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Llegada al ministerio hambre de Pudding [Alex Romanov]

Invitado el Miér Oct 12, 2016 11:40 pm

Estaba próximo a incorporarme a las filas y lo estaba deseando. Cuando trabaja necesitaba un par de días libres para disfrutar de mis hobbies y por una vez que me los daban lo único que se me cruzaba era empezar a trabajar. Los criminales no se cazaban solos ni con magia de por medio, sin embargo debía admitirme a mí mismo que por primera vez estaba teniendo nuevos pensamientos como pasar tiempo con Eunice, tal vez hubiera continuado sin problemas en vacaciones de haberla tenido a ella al lado para disfrutar juntos de ellas. Pero Eunice se incorporaba antes y seguramente en estos instantes ya estaría sumergida en sus casos.  

Tomé el autobús como tantas veces hacía nueva ciudad pero lo mismo realmente, algunos pensarían que era absurdo pues para ir al ministerio bien podía ir por red flu, y si había prisa por supuesto lo tomaría o la aparición. Pero siempre que podía iba en transporte público y dedicar la espera a observar a la gente e imaginar sus posibles vidas.

A mi lado una niña pequeña sentada con los auriculares puestos, no estaba seguro porque los llevaba porque lograba oír desde la diferencia de altura aún sentados como si yo mismo los tuviera puestos ¿Cómo seguía conservando los tímpanos?  Miré a mi alrededor y cuando el autobús se detuvo en una nueva parada subió una pareja joven en la flor de la vida, posiblemente unos diecisiete años y tomados de la mano. El semblante de ella era serio y el pálido, la idea de un embarazo se me vino a la cabeza. “Seguro que ha tenido alguna falta y ahora van al médico más alejado de su casa para hacerse una prueba. Puede que no hayan tomado anticonceptivos o usado métodos. O puede que si se haya puesto preservativo pero este se haya rajado al estar en mal estado o caducado” Seguí observando las miradas que se daban y las caras que se hacían y yo iba enlazando mi propia historieta. "Puede  que acabe de decírselo a… Henry” El chico tenía cara de Henry y ella de Margarite. “Henry no me vino lo que tuvo que venir y él todo distraído con la equis Xbox ¿El qué dices que no viene? Y ella la falta que creo que estoy preñada. Por eso ahora ella la cara de consecuencia y él de acojonado por verse padre tan joven y tener que dar la cara, decírselo no sólo a sus padres si no a los de ella” Empecé a reír de mis propias películas y es que yo como guionista valdría un potosí.

¡Joder, la parada! —  Con mis paranoias de distracción estuve a punto de perderme la parada. Y tan apunto como que el autobús había avanzado un tramo. — Lamento las molestias, gracias—A pesar que no lo hizo de muy buen grado yo seguí siendo educado, el hombre a lo mejor tenía un mal día o llevaba desde hacía horas trabajando y aguantando pelmazos.

Me acerque a la cabina esperando turno mientras otros bajan. Cuando fue mi turno tome el teléfono para bajar a la planta baja y encontrarme nuevamente en el ministerio Británico.  La carta ya había sido mandada a la oficina y por tanto estaría en activo en el momento que me presentara a la hora indicada, eché una mirada al reloj. Aún tenía tiempo de dar una vuelta por el ministerio y ver si me encontraba con alguna cara conocida.

Una sintonida pegadiza seguía en mi cabeza, arrugué el entrecejo. La maldita canción de la pequeña estaba haciendo estragos en mi mente. Encima era de esas pegadizas que tardaban en irse y yo sin darme cuenta. —Giga Pudding, puddi puddi puddi, Giga Pudding, podrían utilizar esta canción en Azkaban—  Fui murmurando a ver si así lograba que se fuera además estaba de buen humor, lo único malo es que se estaba abriendo el apetito.

Disculpe. ¿No sabrá si la cafetería se encuentra abierta y a estas horas tenga pudding? — Pregunté al primero que tuve cerca.
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Invitado el Jue Oct 13, 2016 4:33 am

Era una lata trabajar horas extras en el ministerio, además de que estaban mal pagadas o simplemente no lo hacían, pues la excusa era "estamos dando un servicio, debes estar dispuesto en todo tiempo", ¿Entonces, cual era el chiste de trabajar, uno estudia demasiados años para regalar su trabajo?. Aquel día mi humor era pésimo, y siempre esos días la gente que pasaba por mi departamento emitía quejas del maltrato que recibían las personas, como estaba dentro del departamento de cooperación mágica internacional, mi trabajo era controlar el ingreso de tantos magos extranjeros, y si, en aquellos días donde parecía que me había levantado con el pie izquierdo les negaba el acceso al país. Entonces, provocaba un descontento, me metían reporte, y venía un supervisor a darme una larga charla acerca de "tienes que ser imparcial con todos, neutral, si vienes con mal humos, ni te pares nos harías mas fácil el trabajo", lo ignoraría y saldría azotando la puerta de mi oficina.

No podían correrme, pues tenía influencias en el ministerio, no podían desaprovechar a alguien con tanto talento, lo se, suena un poco presuntuoso pero era cierto. Así que, ese día pintaba como uno más del montón, solo que le añadiría que estaba de mal humor, casi nada. Un ruido distrajo mis pensamientos de protesta, salí pues mi idea era ir a la cafetería para poder comer algo y olvidarme del ajetreado trabajo que tenía en mi oficina, alguien que venía caminando por detrás de mi cantaba una canción estúpida, nada podía ir peor.. Gire mi rostro para verlo y al parecer era Moorcock, parecía ser que ya lo había visto anteriormente, trabaja para el ministerio en otro departamento distinto al mío, había escuchado que era vacilón, pero no tenía ganas de un chiste aquel día..

