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HALLOWEEN 2016 - Fiesta de alumnos

Cuenta de Ambientación el Vie Oct 14, 2016 11:16 pm


El Gran Comedor había sido el encargado aquel año de albergar la fiesta de Halloween, la cual había sido preparada por los Elfos Domésticos del castillo y por el propio director, quien no podía estar más feliz de congregar un año más a sus alumnos en una festividad como aquella.

La música ya estaba preparada y el Gran Comedor se había convertido en un lugar oscuro y tétrico. Unas ventanas estaban tapiadas mientras que otras dibujaban siluetas de muertos en su interior que luchaban por entrar al Gran Comedor. Las cuatro mesas de las casas habían desaparecido y sólo había dos en los laterales donde la comida se amontonaba. Había algunas mesas de menor tamaño para aquellos que quisieran sentarse a charlar, aunque la poca luz que había en el Gran Comedor sería un inconveniente.

Había telarañas y un extraño olor en toda la habitación. La música iba cambiando según entraban los invitados para que estos pudiesen comenzar a bailar al son de los temas que podían ir pidiendo a uno de los Elfos Domésticos mientras que el resto de estos paseaban por el Gran Comedor con bandejas llenas de dulces zombies, disfrazados ellos mismos también de estas míticas criaturas.

En alguna que otra ocasión, los elfos se metían demasiado en su papel y daban pequeños mordiscos en las pantorillas a aquellos que más les apetecía para luego salir corriendo con una sonrisa divertida en sus labios. Y es que aquel día, se las había permitido molestar a los alumnos siempre y cuando no se saliesen de su papel de zombies. Aquella noche, hasta los elfos domésticos del castillo pasarían una gran velada.

El director y gran parte del claustro de profesores se encontraban en el lugar que había ocupado su mesa para las comidas los días anteriores. Pero en aquella ocasión, no había mesa alguna donde sentarse, solo un lugar donde conversar y controlar que no se produjese algún altercado a lo largo de la noche. Y es que en la noche más mágica del año, cualquier cosa es posible.

OFF: Este post permanecerá abierto hasta el 15 de noviembre y solo pueden acudir a ella alumnos y profesores de Hogwarts. El uso de disfraces es OBLIGATORIO y la cumplimentación de retos acordados por MP no es necesaria pero conlleva una recompensa en caso de cumplirse.

Se deben tener en cuenta los siguientes puntos:


  • La fiesta tiene lugar en el Gran Comedor de Hogwarts, por lo que sólo pueden acceder a ella alumnos y profesores del centro.
  • No haberte apuntado a la fiesta no te impide entrar en ella. Y, por el contrario, haberte apuntado no te obliga a participar.
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Invitado el Dom Oct 16, 2016 8:31 am

¡Ya había llegado Halloween!

Hoy era el cumpleaños de "La Pelos", me lo había dicho aquella mañana cerca del Lago Negro, y como le había prometido le había hecho una tarta de cumpleaños con un montón de velas que había pedido a los elfos, ¡61 velas nada menos! En vez de una tarta parecería un queso gruyere al retirar las velas, pero esperaba que le gustara la sorpresa.

Estaba ya disfrazada con el traje que me había enviado mamá todo hecho jirones y manchado con la cápsula de aquella grajea de Zonko emuladora de sangre. Surcos negros bajo los párpados y un poco de maquillaje que había pedido en mi sala común a las mayores, en lila para dar la sombra a los ojos muertos y otro poco en los labios para que no se vieran tan vívidos como siempre y matar ese rosado que siempre me acompañaba.

Y entre la sangre, el vestido de fiesta hecho jirones y el maquillaje, no parecía yo. Pero era divertido y tenía muchas ganas de ver como se habían disfrazado mis amigos, era mi primer Halloween en el castillo y lo iba a pasar en grande. ¿Como iría vestido Dave, y Neferet, y Darren...él acudiría? Estábamos todos invitados, así que supongo que ellos también lo estarían.

La tarta de la profesora estaba en las cocinas, cuando se la pidiera a los serviciales elfos la harían aparecer como el resto de la comida, y tenía que ser ya encendidas las velas, aunque igual no reconocía a la profesora según como se disfrazara, aunque igual no se disfrazaba, ya llevaba el pelo bastante raro para ser una señora tan mayor. Como si hubiera recibido un Jinx.

Cuando llegué al comedor me quedé impresionada por como estaba adornado todo, las velas del techo que siempre nos acompañaban en las cenas habían desaparecido y una hermosa luna enorme alumbraba el Gran Comedor.

Empecé a dar saltitos emocionada, esperando ver a mis amigos, y saltando porque los elfos que tenían casi la misma pinta que el que nos encontramos Adae y yo cerca de los invernaderos el curso pasado se echaban al suelo para cogerme las piernas.

Había dulces de todas las clases, dispuestos a cada lado del comedor, y la música invitaba a bailar, por lo que comencé a moverme acompañándome de los brazos mientras me dirigía a las mesas, esquivando algunas personas y saltando para evitar que mordiesen mis pantorrillas. Pero aunque mordiesen no hacía daño, hacían más cosquillas que otra cosa, pero yo tenía muchas.
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Adae West el Dom Oct 16, 2016 7:44 pm

Con Ziva

Uno de los mayores miedos de Adae era perder una pierna. Sí, parecía tonto, ¿pero sabéis las de limitaciones que te daba tener una pierna menos y lo doloroso que debía de ser? Que sí, que sí... que ustedes diréis que peor es perder una mano, o una cabeza, pero no, Adae le tenía un terror irracional a la simple idea de perder una pierna. Desde que vio Saw —y se dio cuenta de que el cartel de +18 tenía sentido y lógica en la vida— y desde que vio también 127 horas —alerta de spoiler—, tenía un miedo muy grande y muy estúpido por la idea de perder una pierna.

