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I know you're trouble [Joshua Lewis]

Dave Blackshine el Mar Oct 11, 2016 10:41 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Mi dedo índice estaba apoyado en el reverso de aquel libro al que empujaba para que se introdujese en el hueco existente entre aquellos dos libros que también había mirado con anterioridad obteniendo el mismo resultado. Ninguno.  

Mi frente se encontraba en contacto con aquella estantería que se encontraba a la altura de mis ojos y entonces dejé mi mano caer, derrotado, cansado y aburrido. El frío característico de la madera iba desapareciendo por el calor que mi piel le proporcionaba y mis ojos estaban clavado en la palabra "Caldero" de uno de los libros que se encontraba más abajo y en calderos me cagaba yo ahora mismo. ¿Cómo podía ser que en ningún maldito libro de los que había estado mirando viniese el origen de aquel puto hierbajo que necesitaba para la poción que me traía entre manos. Era imposible y al final tendría que ir a hablar con "el loco de la vaca" para poder terminar el cuaderno que había empezado poco después de comenzar Hogwarts.  

Suspiré resignado y entonces mi resignación se incrementó al escuchar los escandalosos y dementes de mis compañeros armar escándalo por la biblioteca hasta que la encargada chistó con aquella potencia que les hizo callar de inmediato.  

- ¡Eh, tío! Es Dave. - Dijo uno al otro golpeándole en el pecho. - vamos. - Y cumpliéndose mi temor los pasos les trajeron hasta a mi, cada vez más cerca, cada vez con más ganas de matarlos. - Dave, tiaco ¿qué haces en este nido de empollones de mierda?  

Les miré con cara de asco. Mi nariz arrugada y mi labio elevado ligeramente junto a mi ceja derecha alzada dejaba claro que mis ganas de soportar mierdas era ínfima.  

- Pues estoy a ver si encuentro thestrals. - Dije sarcásticamente, ambos se rieron mientras yo mantenía mi seriedad.  

- Tío eres la puta monda. - Dijeron elevando el tono haciendo que la encargada de aquello volviera a chistar con fuerza. Roté los ojos esperando que por arte de magia muriesen. No murieron. - Joder la puta pesada siempre chistando, ¿por qué no le montamos una buena?  

La idea parecía buena pero había algo que no me gustaba hacer era molestar a las personas que trabajaban allí puesto que nos brindaban algo. Creo que era lo único de Hufflepuff que quedó de mi hermana en mi, por otra parte, mi devoción por los libros y por aprender sobre pociones y herbolaría debía de ser el legado de mi hermano mayor. Suspiré y miré el libro de nuevo.  

- Hoy no contéis conmigo. - Dije, en cierto modo así podía escaparme de hacerle algún mal a la encargada y no tenía que soportar a aquellos dos descerebrados chupaculos que podría haberme llevado conmigo y haber jodido a algún Gryffindor para alegrarme el día. Pero no era lo que yo deseaba ahora mismo.  

- ¿Qué? ¡Tío venga ya! No seas mierda. - Exclamaron lo suficientemente alto para comprender que llegaría otra advertencia que no llegó.  

- Ssh... - Dije con el ceño fruncido e intentando escuchar.  

- ¡Tio! ¿Y tu eres un Slytherin?  

- O te callas o te aseguro que al único que no reconocerán por Slytherin será a ti porque te voy a dejar el rostro tan desfigurado que... - Si algo me sacaba de mis casillas es que cuestionaran mi casa, mi condición de serpiente y si a eso le añadías desobediencia obtenías a un Dave cabreado que te amenazaría si o si. El problema es que había algo que podía con ese Dave enfadado y era la bibliotecaria enfadada. Mi gesto se torno al de horror al ver a aquella mujer aparecer por la estantería y entonces la huida por salvar nuestras vidas comenzó. Corrí a través del pasillo en dirección contraria a aquella que se disponía a regañarnos pero en condiciones y por supuesto, yo, siendo Slytherin, no iba a escaparme de ser castigado porque nosotros siempre éramos los culpables de todo, aunque no tuviésemos culpa.  

- No corráis, jovenzuelos. - Dijo en aquel susurro que recorrió todo el pasillo. No veía más que libros quedarse atrás en los altos muebles repletos de información. Mis piernas se movían con agilidad dejando muy atrás a mis compañeros que también intentaban huir. El final de la estantería llegaba a su fin y después solo deberíamos girar a la izquierda y avanzar hacia la puerta. Eso era lo único que tenía que hacer, lo único que pedía que saliese bien en aquel día, pero no salió bien.

Giré al final del corredor  como tenía planeado, y lo que vi no fue la puerta sino a alguien con el que me choqué y caí al suelo. Mis dos compañeros aparecieron segundos después y, saltándome por encima, siguieron hacia la puerta que se encontraba a varios metros delante nuestra.  

Me dolía la cabeza, al girar en aquella estantería el golpe con el otro estudiante de Hogwarts me había hecho desequilibrarme y me golpeé la cabeza con la madera de aquel gran mueble que almacenaba cientos de libros y en el cual, ahora, apoyaba mi espalda mientras notaba el frío suelo sobre el que estaba sentado.  

- Por Dumbledore... - Murmuré acariciando la zona golpeada y con los ojos entreabiertos. Miré al chico con el que había colisionado, el color azul fue lo único que aprecié antes de que la mano de la encargada cogiera el cuello de mi túnica junto al jersey y me levantase de allí. Tras ello buscó coger también al chico con el que había chocado mientras su voz perforaba mis tímpanos.  

- Así que aquí estáis eh, malhechores. Merecéis un buen escarmiento por montar este escándalo en la biblioteca, veréis como no volvéis a repetir.  
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Invitado el Lun Oct 24, 2016 3:35 pm

¿Sería verdad? ¿Acaso las bromas que estaban sugiriendo no eran tan leves como él pensaba? Se dispuso a analizar las cosas, arrojar por las gradas a alguien es muy peligroso, ¿cómo no se dio cuenta antes? Se sentía torpe, más porque le dijo que podía pertenecer a Slytherin, lo que le hizo recordar el día que el sombrero seleccionador se colocó en su cabeza, se quedó pensando para luego gritar Ravenclaw, en parte porque el chico así lo deseaba, ¿pero que si se había equivocado? No, no podía ser eso, desechó tal pensamiento a medida que llegaron hasta el campo de Quidditch corriendo hacia debajo de las gradas para evitar ser vistos, aunque no era difícil teniendo en cuenta que todos veían el partido y no quien llegaba del castillo.


— Tienes toda la razón, no se que estaba pensando al sugerir que los arrojemos, menos mal que vengo preparado para la ocasión — dijo mientras sacaba del bolsillo un pequeño frasco con un gotero en la punta — esta poción nos servirá, lo que sugiero es que pongamos y escúchame bien esto es importante, una sola gota en su bebida, es lo suficiente potente como para que los haga correr a los baños, colocar más de eso es peligroso, no queremos que arrojen las tripas — habla muy en serio y se lo hace saber, una vez llegan bajo la torre Ravenclaw.

Se coloca por delante, en la estructura de madera que deben escalar, no es una tarea sencilla pero tampoco complicada y no es la primera vez que el canadiense lo hace. Siente que es jalado de su túnica y mira al chico, se le ve raro — ¿Estás bien? tu rostro se ve diferente. Si quieres puedes quedarte aquí, no tardaré.  — no sabe si lo que ve es cierto o no, pero pareciera que tiene dudas o incluso miedo de escalar.