Así que apresuré mis pasos para alejarme de aquella tonadita estúpida y tonta, y justo antes de llegar a la cafetería mis zapatos se desabrocharon, así que me agache para atarlos y perdí tiempo ahí, cuando menos había acordado la tonadita me había alcanzado, y simplemente mi expresión fue peor. Escuché que se acercó por detrás mío y me pregunto que si no sabía si la cafetería estaba abierta. -No se macho, voy a donde mismo..- Dije en un tono despectivo y desesperado, caminé y el hiba a la par mio..
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Invitado el Jue Oct 13, 2016 10:52 am

Al poder ver al hombre una vez se levantó pude ver sus rasgos fáciles me eran conocidos. Mira por dónde había dado con una cara conocida después de todo, por supuesto si era quién me pesaba era un par de años menor que yo si la memoria no me fallaba. Por su tono utilizado al contestar me hizo ver que o bien tenía un mal día o llevaba días sin evacuar y lamentablemente en ese tema no era un enterado, puesto que podía ir más de tres veces al día por lo que me movía y comía. “También pueden ser almorranas y las sufre en silencio” Yo ya le iba dando rienda suelta a mi imaginación, pero me abstuve de comentar nada en voz alta compadeciéndome de los próximos magos que requirieran de sus servicios. Decían que podía llegar a ser todo un cabrón, algo que era cierto pero siempre sabía cuándo serlo y cuando  no, por tanto en mi tiempo libre no quería.  Además podía entender que los demás no fueran como yo y al tener un mal día se dejaran llevar por su enfado o frustración, algo que personalmente no me permitía, si tenía un mal día era un problema mío y en mí se quedaba, no lo pagaba con el resto, pero respetaba a todo el mundo hasta que ese respeto terminaba por perderse.  — ¿Un mal día? —  Pregunté sutil mientras caminábamos a la par hacia la cafetería, el olor a dulce recién horneado no hacía más que aumentarme el apetito, pudding o no pensaba comerme lo primero que viera y me apeteciera.

Rectifícame si me equivoco, pero ¿Eres Alex Romanov? — A lo mejor me equivocaba y era alguien que se parecía mucho, según decían todos podíamos tener un doble o al menos alguien con lo que manteníamos cierto parecido sin necesidad de ser familia. — ¿Ex Slytherin? No sé si te acuerdas de mí, fui de Slytherin aunque tres cursos por arriba—  Si mi memoria no fallaba y era él recordaba que era un niño agradable… la edad y las circunstancias podían hacer cambiar a cualquiera. El problema es que yo derrochaba humor por todas partes.  — ¿Mucho trabajo de buena mañana?

Entré en la cafetería sonriente. — ¿Tiene Pudding? —  La mujer me empezó a recitar un surtido que me dejo patidifuso.  — ¿Qué?

Tenemos pudding de la tía Eulalia, Pudding de Magdalena, de galletas. Al coco, de zanahorias, puerro. Otro de capuchino con chocolate, de piña. También de melocotón, de espárragos y gambas, de atún al baño maría. De lodo del monte Ileu, de babas de caracol, hormigas ermitañas... — Parpadeé mientras la mujer seguía con lo suyo.

Miré  aunque todos parecen tener su personalidad, mejor uno de capuchino con chocolate —  Mejor elegir uno y conocido porque la lista parecía ser inmensa. “¿Pudding de la tía Eulalia? Espero que no sean trocitos de ella dentro, babas y lodo… Tengo estomago de hierro pero tampoco soy un suicida”  — Y un café negro cargado sin azúcar, gracias.

Espere que pidiera para volver a iniciar la conversación nuevamente, sin perder en ningún momento mi cortesía.

¿Se cuece algo nuevo por el ministerio? —  Las cartas voladoras seguían pasando de un lado buscando su departamento, los podía ver desde el vidrio transparente de la cafetería.  — De buena mañana y hay mucho movimiento.
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Invitado el Jue Oct 13, 2016 6:27 pm

A decir verdad no me importaba mucho so compañía solo que aquel día sinceramente había sido uno de los mas ajetreados en cuanto a trabajo y contacto con "sangre sucias", era cosa de mis ideales, no tenía nada que ver con el ministerio, o eso era lo que yo pensaba. Mientras nos dirigíamos hacia la cafetería que se encontraba a unos cuantos metros de distancia, Moorcock comenzó una serie de preguntas a lo cual simplemente solté un suspiro y pensé, "vale, no tiene la culpa de todo mi trabajo y estrés". Esperaba que no se pasara de la raya pues estaba a impuesto a no responder si algo no me llegaba a gustar.

-Así es, el mismísimo Alex Romanov ante ti. Dije mientras sonreía aun con un rostro un poco cansado y lo miraba, -Tu eres, Moorcock ¿cierto?. Dije mientras ratificaba, pues el sabía de mi y yo también. Al parecer fuimos compañeros de casa, el era 3 años mayor que yo a lo cual simplemente asentí con mi cabeza y al mismo tiempo respondiendo. -Así es, también pertenezco a la casa de las serpientes, la tan popular y famosa Slytherin, la que todos aman. Dije con sarcasmo mientras los aires comenzaban a enfriarse y me comenzaba a relajar, todo era menos tenso.

Llegamos a la entrada de la cafetería y mientras nos uníamos a la fila para ordenar, como aún no era nuestro turno nos dio oportunidad para seguir charlando. -Así es, mucho trabajo y sinceramente el tratar con gente difícil me pone mal. Dije mientras llevaba una mano a la nuca para poder sobar y relajarme un poco más, cuando llegamos a pedir nuestra orden, la Señora de la cafetería dijo una sarta de cosas que simplemente terminé ordenando lo mismo que mi compañero. -Lo mismo que el por favor, no quiero terminar pidiendo algo que me desagrade, escuché lodo.. tengo hambre, pero no a esos extremos.. Le dije a la Señora, mientras me servía, giré a verlo para buscar una mesa que estuviera vacía, pero al parecer no lo estaba.

Los memos volaban por todas partes y simplemente no podía evitar esquivarlos, pues algunos iban directo a mi cabeza. -No se que este pasando en el ministerio, me la paso horas encerrado gracias al trabajo extra que no pagan. Dije mientras me dirigía a una mesa que tenía unos lugares justo para mi y Moorcock. -¿Nos podemos sentar? Dije a las personas, unos hombres que me vieron con aspecto despectivo. -¿Acaso, te rebajaras a sentarte con sangre sucias? Me contestó en un tono un poco molesto y con un rostro que parecía de perro.. -¿Disculpa? Dije, mientras lo miraba un poco asombrado ..-No te hagas el tonto, tu y tu familia de Ucrania odian a los Sangre sucia.. crees que en Londres no llegan esas noticias.. El hombre se paró de una para empujarme, y tirarme al suelo, toda la comida calló encima de mi .. -Largo, no tienes lugar aquí.. El lugar se silenció completamente, pues toda la gente miraba la escena que se había creado en medio de la cafetería, todos los empleados del ministerio comenzaban a murmurar.
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Invitado el Jue Oct 13, 2016 8:52 pm

Deberíamos quejarnos para obtener un mejor sueldo y las horas extras.  Porque sin trabajadores no hay trabajo que se haga… — Ahí salía mi punto revolucionario. —  Sí, soy Moorcock.

Sonreí siempre era bueno rememorar momentos de Hogwarts y la estancia en la sala común. Aun recordaba hasta el himno: “«Con orgullo acepto: Defender con honor mi casa, ser leal a mis prefectos y obedecer a mis maestros y nuestro jefe de casa. Slytherin ganará la copa de las casa. Y de ira llenarán a todos los demás. Jamás debo olvidar que estoy en la mejor casa, porque en nuestra casa solo entran grandes magos, astutos e ingeniosos, orgullosos porque ha sido fundada en la lengua pársel ¡Slytherin!»”.

