Situación Actual
21º-14º // 5 octubre luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Apolo MasbecthMejor PJ ♂
Circe MasbecthMejor PJ ♀
Alexandra B.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ashanti ButtonMejor nuevo
Joshua EckhartMejor jugador
Sam & HenryMejor dúo
Eva WaldorfPremio Admin
Afiliaciones
Hermanas [2/4]
Expectro PatronumExpectro Patronum
Directorios [8/8]
Élite [36/40]
1zp6r0z.jpgSaint Michel UniversitéMagic WordsBelovedHogwartsExpectro PatronumExpectro PatronumExpectro Patronum
Redes Sociales
2añosonline

Se hace camino al andar [Priv Niobe]

Invitado el Dom Oct 09, 2016 8:53 am

Amaneció despejado, incluso desde el eternamente encapotado Londres, y a Riza no le hizo falta más señal para ponerse en marcha. Se había tomado el día libre para dedicarse a su hobby y alejarse un poco del mundo y, con el equipamiento listo desde la noche anterior, nada más acabó de vestirse emprendió el camino desde Hogsmeade. Ese día le esperaba una ruta sencilla pero larga, unas cuatro horas de camino y paisaje. Nada de papeleo, nada de muggles, nada de traidores a la sangre; solo ella, su varita y los paisajes de la bella Inglaterra mágica. Llevaba demasiado tiempo sin salir de la ciudad y ya iba siendo hora de estrenar las nuevas botas que se había regalado con el primer sueldo: aislantes, transpirables y absurdamente cómodas, además de a la última moda mágica. Que se rieran los muggles, con todo su equipamiento de plásticos, telas y cosas raras.

De hecho, una de las razones por las que solía elegir Hogsmeade para empezar las rutas era la total ausencia de muggles. Estaban todos demasiado pelmas en el ministerio con lo de "no llamar la atención" y ella se negaba a vestirse como un muggle: prefería mil veces sus pantalones de equitación, su camisa blanca y un chaleco oscuro. Y si no fuera porque estaba recuperándose de un cólico, también se habría llevado al caballo de su tío.

Como era habitual, le costó casi media hora de camino conseguir relajarse y empezar a olvidarse de su trabajo, pero para entonces pudo centrarse ya en el mapa y la brújula mágica que llevaba encima. Lo más normal habría sido encantarla para que le marcase el rumbo, pero eso le habría quitado gran parte de la gracia al asunto y, con la varita encima, no tenía demasiado miedo de lo que pudiese encontrar.

Fue por eso que, cuando oyó lo que parecían pasos bastante cerca del camino, sacó la misma y se decidió a investigar. No había demasiadas criaturas peligrosas por allí cerca, no mientras no la cabreasen a ella.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 12, 2016 12:30 pm

No era novedad la enorme pasión que tenía la noruega por la magizoología y los más cercanos y no tan cercanos a ella lo tenían de sobra. Muchos pensaban cuando empezaban a conocerla que era algo así como una especie de hobbie, como quien le gusta leer o jugar a los gobstones. Pero no, su pasión por la magizoología iba mucho más allá. Por esa misma razón se encontraba donde se encontraba.Tenía el día libre y como no quiso dedicarlo a ir con sus cuaderno y plumas para encontrarse con alguna misteriosa criatura. Bien sabía que donde iba, cerca de Hogsmeade ni por asomo se encontraría una criatura medianamente interesante, no de la que tuviera un gran conocimiento como sucedía con las inofensivas. Aún así no le desanimaba, siempre creía que podía descubrir nuevas cosas, nuevos comportamientos, y quien si alguna vez descubriría una nueva criatura. Sabía que ese día no sería hoy, pero quien sabe en un futuro lejano, en un país diferente.

Estuvo caminando un buen rato en busca de algún rastro de alguna criatura y tardó en encontrarlo, era de día y muchas de ellas no se mostraban así como así, no al menos en aquel lugar.
Junto con sus cuadernos, en la mochila llevaba algo de comida por lo que decidió comer algo dulce ya que su estomago comenzaba a rugir y ella, comía casi continuamente, algo que no aparentaba dada su delgadez.
No fueron más de diez minutos lo que tardó en encontrar algún rastro, quiso emocionarse y entusiasmarse hasta se se acercó a aquellas hojas de unas plantas que había sobre la tierra cuando se percató de que era el simple moco de un gusarajo. Vaya, todo un descubrimiento. Aún así no desaprovechó aquella oportunidad y sacó una especie de tubo de ensayo de su mochila y sin mancharse trató de verter gran marte de ese moco en éste. Le vendría muy bien para futuras elaboraciones de pociones.