— No tardaré, bebida que vea en las gradas es bebida que pondré la gota de este bendito líquido  — sin esperar respuesta o si su compañero lo seguía o no, emprendió la escalada, decidió arrojar la túnica al suelo pues le estorba, quedando con sus pantalones azul marino y su camiseta blanca, no llevaba corbata. Subió hasta la parte de la última fila, ahí pudo ver a una chica con su bebida caliente, aun echaba vapor y al dejarla sobre la banca puso una gota en el vaso y así hizo con las demás tres que encontró.

Un chico de primer año le vio, se agachó incluso por debajo de la grada, aprovechando que alguien había anotado y todos se levantaron a excepción de él. Parecía interesado en lo que el canadiense estaba haciendo ahí, a lo que Josh se llevó el dedo índice a los labios pidiendo que guardase silencio. Le entregó a cambio una rana de chocolate y este asintió contento comiendosela y volviendo la vista al partido. Se había salvado, así que continuó haciendo la maldad de envenenar las bebidas.
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Dave Blackshine el Jue Oct 27, 2016 5:49 pm

Mi frente se apoyaba contra la viga de madera que sostenía a los espectadores en lo más alto de esta. De nuevo me encontraba derrotado y harto de algo, aquella vez por no poder ascender y lo intenté cuando vi al chico desaparecer para que no pareciese que tenía miedo. Para evitar explicar aquel pánico que me invadía cuando mis pies se separaban del suelo o apreciaba cierta diferencia de altura entre el suelo y la localización en la que estaba o simplemente miraba. Suspiré sintiéndome tonto, había dejado marchar al muchacho con aquellas palabras: "Claro que estoy bien... Ve tú, es tu venganza y es más difícil que se percaten de un chico que si estamos los dos allí arriba, así que adelante héroe sin capa". Tenía que haberle acompañado, aprovechado el tiempo con él y haber vigilado que no le pasaba nada.  

Aquella travesura no era divertida o al menos yo no la estaba disfrutando, como hacerlo si estaba en el lugar de las termitas, allí entre la madera y el pasto, pero no iba a escalar, me mareaba y podría acabar pasándolo jodidamente mal así que era mi culpa no estar divirtiéndome. Ladeé la cabeza y observé la túnica de Josh, mis pasos me llevaron hasta ella y mis manos la alzaron mostrándome el escudo de la casa azul. "Un águila y una serpiente, tiene gracia... " Pensé sonriendo sarcásticamente "Él volando y yo atrapado en este suelo de mierda, como siempre, todos vuelan y yo quedó atrás". Mi nariz se arrugó y mi puño golpeo con ira una de aquellas columnas que se alzaban hacia los cielos.  

- Señor Blackshine, ¿pretende usted echar la torre a bajo a puñetazos?  

- ¿Eh? - Mi cara de confusión se dirigió hacia la procedencia de la voz. - ¿Y tu quién eres? - Pregunté extrañado.

Una mujer me observaba con el rostro serio, inexpresivo y con la cabeza ligeramente ladeada hacia la derecha. Su rosado cabello caía sobre sus hombros y unas cejas negras tan pobladas como Nueva York  se mantenían inmóviles frente a mi. Portaba aquel vestido azul celeste con varios lazos a la altura de las rodillas que era hasta donde alcanzaba. Los zapatos rosados como su cabello hacían de aquello un diseño extraño y tan extravagante como la ropa de aquella marca muggle llamada "desigual".  

- Personal de Hogwarts y tu no deberías de estar aquí, tu reputación es mala y sospecho que no planeas nada bueno. De este modo, le invito a irse hacia el colegio. - La monotonía de su voz aburría y le hacía no parecer humana.  

- ¿Me estas diciendo que no puedo estar en mi lugar favorito porque hay un partido de Quidditch?

- No es su lugar favorito, no es habitual encontrarle por aquí.

- A ti tampoco. - Respondí de mala manera.  

- ¿Dónde se encuentra el propietario de esa túnica? - Sus ojos seguían clavados en los míos mientras yo bajaba mi mirada hacia la oscura tela.

- Ha ido a ver a unos amigos y me ha pedido que se la sujete. - Contesté devolviéndole la mirada.

- ¿No le estas obligando a hacer algo para divertirte? - Mi nariz se volvió a arrugar y mi mano se dirigió a mi varita, aquella mujer no debería ser mayor que yo, o al menos no lo parecía, por lo que entrar en un duelo con ella no sería un problema.

- ¡¿Qué mierda te crees?!  

- No se le ocurra faltarme, joven y olvide sacar su varita si no quiere acabar mal. - Su cabeza quedó recta pero su voz, su mirar y su expresión seguía siendo plana.  

Mi gesto de enfado se desvaneció en un instante y una sonrisita traviesa lo sustituyó, Josh seguía en lo alto de la grada. Si lo veían bajar quizá le castigarían por trepar por allí y si no se deshacía del pequeño bote donde llevaba la poción sería más que evidente lo que había pasado si le registraban, tenía que dejarle vía limpia para que no le regañasen a él, que no se apresurara bajando, que no corriese peligro. ¿Por qué? Ni yo lo sé, hubiese sido gracioso para mi que le hubiesen regañado, haberle visto librándose de aquella, pero se lo debía, o al menos eso pensé para convencerme a mi mismo.  

- No sé quien coño eres pero eres bastante lista.

- No comprendo.  

- Esta túnica. - Dije sosteniéndola con un solo dedo. - Es de un pobre Raveclaw que se cruzó conmigo, ahora está allí arriba porque le he mandado a enseñarle el culo a la grada y espero que lo haga porque sino me habré metido en un lío para nada.  

- Me imaginaba, iras directamente al profesorado para que tomen medidas.

- Oh... Venga ya, si es una bromita de nada. - Añadí rotando los ojos mientras me acercaba a la chica. Dejé caer la túnica y mi mano derecha se introdujo por dentro de mi camiseta, alzándola mientras fingía que me rascaba. - Siempre podemos llegar a un acuerdo ¿no crees? - Le insinué acercándome a su oído. No se inmutó, no hizo movimiento alguno más que el de una sonrisa que me hizo separarme algunos milímetros, distancia suficiente para apreciar como el cuerpo de la chica se aventuraba a golpearme con un codazo en la cara. Detuve el golpe con los antebrazos, desviándolo y esquivando el siguiente puñetazo. - ¿Qué coño? - Me agaché para evitar la siguiente patada y giré mi cuerpo para ganar impulso y lanzar aquella patada a la cara.  

Mi pierna impactó contra sus brazos, con los que paró el golpe y tras ello me empujó haciéndome perder el equilibrio. Varios pasos me separaron de ella. En mi mano izquierda apareció aquel as de picas y mi mano derecha fue a por la varita cuando salí volando hacia una viga de madera. Mis costillas impactaron con esta y mi cuerpo giró sobre el césped que amortiguó levemente mi caída.

- Siempre atacas igual... Gatito. - Intentaba levantarme pero el dolor me imposibilitaba totalmente, pero al escuchar aquellas palabras todo intento quedó reducido a cenizas. Mis ojos se clavaron en la muchacha y mis labios se separaron ante la sorpresa de aquellas palabras. - ¿Creías que eras el único asesino de los tres? Lo llevas en la sangre. - La sonrisa maliciosa de aquella mujer se borró y su mirada estaba clavada lejos, por donde Josh debería de haber desaparecido.- Encuéntrame. - Y con aquellas palabras se alejó corriendo del campo de Quidditch.  

