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¡OH! It´s a Ghot.. | Donovan Kim

Invitado el Mar Oct 11, 2016 4:58 am

El atardecer sobre Londres era una de mis cosas favoritas, claro cuando las nubes dejaban asomar el Sol. Nos encontramos en uno de los lugares del mundo donde siempre el clima es cambiante, aquel día prometía ser completamente lleno de nubes, humedad y debido a el otoño inminente asomándose por todas partes, los climas fríos habían llegado a aquella ciudad, que aun en esas condiciones la gente invade las zonas turísticas. Todo parecía tranquilo, y digo tranquilo haciendo a un lado la multitud de "muggles" que inundaban la vista por todas partes.

Los restaurantes llenos de vida, alegría y personas llenas con ambientes agradables, conversaciones amenas. Pintaba para mí aun con el clima, una tarde en la cual no podía pasar por alto. No quería ir de nuevo a encerrarme a mi apartamento, después del ministerio siempre hacia lo mismo. Cerca, había un café donde las mesas estaban por fuera, las sombrillas tapaban de las pequeñas gotas de agua que querían caer, tome una silla la hice hacia atrás y me senté. La camarera llegó para tomar mi orden. -Un café negro por favor. Ordené mientras escribía en su block de notas y se retiraba amablemente.

Esperé en la mesa mientras traían pan caliente, y unas tostadas. Tomé y comencé a degustar. Un viento comenzó a soplar de la nada, las nubes comenzaron a remolinearse y a estremecerse. Miré todo el lugar, pues parecía extraño que el clima se comportara de aquella manera, oh bueno, a decir verdad a todas las personas les parecía completamente normal, pero para mi no. Algo se respiraba en el ambiente, era pesado y sentía una extraña sensación.
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Invitado el Jue Oct 13, 2016 2:40 am

Hace un tiempo ya que venía escuchando rumores en los alrededores de Hogwarts acerca de que dementores estaban rondando el mundo humano y que el ministerio se lo tenía bien guardado, o eso era lo que se contaba en los interminables pasillos del gran colegio de magia. Si era tal o no, no era para nada conocimiento de Donovan, de hecho, hace años que ya había dejado de creer en todo lo que se pasaba de voz en voz. Sin embargo, no por ello se sentía menos curioso respecto al asunto, había escuchado de los dementores, sabía que eran los guardianes de Azkaban y que se alimentaban de la ¿felicidad? También había leído sobre cómo también se alimentaban de los recuerdos alegres, igual por el mismo medio se había enterado por el miso medio de que muchos condenados a muerte en Azkaban eran "besados" por los dementores. Su curiosidad en cuanto los escuchó nombrar por primera vez no se detuvo hasta informarse al respecto y encontrarse con un panorama bastante tétrico.

Pero hasta entonces no prestó mucha atención al respecto, eran rumores solamente ¿no? Además se supone que sin una orden del ministerio estos no podían ir al mundo muggle, si ese era el caso ¿Por qué creer cosas que se comentaban por los pasillos y salones de clases?

Su punto de vista cambió drásticamente cuando de uno de sus compañeros escuchó por casualidad que se había visto uno en Londres y que los medios se lo tenían bien guardado por orden del ministerio de magia, el chico decía que su propio padre presenció el ataque esa vez. Entonces algo hizo 'click' en su mente, la imagen de sus padres le invadió casi al instante y no le dejó en paz hasta que se decidió a comprobar que Londres estaba tranquilo. Era por eso que se encontraba fuera de Hogwarts ese día en una cafetería con una taza de té y un trozo de pastel en una mesa que le permitía la vista directa a la calle, no había nada extraño, el clima no era algo de lo que sorprenderse, en Londres esa clase de tiempo no era nada extraño, pero aún así se sentía inquieto, razón por la cual el golpeteo de su pie derecho contra el suelo no cesaba, había hablado con sus padres y cada uno estaba en su respectivo trabajo. Se repetía a sí mismo que nada había de extraño, que se comería el pastel y se tomaría su taza de te tranquilamente para luego volver al mundo mágico.

