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I know you're trouble [Joshua Lewis]

Dave Blackshine el Mar Oct 11, 2016 10:41 pm

Mi dedo índice estaba apoyado en el reverso de aquel libro al que empujaba para que se introdujese en el hueco existente entre aquellos dos libros que también había mirado con anterioridad obteniendo el mismo resultado. Ninguno.  

Mi frente se encontraba en contacto con aquella estantería que se encontraba a la altura de mis ojos y entonces dejé mi mano caer, derrotado, cansado y aburrido. El frío característico de la madera iba desapareciendo por el calor que mi piel le proporcionaba y mis ojos estaban clavado en la palabra "Caldero" de uno de los libros que se encontraba más abajo y en calderos me cagaba yo ahora mismo. ¿Cómo podía ser que en ningún maldito libro de los que había estado mirando viniese el origen de aquel puto hierbajo que necesitaba para la poción que me traía entre manos. Era imposible y al final tendría que ir a hablar con "el loco de la vaca" para poder terminar el cuaderno que había empezado poco después de comenzar Hogwarts.  

Suspiré resignado y entonces mi resignación se incrementó al escuchar los escandalosos y dementes de mis compañeros armar escándalo por la biblioteca hasta que la encargada chistó con aquella potencia que les hizo callar de inmediato.  

- ¡Eh, tío! Es Dave. - Dijo uno al otro golpeándole en el pecho. - vamos. - Y cumpliéndose mi temor los pasos les trajeron hasta a mi, cada vez más cerca, cada vez con más ganas de matarlos. - Dave, tiaco ¿qué haces en este nido de empollones de mierda?  

Les miré con cara de asco. Mi nariz arrugada y mi labio elevado ligeramente junto a mi ceja derecha alzada dejaba claro que mis ganas de soportar mierdas era ínfima.  

- Pues estoy a ver si encuentro thestrals. - Dije sarcásticamente, ambos se rieron mientras yo mantenía mi seriedad.  

- Tío eres la puta monda. - Dijeron elevando el tono haciendo que la encargada de aquello volviera a chistar con fuerza. Roté los ojos esperando que por arte de magia muriesen. No murieron. - Joder la puta pesada siempre chistando, ¿por qué no le montamos una buena?  

La idea parecía buena pero había algo que no me gustaba hacer era molestar a las personas que trabajaban allí puesto que nos brindaban algo. Creo que era lo único de Hufflepuff que quedó de mi hermana en mi, por otra parte, mi devoción por los libros y por aprender sobre pociones y herbolaría debía de ser el legado de mi hermano mayor. Suspiré y miré el libro de nuevo.  

- Hoy no contéis conmigo. - Dije, en cierto modo así podía escaparme de hacerle algún mal a la encargada y no tenía que soportar a aquellos dos descerebrados chupaculos que podría haberme llevado conmigo y haber jodido a algún Gryffindor para alegrarme el día. Pero no era lo que yo deseaba ahora mismo.  

- ¿Qué? ¡Tío venga ya! No seas mierda. - Exclamaron lo suficientemente alto para comprender que llegaría otra advertencia que no llegó.  

- Ssh... - Dije con el ceño fruncido e intentando escuchar.  

- ¡Tio! ¿Y tu eres un Slytherin?  

- O te callas o te aseguro que al único que no reconocerán por Slytherin será a ti porque te voy a dejar el rostro tan desfigurado que... - Si algo me sacaba de mis casillas es que cuestionaran mi casa, mi condición de serpiente y si a eso le añadías desobediencia obtenías a un Dave cabreado que te amenazaría si o si. El problema es que había algo que podía con ese Dave enfadado y era la bibliotecaria enfadada. Mi gesto se torno al de horror al ver a aquella mujer aparecer por la estantería y entonces la huida por salvar nuestras vidas comenzó. Corrí a través del pasillo en dirección contraria a aquella que se disponía a regañarnos pero en condiciones y por supuesto, yo, siendo Slytherin, no iba a escaparme de ser castigado porque nosotros siempre éramos los culpables de todo, aunque no tuviésemos culpa.  

- No corráis, jovenzuelos. - Dijo en aquel susurro que recorrió todo el pasillo. No veía más que libros quedarse atrás en los altos muebles repletos de información. Mis piernas se movían con agilidad dejando muy atrás a mis compañeros que también intentaban huir. El final de la estantería llegaba a su fin y después solo deberíamos girar a la izquierda y avanzar hacia la puerta. Eso era lo único que tenía que hacer, lo único que pedía que saliese bien en aquel día, pero no salió bien.

Giré al final del corredor  como tenía planeado, y lo que vi no fue la puerta sino a alguien con el que me choqué y caí al suelo. Mis dos compañeros aparecieron segundos después y, saltándome por encima, siguieron hacia la puerta que se encontraba a varios metros delante nuestra.  

Me dolía la cabeza, al girar en aquella estantería el golpe con el otro estudiante de Hogwarts me había hecho desequilibrarme y me golpeé la cabeza con la madera de aquel gran mueble que almacenaba cientos de libros y en el cual, ahora, apoyaba mi espalda mientras notaba el frío suelo sobre el que estaba sentado.  

- Por Dumbledore... - Murmuré acariciando la zona golpeada y con los ojos entreabiertos. Miré al chico con el que había colisionado, el color azul fue lo único que aprecié antes de que la mano de la encargada cogiera el cuello de mi túnica junto al jersey y me levantase de allí. Tras ello buscó coger también al chico con el que había chocado mientras su voz perforaba mis tímpanos.  

- Así que aquí estáis eh, malhechores. Merecéis un buen escarmiento por montar este escándalo en la biblioteca, veréis como no volvéis a repetir.  
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Invitado el Mar Oct 11, 2016 11:48 pm

¿Por qué debía obedecer a sus compañeros de equipo como si aquello fueran los mandamientos? La verdad es que son unos inútiles y de no ser porque le interesa sacar buena nota no estaría en camino a la biblioteca para buscar un estudio sobre la historia de los hipogrifos y todo acerca de ello. Que sí, que la materia de criaturas mágicas puede ser muy interesante de proponérselo pero no le parece justo que el resto de sus compañeros prefieran ir a ver un partido de Quidditch que ir con él hasta la biblioteca y buscar entre los libros.

El canadiense dobló a la derecha en uno de los pasillos, pues bajar las escaleras de la torre  siempre le tomaba tiempo por lo que decidió tomar un atajo, entre más rápido termine más oportunidad tiene de ir a ver el resultado del partido que también le gusta verlo aunque no juegue porque el puesto de buscador ya estaba tomado, quizá el próximo año aplicaría. ¿Pero que próximo año? ¡Él sale de Hogwarts el próximo! Se dio cuenta de eso y se molestó el que un estudiante de segundo hubiera obtenido el puesto en su lugar.