Mis pupilas le siguieron, mi mente intentaba entender que acababa de pasar y averiguar si aquello era un sueño. Sin embargo, la respuesta ya la sabía pues el dolor era demasiado intenso como para que cupiera lugar a dudas.
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Invitado el Vie Oct 28, 2016 5:47 pm

Por poco y lo sorprenden vertiendo un brebaje que provoca diarrea a los alumnos y alguno que otro adulto, un chico de primero que fue prontamente sobornado fue su salvación, nadie más lo había visto porque de ser así ya habría sido expuesto, entonces su pequeña broma tenía finalizada ya la fase uno, la dos sería dentro de poco tiempo, pues esa poción suele ser bastante efectiva, él mismo la hizo y sabe de lo que es capaz. Rogó no haberse pasado con la dosis porque eso conlleva otros problemas. Lo que sí le dio un poco de risa fue ver que la primera víctima, la chica pelirroja que llevaba su bebida a la boca pudo escucharse un claro sonido proveniente de su estómago, como un retorcijon y si las tripas se le habían revuelto. De inmediato se llevó ambas manos al estómago y terminó por salir corriendo como alma que lleva el diablo.


Al bajar por las gradas tropezó, cayendo sobre dos chicos quienes también estaban sufriendo por la fase dos del plan malévolo. En total contó a cinco personas corriendo por sus vidas o por encontrar el primer baño más a la vista. Incluso el comentarista hizo mención del suceso, donde algunas personas en la torre Ravenclaw estaban actuando raro, la gente miró y Josh tuvo que salir de ahí cuanto antes para no ser descubierto.


Se deslizó con agilidad entre las vigas de soporte en aquella estructura de madera. Nunca ha tenido miedo a las alturas, desde que recuerda siempre le han gustado, desde que su padre lo llevaba a la feria de su ciudad natal, subirse a los juegos mecánicos y a la montaña rusa, rueda de la fortuna entre otros siempre fue algo que le encantaba. Además que la casa de las águilas está en lo alto de la torre Ravenclaw y ahí tiene una vista increíble. Su habilidad para deslizarse entre la estructura era de envidiarse, no obstante tuvo que detenerse en seco, golpeándose la cabeza en la madera pues había visto algo.


No algo, alguien, una mujer con cabellos color rosa pastel y parecía enfrascada en una conversación con Dave, aquello podría significar problemas de ser descubierto por lo que permaneció oculto tras una de las vigas, solo en el caso en que le delatara o ella decidiera unir dos más dos y mirar hacia arriba. Lo que siguió después le sorprendió, pero no hubo tiempo de nada porque así como vio que ella lo atacaba también estaba escapando dejándole tirado.


El canadiense bajó dando saltos entre la estructura hasta caer de pie justo al lado de la serpiente.  — ¿Dave? ¿Que ha sido eso?  Te ha golpeado una chica — dice no juzgando sino completamente sorprendido, ella parecía mayor y fuerte pero aun así fue todo muy de sorpresa. Se agachó a su lado tomando la túnica y volviendo a ponersela. Por respeto y la integridad, así como el orgullo de la serpiente, prefirió no preguntar más, si él quería contarle adelante pero si no, tampoco lo iba a obligar, sus razones tendría para que aquello hubiera ocurrido, pero lo que si es que desea contarle lo que ha sucedido arriba y que se ha perdido.


— ¡Funcionó! Han sido cinco personas las que logré ver bajando las gradas a toda prisa, quizá hayan sido más pero el que anuncia el partido ha dicho que algo pasaba en la torre, así que no es buena idea quedarnos aquí mucho tiempo que pronto harán cuentas y vendrán a buscar que ha sido lo que les obligó a correr al baño, eso si llegan — se ríe por lo bajo, tendiendo una mano para ayudarle a que se incorpore.  —  me he divertido y lo necesitaba, después de tener que hacer el trabajo por esos, un par de mi equipo estaban entre los que les puse el brebaje, al menos eso me conforta — asegura mientras le mira, pero parece que no se puede parar.  — ¿oye te has hecho daño? Te puedo llevar a la enfermería, decimos que estábamos teniendo un duelo si preguntan — le examina por encima, palpando donde vio que se había golpeado al ser arrojado por aquella extraña.
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Dave Blackshine el Vie Oct 28, 2016 6:49 pm

Las palabras "Te ha golpeado una chica" me dolió más que el golpe contra la columna.  

- No me ha golpeado, lanzó un hechizo a mis espaldas... Iba ganando... - Dije cabreado mientras intentaba levantarme, el costado me dolía demasiado y mis rodillas estaban hincadas en el suelo en aquel intento por levantarme y no parecer un idiota. - ¿Cómo se dio por ahí arriba? - Le pregunté intentando evitar hablar de aquel tema que aún intentaba digerir. Mi seriedad y mi ceño fruncido no cambió durante el relato. Hubiese disfrutado de todo aquello si hubiese estado viéndolo pero desde allí abajo solo podía esperar y recibir la paliza del siglo por una desconocida que creía conocer demasiado bien. ¿Y por qué narices Josh no me ayudaba? Demasiada inteligencia pero eran menos empáticos que una coliflor por lo que parecía. Acabé levantándome por mi propia cabezonería. Según las palabras del chico corríamos peligro allí abajo así que lo mejor era correr antes de que vinieran a inspeccionar y nos viesen allí abajo pero iba a ser jodidamente difícil que yo me pusiera en marcha pronto. El dolor no se calmaba y termine por volver a dejarme caer sobre mis rodillas.  

- Lo has hecho bien... Eres todo un cabroncete. - Dije intentando dibujar una sonrisa. - Ya te has vengado, ¿a que se siente bien? Pues mis costillas no... Si pudieses ayudarme.- Aquella frase empezó por una sonrisita y terminó por aquel gesto de desesperación. Si queríamos salir de allí era importante que se comenzara a mover y dejara los detalles para luego, y cuando me refería a moverse, me refería a que me ayudase. Su mano fue la que me ayudó a reincorporarme, sentarme durante unos instantes. Necesitaba ver que me había pasado. Me quité la túnica, después la corbata y por último desabroché mi camisa para poder observar la zona de mi costillar derecho. Estaba amoratada por el golpe, pero no parecía que hubiese nada roto. - Bien, bien... - Comenté ante lo divertido que había estado el águila pero no esperaba que solo fuesen dos los compañeros a los que envenenó, yo esperaba que fuese a todo el equipo, pero bueno para empezar no estaba mal. Asentí con la cabeza levemente l preguntarme sobre si me dolía, algo obvio cuando me costaba incluso levantarme, pero dejando eso a un lado su propuesta fue generosa y el tacto de su mano cálido y doloroso sobre mi piel. - Si... Si duele y no... No vamos a ir a la enfermería, nos castigarían por duelarnos, esta prohibido y mucho más si me haces algo así. Esa persona... Tenemos que salir de aquí y después... Te diré lo que ha pasado. Ayúdame a levantarme. - Le pedí cogiendo sus hombros y ayudándome de ellos sin su permiso.  

- Algunos alumnos dicen que la vieron salir de aquí.  

- Debió de haber sido ella, no hay otra explicación para un brote de diarrea tan rudo como ese.  

