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La vida es bella, los exámenes no. [Priv. Amelia Bones]

Invitado el Lun Oct 10, 2016 3:32 pm

Sábado a media tarde - Hogsmeade

Llegó a Las Tres Escobas con tiempo de sobra y un ejemplar de El Profeta recién comprado. No había quedado con Amelia hasta dentro de quince minutos y así aprovecharía para ponerse al día de las noticias del mundo mágico. Probablemente habría algún muggle motivado, algún artículo sobre el extranjero y una que otra noticia acerca de asesinatos a magos de sangre sucia. Era siempre lo mismo, pero aún le quedaba la esperanza de abrir la página principal algún día y encontrarse algo inusual.

-Pongame una cerveza de mantequilla, por favor. -Le pidió a uno de los camareros, sumergiéndose de nuevo en el periódico a leerse uno de los artículos más sensacionalistas. No se acercaba ni de lejos a la realidad, y ella había oído a un testigo presencial, pero la forma de redactar del periodista siempre acababa por hacerle gracia. Terminó el artículo justo a tiempo para recibir su bebida y, tras darle las gracias al joven que se la había traído, se dispuso a esperar. Llevaba demasiado tiempo sin hablar en persona con la señorita Bones y, ahora que al fin Riza había acabado con la universidad, quería ver cómo le iba a la Hufflepuff e interesarse por sus estudios. Sexto era un año duro, y más con lo que estaba por venir, así que si necesitaba ayuda con alguna materia, probablemente podría sacarle un rato. A la propia Riza la habían ayudado con uno de sus finales y bueno, con Amelia estaba devolviendo el favor de cara a la nueva generación.
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Invitado el Mar Oct 11, 2016 8:56 am

Horas antes de salir para las tres escobas una compañera suya no dudó en advertir de nuevo a Amelia respecto a Riza. - Lia, no creo que sea buena idea que vayas con ella. ¡Fue una Slytherin! ¿Sabes? – La morena rodó los ojos y bufó, que Riza fuera Slytherin no impedía que pudiera llevarse bien con ella. - Aunque ella fuera Slytherin es amiga mía, ya te lo he dicho. Me ayudó cuando estuvo aquí y no voy a negar salir con ella por el rumor de que los Slytherin no se llevan bien con los Hufflepuff. – Podía ser que la mayoría de los serpientes odiaran a los tejones porque así deben hacerlo, pero hay excepciones como Riza o incluso como su amigo Dave.

Antes de llegar al destino acordado un olor llamó la atención de Amelia, era un dulce aroma a galletas recién horneadas, de vainilla y canela. Entró al local y compró unas pocas para poder ofrecérselas a su amiga Riza. Minutos más tarde ya estaba entrando en las tres escobas, la rubia ya parecía que estaba ahí. - ¡Riza! – Sonrió mientras la saludaba desde la entrada. Se acercó a la barra y pidió un zumo de calabaza, señalando la mesa en donde se iba a sentar para que se lo llevaran ahí. Se acercó a Riza y le dio un beso en la mejilla. -¡Cada día que pasa estás más bonita! ¿Cómo lo haces? – Hizo un pequeño puchero y se sentó delante de ella. Entonces llegó su pedido y con una sonrisa agradeció al camarero que se lo trajo. - ¿Sabes? ¡Te he traído un regalo! – Sacó las galletas de su bolso y se las entregó. - Espero que te gusten. – Dio un sorbo a su zumo.
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Invitado el Miér Oct 12, 2016 6:56 pm

Aunque no era la primera vez que se reunía con alguien en ese local, el encuentro con Amelia era uno de los pocos que Riza esperaba con ánimo y en cuanto oyó a la joven gritar su nombre no pudo evitar una ligera sonrisa. Habría sonreído de oreja a oreja, pero siempre había sido una persona discreta y eso de mostrar su alegría no se le acababa de dar bien. Eso sí, cuando la Hufflepuff se le acercó y le dio un beso en la mejilla, Beckett correspondió a su gesto con un abrazo y no pudo evitar reír cuando su compañera le dijo que se la veía más guapa.

-Es todo la magia del maquillaje, eso y acostarse pronto. A ti lo que te veo es más alta y sí, más guapa que yo. -Le respondió, antes de darle una moneda al camarero para pagar la bebida de Amelia y asegurarse de que así la invitaba. Acababa de cobrar ese mes y bueno, para invitar a sus amigos no le iba a faltar dinero. Fue entonces cuando la Huffie sacó el paquete de galletas y ahí la sonrisa de Riza creció varios centímetros mientras musitaba el "gracias" más feliz que había soltado en mucho tiempo.