La biblioteca estaba a unos pasos de distancia, por suerte la conoce de cabo a rabo pues pasa muchas horas a la semana ahí, ¿la razón? Ahí no existe el internet y buscar información no es tan fácil como lo hace en casa, tan solo presionar un clic y todo un mundo de información a sus servicios. No obstante aun disfruta de tomar libros y olerlos, así le gusta imaginar las manos que los han ojeado y el mundo de conocimiento que han influido.

No saluda a la bibliotecaria como de costumbre pues se le ve ocupada mirando a unos Slytherin que parecen querer causar problemas, eso no es nada nuevo en un sitio tranquilo como la biblioteca, así que decide no inmiscuirse pero se queda en uno de los estantes al final del pasillo con la vista suficiente para mirar lo que estaba ocurriendo.Se aburre con el intercambio de miradas y toma un par de libros para sentarse en una de las mesas, los abre y lee los encabezados, hablan sobre los hipógrifos pero no tienen la información suficiente por lo cual se levanta y va en busca de un tercero.

Así está la cosa. El canadiense es alto, rondando el metro con ochenta centímetros pero el último estante es uno de los más difíciles de alcanzar, por lo cual fue por una escalera que ya sabe dónde están, no necesitó de pedir asistencia como alguien novato en eso podría. La estaba colocando cuando de pronto sucedió.

Se escuchó un “Zas” y todo se volvió negro, seguido de una sensación de dolor en el pecho y en los glúteos al caer contra el frío suelo. La voz de una mujer le resultó familiar justo cuando sujetaban al otro y el resto huía. Entonces comprendió todo, eran los mismos. — Señora Beatrice, ha sido un accidente, estaba buscando un libro para una tarea y no le he visto, ha sido mi culpa  — asegura tratando de ser convincente pues ya le traía del cuello también solo que ella no se había dado cuenta hasta que escuchó la voz del azulado.

La mujer pareció reconocerlo enseguida y detenerse. — Joshua, ¿eres tú? Que raro, tu no te metes en problemas, al menos no aquí dentro, le tienes respeto a este recinto, así que te creeré — dijo ella con la voz rasposa, resultado de toda una vida de tabaco, incluso al hablar podías aspirar todo lo que llevaba del día, no muy agradable, pero la mujer si que lo era. — Si, han sido aquellos quienes salieron corriendo y me he pegado un susto que me he caído — sonríe de forma inocente, aunque claro solo lo fingía porque si es algo que sabe es leer a la gente, estudiarla y actuar según lo que quieren ver o escuchar.
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Dave Blackshine el Miér Oct 12, 2016 11:54 am

- Con cui...- Fui a decir pero la voz del chico me hizo mirarle y sus palabras me confundieron, "¿Se esta echando las culpas a él mismo?" Me pregunté mientras ellos conversaban sobre lo bueno que era el Ravenclaw. "Claro que esta salvándome el culo, soy un Slytherin, le conviene no meterse en problemas." Acabé deduciendo y observando el escudo de su túnica. El águila superpuesta en el escudo azul se mostraba poderosa, orgullosa y astuta. Clavé mi mirar en el rostro del chico. Una tez delicada, clara y cabello oscuro como sus ojos. Era el chico que había visto en clase pero jamás había intercambiado una palabra con él, no sabía de él aunque su físico me interesaba. No me miréis así, el chico es guapo y uno tiene sus necesidades. Sin embargo, nunca mostré interés por él, al igual que por nadie y no iba a ser ahora cuando lo mostrase. No era más que un tío acobardado por las serpientes como todos en aquel colegio.  

Fueron las palabras relacionadas con mis compañeros que salieron corriendo las que llamaron mi atención de nuevo y observé los labios del muchacho. Era cierto, aquellos dos mierdas me habían abandonado a mi suerte y se lo haría pagar en cuanto volviese a la Sala de Slytherin, desearán no haber nacido. Dejar que un águila me salvase en vez de hacerlo ellos. Apreté fuerte la mandíbula por la ira que comenzaba a emanar de mi interior.  

- Si, siento los problemas causados Señora Beatrice. - Me disculpé. - No era mi intención montar escándalo en la biblioteca, yo solo buscaba unos libros para pociones. - Confesé dirigiendo mi mirada de resignación al suelo, no me gustaba tener que disculparme y menos dar las gracias y sabía que debería darlas después. "Sé sus nombres." Pensé frunciendo el ceño. - Pero se exactamente quienes eran los causantes de todo esto, sus nombres son Allan Schaterbug y Zacharias Rowstone. - Dije alzando mi mirada hacia el otro chico y sonriendo con cierta malicia.  

La encargada de la biblioteca me miró de aquella forma que dejaba claro lo poco que se podía confiar en mi, seguramente por ser un Slytherin y después sus manos nos liberaron.  

- Bien, iré a comunicárselo al director para que tome las medidas respectivas ante esos dos alumnos. Cuídate Joshua y ánimo pequeño.- Aquellas palabras fueron precedidas de su vuelta hacia el mostrador y la soledad junto a aquel chico.  

Noté cierta frustración ante toda aquella situación. Si hubiese sido yo el único al que hubiesen cogido me habrían castigado por mucho que dijese que fueron otros, sin embargo, al ser un Ravenclaw el que habló todo parecía maravilloso y creíble. Para una vez que no era yo el responsable.  

Recoloqué mi ropa y coloqué bien la capucha de mi túnica con cierto enfado y posteriormente miré al águila con seriedad.  

- Gracias. - Dije secamente.- Y siento lo del golpe. - Mis disculpas vinieron acompañadas de la caricia de mi mano a mi zona golpeada en la cabeza. - ¿Te has hecho daño?  

Ciertamente, no era una persona empática, ni amable con desconocidos y fingir esto me hacia parecer un maldito robot de esos que inventaban los muggles. El tono de mi voz era tan árido y poco expresivo que hacían juego con mi mirar que ahora se clavaba en sus ojos y digo ahora porque momentos antes había estado estudiando la escalera que había allí en el suelo.  

- ¿Necesitas que te ayude a coger algo? - Le pregunte moviendo la cabeza ligeramente hacia la escalera. No, no me malinterpretéis, esto no era amabilidad, era no querer deber nada a nadie. Si, podía haber hecho eso por miedo, pero lo había hecho y en cierto modo, me sentía obligado a recompensarle por haberme salvado.
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Invitado el Miér Oct 12, 2016 4:38 pm

Aún estaba prendido del cuello del uniforme cuando la mujer se quedó dubitativa, ¿debía hacer caso a lo que un chiquillo dice o simplemente seguir sus instintos y llevarlos a la dirección? El canadiense había estado ahí varias veces, algunas por equivocación y otras por defender a los que no pueden hacerlo, así que le conocen bien, pero la mujer de los lentes y el aliento a cigarro lo escudriño con la mirada hasta decidir que era mejor creerle y seguir con sus deberes del día en lugar de perder el tiempo, además ya tenía dos nombres para poder llenar su reporte, con eso le bastaba y así como llegó volvió a desaparecer tras su escritorio dejando a ambos estudiantes por su cuenta y el tiradero de libros, ella les pidió recogerlos antes de irse.

