como yo, ¿no es así? —se tomaría aquello como parte de su trabajo como prefecto. Ayudar a una novata de la escuela a reunir todos los libros que necesitaba. Era lo mínimo, realmente, ¿no? Claro estaba que lo que él quería conseguir debería esperar. O… la miró, y luego miró por la ventana, allá donde se veía a su madre recolocándose las gafas de pasta negras, como absolutamente toda su vestimenta. Algo había heredado de ella, después de todo. Tenía una idea. Una idea brillante.

Ante la agradable sensación de obtener una salida a sus necesidades, sonrió con sinceridad. Claro que no sonreía a nadie en concreto, pero la muchacha con la que estaba podía perfectamente pensar que era una sonrisa para ella, ya que la estaba mirando. Severus tragó en seco y asintió. —Sígueme, están todos en el mismo pasillo.

Había gente pululando ya entre estanterías. Otros estudiantes, magos adultos y otros especímenes que buscaban sus libros. Severus tuvo la mala suerte de ver de lejos a un conocido que era eeeextremadamente pesado. —Por aquí —y tiró de la manda de la chica para cambiar de pasillo antes de que le viera. Tenía su objetivo claro: el pasillo de libros para adultos, aquellos que contenían libros y libros sobre los caminos de las Artes Oscuras y de los episodios de la historia de la magia más oscura y estremecedora. Le palpitaba el corazón con la necesidad imperiosa de hacerse con ese ejemplar que había visto en varias publicidades de las revistas que leía su madre. Se relamió el labio, la excitación era patente, sus dedos se morían de ganas de acariciar esas páginas, la mera idea de obtenerlo era casi estar al borde del orgasmo intelectual. Cuando alcanzaron el pasillo, Severus soltó un resoplo de alivio. Hasta que vio, ni más ni menos, a un hombre llevándose el último ejemplar. Soltó a la chica, ya que no se había dado cuenta pero la había llevado arrastrando por la manga desde ese giro inesperado en el tercer pasillo, y se cruzó de brazos, cabreado. —Joder… —masculló, echando un vistazo a lo que estaba mirando su compañera. —Ya, ya, cállate, no digas nada, ¿quieres? Ahora vamos a buscar los libros del curso. Dame un momento. —Un libro. Se trataba de un libro que hablaba sobre sortilegios raros, algunos los cuales aún no se sabía exactamente qué hacían. Y lo cogió.

—Vale, ahora vamos a por los libros del curso. —Y cambió de pasillos rápidamente, entrando en el de libros escolares. Con un golpe de varita, alzó los que tenían que comprar, haciendo que los que eran de la chica, la siguieran a ella y los que eran suyos le siguieran a él. Hacer magia le producía siempre un inexplicable placer.

No había mucha cola, y por ello tuvieron la suerte de poder ser atendidos con bastante rapidez. Los dejó sobre el mostrador y pagó lo suyo. Como no quería que su madre se diera cuenta de que había comprado ese libro lo escondió entre los libros de la chica, haciendo ver que la ayudaba a recogerlos del mostrador.

—Aquí tienes. ¿Necesitas ayuda con algo más? —preguntó, mientras salían.  
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InvitadoInvitado

Invitado el Sáb Ago 27, 2016 5:56 pm

Era un chico particular el que llegó a toparse ese día, le recordaba a algunos de los chicos que había conocido en Francia, pero él era algo diferente y hacía que la rubia sintiera algo de curiosidad por él, aunque en esos minutos llegó a aprender varias cosas de él, como que le desagradaba su madre y que en cierta forma tenía algo de recelo con ella, no era el primero que conocía con una mala relación madre e hijo, aunque no era algo que le hubiera pasado a ella, su relación en particular era una mala relación de hijastra y madrastra pero por diferentes razones.