Quiso continuar su camino pero escuchó a alguien aproximándose. Bien sabía que no se trataba de una criatura por el ritmo de aquellos pasos, hubiera desconfiado menos de no ser que parecían unos pasos tranquilos, casi calmados. No notaba brusquedad en su caminar y eso le parecía sospechoso, como si el causante de aquel ruido estuviera bastante decidido, y no tenía idea de si le habían seguido o no, así que sin pensárselo dos veces sacó y apuntó con su varita en cuanto se acercó a aquel camino, apunto de toparse con el supuesto agresor, porque así era ella, muy desconfiada.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 12, 2016 4:05 pm

Aunque el camino estaba en un estado admirable, más aún dada la poca gente que solía transitarlo, nada más alejarse de su orilla Riza empezó a notar la diferencia. Incluso estando relativamente cerca de Hogsmeade los árboles crecían en su lenta competición por acaparar la luz y la maleza se quebraba tras sus pasos, marcando su camino a oídos de todas las criaturas de su alrededor. Dado que en esos bosques no había dragones ni quimeras, caminando despacio y sin obligarse al sigilo era la mejor manera de no asustar a ningún bichillo que pudiese reaccionar mal.

A su alrededor podía sentir más que ver la presencia de no pocas criaturas. Un topo en su madriguera, asomándose de forma fugaz, una ardilla saltando en las ramas superiores de un roble, el ocasional pajarillo en busca de pareja... Cuando apenas tres minutos después se vio de nuevo en el camino fue capaz de respirar con satisfacción: su orientación no le había fallado. Siempre tomaba aquel atajo, quitándose media hora por cinco minutos de campo a través y el ligero orgullo que le provocaba el no perderse fue bastante como para que se descuidara. Porque sí, aunque no hubiese nada que temer en esos bosques, no para una bruja adulta, había algo realmente inquietante en tener una varita apuntándote al cuello, y más aún si estaba a menos de veinte centímetros.

Su primera reacción fue quedarse quieta, no mover ni un músculo mientras intentaba darse cuenta de la situación. Tenía su varita en la mano, y si la situación escalaba podría aún lanzar un hechizo antes de su rival, pero no era plan cabrearla. Porque sí, la persona que la estaba amenazando era alguien que ya conocía y a Riza le hizo falta cierto autocontrol para no esbozar una sonrisa de oreja a oreja, la más cruel de su repertorio, y lanzar alguna maldición de sus favoritas. Obviamente, tener la varita de la ex-Ravenclaw en el cuello también ayudaba.

-Hace un buen día, Gjertsen, ¿me equivoco? -Saludaría, dando un paso atrás despacio y buscando ganar espacio para maniobrar. -Yo te recomiendo bajar esa varita, vengo sin ganas de luchar y me incomoda un pelín que me amenacen. A todo el mundo, en realidad. -Añadió, con movimientos deliberadamente lentos. Sí, tenía el peso de los pies en la punta y en su mente ya se planteaba dos hechizos, pero quería optar por la solución diplomática. Quizás, solo quizás, había sido un poco descuidada. Pero se negaba a batirse en duelo en su día libre. ¿Qué tenía el destino contra ella, que no podía darle un solo día de soledad?
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Jue Oct 13, 2016 6:16 pm

¿Era aquella justicia poética? ¿Había sido demasiado cruel o malvada en otra vida o quien sabe, muchos años atrás como para que tuviera que andar encontrándose de pronto continuamente con la irritante rubia? Porque si, solo fueron dos ocasiones pero para ella ya eran más que suficientes. Durante sus siete años de Hogwarts apena la vio unas cuatro o cinco veces directamente y habían pasado ya seis años de eso y ahora como si nada se la encontraba como quien veía a su habitual vecino. Aquello era casi como tener viruela de dragón, así la veía a ella; como una enfermedad, que ni en broma la querías tener cerca tuyo.


Lo hacía hasta que te has topado en mi camino. Tu presencia no es nada grata ¿Lo sabías?— Preguntó de forma retórica con el ceño fruncido. Bien sabía que lo peor que podía hacer era seguirle el juego o demostrarle lo desagradable que ella le parecía, pero cierto odio que habitaba en su le hacía condenadamente complicado poder reprimir todos aquellos impulsos de mandarla a lo que iba siendo la mierda, aunque con otras palabras un tanto más sutiles.

Al escuchar sus palabras bajó la varita, pero no por su advertencia o aviso sino porque se trataba de ella. Por mucho desprecio que sintiera hacia ella, Niobe no era una chica que iba lanzando hechizos a diestro y siniestro, ella más bien optaba por la opción defensiva. Cierto era que no siempre podía ser así, pero si si estaba en su mano evitarlo. Por eso mismo volvió a guardarse la varita, no le temía miedo a la rubia y si llegaba un momento en el que buscaría atacarla y pelear, no dudaría un solo momento en volver a envainar su preciada varita.

