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Al refugio de la fabulosidad. [Libre grupal]

Invitado el Lun Oct 10, 2016 11:30 pm

Recuerdo del primer mensaje :

-¡Pero que ven mis ojos! ¡Atención señores y señoras, acaba de entrar en este humilde bar la inigualable, la fabulosa Myrtle Brandford!-

La tarde había comenzado a teñir el cielo de naranja, uno tan intenso que parecía buscar competir con el color de mi pelo, buscaba llegar a su altura, a ser tan fabuloso como él era, algo imposible claro. Aquel día de fin de semana había sido tranquilo, demasiado para mi gusto, tanto que incluso estaba empezando a aburrirme de estar encerrada entre las cuatro paredes de su cuarto, de estar recluida en el castillo. Varias ideas rondaron por mi cabeza mas ninguna me parecía la correcta hasta que una de ellas consiguió hacerme dudar y finalmente aceptar. Aquella tarde iría al Tres escobas, un bar bastante frecuentado por los alumnos del colegio según tenía entendido. Eso hizo que mis ganas aumentaran ya que me gustaba relacionarme con ellos fuera del ambiente de clase, me gustaba ganarme su confianza, ser su amiga, así todo era más fácil, hasta suspenderles, con un chiste de su profe favorita se les pasaba el enfado y todo volvía a ser como antes de ver la nota.

Abriendo con decisión mi baúl lo primero que vi fue ese precioso vestido rojo con cola que derrochaba estilo y elegancia, que menos para ir hasta tan reconocido local y dar la mejor de las imágenes a sus alumnos.

Una vez lista y sin demora alguna salí de mi cuarto lista para darlo todo allí donde iba. Atravesé, veloz pero sin perder estilo, los largos pasillos del castillo y en menos de lo que canta un gallo ya me encontraba camino al bar.

-¡BALENCIAGA!- Grité riendo con los brazos en alto mientras caminaba hacia la barra donde el camarero del local había anunciado mi llegada. -Querido... sigues tan apuesto como antes, ¿aún sigue en pie esa proposición que me hiciste?- Volví a reir mientras observaba con detenimiento el local en busca de personal joven, de alumnos. -Querido, ponme una copa de algo flojo ¿vale? No quiero que la velada acabe tan pronto-.
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Dave Blackshine el Vie Oct 28, 2016 11:07 am

Levanté la cabeza del respaldo y miré a Myrtle de mala manera.  

- Eso no es justo, además lo que pasa fuera del castillo se queda fuera del castillo, esto es como las Vegas "Hogwarianas". - Terminé la frase eliminando todo rastro de enfado de mi rostro. - Tampoco creo que os acordéis de lo que haya pasado esta noche así que no me importa. - Murmuré volviendo a apoyar mi nuca en el respaldo con desgana a la espera de que el juego comenzara. Ahora el respaldo estaba más blando por la túnica de la pequeña tejona que la había dejado ahí momentos antes de susurrarme las palabras que me hicieron reír y mirarla de reojo. - Ziva... - Dije divertido y negando con mi cabeza. Aquella chica sacaba cosas de debajo de las piedras y siempre estaba sorprendiéndome con alguna historia extraña sobre algún ser del colegio y eso era así siempre. No había día que la viese y que no me contase alguna cosa extraña. Aún recordaba cuando me comentó los gustos del calamar gigante.  

Los presente s comenzaron a hablar entre ellos, yo mientras observaba el techo del Tres Escobas mientras escuchaba sus conversaciones. Ziva volvía a hablar de trolls y la mansión, aquella conversación me sonaba demasiado y hubiese jurado que me lo comentó el año pasado, el mismo día que decidí que yo me encargaría de que fuese feliz. Bueno, siendo sinceros no soy demasiado bueno haciendo feliz a nadie y ella no iba a ser una excepción, pero me esforzaba y le entrenaba, no iba a permitir que algo como un estúpido troll pudiera con ella por pisarla. Por otro lado, Warwick presumía de sus maravillosas luchas contra duendes en el país de las maravillas y la pobre chica del Ministerio, de la que no recordaba su nombre ahora, que comentaba su fobia  a los exámenes. Aquella si era una noche de fiesta loca, de fantasía y que podría contar a todos el día de mañana. Solo esperaba golpearme la cabeza y olvidar aquel coñazo, aunque si estaría bien recordar lo aprendido.  