No perdió un segundo en abrir el paquete un poco, con cuidado para poder cerrarlo después, y olfatear las galletas presa de la curiosidad. Olían a masa reciente, a canela y... ¿era eso vainilla? -Por las calzas de Merlín, esto huele genial. -Le soltaría, antes de guardarlas en su bolso para que no se estropearan y sentarse bien de nuevo, apoyando los codos en la mesa con su mejor sonrisa conspiranoica y una ceja alzada.
-Y antes de que la curiosidad me mate, ¿Hay algún chico interesante? -Añadiría, antes de reír y guiñarle un ojo. -Estoy de broma, o quizás no. ¿Todo bien por el castillo de los cien pasillos?
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Invitado el Vie Oct 28, 2016 10:30 am

Parpadeó asombrada por lo que escuchaba, ¿Todo era por el maquillaje? No, eso era imposible. Amelia sabía que aún sin maquillar, Riza estaría bonita. - ¡No me lo creo! Si hasta sin maquillaje estás preciosa. – La morena cruzó los brazos y le sacó la lengua. - ¿Yo, más guapa que tú? – Estalló en carcajadas y negó con la cabeza. - Eres una chistosa, ¿Lo sabías? – Amelia no entendía la manía que tenían sus amigas para decirle constantemente que ella era más guapa que éstas. ¿A caso eran ciegas? - Debes mirarte en el espejo, te recuerdo que la que tenía más pretendientes en tu curso eras tú y no yo. – Le guiñó un ojo y se volvió a reír un poco.

La morena sintió un alivio enorme al ver que las galletas le habían gustado, no estaba segura si la vainilla le gustaría. - Sí, me enamoré del olor de la vainilla, pero no sabía si te podrían gustar… – Qué quizá sabían horrendas, eso no lo sabría hasta que la rubia las probara. - Pero otro día te traigo unas de chocolate, que el chocolate nos gusta a todos y ahí no hay quejas, ¿Verdad? – Aplaudió un poco, el chocolate era uno de los sabores que más le gustaban a la morena. Encogió los hombros cuando escuchó su pregunta. - Siguen los mismos de siempre, no sé, la verdad que tampoco le doy muchas vueltas. – Ningún chico le interesaba por el momento, a parte que ya tenía suficiente acoso con el chico de Ravenclaw. - Si quitamos a un chico de quinto, todo iría perfecto. ¿Tú qué tal? – Preguntó con una sonrisa, estaba muy entusiasmada por saber de la vida de Riza.
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Invitado el Vie Nov 04, 2016 5:40 pm

¿De pretendientes iba a ir la conversación? Riza se declaraba culpable, ella misma había sacado el tema, pero no había mentido al decirle a Amelia que la veía más guapa. No solía mentir sobre esas cosas, no le daba vueltas demasiado al físico y generalmente solo se preocupaba de dar una buena imagen. Arreglarse lo necesario como para parecer bien descansada aunque no hubiera dormido por unas cosas o por otras. Eso sí, algo a su pesar la sonrisa de Riza se extendió hacia un lado ante las palabras de la alumna.

-La mayoría de mis pretendientes estaban detrás de mi apellido, cuando no del de mis amigas. -Bufó, antes de alzar una ceja. -Bueno, menos el Ravenclaw ese que estaba enamorado de mi bufanda, que era un tipo rarito. Y el Gryffindor de sexto año, que eso sí fue un caso digno de una novela. -Reflexionó, antes de ceder a sus impulsos y sacar de nuevo la bolsita de las galletas. La curiosidad la estaba dominando, así que lo abrió delicadamente y tomó una, partiéndola por la mitad y dando un mordisco.

Fue como morder una tortita. Suave, algo esponjosa y en su punto justo de azúcar. Como si se hubiera tomado una cucharada de calorcito veraniego, o como el primer jersey peludo y calentito de invierno. Por acto reflejo le ofreció la otra media a Amelia.

-Prueba esto y no volverás a comer chocolate. -Susurró, maravillada, antes de fruncir el ceño cuando Amelia mencionó a "un chico de quinto".

-¿Ese chico de quinto te da problemas? Sabes que no me preocupa prestarte algún libro de hechizos avanzados o enviarle una carta sin firmar, Amelia.
-Propuso, antes de tomar otro mordisco de galletas. No estaba bromeando. Muchos jovencitos Slytherin dependían de los mayores para aprender a defenderse cuando las otras casas se unían contra ellos y a Riza no le importaba darle algún que otro consejo a Amelia, aunque fuera un tejón. Por otra parte, su trabajo era algo más normal y anodino.

-Digamos que me dedico a revisar informes y de vez en cuando cae algo de trabajo de campo. Documentos, arrestos, advertencias... es menos aburrido de lo que suena, sobretodo cuando la cosa funciona bien. Y tengo un buen sueldo. -Añadió, situándose un mechón de pelo tras la oreja.

