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Tiempo de Calidad (privado)

Invitado el Vie Oct 14, 2016 2:08 am

Lexie miró nuevamente la carta y luego a su madre, luego a la carta y así un par de veces. Cuando estaba con papá se daba el lujo de pedir todo lo que le diera la gana; de hecho la última vez había pedido helado, batido y tarta... no había terminado la última, pero había devorado todo lo demás. Con mamá era otro asunto, porque mamá no quería que comiera demasiada azúcar ni demasiadas porquerías en pos de su salud física y la de sus dientes.

Suspiró, todo en la carta se veía delicioso y quería un poco de cada cosa, pero dudaba que fuera a salirse con la suya haciendo ojito. Funcionaba con papá, con mamá... no, porque ella ya era inmune desde que Lexie tenía cinco años.

—Quierooooooooooooo... —canturreó bajando la carta—. Un emparedado de pollo y un jugo de naranja.

Miró orgullosa a su madre, estaba segura de que era una buena elección.

Ese fin de semana había salido con ella, en principio porque tenían que hacer algunos recados juntas, cosas como ir al médico y actualizar algunos papeles. Por la mañana todo había sido trámites y cosas aburridas, pero ahora en el almuerzo empezaría el momento de calidad para estar juntas. Seguro mamá querría ir de compras y llenarla de vestidos y adornos para el cabello, y luego Lexie haría berrinche para ir al Callejón Diagon y comprar libros y quizás ver cosas de Quidditch, era una rutina bien estudiada para las dos.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 2:30 am

Charlotte sonreía mientras observaba a Lexie, su hija estudiaba el menú cuidadosamente y mientras la miraba, comprendía cuanto amaba a esa pequeña revoltosa, que seguramente estaría pensando en tomar helado y azucares, en vez de concentrarse en algo saludable. Finalmente, Lexie decidio por emparedado de pollo y jugo de naranja y Charlotte se sonrojo porque su hija era hermosa y la conocía muy bien.

-Me encanta!- Reía mientras tocaba con su dedo indice, la pequeña nariz de Lexie. - Dime bella, que has aprendido de nuevo en la escuela? - preguntó y le sonrió mientras llamaba al mesero para hacer su pedido.

El hombre se acerco a ellas y asintió - Un emparedado de pollo, un jugo de naranja, una ensalada; sin tomate por favor, y un agua mineral-.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 2:38 am

Lexie rodó los ojos y evitó hacerle burla a su madre, pero por dentro estaba diciendo con la voz más snob posible "sin tomate, por favor". ¿A qué clase de persona no le gustaba el tomate? Pues a su madre, claro.

Le dirigió una mirada asesina al mesero, pues este se demoró más de lo necesario en tomarles el pedido... todo por mirar demasiado a su mamá. Cerca estuvo de hacerle un "shu shu" como si fuera un animal indeseado que estaba oliendo donde no debía. A ojos de Lexie le estaba ladrando al árbol equivocado.

—¡No sabes! —exclamó entonces sentándose derecha y apoyando los brazos en la mesa—. Hemos empezado a aprender cómo convertir un animal en una copa, me da un poco de pena por las ratas que usamos, pero la profesora dice que no sienten nada y de todas formas vuelven a la normalidad de inmediato. Am... eso ha sido lo más emocionante en realidad. Porque en Encantamientos han sido cosas básicas que ya había visto en los libros. Y en Pociones tampoco es que guau, qué fascinante. ¡Pero he tenido vuelo! No nos dejan volar, no realmente, pero al menos hemos flotado.

Picó uno de los palitos de pan que les dejaban como cortesía.

—¿Y tú? ¿Qué hay de emocionante? ¿Ya me extrañas?
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 3:05 am

Charlote observaba encantada a Lexie, trataba de opinar, pero sabia que cuando su hija empezaba a hablar, era imposible meter bocado. En eso se parecía mucho a ella, a comparación de Steven que era mas callado y centrado.

- Las ratas no sienten nada, es verdad - dijo cuando Lexie pudo respirar entre su animado discurso.