Caminó detrás de él hasta la librería, parecía que le había tocado una persona complicada la que se había ofrecido a ayudarla en sus compras y sinceramente no le hubiera molestado hacerlas sola luego de decidir que iba a comprar primero. Entre las cosas que la intrigaron ahora que estaban en eso, era a que casa pertenecería, aún no estaba muy enterada de las mismas, ciertamente tenía una hermana que estudió ahí por 6 años e iba a empezar su 7mo y que le explicó un poco sobre ellas pero aún no entendía del todo era lo que diferenciaba la una de la otra, tal vez de haberlo sabido hubiera pensado que él era Slytherin o Ravenclaw.

- Si, séptimo, ocupo mis libros y los de mi hermana - diría dando a entender que ambas eran de séptimo aunque sin informar que la menor si había estado en Hogwarts desde que inició su formación en Hogwarts y que ella no estaba segura de llegar a iniciarlas en algún momento.

Dadas sus actitudes pasadas esa sonrisa le pareció algo sospechosa, ella no era tonta aunque lo pareciera, algo estaba tramando, dudaba que fuera para ella, tal vez se estaba equivocando y lo estaba prejuzgando pero ya vería mas adelante cuan equivocada o no estaba - Ok - fue su única respuesta mientras le seguía el paso.

Caminó junto al joven hasta que este empezó a arrastrarla hasta donde estaban los libros de adultos, al parecer estaba emocionado por conseguir uno en especial, ella claramente enarcó una ceja al verse obligada a ir tras el joven y no de la mejor manera - Creo que te pasaste de pasillo - sería lo que diría sin poder hacer nada para soltarse y realmente le molestaba que alguien la arrastrara de un lugar a otro pues le recordaba a ciertas personas desagradables que no quería ver el resto de su vida, pero al final el joven la soltó, con lo que la rubia observó donde es que miraba el joven, al parecer era un estantería vacía, solo con un ejemplar de un libro, libro que al parecer le interesaba mucho y que era de artes prohibidas pero que otro le ganó, la joven resopló en especial al ver como nuevamente su carácter cambiaba - Ya vengo - le diría rodando los ojos mientras se acomodaba su vestimenta y se dirigía hacia el hombre que tomó el ejemplar. Caminó con gracia y sensualidad hasta el hombre mayor hasta llegar hasta donde él, en todo momento intentó mostrarse coqueta mientras solicitaba el ejemplar, en un primer momento se lo quisieron negar pero la joven sabía muy bien como usar sus encantos de mujer y al final terminó comprometiéndose en una salida que no pensaba cumplir y con el libro entre sus manos, algunos magos por mas gusto por las artes oscuras no podían resistirse a una mujer joven que supiera como halagarlos para conseguir lo que desean.

Esperó a que cambiaran de pasillo y estuvieran lejos del hombre para pasarle el ejemplar al pelinegro - Tu libro - diría como si nada, para ella las artes oscuras no eran nada, por mas que no estuviera en un colegio que se especializara en eso, eran solo otro tipo de magia que algunos veían mal.

La compra de libros fue mas fácil con el uso de la varita ya los libros de él, ella y los extra que tenía que comprar ella para su hermana estaban siguiéndolos, aún así al llegar al mostrador tendría que revisar que estuvieran bien los libros de su hermana, dado que los de ella eran solo una copia de estos con la intención de llevar lo mismo, aunque no estaba segura si debería comprar mas adelante otros en caso de que ambas ocuparan alguna materia diferente.

Era una gran pila de libros la que la joven llevaba consigo incluyendo la añadidura que hizo el joven, claramente se había dado cuenta pues había contado todos los libros y sobraban libros, una vez mas era rubia pero no tonta - ¿No es mas fácil decir "Mi madre no puede ver esto ayúdame a pasar desapercibido"? - preguntaría con un tono de voz que solo él escuchara mientras su vista se dirigía a él antes de alzar una vez mas la voz a una normal - Ocupo un uniforme de Slytherin para mi hermana pero creo que eso lo puedo conseguir después, claramente ocupo también todos los demás materiales - fue su respuesta.

FdR: Conociendo a Elizabeth si te daría el libro que quieres en realidad.
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