Y no os lo perdáis, hace dos días casi pierde una pierna por culpa del maldito Sauce Boxeador. Se cayó cerca del Sauce intentando buscar una planta para un trabajo de herbología y el pantalón se quedó trabajado en un rama puntiaguda de un tronco caído, por lo que casi le da un infarto cuando vio como el sauce se acercaba peligrosamente a su pierna. Por suerte, un alumno de séptimo que se convirtió automáticamente en su salvador, hizo que el sauce boxeador se comportase y no impactase sobre la pierna del pequeño.

Así que ahora, con más trauma reciente en su vida, estaba terriblemente asustado con la idea de perder una pierna. Pero intento comportarse y disfrazarse de lo que tenía pensado para asistir a la fiesta de Halloween. Nada más ni nada menos que de Iron Man, su héroe favorito.

Cuando entró a la fiesta entró sintiéndose minúsculo, embutido en su pedazo de disfraz de aquel conocido Vengador. Miró a todos lados en busca de alguien conocido pero casi le da un infarto cuando uno de los elfos le mordió la pantorrilla. Pegó un salto enorme y hasta un pequeño grito inesperado. ¡No, no! ¡La pierna no! ¡Que no le muerda la maldita pierna! ¿No podían morderle el brazo? ¡No, tenía que ser la pierna!

Adae comenzó a huir de los elfos que se acercaban a él para morderle las pantorrillas y arrancarle la pierna de cuajo hasta chocar con una especie de zombie ensangrentada.

—¡LO SIENTO! —Se disculpó, estresado con la vida. Se dio cuenta de que era Ziva y sonrió con ánimo—. ¡HOLA ZIVA! —Su salvadora, ella espantaría a los zombies. Intentó aparentar normalidad ante el hecho de que estaba aterrado por los elfos come piernas—. ¡Que guapo tu disfraz! Das mucho mal rollo, aunque supongo que esa era la idea.

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Danielle J. Maxwell el Lun Oct 17, 2016 12:00 am

Con Amelia Bones.


Amelia me había convencido —o más bien chantajeado— para que fuese disfrazada en conjunto con ella. Ella quería de ir de Alicia en el País de las Maravillas, por lo que me dijo que yo fuera del conejo. Y era gracioso porque yo era la rubia y Alicia se supone que es rubia, pero no, yo sería el conejito. Al principio me negué porque tenía intención de ir currarme el disfraz e ir de un Zabrak Sith muy chulo por el que me hubiera pegado horas maquillándome... Pero al final me convenció. Y es verdad, Amelia se había presentado a las pruebas de quidditch por mí después de tanta insistencia y... le debía una. Además, me hacía ilusión ir vestida en conjunto con alguien ya que nunca lo había hecho. ¡Así que aquí me tenéis, vestida con un sombrero con orejas, una falda con bordados, unas piernas de conejo peludas y una ropa muy currada hecha por mi abuela! Ah, por no olvidarme de mencionar mi super y cutre maquillaje de la cara. Quién iba a decirme a mí que dibujarse el rostro de un conejo iba a ser tan difícil...

Cuando Amelia y yo estuvimos preparadas, ambas fuimos hacia el Gran Comedor. ¡Puff, estaba todo genial! La decoración era sublime, la comida era de todo menos apetecible —lo cual era una señal de que habían hecho un buen trabajo— y los elfos domésticos enamoraron mi alma de Hufflepuff cuando uno me mordió la pantorrilla sin hacerme daño y salió corriendo al grito de "jijijiji" a esconderse detrás de una mesa.

Que elfo más mono —le dije a Amelia sin poder evitar mi abrumación ante tanta monosidad élfica-zombie—. ¿Vamos a probar uno de esos pastelitos con forma de cerebro? Tienen una pinta que da asco, pero necesito probarlos —añadí dirigiéndome hacia allí.

Vi a lo lejos a un tipo disfrazado de Pikachu asesino, ya que era un Pikachu con sangre —por lo que supuse que era un asesino—, y me entró de nuevo aquel vicio que creí superado con Pokemon GO. Y mira que me lo decían mis padres... "No te vicies a Pokemon GO que luego en Hogwarts no vas a poder jugar" Y que razón. Madre mía, qué razón. Seguro que si aquí pudiera traer mi móvil capturaría a los legendarios. O no, a todos los fantasmas, Hogwarts tiene pinta de ser aquella torre fantasma de pueblo Lavanda. Cogí entonces un pastelito sin apartar la mirada del Pikachu. Tenía la necesidad de capturarlo. ¿Sabías lo difícil que es capturar un Pikachu en el maldito Pokemon GO?

¿Jugaste a Pokemon GO en verano, Lia? —le pregunté con curiosidad. Sí, era la pregunta más random que le había hecho en todo el día, pero de repente me surgió la imperiosa necesidad de saberlo para saber si yo era la única que se había quedado con ganas de seguir jugando.

OFF: Tengo permiso de Lia para meterla en el post de Halloween :A
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 12:15 am

Por fin habían llegado las dos fiestas que mas me gustaban y odiaba a la vez, bueno, adoraba una y otra la odiaba. Halloween era mi fiesta favorita entre todas a pesar de su cortísima duración. Aquella noche la gente podía dejar de ser quien era para ser quien realmente le gustaría ser, bueno, más o menos, dudo que alguien quisiera ser un muerto viviente, una momia o mucho peor, un simple muggle. Aquella noche los sustos tenían un motivo y la gente no se mosqueaba por recibir alguno, era todo muy divertido y especial, terrorífico, aunque había algo peor aún, mucho más terrorífico que eso, mi cumpleaños, la otra fiesta que tanto odiaba. Aquella noche mi vida se acortaba un poco más, pasaba de tener simplemente 60 a tener uno más, un numero impar, los odiaba, así es que ese año había decidido hacer que los alumnos pagaran las consecuencias, aquel año iba a convertir la noche de las brujas como los muggle la llamaban, en la peor noche de todas.