Aunque la mejor era la que nos inventábamos cuando había Quidditch o para cualquier evento, lo bueno era pasarlo bien con canciones disparatadas, que era cierto que lograban algunas molestar al resto.

Águilas, águilas, tejones, tejones, leones, leones. Viene Slytherin y serán los campeones…

Tomando mi bandeja y con la idea de llevarme lo mismo para Eunice esperando no errar en mi elección. Seguí a Alex hacia una mesa con un par de asientos libres, cuando estaba por sentarme oí como Romanov pedía sentarse amablemente  algo que en ocasiones a mí se me olvidaba en el ministerio, tanto en el americano como en el británico. Pura rutina, pedir comida y sentarse donde hubiera un hueco a tu aire y si veía que podía entrar en la conversación pues entraba como uno más.

Arqué una ceja por el dialogo que se estaba desarrollando en la mesa, tomando nota a todo lo que se decía y miré a mi ex compañero de Sltyherin, estaba claro que se conocían y muy bien no se llevaban La voz de aquel tipo empezaba a calentarse y era de esperar que fuera acabar mal, deje la bandeja en la mesa con intención de ponerme por en medio y parar el enfrentamiento.  Pero fue todo tan rápido que Alex ya se encontraba en el suelo embadurnado de comida y los demás de la mesa se levantaron con intención de irse sin más. Yo no tenía ni idea de si lo dicho era cierto o no, pero no era lugar ni momento y menos de ese modo. ¿Era un patio de escuela? Me recordó aquella ocasión en la que el director se molestó con los alumnos por la batalla de comida en el gran comedor y todo empezó por la lanzada de un brócoli. Pero eran otros tiempos y otras edades, ahora éramos adultos y trabajadores en el ministerio, por supuesto con distintos cargos pero de igual importancia cada uno, porque gracias a todos hacíamos funcionar el ministerio.  

¿Dónde creen que van? —  Los miré fijamente con mi rosto inexpresivo. — Estas trifulcas se resuelven de otro modo. Ahora no la montáis y os largáis menos ante mi presencia, si los demás presentes lo consiente yo no — Señalé el suelo. — Esto lo recogerán a ahora mismo ustedes, no se tienen porque ocupar las camareras de un estropicio que habéis causado por cada uno de vosotros— Dije tajante.

Pueden utilizar la magia para limpiar todo esto como siempre hacen, Además él es un embustero hipócrita, ¿Ahora se quiere sentar con sangre sucias?.

Me importa un bledo si pueden o no, lo que digo es que lo harán ustedes. Con magia o la antigua usanza, pero ustedes y mejor que decidan como o decidiré yo—  Para mí era poco importarte actuar y luego llevarme una riña de mis superiores, lo malo es que iba a dar trabajos y papeleos. — Además como he dicho no se resuelven así, si tenéis algo contra Alex Romanov, pruebas físicas o testigos de actos delictivos, no me refiero a simple cotilleos aunque vengan de la Conchinchina sino algo real. Estaré dispuesto hablar y sino queréis conmigo seguro que algunos de mis colegas aurores estarán a vuestra disposición, mientras tanto que cada uno se ocupe de su trabajo ¿No les parece? —  Venga no podrían decir que no estaba actuando con sensatez, dudaba que me fueran echar la bronca dado mi giro.

Los continué mirando asegurándome que limpiaran lo causado y me giré nuevamente a Alex tendiendo la mano para ayudarlo a levantarse. No me gustaba juzgar a nadie por lo que oía, más bien por lo que veía o descubría por tanto aún no tenía nada contra Alex.  

Por lo que veo no son muy amigos tuyos ¿No? ¿Te ha pasado esto antes? —  No tenía nada en contra de él, pero bien podía indagar un poco puesto que acababa de llegar.  Hice una señal a la camarera para que trajeara un nuevo pedido y me percaté de la mirada de alivio. Centré mi mirada en mi ex compañero de Slytherin.   — ¿Cómo te ha ido todo desde que terminaste Hogwarts? Disculpa mi pregunta, pero desconozco en qué departamento trabajas—  Al ser tres años mayor había terminado Hogwarts cuando él debía de estar en cuarto posiblemente, luego la academia y finalmente había volado hacia nuevos territorios. ¿Pero y él?  — ¿Tienes contacto con otros compañeros? Yo recién he regresado de trabajar en América y aún no he tenido oportunidad de dar apenas con nadie.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 5:29 am

Escuchaba la manera tan protectora en la que Moorcock me estaba defendiendo, si en realidad se enteraba de el tipo de persona que yo era, y la cantidad de cosas en las que actualmente me encontraba involucrado, no actuaría de esa manera. Escuché la alegata de todos aquellos que me acusaban de ser un purista, algo que definitivamente no iba a negar si me lo preguntaban, no tenía por que ocultarlo. Una cosa es un ideal, otra es que afirme hacer algo al respecto. Últimamente dentro de las filas del Señor tenebroso se habían infiltrado rumores de espías aurores, o de la orden del fénix, así que debía mantenerme protegido, y guardarme de hacer cualquier estupidez.

-Mira, sabes una cosa no voy a perder el tiempo tratando de solucionar que es lo que saben de mi, eso, en realidad no me importa. Dije con tono severo, aceptando la mano que me ofrecía mi compañero para levantarme del suelo, lleno de comida. Tomé mi varita, y solo la pase por la ropa para que la comida fuera removida y quedará como nueva. Me senté a un lado de mi compañero y escuché su pregunta. -¿Amigos?, en este lugar uno muy rara vez puede tener uno. Dije resoplando aun un poco molesto por la actitud de aquellos sangre sucias. -El ministerio se encuentra plagado de ratas que solo buscan su bienestar propio, te tienes que cuidar de todos. Dije mientras nuevamente me traían la orden que anteriormente había pedido.