Charlotte empezó a picar el pan, copiando a la hermosa pequeña y sonrió:

- Sabes que siempre te extraño, que eres la personita mas importante para mi - murmuro mientras se acercaba y tomaba la mano de Lexie, dando un pequeño beso a sus dedos.

- El Ministerio sigue alocado como siempre - se rió mientras el mesero traía las bebidas y servia el jugo a Lexie. El hombre no dejaba de mirarla y la ponía muy incomoda, Charlotte sabia que era bella, pero no le gustaba esas actitudes frente a su hija.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 3:17 am

Con su padre solía hacerse la chica crecida, la que no necesitaba cierto tipo de atenciones y se resistía a besos o caricias pese a que realmente adoraba ser mimada. Pero con su madre no sentía la necesidad de pretender algo así, era rato, quizás porque le daba la sensación de que su papá a veces estaba demasiado pendiente de ella y no hacía su vida como su mamá sí lo hacía.

Así que sonrió ante los besos y se encogió de hombros.

Cuando el mesero regresó con sus pedidos, volvieron las miradas. Lexie era, normalmente, una niña tímida a la cual le costaba darse con los niños de su edad. Pero, quizás era porque había pasado la mayor parte de su vida rodeada de adultos, se le daba más fácil hablarle a personas mayores que ella.

—Hey —chasqueó los dedos hacia el tipejo, y cuando este se dignó a mirarla, le arqueó una ceja—. Es mi mamá a la que estás mirando demasiado. Lárgate o llamaré a tu supervisor.

El mesero abrió la boca pero no dijo nada, seguramente indignado por ser increpado por una niña pero a la vez sabiendo que sí iba a ser acusado. Se retiró y Lexie bufó indignada bebiendo de su jugo.

—Qué baboso ¿puedes creerlo? Le diré a papá.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 3:27 am

Charlotte no pudo evitar reírse cuando Lexie logro hacer huir al mesero, era definitivamente su hija, con el mal carácter que la caracterizaba personalmente y la poca paciencia.

- No creo que a tu padre le importe mucho - dijo sonriendo, tratando de ocultar el hecho que hablar de Steven, hacia que su pecho se contrajera. - Como está? - pregunto tratando de parecer indiferente.

Charlotte nunca se iba a perdonar lo que habia pasado entre ella y Steven, ella habia dejado a su marido por lo que en ese momento parecía una dificultad, pero luego se había dado cuenta que había sido una tonta, pero era demasiado tarde.

- Lexie, no le digas a tu padre, porque aunque no le importe, no le va a gustar que trates así a la gente - trato de retar a su pequeña hija, pero sabia que no iba a conseguirlo ya que no podía dejar de sonreír orgullosa.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 3:56 am

—Claro que le importa, tú le importas.

Frunció el ceño, sabía que era terreno delicado y que en realidad no debería meterse, desde muy pequeña que no hacía esas cosas... El tratar de emparejar a sus padres, pero a veces y sólo a veces rompía su propia regla.

—Está bien. Fue a buscarme la semana pasada para llevarme al dentista. Y fue genial, no el dentista pero sí la visita. Fuimos a tomar un helado, intentamos hacer una tarta y jugué en su tienda. Fue genial.

Le dio un considerable mordisco al emparedado, por lo que terminó con la boca muy llena e incapaz de responder pronto a su madre. Masticó rápido y la miró.

—Deberías hablar más seguido con él... Am... Especialmente porque yo estaba pensando que podríamos pasar las fiestas todos juntos en Australia con la abuela.
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Invitado el Vie Oct 14, 2016 11:00 pm

Charlotte suspiró cuando Lexie afirmo que Steven se preocupaba por ella. Su divorcio no había sido fácil, Lexie era muy pequeña y fue difícil para la niña afrontar lo que pasaba entre sus padres. Charlotte y Steven habían hecho lo posible para que Lexie entendiera que sucedía, con amor, cariño y la verdad,sobre todo.
Charlotte asintio y sonrio cuando la niña le conto las actividades con su padre, Steven era debil por Lexie y le daba con todos sus gustos.