-Por fin, creía que no acabaría hoy de disfrazarme... ¿Estoy guapa Pawn? ¿Se me reconoce?- Pregunté al animal mientras giraba sobre mi misma para que este viese mis disfraz. Al parecer había conseguido lo que buscaba, asustar y que no se me reconociese, o al menos eso me hizo entender el hurón con ese salto de casi tres metros con el que casi se queda pegado en el techo. -Toda mi fabulosidad se ha esfumado de un soplo, como mi pelo... Bueno, todo sea por hacer de esta noche algo inolvidable para los alumnos-. Ya solo faltaba un último detalle, la capa negra que ocultaría mi rostro hasta mi llegada al gran comedor, no quería develar la sorpresa tan pronto.

Tambaleándome por los pasillos como un alma en pena o un ser oscuro llegué al gran comedor evitando al mayor numero de personas posible, algo que no fue difícil ya que aún no había una gran multitud de gente, aún era pronto. A pesar de pertenecer al claustro de profesores aquella noche había decidido abandonar dicho rol y pasarla con los alumnos, entre ellos,lo que haría que estos cogiesen mayor confianza conmigo y me sería más fácil controlar altercados indeseados que pusiesen en peligro su seguridad. La luz era tenue a si es que aproveché para refugiarme en uno de los laterales donde había situada una mesa con comida de todo tipo, toda del estilo propio de la fiesta que se celebraba claro estaba.

Tras comer varios dulces sin que nadie me viese cogí varios ojos de gominola y emprendí la búsqueda de aquellos que serían mis primeras víctimas. Al parecer Ziva y el joven que le acompañaba serían los afortunados. En silencio me aproximé a ellos por su espalda, pasé mis brazos por sus hombros y tras una tosca respiración cerca de sus oídos hablé. -¿¡OS GUSTAN LOS OJOS DE DUENDE!?- Dije con un tono bastante terrorífico mientras les enseñaba las gominolas que había cogido de la mesa.
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 3:39 am

Con la siguiente persona que postee (?


Estaba muy insegura de ir a esa fiesta, pero no quería pasar su cumpleaños completamente sola, posiblemente nadie lo supiera pero ella cumplía justo ese día, había recibido varios regalos de su familia y amigos de Francia y estaba agradecida con ellos así que les mandó unas notas de agradecimiento, aún así era triste por que no estaba con la persona mas importante para ella, su hijo, se sentía algo sola sin su pequeño, pero lo había visto el día anterior disfrazado y le dio mucha ternura, al menos Tenney estaba siendo algo considerado y esto la hacía sentir como una mala persona, pero ya como que se estaba acostumbrando, después de todo ya se estaban por cumplir los dos meses de estar ahí y que él estuviera con el pequeño, además la había ayudado con algunas cosas como mandarle una peluca cuando ella se la solicitó, aún no tenía el cabello tan largo como antes por lo que continuaba usando la peluca que el Gryffindor le consiguió.

No estaba segura de como estaban las cosas con las personas, luego del duelo con Anabeth prácticamente se encerró en su habitación y solo salía los fines de semana y a hacer sus comidas y claramente las clases, pero fuera de eso lo evitaba, solo una vez mas o menos habló con Stella, fuera de eso se había mantenido algo aislada, aunque claro hablaba un poco con sus compañeras, no buscaba a su hermana por que era Slytherin y podía toparse con personas a las que no quería ver, la verdad era todo complicado, aún estaba pensando si lo mejor no era dejar el colegio.

¿Por que no todo en la vida es fácil? no lo sabía, para conseguir su disfraz tuvo que pasar una pequeña odisea, ella tiene miedo a los muggles, horror por decir menos, aún así para poder conseguirlo tuvo que hacerlo con estos, casi colapsa del miedo que le dio y eso que fue a una hora en la que no habían muchos al parecer, pero fue una experiencia nada agradable, a la que tuvo que llevar a cierta persona y es frustrante e incómodo, en especial cuando después de 7 semanas aún no quieres dar el brazo a torcer, al menos no del todo, pero no era algo que pudiera enfrentar sola aun cuando hubiera usado una vez un taxi sola, aunque claro esa vez estaba de los nervios y casi que estaba preparada para sacar su varita y lanzar un hechizo contra esa persona.

En fin, tampoco se pudo probar la cantidad que hubiera querido por que terminó descompuesta cuando llegaron cada vez mas muggles, casi que hubiera sido mejor darle una poción multijugos a su ex y pedirle que fuera por su disfraz, pero él no sabría que era lo que ella quería o necesitaba y en ese momento no pensó en usar internet, sin embargo sintió que iba progresando un poco, no podía trabajar en el mundo mágico aún y ocuparía trabajar en navidad y todas esas vacaciones antes de salir y sentía que para poder hacerlo ocupaba superar un poco su miedo o no lo lograría pero estaba siendo casi que imposible.

Al final después de tanto buscar (la verdad no fue mucho) terminó con un disfraz de Maléfica y aún cuando se sintió algo insegura con el báculo al final creyó que era lo mas conveniente aún cuando una parte de ella le decía que el mejor disfraz que podía usar era el de los ratones ciegos, pero eran tres y ella era solo una, así que no se vería bien, pero le hubiera quedado perfecto por que hubiera usado su bastón blanco y tenía una escusa para estar ciega que no fuera el que estaba ciega.