Tomé un tenedor para darle un bocado al pudding y lo degusté saboreando aquella mezcla de chocolate y café, que me venía bien para que me diera un poco más de energías, las necesitaba para regresar al trabajo. Esuché que estaba muy intrigado por saber que era lo que había hecho al salir del colegio y en que departamento me encontraba trabajando. -Estoy trabajando en el departamento de cooperación mágica internacional, a decir verdad no es uno de los más fáciles, todo el tiempo me encuentro con solicitudes de personas que quieren ingresar de manera inmediata, pero en estos tiempos... como verás no es nada sencillo. Dije mientras tomaba mi taza de café para después volverle a responder. -Verás, en realidad nunca tuve amistad con nadie, no me consideraba tan apegado a ellos, pero si.. supe de algunos compañeros como ¿Robert?, espero lo recuerdes, un experto en la clase de herbología.. Dije tratando de recordar... Y pues, Irina, mi prima fue a estudiar la Aritmancia a fondo, sabes nunca le fue tan bien a ella por tratarse de su problema de vampirismo, yo no lo veo como uno.. es fantástico.. Mis pensamientos estaban forzándome a recordar, e indagar a cada una de las personas.. -Pero en realidad es todo lo que recuerdo...
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 1:22 pm

Debía darle la razón a este punto a Alex Romanov, no en todos los lugares se encontraban amistades de esas en las cuales confiar, en donde existieran las lealtades reales por supuesto sin saltarse el código ético de Auror. Era mejor el dicho que para malas compañías en este caso corruptas o por conflictos de intereses era mejor estar solo e ir por libre mientras cumplieras con tu cometido.  — Entiendo tu punto Alex ¿Puedo llamarte Alex? —  Primeramente era mejor preguntar y no tomarme libertades, pues si algo se hacía mucho en el ministerio era llamarnos por nuestros apellidos al menos en jornadas laborares, pero puesto que me encontraba en la cafetería y teníamos un tiempo libre bien podíamos seguir tuteándonos.  — Mejor solo que mal acompañado, te doy totalmente la razón. Sin embargo a veces necesitamos gente en quién apoyarnos y la mayoría de las veces las encuentras dónde menos las esperas. Porque todos en algún momento necesitamos aliados o colegas en quién apoyarnos, aunque estos escaseen —  Por supuesto estos eran difíciles de conseguir y primeramente no podías optar a colocar tu total confianza, al menos yo no era de esos. El respeto lo daba hasta que veía que este faltaba por tanto ya no había respeto por mi parte, luego quién quería conservarlo o volverlo a conseguir debía ganárselo con hechos no con palabras que esas se las llevaba el viento.

En todas partes hay ratas, si yo te contara de lo que he visto en el ministerio americano. Y los chanchullos políticos que se traen, pero no entremos en política que me enciendo —  Sonreí nuevamente, podía disgustarme la forma de actuar que tenían los políticos y sus irregularidades o como hacían la vista gorda a depende que tipo de personas, eso por no comentar el peloteo visible para conseguir nuevos cargos a los cuales no se estaba preparado. Pero ese no era mi trabajo, por tanto mientras no se metieran con mi trabajo o viera que la ley se incumplía de una forma brutal y pusiera en peligro a inocentes no iba a entrar al trapo. Yo era integró podía a veces dejarme llevar por la impulsividad o la adrenalina del momento, pero la sensatez y la lógica era lo que más reinaba en mí, eso me permitía buscar el método más adecuado.

Trabaja en el departamento de cooperación mágica internacional, no sé lo cambio por nada del mundo” Ese era un trabajo que no llegaría a envidiar nunca y por lo que había dicho que no le pagaban las horas extras, se encontraban explotados. Ocuparse de las solicitudes de admisión, de poner las normas para el comercio, crear regulaciones como los grosores de los materiales mágicos por ejemplo los calderos, trabajar codo con codo con el departamento de juegos cuando se hacía depende que actividades mágicas que implicaran la cooperación con otros países. Un jaleo de solicitudes que debían de tener cada día sobre sus mesas, eso llegaba a provocarte hasta soñar con pilas de papeles, la idea también de estar dialogando continuamente con otros países tampoco me agradaba. Lo mío era más las interrogaciones si los casos lo requerían y cazar a todo tipo de criminales.

Con un trabajo así necesitaras poder desconectar del papeleo. ¿Cuánto tiempo te permiten de descanso? —  Empecé a tomar mi pudding para mi sorpresa más bueno de lo que me hubiera esperado. “Espero que a Eunice le guste” —  Bueno es que no es que haya tenido mucho contacto, por aquel entonces si hice amigos con algunos —  Siete años conviviendo en un principio con desconocidos terminaban marcando algunas cosas para bien y otras sin embargo para mal. — No obstante una vez salimos y cada uno se fue por su lado, no tuve oportunidad de tener mucho contacto con nadie, eso sí, siento curiosidad por cómo les ha ido. Porque creo que todos teníamos esas ansias de salir al mundo real y probarnos —  Bebí un poco de café, cargado como a mí me gustaba sin leche y sin azúcar, extraño para alguien que le gustaba tanto el dulce como a mí.  

Robert —  Repetí el nombre y empecé a pensar nuevamente en esos años con los datos que me contaba. — Vale creo que lo tengo ubicado, herbología no es una asignatura en  la que destaque cualquiera —  Mostré una sonrisa dicharachera.  — ¿Y qué fue de Robert? ¿Trabaja también en el ministerio?  — Si Herbología podía resultar una asignatura poco atrayente peor lo era Aritmancia, que valor le había tenido que echar la prima de Romanov.  — Bueno yo no soy dado a juzgar se sea vampiro o licántropo. Sea maldición o no, pero mantener cierta disciplina y no morder requiere mucho esfuerzo para la persona que tiene la maldición. El hecho de no poder hacer lo que desees o mostrarte cómo eres o ir por ejemplo a la luz del día no lo veo un don. Alimentarte de sangre para poder vivir… ojo que tampoco veo bien los linchamientos, lo mejor es llegar a un punto en común como lo están intentando los menos radicales. Como por ejemplo Lorcan D’Eath el cantante famoso medio vampiro, cuyo single: Te cuello mucho. Causo furor—  Y es que para mí todo criatura o ser humano que había sufrido una maldición de tal calibre merecía la oportunidad de redimirse o al menos no ser juzgada como los otros seres sanguinarios.

Siempre existían métodos para el control, como por ejemplo las lunas de luna llena, poner a buen recaudo a los licántropos mordidos para evitar que lastimaran sin pretenderlo, al no tener pleno control de sus capacidades, por supuesto con los vampiros la cosa llegaba a complicarse por su forma de alimentarse para seguir sobreviviendo, pero también existían los llamados bancos de sangre y el comercio de gente que ofrecía su sangre sin necesidad de ser mordidos por total voluntad.

¿Tú prima está mejor?

Yo oí de Patrick Leigh, se hizo dragonalista y terminó devorado por uno de sus dragones preferidos —  Para él sería una forma digna de morir por aquello que tanto había amado, pero ya le dije que a un dragón no se le podía domar eran criaturas libres que se regían por sus ideales y podían ser volátiles.  — Por lo que sé están habiendo muchas desapariciones últimamente, en América también.  ¿Se dice algo sobre ello en tu departamento?