Estuve atento al inicio del juego un inicio que partió con una pregunta que me hizo mirar asustado a Ziva, "¿Por qué coño pregunta eso?" me pregunté mientras intentaba asimilar que hacer o mejor dicho, como actuar ante la ansiedad de aquella pregunta. Aquello no debía convertirse en algo peligroso, era un juego pero parecía que también podía ser una maldita tortura. La imagen de Arenna llegó a mi mente, estaba allí, en la ventana pidiéndome que fuese, quería que le acompañase. Me pide que vaya, que va a morir, que la voy a matar, que soy su asesino. Me grita que la mato, que la he matado, que yo fui su asesino y su rostro se desfigura. Aquel estúpido sueño que me atormentaba, aquella pesadilla. Tragué saliva y miré sonriente a los presentes para ver quien bebía, una sonrisa nerviosa que buscó ocultar el latido acelerado de mi corazón. Quería irme.  

El siguiente en lanzar su "yo nunca..." fue Warwick, al cual miré extrañado sin saber que hacer. ¿Cómo saber si te haces pasar por alguien que no eres cuando no sabes ni como eres en realidad? ¿Quien narices era? ¿Qué era lo que me gustaba de verdad? El juego se estaba tornando muy filosófico, muy exasperante para mi, debía hacerme pasar por un chico hormonado y estúpido de Slytherin si quería cambiar el tema de todo aquello. Tampoco bebí aquella vez y transformé mi sonrisa en aquel gesto pícaro.  

- Venga, ahora a mi... - Debía formular algo que Ziva pudiera entender de otra forma y no se quedase a cuadros. - Yo nunca me he acostado con alguien en el colegio. - Dije y miré a los presentes sin beber. Ahora estaba diciendo la verdad y la verdad es que si lo hubiese hecho no iba a decirlo con la vieja amargada de "La Pelos" allí para que empeorara el castigo o bajase más puntos a mi casa, puntos que no sabía de donde narices iba a restarlos.
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Invitado el Sáb Oct 29, 2016 4:36 pm

No muy a su pesar, Riza tuvo que alzar una ceja y darle la razón a la profesora en cuanto esta amonestó a Dave. No hizo ningún comentario, sin embargo, y centró su atención en la jovencita a la que le habían dado el turno de palabra. Era una pena que el posadero y la señora Bradford no fueran amantes, pero tampoco había sido una propuesta tan descabellada. El hombre sí tenía pinta de buena persona y resultaba mucho menos inquietante que la extraña predicción de la jovencita. Que el auror se lo tomase con calma era, por desgracia, admirable, y Riza se anotó mentalmente preguntarle a cierta profesora de adivinación si Ziva era o no vidente. No allí ni en ese momento, pero sí cuando se reunieran a tomar té. Estaba realmente intrigada.

Eso sí, cuando Ziva soltó su particular propuesta para el "Yo Nunca" Riza se alegró de no tener bebida en la boca porque desde luego no la habría podido contener. Durante un segundo se quedó allí quieta, congelada, pillada por la impresión. ¿A quién se le ocurría hacer semejante pregunta? Frunció el ceño, molesta, antes de apartar la mano del vaso y apoyarse en el respaldo de la silla. Aunque no considerase ni a los muggles ni a su progenie como "personas" como tal, sí podía recordar perfectamente varios rostros, gritos, alguna mueca de desesperación. Las maldiciones imperdonables, una vez las ejecutabas por primera vez, resultaban cada vez más fáciles. Nunca se había considerado una persona cruel, pero en combate sí había robado la vida a más de un enemigo. Y a veces, mientras dormía, sus rostros volvían para atormentarla.

El café y el maquillaje eran un gran invento. Riza suspiró suavemente.