Se agachó para comenzar a recoger libros, no prestando demasiada atención a las palabras del verduzco, la verdad es que no necesita que le den las gracias, simplemente vio la oportunidad para salir bien librado de algo que no es su culpa y la ha tomado, aunque también influyó el haber escuchado la conversación de los chicos y saber que la persona frente a él no quería tener nada que ver con el desorden que planeaban esa tarde. Eso fue otro de los factores.


No levantó la mirada, estaba ocupado con los libros del suelo que eran varios, así que solo hablo con la cabeza gacha —podrías empezar por recoger lo que me has hecho tirar  — su tono de voz es serio pero no amenazador mientras se levanta con los brazos llenos de libros y los coloca sobre la mesa, después de juntar todos tiene que acomodarlos uno a uno de vuelta en la estantería.

De inmediato vuelve al suelo, ya quedan menos así que no le toma demasiado tiempo levantar los últimos. — No, solo ha sido el susto. Tienes suerte que ella me crea porque estaríamos en estos momentos en un problema, aunque sospecho que les quitarán puntos a su casa por esto — alega ahora ya sentado en la silla frente al escritorio y empieza a acomodar los libros por nombre para después subirlos al estante.— La escalera, si puedes colocarla bajo el estante estaría bien, deben volver a su sitio — hace referencia a lo que está haciendo.


Una vez terminado con la organización de todo lo que lleva sobre la mesa entonces fue hora de regresarlos. Juntando montones de cinco, que fue lo que le permitieron los brazos, se subió a la escalera — sostenla — pide al treparse. Es una escalera con ruedas para facilitar el movimiento y no es muy alta, tendrá un metro de altura pero es suficiente para una persona como él que necesita llegar hasta la última estantería y eso fue lo que hizo, comenzando de arriba a hacia abajo fue colocando uno a uno de acuerdo a un orden alfabético estipulado en los bordes de la madera en letras negras.

Estuvo subiendo y bajando de forma constante haciendo lo más rápido que le fue posible para no perder demasiado tiempo en ello, también lo hizo en silencio pues la gente en las mesas contiguas estaba estudiando,las cuales no se ofreció ni una a ayudar, pero al menos el verduzco lo hizo aunque fuera por compromiso más que por buen samaritano.
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Dave Blackshine el Miér Oct 12, 2016 7:27 pm

Mis palabras parecieron caer en saco roto y la ignorancia del chico hizo que alzara una de mis cejas mientras observaba como se agachaba para recoger libros y darme aquella opción de recogerlos del suelo, algo que me pareció extremadamente divertido pero prefería hacer otras cosas. Sin embargo, el Ravenclaw no parecía mostrar miedo hacia a mi, ni nada por el asomo y fue aquello fue lo que invitó a quedarme. Flexioné mis piernas, sin quitarle el ojo de encima, y observé sus manos, se movían agiles mientras yo recogía los que estaban más cerca de mi, lentamente y sin prisas. Los llevé al escritorio y me giré para verle aproximarse y sentarse en la silla. Sus palabras aparecieron en contestación a mi pregunta.  

- No me importan los puntos de mi casa. - Dije con seriedad observando uno de los libros que se encontraban sobre aquella mesa. Eso era cierto, en parte sabía que la mayoría de los que había allí eran unos descerebrados que no se merecían más que los excrementos de los elfos domésticos que se encargaban de la cocina. Mi gesto seguía serio y mi mente aún pensaba en los pensamientos de aquel águila. Sus voz me hizo atenderle y su sugerencia me puso en movimiento. Mis pasos me llevaron frente a esta y la cogí con desgana. Parecía pesada pero, como en el mayor de los casos, las apariencias engañan. La elevé con facilidad y la posicioné frente a la estantería donde esperaba que le fuese bien. Observé que estuviese bien equilibrada y me giré para observar a mi "compañero" de biblioteca que se estaba acercando a nosotros. Esperaba una palabra, una mirada o algo que me indicase un mínimo de interacción entre nosotros pero lo único que recibí fue aquel desprecio que me hizo volver a enarcar la ceja y estudiarlo mientras subía por la escalera.  

Una orden vino acompañando su ascenso y mi nariz se arrugó por una milésima de segundo, respiré intentando no volar la escalera con él encima y posé un pie en el primer peldaño para que no se moviese. Me estaba arrepintiendo de darle a aquel chico el beneficio de la duda, haberme interesado por él. Si no tenía miedo era por algo muy sencillo, nunca había recibido el escarmiento de un Slytherin y quizá era el momento. La escalera parecía llamar a un bombarda que le hiciera desmontarse y crear un buen alboroto en aquel lugar.  

Subía y bajaba y yo cada vez me alejaba más de allí sumergido en mis pensamientos, en mis ideas y en mi forma de hundir la única persona que no había huido o insultado desde el primer momento, vale que no era tampoco demasiado simpático pero ya era algo. ¿Estaba recibiendo, quizá, de mi propia medicina? Contemplé como su cuerpo pasó por delante mía en otro ascenso hacia lo más alto de esa escalera, parecía tener buen cuerpo, olía bien y... Cerré los ojos, me había vuelto a distraer. Inspiré hondo, le miré, observé la escalera y saqué la varita mientras mis labios se despegaban.  

-Wingardium Leviosa - Musité en voz baja y apuntando a los libros que quedaban en la mesa. Estos comenzaron a elevarse suavemente y con el movimiento de mi varita fueron tomando altura hasta quedarse frente al otro chico. - Lo mismo así es más fácil. - Dije secamente mirando hacia otro lado.  

No quería que nadie me viese así, allí, ayudando a otra persona y menos a un Ravenclaw, la casa más prestigiosa que había en Hogwarts, desde mi punto de vista. Jóvenes inteligentes, respetables y con un futuro por delante, eran tan distintos a nosotros que los envidiaba. Eliminé el espacio que había entre mis labios y esperé a que terminase para dejar mi brazo caer sin ganas. Quizás entonces me presentaría o le preguntaría el porqué de que me sacase de aquel lio. O quizás simplemente seguiríamos cada uno su camino y esperaría no encontrármelo para no tener que hacer algo de lo que me arrepintiese después.
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Invitado el Miér Oct 12, 2016 9:05 pm

La respuesta recibida es justo lo que se espera oír de alguien que pertenece a los verdes, las serpientes de Salazar Slytherin, así que no se lo tomó muy en cuenta, siendo que a los Ravenclaw si que les importa la reputación y los puntos acumulados, aunque eso no quiere decir que sean unas blancas palomas, ni siquiera el canadiense lo es y ha obtenido por sus travesuras que le quiten puntos en una que otra ocasión aunque nunca algo muy extremo.