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Invitado el Vie Oct 14, 2016 7:06 pm

Nos encontrábamos discutiendo todo acerca de nuestros ex-compañeros la verdad la platica se estaba haciendo muy amena, sin intentar recordar el incidente de hace unos minutos atrás. Entonces eso era señal de que mi familia no solo era conocida en Ucrania, parece ser que si llamas la atención demasiado por estos rumbos, y más al ser de fueras pueden investigarte, la verdad no podía tratar de entender por que medio fue que me investigaron, eso era algo que me tenía intrigado. Tenía que dirigirme con cuidado, y vigilar que persona se pegaba a mis espaldas, pues podrían intentar y conocer que servía al Señor Tenebroso, las cosas estaban a punto de cambiar para el ministerio de Magia en el Reino Unido. -Claro, llámame Alex, por mi parte no hay ningún problema.. Dije, pues su comentario había interrumpido mis pensamientos, eso me hizo volver en si para poder intentar concentrarme. -¿En que departamento trabajas tu, Moorcock?. Pregunté amablemente mientras comía mi ultimo bocado de pudding.

Toda nuestra conversación se enfocó hacia nuestra área de trabajo y nuestros ex compañeros, ninguno de los dos teníamos contacto con casi ninguno. -A decir verdad el trabajo es muy duro, casi no descanso.. En estos tiempos era cuando más pegado debía estar a mi oficina, mientras menos sangre sucias entraban para mi mejor, eso de dejarle pasar a cualquiera me tenía un poco nervioso. -Pues creo que casi no tenemos contacto con ninguno de nuestros ex-compañeros, a decir verdad nunca fui demasiado social, siempre me enfoque en los estudios para sacar notas altas, y no.. no había escuchado lo de Patrick, pues pobre nunca esperas que lo que te apasione termine matándote, de seguro prefirió morir así te aseguro que ya conocía los riesgos y decidió tomarlos.

Seguimos conversando por unos cuantos minutos más, pues debíamos regresar a nuestros departamentos correspondientes. -¿Que te parece si saliendo vamos a un bar o a tomar algo?. Le dije invitándolo de manera social, pues no solamente mi finalidad era "hacer amigos", eso era lo que menos me importaba, ya que, en el ministerio daba de que hablar necesitaba darme otra imagen, y ya que Moorcock es un sujeto bonachón entonces de esa manera lograría desviar mi atención contra mi. Además, debía investigarlo no vaya a ser que "por casualidad" se haya acercado a mi de la nada, debía saber si no tenía planes en secreto..


5 horas después, al salir del Ministerio.

Pasaron las horas tan agotadoras de trabajo, solo lo que tenía que hacer para terminar era ir a entregar mi reporte con el jefe del departamento, me dirigí un poco estresado, pero al dejarle mi papeleo solo me dijo que fuera a casa a descansar. Caminé hacia la oficina de Moorcock para esperarlo como habíamos quedado y salir por ahí, investigarlo un poco y ¿por que no? quizás ya pasado de copas sea fácil sacarle algo. Caminé hasta ahí y se encontraba recogiendo sus cosas para salir. -¿Listo?..
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 9:13 pm

Va, si ya empezamos a tutearnos Alex, mejor llámame Warwick—  Seguí hincando el diente a mi desayuno hasta terminarlo rápidamente y eché una mirada al reloj. Mi turno empezaba en escasos quince minutos por lo tanto lo mejor era empezar a despedirme, que estaba muy mal visto llegar tarde el primer día, al menos sino tenía motivos de trabajo de por medio que lo justificara.  —En cuanto a que departamento estoy, dónde siempre desee desde niño. Trabajo como Auror en la escuadra de entrada en vigor de la ley mágico en el departamento de la aplicación de la ley mágica, en realidad estoy más fuera que dentro y es lo que más me gusta. Mi trabaja va cambiando continuamente por lo que no se me hace tan pesado como en otros departamentos—  Aunque por supuesto era más arriesgado que la gran mayoría de trabajos de otros departamentos.  Por tanto volvía a tener que darle completamente la razón a Alex, cada uno tomaba sus propias decisiones y caminos por tanto las consecuencias también debían tomarse.

Me sorprendió su invitación a quedar más tarde, supuse que seguía queriendo hablar sobre los viejos tiempos y yo estaba dispuesto a ello. Dos cabezas podían recordar más que una, por menos social que se fuera. —Me parece bien. Fuera hay bastantes locales que están bien para ir a tomar algo—  Me enderecé para pedir el desayuno de Eunice, porque era tan trabajadora o igual que yo y necesitaba aportar de nutrientes tanto su cuerpo como su mente.  —Nos vemos entonces luego, Alex—  Me despedí finalmente con bandeja en mano y al llegar a mi departamento puse el capuchino con chocolate frente Eunice para que pudiera tomarlo cuando le apeteciera, le hice un guiño y fui dónde el jefe. Dos minutos antes de la hora acordada, cuando se tenía que ser puntual lo era y a poder ser siempre llegaba antes.

Warwick Moorckor presentándose—  Mi último chiste en lo que sería las cinco horas siguientes, a no ser que tuviera que alargarse mi jornada y tuviera que cancelar planes. Pero por ser el primer día todo estaba siendo demasiado light, debían encontrarme una pareja que cuadrara conmigo y pudiéramos trabajar juntos sin tener mayor complicaciones, eso no era siempre fácil. Por supuesto me ofrecí a ir solo, no tenía inconveniente y para trabajar con alguien con el que no conectara era lo preferible, solo.  No obstante por tanto que intente convencer a mi superior debía esperar a que terminaran de buscarme pareja compatible.

Pasado las cinco horas de trabajo, dónde mayormente estudie cada caso activo en el que se estaba trabajando, al igual que desapariciones que aún no habían sido investigadas. Empecé a recoger sin quitarme de la idea el tomar los casos por mi cuenta e iniciar los interrogatorios pertinentes a los familiares o el entorno próximo donde incluía amistades.  La voz conocida interrumpió mis propios pensamientos — Sí, un segundo y salgo Alex—  Me acerqué a Eunice para despedirme.  —Voy a tomar algo con un antiguo Slytherin, nos vemos luego en casa—  Pensé en besarla, pero no estaba seguro si estando aún en el trabajo le fuera a molestar y aún era algo nuevo para mí, por tanto le sonreí y salí por la puerta.

¿El resto de la jornada fue bien, Alex? La mía fue bastante aburrida, pero era de esperar al ser el primer día —  Lo mío era la acción y la investigación, no la burocracia.

Salimos del ministerio y busque bares cercanos que estuvieran bien para pasar un rato agradable en el que pudiéramos escucharnos hablar. — ¿Te parece ir a ese? He oído buenas referencias—  Señale al pub inglés.  —Después del trabajo tomar una cerveza y una charla animada, no está mal— Sonreí.