-Hay... hombres que cuando beben se transforman en animales. -Musitó, apartando un segundo la mirada. -Pero prefiero pensar que este en concreto quedó inconsciente, así que no beberé. -Añadirá tras un segundo, justificando con una historia falsa su incomodidad. Sí recordaba, sin embargo, a una de sus compañeras en séptimo contándole esa historia y aún podía recordar claramente el miedo en su rostro. Con suerte esa declaración bastaría para alejar las sospechas que pudiera tener el auror y, en cuanto este presentó su frase, Riza sí tomó un trago y se forzó a guiñarle un ojo a Dave.

-Peeves teme al Barón Sanguinario, aunque no lo vea. -Fue lo único que dijo. A su modo, aunque apenas pudo dar más que un trago pequeño, el alcohol era reconfortante. Y cuando el joven Slytherin propuso su reto, Riza se limitó a sonreír.

-Si ahora me toca a mí, yo digo que nunca me he colado en las Cocinas de Hogwarts.

Era cierto, a ella siempre la habían colado otros y la semántica era importante en estos casos. Y aunque le habría gustado preguntar otra cosa más seria, el reto de Ziva la había dejado con mal sabor de boca y quería olvidarlo antes.
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Invitado el Dom Oct 30, 2016 9:11 pm

Riza:

Lo siento tenía que ponerlo xD

Aquel grupo cada vez era más pintoresco si cabía, un auror, una ex-alumna trabajadora del ministerio y dos alumnos más, una de ellas de apenas 13 años que además auguró la paliza que un troll le daría en un futuro al primero. A todo eso había que sumarle que tres de ellos parecían ocultar algo, un misterio que no querían que fuese revelado aquella noche, ¿serían solo imaginaciones mías? Esperaba que si, tenía por costumbre ser muy mal pensada y prefería evitar posibles malentendidos.

La primera en lanzar el reto, por llamarlo de alguna forma, fue Ziva, como bien le había sugerido yo anteriormente. Lo que dijo nos dejó helados, por lo menos a la mayoría de los presentes, no por que tuviéramos alguna muerte a la espalda que esconder, yo al menos, sino por que no esperábamos algo de tal magnitud por parte de la niña. Al auror pareció no importarle lo más mínimo ya que apenas cerrar Ziva la boca la suya se abrió para dar un sorbo a su whisky. Era de esperar, era auror, alguna muerte debía de llevar sobre su conciencia ¿no? Por el contrario los otros dos restantes, ya que a Ziva no la conté puesto que era muy pequeña para matar a alguien, parecían bastante nerviosos, otra vez. Vale que el reto era un poco escamoso, ¿pero tanto? Ninguno de los dos bebió y Riza añadió una breve historia que me hizo sonreír. Mis labios tampoco se humedecieron aquella vez, en toda mi vida las únicas vidas que me había cobrado habían sido la de la multitud de arañas y moscas que había tenido la mala suerte de molestarme y habían sido muchas. Aunque todo aquello me hizo recordar a mi marido, aquel... señor al que tanto odiaba, a él si le habría matado, no obstante no me habían hablado muy bien de Azkaban, no quería pasar allí el resto de mi vida.

El objetivo de mi mirada cambió clavándose ahora en Warwick, quien formuló el siguiente reto. Aquella vez la primera en reaccionar fue Riza, que bebió y después añadió una extraña frase, para mi parecer y el de Dave, sin sentido ya que ambos la miramos extrañados esperando la explicación de esta. Mientras tanto tomé la iniciativa y también bebí, si, me había hecho pasar por alguien que no era, ¿como sino iba a pillar a mi marido con las madres de dos compañeras de colegio de mi hija? -La poción multijugos es un invento fantástico si la usas como es debido-. Sonreí nuevamente encogiéndome de hombros y recostándome sobre el respaldo de la silla.