No le lleva demasiado tiempo ordenar los libros teniendo en cuenta que lo hizo sobre la mesa antes de colocarlos en la estantería, pero lo que si le hizo fruncir el ceño fue cuando aquel otro chico parecía pasarse de listo y utilizar un encantamiento tan ordinario para acomodarlos. — Los libros se tratan con respeto, usar la magia para ahorrarse trabajo es un movimiento muy flojo  — dice en voz baja no queriendo alzar la voz para que no le escuchen. Él ha crecido en un mundo sin magia y todo lo que quiere lo ha tenido que hacer con sus propias manos por eso el usar varita con algo tan mundano como eso le es muy extraño para el canadiense.

Gracias a la ayuda del chico termina antes y puede bajar de las escaleras con sumo cuidado de no tropezar. La mueve con ayuda de las pequeñas ruedas que tiene y la lleva hasta su lugar en uno de los rincones, entonces vuelve hasta donde su compañero. —  De donde soy no se usa magia, por eso me resulta raro utilizarla para algo tan sencillo, no quise sonar grosero, al contrario agradezco la ayuda, aunque fuese en parte culpa tuya — dice ofreciendo una sonrisa en agradecimiento.

Vuelve a sentarse en la mesa, donde tiene el único libro que le interesa y el cual abre de par en par buscando la página exacta que necesita y comienza a transcribirla en pergamino y pluma. — ¿Sabes? me resulta muy anticuado que todavía escribamos así, en casa ni siquiera se escribe a mano, todo es por medio de la tecnología — no sabe si conoce algo sobre el mundo muggle, porque casi que por regla los Slytherin son sangre limpia aunque hay excepciones, pero por si acaso se lo comparte.

Lleva una cuartilla escribiendo cuando se detiene y abre la boca en señal de haberse dado cuenta de un detalle, no se ha presentado — soy Joshua, tú eres... ¿Black algo, no? Te he visto en clase pero no recuerdo con exactitud el nombre. Los rostros son los que no se me olvidan — sus labios dibujan una sonrisa a medias y vuelve los ojos en el papel anticuado con el que escribe. Le desespera tener que estar rellenando la pluma en el tintero aunque ya después de siete años ha perfeccionado el no derramar la tinta sobre el papel y volverlo inutilizable.
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Dave Blackshine el Jue Oct 13, 2016 12:04 am

"Los libros se tratan con respeto, usar la magia para ahorrarse trabajo es un movimiento muy flojo" Aquellas palabras, esas solas hicieron que la mueca de asco apareciese como el agua en una fuente, emanó sin más, surgió del vacío que en aquel momento invadía mi cara y mis ansias por hacer que volase, él y la biblioteca entera, habían incrementado con creces.  

Apretaba mi varita con fuerza y seguía fulminando al suelo con la mirada. ¿Qué mierda se creía aquel crio? Pero mi venganza no iba a llegar ya, no, esperaría durante un rato, esperaría a tener una buena oportunidad y entonces le jodería de la mejor manera posible. Intenté neutralizar aquella expresión y disimular el enfado, no hacerle caer y dejar los libros allí arriba.  Finalmente quitó el último y deje descender mi mano con suavidad. Retiré mi pie cuando se hubo bajado de las escaleras y entonces, aquellas palabras que me incitaron a hacerle a escupir babosas hasta el día de su muerte desaparecieron con lo que parecía una disculpa que me sorprendió gratamente. La acabó cagando de todas formas con la última oración pero al menos parecía que aquellas palabras habían salido sin control por lo que era, por sus costumbres y entonces aquella sonrisa que me hizo desviar mi mirada desde sus ojos hasta sus labios, una bonita sonrisa.  Todo aquello me hizo ver cierto parecido en nosotros y parte de aquella ganas de reventarle la cabeza se desvanecieron. No por mucho tiempo puesto que el chico parecía tener una lengua especial para aquello.  

Se dirigió de nuevo a la mesa sin decir más palabra y comenzó a transcribir aquel libro, un acto normal entre aquellas paredes, coger apuntes y apuntes y más apuntes de aquellos libros enormes que nunca acababan, me acerque a ver que era lo que copiaba exactamente y sus palabras acapararon mi atención de nuevo haciendo que arqueara una ceja ante aquellas palabras que me hicieron soltar una pequeña sonrisa sarcástica.  

- ¿Me estas diciendo que escribes con el ordenador porque es más cómodo, pero no usas la magia para lo que puede realizarse más cómodamente? ¿De verdad? - Pregunté apoyando mis dos manos en la mesa e incrédulo de lo que acababa de decir. Para lo único que yo utilizaba la computadora era para jugar a algunos juegos o ver alguna serie cuando no me quedaban libros que leer. Pero no para escribir ni nada de eso, para ello teníamos nuestra tinta o, si querías apurarme, con boli, pero escribir en el ordenador era tan cargante.  

Su nombre vino poco después y parte del mío también. En aquel momento me había dado la vuelta y me encontraba con el trasero apoyado en la mesa mientras miraba como escribía.  

- Es todo un placer, soy Dave Blackshine. - Comenté esbozando una ligera sonrisa al ver aquella curva que parecía más fingida que cualquier otra cosa. - Por cierto, ¿sabes dónde puedo encontrar más libros de pociones que los que hay en ese pasillo? - Pregunté señalando el pasillo por el que habíamos aparecido mis compañeros y yo. - Me he leído ya muchos y no encuentro lo que estoy buscando. - Era cierto que el muchacho estaba ocupado, pero yo me aburría y estar mucho más rato con las manos en los bolsillos me haría irme de allí y sería una pena puesto que aquel chico había suscitado cierto interés en mi y una cosa estaba clara, antes de irme debería asegurarme de que la próxima vez se acordase de mi nombre.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 4:24 pm

Si pudiera reírse con total libertad ese sería uno de los momentos en que lo haría, pero la biblioteca tiene reglas marcadas que él siempre procura seguir, por lo tanto solo le quedó esbozar una sonrisa y asentir pues aquel chico tiene un punto válido y no se lo refutaría con alguna tontería.  — No trates de entenderme, así soy de peculiar — asegura pues la tecnología es algo que le gusta y cree que es una gran ventaja, si, no le gusta escribir a mano si no tiene que hacerlo pero si que le gusta leer los libros en su formato físico y no en una computadora, ¿por que? por raro.


Las presentaciones pueden ser tan formales o informales como se quiera, en esa ocasión es una mezcla de ambas, el chico detiene su escritura para dar un apretón de manos pues le han revelado el nombre de su compañero verduzco.  — Encantado, Dave Blackshine — devuelve el gesto de la sonrisa e imita el mismo tono de voz que el otro. Ahora ya no podrá olvidar ese nombre una vez lo repitió, es una manía que tiene, para poder aprenderse algo debe escucharlo de su propia voz para que surta efecto.