Se maquilló, no se tuvo que peinar mucho, su cabello seguía muy corto para su gusto y en todo caso tampoco ocupó la peluca, por que usar una especie de sombrero así que eso la salvó, sin embargo se sintió muy insegura con el báculo, era muy largo, pensó en tal vez llevar consigo su bastón y casi no lo lleva pero al último momento decidió guardarlo junto a su varita entre lo que llevaba para la fiesta.

En todo el trayecto iluminado fue como si fuera un báculo y no como lo estaba usando, no fue si no hasta que llegó a la fiesta y vio que no veía absolutamente nada que intentó practicar andar con él como una mezcla de báculo y bastón, no lo logró como tal, no sabía como hacerlo y se tropezó varias veces por que no servía para eso, como era evidente así que se dio cuenta que tuvo que ir vestida como un ratón ciego o tendría que sacar su bastón y no quería, intentó caminar con ayuda del báculo y una mano que llevaba por delante, era como cuando tuvo que aprender a caminar por el cuarto que rentó o como cuando se mudó a casa de su tía, era incómodo y la ponía algo nerviosa, tanto así que terminó chocando con alguien.

El instinto la hacía querer extender la mano y palpar a la persona pero lo controló - Disculpa, no fue mi intensión - dijo con algo de vergüenza a la persona sin embargo si esta llegara a estar en otro lugar que no fuera frente a ella o se moviera sigilosamente, muy seguro estaría hablando a la nada - ¿No te lastimé verdad? - preguntaría, aún cuando tenía los ojos abiertos y todo se veía normal ella no estaba viendo absolutamente nada y por ende tampoco sabía a donde tenía que dirigirse o que hacer, en efecto había sido una mala idea el disfraz y no pasar su cumpleaños sola, triste y sola en su cuarto.
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 4:49 am

Con Elizabeth Bonnefoy XD


Había llegado el día de Halloween y las situaciones de su vida personal no se estaban desarrollando tan bien como deseaba. Sin embargo, estaba dando buenos pasos o al menos eso creía. Aquel mismo día, a pesar de no estar interesado en celebrar Halloween en lo absoluto, decidió utilizar la celebración como un motivo para mantenerse sobrio. Aunque… aún así había bebido un par de copas a media tarde, antes de echarse una siesta en su despacho. No había sido más de lo justo y lo necesario, no se había emborrachado y aquello era decir mucho.

Una vez que volvió a despertar y tuvo ganas de seguir bebiendo, se metió al baño para tomar una ducha fría y tomo las cosas que utilizaría en Halloween para meterlas en su morral y salir a dar una vuelta por los terrenos de Hogwarts, especialmente por el campo de Quidditch en donde decidió pasar un rato volando en escoba y jugando con su antiguo bate de golpeador.

Así estuvo incluso cuando se hizo oscuro, ya que no entendía porque, la fiesta en el Castillo se realizaría tan tarde, incluso pasado del toque de queda de los alumnos para estar fuera de sus dormitorios. En su época, Halloween comenzaba a celebrarse a las siete de la tarde, junto a la de la tarde. Mas la juventud también había cambiado tanto, que prácticamente se explicaba el cambio sin siquiera pensárselo.

Así, ya algo cansado de batear, se duchó nuevamente en los mismos vestuarios de quidditch, pues si iba a su despacho sabía que se pondría a beber. Terminó de acomodar su disfraz y se miró al espejo de los vestidores, dejando que sus dedos acariciaran la curiosa trenza de Padawan que tanto tiempo llevaba ya sobre su hombro y que tanto juego hacía con su clásico disfraz, el mismo que nadie sabía en la Escuela, Iorwerth usaba cada vez que hacía una maratón de Star Wars en la comodidad de su casa.

Decidió caminar, en lugar de volar, hacia el castillo, después de todo, un jedi en escoba no sería muy bien visto para el Consejo y él no deseaba hacer enojar a sus maestres. Sí, el profesor también tenía una cuota de niño pequeño en sus venas, aunque a los ojos ajenos éstas estuvieran bastante ocultas.

Cuando entró al Gran Salón, ya todo estaba exquisitamente bien decorado, mas no entró de inmediato, ya que primero deseaba visualizar a algún otro profesor, cuando alguien comenzó a tocarle descaradamente, lo que hizo que se voltease con rapidez y frunció el ceño en cuanto vio a la alumna Bonnefoy.

—Primero que todo, por mucho que estemos en una fiesta, agradecería que no me tuteara, Señorita Bonnefoy. Y segundo, no, no me ha lastimado, pero sí me ha tocado de manera inapropiada… muy inapropiada… ¿Cuál cree usted que sería el castigo para su falta?
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 5:27 am

Con Cosmas


Había sido una mala idea, una muy mala idea la de ir a esa fiesta, aunque no lo supo si no hasta que la persona con la que llegó a tropezar y que por instinto de no ver nada la llevó a subir la mano para ver quien era, claramente sin intención de faltarle el respeto a nadie si no que lo mas común es que buscara el rostro, aunque antes la espalda, abdomen o algo de contacto la llevara sin culpa a tocar inapropiadamente al profesor, era el profesor Cosmas, por Merlín se acaba de meter en un gran problema, por que tenía que toparse precisamente al profesor mas estricto.

No, ella si había ido a su clase le había dado la nota donde decía que estaba ciega de noche ¿verdad? le dio la nota de su retinosis y él la tuvo que ver ¿verdad?, él la vio ¿verdad? Por Merlín y si no lo hizo y si no lo sabía y si lo olvidó, sintió que se le bajó todo hasta el punto de no saber si se descompondría, no quería que la regañaran, no quería ser castigada no por esto, ¿por que no se había quedado en su habitación? ¿no era lo mejor? no, quiso pasar su cumpleaños acompañada de personas aún cuando siguiera estando sola en la fiesta.