Ahora era el turno de Dave que como era de esperar por sus alocadas hormonas juveniles lanzó un reto algo subido de tono, aunque su respuesta fue la que más me chocó, ¿que el no había hecho nada con nadie dentro del colegio? Eso no era lo que yo tenía entendido. Obviamente yo no bebí, cuando yo entré a Hogwarts ya era una persona adulta casada y con una hija y en mis años de estudiante bueno, no estudié allí, sino en Beauxbatons... Oh, mierda, Vanille, mi primera y única experiencia homosexual. ''Bueno, ha dicho en el colegio, su colegio, yo no estudié ahí ni he hecho nada ahí, no he mentido.'' Pensé intentando hacerme sentir mejor conmigo misma.

Entre tanto pensamiento la voz de Riza llegó a mi dejándome oír el nuevo ''yo nunca...'', por fin uno fácil. Mis labios volvieron a humedecerse, ¿quien no había entrado nunca a escondidas en la cocina del colegio en plena noche para hartarse de las sobras de la cena? Sobretodo después de halloween y hacían pastel de calabaza. -Bien, ahora me toca a mi, atentos, yo nunca he repudiado a los sangre sucia ni a los mestizos-. Una pícara sonrisa se dibujó en mis labios mientras me incorporaba sobre la mesa apoyando los codos sobre esta y poniendo mi barbilla sobre mis manos. ''Es una lastima no tener el Veritaserum aquí...'' Aquella no era la pregunta que tenía pensado formular, no obstante era mucho mejor que decir ''Yo nunca he compartido ideales con el señor tenebroso'', quedaba más bonito de la manera en que lo había formulado. Observé a todos los presentes haciendo mayor hincapié en Riza y Dave.
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Dave Blackshine el Sáb Nov 05, 2016 11:34 am

Aún seguía dándole vueltas a la frase que Riza me había lanzado con aquel guiño con el que sospeché que la ministra podría querer algo conmigo. Era cierto que era algo más guapo que los que había en aquel antro, pero una mujer legal no debería de intentar llevarse a la cama a un alumno. Al menos su pregunta fue bastante asequible. No dudé en beber un trago de aquella bebida sin mérito ninguno. Era como brindar con zumo de piña.  

Otro ser de lo más llamativo era la Pelos con sus frases raras y sus revelaciones del futuro que en aquel momento no recordaba que hubiese hecho alguna, pero no dudaba en que la hiciera en algún momento, sin embargo, ya despuntó bien con su segunda y estúpida pregunta. Los mortífagos volvieron a golpear mi mente, sabía que aquel era un ideal de su facción que yo no compartía y no lo haría por mucho que acabase en sus filas. Bebí sin dilación, el nerviosismo que había estado padeciendo hacía unos minutos había desaparecido. Si buscaba desvelar algo sobre mis planes de futuro no podría ir por ahí e inclusive aquello, muy posiblemente, haría que se disiparan las sospechas sobre mi. Le devolví la mirada con aquella sonrisa de satisfacción mientras bebía.  

La que se llevó el premio gordo a: "Cosas estúpidas para hacer una noche de otoño" fue Ziva, mi pequeña tejona que sin que nos diésemos cuenta, al menos yo, le dio un trago a la bebida que se encontraba en uno de los vasos de chupito. Como si fuese un aspersor muggle de esos que riega el césped, el líquido de su boca viajó empapándolo todo. Yo retiré mi silla asustado y me levanté para para inclinarme hacia ella e intentar asimilar que estaba pasando. Fue Warwick el que controló la situación y el que tomó las riendas, me sentí en segundo plano, siempre había sido el mayor y el que había sabido manejar los acontecimientos que ocurrían, pero en aquel momento, solo pude mirar y acariciar la espalda de la pequeña durante unos segundos. Observé como le daba el sermón, no me gustaba la situación, verla en su regazo como si fuese algo más que un desconocido, fruncí el ceño sin darme cuenta, posteriormente nos lanzó aquella mirada y propuso que nos la lleváramos.  

- Yo lo haré. - Dije cortante, mientras me agachaba allí al lado de la pequeña. - ¿Quieres? Te llevaré a caballito hasta el colegio. - Intenté convencer a Ziva, era la ocasión ideal para deshacerme de la Pelos y salir de allí antes de que la ministra intentase meterme en el baño o el auror se percatase de mis intenciones con los mortífagos.