Bien pensado, si no tuviera que ver a los aurores y llevar siempre manga larga, sería el trabajo perfecto.
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Invitado el Jue Dic 01, 2016 8:28 am

Amelia no entendía muy bien el último comentario que le hizo la rubia, ¿Los pretendientes iban detrás de su apellido? - ¿Cómo podrían ir detrás de tu apellido? – Ladeó la cabeza intentando entender eso, quizá era porque Riza provenía de una familia con riquezas. ¡Qué más daba eso! - Pero si ellos te perseguían por tu apellido significa que eran una panda de… de… I-imbéciles. – Las mejillas de la morena se sonrojaron, no era de decir palabrotas, pero para este caso eran necesarias. - ¡Ves! Los chicos de Ravenclaw son raritos. – Infló sus mejillas y cruzó los brazos, nadie sabía de dónde provenía el odio que Amelia tenía hacia los águilas, ni ella misma lo entendía. Solo sabía que cada día que pasaba en el castillo eran más idiotas que el anterior. - ¡Oh! Cuenta, cuenta. ¿Un Gryffindor era uno de tus pretendientes? ¿Cómo era? – Parpadeó mirando a Riza, no quería perderse nada referente a las historias de su mentora y menos si pudieran ser interesantes.

Empezó a reír cuando escuchó lo de la galleta y no se negó en agarrarla, al fin y al cabo el olor que desprendía hacía que le entrara más hambre del que ya tenía. - No creo que deje el chocolate, es el amor de mi vida. – Dio un mordisco a la galleta y lo saboreó durante unos segundos, realmente era deliciosa. - Antes de volver al castillo compraré otra bolsa para las chicas, ¡Seguro que les encantan! – Aunque quizá no llegan enteras, todo dependería del hambre que tuviera Amelia al volver a Hogwarts.

Aunque a la morena le tentara la proposición de su amiga la negó con la cabeza, ella sabía que ese chico se acabaría cansando de perseguirla, al fin y al cabo era un crío. - No te preocupes, Riza. Seguro que se acaba cansando, ya sabes… Los chicos son así. – Persiguen a su presa hasta que esta cae o la pierden de vista. - Pero no rechazaré la oferta de aprender un hechizo avanzado, quizá me es útil con él o con otra persona. – Le guiñó un ojo y volvió a reír, no estaba de más protegerse de los que no confiaba.

Acabó la galleta que tenía y ladeó la cabeza. - Vaya… Tu trabajo parece que es muy importante. ¡Qué impresionante! – Sonrió, estaba orgullosa de saber que su amiga tenía un trabajo y que a ella le gustara. - Yo en dos años espero entrar en la universidad, pero… Tengo dudas de la carrera. – Agachó la cabeza pensativa, ella quería ser sanadora, pero no sabía bien que necesitaba mejorar para llegar a serlo. - ¿Qué opinas de los sanadores? – Quería saber la opinión de Riza, al fin y al cabo ese iba a ser su futuro trabajo.
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Invitado el Vie Dic 02, 2016 5:30 pm

-Digamos que para cuando se está en séptimo, muchos magos de sangre limpia, si no la mayoría, están ya prometidos o con pareja de su mismo estatus. Yo me opuse a que me buscaran marido y, como estaba soltera, me salieron un par de moscones de corbata azul. -Explicó, sin poder evitar una risita ante el taco de Amelia. -Y estoy muy de acuerdo con eso.

Cuando Amelia inquirió sobre el Gryffindor, por otra parte, ahí Riza sí que esbozó una sonrisa más divertida y se echó un poco atrás en la silla. -Digamos que mi mejor amiga en mis años de Hogwarts, y ahora también, era Gryffindor. Y eso llamó la atención de bastante gente, entre ellos un león que intentó conquistarme. Era bastante buena persona, pero entre que era muy celoso y un poco cerrado y que sus padres eran muggles, ni habría funcionado ni… lo habría aprobado mi familia. -Concluyó, frunciendo ligeramente el ceño. Había estado a punto de decir que un sangre sucia no era una pareja digna para alguien como ella, pero se había controlado en el último momento. No tenía ningún interés en sacar sus ideales a relucir en esa conversación, aunque fueran de dominio público. Había demasiados oídos por ahí.

Por otra parte, cuando Amelia le dio un mordisco a su galleta, Riza volvió a suavizar su expresión y relajarse. -Esa es una buena idea. Pero que no corra el rumor o tendrás que montar un negocio de contrabando de galletas. -Bromeó, antes de entregarle a la tejona su atención al completo cuando le pidió consejo sobre su carrera. A Riza no le había costado demasiado elegir, más que nada porque su familia tenía altos estándares sobre su comportamiento y una de las dos carreras que había contemplado, que era ser auror, como que no cuadraba demasiado con llevar la Marca Tenebrosa.

-Yo creo que a los sanadores se los infravalora mucho. -Respondió, al cabo de unos segundos. -Es una profesión necesaria y útil, y me parece un empleo muy honrado. Salvar vidas y proteger a la gente creo que es algo muy noble. Y tú tienes las notas para llegar a esa carrera, de eso estoy segura. -Añadió. -¿Entre qué opciones estás?

Riza cruzó los brazos, intentando suavizar su voz. -Tienes que pensar también que los sanadores ven y tratan casos que pueden hacer que una persona normal tenga pesadillas durante meses. Ser sanador es noble, pero también va a ser duro. Eso tienes que tenerlo en cuenta.
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