Dedicó apenas un par de segundos a observar la vestimenta de la rubia, ella jamás se pondría ese tipo de ropa, eran como el agua y el aceite, en todos los sentidos. Lo único que tenían en común era que ambas eran brujas, y desde el punto de vista de muchos idiotas...eran de muy diferentes clases.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Jue Oct 13, 2016 9:13 pm

Riza aferró su varita hasta que los nudillos empezaron a palidecer y a punto estuvo de levantarla y dejar a un lado todo deseo de civismo. Pero aún tenía una varita apuntándole al cuello y eso, junto al poco sentido común que le quedaba, era un deterrente suficiente. Se iba a tener que conformar con alzar su ceja y no esconder su perplejidad. ¿Cómo se atrevía? ¿Quién se había pensado que era?

-Ahora soy yo la que se dedica a amenazar senderistas inocentes, ¿no? -Replicó mordaz, cruzando los brazos y dejando bien visible su varita en una amenaza velada que, por pura exasperación, abandonó en cuanto Niobe bajó su arma.

Instantes después tomaba una distancia prudente de la noruega y empezaba a alejarse hasta que, incapaz de resistirlo, se dio media vuelta. La situación la superaba. -¿Tú qué esperabas encontrarte, este es un camino transitado, van a haber senderistas sí o sí. -Suspiró, volviendo a cruzar los brazos. -Y, francamente, no pensé que te iba lo de pasear por el placer de pasear. -Añadió tras tranquilizarse un poco.

Era bastante absurda la manera en la que esa ex-Ravenclaw conseguía hacerle perder los papeles. No llegaba hasta el punto de hacerla gritar, pero sí se las apañaba para irritarle profundamente. No por sus orígenes muggles, que también, sino por la forma en que se empeñaba en llevarle la contraria y tratarla como si fuera alguna maldición que le hubiesen echado. ¡Ella solo quería el respeto que merecía por su condición! Pero no, esa sangre sucia se empeñaba en intentar ser igual que ella y no le acababa de entrar en la cabeza el porqué.

Durante un segundo se planteó amenazarla, aprovechando el momento sorpresa que tenía para lanzarle un hechizo inmovilizador, pero la idea se largó casi al instante que vino. No había matado a nadie a sangre fría, no aún, y le había dicho a más de un compañero que pensaba hacer senderismo ese fin de semana. Sería muy sospechoso. Y bueno, estaba en su día libre y esto incluía un descanso de atrocidades si no la llamaba el Señor Tenebroso.

-De todos modos, creo que la situación merece ser cauto, más si vas sola. -Añadió al fin, guardándose la varita en el cinturón. Quizás no fuera tan valiente sin la máscara, quizás estar sola tenía esas cosas.

O quizás no se atrevía aún a eliminar un trozo de su pasado, que también podía ser.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Vie Oct 14, 2016 3:43 pm

Una ladina y sarcástica sonrisa se dibujó en su rostro cuando Riza se refirió a ella como alguien 'inocente'. Alguien que era como ella, diciendo la sarta de tonterías que había llegado a decir a lo largo de su vida o las cuales Niobe había presenciado. Estaba segura que desde la última que escuchó en sus años de escuela, la rubia habría dicho una y otra y otra. Sin parar.

¿Senderistas inocentes como tú que montan lo que montan en las posadas como hace unos días? Oh, claro. — Replico con cierto sarcasmo. Había a gente que le molestaba e incluso le llegaba a irritar cuando la noruega era sarcástica porque según ellos, ésta recurría mucho a éste pero era su forma de ser y de hecho, ella lo adoraba.

Creyó que en cuanto la rubia soltara su sarta de bobadas habitual se marcharía pero no, pareció agradarle estar aquel día de palique y la noruega no sabía si aquello le desagradaba o directamente le irritaba, es lo que producía en ella cada palabra que soltaba por aquella lengua viperina.

Por aquí puede aparecer cualquier tipo de persona, no solo senderistas. ¿Sabes que no todos tienen buenas intenciones, no?— Volvió a replicar, pero ésta vez con el ceño fruncido.
Aún tenía en su mano izquierda el tubo de ensayo por lo que se agachó y abrió su mochila para guardarlo en una especie bolsa de cuero donde tenía unos cuantos más, todo completamente ordenado y que no pudiera rompersele nada ni mucho menos esparcirse y pringarlo todo.— No he venido a hacer senderismo, a mi no me van esas cosas. He venido por razones más...cientificas. — Añadió sacando su cuaderno de la mochila y cerrando después ésta tras sacar un par de plumas. — No sabía que fueras tan aburrida.— Se echó la mochila al hombro y sonrió de forma altanera refiriéndose al senderismo. Aquel ... ¿Deporte? No, eso no podía ser un deporte, siempre le había parecido demasiado aburrido, Niobe tenía un espíritu demasiado nervioso y aventurero para realizar aquel tipo de tareas que para nada iban con ella.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Vie Oct 14, 2016 8:48 pm