Los libros sin duda es algo que le apasiona y en especial la biblioteca es uno de sus rincones favoritos junto con la torre de astronomía y la de su casa, así como el bosque prohibido. Como una de sus cosas favoritas la conoce a la perfección y eso indica saber donde están los libros que nadie encuentra ya sea por algún error tipográfico o por realmente no poner atención.  — Claro, yo te puedo ayudar, veamos, espera aqui  — se levanta de un brinco de la silla y camina hasta el otro lado de la biblioteca, pasando entre estanterías y mesas atiborradas de alumnos.

Se acerca hasta la bibliotecaria Beatrice a quien le sonríe para que ella voltee, le devuelve el gesto con una especie de mirada no tan amenazadora como al resto. Entonces va justo al pasillo que queda en la sección de materias avanzadas, ahí vienen cosas que no se encuentran en los libros que se ven en cursos, y de donde saca información extra que siempre le viene bien, quizá eso le podría servir al chico. Se dispone a buscar por encíma de los títulos, tomando cuanto encuentra sobre las pociones y cuando lleva las manos llenas se dispone a regresar.

Deja caer todo sobre la mesa, alguno de esos tiene que ayudar a lo que sea que el chico tenga que hacer  — No se que es lo que estás planeando pero esto tiene que servir de algo, tiene material que no se ve en los cursos, si fueras más específico podría ser de más ayuda, Dave  — dice hojeando uno de ellos con pociones para respirar bajo el agua, como crecer diez centímetros y tener una barba en cinco minutos, leyó por encima de los ingredientes encontrando que varios de ellos eran difíciles de conseguir.
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Dave Blackshine el Dom Oct 16, 2016 3:07 pm

Cumplí su orden de quedarme allí, le esperé apoyado en aquella mesa mientras meditaba sobre él. Era cierto que era un chico difícil de entender, educado, amable pero a la vez un tanto borde y bastante atractivo. Observé como se perdía entre las estanterías y entonces miré el libro con el que había estado trabajando antes de marcharse. "Y como no, estudioso y trabajador, todo un Ravenclaw." Me dije interiormente antes de percatarme de algunos pasos que se acercaban a hacia a mi.  

- Eh Dave. - Era la voz que había escuchado momentos antes. Me limité a responderle con aquella mirada de indiferencia.- Venga tío, lo siento. Pero al final nos hemos salvado los tres, ¿qué haces con este Ravenclaw? Le vas a joder ¿verdad? Te ayudo, podemos joderle todo el cuaderno de no...  

- Haz el favor de irte de aquí. - Corté sus palabras mientras sacaba la varita y le apuntaba con ella con toda la tranquilidad del mundo, sin alzar la voz, sin exteriorizar las ganas de matarlo que tenía.  

- ¿Qué coño haces? - Dijo sin alzar la voz. - Tío, nos estás traicionando.  

- ¿Yo? - Pregunté bufando en aquello que parecía una risa. - En ningún momento he dicho que esté de tu lado, la serpientes no entienden de amigos, de compañeros o de familia. - Comenté dejando de apoyarme en la mesa. - No sois más que peones que yo uso cuando los necesito y el día que sonriáis de verdad os borraré la sonrisa como lo hago con todos porque no sois más que el resto. Si por mi fuera os habría puesto en Gryffindor porque no sois más que una vergüenza para mi y para los que de verdad somos serpientes. - Las palabras comenzaban a ir acompañadas con aquel asco que dejaba bastante claro las ganas de escupirle que tenía. - Os consideráis serpientes porque os vais arrastrando por ahí, pero nuestra casa no se caracteriza por arrastrarse, los Slytherin muerden y dejan su veneno, matan lentamente, devoran a sus presas enteras y sin dejar rastro alguno más que el siseo que todos temen. Tu y la mayoría de mi casa no sois más que basura que si no fuese porque nos servís para los trabajos sucios, llevaríais tiempo llorando y rezando para iros de Hogwarts. - Bajé mi varita intentando relajarme, intentando controlarme y no llamando la atención. - Ahora fuera o te enseñaré lo que es ser una serpiente. Por cierto, si quieres contarlo, cuéntalo. Con estas palabras, me gustaría ver como os defendéis las lombrices de tierra de nosotros.  

Sonreí con suficiencia y después volví a echarme en la mesa, tranquilamente mientras guardaba mi varita. El otro chico dio la vuelta y se largo enfadado, con ganas de venganza, con ira. Jamás me había sentido tan bien al hablar con un compañero de casa, jamás me había sentido tan liberado como en aquel momento.  

Otros pasos llamaron mi atención, esta vez provenían del lado contrario, giré mi cabeza y allí estaba de nuevo Joshua, pero esta vez venía cual mula de carga con bastantes libros que dejó sobre la mesa y entonces sus palabras volvieron a aparecer de entre sus labios, unas palabras que me dieron la sensación de que me acusaban, como todos lo hacían, como si no tuviese más cosas que hacer que joder al personal, que en parte era verdad pero también era verdad que no era por gusto sino por no tener otra cosa que hacer.  

- No planeo nada. - Contesté separándome de la mesa.- No soy un Slytherin común, no trates de entenderme, así soy de peculiar. - Aquello vino precedido de una sonrisa traviesa mientras me acercaba a él. - Así pues, ¿por qué debería de estar tramando algo? - Pregunté situándome a pocos centímetros de él y descendiendo con mi mirar hacia la mano que tocaba el libro. - Esa poción ya la tengo registrada, la que busco es algo más... ¿Especial? - Mi mano descendió hacia la suya y la trayectoria cambió a medio camino para acabar señalando uno de los ingredientes de la poción. - Este es el más asqueroso de todos. - Sonreí observando el libro. - Si alguna vez necesitas alguna poción puedes pedírmela, te la puedo dejar a buen precio. - Y tras aquellas palabras cogí uno de los libros que se encontraba debajo de ese, me separé del muchacho y lo abrí sobre la mesa. - Busco la poción Wiggenweld. No sé si te sonará. Es para curar un tipo de maldición. - Le expliqué. Algo de él me incitaba a intentar estar más rato con él, conocerlo más. Quizás fuese por su modo de ser, distinto al del resto, o quizá por su extraña mentalidad o podría ser también que fuese por el mero hecho de que me atraía físicamente. Fuese lo que fuese, no tenía nada que hacer en aquel día y tenía tiempo convencerlo. -  ¿Te apetecería que cuando acabemos de hacer esto fuésemos a dar una vuelta?  
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Invitado el Miér Oct 19, 2016 1:50 pm

Si, él está dispuesto a ayudar a quien lo necesite sin poner muchos pretextos, así que fue a buscar aquellos libros que le pueden interesar, sin embargo en el camino de regreso pudo percatarse de una pequeña escena dramática entre el verduzco y su compañero de colores. Permaneció escondido tras uno de los estantes, escuchando los últimos minutos de la conversación, no era su intención pero aquellos dos parecían discutir y prefirió mantenerse al margen. Fue hasta que se fue el buscapleitos y pasaron un par de minutos que volvió hasta la mesa de estudios y le mostró los libros.