Se nos había acabado el tiempo, si salíamos de allí seguramente nos pillarían si o si, estarían observando desde las gradas a los que se acercaban, probablemente profesores, y se les alertaría en cuanto nos viesen correr, si es que yo me tenía en pie para hacerlo. Necesitábamos otra vía de escape y la idea apareció en mi mente como un cartel de Exit que te indica como huir de un edificio en llamas.  

Mis pupilas se clavaron en las de Josh y me mordí el labio inferior un segundo antes de avisarle. - No te tomes esto como algo personal, es solo para salvarnos el culo, así que sígueme el juego y saldremos de esta sin acabar en los putos calabozos del castillo. - Y tras aquellas palabras acerqué mis labios a los suyos mientras mis brazos le rodeaban el cuello.  

- Uh... Por Dumbledor... Estos jóvenes. - Dijo una voz anciana que pareció desaprobar aquello.  

- Creo que estos están ocupados en otras cosas... No parece que nos puedan ayudar demasiado a encontrar a la otra chica.  

Y con aquellas palabras parecieron cambiar de dirección, o eso esperaba. Mi corazón latía con fuerza, la temperatura de mis mejillas aumentaba y tenía calor. Ante todo esto, esperaba un puñetazo que no se demoraría si no me equivocaba.
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Invitado el Vie Oct 28, 2016 7:27 pm

La verdad es que sabe que el orgullo es una cosa seria, por eso cuando dijo la frase “te ha golpeado una chica” se arrepintió de inmediato pero ya estaba hecho, no queda más que esperar no le haya afectado porque no lo dijo con malicia, aunque pueda parecer de esa forma. Decidió que lo mejor sería asistirle, ver si tenía una herida o algo, por eso le palpó la zona en busca de algo que le indicase que debían ir a la enfermería, pero no parecía dispuesto a escuchar razones, lo que si es que debían salir de ahí cuanto antes y la gente gritando no ayudaba, estaba seguro que los ojos de todo mundo estarían puestos en esa torre y escapar sin ser vistos podría representar un gran problema, tal vez si se escapaban con las túnicas en el rostro para que no les reconocieran. Comenzaba a desvariar buscando una posible solución que no se percató que a metros de distancia estaban algunas personas que se dirigían hasta y ahí y serían descubiertos.


— Está bien, aunque eso de no permitir duelos se me hace tonto, ¿cómo esperan que aprendamos? En fin, vámonos de aquí, ya, venga que te ayudo  — le sostuvo con fuerza para que se incorpore cuando escucha ruidos fuera, voces que se van distinguiendo más conforme avanzan hasta debajo de la torre. Se quedá helado, será atrapado en una broma y encima con un compañero herido. Pensó en rendirse y confesar pero lo que ocurrió a continuación fue más… ingenioso y hasta divertido.


Los dos cuerpos de estos chicos estaban muy pegados, el canadiense les daba la espalda a la gente que entrase desde el campo y sus labios peligrosamente cerca del contrario permanecieron estáticos esperando alguna reacción por parte de aquellos magos que entraron. Intentó con toda la fuerza de voluntad que tuvo el no reírse. Colocó ambas manos alrededor de la cintura de Dave y lo pegó más a él, esta vez frente con frente rozandose entre si  como lo hacen los animales y su rostro dibujó una sonrisa al escuchar a las personas tras ellos.


Cuando ya no los escuchó más supuso que se habían ido, entonces le soltó y se deslizó hacia abajo saliendo del agarre de aquel slytherin.  — Eres ocurrente, astuto, piensas rápido y actúas aún más, sin duda un buen ejemplar de Slytherin, es buena casa pero tiene una reputación espantosa  — agrega eso último en voz baja como un comentario así mismo y entonces recoge las túnicas de ambos y se las echa al hombro.


— Vamos que te ayudo a salir de aquí  — pasa el brazo del chico por encima de sus propio hombro para ayudarle a moverse. Aquello ha sido inesperado pero fue una buena forma de librarse de un posible castigo.  — Yo habría hecho algo como hacer parecer que estabamos en una pelea y que la chica esta nos ha agarrado desprevenidos y encima nos quiso hacer beber una pocima, luego fingir tener diarrea  — comenta sonriente mientras le ayuda a salir de ahí por la parte de atrás de la torre sin tener que salir al campo.


La gente parecía despreocuparse por los alumnos que corrían al baño pues alguien más había anotado y gritaban el nombre de la casa anotadora.  — ¿Sabes? Siempre me ha gustado volar y el quidditch, pero no he tenido oportunidad este año, el único puesto que me interesa es el de buscador, ahora que quedó libre hice las pruebas y se quedó una chica de segundo curso, ¿puedes creerlo? Es ridículo, me sentí el peor, ¿cómo alguien de doce me pudo haber ganado?  — no le reprochaba a ella si no a las personas que hicieron las pruebas, ¿o en realidad es así de buena?  — ¿A ti te gusta el quidditch?   — le pregunta mientras camina a paso lento entre el pasto, encontrándose con más gente que iba a los baños y otros en el suelo sosteniéndose la panza y chillando.  — Si alguien pregunta, tú también te has enfermado y te llevo a la enfermería  — le dice serio mirando a las personas, ¿se había pasado de la raya?
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Dave Blackshine el Sáb Oct 29, 2016 4:17 pm

Notar los brazos de Josh alrededor de mi cintura, su cuerpo pegado al mío y sus labios tan cerca habían provocado en mi una serie de reacciones en mi que me costó controlar. Al escaparse de entre mis brazos miré hacia otro lado buscando ocultar el calor de mis mejillas, mi corazón agitado y mi mirar nervioso. Era evidente que había cosas que no se podían ocultar y, en circunstancias como aquellas, el instinto sexual era verdaderamente difícil.  

Mis cejas ascendieron a la vez al escuchar las palabras de Josh, me había sorprendido que dijese que nosotros fuésemos una buena casa cuando todos nos se dejaban llevar por nuestra, como dijo, espantosa reputación. No contesté, me limité a mirarle desde allí, intentando mantenerme de pie y volviendo a acariciar la zona dañada de mi cuerpo. Tenía que advertirle.  

Asentí ante su propuesta de ayuda y mi brazo volvió a estar en contacto con él, esta vez por encima de sus hombros mientras comenzábamos a andar. Sonreí por su plan de huida, me parecía ridículo. - ¿En serio? ¿Quién se habría tragado que una chica podría haber ganado a dos de séptimo y encima a nosotros dos? - Reí. - Eres pésimo trazando planes de escape, estoy seguro que si le das a esa bonita cabecita tuya sacarías algo mejor. - Le miré de lado y posteriormente volví a mirar el suelo donde pisábamos. - Además, para fingir eso deberíamos haber ido a los baños y creo que deberían ponerlos en cuarentena si no quieren que alguien muera asfixiado. - Ante aquello comencé a reír pero aquel golpe de dolor me obligó a parar y pegarme algo más al águila. Después volví a incorporarme y seguimos el camino.  