Algo le decía que no iban a ser los años de pullas o remarques mordaces hacia la ex-Ravenclaw y todos los hijos de muggles, no, sino el incidente de la posada de unos diez días atrás, lo que la perseguiría durante años. Probablemente porque Niobe no parecía con ganas de olvidarlo y la propia Riza se negaba a que pasara a la prosperidad como algo sucedido por su culpa. Ni de broma, que eso acababa en los oídos menos esperados.

-Te pienso recordar las veces que haga falta que yo no armé nada. No puedes esperar que me quede tan pancha si una camarera me desea que me envenene y luego otro cliente atenta contra mi integridad física. Ya es mucho que no presentara una instancia, y me empiezo a arrepentir. -Bufó, aún con la ceja arqueada y apoyándose en un árbol viejo que le pillaba bastante cerca. Con suerte no le caería nada en la cabeza ni se mancharía mucho, pero solo cruzando los brazos con aire chulesco se sentía más cerca de ganar la discusión. Infantil, sí, pero tenía razón igualmente.

De todos modos, había algo en lo que Niobe no se equivocaba y eso era que no todos tenían buenas intenciones. Ella, siendo honesta, no siempre tenía las mejores. Pero dado que si Niobe desparecía sospecharían de ella tras el incidente del Cabeza de Puerco y a Riza le importaba bastante su imagen pública, se iba a limitar a suspirar y jugar su papel, sin poder bajar la ceja pero abandonando la sonrisilla sardónica.
-Si no todos tienen buenas intenciones, el sentido común dictaría que no te adentrases en un bosque sola, no con lo que está pasando en Inglaterra. Tus padres son Muggles y estoy segura de que has oído hablar de las desapariciones que ocurren últimamente. -Añadió, empezando a levantarse hasta que, medio segundo después, cayó en cómo estaban sonando tus palabras. Por si las moscas levantó las manos en un gesto de paz. -No quiero que pienses que te estoy amenazando. Trabajo en el ministerio y también he tratado con algo de papeleo de los aurores, así que lo digo por seguridad. Que no es que me preocupe lo que te pase, pero más desapariciones y asesinatos son más papeleo.

Mientras hablaba no pudo evitar fijarse en el vial lleno de... ¿era eso savia? ¿pus? ¿babas? que su interlocutora guardaba en una bolsa llena de otros frascos para sacar luego dos plumas. Eran bonitas, de un ave que no podía reconocer y seguramente no del mismo local donde ella compraba sus enseres (si atendieran a nacidos de muggles, claro estaba, ella no sería clienta habitual). Eso sí, todo el encanto de las plumas (que tampoco eran tan bonitas) desapareció cuando Niobe tuvo la osadía de llamarla "aburrida". Por ahí sí que no iba a pasar.
-Yo entiendo que alguien con tus orígenes y educación no pueda apreciar la belleza de lo natural, y entiendo que prefieras recoger babas, pero al menos ten la decencia de no presumir de ello.

Y sí, estaba entrecerrando un ojo. Y probablemente le temblaran ambas manos, pero si en algún momento había estado cerca de empezar un combate fue entonces. No tenía ni que hablar, ni que abrir la boca, era una buena duelista y nombrar los hechizos era para principiantes. Y aunque no tenía pleno control de su sadismo,
quizás iba siendo hora de dejar el teatrillo y abandonar su tapadera.

Ya había sacado la varita y empezado el movimiento cuando le ganó el sentido común y la volvió a guardar, maldiciendo entre dientes y dándose media vuelta para adentrarse de nuevo en el bosque.

Fue entonces cuando algo dejó de cuadrar. Un instante antes había pisado tierra firme y justo después la superó el instinto de agarrarse a una rama, a cualquier cosa, mientras se precipitaba terraplén abajo a lo que no sería más de medio metro de altura.

Lo primero que notó era que el brazo derecho le dolía, que algo le goteaba la manga y que podía mover los dedos. ¿Lo segundo? Que se había manchado la camisa y eso sí iba a ser un problema. ¿Qué le había hecho al karma para que la tratase así?
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Dom Oct 16, 2016 4:58 pm

Otra vez venía aquel juego de la indignada. ¿Por qué tanta explicación? La noruega parecía no mostrar interés alguno en ello y curiosa, era un rato. Más que no tener interés en ello intentaba no tenerlo, no quería sentir interés por nada que rodease a la gente como ella. Ella únicamente quería saber lo necesario, que en su ronda se formó aquel barullo y ella fue parte de éste, fuera o no quien inició aquella gresca, estuvo involucrada y eso era más que suficiente para ella. No le importaban más motivos y seguiría viéndolo de aquella manera.