Spoiler:
Siento mucho la tardanza y el cacapost, he tenido poco tiempo esta semana y se me esta jodiendo bastante el tiempo para el posteo jaja, intentaré no demorarme tanto.
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Invitado el Sáb Nov 05, 2016 12:06 pm

Que la profesora hubiera utilizado la poción Multijugos ya era llamativo, pero cuando ni ella ni Dave parecieron entender la primera afirmación de Riza, esta se vio obligada a clarificar.
-Me hice pasar por el Barón Sanguinario. -Fue su respuesta. -Y de algún modo que nadie entiende, funcionó. -Añadió, con una pequeña sonrisa. Peeves debía de haber estado muy confuso ese día, igual que confusa quedó Riza con la siguiente pregunta de la señora Bradford. Y se había visto antes en una situación peliaguda, y empezaba a tener claro que había allí más interrogatorio que juego, pero tras juzgarlo por un instante tomó un trago de su bebida.
-No me enorgullece, pero en mis primeros años de Hogwarts fui todo un mal bicho con aquellos de origen muggle.. -Fue su respuesta, encogiéndose de hombros. Mentir en esa pregunta habría sido demasiada estupidez, más cuando su apellido era el que era y su familia presumía de linaje.

Para bien o para mal, Dave también bebió y justo entonces la pequeña del grupo aprovechó para echar mano a un vaso de Whisky de Fuego. Riza, que no se lo había esperado de ningún modo, miró a su alrededor en busca de una solución y se tranquilizó cuando el auror tomó las riendas. Parecía saber lo que hacía y si la cosa funcionaba todo bien, pero si no al menos la responsabilidad no caía sobre Riza, que ni se había emborrachado mucho en su vida ni tenía muy claro cómo lidiar con ello.

Eso sí, cuando el auror propuso que se la llevaran al castillo Riza asintió, dando su apoyo a la idea. Viendo a Dave ofrecerse a llevarla, además, daba una buena imagen que el muchacho iba a necesitar si las miradas que les había dirigido la profesora a él como a Riza significaban, como ella empezaba a temerse, una sospecha de sus ideales.

Durante un segundo se planteó si ofrecerse a acompañar a los dos alumnos al castillo, aunque tras unos segundos de duda acabó por no hacerlo. Demasiado sospechoso, demasiado innecesario y quizás un poco muy peligroso.

-Creo que será mejor que dejemos el juego, que el barman ya nos está mirando un poco raro. -Resumió, esperando a ver si la profesora acompañaba a los alumnos o no. No le hacía gracia quedarse a solas con un auror, aunque sí estaba dispuesta a terminarse la bebida con una conversación intrascendente para mantener las formas.
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Invitado el Dom Nov 06, 2016 8:35 pm

Mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo, aquellos dos, los sospechosos, habían bebido ante mi reto. ''¿Ya está? ¿Así de fácil?'' Me pregunté a mi misma mientras los observaba a ambos con una fingida pero creíble sonrisa dibujada en mis labios. No, no todo había acabado ahí, por todos era sabido que muchos magos, sobretodo alumnos sin ideales propios, sino que adoptan los de sus familias, desprecian a los sangre sucia e incluso a los mestizos como yo por su falta de pureza. Lo sabía por propia experiencia. No obstante, en los tiempos en los que estábamos afirmar tal cosa podría ser peligroso, muy peligroso. Aquello no podía dejarlo ahí, tenía que seguir indagando, descubriendo que ocultaban aquellos dos, aunque para eso debería esperar, antes debía conseguir mi poción favorita y pillarlos a ambos fuera del colegio.

Fue entonces cuando entre tanta confusión la pequeña tejona alcanzó uno de los vasitos con whisky que había sobre la mesa y se lo bebió de un golpe como si de una experimentada bebedora se tratase. Si a mi me quemaba no quería ni imaginarme lo que ella estaba sintiendo. Ninguno de los presentes pareció haberse dado cuenta a tiempo, no obstante el auror supo como actuar de forma inmediata impidiéndole beber agua como ella pretendía, era mejor opción la leche o eso tenía entendido.