Una copichuela de vez en cuando no hacía daño a nadie, menos fuera del horario de trabajo. Por tanto nunca decía que no a una, pero no llegaba a beber en exceso dónde tus reflejos y tu capacidad de controlar situaciones menguaba, eso sí una buena taza de chocolate era mi perdición aunque no iba a gritarlo a los cuatro vientos.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 9:55 pm

Esperé unos momentos a Warwick, mientras se despedía de su compañera de trabajo que a decir verdad parecía que su relación era más que eso. Caminamos hasta la salida del ministerio y mientras caminábamos Warwick hizo una pregunta acerca de la jornada que habíamos tenido. -Fue un poco pesada, como verás aunque es de los primeros días de trabajo, es cuando nuestro departamento se ve saturado, hubo tres veelas esperando poder acceder al país, pero al no contar con documentación como lo cuenta un ser humano las mandé a tramitarlos, créeme.. es horrible cuando se enojan casi incendian mi oficina.. Dije un poco molesto, mirando mi chaqueta con un poco de cenizas por encima, pase mi mano para quitarlas..

Caminamos y cerca del trabajo solía haber lugares que se dedicaban exclusivamente a distraer la mente de los trabajadores del ministerio, pues la mayoría salíamos cansados y buscábamos un respiro, me indico un lugar que parecía bueno, ya que dentro del trabajo muchos lo mencionaban, decían que la atención era excelente y lo que te ofrecían también parecía ser un restaurant bar. El lugar estaba repleto de magos, y criaturas que querían pasar un rato agradable. -Vale se ve bueno.. Dije mientras entrabamos y llegábamos a una pequeña mesa, de inmediato llegó alguien a atender.. -Me traes un Whisky ruso por favor.. La señorita anotó, y se dirigió a Warwick para tomar su orden.

Gire mi rostro, y parecía ser que las personas que aquella mañana me habían atacado estaban dentro del bar, yo simplemente los ignoré pero desde que entre sentía la mirada del grupo de 4 personas que lo acompañaban siendo que los hacia un total de cinco, esperaba no tener problemas, pero si así era, ya fuera del trabajo podíamos arreglar cuentas. -Están esos payasos.. Dije en un tono un poco molesto, pero no deje que eso interfiriera con lo que podría ser una noche divertida..

Las personas de vez en cuando miraban a verme y dedicarme miradas de desprecio, todo parecía ir bien en todo el lugar a excepción de eso. Las risas de la gente, las charlas amenas, todo era tan cálido y acogedor.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 10:42 pm

Cuando me habló sobre las veelas tuve que tragarme mi mala cara, lamentablemente también había tenido un encontronazo con una que además de mentirosa se había vuelto loca a lanzar bolas de fuego, la causante de mi traslado inmediato. —Veelas ya he tenido algún encontronazo con ellas y son de armas tomar cuando se enfurecen. Que cambio de aspecto hacen ¿Eh? Luego esta cuando intentan encandilarte ¿No lo intentaron contigo?— Por un periodo podían dejarte embobado hasta que tu raciocinio regresaba con semi veelas aún tenías más posibilidad de aguante pero con la otras aún era más complicado.

Eché una ojeada en el interior del local, plagado de trabajadores del ministerio entre otros muggles tomando copa ajenos a los magos y brujas que tomaban copichuelas en el mismo local que ellos. Y me fije en el grupo que había causado el estropicio en la cafetería por la mañana, ignoré a los presentes y no pensé sacar el tema a no ser que el propio Alex se percatara.

Una jarra de cerveza alemana—  Me apetecía en estos momentos. En cuanto la mesera se fue con el pedido, miré nuevamente a mi compañero y asentí. —Sí lo sé, nos están mirando desde que entramos al local. Por lo visto la tienen fuerte contigo ¿No? No tuve oportunidad antes en la cafetería de si querías poner alguna queja por el altercado…— Mi deber era comunicarlo aunque personalmente de altercados de esa índole no entraran en mi jurisdicción, sino en los novatos o vigilantes, a no ser que llegara el asunto a mayores.

Además al menos confiaba que estando fuera del ministerio y a ojos de muggles no habría un altercado con connotación mágica, porque entonces sí que me los llevaba a todos al ministerio y me vería en la tesitura de hacer un obliviate al resto. Y es que aunque mi jornada concluyera se era auror a todas horas, no era como los demás departamentos que finalizaban se iban a casa y hasta el próximo día, ser Auror implicaba estar preparado todo el tiempo y actuar conforme a tu posición.

Ignóralos mejor y evitamos un posible escándalo— Aconsejé echando una ojeada a los cinco hombres que nos observaban, por ahora ya sabían que era Auror y a lo que se atenían si hacían algo que no debían al menos ante mi presencia y la comunidad muggle. —Cuéntame Alex, ¿Quisiste siempre ser trabajador del departamento de cooperación mágica internacional?—  Por mi parte ya había comentado que estaba donde siempre había querido estar, pero era consciente que los demás por algún motivo en su vida cambiaban de rumbo por decisión propia o por obligación.  

Podrías hablarme de esos cinco que nos miran… No son tus amigos eso quedo claro en la cafetería, pero debes conocerlos más que yo ¿Quiénes son?—  Bien podría averiguarlo si me lo proponía y conseguirlo fácilmente, pero estábamos en una conversación amigable y bien podía obtener el dato sin regresar al ministerio.

Por la forma en que seguían mirando estaba claro que el altercado no quedaría sólo en la cafetería y si no era delante de mi presencia, lo intentarían cuando estuviera Alex solo, mejor era empezar a darle importancia a lo que un principio no lo parecía tanto.

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Invitado el Sáb Oct 15, 2016 5:58 am

Lo miré intentando tratar de hacer que la situación mejorara y pareciera menos tensa, al parecer aunque estábamos en un lugar donde nos encontrábamos llenos de muggles por todas partes aún así podíamos correr peligro, pues esas personas tenían algo en mente, y querían terminar lo que habíamos dejado pendiente dentro del ministerio. Moorcock parecía demasiado interesado en la historia que había detrás de ese enfrentamiento que teníamos, pues sin duda intentaría explicarle, pero sinceramente, no iba a contarle la verdad, simplemente quedaría como una persona buena.

-Verás, a ciencia cierta no los conozco, no se quienes sean pero quizás tengo una pequeña idea de que es lo que se puede tratar. Dije un poco sereno con un semblante preocupado, quería hacerle pensar que ellos eran los malos. -Y pues, provengo de una familia con ideales puristas, el llevar el apellido Romanov no siempre es bueno, puedes encontrarte con muchos enemigos.. Dije agachando la cabeza. -Pero.. yo no seguí con esos ideales, sinceramente no se porque no pueden entender que no tengo la culpa de lo que mis antepasados hayan hecho.