¿Me debía de sincerar y contar lo que había pasado? ¿Debía decirle que quizá estuviese en peligro si aquella mujer le había visto? La voz del Ravenclaw me rescató de mis pensamientos. Le miré curioso mientras me contaba aquello. - No... No es ridículo. - Le respondí mirando al suelo. - A veces, la suerte no juega a nuestro favor o alguien nos cierra  una puerta dándonos en las narices... - "Pero si quieres ser un león, por mucho que digan que eres una serpiente, se un león" pensé y le miré sonriente.- Pero para eso tienes unos puños, para seguir peleando por ello, si quieres ser algo, pelea por serlo cueste lo que cueste, echa la puerta abajo, o una pared. Pero no vale rendirse.  - "Y así quizás puedas ser útil". Era curioso, tenía tantas respuestas para los demás que podía aplicarme a mi, y nunca me las había propuesto seguir. Ni lo haría.- También puedes hacer que la buscadora caiga de la escoba. - Planteé como solución y después negué con la cabeza mientras seguía hablando.- Y no... No me gusta... - En ese momento, una chica pasó por nuestro lado corriendo y por lo que parecía, con la ropa ya manchada. Mi cara de asco dejó claro la repugnancia que sentí por ella y entonces, otro plan de mi compañero. - No te preocupes. - Le dije al verlo tan serio. - Cuando hagan de vientre unas cuantas veces se les pasará, muchos otros han dejado a gente hospitalizada varios días y no ha pasado nada. No vayas a sentir remordimientos por esto y no... No, gira para la derecha... Quiero llegar a un lugar. - Le ordené echando mi peso hacia él para obligarlo a seguirme y alcanzar una pequeña bajada de verde césped en la que me descolgué de él y me dejé caer de espalda.  

El césped estaba blando, la paz reinaba y no había adolescentes con necesidades de ir al servicio. La tranquila agua del lago reposaba frente a nosotros y el sol, a medio camino de ocultarse, nos proporcionaba el calor necesario para poder disfrutar de la brisa que hacía bailar el verde que coloreaba cada uno de los rincones del colegio.  

- Siéntate. - Dije mirándole allí tumbado.- Te voy a contar algo... - Dije y pasé mis manos por detrás de mi cabeza mientras miraba el azul del cielo. - No me gusta el quidditch como ya te dije porque... - Le miré de reojo.- Porque tengo miedo a las alturas desde que mi hermana murió frente a mis ojos al caer por una ventana de mi hogar. - No era totalmente cierto, pero era así. - Por eso no subí y por eso me encontré con aquella mujer que juraría que no era quien parecía. - Suspiré y volví a mover la dirección de mis pupilas, esta vez hacia una blanca y blanda nube solitaria. - Me he culpado siempre de su muerte y eso me hizo cambiar. Según mi hermano yo acabaría en Gryffindor, pero su muerte me afecto demasiado y acabé en Slytherin, eso me ha definido todo este tiempo, me ha hecho ser quien soy pero ahora mismo... Estoy confundido... Aquella chica, ¿la viste? ¿Te vio? - Le pregunté mirándole de nuevo.- Me dijo las palabras exactas que me decía mi hermano y sabía como iba a atacar, como si fuese Jeff... No se que está pasando, pero creo la única manera de que pudiese ser sería con una maldición imperdonable, ¿no? ¿O las defensas del colegio nos protegen de ellas? ¿Sabes sobre DCAO? No se me da demasiado bien... Pero si fuese así, ¿quién es mi familia?  

Mi última cuestión vino acompañada de mi movimiento. Me levanté costosamente y quedé sentado mirando el azul del lago. Necesitaba respuestas.
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Invitado el Jue Nov 03, 2016 8:13 pm

— Tienes razón, se analizar la situación pero quizá mi creatividad no es la mejor, sin duda lo que has hecho fue efectivo, no pude ver sus caras pero estoy seguro que se asustaron porque se fueron rápido — suelta una pequeña risa, no le preocupa que le tachen de homosexual porque no considera que sea algo malo ni lo que define a una persona, no obstante tampoco le vieron el rostro, solo la espalda.


Se quedó pensando por unos segundos, la gente a su alrededor estaba sufriendo, si pasó por su mente un poco de remordimiento, pero lo que decía el slytherin tenían un poco de sentido, se sentía mal unos momentos pero después ya no tanto. Lo que si es que se dedicó a asistirle, llevándolo hasta donde se le fue dicho, el lago frente a ellos y el canadiense descansó sobre el césped, sentandose a la izquierda de Dave, poniendo atención a su rostro el cual se veía afligido.


Puede percibir que algo pasa, pero espera a que él tenga la confianza de decirlo y tal parece que así era, pues se soltó hablando de su familia. Aquello le dejó impresionado, tanto que tuvo que cubrir su boca con una mano, pues perder a alguien tan cercano como una hermana a tan corta edad debía ser traumante, no podía imaginar por la vida que había pasado Dave, quizá ahora le entendía un poco más, aquellas palabras se quedaron retumbando en su mente a medida que el otro hablaba, lo único en lo que podía pensar era en el pobre chico y la amargura que debió tener así como la culpa, dos cosas que te pueden corromper. Trató de meterse en sus zapatos por unos momentos y eso le hizo pasarla mal, se atragantó pero no dijo nada, simplemente le miró conforme le iba contando su historia, le conmovía y hasta cierto punto le hizo sentirse más cercano al chico, aun cuando le conoce apenas de ese día. Gracioso como puedes conectar con alguien en tan corto tiempo y siente que podría formarse una buena amistad entre ellos, razón por la cual se siente cómodo a su lado hablando de cosas serias como esa.


— En verdad aprecio lo que has hecho, requiere de tenerlos bien puestos para hablar de algo como lo que te ocurre, por eso tienes mis respetos — comenta de forma seria, no puede decirle que lamenta la muerte de su hermana porque seguro que eso solo empeoraría las cosas o le haría recordar algo que quizá no quiera. Pero le hizo saber apretando su mano con fuerza que lo lamentaba. — No estoy seguro si me vio o no, pero yo a ella si. La podría reconocer de ser necesario, tenía el jodido cabello rosa, creo que he visto a una hufflepuff con ese tono pero no estoy seguro que sea la misma — dice poniendose a pensar, porque los rostros es algo que él nunca olvida y en efecto cree que si es ella luego de analizarlo. — Va en sexto curso, la he visto pero no se veía agresiva, quizá tengas razón y ha sido influenciada lo que es algo de tomarse en serio — eso le preocupaba y estaba seguro que al slytherin también.


— Yo se un poco, lo que leo, que las clases que nos dan no nos preparan para nada en el mundo real. No soy el mejor en el tema pero puedo ayudarte o ayudarnos así aprendemos ambos algo, cuentas conmigo, considera que ya tienes a un amigo Raven ahora, mejor casa no podría ser tu aliada — dice medio en broma pero también en serio.


El canadiense se acercó hasta Dave y con sumo cuidado de no lastimarle le abrazó por un costado — no te resistas, solo es una muestra de mi apreciación — le dijo apretando con suavidad mientras miraba al lago, siempre le ha gustado conocer a la gente y saber porque hacen lo que hacen y ahora tenía una mejor idea del chico.


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Dave Blackshine el Dom Nov 06, 2016 6:41 pm

Le miré alzando mi ceja derecha, no comprendía porque era sinónimo de tenerlos bien puestos por contar algo que mucha gente ya sabía fuera del colegio, y que dentro del propio Hogwarts había rumores de lo que verdaderamente pasó, pero si tenía sus respetos por contarle aquello pues mejor. Nunca estaba de mal tener respetos de otros aunque en aquel momento no me importase en demasía, pues mi principal objetivo era no recordar mi mano empujando su mano para que me soltase y siendo el causante de que ella hubiese muerto en la caída. La presión que apareció en mi mano me facilitó la tarea y me hizo mirarla sorprendido. Balbucee algo sin sentido ante esto y entonces pregunté por algo que me interesaba aún más en aquel momento: ¿Le había visto?  