Una parte de mi estaba preocupada por la chica, no obstante, la otra la maldecía de todas las formas posibles cuando escuché la sugerencia de Warwick sobre llevarla de regreso al castillo, la cual Dave aceptó y Riza secundó. Había llegado el final de mi indirecto interrogatorio, pero como había dicho antes no estaba dispuesta a dejarlo ahí, como muchos dicen, las personas mayores tenemos mucho tiempo libre, era la forma perfecta de invertirlo. -Si, creo que es lo mejor, volvamos todos al castillo, soy la profesora, no puedo dejaros solos y mucho menos si uno de vosotros no está en perfecto estado-.

Clavando los tacones de mis zapatos en el desgastado suelo de madera de aquella taberna me levanté y caminé hacia el otro lado de la mesa donde se encontraban los dos menores, entonces dediqué un nueva mirada hacia los otros dos restantes deteniéndome algo más en Riza. -Ha sido una velada magnifica queridos, deberíamos quedar de nuevo, pronto-. Mis brazos se abrieron permitiéndome rodear con ellos al auror besando a la vez sus mejillas. Hice lo mismo con Riza. -Riza querida, te espero a tomar el té, tenemos muchas cosas de las que hablar y no acepto un no por respuesta-. Reí nuevamente pellizcando con suavidad una de sus mejillas. -Vamos chicos, despediros mientras le digo adiós a mi querido amigo el tabernero. ¡Querido ya me voy!-. Fui gritando mi despedida mientras caminaba hacia él.

Aquel hombre tan encantador me pidió varias veces que me quedase, que aún era pronto, no obstante ni negativa fue rotunda, tenía responsabilidades que atender. -Toma querido, aquí tienes lo que debemos los de aquella mesa, han sido una compañía espectacular, que menos que invitarles. Adiós querido-. Y tras besar sus mejillas caminé hacia la puerta haciendo un gesto a los jóvenes para que me siguieran.

Mientras los esperaba algo atravesó mi mente como un rayo. ¿Nadie era consciente de que Ziva había afirmado que había matado a alguien?
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Invitado el Dom Nov 06, 2016 9:30 pm

Estaba de cuclillas en el suelo y de golpe a repente en el regazo de alguien que no conocía pero había visto en sueños. En cualquier otra situación igual no me hubiera molestado, pero entonces necesitaba los brazos de alguien que conociera, alguien que realmente quisiera en mi vida, no un total desconocido, por más simpático que fuera.

Una cosa es que alguien me abrazara ne un momento divertido, pero aquél no era divertido, lo estaba pasando fatal, todo me daba vueltas, la visión estaba borrosa y lo único que lograba mantenerme aún allí eran las caricias de Dave sobre mi espalda. Si confiaba en alguien en aquella mesa, ese era Dave, mi hermano.

¿Por que tenía que beber leche si yo quería agua? ¿Por que no podía beber agua?- ¿Por que no puede ser agua? Yo quiero agua -pero mis quejas se quedaron en el vacío y en nada me vi con un gran vaso de batido de chocolate en las manos, el cuál me obligaron a beber, aún en contra de mi voluntad.

Quería bajarme de aquellos brazos, me daba lo mismo la chocolatina o las risas en aquellos momentos, necesitaba el abrazo de Dave y en cuanto se acercó a mi campo de visión, mermado por aquel veneno, solté el vaso de batido y salté a su cuello, apoyando la frente sobre su clavícula, rodeando su cintura con mis piernas- Al caballito no, así -supliqué en un susurro pasándole los brazos alrededor del cuello, si me movía demasiado no sabía cuánto tiempo iba a retener el batido dentro.

Sentía frío, pero sin embargo notaba el cuerpo a punto de explotar con todo el calor que desprendía, el estómago lo llevaba del revés, dolía, quemaba y parecía estar bailando rock en estos momentos. No quería seguir allí, pero tampoco quería que "La Pelos" se viniera, ¿Por que no se quedaba con los mayores? Estaba con Dave, ya estaba segura, él no me haría nunca daño, más le valía- Vámonos, Dave, ahora -¿Por que tardaba tanto en salir de allí?