O Dios, que iba a hacer, respiró hondo intentó no estresarse o asustarse o tartamudear - Profesor, disculpe, profesor, no era mi intención faltarle el respeto, lo siento. ¿No leyó la nota de clase, se le olvidó la nota? - evidentemente estaba nerviosa ante ese hombre imponente que aunque no podía ver la intimidaba en ese momento con simplemente su aura, se lo imaginaba mirándola molesto y esto la ponía nerviosa - Soy legalmente ciega, lo siento, instintivamente siempre llevo la mano al objeto o persona con la que tropiezo si lo hago, no quería faltarle el respeto en serio, por favor no me castigue, pero si tiene que hacerlo aceptaré lo que usted diga - diría muy apenada y acongojada por la situación, dispuesta a disculparse una vez mas.

Esperaba que no fuera demasiado duro con ella es que no tenía la culpa, bueno si, por su estúpido orgullo de no querer que nadie se diera cuenta que era ciega, por que había ido a esa fiesta si sabía que no vería nada, tuvo que haberse regresado y cambiado de ropa o regresado y quedado en la habitación, pero no, creyó que era capaz de todo y no lo era, estaba a punto de decir que hasta andaría con su bastón, el de verdad pero que en serio no la castigara pero a su vez no quería así que no supo que hacer o decir y seguía sin gustarle esa idea, aunque al final terminó dándola - Profesor, usaré mi bastón el de verdad, pero no le quite puntos a mi casa - así podría caminar mejor, pero quedaría en completa evidencia y además de eso seguía sin saber a donde ir, donde estaban las cosas y arrgg, tuvo que quedarse en su habitación.
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Dave Blackshine el Lun Oct 17, 2016 9:48 pm

Disfraz:
Allí estaba, en la sala común de Slytherin esperando a que llegase la lechuza que había estado esperando durante los primeros meses de clase y que sabía que aquel día llegaría si o si. Bueno, más bien creía que lo haría. Hacía mucho que el día de mi cumpleaños se había tornado algo oscuro y que me molestaba, que me volvía más irascible que de costumbre pero había algo que calmaba aquella repulsión interna por ese día. ¿Que qué era? La carta de mi padre y de mi hermano felicitándome. De vez en cuando venía con algún regalo acompañando pero eso no me importaba, solo quería sus palabras. Palabras que finalmente no llegaron aleteando como cada año.  

Mi mirada estaba perdida en la madera acompañada por el mantel verde de aquel cuarto cuando decidí dejar de esperar, cuando renuncié a que se acordasen de mi, de todas formas ya sabía que esto pasaría, era un Slytherin y las serpientes siempre acaban solas. Era el momento de prepararme para la fiesta de Halloween. Me levanté de aquella silla y me dirigí a los dormitorios donde tenía aquel "disfraz" que compré para salir del paso y con el que esperaba ir a divertirme, sin embargo el objetivo había cambiado, ahora iba convertir Halloween en una fiesta de mierda que todos quisieran que terminase. Iba a joder a todo el que se pusiera de por medio.  

Desnudé mi cuerpo me puse aquellos pantalones de lona extraña, tras ello cogí la cabeza de oso bajo mi brazo y me fuí así del cuarto hacia el Gran Comedor, no sin antes lanzar un último vistazo a si venía aquella dichosa lechuza que esa noche no aleteó sobre mi cabeza.  

Mis pisadas me llevaron hasta encontrarme frente a la puerta del salón donde se llevaría a cabo la fiesta y en él me puse la única parte del disfraz que me faltaba. Si alguien me preguntaba iba de oso depilado, oso con tableta, oso medio humano o de la madre del que me preguntase, ya iría eligiendo según la noche se fuera planteando. Total, ¿a quien le importaba adelantar acontecimientos?  

Entré y visualicé el enorme comedor, estaba cambiado y la decoración hacía honor a aquel fantástico día que tantas ganas tenía de que acabase. Estudié la gente que había en su interior y sus disfraces.

Una muerta junto a un Ironman y una vieja que hubiese asustado al mismísimo Satanás, tan calva como debía de ser La Pelos bajo la peluca antinatural que llevaba a todas horas. Después me encargaría de acercarme y ver quien era. Un conejo y una Alicia en el país de las maravillas que acabarían saliendo de ese mundillo poco pronto en cuanto me acercase y por último un Jedi que me sorprendió descubrir quien era y una Maléfica que parecía estar metiéndole mano. Como era de esperar mi primer objetivo estaba definido. Debía de saber como acabaría aquel toqueteo.  

Me acerqué a aquella última parejita y puse el oído enterándome de la amenaza del Señor Cosmas y seguidamente las suplicas penosas de la bruja negruzca a la que me fui acercando para detenerme a su lado.  

- Personalmente, Señor Cosmas, creo que no debería dejar pasar este toqueteo. Parecía que se estaba dejando meter mano por una alumna y a ella parecía gustarle. - Aquello era mentira, era evidente que se apreciaba que no era un toqueteo picaron pero si le jodía a alguien, mejor, pero si algo se me daba bien era mentir, joder y malmeter. - La verdad es que por muchas disculpas, debería haber prevenido, además ahora si el profesor no toma medidas parecería que le habría gustado. Es solo mi opinión, espero no haberles molestado en su charla. Solo quería ser justo. - Comenté intentando retomar mi marcha hacia otra víctima.
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Invitado el Lun Oct 17, 2016 10:41 pm

Iba bailando hacia la mesa para ver todo lo que había en ella cuando de golpe a repente alguien me empujó por la espalda, chafé al elfo que había bajo mis pies intentando darme otro mordisquito y mis manos terminaron sobre un vaso lleno de ponche que no se derramó por los pelos.