El chico había malinterpretado mis palabras, aquello no iba a convertirse en una caza de brujas, y mucho menos iba a involucrarlos en los temas de mi estrambótica familia. Negué con la cabeza intentando sentarme y seguir escuchando sus palabras. Al menos la información que me estaba proporcionando era valiosa e importante para cuando decidiese ir a por ella, sin embargo, ella se fue de mis pensamientos conforme las palabras del muchacho iban surgiendo de su interior, su voz era cálida, y su cercanía comenzaba a agradarme de aquella manera incómoda. Solo le conocía de hacia varias horas y parecía que le conocía de tiempos pasados. Sonreí ante su broma.  

- Bueno... Podrías decir que tu tienes una serpiente que mordería por ti en el caso de ser necesario. - Dije lanzando mis pupilas en dirección del azul lago. El frío parecía que me acabaría invadiendo y tendría que levantar el vuelo hacia el castillo pero algo inesperado pasó. Las alas del águila me abrazaron y algo se detuvo en aquel instante, algo se resquebrajó dentro de mi, y me faltó la respiración. ¿Qué estaba haciendo? ¿Muestra de su aprecio? Mi corazón comenzó a latir con fuerza mientras el calor invadía mi cuerpo. Giré el tronco, suavemente y con dificultad hasta que me fue posible posar mi cabeza en su hombro, mis labios estaban cerca de su cuello y mi respiración chocaba con su piel. Me sentí a salvo, por un momento todo había desaparecido, por un instante no había dolor ni nada que me lo pudiera causar, en aquel abrazo todo estaba bien. ¿Era aquello lo que un abrazo era capaz de conseguir? Tragué saliva observando su tensa piel, mordí mi labio inferior y tomé aire lo más profundamente que pude. La situación se estaba tornando un poco difícil de controlar por lo que tuve que intentar evadir aquella tensión que sentía.  

- No quiero que te acerques a esa chica... Mantente al margen y no le cuentes a nadie esto... Puede ser peligroso para ti y no quiero que te veas en medio de un lio. ¿De acuerdo? - Si eran ciertas mi suposiciones, Jeff sería un mortífago, quien sabe si mi padre también, lo que dejaría un linaje demasiado problemático para un simple estudiante de Hogwarts. No podía inmiscuirlo. No a él.
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Invitado el Miér Nov 16, 2016 4:45 am


A pesar de ser solo un lapso corto en el que se conocieron, el canadiense siente que ha descubierto un trozo de su vida, uno muy privado, el permitirse ser vulnerable ante las personas es lo que los hace humanos y Dave a pesar de parecer un chico bromista también es humano y tiene emociones, lo pudo comprobar en ese instante. Se sentía un poco mal por el chico, ha tenido una vida difícil mientras que la de él siempre ha sido bendecida con momentos felices, por ese lado no tiene nada de qué quejarse, aunque no tengan pasados similares, es capaz de sentir empatía hacia las personas, es un rasgo que le caracteriza, por eso sintió la necesidad de proporcionarle un abrazo cálido que ayude, porque sabe que si ayudan aunque no esperaba tampoco la respuesta.

Creyó que lo alejaría al sentir el contacto físico pero no fue así. El ravenclaw está acostumbrado a muestras de cariño por lo cual no veía aquel momento como algo malo, si no como un bien necesario. Arrugó la nariz, pues en medio de aquel glorioso silencio, este fue interrumpido por una petición que no fue de su total agrado. — ¿Acaso eso es una orden? Porque si es así, no me gusta que me den órdenes — alza una ceja para después mirar al lago. ¿Tan seria era su situación? Parecía serlo.

— ¿Te has acercado a algún profesor y contárselo? ¿Tal vez a Dumbledore? Seguro que podrían hacer algo — murmura pensando en aquello, de decírselo quizá lo que el chico no quería es estar expuesto y podía ser todo lo contrario. — Desde luego que no diré nada si tu asi no lo quieres, pero deberías considerar la ayuda, necesitas gente de tu lado por si las cosas se ponen feas. Yo siempre soy del que trata de ver todo desde un punto neutral. No conozco a tu hermano, eso es obvio y no se como funcione su cabeza, pero necesitas tener aliados — no le estaba ofreciendo que formase un ejército ni mucho menos, pero si rodearse de gente que pueda ayudar.

— Y gracias por lo otro, tener un guardaespaldas como tú no vendría mal, no soy un pobre indefenso, puedo defenderme, pero de igual forma me basta — dice respondiendo a su ofrecimiento, la verdad es que le estaba cayendo bien y presiente que podrían ser buenos amigos. — Piensalo, pero creo que mejor cambiar el tema, que estoy seguro no quieres comerte la cabeza ahora mismo, ¿o si? A ver, mejor dime cuando es tu cumpleaños, que me gusta saber esas cosas — y es verdad, le gusta conocer fechas importantes de sus amigos porque obsequiar cosas que cree tienen un buen significado es algo que disfruta y ya tiene una idea de que puede ser. Si resulta que la fecha es lejana entonces tendrá que hacerlo para navidad o quizá antes. De igual forma le hace la pregunta esperando animarle un poco.

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Dave Blackshine el Miér Nov 16, 2016 4:52 pm

- Si le añado: por favor, ¿lo dejarías de ver como una orden? - Le pregunté ante sus palabras, no quería que se enfadase y se distanciase, al menos no todavía. Quería que estuviese allí abrazándome un poco más, sintiendo el calor de alguien.  

Su pregunta y las siguientes palabras fueron las que me obligaron a fruncir el ceño y separarme de él suavemente mientras negaba con la cabeza. - No podría contárselo a ellos... Si esto es lo que creo, es un asunto de familia... - Confesé mirando hacia su pecho con aquella expresión apagada mientras mi puño se cerraba con fuerza en el hombro del águila. ¿Cómo podría involucrar a gente en esta guerra personal? O simplemente ¿cómo podría buscar aliados para ir en contra de mi hermano, de Jeff? ¿Y si estaba equivocado? ¿Pero y si no? - No puedo pedir a nadie que me siga para esto y menos cuando... - Me giré hacia el lago y abracé mis piernas mientras pensaba las palabras exactas. No quería dar pena. - Cuando... - "No tenía a nadie a quien pedírselo." - Soy una serpiente solitaria e hija de puta.- Terminé diciendo mirándole de reojo y con una sonrisa fingida. - Yo prefiero hacerlo todo yo solo, así no tengo que defender a nadie. - Mentí antes de volver a tumbarme y llevar de nuevo mis brazos tras mi cabeza. Observé el azulado cielo y le miré de reojo. - Es un juego extraño y no quiero que te pase nada. - Dije antes de escuchar sus agradecimientos que me hicieron mirarlo dudoso. Al entender a que se refería sonreí y volví a observar el manto celeste que cubría al mundo.  

Asentí con la cabeza ante su petición de pensar sobre lo sucedido y lo que debería hacer, sin embargo, lo tenía ya demasiado claro. Mi ceño se frunció ante su pregunta y después reí. ¿En serio me estaba preguntando por mi cumpleaños?  