Giré mi rostro para verlos e intentar darle aires de preocupación a mi compañero, esperaba que mi actuación fuera demasiado convincente. -Tu eres auror, te podrás dar cuenta inclusive si buscas acerca de mi, que no tengo ninguna relación con nada de ese tipo de ideales, si quiera tengo antecedentes... Las bebidas habían llegado y tomé mi whisky, a lo cual di un gran sorbo para volver mi rostro hacia Moorcock.
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Invitado el Sáb Oct 15, 2016 10:52 am

No era la primera vez que me encontraba con la misma tesitura, el que se juzgara a miembros de una misma familia por actos o pensamientos ideológicos que tuvieran los monarcas de la misma. Y eso no sólo pasaba en la comunidad mágica, también en la muggle. Me recordó a mi padre y el cómo en mi niñez tuve que cargar con su reputación a todas partes en las que iba, intentando superarme y lograr hacerme un hueco por quién yo era, no por quién era mi padre.  —Te entiendo tener un apellido conocido o respetado viene bien para algunas cosas, pero no para otras puede llegar a ser una cruz—  En mis propias carnes lo había experimentado.  —Pero a mi modo de ver también existe mucha confusión en cuanto a las purezas de la sangre— Para mí no era realmente ser purista igual que ser sangre limpia, no porque la sangre fuera distinta ni mucho menos sino por los ideales de las familias, eso hacía el cambio.  

Cada uno debemos cargar con nuestros actos, no con los actos de nuestras familias. No vivir de la reputación de equis personas por muy cercanas que están sean, si no la nuestra propia y hacer nuestro propio camino. Sin excusas sino siendo quienes somos— Dije con honestidad, me consideraba un tío bastante abierto eso sí sin perder mis principios, no juzgaba a la ligera a las personas por sus familias sino por cómo eran ellas mismas, ojo eso no quería decir que bajara la guardia, en un mundo como en el que nos encontrábamos todo era posible y debías estar a ojo avizor, sobre todo no sólo para cubrir tus propias espaldas sino lo más importante a los inocentes, que se veían envueltas en trifulcas que no tenían nada que ver con ellos.  —Alex, si los años me han hecho aprender algo es que las cosas se demuestran con actos. No valen las palabras porque estás pueden irse al menor viento, y algo que nos hace hombres o mujeres en el caso de ellas es ser consecuente de sus actos y tener su propia personalidad, sin importan digan lo que digan, aun llevándonos palos de por medio. Porque bien mirado a eso nos exponemos todos.

Di un tragó a mi cerveza fresca alemana, me gustaban particularmente las jarras. Y miré a mi compañero nuevamente mientras le escuchaba con atención.

Cierto, soy Auror y no te he investigado por el momento—  Lo miré fijamente. —Me alegra saber que si llegado el caso lo hago no encuentre nada comprometedor sobre ti, si algo soy es fiel a la ley y puedo llegar a ser amigo uno de los grandes, pero tengo un código de honor que no puedo saltarme, y no sólo es que no pueda es que no quiero—  En depende que delitos o actos no había compañerismo de por medio a pesar de que fueran de amistad de años. Tal vez muchos pensaran que por actuar de ese modo no era un gran amigo ¿Pero cuan amigo eran los demás al ponerte en esas tesituras, en no cumplir lo que tanto habían jurado defender? Un amigo no ponía en riesgo a otro ni físicamente ni psíquicamente.

¿Qué piensas de los ideales de la pureza de la sangre?— Fui directo como siempre, era así y no podía evitarlo.  —En el ministerio hay mucha diferencia de opiniones— Mis oídos habían podido captar alguna que otra idea política en mi recorrido por el ministerio.   Aunque por supuesto otros seguían alegando que estábamos en un periodo de paz, a mí eso me preocupaba porque cuando había una aparente tranquilidad eso podía indicar que algo malo estaba por aproximarse y podía notarlo en mi ser, como aquellos que tenían un hueso mal y notaban cuando iba a cambiar el tiempo o llover.  —¿Crees firmemente en lo que dicen actualmente? En que estamos en un periodo de paz.
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Invitado el Mar Nov 01, 2016 8:57 am

Parecía ser que Moorcock confiaba en mi, y todo el alboroto sucedido dentro de la cafetería había quedado en el pasado. Me comentó que para el no era un hecho de que yo tuviera los mismos ideales que los de mi familia, pues no todos crecían y pensaban de la misma manera, algo demasiado precipitado para una persona que solo acabas de conocer, pero me confié de la gentileza e ingenuidad de mi acompañante, parecía ser una persona demasiado amable, y el tener un trato y relación con este me haría un poco las cosas más fáciles.

-Verás, es cierto llevar el apellido en muchas ocasiones es un poco contraproducente, pero siento que todos tenemos una vida diferente, y no siempre cometeremos los errores de nuestros antepasados. Comenté mientras miraba de reojo a la mesa de los tipos que unos momentos antes había notado su mirada. - Pero hay ocasiones que no siempre se puede borrar el pasado, pero bueno, eso es demasiado duro como para recordarlos. Comenté volviendo a mi trago para darle un sorbo y entrar en calor, pues parecía que por el ambiente que se respiraba, podría haber un encuentro de nuevo con aquellos hombres, y no dudaría en ponerlos en su lugar..

Escuché su discurso acerca de la justicia y códigos de honor como auror, era un tipo de aquellos que tenía la personalidad típica de ser un héroe y quererlo ser en muchas ocasiones. "A veces sobran los héroes", pensé mientras lo miraba tan seguro de sus argumentos. Todo cambio el tono de la conversación cuando me pregunto acerca de los ideales que yo tenía de la sangre, y si creía que estábamos viviendo en una época de paz. Di otro sorbo a mi trago y lo miré. -La verdad es que fui criado en un ambiente y familia donde te metían hasta por los huesos la pureza de la sangre, pero te seré sincero, prefiero no pensar en eso, pues para mi es difícil aceptar muchas cosas, estoy confuso.. Dije mirándolo, pero notaba como las personas de la otra mesa se paraban y se dirigían lentamente a la nuestras. -Y acerca de la época de paz aparente en la que vivimos, bueno, pienso que cuando hay luz significa también que hay oscuridad en alguna parte, y pienso que para nosotros el tiempo de paz acabará.