- ¡ADAE! -me giré a mirarlo, no sabía bien de qué iba disfrazado, pero si todo eso era metal debía pesar una barbaridad- ¿Vas de hombre de hojalata?- me bajé del elfo, pobrecito, lo había chafado con ganas y con la intención de dejar el vaso sobre la mesa me di cuenta que se había quedado pegado a mi mano. Sonreí y disimulé, menuda vergüenza, había caído en la broma de alguien seguro, a ver qué hacía yo toda la cena con un vaso pegado a la mano.

Le di un sorbito al ponche para disimular y me quedé mirando hacia la mesa de dulces, ¡Había de todo, corazones sangrantes, gusanos de gominola, ojos de duende, calderos llenos de arañas, dedos de zombie! Pero lo que más asco me dio de todo fueron las pelotitas verdes. ¿A quien se le ocurría dejar un plato de guisantes en la fiesta de Halloween? Aunque igual no eran guisantes, pero a mi me parecían guisantes. ¿Serían grajeas con sabor a guisante?

Sujeté el cuenco de lo que parecían guisantes y en ese mismo instante una voz de ultratumba antecedida por una ráfaga de pestilente hedor salida de la boca de un viejo me hizo quedarme paralizada, sin saber sí quería ver el rostro de aquello que me acababa de susurrar al oído, con el corazón a punto de salírseme por la boca, el vaso lleno de ponche pegado a una de mis manos y en la otra el cuenco de guisantes, que tenían una consistencia un tanto extraña, pues cuando chocaban entre ellos sonaba a pelotitas de cristal, como canicas pequeñas.

Me giré muy lentamente y me encontré la cara más horrenda que había visto en mi vida-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH -no pude evitarlo, y levanté los brazos de golpe, lanzando el ponche hacia su cara así como aquellas pelotitas verdes. Tenía una mano sobre mi hombro, aquella cosa me había tocado. Yo no parecía yo misma con el disfraz que me había puesto, pero quien se había puesto aquello si es que era un disfraz y no un muerto viviente, se llevaba la palma- CORRE, ADAE, CORRE -no podíamos tener tan mala suerte que bichos raros nos tocasen siempre a nosotros, vale que no éramos Gryfindors y la suerte no era algo con lo que pudiéramos contar, ¿Pero tan mala suerte como para morir infartada en una fiesta de disfraces? Eso si aquello era un disfraz exactamente.

Eché a correr tanto como me daban mis piernas, resbalando con las dichosas pelotitas verdes, el vaso pegado a mi mano y esquivando a un conejo, una chica con un vestido azul muy cerca, ¿No eran Danny y Lia? Yo sólo sabía que me quería separar todo lo que pudiera de aquella cosa tan horrenda y no sabía por donde había parado Adae, porque s eme iba a salir el corazón por la boca, pero yo no dejaba de correr hasta que no estuviera en un lugar seguro. E intentando esquivar a la gente fue a darme contra alguien, rebotando de golpe.
Off:contra quien entre el siguiente.
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Adae West el Mar Oct 18, 2016 1:45 am

Con Ziva
Interactuo con Myrtle


—¡Feliz Halloween, Ziva! —dijo visiblemente contento al saludo de su amiga, aunque luego frunció el ceño por su pregunta. Siempre se olvidaba de que Ziva era una persona con cero conocimiento de la cultura muggle, sea en el ámbito cinematográfico, de hobbies, creencias y, en general, la vida. Cuando le preguntó que si iba disfrazado del hombre de hojalata se sintió ofendido. ¿Acaso había hecho el ridículo yendo disfrazado así por si la gran mayoría no pillaba el disfraz?—. No es el hombre de hojalata, es Iron Man. Genio, millonario, playboy y filántropo. ¡Ziva, tía! En vacaciones voy a tener que ver contigo muchas películas, ¿vale? Esto no puede ser —dijo con una divertida indignación.

Si aún estaba preocupado por todo lo que se le acercaba por si algo contenía algo punzante que pudiera cortarle la pierna sin querer, cuando sintió esa terrorífica voz en su nuca, casi no le da un infarto. Sin embargo, a contrario de Ziva, no tuvo una reacción loca de saltar, correr y gritar, sino que sus pequeños huevillos subieron hasta su garganta y le hicieron girarse hacia atrás para ver aquel horrible disfraz. Dio un saltito en su sitio por la desagradable sorpresa. Sus huevillos seguían como una corbata; pero una corbata bien tensa y apretada en el gaznate.

Ziva había salido corriendo pero Adae se mantuvo allí, observando a aquella horrible figura mientras carraspeaba, para quitarse de la garganta esa voz asustadiza que probablemente le hubiese salido. ¡Era Iron Man, no podía asustarse por estas cosas, que estamos en Halloween!

—Yo votaría por ti en la categoría de disfraz más terrorífico pero sin dudarlo ni un momento —consiguió decir Adae, esperando que dicha frase fuera un halago para la persona que estuviera detrás de ese currado disfraz. Evidentemente ni pensó en la posibilidad de que fuera la profesora Brandford, ya que era irreconocible sin su fabuloso pelo anaranjado—. Has asustado a Ziva, creo que se ha ido a sufrir el infarto a otra parte —bromeó, llevándose ya más tranquilo la mano al pecho, allí dónde estaba la simulada luz del traje de Iron Man—. ¿Has pensado en esconderse estas noches en las mazmorras? Yo creo que los Slytherin hoy no duermen si lo último que reciben es un susto tuyo. Por cierto... —Esbozó la mano y tendió la sonrisa. ¿O era al revés?—. Soy Adae, aunque hoy puedes llamarme Iron Man —añadió.