Debía ir a la mitad de su té cuando algo extraño comenzó a ocurrir, la sensación térmica comenzó a bajar demasiado rápido, y sentía el ambiente pesado ¿Acaso nadie lo notaba? Comenzó a mirar a su alrededor, para todos parecía ser de lo más normal y él era el único alarmado excepto por un hombre que al igual que él recorrió el lugar con la mirada. También lo sentía. No pasó mucho para que, en la calle las plantas comenzaran a parecer ¿congelarse? Parpadeó incrédulo, no podían ignorar eso ¿cierto? No pasó mucho para que una silueta de al menos tres metros y cubierta de negro apareciera en su campo de visión haciéndolo sobresaltar.

Demonios había olvidado un par de asuntos importantes a la hora de preocuparse por la seguridad de sus padres. Uno, no sabía ahuyentar un dementor, dos, no podía usar magia fuera de Hogwarts. Pero el ver que la criatura atacaba a una mujer en la calle fue suficiente para que Kim saltara de su asiento casi automáticamente en dirección hacia la puerta sin pensarlo mucho dos veces dejando sus cosas tiradas, de entre todos los encantamientos que se había dedicado a estudiar hasta ese entonces, debía haber uno que le sirviera para ahuyentar a esa cosa antes de que ocurriera algo peor.

Al diablo con las reglas, fue lo único que pensó en el momento en que pasaba por el lado de la mesa del hombre que al parecer había notado el fenómeno con él cuando todo comenzó.
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Invitado el Jue Oct 13, 2016 5:21 am

Los minutos pasaron y el viento y la temperatura bajaron drásticamente, las plantas comenzaron a congelarse, y el ambiente comenzó a tener un tono lúgubre rodeado de grisáceo. Las cosas no estaban tan mal, pero últimamente en el mundo mágico había rumores de avistamientos de dementores por todo Londres, y según el ministerio se lo tenía bien guardado, cuando se trataba de que dieran explicaciones lo negaban sínicamente excusándose "los dementores están bajo la orden del ministerio, no atacan si no se los ordenamos".. Eso no me lo podía creer ni de chiste, miré hacia alrededor pues ningún muggle podía notarlo, claro, tan tontos y gente sin chiste común.. Tomé un sorbo de mi café oscuro y noté que este ya se encontraba frío y congelado, completamente sólido. El grito de una mujer interrumpió mi sorbo congelado, giré mi vista de inmediato.

-¡Dementor!- Expresé con asombro mientras me levantaba de mi silla, y la tomaba para lanzársela sobre la figura de tres metros que estaba delante de mi, de un golpe me lanzó por sobre las demás mesas, la gente solo corría despavorida y se metía a los locales, esto se iba a convertir en un caos si nadie hacia nada.. La solución era tratar de ahuyentarlo, y la única manera era invocando un Patronuus, pero he aquí el dilema.. Yo no podía, creo que no había suficiente dicha en mi vida para lograrlo, me levanté de inmediato al ver que la figura iba sobre, mi y saqué la varita de mi bolsillo apuntando a la figura enorme.. -¡Fumos!- Dije mientras una pantalla de humo rodeó el lugar para que la gente no viera que era lo que estaba sucediendo, pues iba contra las reglas mostrar magia delante de las personas. Antes, vi a un chico correr, al parecer por lo que salió volando de la mochila, un libro de encantamientos, estudiaba en Hogwarts..

Miré y vi que el dementor estaba buscándome entra tanto humo, sin ver ni a la criatura ni al chico lo único que se me ocurrió gritar fue: -¡Conjura un Patronus!-, esperaba que a su edad mínimo pudiera conjurarlo, pues si no podía estaríamos en serios aprietos, inmediatamente me agaché debajo de una mesa, al ver que el enorme brazo del dementor intentaba golpearme de nuevo, esperaba la reacción del otro joven mago..
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 10:00 pm

No pasó mucho tiempo en el que llegaba hacia la puerta hasta que tuvo que voltear con brusquedad por un fuerte estruendo en el interior del establecimiento, genial, el pánico ya estaba sembrado porque esas cosas no sabían no hacer escándalos (Y bueno qué se les podía pedir ¿no?). Tuvo que apartarse de la puerta porque la gente en la cafetería comenzó a huir al ver cómo el hombre que había notado alerta como él en un principio, había sido lanzado por algo que los muggles no veían y él claramente podía identificar, no sabía qué era peor, en cualquier caso.