- Helado? Lexie... - gruño Charlotte entre dientes, su padre sabia que no debia darle tantos dulces ya que dañarian sus dientes pero nunca la escuchaba.

Levanto sus cejas al escuchar la idea de Lexie, su suegra la odiaba, y no la culpaba, después de todo había abandonado a Steven cuando el mas la necesitaba.

- Lexie, sabes que no soy la persona favorita de tu abuela - suspiro nuevamente, acomodando un mechón rubio que caía sobre su cara.
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Invitado el Dom Oct 16, 2016 1:43 am

Ok, se le había escapado contar eso, pero al menos no había dicho todo lo que había comido. Se mordió el labio inferior y miró a un costado esperando que la acusadora mirada de su madre fuera hacia otra parte. Suspiró y atacó su emparedado nuevamente, no era como si sus dientes estuvieran mal después de todo.

—Fue uno solo —contestó bajito, como si eso hiciera más pasable que había consumido azúcar como para un año entero—. Bueno pero... es sólo una vez. Además si paso cualquiera de las dos fechas sólo con uno de ustedes, después tengo que volar a Londres o a Australia, y a tí no te gusta que viaje sola, pero tampoco puede venir papá a buscarme a través de los mares. Y la abuela no te odia... no cuando yo estoy contigo.

Sonrió con cierta incomodidad, su abuela no era la persona más simpática y disimulada del mundo, pero bueno... mientras no estuviera sola con su madre dudaba que fuera a pasar algo malo. Lexie actuaba como un filtro entre ambas mujeres, especialmente para que su abuela no dijera cosas innecesarias.

—Al menos habla con papá ¿sí? No pierdes nada con tratar de llegar a un acuerdo o un término medio.

Australia era hermoso durante la época festiva, lejos del frío y a veces festejando en la playa, su mamá seguro sólo lo había vivido mientras estuvo casada. Además, si sus padres se llevaban bien pese a estar separados hace años, podían tener una cena decente todos juntos.
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Invitado el Dom Oct 16, 2016 1:55 am

Charlotte suspiro y clavó su mirada en Lexie, sabia muy en el fondo que su hija quería emparentar a sus padres nuevamente y aunque ella todavía sentía algo por Steven, lo había dejado cuando él mas la necesitaba, se había comportado como una cobarde.

- Voy a hablar con tu padre, Lexie - dijo finalmente esbozando una tímida sonrisa. No sabia si Steven la quería en Australia y menos para una fiesta, pero sabia que pronto iba a averiguarlo. - Sabes que no puedes estar en el medio de tu abuela y yo todo el tiempo, y que ella se va a desquitar conmigo, pero voy a tratar de ir, sabes que amo pasar contigo las fiestas - sonrió nuevamente y le dio un beso en la nariz a la pequeña.

Comió su ensalada mientras observaba a Lexie, su hija era hermosa y algunas veces se encontraba con el corazón latiendo fuerte de emociones hacia esa pequeña.
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 12:50 am

—Vale, no insistiré. Pero estoy segura de que pasaremos un momento super lindo todos juntos.

No recordaba haber tenido una fiestas con toda la familia reunida, siempre se turnaba entre Navidad y Año Nuevo, pocas veces pasaba las fiestas con su padre en Londres pues este siempre regresaba a Australia para estar con su madre y hermana. Así que bien, si podía tener al menos una fiesta con todos ellos juntos sería realmente feliz, y en realidad pensaba que sería bueno para su madre tener tiempo con la familia paterna, quizás de alguna manera reconciliarse con ellos.

Sonrió ante el beso en su nariz y la arrugó por las cosquillas.

Bebió más jugo y entre una cosa y otra se terminó el emparedado. No entendía cómo su mamá se llenaba con una ensalada, "no vives de ensañada" a fin de cuentas.