Estaba segura que si más adelante volvía a encontrarse con la rubia volvería a surgir tarde o temprano aquel dichoso tema de la gresca en la posada, parecía que Riza luchaba por mantener su integridad intacta. Una vez más ¿A quien le importaba? Como si alguien como ella pudiera importarla, ni ella ni sus tan lamentables actos.


Una burlona sonrisa se dibujó en sus labios cuando Riza comenzó a hablarle sobre las desapariciones muggles y el sentido común.
Por muy malas intenciones que tenga con quien me vaya a topar en el bosque no te incumbe, además se defenderme por si sola. Y la única desaparición que podría preocuparme sería la de mi madre y eso nunca sucederá.— Aquella sonrisa de borró repentinamente al simplemente nombrar a su madre, así que decidió no decir nada más e ignorarla completamente.
O al menos esas fueran sus intenciones hasta que por milésima vez volvió a nombrar el tema de su sangre. Pero que insistencia tan inútil, por dios.

Aprecio la naturaleza más de lo que tú podrías apreciarla y lo que recojo es por razones científicas, que seguramente alguien como tú no pueda llegar a comprender, tranquila no te culpo.— Volvió una vez más a ella aquella sonrisa burlona y al igual que la rubia Niobe se dio media vuelta para apartarla de su vista y que no llegase a irritarla tanto como aquel día, no cuando estaba en un entorno del que tanto disfrutaba, aunque por razones muy diferentes a Riza.

No le dio tiempo ni a dar cuatro pasos que escuchó un ruido tras sus espaldas. Instintivamente se giró para ver que había pasado y se acercó con cuidado. Arqueó ambas cejas y no pudo evitar soltar una pequeña risita al ver aquella escena. Si hubiera sido algo grave, por mucho asco que la tuviera, no se habría reído, pero aquello...era imposible no disfrutarlo. — Vaya vaya vaya. ¿Pero qué tenemos aquí?— Alzó un poco la voz para que Riza pudiera escucharla.—  ¿Has oído hablar de la justicia poética? He aquí. Ahora pareces más sucia que mi sangre, bonita.— Pronunció aquel bonita con cierto retintín, disfrutando al verla ahora con aquellas pintas. El tiempo ponía a cada uno en su lugar.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Lun Oct 17, 2016 10:32 am

Lo primero que pensó la rubia al ver la sonrisilla de Niobe fue que no estaba tomándola en serio. Que no veía el peligro en que estaba por ser hija de muggles y mucho menos la situación. Riza apretó los labios, algo ofendida por la reacción. Niobe no era importante, pero casi quiso que lo fuera, tener confirmación directa de que formaba parte de la Orden del Fénix para borrarle esa sonrisilla de la expresión. ¿Cómo se atrevía a dudar de sus palabras? Y más, aún, soltándole lo que perfectamente era un punto débil. ¿Tan confiada estaba?

-Los muggles no tienen demasiada defensa frente a los magos, no es como si pudieran hacer mucho ante nosotros. Si tuviera alguno en mi familia ya habría invertido en algo. -Musitó, alejando la mirada de la ex-Ravenclaw. Bien pensado, no tenía ni idea de quienes serían sus abuelos paternos, y esos sin duda no eran magos. Ni los conocía ni tenía el más mínimo interés en conocerlos, puesto que no los consideraba familia suya, pero era un pensamiento curioso... al que no pensaba darle más vueltas. Si se conocía públicamente tendría que tomar medidas y no quería pensar en esas cosas en su día libre.

Eso sí, cuando acabó de cabeza en la zanja (abrazarse con el suelo empezaba a ser una ocurrencia muy común últimamente) tuvo que respirar hondo para tranquilizarse antes de ponerse en pie, buscando abrir los ojos antes de nada. Sentía algo viscoso caer por su manga y le dolía el brazo, pero no parecía tener nada roto. Se incorporó tan pronto como pudo (mareándose en el intento) y tuvo que apoyarse en un árbol cercano antes de abrir los ojos y apedazar su orgullo en una cura de urgencia. No podía haber habido una zanja en otro sitio, no. Tenía que ser allí. Menos mal que Niobe no la había visto... o eso pudo pensar hasta que la oyó, apagando toda esperanza de recuperar su dignidad intacta.