La repentina pantalla de humo hizo que sus sentidos se pusieran en alerta nuevamente por lo que reflejo llevó su mano a un bolsillo interno en su chaqueta, más que nada porque ahora no podría ver al dementor y podía salir a atacarlo sin darle tiempo a reaccionar. Bueno con eso había comprobado que el hombre que había sido atacado también era un mago (más bien con la pantalla de humo que apareció de la nada), demonios, necesitaba aprender el maldito patronus, y la idea no se le movería de la cabeza. No sabía conjurar un patronus, pero podía arreglárselas para mandar al dementor a volar y ayudar al hombre que le gritó que lo conjurara. Bueno pudo asumir que el otro tampoco era capaz de llevar a cabo tal magia avanzada, pero de alguna forma debían ingeniárselas.

Sin darle muchas más vueltas al asunto se adentró en la nube de humo con su varita en mano, lo que haría a continuación sería más cosa de suerte al esperar que sus reflejos no lo traicionasen -¡Expulso!- Exclamó en cuanto la silueta del dementor estuvo al alcance de su vista ya complicada por el hechizo anterior del otro mago -¡Salgamos de aquí rápido!- Le gritó al otro en lo que él se mantenía atento al regreso de la criatura probablemente enfurecida, usaría cada hechizo similar al anterior si era necesario –No es un encantamiento que maneje aún- Le hablaba sin quitar atención a su alrededor para, en cuanto sintiera los pasos del otro hacia la puerta seguirle justo después.

Sus sentidos le alertaron justo a tiempo como para notar entre medio del humo nuevamente la figura del dementor, demonios, sólo esperaba que no les fuera tan complicado quitárselos de encima para regresar al mundo mágico, claro que el patronus no era algo que normalmente enseñaran en Hogwarts, porque primero que nada ¡No tenía por qué haber un dementor ahí, frente a sus ojos! y para lo que es peor, ¡en el mundo muggle! ¿¡Qué clase de cosas estaban pasando por la cabeza del ministro de magia como para dejar salir dementores así como si nada!? A diferencia de ellos los muggles no tenían cómo defenderse -¡Expulso!- Exclamó nuevamente apuntando con su varita en dirección a la criatura de tres metros, antes de dirigirse a la salida.
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Invitado el Mar Oct 18, 2016 9:14 pm

Todo parecía estar tan confuso, era demasiado extraño que dentro de un lugar público con muggles por todos lados los dementores estuvieran rondando aquellos lugares. Era inminente que las cosas en el ministerio estaban fuera de control, pues dentro de el, estábamos infiltrados muchas personas con los ideales del Señor Tenebroso, sin duda alguna no me importaba que algo sucediera y se llevara la vida de algunas personas más, pero la primer persona en la que pondrían la mirada al estar ahí seria en mi por ser trabajador del ministerio. Así que en realidad esa faceta heroica en mi era nadamas y nada menos que una pantalla de humo, como la que cegaba nuestra visión en esos momentos.

-Rayos.. ¿Qué te enseñan en Hogwarts? Dije un poco molesto, pero a decir verdad era algo que tampoco yo podía hacer, era imposible conjurar algo así. -Tenemos que detener que lleguen más, si hay uno, puede haber otro par por ahí. Dije, pero era demasiado tarde pues tres figuras más entraron dentro de aquella pantalla de humo y con sus grandes brazos golpearon nuestros cuerpos provocando que saliéramos volando de ahí. Nos habían lanzado fuera de la pantalla de humo, pero de inmediato me puse de pie.

-Tenemos que salir de aquí no solo nuestras vidas están en peligro.. Dije un poco serio mientras intentaba ayudar al joven dándole la mano para que se re incorporara y saliéramos de ese lugar. -Corramos, tenemos que alejarlos de las personas, mientras mas lejos mejor nos encargaremos de ellos en otro lugar. Dije halándolo con fuerza de su chaqueta y salía corriendo esperando que nos siguieran.

Corría con todas mis fuerzas atrayéndolos hacia un suburbio que parecía abandonado, lleno de maleza con edificios que parecía que los habían dejado a medio construir. Repentinamente la lluvia cayó sobre nosotros y la noche estaba llegando, solo los relámpagos iluminaban nuestro camino mientras huíamos de los dementares. Con la varita apunté hacia atrás mientras corría. -¡Confringo! dije mientras salieron 3 bolas de fuego que explotaron atrás de nosotros. -¡Corre chico!
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