No pudo evitar sonreír, una gran sonrisa divertida al ver cómo sus palabras le mordieron el trasero, pues aquel chico parecía tener sentido del humor a pesar de haberlo escuchado despotricar contra otro alumno. ¿Eso había sido una amenaza? Ya lo descubriría luego pero por ahora se mostró interesado en saber qué poción es la que le interesa. —  Te agradezco el gesto, entonces te dedicas a la comercialización de pociones a un módico precio, eres todo un emprendedor — sonríe, lo que no le dice es que su materia preferida es pociones por lo cual no necesita ayuda en eso, no de un alumno al menos pero tampoco se lo dice por cortesía.

Por supuesto que sabe cual es la poción que le menciona, de hecho la conoce porque la ha visto en uno de los libros el curso anterior, en clase no se la han enseñado pero él, curioso por naturaleza ha investigado algunas por diversión. — ¡Ah! el antídoto para el filtro de muertos en vida — dice como si supiera la respuesta de toda la vida. Busca en un libro de pasta dura en color tinto, con sus hojas amarillentas y empolvadas por el paso del tiempo y lo hojea hasta llegar a la página indicada colocando un dedo en este y se lo pasa al chico — este es, así que tienes a una bella durmiente a la cual despertar, ¿eh? — cierra el resto de libros, pues han obtenido el que necesita.

— Bueno, tengo la tarde libre, ¿por que no? Mis amigos están en el partido de quidditch mientras yo hago el trabajo, pero ya me las cobraré — dice divertido, aunque sabe que en realidad no hará nada al respecto. — ¿o quizá sea que piensas poner a dormir gente y comercializar el antídoto para hacerte rico? Esa es una estrategia de mercadotecnia un tanto mañosa pero efectiva  — de nuevo usando palabras muggles pero es algo que no puede evitar, es parte de su mundo, su otra mitad.

— Tengo algo que decirte, sin querer he escuchado la conversación con tu compañero. ¿Así eres de explosivo siempre? Me estoy metiendo en un tema que no es de mi incumbencia pero me parece que tienes ira acumulada y hoy ha habido una pequeña válvula de escape por la que ha logrado colarse un poco de eso — ¿quién es él para meterse en temas que no le importan? Pues así ha sido siempre de curioso y entrometido, siempre tratando de ver el lado bueno de las personas y para eso se necesita llegar al lado malo.
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Dave Blackshine el Miér Oct 19, 2016 7:46 pm

Observé su sonrisa y no pude evitar imitarlo volviendo después a ojear el libro que tenía entre mis manos. Su ideal sobre mi apareció de nuevo de entre sus labios haciéndome mirarle con cara de confusión. Negué con la cabeza y algo más serio seguí estudiando las páginas de aquel manual. No entendía porque debía de estar trapicheando para mi beneficio con aquellas pociones, no todo lo hacía para mi... Bueno quien dice no todo dice que el 2% de mis acciones eran totalmente altruistas y sin buscar beneficio... Bueno quizás el 1% pero eso daba lo mismo.  

Si algo me sorprendió gratamente es que supiera de que estaba hablando, sabía que era el remedio para aquel filtro y en parte eso me agradó haciendo que volviese a mirarle, aquel chico daba una de cal y otra de arena y ahora lo que estaba dándome era curiosidad por el libro que había cogido, bastante viejo por la apariencia y en el que navegó hasta encontrar lo que llevaba varios días buscando. La satisfacción se dibujó en mi rostro y le miré con los labios moviéndose ya para agradecérselo, pero sus palabras me cortaron.  

Mis boca se torció en una media sonrisa desganada y entonces le contesté mientras tornaba a leer aquellos ingredientes en busca de que era lo que me faltaba. - En todo caso, bello durmiente, chaval. - Había un ligero sarcasmo en mis palabras, nunca había fingido no ser lo que era, nunca había ocultado mis gustos por el mismo sexo, pero quizá siempre había sido por lo que eso podía acarrear: Peleas. Necesitaba cambiar de tema.  

Al chico pareció agradarle la idea de ir a dar una vuelta, pero la información que me dio no me agradó en demasía. Por lo visto estaban haciéndole trabajar más de la cuenta mientras el resto se divertía, algo típico de nosotros, lo que no significaba que yo no pudiera interferir.  

- Si quieres podemos ir y les dejo claras algunas cositas, como que tu no tienes que cargar con sus putos trabajos si no quieren acabar comiendo la hierba del campo de Quidditch en un futuro. - Comenté chocando mi puño con mi palma izquierda, gesto que perdió toda la fuerza cuando el águila volvió a acusarme indebidamente y mi cara de confusión volvió a abordar mi expresión. - No es para eso... - Contesté con resignación. - Es para alguien. - Confesé sin decirlo todo, quería hacer aquella poción para mi hermano, puesto que hacía tiempo que no sabía de él y quería sorprenderle con ello. A él siempre se le dieron mal las pociones y sabría que le agradaría. - No suelo pensar en hacerme rico a costa del mal de la gente... - Ahora me encontraba mirando de nuevo aquel libro y aquellas palabras habían perdido fuerza al salir por mi boca. ¿Era aquello lo que me había buscado siendo un gilipollas durante todos aquellos años? Era posible, pero podía darle un voto de confianza, posiblemente no dijese esas cosas con el fin de dañarme ya que sospechaba que no le interesaría terminar volando por la ventana de aquel piso.  

Suspiré haciendo como que leía cuando de nuevo sus palabras brotaron de su interior confesando aquello y preguntándome después sobre mi forma de reaccionar. ¿Me había estado observando? Algo común también cuando tratas con alguien como yo, imagino. Más vale saber con quien te vas a encontrar, a quien vas a ayudar y a quien quieres a tu lado. Lo entendía y solo pude contestar a aquello.  

- Es normal, no te preocupes. No puedes fiarte de una serpiente, lo entiendo perfectamente Joshua. - Comenté cerrando el libro. - Ser así de "explosivo" me sirve para protegerme. - Era algo que había aprendido con el paso del tiempo, pues un ser agresivo aleja a los demás y así puede vivir sin miedo a ser herido internamente, ya que siempre dolían más las herida emocionales que las físicas. Era un simple perro moribundo que enseñaba los dientes para seguir fuera del alcance de las garras de los demás, que vivía en su desgraciada soledad. Pero aún así era un perro que había encontrado personas a las que mordió y se quedaron como era Ziva o Circe. Levanté la vista hacia los ojos del otro chico. Una sonrisa triste estaba dibujada en mi rostro y mi ceja derecha levantada. - ¿Tu como te defiendes de los demás? ¿Haciendo sus trabajos? - Mis nudillos golpearon el libro con el que había estado trabajando mientras me acercaba algo más al muchacho. - Se ve que no acabas de confiar en que no sea más que un Slytherin, te puedo enseñar la faceta que parece que quieres ver... - Mi mano se dirigió al nudo de mi corbata y lo hizo descender unos centímetros. - ¿Quieres que te enseñe lo que hacen los Slytherin con los que se pasan de listos? Puedo hacer que esos idiotas hagan el trabajo entero mientras tu... - Era Ravenclaw así que le gustaría aprender de todo un poco ¿no? - Puedes leer sobre lo que te guste o buscar los libros que... Chicos o bueno... mejor los libros que las chicas perdidas te pidan. - La sonrisa picarona se había apoderado de mis labios y mis manos ahora se encontraban en los bolsillos de mi pantalón. - ¿Qué me dices?
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Invitado el Jue Oct 20, 2016 4:21 pm