—¿Qué haremos hoy?
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 2:27 am

Charlotte sonrió, el tono de Lexie dejaba ver que no iba a ser el final de su idea, era terca como ella y Charlotte sabia que tendría que hablar con Steven antes que Lexie siguiera insistiendo. Ademas, si su ex-suegra no quisiera que ella apareciera para las fiestas, debía ir preparando a Lexie para la desilusión. Termino su ensalada ante la mirada de Lexie, que la juzgaba, porque su hija odiaba las verduras y no podía creer que su madre las consumiera con tanta facilidad.

- ¿Creo que podríamos ir a los juegos? - Charlotte sugirió aunque tenia la impresión que Lexie iba a protestar diciendo que era muy grande para juegos.

- Oooo... - agregó con una sonrisa - Podríamos ir a comprar un vestuario nuevo, aquí hay tiendas fantásticas o si quieres podemos ir a Diagon -

Pidió la cuenta mientras Lexie decidía que iban a hacer, amaba pasar tiempo con su pequeña y sabia que encontrarían algo para hacer, ellas siempre lograban divertirse juntas.
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Invitado el Mar Oct 18, 2016 2:09 am

No que le hiciera asco a los juegos y demás, pero la verdad era que prefería ocupar el tiempo que tenían juntas en otras cosas. Los juegos eran para los niños, y aunque ella no se consideraba precisamente una adolescente, los juegos eran para uso de los niños y su madre no participaría. Prefería pasar el tiempo de otra manera, y también concederle a su madre cosas que le gustaban hacer.

—Vamos a ver ropa, más para tí que para mí. Yo uso el uniforme todo el tiempo de todas formas.

Esperó a que la cuenta estuviera pagada y se levantó. Tomó la mano de su madre y comenzaron a andar las calles de Londres. La ropa no era algo que la entretuviera mucho, pero le gustaba ver a su mamá probarse todo tipo de atuendos y comportarse como una modelo.

Sonrió contenta mientras caminaban.

—Y luego podríamos ir al callejón Diagon... a ver algunas cosas... Libros... quizás una escoba —aventuró despacio.
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Invitado el Miér Oct 19, 2016 2:17 am

Charlotte sonrió, sabia que Lexie accedía a ver ropa porque ella lo había sugerido, pero su hija no era como ella, Lexie disfrutaba de los libros y del tiempo a solas, en eso había salido a su padre.

- Creo que podemos ir a el Callejón Diagon directamente, que te parece? - le pregunto a Lexie con una picara sonrisa. Su pequeña era muy dulce y hacia lo que podía para complacerla, por eso ella daba la vida por Lexie Bennington.

- La próxima vez, podemos ir a comprar ropa, cuando yo lo necesite - rió y le tomo la mano a Lexie, tan pequeña en la suya. Se acomodó su cabello, y se dirigió hacia la salida del café en donde estaban.
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Invitado el Jue Oct 20, 2016 12:50 am

—No me molesta ir a ver ropa contigo, especialmente si es ropa para tí —le sonrió mientras caminaban—. De verdad. Me gusta cuando te pruebas todo tipo de atuendos, eres como una modelo.

Si bien Lexie no era precisamente alguien que huyera de las cuestiones femeninas, de los atuendos más que nada, no había llegado a la edad de estar fascinada con accesorios, vestidos y demás. Le gustaba ver a su madre siendo casi una reina, pero hasta allí llegaba su fascinación con esas cosas, quizás cuando creciera vería todo con otros ojos.

—¿Vas a comprarme una escoba? —preguntó ilusionada—. No puedo hacer Qudditch, eso lo sé, soy muy joven. Pero al menos pasar el rato en el castillo sería genial, en los campos de Quidditch cuando no haya prácticas. Tendré cuidado ¡lo prometo! No pido una escoba muy rápida, pero algo mejor de las que nos dan en el colegio estaría bien. ¡Y libros! He visto una lista de libros para segundo año, sería mejor ir viéndolos ¿no crees? Porque no es que sea muuuuy inteligente, pero tengo ganas de ir sabiendo que depara el año que viene, sería genial saberlo desde ya. Tampoco es que dejaré de estudiar las materias de ahora, pero las llevo bien, puedo con algo más, ya sabes que sí.

Le sonrió avergonzada al darse cuenta de que había desvariado como tantas veces lo hacía.
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