Posiblemente Myrtle reconociera al chico por haberle dado clase, pero sin duda no era recíproco. Ese pedazo de disfraz super horrible sin duda le había quitado todo tipo de reconocimiento.
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Invitado el Mar Oct 18, 2016 5:02 am

Con Ziva


La pelirroja no sabía de que disfrazarse estuvo varias ideas pero nada le convencía, así pasó varios días, sin contar que la loca de su mejor amiga y compañera de cuarto intentaba convencerla de algo, de un disfraz con el que la pelirroja no se sentía tan cómoda ni segura por mas de ser pelirroja y que le quedaba por este hecho, pero ser la Black Widow, Natasha Romanoff, era como buscar entrar en zapatos muy grandes o en este caso en una copa superior a la suya.

Estuvo varios días insegura del disfraz hasta que al final como casi de costumbre la castaña logró su objetivo, la convenció de usar el disfraz de Natasha, por lo que tuvo que hablar con sus padres para que se lo consiguieran y esperaba que le quedara bien y en todo caso de no ser así, ya lo arreglaría, aunque claramente lo de la copa era imposible.

El día de la fiesta y antes de la misma se alistó, seguía insegura, sentía que era un disfraz que no iba acorde a ella era el disfraz de la Black Widow de los comics, antes de Shield así que era algo sensual, no sabía si le acomodaría para todo lo que haría, pero ya no había cambio, iría como ella y ya estaba vestida y no podía hacer nada, el maquillaje fue sencillo y el cabello se lo dejó suelto.

La idea era ir con Stella pero al final terminó yendo sola, ya luego la vería y le pediría ayuda con un trabajo especial que tenía, perdía quien mas la ayudaría así que llevaba con sigo una hojas con lo que sería el nuevo himno escolar, estaba lista para mostrarlos a todo después, tenía que hacerlo, era el momento ideal.

Llegó al Gran Comedor y notó un gran problema en su idea, todo estaba oscuro, nadie podría leer la letra, ocupaba a Stella, solo ella podría ayudarla con esto, pero ella aún no estaba y eso no fue todo mientras caminaba una pequeña, Ziva chocó contra ella - ¿Estas bien? - preguntó, al menos a ella la desbalanceo un poco por el fuerte impacto pero por dicha no la hizo caerse o soltar las hojas y en cierta forma no estaba tan pendiente de la pequeña si no de ver quien en ese lugar la podría ayudar a quien convencer de cantar el nuevo himno.
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Invitado el Mar Oct 18, 2016 3:44 pm

Interactuo con Lily al principio, me marcho antes de que me baje puntos con su afán de prefecta| Mención a Myrtle Branford| Buscando a Dave.

Y de todos contra los que podía haber chocado justamente tenía que darme de bruces con la prefecta de Gryffindor, con la que había tenido un encontronazo el pasado curso en Junio, si a la profe de Adivinación se la reconocía por sus pelos estrambóticos y sus gafas de maruja, a Lily se la reconocía por sus ojos verdes, el pelo zanahoria y siempre teniendo que hacerlo todo según las normas. A ver que hacía en una fiesta de disfraces con unas hojas en las manos? ¿Que esta chica no sabía divertirse o qué?- Oye, ¿Tú nunca dejas la cabeza en blanco y te diviertes o qué? -menuda vida más aburrida, siempre teniendo que estar pensando en todo momento.

Había caído al suelo y me había clavado algunas de las pelotitas verdes que estaban desperdigadas por todas partes, sentía un dolor amargo en el pompis, quemaba y se me había hecho un nudo a mitad del estómago, pero al menos, el corazón seguía latiendo dentro del pecho, porque a punto no me había dado un infarto con aquella persona que se nos puso detrás a Adae y a mí, ¿Sería Dave? Como fuera Dave ya podía correr, o se comería uno a uno los ojos de aquella fuente que nos había ofrecido aquello.

El vaso de ponche vacío seguía adherido a la palma de mi mano- Estoy bien, gracias -le contesté a la pelirroja la cuál iba enfundada en un traje negro- Te faltan unas cuantas patas para ser cucaracha, Lily -me levanté del suelo, mirando a ver donde podía andar Dave y me fui a buscarlo, pero por más que miraba no lo veía, así que me detuve delante de un exhibicionista con cabeza de oso.

- Hola -lo saludé sonriéndole y dejando que parte de la sangre que aún quedaba entre mis dientes se viera- señor Semioso, ¿Sabe de que va disfrazado Dave Blackshine? ¿Y no tiene frío? ¿Y que va a pasar si alguien le quita esos calzoncillos amarillos? ¿O es lo que pretende? -porque igual lo que el chico quería era justamente eso, o igual no lo había pensado siquiera- ¿Se viene conmigo para defenderme de una cara muy fea que da mucho miedo? Sólo le tiene que gruñir.

Le tendía la mano derecha que era la que tenía libre, porque en la otra llevaba el vaso pegado, a ver que hacía yo con aquello, lo bueno es que nadie me robaría el vaso en toda la noche y podría poner lo que quisiera.

Ahora que lo pensaba, Adae había dicho que era el Hombre de Hierro, bueno, yo le había dicho hombre de hojalata, sólo me había equivocado en el metal, tampoco era tanto problema, ¿no?

La fiesta comenzaba a animarse, volví a saltar intentando esquivar un mordisco en la pierna- ¡No ha sido adrede, te he pisado sin querer, que me empujaron y estabas debajo! -me disculpé ante el feo elfo que se le había salido uno de sus ojos saltones de la cara. Ahora sí daba yuyu, porque lo llevaba colgando y sangraba de verdad- ¿Te duele?