Una cosa está clara para el canadiense, la violencia no es siempre la solución a las cosas, de hecho se considera un chico neutral, al que no le gusta meterse en problemas pero lo hace si la situación lo requiere, como ver alguna injusticia con alguno de sus amigos. Pero... ¿Vengarse porque los demás están viendo un partido de quidditch que él quiere ver mientras está haciendo los deberes de todos en la biblioteca? Suena bastante tentador, se lo piensa unos segundos antes de responder. — Es algo fuera de personaje para mí — comenta de forma seria y es más un pensamiento dicho en voz alta que una respuesta para el chico Sly.

La voz de su compañero le hace salir de aquel trance en el que está considerando seriamente hacer algo al respecto. Le conforta un poco saber que la poción la quiere para alguien más y no para beneficio personal. — Eso es algo noble, en ese caso puedo ayudarte en caso que lo necesites, no se me dan mal las pociones  — le confiesa tras haber sido cuestionado sobre eso e incluso le ofrecieron ayuda en la materia.

— No es que no me fíe, estoy aquí contigo ¿no? — fue todo lo que dijo para no interrumpirle más, quería escuchar su explicación a grandes rasgos sobre porque es como es. La verdad es que es justo lo que se espera de alguien así, no da detalles pero lo suficiente como para querer conocerlo más. — Entonces es una barrera que pones para evitar ser lastimado, o eso es la impresión que me da, tampoco te lo tomes al pie de la letra, no soy estudiante de psicología — esboza una sonrisa tímida y vuelve la mirada a otro lado, principalmente porque se siente observado, al voltear puede apreciar a la bibliotecaria que está interesada en esos dos, como si intuye que algo podría pasar. El canadiense le responde con una sonrisa y ella al verse descubierta espiando regresa a su rutina.

—No...  — vuelve la mirada al chico, claro que no es solo un nerd, es más que eso, no es algo que lo defina, pero la gente se queda con esa impresión si no lo conocen. — Se usar los puños, no te creas. Hablas de que juzgo a los Slytherin y lo haces con nosotros — no está molesto, solo hace aquella observación. — Yo no estoy diciendo eso, no pongas palabras en mi boca, tranquilizate un poco, ¿quieres? Porque no te llevas ese libro y salimos de aquí, estamos siendo ruidosos — tras decir eso se levanta de la mesa, toma el libro que necesita y va con la mujer para pedírselo prestado. Ella lo revisa con sumo cuidado, luego le mira y al slytherin, para después llenar el papeleo y dejarlo ir, no sin antes desearle un buen día.

El canadiense regresa hasta donde Dave y le entrega el libro — todo tuyo por los próximos tres días, ahora, ¿vamos? Tenemos un partido de Quiditch que terminar de ver — le guiña un ojo, la verdad es que sí está un tanto molesto y hacer una travesura a sus compañeros no parece mala idea. Recoge sus cosas y las coloca bajo su brazo izquierdo para luego dirigirse a la salida. — Debe ser algo inofensivo, que no se nos pase la mano, ¿entendido? — lo mira directo a los ojos para que sepa que está hablando en serio.
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Dave Blackshine el Jue Oct 20, 2016 9:04 pm

No había aceptado mi tentativa de venganza, o al menos aquella primera vez, sin embargo parecía que me estaba ganando a aquel águila puesto que se ofreció a ayudarme en la asignatura que más me gustaba, aunque parecía que me sacaba algo de ventaja. Sonreí ante el ofrecimiento, retornaría a ello después para no quedarnos sin temas de conversación.  

"No es que no me fíe, estoy aquí contigo ¿no?" Aquellas palabras me hicieron sentir a gusto, era cierto que si no confiase en mi no estaría allí, o eso se podría suponer. Comenzaba a agradarme pasar rato con aquel muchacho aunque el 50% del tiempo quisiera matarlo.  

Su deducción sobre mi antipática defensa había dado en el clavo y me limité a asentir con la cabeza, ya bastante había contado para no llevar hablando más de media hora pero aquella sonrisa tímida que evitó enseñarme me hizo saber que no iba con maldad, solo era un chico normal, no una serpiente, quizá debería intentar ser algo más simpático con él, más yo y dejar de ser el subnormal que era. Me lo apunté en mi lista de: "cosas que plantearme alguna noche en la que no este demasiado ocupado."  

Su cortante respuesta me hizo levantar mi ceja derecha y su mirada se cruzó con la mía, tenía unos ojos bonitos, ahora si podía decir que si los tenía, pero cada vez que habría la boca me daba ganas de llenársela de espuma para que no siguiera hablando. ¡¿PUÑOS?! ¿Para que usaba este hombre las varitas? ¿Para coger higos de los árboles? Pero al igual que yo había dado la vuelta a sus palabras él las dio a mis actos. Reí olvidando su comentario sobre su manejo de las artes marciales. - Vale, vale, lo siento. - Me disculpé mostrando las palmas de mis manos en señal de paz, tras ello volví a introducirlas en mis bolsillos y sus palabras chocaron con mis estadísticas. ¿Le había sentado mal lo de las chicas? ¿Había dicho algo que le molestara realmente? Le miré perplejo, pues nadie me había hablado así en lo que llevaba de transcurso escolar y no sabía que hacer.  

Josh se levantó y le observé mientras le seguía, iba detrás de él observando su cuerpo, o al menos lo que la oscura túnica permitía imaginar. ¿Se habrían diseñado para ese tipo de situaciones? ¿Eso vendría en algún libro? "Espera..." Pensé "¿vamos al mostrador?", había seguido al chico intuitivamente y mi cara de susto acompañó a mi vuelta de 180º, volviendo sobre mis pasos y esperando donde estábamos anteriormente. Ni de coña me acercaba yo a la loca de la bibliotecaria de nuevo.  

"¿Dónde narices he metido la pata?" Me pregunté mientras retrocedía hacia mi destino, mis ojos se clavaron en uno de los libros que se había quedado sobre el pupitre. Su tapa verdosa con letras rojizas me hizo acercarme y acariciarlas como si algo en él me llamase, sería el color de mi casa o quizás el rojo intenso que contrastaba de aquella manera tan llamativa. Otra vez pasos y al voltear, el chico. Le dediqué una sonrisa mientras cogía el libro, una sonrisa que se tornó satisfacción cuando por fin aceptó el darle un escarmiento a aquellos chicos. Jamás me había alegrado tanto de que alguien me guiñara un ojo y sin pensármelo me dispuse a salir de allí, acción frustrada porque el chico tenía que recoger.  