- Mi fecha de nacimiento es muy intuitiva... - Dije entre risas para acabar calmándome y apoyarme en mis codos. Miré a sus ojos y entonces terminé por contestarle. - El día de los monstruos, de las brujas y los zombis. El 31 de octubre. - Terminé confesando. - ¿Y el tuyo? A ver si nuestros signos son compatibles, quizás podemos montar la boda para cuando el curso acabe. - Bromeé mostrándole la lengua cuando aquella punzada de dolor volvió a invadir mi costillar haciendo que me dejara caer sobre el césped con aquel guiño en mi rostro. Poco a poco el dolor iba disminuyendo, sin darme cuenta ya podía maniobrar sin demasiado inconveniente exceptuando aquella ligera punzada y la molestia al tensar los músculos del tórax. - Oye, ¿te gusta nadar? Lo mismo podrías echarte unos largos en el lago. Yo te protejo del calamar gigante. - Volví a bromear, allí tumbado en el suelo dedicándole otra sonrisa.  

¿Mi objetivo? Olvidar lo sucedido, cambiar de tema, no hablar de mi familia y conocer al muchacho, pasar un buen rato con él y disfrutar de aquel día, un día más antes de que todo sucediera.  

Saqué una carta de mi bolsillo izquierdo mientras mi mano derecha se situaba entre mi cabeza y el césped. - Mira, el seis de tréboles. - Comenté mirando la carta. - Esto significa que tendrás suerte en tu próximo propósito. - Me inventé. - Puedes nadar tranquilo que no morirás. - Terminé lanzándole la carta hacia su cuerpo.
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Invitado el Sáb Nov 19, 2016 7:20 pm

Si hay algo que disfruta es tener amigos, estar rodeado de ellos le da propósito a su vida, no se imagina la vida sin personas que le apoyen y estén ahí cuando se les necesite, por eso quizá fue otra de las razones que le hicieron quedarse con el Slytherin, quien se ve necesitado de buenos amigos y no acosadores como aquellos de la biblioteca, busca problemas que solo atraen lo que dan. — Para mi es todo lo contrario, yo no podría ser la persona que soy ahora sin ayuda de mis amigos, son algo muy necesario, en las buenas y en las malas siempre es bueno contar con uno. Pero eso ya lo sabes  — añade con tono de voz tranquilo, no piensa juzgar, tan solo exponer su punto de vista.


— Entiendo que no quieras ayuda, pero de igual forma te la ofrezco, si algún día necesitas de mi ya sabes donde encontrarme  — sonríe volviendo a incorporarse pues el abrazo había terminado, ahora ambos contemplaban el lago frente a ellos. Los demás seguían concentrados en el juego, mientras que los desafortunados que bebieron la poción ya estaban en la enfermeria probablemente o en sus dormitorios.


— Entonces tienes un cumpleaños muy especial, es mi celebración favorita, desde que tengo uso de razón me ha gustado y el mio es el 13 de agosto, suelo hacer piñatas, te invitaré a la próxima  — dice bromeando, aunque le ha dado una idea para su cumpleaños. — ¿meterme al lago? Ya te gustaría, pero no, no me apetece pescar un resfriado, gracias  — chasquea la lengua, estaba casi seguro de la razón tras la cual quería que se metiera al agua.


Miró con curiosidad la carta al mismo tiempo que hacía que esta cambiarse al rey de treboles. — Y el rey significa que te irá bien en el ámbito monetario, adivinación es la clase que menos me gusta, pero nunca me equivoco en mis predicciones  — está bromeando pues siempre se equivoca, por eso y otras cosas es que no le gusta la asignatura. — ¿Que otra cosa te gusta hacer? Además de molestar Ravenclaw en la biblioteca?  — pregunta divertido.
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Dave Blackshine el Sáb Nov 19, 2016 11:36 pm

¿Sería cierto que era necesario tener a alguien al lado que te apoyase en los momentos difíciles? Era probable, pero no era exactamente amigos lo que había tenido hasta el día de hoy y se podría decir que había sobrevivido. O al menos era un zombi que medio se conservaba sin pudrirse... Bueno, quizá si tenía el interior algo podrido. Detalles sin importancia.  

Su ofrecimiento me hizo cuestionarme si merecía que estuviese allí conmigo, si merecía que le mintiese como lo estaba haciendo, que le ocultase algo tan cruel como lo que hizo años atrás. ¿Cómo iba a decirle eso? Ni hablar.  

El siguiente tema del que hablamos fue mi maravilloso cumpleaños, parecía que le molaba la fiesta de Halloween y eso me hizo preguntarme algo que cuando viese le momento, le preguntaría. Sin embargo, aquello no fue lo único que llamó mi atención, sino que la palabra "piñatas" me hizo fruncir el ceño y mirarle confundido. - ¿Qué es una piñata? ¿Viene de piña? - Dije lanzando una sonrisita sarcástica. ¿Qué narices era eso? Algo sin importancia y que vería el próximo 13 de agosto si todo iba bien. Debía apuntarme esa fecha, seguro que sería importante recordarla.  Al igual que sería importante buscar alguna otra forma de conseguir el objetivo que me había propuesto.  

- ¿Ya me gustaría? - Pregunté alzando una ceja y con una sonrisa picarona.- ¿Insinúas que quiero verte desnudo y mojado? Yo solo quería que te divirtieras... - Pregunté antes de reírme y continuar con el temita de la adivinación.  

El chico modificó la carta y me dictaminó el futuro, haciendo que mi ceño se frunciese de nuevo y me alzase, con la ayuda de las manos, para acercarme a su cara, dejar nuestros rostros cercanos y entonces mirar sus labios, después sus ojos antes de permitir a mis palabras salir.

- No necesito dinero precisamente. - Comenté con la misma sonrisa picarona que antes. - Por cierto, esa frase de que nunca te equivocas me ha recordado a la Pelos... - Dije mirando de reojo al lago y volviendo a dejar distancia entre nosotros. Observé la cristalina superficie del agua y después la de sus ojos. Sonreí con cierta ternura, una ternura que no permaneció  demasiado a la vista del mundo puesto que escondí mi rostro lanzando mi mirar al suelo. ¿Qué estaba haciendo? Negué ligeramente con mi cabeza y su pregunta me salvó de aquel momento de confusión. - ¿Eh?... Ah... Pues... Molestar Ravenclaws en el lago, en los baños. - Contesté con gesto chulesco mientras le daba suavemente con el puño en su brazo. - Nah... No sé la verdad, suelo leer para evadirme del mundo, a veces me vengo aquí, también soy jugador de hurling pero eso es en mi ciudad muggle. Además de eso me gusta meterme con otros alumnos, ayuda a liberar tensiones. - Finalicé riendo y llevando mi mano izquierda a mi costado dolorido. - ¿Y a ti? ¿Que te gusta? Además de ser un pitoniso horrible que cambia las cartas a su antojo para que aparezca lo que él quiere y no la verdad.- Le pregunté mostrándole la lengua.
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Invitado el Dom Nov 20, 2016 4:20 pm

— Crecí prácticamente siendo un no mago o muggle como le llaman ustedes los de este otro lado del charco, además en Canadá, rodeado de muchas culturas distintas, como la mexicana. Es una cosa que puede tener la forma de lo que sea, que se rellena de golosinas y con un palo tratar de romperla para sacar los dulces, te suelen vendar los ojos, es terapéutico seguro te gusta, pero bromeaba, ya estoy algo grande para eso  — comenta sonriente, pues si que asistió a varios eventos así en su antiguo vecindario y para ilustrar lo que estaba diciendo hizo aparecer una mini piñata con la forma de un burrito multicolor que se rompía dejando salir sus entrañas dulces.