Cambié un poco la posición y cerré los ojos, pero fue peor, porque toda la cabeza daba vueltas como si estuviera cayendo en la escoba sin control, cuando no podías fijar la mirada en un punto fijo. No volvería a beber aquél veneno si salía con vida de aquella, nunca más. ¿Por que a mi me sentaba tan mal y sin embargo ellos parecían incluso estar disfrutando de la bebida?

Sentía como si los pulmones se me estuvieran aplastando en el pecho, el estómago del revés y me llevé la mano a la boca cuando sentí la primera arcada, dándome cuenta que no podría retener todo dentro del estómago, así que me impulsé con las manos sobre los hombros de Dave y vomité por su espalda, a chorro. Y una vez aquello salió de mi cuerpo me sentí un poco mejor, aunque no podía dejar de temblar.

La señora Brandford se despedía del de la barra, vaya porquería de cerveza y de veneno. ¿Como bebían aquello?
Me limpié los labios con la manga de la túnica y dejé el brazo colgando a un lado y volví a apoyar la mejilla esta vez sobre el hombro de Dave, cerrando los ojos, el sueño volvía a mí. Beber aquello y luego vomitarlo me había dejado más agotada que un partido de quidditch.
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Dave Blackshine el Lun Nov 14, 2016 3:47 pm

La pequeña se abrazó a mi y me pidió que nos fuésemos, no quería ir a caballito por lo que supuse que debería de estar pasándolo realmente mal, algo que pude comprobar cuando la escuché vomitar y noté como aquel líquido y su pestilente olor invadía mi espalda. Una arcada ascendió hacia mi boca y mi estómago se contrajo de manera abrupta. Intenté controlar mi interior, que no buscase una rebelión interna que me hiciese imitar a la pequeña y tuviesen que desalojar el antro en el que estábamos.  

Me levanté con ella pegada a mi y deseando llegar lo antes posible al castillo, necesitaba cambiarme, notaba como la ropa se pegaba a mi piel y cierta ansiedad me invadía por dentro. No había nada que me diese más asco que la ropa húmeda en contacto con mi cuerpo y si le añadimos que lo que la humedecía era vómito con tropezones ya se llevaba la palma.  

- Bueno... Ha sido un placer coincidir con ustedes. Espero que nos volvamos a ver. - Comenté dedicándole una sonrisa a Riza y después miré al auror que ya se marchaba. - Si quieres algún secreto de... - Le guiñé el ojo y apunte con mi cabeza a la profesora. - No hace falta más que se ponga en contacto conmigo. - Bromeé mientras convertía mi sonrisa en aquel gesto pícaro con el que le seguía. - ¡Nos vemos! - Comenté viendo como se marchaba y dirigiéndome a la salida con paso acelerado pretendiendo dejar atrás a la vieja con peluca de pelo púbico. - ¡Profesora, por favor coja mi túnica! - Grité saliendo del local y dedicándole una última mirada a la rubia. Algo me decía que volvería a verle y esperaba que no fuese haciéndose pasar por el Varón Sanguinario.  

Según las palabras del hombre, debía hacer que la enana no tuviese fiebre, eso iba a ser fácil puesto que fuera haría frío, lo importante era que no se nos muriese de hipotermia ahora que parecía haberse dormido. ¿A quien se le ocurría beber alcohol con esa edad de mocosa? El frío de la calle me hizo detenerme y volver a entrar al local a esperar a la Pelos, el frío no me gustaba y mucho menos para Ziva que ahora se encontraba tan débil.  

- ¡Venga! Que se nos va a morir aquí. - Le recriminé mientras movía mis hombros para que intentar despegar la camiseta de mi espalda.  

En cuanto la profesora llegase donde nos encontrábamos partiríamos hacia el colegio, aquella extraña velada había llegado a su fin.
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