En breves terminó su tarea y pusimos rumbo a la puerta, momento en el que impuso su condición, al fin y al cabo era un Ravenclaw y yo iba a aprovecharme de ello.  

- Hecho, nada de pasarse... Pero necesitaré un sacrificio, deberás quedar conmigo otra vez. - Le propuse adelantándome unos pasos y girando para verle mientras andaba de espaldas. - Ya que me estropean una buena charla contigo, al menos que pueda tener otra ¿no? - Y con aquello volví a girar para andar hacia delante mientras posaba mis manos detrás de mi cabeza. En cierto modo fue algo incómodo puesto que el libro se me clavaba en el antebrazo, por lo que no tardé en bajar los brazos. - Por cierto, siento si algo te molestó antes, no era mi intención. - ¡¿Me había disculpado?! Si, aunque pareciese mentira me había disculpado, sin mirarle siquiera y con desgana, pero lo había hecho. Era un paso que solo algunos Hufflepuff habían conseguido. - ¿Y bien? ¿Qué planeas hacerles? ¿Alguna idea? Eso si, a poder ser que no sean dar puñetazos. - Aquellas palabras si vinieron acompañadas de una sonrisa y una mirada traviesa.
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Invitado el Sáb Oct 22, 2016 2:32 am

Las disculpas sobran, en realidad la gente predispone cosas y las primeras impresiones suelen ser con las que se quedan, de ahí que se juzgue a diestra y siniestra. No obstante, el canadiense siempre ha tratado de no caer en ese bucle, sus padres le han enseñado que se debe ver lo bueno en cada una de las personas, ya sea por salud propia o simplemente porque se debe tener fe en la humanidad. Aunque eso no significa que sea tonto y anda por ahí justificando a cada ser humano problemático, en el caso del chico Slytherin sí que cree que no es más que alguien incomprendido o quizá con problemas en casa, pero tampoco quería analizarlo demasiado porque las cosas tienden a ponerse intensas.

Al salir de la biblioteca se sintió con más libertad para poder despotricar sin temor a que la mujer le llamase la atención. Sonrió ante las palabras ajenas, la verdad es que no está totalmente convencido de querer gastar una broma a sus compañeros, pero en el calor del momento ya ha dicho que si y no pretende echarse para atrás a ultimo momento.

— Si quieres — dice a lo de verse de nuevo, no le importa, hacer amigos es algo que disfruta mucho y las serpientes son escurridizas por lo cual rara vez suelen juntarse con otros que no son de sus casas y si uno le ofrece aquello en bandeja de plata no se va a negar. El puede convivir con cualquier casa sin ningún problema mental.

— Nada me ha molestado, despreocupa. Todo está bien — asegura pasando una mano por el hombro ajeno y le da un par de palmadas para luego retirarla y seguir caminando.  — Iremos al campo de quiditch, el partido de Ravenclaw debe seguir aun. Yo propongo que les atamos la cinta de los zapatos y así rueden por las gradas creando una reacción en cadena y no solo ellos rodarán, también los pobres tontos que estén alrededor — no es un  chico malicioso, sin embargo tiene una pizca de bromista en la mezcla de cualidades que conforman a uno llamado Joshua.

— O tal vez podamos hacer algo como poner dulces vomitivos en su bebida o laxante, así no saldrán del baño en un buen tiempo, no sé, son mis ideas de momento, algo me dice que eres mejor en el tema — asegura mirando de reojo pues más adelante se puede apreciar el campo de Quidditch, donde los jugadores estan dandolo todo para llevarse la victoria, o al menos es lo que la voz del locutor está diciendo. Voz que retumba en todos los alrededores. Joshua localiza la torre Ravenclaw y le indica a su amigo que vayan hacia allá.  — Nos colocamos por debajo, en la estructura de madera, así no nos verán — la idea de cometer una travesura ahora le parece emocionante.
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Dave Blackshine el Sáb Oct 22, 2016 9:05 pm

Cierto calor emanó de mi interior y me hizo tirar algo más del nudo de la corbata cuando vi como nos acercábamos al campo de Quidditch. Desabroché el primer botón de mi camisa y trague saliva. Mis puños se hallaban cerrados y no noté que las uñas me estaban haciendo daño hasta que Josh me sorprendió con aquellas "bromas" tan "lights". Le miré con una ceja alzada y atónito, tanto que olvidé el infierno al que nos acercábamos.  

- ¿Decías que no te querías pasar no? Joder... Yo pensaba que querrías echarles pimientas en las bebidas o darles un susto con una careta. - Reí y le di suavemente con el puño en su hombro.- Eres todo un Slytherin. - Bromeé acercándome a él y pasándole el brazo derecho por encima de los hombros. - Me gusta lo de hacer caer a todos los de la grada. - Pero en eso había un problema, si el efecto bola de nieve era demasiado exagerado los de la primera fila podrían abrirse la cabeza o incluso caer al vacío, algo de lo que no quería ser responsable otra vez. - Pero creo que lo mejor será que le provoquemos una buena y larga visita a los baños. Quizá no lleguen siquiera. - Miré al chico, satisfecho y con aquella sonrisa traviesa de nuevo. - Creo que podemos llevarnos muy bien tu y yo. - Y tras mis palabras volví a mirar al campo de Quidditch y los nervios volvieron a surgir.  

No tardamos demasiado en llegar, los gritos, la emoción y el narrador se escuchaban tan fuertes que parecía que estábamos en mitad del campo en vez de allí abajo buscando las escaleras.  

- No se exactamente por donde se sube hasta ahí arriba.- Confesé intentando contener la ansiedad que me causaba estar allí. Mi sonrisa había desaparecido hacía un rato y la tensión se dibujaba a veces en mi rostro, sobretodo cuando escuchaba alguna escoba pasar lejos o pensaba en que encontraríamos las escaleras demasiado pronto. Evidentemente, odiaba aquella situación pero no lo diría y menos si podía pasar un rato divertido con aquel Ravenclaw juguetón. Al final iba a ser cierto que las casas ya no significaban lo que anteriormente. - Así que te toca guiarme, la torre de los Ravenclaw es aquella ¿no? Segun me señalaste debería de serlo... - Razoné.  

Hacia rato que había separado mi cuerpo del suyo, para ser más concretos; poco después de que el lugar donde estábamos volviera a situarse en mi campo de visión. Miré hacia arriba y la distancia que había desde allí abajo me causo vértigo. "Céntrate, haz el favor... No es nada, son solo alturas. Haremos a lo que hemos venido y después nos iremos." Me dije sin ser consciente de que me había acercado al muchacho y ahora me encontraba con la tela de su túnica entre mis dedos. Fruncí el ceño al notar la textura y al mirar mi mano me tope con aquello. Retiré mi mano de allí rápidamente y esperé que el chico no se hubiese dado cuenta. No podía confesar mi estúpida debilidad.
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