-Lo único más sucio que tu sangre es este bosque. -Masculló, quitándose la tierra de la camisa y apartando lo que parecía baba de su camisa. Más bien, baba con telarañas y dios sabía qué más. -Porque esto es asqueroso y... y te acabo de dar la razón. -Suspiró. Vaya día estaba teniendo, no le funcionaban ni las piernas ni el sarcasmo.

-Dime al menos que me has hecho tropezar tú con magia, anda, y así al menos tendré excusa. -Medio bromeó, limpiándose con la varita la suciedad de sus ropas y luego la del pelo. Menos mal que se lo había trenzado, porque no se quería imaginar lo que habría pasado de tenerlo suelto. Un aleteo demasiado cerca de su cabeza le hizo dar un respingo y casi soltar la varita hasta que descubrió al culpable mirándola desde una rama cercana. Un cuervo jovencito y con demasiada curiosidad.

-Mira, Gjertsen, resulta que es verdad, la sangre muggle atrae a la carroña. -Soltó tras varios segundos, intentando arreglar su chapuza de respuesta anterior. Eso al menos había tenido más ingenio.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Mar Oct 18, 2016 1:31 pm

Realmente estaba disfrutando de aquella imagen, Riza tirada en el suelo, sucia, sin un ápice de dignidad a la vista, o al menos así le gustaba verlo a Niobe. Cierto era que ella en sus aventurillas por el bosque investigando, llegó a tener caídas peores. No era muy torpe, la verdad, pero los sitios en los que se metía no eran nada sencillos y muchas veces eran resbaladizos. Había una diferencia en éste caso, cuando Niobe se caía y se llenaba de barro, babas o cualquier otra cosa, no le importaba. De hecho ella misma se limpiaba las manos en su propio pantalón o camiseta y después las metía en agua. Ya fuera un charco, algún lago, o echándose agua de su propia botella. No le importaba estar manchada siempre y cuando sus manos estuvieran limpias, ya que las necesitaba para trabajar, ya fuera para dibujar, escribir o recoger ciertos ingredientes, era lo único que le importaba. Otra cosa más en la que parecía ser realmente diferente a la rubia.

Oh. ¿Que te esperabas encontrar en éste bosque? Oh, ya veo. ¿Pretendías que algún elfo te hubiera limpiado el camino solo para ti? Debía haberlo imaginado.— Comentó con sarcasmo negando con la cabeza. Se colocó de cuclillas y la miró desde aquella altura. Por un momento se olvidó de la rubia y miró más allá. Parecía haber una especie de senda alejada del camino en el que hace un par de minutos. Sería un lugar ideal para seguir investigando, por lo que optó por volver a guardar sus cosas en su mochila y de un salto, bajó a donde la rubia estaba.
Nada más hacerlo sus viejas, negras y sucias botas militares se ensuciaron aún más con algo de barro. Una vez más, no le importaba. Se abstuvo a comentar el sagaz comentario bobo de la rubia y la miró con ambas cejas arqueadas, como si cada cosa que saliera de aquellos labios fuera lo más idiota del mundo.

Quiso seguir su rumbo pero inmediatamente tuvo la necesidad de contestarla. — Por eso estas tú aquí ¿No?— Comentó con una ladina sonrisa.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 19, 2016 10:15 am

Aunque se contuvo para no decirlo en voz alta, no habría estado mal que algún elfo doméstico hubiera pasado y hubiera hecho una buena limpieza. Obviamente era una tontería, porque eso era más que imposible sin alterar el ecosistema, pero era algo entretenido de imaginar.

Eso sí, tener a Niobe acuclillada ante ella, mirándola con esa sorna tan habitual, le fastidió un poco la gracia de imaginarse la idea. Aunque le diera bastante igual tropezarse siempre que no la viera nadie demasiado importante, tenía cierto amor propio y su orgullo empezaba a resentirse. Eso sí, en cuanto siguió la mirada de la ex-Ravenclaw y vio lo que parecía un caminito la curiosidad tomó las riendas. Con un gesto de su varita se acabó de quitar la mugre, comprobó que no se había hecho sangre y luego sacó de su mochila un mapa que siempre llevaba por si las moscas.

-Me refería al cuervo, lady Muggle, porque tus insultos no me afectan. -Añadió, aunque lo último no fuera del todo cierto. La molestaba lo suyo que se comportara como si fueran iguales, pero ahora no quería amargarse. Tenía que localizar su posición y... sí, en efecto. Lo que pensaba. Rápidamente dobló de nuevo el mapa y, con la varita de nuevo bajo la manga, se ayudó de una rama para no tropezar de nuevo y acercarse a la sendita que, muy a su pesar, Niobe había visto primero.