Aunque igual no era de verdad y era parte del disfraz que llevaban, cualquiera de los elfos que deambulaban esta noche por el comedor con sus pies palmípedos, sus brazos alargados, ojos saltones, nariz puntiaguda y orejas de cerdito, podían ser el elfo que nos encontramos a la puerta de los invernaderos el curso anterior.
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Invitado el Mar Oct 18, 2016 6:33 pm

Una carcajada resonó por toda la habitación camuflada con la música que sonaba en el lugar. La noche empezaba bien, no, mucho más que bien. Ver a Ziva atravesar todo el Gran Comedor en cuestión de segundos con esa cara de auténtico pavor fue el comiendo perfecto, el mejor regalo que me podrían haber hecho la noche de mi 61 cumpleaños, sin embargo algo no fue tan bien como esperé. -Hmmm, con que los superheroes no os asustáis ¿eh?- Le dije al pequeño con mi auténtica voz mientras observaba asombrada el traje. -¿Sabes? Cuando yo era joven apenas existían los superheroes y por supuesto no llevaban trajes tan chulos como el tuyo. Se me ocurre algo, ¿que te parecería trabajar para mi esta noche? Una misión ultra secreta, debes proteger a Ziva a toda costa, esta noche viene muy guapa... a su manera y necesita alguien valiente como tu para protegerla, ¿que me dices? A cambio yo asustaré a los de Slytherin esta noche y te lo contaré todo mañana-. Terminé dedicándole una agradable sonrisa. No había tenido mucha relación con Adae ya que había tenido pocas clases con los alumnos de su año en lo que llevábamos de año, no obstante si conocía un poco a Ziva y aunque hablaba con todo el mundo, bueno, le decía lo que pensaba a todo el mundo, siempre la veía sola a excepción de cuando iba acompañada con Dave. No era mal chico, no obstante aquel sería su ultimo año si conseguía superar mi asignatura o alguna de las otras y Ziva se quedaría sin su mejor amigo a si es que decidí echarle una mano y a la vez acrecentar a aquel pedazo de superheroe.

Durante mi conversación con Adae había perdido de vista a la pequeña por lo que con un rápido vistazo a la sala intenté localizarla y de paso observar a los que habían llegado detrás de mi, entre ellos el profesor Cosmas disfrazado de jedi. No sabía como lo hacía pero no perdía atractivo ni si quiera con el paso de los años, aunque claro, era más difícil mantener la fabulosidad, yo tenía más mérito. Este se encontraba charlando con la señorita Bonnefoy, una de sus alumnas de último año y con un semi despelotado hombre oso, aunque este no tardó en proseguir su camino hasta encontrarse con Ziva, justo la que estaba buscando. -Ahí está Ziva Adae, ya sabes lo que tienes que hacer como Vengador que eres-. Volví a sonreír antes de caminar hacía otra de las alumnas que acaba de entrar en el Gran Comedor, Lily. -Lily, querida, estás magnifica, ese disfraz de mi heroína favorita te queda que ni pintado. Oh, bueno, seguramente no me reconozcas, soy la profesora Brandford-. Desvelé mi identidad antes de llevar una de mis demacradas manos maquilladas hasta el suave rostro de la alumna, entonces algo pasó.

Mi cuerpo comenzó a convulsionar y mi lengua a emitir extraños ruidos. De pronto todo eso cesó y mis ojos se clavaron en los de la joven. -Acabo... acabo de ver algo... Lily... ¡VAS A MORIR!- Grité justo antes de llevarme las manos a la cara simulando terror por lo que acaba de pasar, no obstante el verdadero motivo fue el ocultar la risa de mis labios.
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Invitado el Mar Oct 18, 2016 11:09 pm

Con Adae y Myrtle antes de que esta se fuera


Era Halloween y habían dulces por todos lados, la niña sabía que no podía comer muchos dulces el azúcar le hacía mal, así que como de costumbre le mandaron dulces sin azúcar y ella empezó a comérselos como si nada, el problema es que por algún error, esos dulces no eran sin azúcar, eran normales así que evidentemente tenía mucha energía y quería correr por todos lados, hablar con todos y ser a la mar de cariñosa con sus amigos.

Dichosamente su disfraz no llevaba ninguna clase de maquillaje por que de ser así seguro hubiera terminado como un payaso, no podía mantenerse quieta en su lugar por mucho tiempo, pero logró arreglarse como era debido, con un vestido celeste, medias blancas, un lazo negro en el cabello y el resto alaciado con una poción y zapatos negros con un pequeño tacón, esa noche sería Alice, la del país de las maravillas, hacía poco que se había leído el libro y le había encantado.

Una vez lista y comiendo aún mas chocolates y dulces la rubia bajó de la sala común con mucha energía y vitalidad,quería buscar a sus amigos, no sabía si Ícaro iría pero seguro que Adae si, por lo que sería al primero que buscaría.

Estaba tan animada que iba saludando a todos a su paso, hasta a la prefecta de Gryffindor y a Ziva dado que cuando llegó ellas aún estaban por su camino - Es la viuda negra - diría, había visto algo de marvel así que lo conocía, luego siguió caminando hasta donde estaba Adae con una una bruja horrenda que seguro le daría pesadillas pero en ese momento estaba tan feliz que no le prestó tanta importancia solo se acercó por detrás a Adae intentando ser sigilosa y no reírse algo que no logró, pero al menos fue después de cubrirle los ojos - Adivina quien soy - dijo entre risas y es que estaba muy animada con todo el azúcar que corría por sus venas.

- Me da miedo su disfraz, es terrorífico - dijo a la profesora sin saber quien era, ella aún no llevaba adivinación, así que si la conocía de vista pero con ese disfraz y todo no la reconoció, solo la vio caminar luego de señalar donde estaba Ziva, al parecer iba a donde otro alumno.

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