A lo otro sobre el lago ya no quiso agregar mas, lo que si se le hizo curioso fue escuchar el deporte que practicaba. — ¿En serio? Pues te queda, si, no es algo común en América, yo solo se de el por algun libro que leí antes, algún día me gustaría verte, seguro que eres bueno  — dice acomodándose sobre el pasto, ha estado demasiado cerca del otro pero no dice nada, que no piensa mal al respecto. — La verdad es que la profesora de adivinación me parece genial, es muy divertida, pero su clase nada más no me gusta y yo se que está chiflada pero eso la hace única. — le guiña un ojo, además él sabe que tiene razón Dave, no es bueno para adivinar las cosas.


— Pues te lo diré porque has preguntado. Nos mudamos a Inglaterra cuando yo tenía nueve años, me sacaron de la escuela porque me enlistarían en Hogwarts, así que tuve año y medio donde me enseñaron en casa, mi madre siempre ha sentido afinidad por la música así que me enseñó a tocar el piano y la guitarra, entonces me gusta tocar y también cocinar, eso me lo ha enseñado mi padre, no soy el mejor cocinero pero me defiendo y no muero de hambre que es lo importante, ¿no?   — se muerde el labio, un tic nervioso qu suele tener, pero… ¿por qué está nervioso? Esa es la pregunta.


— Algo obvio es que me gusta leer, me encontraste en la biblioteca al fin de cuentas. Me gusta pasar el tiempo con mis amigos, las aventuras, el aire libre, andar en escoba y sentir el viento sobre el rostro. Y me gusta el frío y estar calentito bajo una manta viendo una tormenta de nieve mientras bebo chocolate caliente. Creo que eso es todo por ahora, no quiero abrumarte con toda esa información de un solo golpe  — dice volviendo a morderse el labio. Hacer amigos es algo que le gusta pero eso no quiere decir que no se ponga nervioso cuando habla de si mismo, sobretodo por la opinión que puedan tener al respecto.


La conversación iba bien, pero no todo siempre va miel sobre hojuelas, así que alguien entró a su territorio interrumpiendo a ambos. Se trataba de uno de los prefectos de Gryffindor, portando su bufanda en tonos cálidos y rojizos, con un aire de superioridad levantando incluso de la túnica a la serpiente y el águila.


— ¿Ustedes no tendrían algo que ver con lo que sucedió en el campo de quidditch, no? Por su bien espero que no  — les miró a ambos, se mostraba enfadado y era obvio que buscaba culpables, probablemente no había sido lo mejor quedarse en campo abierto.


— Por supuesto que no, estábamos conversando tranquilamente, ahora, ¿podrías soltarnos? No estamos haciendo nada indebido y lo sabes. No voy a dejar que nos trates de esa forma solo porque tengas un poco de autoridad  — el canadiense le desafió con la mirada, estaban teniendo un momento agradable y el león iba y se los jodía, aunque en el fondo sí que se sentía culpable ya que lo era, ambos, pero no dejó que se mostrase.
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Dave Blackshine el Lun Nov 21, 2016 7:44 pm

Escuché atentamente la procedencia y lo fantástico e infantil que era aquello de la piñata, ¿de verdad hacia esas cosas aún con su edad? Al final dijo que bromeaba pero no sabía hasta que punto lo hacía. Observé aquello que creo con magia y bizarro me pareció el mejor adjetivo. ¿De verdad reventaban al burro a base de palos para sacar lo que tenía dentro?  

- Que divertido... - Comenté con una sonrisa ligeramente torcida, ahora comprendía el porqué resultaba tan sádico a la hora de las travesuras.  

Ignoró mi intento de sonsacarle algo sobre sus gustos, pero al menos se interesó por el deporte que practicaba y de eso nunca me desagradaba hablar. Sus palabras me alababan y eso siempre gustaba, escuchar algo que no fuese el entrenador gritándonos porque su distribución es pura mierda y nos la saltamos para poder ganar. Me encogí de hombros. - Bueno, estoy seguro que temen cuando mis rivales saben que deben enfrentarse a mi. - Bromeé mientras reía.  

Mi siguiente acercamiento también fue ignorado y encima habló de Myrtle de aquella forma maravillosa, ¿cuánto le había pagado? Así se era imposible establecer un acercamiento con él. - ¿Te sube la nota por decir eso? Lo de genial y divertida... Esta loca, Josh... - Comenté con desgana en respuesta a aquellas palabras.  

En fin, en lo que respectaba a los gustos, el chico parecía músico, al menos tocaba algunos instrumentos y para mi eso era suficiente para catalogar a alguien como músico, músico y millonario. ¿Clases particulares en casa? Asentí con mi cabeza mientras le escuchaba, con curiosidad y cierta sorpresa, sobretodo con lo de la cocina. Alcé las cejas un segundo mientras cuestionaba todo lo bien que se lo tenía que pasar en Hogwarts practicando ese hobbie.  

Mis labios se separaron para hablar pero me quedé mirando como el águila se mordía el inferior, mi boca se cerró e instintivamente tragué saliva. Y entonces siguió narrando, lo de la manta y el chocolate calentito no lo había experimentado aún y lo de la escoba quedaba descartado en rotundo, al menos ya sabía que podía buscarlo en la biblioteca y con sus amigos. De nuevo mi mirar se dirigió de sus llamativos ojos a sus labios, de nuevo aquel gesto que tanto llamaba mi atención. ¿Por qué lo hacía?  

- Emmm... - Fui a preguntarle cuando aquel Gryffindor vino buscando lo que parecía pelea, al menos para mi, quizás no era tan así y solo buscaba a los responsables de eso... Pero ¿venir a hablarme a mi de tal modo? Eso se consideraba una señal de guerra para mi y más cogiéndome la túnica de aquella forma tan poco delicada que causó que el dolor de mi costado me hiciera encorvarme. Mi mano se dirigió a mi varita pero mis mente a Josh. Si atacaba él se vería en mitad y acabaría siendo castigado también. Respiré profundamente, y  Josh habló intentando aplacar la irá de aquel idiota, al menos eso esperaba pero no, le desafió de aquella forma tan educada. ¿Por qué todo en aquel muchacho era educado? La contestación del Gryffindor fue aquel zarandeo y una mirada retadora. Sus palabras dejaron claro que éramos nosotros los que estábamos en su lista y hasta que no encontrase un culpable no se iba a largar.  

Mis ojos rodaron, en cierto modo hacía tiempo que no me llevaban a las mazmorras y les echaba tanto de menos que no pude evitarlo. - ¿Eres gilipollas? ¿No ves que es un Ravenclaw? Me has jodido la gracia, iba a hacerla completa haciendo que se metiera en el lago y llevándome la ropa. Pero tenías que llegar, puto minino. - Los ojos de nuestro captor se abrieron de par en par y después el gesto de enfado y satisfacción se mezclaron en su rostro.- Oh, date una palmadita en la espalda, has descubierto que un Slytherin ha hecho una de las suyas. - Comenté intentando enderezar mi cuerpo, pero el dolor comenzaba a agravarse mientras el chico soltaba al Joshua y me pedía que fuese con él. - Dale las gracias, criajo... - Le dije al chico de azul guiñándole un ojo. - Te ha salvado de que medio colegio te vea semidesnudo. -  Le dediqué aquella sonrisa cómplice antes de que el estúpido león tirase de mi ropa, otra vez, para que avanzase más rápido.  

En mi marcha dejé caer una carta sobre el césped. El Joker cayó suavemente, como una pluma, hasta posarse tranquilamente en aquel lugar.
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