-Tal y como me temía, este camino no estaba en los mapas. Yo me voy a ver a dónde lleva, tú si quieres vete con tus babas y tus experimentos. -Concluyó. Antes de empezar la ruta, eso sí, dejó un trozo de comida en una rama para el pequeño cuervo visitante. Le había hecho gracia el animalillo.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Lun Oct 24, 2016 11:32 am

Por primera vez en su vida, Riza había conseguido hacer reír a Niobe al referirse a ella como 'Lady Muggle'. Con un enorme sarcasmo hizo una pequeña referencia, intentando burlarse de ella porque creía que sus únicas intenciones era "herirla" o simplemente sentirse superior como cada vez que le insultaba haciendo referencia a su sangre sucia la cual ella consideraba muy limpia, sucia sería cuando estuviera infectada.

Sé que hablabas del cuervo, pero yo incluyo a toda la carroña del lugar.— Comentó volviendo a actuar con seriedad frente a ella. "Lady Muggle." Vaya, aún le hacía gracia. Quería reír pero reprimió aquella risita. Era la primera vez que la rubia le decía algo ingenioso, y a decir verdad gracioso, aunque no quería mostrarle eso a Riza. Aunque seguramente si le mostrara ésto la rubia se mosquearía porque su intento por fastidiarla había sido totalmente nulo. Sus intentos por herirla/molestarla siempre eran en vano, lo que le molestaba en si, era aquella enorme e incoherente intolerancia hacia los de su sangre o "clase".

Como si no fuera suficiente haberse cruzado con ella ya dos veces en lo que iba de mes, ahora sus caminos se habían cruzado, bueno, su único camino ya que en la zona del bosque que quedaba solo quedaba seguir aquella ruta o escalar y volver donde minutos atrás estaban. Si hubiera intentado escalar por aquel montón de tierra se habría puesto perdida aunque eso a la noruega no le habría importado en absoluto, sino también habría estado la opción de escalar el árbol que tenían al lado, lo cual tampoco habría sido problema para ella.

Como si hubiera otro camino por el cual irme.— Comentó sacudiéndose un poco el pantalón el cual se le había llenado algo de barro y tierra. Y lo tenía, podía volver atrás, pero no pensaba cambiar un rumbo del cual ella misma se percató antes solo para dejar sola a la rubia, que se buscase ella otro camino.
Pero sabía que ésto no sucedería y que probablemente tenía que aguantarle un largo camino a su lado, o al menos eso se temía. Además, si podía, aprovecharía para incordiar a la rubia, y de hecho, disfrutaría de ésto. — Ten cuidado no te vaya a manchar con mi suciedad y babas que...ah, por cierto. Son mocos, no babas.— Aclaró con una sonrisa.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Lun Oct 24, 2016 7:19 pm

No pudo evitar alzar una ceja y fruncir los labios cuando Niobe, lejos de cabrearse, aceptó su insulto. Obviamente eso no era lo que había tenido en mente, para ella llamar a alguien "muggle" era una afrenta importante, pero por lo visto la noruega no lo veía así. Era realmente frustrante, más cuando encima le hizo una reverencia que además de burlona resultaba totalmente disonante. ¿Qué clase de insulto a la etiqueta era inclinarse para mofarse de alguien? Francamente no entendía a esa muchacha y se tuvo que apañar con negar con la cabeza y empezar a caminar.

-Los muggles sois malditamente raros. -Acabó por mascullar, bufando cuando vio a la ex-Ravenclaw limpiarse el pantalón con las manos. -Y siempre puedes volver atrás porque, francamente, habiendo hechizos para quitarse la mugre... ¿Tanto presumir de ser iguales que los magos y luego no sabes hacer un hechizo tan tonto? -La pinchó, aumentando el ritmo de paseo a medida que el camino empezaba a ensancharse. Aunque fuera más una senda que otra cosa, algo había rozado los árboles y por las marcas en la corteza no tenía pinta de ser algo pequeño. Como mínimo, medio metro de ancho. Una mirada atrás le confirmó que Niobe aún la seguía y Riza asintió para sí misma, sin prestar mucha atención a su nueva puya. Si aparecía el causante, que se quedase con la noruega, ella saldría por patas.

-Voy a seguir adelante mientras sea prudente, si hay algún bicho peligroso aquí vale la pena alertar al ministerio. -Le dijo, girándose un segundo y preparando la varita por lo que pudiera pasar. Si Niobe intentaba algo raro o aparecía algún bichejo no pensaba estar desarmada. -Y yo te recomendaría que volvieses con tus babas y tus mocos al camino principal y dejases a los magos de verdad encargarse de los asuntos arriesgados.