Le contesté mirando como el hombre que en la mañana me había atacado levantaba una silla para lanzarla contra nuestra mesa, a lo cual yo reaccione aventándome sobre Moorcock para apartarlo y posteriormente caer al suelo, me reincorporé para darle la mano, y estando de pie lo miré. -Sabes, está ebrio es mejor que nos salgamos para evitar que utilice magia, no creo que quiera reaccionar, además así podrás tomar cartas en el asunto como auror. Le dije mientras caminaba hacia afuera. -Ven, acá arreglamos cuentas. Le dije al hombre.
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Invitado el Mar Nov 01, 2016 5:44 pm

Era cierto que el pasado no se borraba pero si se podía aprender para bien o para mal y yo decidía aprender para bien de los errores del pasado. Seguía escuchando a Alex manteniendo una conversación fluida ante el bullicio de los demás muggles que hablan entre si sobre temas banales como equipos de Waterpolo y el Cricket, otros por supuesto sobre disputas en el trabajo. Y es que en todos los lugares se cocían males entendidos o no tan mal entendidos.  —Yo en cambio recuerdo siempre que debo para hacer las cosas mejor, pero es cierto que no se puede vivir en el pasado, no obstante si aprender de él. Y es que aunque a muchos puedan llegar a molestarle, el bien siempre triunfa sobre el mal cuando hay gente legal que hace lo que tiene que hacer— Y al menos quedábamos unos cuantos no sólo en el ministerio Británico, sino también en Macusa, África y Brasil entre otros ministerios, los cuales cuando hacía falta se ayudaban entre si enviando a equipos.

Era fiel al ministerio, al menos fiel a los principios que jure como Auror al código que jamás fallaría, pero eso no me hacía ser leal a los seres humanos que no los cumplieran. Y en esos casos no existía la familia, no existían los amigos no si iban demasiado lejos. Pues no sé podía ir en contra de como uno era o de sus creencias fundadas por sí mismo, no por manipulaciones de segundos o terceros, eso era lo que en verdaderamente era tener personalidad. Y me gustaba rodearme de gente inteligente, gente que tomaba sus propias decisiones y se hacía cargo de sus consecuencias al tomarlos, al igual que yo que si cometía errores no tenía inconveniente en admitirlo y no esconderme o echar la culpa a otros. Y de eso estaba seguro que ninguno de mis antiguos compañeros podían quejarse, por supuesto si habían quejas sobre mí de lo cabrón que podía llegar a ser si me ibas a malas, si se hacía mal el trabajo y un criminal quedaba libre o si debía entrenar a los nuevos, pues eran el nuevo futuro y yo no confiaba en nadie que no fuera capaz de pasar mi examen de entrenamiento. Que últimamente parecía que poco aguantaban los jóvenes de ahora, cuando yo a su edad me llevaba cada paliza tanto en el mundo muggle como en el mundo mágico en los entrenamientos, acababa hasta al arrastre, pero gracias a ese duro entrenamiento aún seguía con vida, a pesar de lo dicho siempre por Hayden Neisse: ‘En las misiones llegas a ser un total suicida’ Y había tenido que darle la razón, ese hecho sucedía porque en esos momentos no pensaba en las posibles consecuencias, sólo en ayudar. ¿Héroe? Eso me habían llamados los niños pequeños que nos visitaban en el ministerio, los de rescate, pero simplemente era un Auror y un miembro de los Navys Seals Team 6 que realizaba su trabajo lo mejor que podía y que se iba a dormir con la conciencia bien tranquila.

El propio ministerio en un estudio que se realizó ya dejo claro lo de la pureza de la sangre y que la magia no se perdía sólo evolucionaba. Puedo comprender que se sienta miedo a que algo pueda perderse, pero una vez demostrado que no es el caso, no entiendo por qué después de tantos años se sigue con el mismo temor o con esos mismos ideales tan estrechos.  No sé si habrás leído sobre el  nazismo, pero todo esto siempre me lo recordó por los libros que leí sobre el tema…—Expuse mi idea claramente pues no era nada nuevo ni nada que tuviera que ocultar.  —Aunque puedo entender que debe ser cargante crecer en una familia que te imponga ciertos modos de pensar, pero luego cuando se crece se puede cambiar y tomar su propio camino, en mi caso así fue—Cierto que había seguido los pasos militares de mi padre, pero no teníamos nada más en común, no teníamos los mismos pensamientos ni las mismas formas de proceder y el trabajo que realizábamos lo hacíamos con otros objetivos, el siempre para llevarse prestigio y gloria, medallas que colgar en su casa, en cambio para mí lo importante eran las personas, por ello me había negado al honor de aceptar una orden de merlín, no la quería hasta que no sintiera que me la había ganado suficiente, tampoco la de los Navys Seals, y las que tenía olvidadas estaban en el baúl, seguramente llenas de polvo.

Sí, existe la luz existe la oscuridad. Gente buena y gente mala, siempre habrá una lado oscuro y un lado blanco, pero siempre hay que saber en qué lugar ponerse y si se es neutral saber agacharse, porque puede explotar en cualquier momento—Yo estaba preparado para cuando explotara, pues esta paz que tanto el ministerio se empeñaba por hacer ver al resto de la sociedad sólo era el presagio de que algo malo se acercaba.

Miré al grupo, el alcohol estaba haciendo mella y de utilizarse la magia delante de muggles iba a ocasionar problemas, se podía solucionar, pero no era aceptable por tanto asentí y puse las monedas suficientes para pagar lo que habíamos bebido y lo causado con la silla. —Espero que eso cubra los gastos y lamento las molestias causadas—Dije al mesero y seguí al grupo alcoholizado fuera.  —Os lo dije, si tenéis problemas los solucionamos por la vía legal. Y si tomarse la justicia por su mano pasa a menudo en este ministerio, esto va a terminar por las buenas o por las malas pero lo hará… —Advertí completamente serio. —Estamos en la parte muggle… a mí el estoy borracho no me sirve, así que ahora mismo vamos todos al ministerio y vais a dormir la mona en una de las celdas, y luego lo hablaremos cuando tengáis la cabeza lucida y por vuestro bien os digo que no intentéis nada, porque si tengo que hacer uso de la fuerza lo haré y no será agradable— Informé con mirada fija,

¿Eres taanan bieen unoos de elloss,, defiendnde... — Me dijo uno bebido.

Yo estoy a favor de la ley, ni de un bando ni de otro, ya os dije que las cosas no se hacen así. No de este modo, tener razón o no tenerla no justifica los hechos, no para mí. — Miré a Alex. —Me temo que también debes venir conmigo, esta vez pondremos denuncia— En esta ocasión no lo iba a dejar así y para bien para unos o para otros iba a encargarme personalmente de este asunto. —Somos compañeros del ministerio, debemos de tener al menos mantener un trato cordial, nos caigamos mejor o peor… no ir como borregos por el mundo.
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