Bien pensado, tenía algo de miedo. Nunca lo reconocería y menos ante Niobe, pero a la mínima que la situación se hiciese peligrosa iba a largarse de allí. No le gustaba nada el modo en que empezaba a volverse más frondoso el bosque y la luz iba bajando y, aunque no se había considerado nunca una persona cobarde, allí se sentía desprotegida y demasiado tensa. Lejos de oírse los ruidos comunes del bosque había demasiado silencio y, tal y como se temía, cuando el primer roedor pasó a su lado no pudo evitar dar un respingo. Pasaron casi tres segundos hasta que se recuperó y pudo encender la varita con un "Lumos" para no depender solo de la poca luz solar que les llegaba. Y menos mal que el camino, más adelante, parecía iluminarse algo.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 26, 2016 2:29 pm

Le parecía hasta gracioso como Riza podía rozar e incluso sobrepasar lo ridículo con su intolerancia. Quería hacerse sentir superior e incluso más inteligente cuando solo conseguía lo contrario. ¿En serio no veía lo tonta que podía llegar a parecer con aquellos comentarios? Según lo que daba a entender, un verdadero mago tenía que usar su varita a toda costa, hasta para las cosas más simples. — Como podemos ser tan raros...¿Te puedes creer que para limpiarme el culo no uso varita? Que desfachatez. ¡Y teniendo una varita! —Quiso reír una vez más, pero trató de aparentar seriedad. Es que no le veía sentido alguno. Por algo teníamos dos manos, y el uso de una de ella no era para estar usando la varita a todas horas, parecía que no lo entendían. Ella se sentía muy orgullosa de ser una bruja, pero también de ser muggle. Ambas cosas eran parte de ella y siempre lo serían, pesase a quien le pesase.

Continuó caminando apartada a una distancia prudente de la rubia y rodó los ojos cuando comenzó a hablar de los ministerio y de alertar por alguna criatura. No es que no le pareciera correcto pero es que no sabía por qué, le desagradaba la forma en la que lo decía.
Una risa salió despavorida de sus labios cuando la hizo de menos, no solo considerándola una maga de pacotilla, sino porque ella era casi una experta en criaturas mágicas. No había algo que no dominase en la teoría. En la practica no era una experta, no podía controlarlas a la perfección, no a las más peligrosas, por mucho que se prometía a si misma que un día sería capaz. Pero que alguien como ella le insinuase eso...le cabreaba.

Oh...y yo le recomendaría a una delicada y adorable flor como tú que moviera sus patitas rumbo a casa.— Pronunció con sarcasmo. Una delicada flor, si. Pero una muy tóxica y venenosa a la que no quieres ni en pintura. Riza engañaba mucho con aquella cara de buena, pero una vez que movía los labios para hablar...solo soltaba estupideces que no agradaban a nadie.
avatar
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 26, 2016 5:48 pm

Aunque ya había arqueado una ceja con anterioridad, ahora Riza dominó su incomodidad al darle la espalda al camino que tenía delante y se giró para mirar a Niobe con la mayor expresión de sorpresa (y repugnancia, si conseguía exagerarla lo suficiente) que pudo lograr.

-No me lo estás diciendo en serio. No... ¿No usas magia...? Tú ya me entiendes, para... -Sacudió la cabeza. -No puede ser. No me lo creo. -Añadiría por lo bajo antes de girarse de nuevo y empezar a caminar, mascullando por lo bajo. No iba a perder a Niobe, eso lo tenía bien claro, librarse de esa muggle era como intentar acuchillar un examen, pero si quería sarcasmo, si quería ironía, pensaba derrotarla en su propio juego. Con eso quizás y solo quizás la dejaría callada un ratito, pero dudaba que la suerte se alargase mucho.

De hecho, en cuanto la noruega la llamó "delicada" y "adorable", incluso ignorando el sarcasmo Riza se vio obligada a dar media vuelta y apretar los dientes.
-Yo me vuelvo a casa porque tú lo estarás ya, que los muggles vivís en los bosques, ¿no? -Le soltaría, cruzando los brazos. -¿Qué se puede esperar de salvajes que no saben limpiarse el culo con una varita? Si dudo mucho que pudieras hacer un...

Era peluda, casi del tamaño de un puño y de un color marrón rojizo que no podía ser natural en un insecto. Aunque a Riza le hubiera gustado poder acabar la frase, que el arácnido se deslizara delante de ella fue más que suficiente como para interrumpirla y que durante varios segundos su mente se centrara total y únicamente en la alimaña que tenía ante los ojos. Solo cuando la araña trepó varios centímetros y se perdió en la espesura Riza volvió a respirar con normalidad y a aferrar su varita.

-Mira que a mí me gustan los animales, pero a esa cosa le han dado una poción aumentadora como mínimo.

O dos. O tres. O mil veces demasiadas.
avatar
InvitadoInvitado

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.